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Sello real en papel. Año 1813 (AGN)

La Comisión para la Preservación del Patrimonio Histórico Cultural de la Ciudad de Buenos Aires en cumplimiento de su misión -establecida en la Ordenanza N° 41081 con la que el, entonces, Concejo Deliberante de la Ciudad de Buenos Aires la creara en 1987- aborda, a través de una serie de guías, distintos aspectos del patrimonio. Lo novedoso de esta material que presentamos es su asequibilidad. Las guías, de fácil lectura, son un recurso pedagógico, tendiente a fortalecer la conciencia ciudadana en torno al valor de aquellos bienes que reconoce como su propio patrimonio.


Estas guías pretenden convertirse en un dispositivo estratégico que permita cumplir, a un tiempo, con la investigación supuesto necesario para debatir qué significa el patrimonio en una sociedad tan multifacética y compleja como la de la megalópolis porteña y con la consecuente difusión de los productos resultantes de la reflexión anterior, de manera que interpelen nuevos y bienvenidos debates. Es que el patrimonio, en tanto construcción social, no es algo dado, “ni un fenómeno social universal ya que no se produce en todas las sociedades humanas ni en todos los períodos históricos” (Prats, 2004: 20), es un artificio que, a partir del concepto de construcción –Luckman remite siempre a una hegemonía social y cultural: “universos simbólicos legitimados”, lo que, a su vez, también alude a una manipulación, incluida en el concepto de invención que destaca Hobsbawm, entendiendo como tal a “procesos de descontextualización y recontextualización”. Lo que le permite afirmar, al citado Llorenç Prats, que toda invención, para arraigar y perpetuarse, necesita devenir en construcción social, o sea, explicarse a través de una dinámica continuada de apropiación. Llegado este punto, es necesario subrayar que lo definitorio, en el patrimonio, es su carácter simbólico, es decir, la capacidad de representar simbólicamente una realidad. De ahí, que el patrimonio haya dejado de ser una arena reservada a los/ as especialistas lo que no significa que no sean necesarios sus aportes, lo son y mucho, obviamente, desde una complementariedad surgida de las múltiples miradas de las varias disciplinas que elaboran conocimiento


en torno a él; lo que subrayamos es la insosla-yable participación de una comunidad en el re-conocimiento de sus bienes patrimoniales. Por ello, las guías han sido pensadas para aportar, a públicos no entrenados los que hacen sus primeras reflexiones sobre el hecho patrimonial, mecanismos de identificación de y con los bienes patrimoniales, primer paso para su consecuente salvaguardia y preservación. Es indudable que el patrimonio está afectado por todo tipo de riesgos, desde el tráfico ilícito de los bienes culturales, hasta su reificación por parte de un mercado que lo considera una mercancía más y desde la especulación inmobiliaria, al falseamiento de sus significados más profundos. A estos factores, no son ajenos el desconocimiento, la insuficiente regulación, la visión elitista de los/as especialistas, la primacía del interés privado e individual por sobre lo público y colectivo, en síntesis: el no reconocimiento y, por ende, el no ejercicio de los derechos culturales.

La arqueología urbana Le Goff (1991) acuña la ilustrativa frase “instrumentos de perpetuación” para referirse a los medios por los que, consciente o inconscientemente, una sociedad deja testimonios de sí

Excavación Parque Flora Nativa. Benito Quinquela Martín.


misma. Documentos escritos, restos arqueológicos, objetos artísticos, textos figurativos, ofrecen visiones de un proceso histórico que, en no pocas ocasiones, se presenta en términos de dialéctica tensión. En este campo de disputas por el significado, las ciudades han encontrado en la arqueología urbana un medio virtuoso para abordar su evolución histórica, a partir de ser pensadas en tanto construcción en el espacio de una escala tal, que sólo puede ser leída en largos intervalos de tiempo (Lynch, 1997: 1). Lectura, en la que la arqueología urbana, marca hitos al señalar las rupturas y las continuidades ocurridas en un territorio considerado tanto en su dimensión geomorfológica, como en la urbanística, en la histórica, en la organizativa y en la político social. Todas ellas, instancias constituyentes de esta ciudad particular, en la que desarrollamos nuestros diarios trayectos personales, frecuentemente sin percibirlas como aspectos separados de un todo que las integra. Es que la ciudad es un ente vivo en el que el accionar de la arqueología urbana no debe ser entendido como el desenterramiento de unas piezas más o menos valiosas para el regodeo nostálgico de unos pocos, sino que sirve, justamente, para mostrar que el cambio y la evolución son inherentes a la urbe. Recuperar el patrimonio arqueológico de las entrañas de Buenos Aires es un pasaporte para arrojar luz al entendimiento de la ciudad de hoy, a partir del conocimiento de la ciudad del pasado, lo que, de ninguna manera, puede reducirse a una acumulación museística de una determinada cantidad de restos ganados al subsuelo.


Cada vez se hace más evidente que, para entender la ciudad, es preciso estudiarla con una metodología arqueológica. La aplicación de los sistemas de registro de los arqueólogos al estudio de edificios o de entramados urbanos ha comportado un progreso fundamental en el conocimiento de la ciudad histórica y de la ciudad presente. Ya en 1990, la Asamblea General del ICOMOS, da a conocer la Carta Internacional para la Gestión del Patrimonio Arqueológico, en la que establece, que el patrimonio arqueológico engloba todas las huellas de la existencia del hombre y se refiere a los lugares donde se ha practicado cualquier tipo de actividad humana, a las estructuras y los vestigios abandonados de cualquier índole, tanto en la superficie, como enterrados, o bajo las aguas, así como al material relacionado con los mismos. En el art .7, se destaca la participación de lo que se llama “gran público”, que debe ser concientizado para, al conocer los orígenes y el desarrollo de las sociedades modernas, se comprenda la necesidad de proteger este patrimonio, y se subraya que la divulgación del estado de conocimientos científicos debe estar sometida a revisiones frecuentes. De ahí, que la Comisión para la Preservación del Patrimonio Histórico Cultural haya encarado, desde un principio, tanto la investigación experimental, como el cumplimiento de acciones pedagógicas e interpretativas de la realidad pretérita, a través del programa Historia Bajo las Baldosas.


Este programa, establecido mediante el Decreto 1098 que se viene desarrollando desde 2002, da cuenta de la profesionalidad y experticia con que el Dr. Marcelo Weissel ha encarado excavaciones que han aportado evidencia arqueológica para una mejor comprensión de la vida urbana en una gran variedad de contextos históricos y geográficos. De ahí, que descontemos el valor didáctico de esta guía de arqueología urbana, que permite, entre otras cuestiones, descubrir el inestimable aporte de la disciplina a un espectro sectorial cada vez más amplio dentro de las políticas públicas. Lic. Mónica S. Capano Secretaria General de la Comisión para la Preservación del Patrimonio Historico Cultural de la Ciudad Autonoma de Buenos Aires

Referencias Bibliográficas Le Goff, J. (1991). El orden de la memoria, Barcelona: Paidós Lynch, K. (1997). The image of the city, Cambridge: The MIT Press.

Muro Jesuita. Manzana de las luces.


Vajilla sitio cerri 1109

La arqueología urbana investiga el origen, crecimiento y transformación de las formas físicas urbanas producidas por el accionar social, las decisiones individuales y colectivas, las tensiones y conflictos. En suma, investiga los fenómenos que dibujaron nuestra identidad en la historia y en el espacio urbano. La arqueología urbana posee la capacidad de explicar el presente a partir de los restos materiales del pasado de la ciudad. En muchas ciudades del mundo, se realizan proyectos de arqueología aplicada a obras en construcción, al planeamiento urbano, al saneamiento, a la educación y al turismo. De esta manera, se han realizado interesantes hallazgos. Un ejemplo de esto es el caso del Templo Mayor, que dio lugar a un museo y zona arqueológica en el


centro histórico de la ciudad de México. La mayoría de los/as arqueólogos/ as urbanos trabajan en instituciones públicas. Representan los intereses del Estado y de la ciudadanía en lo que respecta a la protección, conservación y preservación de los recursos arqueológicos de la ciudad.

Fragmento botella. Sitio Villarino Barracas.

Hueso, extracción en obra. Emisarios La Bola

Perfil excavación, Barraca Peña.


Se entiende por bien arqueológico, vestigio u objeto arqueológico, todo tipo de resto material hecho o modificado por los seres humanos, aislado o formando parte de colecciones, que cumpla con los siguientes requisitos: – Poseer más de cien años de antigüedad. – Provenir de excavaciones (científicas, clandestinas o accidentales) o de la exploración sobre la tierra, en el subsuelo o bajo las aguas. Esto se refiere, específicamente, a objetos que hayan salido de su contexto, de uso cotidiano, por descarte, pérdida u otro motivo. Ejemplo de ello serían: artefactos precolombinos, porciones de estructuras provenientes del desmantelamiento de sitios con arte rupestre o de construcciones históricas –por ejemplo, ruinas jesuíticas–, entre otros. Por lo tanto, no están contemplados, para su registro, aquellos objetos antiguos que han permanecido en uso continuo dentro de una sociedad (personal, familiar, institucional).


Hallazgos. Barraca Peña - Fonda -

Ejemplos de ello serían obras de arte (entendiendo por esto obras producidas con fines comerciales como cuadros o esculturas), muebles u otros objetos que han integrado el patrimonio familiar por generaciones. En consecuencia, son restos materiales susceptibles de ser registrados como bienes arqueológicos:1 – Artefactos de distintos materiales (piedra, madera, cerámica, fibras vegetales y animales): textiles, cestería, metal, hueso, vidrio, plumas, cuero, valvas, entre otros. – Restos orgánicos: madera, carbón, tejidos animales y humanos (huesos, cuero, tejidos blandos momificados), entre otros. – Fragmentos de rocas con pinturas o grabados (arte rupestre). Estos bienes poseen un valor cultural reconocido y aceptado en un sector de la sociedad. Dicho valor es muy difícil de cuantificar de manera monetaria. Lo denominamos “valor arqueológico”. Todo bien arqueológico es de dominio público y se caracteriza por no ser renovable y ser finito. También es un importante insumo de los servicios de recreación, turismo, educación e investigación. 1 Ley Nacional de Protección del Patrimonio Arqueológico y Paleontológico N°25.743 del año 2003.


Herraduras de Cabola y Barracas.

El patrimonio arqueológico forma parte del Patrimonio Cultural de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires21 (PCCABA). El PCCABA es el conjunto de bienes muebles e inmuebles, ubicados en el territorio de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, cualquiera sea su régimen jurídico y titularidad, que en sus aspectos tangibles e intangibles, materiales y simbólicos, y que por su significación intrínseca y/o convencionalmente atribuida, definen la identidad y la memoria colectiva de sus habitantes. 2 La Ley Marco de Patrimonio Cultural LCABA N° 1227 del año 2003, es el marco legal para la investigación, preservación, salvaguarda, protección, restauración, promoción, acrecentamiento y transmisión a las generaciones futuras.


El patrimonio arqueológico implica la identificación de zonas arqueológicas constituidas por sitios o enclaves claramente definidos, en los que se comprueba la existencia real o potencial de restos y testimonios de interés relevante. También se identifican bienes arqueológicos de interés relevante, extraídos o no, tanto de la superficie terrestre, como del subsuelo o de medios subacuáticos.

Obra emisarios La Boca.

Sector Restaurado. Túneles Manzana de las Luces.

Zarandeo en Casa Andreani. La Boca.


El patrimonio arqueológico de una población forma parte de su memoria histórica y material. Es su reserva de conocimientos. Es importante para abordar problemas ambientales llamados “culturales” en zonas en emergencia y/o de opulencia. Sirve como base de sentido común para revertir la crisis ambiental definida por la falta de acceso al conocimiento. En términos de desarrollo sustentable, la actividad arqueológica puede entenderse como un proceso socio ambiental que plantea la necesidad de manejar los recursos culturales y naturales sin agotarlos, proponiendo la rehabilitación y el saneamiento. Esto debe conducir a compatibilizar el crecimiento económico, la equidad social y la continuidad del potencial cultural y natural.


Hallazgo de vajilla en fonda. Barraca Pe単a.


Los/as arqueólogos/as son profesionales formados/as en la Universidad. Como tales, utilizan dos clases principales de herramientas: – Herramientas intelectuales: conforman el bagaje teórico que sirve para el desarrollo de un problema y diseño de una investigación. Los/as arqueólogos/as deben elegir un marco teórico y metodológico, a la luz del cual, adquieren sentido los hallazgos y conclusiones. Estas herramientas, que comienzan a ser usadas en forma previa a los trabajos de campo, se aplican en el relevamiento de datos y vuelven a ser utilizadas luego, para desarrollar conclusiones y comunicaciones. – Herramientas manuales: conforman el equipo práctico para el relevamiento de datos, tanto en el trabajo de campo, como en el de laboratorio. Se trata de herramientas de excavación, medición y registro, como pinceles, cucharines, palas, palitas, baldes, zaranda, metros de madera, cintas métricas, baldes, teodolitos, brújula taquimétrica, calibres, lupas, bolsas y rótulos.


Detalles decorativos de vajilla. Casa Andreani.


– Elaboración de un diagnóstico del valor patrimonial e informativo de un bien o lugar. Para su realización, se desarrolla un problema de investigación utilizando las herramientas intelectuales mencionadas arriba. Estas se aplican al análisis y crítica de fuentes históricas, como la cartografía histórica, planos catastrales o de infraestructura de una casa, datos de censos, guías comerciales, testamentos, etc. – Realización de un documento de valoración, donde se estima la cantidad y calidad del registro arqueológico del que dispone un lugar. – Establecimiento de una estrategia de investigación de campo que puede, o no, utilizar técnicas de excavación. – Realización de un sistema de registro tridimensional que implica la localización y registro fotográfico y gráfico de los hallazgos. Los hallazgos son separados en bolsas con rótulos, teniendo en cuenta medidas de conservación preventiva. – Una vez excavado y relevado un sitio, se evalúan los medios para su mejor conservación y apreciación pública.


Hoy en día, existe la arqueología sin excavación, por ejemplo, cuando se realizan relevamientos de medidas para investigar espacios arquitectónicos. Cuando se realiza una excavación, esta depende de su situación y tiempo disponible. En términos de tiempo de trabajo, la arqueología en la ciudad debe ser mucho más eficiente y rápida que en un lugar no poblado. Esto ha llevado a que, en la ciudad, existieran muchos proyectos de arqueología de rescate, como los registrados en la construcción de algunos bancos y obras en Puerto Madero y La Boca. – Cada uno de los materiales recolectados pasa a ser estudiado por especialistas. Por ejemplo, los huesos de animales serán estudiados por un zooarqueólogo, un biólogo o un ecólogo. De esta manera, cada especialidad aporta algo al estudio general. – Por último, los/as arqueólogos/as, además de volcar la información en publicaciones, presentaciones a congresos y libros, son corresponsables en la conservación del patrimonio. Para tal fin, interactúan con profesionales restauradores y conservadores que aplican sus conocimientos de los materiales para permitir la estabilización, depósito y exhibición de los mismos. La garantía más segura para conservar los monumentos y obras del pasado, reside en el respeto y estima que es- tos generen en la población. Es así, que los/as arqueólogos/as deben cumplir con el Registro Nacional del Patrimonio Arqueológico, cumplimentando fichas por yacimiento, colección, objeto y lote de objetos arqueológicos.


En arqueología existen algunos estudios clásicos que han dado fama a la profesión. Uno de ellos es el análisis de la antigüedad de una pieza. Se distinguen dos grandes métodos: absolutos y relativos. Los métodos absolutos se refieren a la utilización de técnicas de la química y la física para la datación. Los relativos utilizan conocimientos previos para identificar objetos y o sedimentos de manera comparativa. Entre los métodos absolutos más conocidos, se encuentra la datación por radiocarbono, mediante la cual se detecta la cantidad de carbono-14 que presentan diversas sustancias. De este modo, se determina la antigüedad de los elementos fabricados con ellas. Es especialmente útil en el fechado de elementos procedentes de materia orgánica, lo que incluye instrumentos de madera, textiles, papel, restos óseos y sedimentos. Con esta metodología, es posible fechar muestras de hasta 50000 años de antigüedad. En los últimos años, se mejoraron las técnicas mediante la Espectrometría de Masas con Aceleradores. Esto ha permitido su aplicación a períodos históricos recientes.


La dendrocronología es otra opción. Definida como la ciencia que se ocupa de la datación exacta de los anillos de crecimiento de las plantas arbóreas y arbustivas leñosas, se basa en el patrón de crecimiento de anillos, analizando patrones espaciales y temporales de procesos biológicos, físicos o culturales. Otra clase de estudios son los relevamientos no intrusivos que parten de la geofísica. Para tal fin, se utilizan todo tipo de lecturas físicas del subsuelo, empleando georradares e inductores eléctricos. Con estas tecnologías, es posible realizar un mapeo o ecografía del suelo.

Herramientas construcción naval. La Boca.

Vista excavación Zencity (CPPHC_ DGPEIH)

Sitio Rocha 901 hacia 1930.


Si bien la ciudad no cuenta con un Museo Arqueológico, posee instituciones que se han encargado de producir investigaciones y colecciones arqueológicas. Las colecciones se inician a partir de la década de 1980 con las investigaciones realizadas en el Caserón de Rosas en Palermo, en el Zanjón de Granados y en otros sitios de San Telmo. En este sentido, hay sitios donde la intervención arqueológica ha tenido alta repercusión pública como los casos de Aduana Taylor, el Muelle de Pasajeros o las Galerías Pacífico. La constitución de estas primeras colecciones arqueológicas se desarrolló desde el ámbito académico y vecinal (Programa de Arqueología Urbana de la Facultad de Arquitectura de la UBA y la Comisión Pro Rescate Arqueológico de La Boca y Barracas). A partir de 1997, el Gobierno de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires comienza a desarrollar un Programa de Arqueología que genera estudios y colecciones como el de la Casa Ezcurra y el de la plaza Roberto Arlt.


Las colecciones arqueológicas se institucionalizan con varios proyectos de arqueología de rescate en obras públicas de la ciudad, así como también con la promulgación de la Ley Nacional de Protección del Patrimonio Arqueológico y Paleontológico.

Tapa de metal y madera. 1874.

Tapa de metal y madera. 1877.

Hueso encontrado en Vuelta de Rocha.


Carrera: Licenciatura en Ciencias Antropológicas, Facultad de Filosofía y Letras, UBA. Puán 470 – Moreno 350 depant@filo.uba.ar http://www.filo.uba.ar/contenidos/ carreras/antropo/ Seminario: Arqueología Urbana de Buenos Aires, Carrera de Guía de Turismo especializado en Buenos Aires, Instituto de Formación Técnica Superior N°7, Ministerio de Educación Gobierno de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires. Av. Gaona 1502 1º piso T.E.: 4581-8804, de 18:30 a 21:30 hs. cent7_anexo@buenosaires.edu.ar http://cent07.buenosaires.edu.ar/ Materia: Arqueología y Antropología, Carrera “Licenciatura en Museología y Gestión del Patrimonio Cultural”, Universidad del Museo Social Argentino. Sarmiento 1565 Teléfono: (54-11) 5530-7600 informes@umsa.edu.ar http://www.umsa.edu.ar/Carreras-deGrado/Cs-Conservacion/Licenciaturaen-Museologia.aspx


Materia: Arqueología, Escuela Nacional de Museología (ENAM). Moreno 711 5° piso 4342-6645 escuelademuseologia@yahoo.com.ar http://museolocos.blogspot. es/1200012660/ Curso de patrimonio arqueológico: Programa de Actualización “Instrumentos de valoración y difusión de los bienes culturales”, Facultad de Arquitectura Diseño y Urbanismo, UBA. Ciudad Universitaria, Pabellón III, 4º piso 4789-6235 / 36-4789-6240 gpc@fadu. uba.ar, gpc@live.com.ar http://www.gestionpatrimonio.com. ar/autoridades.html Cursos extracurriculares: Arqueología de La Boca y Barracas, Programa Historia Bajo las Baldosas, CPPHC. 4323-9796 bajolasbaldosas@buenosaires.gob.ar http://www.facebook.com/#!/ CPPHC?v=info http://http://www.buenosaires.gob. ar/areas/cultura/ http://blogs.buenosaires.gov.ar/cpphc

Medición ladrillos. Barraca Peña.

Herramientas. La Boca.


Comisión para la Preservación del Patrimonio Histórico Cultural de la Ciudad de Buenos Aires Programa Historia Bajo las Baldosas. Av. De Mayo 575 0f. 505 4323-9796 bajolasbaldosas@buenosaires.gob.ar http://historiabajolasbaldosas.edub- logs.org Instituto de Investigaciones Históricas de la Manzana de las Luces Dr. Jorge Garrido. Perú 272 4832-4629 iihml2@hotmail.com www.iihml.org.ar Dirección de Patrimonio e Instituto Histórico. Venezuela 469 4342-1834 http://bsasciudadviva.blogspot.com/

Superposición plano estacionamiento sobre planta penitenciaria. Parque Las Heras.


Centro de Arqueología Urbana Instituto de Arte Americano Mario Buschiazzo, Facultad de Arquitectura Diseño y Urbanismo, UBA. Ciudad Universitaria, Pabellón III, 4° piso 4789-6271 cau@fadu.uba.ar cau@fibertel.com. ar www.iaa.fadu.uba.ar/cau Fundación de Historia Natural Félix de Azara, Universidad Maimónides. Hidalgo 775 4905-1100 Info@fundacionazara.org.ar www.fundacionazara.org.ar Cooperativa Arqueológica Floresta. Gaona 4660 http://ulisescamino.es.tl/Proyectoarqueol%F3gico-Flores.htm Instituto Nacional de Antropología y Pensamiento Latinoamericano. 3 de Febrero 1378 4782-7251 / 4783-6554 renycoa@inapl.gov.ar www.inapl.gov.ar Los Espacios de las Producción. Ciudad Universitaria, Pabellón III, 4º piso 4794-8584

Huesos calcinados. Vuelta de Rocha.

Carozos de Durazno. La Boca.


Perfil excavación. Sector Tambo del Zanjón.

Dentro de su política de educación para la preservación, la Comisión para la Preservación del Patrimonio Histórico Cultural de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, a través del programa Historia Bajo las Baldosas31y de manera conjunta con la Junta Central de Estudios Históricos y varios organismos gubernamentales y no gubernamentales, ofrece visitas guiadas a lugares bajo las baldosas.

3 Objetivo del programa Historia Bajo las Baldosas: que los habitantes conozcan la transformación urbana, tomando contacto con la magnitud de las obras hidráulicas, sanitarias y de agua potable, con la construcción y ampliación de la red de transporte subterráneo y con la recuperación de túneles y galerías históricas, así como animales prehistóricos y descurimientos arqueológicos hallados bajo tierra. tierra.


Tertulias en escuelas “Buenos Aires Viajando en el Tiempo”. Tertulias ambulantes en Plaza de Mayo. Caminatas arqueológicas por La Boca. – Floresta – Corporación Cementerio Británico de Chacarita – Bomberos Voluntarios de La Boca – Ateneo Popular de La Boca – Unidad de Sistemas de Inteligencia Territorial SSP MDU GCABA – Museo Ambiental Itinerante Agencia PA MAyEP GCABA – Buenos Aires Futura CoPUA MDU GCABA. Talleres estratégicos para escuelas medias. Voluntariado Bajo las Baldosas. Cursos extracurriculares de Arqueología Urbana. Cursos de formación de docentes.

Ingreso al Zanjón de Granados.


Se puede participar en actividades que envuelven patrimonio arqueológico: Museo Nacional de Bellas Artes – Sala de Arte Precolombino Andino. Av. Del Libertador 1473 (Palermo) 5288-9900 Museo Nacional del Hombre. 3 de Febrero (Belgrano) 4783-3371 Museo Histórico Nacional. Defensa 1600 (San Telmo) 307- 4457 Museo Argentino de Ciencias Naturales Bernardino Rivadavia. Av. Ángel Gallardo 470 (Caballito, Villa Crespo) 4982-6595 / 8370 4982-1154 / 4494 Museo del Agua y de la Historia Sanitaria. Riobamba 750 (Balvanera) 6319-1104 Zanjón de Granados – Casa Mínima. Defensa 755 (San Telmo) 4361-3002 Museo de la Casa Rosada. Hipólito Yrigoyen 219 4344-3804 / 4671-0200 Convento de Santa Catalina de Siena. San Martín 705 (San Nicolás) 5238-6040


Librería Wussmann Venezuela 570 (Monserrat) 4331-1887 Concesionaria Toyota. Peru 470 / Venezuela 564 (Monserrat) 4343-7009 El Palacio de las Artes. Zapiola 2196 (Belgrano) 4542-7904 Ateneo Popular de La Boca. Av. Benito Perez Galdós 315 4362-4337 Michelangelo. Balcarce 433 (Monserrat) 4342-7007 Departamento Extensión Educativa y Recreativa ME GCABA. http://www.buenosaires.gob.ar/areas/ educacion/aer/index.php?menu_id=23986

Plan hidráulico.

http://www.planhidraulico.buenosaires. gob.ar/?menu_id=21112

Ministerio de publicaciones.

Desarrollo

Urbano

http://ssplan.buenosaires.gob.ar/

Mapeo del subsuelo

http://ssplan.buenosaires.gob.ar/index. php/mapeo-del-subsuelo

Buenos Aires Futura.

http://bafutura.edublogs.org/

Riachuelo.

http://www.buenosaires.gov.ar/areas/ jef_gabinete/riachuelo/index.php?menu_ id=24170

Proyecto de historia ambiental.

http://www.buenosaires.gov.ar/areas/ med_ambiente/apra/educ_com/museo/ historia_ambiental.php?menu_id=32327

Programa de Recuperación Urbanística y Ambiental del Barrio de La Boca http://www.buenosaires.gov.ar/areas/planeamiento_obras/unidad_laboca/index. php?menu_id=21865

Programa de Voluntariado Dirección General de Fortalecimiento de la Sociedad Civil del Ministerio de Desarrollo Social. http://www.buenosaires.gov.ar/areas/ des_social/fortal_soc_civil/voluntariado/ voluntariado.php?menu_id=22669


¿Qué es la arqueología urbana?  

Diseño y diagramación de las guías de la Comisión para la preservación del patrimonio histórico cultural de la ciudad de Buenos Aires

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