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¿Seductoras o manipuladoras de manto y saya? Página 4

Rescatando el Centro Histórico Página 6

Sumario

Añorando aquel mágico festival Página 8

Llanto de lima antigua, “plañideras” Página 10

Azúcar, clavo y canela pa’ rechinar las muelas Página 12

Pancho Fierro: Pintor costumbrista peruano Página 14

Cómo el ave fénix Página 16

Navajas y plumas Página 18

Fé que perdura Página 20

Balneario en el olvido Página 21

Tinta Negra Bausatina | Año II Edicion 26 Director Editor Diseño Redacción

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Vania Uribe Ricardo Flores Adam Carranza Vania Uribe, Adam Carranza Yesenia Chavarry, Ricardo Flores Dea La Madrid, Karen Álvarez

Blog: http://tintanegraperiodico virtual.blogspot.com e-mail: redaccion6b@gmail.com

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Tinta Negra Bausatina

Editorial

Recuerdos que no voy a olvidar Por su rica tradición, Lima ha sido desde siempre objeto de especial atención. De ahí surge la tendencia a dar una mirada histórica por los diferentes momentos de su pasado. Con ese objetivo buscamos traerles a la memoria las costumbres y tradiciones de lo que fue la Lima de nuestros antepasados. No buscamos hacer un culto al pasado ni comulgamos necesariamente con la famosa frase de las coplas de Manrique de que “cualquier tiempo pasado fue mejor”, pero no es posible ni deseable olvidar lo que fue Lima, su romanticismo, su paisaje de ciudad en construcción, su escasa población colonial y a principios de la república, sus personajes, sus calles, sus monumentos, escenario de hechos que forman parte de nuestra historia y que la mayoría de jóvenes desconoce. En esta ocasión hemos querido hacer una remembranza de esa Lima que no conocimos, la cual debería formar parte de nuestra educación y cultura, y que por la forma poco atractiva con que se enseña o se menciona en el colegio, tendemos a olvidarla con facilidad. En ese sentido, hemos querido presentarla desde ángulos diversos, centrándonos en los aspectos que hacen de Lima una ciudad querida. Por eso, las pinceladas de historia que se muestran en esta edición, a través de tradiciones y lugares, buscan motivar la curiosidad por aquella Lima antigua, para que cada uno pueda rescatarla desde su propia mirada. Sería bueno poder despercudirse de la Lima caótica de ahora por un momento, y darse una vuelta por su centro histórico, pero no para ir de trámites ni de compras, sino para mirarla, pues lo curioso es que están a la vuelta de la esquina: el Parque Universitario con su casona de San Marcos, El Palacio de Gobierno, las esculturas de mármol de Paseo Colón y las viejas casonas aledañas, es cuestión de hacer un listado buscando en la Web, de los lugares a conocer de nuestra Lima de antes. Ojalá que después de leer este documento, muchos se animen a hacer una visita informada a los monumentos históricos de nuestra ciudad que aún se conservan y podamos mirar en nuestra imaginación a la Lima de ayer. Entonces, cabe la pregunta ¿Cuántos nos daremos tiempo, saldremos de nuestra rutina y uno de estos fines de semana, nos animaremos a recorrer la ciudad por nuestra cuenta?

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Tinta Negra Bausatina

¿Seductoras o manipuladoras de Saya y manto?

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Por: Vania Uribe a verdad purita es que, desde que desapareció la tapada, de sayo y manto, desapareció también la sal criolla de la mujer limeña. Era delicioso ir, hasta 1856, a Ia alameda de los Descalzos el día de la porciúncula y en el de San Juan, a la alameda de Acho, en una tarde de toros, y escuchar el tiroteo de agudezas en ellas y ellos, que los limeños no se quedaban rezagados en la chispa de las respuestas (Tradiciones en salsa verde- Ricardo Palma)

Me pregunto cuántos hombres simpáticos vestidos con ropas apretadas se habrán ido de cara con lo que encontraban detrás del manto que llevaban las tapadas. Este inusual traje que llevaban las mujeres jóvenes y atractivas, ancianas mujeres tuertas y hasta hombres que no querían ser criticados por su inclinación y escuchar de vez en cuando un par de piropos.

La vestimenta de las tapadas solo dejaba ver un ojo y el resto iba ceñido al cuerpo. Los hombres al verlas explotaban de pasión, las deseaban cuando estas se movían, les proponían que se casaran con ellos, infinidad de cosas cuando un hombre ve a una “mujer bella” pero el hecho de ver una tapada y que solo quede en sus ojos, vaya directo al corazón y no llegue al cerebro debe de a haber sido algo que me hubiera encantado observar. Es muy probable que estos hombres encantados con el movimiento de caderas de las tapadas y no poder ver más allá de eso las hayan invitado a sus casas. En el caso de las mujeres que no quieren dar a conocer su rostro se hubieran quedado con el manto, pero en el caso de los tapados hubiese sido más complicado. Al principio no se sacarían el manto que les cubre la cara y tratarían de no hablar mucho, dar respuestas cortas, pero si el ambiente se ponía más caliente el caballero que pierde la cabeza por la el incandescente hombre vestido de tapada le hubiera quitado la saya, la falda de seda larga, y con las mismas haberlo perseguido por toda su casa y después por la calle por haberlo engañado y casi

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Tinta Negra Bausatina consumado su amor. Fue un tema bastante fuerte porque la peculiaridad de esta vestimenta hizo que se prohibiera. Cuenta la historia que San Toribio de Mogrovejo, arzobispo de Lima durante la Colonia, promulgó un decreto en 1583 en el cual se prohibía expresamente la costumbre de las damas limeñas de utilizar un manto sobre el rostro, algo que era considerado habitual. Esta prohibición fue confirmada por el rey Felipe II y se declaró que quien era encontrado culpable debería pagar una multa de 3 mil maravedíes. “Encontrado culpable”, si pues, esto ya iba muy en serio las tapadas se prestaban para estos juegos y encubrían a los hombres que querían dar rienda suelta a su homosexualismo y travestismo, pero con ese decreto los juegos se terminaron. Las tapadas aparecen en 1856, pero el decreto todavía se hace un poco más de veinte años después es muy probable que uno de los Virreyes y por qué no uno de los Sacerdotes de la época se toparon con este tipo se sorpresas. Tal vez La saya y sobre todo el manto se consideren prendas peligrosas por lo que no dejan mostrar más allá de un ojo y pone a prueba el imaginario de los hombres, pero debemos admitir que todas las mujeres (y tal vez hombres) fueron consideradas como diosas por su derroche de insinuación coquetería y seducción al caminar.

Opinión “Misión posible”

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Por: Adam Carranza

uego de 20 años que el Centro Histórico de Lima sea declarado Patrimonio Cultural de la Humanidad, la promesa de recuperar y proteger su legado histórico y arquitectónico toma un rumbo en la actual gestión municipal.

y restaurar la riqueza urbana y arquitectónica del eje turístico de la capital. Que ya se inició con la entrega de las obras de remodelación de las plazuelas San agustín y San Pedro, la peatonalización de los jirones Ica y Ucayali, la recuperación de los Barrios Altos y la próxima reubicación de los imprenteros del Centro Histórico.

En anteriores gestiones se hizo poco o nada por este tema, no pasaron de ser recuperaciones aisladas de casonas, por entidades públicas y privadas, o programas como “adopta un balcón”, del ex alcalde Alberto Andrade, que desapareció con el término de su gestión. Pero todos estos esfuerzos, con buenas intenciones, fueron improvisados y carecían de un plan que los guíe hacia un mismo objetivo: la recuperación del Centro Histórico.

“Es un proyecto a largo plazo que recién comienza”

La Municipalidad de Lima pone en marcha este año un Plan Maestro para preservar

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abe recordar que los resultados no van a hacer inmediatos y este es un proyecto a largo plazo que recién comienza y debe ser continuado por futuras gestiones sin importar diferencias políticas e ideológicas con la actual gestión. Si no fuera ese el caso esta en nosotros, los ciudadanos, la responsabilidad de exigir la continuidad del proyecto hasta que llegue a su objetivo: Devolver el valor histórico y arquitectónico del Damero de Pizarro. Página 5


Tinta Negra Bausatina

Rescatando el Centro Histórico

La recuperación de espacios públicos activará una relación de identificación entre los limeños y el Centro Histórico.

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Por: Adam Carranza uién no ha escuchado la frase: “Lima… la de antes”. Esa frase con que nuestros abuelos muestran un sentir de añoranza a una ciudad con la que se sentían identificados por ser hermoso y agradable para el disfrute, caminar y pasar el día. Recuperar esa identificación es la prioridad de la actual gestión municipal. Página 6

Para la Municipalidad y Pro Lima es importante la recuperación de espacios públicos como plazas y calles donde interactúen los limeños para crear un nexo de identificación entre el ciudadano y el Centro Histórico. Un ejemplo es la remodelación de las plazuelas San Agustín y San Pedro que forman parte del proyecto de peatonalización de los jirones Ica y Ucayali, donde desde

hace un año se realizan actividades culturales los fines de semana. En 1991 la UNESCO declaró al Centro Histórico de Lima Patrimonio Cultural de la Humanidad por el valor de su legado histórico y arquitectónico, gracias a la labor diplomática del Patronato Municipal para la recuperación del Centro Histórico de Lima (Pro Lima),


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Sabias que... Las imprentas utilizan químicos que hinchan la quincha y madera de las casonas. Los vehículos que transportan los insumos de las imprentas ocasionan desorden y congestión vehicular.

Remodelada plazuela San Pedro

sin embargo este legado se iba perdiendo por el descuido y maltrato de la zona en las últimas décadas.

Express, que en la actualidad viene recuperando el antiguo edificio del Banco Internacional.

Existen muchas casonas en mal estado transformadas en tugurios y edificios representativos abandonados a su suerte que están a la espera de la inversión privada para ser restaurados. Una muestra de ello es el Edificio Wiese, ubicado en la esquina de los jirones Miroquesada y Carabaya, hoy convertido en el primer Urban Hall de Lima (espacio comercial y cultural) gracias a la inversión de la empresa española Arte

La intención de invertir existe, hay proyectos comerciales y culturales compatibles con el turismo, pero para que se lleven a cabo es necesario que la Municipalidad reubique las actividades incompatibles con estos proyectos como las imprentas y la prostitución que generan desorden y delincuencia.

Adopta un balcón

Pro Lima retomará el programa “Adopta un balcón”

que fue creado durante la gestión de Alberto Andrade, y luego Castañeda no continuó, para promover la recuperación de los balcones del Centro Histórico. Pero a diferencia de su versión anterior esta vez el programa incluirá la restauración de toda la fachada. Recordemos que durante el periodo de Andrade 1997 – 2002 se recuperaron 72 balcones del “Damero de Pizarro” con una inversión de 712 mil dólares. En la época colonial los balcones eran símbolos de prestigio y poder, y embellecían las calles limeñas, hoy la mayoría se encuentran en mal estado. De los 1.289 balcones que existen en el Centro Histórico 320 están a punto de colapsar.

Cifras Entre 3.000 y 50.000 dólares cuesta restaurar un balcón, según su tamaño. En el Centro Histórico existen 1.899 inmuebles protegidos como patrimonio cultural por su valor arquitectónico. Balcón utilizado como tendedero en la calle Huancavelica

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Añorando aquel mágico Festival Por: Ricardo Flores

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e apagaron las luces hace 28 años, se dejó de entregar la mítica “caracola de plata”, el festival no volvió a ser el mismo, pero la esperanza de renacer y volver a ser el que fue, aún siguen en los corazones de los jóvenes del ayer. Días de gloria. Este importante Festival que en sus años de gloria gozó de gran atención tanto a nivel Página 8

nacional como internacional, abrió el telón a finales de los sesenta, y en donde nació el himno de Ancón, cuya letra y música fueron creación de Agustín Gómez Cornelio. En 1968 fue su primera presentación y fue organizado por SonoRadio(una de las radios más importantes en esa época), el Museo de Ancón y el diario “El Comercio” de Lima.

El Festival fue animado (’68-’71) por Pablo de Madalengoitia y en 1969 el ganador fue el compositor Daniel Camino con Macondo, una composición basada en la obra “cien años de soledad” del novel colombiano Gabriel García Márquez, este tema se convirtió en un éxito internacional y se llegó a grabar en varios idiomas.


Tinta Negra Bausatina La primera vez que se televiso este festival fue en 1971 por Panamericana Televisión. Este maravilloso festival trajo consigo una nueva economía con sus altas ganancias, generaba nuevos empleos. Pero ni por eso, el Gobierno Militar del General Velasco decretó que el festival no debía continuar así que finalizó en 1973 dando como razón: que el festival era un espectáculo burgués “decadente y esnobista”. El Festival de Ancón regresaría por todo lo alto en 1974. En 1978,entonces un desconocido Ricardo Montaner debutaba internacionalmente con un quinto lugar, donde Toshiro Konishi quedó cuarto, Lucía de la Cruz y Jorge Baglietto empataron en un segundo lugar y Carlos Corzo se llevó la caracola de Plata. El festival siguió celebrándose pero poco a poco sus

Luis Alberto Spinetta en sus inicios tocando en el Festival de Ancon.

auspiciadores al ver que cada vez era mas espaciado el tiempo de un festival a otro, decidieron emigrar hacia otros espectáculos y así las luces de aquel esplendido festival se fueron apagando lentamente hasta que en 1984 no volvieron a

encenderse más. Las esperanzas renacen. Este año América Televisión le hizo un tributo para recordar a los peruanos lo que significo este Festival. Después del homenaje el Ministro de Turismo, José Luis Silva, dijo que el próximo año se volverá a lanzar el Festival para ser el centro de la música en América Latina. Los que sentían nostalgia al recodar este festival podrán por fin, la alegría, la emoción y las esperanzas vuelven a latir en los corazones de los seguidores de sus mejores días.

Publicidad del Festival de Ancon, año 1969

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LLANTO DE LIMA ANTIGUA “PLAÑIDERAS”

Por Karen Álvares

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ara muchos son conocidas como las lloronas, pero su apelativo real es “plañideras”, estas ingeniosas mujeres que se buscaban la vida haciendo de lloronas en los velorios, funerales o entierros para ganarse un poco de dinero. Pues esta tradición vaga desde el siglo XIX, tuvo su mayor auge en la época del virreinato y colonia, donde muchas de estas mujeres eran contratadas para fingir un falso dolor de la perdida de algún familiar o difunto. Ya desde entonces las cos Página 10

tumbres en lima no se han perdido por completo, si bien el oficio de “plañideras” ya no se ve muy a menudo, aún quedan escasas mujeres que siguen ganándose la vida de esta manera. En esta oportunidad entrevistamos a una anciana de nombre: Eugenia Huayta Gómez de 85 años que a sus 35 años empezó en esta olvidadiza costumbre, ya en los años de 1962 siguió el ejemplo de su madre, ella desde su infancia veía llorar desconsoladamente a su madre en distintos funerales.

Puede contarme un poco de esta olvidada costumbre… Empecé con esto hace más de muchas décadas, veía que mi madre lo hacía y así podía llevar alimentos a casa, así que también empecé con eso a la edad de los 35 o 37 años. Me contratan para llorar en los funerales, eso era porque el muertito no tenía muchos familiares o estaba en el olvido de muchos. Cómo era su paga en ese entonces…


Tinta Negra Bausatina Me pagaban con animales, comida y alguna que otra propina. Mayormente me daban animales, granos, que me servían de mucho, después según pasaba los años la forma de pagarnos cambió, lo importante era recibir algo a cambio de nuestro oficio. Alguna que recuerde tiempos…

anécdota de esos

Son muchas las cosas que he pasado y he visto en los velorios, pero me acuerdo que una vez una amiga, que también se dedicaba a lo mismo que yo, me avisó que la dueña de una casa grande había quedado viuda, su esposo había fallecido y no tenía muchos familiares más que sus cuatro hijos, pero a la vez no tenía dinero para pagarnos ya que su esposo la dejo con muchas deudas. Entonces nos ofreció pagar a 5 mujeres con joyas muy hermosas y valiosas en esa época, así que me fui a llorar ese día en la casa grande, al terminar los 5 días que duró todo ella nos pagó con muchas joyas y otros objetos. Cómo se vestían para esas ocasiones. Me iba con un vestido negro largo con pliegues, una manta con la que cubría la cara, un pequeño libro de oraciones, un rosario, flores. Todas íbamos casi con la misma ropa. ¿Cómo veía la gente de ese entonces al oficio que al igual que usted muchas otras mujeres realizaban? En esos tiempos cada quien se

ganaba la comida, no habían tantas cosas que nos digan, solo algunos nos decían que éramos mujeres de la calle, pero eran muy pocos. Creo que ahora si hubiera sido bien criticado. Actualmente esta costumbre se ha perdido… Aún quedan algunas mujeres, incluso he venido haciendo lo mismo desde muchos años atrás, sigo llorando en los funerales, ahora si me pagan con dinero. ¿Cuánto cobra actualmente en este oficio? Pues cobro desde 20 soles hasta 50, dependiendo de qué persona sea. Muchas gracias por su tiempo señora Eugenia. Después de remontar hace años atrás para conocer acerca de los oficios de muchas mujeres en la Lima antigua, nos queda claro que estas mujeres en su mayoría consideran esto como una manera

de ganarse la vida y poder llevar algo de alimentos a sus hogares. Doña Eugenia es una anciana que aun esta lúcida con los recuerdos y que no se avergüenza de nada de lo que ha hecho, así como ella aún quedan otras mujeres que siguen trabajando como “plañideras” o lloronas. A este tema Ricardo Palma también le dedica un par de hojas en su libro de Tradiciones peruanas, con el título de LA LLORONA DEL VIERNES SANTO. Aquí un fragmento: “Existía en Lima hasta hace cincuenta años una asociación de mujeres todas garabateadas de arrugas y más pilongas que piojo de pobre, cuyo oficio era gimotear y echar lagrimones como garbanzos. ¡Vaya una profesión perra y barrabasada! Lo particular es que toda socia era vieja como el pecado, fea como un chisme y con pespuntes de bruja y rufiana. En España dábanlas el nombre de plañidoras; pero en estos reinos del Perú se las bautizó con el de doloridas o lloronas.” Página 11


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AZUCAR, CLAVO Y CANELA PA´ RECHINAR LAS MUELAS Por: Dea La Madrid

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evolución Caliente pa´ rechinar los dientes, azúcar, clavo y canela, pa´ rechinar las muelas”.Es desde el año 1600 el dulce que empalago a los limeños de antaño Página 12

que vestían elegantes y sofisticados para pasear por la famosa calle Jirón de la Unión. La revolución caliente, un dulce exquisito, basado en masa como para hacer

pan o bizcochito, se le echa anís, clavo de olor molido, mantequilla y canela molida, azúcar y un poquito de levadura para que suavice. Se amasa, se amasa, hasta que la masa se infle; se pone grande como si se inflara un


Tinta Negra Bausatina globo. Luego, se le enrolla suavecita y se ponen las tiritas donde va a hornearse. Después se corta en pedacitos, se deja reposar dos horas para que se hinche. Si no se hincha, salen durísimos. Y después se pone al horno para que salga crocante. El pregonero, protagonista de esta crocante experiencia, nos deleita con su atuendo de época y nos resalta que el vender este dulce significa ver el ciclo de la vida, pues aquellos niños que iban corriendo a comprar su revolución caliente, hoy en día son padres que ya no corren pero si perdura su gusto por esta deliciosas rosquitas. Cerca de 470 años aproximadamente en “La Gran Lima” se venden estas rosquitas, su principal característica son aquellos faros que el vendedor lleva

consigo, en esa época no había fluido eléctrico; entonces, había que llevar un farolito. Como no se podía ir al Centro, había que meterse por las chacritas y ahí el farolito servía también para que los perros se asustaran.Mientras va gritando, esta lámpara es acompañada de un costalillo

de color blanco que va en el hombre del valiente hombre que camina y camina por las calles de Lima. En la actualidad, se han reducido el número de vendedores de Revolución Caliente, pero la costumbre perdura, ese farol aún se mueve al compás del canto y ese dulce desea seguir empalagando paladares de niños , jóvenes , adultos y ancianos que décadas tras décadas tienen que recordar su revolución caliente pues están hechos “pa´ rechinar los dientes, azúcar, clavo y canela, pa´ rechinar las muelas”.

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Pancho Fierro: Pintor costumbrista peruano Por: Yesenia Chavarry

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rancisco “Pancho” Fierro Palas, fue un destacado pintor autodidacta peruano. A través de sus pinturas podemos conocer la vida y costumbres de la Lima de antaño y su riqueza cultural. La vida de Pancho fierro coincide con una época convulsionada y apasionante, pues fue testigo de los finales del virreinato y del nacimiento de la nueva república que traía consigo libertades y el establecimiento de un nuevo sistema político y social

democrático. Aquel mulato de lenguaje vernacular, de “color honesto”, de mediana estatura, de espíritu inquieto, grueso, de barba cerrada; y que se destacaba por su agudeza y habilidad, representó con mayor talento la naturaleza humana, captó con el detalle más agudo cada objeto y personaje de la vida del limeño común y la trasformó en arte. Por la pintura de Pancho Fierro desfila toda la sociedad limeña, como el magistrado, el jefe de monteros, el bandolero, el comerciante, los tipos peculiares, el vendedor ambulante (bizcochero, tamalero, frutero, mixturera, etc.); el aguador, las tapadas, los religiosos y religiosas, los militares, etc., es decir, ningún tipo social escapa al ojo acucioso de este artista. Su arte es puro fruto del talento personal; en su temática, prefiere los aspectos costumbristas, registra formas de vida, pautas de conducta y tradiciones populares de las postrimerías del Virreinato. Teodoro Núñez Ureta, extraordinario

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acuarelista y amante del arte nacional, señala: “hay sin duda ciertas ideas claras en Pancho Fierro: se ve su liberalismo en el modo de dibujar curas y monjas, su sentido igualitario en la manera indiscriminada con que se burla de los personajes más altos; su respeto por las mujeres y su cariño por los niños; su cordial actitud para con los mendigos, su afición popular por todo lo que constituye la unidad espiritual del pueblo” Pancho Fierro trabajaba pocos personajes en una misma acuarela, centrándolos adecuada y proporcionalmente en las cartulinas. Algunas pinceladas esbozan bases y sombras pero, por lo general, no hay trabajo en lo que se refiere a los fondos, pues carecía del manejo de la perspectiva, se concentraba en lo esencial y característico de cada uno de los personajes, haciéndolo con gran soltura y logrando figuras reales, carentes de estereotipos. Como señala un escritor acucioso y conocedor de la obra del mulato, Pancho Fierro ‘no plumea con el lápiz sino que juega con el pincel humedecido y aprisiona, merced a su sentido expresivo y su gran retentiva visual, lo más característico con los medios más breves” En la evolución de su obra, una primera etapa está referida a su


preferencia por las actividades y los retratos de personajes vinculados a la aristocracia capitalina de entonces. A este periodo corresponden las acuarelas de personalidades, autoridades y miembros del entorno político de la época, y el trabajo de personas con oficios destacados. Algunas de las acuarelas de la Colección del Museo del Banco Central de Reserva del Perú corresponden a este primer periodo, como, por ejemplo, Fraile de la Buena Muerte, El médico, La tapada y el escribano, El notario, El hacendado y La hermana de la caridad. Una segunda etapa, está relacionada con una mayor preferencia por los temas netamente populares, tratados con una mayor libertad e independencia. Pancho Fierro nos deleita, entonces, con una sutil capacidad satírica y con una aguda observación de la gente y sus oficios, a quienes retrata con la magistral habilidad que contrasta con la sencillez general de su obra.

A este periodo corresponderían El farolero, Vendedora de pescado en burro, La lechera, El montonero y algunas obras de toque jocoso como El soldado y la rabona, Los rurales, Militar de perfil y Militar de espaldas. Las acuarelas de Pancho Fierro conmueven y atraen, no sólo por la ingenua belleza contenida en ellas y por el testimonio de una época, sino porque de manera casi irreverente se enfrentan a las obras de estilo europeo que, con rigurosidad y maestría académica, trataron por entonces temas similares. A pesar de las limitaciones de su desempeño pictórico y de la técnica casi de aprendiz que se detecta en algunas de sus obras, Fierro fue un genial costumbrista de manera natural e instintiva, dejando una herencia cultural a través de sus personajes, que con el tiempo han devenido en característica, muy propias del limeño, del criollo, que resultan difíciles de transmitir y captar por artistas ajenos a este medio.

La habilidad y su preferencia costumbrista lo convirtieron en un gran conocedor y amante de Lima que, por aquellos años, era una ciudad que respiraba una mezcla de religiosidad y criollismo, en la que la vida diaria transcurría plácidamente entre iglesias, plazas, tertulias, corridas de toros, jaranas, conspiraciones políticas y coqueteos femeninos. En todo ello tenía cabida -si bien dentro de un orden jerárquico establecidola participación de los diversos estratos sociales. Esa Lima bulliciosa, coqueta, pícara si se quiere y de una irreverente y despreocupada alegría, fue el blanco de su talento observador. En cada una de sus estampas, Pancho Fierro ha legado una imagen latente de la Lima de antaño, criolla y zalamera, a la que conoció y amó en profundidad. Para los limeños actuales, la Lima urbanizada, cada vez con más edificios, con pistas y carreteras, con parques en medio de las avenidas, centros comerciales y otras “modernidades”, el legado de Pancho Fierro debería, a través de sus sencillas pinturas, transportarnos a una la Lima que se fue, a la Lima de nuestros antecesores. Sin embargo, su obra es poco difundida entre los jóvenes, así como otras de diversos campos de la literatura y el arte, labor que debería ser preocupación de las autoridades encargadas de la formación integral de los peruanos en estos tiempos.


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COMO EL AVE FÉNIX Por Vania Uribe

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a Biblioteca Nacional del Perú (BNP) es una de las estructuras más antiguas que existe en Lima. Fue es y será el custodio de la historia escriPágina 16

ta en los libros que yacen uno al costado de otro sobre las repisas de este enorme lugar. Ha sido resistente a pesar de todo lo que pasó en su pasado, pero en defi-

nitiva con ayuda de los peruanos, nuestra biblioteca surgió de las cenizas como el ave fénix. La historia de este antiguo local


Tinta Negra Bausatina data de 1568 desde el primer momento fue destinada a ser una casa que recibe personas que quieren estudiar. La orden jesuita fundó allí el Colegio Máximo de San Pablo. Posteriormente, en 1584, los jesuitas dan asilo al italiano Antonio Ricardo quien introduce la imprenta en Lima e imprime el primer libro incunable en América del Sur: Doctrina Christiana y catecismo para instrucción de los indios y las más personas, que han de ser enseñadas en nuestra Santa Fé. Al principio del siglo XVII funciona en el mismo local el Colegio de Caciques para indios nobles y en 1767, 150 años después, cambia su nombre a «Colegio de Príncipes». Ese mismo año, los jesuitas son expulsados de las colonias españolas y al siguiente, la biblioteca de la orden pasó a formar parte de la Universidad Nacional Mayor de San Marcos. El 28 de agosto de 1821, a un mes de haber proclamado la independencia del Perú, el General Don José de San Martín, firmó el decreto de creación de la Biblioteca Nacional y la definió como «una de las obras emprendidas que prometen más ventajas a la causa americana» porque se le destinaba «a la ilustración universal, más poderosa que nuestros ejércitos para sostener la independencia». En sus inicios la biblioteca contaba con 11 256 libros que provenían de las confiscaciones que realizó el gobierno del Virreinato del Perú a la orden de los jesuitas antes de que fueran expulsados por los dominios españoles. La orden de los jesuitas mantenía

una biblioteca copiosa de diversas ciencias y humanidades en Lima. Dentro de esa cantidad, 600 libros fueron donados por el propio General Don José de San Martín. Hacia 1881 la biblioteca contaba con una cifra de 35mil a 50amil volúmenes entre ellos se encontraba un rico material científico, libros impresos por primera vez en Latinoamérica, manuscritos e incluso memorias que cada Virrey realizaba después de su mandato. Pero con la Guerra del Pacífico y la ocupación Chilena a la capital varios textos fueron llevados a Chile por vía marítima. Mucho de ese material no se pudo recuperar porque la prioridad de las aduanas en el trayecto a Chile era el armamento el material se perdió o se fue quedando en manos de particulares. Esto no detuvo a Ricardo Palma quién entregó 29 años de su vida a la incansable labor de solicitar donaciones a las naciones hermanas aprovechando su ya ganada fama de escritor. Por ese arduo trabajo fue conocido con el nombre de “bibliotecario mendigo”. El autor de “tradiciones Peruanas” no se quedó tranquilo con las donaciones que tuvo, solicitó a Chile la devolución del material sustraído por las tropas chilenas, lo cual tuvo eco en Santiago y, por orden del presidente Domingo Santa María, recibió la devolución de 10.000 libros para la Biblioteca Nacional de Lima. Todavía algunos libros peruanos permanecieron en Chile mucho después y los gobiernos de ambos países iniciaron conversaciones para su devolución. El trabajo de Ricardo Palma

fue impresionante, la biblioteca contaba con 200mil libros, pero un devastador incendio ocurrido el 10 de mayo de 1943 acabó con todo el valiosísimo material de nuestra Biblioteca que era, junto con las de México y Río de Janeiro, una de las más ilustres de América. Nada estaba dicho, se necesitaba hacer algo, no se podía perder todo, es por eso que Dr. Manuel Prado nombra al Dr. Jorge Basadre como Director de la Biblioteca Nacional. Basadre, con una paciente labor, logra levantar a la BNP de sus cenizas y la convierte en una institución altamente técnica. El recordado historiador tacneño emprendió la inmediata reestructuración del material bibliográfico, la formación técnica del personal y la reconstrucción del edificio principal. Creó la Escuela Nacional de Bibliotecarios en 1944 y es considerado como “El Padre de la Bibliotecología Peruana” por su contribución al desarrollo del movimiento bibliotecario en el Perú. A pesar de estos dos terribles acontecimientos la biblioteca resurgió de las cenizas para guardar nuestra historia bajo su estructura colonial. Nuestra casa que desde el principio albergó a personas con un fin intelectual siempre tuvo y tendrá el agradecimiento de sus visitantes, nosotros los peruanos. Hoy en día todavía hay personas que promueven la recuperación de textos que se perdieron en el incendio o en la ocupación chilena, está claro que nunca nos daremos por vencidos hasta recuperar todos los libros que tuvimos en algún momento. Página 17


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Navajas y Plumas

Por: Karen Álvarez

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no de sus pasajes Abraham Valdelomar Pinto: “La lucha fue cruel e indecisa y llegó un momento en que pareció que sucumbía el "Carmelo". Los partidarios del "Ajiseco" creyeron ganada la pelea, pero el juez, quien estaba atento, se dio cuenta que aún estaba vivo y entonces gritó. "¡Todavía no ha enterrado el pico señores!". Y, efectivamente, Página 18

el "Carmelo" sacó el coraje que sólo los gallos de alcurnia poseen: cual soldado herido, arremetió con toda su fuerza y de una sola estocada hirió mortalmente al "Ajiseco", quien terminó por enterrar el pico.”

más acerca la de Pelea de Gallos. Haciendo un retroceso entenderemos que muchas de las costumbres se dieron desde el gobierno del virrey Amat y Juniet, se empezó a reglamentar y organizar la pelea de gallos.

Desde las costumbres y tradiciones que Lima tiene, siempre han sobresalido las que fueron traídas desde Europa en ello conozcamos

En esa época el virrey Amat concedió a un empresario para que pueda dar lugar a los lidios entre gallos los días domingo, feriados, martes


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y jueves. Pero después de décadas esta regla se ha perdido convirtiendo así la tradicional pelea de gallos como si fuera un deporte que se puede ejercer en cual lugar y momento.

por esto creció, haciendo de esto una costumbre muy fuerte, pasando de generación en generación, donde personas de todas las edades en su mayoría varones se han dedicado a esto.

Es así que se construyó la primera plazuela llamada Santa Catalina que hoy en la actualidad queda en Barrios Altos, desde el virreinato se empezó esta peculiar forma de enfrentar a dos animales a luchas donde uno de ellos tenía que dar la garra por sobrevivir.

Aun en el siglo XXI es habitual encontrar estas peleas entre animales, que han roto las reglas establecidas y han pasado a ser peleas callejeras donde sin escrúpulos gozan y apuestan a los más fuertes.

De hermosos plumajes, de piernas largas y agiles, de picos puntiagudos capaz de terminar con la vida de su propia raza, de pitones muy potentes como una varilla metálica, de todo estas cualidades gozaban estos hermosos gallos que también eran conocidos como gallos finos, que en su peculiaridad son pequeños , delgados y muy agiles según el entrenamiento de sus dueños. Estos servían para hacer rutinarias peleas en coliseos, campos y plazuelas.

En la actualidad han surgido muchas organizaciones protectoras de animales, que rechazan el abuso que ejercen con los animales entre ellos también están los gallos ya que esta simbólica pelea es prácticamente un sacrificio, todo un ritual de preparación

para un animal que a simple vista es indefenso pero con la preparación que sus dueños les dan se hacen rudos. Esta costumbre aún sigue vigente, hay muchas personas que solo se dedican a la crianza de estos animales para luego hacerlos lugar, hace años atrás las peleas que se ofrecían era para enseñar la fuerza y el entrenamiento que sus dueños les daban, no habían en su mayoría dinero por medio. Pero ahora se ha vuelto en una escalofriante lucha de sacarle provecho y ganancias y derrotar al contrincante.

Desde los años 70, 80 esto ha tenido mucho auge ya que en su mayoría el aficiona miento Página 19


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FÉ QUE PERDURA

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Por: Dea La Madrid ras muchos años, los limeños tienen creencias de fe y devoción que perdura año tras año en un recorrido de siete iglesias por semana santa en el centro de “La Ciudad de los reyes”. Familias enteras recorren cada año las iglesias que bordean a la plaza de armas, las cuales son: La Catedral de Lima, La Recoleta, La Merced, San Pedro, Santa Rosa, San Marcelo, Las Nazarenas, San Agustín, Santo Domingo y San Francisco. Una iglesia más antigua que la otra espera a más de 10 mil personas que oran y aclaman por milagros. La tradición de recorrer siete iglesias es a nivel mundial pero Página 20

ir una tras otra en la ciudad de Lima significa algo más que una devoción pues la tradición invade a los limeños y disfrutan su recorrido, disfrutando de monumentos, la plaza de armas y entre otras atracciones de que tiene esta capital. El recorrido no toma más de 1 hora ya que sus iglesias se encuentran a distancias muy cercanas, por ello miles de personas viajan hasta aquí para orar y caminaren familia sin la necesidad de exigir al cuerpo. En el transcurso de la caminata se ven diversos vendedores de palmas que representa un símbolo de catolicismo que es bendecido por cada una de las iglesias que

visitan, el recorrido se da de la siguiente forma pues desde 1975 los pobladores mantienen esta costumbre: Las siete iglesias con arquitectura colonial han recibido a muchas personas desde décadas atrás, ya sean presidentes o figuras importantes de nivel internacional, es así que cada año atrae a miles de peregrinos que acompañan su recorrido con diversos dulces que ofrece la Alameda de Chabuca Granda.


Tinta Negra Bausatina

BALNEARIO EN EL OLVIDO Muchas de las piedras llovieron cual aguacero en el mar destruyendo la historia del afamado balneario y poco a poco los veraneantes dejaron de visitarlo y se perdió la costumbre. Después de que las rocas cayeran al mar no fueron removidas, a ningún alcalde le intereso el daño a la playa, muchos menos recuperar el balneario. La obra duró tres años pero el daño se ve hasta nuestros días. En nuestro días.

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Por: Ricardo Flores aminado por las piedras calientes por un sol que arde cual fuego; donde ayer todo fue arena, hoy solo quedan escombros de lo que fue un gran balneario. Los bañistas del ayer quieren recuperarlo para volver a la vida lo que parecía muerto. Historia Este balneario apareció para los limeños cuando se inauguró el túnel la herradura y se llegaba por tren a principios de 1900, en esos años se pensó construir unas casas en las faldas el cerro pero la empresa quebró y no se llegó a hacer el proyecto. Los años pasaron y la única forma de llegar era mediante carro, donde solo un puñado de limeños ponía llegar y así poco a poco se fue consolidando con el balneario de moda en aquella época.

Ya en los años 30 se construyó el club “Palm Beach” que llegó a ser uno de los más concurridos por los veraneantes, en 1937 se inauguró el restaurante “Suizo” que ha perdurado hasta nuestros días. Con la inauguración del edificio “Las Gaviotas” en los años 50 se hacía cada vez más concurrido, y se reunía la crema innata de la alta sociedad limeña. En los años 60 se construyó el club “Samoa” que marcó la diferencia y llegó a ser el lugar favorito de los veraneantes desde su inauguración hasta el fin de los años dorados de este balneario. Pero no pudo ser para siempre. En los años 80 el alcalde de turno, Pablo Gutiérrez Weselbyquizo, se le ocurrió unir la playa la Chira con la Herradura mediante una carretera, no tuvo mejor idea que dinamitando las faldas de los cerros.

Hoy en día solo queda el restaurante Suizo que aún guarda en sus paredes, como trofeos o medallas de prestigio, cuelgan fotos de algunos famosos como Mario Vargas Llosa, Alfredo Bryce y Doris Gibson que son huellas imborrables de lo que algún día significo este balneario para la clase alta de la sociedad. También se ve las rocas en la orilla esperando ser removidas, hace algunos meses hubo una iniciativa de la municipalidad de Lima de tapar las rocas con arena, se pensó que volverían los años de gloria a esta playa pero no. A los pocos meses el mar se entercó y se llevó la arena, ahora solo como un sueño el recuperar los años perdidos de aquel balneario que pudieron ver nuestros padres.

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Lima Antigua  

¿Seductoras o manipuladoras de manto y saya?

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