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327 Yasmina Cáceres Gutiérrez (Arqueólogo de Toletum Visigodo) Jorge de Juan Ares (Arqueólogo de Toletum Visigodo)

ESPACIOS URBANOS EN EL OCCIDENTE MEDITERRÁNEO (S. VI - VIII) / 327 - 335

EL MATERIAL ÓSEO TRABAJADO DEL YACIMIENTO ARQUEOLÓGICO DE LA VEGA BAJA (TOLEDO)

1. INTRODUCCIÓN Los restos óseos recuperados en las excavaciones del yacimiento de La Vega Baja suponen un elevado porcentaje del total del material arqueológico. Aportan una valiosa información para conocer las características de aquellos animales que convivieron o fueron consumidos por sus ocupantes. El desarrollo de los estudios arqueozoológicos permitirá en el futuro ir estableciendo las diferencias y similitudes entre los patrones de explotación y consumo animal durante las distintas épocas de existencia del yacimiento. En este trabajo nos centraremos exclusivamente en una parte de este material: los huesos trabajados aparecidos recientemente en las excavaciones que se están realizando. Los útiles realizados en hueso han recibido, generalmente, escasa atención por parte de los investigadores de periodos históricos, existiendo gran dispersión en los materiales publicados y escasos trabajos monográficos. Esta tendencia parece que ha comenzado a revertirse1, y en las últimas décadas se han multiplicado los hallazgos publicados prestándose una mayor atención a su estudio sistemático, estableciéndose tipologías y la identificación de posibles talleres, en general ceñidos a los períodos romano y tardoantiguo. En la bibliografía existen numerosos yacimientos peninsulares de época romana que cuentan con estudios sobre talleres de útiles óseos como los de Complutum2, el de la Legio IIII Macedónica en Herrera de Pisuerga (Valladolid)3, o el de la villa romana de Torre Águila (Badajoz)4, entre muchos otros.

1. Ver AGUADO MOLINA, M.; BANGO GARCÍA, C. y JIMÉNEZ CAÑIZOS, O.: “El Hueso trabajado del yacimiento del “Cerro de Alvar-Fáñez (Huete, Cuenca)”. Caesaraugusta, nº 78, 2007. Págs. 498-499. 2. RASCÓN MARQUÉS, S.; POLO LÓPEZ, J.; PEDREIRA CAMPILLO, G.; ROMÁN VICENTE, P.: «Contribución al conocimiento de algunas producciones en hueso de la ciudad hispanorromana de Complutum: el caso de las Acus Crinalis», Espacio, Tiempo y Forma, Serie I. Prehistoria y Arqueología, t. 8, Madrid, 1995, pp. 295-340. 3. PÉREZ GONZÁLEZ, C. y ILARREGUI GÓMEZ, E.: «Un taller de útiles óseos de la legión IV Macedónica», Trabalhos de Antropología e Etnologia, vol. 34, (3-4), II Congreso de Arqueología Peninsular, Oporto, 1994, pp. 259-267. 4. RODRÍGUEZ MARTÍN, F. G.: «Los materiales de hueso de la villa romana de Torre Águila», ANAS, IV-V, 1991-1992, pp. 181-216.

El incipiente desarrollo de la investigación arqueológica de los periodos más destacados en el yacimiento de Vega Baja, el visigodo y el andalusí, hace que el conocimiento que tenemos sobre este tipo de materiales resulte aún muy escaso. Aunque comienzan a aparecer algunas publicaciones novedosas sobre material óseo visigodo (la mayoría perteneciente a necrópolis5), y para época hispanomusulmana existen catálogos bien fechados de piezas concretas6, estas aún resultan insuficientes. Los objetos aquí presentados proceden de variados contextos estratigráficos adscribiéndose escaso número a unidades estratigráficas que resulten suficientemente significativas cronológicamente. Por su forma y tipología, estas piezas pertenecerían a la etapa tardoantigua y altomedieval del yacimiento, fechables entre los siglos IV a VII d.C, aunque la mayoría pueden encuadrarse en época tardoantigua. Excepto algún caso que puede adscribirse claramente al período romano, la gran mayoría han aparecido en posición secundaria, pero asociados a materiales cerámicos de contextos de los siglos VI-VIII d.C. Este trabajo sólo pretende dar a conocer de forma preliminar estos materiales teniendo en cuenta la continuidad de las excavaciones, que sin duda aportarán nuevos elementos de industria ósea en contextos mejor fechados. Trataremos de realizar un encuadre cronológico, más preciso, a partir de los paralelos formales con piezas de otros yacimientos con todas las reservas que ello comporta.

5. Ver p.e. VILLAVERDE LÓPEZ, R.: “La producción ósea madrileña durante el período hispanovisigodo”. La Investigación Arqueológica de época visigoda en la comunidad de Madrid. Volumen III, La Cultura material. Zona Arqueológica, Alcalá de Henares, 2006, Nº 8, p.789. 6. Véase por ejemplo MORENO GARCÍA, M. y PIMENTA, C.: “Música a través dos ossos?. Propostas para o reconhecimiento de instrumentos musicais no Al-Ândalus.” En Al- Ândalus. Espaço de mudança. Balanço de 25 anos de história e arqueología medievais. Homenagem a Juan Zozaya Stabel-Hansen, Mértola, 2005, pp. 226-239; ZOZAYA, J. (ed.): Alarcos. El fiel de la Balanza. Toledo. Servicio de Publicaciones de la Junta de Comunidades de Castilla-La Mancha, 1995; V.V.A.A.: Arte Islâmica. Museu de Mértola, 2001. pp. 78-79 y 171-172; RUIZ NIETO, E.: “ Representaciones antropomorfas hispanomusulmanas sobre hueso”. Anales de Arqueología Cordobesa, nº 12, 2001, p.386; Y IZQUIERDO BENITO, R.: Vascos: la vida cotidiana en una ciudad fronteriza de Al-Ándalus. Catálogo de la Exposición. Consejería de Educación y Cultura. Junta de Comunidades de Castilla-La Mancha. Toledo, 1999.


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2. LA PREPARACIÓN DEL MATERIAL ÓSEO Distintos autores han analizado la cadena productiva asociada a la elaboración de objetos de material óseo. Para RASCÓN et alii7 las fases de elaboración empezarían con la limpieza del fragmento seleccionado; continuando con el cortado de la pieza para dar la forma deseada (con cuñas, cuchillos, sierras de hoja de hilo, o martillo y cincel) y su desbastado con cuchillo. Finalizando con el pulido y su decoración mediante torneado, tallado, teñido y en su caso forrado. Otros autores8 las dividen en varias fases. Una primera fase que englobaría la elección de la materia prima, extracción, flexión o percusión, aserrado, abrasión de sus paredes, torsión de la pieza y quemado para quebrar la parte deseada. En una segunda fase se realizaría el pulimentado, frecuentemente con piedra arenisca o material abrasivo, siguiéndole un raspado para conseguir la forma deseada. Después se realizarían las perforaciones necesarias vaciándose el tejido esponjoso medular, normalmente con instrumental metálico. Por último se lustraría la pieza pasándola por el fuego para cambiar su tono y se le daría la talla final. Es evidente que dependiendo del tipo de pieza serán necesarios todos o solo parte de estos procesos. En los materiales estudiados en Vega Baja se pueden documentar trazas que permiten identificar algunas de estas fases. Como en todos los yacimientos, es frecuente localizar huesos con huellas de corte, generalmente asociados a su procesado para el consumo alimentario (fig. 3, nº 22). También se documentan algunos huesos con tratamientos que van más allá del simple descarnado de la pieza, identificándose distintos tipos de perforaciones (fig. 3, nº 23 y 24). Contamos al menos con un ejemplo de material pulido listo para su tallado (fig. 3, nº 29), un hueso semitallado de forma ovoide (fig. 3, nº 27) y asociado a ellos un conjunto de huesos, la mayoría partidos y quemados, algunos con marcas de haber sido preparados para su elaboración. Destaca un pequeño hueso trabajado del cual ha sido extraída una plaquita (fig. 2, nº 13 y fig. 3 nº 25). Nº 1 - Inv 3966. Placa rectangular de hueso tallado, lisa por ambas caras, de sección rectangular. Medidas: 6,3 cm. de longitud; 1,3 cm. de ancho y 0,4 cm. de grosor (fig. 3, nº 29). Nº 2 - Inv. 3609. Hueso tallado parcialmente de forma ovoide con perforación circular en uno de sus lados de 0,9 cm. de diámetro. Tiene tres líneas talladas al el exterior, que lo rodean y uno de sus lados, que tiene un hueco central en horizontal, esta pulido haciendo de base. Medidas: 2,3 cm. de altura; 2,3 cm. de altura y 2,1 cm. de grosor (fig. 3, nº 27). 7. RASCÓN MARQUÉS, S.; POLO LÓPEZ, J.; PEDREIRA CAMPILLO, G.; ROMÁN VICENTE, P.: 1995, pp. 303-307. 8. RUIZ NIETO, E.; MARTÍNEZ PADILLA, C.; TORRALBA REINA, F.:“Ensayo metodológico para el estudio de materiales óseos”, Antropología y paleoecología humana, nº. 3, 1983, pp.136-138; y MUÑOZ IBÁÑEZ, F. J.: “Ficha para el análisis tecno-tipológico de la industria ósea”. Espacio, Tiempo y Forma, Serie I, Prehistoria y Arqueología, t. 7, 1994, pp. 64-70.

Nº 3 - Inv. 6915C. Conjunto de 22 huesos tallados (fig. 3, nº 25). Lo componen tres fragmentos de cajitas circulares de hueso, con distintos diámetros. Presentan molduras en la pared exterior y rebaje central al interior. El resto lo constituye un conjunto de 18 huesos tallados, decorados con motivos circulares, que presentan indicios de haber sido quemados. Los dos mejor conservados tienen unas dimensiones medias de 2,2 cm. de longitud, 1,8 cm. de anchura y 0,3 cm. de grosor. Otros cinco no presentan decoración. Se incluye un pequeño hueso con huellas de extracción (fig. 2, nº 13). 3. LOS OBJETOS DOCUMENTADOS El material óseo puede ser agrupado en un número reducido de categorías funcionales. Especialmente destacan distintos tipos de contenedores, objetos de adorno personal y elementos de carácter lúdico. Hasta el momento han sido identificados un total de más de 48 objetos de hueso y marfil en los que es posible definir sus principales características formales. A ellos hay que añadir pequeños fragmentos en los que su deficiente estado de conservación no permite valorar objetivamente sus características originales por lo que no serán tenidos en cuenta en este trabajo. Se han contabilizado 29 plaquitas de hueso decoradas, dos de ellas triangulares y 7 posibles enmangues, 1 bote o píxide, 2 dados, 4 tapas circulares, 8 fragmentos de paredes de cajitas y 1 posible acus. El conjunto puede ser agrupado en las siguientes categorías funcionales: a. Instrumentos de cosmética o adorno personal. b. Objetos lúdicos: Dados, fichas de juego. c. Cajitas de hueso y tapaderas. d. Placas de hueso e. Piezas de funcionalidad diversa. f. Bote o píxide. a. Instrumentos de cosmética o adorno personal Dentro de los objetos relacionados con el adorno personal se puede señalar la aparición de una posible aguja para el pelo o acus (Fig. 2, nº 8). Posiblemente de marfil9. Su extremo distal tiene forma lanceolada y está fracturado, careciendo de punta. Se encuentra decorada con dos bandas de líneas incisas horizontales que enmarcan rombos resaltados, imitando espinas vegetales. Este tipo de decoración es similar a la de un pequeño mango o placa decorativa localizado en el taller de la Casa del Oculista, en

9. Ya que su textura es más fina, compacta y sin porosidades. Véase BARCIELA GONZÁLEZ, V.: “El trabajo del marfil en la Prehistoria Reciente de la Región Central del Mediterráneo Peninsular: Análisis tecnológico y experimental de los adornos personales.” En RAMOS SAINZ, M. A; GONZÁLEZ URQUIJO, J. E. y BAENA PREYSLER, J. (eds.): Arqueología experimental en la Península Ibérica. Investigación, didáctica y Patrimonio. Santander, 2007, p. 267.


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Nº 4 - Inv 1971. Posible acus (fragmento). Marfil. Tiene 4,7 cm. de alto por 0,4 cm. de grosor. Decorada en su parte superior con dos bandas de líneas incisas horizontales que enmarcan rombos resaltados imitando espinas vegetales. La parte inferior se encuentra tallada en forma lanceolada. Extremo distal fracturado (fig. 2, nº 8). b. Objetos lúdicos: tessera o dados Se han localizado dos ejemplares de dados (tessera o álea) con tipologías distintas. El primero es de pequeño tamaño, de 0,5 cm de lado (fig. 4, nº 30). El segundo presenta caras rectangulares de 1,3 cm. de su lado mayor por 0,8 cm. de su lado menor (fig. 4, nº 31). Los puntos han sido realizados con la técnica del trépano, formando círculos de dos radios continuos. Son piezas que aparecen con cierta frecuencia en los yacimientos de época romana en adelante, como en el cercano Complutum14 o en la villa romana de Carranque. Un dado de similares proporciones se localiza en La Rioja15. La disposición de los números en los dados romanos es similar a la actual, sumando las caras opuestas el número de siete. En yacimientos hispanomusulmanes, como en Ciudad de Vascos, los dados localizados no suman siete en sus caras16. En época medieval (a partir del XIII) aparece la costumbre de colocar el uno como opuesto del dos, el tres del cuatro y el cinco del seis, aunque también se continúen usando los dados tradicionales17. Nº 5 - Inv. 7299. Dado de hueso. Presenta las caras enfrentadas de dos y cinco, cuatro y tres y uno y seis. Medidas: 0,5 cm. de lado (fig. 4, nº 30). Nº 6 - Inv. 7360. Dado de hueso de forma rectangular. Presenta las caras enfrentadas cinco y tres, seis y dos y uno y cuatro. Medidas: 1,3 cm. lado mayor, 0,8 cm. lado menor (fig. 4, nº 31).

Figura 1. Materiales óseos procedentes del yacimiento de La Vega Baja

Calahorra10 fechado entre los siglos I-II d.C. y a la de un mango de la villa romana de Saucedo11. Por su morfología se acerca a la tipología de los acus discriminalis, útil de tocador para aplicar perfumes o cosméticos12 o, para otros autores, como separador de cabello, si bien también pudiera tratarse de un útil para el aseo dental (dentiscalpium)13.

10. TIRADO MARTÍNEZ, J. A.: “Objetos de hueso del solar de la casa del oculista. C/ Chavarría, Calahorra (La Rioja).” Kalakoricos, 10, 2005, p.138 y p 147, fig. 4, 2.

11. JIMÉNEZ CAÑIZO, O.; AGUADO MOLINA, M.; PANIZO ÁRIAS, I.; TALENS ALFONSO, C. y LÓPEZ PÉREZ, A.: “Los materiales de hueso trabajado de la villa romana de El Saucedo, Talavera la Nueva, Toledo.” 3º Congreso de Arqueología Peninsular, Villareal, Portugal, 1999-2000, vol nº 6, pp. 350, fig. 1, nº 6. 12. TIRADO MARTÍNEZ, J. A.: 2005, p. 140. 13. Objetos similares en hueso, pero con el extremo doblado en forma de gancho, se localizan en Roma. En VIRGILI, P.: Museo della civilta romana: Acconciature e maquillage. Vita e Costumi dei romani Antichi, nº 7, 1989, Roma, p. 16. 14. SÁNCHEZ-LAFUENTE PÉREZ, J.: “Los juegos recreativos en Complutum”. En Complvtum. Roma en el interior de la Península Ibérica. Catalogo exposición, 1998, p. 176, 178 y 241, fig. 146. 15. TIRADO MARTÍNEZ, J. A.: 2005, p.138 y 146, fig. 2. 16. IZQUIERDO BENITO, R.: 2005, p. 168; COSÍN CORRAL, Y. y GARCÍA APARICIO, C.: “Alquerque, mancala y dados: juegos musulmanes en la Ciudad de Vascos”. Revista de Arqueología nº 201, 1998, p. 46. 17. TORMO ORTIZ, M.: “El material óseo trabajado hallado en Villanueva de la Fuente/Mentesa Oretana (Ciudad Real)”. En Mentesa Oretana 1998-2002, Coord. por Luis Benítez de Lugo Enrich., 2001, pp. 179-200.


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c. Cajas de hueso y tapas circulares Entre los contenedores localizados, destacan pequeñas cajitas cilíndricas con tapa. Se ha localizado una cajita completa, 8 fragmentos de cajitas y 4 tapas. Las tapas, o discos de hueso (fig. 1, nº 16, 17 y 18), aunque no está clara su funcionalidad, se identifican como fichas de juego por diferentes autores (Teserae Lusoriae)18 o como botones19. En nuestro caso hemos podido constatar su asociación a recipientes circulares de hueso, encajando en ellos perfectamente. Las cajitas se encuentran compuestas por un cuerpo hueco de forma cilíndrica con una perforación lateral y hombros internos en su parte superior e inferior (fig. 1, nº 14, 15 y 18) que permitiría cerrarlas con las tapaderas discoidales, muchas de ellas decoradas con círculos concéntricos. Cuentan con una altura comprendida entre los 2,6 y 3,6 cm. y un diámetro situado entre los 2,3 y 3 cm. Lo excepcional de los ejemplares localizados en Vega Baja es la aparición de las tres piezas que componen estas pequeñas cajas (dos tapaderas y el cuerpo cilíndrico) que han podido ser identificadas como pertenecientes a un mismo objeto sin ningún g��nero de dudas (fig. 4, nº 36). Nº 7 - Inv. 6299. Tapa con retalle. Pieza circular, tallada, de sección plana. En la cara superior hay un bajorrelieve circular concéntrico a compás y en la inferior un retalle para encajarla, de 1,5 cm. de diámetro, perforado ligeramente con un punto central. Medidas: 2,6 cm. de diámetro y 0,5 cm. de grosor (fig. 1, nº 16). Nº 8 - Inv. 3167. Tapa de hueso circular, con círculos concéntricos a compás en la parte superior. En la inferior presenta una pequeña perforación circular central. Medidas: 2,3 cm. de diámetro y 0,4 cm. de grosor (fig 1, nº 17). Nº 9 - Inv. 5070. Tapa y dos paredes de cajita. Sólo se conservan 2 fragmentos que no casan entre si y parecen tener diámetros ligeramente diferentes, aunque conservan el mismo módulo para encajar la tapa. Medidas: 3,4 cm. de longitud; 1,8 cm. de altura y 0,8 cm. de grosor) y 1 tapa tallada con dos círculos concéntricos en su parte superior. Diámetro de la tapa: 2,8 cm. (fig. 1, nº 14 y 15). Nº 10 - Inv. 3822. Fragmento de cajita circular tallada, con la pared exterior lisa y la interior tallada con resalte central. Medidas: 2,9 cm. de altura; 1,6 cm. de anchura máx. y 0,6 cm. de grosor.

18. Piezas parecidas en diámetro se localizan en la Rioja. HERAS Y MARTINEZ, C.M. y CABADA IZQUIERDO, J. J.: “Objetos en el yacimiento romano de Vareia: huesos trabajados.” Estrato, 7, Logroño, 1996, Tipo I, p. 47, fig. 3. 19. En nuestro caso tienen la base plana y no curva, como los ejemplares de Ontur. Ver GAMO PARRAS, B: La antigüedad tardía en la provincia de Albacete. Instituto de estudios albacetenses de la Excma. Diputación de Albacete. Albacete. Serie I, nº 102, 1998, pp. 228-229 y p. 333 fig. 28 y 29.

Nº 11 - Inv. 5095. Fragmento de cajita circular tallada. Falta parte de la pared. Medidas: 2,9 cm. de altura. Anchura 1,6 y 0,6 cm. de grosor. Nº 12 - Inv. 3157. Cajita con tapa. Cuerpo cilíndrico de caja de hueso con reborde para encajar la tapa y agujero en uno de sus lados. No tiene fondo. Le acompaña una tapa de disco de hueso circular decorada con dos círculos concéntricos a compás con paredes lisas al exterior y retalladas por el interior, de 2,8 cm. de diámetro. Medidas: 3,6 cm. de anchura, 1,7 cm. de grosor y 3 cm. diámetro (fig. 1, nº 18). d. Placas de hueso Otro tipo frecuente entre las piezas elaboradas en hueso y marfil son las asociadas a decoraciones del mobiliario de madera. En las excavaciones de Vega Baja se han recuperado 29 plaquitas de este tipo, algunas con decoraciones a compás de círculos incisos. En general son de forma cuadrangular con sección plana aunque también las hay con sección semicircular, asociadas a enmangues. Otros fragmentos de hueso de pequeño tamaño podrían pertenecer a este tipo de piezas, aunque su estado de conservación no permite asegurarlo, abundando entre ellas las piezas decoradas con círculos e incisiones. El tema decorativo de las bandas enmarcando roleos o círculos entrelazados, es característico de este momento tardío, repitiéndose tanto en hueso, metal20, como en la arquitectura o la musivaria. Las variantes de círculos y roleos, junto a las bandas de líneas, son los temas principales del repertorio decorativo general para apliques óseos durante la segunda mitad del siglo VI y siglo VII d.C.21 , momento en el que dicho repertorio se suele reducir a estos motivos geométricos. Se trata de un proceso que se experimenta en diversas áreas culturales, de tal forma que también podemos destacar láminas óseas con una decoración similar en la Italia septentrional22. Algunas de estas piezas parecen pertenecer a placas destinadas a apliques muebles (fig. 2, nº 11 y 12). Para una de estas plaquitas (fig. 3, nº 26A y 26B) con serie de motivos circulares en uno de sus extremos, podemos

20. Este mismo motivo también aparece en placas de cinturón de metal fechados en el siglo IV d.C. Ver GUTIÉRREZ MÉNDEZ, C.; y LARA GONZÁLEZ, E.: “Prospección arqueológica superficial en el término municipal de Villanueva del Rosario (Málaga)”, Anuario Arqueológico de Andalucía, 1990, Vol. II, fig. 7.8. 21. VIZCAÍNO SÁNCHEZ, J.: “Elementos de indumentaria y adorno personal procedentes de los niveles tardíos de las excavaciones del teatro romano de Cartagena. Etapa bizantina (II)” Imafronte, nº 19-20, 2007-2008. p. 454. 22. PEZZATO, C.: “Studio di alcuni reperti mobili provenienti dallo scavo di Loppio S. Andrea (TN), settore A”, Ann. Mus. Civ. Rovereto, 21, 2005, p.53, tav.III.19-27. 23. MARTÍNEZ RODRÍGUEZ, A. y PONCE GARCÍA, J.: «Excavación arqueológica de urgencia en la ladera Norte del Cerro del Castillo de Lorca (Murcia)», Memorias de Arqueología, 9. Sextas Jornadas de Arqueología Regional, 24 al 27 de abril de 1995, Murcia, 1999, p. 356, fig. 3.


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citar como paralelo una pieza procedente de Lorca23, con la misma banda de puntos concéntricos aunque en su caso se rodea de una serie de roleos, documentada entre vertidos datados en el siglo VI d.C. Entre los siglos VIII y IX se datan igualmente algunas láminas óseas para la decoración de cofres halladas en Roma24, con un tema decorativo similar. Otras pudieron formar parte de la decoración de cachas de cuchillo (fig. 2, nº 3, 6, y 7). Una placa decorada de hueso (fig. 1, nº 19), probablemente un enmangue, presenta una decoración con banda de líneas horizontales incisas que enmarcan una serie de puntos semicirculares tocados por semicírculos, idénticos a la decoración representada en una plaquita de hueso de sección curva hallada en la Basílica de Carranque, en Toledo. Se han localizado plaquitas de hueso triangulares decoradas (fig. 2, nº 1 y nº 4 y fig. 4 nº 32). Son pequeñas láminas de hueso, en forma de triángulo rectángulo, en cuyo interior se han grabado tres círculos concéntricos de 2,3 cm. de lado. Este tipo de plaquitas tienen gran similitud con las placas que forman parte de la decoración de un tablero localizado en la Crypta Balbi, en contextos del siglo VII, en Roma25 (fig. 4, nº 35), en donde también aparecen fichas de juego, a modo de pieza individual o componiendo un cuerpo cilíndrico, parecido al de las cajitas encontradas en el yacimiento de La Vega Baja. Nº 13 - Inv. 5094. Placa de hueso cuadrada, de sección rectangular, decorada con 4 círculos en bajo relieve, que presenta incisiones circulares en los 2 extremos visibles del cuadrado y en el centro, todo ello en la cara superior. En la inferior no se aprecia detalle alguno salvo el encontrarse más pulido cerca de los laterales. Se encuentra fragmentada en dos partes, correspondiendo una de ellas a un lateral completo del cuadrado de 4.9 cm. de lado. Tiene unas medidas de 4,9 cm. de altura, 3,7 cm. de anchura conservada y 0,3 cm. de grosor (fig. 2, nº 11). Nº 14 - Inv. 3169. Placa decorada con motivos circulares en relieve de 0,4 cm. de diámetro, dos perforaciones de 0,6 cm. y una de 0,3 cm. La tercera, en forma de gota de agua de 1,2 cm. de alto. En la otra cara no se aprecia trabajo alguno. Medidas: 3,5 cm. altura, 2,5 cm. de ancho y 0,25 cm. grosor (Fig. 2, nº 12). Nº 15 - Inv. 5327. Fragmento de placa de hueso con decoración de círculos incisos. Medidas de 3,5 cm. de altura; 2,2 cm. de anchura y 0,2 cm. de grosor (fig. 2, nº 3).

Figura 2. Materiales óseos procedentes del yacimiento de La Vega Baja

24. RICCI, M.: “Elementi in osso per rivestimento di cassette in legno. Crypta Balbi. VIII-IX secolo”, Roma. Dall’Antichità al Medioevo. Archeologia e Storia nel Museo Nazionale Romano Crypta Balbi, Milano, 2001, IV.10.11, p. 543. 25. ARENA, M. S., DELOGU, P., PAROLI, P., RICCI, M., ROVELLI, A., SAGUÍ, L., y VENDITTELLI, L: Crypta Balbi. Museo Nazionale Romano. Ministero per i Beni e le Attività Culturali. Soprintendenza archeologica di Roma. Milán, 2000, pp. 66, fig 2.


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Nº 16 - Inv. 6897. Plaquita rectangular decorada con motivos circulares concéntricos a compás y rota en una de sus esquinas, conservando las otras tres. Presenta una perforación en uno de los extremos de 0,1 cm. de diámetro, para la sujeción del remache. Se encuentra también pulida por el envés. Pudiera tratarse de una cacha de navaja o cuchillo. Medidas: 3 cm. de altura, 1,2 cm. de anchura y 0,2 cm. de grosor (fig. 2, nº 6). Nº 17 - Inv. 6312. Plaquita rectangular decorada con motivos circulares y rota en dos de sus esquinas. Conserva las otras dos de uno de los extremos. Presenta una perforación en uno de los extremos de 0,1 mm de diámetro para sujetar el remache. Pudiera tratarse de una cacha de cuchillo. Esta decorado con dos círculos concéntricos incisos. Por el envés no está pulida. Medidas: 3,2 cm. de altura; 1,5 cm. de anchura y 0,25 cm. de grosor (fig. 2, nº 7). Nº 18 - Inv. 1559. Fragmento de plaquita, con serie de motivos circulares en uno de sus extremos. El envés se presenta pulido y con restos de aserrado. Tiene 2,4 cm. de altura, 1,2 cm. de anchura y un grosor de 0,2 cm. de diámetro. Cuenta con una decoración a base de series de banda horizontales de puntos concéntricos (fig. 3, nº 26A y 26B). Nº 19 - Inv. 2282. Fragmento de plaquita. En su cara externa presenta motivos circulares y dos bandas rectas incisas en uno de los extremos. La cara interna está sin trabajar. Se encuentra ligeramente quemada. Medidas: 1,8 cm. de altura; 0,7 cm. de anchura y 0,2 cm. de grosor. Similar a nº inv. 6915A. Nº 20 - Inv. 5767. Fragmento de hueso tallado, con motivos circulares y dos bandas rectas en uno de los extremos, en su cara externa. La cara interna no está pulida. Medidas: 1,3 cm. de altura; 1 cm. de anchura y 0,4 cm. de grosor. Similar a nº inv. 6915B. Nº 21 - Inv. 5096. Dos fragmentos de placa cuadrangular, rota en uno de sus lados. Uno de ellos presenta un círculo doble tallado. Medidas: 4,3 cm. de altura; 1,7 cm. de anchura conservada y 0,4 cm. de grosor. Similar a nº inv. 5094. Nº 22 - Inv. 5769. Fragmento de hueso tallado, con motivos circulares concéntricos. Medidas: 2,2 cm. de altura; 0,9 cm. de anchura y 0,3 cm. de grosor. Se encuentra quemado (fig. 4, nº 33). Nº 23 - Inv. 5361. Fragmento de placa de hueso con decoración de círculos incisos. Medidas: 2,5 cm. de altura; 1,2 cm. de anchura y 0,3 cm. de grosor (fig. 2, nº 2). Nº 24 - Inv. 6352. Fragmento de plaquita de sección plana con decoración de círculos concéntricos. Medidas: 3,8 cm. de altura; 1,9 cm. de anchura y 0,3 cm. de grosor (fig. 2, nº 5). Nº 25 - Inv. 6915A y 6915B. Placas decoradas de hueso, de 0,2 cm. de grosor y 1,4 altura por 1 cm. y 1,2 cm. de anchura. Decoración de una banda de líneas horizontales incisas que enmarcan una serie de puntos semicirculares tocados por semicírculos. En ambas se localizan restos de agujero para el remache. (Fig. 2, nº 9 y 10).

Nº 26 - Inv. 5800. Pequeña lámina de hueso, en forma de triángulo rectángulo, decorada con tres círculos concéntricos a compás. La otra cara está sin trabajar. Medidas: 2,3 cm. de lado por 0,2 cm. de grosor (fig. 4, nº 32 y fig. 2, nº 1). Nº 27 - Inv. 6280. Pequeña lámina en forma de triángulo rectángulo, en cuyo interior presenta un grupo de 3 círculos concéntricos a compás. La otra cara está sin trabajar. Tiene mellada una de las puntas. Medidas: 2,3 cm. de lado por 0,2 cm. de grosor (fig. 2, nº 4). e. Piezas de funcionalidad diversa Cabe señalar otros elementos posiblemente relacionados con el ajuar doméstico. Destaca una pieza compuesta por tres cuerpos huecos de forma cilíndrica, con un diámetro de 3 cm. y una altura de 9,6 cm. Presenta una decoración de semicírculos, a modo de arcos, enmarcados en una banda doble de líneas incisas y motivos circulares. La parte sin decoración presenta dos cortes cuadrangulares enfrentados, en uno de los extremos, posiblemente para colocar la empuñadura26. Los tres fragmentos son cilindros huecos. Pudiera tratarse de un enmangue. Nº 28- Inv. 3163. Hueso tallado decorado de sección circular. Se compone de tres cuerpos, uno de los cuales carece de decoración, estando tan solo pulido. La parte sin relieves presenta un corte cuadrangular en uno de los extremos (fig. 3, nº 28). Las restantes dos piezas presentan una decoración similar geométrica de semicírculos rellenos y puntos enmarcados en líneas horizontales. Las medidas de las dos partes decoradas son 3,25 cm. de diámetro por 3 cm. de alto para la primera pieza y 2,90 cm. de diámetro x 3,2 cm. de alto para la segunda. Ambas tienen un grosor máximo de 0,5 cm. La pieza sin relieves tiene 3 cm. de diámetro; 3,4 cm. de alto y un grosor máximo de 0,4 cm. Los tres fragmentos son cilindros huecos. Longitud total de los tres cuerpos: 9,6 cm. Posible enmangue. (Fig. 1, nº 20 y 21; fig. 3, nº 28 y fig. 4, nº 34). f. Bote o píxide Entre los objetos localizados el más llamativo es un bote o píxide. Contaba con un diámetro aproximado de 13,6 cm y 7,8 cm. de altura. La iconografía de esta pieza cuenta con paralelos que abarcan una cronología situada entre los siglos III y VIII, incluso IX27. No es la única de 26. Una pieza parecida, con sólo un extremo interior hueco para el enmangue, se localiza en la necrópolis de Juan Tinto de la Cruz, en ambientes de finales del s. VI. Ver VILLAVERDE LOPEZ, R.: “La producción ósea madrileña durante el período hispanovisigodo”. La Investigación Arqueológica de época visigoda en la comunidad de Madrid. Volumen III, La Cultura material. Zona Arqueológica, Alcalá de Henares 2006, Nº 8, p. 793, fotos 1, 2 y 3. 27. Como la pilastra de la Iglesia del Salvador (Toledo), los mosaicos parietales de San Apolinar il Nuovo (Ravena, s.VI d.C.), las representaciones al fresco en las Catacumbas de San Calixto (Roma, s. IVd.C.) o en Dura Europos (Siria, s. III d.C.), entre otros.


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Figura 3. Materiales óseos procedentes del yacimiento de La Vega Baja

su tipo aparecida en el entorno de Vega Baja conociéndose desde hace algunos años el Marfil de Hipólito localizado en las inmediaciones del circo romano28. Un motivo similar se dispone en una pilastra localizada en la Iglesia de San Salvador, en Toledo29. Este tipo de piezas, frecuentemente en marfil, aunque no muy abundantes cuentan en la Península Iberica con distintos ejemplos como los 28. VVAA: Hispania Gothorum. San Ildefonso y el reino visigodo de Toledo. Catálogo de la Exposición, Toledo, 2006, p. 371. 29. El frente de la pilastra representa escenas de la vida de Cristo, entre las que destaca la disposición de la escena de la samaritana con la figura de Jesús al lado izquierdo de la escena, un pozo central y una figura de mujer a la derecha de la misma. BARROSO CABRERA, C. y MORÍN DE PABLOS, J: Regia Sedes Toletana. El Toledo visigodo a través de su escultura monumental. Diputación de Toledo, Toledo, 2007, p. 470, fig. 2 y p.481.

relieves de marfil de Carranque o la píxide localizada en El Monastil30. Un fragmento de pequeño píxide con escena mitológica se localiza en Herrera de Pisuerga (Valladolid) fechado en el siglo I a.C.31. Píxides parecidas con escenas de caza o pastorales aparecen en Egipto (siglo VI, Alejandría), o en Aquisgrán, donde aparece una píxide con escena propia de la zona oriental del imperio bizantino, con Cristo como taumaturgo (inicios del s. IX d.C.). No es este el lugar para profundizar en la iconografía de esta pieza. Aunque podemos señalar que según las primeras interpretaciones, pudiera tratarse del episodio del Génesis de Elíecer y Rebeca o de escenas del Nuevo Testamento como la anunciación de la Virgen María ó el encuentro de Jesús con la samaritana en el pozo de Siquem. Esta última es la interpretación que ofrece David Buctkton para la representación que aparece en un panel de marfil fechado en el siglo VI d.C., conservado en el Fitzwillian Museum de Cambridge (Fig. 4, nº 38)32. Que es el paralelo más directo que hemos localizado para esta pieza. Nº 29 - Inv. 3173. Bote o píxide. Contaba con un diámetro aproximado de 13,6 cm. y un grosor de 3 mm., conservando 7,8 cm. de altura y 7,9 cm. de anchura. Al interior, tiene un pequeño hombro que serviría de base a una tapadera circular de la que no se han localizado restos. Posible decoración de escena del Antiguo o Nuevo Testamento. La escena muestra a dos figuras separadas físicamente por un pozo. La primera figura, de frente, se encuentra a la izquierda de la escena. Lleva una túnica larga, y señala con la mano derecha al suelo mientras levanta la izquierda hacia arriba. En el centro de la escena se encuentra un pozo en el que se ve parte de la polea y el brocal. A la derecha se encuentra la figura de una mujer velada, que tiene la cabeza mirando al exterior de la composición, levantando el brazo derecho y sujetando la cuerda con el izquierdo. Lleva una capa larga. En esta figura se ha colocado un remache circular con apéndice trapezoidal de bronce. Todo el conjunto está encuadrado en un rectángulo con una línea incisa horizontal superior enmarcándolo (Fig 4, nº 37). CONCLUSIONES Los materiales estudiados cuentan con paralelos en yacimientos de cronología similar, tanto en la península como en otros lugares del entorno mediterráneo, destacando en varias de las piezas documentadas su similitud con 30. Píxide a la que sus autores dan un uso litúrgico, como incensario o relicario. Ver POVEDA NAVARRO, A. M.: La iglesia paleocristiana de “El Monastil” (Elda, Alicante) en la provincia Carthaginense (Hispania), Hortus Artium Medievalium, Zagreb-Motovun, 2003, Vol. 9, pp. 121-122. 31. PÉREZ GONZÁLEZ, C. y ILARREGUI GÓMEZ, E.: 1994, pp. 265-267. 32. BUCKTON, D. (ed.): Byzantium. Treasures of Byzantine Art and Culture from British Collections. British Museum Press, 1994, pp. 72-73.


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algunas de las localizadas en las excavaciones realizadas en la Crypta Balbi de Roma, poniendo posiblemente de manifiesto las relaciones existentes, a nivel artístico, entre la corte visigoda asentada en Toledo y la antigua capital del imperio. También apuntar que, sin que por el momento sea posible identificar a través de los restos conocidos la existencia de un taller, cabe pensar en la producción de ciertas piezas a partir de centros de fabricación local en el núcleo urbano, en base a ciertos materiales que apuntan a la existencia de algunos objetos en proceso de fabricación y material óseo con evidencias de haber sido utilizados para la extracción de láminas. La secuencia estratigráfica del yacimiento es compleja debida a su prolongada ocupación temporal, seleccionándose para este trabajo aquellos que presentan, a nuestro entender, una cronología tardoantigua o altomedieval. Excepto algún caso que puede adscribirse a período romano, la gran mayoría de los elementos óseos trabajados en el yacimiento de la Vega Baja se han localizado asociados a materiales cerámicos de los siglos VI-VIII d.C. En el conjunto resulta especialmente relevante la alta calidad técnica de algunos artífices, puesta de manifiesto en algunas de las piezas recuperadas, que mayoritariamente no se relacionan con actividades domésticas. Algo que no ha de resultar extraño si tenemos en cuenta que nos encontramos ante los restos de la capital del reino visigodo. La aparición de piezas de eboraria también pone de manifiesto la riqueza de las producciones, y la existencia de lazos comerciales a larga distancia con territorios extrapeninsulares.

Figura 4. Materiales óseos procedentes del yacimiento de Vega Baja (30-34 y 36-37); reconstrucción de tablero de juego de la Crypta Balbi (35) y panel de marfil con escena de la Samaritana (Fitzwillian Museum) (38).


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