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carlota caulfield

UN JURADO PRESIDIDO POR D. ÁNGEL MARRERO ALAYÓN, VICECONSEJERO DE CULTURA Y DEPORTES DEL GOBIERNO DE CANARIAS, Y COMPUESTO POR D. ELÍADES ACOSTA MATOS, D. ANTONIO PIEDRA, D. SABAS MARTÍN Y D. JOSÉ A. SAMPER PADILLA, ACTUANDO COMO SECRETARIA DÑA. SUSANA APOLINARIO, C O N C E D I Ó A ESTE LIBRO EL PREMIO HISPANOAMERICANO DE POESÍA «DULCE MARÍA LOYNAZ» 2003

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movimientos metálicos para juguetes abandonados

Tina Escaja

caída libre PREMIO H ISPANOAMERICANO DE P OESÍA «Dulce María Loynaz» 2003

ISLAS CANARIAS MMIV

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carlota caulfield

Copyright © 2004 TINA ESCAJA Derechos de edición reservados GOBIERNO DE CANARIAS CONSEJERÍA DE EDUCACIÓN, CULTURA Y DEPORTES VICECONSEJERÍA DE CULTURA Y DEPORTES ISBN: ??????? DEPÓSITO LEGAL: TF 2.216/2003

Ilustración de cubierta «PUENTE DE BROOKLYN» Lápiz sobre papel Archiv für Kunst und Geschichte Berlín Diseño gráfico BERNARDO CHEVILLY Impresión NUEVA GRÁFICA , S. A.L. Camino Los Pescadores, 17 Nave 3 - Las Torres de Taco 38108 La Laguna-Tenerife Teléfono: 922 626 405 E-mail: nuevagrafica@infonegocio.com Encuadernación EDICIONES CANARICARD

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movimientos metรกlicos para juguetes abandonados

A mi hija Alexandra

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Nada más poético y terrible que la lucha de los rascacielos con el cielo que los cubre. F EDERICO GARCÍA LORCA

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tina escaja

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H i s t o r i a l

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d e l

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s e r


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Y FUI AÚN MÁS QUE DIOS Gestante Creadora de un cuerpo fiel a mi fluir y seno en este fin del Tiempo

De mi palabra tu nombre el de la hija que amamanta el seno Dios Mi Nombre y no Yahveh.

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tina escaja

H I S T O R I A L

D E L

S E R

1

DETERMINAR

LA CAUSA, la ausencia exacta del momento, cuando dejas de ser alguien y eres otra y te dibuja. Expande tu interior, lo sodomiza.

Primero el desencuentro, los tibios labios corvos que succionan y no saben que más allá del esperma estás tú. Y se duplica extravagante, avanza, retrocede, me posee esta otra nada, esta burbuja a dos. Y no sé si llorar o consumir este último bocado a solas, pretendiendo esquivar la evidencia de mi sangre detenida. Sangre estancada, usurpadora, meretriz de instantes infinitos, interruptor arbitrario del no ser. Esa sangre mensual que me atestigua lunas, caballos siderales, orquestando mareas y espasmos del amor. Y yo procuro hacerlo, desentenderme toda, y especulo camillas de hospital, techos encalados y remordimientos. Entonces te ignoré, hundí mi pena y no fuiste. Ahora vuelves a entregarte toda, y te me impones. Y en la curva de la distancia que separa tu sangre de la mía, acepto.

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2

CERTEZA

de tu presencia en las babas de la noche, en excrementos que arrojo a la ventana cada amanecer. Certeza de que estás bajo las sábanas, en los lápices, por las paredes, multiplicándote en volutas y poemas, en apariciones. Certeza de que estás y me involucras, y quieres hacer de mí lo que no he sido. Y me aprisionas, y soy tu celda, el lugar viciado de nuestro desencuentro. ¿Y ¿ cómo desasirme si ya no hay puertas por cerrar? ¿Cómo tirar de la cadena? ¿ ¿¿Cómo dejarte hacer y no dejarte si te impone mi savia, las fibras de mi sexo, mis pupilas? Deshilvanando afectos tu certeza me arrebata.

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tina escaja

ESTABLECER LAS PAUTAS DEL ENCUENTRO entre tu yo hambriento y mi destino.

Estimar la distancia, establecer el pacto que te acerque, que permita disponer de mí todo reducto. Permanecer inerte y esperar de ti lo que no alcanzo. Yo entregada y rota a tu sed, dejando que me inmoles como lo hicieron siempre las nodrizas micénicas. Pero ahora eres tú y no el mito la que me hurga, la que anhela de mis entrañas profecía, de mi labor a dios.

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ESCLAVIZAS

la curvatura pequeña de mi persona y piel. Tanto que la fermentas, la haces trozos y agrandas, te me impones y revelas burbujas y tu avidez la resiento como propia. Te me impones redonda y trazo y rama de un árbol enano destinado a Ser entre altos muros y ventanas al Hudson. Te sé y te veo modulando el fin de siglo la apariencia de un cosmos que allí dentro se muestra consecuente y aquí fuera repercute geometrías, vuelos de helicópteros, navíos de alquiler. Allí tú coherente y redonda y aquí sin mí entre chimeneas industriales. Se acaba el mundo dicen. Tú lo acabas. Lo presientes, te decides a Ser en la baba inmensa de la inmensa urbe donde te alcanzará el ruido, las diarreas, los paisajes de alcanfor. Nacerás Mesías de un mundo extenuado irreal y encogido en sí mismo, en sus excesos. Serás parte del siglo que empieza, dices, donde yo termino.

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Acabo yo contigo amor. Y acabo en esa redondez de mi ombligo —el tuyo— que hurga este espacio sideral. Aquí fuera. Allá dentro. Tú persistes.

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E P I T A F I O

DEJAR DE SER y ser la que no fui, la que nunca supo que sería esa presencia dictada por mareas y lunas, esa sentencia del cuerpo a la que nunca quise, nunca, someterme.

Y heme aquí prestigiándola, saboreando el miedo de no ser. Resistirte es no saber que el mundo deja de girar sin tu alegato. Ese grito nocturno que aparece a destiempo. Tu oscuridad mi luz y mi silencio la vena cava de un destino que no quise y se me impone. Te lo doy todo, niña mía. Te doy con mi saliva, mi epitafio.

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TE ME APRIETAS.

Pugnas por soslayar mis murallas, la delgada pared del desacierto. Y maltratas sin saberlo o no, toda tú, las fibras de mi ser dormido y putrefacto. Dueña de mi anatomía. Dios del siglo, de una noche de estrellas y caracolas nórdicas, de residuos sin edad. Desechos todos que alimentan lo que eres. Tu propia y única desenvoltura. Tu realidad tan frágil, tan atenta. Me sigues apretando, oprimiendo los fragmentos de tu casa y de mi sed. Amarilleo de dolor y trozos, espasmos, de tus brazos como puños, de tus puños como espadas, de tu corazón la hiel, que acierta sin piedad en mi costilla.

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Y SIGUES OCUPÁNDOME,

insistiendo en estar prendida de la franja azul de mi circunferencia. Y es el mar que me da color, sus mareas, esa luna redonda como el ombligo que me atrapa a la que fui, como tú, en ese tu abismo cálido. Sin más calor que mi sangre, sin más color que la tuya. Y te empeñas en crecerme toda, auscultar mis rincones y hacer nido, Ser pedazo de mar y luna, redondez azul que camina con torpeza y se sienta a respirarte. Te olfateo pequeña, nebulosa, hinchada en tu pócima de vida, perfectamente móvil y encontrada. Confinada a mi yo. Relamo la punta de mi dedo, la paseo por la línea redonda que dibuja espirales y ahí sigues, insistiendo en ser, aumentando a dos, confiando quizás en permanecerme adentro. Y yo te dejo morder y olerme, y hacer de mi corazón tu oído.

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LLEGA LA MUERTE A DOS, llega el invierno

y el final de los días y tu llegada llega. Llega el fin succionado por el ojo de un dios sin carne, de un dios obsoleto y cruel que masturba oleajes y rompe el mundo en dos de la ciudad enorme. La devora. Y tú llegas también, aventurera, con tu vientre rosa y tu clítoris por hacer, con esa tierna mermelada tuya de cuerpo a concebir. Liberada de sabios, de mesías, de revelaciones. Y el mundo sucumbe todo al alegato de dios, de ese dios sin memoria, sin más rumbo que un falo succionado por masas que lo heredan, sin más itinerario que un profeta loco y confundido perpetuado en dildos y amuletos. Llegas a tiempo amor, si acaso sobrevivo la embestida.

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tina escaja

Y SE APROXIMA.

Revienta en las paredes, en las ventanas. Difumina el contorno de la enorme ciudad, esas aristas sin patr贸n, que exten煤an el cielo y erotizan las nubes. Seminales aristas que interrumpen las olas, el eje del embiste que alcanzar quiere los vidriados despojos de Nueva York. Es el fin de los d铆as, anuncian fragmentos de ne贸n, reflejos de las olas sobre las azoteas. El fin de siglo estalla en el ojo que ausculta y nos deshace. Y a punto de no comer, de hervir de sopor sin amor ni primavera, la Beba nace.

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Y O

T U

E D I F I C I O

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FUE U N DESGARRAMIENTO

en la curva del delirio, del pinchazo, de la náusea atrapada en la arista del bien perdido. Fue un milagro y su torpeza, la que quiso tenerte toda y sangre y abertura. Fuiste Tú, tu cabeza, la mucosa de tu cuerpo expulsado, irreverente arcada de mis piernas y ese templo oscuro y sangre rechazándote. Escupida toda de mí. Y mi reflejo de atraparte, de sostener con el dolor tu arboladura, con el cordón la pirueta de nuestro cuerpo inmolado, la curva de tus huesos en mi cóncavo ombligo. Pero al rumor del mundo interrumpiste el raro acontecer de nuestra historia, desgarrando la que fui de la que tengo. De mi espalda tu osamenta larga y triste, tu quejido, tu mirada espantada, el temblor de la carne húmeda reposando en la esfera que no es. Del lado de acá no hay nada (y lo sabías), y protestaste y yo no supe qué hacer de ti, contigo, sino mirarte y excusar la desmesura.

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Mi querida niña, niña, huérfana de dios y al final de casi todo, al principio de casi nada. En mis brazos reposa la agonía de tu espera, el círculo de tu compasión que te agradezco toda y me disculpa.

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tina escaja

PERDISTE EL PARAÍSO .

Y apenas puedo ofrecerte ventanas a un cielo gris, molduras erectas y distantes, la ciudad sin resortes de cariño prendida al ángulo insidioso de dios. Celebremos la muerte de los días, el final del milenio, porque Tú estás conmigo y nos redimes.

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c a Ă­ d a

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l i b r e

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REPOSA

tu corazón y espalda, tu redondez de luna, tu amanecer dormido reposa y calla. Mariposa detenida en la flor de un sueño, en el verdor de un prado extraño y ajeno a este lugar sin montes ni parajes. Reposas y te veo florecer y aviesas el hilo del pulgar y esfera. Y advierto en tu burbuja apenas el afán de Ser.

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ME APOSENTAS

en el centro del cuarto, de ahí a la cocina y no más que tú en esta pirueta de vida por cerrar, de vivencia por abrir. Eres mi ancla y mi botella, la torpeza de un abrazo demasiado breve, demasiado estrecho. Mi ruleta rusa y al capricho de un parque abandonado de atracciones inundado de invierno.

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li

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NO BASTA TU CHUPETE

para dejarte a solas con los astros, para quedarte a solas y no llorar no bastan las melodías de otros, los cánticos de las sirenas, habaneras de un bien perdido. Desasirte quieres, ejercitarte libre y tú, alcanzar las olas que no alcanzas. Esa extraña soledad del ser que te nombra y me acaba. Y sigues implorando el imposible afán, la vuelta del olvido en esta cadena inconsecuente y dura como el vivir, romperla.

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C A Í D A

L I B R E

1

SIGUEN APARECIENDO LARVAS en los rincones y espero, confío, que no nos alcancen solas y acurrucadas, obedientes a mi falta y a la melancolía.

Y avanzan hacia nosotras solas, solas y acurrucadas, esperando nada y todo de mi abrazo, ese trozo de iguana que disiente y muere al verte, que se resiste a ti y a no ser más que una pieza apenas de un mundo discordante. Alienada y sola, te estrangulo en mi abrazo.

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2

SIGUEN POSÁNDOSE AVES en los retretes y haciendo círculos hasta alcanzarnos inmóviles, petrificadas,

en este dúo absurdo de una pietà sin mármol.

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caída libre

3

CAÍDA LIBRE. Para qué dejarte ser si no hay nada que esperar ni que gozar en esta tierra tibia y sola, geométrica envergadura a la espera del olvido. Este puente con luces verdes que palpitan como tú en mis brazos, por simple afinidad a sus resortes. Que no alcanza el alma nunca, mi alma sin paracaídas. Caída libre.

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Y ME LANZO . Recojo el baluarte de mis cosas y cieno y me lanzo, desde esta torre y bóveda sin cantos ni palmeras, hueca y rasgada por las olas y los días sin retorno. Abrumada del dolor de no ser mía me lanzo sin apenas pensar que más allá de las nubes que resisto Tú me recobras.

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ca铆da libre

r e v e l a c i 贸 n

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caída libre

A M A N E C E R

D E

L A

P A L A B R A

1

CONJURO PARAÍSOS ENCONTRADOS, sonajeros de vieja, moaxajas. Soy la que fui durante siglos y te entrega el cuerpo del destino, el embrión del mar. Soy la que te tuvo y sostiene la vértebra del mundo. Somos tu yo, mi tú, de amor y nana. En nuestro paraíso a dos.

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tina escaja

2

AVANCEMOS A LA PAR de equinoccios, reinventando caderas, esferas, úteros.

Seamos parte de una geografía de mar y cielo, redondo diapasón que ejecuta el trote luz de este lugar sin tiempo. Mujeres y poetas fin de siglo. Tú mi mochila, yo tu quimera. El amanecer de la Palabra.

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tina escaja

FINAL DEL TIEMPO, del juego, de las cosas que acaban y se deshacen

como palomas sin rumbo. Final del mundo. Impredecible acierto de estrellas y fragmentos que escapan a tanta desaz贸n. Es el fin, mi tesoro, que sonr铆es y elevas por encima de las copas y de los rascacielos. Este umbral sin mesura ni alimento, sin caricia ni hamaca. La bola del gigante neoyorkino se aventura en su paso simple, destella muchedumbres, regocijos. Es el fin y el comienzo. Y expectantes asistimos al destino urbano y ocre de nuestro descalabro.

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TÚ NOS RECOBRAS

Salvadora Poeta Matriz iluminada de un Sol nuevo He aquí mi Palabra para mi toda Tú de Cielo sin cadena sin pecado original ni equipaje Caída libre.

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a p é n d i c e :

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3 .

C A Í D A

L I B R E

LA PANTALLA REPERCUTE

repercute modula tu dolor y mi agonía modula la esperanza rota repercute incongruencias ese locutor bobo y la miseria de un testigo de vuelos espectáculo de un muro derrotado de una vivencia muerta y otra espectador de homicidios y otra expectantes todos locos y partícipes de un cielo a la deriva repercute. Primero fue una de ellas tras la nube que avanza y multiplica y otro más y el parapeto derrumba en el terror del que mira ese televisor incongruente boquiabierto imposible recogerlo todo a una las sirenas y los muertos

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La retina que no entiende, que no puede aceptar que un fragmento y otro se repita repercute y otro más que el mundo desbarate a sus pies las almas y sus muertos que un avión tan chiquito como un útero enano revierta la metralla resbale del horror te desbarate ese conjunto tan frágil tan terco y tan quimera esa torre de naipes parapeto de esferas y cuidados Y van dos y el segundo se alimenta del desorden de la imposible presunción de la imposible aceptación de que en la ventana reviertan las cadenas y los odios por nombrar que los gritos alarmen a las nubes que las vidas se desplomen una a una tras otra y a un destiempo (y tú con ellos) sin valor ni sentido (y tú con ellos) sin secuencia sin sentido una a una tras otras y a una vez en sordo embiste sin verso sin sentido repercuten

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tina escaja

Los cristales esparcidos estorban mi cuidado de esa gente por morir de esa gente agonizando en un sin más el polvo que se mete por el cuarto que se expande a mis pulmones a tus ruegos el detritus de la gente, su agonía Parapetada al aparato exhibiendo su desorden de almas que gravitan buscando una salida el deseo de escapar de no ser devorado, devorada esta mañana de septiembre tú llorando yo sin leche ni herramientas de ataque indefensa del amor y de inmediato El desafío. Once de septiembre Nine Eleven me pego al parabrisas al pararrayos de mi torre personal de este trozo humano sin avión ni balcones y ausculto tu sorpresa. Y a punto del desbarate todo renace el blanco líquido y succionas.

[Nueva York-Burlington, 2000-2002]

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Nota biográfica

TINA ESCAJA , nacida en 1965, es española pero reside en Estados Uni-

dos desde 1988, donde es Profesora Asociada de Español en la Universidad de Vermont. Es autora de los volúmenes Delmira Agustini y el modernismo: nuevas propuestas de género (Ed.) (Buenos Aires: Beatriz Viterbo, 2000); Salomé decapitada: mujer y representación finisecular en la poesía de Delmira Agustini (Amsterdam: Rodopi, 2001); y De los 50 al ciberpoema: Antología de la poesía española contemporánea (Ed.) (Buenos Aires: Tres Haches, 2002). Ha publicado, asimismo, un buen número de ensayos y artículos sobre poesía escrita por mujeres, poesía contemporánea en el mundo hispánico y literatura y sociedad en el cambio de siglo. Su relato Bola luna quedó finalista en el IV Premio Internacional Ana María Matute de narrativa de mujeres (Madrid: Torremozas, 1995). Con el seudónimo Alma Pérez ha publicado, en la revista electrónica Badosa EP (www.badosa.com), el relato policíaco Asesinato en el laboratorio de idiomas (1997), el poemario en formato e-book Respiración mecánica (2001) y los poemas hipertextuales VeloCity (2002). Ha colaborado también en las revistas Atheneaum y Thesaurus. Revista Universitaria de Poesía (Barcelona) y en el Daily Pennsylvania Supplement. Tiene una novela hipertextual en proceso de publicación: Pinzas de metal, que aparecerá en www.badosa.com.

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í n d i c e

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H i s t o r i a l

Y FUI AÚN MÁS

QUE

d e l

S e r

DIOS

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xiii

{

Historial del Ser

xiv

ESTABLECER LAS PAUTAS DEL ENCUENTRO ESCLAVIZAS { x v i i } { {

Epitafio

xix

} } {

xvi

}

} }

APUNTALADA xx Y VAS CRECIENDO { x x i } TE ME APRIETAS { x x i i } Y SIGUES LLEGA LA

OCUPÁNDOME MUERTE A DOS

{ xxiii } { xxiv }

Helicóptero detenido sobre el Hudson

NO

{ xxvi } } Y TE ACOMODAS { x x v i i i } CAÍDA LIBRE { x x i x } MI CUERPO SE EXTIENDE REDONDO { x x x } Geometrías móviles { xxxi } Y OTRA VEZ LLEGA { x x x i i i } Y SE APROXIMA { x x x i v } QUIERO SER CONCIENCIA

D ESMONTAS

Yo

tu

{

xxvii

edificio

F UE UN DESGARRAMIENTO { x x x v i i } AGOTADA LA ORUGA { x x x i x }

{

xciii

}

{

xxv

}


tina escaja

Y LLORAS

{

}

xli

PERDISTE EL PARAÍSO { x l i i } YO TU EDIFICIO { x l i i i }

C a í d a

REPOSA

l i b r e

{ { {

Pezón PIEL Pies

xlix

{

} {

l

}

{ {

DEMASIADO

Y EL CIELO { DÓNDE, POR DÓNDE

}

li

Carta abierta

S UCUMBO A

}

xlviii

M E APOSENTAS ME PESAS

}

xlvii

lvi

{

} lvii

{

TU SONRISA

} }

lii liv

lviii

{

Canción de cuna

}

lix

} }

DISCREPAS { l x i } LLORAS { l x i i } NO BASTA TU CHUPETE { l x i i i } SIGUES DISCREPANDO { l x i v } ACORRALADA { l x v } Y TE LEVANTAS { l x v i } Y EMERGEMOS { l x v i i } PIEL DE CERA { l x v i i i } {

Caída libre

lxix

}

R e v e l a c i ó n

AMANECER DE LA PALABRA { l x x v } FINAL DEL TIEMPO { l x x v i i i } TÚ NOS RECOBRAS { l x x i x }

{

xciv

}


caída libre A p é n d i c e :

1 1 / 9

{

1. Caída muerte

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3. Caída libre

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xcv

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{

2. Caída ausencia

lxxxv

lxxxvi

}

} }


caída libre

Se terminó de imprimir el día veintiuno de enero de dos mil cuatro, festividad de santa inés, en los talleres de nueva gráfica, s.a.l. de la laguna, tenerife, al cuidado de luis j. hernández borges y bernardo chevilly

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Caída Libre  

Premio Hispanoamericano de Poesía "Dulce María Loynaz." Selección de poemas, con imágenes y enlaces.