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SARA Y PELUSA VAN AL PARQUE NELLY MONTES

Colaboraci贸n Especial: GABRIELA SCHUTZ


Texto e Ilustraciones: Nelly Montes Dise帽o e Impresi贸n: Tessie Picazo


Sara  es una nena de 4 años, vive con su papá, mamá y hermano Joel,  un día, al salir de su casa, Sara y su mama vieron  en el parque frente a su casa, unas jaulas con perritos adentro, la mama de Sara siempre había querido tener un perro, así que se acerco a verlos. Eran perritos que necesitaban hogar y mucho amor,  Sara se acerco a una de las jaulas e inmediatamente se enamoro de una perrita que estaba sucia y triste. La pobre perrita había pasado mucho tiempo viviendo en las calles y había comido muy mal, era muy flaquita, greñuda y sucia,  pero eso no importo para Sara y s u mama,  pues se enamoraron de ella inmediatamente. En la noche durante la cena, los papas de Sara hablaron de adoptar a esa perrita  “Que es adoptar?” Pregunto Sara, Su mamá contesto: - Adoptar es traer a esa perrita que vimos hoy a casa para que forme parte de nuestra familia, darle todo nuestro amor y hacernos responsables de ella.


Había que pensar en un nombre que le quedara perfecto a esa bola de pelos, de la cual Sara se había enamorado. Entre juegos y palabras chistosas, surgió el nombre de PELUSA. PELUSA forma parte de la familia de Sara desde entonces, y ahora Sara y PELUSA son las mejores amigas del mundo. Junto con sus papás y hermano, forman ahora un perfecta familia de 5! GABRIELA SCHUT Z


CON AMOR, PARA SARA…

Laura, vamos a dormir,  hoy te voy a contar un cuento acerca de la amistad. - ¿Sabes qué es la amistad?   - Claro, es  tener una amiga y jugar y reír con ella - Bueno, pues  esta noche vamos a leer el libro de Sara y su mejor amiga, Pelusa   - ¿Pelusa? ¡Qué raro nombre para una niña!   - Pelusa es una niña diferente, pelusa es ...


- ¡Pelusaaaaaa! ¿Dónde estás? Ven, Vamos rápido. Mamá dice que saldremos a pasear y  tenemos que ponernos guapas! - Guuuuuuu….. ¡Oh No!  ¡Hoy no! Cuando PELUSA ve a Sara tan decidida a hacerle coletas, la pobre sale corriendo, brinca las escaleras de 2 en 2 y termina con la cabeza dentro de la cubeta de agua que el papá de Sara había usado previamente para lavar el coche.


“¡Ah! Ahí estás, Pelusa. ¡Qué buena idea tuviste, tomar un baño antes de ponernos guapas!


Sara pone a un lado su canasta de broches y moños y se pone manos a la obra, a bañar a Pelusa que se encuentra ya dentro de la cubeta de agua. Minutos después, PELUSA ya esta lista para ir a pasear !


Ya en el carro, listas y acomodadas con sus cinturones abrochados, PELUSA no duda en sacar la cabeza por la ventana  y dejar que el aire sople y sople en su cara, con la esperanza que con el viento se vayan volando los moùos que le ha puesto Sara.


- Mami, ¿Adónde vamos?   - Iremos al parque mi amor! Tú y PELUSA tendrán espacio y tiempo suficiente para que puedan jugar, correr y saltar.   - ¿Escuchaste, PELUSA?   ¡Iremos a jugar! ¡Oye! Mete tu cabeza, si no te despeinarás.   Y antes que PELUSA pudiera siquiera moverse, Sara ya había accionado el botón del coche para subir la ventana y la pobre PELUSA tuvo que ser más rápida para no quedar atrapada.


Una vez en el parque, PELUSA   es la primera en salir corriendo del carro y buscar de inmediato el mejor lugar para acomodarse y disfrutar de una rica y cálida tarde de verano. Sin embargo, Sara traía otros planes, era obvio que quedarse echada a reposar no era uno de ellos.


-Vamos PELUSA, vamos a buscar bichos raros!  - Guuuuuaaaa… ¡bichos! Qué asco, piensa PELUSA   Sara lleva a PELUSA con su correa hasta una madriguera


- Listo, PELUSA. Es aquí donde comenzaremos con nuestra búsqueda de bichos. Para empezar, tienes que meter la cabeza en ese agujero y ver qué encuentras.   ¡Oh, No! , piensa PELUSA   - Vamos PELUSA, no tengas miedo, mete la cabeza ahí. Y la pobre PELUSA no pudo ni siquiera moverse cuando Sara la había empujado para que metiera la cabeza en la madriguera.   - Dime, ¿Ves algo por ahí? Busca bien. Estoy segura que encontraremos algo divertido con que jugar.   PELUSA escarbaba con sus patas, se movía y gruñía. ¡Había encontrado algo!


-Vamos PELUSA, sácalo de ahí.   Después de unos segundos de forcejear, por fin, PELUSA sale de la madriguera y para la grata sorpresa de Sara, PELUSA, traía prensada en su “chatita” una ardilla, quien no lucia para nada contenta. - ¡WOW PELUSA! ¡Mira  lo que encontraste! ¡Eres la MEJOR, PELUSA! Vamos a mostrarle a mami!!!

Pese a la difícil tarea que le encomendó su pequeña dueña de 4 años, PELUSA se sentía como pavo real, una vez más había logrado sacarle a Sara un “WOOOW”, para PELUSA, escuchar a Sara darle las gracias, sentir sus caricias, ser un héroe en la vida de aquella pequeña niña, era lo mejor que un perro podía sentir!


- ¡Mira, mami! ¡Mira lo que PELUSA encontró! ¡Una ardilla de cola gigante!   - ¡Ay, mi vida! ¿De dónde sacaron eso? Pobre PELUSA, quítale esa ardilla de encima, mi amor.  La pobre debe de estar aterrada   - No, mami. PELUSA es una campeona.   - Ten, mi amor, mejor lleven a la ardilla a su lugar y compartan con ella estas nueces, estoy segura que la pobre tiene hambre.   - ¡Súper, mami!  Vamos PELUSA, tenemos que alimentar a todas las ardillas del parque!


Sara y PELUSA van corriendo juntas por todo el parque en bĂşsqueda de ardillas hambrientas que quieran compartir con ellas una rica merienda.


Acabado el día, la mamá de Sara se sienta al pie de su cama para leerle el cuento de las buenas noches, le da un beso en la frente, y la arropa muy bien. - ¡Buenas noches, mi amor! Que descanses. Recuerda siempre que papá, mamá, Joel y PELUSA, amamos a Sara con toda el alma. - Hasta mañana, mami.


La mamá de Sara apaga la luz y cierra la puerta de su cuarto. Echada a un lado de su cama, está PELUSA, quien después de un día de baño, de haber sido peinada y cazar ardillas, se siente relajada para poder descansar y estar en forma para un día más de aventuras junto a esa pequeña e intrépida nena que la vida le dio por ama. - ¡Hasta mañana, PELUSA!  Eres la mejor amiga que alguien pueda tener. Recuerda siempre que SARA te ama con el alma!

FIN


La verdadera amistad no distingue género ni raza, solo exige cariño y confianza”


Sara y Pelusa van al parque