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Hay veces que todo en la vida te parece lineal, caminos, horizontes, colillas mojadas. El historiador dentro de su egolatría inventa los cambios como si se trataran de golpes de fortuna, ¡zas! Y magia. Resultado, el cambio. El escritor en su empeño por la ansiada Revolución Actual escribe, egoístamente se desprende de su obra y la regala. El escritor egoístamente decide limitar su extensión y sacarla a la luz…el primer error está claro. En este caso nos encontramos con una doble obra: La primera parte es “XX”, una colección de foto-poemas acompañada por un audio. La obra consta de veinte fotografías, veinte poemas y veinte canciones, todas ellas escogidas por el autor introduciendo tres campos en un frasco sin sustancia, puro. Reflejan una época rutinaria, sin cambios, antirrevolucionaria, con ello se demuestra que hasta en el día a día el arte y la cultura son las cosas por las que vale la pena morir arrodillado o empalado en pleno campo de batalla. La segunda obra se trata de “Desnudos en la trinchera” de la que poco puedo aclarar debido a la diversidad de temas que trata, en el caso de querer ordenarlos un capítulo estaría dedicado totalmente al odio al artista y al propio autor de esta obra, el resto se perderían en un mar de influencias y plagios varios. No traten de comprenderme, prejúzguenme. Les daré un adelanto: el autor es egocéntrico, narcisista, lujurioso, ateo, pecador, rojo y masón pero tiene muy buen humor. Disfrútenle mientras puedan.

Diego Stabilito.


XX 1 (Veinte) A ti, lector.

Zaragoza, 2008. INSTRUCCIONES DE USO: Durante aproximadamente una hora usted deberá dedicar su tiempo enteramente a la comprensión de la obra. Para ello disponga de una habitación, a ser posible en penumbra, con la única iluminación de una vela o de una lámpara de mesilla que no deslumbre en exceso. Inserte el CD compacto que acompaña a la obra en su equipo de música y de ser posible consiga unos cascos cómodos que no le dañen la zona de las orejas. Abra el libro por el primer poema y cuando suene la primera canción haga una primera lectura, solamente del poema correspondiente a la canción. Respire relajadamente y vuelva a leerlo. Como le sobrará tiempo el resto de la canción dedíquelo a observar la fotografía. De esta manera asociaremos enseguida los tres términos: fotografía, música y poesía y habremos logrado el objetivo, desnudarnos frente a la obra. Aconsejamos seguir las instrucciones de uso para una mayor comprensión global de la obra. Disfruten. Stabilito, D.

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Todas las fotografías están tomadas y retocadas por Diego Stabilito. Todos los poemas están creados y retocados por Diego Stabilito. Todos los foto-poemas están realizados en la ciudad de Zaragoza.


All apologies – Nirvana

Tocando el Sol Despiertas y la habitación te supera, Es esa pequeña sensación Que recoge la vida eterna. Enjaulado entre fingidas paredes, Entre imágenes y símbolos Que a día de hoy son lengua extraña. Impera el Sol y su luz Que atraviesa los cristales, miopes ojos En los que sólo resides tú. Tú, tú y un bucólico paisaje De vinilos tatuados Y turistas con piel de traje.


Super Sex - Morphine

Y aún así la felicidad no quiso jugar Bailemos hasta romper las luces, Hasta cansar al silencio Sin ojos que juzguen, Sin cuerpos que molesten. Manteniendo alto el ritmo, (Si hay rendición) perderemos la ocasión De arrastrarnos por el cielo De encontrarnos en el suelo Saltando hasta chocar Con las bolas de cristal, Perdiendo el conocimiento y la verdad. Secuestrando la razón Con un movimiento de tablero.


Sixteen – Iggy Pop

La ciudad nunca duerme Aquella noche alimenté el puente de Santiago con mis pasos, Los devoró como si no hubiera catado En su vida un plato más sabroso, Como si su paladar sufriera un colapso. Y fue un rayo solar el que me cegó A altas horas de la madrugada, Pues no era lo obvio, si no lo ajeno, Lo que mis ojos seguían de memoria. Aquella noche alimenté la ciudad con mis huellas, Con mi caminar cansado y retraído, Con mi suave levitar por la seda Que engulle con ganas un fado.


Mercedes Benz – Janis Joplin

Le Parisiene Colgó su traje. Pliegues, cordilleras Y cierre de puertas Para dentro (no hay tormento en este viaje). Reflejo y cuerpos negros, Grises, ateos, Llenos de movimiento, De “vivos” y de “muertos”. Mayo, jueves, Pirineo y altos vuelos, Revoluciones armadas De dimes y diretes. Y pasó el sesenta y ocho Y sus revueltas callejeras, Sus gritos a bocajarro Disparados desde las trincheras.


The Three of Us – Ben Harper

Hilos de plata Seis hilos de libertad Marcan el camino de los creyentes En el nombre de la verdad Y de los santos influyentes. Con ellos juego, Con ellos amo, Con ellos deseo Lo que no está en mis manos La busca eterna sin violencia, El escondite de lo bello, De lo ajeno y de lo puro, Del mordisco día a día.


Long Nights – Eddie Vedder

La espera muerta Recuerda: las huellas siempre te siguen, Vayas donde vayas, hables con quien hables, Ellas bailan, se cruzan, bucean y cuando te vuelves Te saludan y te envidian Pues nunca alcanzarán lo que ansían. Las palabras te espían Siempre al acecho, Siempre vigilantes Para salir a la luz. Sé firme en tus pasos, pero sé. Pisa fuerte, pero pisa. Habla claro, pero habla. Grita al viento, pero escucha. Los actos de la muerte siempre están en ámbar, En espera eterna buscando el infinito momento, El último suspiro Del viejo o del niño.


Two – Ryan Adams

Dos Dos son dos, que no uno. Dos, siempre dos pendiendo del hilo. Dos, como siameses son uno. Dos, siempre los recuerdos del vivo. Dos, que no tres ni veinte. Son dos siempre los que besan, Dos son los labios, Dos los que esperan. Dos en tu cuerpo, ¡Dios! Dos dedos forman la victoria, Son dos los que creen en vos Dos pero el uno no se fía. Dos los bostezos que doy, Dos y no más los que me provocas Al vestir tu traje de luces, Dos o más los delitos que callas.


Baby did a very bad thing – Chris Isaak

El arte amatorio Cuando tus párpados ensordecen mis oídos Con sus frágiles revoloteos. Cuando la distancia más larga es un beso Y la más corta el silencio. Cuando la oscuridad revela un secreto: El misterio de lo bello. Cuando dices que ojalá se parara el tiempo Y yo destrozo las agujas del reloj. Cuando creamos formas entre las sábanas Solamente jugando al sexo. Cuando entro más adentro, Más de lo que puede el viento. Cuando aprecias mi mirada Reflejándose en tu pelo. Cuando juntamos las caderas Formando un solo cuerpo. Cuando al separarnos Deseamos no perdernos. En ese justo momento, Eres todo cuanto deseo.


Popo Placevo 1 - Piratas

Suspiros I Sin mirar atrás, Cierro la puerta de golpe, Sin mirar atrás. II Cruzando la línea de la razón, Juzgando con párpados caídos III Ella busca su luz, La perdió en algún lugar (gritan: ¡lejos de la ciudad!). Tomó sus ojos prestados y los dirigió hacia algún sueño irrisorio. IV La pasión venció a la razón En un duelo fraticida, El dolor quedará de resto Cuando venza la satisfacción.


Breathe Me – Sia

De calles vacías Fotografías aireadas, Poesía en movimiento. ¿Recuerdas aquella puta que gritaba, Que anunciaba el fin de los tiempos? Llevaba un vestido de piel de cordero Y nadie le tomaba en serio. Recorría los rincones vírgenes De calles olvidadas en cuentos de viejo, De fuentes reflejadas en el ojo de un espejo. Podías hacer dos cosas, Recordar o negociar; Recordar es intenso, El negocio es bello.


Serenata para la tierra de uno – Mercedes Sosa

Zaragoza Siento que siento, para bien y para mal Que lo conocido es mejor y el resto duele, Que la selva virgen es de duro himen Y el suelo pisado florece a cada paso. Pertenencia y embarque a la yugular Que embellece la nobleza baturra Que huye cuando bosteza y vuelve siempre triunfante Desde los Sitios hasta la muerte del infante. Servidor, que no entiende de naciones, Ni de lĂĄgrimas, ni de santas, No oculta la correspondencia a la mĂĄs alta esfera De cheposos agradecidos.


Al bando vencido – Ismael Serrano

La memoria histórica Cantan los supervivientes del treinta y seis El último verso de Machado: “Estos días azules y este sol de la infancia” Buscándole significado. Tras tanto miedo, ojos arrugados. Lobotomía para todos En la cola del mercado. Y es digno de mención que hable el populacho Que los no natos de la época Pongan el grito en el cielo Y remuevan la tierra si fuera necesario.


Gipsy Woman – Muddy Waters

El suave susurro de la verdad Cuerpos que se rozan “Hola, ¿qué tal?” Digno preámbulo para bucear. Primera impresión: bien mal. Cuerpos que se conocen “¿Sabes guardar un secreto?” Sabia la entrada al alma. Segunda impresión: deseo. Cuerpos que se unen “Si mal no recuerdo te llamabas…” Fuerte carácter y órdago, partida ganada. Impresión final: cerilla apagada.


Hurt – Jonny Cash

Fotografías Fotografías de mi razón Con vistas a la vida, Miradas sin compasión Guardadas en la retina. Ecos del pasado Dibujados, bien atados Al papel que no esconde Los retazos del miope. Y no escondes y te exhibes Y mandas apretar el gatillo, El botón rojo eliges Para matar al (a lo) objetivo. (Pulsas y escapas de una vida Para sumergirte en el recuerdo)


Riders on the Storm – The Doors

Lluvia en el camino Va buscando el camino Que sus ojos no consiguen ver, Siempre intenta elegir lo correcto Olvidando el ayer. Y el olvido cae en el anhelo Viéndose más pequeño Y escucha al recién nacido Llorar por su sino. Quince pasos hacia el norte Se inunda su mirada Pues el demonio jugó su suerte Con las cartas marcadas. Y cuando todo se torna oscuro Él recuerda el dicho: “Que el tiempo y la distancia No son buenos consejeros”.


Heaven - Lamb Por las calles de Kiev Entras y dices adiós con la mirada, Triste niña derrotada, Pétalo marchito, acorazado, Mentira arriesgada en Kiev. Prometes no amargar la existencia Del pequeño disidente Que ni olvida ni miente Por el fragor de su conciencia. Piensas y maltratas al asfalto, Ave rapaz sin tacto Que desde la altura vigila El plantar de la semilla. Dices basta y yo no paro, Siempre alargué los momentos, Inoportuno en mi acento Impido que luzca tu faro.


Healing Festival – Tim Buckley

Sangre Sangre, que marcas el camino Del río de la muerte Mientras el músico impávido Toca la marcha fúnebre. Sangre, que desahogas, Que asesinas dónde brotas. Sangre de trémulo corazón, Sangre de eterna confusión. Sangre, que todo lo mueves, Correcto motor de acción, Eliges de lo bueno, lo mejor. Sangre, que todo lo puedes.


The times are changing – Bob Dylan

Diferencias Entre tantas manos que estreché ayer, Entre tanta frase inteligente, Entre mil puñales apuntándome, Me califiqué de diferente. Entre tanta lucha ante el vacío, Entre tantos mundos rodeándome, Entre tanto vicio y sacrificio, Pude volar alto alejándome… Entre las cascadas del destino, Entre tanto atino y desatino, Entre tantos dimes y diretes, Pude soltar un verso vacío.


Night and Day – Ella Fitzgerald

El Juego Renace el despertar En forma de flor. El azar… ¿Quién sabe jugar? El que no sepa que salga del cuarto, Hay que dejar sitio a los natos, Ingratos. Figuras que esculpen figuras, Negras manos, Duras Pero tiernas, Que huyen de las habladurías, De resabios sabidillos Y de frases de mercado. Que disculpe el caballero De atenta mirada y fiel espíritu, Que los versos nacen de la mano Del estúpido intelecto Y del fracasado ímpetu.


What a Wonderful World – Louis Amstrong

Altos vuelos Y cuando la adversidad cruce el portal Miraremos a lo lejos Sentados en lo más alto, En el corazón de la gran colina Donde las cosas son siempre pequeñas. Y restamos importancia a la vida, Saltando hacia el infinito Sin temor a la caída.


Desnudos en la trinchera Varias fueron mis formas de trabajar la escritura en este “Desnudos en la trinchera”: La creación consentida, La creación con sentido, Dar sentido a la creación, Crear un sentimiento, Sentir lo creado. Todas ellas fueron claro ejemplo de la vida del autor, textos iracundos, furibundos e inmundos vagabundos. Juegos de palabras atrevidos, pervertidos e insípidos. Lamentos atormentados por fantasmas del futuro. Cinco boquillas de cigarro y ceniza en la pared.

“A ti, por permanecer siempre desnuda en el campo de batalla mientras mis huesos se refugian en la trinchera.”


El artista es muy cool Ególatra concentrado en su egocentrismo, Círculo circular sobre eje invertido, Postura correcta Y cigarrillo medio fundido Cayendo por la comisura. Gafas de cristales críticos, Un ojo que mira al otro. Risas forzadas entre Martinis forzados, Un amplio catálogo de citas previas Y un anecdotario “very cool”. En busca de la anomalía Con trasfondo: ansía de admiración. Con pequeñas ladillas de seda Y otros sin sabores En la corte del faraón. Él/ Ellos, Ella/Ellas En sus habitaciones de colores coloridos, Con sus zapatillas desnudas de piel, Con sus adornos de interrogantes bohemios, Con decorado de puro teatro. Piensa “la vida la hago yo” Mientras rebusca en la basura Por si encuentra ahí el aplauso, La invitación o el simple gesto Que le haga ser mejor.


El Capital-Istmo La niña mira con curiosidad El cartel del mendigo: Cinco hijos, ciego, sordo y mudo Pero sería mucho peor robar. El capital sigue mandando Por donde nace el asfalto, Camisetas, pantalones, bolsos… Creo divisar un poema a muy buen precio, Dejarlo pasar sería de necios. Cabalgan, más que andan los viandantes, Montan sobre sus tarjetas de crédito, Desesperados en la búsqueda de material Repetido y repetitivo, ¡válgame! ¡Venga a mí la demagogia! Volví a caer, de nuevo, Otra vez, la misma escena: “Esta falda me sienta tan bien”.


Otoño ¿Te has dado cuenta de que las hojas Han creado una alfombra de terciopelo, De que las niñas ya recogen sus cabellos Y de que los cristales se apartan del tedio? Largo mes de Octubre, De piernas y hombros que se esconden Tras la huída del estío. Triste y marchito Otoño, Deslucidos bocadillos de tebeo Y baile de onomatopeyas. Sonríe mientras duermas Que el vinilo vuelve a estar de moda.


Un día cualquiera Es el aliento del pez necio Bañado en salitre El que me despierta cada mañana. Es el olor a tinta sangrante El que camina conmigo Cada amanecer. Es la historia de reyes y leyes La que crucifica a mi sombra Cuando las damas terminan su té. Es la fe ciega en nada La que empaña con voz tunante Cada segundo de mi ser. Es el tiempo perdido El que aprieta con fuerza Todas las heridas inciertas (santísima paciencia). Es el sonido de la noche (Cruel como la crueldad) El que hace que nunca cese La tensión de cada momento.


Postmodernismo Esperanzas ante la duda eterna. El sí, el no, el destino, sino…si no… Juegas con las letras pero la atención es clara Como el agua del vaso medio lleno de nada O vacío del todo. Creas pero no gustas, Gustas, es decir: “encantado de conocerte viejo”, Pues no dañan tus palabras ni por sabio Ni por revolucionario endeudado con el pueblo americano O incluso por cien habanos, cubanos (queda bien claro). Entonces cedes (que no es poco), Presumes bien de loco, de modales sin razón, Vendas los ojos con seda de colores Para que todos te señalen con sus índices. “Pervertido, extrovertido, trovador (pecador), Insultante bohemio para la razón”. Posando para todos, ojos-flashes Y la melodía de tus llantos (que suenan un poco cursis). No eres real, eres ficticio cual postmoderno, La copia barata de una mala imitación. Peligroso como un Stalin crecido Ante el obligado aplauso de la audiencia. Apestando a disfraz… La máscara más cara del carnaval.


Ave rapaz En la noche me despierta El inconfundible aleteo del quebrantahuesos Que poseído por algún alma divina Se alza y cae en picado En las calles de la ciudad. Quizás sea un gesto calculado, Fino, sobrio y con mala intención Pero a esas alturas del sueño No era yo el más indicado para la queja Así que disfrute del sonido. Un ojo vigilante apuntando al cielo, El otro, ¡cielos! El otro a mi ventana. Que no pare nunca este sonido rezaba, Que en la oscuridad todo suena a bello Hasta el enfilado de un cuchillo mortal de necesidad. Fue en el mismo momento En que el animal chocó contra el cemento de mi edificio Cuando pensé en ella, en ella y en su sonrisa Cuando hacíamos el amor en el Pirineo Y ningún sonido nos importaba


XXV El viejo es presa de la tinta Y no concilia el sueño, Intenta ahorrar palabras Para cuando le toque hablar del pasado Pero su mano sigue siendo veloz Y en ocasiones le juega malas pasadas. El viejo lee, intenta imponer la paz, Dibuja en su memoria nuevas y antiguas metas Pero ni con esas, la calma vuelve a caer, defenestrada. Ni el susurrar de las sirenas surge efecto, El viejo madrugará, Lo hará porque quiere ver un nuevo sol Pero no duda en acariciar el suave velo de la noche. El viejo se maquilla, se pone ojeras y unas cuantas arrugas, Nos engaña, sólo tiene veinticinco.


El robo Dos figuras y un ladrón de rostros Se dan cita en el desván, La pareja le pregunta al otro: ¿Es la vida el tesoro que vienes a robar? El ladrón, consternado y desviándose de la pregunta Contesta que no es la vida lo que busca, Que el mayor deseo es un recuerdo, Una muestra de su rostro en cualquier otro tiempo. El ambiente se enrarece, uno de los dos se estremece, El otro, en cambio, se enternece. El encuentro no fluctúa y una sombra pide paso: “Si tres no saben más que uno, este no es el momento adecuado”. Uno decide apartarse y dejar de buscar el tesoro, El otro se quita la vida dejando que el par muera por cojo. El ladrón sigue en pie, deslizándose en silencio, Sólo espera recuperar el momento en que fue uno de dos.


Obviedad y dolor en la inconsciencia del padre ¿Quién es él? No lo sé. La mano que no mece… ¿Ya se fue? Hizo bien. El dolor desaparece.


Anhelos Vuela el águila, sobrevuela la meseta. -

Quizás es tiempo para sacarte los ojos.

Esclarece, y el emplumado animal forma un eclipse quasi perfecto. -

Siempre anhelé tu sombra.

Que sean el tiempo y la gravedad los que juzguen mis pecados. Siempre rezaré por los cambios que nunca consumo.


Aclaraci贸n En los libros hablan los poetas De la vida, de la muerte, del amor. Pero nunca van m谩s lejos de los versos borrosos Sin fecha de caducidad, eternos. No tienen la fe ni la creencia de cambiar el mundo Sin dejar de lado su persona. Crudos escritores, malhechores, vagamundos.


Algora Encontraran la justa valoración con la muerte del poeta Cuando nadie niegue el saludo, La conversación, O el insípido hola y adiós. Recordarán los buenos momentos, los inventarán, Pondrán en su boca el ingenio, reirán su cruel humor, Ensalzarán su obra. Durante un tiempo. Sabrán sus sonetos de memoria, como la tabla del dos. Curarán su amnesia con folletos, Desearán un agradable cielo los ateos Y encontrarán las palabras donde antes sólo había humo.


Al cruzar la Calle de la Farándula Rojos, ateos, masones. Un portero saluda al sacristán, Se quita el sombrero, resbala el sudor y buenos días. Herejes, brujos, lagartos. El sacristán es buen cristiano, Corresponde y alza el cuello. El sacristán es buen cristiano. Demonios, diablos, hijos de Belcebú. La figura se aleja en la calzada La sombra reza a la cruz, estandarte, opio. Visto y no visto, hola y adiós.


Isabel Isabel se oculta tras sus ojos de cristal, Imperecedera es su mirada, su hallazgo. Mal parido qued贸 el verso, indefinido, trasnochado, Con la cama revuelta y las s谩banas mojadas. Isabel reza mientras se despereza, Mientras despierta del nacer, cuando la luz es todo Y se olvida lo que nunca se supo. La felicidad es su sonrisa, su carcajada abierta Acierta. Siempre acierta cuando su voz presenta Y es en esos momentos de sencillez Cuando la gloria se nombra en los huesos de Isabel.


¡Qué bueno que viniste! Mayo, qué jodido, pibe. Se fue el año sin darnos cuenta. Y tú mientras reías entre la multitud. Reías, danzabas, gritabas sin esconderte. ¡Qué bárbaro!


No hay dos sin tres Eres de piedra y en lo alto resides Como una gárgola parisina Como los ojos de un anciano Observando el fin del mundo. Y ante el caos te mantienes firme Durante la muerte frunces el ceño Propones la calma y esperas A que el fuego sea ceniza. Es de plástico tu vida, De carbón tus intestinos, Tu pelo de ideologías pasadas de moda, Son tus vicios pecados. Y caes en lo profundo Y mueres de repente Y caes en lo profundo Y fuerzas la risa para el deleite.


Ya no eres lo que te esforzabas por aparentar La reina de la noche despliega su manto de seda, Pequeños criminales le acechan, confundiéndola. Sus heridas muestran el Sol, Poderoso caballero que la penetra hasta traspasarla. Y entra y apunta al cordero degollado antes de nacer, Y es entonces cuando la brisa sopla suave Y los animales enfurecen, Los que están desnudos huyen, los armados matan. Sin preguntas ni tiempo para respuestas, Sin necesidad, sin piedad. “El traje te sentaba mejor cuando eras un joven idealista Y tus sueños eran tan solo eso, Sueños”


Desnudos en la trinchera Llevo tiempo queriĂŠndome deshacer Del recuerdo del tacto de tu piel, Pues es pasado y el presente tiene ganas De devorar el tiempo. Quiero surcar las autopistas de sudor, De latidos que truenan Y vuelven en forma de eco Cuando las luces se duermen Y el rostro se pinta de gemidos. Viajaremos al infinito Y puede que nos perdamos, El mapa de las sĂĄbanas siempre fue complicado. Me reflejarĂŠ en tus ojos, Llenos de lujuria, clamando por mi cuerpo. Pidiendo a gritos guerra Desnudos en la trinchera.


La noche de la cacería Subes y te enredas en las sábanas, Cuando la cacería comienza Y soy yo la presa que no huye, Que se enfrenta al cazador Y se desploma en un segundo. No es lo mismo morir ahogado que bucear sin aire, Es imposible precipitarse desde los tejados Si no hay alas, si no hay peligros. Y sabes que soy yo el que toma la primera directa, El que ataca al corazón con fuego a discreción, Nuestro juego sin razón


Arabescos en la playa Se sienta en la arena enfrentándose al horizonte, Con la mirada desafiante al destino Y las olas clamando venganza. Sus ojos descifran el secreto Que el mar guardaba celosamente Y ahora desprende rendido. La señal de victoria se difuminó con la brisa Las palabras se borraron Y las huellas llegaban a ninguna parte. Ahora esboza una sonrisa Pensando en su gran triunfo Cuando el Sol se confunde en la línea del mal


La creé porque era mía Lo mío es mío, Es pura propiedad privada, En realidad no importan nada Los sacrificios de mi vicio. Yace en la cama la muñeca moribunda Cual pájaro de mal agüero estrellado Contra los versos de un triste fado En una garganta inmunda. Alegre bailará la Tierra Al son de todos los males Que la caja roja encierra y que es cobijada por chacales. Flor de paz, de dimes y diretes, De ton y son, de sacas y metes, Que no vuela el pez en el cielo Ni mi vientre en tu pelo.


2x1 Pintaremos el espejo de glamour Del que emana de las grandes estrellas Cuyos pasos alimentan el suelo de nubes. Nuestro reflejo silenciará los ojos De los necios que no saben apreciar La vida del bohemio escondido en el altillo De aquel burdel de Montmartre En el que Cenicienta perdió su zapato.

Muñeca de seda, compartes la vida Con un viejo cazador enamorado de su presa Perdido, abandonado, Como un amante parte de su viuda. Te transformas en un libro abierto Y compartes la escritura En mil páginas en blanco Que esperan con ansia nuestro acierto.


Lee Van Cleef Constanza llega a ser sargento Mientras las patrullas costeras se pierden en el horizonte Y los aeropuertos engullen historias. Hay un alto en el camino, Cerca de cañones colorados Y de arbustos que danzan Con la cálida armonía del far west. Sigue durmiendo tranquilo Pues tu enemigo sigue velándote. El norte marca la señal De una cruz ajusticiada Entre narcos y fulanas, Entre el bueno y el menos feo, Entre lo bello y lo ateo. Que cuando no le prestan atención Es el actor venido a menos El que salva la situación Con tabaco de mascar Y un brillo de asesino Al más puro estilo Irak.


Vida, obra y milagros de un farsante en Argyle Street Dejé de escribir para centrar mis ideas, Allané el camino hacia una vida plácida, Llena de ocho horas diarias de madurez Y las dieciséis restantes de esclavo liberado. El experimento fue mal, peor, Llagas, amputaciones y otras vejaciones Dignas del propio Cristo, Decidí que el desvío era la solución. Empuñando una pluma me creí salvador De los ojos que no quieren ver, Del miope voluntario, De cien salvas por el alma de un cabronazo. Recorrí lugares oníricos, decidiendo vivir lo no vivido, Crear lo nunca creado y caí, mi percepción abstracta, Mi pene flácido y un cigarro sin mechero. No es lugar para jóvenes creadores, viejo. Finalmente, sin hallar algo mejor, Decidí ejercer la prostitución, aquella que en otra vida Tantas satisfacciones erradas por errar me dio. Craso error, amigo, pero craso, craso. Mis páginas se tiñeron del color de la inmundicia Cien mil millones de chinos y rusos querían abrazar mi religión Como si de un monumental falo se tratara, Por supuesto, accedí a la petición. Hoy me encuentro realmente cómodo Entre patanes y parias variados, mixtos, confusos, Adoradores de un tramposo arrabalero Con derecho divino al deseo.


Vida Bohemia El bohemio siempre busca, Siempre incide en la búsqueda de la pasión, Sin pensar en nadie más, Sólo él, él, nadie más, no more please. Y es en esa situación en la que se encuentra la noche, Dictada por el mando del alcohol, del dinero gratuito, De las risas sin prisas, del lector torpe Y del escritor deslucido Que inducido por la pasión de las letras, Por su amor sobrenatural, Filología dicen, Se deshace en elogios Hacia una vida difícil, Marcada por el halago obligatorio, Por el aplauso familiar Y por la crítica borracha y enemiga. Tonto, bastardo, estúpido, se levanta, Toma asiento Y de nuevo enciende un cigarrillo. Torpe, tonto y torpe, y analfabeto, Es analfabeto, Quiere ser analfabeto, se dice a si mismo Que es analfabeto para no leer una carta de despedida, Dice que es bohemio porque se lo puede permitir, Porque sus estudios son gratuitos, Porque la vida avanza contando con él, Porque los coches no le pitan, Porque sus ojos le obedecen, Porque su corazón late a ritmo de jazz, Frenético, abstemio borracho, Maldición, GODDAM, y un labio hiriente Que no pertenece a la gran altura. Dios rodeado de ateos creyentes en la nada, Jesús arrepentido por creyente, por judío Y por masón. El espacio se enriquece por seres como tú, Hirientes, dadores de sentido Y de sinsentido, y de otras barbaridades, Porque siempre perteneces a la mezcla del hombre Con folios y más folios, Con incendios incendiados por manos inquisidoras, Por memorias históricas irrisorias, Por palabras que si fuera por ellas serían verbos pasivos.


Vida bohemia II El bohemio ríe, busca el sentido Al río que fluye en dirección contraria, Que nace en el delta y muere en la montaña, Con una gran nube esponjosa y puta como testigo. Solamente entonces el bohemio reconoce su hecho, Es un asentado, atentado contra su figura, Niño consentido, malhablado, trasnochado, Con ganas de joder con la pelota como diría Serrat. El bohemio, jode, le gusta joder, Le gusta que le jodan en realidad, es un asentado. Vago, inmundo imperecedero de la nada nadadora, De la rima impasible, imposible y cegadora, Del buen vino recién nacido, de la cerveza estafada, De la esponja recién usada que ni coge ni deja coger. De las miradas de deseos furtivas, de rosas de plástico inventadas, De frases y más frases y de no me chilles que no te veo. El bohemio es un cabrón, que vive del cuento ajeno, De escritos que solamente tienen sentido Para él y para sus lame-culos, familiares, lame-culos incipientes, Regaderos, locos, majaras, maharajaes y otros animales de granja. El bohemio escribe, crea, nace, se reproduce y nunca muere, Es un cabrón inmortal que nunca muere. Y no porque no lo merezca, el bohemio al crear Merece la muerte, la desea, baila, bebe Y vuelve a desearla pues sabe que cuánto más la desee Más bailarán esos zapatos de tacón, vírgenes, virginales, Inocentes, imperecederos y a veces traidores, Será cuestión de intervención obligatoria, En estos tiempos que corren Es tonto el que ni corre ni vuela. El bohemio no tiene fin, ni finalidad, Ni objetividad, ni sentido, Únicamente vive, jode y vive, a veces se entona Y da sentido a ciertas cosas Que ni feas ni bellas, ni etéreas ni fornicadoras Nos sirven para hallar el camino. Es entonces cuando el no bohemio, El que no conoce el horizonte Se plantea ciertas dudas: ¿Es realmente la bohemia necesaria? La respuesta está en tus labios.


Carta a Jeff Buckley Estimadísimo Jeff: Gracias. Breve pausa que sirve de aclaración (quizás) Las viñetas del pasado se entremezclan Entre sorbos de un vermú barato. Despierta curiosidad el ver a los personajes lejanos Acercarse a situaciones del día a día. Nombres rencorosos, Miradas antaño salvajes, Ignorantes cognoscentes que hoy vuelven a mí.


Gigante,¡ buuuh! Cuando el vecino es alabado, crece, Es gigante con pies de barro. Cuando no es mirado por su par Es confundido con cariño e indiferencia. El riesgo es obvio y claro Cuando la costumbre se aferra A la muestra cotidiana. La basura se saca cada día Y el encanto se queda en zapatillas de ir por casa; Es entonces cuando nace el ajeno deseo, La exhibición innecesaria y el halago (criollo), Cercano al yo pero siendo ellos. Responde, ahora a la cuestión universal: La palabra mata al deseo.


Primer Asalto Tu lengua viperina se calienta pronto, chico. El licor del necio paladar descentra tu centro de atenci贸n Y pierdes el Norte en el ataque frontal. P煤gil herido de solemnidad queriendo ganar a los puntos Pero la batalla no existe Y tu humor queda en entredicho Cuando presupones la falta de contrincante. A la ma帽ana siguiente das cuenta del hecho: No es derrota, ni victoria, Ni empate, ni hostias. No hubo combate anoche, chico S贸lo un buen comienzo, como siempre.


Fantasía o realidad En ocasiones pierde el ritmo de la carrera Falta de florituras, de melodías y de avispas Que le lleven el sutil néctar A su majestad. Vuelve a llamar a Dios O a su puta madre, Pierde los estribos y las palabras. Vuelve rápido a su cobijo A estudiar las ágiles sombras De marionetas circenses y platónicas. Come del plato de barro Con inmaculada y estúpida exquisitez (Algo en parte muy inglés) Y sin pensar en lo cálida que yace su suerte Se embarca una vez más En la búsqueda de otro sueño, Fantasía o realidad.


La historia la escriben los vencedores El perdedor afronta la huida Con llamaradas de “donaires” Que desaparecen y se enredan En las zarzas de la memoria. “En el Baile de Máscaras te encaraste con el pasado” Esas dulces palabras, a borbotones En yugular o en carreteras secundarias A mesa puesta, un fugitivo en Campo Santo. El perdedor afronta la derrota Entre sollozos de venganza, Palabras de revuelta callejera Y dedo corazón hacia el populacho. “Fue tu mal carácter lo que te perdió” Sutiles versos encadenados a la ironía, Prejuicios inquisidores Y una bala siempre en la recámara.


Haces de luz / Haz de él la luz Son los gratos ojos los que anhela la soledad, Los míos, deseosos de los tuyos, envidiosos y enfermos; Es lo que eres lo que ansío ser Y en mi deseo concibo lo que me empeño en creer. Tu sombra, ágil y siniestra Con dientes afilados, por cierto perfectamente alineados, Tu sonrisa pícara y juguetona Que me lleva a lejanos días de gloria. El Rey ha muerto, Viva el Rey, “No seré yo el que ocupe su trono” Decías con un tono obsceno y jocoso. Hasta en esos momentos tu lujuria era mi ansia. Príncipe Sol, incorpórate a tu haz de luz, Deslumbra a los mortales, Inyéctales tu cáncer en un Jueves de Vigilia Y hazles saber que no te merecen.


Fama Mil Quinientas palabras que se perderán, Se olvidarán sin darles importancia Como obvios son los miles de abortos En el día a día de tu cerrada habitación. Millones de versos mafiosos, inmerecidos Que la televisión engullirá En un late show de tetas postizas Con Jesucristo proclamando la Revolución Actual. Clones de títeres con máscaras de alquitrán, La epidemia es “chic”, la epidemia está de moda. Un pico o un tirito no nos sentarían nada mal, Alfombra roja y telón que muestre la escena criminal. Nadie será el que fue algún día Después del hoy el mañana estará vendido, El arte prostituido en esquinas de mala fama Y yo tirado en la capital, descalzo y recién nacido.


Oda a lo desaprendido A terceras o a cuartas La pluma se desploma La noche permanece atenta Al sueño del vidente. Podrás escribir todo lo que quieras El papel siempre será injusto Y no devolverá favores, El genio está dormido. Asignaré frases de redención Me arrugaré entre las sábanas Y amaneceré mucho más viejo y mil veces más analfabeto. El mal es aprender La soberbia del querer saber más La envidia del tiempo anterior Y la muerte en vida de Platón.


Aventuras de un ateo en la Ciudad de Dios Orgulloso de la nada De lo todo conseguido, Un rabino descubre a Dios El día de su suicidio. En fenómenos nadie cree El incienso es cocaína Pura, dura y asfaltada Y el Papa saluda de blanco. A disgusto voceé mis pecados El primer hombre quiso escuchar, Tuvo mala suerte y evite el perdón Pero gané enciclopedias, buitres y La Razón. Hoy, igual que cuando conocí Que las gaviotas buscan igual que yo Comida en el puerto de Tarragona Y luces de creencia en la Ciudad de Dios.


Meta poema La mano que mece la pluma Es traicionera y arrabalera, Pendenciera, bribona y un poco puta Pues no sigue las normas y tiene vida propia. Transforma el alimento en profanaciones, La virtud en decepción Y cada letra dibujada En yagas de difunto. Pérfidas uñas en bífidos dedos Que no aprendieron el tacto Al estar siempre encerrados En guantes de algodón recio. Es de necios, de sosos y abrumados El estar absorto, harto y complicado En batallas que ni en pintura Vienen a cuento.


Su realísima majestad Yo que todo lo sé escribo esta carta Para haceros comprender que la vida Es un chiste, una palabra jocosa Preparada para el rápido alimento En tiempos de hambre y patente de corso. Yo que todo lo he vivido presumo de mi ser, De ser mejor que la suma de vosotros, Burdos aspirantes a mi legado. Mi amor es odio por necesidad Al baño de orgullo que preparáis. Yo, al que deberíais de adorar, Sigo desnudo en mi trono Tosiendo palabras nuevas Que intentan empañar mi transparencia. Yo soy siempre el que manda, Vosotros el triste bufón Que callando otorga.


B.D.D,S. Una voz ha muerto, Ha dejado de ser un rock muy lento, Hijo bastardo del blues. Siempre necesaria la noche vallecana Para darnos cuenta de que lo oscuro no muerde Que la luz es lo que se aprende En el hallazgo del camino hacia casa. Son tiempos de blanco y negro, De imperfecciones en la escena, De llantos, de perversiones Servidas en frĂ­o, listas para la cena. Manos limpias en duchas de alquitrĂĄn, Y de nuevo surge la esperanza, Surge la festividad Siempre necesaria en dĂ­as en los que la cordura Gana en el descuento la medalla de plata.


Dunas de placer Deja que sea yo el que imponga hoy el ritmo Deseoso de todo me regocijo en la nada La alegr铆a es la panacea del vividor Quejita y culo de mal asiento Absurdo elemento del sin sabor. Deja que sea yo el que se mueva con atino En el centro de la diana De esta habitaci贸n de hotel.


Odio al rock Y será la luz la que salde cuentas con el pasado Y mi ignorancia relativa la que ascienda los peldaños De la escalera de la envidia y del don de gentes. “perfectos, difusos, zalameros con dientes de oro” De los que presuntamente se hizo apego un dios Sediento de fe y de esperanza. El rock ha muerto falto de largas melenas, De cocktails baratos y putas que alcen sus garras Por un puesto en el podio. El odio en la mirada del inquisidor, Fervorosa pluma, afilada lengua y negro corazón, Aderezado con unos sutiles motivos de modernidad. Nunca cojas el teléfono si no esperas la llamada, Si tu ansia por el habla no es la noche deseada Por un arrugado Don Juan.


24 hours party girl La mímica del tiempo perdido En las noches esquizofrénicas En las que las luces de neón Anuncian el fin del mundo. El hoy es triste y el mañana más Para la chica de salados ojos Que piensa que la realidad le supera Y le felicita por cada mano estrechada. Luego vocea que puede y no quiere O que quiere y no puede Procreando con la confusión Siendo carne de cañón y aliño para la ensalada. El que está dotado de cierto intelecto Adivina en sus palabras gestos ajenos, Llenos de envidia, locura tensión Que hacen que el personaje merezca la pena.


La primera lección que recibí de mi hijo Hijo ¿no crees que el futuro es tuyo? Siendo todo como es, siendo la vida vida Y la muerte muerte Padre, mi respuesta es no. Puede que tus ojos llenos de orgullo, De traición y de pasado No vislumbren que la autopista hacia el abismo Está más cerca de lo que piensas. Yo que soy parte de ti rezo por tu alma Y no lo hago por creyente ni por ateo Lo hago porque el presente sigue en tus dedos Pero has de aprender a compartirlo.


De vainas y collares Dolor ajeno a virtudes, A los celos del mayor En el odio premeditado en vano Del ocioso jubilado. Amor propio de ti para mí Mordaz, capaz de todo De la nada hará océanos De pies descalzos y yagas en el aire. Se consume la introducción La jauría pide su cabeza Y la cabeza reza lo que aprendió de memoria Mientras otros jugaban a la guerra. El cambio que no lo es tanto Una mano atada a la espalda La otra es de cera Y la bandera suelta una gran carcajada. Lo tópico, lo típico del trópico De Cáncer, Leo y de Tauro De Dios y de los Santos Piadosos De la mordaza en la boca del gran Inquisidor.


El final La obra finaliza siempre igual, Dos versos, quizás tres Y el ansiado punto final. El escritor termina así su coito, Acaba por acabar, Ni pasión, ni fruto, ni auditorio. Despedida, cierre y “the end”, Sólo las palabras quedan En la memoria, peor que bien.


XX veinte y Desnudos en la trinchera  

Primer poemario de Diego Stabilito

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