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Aug. 14 - 20, 2019 Editor: Alejandra Luna • mundoazteca@thedailyaztec.com

Mundo Azteca

The Daily Aztec

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Mi vida yucateca durante intercambio por Alejandra luna EDITORA

Un ‘xix’, la palabra más utilizada por los yucatecos. Es demasiado fascinante ver cómo cada estado de la república mexicana tiene sus propias palabras. En mi vida había escuchado tantas palabras mayas, y eso ocurrió durante mi estancia de intercambio en Mérida, Yucatán. La mayoría de las palabras son tan difíciles de pronunciar que en algunas ocasiones tuve que investigar su significado, su pronunciación y cómo se escribían. La aventura yucateca ha terminado, pero llena de experiencias y aprendizaje. Desde que me dijeron que mi carrera requería de un intercambio, no la pensé ni dos veces y me inscribí. Según yo me sentía muy fuerte, pensé, “solamente será un mes no creo que me voy a extrañar a mi familia”. Error, nunca imaginé que si los iba a extrañar tanto. Días antes de abordar el avión, lloraba por las noches sin que se dieran cuenta y los insomnios se volvieron más intensos y los nervios se apoderaron de mi. Yo seguía aparentando mi gran emoción y mi valentía ante mi familia y amigos. Me pregunté varias veces que estaba pensando cuando me registré al programa. Duré semanas buscando la respuesta y por más que trataba de encontrarla no podía. Sin embargo, fue hasta hoy que comprendí porque quise irme lejos de mi familia por un mes.

Foto por Alejandra Luna

Zona arqueológica maya de Edzná en la ciudad de Campeche.

Quise ponerme a prueba para saber que se sentía salir de mi zona de confort y la burbuja que me rodeaba. Nunca había sobrepasado esa línea por miedo a lo desconocido y porque me sentía cómoda estar ahí. Hoy veo las cosas diferente, ya no tengo tanto miedo a comenzar algo nuevo. Ya no le temo tanto a tomar decisiones sin titubear y desconfiar de mi misma. Ojalá esto me dure para siempre y no regresen las inseguridades que a veces no me dejan avanzar. Este mes lejos de casa me ha

servido para valorar el tiempo en familia, para disfrutar cada momento con mis seres queridos, lo que tengo, lo que soy y de donde vengo. Conocí más a fondo mis capacidades, a valorar mi tiempo a solas, pude pensar hacia dónde quiero ir y qué quiero lograr para mi futuro. Estoy lista para comenzar los nuevos retos de este semestre y lo que resta del año. Además, de estudiar en una la Universidad Marista de Mérida, experimenté comidas, lugares, el idioma maya y comparé la cultura estadounidense con la mexicana.

Me di cuenta que los universitarios en México siguen viviendo con sus padres hasta que terminen su carrera universitaria y lleguen al matrimonio. En cambio, aquí los estudiantes que deciden ir a la universidad tienen que moverse de casa porque muchas veces la universidad está en otro estado o horas lejos de casa. Me siento afortunada de seguir viviendo con mis papás porque sigo muy apegada a ellos todavía. Durante estas semanas, me divertí con mis compañeros y conocí a personas increíbles

que extrañaré y con quienes espero seguir en contacto. Pasamos momentos muy divertidos y uno que otro momento amargo, pero todo es parte de la experiencia de un intercambio. La gente en Mérida es la más amable, cálida que he conocido y su acento tan único como ellos. Mi familia anfitriona siempre estuvo atenta y me arropó desde el primer día para no sentirme sola, y eso lo agradeceré por siempre. Conforme pasaban los días, me di cuenta de que México tiene mucho más que ofrecer de lo que los medio relatan y presentan a la sociedad. México es historia, cultura, amabilidad en donde sus colores pintorescos, sus ruinas, sus bosques y sus playas lo hacen ser único. Para los estudiantes que piensan hacer un intercambio durante su educación en la Universidad Estatal de San Diego y tienen miedo, háganlo no se arrepentirán. Este viaje los ayudará a conocer más sobre ustedes, podrán aprender de un nuevo país y mirarán de otra perspectiva el mundo entero. Fue hasta el último día que supe que significaba un ‘xix’, los yucatecos la utilizan para referirse a un poco cuando están tomando o para alguna otra actividad. Mérida, te quedarás por siempre en mi corazón. Tu amor al recibirmé fue lo que me hizo querer regresar una vez más. Alejandra Luna es estudiante de último año de español. Síguela en Twitter @alelunaglls.

Opinión: Un tiro al blanco como minoría en mi país por Antonio márquez ESCRITOR

En las últimas dos semanas han pasado dos tiroteos donde los latinos han sido el motivo principal de odio y el blanco fácil. La primera vez que fui afectado por una balacera fue en el 2016. El 12 de junio de ese año hubo un acto de odio en contra de la comunidad LGBT en el club nocturno Pulse de Miami. En donde alrededor de 49 personas perdieron la vida, y un día después de este atentando mis compañeros y yo tuvimos una junta en el antro donde yo trabajaba. Escuchar que alguien quería matar a tanta gente, y que podría pasar en nuestro club me dio mucho miedo. A su vez, sentía coraje porque no sabía cómo defender a los que nos quisieran hacer mal y ayudar a las familias que fueron afectadas, pero también preocupado por no saber cuándo nos iba a tocar a nosotros. El pánico que tuve ese entonces hizo que mi

inconsciente reaccionara de una manera diferente. Cada vez que una caja se caía o cerraban una puerta muy fuerte pensaba que me encontraba en peligro. Estos nuevos atentados de odio los relación con los del 2016, porque también fue dañada una comunidad minoritaria y que muchos no quieren. Desde ese atentado, mi interior puso un tiro en blanco en mi espalda porque soy parte de esas comunidades minoritarias que algunos de nuestra sociedad odian. Duré tiempo saliendo a la calle con miedo a no regresar a la casa y sin poder divertirme con mis amigos por miedo a las balas. Unos días antes de que pasaran los tiroteos, estaba en una entrevista con un amigo para un proyecto en donde los soñadores o estudiantes de DACA pudieran contar sus historias y comenté cómo me sentía siendo un tiro al blanco hacia los retractores. Es triste ver como el color de piel, idioma y cultura puedan traer odio y sed de venganza a las comunidades minoritarias que viven en este país y pierden

la vida en atentados racistas. Durante el desfile de ‘Pride’ de este año, fueron contratados muchos agentes de seguridad y vigilancia, sin embargo, no me sentía seguro de caminar por las calles apoyando a la comunidad. Imaginaba que en algún momento alguien llegará y mataría a muchísima gente inocente y no fuese tratado como un criminal por su color

balaceras, algunas veces una tras otra, en donde los latinos son afectados. Desde que pasó el acto de racismo en Walmart en El Paso, Texas, la gente hispana vive con más pánico. Las declaraciones dadas por el atacante donde dijo que él quería matar a gente latina, es por eso que acudió a un lugar que es demasiado visitado por la

“Al final del día, mi identidad, el color de mi piel y mis raíces me hace sentir como un objetivo en movimiento, pero el miedo y el odio no me detendrá a vivir mi vida”. – Antonio Márquez, Escritor de Mundo Azteca. de piel. El miedo de ser víctima no me paraliza, ni me impide salir adelante. Ahora, cuento con más habilidad de estar alerta en donde están las salidas de emergencias y qué hacer si llego a estar en un atentado. Día a día, se han escuchado nuevos casos e historias de

comunidad hispana. Estos casos de racismo se han dado frecuentemente desde hace tres años atrás afectando a un país entero y no solamente minorías. Lalo Alcaraz, hispano americano caricaturista, dibujó un latino con un tiro al blanco en la espalda, y esa persona puede ser mi primo, mi vecino

o yo. Alcaraz dio a entender que a cualquiera de nosotros nos puede suceder, solamente por estar en el lugar y la hora equivocada. Al final del día, mi identidad, el color de mi piel y mis raíces me hace sentir como un objetivo en movimiento, pero el miedo y el odio no me detendrá a vivir mi vida. Siento que el gobierno debe de tomar una acción inmediata del uso de armas de fuego, no sólo porque mi comunidad está en riesgo, sino porque todos en EEUU lo están. No podemos seguir viviendo con miedo al salir a la calle y pensar que en cualquier momento nos atacarán por la espalda. Ojalá, la leyes cambiarán y pare el uso de armas de fuego. Tristemente, el odio hacia las minorías y el señalamiento por el tipo de piel nunca cambiarán y el racismo seguirá. Con este tiroteo se sumó a 250 a lo que ve de ese 2019. Antonio Márquez es estudiante de último año de periodismo. Síguelo en Twitter @antoniotmarquez.

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08-14-2019  

Volume 106, Issue 1

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