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Aquí . . . soledad Tomás Lizasoain


- Ves aquella manchita verde, verde y por el lado de acá un montoncito de paredes casi amarillas? y un largo, muy largo edificio, todo él blanco por el lado de allá? Es mi colegio. Estudio C.O.U. y se llama Virgen del Carmen - Y tú?

Olvídate y… ven conmigo

- No tengo nombre… cuatro días hace desde ayer


- No te entiendo, pequeña! - pues… es fácil, muy fácil Somos una piña de amigos. Estudiamos todos en el mismo colegio y todos sentimos la misma envidia por estos pinos altivos que dominan serenos el llano de Córdoba y su campo y el curso curvado de mi adorado Guadalquivir. - Mi pequeña desconocida! Que cómo te llamas

fue mi pregunta y tú… - Es una pena, amigo mío. Los que no habéis respirado soledad en esta pequeña selva - misterio, estáis encasillados en vuestra lógica estrecha y solamente esperáis oikonómicas respuestas y… para mí - por fortuna ya no hay reglas - Perdona.


- Decía que somos una piña de amigos con un hermoso bagaje de ciencia; pero un corazón extrañamente inquieto

arañando en su propio hueco abierto en el milagro azul de mi sierra morena, sujetos a ella, sí y… tan sueltos… a la vez!!!

y en los recreos - Y…? pasábamos largos, muy largos minutos mirando aquestos pinos airosos y hablábamos de ellos; pues los veíamos como una consagración continua de los afanes de la ciudad cordobesa y a la vez…

- Sabiendo que nuestro inquieto corazón brujuleaba un poco, un poquitín más allá de la frontera a la que nos viene acostumbrando la ciencia “soltemos lastre!”


dijimos “y subamos con pies ligeros la cuesta Reventón” - Y tu nombre?

Temíamos romperla y descolgamos hasta el propio nombre que quedó olvidado en alguna, en cualquiera de las calles de allí… abajo.

- “soltemos lastre!” dijimos y dejamos nuestro peso en los patios del colegio.

- Gracias, pequeña.

queríamos columpiarnos en la misma raya que separa los pinos de lo azul del cielo

Pero si es ahora cuando empiezo a…

- Gracias…? De qué…! amigo mío.

Quieres que te diga cómo se llaman cada una de las estrellas?


Vente conmigo esta noche al mirador. Las vamos a contar una por una y si quieres alguna te la podrás llevar contigo: la más azul de todas! Están perfumadas, sabes? Y además… llenitas de corcheas que dicen canciones que solo se escuchan aquí.

Vente conmigo esta noche al mirador eso sí… tendrás que… perder tu nombre; en cambio te voy a enseñar cómo se llaman todas toditas las estrellas. Y además…

Y además te susurran el secreto que hay en tu corazón velado

te voy a decir cómo se llama la estrella que llevas en el alma


Akí... Soledad  

Akí... Soledad

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