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La rebeldía de pensar • 45

que intentan vulnerar nuestra verdad. Rara vez pensamos para ir más allá de nuestra crítica, para extremarla, para pasar al no de nuestro no. Y es que hay faltas tan evidentes para nosotros que casi es imposible admitir que sean el mero resultado de nuestro punto de vista o simples proyecciones. ¿Cómo aceptar, por ejemplo, que la injusticia sea una falta subjetiva, cuando nuestro ser entero clama indignado que la injusticia es rotundamente objetiva, que es una falta que está ahí con la misma inequívoca presencia que una montaña? ¿Cómo aceptar que el acto criminal no es malo, sino que simplemente nos parece malo? Hay muchas faltas que se nos imponen como reales: todas aquellas que se relacionan con nuestra vida. En lo que personalmente nos atañe es casi imposible criticar nuestra crítica: el punto de vista propio no puede considerarse como un punto de vista más; para nosotros es el enfoque, sentimos que es el único correcto. "Y sin embargo se mueve", habría que repetir con Galileo, porque las faltas no son en-sí. No están en el terreno del ser, sino en el del deber ser. ¿Comprender esta distinción significará que debe renunciarse a todo plan de corrección del mundo?

La rebeldía de pensar  

Ensayo del maestro Óscar de la Borbolla

La rebeldía de pensar  

Ensayo del maestro Óscar de la Borbolla

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