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Table of Contents Sobre ...

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Profesores que han dirigido el trabajo

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Capítulo ...

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Capítulo 2 º

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Capítulo 3 º

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Capítulo 4 º

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Capítulo 5 º

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Capítulo 6 º

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Sobre el libro Este libro lo han escrito los alumnos del Tercer Ciclo de Primaria del C.E.I.P. de Prรกcticas de Cรกceres como una actividad realizada en la Semana Cultural del centro.

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Derechos de autor Autor Alumnos del Tercer Ciclo del C.E.I.P. de Prácticas de Cáceres Editor C.E.I.P. de Prácticas (Cáceres) Copyright © 2013 C.E.I.P. de Prácticas de Cáceres

Publicado por primera vez el uso del papiro, 2013 ISBN: [Enter ISBN aquí]

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Prefacio Dos hermanos van al colegio. Es su primer día, son nuevos, ¿llegarán? o ¿pasará algo especial?.

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Profesores que han dirigido el trabajo - Irene Sira Muñoz Hernández (5ºA) - María Bravo Rodríguez (5º B) - Mónica Periáñez Pérez (6º A) - José Manuel Salvador Sevillano (6ºB)

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Capítulo 1º Sonó el despertador como todas las mañanas. Mamá nos despertó. Nos levantamos rápidamente porque hoy iba a ser un día superespecial. Más adelante os contaremos lo que vamos a hacer. Nos vestimos y fuimos a la cocina. Mi hermano se quejó como todas las mañanas. - ¡Jo!, mama, siempre lo mismo, estoy aburrido de desayunar siempre las mismas cosas. Sin embargo a mí me parecía delicioso. - Daos prisa o sino llegaréis tarde. Fueron rápidamente a sus habitaciones a recoger sus mochilas. De repente, se oye desde el piso de arriba: -Mamáaaaaaa, ¿dónde está mi mochila? - Preguntó mi hermana. Mi madre le contestó. - Claro con el desorden que tienes en tu habitación es normal que no lo encuentres. ¡Cómo tenga que subir yo, te vas a enterar! - Mamáaa, mi hermano me ha escondido la mochila. - Mentira y gorda. Yo no le he quitado nada. - Hija, por favor, baja inmediatamente. La mochila como de costumbre estaba en el salón. Bajaron rápidamente y se fueron corriendo calle arriba pues el autobús estaba a punto de llegar y no esperaba.

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Capítulo 2º Cuando llegan a la parada el autobús no está y ellos piensan que no ha llegado todavía. - ¡Qué raro hoy el autobús se está retrasando y mamá nos dijo que lo había visto!dijo Laura - Es verdad. Bueno vamos a esperar. -dijo Alejandro. Cuando estaban hablando vieron un autobús que llegaba. El autobús era exactamente igual al suyo. Llegó el autobús y se subieron. Fueron al asiento que ocupaban todos los días y empezaron a notar algo diferente. -¿Donde están los demás niños? -dijo Laura. - No sé, pero aquí no hay nadie.- dijo Alejandro Los niños se dieron cuenta que este no era su autobús y dijo Alejandro: -Le tendremos que preguntar a alguien donde va este autobús. -Vale, pero ¿a quién? Aquí no hay nadie. – dijo Laura Había una anciana sentada en la esquina izquierda del asiento de atrás. Una anciana, por cierto, bastante extraña. Iba vestida de negro, bajita, su pelo blanco y rosa. Su cara era un cuadro de Picasso. Os parece mentira; pues escuchad: sus arrugas eran surcos, una nariz que terminaba en una peluda y asquerosa verruga, los mofletes se le caían y al mismo tiempo su dentadura entraba y salía de su boca sin ningún control. Laura se acercó y su hermano le seguía con un cierto cosquilleo en la barriga. Creo que en el fondo era un miedo terrible. -Perdone Sra., ¿ Este autobús va al colegio San Cristóbal de la Rendición? La anciana puso cara de circunstancias y dijo con un cierto claqueteo de sus dientes. Este autobús va al cementerio, “Laura”. -¿Qué? ¿Cómo sabe VD el nombre de mi hermana? - Alejandro, yo se más de lo que tú te crees. 8


- Quéeeeee? ¿También sabe mi nombre? Todo sucedió muy rápido. De repente el autobús cogió un bache. Los hermanos se balancearon y cayeron encima de los asientos que estaban justamente delante de ella. Se levantaron y cuando miraron hacia atrás la anciana había desaparecido.

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Capítulo 3º Esto es todo muy rarísimo se dijeron mutuamente los hermanos. No habían acabado la frase cuando escucharon desde la parte delantera del autobús. - Chicos hemos llegado a vuestro destino. – dijo el conductor Los hermanos no se habían dado cuenta que había un conductor. Sr. Perdone. Me puede decir ¿dónde estamos? -Sí niños, estáis en el cementerio- dijo el conductor. -¿La siguiente parada es en el colegio San Cristóbal de la Rendición?- preguntó Alejandro. -Esta es la única parada- les dijo el conductor después de desaparecer. Los niños estaban solos dentro del autobús al lado del cementerio. Bajaron de él. Laura, muy asustada, comenzó a llorar gimiendo: -¡Quiero irme con mamá, quiero irme con mamá! Y Alejandro muy inquieto se puso a decir: -Vale, tengo mucho miedo, pero estoy pensando en un plan para solucionarlo. Alejandro cogió un palo y dibujó en la arena un mapa. Le explicó a Laura el plan y se pusieron manos a la obra. Entraron en el cementerio y al lado de una caseta del guardia había un pasadizo. Entraron en él. Se encontraron cadáveres, arañas, ratas con rabia y telarañas. Alejandro dijo: -¡Laura, corre! Salgamos de aquí cuanto antes. De repente, Laura no estaba; al cabo de un rato oyó una melodía tenebrosa y apareció una niña pálida y macabra. -¡Ah! ¡¿Quién eres y dónde está mi hermana?!-chilló Alejandro muerto de miedo. La niña, ¡¡¡era Laura!!! -Yo soy Laura. -¿Qué te ha pasado?- preguntó Alejandro yerto del miedo. La chica no respondió. Alejandro la tocó y vio que estaba fría. Alejandro abrió la mochila, cogió una pequeña pero cálida manta que por casualidad llevaba en la 10


mochila.

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Capítulo 4º -Mira! ¿La manta está creciendo?- dijo Alejandro. -¡No!- dijo Laura al rato. -Estarás mareado… ¡Mira! ¡Se está abriendo un túnel!- Alejandro se desmayó y Laura se rió maléficamente. Laura se llevó a Alejandro por el túnel a una sala, lo tumbó y cuando se despertó vio a Laura y la preguntó: -¿Seguro que tu eres mi hermana Laura? -Sí, soy yo, venga salgamos de aquí. Cuando salieron, apareció un pequeño elefante hablarín. -¿Cómo te llamas?- exclamó Laura. -Me llamo Dumbo. -¿Qué haces aquí? - Os voy a sacar de aquí y os llevaré a vuestro colegio, ¡venga salgamos de aquí cuanto antes! Justo cuando estaban en la mitad del camino, a Dumbo le atropella un autobús y lo llevan a un cementerio, pero era otro Dumbo que no volaba, entonces el verdadero Dumbo iba directo al colegio y se encontraron a un familiar suyo que era su madre. Dumbo se tuvo que ir con ella y dejó a los niños en un extraño laberinto. Los pequeños tuvieron que seguir solos y entonces se encontraron una escalera que iba hacia abajo. Los niños bajaron y vieron un animal fantástico. - ¿Tú quién eres? - le pregunta Laura. - Soy un fauno y no os voy a dejar salir hasta que no superéis mis tres pruebas. La primera será ganarme en una carrera llena de trampas y muertos. - ¿Cómo? ¡Si eso es imposible! - habló Laura con cara de suspense. - ¿Y cuáles son la segunda y la tercera?- preguntó Alejandro. - La segunda, será un juego de cabeza; ganarme a una partida de ajedrez.Y… la 12


tercera, de Matemáticas- dijo con voz chulita el fauno. Los niños ganaron las tres pruebas del fauno porque en la primera, el fauno se tropezó; en la segunda, perdió porque Alejandro jugaba perfectamente al ajedrez y en los juegos de matemáticas, Laura era un genio. El fauno, desilusionado, decidió dejarles salir. Encontraron unas escaleras muy largas que les llevaban a una sala y allí volvieron a encontrarse con la anciana del autobús. Los niños sorprendidos exclamaron: - ¡Otra vez usted! - Esta vez, os ayudaré. La anciana le dio una serie de instrucciones para que pudieran salir del cementerio.

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Capítulo 5º Laura y Alejandro siguieron las pistas y salieron al exterior de la sala. - Creo que las pistas son falsas – dijo Alejandro. - Sí, nos ha engañado de nuevo- contestó Laura. Los niños observaron a su alrededor y vieron una pared junto a la cual había un gran árbol. - ¡Mira, podríamos escalar por ese árbol! -Comentó Laura.- Si subimos a la copa, podríamos ver dónde está el colegio. -Dijo Alejandro.- ¡Pues vamos, no perdamos más tiempo! - Gritaron los hermanos.Los dos niños subieron al árbol y exclamaron: - ¡Ahhhh! ¡Esto está altísimo! - ¡No podemos bajar por está pared! De repente, Alejandro recordó: - ¡Laura, tengo una gran idea! ¿Recuerdas la manta con la que te arropé? - Sí. ¿A qué viene esto Alejandro? - He pensado que nos puede servir para escapar de aquí. - ¡Eso es imposible, no digas tonterías! - Confía en mí. La gran idea que tuvo Alejandro, les ayudó a salir de aquel tenebroso cementerio. Comenzaron a andar y se puso a llover. A lo lejos, divisaron una preciosa casa de la que salía humo de la chimenea. Al ver ese humo Alejandro dijo: - Vamos Laura seguro que allí hay alguien que nos ayude. - ¡Qué casa tan bonita! - Exclamó Laura - Llamemos a la puerta. - Dijo Alejandro. Los niños llamaron al timbre y la puerta la abrió un señor elegantemente vestido. - Buenos días. ¿Qué deseáis niños? 14


- Estamos perdidos, ¿podríamos usar su teléfono para llamar a nuestros padres? - Naturalmente, pasad, no os quedéis en la puerta. - ¿Cómo os habéis perdido? - Salimos esta mañana de casa para ir al colegio, no montamos en un autobús equivocado y acabamos en un cementerio. El señor amablemente les indicó donde estaba el teléfono y les dijo: -¡Seguidme! Pasaron por muchas puertas de diferentes colores, formas y tamaños. Las había rojas, verdes, grandes, pequeñas, cuadradas, circulares, etc. Tardaron una hora hasta llegar al teléfono. - ¡Ya llegamos chicos! Detrás de esa puerta roja y triangular encontrareis el teléfono.

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Capítulo 6º Cuando van a coger el teléfono sale el espíritu de la anciana y posee al hombre que, mientras se hace de noche, se va convirtiendo en zombi. Al mismo tiempo, la casa se va derrumbando hasta que se transforma en el cementerio. Allí se encontraron a Dumbo, que estaba muerto. Dumbo, también zombi, les engañó y les llevó a una sala donde estaba la máquina del pensamiento; esta tenía un sillón en el que sentaron a Alejandro, y a Laura la ataron en el suelo. Al lado de ella había una cuchilla que se activaría cuando Alejandro pensara algo desagradable y la mataría, pero si Alejandro pensaba en algo hermoso Laura se salvaría. El niño pensó en cosas bonitas y, como la máquina era mala, explotó por tanta bondad. Los dos hermanos salieron corriendo y no se dieron cuenta de que se habían caído en un pozo de residuos tóxicos que les convirtieron en zombis. De repente, apareció de nuevo la anciana que les dijo que tenían que superar una prueba de educación física para volver a ser normales. La prueba consistía en lo siguiente: colgarse de lianas. Si se caían, podían ser comidos por un kraken (pulpo gigante) y si tardaban mucho, serían aplastados por las paredes de pinchos venenosos. Laura la pasó con facilidad pero Alejandro se empezó a quedar atrás y pidió ayuda a Laura, pero ella ya se había marchado por el túnel, dejándolo solo. A la salida, Laura se dio cuenta de que su hermano no estaba con ella. -¡Alejandro! ¿Dónde estás? - dijo Laura. De repente, se escuchan los gritos de socorro de Alejandro. Laura ve a la anciana con él en brazos y le tira un cuchillo que se encontró. La vieja no se murió ya que era inmortal, pero se enfadó muchísimo y se quiso vengar. Soltó a Alejandro y empezó a perseguir a la chica, que se sentó detrás de una lápida para que no la encontrase. Entonces, agotada, se apoyó en una piedra que le abrió un pasadizo secreto. Se metió para escapar y la puerta se cerró; todo quedó a oscuras. Pero, de pronto, vio un resplandor; era una planta que desprendía luz. Estaba sola y, como tenía miedo, empezó a gritar: -¡Socorro! ¡Socorro! Entonces Laura se asustó. Pegó un grito y la planta estalló produciendo una gran humareda. Allí aparecieron “Las Ketchup” bailando el “Aserejé”. 16


–Vamos a ayudarte, baila con nosotras. Giraron y giraron y taladraron el suelo haciendo un túnel, cogieron a Alejandro y llegaron a una sala subterránea. Había una cama, de la que se levantó Dumbo zombi. Entonces vieron que la vieja se estaba tirando por el túnel. Parecía que no tenían escapatoria. Pero, entonces, salió Willy Wonka que les abrió un portal de chocolate y los llevó al dormitorio de La Muerte. Esta les prometió devolverles sus almas si lograban vencerla en una batalla. -Podéis invocar una cosa - dijo La Muerte. Los chicos invocaron galletas, peluches, dulces… La Muerte invocó a Excálibur. Laura cogió las galletas y le dijo a La Muerte: -¿Quiere una galleta, Sra. Muerte? Y La Muerte le contestó: -Que moooooooona. Espera. ¡NOOOOOOOOOOOOOOO! Demasiada bondad para míííííí. Entonces, La Muerte se fundió y de ella surgió un caballo de fuego que los llevó a su casa. Al llegar, su madre les preguntó: -¿Cómo os ha ido el primer día de cole, chicos? Y ellos le respondieron: - ¡ Ha sido un día mortal!

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Ceip de prácticas una aventura de muerte  

Cuento elaborado por los alumnos del Tercer Ciclo de Primaria del CEIP PRÁCTICAS de Cáceres con motivo de la celebración de la Semana Cultur...

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