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SUPLEMENTO MENSUAL

JUNIO 2018

TODAS

SOCIEDADES SOSTENIBLES DEBEN GARANTIZAR QUE MUJERES, NIÑAS Y HOMBRES TENGAN LOS MISMOS DERECHOS: BELÉN SANZ NACIONAL

Opinión Patricia Kurczyn • Mauro Antonio Vargas • Aurora Del Río • Juan Guillermo Figueroa


(†) JESÚS D. GONZÁLEZ FUNDADOR FRANCISCO A. GONZÁLEZ FRANCISCO D. GONZÁLEZ JESÚS D. GONZÁLEZ CARLOS MARÍN ANGEL CONG PEDRO GONZÁLEZ HUGO CHAPA JAVIER CHAPA ALFREDO CAMPOS ROBERTO LÓPEZ JUAN PABLO BECERRA-ACOSTA HÉCTOR ZAMARRÓN ÓSCAR CEDILLO BÁRBARA ANDERSON RAFAEL OCAMPO MIGUEL ANGEL VARGAS MAURICIO MORALES ADRIANA OBREGON RICARDO ZAMORA DYANA REYES ADRIAN LOAIZA GUILLERMO FRANCO FERNANDO RUÍZ ALBERTO BRAÑA VALERIA GONZÁLEZ RODOLFO GUTIÉRREZ TOMÁS SÁNCHEZ MARCO A. ZAMORA

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CARTA EDITORIAL NUEVAS MASCULINIDADES

FOTO: SHUTTERSTOCK

TODAS SUPLEMENTO MENSUAL REGINA REYES-HEROLES GUILLERMINA AYALA MIGUEL REYES WENDY SOLIS PEDRO HERNÁNDEZ LAURA ESCAMILLA EMILIANO GONZÁLEZ YAZMÍN VELOZ BERENICE CHAVARRÍA

EDITORA GENERAL DE SUPLEMENTOS EDITORA DE FT MERCADOS GERENTE DE ARTE Y SUPLEMENTOS COORDINADORA EDITORIAL EDITOR DE ARTE COEDITORA DE SUPLEMENTOS EDITOR WEB BECARIA REDACTORA

DISEÑO EDITORIAL MICHELLE LAGUNA, ANGÉLICA VARGAS, ZYANYA HERNÁNDEZ, FRANCISCO SÁNCHEZ, JAIR PIÑA DOMICILIO: MORELOS 16, COL. CENTRO, MÉXICO, D.F., C.P. 06040 PARA VENTAS E INFORMES: T: 5140.2950

MARCELA ETERNOD ARÁMBURU SECRETARÍA EJECUTIVA EN SUPLENCIA DE LA PRESIDENCIA DEL INMUJERES MARÍA DE LA PAZ LÓPEZ BARAJAS DIRECCIÓN GENERAL DE AUTONOMÍA Y EMPODERAMIENTO PARA LA IGUALDAD SUSTANTIVA ANA LAURA PINEDA MANRÍQUEZ DIRECCIÓN GENERAL DE ESTADÍSTICA, INFORMACIÓN Y FORMACIÓN EN GÉNERO ROCÍO IVONNE PÉREZ MARTÍNEZ DIRECCIÓN GENERAL DE ADMINISTRACIÓN Y FINANZAS FLOR DE LIS VÁSQUEZ MUÑOZ DIRECCIÓN GENERAL ADJUNTA DE ASUNTOS INTERNACIONALES MARTA B. CABRERA GARCÍA DIRECCIÓN GENERAL ADJUNTA DE COMUNICACIÓN SOCIAL PABLO NAVARRETE GUTIÉRREZ COORDINACIÓN DE ASUNTOS JURÍDICOS ANA ORTIZ MONASTERIO RIVERO COORDINACIÓN DE ASESORES

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LOS CONTENIDOS DE LOS ARTÍCULOS PUBLICADOS EN EL PRESENTE SUPLEMENTO SON RESPONSABILIDAD DE LAS Y LOS AUTORES FIRMANTES.

Para el Instituto Nacional de las Mujeres (Inmujeres) es muy importante analizar y difundir el significado del trabajo desarrollado por organizaciones y grupos de hombres, desde hace más de dos décadas, los cuales están enfocados a la búsqueda teórica y práctica de cómo desarrollar nuevas masculinidades, para poder detonar cambios en los roles de género. La construcción de nuevos hombres, la reflexión colectiva de los sujetos involucrados, que son la otra mitad de la población, estamos seguras de que puede contribuir a alcanzar la igualdad sustantiva en la vida cotidiana. Por ello, en el Inmujeres nos parece central, desde el área de responsabilidad de la política de igualdad, propiciar reflexión y debate a favor de entender cómo en la historia se construyeron los roles para hombres y mujeres. Cómo los hombres pueden ejercer papeles más igualitarios al adoptar una nueva conciencia. Igual de importante es proponer herramientas teóricas y prácticas para debatir sobre cómo desmontar educación, actitudes y conductas de los varones y sobre ello, poder desarrollar políticas públicas. Hace dos años nos unimos y apoyamos la campaña de Naciones Unidas denominada Nosotros por Ellas (HeforShe), con el objetivo de sensibilizar a la población masculina a cambiar. Desde el Gobierno Federal se pusieron en marcha acciones focalizadas. De esta manera, hasta el año 2017, 55 instituciones se compro-

metieron a realizar esta tarea. Y en la campaña se sumaron 119 mil 771 hombres. Buscamos con ello y otras acciones la promoción de un nuevo modelo de masculinidad, más justo e igualitario. Hoy con este número de TODAS, abordamos la construcción de identidades masculinas; su impacto en las desigualdades y en la vida de las mujeres; examinamos el papel de los hombres y cómo han sido construidos, así como sus experiencias y prospectivas; paternidad, salud y mortalidad; reflexiones sobre el proceso de reeducación como estrategia para crear nuevas formas de relación en pareja, en la vida laboral y en la vida comunitaria. Estamos convencidas de que la sociedad en su conjunto debe trabajar todos los días para crear una relación transformada en pareja, basada en el principio de igualdad de derechos, compartir el poder y las responsabilidades en el hogar, en el lugar de trabajo y en la vida social. Sabemos que todas y todos, tenemos que ser parte de un cambio para la igualdad. Un cambio cultural y social que nos comprometa a lograr nuestras metas. Así podremos transformar a la sociedad, en pendientes como: discriminación, violencia, desigualdad, inclusión, armonía y respeto. Logro que sirve para sumar esfuerzos, con campañas de sensibilización, como la emprendida hoy en muchas instituciones. Vamos en camino a profundizar la reflexión sobre esto.

3. MARICELA CONTRERAS

10. JUAN GUILLERMO FIGUEROA

Diputada Federal

Dr. en Sociología y en Demografía

5. SEN. LILIA MERODIO

12. MARÍA PATRICIA KURCZYN

Mtra. en Derecho

Dra. en Derecho

9. AURORA DEL RÍO

13. BELÉN SANZ LUQUE

Mtra. en Ciencias

Representante de ONU Mujeres en México

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LA NECESARIA PARTICIPACIÓN DE LOS HOMBRES EN EL TRABAJO DE CUIDADOS

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a abrumadora carga de trabajo de cuidado que recae sobre las mujeres genera y, al mismo tiempo, reproduce profundas desigualdades que vulneran el ejercicio de sus derechos, restringen su desarrollo y condicionan el uso de su tiempo en otras esferas de sus vidas más allá de lo doméstico. La redistribución de este trabajo no es solo un acto de justicia, sino un compromiso social que sugiere la acción del Estado, las empresas y las personas integrantes de las familias; los hombres tienen un rol activo que, de manera permanente, deben desempeñar en el trabajo de cuidados. Una de las principales razones por la que los hombres no participan en los trabajos de cuidados es la construcción de la masculinidad hegemónica, la cual justifica y promueve la adopción de roles y estereotipos de género que otorgan un “mandato” productivo-público a los hombres y uno reproductivo-privado a las mujeres. La masculinidad hegemónica, soportada por la cultura machista, conquista simbólicamente a los hombres bajo la idea de lo que deben sentir, pensar y hacer; desvaloriza el trabajo de cuidados por considerarlo una actividad “no propia” de lo masculino y sanciona socialmente a los hombres que deciden participar en estas actividades, como lo sostenía Bourdieu: los hombres vivimos en el permanente miedo a no poder demostrar la masculinidad en cada momento; a perder el estatus de hombre.1 Enfrentar este “miedo viril” y derribar las barreras culturales y simbólicas de lo que tradicionalmente significa “ser hombre”, son condiciones ineludibles para la redistribución de los trabajos de cuidados. Los beneficios de la participación de los hombres en el cuidado tienen gran impacto en la vida cotidiana de las personas: aminoran las cargas de trabajo a las mujeres, permitiéndoles incursionar de mejor forma en actividades remuneradas y disponer de más tiempo propio para realizar lo que desean hacer y no logran por falta de tiempo.

ILUSTRACIÓN: SHUTTERSTOCK

CARLOS ANDRÉS PÉREZ NARVÁEZ

Pero no solo eso, también genera entornos habilitadores para que hijas e hijos sean educados en igualdad de oportunidades y libres de estereotipos; contribuye a formular paternidades afectivas, comprometidas y responsables; mejora las posibilidades económicas de las familias y configura una potente herramienta simbólica para prevenir la violencia contra las mujeres. Por estas y muchas más razones, la participación de los hombres en el trabajo de cuidados no puede esperar. Para lograrlo, no bastan las palabras ni las buenas intenciones, es necesario que las instituciones y las empresas garanticen medidas que apoyen la corresponsabilidad entre la vida laboral y familiar a través de licencias de paternidad, flexibilidad de horarios, acceso al servicio de estancias infantiles para hombres y mujeres, entre otras. Pero lo más importante, es que los hombres seamos los principales actores en esta tarea. Por ello, es menester reflexionar sobre el papel activo que debemos adoptar los hombres en la construcción de la igualdad de género y comprender que el cuidado no es un asunto de mujeres, sino una cuestión de derechos humanos que nos atañe a todas las personas. De igual manera, es necesario visibilizar los efectos negativos del machismo en todos los ámbitos, condenar todas sus manifestaciones y evidenciar los efectos negativos que tienen en todos los aspectos de nuestra vida. Nuestra labor principal como hombres estriba en formar aliados para lograr la igualdad de género; hablar y concientizar a nuestros pares en el espacio público y privado, denunciar cualquier manifestación de violencia e invitar a los varones a cuestionar y resignificar los roles y estereotipos de género, todo ello sin perder de vista que nuestro compromiso no es discursivo sino, fundamentalmente, performativo.

La masculinidad hegemónica soportada por la cultura machista conquista simbólicamente a los hombres bajo la idea de lo que deben sentir, pensar y hacer

Carlos Andrés Pérez Narváez, Lic. en Ciencias Políticas y Administración Pública.

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REFERENCIA: [1] Bourdieu, Pierre. (2000). La dominación masculina. Barcelona; Anagrama.


Poder Legislativo

RESIGNIFICAR LA MASCULINIDAD Esta acción pretende lograr la empatía en un mundo que necesita igualdad de género.

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MARICELA CONTRERAS JULIÁN

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l inodoro tuvo que ser inventado por alguien que no sabía nada de hombres”, bajo ese argumento Juvenal Urbino justificaba ante Fermina Daza el dejar mojado el borde de la taza cada vez que la usaba y buscaba convencerla que no era un descuido de su parte, sino una cuestión orgánica: por la vigorosidad de la juventud o por la disminución de fuerza ya en la edad adulta. Fermina no lo aceptaba y mostraba su enojo, Juvenal optó por secar el borde de la taza con papel higiénico, pero ante los malos olores que desprendía, la protesta de aquella y, ya entrada a la vejez de este, decidió orinar sentado, con lo cual dejaba la taza limpia y terminó un punto de diferencia. El relato de esos actos cotidianos, como el que plasma Gabriel García Márquez en su libro El Amor en los Tiempos del Cólera, es un reflejo de una asignación social de privilegios y señalamiento de atributos que otorgan el poder a los hombres de ser y comportarse de una manera donde el mundo ha sido pensado en masculino. Se ha construido una realidad basada en dinámicas donde los roles de mujeres y hombres se identifican de acuerdo a capacidades físicas, con ignorancia de aptitudes y, sobre todo, con indiferencia ante necesidades e intereses de cada género. En ese contexto, se inculca una cultura y nutre una educación donde, de manera desafortunada, el cuerpo de las mujeres constituye el receptáculo de toda la carga moral de la sociedad y coloca a lo masculino como protagonista de las cosas que suceden en los diversos ámbitos de la vida, mientras que a las mujeres nos dejan como espectadoras. Con esa noción, se desarrolló un ambiente de hombres en lugares de toma de decisiones, en centros de negocios, en instituciones académicas,

en el mando de las relaciones económicas y, ante esa relegación de las mujeres, ha existido una exigencia del reconocimiento de la diferencia y reivindicar la importancia de nuestro género para la transformación de una realidad que no nos toma en cuenta. En el camino, han existido diversos momentos para avanzar en términos de igualdad, que van desde protestas, aprobación de legislación, instrumentación de políticas y también de lamentables asesinatos de mujeres, de alarmantes cifras de violencia de género y demás situaciones que laceran nuestros derechos. No podemos esperar a que la situación de desigualdad en nuestra sociedad se recrudezca y se refleje en las inequidades en los diversos ámbitos de vida, donde se normalizan situaciones contra nuestros derechos por la supuesta dominación masculina. Esa visión se ha traducido en circunstancias donde se cree el falso derecho de decidir sobre nuestros cuerpos, imponer sus deseos sexuales o definir el proyecto de vida por ostentar un adjetivo en las relaciones personales, familiares o laborales. Cosa nada más absurda en la actualidad donde se hace imperiosa la recomendación de la pluralidad y diversidad en la sociedad. Justo ahí es donde cabe la construcción de una nueva masculinidad: no en el sentido de inventar las cosas sabiendo de hombres, sino con la comprensión que el mundo debería ser construido para todas las personas atendiendo a sus diferencias y que no es exclusividad de un género. Resignificar la masculinidad es aportar todo aquello que, como ser humano, posibilita su actuar para proporcionar el mismo trato que quisiera recibir: uno de respeto y valoración como personas. Es lograr empatía en un mundo desigual para buscar la igualdad.

Ante la relegación de las mujeres, ha existido una exigencia del reconocimiento de la diferencia y reivindicar la importancia de nuestro género para la transformación de una realidad

Maricela Contreras Julián, Diputada Federal.

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LA IMPORTANCIA DEL TRABAJO CON HOMBRES PARA LA IGUALDAD SUSTANTIVA MAURO ANTONIO VARGAS URÍAS

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s apenas a mediados de los años 60, cuando emergieron las primeras investigaciones de mujeres feministas sobre la cuestión masculina, analizando la violencia que ejercían los hombres contra sus parejas (considerada entonces “violencia doméstica”). Hacia la segunda mitad de los años 70, algunos autores hombres empezaron a estudiar los mecanismos de construcción de la identidad masculina, con prenociones sobre el control y dominio masculino. Para la década de 1980 se habla del uso del poder de los hombres, con los sociólogos Michel Foucault y Pierre Bourdieu; mientras que, en los años 90, se escriben los textos clásicos sobre el concepto masculinidades desde autores como Robert Connell (hoy Raewyn Connell), Michael Kimmel, José Olavarría o Michael Kauffman. La masculinidad hegemónica: privilegio con riesgo En su concepción más básica, la masculinidad se entiende como el conjunto de características y normas de lo que debe ser, sentir, pensar, hacer (o no) un hombre. Pero la realidad es mucho más compleja, de ahí que académicamente se use el término “masculinidades” –en plural– para visibilizar las formas diversas de ser y hacerse hombre. Aceptando lo anterior, Connell propone una clasificación para ordenar las masculinidades, resaltando a la masculinidad hegemónica como aquella que da cuenta de ese modelo predominante de ser hombre en lugares y momentos históricos específicos. En un país como México, la forma preponderante de ser varón está muy asociada al machismo. Esta masculinidad configura la (falsa) idea de que existe una única forma de vivir y de ser para los hombres, no solo para el individuo, sino entre individuos, en comunidades e instituciones. La masculinidad machista detenta el poder y usa la violencia como medio para perpetuarlo y mantener la subordinación de las mujeres. El hombre tradicional mexicano aprende desde pequeño que es el futuro jefe de casa y que puede demandar cosas (que le preparen comida, que laven su ropa o le obedezcan en todo). Considera normal dictar órdenes, por ejemplo, a su pareja, para ostentar su poder tanto en casa como en otros ámbitos. Cuando no es obedecido, impone su voluntad de manera violenta (manipulando, gritando, golpeando). Estas prácticas machistas suelen ser replicadas por las siguientes generaciones. El resultado: dinámicas familiares y sociales violentas

con efectos nocivos físicos, psicológicos y económicos para quienes la padecen, pero también para quien la ejerce. La masculinidad hegemónica puede resultar atractiva por los aparentes privilegios que ofrece a los hombres, pero tiene impactos nocivos para quienes la viven sin cuestionarla. Se rechaza lo asociado con la feminidad, como el cuidado propio y de otras personas, la empatía, ternura y compasión; en cambio, se privilegia el ser autoritario, parco, evasivo, déspota, aspectos correlacionados con afectaciones de todo tipo para las mujeres y para hombres considerados “menos hombres”. Se estimula la competitividad y la práctica de actitudes de riesgo, dejándose de lado lógicas de autocuidado y autosuficiencia asertiva. Y si bien han emergido ya visos de cambio en muchos hombres, es importante asentar que aún falta mucho para afianzar tales adelantos en todo el país. Además, para muchos individuos resulta doloroso el no poder cumplir con los ideales de la masculinidad y se ven inmersos en un ambiente de competencia y de agresión, o en cuadros depresivos no reconocidos. Otro hombre es posible: los otros y su potencial hacia el cambio Además de la hegemónica, Connell define otras masculinidades: la masculinidad cómplice, aquella que incluye los beneficiados del patriarcado; la masculinidad subordinada, constreñida por el “deber ser” de la hegemónica; y la masculinidad marginada, que se vive en las periferias del ser varón. Este abanico de posibilidades implica el desafío de construir masculinidades alternativas a las machistas, es decir, formas contrahegemónicas de vivirse como hombre. La masculinidad se aprende y, por tanto, se puede desaprender para reaprender formas alternativas, asentadas en posibilidades constructivas. Así, existe la posibilidad de un cambio que cuestione la masculinidad hegemónica y conduzca a masculinidades alternativas; por ejemplo, empáticas, respetuosas, solidarias, afectivas, responsables e igualitarias. Ello implica “individuarnos” del mandato machista, es decir, “singularizarnos” positivamente para impulsar todos los días el ejercicio de una responsabilidad activa desde el cual cada hombre logre comprometerse consigo mismo y con su entorno para construir igualdad en todos los ámbitos. En GENDES, A.C. trabajamos para lograr la participación de los hombres en la erradicación del machismo y sus efectos. Este trabajo debe apoyarse en un principio autocrítico y responsable tendiente a soltar muchos privilegios que la vida nos otorga sólo por ser varones, e implica, también, el desafío de activar la voluntad propia y traducirla en prácticas congruentes con la noción de la igualdad sustantiva. Hemos constatado que quien es honesto y comprometido, lo logra, mejorando así su propia vida y su entorno. El cambio es posible, pero se requiere de ti, de cada hombre como ciudadano: ¡participemos ya!

Existe la posibilidad de un cambio que cuestione la masculinidad hegemónica y conduzca a masculinidades alternativas, empáticas, respetuosas, solidarias, afectivas, responsables e igualitarias

Mauro Antonio Vargas Urías, Mtro. en Ciencias Sociales.

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Poder Legislativo

NI MÁS, NI MENOS Para que todas y todos seamos iguales es fundamental la participación abierta, consciente y comprometida del hombre.

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LILIA MERODIO REZA

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Lilia Merodio Reza, Mtra. en Derecho Senadora de la República.

a igualdad sustantiva, la violencia de género y los derechos humanos de las mujeres se han transformado en temas coyunturales para México y el mundo. Hoy, más que nunca, está presente en la agenda política nacional e internacional, la inminente necesidad de consolidar una sociedad paritaria, en la cual, tanto hombres como mujeres, podamos acceder a los mismos derechos en las mismas condiciones. En este sentido, es fundamental la participación abierta, consciente y comprometida por parte del hombre. Para comprender mejor la temática que estamos abordando, es pertinente mencionar a la “masculinidad” que se refiere a un tipo de comportamiento acotado a la posición que ocupa el hombre en las relaciones sociales de género. Y existen diversos comportamientos en distintos contextos, por lo que en el terreno social nos referimos a estos comportamientos del hombre, como “masculinidades”. Estas identidades masculinas, por llamarlas de alguna forma, son puntos críticos de atención para la transformación de la sociedad hacia una igualdad de géneros. Y cómo no va a ser una pieza clave el hombre en esta lucha por la igualdad de los sexos, si en la mayoría de las sociedades ha ejercido desde siempre un poder preponderante en casi todos los aspectos de la humanidad. Desde la esfera básica familiar como jefe de familia, como en las decisiones políticas y económicas de peso en todos los sectores, desde la más pequeña hasta una decisión de Estado. En la actualidad este escenario se ha ido modificando gracias a la transformación de estas “masculinidades” dando paso a “igualdades”. Por ejemplo, en los últimos años se ha comenzado a hablar de las “nuevas

masculinidades” como actitudes modernas y actuales del género masculino hacia una sociedad más humana independientemente del género. En México, se han implementado importantes políticas públicas que pretenden empoderar a las mujeres, erradicando la violencia de género, educando a los alumnos e incluso estableciendo acciones afirmativas (como la paridad de género electoral). Si bien se han logrado grandes avances, lo cierto es que existe un sesgo que dificulta la conformación de un país libre de desigualdades: subsiste la creencia de que este es un tema de mujeres para mujeres, y por tanto, debe ser atendido y conocido solamente por ellas. El grave error del sesgo estriba en que la desigualdad, la discriminación y la violencia son fenómenos sociales que solo podrán ser atendidos cuando ambos sexos entiendan la problemática. No se trata de un tema de mujeres, sino de un problema cultural del que todos somos parte. ¿Cómo tratar la desigualdad si 50% de la población no lo comprende? ¿Cómo consolidar una sociedad libre de violencia si constantemente se establecen oposiciones entre ambos sexos? ¿Cómo construir políticas públicas efectivas si no todos participan en ellas? Pues, precisamente, para que la perspectiva de género funcione de manera efectiva, resulta necesario que los hombres se involucren, conozcan y atiendan las desigualdades; desigualdades que en sus puntos más altos se traducen en violencia y discriminación. Es un hecho que, en esta lucha, el papel del hombre es tan importante como el de la mujer, sin su participación no habrá nunca un verdadero mundo de igualdad.

Hoy está presente en la agenda política la inminente necesidad de consolidar una sociedad paritaria, en la que tanto hombres como mujeres, podamos acceder a los mismos derechos en las mismas condiciones

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GENERADORES DE VIOLENCIA FOTO: SHUTTERSTOCK

Los grandes ausentes de las políticas para poner fin a la violencia contra las mujeres.

PABLO NAVARRETE GUTIÉRREZ

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n México, los generadores de violencia han sido los grandes ausentes de las políticas públicas para poner fin a la violencia contra las mujeres. Esto se puede “justificar” en primer lugar, porque la política en general y las políticas públicas en particular, han sido un espacio “dominado por los hombres”. Históricamente, esos y casi todos los espacios, han sido el bastión donde expresan su poderío, por eso, se puede entender que la mayoría de las políticas públicas en esta materia, estén “sobrecargadas” de responsabilidades para las mujeres: “Quítate la venda”, “reconoce que vives violencia”, “denuncia”, “haz”, “actúa”, etc. etc. ¿Y los generadores de violencia dónde están, qué “carga” les vamos a imponer para ponerle fin a su ejercicio cotidiano de la violencia machista contra las mujeres? El diseño e implementación de estas políticas públicas tienen un problema de origen, pues en los hechos, están condicionando a las mujeres su derecho a vivir sin discriminación ni violencia, a que ellas hagan, actúen, se movilicen y refuercen la falsa creencia de que la violencia contra las mujeres es un problema solo de las mujeres. ¿Y los generadores de violencia dónde están? Si bien, la CEDAW1 y la Convención Belém do Pará2, nos obligan a modificar los patrones socioculturales de conducta con miras a alcanzar la eliminación de los prejuicios y las prácticas consuetudinarias basadas en la idea de inferioridad o superioridad de cualquiera de los sexos o en estereotipos de género, no alcanzaremos este objetivo si los generadores de violencia no ocupan un lugar preponderante en las acciones que desarrolla el Estado en sus cuatro dimensiones: prevención, atención, sanción y erradicación de la violencia contra las mujeres. En segundo lugar, no se han destinado recursos para incidir en la construcción de las llamadas “nuevas masculinidades”, es decir, aquellas basadas en el respeto a los derechos humanos de las mujeres, a pesar de que las “masculinidades hegemónicas o tradicionales”, que conllevan a una posición dominante de los hombres y la subordinación de las mujeres, han demostrado ser letales, no sólo para las mujeres, sino también para los propios hombres. Y no se han destinado recursos, porque esta dimensión de la prevención de la violencia no ha estado presente en la agenda pública. Los esfuerzos se han concentrado en la sanción, que, por cierto, hasta ahora no han

dado los resultados esperados, pues seguimos arrastrando el lastre de la corrupción e impunidad que impide el castigo de los generadores de la violencia contra las mujeres. La Ley General de Acceso de las Mujeres a una Vida Libre de Violencia, establece que el agresor debe participar obligatoriamente en programas de reeducación integral cuando lo determine la autoridad competente. En esta materia tenemos un enorme desafío. Por ejemplo, en el país no hay uniformidad conceptual competente respecto del responsable de la violencia: en algunos es “agresor”, “sujeto activo”, “victimario”, en otros “agente delictivo” y entre las medidas que se les impone están, la reeducación, la rehabilitación, la capacitación, la reinserción/readaptación social, el tratamiento integral, la restauración de la salud física y mental y “conminar” al agresor a abstenerse de hostigar, intimidar, amenazar, dañar o poner en peligro la vida de la mujer. En otros estados de la República se establece la ayuda profesional adecuada a efecto de que “superen y controlen” emocionalmente la conducta agresiva, la educación que elimine los estereotipos de supremacía masculina y los patrones machistas y misoginia que generaron su violencia, no obstante, en muy pocos estados se obliga al generador de violencia a someterse a tratamiento, no es posible que los agresores puedan “optar” acudir voluntariamente a un centro de rehabilitación, o que los centros de reeducación únicamente admitan a los agresores que asistan de manera “voluntaria” o por disposición judicial, como lo establecen algunos estados del país. Urge incorporar a los generadores de violencia a las políticas públicas que desarrolla el Estado mexicano para poner fin a la violencia contra las mujeres. Esto no es una necedad, sino una necesidad, si es que queremos transformar las “masculinidades hegemónicas o tradicionales” que están siendo letales para hombres y mujeres.

Urge incorporar a los generadores de violencia a las políticas públicas que desarrolla el Estado mexicano para poner fin a la violencia contra las mujeres

Pablo Navarrete Gutiérrez, Mtro. en Derechos Humanos y Democracia.

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REFERENCIAS: [1] Convención sobre la Eliminación de Todas las Formas de Discriminación contra la Mujer. [2] Convención Interamericana para Prevenir, Sancionar y Erradicar la Violencia contra la Mujer.


Academia

ADOLESCENTES MIGRANTES Y MASCULINIDAD Emigrar puede tener como objetivo construir una casa propia, lograr la emancipación, pero también llegar a ser el jefe de su propia familia.

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l patriarcado no solo trasciende fronteras culturales y generacionales, sino también territoriales. Al menos esa es la experiencia de cientos y miles de adolescentes varones mexicanos que cruzan la frontera México-Estados Unidos sin documentos y sin la compañía de familiares. No solo se trata de cifras, aún cuando solo en el primer trimestre del año 2018, desde Estados Unidos fueron repatriados un total de 3001 menores de edad, de los cuales 85% eran varones, 8 de cada 10 viajaban no acompañados y oscilaban entre los 12 y 17 años de edad. También se trata de sus experiencias migratorias y cómo éstas, además de evidenciar la pobreza estructural en que viven junto con sus familias, revelan narrativas de masculinidad, es decir, aprendizajes y presiones para ser y actuar como un hombre, mismos que reproducen y demuestran desde el momento en que “deciden” emprender el viaje migratorio. Alfonso (el nombre fue cambiado), un chico de 17 años de edad, originario de Guanajuato, a quien entrevisté hace unos años después de que fue detenido por la Border Patrol y repatriado a México, expresaba que él decidió ir “al otro lado” porque en su casa había mucha necesidad. Incluso, tiempo atrás uno de sus hermanos había cruzado la frontera y quería lograr lo que él, pues ya había comprado una troca. Pero para Alfonso, lo más importante era ir a trabajar para juntar dinero, construir una casa propia porque quería casarse y, según expresó, no le gustaría vivir “apretado” con sus padres, además le preocupaba evitar problemas entre nueras e hijos. El caso de Alfonso pone al descubierto cómo la masculinidad se configura entre algunos adolescentes migrantes, pero, sobre todo, que es resultado de un patriarcado arraigado y extendido. Su narrativa es muy similar a la de decenas de adolescentes migrantes, oriundos de diferentes regiones de México, que han cruzado la frontera

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OSCAR MISAEL HERNÁNDEZ-HERNÁNDEZ

y han sido repatriados al país. Proponerse emigrar a Estados Unidos para trabajar y ganar dólares, además de aludir al viejo cliché del sueño americano, claramente resalta la idea de constituirse en el hombre proveedor económico, mientras que emigrar con el plan de construir una casa propia se puede traducir en una meta para lograr la neolocalidad, la emancipación del patriarca en la familia extendida, pero también en la aspiración de llegar a ser el jefe de su propia familia y con ello detentar autoridad; finalmente, la idea de casarse en un futuro no solo resalta la heterosexualidad, sino también el interés en reproducirse, en la capacidad sexual, en el poder ser un padre en un futuro. A final de cuentas, los adolescentes migrantes aprenden a ser hombres en el contexto de una cultura patriarcal, bastante enraizada en México aún en pleno siglo XXI, pero también están presionados para demostrar que son hombres y emigrar es una forma de hacerlo. No solo se trata de las carencias económicas o de las aspiraciones personales, también se trata de una masculinidad hegemónica que emana del sistema patriarcal y que los adolescentes han interiorizado, la cual estipula un conjunto de mandatos entre los cuales se encuentran ser proveedor, ser heterosexual, ser padre, y además, ser valiente. Después de todo, decidir emprender el viaje migratorio al norte de México —una región muy violenta, por cierto— y cruzar la frontera, implica tener valor ante los riesgos. Migrar al norte, cruzar la frontera, al menos para los adolescentes mexicanos no acompañados, es un rito de masculinidad que evidencia una socialización de género patriarcal, pero también que los presiona a demostrar que son hombres de verdad, y que en el caso de aquellos que no lo logran, como Alfonso, el fracaso puede minar su orgullo y aspiraciones para ser reconocidos como tales. Después de todo, como ha dicho un especialista, la masculinidad es un arma de dos filos que no solo enaltece la hombría, sino también somete a quien la reproduce.

El caso de Alfonso pone al descubierto cómo la masculinidad se configura entre algunos adolescentes migrantes; pero, sobre todo, que es resultado de un patriarcado arraigado y extendido

Oscar Misael Hernández-Hernández, Sociólogo y antropólogo social.

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Reportaje POR: BERENICE CHAVARRÍA

PENSIÓN ALIMENTICIA: DERECHOS Y OBLIGACIONES

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Los adultos que no recibieron pensión cuando eran niños, ahora podrán solicitarla.

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n México, tres de cada cuatro hijos de padres separados no reciben pensión alimenticia, de acuerdo con la Primera Visitaduría General de la Comisión Nacional de los Derechos Humanos (CNDH). En el Código Civil Federal, se expresa la obligación de proporcionar alimentos a los hijos, esto comprende: comida, vestido, habitación y asistencia en casos de enfermedad. Los alimentos también comprenden los gastos necesarios para la educación. Los padres tienen la obligación de proporcionar un oficio, arte o profesión honestos y adecuados al sexo y circunstancias de los hijos. Es decir, el acreedor alimentario deberá continuar recibiendo recursos si se encuentra cursando el nivel superior, siempre y cuando esté inscrito en el ciclo escolar correspondiente. Al respecto, la investigadora del Instituto de Investigaciones Jurídicas de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), María de Montserrat Pérez Contreras, destaca que “el derecho a recibir alimentos no es renunciable, ni puede ser objeto de transacción alguna”. La reciente modificación realizada al artículo 303 del Código Civil Federal, determina que la pensión alimenticia debe ser retroactiva al momento del nacimiento del menor. Además, se establece que el derecho a la pensión alimenticia no se pierde con la edad, por lo que si esta no fue cubierta cuando el hijo era menor de edad, el padre deudor tiene la obligación de cubrir los gastos aun cuando el acreedor sea mayor. El monto de la pensión será fijado tomando en cuenta si existió o no conocimiento previo del nacimiento del acreedor y la buena o mala fe del deudor alimentario dentro del procedimiento. Además, se tomarán en cuenta las necesidades del acreedor y las posibilidades reales del deudor para cumplir su obligación, considerando también el entorno social, costumbres y demás particularidades de la familia a la que pertenecen. Ante esta modificación, la diputada María Eugenia Ocampo Bedolla indicó que “los derechos humanos de niñas, niños y adolescentes, están previstos en la Constitución Política y en diversos tratados internacionales

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de los cuales el país forma parte, además de la Ley General de los Derechos de las Niñas, Niños y Adolescentes. Sin embargo, las estadísticas revelan que un gran porcentaje no cumple con dicha obligación, dejándolos en un estado vulnerable". Casos en que la pensión se cancela María de Montserrat Pérez detalla que “el deber de proporcionar alimentos termina cuando el que tiene la obligación no cuenta con los medios para cubrir el importe de los mismos”. La obligación también terminará cuando aquel que recibe los alimentos cometa faltas graves contra quien deba proporcionarlos; cuando la necesidad de los alimentos provenga de conductas viciosas y, finalmente, cuando quien deba recibir la pensión abandone la casa de su tutor sin consentimiento y por causa injustificable. Pasos para solicitar la pensión A través del portal Poder Judicial de la Ciudad de México, María del Rocío Martínez Urbina, Juez 19 de lo Familiar, destaca que la petición puede hacerse por escrito o por comparecencia. “Se solicita un documento que justifique la necesidad de los alimentos. También se solicitan los nombres y domicilios tanto del acreedor como del deudor, y se deben señalar los datos relativos a su trabajo. Si es trabajo formal es más sencillo, giramos un oficio y se dice el porcentaje por el número de los acreedores alimentarios. Si tiene un trabajo informal, nosotros mandamos a requerir la fuente y el monto”, explica María del Rocío Martínez. Cabe destacar que aquel jefe que se solidarice con su trabajador en un juicio de pensión y declare información falsa, también puede ser demandado. La anterior es solo una de las formas de los deudores para evadir la responsabilidad de una pensión alimenticia, lo que ha propiciado que, de acuerdo con la CNDH, 67.5% de hogares sostenidos por madres solteras se vean afectados y cientos de niños formen parte de las estadísticas por no tener acceso a sus derechos básicos.


Sector Gobierno

LOS RIESGOS A LA SALUD DE LOS HOMBRES JÓVENES EN MÉXICO AURORA DEL RÍO ZOLEZZI

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l enfoque actual de análisis del proceso salud-enfermedad desde el campo de la salud pública establece que la salud es un fenómeno complejo, multicausal que incluye factores de riesgo individuales como la edad, la carga genética, el estado nutricional, entre otros, que, a su vez, son el resultado de condiciones económicas y sociales de vida, a nivel familiar y comunitario que se derivan de factores estructurales a los que se denominan determinantes sociales de la salud. Entre los determinantes sociales de la salud descritos por Sir Michael Marmot se incluyen la clase social, la educación, el empleo, el ingreso, la pertenencia a grupos étnicos y, más recientemente, es reconocido el género. Tradicionalmente se ha identificado al género como un factor de riesgo para la salud de las mujeres, particularmente en el campo de la salud sexual y reproductiva. Sin embargo, cada vez es más claro que los roles y estereotipos de género afectan la salud de las mujeres, pero también la de los hombres a lo largo de la línea de vida. El género determina la exposición a riesgos ambientales u ocupacionales, según el tipo de actividades que realizan las personas, pero también el reconocimiento de signos y síntomas que requieren atención, la demanda y acceso a los servicios de salud, la calidad de los servicios que se reciben y la adherencia de las personas a los cuidados y medicamentos prescritos. Los estudios sobre masculinidades en materia de salud han demostrado que las prácticas, los atributos simbólicos, sociales, políticos, económicos, jurídicos y culturales, asignados socialmente al ser hombre, mantienen una relación intrínseca con el orden de género en el tejido social, lo que ha establecido un impacto en los riesgos a la salud de los hombres, particularmente, entre los jóvenes. Entre los roles y estereotipos de género que se convierten en factores de riesgo para la salud en los hombres jóvenes se han descrito: mantener distancia emocional, ser dinámicos, tomar riesgos, ser valientes, tener capacidad de dominio, ser racionales, poco afectivos, desempeño en el espacio público, evitar mostrar cansancio, dolencias o debilidad, ser fuertes, responsables, competitivos, viriles, mostrarse sexualmente activos desde la heterosexualidad, centrar su vida en el trabajo remunerado, evitar el trabajo doméstico y de cuidado de otras personas. Estos roles y estereotipos se traducen en un perfil epidemiológico dominado por lesiones, discapacidad y muerte asociadas a accidentes

y violencia que se vinculan a los patrones conductuales de toma de riesgos innecesarios, demostraciones de valentía y competitividad con otros varones que conducen a pérdidas muy importantes de años de vida saludables. Los hombres jóvenes mueren cuatro veces más por accidentes, principalmente de tráfico, que sus contrapartes mujeres; este diferencial se hace aún mayor en el caso de las muertes por homicidios, 10 homicidios de varones por cada uno en mujeres; cabe señalar que los hombres son asesinados por otros hombres a quienes frecuentemente no conocen, mientras que las mujeres son asesinadas casi siempre por hombres de su entorno familiar o afectivo. El consumo nocivo y la dependencia del alcohol y las drogas también son considerablemente más frecuentes en los varones, quienes los utilizan para resolver su imposibilidad de expresión afectiva asociada a la rigidez de la masculinidad tradicional. También, los hombres presentan tasas más altas de suicidio, vinculadas frecuentemente a la depresión y ansiedad que les produce no alcanzar las expectativas que su rol genérico les impone, especialmente cuando enfrentan lo que ellos han aprendido a ver como fracaso: desempleo, malos resultados en los negocios, deudas impagables, entre otras situaciones. Bajo esta perspectiva, reducir los riesgos para la salud de los hombres jóvenes en México requiere que, desde la planeación, ejecución y evaluación de las políticas de salud pública, se reconozcan los elementos que forman parte de la socialización de género por la que los varones aprenden, piensan, sienten y se comportan “como hombres”, según los modelos, creencias y valores que dicta la cultura en nuestra sociedad. La incorporación de la perspectiva de género en políticas, programas y planes de acción en salud en México ayuda a identificar los riesgos a la salud de los hombres jóvenes, al documentar el tipo de actividad y los patrones de comportamiento que los estereotipos y roles que la masculinidad establecen, la influencia del género en la percepción de los síntomas de enfermedad, la poca participación de los hombres en la búsqueda de atención médica, así como, la manera en la que los hombres asumen o no el papel de enfermo y/o paciente.

La incorporación de la perspectiva de género en políticas, programas y planes de acción en salud en México ayuda a identificar los riesgos a la salud de los hombres jóvenes

Aurora del Río Zolezzi, Mtra. en Ciencias Centro Nacional de Equidad de Género y Salud Reproductiva.

REFERENCIAS: • Organización Mundial de la Salud: Adolescentes: riesgos para la salud y soluciones. Datos y cifras. http://www.who.int/es/news-room/factsheets/detail/adolescents-health-risks-and-solutions • De-Keijzer, Benno: Hasta Donde El Cuerpo Aguante. https://es.scribd.com/document/375357481/Hasta-Donde-ElCuerpo-Aguante-Benno-De-Keijzer • Centro Nacional de Equidad de Género y Salud Reproductiva (2010). “Guía para La Incorporación de la Perspectiva de Género en Programas de Salud”. Secretaría de Salud. JUNIO, 2018 | TODAS |

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Academia

ERAN TRES… ¿ENTRE LO TRADICIONAL Y LO NUEVO? Tres etapas diferentes, en diversos momentos demuestran que la masculinidad puede redignificarse en cualquier época.

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ran tres... con palomas en las manos, eran tres y los tres eran hermanos… de la luz, del amor y del saber”. Me permito retomar esta frase de una canción de Alberto Cortez con el fin de hacer una analogía con su forma de recordar a tres personajes entrañables. En mi caso me pregunto con frecuencia qué significa la expresión “paternidad tradicional” y la de “nuevas paternidades”, por lo que presento a “mis tres”. El primero es un hombre nacido en 1915 y quien tuvo una oncena de hijos con su querida compañera, nacida 10 años después que él. Este hombre era muy pacífico, hogareño, no violento ni alcohólico, nada mujeriego y sí muy amoroso con su pareja e hijos. Trabajaba muchas horas para cubrir su rol de proveedor, pero buscaba la manera de estar muy cerca de sus hijos, quienes lo recuerdan gratamente, incluyendo gestos muy amorosos. El día que falleció, a los 66 años, todavía calificó trabajos antes de irse al hospital, pues era maestro. ¿Será clasificable en una paternidad tradicional, por la época en la que nació o cómo caracterizarlo por los atributos que puso en práctica? Su primer hijo hombre nació en 1951, después de dos de sus hermanas. Él, a su vez, tuvo dos niñas y lo digo en términos de esta etapa de vida, ya que él falleció cuando ellas tenían seis y dos años. El certificado médico señaló paro respiratorio. A él le fascinaba la convivencia con sus hijas y por ende no buscó un empleo adicional al de una plaza en la Secretaría de Salud, ya que contaba las horas para volver a casa y jugar con ellas, a la par que les enseñaba diferentes habilidades, capacidad de reflexión y en especial les hacía sentir lo relevante que eran para él. Las demandas económicas le hicieron pedir préstamos y las presiones de los bancos alteraron su salud, algo frágil por padecer epilepsia desde

FOTO: SHUTTERSTOCK

JUAN GUILLERMO FIGUEROA PEREA

adolescente; acabó falleciendo a los 39 años. ¿Será “nueva paternidad” por su cercanía con sus hijas, al margen de haber partido hace 27 años? Uno de sus hermanos nació en 1954 y fue el primero que tuvo hijos cuando tenía 23 años. Al no vivir todavía con su pareja, supo del riesgo de que no le dejaran ver a su hija, si bien eso le quitaba el compromiso de tener que ver económicamente por ella y por su pareja. A pesar de la incertidumbre laboral y las ambivalencias familiares, él optó por acompañar el proceso reproductivo y luego de tener un hijo y a su segunda hija, viajó a otra ciudad alejándose del resto de la familia, pues así podía cumplir como proveedor a pesar de la nostalgia que ello le generaba. Años después fue el primer hermano en tener nietos y por su edad él se describía como el abuelo jovenzuelo, quien sufría por no poder viajar a Canadá para ver a sus nietos, dado que problemas laborales le impedían obtener la visa y conseguir el pasaje. No obstante, se comunicaba por redes sociales, a pesar de que no las usaba tanto para otros propósitos. Falleció a los 63 con tres nietos y una nieta. ¿Será tan sencillo identificar si entra entre lo tradicional y lo nuevo de las experiencias paternas? Cortez canta que “eran tres, tres senderos, tres huellas, tres caminos…” ¿Por qué no dialogamos sobre lo que asumimos como experiencias paternas gratificantes, sobre ausencias y presencias y las resignificamos más allá del momento histórico y de los estereotipos, retomando los senderos y las huellas que definieron sus respectivos caminos? ¿Por qué no reconocer que algunas han estado muy cercanas y quizás “las dejamos pasar” por obvias? “Eran tres y se fueron los tres...”, si bien quedan sus recuerdos en buena medida por la calidad de su experiencia de vida. ¡Hasta siempre V, T y F!

¿Por qué no dialogamos sobre lo que asumimos como experiencias paternas gratificantes, y las resignificamos más allá del momento histórico y de los estereotipos?

Juan Guillermo Figueroa Perea, Dr. en Sociología y en Demografía.

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OSC

IGUALDAD SUSTANTIVA Perspectivas y retos de las nuevas masculinidades en la violencia contra las mujeres.

GERU APARICIO AVIÑA

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n el último lustro hemos testificado la implementación de diversas políticas públicas para promocionar los derechos humanos de las mujeres en igualdad hacia los hombres. Sin embargo, el principio de realidad nos dice que esto no ha sido suficiente para garantizarlos y protegerlos. El derecho de las mujeres a la vida, integridad, seguridad y libertad, frecuentemente es trastocado por actos y omisiones de particulares, específicamente de los hombres con los que conviven. Quienes nos desempeñamos en la profesionalización del enfoque de derechos humanos y perspectiva de género, frecuentemente escuchamos voces masculinas con el siguiente sentir: “ahora las leyes protegen más a las mujeres”, “están exagerando, todo es violencia hacia ellas y nosotros también la sufrimos” y un largo etcétera. Sin ánimo de entrar en controversia, las estadísticas muestran por qué se priorizan las políticas públicas hacia las mujeres; sin embargo, vale la pena la siguiente reflexión: nos enfrentamos ante un desafío pragmático; resulta de urgencia crear política pública seria y amplia, enfocada a los hombres, con referencia a la deconstrucción de la masculinidad tradicional.1 No basta con abordar el tema de las nuevas masculinidades, con servicios reeducativos integrales para agresores, como manda la ley;2 el Estado tiene un tema pendiente con los hombres, debe incluir programas ad hoc para que se deconstruya la masculinidad tradicional. Quebrar la ideología patriarcal3 o la despatriarcalización de los hombres, debe ser un imperativo, bajo el principio de igualdad sus-

El Estado tiene un tema pendiente con los hombres, debe incluir programas ad hoc para que se deconstruya la masculinidad tradicional Geru Aparicio Aviña, Mtra. en Victimología.

tantiva y desmontar estereotipos bajo algunas de las premisas que se presentaron en el V Coloquio Internacional de Estudios sobre Varones y Masculinidades: generar vínculos desde la ética del cuidado propio y ajeno; tomar contacto con los afectos; aumentar la capacidad de procesar emociones disruptivas; aprender a decir “no puedo” desde la responsabilidad y la asertividad; ejercer autocuidado, sin esperar que las mujeres lo hagan por ellos; respetar el derecho de las mujeres a la autodeterminación corporal, y así, es una larga lista de acciones concretas para despatriarcalizar. La igualdad sustantiva no se trabaja con el empoderamiento de las mujeres únicamente, se requiere que los hombres trabajen sus propios procesos; ejecutar políticas públicas, con perspectiva de género en los hombres requiere confrontar privilegios, solo así estaríamos hablando de acciones a nivel estructural con capacidad para erradicar la violencia contra las mujeres. REFERENCIAS: [1] Es una construcción social referida a valores culturalmente aceptados sobre las prácticas de ser hombres. La manera en que los varones sienten, piensan, se comportan, actúan y se relacionan en la sociedad. La construcción de la masculinidad tradicional se basa en el poder y posiciones jerárquicas sobre otras y otros en cada lugar, época y contexto cultural (INMUJERES, 2006) [2] Artículo 14, fracción IV de la Ley General de Acceso de las Mueres a una Vida Libre de Violeancia, dispoible en: https://www.gob.mx/cms/ uploads/attachment/file/209278/Ley_General_de_Acceso_de_las_ Mujeres_a_una_Vida_Libre_de_Violencia.pdf [3] Celia Amorós lo define como un pacto entre varones interclasista, en el que se apropian del cuerpo de las mujeres, como propiedad privada. Sostiene textualmente: “Podría considerarse al patriarcado como una especie de pacto interclasista, metaestable, por el cual se constituye en patrimonio del genérico de los varones en cuanto se auto-instituyen como sujetos del contrato social ante las mujeres –que son en principio las “pactadas”. Esto dicho así es muy esquemático [...] Pero en principio el patriarcado sería ese pacto –interclasista- por el cual el poder se constituye como patrimonio del genérico de los varones. En ese pacto, por supuesto, los pactantes no están en igualdad de condiciones, pues hay distintas clases y esas diferencias de clases no son ni mucho menos Irrelevantes. (Amorós, 1994: 27). FUENTES: • Aparicio G. Ibarra D. Rodríguez F. “Beneficios de abandonar los privilegios masculinos del sexismo”; Presentación en el V Coloquio Internacional de Estudios sobre Varones y Masculinidades; Santiago de Chile, 2015. • Dos categorías de análisis que nos aporta la teoría feminista: patriarcado y género, Colectiva Feminista “La revuelta”, 2010; disponible en http://www.larevuelta.com.ar/articulos/ST_2010_01_31_c. html. Ibarra D. “Subjetivaciones Masculinas”; Psicolibros Waslala, Uruguay, 2009. • Ley General para la Igualdad de Mujeres y Hombres; disponible en: https://www.gob.mx/cms/uploads/attachment/file/329027/Ley_ Gral_Igualdad_entre_Mujeres_y_Hombres.pdf JUNIO, 2018 | TODAS |

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INAI

¿ARTISTA, PERIODISTA, CAMARISTA, MUJER U HOMBRE?

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uestro lenguaje es fértil y generoso; usamos femenino o masculino, de manera directa y no como en otras lenguas que se distinguen entre sí por el artículo determinado o indeterminado que precede al sustantivo. No soy lingüista y no pretendo hacer descubrimientos lingüísticos; tan solo reflexiono en lo que, acaso no había hecho, llevada por la costumbre de mis tiempos en que, por ejemplo, si entre mujeres, el número que fuera, se encontraba un hombre, era válida la referencia en masculino. Y cómo le oí decir a doña Griselda Álvarez Ponce de León, querida amiga, la entrañable escritora y política: ¿Cuál es la razón de que no sea a la inversa? Y con toda razón. Solo era la fuerza de la costumbre masculina impuesta por la diferencia biológica que pretendía encontrar debilidad en la mujer a causa de su complexión y de la maternidad, de sentimientos innatos de protección y ternura, sin advertir que justo en su función de procreación le corresponde la parte más bella y sublime que la hace más poderosa y particular. ¿Hombres necios? ¡No! Hombres que no encontraron la forma de proteger a las mujeres ni con la misma intensidad ni con el mismo sentimiento y hallaron el refugio de su fuerza física y acaso en la liberación de las imposiciones biológicas. Dominios que forjaron para trastornar el cuidado y la solidaridad de las mujeres hasta el servilismo de estas, desde lo fisiológico hasta lo económico y lo social que se fue construyendo por centurias. La masculinidad es una respuesta a la femineidad (sinónimo en el diccionario de suavidad, delicadeza, ternura) contra la reciedumbre del hombre. Hombres necios los que suponen débil a quien da vida y vive un parto, porque ambas, maternidad y paternidad ejercen función similar en la vida; cuyo valor es idéntico y la actividad biológica es obra

FOTO: SHUTTERSTOCK

MARÍA PATRICIA KURCZYN VILLALOBOS

de la naturaleza. Mujer y hombre son tan necesarios para crear vida como para la crianza de la descendencia. Durkheim lleva toda la razón cuando se refiere a la solidaridad espontánea para realizar la fundamental función de procreación, que no es sino la noble tarea de perpetuar la especie. Estereotipos y prejuicios prefabricados cuya demolición o transformación podrían tardar tanto como su construcción. Sin embargo, los avances en la igualdad van caminando y pronto irán volando como las dos alas que sostienen al ave; que se mueven igual, de idéntica manera. Lo masculino o femenino no puede ser un dato significante para la vida material, para lo cotidiano; no hay más o menos valor entre el padre y la madre; o entre el hermano y la hermana, sino el que le demos. El sentimiento de igualdad es asumir y respetar a hombres y mujeres, esto es, a la persona, al ser humano. Las diferencias son inválidas salvo hoy las acciones afirmativas para alcanzar la equidad de género, que no son para las mujeres y se dirigen a equilibrar. Las construcciones de género (femenino o masculino) no admiten diferencias sociales, políticas o económicas y todo lo que estos rubros conllevan. Y en tanto se estructuren las sociedades por la economía, mujeres y hombres deben tener igualdad de oportunidades para educarse, capacitarse y generar riqueza de acuerdo a estándares de libertad y decisión propia. Para ello no bastan leyes sino la construcción de acciones afirmativas que incidan para apresurar ese paso que un día se estancó. Mi propuesta en este corto espacio se concreta en insistir en la ratificación del Convenio 156 de la Organización Internacional del Trabajo (OIT) sobre los trabajadores con responsabilidades familiares, igualdad de oportunidades y de trato entre trabajadores y trabajadoras (1983).

Lo masculino o femenino no puede ser un dato significante para la vida material, para lo cotidiano; no hay más o menos valor entre el padre y la madre; o entre el hermano y la hermana, sino el que le demos

María Patricia Kurczyn Villalobos, Dra. en Derecho Instituto Nacional de Transparencia, Acceso a la Información y Protección de Datos Personales.

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ONU Mujeres México

LA IGUALDAD DE GÉNERO ES TRABAJO DE TODAS Y TODOS

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ILUSTRACIÓN: SHUTTERSTOCK

BELÉN SANZ LUQUE

l término masculinidad se refiere al significado social de la virilidad, se relaciona con nociones percibidas e ideales acerca de cómo los hombres deben comportarse. Pero la realidad es que las masculinidades no son solo sobre hombres; las mujeres realizan y practican lo masculino, también1. La igualdad de género no es solamente un asunto de las mujeres, es un asunto de derechos humanos que afecta a toda la sociedad, y prueba de esto es que, por primera vez a nivel mundial, se ha acordado lograr la igualdad sustantiva entre mujeres y hombres, como parte primordial de la Agenda de Desarrollo Sostenible de Naciones Unidas. Sin embargo, estamos aún muy lejos de alcanzar una igualdad sustantiva entre hombres y mujeres. En México, seis de cada 10 mujeres han sufrido algún tipo de violencia a lo largo de su vida2. En promedio, 7.5 mujeres son asesinadas al día en México3; nunca ha habido una presidenta de la República, y la brecha salarial en el país entre mujeres y hombres, es de 16.5%4. Por tal motivo, ONU Mujeres, en septiembre de 2014, lanzó HeForShe, una campaña que busca sumar a los hombres y niños, al trabajo histórico que han realizado las mujeres y las niñas, para alcanzar la igualdad de género. HeForShe tiene como objetivo sumar acciones individuales para alcanzar la igualdad de género; movilizar a líderes de instituciones gubernamentales, universidades, empresas, organismos internacionales, entre otros, para que emprendan acciones concretas que permitan hacer de la igualdad de género una realidad. Para ello se trabaja activamente en involucrar a hombres y niños en todos los ámbitos sociales, económicos y políticos: • Acelerar el empoderamiento de las mujeres: HeForShe involucra a los directores generales y otros líderes hombres como campeones para la igualdad de género dentro de sus propias organizaciones, animándolos a cuestionar el status quo y comprometiéndose al cambio.

• Avance en el liderazgo y participación política de las mujeres: Involucra a hombres políticos líderes como catalizadores para el cambio a través del ámbito público y esferas privadas, y proporciona apoyo específico para hombres líderes deseosos de participar en esta transformación. • Eliminación de la violencia de género: HeForShe proporciona una plataforma mediante la cual, ante todo, los hombres y los niños pueden prevenir la violencia por medio de la observación y evolución de sus propias actitudes, valores y comportamientos hacia las mujeres y niñas. • Gobernabilidad, estadísticas y políticas públicas: Involucra a las instancias de gobierno para crear un presupuesto público con enfoque de género y creación de unidades institucionales de género y centros de estudios. Actualmente, en México ya se han adherido 56 instituciones de manera oficial con compromisos por la igualdad de género; mientras que a nivel individual hay alrededor de 122,000 individuales en www.heforshe.org y es el cuarto lugar a nivel mundial en cuanto a adhesiones individuales. Si queremos tener sociedades donde verdaderamente haya desarrollo sostenible, debemos garantizar que la mitad de su población, las mujeres y las niñas, tengan las mismas oportunidades y los mismos derechos que los hombres, especialmente de cara al cumplimiento de la Agenda 2030, cuya meta principal es alcanzar el desarrollo sostenible sin dejar a nadie atrás. Esto lo debemos hacer todas y todos.

Si queremos tener sociedades con desarrollo sostenible, debemos garantizar que las mujeres y las niñas tengan las mismas oportunidades y los mismos derechos que los hombres

Belén Sanz Luque, Representante de ONU Mujeres en México.

REFERENCIAS: [1] HeforShe Barbershop Toolbox Getting Started.2016. [2] Encuesta Nacional sobre la Dinámica de las Relaciones en los Hogares 2016 (ENDIREH). [3] INMUJERES, ONU Mujeres y SEGOB. La violencia feminicida en México. Aproximaciones y Tendencias 1985-2016. [4] OCDE (2016). Gender wage gap indicator. JUNIO, 2018 | TODAS |

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Academia

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MASCULINIDAD EN MÉXICO: PARTIMOS DE LA SUMA CERO A SU NECESARIA RECONFIGURACIÓN RAFAEL TONATIUH RAMÍREZ BELTRÁN

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i somos asiduos seguidores del Suplemento Todas y por lo que también constatamos en otras lecturas especializadas que muestran datos duros, o en otros artículos de divulgación y hasta en nuestras observaciones cotidianas, nos queda claro que el avance de las mujeres mexicanas —prácticamente de cualquier condición socioeconómica— es incuestionable. Son más, están mejor preparadas académicamente, con mayores índices de empleabilidad, con una participación política evidente y con una presencia social que rebasa, en mucho, los ámbitos familiares y aún en estos su transformación ha sido vertiginosa. Falta consolidar muchos derechos humanos para las mujeres mexicanas, pero esta revolución social, persistente, a veces silenciosa y lograda en pocas generaciones, es ya irreversible. Aunque existe una agenda pendiente de la mujer aún por cumplirse, en la que la igualdad de condiciones laborales y salariales y su seguridad existencial deben ser prioridad. Sin embargo, una pregunta inquieta: ¿y el género masculino en México avanzó en las mismas proporciones? La respuesta definitiva es no. Ese no, encierra una complejidad abrumadora que rebasa cualquier intento de sujetarla a este espacio escrito. En este mismo Suplemento Todas hemos mostrado como el país que históricamente era de machos construidos cultural y socialmente, ha desaparecido y no regresará jamás. Otra pregunta se desprende de la primera ante esta desaparición: ¿sigue siendo el género un juego de suma cero en el que unos jugadores ganan exactamente lo que otros pierden? Esto es: ¿lo que han ganado las mujeres lo han perdido los hombres en nuestro país? Nuestra respuesta aquí también es negativa. El crecimiento de la mujer en todos los ámbitos es absolutamente plausible y ha transitado por innumerables

condiciones, sin embargo, no ha sido igual el desarrollo del género masculino. No ha crecido en la misma proporción, ha perdido identidad y con frecuencia voluntad. Creo, además, que es un poco incómoda esta discusión, debido a que eso abona poco. Para ello, doy un testimonio. A lo largo de mi vida académica me ha tocado estar muchas veces en debates que llegan inevitablemente a la equidad de género y que bueno que sea así. Nombrarla ya es darle materialidad e importancia al asunto. Sin embargo, cuando traigo a la discusión hablar también de la masculinidad, soy mal visto. Quedo en el bando de lo políticamente incorrecto. Del impertinente y —me lo han dicho— del misógino. Nada menos cierto: estoy muy orgulloso de donde provengo. Pero también tengo la obligación de opinar sobre el presente y el futuro de mi país. Lo que creo es que tenemos el derecho a la construcción social colectiva y la transformación de lo masculino tiene que ser equivalente a la revolución social de la mujer. Y esta debe comenzar por la comprensión a cabalidad de donde estábamos en términos de igualdad de género hace unas pocas décadas en México y donde estamos ahora. También valorar todos los ingredientes de ese cambio. La comprensión debe pasar por discusiones amplias y bien informadas de cómo otras sociedades en el mundo han logrado el equilibrio de género, con políticas públicas bien diseñadas e implementadas y cómo se fue volviendo cultural esta cuestión. La transformación de la mujer mexicana actual no debe esperar un género masculino débil, temeroso, manipulado y replegado, sino seres inteligentes, dinámicos, activos, vigorosos, respetuosos y en constante desarrollo que valoren lo complementarios que son los géneros y se atrevan a pensar una sociedad distinta en igualdad de condiciones.

Tenemos el derecho a la construcción social colectiva y la transformación de lo masculino tiene que ser equivalente a la revolución social de la mujer

Rafael Tonatiuh Ramírez Beltrán, Dr. en Administración Pública.

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Entrevista POR: BERENICE CHAVARRÍA

“HASTA LOS SUPERHÉROES SE ENFERMAN”: JORGE GUERRERO De cada 10 consultas que se dan en el ISSSTE, solo 3.5 son para hombres. Mayor concientización sobre la salud masculina: es lo que propone Jorge Guerrero Aguirre, director médico del Instituto de Seguridad y Servicios Sociales de los Trabajadores del Estado (ISSSTE). Desde hace dos años, febrero es el mes dedicado a la salud de los hombres; sin embargo “la prevención debe hacerse durante todo el año. Los hombres no vamos al médico con la frecuencia que van las mujeres, por eso ellas son un ejemplo. Nosotros debemos dejar de creer que no nos va a pasar nada”, afirma Guerrero Aguirre.

¿Cómo se puede prevenir y atender cada tipo de cáncer? En el cáncer de próstata, por ejemplo, por cada 100,000 varones arriba de 40 años, la tasa de mortalidad es de 30.6, lo que quiere decir que 17 hombres al día en México fallecen por cáncer de próstata; estamos hablando de más de 6,000 al año. Para detectarla se debe hacer una prueba sanguínea llamada Antígeno prostático y una exploración rectal por lo menos una vez al año a partir de los 40 años de edad. A nadie le gusta que le toquen sus partes íntimas, pero no te hace ni más ni menos hombre dejar que te hagan una exploración rectal. En cuanto al cáncer de testículo, se presenta arriba de los 25 años y tiene una tasa de mortalidad menor. Nosotros podemos hacer autoexploración; si detectamos una bolita o cualquier situación ex-traña, es cuando debemos acudir al médico. Esta enfermedad es 100% curable si se detecta a tiempo. El cáncer pulmonar regularmente viene de fumar y provoca sangrado y falta de apetito, lo primero que debemos atender aquí es la prevención; entender que el tabaquismo es una enfermedad y provoca además del cáncer, enfisema pulmonar y disfunción eréctil. En el tema psicológico ¿a qué deben prestar atención los hombres? Los hombres padecemos de depresión y estrés. Son enfermedades consideradas como algo cotidiano, pero no lo son. En el momento en que entendamos esto, podremos atenderla con terapias, lo importante es eliminar el miedo a explorar nuestra mente. Deben prestar especial atención aquellas personas que tienen irritabilidad constante, que se sienten desesperadas e incendiadas. ¿Cuáles son las recomendaciones que puede dar a los hombres para que cuiden su salud? 1. Más vale prevenir que lamentar. Debemos ir al médico, a revisarnos periódicamente.

FOTO: CORTESÍA

¿Cuáles son las principales enfermedades que se presentan en los hombres? En nuestro país están muy presentes las enfermedades metabólicas como diabetes mellitus y la hipertensión arterial, las cuales tienen como origen el sobrepeso y la obesidad. Pero también se presentan con frecuencia tres tipos de cáncer: el de próstata, el de testículo y el pulmonar.

Por cada 100,000 varones arriba de 40 años, 17 hombres al día en México fallecen por cáncer de próstata; hablamos de más de 6,000 al año 2. Tengamos estilos de vida saludables; hagamos ejercicio y llevemos una alimentación balanceada. 3. Limitemos el daño de las enfermedades, es decir, debemos atender las enfermedades que ya se tengan, por más mínimas que parezcan. 4. No olvidar la salud bucal. 5. Ver como una realidad los tipos de cáncer y olvidarse de los tabúes. ¿Cuáles son los tabúes que se deben erradicar? No tenemos ningún gen que nos haga más fuertes que los demás, inclusive los hombres somos más vulnerables, pues no tenemos la cultura de la prevención, entonces nos podemos enfermar más. Invito a hacernos conscientes de que somos susceptibles a enfermedades, y eliminar ideas machistas; no está mal llorar, sentirse mal, quejarse y explorar nuestro cuerpo. JUNIO, 2018 | TODAS |

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Reportaje POR: SEMMÉXICO

NUEVAS PATERNIDADES, EL RETO DE REINVENTAR LAS MASCULINIDADES

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l concepto de “nuevas paternidades”, hoy conocido como “paternidades emergentes”, hace referencia a nuevas generaciones de hombres que se están comprometiendo cada vez más con el papel paterno en la familia, pero en la mayoría de los casos son los varones los obligados a cambiar su rol como padres empujados por las condiciones económicas, más que por la conciencia de los beneficios que representa para ellos, y sus hijos e hijas. La crianza de las y los hijos ha sido vista históricamente como única responsabilidad de las mujeres. Datos de la Encuesta Nacional sobre Uso del Tiempo, realizada por el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI) muestran que las mujeres dedican, en promedio, 28.8 horas a la semana al cuidado de las y los hijos, mientras que los hombres ocupan menos de la mitad de ese tiempo para la misma actividad: 12.4 horas. Sin embargo, en los últimos años esta situación se ha ido modificando. Eduardo Liendro Zingoni, antropólogo social, explica que el cambio se debe al aumento de la participación de las mujeres en el mundo laboral. Antes, dice, el hombre era el encargado de proveer los recursos para la manutención, hoy se necesita que ambos padres trabajen y que ambos estén al tanto de las necesidades de sus hijos e hijas. El desempleo, señala el antropólogo, también ha obligado a muchos hombres a quedarse en casa mientras las madres trabajan.

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Martín Quesada es un joven de 26 años, papá de Jimena de dos años, y explica que hoy se hace cargo del cuidado de su hija. “Hace tres meses me quedé sin trabajo y mientras consigo otra cosa, pues yo cuido a la niña, la baño, vamos a pasear al parque y juego con ella mientras su mamá trabaja”. Estos nuevos padres se involucran directamente en la crianza desde el principio, es decir, desde el embarazo: participan en los controles de salud de la mamá durante el embarazo, participan en el parto; son afectivos, atienden las necesidades de las y los hijos como llevarlos a la escuela, darles de comer, bañarlos, etcétera; y se involucran también en las tareas domésticas. “Ha habido ciertos avances en la imagen de los padres, sobre todo en la importancia que tienen en la crianza de los hijos, pero también en la exigencia de que se hagan más responsables. Actualmente, en la CDMX existe una lista de padres morosos que no cumplen con su responsabilidad de la pensión alimenticia y entonces no pueden acceder a créditos, es una especie de buró. Está la iniciativa para que esto se aplique a nivel federal”, explica. Por parte del Estado ha habido pocas políticas para fomentar el desarrollo de nuevas paternidades, aunque se ha avanzado muy lento. Una muestra de ello es la licencia de paternidad aprobada en la ley en 2012 y que es de cinco días con goce de sueldo para los varones que hayan tenido un bebé o que hayan adoptado. “La primera iniciativa se presentó hace más de 20 años en México; en países desarrollados como Suecia la licencia de paternidad se aprobó en 1974 y es de tres meses para el papá y tres meses más que pueden ser repartidos entre la pareja. En México, a este derecho solo pueden tener acceso los hombres que tienen un trabajo formal y 70% de los hombres que son padres, trabajan en el sector informal. Y como las licencias las paga el empleador, va a ser muy difícil que logremos aumentar los días”, explica Liendro. Manolo González, un podólogo de profesión, tiene la custodia de sus tres hijos desde hace más de 10 años. Él está convencido de que ha hecho un gran trabajo de crianza y que ha atendido las necesidades de sus hijos. “Los llevo a la escuela, preparo la comida, vamos al cine, reviso tareas, los llevo a comprar ropa, voy a las juntas a la escuela, en fin, todo. Mi trabajo me ha dado esa flexibilidad y estoy contento con ello”, comenta. Aunque para él significó al principio un reto porque familiares y amigos le decían que no podría con el cuidado de tres hijos, que eso “era cosa de mujeres, que mejor se los dejara a ella, que para eso era su madre. Incluso, en algunas ocasiones, me veían raro cuando iba a las juntas o festivales en la escuela”. El especialista Liendro señala que lo que se necesita para fomentar una paternidad más activa y terminar con estos estereotipos que impiden a los varones vivir y disfrutar de sus paternidades de forma distinta, es un cambio cultural y políticas públicas de género que incluyan a los hombres. “Comienza desde el hecho de que en el sistema de salud pública, por ejemplo, solo pasa la mujer a consulta prenatal o que ellos no pueden estar presentes en el parto. Es necesario impulsar políticas públicas de educación en género para hombres y mujeres, en no violencia, en sexualidad, programas de apoyo a padres que quieran seguir estudiando, etcétera”.


Consejo Consultivo

Los hombres ya no se están quedando al margen porque saben que son parte del cambio en este país.

SUSANA CAMPOS ROMERO

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n este número, quisiera visibilizar los casos de excepción que existen en el mundo minero, mujeres valientes, en las que en su panorama nunca estuvieron los roles tradicionales de género y que se adelantaron, visualizaron y abrieron brecha en este ambiente, para lograr su independencia económica, que es un elemento central para lograr la igualdad. Con hombres que al igual que ellas tienen un espíritu humano evolucionado, y han desarrollado una nueva masculinidad y no lo saben. Como dijera el Dr. Ricardo Ruiz Carbonell, “La perspectiva de género también permite visibilizar la experiencia de los hombres en su condición de género, y considerarlos en su diversidad. Los hombres ya no pueden quedarse al margen, son parte del cambio, y los estudios de género han sido un impulso importante para que también se analicen las diferentes formas de ser hombre, se deconstruyan y se resignifiquen”.1 A continuación, comparto con ustedes la narrativa de Eurídice Salomé González Robles que describe el escenario que se vive actualmente en el sector minero respecto a las masculinidades. Las mujeres representamos apenas 10% de los empleos en el sector minero, de acuerdo con los números proporcionados por la Cámara Minera de México en el 2016. Obviamente, los hombres representan la gran mayoría de los empleos que se generan al interior de la industria. ¿Qué significa esto? Desde mi punto de vista, significa una gran área de oportunidad en muchos sentidos, pero hoy quiero hablarles particularmente de uno: “Represento a la minoría y mi experiencia en el sector ha sido extraordinaria. En mis inicios en la industria, fui la única mujer en un ambiente de trabajo conformado por 60 hombres y puedo presumir que nunca me sentí excluida. Atribuyo que esta confianza se debió en gran parte a que mis compañeros de trabajo ejercían su masculinidad en su trato diario hacia mí y por supuesto a que nunca me sentí amenazada por ello”. La igualdad entre mujeres y hombres como derecho humano es un reto a lograr en esta sociedad. La división de los roles masculinos y femeninos

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NUEVAS MASCULINIDADES EN LA MINERÍA históricamente han tenido impactos diferenciales y los nuevos tiempos han permitido reducir (no eliminar) esas conductas y valores tan opuestos. Pese a ello, y pese a reconocer que a los hombres históricamente se les educa para ser proveedores, fecundadores y protectores, mi experiencia me permite compartir la gran disposición que encontré en mis compañeros de trabajo cuando del puesto de secretaria llegué a ser su jefa. Admito que nunca reparé en el hecho de que nuestra diferencia de género nos colocaría en posiciones diferentes, tampoco pensé en la posibilidad de que tener una mujer como jefa fuese incómodo para ellos. Estoy segura que gran parte del éxito de la relación laboral se debió a que teníamos un ambiente de trabajo donde la masculinidad y el respeto y no el machismo, prevalecía ante todo. Otra historia de éxito es la de la licenciada Anita González que, de estudiar en el Colegio Americano pasó a contadora privada y de ahí a la Universidad de Cambridge para obtener la Licenciatura en Biblioteconomía y educación preescolar. Como ella misma manifestó: “Empecé en minería con Monarch Resources de México como administradora por cinco años, luego estuve en Minefinders Ltd por 15 años en diferentes posiciones hasta que fui Country Manager (Gerente regional), lo que me convirtió en la primera mujer en México que ocupa ese puesto. Tomé Corporate Governance para poder ocuparlo, de hecho me fui con los exMinefinders a Esperanza Silver como vicepresidente de operaciones y después regresé a Durango, y trabajo en Argonaut Gold en asuntos corporativos encargada de relaciones gubernamentales e institucionales; he colaborado con Santa Fe Metals, Alamos Gold y otras”. Anita es referente en el ámbito minero y muy estimada. Pues bien no satisfechas, hace un año se lanzaron Mujeres WIM de México que forma parte de WIM Internacional (Women in Mining). A lo largo de este periodo han logrado establecer WIN en más de seis estados de la República Mexicana como Sonora, Zacatecas, Sinaloa, Durango, Chihuahua y San Luis Potosí, así como dejar las mesas directivas y llevar una colaboración y apoyo del Inmujeres en el tema de la Norma Laboral. Esta es evidencia plena de que las mujeres y los hombres podemos caminar juntos y realizar grandes proyectos y metas.

Las mujeres representamos 10% de los empleos en el sector minero, de acuerdo con la Cámara Minera de México; mientras que los hombres representan la gran mayoría de los empleos que se generan

Susana Campos Romero, Lic. en Derecho.

REFERENCIA: [1] RUIZ CARBONELL, Ricardo, Por una masculinidad sin violencia, Centro de Estudios para el Adelanto de las Mujeres y la Equidad de Género, México, 2013. JUNIO, 2018 | TODAS |

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Estados

NUEVOS VARONES Las relaciones de dominación ya no funcionan, ahora se están dando desde un plano de igualdad.

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SILVIA DAMIÁN LÓPEZ

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ombres y mujeres debemos avanzar en el mismo sentido y en la misma dirección. Cumplir el sueño de una sociedad igualitaria no es tarea exclusiva de las mujeres, al final, la igualdad beneficia a todos y todas, sin distinción de género. Requerimos una sociedad sin jerarquías, sin luchas de poder, una sociedad sensible, inclusiva y pacífica. El trabajo de reducir la brecha de desigualdad ha estado soportado históricamente sobre los hombros de las mujeres, pero ya es hora de que esta labor sea compartida. Debemos transitar a los “nuevos varones” que impulsen, apoyen y celebren el avance de sus compañeras. Cada vez son más los hombres que disfrutan de la perspectiva de las llamadas “nuevas masculinidades”, ya que les permite vincularse de una forma más sana y afectiva con sus hijos, desterrando el estereotipo tan arraigado de que los padres son los “fuertes”, los “jefes” y los “proveedores”, a los que no se les permite demostrar ni externar sus debilidades, sus miedos, sus sentimientos. La autoestima de los hombres depende casi exclusivamente del éxito profesional, y el reconocimiento público de su liderazgo. La idea de lo masculino y de ser hombre, aparece vinculada al ámbito público, para lo cual deben ostentar sabiduría, poder y demostrar excelencia. Lo femenino se ubica en el ámbito privado, familiar, del cuidado de los otros, de los afectos. Lo delicado y peligroso de esta situación, se refleja en colocar a los hombres en un escalón por encima de las mujeres, por lo que se sienten con la condición de ejercer violencia sobre ellas. De lo que se trata con las “nuevas masculinidades” es lograr que hombres y mujeres, entendamos que el hombre no tiene que demostrar que es valiente, agresivo, ni la mujer pasiva, dependiente ni sumisa.

Muchos sufren una gran carga de inseguridad sobre cuál es su papel, y tienen miedo a perder su “importancia” en el rol familiar y/o social, por lo que emplean la violencia tratando de ejercer, demostrar y mantener el poder sobre su entorno. Las relaciones de dominación, sumisión, ya no funcionan, ahora las relaciones se están dando desde un plano de igualdad. Debemos enfatizar que la violencia contra las mujeres, tiene como raíz la desigualdad, desigualdad que se ha construido a través de la historia, por lo que se requiere de convicción y esfuerzos coordinados para poder erradicar patrones culturales y prácticas sociales. La evolución de la masculinidad juega un papel fundamental en la igualdad de género. Requerimos de más, de muchos más hombres colaboradores y mujeres transformadoras. Necesitamos incidir en las nuevas generaciones, en los y las adolescentes y en la niñez, la educación juega un papel primordial, eso será lo que marque la diferencia y nos conduzca a la verdadera igualdad. Debemos trabajar en políticas públicas integrales, en donde la brecha de género, se vaya acortando cada día más, y a través de las cuales, podamos erradicar el patriarcado, la misoginia, la discriminación, y por supuesto la violencia hacia las mujeres. En Quintana Roo con el fin de romper estereotipos y alcanzar la igualdad entre mujeres y hombres, hemos capacitado de manera exitosa tanto a los grupos de policías de todo el estado como a los trabajadores del volante de los diferentes sindicatos de taxistas, quienes comprometidos con los temas de género e igualdad se capacitan de manera constante, no ha sido una tarea fácil, pero creemos que al incursionar con estos sectores lograremos un impacto positivo y de beneficio para toda la sociedad quintanarroense.

El trabajo de reducir la brecha de desigualdad ha estado soportado históricamente sobre los hombros de las mujeres, pero ya es hora de que esta labor sea compartida

Silvia Damián López, Instituto Quintanarroense de la Mujer.

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Reportaje POR: SARA LOVERA

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FEMINISMO VS. MASCULINISMO Ambos son similares, con una lucha que implica la modificación de los roles de género en la sociedad.

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l final de la década de los años 70, cuando ya se había desarrollado en todo el mundo el movimiento feminista, surgió la corriente masculinista y la polémica. Dice el doctor Juan Guillermo Figueroa que la primera discusión fue que las feministas consideraron que los masculinistas usaron las categorías de análisis de las feministas. Además, ellos parecían competir por la obtención de recursos nacionales e internacionales. En 2004, durante una reunión en Cuba, escenificamos un diferendo público entre un grupo de feministas y Julio César González Pagés, hoy Coordinador de la Red Iberoamericana de Masculinidades. Nos preguntamos por qué entraban en nuestros temas sin preguntar. Julio César, autor de Historia de las Mujeres en Cuba y en 2003 merecedor de la Orden 23 de Agosto, otorgada por la Federación de Mujeres Cubanas, se defendió apasionadamente de nuestras acusaciones. Hoy, aún sin resolverse la polémica, el masculinismo crece. Esta corriente surgió en el siglo XX, como respuesta al cambio de actitud y función de las mujeres que exigían un trato justo e igualitario, las palabras androcentrismo, patriarcado y machismo, se interpretaron contra ellos. El masculinismo aparece en las décadas de 1970 y 1980. No como una respuesta al feminismo, pero algunas de sus ideas confrontaron al feminismo. En la actualidad, las masculinidades crearon una corriente crítica de la condición de género, tanto de hombres como de mujeres. Y hay convergencias indiscutibles.

El masculinismo surgió en el siglo XX, como respuesta al cambio de actitud y función de las mujeres que exigían un trato justo e igualitario Charles V. Metz, quien en 1968 publicó Divorce and Custody for Men, donde atacó la legislación familiar, al feminismo y abogó por el retorno de los roles sociales tradicionales para hombres y mujeres, posición contextualizada en la tradición de género en la sociedad y el hogar, lo que dio sustento a Rubén Kidd y George Partis, quienes, en 1960, habían fundado la primera organización formal circunscrita a la defensa de los derechos de los padres, y denominada Divorce Racket Busters. Después se llamó United States Divorce Reform. Sería Richard Doyle quien, tras publicar The Rape of the Male en 1976, guiaría a este incipiente movimiento hacia la unificación de propuestas al abordar un aspecto más amplio de lo argumentado por Metz. Ello hizo que las feministas tomaran con cierta distancia propuestas y acciones de esa corriente. Dice Juan Guillermo Figueroa, quien trabaja el tema de la salud reproductiva de los hombres, que todavía hay quienes lo acusan de usar las categorías feministas. ¡En este siglo! Lo cierto es que ambas corrientes reivindicativas y humanas, para hombres y mujeres, vienen de la acción consciente por hacer visibles causas y motivos de problemas sociales tan graves como las segregaciones por género, tendencias sexuales, diferentes tipos de violencia y la educación machista y homofóbica. El masculinismo y feminismo, al menos en su concepción teórica, son ideologías similares, con una lucha que implica la modificación de los roles de género en la sociedad, con base en la igualdad. Hoy, ambas corrientes proponen llamar a sus movimientos, humanismo, con un enfoque histórico según cada periodo, para determinar la construcción genérica y las tensiones entre hombres y mujeres, que producen lo que también hoy se conoce como el conflicto entre géneros. Finalmente, el masculinismo se define como “un conjunto de ideologías que se encuentran entre las corrientes de los movimientos emergentes. Teorías sociales, movimientos políticos y filosofías morales que se basan, sobre todo, en las experiencias de los varones. Propone analizar la desigualdad de género y combatir el sexismo contra el hombre (antimasculino) promoviendo los derechos de los varones, sus intereses y preocupaciones. Los masculinistas ven esta ideología como una visión igualitaria, enfocada en las experiencias de los hombres”.

FUENTES: • https://www.taringa.net/posts/femme/17933226/Masculinismo-y-feminismo-diferencias-y-similitudes.html • http://www.golfxsconprincipios.com/en/lamoscacojonera/feminismovs-masculinismo-machismo-vs-hembrismo • Night Phenomena: https://medium.com/@PhenomenaNight/masculinismo-vs-feminismo-f886ff7d18bb • https://es.wikipedia.org/wiki/Masculinismo • Conversación con Juan Guillermo Figueroa. JUNIO, 2018 | TODAS |

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DE LA MASCULINIDAD HEGEMÓNICA A LAS NUEVAS MASCULINIDADES MARTHA CECILIA REYES CRUZ

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a masculinidad se define como el conjunto de atributos, valores, comportamientos y conductas que son característicos del hombre en una sociedad determinada. En la sociedad mexicana han prevalecido modelos de masculinidad hegemónica, que plantean un perfil de hombre independiente, racional, poderoso, audaz, fuerte, productivo, entre otros atributos; que desempeña roles como proveedor, político, empresario, funcionario y otras posiciones asociadas al ejercicio del poder. Destaca especialmente el modelo machista: hombres que ejercen dominio y control sobre otras personas, a quienes considera inferiores, y que pueden hacer uso de la violencia para sostener el control sobre las mujeres e incluso sobre otros hombres. Por otro lado, existe el modelo de micromachismo, que se refiere a hombres que ejercen dominación sobre las mujeres, pero de formas tan sutiles que pueden pasar desapercibidas, por ejemplo: elegir el menú para ella, emitir “halagos y piropos” que resultan molestos, realizar labores que consideran “difíciles” para ellas, y otras situaciones con fachada de caballerosidad. Estos modelos se sustentan en la construcción cultural de que lo masculino es exaltado y valorado, mientras que lo femenino pierde valor y es denigrado; reafirmando las estructuras y relaciones de dominación de los hombres y subordinación de las mujeres. Lo anterior, tiene un efecto directo en los tipos de violencia que sufren las mujeres en diversos ámbitos: la violencia física y psicológica en la familia, el acoso y hostigamiento en la escuela, la discriminación salarial en el trabajo, los obstáculos para participar en política, la violencia sexual en espacios públicos, entre muchos ejemplos que reflejan la dominación de los hombres sobre las mujeres.

Por otro lado, como producto de estos modelos de masculinidad se presenta la homofobia, que es el odio irracional y el temor a la homosexualidad que experimentan algunos hombres heterosexuales. Para eliminar la violencia y discriminación que sufren las mujeres, es necesaria la desarticulación de estos modelos de masculinidad, y fomentar que sean reemplazados por un nuevo modelo de ser hombre, iniciando por la modificación del proceso de socialización que viven niños y niñas desde el nacimiento, e incluso antes, si es que se sabe el sexo con anticipación. El análisis de género permite reflexionar sobre lo que significa ser hombre hoy, analizando la imagen que se presenta en la familia, los medios de comunicación, la iglesia, la escuela, la empresa, la política, la ciencia, y en todos los ámbitos de la sociedad, replanteando nuevos modelos que visualicen al hombre en el ámbito doméstico y de la paternidad, con una mayor expresión de afectos y emociones. Las acciones orientadas a lograr la igualdad entre los géneros deben incorporar la construcción de nuevos modelos de masculinidad, dejando atrás el modelo hegemónico basado en la superioridad y dominación masculina, y adoptando modelos de conducta respetuosos y democráticos. Entre otros elementos, es necesario que los hombres no utilicen el poder para imponerse sobre otras personas, participen en mayor medida en las actividades domésticas y de cuidados, que no vean amenazada su masculinidad por compartir puntos de vista con las mujeres, no consideren la homosexualidad como un peligro para su masculinidad, no tengan miedo a expresar sus emociones, reconozcan su propia vulnerabilidad y aprendan métodos no violentos para resolver conflictos. Para lograr el respeto a los derechos de las mujeres y su acceso a la justicia, debemos seguir trabajando en el empoderamiento emocional y económico de ellas y en la transformación de los modelos de masculinidad.

Para lograr el respeto a los derechos de las mujeres y su acceso a la justicia, debemos seguir trabajando en el empoderamiento emocional y económico de ellas y en la transformación de los modelos de masculinidad

Martha Cecilia Reyes Cruz, Lic. en Economía Instituto Estatal de las Mujeres de Nuevo León.

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Consejo Social

HOMBRES FEMINISTAS Actualmente, el hecho de que los hombres se involucren en la lucha por la igualdad de género se ha vuelto tema prioritario.

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DIANA ÉRIKA IBARRA SOTO

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uizá pareciera un contrasentido hablar de hombres feministas. Por lo regular, cuando nos adentramos en las diferentes olas de feminismos, hablamos de una lucha por la igualdad que han emprendido las mujeres para buscar el sufragio, dar vida a las leyes o visibilizar las diferencias e iniquidades vividas por nosotras. Pero, ¿acaso los hombres tendrán un papel en esto? La respuesta es un indiscutible sí. La modificación de estructuras sociales que posibilite la creación de condiciones y oportunidades igualitarias para mujeres y hombres requiere una participación de la sociedad entera. Lejos de una dialéctica de oposiciones que perciba a hombres como el enemigo a vencer, se les debe incorporar como coadyuvantes indispensables para el cambio. El involucramiento de los hombres en la lucha por la igualdad de género se ha vuelto tema prioritario, más debe realizarse prudentemente, sin olvidar el histórico desbalance que ha perjudicado a las mujeres. Sin embargo, en no pocas ocasiones cuando se habla de la violencia que existe y lo injusto de la circunstancia que enfrentan las mujeres (basta ver cualquier Reporte de Desarrollo Humano para comprobarlo), es frecuente encontrar reticencia por parte de los hombres que escuchan el tema. De acuerdo con el programa White Ribbon de Canadá (www. whiteribbon.ca), los hombres pueden tener diferentes tipos de barreras para acercarse a los temas de igualdad. La primera tiene que ver con la responsabilidad, en la que niegan ser parte de aquellos que discriminan o violentan, pues ellos de manera directa no se perciben como agresores y, por tanto, no tiene que hacer nada para remediarlo. La segunda barrera es la invisibilidad de las prácticas; muchos no se han dado cuenta que cuando emiten un comentario a una chica en un bar sobre su físico, reenvían un “meme” sexista, o cuando excluyen a las mujeres de pláticas del ámbito público, como es la política, están reproduciendo prácticas de desigualdad. La tercera es la posición de privilegio, la cual a mi parecer es la más complicada, pues hay hombres que conscientes de los beneficios que su-

pone una posición de superioridad, no están dispuestos a perder sus puestos, salarios, posesiones o decisiones en función de dinámicas más igualitarias. A continuación está el silencio, hay quienes al hablar de temas de violencia, feminicidio u hostigamiento se sienten profundamente incomodados o ignorantes, por lo que eligen no pronunciarse sobre el tema. Me atrevería a agregar una quinta, el victimismo, los hay quien al encontrarse con los tópicos de género destacan que ellos también pueden ser agredidos y discriminados (no por que no lo sean, de hecho existen hombres que han padecido violencia de género y que se encierran en el silencio como estrategia de resiliencia); sin embargo, existen casos en que utilizan el victimismo como una estrategia de defensa para continuar con un estatus quo que no requiera su intervención, aludiendo que la situación actual es desfavorable para cualquier persona ya sea en temas de seguridad, empleo u oportunidades. Por ello, requerimos crear espacios de confianza, en donde se confronte la masculinidad y se les acerque la perspectiva de género a los hombres. Especialmente en las escuelas, desde pequeños, en donde se les muestre lo importante de participar en las actividades de cuidado y combatir el sexismo. Cada vez existen más hombres dispuestos a sumarse a esta nueva cultura por la paz y la igualdad, pero los cambios deben ser informados e internos para surtir efecto. Las nuevas masculinidades son justo un modo de introducir estos cambios, haciéndoles ver que existen muchos modos de ser hombre y que efectivamente ellos también sufren debido a los estereotipos, pero que esto en vez de ser una excusa, debe ser un motivo de involucramiento. A mi juicio, lo más más importante es destacar que mujeres y hombres somos horizontales y corresponsables en la creación del mundo. Como bien diría Bell Hooks: “La mayor parte de la personas no entienden la miríada de maneras en la que el feminismo puede cambiar su vida. Compartir los pensamientos y prácticas feministas sostiene el movimiento feminista. Por ello, el conocimiento feminista es para todo el mundo”. Por supuesto, para los hombres también.

Lejos de una dialéctica de oposiciones que perciba a hombres como el enemigo a vencer, se les debe incorporar como coadyuvantes indispensables para el cambio

Diana Érika Ibarra Soto, Dra. en Filosofía.

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Recomendaciones POR: BERENICE CHAVARRÍA

DOCUMENTALES

CURSOS

NO SE NACE MUJER Este documental, dirigido por Virginie Linhart en el año 2007, refleja la ideología que tenía y el rol que ocupaba en el feminismo Simone de Beauvoir. Fue producido para conmemorar la primera edición del libro El segundo sexo, en el cual la autora destruye los mitos femeninos. En el documental se retrata la condición de la mujer a lo largo de la historia y las características de la opresión masculina, lo cual fomentó la exclusión de las mujeres en los procesos de producción, lo que las llevó a ser confinadas a las tareas del hogar. En esta crónica de la vida de Simone de Beauvoir, se observa la constante lucha contra lo que la sociedad establece lo que debe ser una mujer. También se analiza la destrucción de los estereotipos construidos socialmente y el empoderamiento económico. Disponible en: https://youtu.be/DFASgSchoq8

LA MÁSCARA EN LA QUE VIVES La masculinidad tóxica: ese es el tema del documental dirigido por Jennifer Siebel Newsom. En este filme se analiza la presión que se ejerce sobre niños y jóvenes para obligarlos a ser fuertes, a no llorar y a no mostrarse débiles. La directora Siebel Newsom destaca la importancia de dejar de cultivar ideales de dominación y agresividad entre los varones. Con el documental se busca educar a los hombres para que expresen libremente sus emociones y olviden la necesidad de reforzar la virilidad que se ha construido históricamente. Disponible en: Netflix

LIBRO EL LIBRO DE LOS CERDOS Anthony Browne es el autor del cuento en el que se hace una reflexión sobre los roles impuestos por la sociedad. Esta es la historia de la familia De la Cerda, compuesta por papá, mamá y dos niños, un hombre y una mujer. La madre es quien se encarga de las tareas del hogar, además de trabajar fuera de casa; sin embargo, un día decide ausentarse al notar la desconsideración por parte de su familia. Los integrantes de la familia no saben qué hacer, pues nunca han sido autosuficientes. En este momento cada personaje es representado con la imagen de un cerdo, pero conforme avanza la historia comienzan a realizar por sí mismos todas las tareas, además de dejar a un lado el egoísmo; es por esto que la imagen de cada uno se transforma en la de una persona. De esta forma Anthony Browne busca dejar de lado el machismo y los prejuicios, al mismo tiempo que fomenta la autonomía en chicos y grandes. Disponible en: Librerías Gandhi

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EXPOSICIÓN

CARICATURISTAS POR LA EQUIDAD DE GÉNERO. POR UNA VIDA MÁS EN EQUILIBRIO Por medio de las 70 obras que se exponen se deja en claro el ejercicio pleno de los derechos humanos sin importar el género. Esta muestra fue instalada en la estación Zapata de la Línea 12 del Sistema de Transporte Colectivo (STC). El tema de las obras estuvo a cargo de “moneros” de América Latina, quienes buscan una igualdad total. El machismo es visible en cada una de las representaciones de los artistas, quienes se enfocan en mostrar los retos de nacer hombre y nacer mujer, así como la necesidad de eliminar estas diferencias para vivir en una sociedad en la que predomine la igualdad.

EMPODERAMIENTO FEMENINO PARA LA TRANSFORMACIÓN SOCIAL Este curso organizado por Casa Gaviota A.C, tiene por objetivo cambiar actitudes y comportamientos mediante actividades con perspectiva de género. La misión de Casa Gaviota es que hombres y mujeres puedan conocer las herramientas que les permitirán establecer relaciones de respeto, justas y equitativas. Sesiones: Sábado 23 de junio: Cambio de objetivo Sábado 30 de junio: Reconozco mis recursos Horario: 10:00 a 12:00 ¿Dónde? Museo Memoria y Tolerancia, Plaza Juárez, Centro Histórico, CDMX. Registro en: www.myt.org.mx/museo/centroeducativo/cursos/2018/junio

HOMBRES DEL SIGLO XXI: MASCULINIDADES Y POLÍTICAS PÚBLICAS. INVOLUCRANDO A LOS HOMBRES EN LA IGUALDAD DE GÉNERO Antonio Cíntora, investigador social en temas sobre género e interculturalidad, busca que el papel de los varones deje de ser un obstáculo para el cumplimiento de la igualdad. En este curso se busca determinar lo que deben hacer los hombres en el marco de políticas públicas; además de conocer cuáles son los retos y los avances en el tema de equidad. Sesiones: Jueves 21 de junio: Los hombres como receptores de política pública en América Latina: debates y agendas públicas. Jueves 28 de junio: El contexto mexicano: coordenadas y caminos por andar. Horario: 16:00 a 18:00 ¿Dónde? Museo Memoria y Tolerancia, Plaza Juárez, Centro Histórico, CDMX. Registro en: www.myt.org.mx/museo/centroeducativo/cursos/2018/junio


Breves OBSERVATORIO NACIONAL PARA LA IGUALDAD DE GÉNERO

INSTALACIÓN DEL OPPM EN BAJA CALIFORNIA SUR Para coordinar acciones a favor de la participación de las mujeres en espacios de toma de decisiones, que la ciudadanía esté enterada de cómo se va avanzando en el tema de la paridad de género y con ello cerrar las brechas entre mujeres y hombres desde un enfoque de igualdad, se instaló el Observatorio de Participación Política de las Mujeres (OPPM) en Baja California Sur. Este Observatorio lo integran los representantes de cada uno de los partidos políticos registrados en la entidad, instancias expertas, consultoras especializadas en la materia, instituciones académicas de nivel superior y organismos de la sociedad civil organizada que fueron convocados por su trabajo en esta materia.

INFORME DE MÉXICO EN CUMPLIMIENTO CON LA CEDAW El Inmujeres, en coordinación con la Secretaría de Relaciones Exteriores y la Comisión Nacional para Prevenir y Erradicar la Violencia contra las Mujeres, llevaron a cabo el Encuentro Especializado “De la Legislación a la Práctica. Rumbo a la Sustentación del IX Informe de México en cumplimiento con la CEDAW”. El objetivo principal es establecer un diálogo constructivo entre instituciones y representantes de la academia y de Organizaciones de la Sociedad Civil (OSC) especializadas para analizar las preocupaciones que ha manifestado el Comité de Expertas de la Convención para la Eliminación de Todas las Formas de Discriminación contra la Mujer (CEDAW), particularmente las relacionadas con los temas de mujeres migrantes, medidas de carácter temporal enfocadas a reducir la pobreza y la desigualdad, y violencia contra las mujeres (feminicidios, desapariciones).

JUSTICIA CON PERSPECTIVA DE GÉNERO El Gobierno del Estado de Puebla, el Instituto Nacional de las Mujeres (INMUJERES), el Tribunal Superior de Justicia, la Junta de Gobierno y Coordinación Política del Congreso de Puebla firmaron la Declaratoria por el Acceso a la Justicia: enfoque en Derechos Humanos y Género y, con ello, garantizan la igualdad en los procesos judiciales. El Inmujeres reconoció al gobierno estatal por ser el primero en asumir esta Declaratoria, así como al Tribunal Superior de Justicia por ratificar su compromiso para institucionalizar la perspectiva de género en los procesos, programas y acciones en el ámbito judicial.

FOTOS: CORTESÍA

Con el propósito de obtener datos actualizables y comparables sobre la igualdad de género en las Instituciones de Educación Superior (IES), fue creado el primer Observatorio Nacional para la Igualdad de Género. El Centro de Investigaciones y Estudios de Género (CIEG) de la UNAM, el Instituto Nacional de las Mujeres (Inmujeres), la Comisión Nacional para Prevenir y Erradicar la Violencia contra las Mujeres (Conavim), la Comisión Nacional de Derechos Humanos (CNDH), la Asociación Nacional de Universidades e Instituciones de Educación Superior (ANUIES) y la oficina ONU-Mujeres firmaron un convenio de colaboración para poner en funcionamiento el primer observatorio de este tipo en México. En su primera fase, mediante una plataforma electrónica, permitirá recabar, sistematizar y mostrar información estadística relevante sobre la situación de la igualdad de género en las IES mexicanas.

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Numeralia Delitos contra mujeres cometidos presuntamente por hombres Violaciones asentadas en carpetas de investigación abiertas en 2016:

12.3%

11.5%

7.4%

violencia intrafamiliar.

lesiones.

daño a propiedad.

Participación de hombres en el trabajo doméstico y de cuidados

34,493 mujeres fueron víctimas de su pareja, cónyuge o pariente del mismo.

Pensión alimenticia 263,968 pensiones se otorgaron como resultado de 485,895 divorcios de 2013 a 2016, de estas:

Acuerdo de manutención 57.2%

95.3%

de los hombres realizan trabajo doméstico en sus hogares; pero dedican menos tiempo que las mujeres (9.7 horas semanales frente a 29.8).

58.2% de varones preparan o sirven alimentos, labor que realizan de las mujeres.

93.3%

de mujeres separadas no llegaron a un acuerdo económico.

49.4% correspondieron a los casos en que se asignó a un hijo o hija.

27.6% de ellas tuvieron un acuerdo voluntario.

32.1%

de hombres efectúan labores de mantenimiento, instalación o reparaciones menores de la vivienda y bienes del hogar.

15.2% 36.5% cuando se asignó a dos hijas o hijos.

de las mujeres tuvieron un acuerdo legal.

19.2% del tiempo dedicado al cuidado de niñas y niños menores de seis años al interior de los hogares es realizado por los hombres.

Corresponsabilidad

De las mujeres que sí llegaron a un acuerdo:

11.8%

6%

de los hombres de 15 a 29 años que trabajan como asalariados señalaron que tienen derecho a cuidados paternos como prestación laboral (aunque no la utilicen).

para tres.

24.4% pocas veces lo cumplía.

2.2%

16.7%

cuando fue para cuatro o más hijos.

nunca cumplía con el acuerdo.

2012: la Ley Federal del Trabajo otorga a los trabajadores una licencia de paternidad de cinco días laborables por el nacimiento o adopción de sus hijas e hijos.

58.9% señaló que su exesposo o pareja lo cumplía siempre o casi siempre.

2016: la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN) reconoció tanto a mujeres como hombres su papel como cuidadores: todos los padres que trabajen formalmente y paguen sus cuotas de seguridad social, pueden demandar acceso a los servicios de guardería del IMSS.

Referencias: INEGI, Censo de Procuración de Justicia Estatal 2017. Consulta interactiva. INEGI, Encuesta Nacional de Uso del Tiempo (ENUT) 2014. Tabulados básicos INEGI, Estadísticas de Nupcialidad. Consulta interactiva. INMUJERES a partir de INEGI, Encuesta Nacional sobre la Dinámica de las Relaciones en los Hogares (ENDIREH) 2016. Base de datos INMUJERES, a partir de INEGI, Encuesta Nacional de Ocupación y Empleo (ENOE). Primer trimestre de 2018. Base de datos. Ley Federal del Trabajo. Disponible en www.diputados. gob.mx SHCP. Manual de Manual de Percepciones de los Servidores Públicos de las Dependencias y Entidades de la Administración Pública Federal. Publicado en el Diario Oficial de la Federación el 14 de febrero de 2018. Organización para la Cooperación y Desarrollo Económicos (OCDE) 2017. OECD Economic Surveys. México. Overview. Disponible en: https:// www.oecd.org/eco/surveys/Mexico-2017-OECD-economic-survey-overview.pdf. Conoce más, visita http:estadistica.inmujeres.gob.mx

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| TODAS | JUNIO, 2018


La Junta de Gobierno del Instituto Nacional de las Mujeres (INMUJERES), con fundamento en los artículos 12, fracción II, inciso b); 13, fracción XVI; 21, 22, 23, 24 y 25 de su Ley; 10 y 14, fracciones I y II de su Estatuto Orgánico y del acuerdo de la misma, por el que se aprueban los Lineamientos para la conformación de los Órganos Auxiliares del INMUJERES para el periodo 2018-2021

CONVOCA A las organizaciones de la sociedad civil, organizaciones políticas, instituciones académicas y empresariales, que estén legalmente constituidas y en general a las mujeres representativas de los diferentes sectores de la sociedad dedicadas a la promoción de los derechos humanos de las mujeres y a la inclusión del principio de igualdad de género en todas las esferas públicas y privadas, a participar en el proceso de selección de 32 consejeras1 para conformar los Órganos Auxiliares del INMUJERES: 16 para el Consejo Consultivo y 16 para el Consejo Social, a presentar propuestas de candidaturas para formar parte de alguno de dichos consejos conforme a las siguientes

BASES 1. A partir del día siguiente de la publicación de la presente convocatoria y hasta las trayectoria de la candidata en favor de la igualdad de género y sus conocimientos 19:00 horas del día 31 de julio del 2018, se recibirán las propuestas de candidaturas sobre el tema, señalando a qué consejo se está postulando. provenientes de las organizaciones e instituciones señaladas en el artículo 12, fracción 2. Escrito libre firmado por la candidata con la exposición de motivos por los cuales II, inciso b) segundo párrafo de la Ley del INMUJERES. desea formar parte de alguno de los consejos, con una extensión máxima de tres 2. Las propuestas se recibirán en la Secretaría Técnica de la Junta de Gobierno del INMUJERES, cuartillas, que deberá contener: con domicilio en Boulevard Adolfo López Mateos N° 3325 Piso 5, Colonia San Jerónimo Lídice, Delegación La Magdalena Contreras, C.P. 10200, Ciudad de México, y deberán a) Nombre completo. acompañarse de la documentación a que se refiere esta convocatoria. b) Las razones por las que desea formar parte del Consejo para el que fue propuesta. 3. También pueden ser enviadas por medio de servicio de mensajería; sólo serán válidas las c) Consideraciones de carácter profesional y razones objetivas que respalden la que cuenten con sello de recibido de la empresa respectiva, fechado antes de las 19:00 candidatura. horas del día 31 de julio del 2018. d) Manifestación de que acepta respetar las normas que rigen el funcionamiento del 4. La Secretaria Técnica de la Junta de Gobierno del INMUJERES, confirmará, en un plazo no INMUJERES y de sus Órganos Auxiliares. mayor de tres días hábiles a las organizaciones o instituciones postulantes, la recepción de e) Manifestación “bajo protesta decir verdad” de que cumple con los requisitos de las propuestas recibidas, en el correo electrónico que para tal efecto hayan señalado en sus la presente convocatoria. escritos de postulación. f) Manifestación de que se somete al resultado del proceso de selección. 5. Las propuestas que reúnan los requisitos establecidos en esta convocatoria, se les asignará un número de registro. 3. Currículum vitae firmado en el que describa su formación académica, conocimientos, 6. La falta de alguno de los requisitos establecidos en esta convocatoria, no se considerará experiencia, trayectoria y desarrollo de proyectos en materia de derechos humanos de como propuesta válida. las mujeres e igualdad de género, al cual deberá adjuntarse los documentos probatorios. 7. La Junta de Gobierno del INMUJERES en su Tercera Sesión Ordinaria del 2018, emitirá el Dicho documento deberá declarar “bajo protesta decir verdad” que la información acuerdo con las designaciones procedentes de las 32 consejeras, 16 para cada consejo. vertida es verídica y que los documentos de soporte son copia fiel de sus originales. 4. Copia certificada del acta de nacimiento. REQUISITOS 5. Copia simple de la Clave Única de Registro de Población (CURP). 6. Copia simple de la identificación oficial vigente. Para las instancias postulantes: La falta de cumplimiento de alguno de los requisitos establecidos en esta convocatoria en 1. Estar legalmente constituidas y acompañar a la postulación copia certificada del acta los plazos señalados, tendrá como consecuencia que la propuesta no sea considerada. Esta constitutiva. En el caso de las instituciones políticas y/o académicas, acompañar el situación será informada por la Secretaría Técnica de la Junta de Gobierno del INMUJERES a documento que acredite su legal existencia. la instancia postulante por medio de correo electrónico que para tal efecto hayan señalado 2. Que tengan como objeto social el desarrollo de actividades vinculadas con trabajo a favor en sus escritos de postulación. de la igualdad de género, promoción y defensa de los derechos humanos de las niñas y las mujeres y perspectiva de género. Todos los gastos generados por el envío de documentos serán por cuenta de las participantes. Para ser candidata:

RESULTADOS:

1. Ser ciudadana mexicana, en pleno goce y ejercicio de sus derechos. 2. Tener su residencia en la República Mexicana. 3. Ser postulada por alguna organización de la sociedad civil, organización política, institución académica o empresarial a alguno de los consejos: el Consultivo o el Social. 4. Contar con conocimientos y trayectoria demostrable de trabajo a favor de la igualdad de género, promoción y defensa de los derechos humanos de las niñas y las mujeres y perspectiva de género. 5. No pertenecer a alguna organización de la sociedad civil representada en los consejos Consultivo y Social del INMUJERES en el periodo inmediato anterior a la publicación de la presente convocatoria, ni encontrarse al momento de su postulación desempeñando algún empleo, cargo o comisión en alguno de los Poderes del Estado en sus ámbitos Federal, Estatal y Municipal.

Los resultados de este proceso de selección serán publicados en el Diario Oficial de la Federación y en la página web del INMUJERES www.gob.mx/inmujeres en la sección Documentos, a más tardar el 25 de octubre de 2018. Todos los aspectos no contemplados en esta convocatoria serán resueltos por el INMUJERES. Cualquier asunto relacionado con la presente convocatoria puede ser tratado con la Lic. Rosa María Zaldívar Pérez, Secretaria Técnica de la Junta de Gobierno, y el Lic. Roberto Bolaños Pérez, Prosecretario Técnico de la Junta de Gobierno, en los correos electrónicos frmzaldivar@inmujeres.gob.mx y rbolanos@inmujeres.gob.mx y a los teléfonos 01 (55) 5322 4200 y 5322 6030 extensiones 1200, 1201 y 1202.

Ciudad de México a 31 de mayo de 2018.- María Marcela Eternod Arámburu, Secretaria Ejecutiva, en suplencia de la Presidencia del INMUJERES, de conformidad con la fracción II del artículo 35 del Estatuto Orgánico del INMUJERES.- Rúbrica. 1. Propuesta de postulación firmada por la persona representante legal de la organización Documento revisado por el Coordinador de Asuntos Jurídicos del INMUJERES.- Pablo de la sociedad civil, institución académica o empresarial, en la que se describa la Navarrete Gutiérrez.- Rúbrica. DOCUMENTOS QUE DEBE ADJUNTAR A LA POSTULACIÓN:

1

Se seleccionará una por entidad federativa incluyendo la Ciudad de México, de conformidad con lo dispuesto en la fracción II del Artículo 14 del Estatuto Orgánico del INMUJERES, publicado en el Diario Oficial de la Federación el 4 de diciembre de 2017.


TODAS, junio de 2018  

Nuevas masculinidades

TODAS, junio de 2018  

Nuevas masculinidades

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