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Cartas a sus Majestades minĂşsculas


Jesús

A mamá paciencia, veneno para las uñas y un bote bien grande de rímel; a las gemelas una colección enorme de cuentos narrados con voz varonil, y pilas para el casete; a mí otro cuaderno como este, y un bolígrafo de mayor; a papá un mapa, si lo veis.


Fernando

A los niños, un balón para que bajen al parque hasta que oscurezca. A tu madre, una guía antigua para que se pierda en el planeta vacaciones. A tu marido, esa vacante en la embajada de Nairobi. Y a ti, ese vestido del escaparate que miras de reojo cada vez que paseas delante de la tienda. Para mí, tan solo un ojo de cerradura portátil para seguir espiándote donde quiera que esté.


Ana

Para él un cazasueños y así que corra con un propósito, para ella unos rotuladores que no se gasten nunca. Para mamá una sonrisa del derecho y otra del revés, que le permitan reír tristezas y llorar alegrías. Para ti un libro en blanco, y que ahí por donde lo empieces nunca sepas qué va a ocurrir. Y para mí un acortador de distancias con el que pueda acariciar tus lunares desde un lado u otro del mundo.


Víctor

Para mamá un crucero, de quince días o más, en el barco que hay dentro de la botella. Y que incluya cena de gala con el capitán. Para papá, para pachím. Y un traje para que esté guapo en esa cena. Para la abuela un trozo de papel muy grande, de colores, para que pueda construirse un barquito y surcar esas malditas lagunas. Para él unas gafas de buceo, para que pueda descubrir qué se esconde en lo más hondo. Para ella un volcán, en erupción, con su magma y su flujo piroclástico. Y un bote para poder verlo desde la costa. Para mí, lo mismo que te pedí el año pasado. Y más botellas vacías para lanzarlas al mar. Y para ti unas buenas gafas, para que puedas leer bien esta carta y no vuelvas a equivocarte.


Xavier

Confetis, este año queremos confetis, serpentinas de colores y un bidón de gasolina. También palomitas. Eso para todos. Para el domador una jaula llena de sueños. Y una pierna nueva. Intenta que sea la misma que le arrancó el león. El garfio todavía aguanta. Para el trapecista unas alas blancas. Y unas flores para su lápida. Al lanzador de cuchillos otra partener. Que sea morena. Y mira si puedes conseguirle la condicional, que el juez no entendió lo del accidente. Nosotros tampoco. Al payaso una metralleta, para acallar tanta risa tonta. Para mí una viga, de madera, para poder atar la soga. La soga es la del año pasado. Y no te olvides de la caja llena de cristales rotos. La más grande que tengas. Si hay que quitar algo que sean las palomitas y mejor olvida las flores y nos pones dos metralletas.


Enero 2013

Cartas minúsculas a sus majestades  

Pues eso, joé