Page 39

La rebeldía de pensar • 47

el pensar puede conducir al automatismo: a esa situación estacionaria en la que -por creernos dueños de la verdad- se produce la certeza, ese estado en el que uno ya no quiere seguir pensando, porque lo alcanzado se considera lo más conveniente, o uno ya no puede seguir más allá porque la propia conclusión resulta insuperable. ¿Para qué pensar más si ya está claro? ¿Para qué seguir dando de vueltas a un asunto si ya sabemos la respuesta? Quien llega a esta estación, esté o no en lo correcto (eso es lo de menos), suspende el pensar. Así, paradójicamente, dejar de pensar no es la consecuencia del fracaso de pensar, sino de su presunto éxito: creer que ya se ha encontrado la solución o que la triste respuesta que se ha obtenido es inmejorable. La verdad -o su apariencia- es enemiga del pensar; la duda, en cambio, es el medio del pensar, su hábitat. Nos referimos, por supuesto, a la duda que es mucho más que un mero no saber: a la duda que incluye la intensa preocupación por no saber. Esta es la duda que nos mantiene pensando, que hace del ejercicio de pensar exactamente eso: un ejercicio: una caminata sin meta, un fin en sí

La rebeldía de pensar  

Ensayo del maestro Óscar de la Borbolla

La rebeldía de pensar  

Ensayo del maestro Óscar de la Borbolla

Advertisement