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Había una vez un pitbull llamado Mateo. Èl fue abandonado en las calles de San Francisco porque su propietario anterior ya no lo quería. Èl estaba viviendo en un rescate de perros en San Francisco llamado “Save the Pup.”

  El pitbull era un perro amable e inteligente a pesar de los estándares de la sociedad. Él era también un hermoso perro con la coloración gris y ojos azules. Pero a pesar de que él era un perro que encajaba con todas las solicitudes de las familias, el perro había estado en el refugio por muchos meses.


Los otros perros del refugio vinieron y fueron, todos ni siquiera consideraron a Mateo para la adopción. En el momento de este cuento, había dos otros perros que se quedaban en el refugio. La mayoría de los perros del refugio ya encontraron hogares ya que era popular dar a los perros como regalos de Navidad.

Los tres perros se quedaban y esperaban para conocer a sus “para siempre” familias, especialmente Mateo. Tristemente, los otros dos perros no eran amables con Mateo y a menudo le decían que serían todos adoptados primero, dejándole solo y no deseado en el refugio. Un día, cuando todos los perros se sentaban juntos …


Dorado, el golden retriever, dijo. “Nunca vas a ser adoptado.” Tenía una pelo hermosa, pero su personalidad no era bastante. La otra perra, Valeria, era caniche. Ella actuó quisquilloso. Mateo era pitbull. Él tenía un buen corazón y las palabras de Dorado hicieron a Mateo triste.


Los perros enfurecieron a Mateo. Mateo les pidió que se fueran. Los perros no salieron. Valeria susurró, “Mateo, eres muy feo.” Meteo empezó a llorar. Quería tener un hogar. Necesitaba un amigo. Valeria gritó, “Voy a ser adoptado.”


El trabajador, Carlos sacó a Mateo a pasear. Mateo dejó de llorar. Le gustaba estar fuera. Cuando se fue a salir, le dio un regalo. Cuando Mateo corrió de nuevo en el refugio, oyendo a los otros perros riéndose. Valeria gritó, “Todos sabemos que Mateo nunca va a ser adoptado.” Mateo no entendía por qué seguía diciendo esto. Pensaba que era un perro agradable, pero los otros perros le estaban haciendo dudar de sí mismo.


Mateo comió su cena y se acostó, pero no pudo dormir. Quería ser amado porque era amable. No quería parecer aterrador. Se preguntaba por qué la gente no lo entendía. Entonces Mateo se durmió esperando que sus sueños serían agradables. Sus sueños eran más agradables que su día. Soñaba con una casa en la que vivía con una familia que lo amaba. Cuando se despertó, vio que Valeria y Dorado habían sido adoptados.


Mateo casi perdió toda la esperanza. Él estaba empezando a creer que nadie lo amaría.

De repente, la puerta del refugio se abrió. Una mujer entró y caminó al escritorio de Carlos. Las orejas de Mateo se animaron. Tal vez esta era su oportunidad ir a una casa permanente. Mateo escuchó atentamente la conversación de Carlos y la mujer.


“Buenas tardes, Señora! Yo soy Carlos. ¿Cómo puedo ayudarle?” preguntó Carlos.

“Estoy buscando un perro. Yo quiero sorprender a mis hijos para Navidad. Pero, es muy importante que este perro es muy simpático, se porte bien, y le encante jugar. ¿Tienes un perro como así?”

“Sí! Solo tenemos un perro ahora mismo, pero él coincide con su descripción perfectamente. Su nombre es Mateo,” respondió Carlos.

 "Qué perfecto! ¿Qué tipo de perro es Mateo?” preguntó la

simpático le encante jugar se porte bien

mujer. Mateo ladró de emoción y se movió la cola. Hoy fue el día que él había estado esperando.


“Mateo es un perro guapísimo. Él es pitbull,” explicó Carlos. Después de escuchar esto, la mujer frunció el ceño.

“Lo siento señor, pero muchos pitbulls son peligrosos. No quiero uno cerca de mis hijos,” insistió la mujer.

   Mateo no entendió porque él era un buen perro. Él no creía que sea peligroso. Mateo era amable. Carlos intentó explicar, pero ella no escuchó.

   “Gracias por tu ayuda, Carlos, pero yo no puedo adoptar un pitbull. Gracias, pero adiós.” Ella salió y Carlos suspiró. Mateo se quedaba sin esperanza otra vez. 


La noche comenza llegar a su fin y Carlos limpió las perreras. Mientras Carlos comenzó a limpiar las perreras, se encontró con Mateo. Mateo notó al hombre. El recuperó su hueso y se lo llevó a Carlos. Carlos sabía que todos los demás temían a Mateo, pero vio el lado dulce de él. Carlos entró en su jaula y se sentó en el suelo. El perro cuidadosamente se acercó a Carlos, pero luego el perro saltó arriba y abajo, lamiendo a Carlos. Carlos miró la etiqueta. Èl vio que Mateo todavía no ha sido adoptado.

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“Mateo, eres muy lindo! Quieres una golosina?” Carlos consiguió una golosina, y Mateo lo comió. “¿Has estado aquí por mucho tiempo?” Carlos acariciaba al perro. “Todos los otros perros fueron adoptados. ¿por qué todavía está aquí?” Carlos vio que el perro estaba triste. Carlos se sentó con Mateo. Carlos sonrió al perro, y se fue para la casa.

Mateo

Pitbull 4 months


La mañana siguiente, Carlos llegó al trabajo. El habló con la dueña Angela, y él le dijo que quería adopta Mateo. Dijo que sí, y firmó el periódico. Carlos hablaba de Mateo “¡sólo porque te ves más intimidante que los otros perros no significa que nunca serás adoptado! Eres un perro leal y adorable. Ahora, vamos a casa.” Y vivieron felizmente para siempre.

El Regalo De Navidad  
El Regalo De Navidad  
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