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EL BARRIO DE LAVAPIÉS, LABORATORIO DE INTERCULTURALIDAD - ANÁLISIS LAVAPIES Mayte Gómez, University of Nottingham La zona de Madrid conocida como "Lavapiés" forma parte del distrito Centro de la ciudad y de la subdivisión de éste en barrios, en concreto el de Embajadores, alrededor de la calle del mismo nombre [1]. Lavapiés no tiene personalidad administrativa como tal; no es distrito ni barrio: tan sólo es una plaza, una estación de metro, y unas calles colindantes Sin embargo, tiene algo más y de manera mucho más visible y tangible que cualquier otra zona de Madrid. Lavapiés es un lugar mítico, una manera de vivir, un estilo, una historia una leyenda. Aunque la zona no existe oficialmente como barrio, tiene una personalidad inconfundible construida y aceptada por el imaginario colectivo de toda una ciudad y, posiblemente, de todo un país. Una de las ironías más profundas sobre Lavapiés es que se considere la quintaesencia del casticismo madrileño. Según el Diccionario de la Real Academia de la Lengua Española, el término "castizo" significa "puro" o "auténtico". Es decir, que en se imaginario colectivo sobre el que se sostiene la identidad del barrio, Lavapiés representa la esencia de lo que es pura y auténticamente madrileño. Sin embargo, la historia del barrio no es sino la de un proceso de inmigración así como de evolución cultural y étnica continuo, estable, y, por sobre todas las cosas, inconcluso. La referencia más antigua al nombre de Lavapiés, alrededor de los siglos XIV y XV ("Ava Piés", "Lava Piés") describe una plaza de la que emergía un barrio judío (por la Calle de la Sinagoga, hoy día Calle de la Fé) y otro árabe (por la actual calle de Ave María). Una muralla cercana separaba estas zonas del resto de la ciudad, y, presumiblemente, de los barrios cristianos. El nombre del lugar hacía entonces referencia a la fuente que se encontraba en la plaza principal, donde los cristianos que querían entrar en la zona judía debían purificarse lavándose los pies. Parece ser que durante las persecuciones del año 1391, se destruyó la Sinagoga principal de la zona, sobre las ruinas de la que se erige la actual iglesia de San Lorenzo (Enciclopaedia Judaica, Tomo 11 col. 682). Tras la expulsión de árabes y judíos, el barrio pasó a recibir inmigración interna, especialmente andaluza, y la mezcla de los nuevos inmigrantes con los oriundos del lugar dio como resultado lo que luego se conocería como la "manolería", o lo que Armando Vázquez ha llamado el "arquetipo social del Madrid castizo" (82), una clase social que provenía de los estamentos más bajos pero que pronto se convertiría en la aristocracia de la clase trabajadora por su "ingenio y [sus] travesuras (...) despertando su natural sagacidad, su desenfado y su arrogancia", por lo que también se les conocería como los "chulos" (Enciclopaedia Judaica, Tomo 11 col. 682). Tras varios siglos en los que Madrid, como metrópolis imperial, se convirtió en ciudad de paso para muchos "viajeros, visitantes e inmigrantes" que dejaron su huella en la capital y en los barrios más céntricos (del Corral 130), el Lavapiés que conocemos hoy día se empezó a forjar en el siglo XIX con la llegada masiva de inmigrantes de toda España. El hecho de que esta población inmigrante fuera en su mayoría campesina o trabajadora dejó en la zona la marca indeleble de la marginalidad, entonces simbolizada por los establecimientos comerciales populares y las sencillas viviendas (que hoy han pasado a considerarse "infraviviendas") en forma de corralas.

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Proyecto Esta es una plaza  

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