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Palabras Veladas PALABRAS VELADAS


PALABRAS VELADAS


PALABRAS VELADAS Fotografías:

Textos: CLAUDIO ANTÓN T INA ESCAJA PACO GONZÁLEZ E LÍAS M ARTÍN COCA ANA KAISER PRÓLOGO DE L UIS RAMOS DE LA TORRE DIBUJOS: R UTH DOMÍNGUEZ VIÑAS PATROCINAN:


Tina Esca Tina Escaja

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PALABRAS V ELADAS


caja

Herida y claroscuro, el palimpsesto en graffiti de la puerta o tapia, inscripción de caminante y afines, de tronchados amantes, ojo y palabra que revela momento exacto, la frágil persistencia del no ser. Son guiños y actitudes, voluntades y esperas que hermanadas sostienen su vocación aérea, visceral, en un suspenso eterno, irremediable, revelado en paraíso o lente. Tránsito y vuelo, guía de una provocación alada apuntalada en dicción y el disparate. Reconocerse es acertar.

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BARRA Y F(R)ICCIONES La araña de tus dedos extendidos, de tus uñas mordidas acaso, resentidas, erosión de lacado que un día fue… rojo, apuntan y encarcelan, determinan el lado exacto de artificio y barras, la señal de mercancía o ejercicio crudo sobre el planchado de una manga…. azul. Artificio y oficio acaso, despunte de poder o juego, ejercicio o drag. Las barras que apuntalan, que ejercitan su dominio de cosa por vender o comprada, de marca de afición o atropello. Los dedos en los vértices que observan, calculan, interpretan opciones, y de allí surgirá sueldo o miseria, pérdidas de cuerpos usurpados y en… rojo. Y a la zaga de los mismos acude Betsy, tejedora, auscultando acaso como colofón que enmarca las fricciones, su obituario en negro.

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DÁNAE ENTRE ROSAS Recibo en mi cuerpo el tuyo, el mar sereno de tu gracia y semen que en mi cáliz acojo. Lluvia dorada y rúbrica es tu Nombre, anuncio de epitafios y dioses, embeleso y brebaje que sola ejerzo, que sola y desmesura a tu Ser aguarda y sorber quiere. Oráculo y rocío es tu poción grave, amante incierto, ambrosía. En mi poma y abrazo, sedienta y tuya, te indago.

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DEVOTA MANO que auscultas tu corazón rendido, tu devoción entera y triangular que permutan los dedos. Soledad de plata. Cruz adolorida sobre tu blanca piel que el ápice lame. Devota mano que ausculta terrenal el vuelo, tu condición sentida, falaz espuela de los nombres que exigen de ti candor y entrega, círculo cerrado, mesurada pasión, NO SER. De tu perfecto claroscuro, me asombro.

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CUNEIFORME O TACÓN (Anatomía de un pie) Esa raíz que aprieta zapato en tacón y ausculta fieltro y mesura, astrágalo inquieto, escritura cuboide y punzón afilado que inventa nombres al pie sujeto, la aventura en venas precipitadas al sur de un vértice en cuadros. Formación cuneiforme, metatarsiano adverso, palpitación extrema mientras alcanzas reposo acaso bajo el prensado hostil; falange media apurada, pasión concentrada y planta que atisba al mirador y asiente en pose y tejanos. Apurando mi lengua a tu despunte acaso, esperas.

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Ése es el candado de mi casa, de la casa que fue y está sitiada, apuntalada en un olvido sordo y sin fisuras. Es una casa rota, hermosa y yugular, inexistente, pero el candado la hace sobria y pálpito, la inventa ser. Mi forja y aledaño, mi hueco de estepa y trazo. Mi matriz. Pero queda la savia del árbol roto que sirvió de puente entre paisajes, se ha quedado en mi dedo tu horma y escalera, tus esquinas roídas, la viruta del vacío. Los muerdos en tu piel. Esa casa sin nombre está enterrada. Muerta no. Te aprieto, y gimes.

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Gรกrgolas de mariposas son tus manos, que transforman en juego el diรกmetro de los espejos, el pentagrama vasto del espacio que tomas a desguace.

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GUIÑO EN ÁMBAR Enredo digital. Guiño en ámbar que encarcela tu paso, sostiene el vértice ahora de tu envergadura en reposo. Sarmiento acaso de tu árbol adulto, el fruto en ámbar recogido en el centro exacto que señala oficios, corazones, memorias de placer o apremio. Imponiendo su savia atrapada, el deseo triangular preciso y lágrima sólida, sola, sobre tu pálpito medio. Hechizo de un guiño en ámbar que transparenta y observa, y en perpetuidad señala. Quiromante al revés.

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Huele a rosas, a escanciado de muerte herida, a umbral arcano de primavera. Cristo arriba en mis hombros. Cristo palpita agónico, y yo tiemblo de pensar en su imagen, en su cuerpo desnudo, en su atisbo de sueño grande y peso en el mío, erecto, sublime todo y costal que en mis brazos reposa, mi derecho a ostentarte. Cristo pasión y goce que hoy procuro, sabedora del don humano, del don divino que a mi hacer persevera. Cristo en hombros. Cristo y llanto, tu voluntad transfiero, el dolor de mi estela nombro, la ocasión que hoy renuevo ejerce mi yo y musculatura toda entregada a ti, al cáliz de tu Virgen serena y Ave, a las rosas que escancias y con mi paso extiendes, embriagándolo todo, embriagándome toda y dolor. Y qué sé yo, si acaso logro con tu voluntad lograr las nubes, serme entera, curar los males de los míos. Ejerciendo labor que acaso nunca, nunca antes pude, saboreo de tu nombre el peso.

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Daguerrotipo y lágrima. Papel vidriado. Recuerdo enardecido que apuntalo en el iris. Somos y espejo. Somos en el recuerdo de lo que fui, de lo que acaso fuimos, saboreando caracolas y persianas, amaneceres unidos, diapasones. Y la sonrisa y lente que desata presencias, simetrías, claroscuros. Encontrándonos quizás en el gesto de lo que fuimos, en el aliento de lo que eras, en mi yo y tu aplauso enamorado. Ya, no. Y aspiro a retenerte, a reteneros todos en mi reflejo y búsqueda. Te invito a hallarme.

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LUNA MORADA Geología violenta y luna morada en venas rotas y mínimas. Asteroide abatido transforma el llano en una rara acontecida cumbre sorda y violeta. Sangre marchita que acoge ese ojo motriz sepultado en la nueva geografía, ese cuerpo celeste de un paisaje mineral que abulta del corazón el puño, de la palabra el dardo, del dolor la tectónica geometría del miedo. Erosión de una trama de ficticio relieve mientras el astro exige en su centro herido, dignidad y cordura. No hay razones.

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MAR 43 de Cocacola, mar que apenas atisba círculo incierto y que tus manos de mar apuntan, enmarcan, encarcelan. Olas digitales que apremian tu órbita y reposo, señalan acaso la ocultación numérica, la cifra de un pulso arcano bajo la sombra marina de tus dedos, ese vuelo oceánico lacerado en vértices de nácar. Mar 34 al revés, mar arcano, señal de lado de tu navegar de ave en celo.

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TRÁNSITOS Te quiero y Murcia. Te quiero y pasión. Te quiero y Alcanadre, Paola, Seville, we love you Tay, Mona y la joconde. Te quiero Ineke 2007, Hinojosa y Maste, Emily + Caleb. Te quiero always. Te quiero sueca. Te quiero para siempre, para todas las chicas del campamento y Patri. Te quiero Jason, Ilarraza, 073107, Julia y Enfocamp. Te quiero con sorna, sin ella, atisbo en trazo grande, obtuso y en inglés. Jackson en volandas, Pollock entre nos. Te quiero Helena, te quiero corazón, te quiero paella, madretriste, epitafio y sueño en gris y con suturas la estela de tus besos. Te quiero siempre y tuya y designando leyendas por cifrar, la vida en palimpsestos y en sombras de papel. Averiguada en pálpito. Epigrama en tatuajes. Te quiero amante, te quiero vida, te quiero ja, ja, xo!

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ODA A UNA PERLA (DOS) Esa perla-oreja que atesora y aprieta, testimonia el ritual preciso, su escanciado exacto, equilibrio en plata y aroma incienso, algodón de impecable guante que indaga concentrado y justo, cabello mesurado, atrapado y destello, mientras las dos observan y proceden en sus trajes de acólito y vegetal bordado, inscritas ellas circunspectas, sediciosas, guerreras en batallas de verso y nombres en reposo de siempre y profetas señores. Ejercen su peinado y liturgia, su quehacer pausado, iluminadas, sabedoras del paso milenario y terco, auspician el nombre de los nombres, el vuelo de los vuelos que alcanza el palio próximo. Y los otros que observan displicentes de lado la procesión vecina, desde sus perfiles de patilla y muchachos, desde siempre allí, sin resquicio allí, siempre allí observando, ostentando casulla y rezos, el grave ejercicio del nombrar. Ellas, no. Su oficio lo ejercen minucioso y nuevo, impecable y firme, y a él, su artificio redondo y equilibrio de perla y nombres, hoy se atienen.

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Inquietan las razones, carcasas de ballena, mar de lutos, muertos por las terrazas y trincheras, y en las olas de asfalto las cadenas de muertos. Inquietan los miedos desollados, lamidos por la lluvia y las bolsas de plรกstico, notas negras.

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Se contemplaba otra vez arrodillada, inclinada sobre s铆 misma en el ritual obsceno de la taza blanca y ese olor penetrante e inevitable. Y vomit贸.

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Tal vez oigas Tal vez el piano beses, inundada de mares diminutos.

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PALABRAS VELADAS


Queda rigurosamente prohibida, bajo las sanciones establecidas por ley, la reproducción total o parcial de esta obra por cualquier medio o procedimiento, sin la autorización de los titulares del copyright. 1ª edición marzo, 2009 ISBN: 978-84-613-0297-0 Depósito Legal: S-363-2009 Imprime: Gráficas Varona Edita: Víctor López Gómez pezesdeciudad@yahoo.es www.victorlgomez.com Maquetación: Antonio de Diego Correcciones: José Ramón Zamora Martín Impreso en Salamanca, España


Palabras Veladas (segmento)  

Fotografías de Víctor L. Gómez con textos de Tina Escaja.

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