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APRECIACIÓN DE LO SENSIBLE EN LA CIUDAD – Marlon Robayo Q.

UNIVERSIDAD DISTRITAL FRANCISCO JOSÉ DE CALDAS FACULTAD DE CIENCIAS Y EDUCACIÓN MAESTRÍA EN COMUNICACIÓN - EDUCACIÓN PLAN TEXTUAL - ENSAYO - APROXIMACIÓN ASIGNATURA: ESCRITURAS MULTIPLES DOCENTE: ALEXIS RODRÍGUEZ ESTUDIANTE: MARLON ROBAYO QUEVEDO CÓDIGO: 20131191062

APRECIACIÓN DE LO SENSIBLE EN LA CIUDAD Marlon Robayo Quevedo 1

… extensión del arte a toda la experiencia no significa dispersar el arte en aquella genérica esteticidad que llega hasta las ínfimas ocupaciones del hombre, sino reconocer la raíz humana del arte, es decir, el hecho de que en el arte especifico penetra entera la vida del hombre, nutriéndolo y vivificándolo desde su interior; y presencia del arte en la vida no significa vincular el arte a esfuerzos humanos hasta el punto de llegar a identificarlo con la búsqueda de lo útil y placentero, sino verlo actuar con la complejidad de sus funciones artísticas y extraartísticas en la totalidad de la experiencia humana como empuje y vida, como estímulo y guía, como ejemplo y modelo. PAREYSON, Luigi. Conversaciones de estética

I. DE LO COTIDIANO Suena el despertador. Indudablemente se debe decidir el momento de abandonar la tibieza de la comodidad y enfrentar la realidad. Luego, lo de costumbre: la preparación del ritual frenético de la cotidianidad, donde en sí mismo convergen oficiante y participante dispuestos a emprender una pugna de sobresaltos en una batalla a muerte contra cronos, fiel aunque impertinente y torpe escudero de los embates del destino.


APRECIACIÓN DE LO SENSIBLE EN LA CIUDAD – Marlon Robayo Q. ____________________________________________________________ 1 Maestro en Artes Escénicas y candidato a Magíster en Comunicación–Educación de la Universidad Distrital Francisco José de Caldas. marlonrobayo@yahoo.com

Al abrir la puerta, un suspiro de batalla indica la salida a la carreara tortuosa del día; sin embargo, se debe esgrimir una sonrisa; la vida es bella, aunque la belleza solo es real en los sentidos de quien la percibe. Cada uno de los miembros de la comunidad parece internarse en sus labores para contribuir al orden social y desde allí establecer su visión de mundo y las relaciones con los otros. Con el paso del tiempo, dichas funciones fueron estructurándose hasta obtener el resultado de las sociedades contemporáneas, donde cada individuo cumple con un papel en un entramado social condicionado por diversas relaciones de poder. La cotidianidad, y en particular la relación de esta con la percepción de los fenómenos estéticos ignorados a nuestro alrededor, no son ajenas a estos fenómenos y, antes bien, se ocupan de caracterizar estas relaciones y de problematizarlas en muchos casos. El ser humano se encuentra a diario con un sinnúmero de experiencias que procesa emocionalmente, a través de la percepción, lo que llamamos existencia; en este plano está expuesto a una oleada de estímulos condicionados tanto por los intereses que sobrelleva por convicción y apropiación, como por aquellos que impone la necesidad de abrirse espacio en una sociedad abarrotada por el consumo y el deseo en diferentes niveles; esto conduce a transitar en una dinámica que no le permite afinar los sentidos para percibir otras frecuencias que ofrece el ámbito de la ciudad y la interrelación con fenómenos estéticos, intervenciones de creación y de formación artística, aislando dichas cuestiones como procesos externos, sin contemplar la posibilidad de ver el arte como una experiencia creativa exquisita que transita a través del caos de lo cotidiano, abandonando tristemente elementos de incalculable valor sensible.

II. EL VALOR DEL RECONOCIMIENTO DE LOS ESTETICO


APRECIACIÓN DE LO SENSIBLE EN LA CIUDAD – Marlon Robayo Q. Por lo anterior, el sujeto se ve envuelto en los conflictos de intereses de los grandes poderes a través de las fuerzas de la productividad, a raíz de las necesidades, y en este sentido se hace referencia a la individualización de las modernas estructuras de poder como lo llamaría Foucault, a ese espacio individualizador que corresponde el distanciamiento entre el capital, la fuerza de trabajo y ante todo lo aleja, de la sensibilidad humana. Es así como se considera que en el siglo XXI se reconfiguran sus estructuras sociales generando una nueva clase, como lo afirmaría Richard Sennet a partir del estudio de la personalidad, aludiendo al gradual y permanente crecimiento del narcisismo como nueva forma de sociabilidad, producto de la generación de burocracias creadas intencionalmente con el fin de subdividir el poder, afectando directamente el sentido de la apreciación de las manifestaciones estéticas circundantes constituidas en cualquier contexto, cuestión que le significaría una amenaza a las posibilidades de lo humano dentro de un entramado de cemento y microchips. De esta manera se transforman los modos de relacionarse, y por supuesto de vivir, a esta situación se le suma la constante evolución tecnológica, que le permite a cada individuo no solo la inmersión a un mundo cazado con instrumentos que lo llevan a generar estilos de vida particulares, que además le ponen en una visibilidad de estatus frente a la capacidad de adquisición, es así como: “cuando se individualiza el trabajo, se integra con la personalidad y allí se insensibiliza frente a la política, la educación, lo social…”(Sennet).

III. APROPIACIÓN DE LO SENSIBLE En el transcurso de un día, una semana, un mes, la fatiga de tener que lidiar con las necesidades y compromisos aísla significativamente un componente que bien podría aportar al desarrollo no solo de la personalidad sino de la convivencia y el desarrollo de sensibilidad humana y social Dicho comportamiento de aislamiento social y personal a raíz de la creación permanente de cargos genera en algunos empleados esa “falsa conciencia de mediano poder” que resulta en una renuncia total al sentido de los intereses de grupo, degenerando en fenómenos humanos como la insensibilidad frente al otro, la territorialidad exacerbada, el debilitamiento de las estructuras


APRECIACIÓN DE LO SENSIBLE EN LA CIUDAD – Marlon Robayo Q. colaborativas, convirtiendo a la comunidad en un arma para la sociedad y por lo tanto debilitando la esencia de lo político. Es así como se debe hacer un llamado a maneras diferentes de relaciones cotidianas, que den fe de sensibilidades tristemente relegadas, para acercarnos al otro, no en términos físicos sino emocionales y estéticos, generando espacios de participación y humanidad frente a uno mismo y los demás, superando el concepto de fragmentación y fortaleciendo el de hibridación, ya sea de lo emocional, como de los social y lo simbólico, viviendo asertivamente los retos heredados de generaciones ambiciosas, que aún en este momento unifican la esfera, aunque paradójicamente subdividiendo el sentido de lo humano. La adquisición o refinamiento de las manifestaciones perceptivas puede generar un empoderamiento, una consciencia de las facultades humanas a un punto considerable. Por eso, es necesario tener conciencia del mundo y sobre todo, del presente inmediato que garanticen sujetos con características sensibles y claras de la realidad, que aporten a la construcción de un escenario social óptimo, idóneo y de cara a una sociedad estética cambiante. Pero no solamente es el hecho plano de la implantación de una fórmula mágica

que desarrolle esta competencia, y/o el

cumplimiento de requisitos que se “deben” asumir, sino que es la oportunidad de “observar y reconocer”, las manifestaciones y estímulos sensibles de los actores vinculados a la ciudad (vocaciones, creatividad, conectividad, fenómenos piloticos y mediáticos, diversidad, capacidad de sorpresa ante las pequeñas cosas y conciencia del mundo, con respecto a la relación con su entorno y los otros seres), enfocados al hecho de la construcción de imágenes propias frente a dichos fenómenos que permitan una lectura reconstruida de la realidad, el proceso artístico inmerso en la cotidianidad humana.


APRECIACIÓN DE LO SENSIBLE EN LA CIUDAD – Marlon Robayo Q.


Apreciación de lo sensible en la ciudad