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PREFACIO Although multi-level governance has some severe problems for governments in the real world political analysts are perhaps in even greater peril of losing their souls by accepting this doctrine. B. G. PETERS y J. PIERRE “Multi-level Governance and Democracy: A Faustian Bargain?”, en I. Bache y M. Flinders (eds.): Multi-level Governance, Oxford University Press, Oxford, 2004.

El análisis de la participación de las regiones en la Unión no es una elección cómoda para una especialista en Estudios Europeos, por la poca centralidad de la dimensión regional en el proceso de integración y en el funcionamiento del sistema político europeo, y, debido a ello, por lo escasamente adaptadas que están las teorías y los modelos teóricos más comúnmente empleados en el área para abordar el estudio de este fenómeno, por lo demás, muy amplio y de fronteras difusas. Pero, ¿por qué descartar el examen de un asunto atractivo, relevante y estimulante? En los primeros acercamientos al objeto de estudio, se verificaron algunas intuiciones de la investigadora. La primera, la radical diversidad en el conjunto de la Unión tanto del hecho regional como de la presencia de actores regionales en la capital europea, incluso si se comparan regiones pertenecientes a un mismo Estado miembro. La segunda, corolario de la anterior, más fuertemente contraparadigmática, que no existe “un” tercer nivel de gobernanza (o de gobierno) en la Unión Europea, sino que, únicamente, en algunos Estados miembros (cada vez menos en términos relativos), hay autoridades regionales titulares de un abanico (más o menos amplio) de competencias que (también sólo en algunos casos) quieren y pueden acceder a la arena europea. Despuntó, seguidamente, en una primera aproximación, como gran fractura visible, al menos en el terreno discursivo, la que sepa-

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