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Si deseas adquirirme en versión impresa de colección, puedes hacerlo en: Vía Internet: Perubookstore.com / librosperuanos.com / Bubok.es Y en librerías (Lima, Perú): Cadena de librerías Crisol (Jockey Plaza, Ovalo Gutierrez, Plaza San Miguel) / Ibero (Av. Larco 199) / Commentarios (centro de Lima, jr. Ica cdra.1) / El Virrey (Pasaje Nicolas de Rivera 107-115-Lima) / Ksa-Tomada (Av. Conquistadores 1238) / Contracultura (Av. Larco) Y circuito de librerias de Quilca,

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Alex Albornoz / Tierra Almohada

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ALEX ALBORNOZ MOLINA

Tierra Almohada

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EDITORIAL CASATOMADA

Serie: Orillas Tierra Almohada / Poemas Primera Edición, 2009 © Alex Albornoz, 2009 alex.albornozmolina@gmail.com www.tierralmohada.blogspot.com © De esta edición: Serie Orillas Editorial Casatomada S.A.C. Av. 28 de Julio – Of. 31 Lima 11, Perú www.rcasatomada.blogspot.com ecasatomada@gmail.com (511) 433 – 1352 / 991 951 159 / 988 939 974 DIRECCIÓN EDITORIAL

Gabriel Rimachi Sialer DISEÑO Y DIAGRAMACIÓN

Daniel Rimachi Sialer FOTOGRAFÍA

Alex Albornoz Molina IMPRESIÓN

Editorial Casatomada S.A.C. ISBN 978—612—45227—4—1 Hecho el deposito legal en la Biblioteca Nacional del Perú Nº 2009—05630

Hecho en el Perú para los poetas del mundo.

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Contenido

A manera de Prólogo

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VERTIDOS LOS AULLIDOS Minúsculo Allá Afuera Tierra Almohada Esa calle, Tan nuestra Hay Escenas por Componer Tribulaciones Suaves Vibraciones Ayer, Hoy, Mañana ¿Son sólo Caminos? Sustentos Se abrirá un Cielo Amigo de Esto y Aquello

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RECINTOS QUE DOMINAN LOS DÍAS Cincel en la Dermis Tal vez Tiempo Quemante Cuando el Sol Duerme Presos del Vació Bitácora del Mal Ese no sé cuando El Rifle Mira Lima, Tu Limeño En Leteo y Styx Bajo la Seda Oscura

43 45 46 48 50 51 53 54 56 58 59

RASGUÑOS DE ESENCIAS Y DESTELLOS Si fuese el silencio, Sólo silencio Eternos Espacios Sin Juez y Sin Parte Hay lo que hay Hálitos del Alma Campos de Tensión Apología a la Sonrisa Aquí Busco, Existo, Corro Por estas Palabras Cuerdas en Pacto

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A manera de Epílogo

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A manera de prólogo

La poesía es el vientre fecundado de la vibración que causan los sentimientos, el espíritu mismo en libertad. Es la imagen viva que proyecta un alfarero cuando va trazando sus líneas, sus formas y sus bosquejos en la arcilla misma, en imparables movimientos. No es más que el arte del tango cuando los pensamientos entran en la pista de los silencios a mostrar su melódico compás, que al final no será otra cosa que su obra maestra. Cuantas veces no ha nacido la pregunta: ¿Por qué escribí tal o cuál verso y qué significa? El filosofo español Zubiri diría: los poemas no se “sienten” ni se “entienden”; se "sentientienden". Así pues, los ciclos van y vienen continuamente, unas veces se está presto a llenar varias carillas en tan desbordante marea de pasiones y otras veces un desierto de vacíos nos embarga. Y sin mayores reclamos intentamos vivir con ello irresolutos. Pues como en toda creación que tiene un antes y un después, en tal relación podemos decir que la evolución arrojo al hombre, el hombre arrojo las palabras y estas se vistieron de canto y tul, convirtiéndose en el más universal 8


idioma de todo hombre, la poética, que luego dio paso a la escritura. Claro a envidia y diferencia de los dioses, porque ni estos ni los mimos ángeles y demonios pueden llegar a ser poetas. Decía un poeta peruano: la poesía tiene un gran poder; puede hacer dioses a los hombres y hombres a los dioses. La poesía, sin importarle religión, sexo, edad y raza, ha permanecido imbatible a través de los siglos, ha sobrevivido a cuanto basto imperio ha poblado la tierra. Ella nos empalma al punto de que vivimos aquello que leemos. Neruda ilustraba;

“diré que la locura, cierta

locura, anda muchas veces del brazo de la poesía. Así como a las personas más razonables les costaría ser poetas, quizás a los poetas les cueste mucho ser razonables”. La universalidad de la pena, la alegría, el amor, la justicia, el dolor, encierran y unen al poeta en un círculo de vida con el más pasional de los deseos humanos. La poética es amor y si es amor es vida, y la vida triunfa ante todo, bella es la actitud del poeta y bella su cosecha. La poética es una forma de entender la vida, de actuar en frente de ella. Ya sea tratando de cambiar el mundo que nos rodea, o dando vida a los árboles, a los ríos, a las nubes o a seres llenos de ternura. La poesía es el corazón cantando, los ojos sonriendo, las manos susurrando. Son palabras que nunca dicen lo mismo, porque juegan con los significados, en múltiples combinaciones interminables, inacabables. El diario del 9


poeta es la búsqueda por hallar la belleza en la expresión que brinda el verso. Son los instantes del papel tomado, de los rabiosos garabatos, de escribir en el suelo, en el aire, en la piel misma de la noche. Es versar con una sonrisa en los labios o con lágrimas recorriendo las mejillas, ordenando los retazos de nuestra alma dispersa, con la esperanza de que al final, el verso refiera el grito callado que se agita cada vez que cogemos la pluma de nuestro diario tintero. Y hay quienes dicen que la poesía intenta a través de la palabra trasmutar los problemas del hombre y la vida, en ramilletes de ideas que hecha raíces en una lobreguez, pero que se orienta hacia la luz, por una senda temblorosa que nos empuja a amar y a vivir cada instante.

Alex Albornoz Molina, Lima, otoño 2009

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«No todo depende de los deseos, pero, aún así, soy de los que han decidido intentar llevar a cabo sus deseos. El cielo me libre de la cordura» «Sigamos amando pese a todo. El amor es el poder real entre todos los poderes» «Lo más terrible se aprende enseguida y lo hermoso nos cuesta la vida». SILVIO RODRÍGUEZ

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Vertidos los Aullidos

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Minúsculo Favor de palabras les pido, que en ésta cautiva ironía que me asota el silencio presto me ha envuelto. Quisiera cantar y no se vayan. Que éste tiempo con olor a distancia, mis años descansan perdidos y mis ojos aíslan sus caídas. Aún suaves y pesadas. No invitadas. Insuficiente y palpitante depongo mis fuerzas ardientes, transitando entre arenas movedizas. No me miren lejano. Soy de aquí también. A veces se vuela despreocupado como un ave sobrevolándolo todo, por probar un poco de esto y aquello. No es más, mi alma y mis huesos crujiendo. Quisiera escribir lo no escrito pero ésta resma de trozos, se quiebran. Favor de mirarme les pido. Quiero fumar estos años a sus encantos. 16


Enrevesado, no se aflijan. Intento caminar por donde no hay tumulto. A un costado, siempre espacio hay. Estoy buscando coraz贸n y son. Pues se es, lo que se es. Pensando en ser.

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Allá afuera Díganme, ¿dónde vivo? Si la verdad de estar vivo sin vivir es mentira concebida. Si allá afuera, las voces son nieve helándolo todo, si los corazones son candados que perdieron su llave. Díganme, ¿dónde habito? Si las pocas fuerzas que fluyen de vehementes seres son fusibles que se apagan al compás de vacíos garrotazos. Si en ésta rutina instaurada. Si en éste imaginario fecundado. Si en éste tránsito bailamos sobre un mismo eje. Díganme, ¿cómo hacer? Sin estar sentado. Sin estar atado. Sin estar perdido. Para crear lo inconcebido. Para vivir sin el instinto. 18


Díganme, audaces versos como la paz puede ser igual afuera, como cabe entre estas líneas el suspiro de una metáfora perfecta, que alimente las almas. Díganme, para no levantar mis maletas he irme hacia un viaje sin retorno a atravesar aquel umbral donde todo sueño es falso. Allá afuera.

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Tierra almohada La dureza de cada exilio del alma expone compartidos espacios, cada vez que un cuerpo en tierra atizada, en libertad fértil se trepa cual hoja a nuevos vientos. A veces la estadía es fuente de punzantes deseos que bombean sinuosas las sonrisas caídas. Tocando de a poco. Buscando. Y en volcánicas cunetas las luchas marchan al compás de nostalgias. En fantasmagóricos duelos de emigrantes sueños. Aquí se somete la razón y sus visos en un trémulo de voces temblorosas. Donde burlonas sombras arrancan la fe. Donde cada vela que expira es el trote continuo de locuras que se asientan. Existe un universo preciso cuando los parpados se rinden ante las horas. Donde liberado observa. Donde blando sugiere no intentar pasar por el ojal de la tiesa cordura. 20


Tierra almohada como madero de balsa venciendo las distancias, trasfigurรกndose. Trasladando lo inexorable, rebosando la amargura. En esta, tierra almohada. En esta, inmensidad buscada. Las fuerzas trenzan al viento y las heridas cierran como llaves sin seguro.

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Esa calle, tan nuestra Esa calle, que alumbra sus instantes donde camina el pasado y la cicatriz es un hueco tapizado de fervor, cada batalla ganada es un estandarte que alumbra las noches. En esa calle, a veces la ilusiĂłn asoma temerosa siempre en fuga, mientras los balones de corazones ruedan rompiendo el silencio. A veces sus jardines brotan regados de sonrisas, sin hierba rodeando que al compĂĄs de los dĂ­as suelen entristecerse. Sus paredes maltrechas y continuas son a veces un laberinto y otras, una hoja vieja repetidamente escritas. Las voces suelen recorrer amargas calladas sin mayores reproches. Al final de una calle se repite la misma.

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En esa calle, tan nuestra de sueños, espejos y destellos, estamos descalzos, incólumes al olvido. Algunos aún intactos alzando nuevos ladrillos.

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Hay escenas por componer Las botas, de los pequeños sueños que poseemos han de servir y vivir mientras camínenos con ellas sin parar. No hay que morir mientras se está vivo, se muere por siempre al final del viaje cuando las rieles se pierden en el infinito y no alcanzan fuerzas para seguir. No hay que morir por morir se muere mil veces día a día cuando el tiempo pasa por pasar. Unas veces se muere por decisión propia, otras por regalo de otros y otras por falta de sonreír cada mañana. No hay que bajar el telón aún hay escenas por componer aún quedan capítulos por crear. Ruego entonces no pasar por pasar. Nada es más simple en esta ecuación, hay que tatuar los cuerpos pintar las calles 24


vestir a la naturaleza de pasi贸n. Que hay mundos no habitados donde poder vivir, ah铆 donde no vemos hay espacio para disfrutar que el viaje termina sin avisar.

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Tribulaciones Dije: Levanta aliento, tu valor. Empuja fuerza, tu arrebato. Canta palabra, tu dolor. Entoné: Libre alma, vive alegre, sueños y risas alimenten, decadencia ruge tu último sopor. Escuché: Duerme entre alcancías la ilusión, existió hace tanto la valentía, ahora se esconde la pasión. Repetí: Aquí se libra las blancas batallas. Somos el pincel que delinea una existencia de colores mágicos. Replicó: Aromas que se desvanecen álgidos, fragilidad que tributa ideas, locuras que se posan despacio.

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Y esboc茅: Bajo estas sombras vendidas por espejos marchitos, se levanta en el prado, precisa la rebeli贸n.

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Suaves vibraciones Hay sonidos varados que se esconden entre los dientes, Sonidos, que acompañan al silencio rompiendo las piedras a golpe de vibraciones y ondas. Cuando el sonido calla las ganas de gritar impacientan y el corazón se acuesta palpitante en su cueva a escuchar sus ecos. La vida es un universo de sonidos que ha golpe de notas destella los más furtivos sueños. Hay suaves vibraciones que recorren cada espacio del cuerpo, que toman por asalto al viento, viajando en nuestro asiento. Y sin más pensarlo estamos cantando el corillo del coraje, domando la tormenta implacable y lanzando la sonrisa de cada intento. 28


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Ayer, hoy, mañana Hoy se juegan los desnudos sueños las caras de los dados que ocultan, desnudando su antifaz explorando sus minas. Aquí los números se parten formando el bosquejo animado extraviado. Ayer, hoy, mañana, ruedan sin pactos. Alguien está arrojando la suerte, en una mesa de candiles donde la sombra baila sobre péndulos, y un hastío sin su revolver camina por ruedos almacenados. Ayer, hoy, mañana, se niegan destinos. En cisco repetido el sexto arroja al primero, mientras el primero es último que último fue el rostro primero que primero cayó silencioso. Ayer, hoy, mañana, se juzgan orgullos. 30


Hoy se despinta lo absurdo del maquillaje que encerraba risas por llantos, hoy duermen los dados en s贸lo horas y la suerte arroja sus cuerpos abandonados.

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¿Son sólo caminos? Caminos hay, caminos vemos. En ellos danzamos como hojas que el viento cansado empuja. Disímiles proyecciones bizarras de un alquimista y su brújula. Caminos tomamos, caminos nos venden, caminos abandonamos, caminos empeñamos, porfiados, luego drenamos por las cunetas del placer, en espejismos de señales. Caminos cruzamos, caminos tentamos, usurpamos. En un simulacro de sueños sellamos la huella que ofertamos. ¿Son sólo caminos? ¿Sólo eso? Quizás sea una trocha la que nos lleve al siguiente sendero, ya que cuando termine uno, empezará otro. 32


Caminos impíos, caminos desiertos, diversos. Pero, ¿Quién sabe en qué camino danzará? Caminos se abren, sí, caminos se cierran, sí. Caminos, caminos… ¡Cuál me llevará, cuál te llevará!

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Sustentos Sentado en su silla empecinó sus sentidos, en tal distancia y precoz cordura que extravió sus tornillos. En su sala de espera escondió los pies, ocultó sus manos, y se elevó silenciosamente observando apurado cada rincón. Por cada arruga, no anunciada. Por cada sustento, no delineado. Su recorrido es fortuito y su espacio pronta despedida. En su palacio se filtra gotas de imprecisión, se arruma el discurso, se lanza parodias papeles y sellos hacen fila. Sustentos escurridizos se fugan tras los ventanales tras los portales, por entre el olvido y en la cornisa de su aliento se inscribe el tiempo de sus bajas pasiones. 34


Se abrirá un cielo Se abrirán los espejos. Se abrirán las mañanas. Irrumpiendo el concepto de la tempestad. Caerán las fronteras de las dudas formando las rieles perfectas, que llevan hacia un cielo de tierra. Toda ilusión desfilará sin tregua por los puentes caídos. Los dioses abrazarán la noche y nosotros el destino. Habrá momentos de marginales cuentos, también instantes continuos de alquimias de filantropías de nostalgias. Cada uno empaquetado. Pero presiento que entre líneas se abrirá un cielo. Donde ya no caiga la niebla del pasado.

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Amigo de esto y aquello Soy amigo del viento Amigo de la nube con párpados llenos Amigo del estruendo sinfónico que es la verdad incómoda Amigo del tornado indomable que es la pasión de los ideales. Amigo del náufrago hallado Amigo del político que aún no arriba Amigo del insecto que diseña sin dañar Amigo del cura mojado que es hombre negado. Soy amigo del ciervo afortunado que el león olvido Amigo de la orfandad embalsamada que es pensar en el extinto Amigo del mesías que canta lo no cantado. Amigo del guerrillero de una galaxia lejana Amigo del gitano de fecundos sueños Amigo del magnate del cuadrante de su cuenta hueca Amigo de la ilusión partida. 36


Soy amigo del argumento perdido Amigo del poeta eterno Amigo del latido sin vacaciones Amigo del adivino sin vino Amigo del torrente que rompe represas. Soy amigo de enemigos a quiĂŠn buscan Amigo de un sonido retumbando y soy amigo de amigos sin enemigos.

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Recintos que dominan los dĂ­as

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Cincel en la dermis

Ser presa de sombríos instantes. Estar entre ruinas que aplacan historias continuas, por distancias de sequedad incandescente. Dispuesto a otorgar mi todo en esta orfandad, siempre silencioso, siempre fugitivo, siempre insoluble. Iluso. Rasguño la esperanza árida en una cueva de milagros. Caminando entre obeliscos muertos, en medio de ruidos y murmullos frenesí. Lloviendo compases universos, mi alma gitana y guerrillera es a veces signo de extravíos y arrebatos en un mundo de resaca existente. A veces tendido con las alas partidas. A veces poblando vacíos. 40


ÂżSer nadie o ser alguien en batalla continua? Es cincel que se entierra en la dermis. En este juego de redenciĂłn a veces se naufraga alegre por este todo universo, por que nada es lo que es por fundir nuevos aires. Expresiones. Confidencia de una voz que vierte su aullido negando intoxicarse. A travĂŠs de un recodo de espantos.

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Tal vez Energía intempestiva. El amor suena y se impregna El amor se olvida de silencio en desierto. En mi pequeña ventana suele colarse a veces un viento frío y entonces mis sabanas suelen envejecerse quedando tieso mi esqueleto. El amor suele ser un visitante improvisto y otras veces un amigo lejano. Pero cada vez que mi recinto es generoso el está pintando cada pared cada esquina cada puerta. He creído a veces que el amor es complicado y otras donde he contemplado que siendo el rompecabezas a espera de su pieza entonces el amor se acostará sin mayores reveses. 42


Tiempo quemante En algún tiempo nos posamos abrigando vientos bravíos, todos azuzados en fe creyendo que nos lo era todo. Entre los archivos temporales de un día vivido y otro extinto no pudimos escapar de sus días de sus horas rentables y sus segundos pasados. Los ciclos son brisas que cubren nuestras casas que cubren nuestras caras, en un vaivén intacto de cansancios. Donde las estaciones de nuestras emociones nos acarician a rasguños. Como esa pasión ardiendo en su verano o como cuando deshojan silenciosas nuestras lágrimas, en su aciago otoño. Hay quienes caminan sobre las sogas creyendo dominarlas y otros corren por correr bajo un eclipse de goces sin saber que ante un suspiro no estarán. 43


Pero hay quienes no olvidan que al fondo se abre una ventana donde se remanga la esperanza fugitiva, observรกndonos, que intermitente nos espera.

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Cuando el sol duerme En busca de su amanecer perdido el sol en receso impuesto intenta abrigar las distancias. Busca abrazar sin sentarse con el olvido. Sin cobijar desventurados amaneceres, sin las barajas de la suerte, sin la nubosidad de vientos que catapulten. Y no ser sólo un brillo que entra por las ventanas. El sol busca arder en todas las sangres, busca no habitar en cáscaras de huevos. Quiere ser fruto y alimento atuendo y decoro. Está casando de esperar la mañana que traiga mensajeros de las soluciones refugiadas. Esta frío su pecho de tanto cabecear. Cuando el sol duerme su hermanastra la luna oferta caricias, obsequiando sabanas frías que luego las cobra.

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Cuando el sol duerme se erizan tormentas, claudicando cada recoveco habitado. El sol intenta quebrar su estancia, ya no quiere olvidarse, quiere arder en cada sombra.

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Presos del vacío El vacío es distancia encajonada, es murmullo sostenido de silencios encogidos. El vacío quiebra el alma y apolilla los huesos. Relegando las fuerzas a un imparable alud de sombras. Es desierto y espejismo. Tiempo y condena. En su fibra el oscurantismo sotierra los sueños. El vacío es veneno que en decadente menguante estrena su acto. Fango imprevisto donde caemos. El vacío es el impuesto que de vez en cuando pagamos, y si pecamos de esquivos la multa de incertidumbre será sentencia que sin anuencia nuestra alma cargará de ingentes vacíos. 47


Bitácora del mal Sus pasos tempestuosos irrumpen silenciosos. Cada vez que nos pisa la nuca, cada vez que nos abandonamos perdidos, confusos. Asentando sobre luz, manchas vómito de frases dulces. En breves sustentos que el alma promulga. En su voz tranqueada la armonía se dilata y eufemismos embolsan el crimen de sus deseos. Su insondable iris cobija mentiras y marañas. A veces no porta armas, pero su espinosa palma esconde flagelos. ¿Será su ropaje tan florido? ¿Será ese capote de silencios? Hace tanto que extinto yace en su ombligo, la inocencia.

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Sólo disparos esculpen su ser, a veces nuestro ser, perturbado, desquiciado. Un sayón en diseño y misión. Un advenedizo calculador que adosa, que efectúa, que en su aforismo concreta.

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Ese no sé cuando Hoy volvió a su cajita, volvió a desempolvar su rostro, su único rostro, de apenas tres centímetros de recuerdos presidiarios. Hoy volvió su sonrisa, su mirada, sus palabras. Vieja película sobreviviente que conserva el canto del gallo cuando afinaba las horas. Hoy volvió a deslizarse la lágrima entre sus seniles dedos, volvió el riego sometido a los años de factura viva de recuerdos. Ese no sé cuando, cuando las ideas eran descargas que apagaban la vida, ensordeciendo la mañana. Ese no sé cuando, hace tanto, pero tan cercanas las vivencias. Apenas fue ayer el chillido de las horas, hoy es apenas un buen día para encender la memoria, de ese no sé cuando. De hace ya tanto. 50


El rifle Su figura es un sendero al pasado, y cada pupila bendita que lo observe naufragará en sus mares rojos de soledad. A veces un soplo angustiado va abrigando su cuerpo de ceniza gris. Y otras un opio tiznando las horas. El rifle que profano ilusiones. Apareció repentinamente una mañana cuando el miedo lo adoptó, olvidando el instinto de sus venas pólvora. El costo de su alquiler, elevado tributo. El rifle que repujó cuantos pechos de ráfagas. Los días rotos que ostenta son silencios viejos y paganos que detienen al tiempo en amarguras. Encendiendo el viento helado de las caídas. Aún se escucha voces, trepándose por las agujas de sus angustias. Y en sus manos baila cada partida de aquellos años forzados. 51


El rifle amargo polvo del rencor. El rifle de abriles despojados. El rifle silencioso embajador de la noche. El rifle que se embadurn贸 del rojo de los gritos. El rifle sin balas, est谩 ahora fumando los dolores.

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Mira lima, tu limeño Mira Lima, tu limeño sin Lima viva. A falta de consuelo, ingrato embustero. Lloran sus viejas calles, remedos absurdos de ácidas conciencias. Mira Lima, tu limeño sin procaz previsión. Huésped de tierra guerrera dueño de perjurio y alianzas de amores perros. Mira Lima, tu limeño sin lucha viva inquilino de lugares trucos. Reclama su suelo la mañana pérdida, ese cuando… la noche se posó en el imaginario. Mira Lima, tu limeño que a su latido insto, por sus calles flemáticas de trincheras y ganglios hinchados, de enloquecidos palpites de seres invisibles.

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Mira Lima, mira a tu lime帽o que sin limar, li贸 insulso sus ficciones. Sin Lima viva.

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En leteo y styx En la suma de los cantares y el descifrar de los códigos, cayó la luna y bajo la piedra del solar, todo retumba. Por muy detrás de las nubes grises y el reflejar de las aguas turbias, el reclamo abatido de guitarras y violines intentan reanimar lo agonizado en el leteo. En inútiles fervores que no dejan de ser parches de instantes soñados, que bajo la suerte de dos dados el todo anhelado, azaroso, ofrece horas de promesas, compuestas, ilusorias. Que una vez entregados, ni los cálidos versos cantados pueden cambiar lo proferido, en las sumergidas corrientes del Styx. 55


Bajo la seda oscura Y así puede ser, que cada vez que sonríe la ira se deslice arrebatos entre las yemas de lo sombrío de una bofetada. Y así puede ser, que bajo la seda oscura de la mirada se esconda un generoso fardo del rencor. Y así puede ser, que cuando la miseria toma el timón del perturbado, se este forjando el cuadrante de su delito. Y así puede ser, que cuando el asesino imagina su acto caben entre sus pies lágrimas que dibujan su trance sus estrías mentales de flagelo. Y así puede ser, que cuando el moscardón, revolotea sediento de acción los impulsos de sus reflejos actúan de sobresalto. 56


Y así puede ser, que cada vez que la muerte extiende su tablero, alguna pieza se escabulla entre sus harapos, negándose impío el jaque mate.

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Rasgu単os de esencias y destellos

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Si fuese el silencio, sólo silencio Y el silencio mató, al silencio ufanándose de sus alientos. Con raíces con las que desuela es forastero de sonatas. El silencio, se encoge apretando las cuerdas, dando cruzada muda de seres que galopean sin ataduras. Y si fuese el silencio, sólo silencio, no sobreviviría a sequías que alimentan su panza. Pues el silencio descansa sobre respiros enterrados sobre silencios velándose en vida. Aquí la frontera del silencio es lápiz trazando sobre piel leonada la secuencia de sus duelos. Y si fuese el silencio, sólo silencio, estas voces acallarían en estériles tratados. Si el silencio callaría, no cabria más disgustos enternecedores. Pues si fuese sólo silencio, para que más, los versos entonarían. 60


Eternos espacios En aquel espacio minúsculo se encierra cual pozo tiempos consumidos instantes transitados acompasados soplos. Siempre que aventamos el recuerdo aquel lugar se enciende y palpita generoso el sudor de sus momentos. Ahí habita un pedazo de vida, un trozo conservado huérfano de caricias. Olvidado. Es cripta que suspira tiempos, cuando vencidos le otorgamos un segundo. Siempre que lo coqueteamos se encrespa cada rincón de los sentidos. Las risas juegan alto y los llantos se sublevan al menguante olvido.

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Ahí donde no hay movimiento rueda una mágica atmósfera. Detrás de cada centímetro transitado hay un eterno viento que refresca nuestro mundo. ¡Cómo negarse al miedo! Si cuando nos sometemos el tiempo nos posee llanos. ¡Cómo transitar sin una brújula! por el valle de los instantes acompasados ¡Cómo!

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Sin juez y sin parte Estoy caminando entre la neblina de un desolado paraje, cual culpable a escuchar su sentencia. Donde las voces me reclaman. Donde voy perdiendo mis sentidos. Soy piedra que arrastró el río y soy hoja que trajo un otoño. Susurrando aquí zumbando más allá perdiéndome en esta cueva que es refugio de mi sol. Aquí estoy enramando mil juicios y sin juez y sin parte aquí estoy esperando condena. Donde una gota siembra su estandarte de temor en mi espalda y una sonrisa se cuela por mis mejillas, mientras mil conflictos caen por el ojo de un huracán.

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¿No es suficiente estar aquí? pregunté, y los ecos de mi voz retumbaron y se multiplicaron como arena de mar sin sus olas. Y sin juez y sin parte mis sueños se han estacionado en espera de mi alma. Bajo este absurdo mis pasos tratan de hallar senderos. Donde lo trivial no encaja en los moldes de un mundo hecho. Donde la salida ha desaparecido y la sentencia sin rostro cae de golpe por pretender vivir mis fiestas. Ni la señal de humo de mis temores logran un rescate perfecto. En este ocaso mi estadía prosigue.

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Hay lo que hay Lancé la mirada hacia arriba un segundo y encontré un cielo esquivo. Confuso recogí la mirada y observe cada lugar cada mirada ensimismada. No hay más, hay lo que hay. Trate de orar y balbucee. Trate de cantar y mastique. No hay oración aprendida. No hay oración concebida. Sólo oraciones esbozadas con olor a red. En este vértigo que se pronuncia. No hay carta ni cartero. No hay discurso ni asesor. Sólo una voz tratando de golpear al viento. En un breve espacio. Donde se forma el verbo. Donde se fecunda el sentir. Donde se arroja la frase. En tambores que proclaman atención. 65


No hay mĂĄs, hay lo que hay. Sin mandamientos provisorios, sin recetas e ingredientes, sin novelas y capĂ­tulos inconclusos. SĂłlo hay una voz, capitulando su dolor.

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Halitos del alma I El timbrar de una esquila en ruiseñor suspiro de la alborada. A penas. El eco de las voces nauseantes en lecho vacío, enloquecido. ¡Cómo truenan! lejanas las bocinas. Ante tanto y tanto liberación silenciosa del nirvana. Tan menudo. Tan menuda habitación. Ante el tantarantán de dios. Ante el frió hálito de una brisa arrojada al silencio. II Las fantasías trastornadas, cual nieblas pululan compasivas. En perdidas huellas, en riegos incesantes. Bajo raucas frases. En medio de frívolas tardes. Entre ramales, rosas negras. En este oasis descanso. 67


Bajo el sello de la esencia. ¡Oh memoria! si sólo pudiera librarme de tu acoso. De ser indiferente ante todo. Pero aquello con que cada hombre nace se eterniza sin negación. III Detrás de este hálito. Detrás de estos ojos, desairados, desaislados. Por muy debajo, debajo. Brotan gotas. En fila avanzan silenciosas. En instantes de desiertos intervalos En suspiros de papeles rotos. Farfullan los deseos. Debajo del cuerpo, por el cuerpo. Como susurros en sueños. De sueños descobijados. Bostezan los rencores. Vencidos. Atados a los días surtos. Ya sin duelos. Liados. 68


Pero, ¡Cómo desafían! las pasiones. ¡Cómo nos condenan! Nos condenan,

sonrientes.

Nos fusilan,

lentamente.

Nos conquistan,

dulcemente.

Y nos exponen

fríamente.

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Campos de tensión Anoche la forastera duda acampo entre mis ápices. Anoche la duda de ser o no ser usurpó mi razón. Desprendiéndose la nada de su miasma. Soy recluta de mis pensamientos. Soy alfarero de convulsos momentos. ¿Cuándo fue que entré al rodeo? Y si fue, ¿Cuándo sustraje a la noche? Soy vestuario de mi intelecto. Soy herramienta de las causas encontradas. Soy arcilla de un amasijo de escombros. Por mis huesos se filtra la vehemencia. ¿Cuándo fue?, que la cuadrícula expiró sus líneas en osados campos de tensión. Inmortalidad…eso debe ser, porque somos mortales ciervos de la escopeta del tiempo. 70


¿Quién soy?, sino una mera cueva donde confluyen ríos en busca de su luz …aunque ello cueste distancias. ¿Cuándo fue? ¿Cómo fue? Que sin pretender, las palabras en derredor aguardaron la llegada de su esfinge melodía. Ahora con licencia a suscribir.

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Apología a la sonrisa ¿Qué es una sonrisa? Acaso un antifaz de lo oculto. Sonrisa es brisa, es la pensión del alma. Sonrisa es travesura de lomas. Sonrisa es cada vez que hallamos el estribo de las cosas. Sonrisa es el principio sonoro de los tendones recluidos. ¿Qué es una sonrisa? Acaso el desenfreno de los silencios atados. Acaso el brío de las revoluciones. Sonrisa es el estallido de los triunfos. Sonrisa es la brevedad oculta, sonrisa tras sonrisa es el puñal que abate el pesar de las nostalgias. ¿Qué es una sonrisa? Acaso un regalo que ofertamos. Acaso una tonada que fluye en las distancias. 72


Toca la sonrisa revistiendo los huesos. ¿Qué es una sonrisa? Sino el férvido palacio del éxtasis. Sonrisa es sucursal de las ausencias encontradas.

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Aquí, busco, existo, corro Aquí, están las fuerzas entregadas a su veneno, besando sus blancas furias. Aquí, recuerdo, río, lloro. Bastión de los días tuertos, donde la sala diurna del mañana, aguarda sus locuras. Aquí, pierdo, entrego, nado. Aquí, ciega iluminaría de tan poblada morada, que observa fallecidas sus risas. Aquí, desnudo, vuelo, suelto. Aquí, seres de cuerpos sólidos y apabullados, enraman cedas de los errores. Aquí, caigo, sobrevivo, existo. Entre cuerdas se sujeta una voz evitando callarse, deslizando inocentes rasguños. Aquí, sujeto, grito, empujo.

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Aquí los lápices se rompen y las historias se tejen, en cada uno, en cada alma, se empuña el filo de las mentiras. Aquí, rueda, camina, golpea.

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Por estas palabras Quiero dilucidar mis pasiones, colocar mi alma y mis huesos en una claridad absoluta, socavar cada minúsculo espacio que no termino de conocer. Quiero un apretón de mano un abrazo, un beso. Quiero mi cigarro, mi diario y deleitarme escribiendo en la comodidad del espacio. ¡Qué importa ya! mis querellas, mis amuletos, mis libretos. ¡Qué importa ya! su mirada lejana, esa que dibuja a la ciénaga en un lago azul, que no acabo de conocer de llegar a su orilla de caminar a su encuentro.

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Quiero terminar con la rutilante noche estival, áspera, de babel. Quiero apaciguar esta turbulencia. Quiero dejar de circular, correr, merodear las calles frías, vacías cunetas. Quiero tomar un pincel y dibujar a tientas un cascajo de mi amor. Quiero envolverme en un capullo y dormir, tan sólo dormir, no más.

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Cuerdas en pacto Las manos al son del viento en trance, se arranca una breve armonía. Los dedos exponen su cuerpo en larga espera de sonatas que su estepario silencio arroje. La voz en busca del acorde que le permita trenzar su grito. Y las cuerdas lanzando la melodía no pedida. ¡Será su cuerpo que no espera! Rezagos de encuentros soñados. Su pecho es la alcancía de los días impíos. Donde se deslizan los conflictos que firman sin tinta su tratado. Donde la filosofía deja racimos de valor de los que no se puede acompañar. Dulce aroma.

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En este teorema de vacilación, no cabe la precisión sino la inspiración. Es el instante de la ausencia y la cuerda de la metáfora en factoría de sus plegarias. Aquí la arquitectura enlaza suelos y cielos en formación sonora de los tiempos, donde lo mayor surraza a sol donde el bemol asota bizarro los temores. Luego, al consumirse los restos tocados, la inocencia amarra sus extremos en solitarios rocíos que nutren un lago, donde cae hondo el orgullo ya sin fervor. Hecha la trova.

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A manera de epĂ­logo

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I A veces no hay suelo donde los sue帽os se posen. A veces el zumbar, no es lo mismo a sobrevolar. Hay veces en la que nos perdemos en esa distancia que es el pesar de la transmutaci贸n de nuestros silencios y hay veces que bebemos del error. De vez en cuando desenvainamos el coraje. De vez en cuando maniobramos. De vez en cuando se nos delinea una acogedora sonrisa entre las mejillas, por el calor que da cada intento. Y de vez en cuando pasamos de un bando a otro siendo el vaci贸, alimento. Y la soledad lecho en la que nos acostamos. Sin reconocernos.

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II Comenzamos los días remojados en minutos y fragancias, en caras y sellos aventados al viento. Con un tiempo que calibra las estaciones y azora las agujas del reloj que giran y giran en suicidas vueltas. Un tiempo que no es pasajero de nuestro vuelo. Que nunca pudo y nunca podrá ser fiel aliado de la secuencia y escencia. Imperfectos como la mano de dios intentamos componer con el odio y el amor un chaleco sin mención. Intentamos ser dioses y Miguel Ángel postor. No es más que un juego raudo y delicioso en el que algunos lo apuestan todo. Y como las fichas en un tablero a veces nos mueven irresolutos. Pero sin importar el tiempo vertido me visto sin vicios de la bravura que es ir hasta la victoria siempre. Sin vértigos. 84


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Tierra Almohada  

La noche, quien cobija en su lecho a dos mellizos, uno negro el otro blanco, la muerte y el sueño, cobija también al poeta, quien escribe si...

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