Page 1


Matthew Sterling

EQUIPO REDACCIÓN Oscar Martínez "Galys" Rafa Robledo MAQUETACIÓN Ángela Martínez DISEÑO Ángela Martínez COLABORA Albert Barrios (The Magpie Salute live at Under the Bridge) Jose Montilla (25 años de harmonias sureñas)


Cuando pensamos en el segundo número de GRAVELROAD MAG, nos inclinamos en un primer momento por hacer una revista sin más pretensiones y donde añadiríamos algo sobre Marc Ford. Pero poco a poco nos dimos cuenta de que no podríamos hacer un simple especial sobre uno de los músicos más influyentes del rock. Antes o después si dejáramos pasar de largo la oportunidad de rendirle un merecido homenaje, terminaríamos arrepentidos y tirándonos de los pelos, así que finalmente nos pusimos a ello y al igual que en su anterior visita (2014), en esta ocasión volvemos a publicar un número completamente dedicado a Marc Ford, donde hablamos de su trayectoria como músico, (pasado, presente y futuro), de su actual proyecto en común con Rich Robinson (The Magpie Salute) y por supuesto de su tour por España junto a su banda The Neptune Blues Club. Dedicamos unas líneas a “The Southern Harmony and Musical Companion”, primer disco donde Marc Ford uniría sus fuerzas a The Black Crowes. Casualmente este 2017 ha cumplido su 25 aniversario, un disco que para muchos de algún modo ha cambiado el rumbo del rock. La gira de Marc Ford con The Neptune Blues Club ha despertado mucha expectación por Europa, llenando en cada rincón por donde se dejan caer. Para muchos este proyecto de Marc es algo completamente desconocido, pero no por ello deberíamos mirar hacia otro lado, al contrario, tendría que despertar en todos nosotros mayor curiosidad, y más aún cuando su propio hijo Elijah nos decía esto a principios de año: “Mi padre está verdaderamente emocionado por haber conseguido que The Neptune Blues Club grabaran juntos “The Vulture” en los estudios Tiny Phone de John Vanderslice (San Francisco, CA). Él describe este álbum como un “Sábado por la noche” mientras que a “Holy Ghost” lo definía como un “Domingo por la mañana”. Sus conciertos son muy eléctricos, mi padre está tocando la guitarra como no lo ha hecho en años, recordándome a cuando de pequeño lo observaba desde el lateral del escenario junto a The Black Crowes.” Incluso el propio Marc Ford en una entrevista que le realizamos en su gira del 2014 con motivo de la presentación de sus disco en solitario “Holy Ghost” nos contaba: "Podríamos decir que The Neptune Blues Club fue la primera vez que hacía algo verdaderamente novedoso. Sin intentar emular algo del pasado." Creo sinceramente que sobran argumentos para no desperdiciar la oportunidad de ver en acción a una leyenda viva del rock, uno de los guitarristas más influyentes de las últimas décadas, un simple hombre que un día decidió bajarse de los grandes altares para compartir con todos nosotros su pasión y su amor por la música. Espero que disfrutes de este viaje, que te diviertas y al mismo tiempo descubras nuevas cosas que despierten tu curiosidad, que este nuevo viaje por el camino de grava sea para ti al igual que ha sido para nosotros un pequeño sueño que se ha hecho realidad. Un sueño que no sería posible sin la colaboración desinteresada de todos esos músicos que han contestado a nuestras preguntas, sin cada uno de los que han perdido su tiempo en ayudarnos: Teenage Head Music, José Montilla, Pedro Miguel, Abert Barrios, Noelia Garcés... pero especialmente a Nico Bereciartúa y al propio Marc Ford.


“Con todo el dolor de nuestro corazón hoy nos despedimos de nuestro querido amigo Eddie Harsch. Eddie fue un músico brillante con un gran corazón. Debemos recordarle por su música, por su gran sentido del humor y por su visión positiva de la vida. Os queremos pedir a todos respeto a la privacidad de su familia. Rindámosle tributo celebrando su contribución musical al mundo, mostrándole nuestro cariño y rezando tanto por él como por su familia. Nuestros corazones siempre permanecerán con nuestro hermano musical”. Estas eran las palabras que su amigo Rich Robinson compartió en las redes sociales cuando fue conocida la fatal noticia de su fallecimiento, y posteriormente todas las personas que eran preguntadas sobre Eddie Harsch respondían de manera similar. Un gran tipo. Un tipo peculiar. Un buen amigo. Un bohemio de ajado aspecto siempre atrincherado en su tramoya de marfiles y teclados, siempre inmerso en su universo de armonías y sinfonías defendiendo su señorío sin extravagancias y discreción. Un personaje que contribuyó especialmente en la trayectoria musical de The Black Crowes, fundamental para comprender la grandeza de una formación a la que llega tras recibir una inesperada oferta difícil de rechazar. Los hermanos Robinson, aconsejados por Chuck Leavell, quien registró los teclados en su deslumbrante debut dos años atrás, se ponen en contacto con él y le emplazan a una audición. Previos escarceos junto a Muddy Waters acababa de grabar con Albert Collins “Iceman”, y anteriormente, en los ochenta recorrió carreteras con sus artilugios en la banda del armonicista James Cotton, aunque su primera aventura musical fue una especie de banda tributo a Emerson, Lake & Palmer llamada PHD. Tras varias pruebas esta parecía la gran recompensa que la música le concedía, una oportunidad que debía aprovechar.


No lo duda, reserva un billete de ida a Atlanta desde su Toronto natal y se reúne con los muchachos en una sesión de video preparatoria de su próximo trabajo. Una banda emergente, una banda joven y madura a la vez, una banda de gran potencial y notable porvenir se interesaba por un caballero curtido como él. Una banda arrogante, emocionante, desafiante, suficiente, increíble, asombrosa: The Black Crowes. En un primer momento la comunicación no parecía ser muy fluida, más bien distante, pero un incidente nocturno vivido junto a Johnny Colt parece ser suficiente como para ser reclutado en la formación. Ya está dentro. Ya es un nuevo cuervo. “The Southern Harmony And Musical Companion” es el estreno no sólo de Eddie Harsch, sino de otro joven y prometedor músico como Marc Ford, y las imágenes que ilustran el disco permiten percibir el carácter del señor Harsch. Los muchachos reciben en su portada a un satisfecho nuevo Matthew Sterling integrante, Marc Ford, mientras en la contraportada del vinilo asomaba en segunda fila, como si la cosa no fuera con él, el sexto hombre imprescindible para alcanzar los espacios, trascendental para hallar los desarrollos. Un tipo participativo con un background de grandísimo nivel dispuesto a contribuir con su conocimiento musical en beneficio del grupo. Y a fe que lo consiguió. Su bautismo es uno de esos volúmenes que no envejece a pesar de los años y permanece joven, actual, una especie de oasis espiritual en un desierto material. Académico, voraz, sobrio, excesivo. Un trabajo único que debe ser tratado como tal, como deberían ser tratados los otros tratados (valga la redundancia) musicales que firma junto a los cuervos hasta el año en el que lamentablemente se disuelve la banda por primera vez (volverían unos años más tarde con Adam MacDougall en los teclados, pero eso ya es otra historia). Paralelamente a su etapa con los georgianos graba con Thee Hypnotics “The Very Crystal Speed Machine”, cambia los teclados por el bajo con Detroit Cobras en “Life, Love And Leaving”, reúne a viejos camaradas en Bulldog facturando un disco homónimo, se une a Rich Robinson en “Paper” o colabora con bandas de Canadá como Mighty Duck Blues Band.


Había recorrido el planeta mostrando la ternura del Hammond, compartiendo el romanticismo del Wurlitzer, entonando melodías que divinas manaban de cualquiera de sus órganos y precisaba descanso. No sólo físico, mental también. Decide mantener la distancia, cobijarse al calor del hogar rodeado de sus seres queridos y permanecer en ese segundo plano que le caracterizaba. Años sufridos, periodos melancólicos, tormentos y recuerdos. El subconsciente de un ser ambulante en una superficie acotada castigaba su mente y el retiro le

Matthew Sterling

esclavizaba; la conciencia reclamaba reflexión y su alma necesitaba acción. Transcurrido un tiempo recibe de nuevo otra llamada providencial, recordando aquella que le hizo volar de Ontario a Georgia y le permitió graznar con los cuervos. Épocas diferentes, parejas circunstancias, similares peticiones. ¿Otro golpe de suerte? The Magpie Salute es un nuevo aliciente. El reencuentro con antiguos compañeros, amigos y artesanos como Marc Ford, Rich Robinson y Sven Pipien al que se suman Joe Magistro, Matt Slocum, Adrien Reju y Katrine Ottosen devuelve la sonrisa a un Eddie Harsch que logra ver la luz al final de un túnel. La siente, la percibe, la acaricia al igual que las teclas del Hammond, el Wurlitzer, pianos, pianolas y todo vuelve a su ser, las sesiones de ensayo funcionan, perdura la conexión y el 19 de enero de 2017 sería la fecha elegida para volver a pisar un escenario, concretamente el neoyorkino The Gramercy Theatre. Ese día los allí presentes echaron de menos a Eddie Harsch. Ese día el espíritu de Eddie Harsch estuvo presente. Su corazón latió libre, su alma partió y su música permanece.


El 19 de agosto 2016 Rich Robinson volvía a Woodstock, NY, para participar en la que sería su segunda Woodstock Sessions (recordemos que la anterior se remonta a mayo-junio del 2014 y posteriormente publicarían un doble disco de esa aventura). Para esta ocasión, Rich Robinson quería hacer algo diferente y por ello buscó el respaldo de un buen puñado de amigos, entre los que destacaban ex-miembros de The Black Crowes como Marc Ford, Sven Pipien y Eddie Harsch. Durante los tres días que duraron las Woodstock Sessions surgiría la idea de crear algo distinto en conjunto entre descansos y actuaciones, algo con lo que el propio Rich llevaba soñando hace años. Es entonces cuando comienza a germinar la idea de crear una jam band con todos esos colegas de profesión a los que tanto admira. Poco después de las Woodstock Sessions se confirma la creación de esa super banda a la que ponen de nombre THE MAGPIE SALUTE, anunciando el mismo día un único concierto en NY en enero del 2017. En un primer momento la mayoría de la prensa especializada hizo caso omiso y miró hacia otro lado, hasta que llegó la evidencia de que esto no era una simple y momentánea reunión de amigos. Aquella noche de


concierto en NY tuvo que ser prolongada a cuatro noches consecutivas donde terminarían colgando el cartel de Sold Out, por lo que estamos en un momento clave en el nacimiento de la formación. The Gramercy Theatre de New York fue el primer lugar donde pisarían un escenario como The Magpie Salute, y tras esas noches muchos de los allí presentes definirían aquellas noches como algo impresionante, calificando a The Magpie Salute como la última gran Big Jam Band de la historia del rock Para los fans de un disco como “The Southern Harmony and Musical Companion” (The Black Crowes) del que casualmente este 2017 se celebra su 25 aniversario, sería una tarea difícil de describir con palabras poder vivir en primera persona esas cuatro noches en el Gramercy Theatre frente a una formación de tal calibre, compuesta (como te comentaba anteriormente) por miembros de The Black Crowes, desde el propio Rich, pasando por Marc Ford y Sven Pipien, junto a componentes de la Rich Robinson Band como Nico Bereciartúa, Joe Magistro, Matt Slocum y las vocalistas Adrien Reju y Katrine Ottosen. Como muchos de vosotros sabréis, ahí también tendría que estar Eddie Harsch a los mandos de las teclas, pero Eddie dejaría de modo repentino este mundo poco antes de ese concierto y finalmente Matt Slocum ocuparía su lugar..


No fueron pocos los que pensaron que aquellas cuatro noches no se volverían a repetir. Pero unas semanas después del éxito cosechado en NY, la banda anuncia que vendrán de visita por Europa, concretamente a Londres donde confirman una única fecha. Pero una vez más, al igual que en NY se ven obligados a ampliar las fechas de Londres tras el aluvión de entradas solicitadas, así que volvería a prolongarse por cuatro noches como en su show predecesor, cuatro noches donde el Under The Brodge de Londres colgando de nuevo el cartel de Sold Out. Los set list de Magpie Salute compaginan temas de The Black Crowes, covers de algunas de sus bandas favoritas, canciones de Rich Robinson y por supuesto de Marc Ford. Es este último quien lleva el mayor número de halagos por parte del público presente en cada uno de los conciertos, llegando a tal punto que poco a poco en las redes sociales ya se le comienza a conocer como MFF (Marc Fuckin Ford), que es como los fans le gritan tras cada suculento y explosivo solo de guitarra. Actualmente acaban de anunciar una extensa gira por USA durante finales de julio, todo el mes de agosto y septiembre, justo después de realizar una nueva (pero breve) escaramuza por el viejo continente. Aunque antes de todo ello, el 9 de junio llegará ese ansiado disco, un álbum donde excepto “Omission” (único tema de estudio), se tratará de temas del directo grabado íntegramente en esas sesiones frente al selecto público que pudo estar presente en el Applehead Recording de Woodstock, New York. Un álbum cuyo mayor aliciente será sin duda alguna, aparte de tener juntos a un buen puñado de cuervos, poder escuchar los teclados al inmenso Eddie Harch poco antes de dejar este mundo.

Marc Millman


Imagínate ser un joven pero reconocido guitarrista en tu país, un perfecto heredero del pasado musical de tu padre. Un día decides colgar una cover de uno de tus venerados músicos más influyentes en youtube y de repente ese personaje se pone en contacto contigo, entablas una relación y cuando menos te lo esperas terminas siendo parte imprescindible de su banda. Sí, es el sueño de muchos músicos nóveles, un sueño que en el caso de Nico Bereciartúa se haría realidad. Nico es un guitarrista asentado en Argentina, cuyo padre fue uno de los músicos más importantes de su país, fundador de la histórica banda RIFF junto al prodigioso guitarrista Pappo. Con su propio padre fundaría Viticus, formación que abandonaría para seguir su propio camino y grabar su primer y único disco hasta la fecha, un álbum completamente instrumental con el que consigue numerosos Arnaud Lerondeau premios y halagos. Pero en la actualidad Nico está embarcado en otro sueño, ese del que a día de hoy aún le cuesta asimilar que se hiciera realidad.


Para los que no te conocen ¿Quién es Nico y de donde procede ese apellido? Soy un guitarrista argentino de 36 años y mi apellido, Bereciartúa, casualmente viene de la provincia de Guipúzcoa, concretamente de un pueblo llamado Segura al que tuve la suerte de visitar en varias ocasiones. Recientemente leí una entrevista donde tu padre declaraba que de pequeño ya te quedabas impresionado viendo tocar la guitarra a Pappo. ¿Qué significa Pappo para Nico? Significa mucho, ya que aparte de ser un músico increíble, él era un personaje muy admirado en toda la Argentina y para los que lo conocimos de cerca os puedo asegurar que era un tipo muy generoso, con un corazón enorme. Aprendí mucho escuchando y viéndole tocar, pero sobretodo charlando con él. Pappo fue uno de los guitarristas que más me influyó y creo que hay bastante de su técnica en mi manera de tocar. Ese niño observaba fascinado como tocaban RIFF (la banda de su padre y Pappo) y pasa de asistir a clases de guitarra a tocar con Viticus, junto a tu padre. Supongo que supuso mucho para ti el subirte a un escenario y formar parte de Viticus. ¿Recuerdas la primera vez que tocaste con ellos? Viticus empezó en la casa de mi padre como una reunión improvisada, ni nos imaginamos que iba a ser un proyecto tan sólido como terminó siendo. El primer show fue abriendo para la banda de unos amigos en un lugar llamado La Roca en el barrio de Chacarita, a donde mucha de la

gente se acercó para ver qué era lo que estaba haciendo Vitico, mi padre. Pasa el tiempo y te inclinas por seguir tu trabajo en solitario, un primer álbum instrumental totalmente auto-producido que te abre las puertas de la industria musical. ¿Por qué decidiste dar ese salto y por qué un álbum instrumental? ¿Estás trabajando en algo nuevo? Yo venía de escribir canciones instrumentales para los discos de Viticus. Cuando decidí alejarme de la banda ya tenía algunas canciones y no quería dejar que pasara mucho tiempo entre mi salida de la banda y mostrar algo mío, por eso me encaminé hacia el material instrumental que tenía y la verdad, nunca me imaginé que iba a tener tan buen recibimiento, y menos hasta el punto de ganar el premio Gardel (son los premios a la música más importantes de Argentina). En este momento estoy trabajando en mi segundo disco que en su mayor parte será instrumental, ya que en esta ocasión también incorporaré algunas canciones cantadas. Eres un guitarrista de los pocos que no pone por delante de la canción el virtuosismo a las seis cuerdas. Es que a mí me gustan las canciones por encima de cualquier solo de guitarra u otro instrumento. Creo que por lo general menos es más y una melodía o un arreglo llega más que un solo, y en definitiva mi interés es que mi música le llegue a las personas y no que digan si soy buen guitarrista o no…


En Argentina eres destacado como el mejor guitarrista de slide. El slide para muchos parece algo sencillo pero pocos son capaces de sacarle todo el jugo. ¿Cómo comenzaste a usar el slide y qué guitarristas han sido tu fuente de inspiración? Comencé con el slide casi al mismo tiempo que empecé con la guitarra... Fue cuando vi la película Encrucijada y con mi hermano compramos el CD del soundtrack. Ry Cooder es uno de mis guitarristas favoritos y en ese preciso momento también me interesé por la música instrumental. Aparte de Cooder están Duane Allman, Mick Taylor, Lowell George, obviamente Derek Trucks que lo llevo a otro nivel y muchos nombres del blues... Furry Lewis, McDowell, etc.. Algo queda patente en la música de Nico, se trata de tu amor por el rock de raíces americanas, el Blues, el Southern Rock, Folk, Rock… ¿Cómo nace tu pasión por la música americana y queé bandas han marcado un antes y un después en tu visión de la música? Todo empezó más que nada con el

blues, siempre me gustó ese estilo... Por los Rolling también llegue a Muddy o a Howlin Wolf. Todas esas bandas inglesas ayudaron mucho al descubrimiento de artistas americanos. Los Rolling Stones, Allman Bros, Led Zeppelin, The Black Crowes son algunas de las bandas que me marcaron mucho a lo largo de mi trayectoria. Como guitarrista supongo que tendrás tus propios ídolos, esos guitarristas a los que te gustaría haber conocido o los que de algún modo te han servido de inspiración. Como dije antes Ry Cooder es uno de mis favoritos, también están Keith y Ronnie, Malcom Young. Siempre me gustó la guitarra rítmica, a veces por encima de la guitarra solista. Rich Robinson ha conseguido que todo lo que estoy haciendo tenga un valor increíble para mí. Y todo guitarrista también tiene su guitarra preferida. ¿Recuerdas cuál fue tu primera guitarra? Tengo alrededor de 10 guitarras, mi Gibson SG es la que más uso, aunque ahora me prestaron una TEYE. Empezaron en Holanda y


ahora están instalados en USA, y la guitarra es realmente increíble y la uso bastante. También tengo una Gibson Firebird Acústica que me regaló Rich, era suya y tiene un significado muy especial para mí, como también lo tiene una Les Paul que me trajo Pappo de USA una vez. Mi primera guitarra fue una Faim (argentina) Les Paul.

Y efectivamente, terminas tocando con Rich Robinson ¿Cómo surgió la posibilidad de trabajar juntos? Rich vio un vídeo mío en youtube en el cual toco una canción de su primer disco como solista y me contactó por Twitter, de película parece. Hice un viaje a USA y casualmente él tocaba, lo conocí personalmente y a partir de ahí

Como nos has contado The Black Crowes han sido una de las bandas más influyentes en tu carrera. De algún modo han sido una fuente de inspiración y de admiración para ti. Significan muchísimo para mí, siempre fue una de mis bandas favoritas y viajé varias veces a verlos. Recuerdo que en el 2013 en la última gira estaba con mi novia y yo le decía: “Flor, yo sé que algún día voy a estar ahí arriba tocando con ellos” Realmente sentía que había una conexión, especialmente con Rich, era una cuestión de energía y el tiempo me demostró que no me equivocaba. Me gustan todos sus discos pero si tuviese que elegir uno sería “Southern Harmony…”

siempre quedamos en contacto hasta que me escribió, estaba buscando guitarrista para la gira de Flux y así empecé a tocar con él. Un sueño hecho realidad. Me gustaría saber cómo fue ese primer encuentro con Marc Ford y Rich Robinson. ¿Qué te pasó por la cabeza cuando te los encontraste cara a cara? Con Rich fue en ese festival en Florida y la verdad que todo fluyó de la mejor manera, con él y su banda. Después a Marc lo conocí cuando vino a los shows en Woodstock. Yo venía de girar con Rich y también todo sucedió de un modo muy natural. ¡Son muy buenas personas y por encima de todo muy humildes!


Supongo que para un fan de los cuervos sería algo increíble tocar junto a ellos en The Magpie Salute. La verdad que sí, hay momentos en los que me veo tocando esas canciones junto a ellos y todavía no lo puedo creer. Me siento tan privilegiado… The Magpie salute rindió un bonito homenaje en su primer concierto a Eddie Harsch. Tú tuviste el privilegio de tocar con él en las Woodstock Sessions. Varias anécdotas sobre él escuché. Era un ser fantástico y el músico más talentoso con el que yo haya tocado. Fueron pocos días a su lado pero hablaba bastante y me contó un montón de historias de cuando tocaba con Albert Collins y cuando estuvo con Muddy Waters. Ha sido una gran perdida y todos lo extrañamos mucho, sobre todo los que compartieron tantas experiencias a su lado. Siguiendo con The Magpie Salute. En breves se publica su primer LP grabado en esas Woodtock Sessions. ¿Cómo lo viviste? Fue una experiencia indescriptible, el lugar, la gente que vino, fue un fin de semana increíble donde hacíamos un set acústico y otro eléctrico por día, muchas canciones y si nos equivocábamos parábamos. No olvidaré nunca el ver a toda esa gente disfrutando de esa experiencia a nuestro lado, acercándose a felicitarme y alegrarse con mi historia, creo que se daban cuenta que si yo estaba ahí bien podría haber sido alguno de ellos y que por lo tanto, nada es imposible. ¿Qué nos podrías contar sobre el resto de los miembros de la banda?

Lo más importante que puedo decir es que son excelentes personas, es clave para que una banda funcione. Cada uno de ellos me hace sentir muy bien y todos son unos músicos excepcionales y muy profesionales. Es un lujo formar parte de todo esto y encima nos divertimos mucho, ¡hay muy buena energía en el ambiente! Tocar junto a Marc Ford supongo que será un sueño hecho realidad. Claro que es un sueño y lo que más me impresiona de Marc es su facilidad para interpretar, tiene muy buen gusto y en más de una ocasión toca alguna canción que no conoce y mete el arreglo perfecto. Es una increíble experiencia estar a su lado, pasamos mucho tiempo juntos trabajando en algunas de las canciones de Rich donde nos encargamos de los solos de guitarra. Me encantan todos sus discos en solitario, ¡escribe muy bien! Para los que aún no conocen a esta impresionante banda ¿Cómo definirías a Magpe Salute? La definiría como la mejor banda de Rock de este momento y gracias a Dios mucha gente va a poder darse cuenta cuando salgamos de gira este verano. Y para despedirnos y volviendo a tu carrera. Supongo que hoy en día se encamina más bien a seguir con Rich, pero, ¿tienes pensado seguir con tu proyecto en solitario? Tengo mi propia banda aquí en Argentina y estamos trabajando en nuestro segundo disco. Tocar con Magpie está haciendo que se conozca mi música en otros lugares del mundo y ojalá pronto pueda ir a España con mi proyecto también. Sería otro sueño hecho realidad.


The Magpie Salute, la nueva aventura de los ex Black Crowes Rich Robinson,Marc Ford y Sven Pipien ,se presentaban de forma oficial en el Viejo Continente en una tanda de cuatro conciertos consecutivos en la sala “Under the Bridge” de Londres, en medio de una enorme expectación. Una auténtica y sólida banda que pretende tanto perpetuar el legado de los Cuervos como seguir la tradición rockera anglosajona y rendir pleitesía a los héroes que los cautivaron en su adolescencia. Esta nueva empresa nos ha devuelto a un Ford tan lúcido y genial como en sus mejores épocas, extraordinario en las seis cuerdas y tan alegre y comunicativo que fue capaz de ponerse una capa de super héroe y celebrar su cumpleaños encima del escenario, mientras que un inspirado Rich Robinson disfruta de su papel de líder “en la sombra”, controlando el ritmo del concierto en total y continua sinergia con Marc. Sven Pipien demuestra que está posiblemente en el mejor momento de su carrera, dotando a la banda de un aplastante y compacto groove que ayuda a definir el sonido del conjunto. Charity White,cantante que desborda Soul por los cuatro costados y que acompañó a los Crowes en su momento también se ha unido al grupo. Melissa Rueda El resto de la banda lo forman miembros del grupo de Rich: el consistente Joe Magistro a la batería, Matt Slocum en los teclados (a pesar de su fiabilidad echamos mucho de menos el feeling de Eddie Harsch , que se unió a la banda hasta su inesperado fallecimiento en noviembre de 2016),las coristas Adrien Reju y Katrine Ottosen y el nuevo fichaje, el argentino Nico Bereciartua . La gran duda era saber si el nuevo cantante John Hogg podría escapar de la alargada sombra del mayor de los hermanos Robinson, y en mi opinión no pudo ….


A pesar de que Marc y Rich le liberan de la presión cantando 3 o 4 temas cada uno, y de que técnicamente no es un mal cantante y que no intenta copiar a Chris, no acaba de mostrar una personalidad fuerte y decidida, y el tener que leer varias de las canciones en apuntes en el suelo no ayuda: se comentaba que la banda preparó para esta tanda de conciertos unas 120 canciones, pero no creo que sea excusa, mejor equivocarse y seguir como si nada. Démosle el beneficio de la duda de cara al futuro. La noche no pudo comenzar mejor : "No Speak No Slave" ,una abrumadora declaración de intenciones que certificaba el empaque de la banda, cohesionada y perfectamente engrasada, con unos músicos en estado de gracia que saben cómo actualizar ,difundir y prolongar la mejor tradición de la música americana .El “set list” fue de ensueño, ya que se repasaron un total de 21 canciones repartidas entre las de las carreras en solitario de los dos líderes, versiones más que espectaculares (“Every Picture Tells a Story”, "Goin' Down South", “Rollin' Over”, “Oh! Sweet Nuthin'” y “laila part 2”) y once joyas de la banda madre, sin duda las más celebradas por un público totalmente entregado: “Stare It Cold”, “Oh Josephine”, “Sister Luck” y “Good Morning Captain” entre otras…. Las últimas declaraciones de Chris (“I don’t like my brother, I don’t get along with him, I don’t want to be in a room with him”) no dejan lugar a dudas: a corto y medio plazo es imposible una reunión de The Black Crowes,y aunque parece que Steve Gorman no se ha unido a la nueva banda para no tomar partido por ninguno de los dos hermanos y no entorpecer una futura unión nos tendremos que conformar con disfrutar de las carreras en paralelo de los Robinson brothers. Magpie Salute realizarán próximamente varias fechas en Alemania, Francia Bélgica y Holanda antes de embarcarse en una extensa gira entre verano y otoño por los Estados Unidos. Si tenéis ocasión de poder asistir a uno de estos conciertos no lo dudéis ni un instante: The Magpie Salute han llegado para quedarse….Twice as Hard………..!!!!!!!!!!!!! Melissa Rueda


Joy Bruce


Parece como si hubiéramos vivido esto anteriormente. Parece una sensación conocida, una emoción que nos crea ansiedad y suscita cierto interés. Parece un deja vu, una impresión que podría hacer que nos repitamos hasta la saciedad, ya que la sombra de la reiteración siempre estará presente cuando hablas frecuentemente sobre una cuestión concreta, cuando buceas en la historia inalterable o estableces nuevas fórmulas para abordar un trabajo algunas veces tratado como Marc Ford. Un referente para nosotros desde hace demasiados años convertido en imprescindible no hace tantos. Un tipo carismático del que hablamos y con quien conversamos en su anterior visita acompañado de su hijo Elijah, cuando su talante musical pasó la pantalla y tal vez a un segundo plano dado que nos dejó prácticamente planchados con su humanidad, nos abrió el corazón y no pudimos contener las lágrimas de emoción. Ese día descubrimos a un hombre ponderado, un hombre en deuda con su pasado, con su familia y Chris Lizotte, su apóstol particular, su ángel redentor. Los Ángeles volvían a orientar su camino, marcaron su nacimiento y ahora uno de ellos debía encauzar la nueva resurrección de un individuo en constante enfrentamiento a obstáculos encontrados en el camino, sus temores y sus euforias, sus límites y sus facultades, sus ángeles (de nuevo) y demonios. No obstante siempre encuentra el amparo de un hombro amigo y cuenta con el apoyo de su esposa cuando parecía que el mundo se derrumbaba a sus pies. Algunas veces la vida parece carecer de sentido. Algunas veces uno mismo no encuentra la ansiada paz interior y busca una salida, otras la lucidez intelectual o el equilibrio emocional. Algunas veces luchas, sueñas, razonas y resurges. Algunas veces descubres el camino correcto y cual reptil renuevas la piel, aliviado y con la fuerza de antaño. Algunas veces el destino te sonríe, tiene reservadas estimulantes sorpresas envueltas en papel de regalo y ves el brillo de una llama que creías apagada: The Neptune Blues Band y The Magpie Salute, proyectos ilusionantes, añoradas sociedades con viejos compañeros de fatigas como Mike Malone, Anthony Arvizu y John Bazz por parte del club con quienes graba “The Vulture”, la esperada continuación a un debut prometedor, mientras el deseado saludo llega con Rich Robinson, Sven Pipien y el caballero con quien comienza la aventura en los cuervos, Eddie Harsch, que lamentablemente fallece antes de realizar la gira que estaban preparando. Tristeza, dolor, desolación. The Magpie Salute debía superar la adversidad y no podía quedarse como un boceto escondido en un cajón, se lo debían a Harsch. Los planes continúan, el reto ahora es compaginar las respectivas agendas y ya tienen cerradas unas cuantas fechas.


Cuervos, buitres y urracas. Pasado, presente y futuro de un hombre que puede sentirse orgulloso por ser parte activa en “The Southern Harmony And Musical Companion”, lo cual es sinónimo de ser fundamental en la historia del rock. Categórico. Tajante, tan dogmático como el álbum, una especie de Santo Grial, un santo sanctorum que a día de hoy, veinticinco años más tarde conserva su frescura, perpetúa su sonido, las extraordinarias canciones que lo componen y la impresionante disposición de todos los elementos, ya sean terrenales, espirituales o materiales. Burning Tree fue la primera piedra de un puente que unió a los georgianos con un californiano enamorado del blues. Burning Tree llegó a oídos de un impresionado Rich Robinson, y les ofrecen ser banda de apoyo en una gira norteamericana. Esta vez los sorprendidos eran ellos, ya que el disco no conseguía despegar, y es ahí donde los hermanos quedan prendados por su gran técnica, por su soltura con los slides salvajes, por todo aquello que buscaban y necesitaban para soltar lastre y volar. Cambio de cromos. Sustituye a Mark Dutton y Doni Gray por los hermanos Robinson e inmediatamente surge la chispa. Rebasan guarismos, superan expectativas y forjan una alianza casi invencible durante años eficientes, una época provechosa en la que la fábrica funcionaba a buen rendimiento, donde cada uno aportaba aunque los hermanos fueran los creadores del invento. Un trabajo en cadena que les reporta buenos dividendos, atenciones, deberes, viajes, y aparecen las tensiones a pesar de sabrosos ejemplares como “Amorica” o “Three Snakes And One Charm”. Choque de trenes, contrastados pareceres, cambio de planes. Vuelta a empezar. Período de búsqueda, período para luchar contra sus propios fantasmas y contra esa figura estelar que no terminaba por convencerle y le empujaba a adentrarse en una peligrosa espiral, una de las razones esgrimidas para ser sustituido en la banda de Atlanta por Audley Freed. Momentos duros, momentos de soledad y destierro que condicionan. Tiempos de reflexión, tiempos de acción. Surge “It’s About Time”, una primera entrega en solitario ilustrativa de su extraordinario background, donde realiza una soberbia labor de composición y demuestra su gran capacidad para la producción junto a Jim Mitchell. Acompañado de ilustres como Ben Harper, Gary Louris o los chicos de Gov’t Mule afirma sentirse renovado, sentirse libre con “A Change Of Mind”, y aparte de otras exquisiteces que se pueden escuchar como “Two Mules And A Rainbow”, no podemos obviar una emotiva oda interpreta a dúo con su esposa Kirsten y dedicada a su hijo Elijah. Si por un casual desconoces su existencia, ya estás tardando en buscarla. Cariñosa, agradecida, sentimental, transparente, sencillamente genial. Es curioso, nada más pensar y escribir sobre ella no hemos podido resistir la tentación y en estos momentos las emociones se mezclan. La compañía, la soledad, el amor, el olvido, el perdón, el reencuentro…


La diosa fortuna está de su lado y ese reencuentro se produce primero con The Black Crowes, que vuelven a confiar en él, lo reclutan para una gira reunión pero la tentativa no funciona, y más tarde con sus primeros compañeros de Burning Tree esculpe una joya de incalculable valor llamada "Weary And Wired", lo que obliga a replantearse una nueva reunión del terceto, ya que el disco se registra bajo autoría del señor Ford. Un disco característico en su trayectoria donde son apreciables la

Matthew Sterling

fortaleza, el ingenio, el sarcasmo y el legado de un célebre rebelde como el viejo Young. Posteriormente alterna brillantes producciones con Ryan Bingham (“Mescalito 2007”) y The Steepwater Band (“Grace And Melody” 2008) con el excelso debut ya comentado ese mismo año a cargo de The Neptune Blues Club y un sanador cónclave espiritual con su esposa y Lizotte llamado “Signal Hill Revival” (2009). Colabora con Booker T. Jones y en 2010 aparece “Fuzz Machine”, año en el que visita el país junto a The Steepwater Band. El entonces trío de Chicago cree en él para realizar una gira conjunta, pero… A pesar de las críticas recibidas por su “arrogancia, desidia y aparente falta de respeto” uno guarda un buen recuerdo por varios motivos personales y objetivos, porque sabíamos dónde estábamos, conocíamos los condicionantes y teníamos la oportunidad de volver a escuchar un diálogo entre Massey y Ford. Aún recordamos el día que se conocieron y se citaron para posteriores encuentros. Un día especial. Una noche inolvidable, una fecha singular, 07.07.07. Una barbaridad.


Incidencias, reincidencias, apariciones y desapariciones. Un corazón atormentado, una mente frágil y un individuo enfrentado a su propia debilidad, venciendo a sus espíritus y focalizando su liberación en producciones con Jonny Burke (“Distance And Fortune” 2011) o Phantom Limb (“The Pines” 2012), a los que ofrece ser banda de acompañamiento en su próximo disco y gira posterior. Encuentra su espíritu santo, el equilibrio tantas veces perseguido y graba “Holy Ghost", su álbum más receptivo y vital, donde las armonías y melodías nos conducen a un

Matthew Sterling

hombre comedido que ha encontrado su karma particular, generando entusiasmo por una colección de canciones que aportan luz a su cancionero, mostrando un perfil más sosegado y profundo. Canciones que iluminan un amplio “Blue Sky” desplegado ante su fortalecido cariz gritando jubiloso “I’m Free”. Algunas veces el mundo te sonríe y uno mismo no encuentra las palabras adecuadas para corresponder. Algunas veces crees, descubres, aprendes y floreces. Algunas veces el destino te indica el sentido correcto y tiene reservadas estimulantes sorpresas envueltas en papel de regalo. Algunas veces tenemos que escuchar, recapacitar, sembrar, recoger o pedir algún favor. Algunas veces son necesarias las canciones de Marc Ford.


Marc Ford es un hombre comedido, casi silencioso, que además suele medir muy bien sus palabras para que nadie pueda ponerlas fuera de contexto. De todos modos también es algo comprensible, para qué hablar cuando uno se expresa a la perfección a través de su guitarra. Muchos lo conocen por su pasado con The Black Crowes, algunos se lo han encontrado de gira junto a The Steepwater Band   y otros al escuchar su nombre recuerdan esa última visita junto a su hijo Elijah, para presentar las canciones de “Holy Ghost“, un disco autobiográfico gracias al que finalmente consigue desprenderse de todos sus demonios internos, encontrando al fin su propia salvación. Tras la gira de “Holy Ghost” y de vuelta a LA, Marc decide tomarse un tiempo de respiro y retoma una de las bandas más desconocidas de este emblemático guitarrista, The Neptune Blues Club. Con ellos se reúne para realizar jams sessions de blues por algunos locales de la ciudad o aledaños, sin más pretensiones que disfrutar de la música y el encuentro entre buenos y viejos amigos. Tras un buen puñado de conciertos, deciden aventurarse y materializar parte de su repertorio en un disco. Es entonces cuando nace “The Vulture”, un álbum compuesto por 11 temas de donde el blues será su pilar fundamental, aunque sin perder la esencia y ese sonido tan característico creado por el propio Marc. No puedo comenzar esta entrevista curso, pero sin presiones. sin preguntarte por The Magpie No hace mucho retomas tu viejo Salute. ¿Cuándo surgió la proyecto con el cual nos visitas posibilidad de crear esta banda? este mes de junio y además con un ¿Cómo fueron las primeras cuatro disco recientemente editado. noches tocando juntos en Nueva ¿Cómo vuelven Neptune Blues York y qué futuro le ves a la banda? Club a recobrar vida? Recibí una invitación por parte de Realmente volvimos gracias al Rich para tocar juntos en apoyo de una gran multitud que vía Woodstock, acepté ir y tocar con Kickstarter quiso darnos el ellos y como todo salió bien decidí empujón necesario para   tomarnos seguir adelante. Lo de NY lo podría este proyecto más en serio. Tenía definir como algo maravilloso, fue ganas de sacar a la banda fuera de una celebración total. Y sobre el la ciudad, alejarla de algún modo futuro de la banda, creo que se de nuestro entorno natural, fuera trata de una progresión natural, si de nuestra zona de confort. las cosas van bien seguirán su


Fuimos a San Fransisco, nos mudamos la banda completa a una casa y empezamos a grabar todas esas canciones de modo analógico en los Tiny Telephone Studios, con la colaboración de John Vanderslice, propietario de los estudios y que se encargaría de la producción, trabajo de ingeniería y mezcla. Retornemos al pasado, hablemos de los inicios de The Neptune Blues Club. The Neptune Blues Club surgió dentro de una comunidad de músicos que estaban tocando alrededor de Compound Studios. Su propietario, Anthony 'Antione' Arvizu y yo estábamos trabajando en algunas grabaciones en su estudio y al final llamamos a algunos de los chicos que tocaban allí para que se unieran a nosotros. Originalmente la banda éramos

JamInTheVan

Anthony, yo mismo, John Bazz y Mike Malone. Lo que yo llamo el "núcleo de cuatro", la alineación original de “The Vulture”. Pronto la banda se expandió a seis miembros con la incorporación a la percusión del increíble Stephan Hodges y esa temeraria armónica cromática a cargo de Bill Barret. Grabamos un álbum que llegó a estar entre los 15 mejores discos de blues en algunas listas especializadas durante un par de semanas. Por aquella época era difícil unificar   horarios que nos permitieran viajar, por lo que la banda se quedó atrás con todo lo demás. Incluso ahora, una vez más, debido a nuestros compromisos personales, Mike Malone y yo estaremos de gira por Europa con una sección rítmica de Bristol.


Y ya que hablamos de los miembros de la banda. ¿Quién te acompañará entonces en la gira por Europa y que esperas de este primer viaje con NBC? Para Europa tenemos una combinación de músicos formada por Andy Sutor, Tom Gilkes y Chris Jones que estarán apoyando Mike Malone ya mí mismo dependiendo de la programación. Lo que sucede con Neptune Blues Club es que son muchos miembros y lamentablemente no todos pueden asistir a todas las reuniones. Pero estos chicos que nos acompañan están bien equipados y preparados para traer consigo ese tipo de funk que uno espera del programa de NBC. Personalmente Neptune Blues Club cubrió la necesidad que tenía de encontrar un compañero con el que conseguir crear un boogie incendiario y seguro que en esta gira disfrutaremos de grandes momentos, también   cargados de cierta indisciplina y suciedad. Otros que han sido en algún momento parte de NBC son tu hijo Elijah y Phil Jones, uno de los grandes del rock. ¿Cómo surgió esta oportunidad de tener a Phil como batería? Sin duda Phil es una de las grandes leyendas vivas del rock. Lo conocí personalmente hace muchos años tocando en LA. Le propuse unirse a nosotros para salir de gira por los Estados Unidos y vino encantado, fue realmente fantástico tenerlo a nuestro lado dando una verdadera lección   de clase a los tambores. Elijah Ford: “Mi padre está tocando la guitarra como no lo ha hecho en años. Disfrutando de la música y los fans igual que cuando de niño

le observaba junto a The Black Crowes desde el lateral del escenario” No estoy seguro a lo que se refería Elijah con estas palabras, aunque esa época seguramente está cargada de grandes recuerdos para él. Una cosa es cierta, en estos momentos estoy viviendo una de las fases más felices de mi vida como persona y como músico, y ello posiblemente quede reflejado en mi modo de tocar y expresar mis sentimientos con la música. Y sí, por supuesto, ahora vuelvo a sentir la energía de los fans y me siento muy agradecido por eso. Qué equipo traerás para tocar en esta gira y que tres guitarristas destacarías como fuente de inspiración para Marc Ford. Lo más probable es que para esta gira me traiga un par de guitarras Ashers y algunos nuevos pedales de la marca Satellite que es lo que uso habitualmente. Hay tantos guitarristas que es prácticamente imposible nombrar a todos, pero si tuviera que elegir tres me inclinaría por Jimi Hendrix, Jeff Beck y Rich Robinson Burning Tree con Mark Dutton y Doni Gray, es otra banda que muchos deseamos que retomes. ¿Alguna posibilidad de que vuelva a la carretera? Siempre hay una posibilidad (risas). Tengo por principios no decir que algo nunca lo haré, así que todo puede suceder, porque en realidad Burning Tree siempre han estado presentes.


Matthew Sterling

Eddie Harsch nos dejó el pasado año y sabemos que tenías una gran amistad con él. Eddie era un genio que me enseñó mucho a lo largo de los años. Era una de mis personas favoritas en este mundo y lo recuerdo constantemente. Le extraño muchísimo, ha sido una gran pérdida tanto personalmente hablando como para el universo de la música. Cada vez que me subo a un escenario recuerdo su semblante feliz y sus manos tocando las teclas del piano, su

espíritu siempre estará presente entre nosotros. ¿Algún mensaje para nuestros lectores? Me encantaría daros las gracias personalmente por toda vuestra ayuda y el apoyo incondicional, sin ello sería imposible continuar, sobre todo en los momentos difíciles. Gracias por permitirme venir a Europa y así poder tocar mi propia música para todos vosotros, seguro que disfrutaréis de nuestros shows. Gracias.


Aunque el nuevo trabajo de Marc Ford date de 2016, optamos por dilatar nuestras impresiones del disco en el tiempo esperando el momento idóneo para escribir sobre ello. Meses de espera en los que hemos ido reparando en detalles, percibiendo claves y asimilando notas. Tomando apuntes. Contrastando la agilidad de “The Vulture” con la serenidad de “Holy Ghost”. Comprobando que la voluntad sigue siendo la misma, verificando que tenemos dos ejemplares diferentes y similares a la vez. El primero de ellos es obra del caballero en solitario, mientras el segundo está realizado junto a viejos compañeros como Mike Malone, Anthony Arvizu y John Bazz. El primero podría ser una huida, mientras el segundo es un reencuentro. El primero, un oráculo donde Marc Ford buscaba la armonía y el segundo, la concordia resucitada junto a The Neptune Blues Band. El primero lo pudimos disfrutar en directo hace tres años, y con este segundo haremos lo propio en la inminente visita prevista finalizando mayo y prolongada hasta los albores de junio. Sí, hablamos de primero y segundo cuando deberíamos decir penúltimo y último, pero no estamos profundizando en su discografía, y ni tan siquiera vamos a hablar de sus comienzos ni sus posteriores aventuras con los cuervos. Hablaremos de “The Vulture”, su quinto ensayo sobre el amor, el dolor, la felicidad o la dificultad.


Dado que pretendía recuperar sus primeras sensaciones dentro de un estudio, olvidar softwares y ordenadores y centrar sus esfuerzos en la grabación analógica, se encierra junto al resto de la banda en Tiny Telephone Studios de San Francisco bajo las órdenes de un tipo experimentado como John Vanderslice. Aventurado en su concepto e intrépido en su elaboración, el disco mantiene el perfil identificativo de su autor en el aspecto melódico, lo cual no debería significar que estamos ante unas canciones previsibles, que dicho sea de paso, poseen la ornamentación precisa para emocionar con sus arranques de celeridad, con la prudencia, la templanza y la alegría de muchas de las alegorías utilizadas, conservando la constante de su formulario: Los ángeles, los demonios, “Devil's In The Details”. Su guitarra late, su guitarra llora, su guitarra cataliza y se erige en protagonista a partir del primer escalofrío producido por un solo característico, empleando los recursos apropiados en cada situación. Con el blues como referencia sustancial y viajando en el tiempo y la distancia, las canciones engordan su naturaleza hacia cualquier acepción del rock con teclados que carburan (“The Same Coming Up”) y otros que acarician (“Ghetto Is Everywhere”), cruzando junglas urbanas con melodías conmovedoras (“All We Need To Do Is Love”) y espacios silvestres con sinfonías inspiradoras (“Deep Water”), poniendo de manifiesto el extraordinario catálogo de registros que le adornan. Él mismo declara sentirse músico antes que escritor e incondicional del legado del ilustre Young como muestra el epicentro del álbum, “The Vulture”, delicado torrente donde adivinas siluetas de caballos enloquecidos, potros salvajes, escuchas distorsiones y posteriormente aparecen las mismas convulsiones producidas por una iracunda guitarra en respuesta a la templada harmónica de “Arkansas Gas Card”. Imposible que los pies no cobren vida propia. Imposible no revelar frenesí. Imposible no sentir la libertad de “Shalimar Dreams” o la ternura de “Girl Of Mine”, el epílogo de una obra cargada de sensibilidad, firmeza y honestidad.


12 de mayo del año 92, en plena explosión alternativa los Crowes seguían a su rollo facturando su segundo trabajo "Southern Harmony And Musical Companion", nombre de un antiguo libro de himnos del sur. La banda afrontaba la grabación con la incorporación definitiva de Eddie Harsch a los teclados y en sustitución de Jeff Cease a la guitarra el exBurning Tree Marc Ford, que se adaptaría perfectamente a la manera de trabajar del grupo. Ya con la formación clásica volvieron a ponerse en manos del productor George Drakoulias con temas ya gestados desde hacía tiempo. Entre gira y gira aprovechaban para ir probando sonoridades más arriesgadas para seguir creciendo como músicos y banda, desembocando en nueve temas propios y una versión del tema de Bob Marley, "Time Will Tell" que cerraba el disco. "Sting Me" y "Remedy" que abrían el disco fueron unos fantásticos singles de presentación, seguían recordando a su disco de debut pero la paleta de sonoridades era ampliada y los temas crecían en minutaje e improvisación con una banda perfectamente engrasada, donde cada miembro ponía todo su arte al servicio de los temas. "Thorn In My Pride" bajaba las revoluciones pero no la calidad, un tema donde no sobra nada. "Bad Luck Blue Eyes Goodbye" es quizá mi tema favorito en estos momentos que vuelvo a escuchar el disco, un tema muy melancólico con uno de los estribillos más bonitos facturados por los de Atlanta. "Sometimes Salvation" con un Chris que se sale con momentos desgarradores y un solo a cargo de Marc Ford de los que hacen que se te caigan los huevos al suelo. "Hotel Illnes" es la encargada de abrir la cara B y de qué manera, una armónica recorre todo el tema y en momentos puntuales el slide hace acto de presencia. Marc Ford sigue brillante. "Black Moon Creepy" y "No Speak No Slave" tal vez sea el momento que menos me emociona (no desmerezco ni mucho menos la canción) y es el puente para otro de esos temas emblemáticos de los Crowes, "My Morning Song", con uno de esos riffs made in Crowes. La versión de Marley se lleva a cabo de manera acústica y anunciando el fin de fiesta. Un disco que cumple 25 años, un disco que para algunos nos ha acompañado y formado parte de nuestra banda sonora, un disco atemporal, una formación irrepetible, una banda que forma parte de los clásicos, ya no solo del rock, sino de la música.


Es cierto que “The Southern Harmony And Musical Companion” ha sido un disco que ha marcado un antes y un después para muchos de los que amamos la música sin más. Si ha sido de este modo para simples individuos como la mayoría de nosotros que no sabemos tocar ni una nota, suponíamos que para aquellos que en gran medida viven de la música o simplemente intentan expresarse con ella, este álbum también sería en gran medida un referente, así que nos pusimos en contacto con algunos de nuestros amigos músicos de aquí y del otro lado del charco para que nos contaran hasta que punto Southen Harmony cambió su visión de la música. Aquí tienes sus impresiones y sus experiencias, respuestas tan sinceras como sorprendentes en algunos casos. Creemos que no existía mejor modo de cerrar este especial a Marc Ford, así que a continuación podrás leer una entrevista múltiple que comienza con las palabras de Kyle, guitarra de la banda asentada en Nashville , Them Vibes, al que como podrás leer a seguir, Southern Harmony… le cambió completamente la vida.

Kyle Lewis (Them Vibes): Este álbum tuvo un gran impacto en mi vida, transformó mi visión como músico y compositor. Cuando escuché por

primera vez “Southern Harmony…” me di cuenta de que este era el tipo de música que quería hacer. Tenía todo lo necesario para mí. Bueno, de hecho sigue teniendo gran parte lo que me puede interesar musicalmente, blues, southern, soul y R&B, la mezcla perfecta para levantar el puño, e incluso si eres una persona religiosa, te puedes sentir como en una iglesia mientras tu cuerpo se electrifica con su gospel. En realidad este álbum me enseñó el camino para continuar avanzando en la carrera musical. Esa fue la decisión más importante que he tomado en mi vida y se lo debo a este disco, se lo deberé infinitamente a The Black Crowes. En cierta manera siento que es de donde venimos Them Vibes, y si hay gente a la que le gusta la música que hacemos, nos sentimos orgullosos por nombrar a estos tipos como modelo a seguir y “Southern Harmony…” como una absoluta referencia musical y espiritual, porque veo difícil que otro disco hubiera despertado en mí tanto interés por el rock and roll. Fue el disco perfecto en el momento correcto, cuando comenzaban a surgir mis ansias por aprender y disfrutar del rock and roll. Mi inspiración, un gran disco registrado por una de las más grandes bandas de rock and roll, una banda creada y mantenida por algunos de los más grandes músicos de rock en el mundo.


Recuerdo que rondaba los quince años cuando lo compré, porque aún estaba en secundaria en Ohio. Un buen amigo, también compañero de banda en aquel momento, me lo enseñó. ¡Me quedé de piedra! Invadido por una sensación rara entre asombro, agrado e incredulidad por la absoluta belleza del sonido que The Black Crowes había conseguido. A pesar de ser un adolescente el rock and roll no era desconocido para mí, y ya tenía el primer disco de los cuervos, pero nada me tiró al suelo con tanta fuerza hasta ese ese momento como “Southern Harmony And Musical Companion”, así que la decisión para comprarlo fue inmediata y era evidente. Creo que el equilibrio es su mejor calificativo. Un disco con grandes composiciones, muy bien armado y muy bien trabajado en todos los aspectos. Un disco cargado de sensibilidad, emocional y espiritualmente extraordinario, que siempre me recuerda la sensación de libertad que experimenté el primer día que lo pude escuchar, como si el resto del mundo careciera de importancia, una sacudida de furia y paz, ¿sabes? Esa música estaba hecha para mí, se había apoderado de mi mente, atrapado mi alma y confirmó mi creencia en rock and roll. Era como un ¡sí, hay alguien ahí afuera que está haciendo rock and roll, hay alguien ahí afuera que sabe qué es el rock and roll y eso me encanta! Me facilitó una identidad, me enseñó a diferenciar, a valorar, me dio fuerzas para continuar y me mostró una verdad que evidentemente no conocíamos con esa edad. Hoy en día ese disco me sigue llenando espiritualmente. ¿Tres canciones que destacaría del disco? La pregunta del millón, amigo, difícil respuesta. Me gusta el disco entero, de principio a fin, y cada una de las canciones tiene, como ya te he comentado un componente emocional, personal y espiritual de gran valor para mí, así que por diversas circunstancias me gustan todas, pero si tuviera que mencionar tres, honestamente, la primera que me viene a la mente es “Black Moon Creeping”, un ritmo profundo del que recuerdo la primera vez que oí la tonalidad de la guitarra en la introducción de Rich... ¡Dios mío! Tan increíblemente perfecta, con un tono tele profundo y pesado, pero muy nítido y el resto… ¿Qué podríamos decir de ese coro? Ese coro le da a la canción significado, la une, la mantiene en una especie de sortilegio. Es puro voodoo con un gran solo de Marc Ford, que es una de mis mayores influencias. La siguiente canción sería “Thorn In My Pride”. ¡Conmovedora! Chris se vacía ahí añadiendo una asombrosa parte vocal, y personalmente creo que en directo siempre es bastante apreciable lo que digo, porque siempre añade un poco más. En cuanto a la parte instrumental… El gran Eddie Harsch poniendo los pelos de punta con sus teclados y piano, mientras la dinámica de las guitarras acústicas y eléctricas, de las que siempre he sido un gran admirador, dejan la canción en lo alto. Si tienes algún problema, esta es una canción necesaria, amigo, una canción que te levantará el ánimo. Y por último, diría “My Morning Song”. Casi siempre es la primera canción que escucho cada vez que pongo este disco a girar. Otra canción básica para conocer a los cuervos, para adentrarse en su música, para asistir a sus conciertos, para amar el rock and roll. Las guitarras rugiendo, un frenético ritmo proporcionado por el señor Steve Gorman y una voz y coros impresionantes otra vez, emocionando de nuevo cuando todo se suaviza y Chris exclama eso de “if music has got to free your mind just let it go baby let it go” y “if your rhythm ever falls out of time you can bring it to me and I will make it fine”… Así lo que hice, arrinconé todos mis problemas, solté amarras y me sentí libre, como siempre que escucho esta canción. ¡GRACIAS BLACK CROWES! wwwwwwwwwwwwwwwwwwwwwwwwww


Tod Michael (Steepwater Band): Compré SHAMC el día en que fue lanzado en una tienda llamada Hegwish Records. Fue tan emocionante poder

escucharlo… Recuerdo haber quedado impresionado por el crecimiento de la banda. Era un álbum más funkie, duro y más sucio que su primer trabajo. Mis tres canciones favoritas son “Sometimes Salvation”, “Bad Luck Blues Eyes Goodbye” y “My Morning Song”. Este disco realmente significa mucho para mí. Me influyó muchísimo y realmente cambió el camino de la música para mí. Desde entonces me sumergí en los discos que influyeron en SHAMC, registros como Exile, Idlewile South... wwwwwwwwwwwwwwww

Heath Brady (Dirt River Radio): No lo tengo, realmente nunca lo compré. Por aquel

entonces yo estaba en una banda con dos chicos tan obsesionados con este álbum que decidí no adentrarme en él para así no arriesgarme a que todas nuestras canciones sonaran como Black Crowes. Siempre me ha gustado “Remedy”, especialmente el desglose del órgano Hammond de Billy Preston en medio de la canción. Chris Robinson suena como Rod Stewart en el época de los Faces, y quién no amaría eso. wwwwwwwwwwwwwwwwwwwwwwwwww

Darren Flower (radio/tv Rock It Up!/Ex StoneRiver): Tenía 17 años cuando compré el disco por primera vez en la ciudad de

Mississauga (a 20 minutos de Toronto). ¡Sabía que este era el tipo de música que debía escribir y tocar! Mis tres canciones favoritas son “Sting Me”, “Thorn In My Pride” y “My Morning Song”. Este es el mejor álbum de los Crowes para mí y me encanta muchísimo. Adoro también “Amorica”, pero “Southern Harmony…” creo que es su álbum más importante, aunque sé que esto puede ser discutible, ya que “Shake Your Moneymaker” tuvo mayor éxito, por lo que uno puede argumentar que este es el álbum más importante. wwwwwwwwwwwwwwwwwwwwwwwwww

Tyler Baker (Goodbye June): No te voy a engañar, escuché este disco por primera vez en cuanto recibí tu mensaje, así que lo estoy

experimentando por primera vez siendo ya un hombre. Es impresionante. Han conseguido estrujarme los huesos, estos chicos fueron unos verdaderos innovadores de este estilo de southern rock. “Hotel Illness”, “Black Moon Creeping” y “Sometimes Salvation” son las tres canciones que más me han gustado. Este álbum me hizo darme cuenta de por qué a mi banda en muchas ocasiones le añaden etiquetas referentes a Black Crowes. Me encanta este disco. wwwwwwwwwwwwwwwwwwwwwwwwww


Tony (The Muggs): La tienda de discos donde lo compré se llamaba “Record Time”, yo tenía 19 años y conseguí mi copia en esa tienda situada en Gratio RD justo al norte, a 11 millas de distancia en un suburbio situado al noroeste de Detroit llamado Roseville, en Michigan. Pude verlos en directo en el teatro del estado de Detroit cuando viajaron hasta allí presentando este álbum. Cogí un trozo de papel pensando que era ácido, le di la vuelta y mierda, no era ácido (risas), pero no hacía falta porque el concierto fuera impresionante. Recuerdo sentirme como si fuera lo más cercano que jamás estuviera a una verdadera banda de Rock&Roll, el suelo temblaba a nuestros pies y ese sonido era realmente inspirador, muy stoniano y al mismo tiempo psicodélico, fue lo que más me llamaba la atención. Mis tres canciones favoritas: “Remedy”, “Sometimes Salvation” y “Bad Luck Blue Eyes Goodbye”. The Black Crowes en gran medida han esculpido e inspirado lo que posiblemente sea el sonido Muggs, donde en gran parte gracias a ellos, nunca hemos puesto límites a la hora de escribir nuevas canciones de rock&roll. Me hubiera gustado ver un tour con los miembros originales reunidos de nuevo, pero eso será imposible. RIP EDDIE HARSH. wwwwwwwwwwwwwww

JB Brisendine (Brother Hawk) : Cuando tenía 7 años, mi tío Kevin regentaba

una tienda de discos en el sur de Georgia. Envió a mi familia un nuevo estéreo por Navidad, junto con una enorme caja de CDs, que contenía prácticamente todas las buenas bandas del rock de los 90, y por supuesto incluía The Black Crowes. Yo ya estaba familiarizado con ellos porque mi madre los adoraba y había grabado su actuación en Saturday Night Live un año o dos antes y los veía constantemente. Recuerdo que fueron parte de esa ola de música increíble que de algún modo me inculcó el deseo de ser músico. Mis canciones favoritas del disco son "Thorn In My Pride", "My Morning Song" y "Sometimes Salvation", que en realidad solemos tocar bastante a menudo. El año pasado mientras estábamos abriendo para Blackberry Smoke, mi tío Kevin vino a vernos en Jacksonville, FL, y conseguí dedicarle “Sometimes Salvation”. Siempre es hermoso cuando puedes completar un círculo de tu vida. wwwwwwwwwwwwwwwwwwwwwwwwww

Dan Malone (The Roomsounds): Era un crío y recuerdo que mis padres dejaran encendida la televisión durante unas horas en la VH1. Recuerdo

ver el vídeo de “Remedy” y pensar, “así debe sonar y ser el rock&roll”. Han seguido manteniendo encendida la llama de la antorcha del rock encendida a pesar de los tiempos cambiantes. Como banda a todos nos gustan mucho “Remedy”, “Hotel Illnes” y "Thorn In My Pride". Poseen una gran energía y son canciones perfectas para amenizar los largos viajes durante las giras. wwwwwwwwwwwwwwwwwwwwwwwwww


Richard Forenhand (The Vegabonds) : Tenía sólo 4 años cuando el álbum fue lanzado, pero mi padre lo compró nuevo. Yo tenía alrededor

de 12 o 13 cuando lo encontré, y él me lo terminó regalando. Todavía lo tengo conmigo. Ya sabía cómo sonaban algunas de las canciones antes de escuchar el disco entero, así que sabía lo que estaban haciendo, pero escuchar el álbum completo por primera vez fue increíblemente emocionante, más que cualquier otra cosa. Recuerdo estar tan emocionado por escuchar la siguiente pista como la que estaba a punto de terminar. Mis tres canciones favoritas son "Thorn In My Pride", "My Morning Song" y "Sometimes Salvation". Aunque, escoger sólo tres es bastante difícil. Para mí, celebrar el 25 aniversario de este álbum solidifica lo que los fans de Black Crowes ya saben: que la música de esta banda es una de las mejores del siglo XX. wwwwwwwwwwwwwwwwwwwwwwwwww

Daniel Allen (The Vegabonds): La primera vez que escuché ese disco estaba en el octavo grado, y recuerdo haber pensado: ¡esto es increíble!

Esas canciones despertaron mi interés por el southern rock, incluso antes de que aprendiera a tocar una nota en la guitarra o incluso escribiera mi primera canción. The Black Crowes se dirigían principalmente a los que aquí definimos como southern blue collar, pero este álbum terminó conectando con todo el mundo. La mezcla de pasión, letras y música que escuché fue adictiva. Mis tres canciones favoritas son: “Thorn In My Pride”, “Remedy” y “Sting Me”. Creo que supuso un gran resurgimiento para el southern rock en el momento en que este álbum fue puesto en libertad. Sigue vivo como uno de los grandes álbumes de su género y de los años 90. Como cantante, imité a Chris cuando empecé porque tenía el sonido que quería. Y como The Vegabonds, nos inspiramos en The Black Crowes desde el primer día. Tocamos canciones de este disco todo el tiempo en la carretera durante los tours... ¡es un clásico! wwwwwwwwwwwwwwwwwwwwwwwwww

Travis Stephens (Kenneth Brian Band) : No recuerdo cuando lo compré, pero recuerdo haber visto el video de "Remedy" y notar

inmediatamente que había un nuevo guitarrista entre todos ellos. Eso es lo mucho que destaca la actuación de Marc Ford, que hasta un chico de 14 años podía decir enseguida que algo era diferente al último disco de los cuervos. Este álbum me pareció que era muy auténtico y crudo, y eso fue muy inspirador. Mi canción favorita en ese disco (y de todo su catálogo) es “Bad Luck Blue Eyes Goodbye”, es realmente insuperable. También destacaría “Hotel Illnes” y por supuesto “Remedy”. The Black Crowes eran tan buenos, que a día de hoy siguen sonando igual de bien, siempre han sonado increíbles, pero este álbum para mí está en el top. wwwwwwwwwwwwwwwwwwwwwwwwww


Laura Solla (The Funkles, Shoubinhas, Basanta): Si no recuerdo mal, el “Southern Harmony…” en formato físico lo pude comprar en el

FNAC de Barcelona hace quizá unos 8 años, pero el disco ya lo conocía de sobra antes. Cuando escuché canciones como “Sting Me” y “Remedy” por primera vez me quedé prendada de esas guitarras tan bien complementadas y de esa voz desgarrada, me enganché mucho. Mis canciones favoritas… pues puedo decir sin lugar a duda que son las dos que ya nombré anteriormente, “Sting Me” y “Remedy”, por más que las escucho nunca me aburren, pues he aprendido mucho con los discos de los Black Crowes en general, se podría decir que es una influencia que está bastante presente en mi manera de tocar. wwwwwwwwwwwwwwwwwwwwwwwwww

Luis Kleiser (Kleejos Band): La primera vez que me acerqué a ese disco fue allá por el 92, cuando en la MTV aún ponían música. Yo tenía 14 años y

recuerdo el video de “Remedy”. Por aquel entonces la escena de Seattle había explotado por completo y yo estaba más interesado en música más dura y menos compleja en arreglos y estructuras. Aquel disco llegó en un momento equivocado para mí; yo no estaba preparado para eso. Empezaba a tocar la guitarra y lo que ellos hacían me parecía inalcanzable así que buscaba cosas más fáciles con las que aprender. Fue bastante más tarde cuando empecé a interesarme por su música; ya debía tener unos 20 años. Lo mío con ellos no fue un amor a primera vista, sino algo mucho más reflexivo. Me hice con una copia en una tienda pequeña de Zaragoza y como tengo cierta tendencia a la obsesión con la música, fue uno de esos discos que pasan meses sin salir del reproductor. Quizá porque lo mío con los Crowes no fue una acto impulsivo sino consciente. Sé que su música me seguirá interesando durante décadas, mientras que ya casi no me acerco a mucho de lo que pasó en aquella ola grunge. Me quedo con la intensidad y la mala leche de “No Speak No Slave” y sobre todo con “Thorn In My Pride” que me parece una obra maestra con una letra maravillosa. De todas maneras, si me preguntas dentro de tres meses igual digo canciones diferentes. Es lo que tienen esos álbumes redondos, que todo funciona según tu estado de ánimo. Este disco para mí fue una revelación y a través de este disco entendí muchas otras cosas y me acerqué a bandas que desconocía. Fue una puerta abierta a un camino nuevo. Su influencia en mi forma de tocar es clara, de ellos aprendí el gusto por el buen riff, las afinaciones abiertas y a manejar intensidades y desarrollos dentro de un mismo tema. Sigo escuchando sus discos con frecuencia y sigo encontrando cosas nuevas. Siguen sonando frescos para mí, como si el tiempo no hubiera pasado. wwwwwwwwwwwwwwwwwwwwwwwwww


Juan Satánico (Pölisong ): La primera vez que lo escuché fue en un Seat Panda que tenía David, de Moon Cresta (querido primo mío) yendo a la

playa, él probablemente ni se acuerde... (risas) .Esto fue antes del Amorica, y ahí quedó, porque tendría yo 16 años y siendo de Mugardos, y sin mucho dinero, no frecuentaba mucho tiendas de discos. Así que se publicó el Amorica y salió en los 40 el vídeo de “A Conspiracy” y zas!!! Enganche total... Primero conseguí este disco y al poco “The Southern Harmony…” en las navidades del 94. Con el dinero regalado me fui a Montana (tienda extinta de Ferrol) y allí estaba. Como no hay canción mala en este disco, fui cambiando de favoritas. Pero “Sting Me” y “Remedy” fueron las primeras... esas dos en bucle. Después llegó “My Morning Song” y su final épico...if music got to free your mind, just let it go... y para momentos de tranquilidad “Bad Luck Blue Eyes...” Este álbum dio un giro a mi vida musical, si bien de aquella estaba descubriendo todo el rock setentero gracias a “mi primer grupo favorito”: Guns n Roses. Con The Black Crowes pude descubrir ni más ni menos que a Lynyrd Skynyrd, The Allman Brothers, el blues, soul, la música más de raíces. Con el tiempo, descubrí porqué se convirtió en mi disco favorito de siempre: fue el primero que escuché en el que me gustaban todas las canciones, para mí es un disco redondo, sin bajones y no hay muchos así. El juego de guitarras entre Marc Ford y Rich Robinson es sublime, los solos de Marc me ponían los pelos de punta (el de “Bad luck…” me hacía llorar). Creo que es el disco que más he escuchado en mi vida... wwwwwwwwwwwwww

Soulman Curiosamente

(Uncle

Sal):

recuerdo dónde y cuándo compré el “Shake Your Money Maker”, pero no exactamente el “Southern Harmony…”. Fue en una de las tiendas de música que entonces había en Ibiza. Lo compré en CD y lo que sí recuerdo es que lo pasé a cassette y lo llevaba en el walkman en Palma durante mi primer año de universidad. Iba y venía del campus en bus, y ese álbum giraba en bucle, durante semanas. Al escucharlo por primera vez me cautivó por lo distinto que es del “Shake Your Money Maker”. Y tampoco me gustó especialmente más que el primero, pero era algo diferente... Muy intenso y potente. Mis canciones preferidas son “Remedy”, “Bad Luck Blue Eyes Goodbye” y “Sometimes Salvation”, aunque es uno de esos álbumes que concibo como un todo más que como canciones. Para mí significa muchísimo. Los Crowes son la única banda que ha estado presente a lo largo de toda mi vida de manera continuada, me compré su primer álbum cuando iba al instituto y después toda su discografía conforme iban sacando álbumes. Son, como para mucha gente de mi generación, la banda sonora de mi juventud. Pienso que el “Southern Harmony…” es su obra definitiva, su disco más completo y sigue musicalmente tan vigente como cuando se publicó, es un álbum atemporal. Y sí ha influido en mi música, eso por supuesto. Los Crowes fueron la mejor banda de rock'n'roll del mundo durante mucho tiempo y siempre un modelo a seguir, eso seguro! wwwwwwwwwwwwwwwwwwwwwwwwww


Mario (Shoubinhas Experience): No recuerdo ni donde lo compré ni cuando, pero recuerdo perfectamente la primera vez que escuché una

canción del disco. Sería en el 93 o 94. Yo por aquel entonces prácticamente sólo escuchaba soul y punk. Estaba en mi cuarto, encendí la radio y casi al momento empezó a sonar algo que me flipó, así que, como siempre tenía un cassette preparado, le di a grabar. La grabé prácticamente entera, a falta de ese principio tan característico. Por culpa de “Sometimes Salvation”, acabé jodiendo aquel trozo de cinta, rebobinando y volviendo a escucharla una y otra vez. No supe ni el título de la canción ni a qué banda pertenecía hasta pasados muchos meses después. Estaba viendo videoclips en la tele y de repente apareció el videoclip de “Remedy”… ¡¡Joder!! ¡¡Aquí están!! Pude ponerles nombre, pero todo quedó en eso. No pude escuchar el disco entero hasta muchos años después. Cuando lo hice, sencillamente quedé maravillado. Pensé que había pasado años perdiendo el tiempo por no haberlo buscado antes. Aquel disco fue como haber encontrado el puto Santo Grial, toda la música que adoraba, con la que me había criado estaba allí metida en perfecta comunión. Solo puedo decir que la canción que “menos me entusiasma” es “Bad Luck Blue Eyes Goodbye”. El resto son sencillamente maravillosas, es un disco completamente redondo, no hay nada prescindible, ni siquiera “Bad Luck…”. Tengo una relación especial con “Remedy” por lo mucho que la he cantado con diversas formaciones. Por otro lado, cada vez que toco en acústico y tengo oportunidad, pido que pinchen “No Speak No Slave”, es una canción que me pone las pilas y hace que empiece a tocar con el buen rollo metido en el cuerpo. La letra de “Thorn In My Pride”… Adoro todas y cada una de esas canciones. Sigo escuchando ese disco todas las semanas, y hasta hace relativamente poco, lo escuché todos los días durante meses, hasta que el reproductor del coche fue incapaz de leer el cd por lo gastado que estaba. Compré otro, pero por algún motivo no lo lee… Creo que es una manera del coche de pedirme que varíe un poco jajaja. Cuando me vi en la necesidad de colgarme la guitarra en Shoubinhas, aquel disco era mi referencia a la hora de buscar el sonido que quería encontrar para la banda. wwwwwwwwwwwwwwwwwwwwwwwwww

Cudi Eternos (Los Eternos/The Hellbuckers): El “Southern Harmony…”, fue un regalo en todos los aspectos. Me lo regalaron por

mi cumpleaños al poco tiempo de salir publicado y fue un regalo porque era un grupo que por aquella época no conocía y me dejó totalmente alucinado. Me impactó de tal forma que recuerdo estar meses y meses escuchándolo sin parar. Sin duda estaba ante un disco que ser convertiría en todo un clásico del R’n’R y un grupo de culto. Es uno de los pocos discos en lo que no tengo canción favorita, sino un álbum favorito, me resulta imposible pensar en aislar un tema del disco. Podría asegurar que este disco me abrió las puerta a sumergirme más en la música americana, especialmente en el rock sureño. Sin duda, los Crowes eran y son un grupo atípico que ha conseguido un sonido propio e intransferible


wwwwwwwwwwwwwwwwwwwwwwwwww

Toño (The Soul Jacket): Descubrí a B.C con este disco, no recuerdo el momento exacto, sería el 2006-2007. Me sorprendió de primeras el sonido de

la banda, un enfoque de los temas "clásico" pero con un sonido más moderno, me recordaba más a bandas como Pearl Jam."Sting me" me parece un arranque brutal, una declaración de intenciones, un tema que suena a himno por lo sencillo y contundente que es. Reconozco que de primeras no le presté demasiada atención, estaba centrado en música muy anterior pero con el tiempo quedé prendido con la calidad de B.C y el soplo de aire fresco que insuflaron al rock&roll americano. Creo que han tendido un puente entre las "viejas" bandas de los 60 y 70 y el presente. Han logrado que muchas bandas perdamos el miedo a un sonido más moderno. wwwwwwwwwwwwwwwwwwwwwwwwww

Oscar Avendaño (Siniestro Total): Recuerdo comprar el “Southern Harmony…” en Disco 3, una tienda que ya no existe de la calle Lepanto

de Vigo, junto con el primer disco de Izzy Stradlin en solitario. Era una época en la que yo estaba muy metido en esos sonidos (creo que hablamos del 94): a medio camino entre Lynyrd Skynyrd y los Rolling Stones. También recuerdo que tardé bastante tiempo en comprar estos dos discos porque eran carísimos... andaban por las 2.100 pesetas en una época en que un disco normal estaba en 1.400, y además había mucha serie media por algo así como 900 pesetas (y discos de blues por 300). Por supuesto, estamos hablando de vinilo. Y si el primer disco de los Crowes ya me había flipado, este le dio una vuelta más. Me entusiasmaban los temas que no eran hits (recordemos que los Black Crowes eran un grupo mainstream, en aquella época), y si bien tanto “Sting Me” como “Remedy” u “Hotel Illness” me molaban, lo mío era “Thorn In My Pride”, “Sometimes Salvation”, “Black Moon Creeping” o “My Morning Song”. Lo curioso es que no puedo decir que los Black Crowes sean, ahora mismo, uno de mis pilares musicales. Pero sí puedo decir que sirvieron, y mucho, para afianzar mi gusto en un mundo musical en el que aún sigo profundizando, un legado de música americana de los cuales ellos fueron el máximo estandarte de su época. Porque aunque yo ya estaba metido en el soul, el blues y el rock, era necesario un grupo que nos hiciese sentir que todavía estaba vivo, que todavía era nuestro. “The Southern Harmony and Musical Companion” sigue siendo, a día de hoy, mi disco favorito de los Cuervos. Respeto infinito. wwwwwwwwwwwwwwwwwwwwwwwwww


GRAVELROAD MAGAZINE JUNIO 2017  

Segundo número del año y un especial dedicado a Marc Ford, donde tambien hablamos de The Magpie Salute y al 25 aniversario del Southern H...

Read more
Read more
Similar to
Popular now
Just for you