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En e l c e n t e n a r i o d e C o s t a

Biografía

Nació el 14 de noviembre de 1846 en Monzón (Huesca) en el seno de familia muy humilde. Se doc­ toró en filosofía y letras y en derecho, de formación krausista, consiguió la titulación como notario, función que desempeñó primero en Jaén (1888), luego en Madrid (1894) y finalmente en la locali­ dad oscense de Graus (1904), a donde se retiró después de haber colaborado en la creación de la Unión Nacional, de la que formó parte el liberal Santiago Alba. La primera iniciativa política seria de Joaquín Costa se produce al liderar la reunión extraordinaria de la Cámara Agrícola del Alto Aragón celebrada en Barbastro. El programa elaborado allí constituye, sin duda, el gran aldabonazo del regeneracionismo. La mayor parte de sus enunciados estaban ya en el primer manifiesto electo­ ral de Costa presentado en 1896. Funda la Liga de Contribuyentes de Ribagorza, propugnando me­ joras sociales y propuestas en materia hidráulica. Fue candidato a las elecciones en 1895 aunque no resultó elegido. En 1898, después del desastre colonial, crea la Liga Nacional de Productores, a la que se unen otros grupos, formando la Unión Nacional de la que Costa fue presidente. Desparecida la Unión en 1901, Costa se declara republicano en 1903 ingresando en la Unión Republicana de Ni­ colás Salmerón, con la que es elegido diputado a Cortes por Gerona, Zaragoza y Madrid, aunque no llegó a ocupar su escaño. Se dio oficialmente de baja del Partido Republicano en 1906, aunque ya había comunicado su dimi­ sión en 1904. Principal teórico del re­ generacionismo, movimiento de lucha contra el caciquismo del sis­ tema político de finales del XIX. En 1903, renunció al escaño pa­ ra el que había sido elegido en la candidatura republicana retirán­ dose de la política. Falleció en Graus, Huesca, el 8 de febrero de 1911.

Semblanza

Pocas veces resulta fácil describir la personalidad de un hombre. Es caso de Costa no es excepción; además, él mismo no consideraba que su vida personal tuviera algún interés: “Lo que interesa de mí es lo que he he­ cho y lo que he escrito”. Los que le trataron proporcionan testimonios encontrados; según algunos, era infle­ xible, grosero, soberbio y falto de realismo; según otros, que le conocían mejor, era la esencia de la cortesía, principalmente hacia las mujeres, solícito con los niños, un amigo leal y un ejemplo señero de probidad per­ sonal e intelectual. Por los acontecimientos de su vida sabemos que fue hombre de emociones normales, a menudo negadas por circunstancias que su esfuerzo no podía enderezar. Su pobreza, su mala salud (desde la adolescencia sufrió los estragos de una distrofia muscular progresiva), sus convicciones malograron su vida sentimental. Un pri­ mer noviazgo se deshizo por conflictos religiosos; más tarde, no pudo casarse con la mujer que amaba y tuvo que contentarse con adoptar a su propia hija. Las razonas de todo esto resultan poco claras, pero sin duda se hallan relacionadas con su falta de medios personales, así como con su actuación política e intelectual. Los “días de tranquilidad, de paz, de amor y de poesía” que anheló de joven no amanecieron nunca. En suma, conviene ver en Costa a uno de los grandes reformadores del siglo XIX, de los que tantos hubo en Europa, pero su mayor preocupación no la constituían la esclavitud o la clase industrial. A él le obsesionaba el trabajador del campo, pobre, ineducado, sin defensa, sin voz; en la España del siglo XIX, y por parte de un aragonés, no sólo no es eso sorprendente, sino que es prueba de realismo. Devolver al labrador la dignidad; proporcionarle los medios para ganar un sustento justo con su trabajo; concederle la oportunidad de educarse y educar a sus hijos para que pudieran participar, sin imposiciones caciquiles, en el gobierno de su país, era lo que quería Costa conseguir.

George J. G. Cheyne


LEGADO DE COSTA El Regeneracionismo 1. Cambio radical en la aplicación y dirección de los recursos y energías nacionales (presupuesto volcado en educación, colonización interior, obras hidráulicas, repoblación forestal, investigación científica, etc.)... ''en suma, desafricanización y europeización de España''. 2. Reforma de la educación en todos sus grados, ''rehaciendo y refundiendo al español en el molde europeo'' (el plan es muy detallado y se observa en él la impronta gineriana). 3. Abaratamiento rápido del pan y de la carne (aumentando la productividad y favoreciendo el crédito agrícola). 4. Mejoramiento de los caminos de herradura. 5. Suministro de tierra cultivable, con calidad de posesión perpetua y de inalienable, a los que la trabajan y no la tienen propia. ¿Cómo? ''Derogando las leyes desamortizadoras relativas a los concejos, autorizando a los Ayuntamientos para adquirir nuevas tierras, creando huertos comunales... Donde esto no baste, expropiación y arrendamiento o acensuamiento de tierras...''. 6. Legislación social (contrato de trabajo, seguro social, cajas de retiro). 7. ''Sanear y europeizar nuestra moneda, mediante la europeización de la agricultura, de la minería y del comercio, de la educación nacional, de la administración pública y de la política, así general como financiera, que reponga la confianza de Europa en nosotros''. 8. Creación de un poder judicial digno de su función. 9. Selfgovernment local. Municipalización de servicios públicos y de ciertas industrias o comercios (tranvías, teléfonos, alumbrado, baños, lavaderos, fuerza motriz, tahonas, carnicerías, hielo, etc.). 10.''Renovación del liberalismo abstracto y legalista imperante, que ha mirado no más a crear y garantizar las libertades públicas con el instrumento ilusorio de la Gaceta... sustituyéndolo por un neoliberalismo orgánico, ético y sustantivo, que atienda a crear y alianzar dichas libertades con actos personales de los gobernantes principalmente, dirigidos a reprimir con mano de hierro y sin tregua a caciques y oligarcas''.

ESPAÑA EN EL SIGLO XIX

"¡Jóvenes! Amad el trabajo y el estudio, porque son bienes que jamás se agotan; amadles, porque son amigos inseparables que en la fortuna como en la desgracia, irán siempre a vuestro lado, y derramarán sobre vuestro corazón el bálsamo de la felicidad, de la alegría y del consuelo; ¡ay de aquél que desprecie mis consejos, qué amargas lágrimas de desconsuelo derramará a su recuerdo, pero cuando sea demasiado tarde! "

Joaquín Costa

ALGUNAS OPINIONES SOBRE COSTA Alfonso Ortí: ''Quizás ningún otro intelectual, ni siquiera ningún otro político de la España contemporánea estuvo tan ob­ sesionado con definir un programa de gobierno concretísimo y operativo ­directamente ''gacetable'', según su propia ex­ presión­ como Joaquín Costa. Y sin embargo, tras su muerte, la evocación de Costa quedó bien pronto reducida a una representación estética: la de una figura emblemática con la que matasellar y archivar ­desde el punto de vista teórico y político­ el movimiento regeneracionista del 98, dándolo por históricamente clausurado''. Luis de Zulueta, al prologar la única antología existente de Costa escribe: ''He aquí una duda que ha de parecer trágica a todo español. ¿Es España un gran pueblo que no encontró a su hombre, es Costa el gran hombre que no encontró a su pueblo? Costa se indignaba unas veces contra la insensibilidad granítica de este país sin conciencia, sin voluntad, sin viri­ lidad Cierto es que, en cualquier otro país, la labor de Costa habría sido, sin duda, bastante, o para levantar una Patria, o para desencadenar diez revoluciones. Pero otras veces, el propio Costa pensaba más bien que este era un pueblo sencillo, recto, abnegado, pero perdido por sus directores; el buen vasallo que, como el Cid, no había un buen Señor.''. Gabriel Jackson ha señalado en Costa insuficiencias tales como ''su creencia en los hombres antes que en las institucio­ nes, su falta de pensamiento político claro, su tendencia anticapitalista, la concentración de su plan económico en los pro­ blemas de la agricultura antes que en los de la industria, el deseo idealista de introducir las ventajas de la ciencia moderna sin destruir los modos de vida tradicionales''. Sin embargo, y aunque su tragedia fue ''que no hubiera ningún instrumento político adecuado para acometer su programa de política hidráulica'', queda como gran activo que ''el análisis de los pro­ blemas agrícolas... sigue siendo válido hoy en su mayor parte''. Por todo ello, concluye Jackson, ''Costa merece la atención de todo el que quiera comprender la España moderna''.

En el cementerio de Zaragoza, contemplábamos un día el panteón de Costa, y un niño que venía con nosotros, se fijó en la estatua y me hizo esta pregunta varias veces. ­¿Quién fue Costa?... De momento yo no sabía qué contestarle y me hacía el sordo, pero él me volvió a preguntar así: “¡Que quién fue Costa!...” ­Pues, Costa, dije yo, Costa fue… un hombre muy bueno.

Pedro M. Baselga (1918) sobrino de Joaquín Costa


LA OBRA • • • • • • • • • • • • • • • • •

Oligarquía y caciquismo como la forma actual de gobierno en España : Urgencia y modo de cambiarla. Madrid: Establecimiento Tipográfico de Fortanet, 1901. Tutela de pueblos en la Historia. Madrid: Biblioteca Costa, [s. a.]. Historia, política social: patria. Madrid: Aguilar, 1961. Oligarquía y caciquismo. Colectivismo agrario y otros escritos. Madrid: Alianza, 1967. Oligarquía y caciquismo como la forma actual de gobierno en España : Urgencia y modo de cambiarla. T. I. Zaragoza: Editorial Guara, 1982. Oligarquía y caciquismo como la forma actual de gobierno en España : Urgencia y modo de cambiarla. T. II. Zaragoza: Editorial Guara, 1982. La fórmula de la agricultura española. Madrid: Biblioteca Joaquín Costa, 1912. La tierra y la cuestión social. Madrid: Biblioteca Costa, 1912. Colectivismo agrario en España. Zaragoza: Editorial Guara, 1983. Política hidráulica (misión social de los riegos en España). Madrid: Biblioteca J. Costa, 1911. Reorganización del notariado, del Registro de la Propiedad y de la Administración de Justicia. Madrid: Biblioteca Joaquín Costa, 1917. Derecho consuetudinario y economía popular de España. Zaragoza: Editorial Guara, 1981. La libertad civil y el Congreso de Jurisconsultos Aragoneses. Zaragoza: Editorial Guara, 1981. La vida del derecho: ensayo sobre el derecho consuetudinario. Zaragoza: Editorial Guara, 1982. Teoría del hecho jurídico individual y social. Zaragoza: Editorial Guara, 1984. Reforma de la fe pública. Zaragoza: Editorial Guara, 1984. Maestro, escuela y patria: (notas pedagógicas). Madrid: Biblioteca Costa, 1916.

ACTIVIDADES

A lo largo de todo el año se están celebrando un gran número de actividades, congresos y exposiciones sobre la obra y el legado de Joaquín Costa. Así, en Monzón, los días 16, 17 y 18 de noviembre de celebran las II Jornadas sobre el legado de Costa, con exposiciones, conferencias y la inauguración de un Espacio Costa en la Biblioteca municipal. En el Ateneo de Madrid, habrá un ciclo de conferencias del 5 al 15 de septiembre, para estudiar la relación de Costa con esta institución. La Real Sociedad Económica Aragonesa de amigos del país, también organizó un ciclo de conferencias en el museo Camón Aznar de Ibercaja. En Ballobar, durante el mes de abril, se celebraron unas jornadas culturales sobre la figura de Costa. La Fundación Giner de los Ríos también organiza una jornada de homenaje, así como en Baleares y Andalucía. De igual modo, se han llevado a cabo nuevas publicaciones sobre su vida y obra, así como revisiones de publicaciones anteriores. Los diarios de la comunidad también se han sumado al Centenario ofreciendo suplementos y pequeñas publicaciones. Toda esta información puede seguirse en www.centenariocosta.com

Suplemento nº4 Tinta de Mazuela  

Revista del IES Joaquín Costa de Zaragoza

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