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Aquí está el truco Un breve análisis del contrato demuestra cómo la empresa con los nombres “Algec, Argos, Unifika” engaña a sus clientes.

El contrato: Los clientes que solicitan el préstamo tienen acceso brevemente a este documento, mientras los encargados convencen de que todo está en orden. En la foto el “Licenciado Guillermo Hernández”, uno de los gestores.

La trampa: El contrato menciona que sólo se hará una “evaluación técnica” pero el discurso de los gestores afirma que ellos tramitarán un crédito. Cuando la gente defrauda reclama Argos responde: “Yo nunca te dije que te iba a dar un crédito, lo que tú contrataste es una prestación de servicios”.

Los famosos “Anexos B, C y D”: Todas la precisiones de contrato terminan en los anexos. Sin embargo estos no son mostrados a los clientes que piden el préstamo. En muchos casos en los anexos se fijan las cantidades que se pagarán a la empresa.

La contradicción: Mientras el contrato indica que el depósito para el pago de la gestoría debe realizarse en una “institución financiera”, los empleados insisten que se les entregue el dinero en la oficina. De esta forma el cliente no tendrá cómo comprobar que hizo el pago de honorarios


Un contrato amañado II Los supuestos beneficios: El contrato utiliza términos vagos para hablar de los derechos del cliente pero cuando habla de las obligaciones hacia a la empresa es muy específico.

Según la ejecutiva financiera consultada por SNL, la única referencia externa que toma en cuenta el banco para autorizar un préstamo es el buró de crédito.

¿En dónde?

¿Ante quién?

Deja abierto el término “cantidad menor a lo solicitado” y no se especifica el monto. La empresa puede decir que consiguió un préstamo de “0 pesos” y no estaría incumpliendo el contrato.

“Nosotros podemos, tú no”: El gestor menciona que la empresa no puede revelar información del cliente. El contrato dice lo contrario y obliga al cliente a guardar secreto sobre el mismo.

“El gestor me dijo otra cosa”: El contrato rechaza cualquier acuerdo verbal. Parte de la estrategia de los gestores es ganar la confianza del cliente con promesas que no pueden cumplir porque no existen en el documento que firman.

“Firma que no te estoy tratando mal antes de que te trate mal”: La empresa pide al cliente que renuncie a demandarla por dolo, mala fe o error antes de que ocurra una acción que pueda ser calificada de esa manera.


Autopsia de un contrato engañoso