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BRUSELAS EL CORAZÓN DE EUROPA

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Apuntes Históricos

BRUSELAS

EL CORAZÓN DE EUROPA U

Una ciudad pequeña como Bruselas, capital de un país pequeño como Bélgica, ofrece grandes atractivos a ojos de cualquier visitante. Por su ubicación geográfica, a medio camino entre Alemania y Francia, estuvo durante siglos a merced de bodas reales, guerras incomprensibles y acuerdos de paz. Dependió de los romanos, de los españoles, de los alemanes y de los franceses, hasta que a mediados del siglo pasado se encumbró como capital de todo un continente. Cuna de muchas de las instituciones de la Unión Europea, entre ellas el Parlamento, y de la OTAN, Bruselas es mucho más que burocracia y poliglotismo. También es sinónimo de historia medieval, edificios inauditos, buena cerveza, tebeos y bombones de primera. Sólo en una urbe con una población tan variopinta podrían tener cabida monumentos tan dispares como el Atomium, el Manneken Pis y la Grand Place, un espacio público que desborda armonía por los cuatro costados. 1

Lejos de las irrefrenables expectativas que suscitan ciudades como Nueva York o Roma, la capital belga seduce por sus detalles, su tradición comercial y sus pasajes medievales. A la sombra de las vecinas

Londres, París y Amsterdam, Bruselas ha sabido proyectarse como lugar de acogida, faro del espíritu comunitario y, en definitiva, hogar de todos los europeos.

Una guía práctica El lector no debe aspirar a conocer Bruselas al dedillo después de leer este documento, ya que la información que se proporciona en él se limita a los lugares más interesantes desde el punto de vista turístico. A continuación se facilitan las claves necesarias para disfrutar de una inolvidable escapada de fin de semana o de tres o cuatro días. La población del área metropolitana asciende a un millón de habitantes, una cifra respetable si se tienen en cuenta las reducidas dimensiones del país, con una superficie de 30.528 km². De ahí que la mirada de esta guía se detenga sólo en ciertos barrios, monumentos y museos.

El origen de Bruselas se remonta a una colonia galo-romana fundada en el siglo i en una zona pantanosa del valle del Senne. En el emplazamiento de la actual Bruselas, Saint Géry, obispo de Cambrai y Arras, erigió una capilla en honor a san Miguel Arcángel allá por el año 695. Pero sólo tomó el nombre de Bruselas cuando el emperador germano Otto II confió a Carlos, duque de Lorena y descendiente de Carlomagno, un feudo en el valle del río Senne. Carlos hizo construir sobre la isla de Saint-Géry un fuerte en el año 979. El lugar fue llamado Bruocsela, es decir “capilla del pantano”. Hoy, el río Senne ha desaparecido con la urbanización y sólo es visible en las afueras de la ciudad. Un siglo después, la isla de Saint Géry fue abandonada, seguramente por ser demasiado pantanosa. La población se trasladó a otro emplazamiento cercano, donde se levantó un castillo. Hacia el año 1100 la pequeña ciudad se rodeó de una muralla, se construyeron iglesias y hospitales, y se desarrolló el comercio, especialmente de textiles, favorecido por la presencia de ríos y canales en la región que permitían una salida al Mar del Norte. Otras ciudades como Brujas, Amberes y Gante también se beneficiaron de esta situación geográfica privilegiada. La urbe pertenecía al ducado de Brabante, que dependía a su vez del Imperio Germánico desde el año 925. Los primeros ataques Hacia 1229, la ciudad había crecido tanto en importancia que obtuvo del duque de Brabante su primera Carta Magna otorgándole un cierto grado de autonomía. En el siglo xiv los concejales se instalaron en una casa sobre la plaza del mercado, la que, con el tiempo, se convertiría en la Grand Place. En 1359, tropas del Condado de Flandes, dependientes del rey de Francia, intentaron conquistar la ciudad, ataque que fue rechazado por los bruselenses bajo el mando de Everard’t Serclaes. Casi un siglo después, el sucesor del duque de Brabante, Felipe el Bueno, duque de Borgoña, hizo de Bruselas la capital de su vasto imperio. Bajo su reinado se construyeron el Hôtel de Ville (Ayuntamiento), un gran palacio

en Coudenberg, iglesias y otros edificios significativos. María de Borgoña se casó con Maximiliano de Austria, y cuando ella murió en 1482, el gobierno de Bruselas pasó a manos de los Habsburgo. Al morir Maximiliano, su hija trasladó la capital a Malines y allí se ocupó de la crianza de su sobrino, el futuro Carlos V, quien, alcanzada la edad de 15 años, heredó el trono de Borgoña y a los 16, el de España. Era el año 1515, el comienzo de la dominación española en la región. Carlos V restableció a Bruselas como capital y la hizo emerger nuevamente como una ciudad poderosa, superando a sus rivales flamencas: Brujas y Amberes. El declive En 1555, Felipe II sucedió a Carlos V, y debió hacer frente a problemas de religión que significaron para Bruselas dos siglos de decadencia y oscuridad. A finales del siglo xvii fue atacada por tropas francesas, que destruyeron 4.000 casas y gran parte de la Grand Place, que fue reconstruida en los cinco años siguientes, para tomar el aspecto actual. De 1713 a 1794 Bélgica pasó a manos de los Habsburgo. En 1789 hubo un primer levantamiento independentista contra José II, cuyos resultados tuvieron una corta duración. Seis años después Bélgica devino una región francesa. Cuando Napoleón fue vencido en Waterloo, cerca de Bruselas, en 1815, el Consejo de Viena decidió la creación del reino de los Países Bajos, unificando Bélgica y Holanda. Hasta 1830, la ciudad se vio sometida a potencias extranjeras, franceses y holandeses, hasta que por fin las fuerzas revolucionarias se alzaron con el triunfo y Leopoldo I asumió el trono de la nueva nación independiente, con Bruselas como su capital. Años de desarrollo Desde la independencia de Bélgica, Bruselas se convirtió en un polo de atracción demográfica. Se poblaron los barrios industriales y, siendo la mayoría de los belgas de origen flamenco, empezó la francofonización de la población (el francés era la lengua que hasta entonces utilizaban sólo los nobles y burgueses). Tras la llegada

de Leopoldo I se abrió el canal BruselasCharleroi y en 1834 se fundó la universidad libre de Bruselas. Refugiados ilustres, tales como Víctor Hugo y Carlos Marx, contribuyeron a que la ciudad fuese un caldo de cultivo de ideas. Grandes trabajos arquitectónicos acentuaron su carácter como capital: se edificaron las galerías Saint-Hubert (1846), el Palacio de Justicia (1866-1833) y el Parque del Cincuentenario (1880) en recuerdo del 50 aniversario de la independencia. Se realizaron trabajos de entubamiento del Senne y se abrieron los bulevares centrales. Se crearon nuevos barrios en el marco de un urbanismo revolucionario. Bajo el impulso del arquitecto Victor Horta se levantaron a comienzos del siglo xx soberbias residencias Art Nouveau. A pesar de su independencia, Bélgica no se libró tampoco de las consecuencias de las guerras mundiales que asolaron Europa en el siglo pasado y fue ocupada por las tropas alemanas en ambas contiendas: desde 1914 hasta 1918 y desde 1939 hasta 1945, bajo los reinados de Alberto I y Leopoldo III. Como consecuencia del proceso de expansión de la lengua francesa, a mediados del siglo pasado el movimiento flamenco comenzó a organizarse para reivindicar el neerlandés. El intenso debate, que duró casi toda la segunda mitad del siglo xx, concluyó con la creación de un estado federal con tres áreas: la Región Flamenca, de habla neerlandesa; la Región de Valonia, francófona; y la Región de Bruselas-Capital, bilingüe. Del mismo modo, se crearon tres comunidades culturales: la flamenca, la francesa de Bélgica y la de influencia germánica. Convertida en ciudad cosmopolita y pluricultural, reforzó su rol de capital de Europa convirtiéndose en sede de la Unión Europea en 1958. Ese mismo año se construyó con motivo de la Exposición Universal el famoso Atomium, que se ensalzaría después como un símbolo de la urbe. Más tarde, la OTAN también escogió a Bruselas como sede de la organización. La capital belga festejó en 1979 sus 1.000 años de existencia y en 2000 fue designada Capital Cultural de Europa.

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Gastronomía

Mucho más que mejillones al vapor A los habitantes de Bruselas les gusta comer bien y han hecho de su ciudad una verdadera meca gastronómica. Muchos platos están condimentados con cerveza, como el conejo, las salchichas o los guisos tipo ragout, que en la ciudad se denominan waterzooi. Lo más típico es comer mejillones al vapor con patatas fritas entre septiembre y marzo, aunque hay verdadera pasión por el pescado y el marisco. Alrededor de la Grand Place hay decenas de restaurantes cuyo exterior está decorado con escenografías gastronómicas que compiten en fastuosidad para atraer la mirada del cliente. Sin em-

bargo, los mejores establecimientos están en lo que era el antiguo puerto fluvial, en los aledaños de la plaza de Sainte Catherine y en los antiguos muelles, todavía conocidos genéricamente como Mercado del Pescado. Entre las especialidades más exquisitas destacan las anguilas en salsa verde y las croquetas de gambas grises. A la hora de los postres hay que probar un praliné, que es un bombón de chocolate relleno, o galletas Speculoos con canela. Muchas ciudades del mundo rinden culto a la cerveza, pero rara vez se alcanzan los niveles de pasión de Bruselas. Hay muchos museos en la zona dedicados a

esta bebida, además de numerosas fábricas abiertas al público. Hay cervezas de todos los colores: blanca, roja flamenca, morena añeja, ámbar, rubia dorada, roja cereza, naranja dulce… Cada una tiene un sabor distinto y se suele beber en un tipo de vaso o copa diferentes. También hay que distinguir las de alambique ‘Lambic’, las de las abadías, las que solían hacer los trapenses y las de fermentación alta, baja o espontánea. Una de las más curiosas es la gueuze, que se toma sin gas ni espuma y cuya variedad más conocida se llama Mort Subite (Muerte Súbita).

MOVERSE EN BRUSELAS Consejos útiles

Bruselas se encuentra en la misma franja horaria que el resto de Europa central, es decir, GMT + 1 hora, al igual que España o Francia. El clima oscila entre unos inviernos más bien fríos y lluviosos, y unos veranos con temperaturas agradables, en los que incluso de noche se necesita una prenda para abrigarse un poco. El termómetro no supera en enero los 3°C de media, mientras que en julio el mercurio asciende hasta los 18°C de promedio. Las precipitaciones, que pueden ser en forma de nieve en invierno, se reparten de forma equilibrada durante todo el año, aunque primavera es la estación más seca. La media mensual de lluvias ronda los 60 mm. En función de la climatología, el visitante puede optar entre actividades al aire libre o visitas bajo cubierto. Por este motivo, cualquier época del año es buena para recalar en Bruselas. El mejor período para pasear y visitar monumentos coincide con el verano. Primavera y otoño también son estaciones recomendables por la gran variedad de acontecimientos deportivos y culturales que tienen lugar en la ciudad. Los museos y bares se convierten en refugios ideales durante el invierno, cuando las temperaturas descienden y el cielo suele permanecer encapotado durante días enteros. El sistema de transporte público, gestionado por la Société des Transports Intercommunaux Bruxellois (STIB), está compuesto por autobuses, tranvías subterráneos y de superficie, y metro. Funciona todos los 3

días de 6.00 a 24.00 horas. A pesar de su eficiencia y limpieza, la red no está exenta de problemas y de vez en cuando se reaviva el debate sobre la necesidad de ampliar la red de metro y de cambiar los tranvías subterráneos. Algunas mejoras recientes incluyen la incorporación de ascensores para minusválidos en algunas estaciones. La STIB dispone de puntos de información en Rogier y en las estaciones de metro de Midi, así como en el centro comercial Anspach. En la superficie, la señal que indica las paradas de metro consta de una “M” de color blanco sobre un fondo azul. Muchas estaciones del suburbano exhiben obras de artistas locales. Los trenes resultan agradables incluso en las horas punta (de 7.30 a 9.30 y de 16.00 a 18.30 horas). Las líneas de metro 1A y 1B forman una H gigante. La línea de metro 1A va desde el noroeste hacia el sureste, desde Roi Baudouin hasta Herrmann-Debroux. La 1B hace un recorrido desde el suroeste al noreste, desde Erasmus hasta Stockel. Ambas líneas se unen en el centro y comparten trayecto desde Beekhant a Merode, cubriendo el centro de la ciudad. La incompleta línea circular 2, desde Simonis a Clemenceau, realiza el mismo recorrido que la circunvalación. Las paradas de tranvía y autobús se encuentran señalizadas en rojo y blanco, respectivamente. El número de ruta y destino se muestra en la parte delantera del vehículo y todas las paradas deben ser solicitadas. Los tranvías amarillos y azules recorren el centro de la ciudad y los barrios periféricos. Al-

canzan su mayor velocidad en el subsuelo. Los billetes se pueden comprar en las estaciones de metro o en las tiendas de prensa. En el mostrador de información turística en la Rue du Marché-aux-Herbes y en la oficina de información turística del Ayuntamiento de la Grand Place también venden pases de transporte y facilitan mapas gratuitos de la red, que también están disponibles en muchas de las estaciones de metro. Los billetes deben ser validados en la entrada del andén, y en el caso de los autobuses y tranvías, antes o al subir al transporte. Una vez comprado, el billete es válido para cualquier medio de transporte, incluso para hacer trasbordos. Además de la red de la STIB, existe también la Red Ferroviaria Belga, que dispone de trenes locales que parten de BruxellesChapelle, Bruxelles-Quartier Léopold, Bruxelles-Schuman y Bruxelles-Congrès, enlazando el centro de la ciudad con los barrios periféricos. Autolux (www.taxisautolux.be) es la compañía de taxis oficial de Bruselas. Sus vehículos llevan una placa de color amarillo y azul, y hacen recorridos desde el aeropuerto hasta cualquier punto de la ciudad. Bruselas es una de las capitales europeas más seguras. Como ocurre en otras grandes ciudades, conviene evitar las zonas solitarias de noche, sobre todo en áreas periféricas del norte y del oeste, como Anderlecht y Molenbeek. satisfactorio.

PRINCIPALES EVENTOS Y FIESTAS Día de Año Nuevo El 1 de enero, el primer día del año. Epifanía Se celebra el 6 de enero. Feria de Antigüedades Tiene lugar entre finales de enero y principios de febrero y congrega a unos 30.000 visitantes. Anima Este festival internacional de cine de animación se organiza en el barrio de Flagey a finales de febrero. Ars Musica Entre mediados de marzo y abril se programa este festival de música contemporánea, que cuenta con diferentes escenarios, tanto en interiores como al aire libre.

Festival Barroco de Primavera en Sablon Se celebra en la tercera semana de abril en este barrio de la capital belga. Art Brussels La fotografía, la escultura y otras modalidades artísticas se dan cita en este festival de arte contemporáneo que reúne a unas 150 galerías internacionales y a más de 25.000 visitantes. The Royal Greenhouses at Laeken Durante doce días del mes de abril se abre al público la impresionante colección botánica de la familia real de Bélgica, situada en Laeken. Día del Trabajo Se celebra el 1 de mayo. Kunsten Festival des Arts Este evento de vanguardia, que se or-

ganiza en mayo, se vuelca en las últimas tendencias del teatro, la música, la danza, el cine y las bellas artes. Día del Orgullo Gay A mediados de mayo se programan infinidad de desfiles, fiestas, conciertos y todo tipo de espectáculos en homenaje a la comunidad homosexual. The Brussels 20 km Race Esta prueba atlética reúne a unos 20.000 corredores el último domingo de mayo. Maratón de Jazz El último fin de semana de mayo muchos de los bares de la ciudad se animan con la música jazz. En total se programan unas 160 actuaciones en escenarios a cubierto o al aire libre, como en la Grand Place. Día de Europa Las instituciones europeas abren sus puertas al público durante un día. 4


baround Barrio del Centenario

Es el más alejado del centro, aunque es posible acceder a él en un sencillo y rápido trayecto en transporte público. En esta zona, una de las más verdes y boscosas de la urbe, despunta el famoso Atomium. En el cercano MiniEurope se pueden admirar casi 300 maquetas de monumentos de toda Europa.

Saint-Gilles

Situado al sur del centro histórico, se considera el barrio modernista por excelencia de la metrópoli, aunque encontrar fachadas que realmente se ajusten a esta corriente artística requiere de cierto esfuerzo y de una búsqueda concienzuda. Quien lo consiga disfrutará de vidrieras, cerámicas, mosaicos y enrejados de singular composición, testigos de una época decidida a rendirle culto a la estética. La vitalidad y el trajín que se respiran en sus calles, recorridas a diario por una nutrida comunidad de españoles y portugueses, invitan a un paseo vespertino. Algunos de los hoteles más lujosos de la capital belga se localizan en esta zona, sobre todo en la concurrida avenida Louise.

Ciudad Baja

Está dominada por la Grand Place y coincide con el entramado de calles medievales y con la zona más turística de la capital belga. En este distrito, que ocupa el corazón de la ciudad, abundan los restaurantes con terrazas, las cervecerías y las tiendas que captan la atención de los paseantes con escaparates repletos de chocolate, encajes o recuerdos. Aquí se asentaron los primeros habitantes de Bruselas y aquí se forjó el poderío medieval de la urbe, basado en un comercio controlado por los diferentes gremios. Los mismos que, después de que las tropas francesas arrasaran prácticamente con la Grand Place, fueron capaces de reconstruir este maravilloso espacio público en tan solo cinco años. Quien desee alejarse del trasiego debe dirigirse al cercano barrio de Marolles, el más bohemio de la metrópoli. En este antiguo vecindario obrero, que se extiende a la sombra del gigantesco Palacio de Justicia, abundan las calles estrechas y los bares poco dados a sutilezas estéticas. El lugar más entrañable es la plaza de Jeu de Balle, donde cada domingo se instala un mercadillo al aire libre en el que la quincalla comparte tenderetes con ropa de segunda mano o muebles viejos. El visitante encontrará en este rastro cualquier objeto susceptible de ser vendido. Los numerosos y acogedores cafés que rodean la plaza permiten hacer un alto entre compra y compra. Los negocios de artesanía, las boutiques vintage, los comercios de decoración del hogar y las tiendas de comics son otros de los reclamos de esta zona.

Ciudad Alta

La antigua zona aristocrática y francófona, que contrastaba con la burguesa y flamenca Ciudad Baja, se caracteriza por las amplias avenidas, los palacios neoclásicos, los museos y los jardines bien cuidados. Lo abigarrado del casco medieval da paso aquí a un cúmulo de elegantes y luminosos bulevares. Incluye el denominado Barrio Real, que comprende los aledaños del parque de Bruselas, flanqueado por edificios tan emblemáticos como el Palacio Real y el de Bellas Artes. A tiro de piedra se extiende el acomodado barrio de Sablon, salpicado de anticuarios, marchantes de arte, coquetos jardines y, tal vez, de las mejores tiendas de chocolate de Bruselas. Como ejemplo sólo hay que dirigirse a la Place du Grand Sablon, que está repleta de bares, restaurantes y comercios. La gente joven se arremolina alrededor de los cafés coloristas y de vanguardia en esta barriada que derrocha encanto.

Dansaert

La cuna de la moda bruselense ofrece tiendas y talleres que tientan al visitante a cada paso. Los amantes del vintage no pueden pasar por alto los lujosos establecimientos de ropa de segunda mano.

Saint-Géry

No muy lejos de Dansaert se encuentra este barrio, uno de los más palpitantes y donde lo bohemio se mezcla con lo étnico. No en vano, el genial Magritte vivió en este vecindario y solía jugar al ajedrez en la taberna Greenwich, que sigue al pie del cañón atendiendo a los clientes más variopintos.

Saint-Boniface

Es el mejor exponente de la nueva realidad social de Bruselas y de la Europa del siglo xxi. En el reino del mestizaje, que apenas abarca unos seis kilómetros cuadrados, conviven más de 150 nacionalidades. Las fronteras de muchos de estos barrios las dibujan los colores de la piel. En Matonge –topónimo en honor de un barrio de Kinshasa, la capital de la República Democrática del Congo, antigua colonia belga– se apiñan los congoleños y los ruandeses, Anderlecht es el feudo de la inmigración magrebí y en Schaarbeek abundan los turcos.

Barrio Europeo

En este vecindario, situado al este del centro, se entiende por qué Bruselas es la capital de Europa. Aquí es donde la Unión Europea (UE) empezó a gestarse y aquí es donde se encuentran las sedes de la Comisión Europea y del Parlamento Europeo. Puede parecer inverosímil, pero más de 100.000 residentes en la ciudad están ligados de algún modo al universo de las instituciones comunitarias. La plaza de Luxemburgo, generosa en bares, se considera el centro neurálgico de esta zona de ambiente multicultural y políglota. El verde del parque de Leopoldo contrasta con el vidrio azulado y el acero del Parlamento Europeo, inaugurado en 1998. Esta zona se queda casi desierta durante los fines de semana. Pero el lunes a primera hora recobra la vida gracias a los burócratas que se encaminan, por ejemplo, al edificio Justis Lipsius, sede del Consejo de la UE y bautizado con el nombre de un filósofo del siglo xvi. Se trata de un bloque de granito de color marrón rosado que se levanta en la parte alta de la Rue de la Loi y cuya solidez parece querer demostrar la consolidación del proyecto de unidad de Europa. 5

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coraje militar de la nación. Y un tercero está protagonizado por un joven campesino que apagó un incendio con sus orines. Los turistas suelen quedarse decepcionados ante la pequeñez de la estatua, de apenas 30 centímetros de altura, víctimas de la socarronería bruselense.

Calle de los Carniceros (Rue des Bouchers)

Grand Place

El centro histórico, geográfico y comercial de Bruselas desde el siglo xii se considera una de las plazas más bonitas del mundo por su variedad de casas gremiales. El escenario donde antaño se saludaba a los príncipes y se ejecutaba a los condenados, el punto de encuentro durante las sublevaciones populares, se codea con otros espacios públicos de renombre, como la plaza de San Marcos, en Venecia, la de Tiananmen, en Pekín, o la plaza Roja, en Moscú. La incipiente clase burguesa levantó aquí su particular corte de edificios gremiales para demostrar su poderío frente a los nobles. Con esta intención se construyeron las 39 casas que rodean al imponente Ayuntamiento del siglo xiv, que tienen nombres tan pintorescos como El Zorro, El Cucurucho, La Loba, La Bolsa y La Carretilla. En esta plaza adoquinada y en sus callejones aledaños nació una urbe volcada en los flujos comerciales con Brujas y Lovaina, y que hoy en día se conoce como la ciudad de todos los europeos. La variedad de estilos –gótico, renacentista y barroco– es la nota predominante de este escenario que rebosa vitalidad y color, sobre todo en diciembre, cuando un mercadillo navideño ocupa hasta el último centímetro disponible. En una esquina yace la estatua de Everard’t Serclaes, un héroe nacional fallecido durante una emboscada mientras defendía la ciudad de las tropas invasoras. Según dicen, su figura de bronce trae suerte, sobre todo si se frota el brazo del moribundo.

Ayuntamiento (Hôtel de Ville)

Es el único edificio original de la Grand Place, ya que todos los demás quedaron destruidos durante un bombardeo de la artillería francesa en 1695. La torre se alza a casi 100 metros de altura y aparece coronada por una estatua de san Miguel, el patrón de Bruselas. El Ayuntamiento, conocido como Hôtel de Ville, es una muestra extraordinaria del estilo gótico y en él destacan las 200 esculturas de la fachada. El interior alberga magníficos tapices, frescos y muebles, testimonios de la época en la que Bruselas era la capital del ducado de Brabante. No hay que perderse la sala del Consejo, la de Maximiliano, la galería de los Soberanos y la sala Gótica. 7

La mayor concentración de restaurantes turísticos de la ciudad se encuentra en esta calle adoquinada y peatonal que conserva aires medievales, incluso en

Casa del Árbol de Oro

Alberga un museo dedicado a la cerveza que incluye un antiguo mesón en el sótano. La muestra repasa la historia de esta popular bebida desde el siglo xvii, cuando se cree que los mercaderes de Flandes y Holanda introdujeron el lúpulo en el proceso de elaboración, lo que proporcionó ese sabor amargo tan característico.

Casa del Rey (Maison du Roi)

En el lado norte de la Grand Place, frente al Ayuntamiento, se alza este precioso palacio de estilo gótico tardío con doble galería, y en cuyo primer piso hay una balconada ricamente decorada y un fino campanario. Fue construido inicialmente como mercado de pan, pero en el siglo xvi fue renovado por Keldermans el Joven por orden de Carlos V. En la actualidad alberga el Museo de la Ciudad de Bruselas, que exhibe principalmente lienzos del pintor

el nombre. Al final de esta vía surge una callejuela sin salida donde las feministas belgas colocaron en 1987 una réplica del famoso niño meón, bautizada como Jeanneken Pis, que representa a una niña orinando, como no podía ser menos. Es difícil de localizar, pero los intrépidos tienen premio: en el cercano Delirium Café podrán escoger entre más de mil variedades de cerveza.

Atomium

Junto con el Manneken Pis y la Grand Place, es otro de los símbolos de la capital belga. Este colosal homenaje a los áto-

mos se erige a las afueras, en el barrio de Heizel, aunque llegar hasta allí no plantea ningún problema gracias al metro y a los tranvías. El monumento se inauguró en 1958 con motivo de la Exposición Universal y tenía fecha de caducidad. Sin embargo, el fervor popular y el éxito internacional que cosechó permitieron que se ganase el indulto. Esta construcción, que consta de nueve bolas contactadas por veinte tubos, constituye un excelente mirador que se eleva un centenar de metros sobre la urbe. Tres años, cerca de 15.000 operarios e infinidad de bocetos fueron necesarios para edificar el que se convirtió en el nuevo icono de Bruselas.

flamenco Bruegel, así como el rico guardarropa del Manneken Pis, que consta de 650 vestidos, incluido uno al más puro estilo Elvis Presley.

Manneken Pis

Detrás del Ayuntamiento, en la esquina de Stoofstraat y Eikstraat, el visitante se topará con el símbolo más irreverente de la capital belga. Se trata de una estatuilla de bronce de un niño desnudo en plena micción que data de 1619. Lo que contempla el viandante es una copia, ya que el original fue robado por soldados franceses en el siglo xviii. Existen muchas leyendas al respecto, pero parece ser que el descarado infante simboliza el primer ciudadano de Bruselas, al que de vez en cuando visten con diferentes trajes en función de la ocasión. Otro relato se remonta a principios de la Edad Media, cuando al parecer se encontró al hijo de un duque meando detrás de un árbol en plena batalla, lo que se plasmó en bronce como símbolo del

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bruselenses, en especial en las horas del almuerzo y durante los fines de semana, acoge el Autoworld, una de las mejores colecciones de coches de época del mundo, así como la Gran Mezquita.

Parlamento Europeo

El Parlamento Europeo tiene su sede en Estrasburgo, donde se celebran los períodos parciales de sesiones plenarias mensuales. Otras reuniones adicionales de esta institución, así como las comisiones parlamentarias, tienen lugar en Bruselas, en un espectacular edificio de acero y cristal que se conoce popularmente como “caprice des dieux” (capricho de los dioses) por su forma, que recuerda a la caja de la homónima marca francesa de quesos.

ESPECTÁCULOS Bruselas ofrece una apretada agenda cultural durante todo el año que está dividida desde el punto de vista lingüístico entre la influencia francófona y la flamenca. La escena musical está dominada por el jazz, un estilo que tiene un papel preeminente en la ciudad desde la década de 1920. En este caso, el cenit se alcanza a finales de mayo con la celebración del Maratón de Jazz. En cuanto al teatro, existen una treintena de salas. Casi la mitad de las películas de los cines se proyectan en inglés, es decir, en versión original con subtítulos en francés y en neerlandés. Respecto al deporte, el fútbol y el ciclismo son las dos pasiones de los belgas. Sin embargo, los acontecimientos de relieve internacional suelen ser más

OTROS LUGARES DE INTERÉS Museo del Cómic (Comic Strip Centre)

Las viñetas, otra de las señas de identidad de la metrópoli, alcanzan la categoría de arte en este centro, que ocupa un edificio de estilo Art Nouveau diseñado por Victor Horta, uno de los padres de este movimiento artístico. La primera muestra de tebeos del mundo honra a personajes tan legendarios como Spirou, Lucky Luke –el cowboy que desenfunda más rápido que su sombra–, Los Pitufos y Tintín, todos nacidos del ingenio belga. Como Bruselas, la capital de todos los europeos, las historias del intrépido reportero y de su fox-terrier Milú –traducidas al árabe, al bengalí, al esperanto y al persa, entre otros idiomas– parece que ya son casi universales.

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Palacio Real

La residencia oficial de los reyes de Bélgica se levantó sobre una fortaleza medieval. Su lujoso interior guarda una notable colección de tapices españoles, sobre todo de Goya, así como algunas de las mejores obras de pintores flamencos como Rubens, Jordanes y Van Dyck. Entre las estancias que están abiertas al público despunta la sala del Trono, decorada con impresionantes lámparas de araña en bronce y cristal. Sólo se pueden descubrir los entresijos de este edificio desde el día siguiente de la Fiesta Nacional (21 de julio) hasta principios de septiembre, período durante el cual se programan visitas populares. El palacio, encargado por Leopoldo II y concluido en 1865, es testigo de la Bélgica decimonónica, cuando el país era la cuarta potencia comercial del mundo. Enfrente se extiende el parque de Bruselas, rodeado de otros edificios

bien escasos. Teatro Théâtre Nacional Boulevard Emile Jacqmain 111-115 (02) 203 4155 www.theatrenational.be Es el principal teatro francófilo de la capital belga y programa representaciones de gran calidad, en especial de clásicos franceses. Théâtre Le Public Rue Braemt 64-70 0800 94444 www.theatrelepublic.be Acoge sobre todo obras vanguardistas de jóvenes dramaturgos y también es de influencia francófona. Kaaitheater Place Sainctelette 20 (02) 201 5959 www.kaaitheater.be Este teatro flamenco ofrece representaciones de teatro y danza, con especial énfasis en trabajos innovadores. Ocupa un edificio modernista construido en la década de 1930. American Theatre Company Rue Waelhem 73 www.act-brussels.com Programa obras en inglés. Théâtre de Toone Petite Rue de Bouchers 21 (02) 511 7137 www.toone.be En su escenario las marionetas representan obras clásicas como Fausto o El rey Lear. Las actuaciones son en francés, neerlandés y, en ocasiones, en inglés. Se encuentra en un bar cuya historia se remonta al siglo xvii y que ofrece una buena selección de cervezas.

Música La Ópera Nacional tiene su sede en el Théâtre Royal de la Monnaie (Place du Monnaie; www.lamonnaie.be). El Palacio de Bellas Artes (Rue Ravenstein 23; www. nob-onb.be) acoge la Orquesta Nacional y la Sociedad Filarmónica. La temporada abarca de septiembre a junio. Este centro cultural también programa exposiciones temporales de arte, espectáculos de danza clásica y contemporánea, y las rondas finales del concurso musical Reina Isabel. El Cirque Royal (Rue de l’Enseignement 81; www.cirque-royal.org) ofrece asimismo varios tipos de espectáculos, desde música clásica hasta danza, pasando por musicales y ópera. En Les Halles de Schaerbeek (Rue Royale Sainte-Marie 22b; www.halles.be) se escenifican grandes espectáculos de ópera, teatro y danza, además de conciertos de música pop. Todos los sábados y algunos domingos hay jazz en directo en L’Archiduc (Antoine Dansaert 6; www.archiduc.net). Sounds Jazz Club (Rue de la Tulipa 28; www. soundsjazzclub.be) es otro conocido local que también programa conciertos en vivo. Las actuaciones de rock tienen lugar en la sala Ancienne Belgique (Anspachlaan 110; www.abconcerts.be). The Fuse (Rue Blaesstraat 208; www.fuse.be) reúne a los grandes nombres de la música electrónica. Cine Las cintas de Hollywood se pueden ver en el multicine UGC de Brouckère (Place de Brouckère 38). Otra opción es el Kinepolis Laeken (Boulevard du Centenaire 20), que dispone de 27 salas y de un auditorio IMAX. El céntrico Actors Studio (Rue des Bouchers 16) proyecta cine de ensayo.

monumentales, como el Palacio de Bellas Artes y el Hôtel Ravenstein.

Catedral de San Miguel y Gúdula

La primera piedra de este templo, el más grande de la ciudad, se colocó en 1226 y se necesitaron 300 años para terminar las torres gemelas, ejemplo del canon gótico brabante. Las vidrieras multicolor, como la del Juicio Final, son otro de los elementos que vale la pena admirar con detenimiento.

Parque del Cincuentenario

Esta zona verde, otro de los proyectos promovidos por Leopoldo II, está dominada por un arco de triunfo rematado con una cuadriga y diseñado a imagen y semejanza del parisino. Popular entre los

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