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La rebeldía de pensar • 43

de excentricidad o disparate y quienes la suscriban serán considerados como locos. El que los defectos que advertimos no sean defectos de las cosas, sino mero resultado de nuestros valores proyectados sobre el mundo es una consideración de la más alta importancia, pues los hombres se matan, precisamente, porque creen que los defectos que ellos miran pertenecen a las cosas y son igualmente visibles para todos. No es así, cada persona compara el mundo con la idea de lo que debe ser y "descubre" ciertas faltas, siempre subjetivas, que sólo son advertidas por quienes comparten el mismo punto de vista; para los demás esas faltas no existen y nada justifica que alguien quiera enmendarlas. Es necesario efectuar una crítica de la crítica, porque la crítica que no vuelve sobre sí misma, que no entiende que los defectos "descubiertos" son más bien proyectados, se hace feroz. Para los críticos simples los defectos que "descubren" son defectos reales y, en cambio, las faltas que "encuentran" los demás son defectos irreales, falsas faltas, meras objeciones sin justificación, "críticas fáciles" cuya causa no logran entender. Lo

La rebeldía de pensar  

Ensayo del maestro Óscar de la Borbolla

La rebeldía de pensar  

Ensayo del maestro Óscar de la Borbolla

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