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SHAKESPEARE

TROILO ?

CRE,SIDA Tragedia en cinco actos

TRADUCCION DE

LUIS CERNU DA

¿:>,

É

¡NSULA.. MADRID,

1953


cot.ECCtoN

'f

INSULA l.

l.¡.r¡s (-}¡¡r¡¡uo,r: OCNOS

Corriente, ptas. 25,00 Lujo, ptas. 60,00 I

L

Rr.¿rs »B

Orono

:

ANGEL FIERAMENTE HUMANO Ptas. 20,00

1il,

ll.l¡Btrr¡rvoo Ma¡¡uEL GrL

:

ITI.'TIIiMPO RECOBRADO ptas.

20,00

Htr',tH¡rr (iul,róN:

IT,

(:ISNIi SIN LAGO ptas. 30,00 AN'tr¡H¡<>

(iu.lrco

Monu,r-

:

IiNSA\'O.S SOBRE POESIA Ii.SI'AÑOI-A DEL

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It()RMA

20,00

:

y Vtst()N DE «EL

l)l^lll.()

MtrNI)O» DE lilil,tt ( )N()tit)A

I)trrs. 30,00

lilt¡rr¡

Sirt.¡x,rx

.l.liATRO

:

I)l¡rs.30,00

Itrl,lllt Avr¡r,¡

:

lll(l,l(NA o tit, MAR t)rir_ vt(¡t^

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Ittrrx,30,(X)

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MAMA

It¡rr. (

2§,(X)

JJot ¡sr.¡ño :

IIA(;IA OTRA LUZ ( I>oe.slas coml>letas )

lrl¡rs. iS,00 Itlrro ¡t l¡

i*

¡t¡ r¡l¡r¡.t

Hüc l* §{

l;: r¡t §t lc t. s'


TROILO Y CRÉSIDA


klo

SHAKE,SPEARE ESTA EDIEION

EsP¡ño¿á DE "TRoILo

y Carsto¡,;',

II,{ SIüO ?,ITROCINADA PO.EÜNfigfi CAüNelf-

EL

TROILO 7

CRI,SIDA Tragedia on cinco actos

TRADUC€ION DE

LI]IS

CERNTjD.A.

INSULA.. MÁDR.ID,

1q53

l*le.ar.t n?t


DR.AMATIS PERSONAE JUSTIFICA,CICIN

DE LA

De esta edición d¿ Tnori-o v 'ÍEil,l,iant.

Sh.a,keshaare,

Pnfruuo, r'ey dc Troya.

TIRADA

CnÉsro.r¡. de

se han hecho ¡nil

eiernplares en papel, d.e ed.ición y aeintieinco en pa$el es|ecial, numerad,os d,el

I al XXV.

Hf:c'ron

'l'no¡lo

\

I

I

Panls I hijos de Priamo. l)¡ifr<-rso I

ljr-Er.ro

l NlmcanBlóN,

lrc¡:o ba¡tarda de Frianta.

ENa.qs troYdn,s' AN'rriNon \, leles C.lrcas, saeerdote tvayena pasad'o a las griegos. ),

P.Áuoano, ils

d.e crésid,a.

Ae,,rrvaNóu, g;enera'l de las griegas. l\{uxoreo, su hennana.

Apums ,-dvex

UusBs NÉsron Dr.oupoas PerRocro 'Ilnnsmrs,

Tefcs griegos.

Eyieg¡o d,eforme e insolente. ariado d,e erésid,a.

Arr¡*NoRo,

Un paje de Troilo ; otro de Paris ; otro de f)iomedes'

EtnN*, mujer de Menelao. ANrxÓlit¿.c¿, tnwier de l:Iéetor. Ces¡rN»Re., irija de Prlawa y frofetisa. Ctttisltr,,t, hija de Calcos. Soidados troyanos

Copyrigth, t95e by LUIS CER.NUDA

l,uc.cR DE LA Artcs Gráfeas ¿RGES. Víctor Fradam,

3t.

íclát'ono 31 9Z

2r. Malrid.

EScENd

:

y griegos. Séquito. y e1 campamento

Troya

griego.


PROLOGO(,) Lu esaána es Troya. Los orgwllosas pri*uaipes,

I.a alti,wa s{tngre e,n ira, tlesd,e las dsXas grtegas H«ci,a el fwerto de Ate*as ewt¡i¿tro'n, s'tl,s tt"d. os, Cargadas eon naiwistros a instrumemtos I)e cruel guerr&; sesenta )t 'tü]&ere son, que ornadas (lon earanas re*les, Ia bnhia ateníense l)eian con t&m¿bo u Frigia. Vata kan kecha los brdw eiges

a Troya, tr*s euyos fwartes rnuras, Helena la raptada, de i{ocbelao esfosrr, I)uerme con el taiw,ad.o Patts. Y esa es la eawsa. A Ten,ed,os arriban l,os leñ,as s'wrcad.ores del hando, flotrti,tcrnd'o ,S'u cargamento béliaa, ! en el d,ard*nio sr*elo J)ranto los g.rdegos, /rescos e intactos, plawtan ,S'us brauos pabellones. La eit¡tlad. de Pr{,arwo, (lor¿ s¿¿.s sais Pue*as, Dartlania, Tim,bri.a, Ilia, Escea, 'l-royan* y Ante*órid,a, d,e pes*das argal,las, ]>ropartionados y eu,tr@lidas ccttoios, I los hijos de Troya las imel,wyc. \:a expactatión, pwnaa'ndo a cspírifus lre,r¡iesos Iin uwa y atra bamilo, el giego y el troyana, Tado ul asar lo fta. Y arluí ya aeuda, l)e

sar¡wear

(1) Este «rbra

prólogo, inrpreso por prirnera vez al fi'ente de la en la segunda .editión de 1629, se estinra que no ftré es.

crito por

Sh..rl<espeare.

g


I)rólogtt ürtnad,o, w{ts na de cawlianza Iitt, ltl,umu de foeta, lengua de aclar, sí f aesta lin ct¡n,d,iciones dignas d.e nuestro nt.ismo lema, .4 d,eoiros, benéxolas oyentes, que la obra Sallan.¡la la ltrirnicia y origen. tle cstas luchaso En la miíad conl,iensa, y desde ahi proced.e ,1 lo que desa.¡roll.o ¿tel,tnite en, el tea.tro. Aplattdid, censurad,, lorno es lu saerte a&estr&, Ya buena, luego ntalu; todo es ulltur de gwerra.

r\c'l'()

I

L: 'l'roytt. An,l,e el palacio de PnÍeuo. Entran'lRoIr-o, ¡¡v1nad.o' y PANomo (r).

EscaN¡.

'fnorlo rni paje, pues quiero desarmarme. Fuera de tros muros de 'lroya, ¿ a clué busco la lucha, Si tan e ruel batalla dentro haltro ? Los troyanos que dueños de su corazón sean, Salgan al carnpo. N{as no lo es 1-roilo, iayl I-lanr¿rd aquí zi

P.Áxo.A,no ¿

1.vo

ha de hallar tal negocio compostura

?

Tnorro

l,os griegos fuertes son, tÍrn diestros como fuertes, 'l'an fieros como diestros, tan lrravos como fieros; NIás r¡ue lágrinra de mujer, débil yo soy' f¡lás m¿rnso que es el sueño, más necio que ignorir

n

cia,

l{enos bravo que en la n.oche la doncella \r nrenos hábi1 que inexperto infante.

(l) El

non-rl¡re <lc este personarje e\¡oc¿t

tos rle la sa,

efl r'¿rrios momen-

¡,rccir'rn el equír'oco de su significado en lengua tlolrcle f atr.d,ar es alcahrtete, y to pan.der, alcahuetear'

IT

ingle-


PIrNI)IIl{)

Bueno, l:a,gtante ()s .lije acerL:a. de esf«l; por. nli par1o, en adelante, lto he de entronreterrne ni oclrparme. Quir:rr quiere una torl¿i de trigo, ckllte zrguarclar la molierrd¿r.

l

Y si 1a hermosa Crésid¿r al pensarniento llega... Alr, traidor, ¿conqut: llega'i ¡'Cuándo de alll ¿tusel1te

P.{Nrr,rno

Buuro, anoche ltaret-'ía más herntosa que nunca o que nrr.ljer alguna. "I'norr.o

'ln<irr-cr ¿

Ncl i-rc aguardado

,

A I).( s n.rlrcr

Sí,

1¿r

molir:nda; per() dt,ltéis ;rguurclar l¿r ¿rt'r'haclura. -I'ttolt'tr

¿

No hr: aguarclacl., I

).(:'J r.t I

lt,

r

Sl, la ¿ir'<'h¿tclur;r ; l)ero clcbéis :rguarclar la

lrr-¿rtlura.

Í¡guÍt rdárd(). I)¡(Nlr¡Rr.r

Sí, }a lt'r,adttr¿r ; pet'() en lir p;rlabra laen,i,tl.ero está el itlt'lrLSar, t'l h¿tcer 1¿t tort¿r, el r'¿tlent¡.¡r el honlo r'o-

-r.t'l esperar: tanlbién qlle s(' cnfrít,, o si l¡o prdéis (lucrnar()s los labiris. cerla

; y arin debéis

'l'r{o l ¡.o

P¡rcil'rrt'i¿r rllisnr;r, l)or nruv cliosa rlue sc:i, I)e l:r resigl'l¿rcirin meuos (lue y() sr: hrrrta. A l¿r lres¿r real de Príamo rne sier.rto,

de.círtelo ftrí, \, el corazón entonces' Cuña haciendo un suspiro, iba a dividirse ; Y porquc r.lo me f.ieselr Héctor o mi padre' Iirrl.crré, así el serl que una tormenta alumbra, tril suspiro ('n ¡.ln ¡:liegue de sonrisa. Xttras pena qtre en fingida alegría se expresa, Conro sJozo es clue el sino torna en pronta tristeza. P'Áx».q.Iro

'l'Ron-o

'farnbiélt It(.

es'tá

?

Y si no fuese su pelo algo más oscuro que el de Elena. bueno, vamos, que no liabría comparación entre ambas. Mas por 1o que a ml respecta, es parienta mla, y lu() quiero, cromo se dice, elogiarla. Pero me gustarla que ;rlguien la hubiese oído hat¡lar ayer, conro yo la oí ; r-ro quiero menospreciar el ingenio de vuestra hernlan;r Casandra. nlas... "I'norlo

Oh Pándaro, he cle decit'tcr, Pánd¿trr... A{as si te digo : rrN'tis esperanzas ethí uattfr:rgan», No repliques con cuántas brazas en la hondura Todas se anegan. 'fe digo que esto\' loco Por el amor de Crésida ; rcspondes : rres l:ertnrlsarr, \¡ertiendr¡ al r:c,r¿izén abierto en últ:tra li


Srrs ojos, srrs ruejillas, su pelo, voz y aire ; I\lrrrrcj:rrtll t)n tus dichos el <rOh, que al lado I )r' su rrr¿lrro toda biancura es tinta ('clntr¿r sí rnisma escrita ; junto a su blando roce

el plumón del cisne, y el tacto más etéreo I)uro tal mano de gañán». Esto me dices, 'l'an cierto me 1o dices, si de mi amor te hablo. I\,Ias al decirlo asl, en vez de báisamo y aceite, Pones en cada llaga por el amor abierta El filo que 1a hizo. 'l'«rscr¡

PAxo.q,no I-¿r

'I'norr"o ¡Cómr: rnigo ?

!

¿

Tri enladado, Pándaro? ¡Cómo! ¿Con-

'

P"4Nnrno

Porque es parienta mía, de ahí que no es tan hermosa comc¡ Elena ; que si no fuera parienta mía, sería tan hermosa los viernes como Elena los domingos' N{as, ¿qué me importa? Aunque fuera una negra' no rne importaría ; igual es todo Para mí.

verdad no más digo.

f'nolr.o

'l'nollo ¿

f)igo que no es hermosa

?

No dices tanto. F.ÁNTnAno

Pl,Nntno

A fe clue no he de entrometerme en ello. Déjenla que sea como es ; si hermosa, mejor para ella; que si no lo es, en sus manos tiene el remedio.

asunto.

Tnorro Buen Pándaro. ¿ Qué ocurre, Pándaro

lo decls o tto, no me irrporta. Tonta es al quec{alse aqul, cuando su padre se ha ido; que se pase a 1os griegos, y así se Io diré la próxima vez que 1a vea. Por mi parte no he de entrometerme más, ni ocuparuc del

"Si

Tnorr,o

?

Pándaro. FÁNn¡no

P'A¡¡pano

For recompensa de mis esfuerzos tengo mis penas. De ella malos pensamientosr I malos pensamientos de vos. Ir y venir, ir y venir, pero poca gratitud por mis

No va conmigo.

esfuerzos.

Buen Pándaro... r1

'Inono

r5


P.{w»¿no

()s ruego que ro me h¿rbléis rnás. rrri Io elejo, y ahí se acaba.

T.al como

'I'noiro

lo encon-

("9afe pÁ,xoeno. Llna alerta.)

Porque no ; esta respuesta de mujer es justa, Ya que mujeril es allí no hallarse. ¿ Qué noticias, Eneas, tenemos hoy del campo

'I ne»ro I i

ENres

Sones rudos, callad

; caliad, clarnores ásperos. Locos por ambo.s lados. Hermosa EI*nu, Fues así vuestr¿r san*'re a diario la""rá pinta" Irn tr¡ra lucha tar r-ema bien rl¿¿cc, ffioon'"* ' "##i1? l,fas Pándaro... Oh dioses, ,ro at.rmentais, "é*o Sdler gracias ¿l pánclaro puedo alcanzar a Crésida ; Y par;t c:errtejarlcl, ). que corteje, es tan arisco (lo¡nti casta se e*rsfina ella r:ontra cortejos. tr)inre tú, -r\polo, por el ¿rmor de l)afne, Lo qrre Crésida es, pándarr, noro,ror. -y ,_ India es su lecho, ¿rdonde perlu, y*." , "ttu, E¡rtre nuestro parlacio y donde _or,'C*¿r;au, Eser llamemos fiera inundacién errant; ft4ercaderes nosotros y el navegante pándaro I{uestm esperanza en cluda, nJestro barco y convoy. ( Alerta.

Pe»r

Que Paris volvió a casa, ), está herido.

Tnorro ¿

For quién, Eneas ? E¡,¡res

Troilo, por Menelao Tnorro Pues desángrese Paris : en su herida hay desaire I)e lfenelao el cuerno rasgó a Paris.

qué, prlncipe .froilo, no en el campo

;

ENr,A,s

OÍd. F-uera de la ciudad, cuán bravo es hoy el juego. Tnorr,o

Ervlre Eh¡ses.)

h,iejor en casa, sí el aiala pudiera f.uese fued,a, I,'Ias, afuera, al combate. ¿ Allá r,an vuestros pasos

ExB¿s ¿

?

?

?

ENrns

t6

Cor¡ toda

y presta prisa. r7 1

1

l


CnÉsl¡r¡,

"fnorr,cr JurT

¿

tos entonces vamos.

(Salen.)

EscnN¡.

lI:

'[rr:tyLL. Llna calle.

La causa de su cólera'/

Ar,e¡,+xnno

lislo cs lo que se dice: entre los griegos hay l'rr sollrino de Héctor, de la sangre troyana' ,\ r¡rricn llaman Ayax.

Entran CnÉsl».t y r\t-li¡,tNnno.

CnÉsIl-t¡.

Bien. ¿. Y qué le ocurre ? CnÉslr¡,,r ¿ Quiénes pasaron

?

TU.EJANDRo

Aln¡..rNnno

La rein¿r Hécuba y Elena.

l)ilt,rr «¡rrc t's hotlbre singular Y r¡trc sc lxtst:t solo.

Nter se,

CnÉslpR CnÉsrn.r ¿

Y adónde varr

?

ll¡rr;rl r¡rr,'los r.lcltliis lttltttl:res, a menos que o 'lt's l¡rlten las piernas.

estén

lror r;rclros, r'n li'r'ntos

,\t-li¡.rxtrno

A

la torre de Oriente, Cuya altura domina, como a súbdito, et valle, Para ver la batalla. Héctor, en quien paciencia Es estable virtud, hoy la ha turbado. A Andrómaca riñó, golpeó a su escudero ; Y como si labranza fuera también la guerra, Antes que el sol saliese se armó ligeramente Para marchar al campo, adonde ya las flores,

Tal profetas, lloraban 1o que habían vislumbrado En la rabia de Héctor. tB

,\r.r'.¡.rxrrtrrr

l",ll lrottrlltr', ',t't)ot;t, ll;t t'olllrtlo rt lt¡ttt'llos lrtlilttlrles sus ¡lrrrlo', ¡rirt lilttlr¡r,'r; : r's t';rlit'ltl(' ('oll)() t'l letin, t'trclct r.nlo r,l oso, lrrrlr) ( r)rllo r'l r'lt'l'rtrllt'. Ilorrrbre en cllya

,rlr

rl¡lr¡r'irltzrr lr;r)¿ l;rttlos:rgol¡l;rt.los l,ttttrtr)rt:s, qtle sLl \¡alol rs lrro ct¡rr llr l<llrlt'rí:t, stt lontería se ¿rdereza r'on 1a rlisr'r.r,t'irin. No hiry villtttI trr llollrbre de 1a cual no tr,rrgrr ól vislunrbre, ni nr¿tncha en hombre cualquiera rlr, llr <¡uc rr«r llt:vc él un vis<,r. Es melancólico sin causa r9


y regocijado a ,contrapelo ; tiene articulacién de todo, pero todo tan clesarticulado, que es un gotoso Briareo: muchas manos inútiles ; o cegato Argos: todo ojos sin vista.

Cn:ísur¿

Pándaro, rni tlo, buenos dlas.

CnÉsron

P.Ár-roÁno

Pero, ¿ cómo ese hombre, que a mí me hace sonrelr,

Sob.rina Crésida, buenos dlas. ¿De qué habláis? ISuenos dlas, Alejandro. ¿ Cómo estáis. sobrina ? ¿; Cuándo estuvisteis en palacio ?

pone en cólera a Héctor

?

Ar,u¡aNoRo

Dicen que ayer encontró a Héctor en la batalla y 1o derribó ; la humillación y vergúenza consiguientes han hecho que Héctor ayune y vele desde entonces.

puién viene ahl

PÁ¡¡nano ¿, f)e qué hablabais cuando yo vine ? ¿ Se había arrnado e ido Héctor antes de que vos llegarais a palacio ? ¿ Se

CnÉsrne ¿

CnÉs¡nl

Ilsta mañana, tírt.

habla levantado Elena, o no ?

?

Arn¡ex»no. Pándaro vuestro tío, señora.

CnÉsrp¿,

lléctor sc habla ido, pero Elena no estaba levantada. (Entra PANoeno.) PÁN¡rlno

CnÉsro¿,

Hornbre valiente es Héctor.

Con todo, Héclor onduvo madrugador. CnÉsror

Ar,r¡e,Nono

Sefiora, como pocos en el mundo.

I)c

eso habtábanlclsr

Pá.N»A,no ¿

Cómo ? ¿ Cómo

?

y de su cólera. P.{Noen<¡

¿,

Dstaba colérico

?

2.1


CnÉstot

CnÉsrpe

Así

1o dice éste.

Ilntonces decís como no es Héctor.

P.ÁNneno

¿

Cómo ? ¿ También está colérico

porque segura estoY de que

PAr.¡o.rno

Cierto que io estaba, y además cortozco la raz6n; hoy habrá destrozo en torno suyo, puedo decirlo. Y Troilo no h¿r de quedarse muy atrás ; ándense con cuidado de Troilo, que también eso puedo decirlo.

Héctor es Troilo en muchos aspectos¡ CnÉs¡p.q

Justo es.eso para los

CnÉsroe

y0;

dos: cada ullo es él mismo'

?

PANp,qno

PANneno ¿

Quién, Troitro ? Troilo es ei más hombre de los dos.

,'

III

mismo

?

Ay, pobre Troilo, quisiera Yo que asl

Iuese. CnÉsrp,q

CnÉsroe

Asl lo es.

0h, Jírpiter, no hay compzrración. P.Á.unano

PÁxo¿no

A condición

c¡ue fuera

Entre 'l'roilo y Héctor ? ¿ Sabéis distinguir a un hombre cuando lo veis ? ¿

Cómo ?

¿

Cn¡!sl»n no

CnÉsroe ¿

Bien, pues digo que Troilo es 'froilo. 22

ts I'lCctor, PÁN¡:rnno

Sl, con tal de haberle visto y distinguido antes. PÁNn¡,n<>

yo descalzo a la Inclia.

llli¡ No, t(l no es él ¡ ojnló lc¡ fuera. Bueno, arriba

rxtlrn los ditxlc§, y cl ticrtrlro alaba o acaba' Bien, Troik¡ hlcrt ; ojnltt mi corttzl'rn lo tuviera ella en su cuerpo. No, II&:tor t'lo cs nr/ts hornbre que Troilo. 2,7


CnÉsroe

Perdonadme.

CnÉsroe

No, sino rnor€no.. P.4Npan<¡

PAxueno

Es mayor. CnÉsmt

A fe, para decir verdad,

Perdonadme, perdonadme.

PANo.cno

El otro aún

y no 1o es.

CnÉsroe

Para decir verdad, es verdad

es joven

; ya me diréis diferente historia cuando pase tiempo. Ya quisiera Fléctor tener el ingenio del otro.

e§ moreno

y no 1o es.

PLN»ancr

Ponía ella su cutis por encima del de Paris;

CnÉsroe

No

1o necesitará,

CnÉsroe

si tiene el propio suyo.

Pues Paris tiene colores bastantes. PAN»eno

O sus cualidades.

PÁNonno CnÉsroa

No importa. P,ÁNoeno

O su apostura. CnÉsl¡e

No le sentaría ;

es

mejor la propia suya. PAxoano

No tenéis juicio, sobrina.. Juratra Elena el otro dla que para facciones rnorerlas, Troilo. Debo confesar que asl es, aunque moreno, no... 24

I-o mismo que Troilo. CnÉsrna

Ilntonces es gue 'I'roilo tiene demasiados; si ella lo clogió más, su cutis es más vivo que el del otro ; y si tlste tiene ,colores bastantes y etr otro más vivos, ese es un elogio demasiado encendido para un buen cutis. Hubiera yo preferido que la dorada lengua de Elena elogiase a Troilo por su nariz de. cobre. PAxn¡.no

Os lo juro, creo que Eiena le quiere más que a Paris. 2.5


PANo¡,no

Cnúsr»¿.

que

Creo la Vzryzt, ya sabéis que tiene un hoyuelo' hombre alguno en toda sonris¿r le favorece más que a

Guasona, como griega, es entoncesl

I¡rigia.

PÁxpano

Nada, estoy seguro de ello. Se le acercó ella el otro día en el mirador, y como ya sabéis que no tiene él rnás de tres o cuatro pelos en ia barbilla...

CnÉslpe

Oh, sonríe bravamente' PANpano

CnÉslol

¿

Claro, ia aritmética de un mozo de taberna prclnto caría el total de esas futesas.

saL

No es verdad ? CnÉsto,r

Sl, como si fuera nube en otoño'

PÁt'¡»,qno

Es muy joven, \¡aya; sin embargo, unas tres libras menos de diferencia, se alza con tanto con su hermano

Héctor.

Tan joven es el mozo, v tan viejo en alzarse con

todo

'lroilo resistirá la prueba, si asl 1o probáis'

?

PA¡qp,qno

PANo.qno

Mas pa¡a probaros que Elena le quiere : se le acercó ella y me le pone su blanca lnano en 1a barbilla partida d.e é1... CnÉsto.q ¡

Elena quieBueno, pues adelante' Para probaros que re a Troiio... CnÉslPa

Cnrtslrln ;.

PAxneno

]uno tenga rnerced !

¿

C-'órno se e6

estima ¿Troilo'? Vaya, no más la huero. htlevo y0 un

é1

de lo que estirno

CnÉsto¡.

Si un huev«: huero os gusta tanto couro la partió

?

huera, comeréis pollos con cascarón'

una cabeza


tl

PÁNneno

CnÉsrne

No puedo dejar de reírme cuando r.ecuerdo cómo le cosquilleaba ella la barbilla; clzrro, su mano es rlna

¿

Y a qué venía toda

esa risa

?

maravilla de blancura, debo confesarlo...

P,(N»eno

Cararnba, por e1 pelo blanco que Elena vió en la barbilla de Troilo.

CnÉsrp-t

Sin tormento.

CnÉsrn.q.

PÁNn¡no

Y

de pronto se le antoja ver en la barbilla de él un pelo blanco.

Si hubiera sido un pelo verde,

también me hubiera

PÁNn,rno

CnÉsroe

Ay, pobre barbilla ;

1.o

reído.

muchas verrugas son más r.icas.

NIás que de1 pelo se reían de la respuesta tan bonita que é1 tuvo. CnÉsrna

PÁNo.qno

Cuánt¿r risa entonces

; Ia rein¿r l{écub¿r

que sus ojos desbord¿rron.

se reía tanto,

¿

Cuhi fué

es¿r respuesta

?

PÁNo,rno C-nÉsroa

En

Dice ell¿r: ctos pelos,

seco.

«<Sólo ha1. s¡ vuestra barbilla y uno de ellos es blanco.»

cincuenta

P.(N»ano

Casandra se reía.

CnÉsroa C--nÉsln,q

Fero bajo Ia c¡lla de sus ojos había más moderado luego: ¿desbordaron también sus ojos?

Esa es la pregunta de ella. P.4Nptno

P.,(¡¡oancr

Cierto es ; pero no os apuréis. trCincuenta 1r d65 pelos», etrice é1, ((v uno de ellos es blanco ; ese pelo blanco es mi padre, v todos los restantes son sus hijos.rr rrJú-

z8

29

Héctor se rela.


piter)), dice ella, <r¿cuál de esos pelos es Paris, mi marido ?rr rrEl que está de punta)), dice é1 ; «rarrancadlo y dádselo.» Cuánta risa entonces; con Elena tan colorada, Paris tan amostazado, ios demás riéndose tanto, la cosa pasó.

PANoeqo

Aqul, aqul ; es éste excelente lugar : aqul ¡/elernÓ§ muy bravamente. Os los indicaré por sus nr¡ml¡res cuando pasen, pero fijaos en Troilo sobre todo'

CnÉsroe

Pues dejémoslo ahora, porque ha tardado gran rato en pasar.

cnÉsIPe

No habréis tan arto. (Crwzct la escena Ervres')

P,fu'rOnnO

Bueno, sobrina, ayer os dije una cosa i pensad en ella.

PÁNoano CnÉsloe Eso hago. PANorno

Juraría de la verdad de esto : ha de lloraros é1, como si fuera hombre naciclo en abril.

,

If se es Eneas : ¿ no es hombre bravo ? Es una de las flores de Troya, os digo. Pero fijaos en Troilo ; pronto le veréis.

CnÉslon ¿

Quién es

ése ?

( Cruza Axrnrvon.)

CnÉsroe

Y yo brotaré con sus lágrimas, como si ftrera ortiga

PÁxoeno

adelantada a mayo.

Oíd. Ya vienen del campo. ¿ Nos quedaremos aquí, para verles pasar camino de Ilión ? Buedaos, sobrina buena, gentil sobrina Crésida.

Ese es Antenor : tiene ingenio agudo, os digo, y es todo un hombre. l-Ino de 1os más sanos juicios de Troya, por sanos que 1os otros sean, y hombre apersonado. ¿ Cuándo vendrá Troilo ? Pronto os 1o mostraré ; si rne ve, ya veréis cómo me hace seña.

CnÉs¡pe

CnÉs¡oa

PÁ¡voeno

Como gustéis.

¿.

3a

Os hará seña ? 3I


conforta ei vitne Paris.

P.{¡s»nno

Ya veréis.

Más allá viene Paris, más allá ( Cruza Penrs.)

CnÉsloa

Fues si es así, seréis sefialado.

allá, sobrina : ¿ no es ése también hombre valiente ? ¿ No lo es ? Vaya, que éste es valiente ahorzi' herido ? It{o está herido ; ¿ Quién decía que volvía ancla, que esto ha de confortat el totazon de Elena' ¡Ah ! Ojalá pudiera ver a Troilo' Pronto veréis a Troilo. [.{ir¿rel rnás

(Cruza HÉcron.)

I

I

PAN»eR<>

Ese es Héctor, ése, ése, miracl, ése ; ése es un hombre. Sigue tu camino, Héctor. Ese es un hombre bravo, sohrina. Oh, bravo Héctor. Mirad su figura. \raya talante. ¿ No es hombre bravo ?

(

Cruz* Er,nxo.)

CnÉsr»e

CnÉsloe

0h, un hombre

¿

Quién es ése ?

bravo. F,ÁNn¡,no

P,(N»ano ¿ lto es así ? Cor-rforta el corazón. Mirad qué tajos hay en str yelrno. hfirad rnás allá, ¿ no veis ? Mirad allá t l1o es cosa de burlas. Allí es el dar y tomar a volun_ tad, como dicen ; esos son tajos.

Ese es Eleno. Me pregunto dónde está Troilo. Ese es Eleno. Creo que no salió hoy. Ese es Eleno. CnÉsrn¡. ¿

l)rrcrle ltx'ltar Il)lerro, tírl

?

CnÉsl»e ¿ Son de espada

[).{N I lnrt«

?

P.Á¡¡nano ¡

Espada

! I-o que sea ; a é1 no le importa. Como si

se le llega el

diablo; lo mismo le da. Voto

a

brlos, que

r

¿Eleno? No... Sl, lttr:ltirr/t regulirrrncnte. Me pregunto dónde está 'l'roikr. Att'n«'itll . ¿, No ols la gernte grita¡-¡do : «Troilor» ? Illtlnt» t's s¡tct'rd(¡trl. .).,


CnÉsro¡, ¿;

P-Á,No¡,no

Qué sujeto rastr€ro cs ese que

viene

( Cruza

?

1'noIro.)

PÁNo.qno

idiotas, mastuerzos. Paja y szilvado, paja y s;rlv¿rd<¡. Gachas tras de l¿r t:¿trne. En los cijos de'lroiIo ¡rridrizr yo vivir y morir. No miréis, rlo miréis. Se l'ut'ron las águilas ; cuervos 1' corltejas, cuervos y corncjas. IIejor quisiera yo sei' hombre como 'l'roilo, que ,,\srr«rs,

Agamenór.r con toda su (]recia.

Dónde ? ¿. Allá ? Ese es lleífobo. Este es 'lroilc¡. Ilste es un hombre, sobrinzt. ¡Ején ! IJravrr 'lroilo ! ¡ Príncipe de la caballerí¿i ! ¿.

CnÉs¡na

entre los griegos está Aquiles, que es más homrlue 'l'roi1o.

CnÉsrnr

Callad. Qué vergüenza. Callad.

PÁNn.,rno

Lln c¿Lrrett:ro, un ca.rgador, un

verd¿rdero

PÁNoano

Atended a é1, fijaos en é1. Oh bravo 'I'roilo. Nliracllt, bien, sobrina; mirad cuán sangrienta está su espzrcna, y su yelmo con más tajos que el de Héctor. ¡Bué aspecto el suyo, cómo va ! ¡Oh, mancebo admirable I Aún no tiene los veintitrés. Sigue tu camino, Troilo, sigue tu camino. Si tuviera yo por hermana una de l¿rs (iraciasn por una hija una diosel, a é1 le corresporrck'rla escoger. i Oh, hombre admirable ! ¿ Paris'l P¿tris -es basura a1 lado suyo. Afirmo que Illena, por el trueque, daría encima un ojo.

\'i¿¡y',, vaYa)). Cómo, ¿ no tenéis discreción 'l ¿ No terrtiis ojos? ¿Sabéis 1o que es un hombre ? ¿ No son rr:rci nriento, gallar dia, apostura, plática. r.irilidad, salrcr, blandura, virtud, juventud, liberalidad y otras (()s;ls, las especies y la sai que sazonan un hombrel'

CnÉsr»r

CnÉsro.t

CnÉsro.q,

vaya. PÁNnano rr

hecho picadillo, y luego a cocerlo sin oÍr la porque entonces el hombre está empanada, l);rsirs

Si, rrn hon,bre

Aquí vienen mas. ( Crazan sold.ad,os.) .i4

¡r;rslrdo.

.l.l


PÁNoanc>

Pl¡u

Valiente mujer sois. Irtro s¿rbe uno en qué postura os

vr¡('str'ít pnrpia czrsa;

defendéis.

allí se

desarma.

CnÉsln¿

De espaldas, para defender mi vientre ; con el ingenio, para defender mis ardides; con la prevención, para defender mi honestidad; con máscara, para defender mi hermosura ; y vos para ciefender todo eso. Y err todas esas posturas estoy yo, como en mil vigi-

PÁNo,¡rno

l)t,r'idlc (luevoy, buen much¿rcho. (Sale el Paia.) Dudo rk' r¡trr-' cstti herido. Que os l'aya Llien, sot¡rir-ra bttena. CnÉsrpe

lancias. 1io.

P,(Nn,tno

PAN»aRo

Decicl una de ellas.

seré con \¡os, sobrina.

Cnúsrn.r

No, que os vigilaré yo para ello ; 1. esa, además, es una de las principales: si no puedo yo guardar io que no quisiera que tocaran, puedo vigilaros para que no dighis cómo rc.cibí el loque ; ír menos ciue éste se hinche sin ocultación posible, r:on lo cual ya no hay nada

que vigílar.

CnÉsrr¡.q ¿.

A

rrrrrrt:iándome, tío'i) PÁxn¿no

alguna seña de 'I'roilo. PÁNoaRo

Buena

sc.ris

vos.

(--nÉsrna

(Ii.ntra el Paje de Tnon.o.) Pala

Señor, mi amo quisiera hablaros al momento. PÁNo¿no ¿

Dóncle

?

j6

esas señas seréis un ¿rlcahuete.

(Sale

PÁNu.tno.)

I)ulabras, votos, penas, lágrimas, amor hecho l)c sacrificio, rne ofrece cn nornbre ajeno ; Aulrque mil veces más veo 1:o en 'I'roilo l)t' cuanto nluestt'a Pándaro en su espejo elogioso. M¿rs no me rindo. Es la mujr:r, si cortejada un 1lnge1


t

I I

pue 1o ganado acaba, y el alma sólo goza en af¿rnarse. La ¿rmada n¿rda sabe si ¿rc¿r.so ignora esto : I)e aquello no ganado se sobrestimar el mérito ; Ni existe la mujer que aiguna vez crevcr.¿r i\{ás dulce amor iogrado que deseo cuarrdo ruega. de1 ¿tmor, por tanto, enseño: Consecución es orden ; lo no gernado, l.rleg'o. A"sí, aunque el corazón amor firme contit:nc, Ni t¡n asomo de él debe en mis ojos verse.

Esta máxima

(Sula.)

Escnx¡

rrr: Et "Y.#:^ffkil'''ro'

7'r tluc de at.cttción,.

Ante ta tienü

En|run ,,\G,,lttrlNóiv,

IrJris:r'oR,

Lir.rsrs, X{ENrrL^() y otros.

Y lr;rs ltsr'«lio en siete años, aún muros tenga Trova l)rrlslo (ltt(' ('lt tr:d¿r accién antes acontecida

;

l)(, rlt¡(' ltit¡'ir t.uetrtiria, halló Ia prueba I lll'orrlrir<'iritr, t;rlntr;iriedad, no respuesta al prop/rsito \ l;r ;rtirt'¿r figura que allá en el pensamiento l)rrlrrr lir prcst:ntida form¿1. ¿,Cómo, pues, prínciptls, ( ,rrr rrtt'jill;r ¿rbatida nriráis lluestras tareas Y lrrs ll¿rrlt/ris vt'rgtienz¿rs, si lro son ()tr¿I L--os¿r (.f r¡r' lln¡t'b¿ts clemoracl¿rs de1 gran Jove llrrrlr ll¿rllar en t'l honrbrc persistente t:oustancia, Ilt'trrl cttva finezt llo se olltiene l'or l';tvor de fortun¿l ? Porque el osado y e1 cobarcle' lrl pnrclerite v el necio' el docto )' cl il-rdocto, ahí parecen; 1,. I rlr¡ro y tl sttate' afines v paritlntes eila, de <'tño Ilrrs t'n cl r.it'nto y huracilrrr clel I)ilt'rt'ncilr, ar-cntrtnclo rc«'io ¡ :rlto. 'l'otk¡ 1o airea : la lumbre a un lado ia depura, Y lo quc nr¿ts¿I era' tnateria, por sí rnisma (jtrcda rit--a en virtud, ya no mezclada' It{Ésron

A r;.r.uns(rN

Príncipes,

Oué pesar tiñr' r,uestr¿rs mcjillas de icterici¿r ? Ilsa promesa anrplia. que ofrece 1zr esperanza Para todo designio en tierra comenzado, I{o llega a la Iargueza prometida i reveses y desastres Crecen en las venas de acciones tan ¡rlto levantadas, Como por cernfluenr:ia de encontrada savia, nudos Al pino sano infer:tan, clesviando su fibrzr, Tortuos¿1. y errantc, del curso propio al t:recimiento. Ni cs para nosotros, príncipes, nuevo tema Que l"rasta ahora quedemc¡s atrás de lo supuesto, ¿

.j8

('orr debidt-i respeto a tu elivino asiento, ()h Eran Ap'amenólr, Néstor aplica 'l'rrs últimas pzllabrels. Ilrr resistir 1a suerte I)rucb¿r cierta haiy cle¡l h«¡r'nbre. Por un rnirr tt'anquilo, ('uánt¿rs naves sin peso Y frágiles n¿tveg¿lll Sobrt' e1 pzrt:ietntc seno, así ¿n'¿ll'lzando ('on otr¿is de nrás nobles llroporciones ; \,1¿rs qr:e el rufián ac¡uel, Bóreas, i:nfurezca .\ lzr ;rpaciblc 'J-etis, y pt'onto vcmos Navers cle fuerle costiliaje surc¿lr mcit-tt¿iñ¿rs 1íquidas, Salt¿rr.rdo entrc 1os dos hrirlledos elementos, 'l'¡rl t:orr:el cle Perseo. .'I)ónde la nave descarada 3q


Cuyos costados tlacos pocos momentos antes Competían grandeza ? Huída a1 puerto O brind¿rda a Neptuno. Así igualmente Separan al mérito real y a la aparient:ia 'I-orn:entas de fortuna ; porque en su claridad y lumbre, Al rebaño molesta más el tábano pue el tigre ; pero si asolador el vielrro Doblega las rodillas de los nudosos robles, n4oscas yendo a cobijo, 1o v¿lleroso entonces, I)e rabia transportado, cort rabia simpntiza, Y su acento acordado en idéntica clal,e, Responde a reprimendas de forJuna.

UlrsBs Agamenón,

Gran capitán, hueso y nervio de Grecia, Pecho de nuestro número, ahnlr, sóio espíritu, En quien el tem'ple y mente de nosotros todos

: crsc:ur:ha ¿t Ulises. Además de lit aprobacitin y del irplauso, Que (a AcainrNóN) poderoso tri de est¿tdo Debier¿Ln encerJ:arse

(a lrlÉsron) Y tú

y

jerarquía,

revercnciadc¡ en virla dilatada, Doy a ambas vuestras pláticils, que ernn tales,

Agamenén, como p¿rra que toda merno griega

.\ c,t rt nN1.¡N

llrrblrr«1, príncipe, pues. Que aún más raro sel'iíi ljlr vos <;uestión ociosa o carga impertinente, A I tk'splegarr los labios, que nuestra confianza, Si cl rnc¡hoso Tersites abre su b«rca hiriente, l'l rr cscuchar oráculo, ingenio y melodía.

1,

l-lSl¡s

'l'rova subsiste aún, y no está hundida, Ni tiueño halló la espadar dei grzr.n Héctor, l)or las causas siguientes. l,;r propiedad se ha descuidado de la regla: V<'d, cifra igual a cuantas tiendas griegas hav llnecas en la llatura, hay de huecas facc-ioues. (luando l¡o es el general como colmelra Adonde se reintegran quienes aprovisionztll , (iuál miel puede esperarse ? Oculto e1 grado, ¿. Iil indigno es hermoso tras 1¿r máscara. tr,«rs cielos ntisntos, pianetas' y este centro, Iil grado observatt, lugzrr y preferencia, lirecuencia, curso, ajuste, époczr, format ('ostumbre, oficici, ordenados en lineil ; Por eso mismo e1 so1, el planeta glorioso, Va entronado en la esfera de su noble eminenci¿r

En bronce las alzar¿r ; tales, digo, Como para que, Néstor venerable, estriaclo cle plzrta, Con un lazo de aire, fuerte al igual clel eje Adonde rueda el cielo, uniese a todo oídc¡ Griego a tu exper¿a lengua ; a oíd dignaos ambos, fú grande, tú prudente, de U1ises la palabra.

Ilntre los otros, y su mirada salutífer¿l ('orrigc el mal aspecto de planetas dzlñinos, Sin obstáculo e-nvía mensajeros, tal órdenes De un reyr para buenos Y malos. Mas si 1os planetas En confusiór"r dañina con desr:rden vaÍI¿ln' pué plagas, qué portentos y qué luchas,

4o

4r

Qué célera del mar, temblor de tierra,


eon¡noción en lr¡s vic"ntos, horror, mud:rnza y miedo, J-uert't,l'l y ngrietan, desarraig;.in e hienden I)e su fijeza, ell t'alnra marital r. unid;t, A krs est¿rdos. Oh, si el grado oscila, Que rn toclo gran clesignio es ult¿r est:rLla, L;r rrnpresa enferma. ¿Puedcn t.ornunidade.s, (irados en l¿rs tsc:ut,l;rs, ht rnrand¿rclt's en vill¿rs, Paci§co t:on¡ercio con dividiclas playas, I-:r prinrogeni{ur¿r 1' r'¿urg() en nur-inrir.nt«r, Prerrogertirras dc 1;r c,cl¡rd, l¿turt'1, r't,tro y (_-oron¿r, Cuard¿rr lugar dcbido, si no cs llor csos grrdns'/ Rt¡tir¿rcl t:rlcs grados, desafin¿rd 1rr r:uerda, Y oícl r¡ué disuordi¿r sucedc ; toda tts¿r St' olrect ()purrst¿i : las agutrs lintitadas, l\,Íás ¿ilto r¡ue las pl:rr-lrs alzarían el per:ho, A astc sóliclo gletbo err-rpapzinelolo todo ; .¡\rua dt la imbecilidad srrí¿r Ia tirerza, -& srr lxrdrt nr¿rlalrdo el hijo fiero ; Irtra¡rz¿r, vutrll¿i drrecho, o tls1t, cluizii t, la injuria, (lrrrro ir.rr--t'q:rntr-' <'horlue cla ¡r la jtrsticia espircio, Perclerí¿rn su nonrltrt', r, t¿ulltitll.r l:r jrrsticilr. En sí 1t<tdtt'lt,ntlrílr (,n1()lr(.('s locl¿r <'os¿r. E1 podcr, r.olunl¡rcl ; r'olturlrrrl, lrltt'lito ; Y cl ;rltetito, lolto clcl rrnir-crso, I)e voluntad, poder, doblcrtrente avudado, l\'lt'cesario es (]1te hicier¿r ltn¿l prcsír ele t«rdo, I)t'r,rirlindosc al firr. \, r.aos semejante, Oh grrrn AéIanrentin, si ¡r1 gra<.lo sr: le as frxitr, .,1 su ;lsñxi¿r suceclt'. Y es 1¿rl la neglieenci¿l de los grados, pue un p;lso trtrás nos llev;r, aunque el propósito Jlr¿r es<-'¿rl¿lr. lil gener:rl es descleñado Ptrr quien subordinado siguc, tiste por cl siguiente, Y tiste de¡l inn¡ediato ; así los escalont_.s todos, 42

A l'stímttlo de acluel prinler paso yíl enfermo Haci¡i su superior, sufren ('elosíl. c¿Ilontura I)t emulaciérr ¿rmarillentlt, t'xitngiitr' Y un;t ial <'¿rlt'rltttr;t lt'l-l't't'lt ('ll Pie ln¿ttllit'ttt" 1'las no srr prrlpio l.lcrl'io' I)itr¡t ¿tt:¡tbar l¿r histori¿r' Nttesl.ro crror, Íl() stl ltl('rzí1, t's tlttien sostiene;r'l-ro,va' Nris't't>n

Con grlrn prudtrrlt:iri ha descubierto Ulisr:s l,a t:.alentura que al poder nuestro aque1a' A<;lupxóN II1íst's. si de1 mal l¿l índole tlnc:ontritmos, rer-rlt'dio'/ ¿ Lluhl scrll su I I r-l sris

grzrn Aqtrilt's, tlttietr lzr opinión corona Por'nervio \: por \¡angu¿rrdia tlt: este ejército, I)e su fama tatr huec-'¿r replet()s los oídos' \'¿r l.nima su vlilor, \' allá err su tienda Yace burlalld() ntlcstro inter:to' '\ stt lado, Patroclo' ,\ 1o largo clcl dia srtbre rtn r'rt:iosci lecho,

Iil

J

)ir',' lrull;rs l)l'( r('rl('t's t:ot.r aclos ridít:u1os

y lorpts'

Y

Que i'alrttntli¿lndo 11¿rrla irllitaciolrcs' Nos parocli¿r. (ir¿tlrcle Aglltt.tt'lrótl,

'lu ilinritaclo ministerirl Y cori lncll('o

clt' at:tor, rlrti: satisfechcr

I)e sus ('alr\¡íts esth. crt'r'ttrdo Iiscut:Ir¿rr tl

¿l \¡ecles

endos¿t,

ctls¿l buena

1eñclso cll;ilogo r- sonido

Iintre el tablado )' stl ustiratlo i)¿ISo, ('on reprcst'ntat:i<it.l cx;tgeretda )' ]astirnos¿r 1-rr grancleza sinlula

:

er-rtclnces habia 43


Comc¡ c¿tmpan¿r rot¿r, con términos

tan rudos,

Que hasta en la lengua de Tifón rugiente St¡ dirían hipér:boies. Ante tal redundancia, En aplastado lecho, el ancho Aquiles L¿tnza de su hondo pecho un reson¿inte aplatrso ; Grita: <rExcelente, es Agamenón mismo. Ahora imita a ldéstor ; tose y mesa tu barba, Como é1 si se aprest¿r zr zilgún <jisc:urso.» Hecho es, t¿ln inr.¡redi¿rto a acluel línlite extremcr L)el p:lralelo, (.omo Vulc¿uro a su mr-tjer. Con toclo. Ill buen ,'\quiles grit¿r tr¡d¿rr.ía: «lixcclente, El propio Néstor. ,\lrrlrir, Ir¿rtroclo, represént¿rlc¡ Armándose en r(.spuesta ¿r una al¿rnn¿L nocturna.)) Y entonces de la edad los efectos desmayados Motivo son de risa : e1 escupir, l¿ls toses, El trémuk¡ t¿lnteo en la gorguera, Cerrando, abriencl«¡ el br-oche ; a c-Llyo juego Don Valiente se rnuere ; grita : rrRasta, patroclo, O darne r:ostillas acc.raclas, pues ¿i tuerza I)e risa estallaría.» Y p«:r tal manera, I-¿rs f¿rcult¿rdes nuestras, dones, íncloles, formas,

Varias y geuer;rltrs dc nrtirito sir-r tacha, I-ogros, nraquinzlcioners, tirdelres, prer:auciones, Arengas en el t:ampo o discursr¡s cle tregua, Pérdidas v 1r'iunfos, esto y aquello, sirve De tema crntre los dos para sus paraclojas.

|iÉslon

Y

a imit¿rción de esos dos mismos, Bue con voz imperial, ta1 dice Lllises, Corona. la opinión, se infestan muchos. Ayax, voluntarioso hoy, yergue la cabeza Con altivez igual, en posicién henchida y van¿¡ Corno el soberbio Aquiles. Tal é1, está en su tienda, 't'¡

¡

Da f:estines facciosos, ataca el rumbo de la guerra, Osado como orácutro, incitando a Tersites, Esclalo cuya biiis acuña, tal moneda, calumnias, En sus comparaciones a igualarnos al lodo Y nuestra posición minar y difamarla, Aunque abundante sca cl riesgo que nos ciñe' t]rrsBs Nuestra política censuran y llaman cobardía, No cuentan la prudencia como parte en ia guerra, Desprecian la intuiciónr ,v no estiman más acto Sino aquel de l¿t mano. ¿; puietas dotes mentales, pue frjan cuánt¿Is manos habrá para el ataque' Cuando ocasión las llame, y averiguan por medio De su atento vei¿rr la soiidez del enemigo?"' Pues un declo no hay de dignidad en todo ello, Trabajo es sedent¿rrio, papeleor $ucrrá de gabinete' Así que el ¿rriete que derriba algún muro Con e1 impulso grande y tudeza de su aplomo, Antes es que Ia mano del aparejo creadora, O quienes por la sutileza de su espíritu La ejecución con la raz6n la guían' HÉcr-on

Si así fuese, varios l-rijos de Tetis igualara El caballo de Aquiles. (Toque. de atenci,ón.) AcemBwóN ¿

Qué trompa es ésa, N'lenelao 4-5

?


ENnqs

MoNrr¿o

sl.

Una de 1roya.

Por disponerme a reverencia lo pregunto, Pidiendo a la mejilla se apreste con sonro.io Púdico, tal el alba cuando frla contempla Al joven Febo. guiando, ¿ Cuál dios en ministerio, hombres Cuát es Agamenén el alto y poderoso ?

(Entra Exras.) Ac¿uexóN ¿

Qué os trae ante esta tienda

?

ENU¡s ¿

Acartnwó¡r

Es la del gran Agamenén ? Decidme.

Nos burla este troyano, o los hombres de Troya Serán ceremoniosos,cortesan0s.

A,caunNóN

a misma. ENues

E¡¡nes

Podría alguien que es un príncipe y heraldo A sus regios oídos dar honroso rnensaje ? ¿

AcnunNóx Con protección más fuerte que los brazos de Aquiles, Ante las testas griegas, que ¿r una voz aclaman A Agamenón por general y por cabeza. EI.IBA,s

Salvo conducto y amplia protección. ¿ Cómo podría Alguíen extraño a su imperial mirada Sus ojos distinguir de los demás mortales ?

AcaurNóx Señor, vos el de Troya,

¿

es vuestro nombre Eneas ?

EN¡scs

Ac¿uBNów ¿.

46

Cortesanos, si desarrnados, a'fablesn generosos, Tal reverentes ángeles ; esa en pazes su fama. Pero cuando soldados, tienen fuertes pasiones, ISrazo, articulación, espada, y si Jove 1o quiere, I.{adie de corazón tan grande. Pero callad, Eneas ; Callad, troyano. Poned un dedo en vuestros labios. Que el valor del elogio ha de tornarse en mancha Cuando ei mismo elogiado en propio elogio habla ; Mas lo que el enemigo acorralado aprecie, Eso sopla la fama, ese elogio trasciende.

Cómo

?

Sí, griegp, ese es mi nomtrre. 47

'


r ( )lr grirrrdc .,\glrnterrón, tcnem()s

i\campNd¡N

Pennitid, ¿ cuál

es vuestra

li

"-b.¡odu

t

¡¡lia-s

Perdón, señor, para olda de Agamenén es ella. r\crr,trNl¡N ¡i¿rd,a que de'l'ro\r¿r proveng¿t é1 escucha en pri'i'ado.

IlNs'rs

Ni vengo yo de lllroya a traerle un murmullo' Pues traigo un¿r trompeta que despierte su oído, Dejando su sentirlo predispuesto a la escucha Y al habla 1uego. .,\c;,t.unxr'-lx

ENF:,qs

Suena recio, trompeta,

i)ando tttvoz broncínea a esas tiendas ociosas A Xos griegos de pro haz de informarles, Que Troya dice en al,to sus rectas intenciones.

Y ¿r mediodía rn¿rñ¿u.l¿r llamará un¿l trompeta, ]lntre las tir.nd¿ls vuestras y los muros de 1'roya, Para incitar irl grirrgo que a su amor firme sea ; ¿rcude alguno, I{éctor sabrá rendirle honores, Y si ninguno, ha cle decir en Troya al retirarse, pue curticlas del sol, no valen damas griegas tr,¿r astilla cle una l¿rnza. Habrá de decir esto. Si

Hablad talr fratrco como el aire, Fues para AgErmenón no cs ésta hom de sueño ; Que despierto está é1, ztprerrde tú, troyano, Y étr mismo te lo dice.

;

(Sones de trom,l>eta.) 48

allá en Troya ]n prírrcipr,, I--Iét'trtr str rrrinrltre, Prí¿rmo su padre, Qrricn ('n cst¿r urojosa v prolongadíi tt'egua Se crrtunrer:e, \' l-ltL. pidió tomase un trompetero Y hablara a estt propósilo. Re_ves, príncipes y señores : Si alguno entrc l¿r flor y nata de Ia Grecia 'l'icne su hr¡lror en rnás que sll rc,poso, l\lhs busca la ¡rlabanza que re<:ela el peligro, ('oJtoct' su valor v su tr,tnor ignorzr, .4,dur¿urdo ¿r su dam¿r más de Io que confiesa (lon r.oto [ie1 ¿rntt' los labios cle tlla, \r Su beilez¿t ]¡ mér'to Ser atret,(' ¿r declararl,s Iin diferente liza, escuc:he ac¡uí mi r-e.to. IIér'1or', dt'l;rnlt' d,. gi'it.g,,s _\' tro)'turos. Flabrh de nr¿utlerrer, o htrrá ('u¿rnto en é1 czibe, Que su dan-r¿r t's ]rernros¿r, r'crdader¿i y prudente (l«rm<¡ jamás un grieg«r estrcr.hó rrntre sus brazos. [

r\canIrNóN

Príncipe, se enterarált nuestros galanes ; Y si ninguno hubiere con el alma propicia, Iis que en casa quedaron. Pero soldados somos, Y desleal ¿rquel soldado se demuestre Que no piensc. c:n amor, no lo tuvo o lo tenga. Y si alguno lo tuv<.r, 1o tiene o 1o esperara, l'lse lucht' con Héctort o )¡o, si otro no haya. 19


NÉs'ron NÉs'ron

¿.Qué dice Ulises?

Le diréis de Néstor, uno que fuera un hombre Cuando mamaba aún el abuelo de Héctor, Y hoy es sólo un anciano. Pero si en nuestras filas No hubiera un hombre noble con su chispa de fuego, For su amor respondiendo, decidle de mi parte visera' Bue, estas barbas de plata tras dorada En el brazal de hierro mis rnúsculos marchitos,

Habré yo de encontrarle, y afirmar que mi dama Más bella que la abuela de Héctor fué, y casta Cual ninguna en el mundo: verdad a que se arrostran Mis tres gotas de sangre y su edad vigorosa' ENoas N«: permitan los cielos

tal falta de mancebos' Ur-rsrs

IJr.rsrs I,ln

nli cerebro hay un proyecto

NÉsron ¿. I)e qué se trata

?

Ur-rsrs

l)e esto. (luña buída hiende al duro nudo. El orgullo, Ouya semilla ahora ya se abre madura Iln el fértil Aquiles, debe segarse, X)ues vertida d.aría prole de iguales males, (lubriéndonos ¿r todos. NÉsron

Arnén.

Bien AcanlBNóN

Mi buen señor Eneas, tendedme vuestra mano

;

A nuestro pabellón os guiaré primero' l\quiles ha de oír esta ProPuesta, Y I todo hidalgo griego irá de tienda en tienda' Corneréis con nosotros antes de iros, Y hallad la bienvenida de nobles enemigos' (Salen todos m'enos Ur-rses y Nnsron.) Ur-rsBs

Néstor. so

mozo

Secl vos mi tiempo para darle figura'

; mas ¿ cómo ?

Ultsrs Ul reto que presenta el bravo Fléctor, Aunque en términos generales extendido, En propósito atiende sólo a Aquiles. NÉston (,'omo algo sustancial, palpable es su propósito, (-'uyo volumen suman pequeños caracteres; Y «:uando publicados, no dudadlo, (t .)^


,\quiles, bien que estéril fuer¿r su t:erebro 'I'al arenal de Libia (r' .{pol«r ya cono('(' Cuán seca es), con muy pronto juicio, Sí, con celeridad, el designio de Héct<¡r \,'er'á tiue.le señal¿r.

\'

1's(¡r ¿rsí ¿rfirnrada,

respuesta incitándolc.

¿'

Así

«rs parccc

Ut-tsBs ?

NÉs'r'on

Sí. Justo es. ¿ Quii'n si nr¡ t'nfrcnt¿rrtlis Que a Héctor arrcbatc los honores, Ilxcepto Aquiles? Aunque tal luclra cs juego, Elr el ensayo mur:ha clpinión se encierrlr, Pues ahí nuestra fzrma prueban lr-¡s troy¿¡¡¡r5 Con paiadnr muv lir.ro; 1. creedme, Ulises, Nuestra reputar:ión tendrá raro equilibrio Iin una acción tan fiera, t--u_vo éxito,

,\unque particul;tr, h¡r dc d¿rr Lln¿r mur)str¿r, Iln bien o cn m¿rl, rcspecto clel conjunto. Il indicir¡s sc'rrcjuntes, ¿run r:u¿rndo scan motas I)el volunren futuro, ya denuncian L:r figuru inf¿rntil dc gig;rrrtt,scír rrirs;r Iln cosas venideras t, inminentes. Sc suponc Que quien con Héctor luche, nosotro.s lo clegimos ; Y la elecciórr, siendo de nuestras alm¿rs acto mutuo, ;\tiende ¿rl mérito, r, hace que entonces brote, 'l-al de nosotros todos, un holnbre en quien destilan Nuestras propiers virtudes. Iil cuzLl, si nlalogrado, ¿. r\nimo no dará de ahí ¿r los vencedores, Que cr.rn firme opinión de sí los asegure ? q,2

espadas

A rlrricn rrieml:ros dirigen.

UrrsBs

,\

su ir.tstrumento son miemb[os,

('on frrt'rza no rnenor que los arcos y

Perclc¡nad mi discurso. llit'n cs, por tanto, que Héctor y '\r¡ui1es no se encllen1

r(:n.

'l';rl nrcrcaclLrr, mostrerros 1ír inlerior merc:rncía, l)r'ns¿rndo que quizá sc \¡end¿t; v cuando así no se¿r, lil lustre de 1r,¡ bueno, ;titn no mostrado, Nlt'jor parecerá. No t:tir.rsintáis :rnrás elr el encuentro de IIéctor con ,\quilest .f l)or<¡ut, lruestra vergüenza y nucstro I¡onor ell (fll() l,lt'r,¿rn en pos de sí dos raros scgttidorcs. N És lrin

N{is viejos ojos no Ios ven [

]

; c¡uiénes son, decidme. llsBs

Nrrt'stro ,\quiles,

1a gloria que de Héctor l)r' llo st'r orgulloso con todos pzrrtiría ;

recibier¿.r.

tr't,ro (,s de antemano demasiado insolente, nos sería secar :rl sol dc Al'rica r,rl salaclo desdén y orgullo de sus ojos, Quc

Y nrejor

Si cou honra escapar¿r a Héctor. Si fracasa. Nut'str¿r opinión mayor entonces clestroz¿rmos (lon desdoro del mejor de lcls nuestros. [ichad suert(]s, Y con tretas l-ragamos que a Ayax cl testarudc¡ 'l'or¡uc luchar con Héctor. Ilntre nosotros Atribuidle crédito como el hombre rnás digno, .t.t


Fues del gran mirmidón esa es la medicina Llontr¡r aquel alto aplauso clue 1o consume ; caiga Su penacho, curvándose más vano que azul Iris' Y si el r¡btust¡ y lerdo Ayax vencedor sale, De voces lo vestimos; si fracasa, Nuestra opinión con todo mantendremos, Teniendo lrnmbres mejores. I)emos o no en el blanco, Nrrestro proyecto avanza y esta forma reviste : De Ayax usando asl' clesplumado'está Aquiles'

ACTO IlscnNa

I:

II

Otro lwgar d.el carwpamento gticgo. Entran Avax y'lnnsrT ns

Av.tx

l.{lts't t¡n

¡'I'ersites

Ahora Cerrníenzo, Ulises, a gustar tu consejo, Y h<' de hact:r qut lo zrpruebe sin de¡lor¿r ,\gamenón ; :r él derechos vaYamos.

¿

!

'fBnsrrns

Y si Agamenón tuviera

todo, general,mente

F)os canes se doman entre sí :

sólo soberbia Ifnzarza a los mastinesr como si un hueso fuera'

{Ir¿Illos

? ¿ Lleno, cubierto

?

Avax i'l'ersites

!

TBnsrms

(Salen.) ¿

Y

r,¿rl

estis granos corrieran ? Di : ¿ no correrla el geneentonces? ¿No serla esa una hinchazón ence¡nada? r\Y,\x

; Prrro

!

Tnnsrrns Entonces alguna materia saldría de é1. Ahora ningun¿[

veo,

Avax '1"ú,

hijo

cle loba,

¿,

es que no oyes'/ Siente entonces.

(Le Pega.) 51


'l'nRsl'r'cs

"l'rnsrlBs

Caiga sobre ti la plaga de Grecia, nlestizo señor bovino ingenio.

de

r\v.qx

,

Habla, pues, fermento más clue podrido, l-rabla. pes he de tornarte hermoso.

A gol-

Ojalá te picara de l¿r cabeza a los pies y fuera yo quien tc rascase, que habría de convertirte en l¿r más ;tsqucrosír sarna de Greci¿r. Cuando de descubierta sales, ¿ltac¿ls l¿rn poco como el que menos. Av,rx

I

'l'rittsrrr¡s Antes yo cotl nris delrut,st()s tLr t()rlt¿rré ingcrrit,sr, _\. santo. Pero creo qu(, más pronto dirá cle mcmori¿r tu r:abatrio un¿r oración, qucr tri aprenclerías sin libro un t.(,2(). Puedes gcllpear, ¿. no es eso ? I-¡r peste s(.ír con tus r(sí¡-

¡

La proclnma, digo

!

'I'snslrns

A r;ada hora murmuras y ck'nuestas contra Aquiles, de ouy¿r grandeza tienes tanta t:nviclia como Cerbero de l¿r hermosur¿i

de Proscrpinar. Sí, a él le lailr¡rs.

bios de roc'ín. .

\ r'.r-r

Seta trt,nt,nosa, cnséñalnt: l:r prclr:lama.

,,\v..rx

'l'ersites ¡ Señora

!

Trnsrrrs 'l-lins rll,:s

¿Tan sin senticlo

n1(, cre(,sr

Pégale :r é1.

qut, lrsí me pegas?

Aynx ¡

Buñuelo

!

,\ y¡tx

¡Lzl proclama

!

'lBRsrlris

A trizas te molería con su puño, TrRsrrns

gallet;r.

Supongo (lue 1e proclam:rn necir¡. r\ Y,\x

No sigas, pucrcoespílt,

r.ro

Av,rx ¡

l)t'rro, hijo

ele

zorra!

( Ile gánclole.)

'frnsrrns

sigas, que me pic:rn los clr-

dos.

Así, asl. ,;6

como el marino una

.r7


Agurlrs

Avex. ¡

Banquillo de bruja

Sí. ¿Qué ocurre?

!

TpRsrtrs

TsRsrtns

Sí, anda, anda, señor con ingenio de aguachirle' Me' nos cerebro tienes que yo en mis codos. Un asnico podría enseñarte, burro de ruin valentía. Estás aquí para zurrar troyanos, y te compran y íenden entre gentes dq ingenio como esclavo bárbaro. Si sigues pegándome,' comenzando por tus talones, he de decirte a pulgadas Io que eres, trasto sin entrafias.

No, sino miradle. .Agutlas Eso hago. ¿ Bué ocurre

'fnnslrrs No, sino miradle bien.

Agur.rs

Avax

¡Can!

¿

I ¡

Ruin señor

Bien ? Pues asl le miro.

ERSITES

TBRsrres

!

Sin embargo, no lo miráis bien. Por quienquiera que lo rcméis, ese es Ayax.

Av.rx '!, (Pegandole.) Bufón de Marte ! Asl, groserla; as|, camello ; así, asl. ¡

i Perro

(Entran Agurr,es y Patnoclo.)

¿ Por qué hacéis eso pasa, ? Tersites ¿ Qué ¿ Qué ocurf,e, hombre ?

Córno ? ¿ Bué pasa, Ayax ?

ABuIr.rs Cónozco eso, necio.

.

TERsIIBs

Sl, pero ese'necio no se conoce.

Agurr.es ¿

?

?

Avex

For eso te pego. TBnsrrps

Tpnsrras Iie veis ahl,

¿ no es cierto

?

gf

Ved, ved, ved, ved qué partículas de ingenio profiere., Sus evasivas tienen orejas asl de'largas. Más he saou59


§

i\v¡.x dido yo su cerebro que ¿rporreado é1 mis huesos. Nuevc gcrrricrnes compraría yo por unos cuartos, y su piuruat.ar no vale la novena parte de un gorrión. Voy :r dcciros, Aquilcs, lo que digo yo de este señor Ayax, clue lleva el ingenio en el vientre y las tripas en la <,.¿rbeza.

¿'

Cómo

¡

Perro maldito

! Voy... Aq2utr-rs

¿

-Errfrentaríais vuestro ir-rgcnio con el de un necio

?

Agurrrs

'l'rnsr-r'as

'l'ri¡isl'r'rs

No, yo os io zrseguro. Porclue el ingenio de un necio lrabría de confundirle.

?

Digo que este Ayax... (Av.rx ulnenuea pegurlc.) Parnoclo Agurrus

IJuenas palabras, Tersites.

No, buen Ayax. 'l'r:nsrrrs

No tient: ingenio

b¿rst¿rntt'...

Agurrrs ¿

Por qué es la querella ? Av¡,x

Apurr-ris

No. I)ebo contencros.

mochuelo vil que rne dijera el tenor de la ¡;roclama, y rne cubre de denuestos.

Pedí

al

'l'liRsl'rr-s Para tap;rr el ojo de la zrguj:r de Elena, por quien viene a pclear.

\o

Trnsrrrs te sirvo. Ay¡.x

Agul-ns IJueno. Anda, anda.

Silt'ncio, necio. '['nRsn'ns

Silencio y quietud quisiera yo, pero ese necio no lo permite. llse quer está ahí ; ese mismo: miradl«r. 6o

ToxslrBs

Sirvo aquí voluntariamcnte. 6t


t,

P¿rnoclo

Agurr.rs Vuestro último servicio era resignación, Y no voluntaria; porque ningrln hombre se deja pegar voluntariamente. Ayax era aquí el voluntario, y Yos el forzado-

No más palabras, Tersites. Silencio' 'I'BRsrrns

Voy a callarme cuando la Pérra de Aquiles me lo diga,

TBns¡ms Con todo, una gran parte del ingenio vuestro también reside en vuestros rnúsculos, que otra cosa serla mentir. Gran presa la de Héctor, si a uno de los dos os abre los sesos, pues Io mismo sería que cascar una nuez rancia y huera.

¿no?

Agurlrs Con vos va eso, Patroclo.

Agurlas ¿

Cómo ? ¿ Conmigo también, 'Iersites

TBnstrBs ?

Trnsrrrs Ahí están Ulises y el viejo Néstor, cuyos ingenios ya andaban mohosos antes de que vuestros abuelos tuvie-ran uñas en los pies, unciéndoos como bueyes de carga para arar en guerras.

más por vuesQue os cuelguen como bestias, si vuelvo tras tiendas. Me quedaré donde el ingenio bulle, dejando la facción de los necios. (Sale-)

Parnocro

I)e buena escapamos.

Agurlrs

Agutrus ¿

Córno ? ¿ Córno

?

Tnnsrrps

Asl, por cierto. Ja, Aquiles. Ja, Ayax, ia. Av¿x

Esta, señor, es la proclama a todo nuestro ejército : Que a la hora quinta solar Héctor convoca, Entre las tiendas nuestras y Troya, con trompeta' Mañana a la mañana, a que sus armas vistan Los bravos caballeros; y aquel que sea osado, IVlanteniendo... No sé: nonadas. Bien os vaya.

0s cortaré la lengua. Tsnsrrss

No importa. Aun

después hablaré tanto como tú. 6z

t

¡.

AYex

Y

a vos tanrbién. ¿Quién ha de responderle? 63


Agull,e.s

Conrrr Héctor. E1 flaco de la paz es confianza' C<-¡nfianza tranquila. l'Ias la duda modesta

Lo ignoro. Se echa a suertes. De otro modo Su rival ya tendría.

r\ylx Oh, aludls

¿r

EscpN¡,

.lintrun

vos mismo. Buscaré más nuevas. (Salen.)

Ll: Troyu.

Hubitación en el palacio dc Pnínno.

Es faro de pruder:cia, sonda que explora El fondo en io peor. Dejad a Elena irse. Desde que en este asunto se esgrimiera una espada, Cac'la cliezmo de alma, entre miles pagados, Valí¿i 1o que E1ena. Y hablo de los nuestros. Si tantos diezmos nuestros se perdieron Por gu;rrdar cosa ajena, y que nada nos va1e, Aunque el valor de un diezmo tuviese, y nuestro nombre,

PnÍalro, ir[Ésron, 1'R{xLcl, P¡nrs 1 ElaNcl.

¿Qué razót habría entonces en la tesis contrari¿r A que la devolvamos ?

PnÍanro

Tnorro

'I'ras tant¿rs horas, vidas, discursos prodigados, Esto dice de nuevo l.{éstor por los griegos : «Restituid a Elena, y todo perjuicio l)e honor, tiempo perdido, trabajo, desembolso, Heridas, amistades, y cuanto de valor ya consumiera En digestión pesada esta guerra carnívora, Serán cue ntas pas;rdas.» Héctor, ¿' qué opináis ?

Andad, hermano mío. ¿ Pcsaréis el valor y el honor de un monarca '[an grande como es nuestro temido padre, En la común balanza ? ¿ Sumaríais acaso Su infinitud de incalculables proporciones ? ¿ A su talle insondable abarcaríais Con trechos y con palmos diminutos, Tal razones y miedos ? Andad, que ello es vL-rgüenzl.

HÉcron Aur-rque menos qlle yo nadie teme a los griegos, Por lo que a mí concierne,

Con todo, Príamo temido, Dama no hay de tan blandas entrañas, ll'an esponjosa en absorber el miedo, O pronta en exclamar : <r¿ puién sabe lo que ocurríi 64

Er,r¡ro

No es raro que tan fuerte mordáis u lu, ,rrrrr"r, Pues estáis huero de ellas. ¿ No iría nuestro padrs A regir con razones su grande poderlo ?))

Forque vuestro discurso lo dice sin ninguna ? 65


I lltr:i¿r 1o que fomenta elia infecciosamente, Sin irlguna vislumbre clel valor fomentado.

'lnorlo Hermano sacerdote, amáis sueños y ensueños, Y forráis vuestro guante con razones. Oíd1as : Sabéis que un enen-rigo intenta vuestro daño, Que manejar espada es cosa peligrosa, Y que 1a razón huye de todo 1o dañino ;

Tnorro

Es de extrañar entonces, cuando Eleno contempla .\ trn griego con esPada, si se aPlica I-as alas de raz6r,. a los talones, Fluyendo, tal Mercurio por Jove arnonestado, ¿.

()

estrella errante ? Si a razón aludimos, Cerracl puertas, dormid ; virilidad ¡r honra Liebres serían, de nutrir sus mentes En tal razón ahita. La razón y el cuidado l\{ustian 7a lozania, ablandan los redaños'

Si hoy tomo mujer, 1l mi c'lección procede Itajo mi voluntad por conductora, \' ósta va iluminada por 1os ojos y oídos, l)os pilotos expertos entre inseguras costas I)t' vr¡iuntad y de juicio, ¿ córno evadir podría, .\rrnque a mi voluntad repugne 1o elegido, l')sa rnujer que tomo? No ha1. escape Iinlre el hurtarse a esto y el honor mantenerlo. .\ I nle rcader 1as sedas no se r.titlven (lu¿rndo ya las manchamos, ni en cesto cuaiesquiera St: irrrojan los relieves de manjares l)«lrr¡ue estamos repletos. Se estimó oportuno

l)ut' Iraris en ios griegos tomase una

HÉcton I{err.nano, Elena no vale Guardarla.

1o

que cuesta

'I'norro Las cosas, ¿ qué las hace sino aprecio HÉcron Mas voluntad particular no hace el aprecio, Que estimación y dignidad retiene éste, I-o mismo en lc que es precioso por sí mismo Que en aquel que valua. Es loca idolatría Flacer que al dios supere su servicio; Y voluntad caduca aquella que se inclina 66

?

venganza ; Vucstrc¡ aliento, asintierrdo, hinchó sus velas ; l,os mares v los vientos, antiguos litigantes, lin tregua le sirvieron ; tocó el puerto buscado, Y no ia anciana tíer que cautivaron griegos, \l:rs rein¿r griega trajo, mocedad tan lozana (jrrc mustia la de Apolo y al alba decolora. ¿. l)rlr qué la retenemos ? Ellos, a nuestra tía licficnen; ¿es que vaie la pena? Cómo, es ttna perla ( luy«¡ precio ha botado más allá de mil naves Y tornó en mercaderes a reyes con corona. Si ¿rdmitís que la ida de Paris fué prudente, ('onro debéis, pues que <,id, id», todos gritasteis ; Si ¡rdmitís que volvió con, noble precio, ('imro debéis, pues todos aplaudisteis, (irititndo, r<inestimable)), ¿por qué ahora ('ondcn/ris el fruto del mismo saber vuestro 67


Y,

haz.rrta que Iiortuna nunca hizo, Empobrecéis la estima de 1o que valorasteis Por más rico quc 1a tierra J¡ el mar ? Hurto bien bajo, Si hurtamos lcl que e1 miedo no deja que guar-demos ; Y ladrones indignos de 1o que así se hurtara, Pues, si en país ajeno se cclmetió la ofensa, T'ernemos responder por ella en ÍIuestra tierra.

( l)entro.)

I.lorad, llor¿rd,

tro)¡¿¡n()s

!

pr-ré rumclr, qué

grito

hermana

CÁSANDRA

l)oncellas, niños, hombres, arrugados

es ese ?

(

nuestr¿r herrlanR Lor-'a, su

voz la rec()nozco.

Cns,thrDRn ( De nlro

¡Llorad,

troy¿1-ieu

.)

¡

Hrtcron Cas¿,N»n¿. ctetirand,o .)

Cas¿.Non,q

Llorad, llorad, troyanos ! Prestadme diez mil ojos, Que ¡,o habré de llenarl:s con lágrimas proféticas.

¡

68

?

'lIroIl.o

Es Clasandra. Entra

.Sule.)

Así, m;incebo 'Iroilo, ct.t alt¿ts tlot¿ls l)e profecízr, ¿. no avir,a nLlestr¿l hernl¿rn¿l Cierto rer¡r-,rdinritnto ? ¡' \¡uestra. sangrc sería '['arr locametrte ¿irdiente, que ni el razon¿tmien1r., Ni el temor del r¡ai fin cn mala i:ausa l)uedelr apac-iguarla

(

¿rLlcianos,

FIll:c'r'on

Tnorr"r'¡

Ils

!

;

Iis tea nuestro hernatto ; Paris tlos quema a tcidos. ¡Llorad, llorad, hermartos ! []n¿r Iilcna, un desastre. ¡ l,krrard, llor¿rd ! ,\rcl¿r'I'royzr, o r¡ut: l11en;t st: rlrarchc.

Pnfenro ¿

¡Callad,

In{tancia tierna que sólo llorar s:rbe, ,\ lni clamor uuíos, pagando anticipada I)¿r.rte de aquella masa de sr¡llozos Futuros. Llorad, troyanos, adiestr¿lndo cn lágrimers los ojos 'l'roya dt--be morir ; I1ión, 1a he'rmos¿r, hundirse.

CASANnRA

¡

HÉcron

Put's c1ué, hert¡¿rtto Héctor, Acaso no creanlos quc ut1 acto es sólo justo l)orque las circunst¿tncias ¿rsí le dieron fclrma, Ni dt l¿rs filentes nuestríls cl valor desech¿rmos Al ver loca ¿r Cas¿tndra; sus insanos delirios No irueder.r leprobar 1a bond¿rd de una lucha 69


,\doncle .se eillpeñaron nuestros varios honoles Para favoret:erla. Por 1o que a rní conciernc, -\o me L-olr1nuev() rnlis que otro hijo de Príamo

Y no perntita Jot-rr

o('Llri'¿r

rlttre

;

nosotros

CoszL clne ofender ixle(la aquel hr-rmor m/rs fl¿rco. Si ha de lur:har y sostenerse.

]

),ttt r s

,,\t:aso, dt,otr'o ntoclo, el nttltdo r:onden¿ir¿t 'l'al lie'crczir tni ltrot:t'rlt'r', r-ut,strir prr-rdencia. .\I¿rs los cliost,s

[)ió

¿L

rri

lo srrltt.¡r. \'u(.s1ro írsclrlir ontero

inr']ilr¿rt'i,in

¿r1¿rs. ¿ulrrl¿rnt1o

'l'odo 1t'rnor lrnt,jo ¿r ilttt,lrto t¿tn 1ellib1e. Pues, lrr-, rlris ltrrzos solos, .,'t:trlLltto pucden'/ En el r'¿rlor dt¡ un holrltrt., ¿ r'uhrrta cielcns¿r cai¡c C,'otttrlr i¿r cncr¡ist¿td ). errpuje de esos lnismc-is ,\ quicnes t,xc'it;rsc esllL querell¿Li, M¿is protest() Qr,rc si cstuvi('ríl solci cn llcdio de estos tr¿inccs, Y arnplio pocJc'r ltrviese, t¿rl r.o1ulr1¿rd me asis1t.,

No st, rt,tlirr'1¿rr'íir I)¿rris <lt' lo Ni f¿r11¿u'í¿r t'rr l;r t,n'rprt'sa. [)nÍ,tr¡o P¿rris, ll¿rlt1¿iis

lrlguieu ht'chizaclo rn .sus delici¿rs tit-.rnas ; Vos la r¡iel aún terréis, ntas ellos el acíbar, Así rluc e1 scr r'¿rlit:n1c no m(,r('('c ¿rlabanza. 1-a1

P,iRls

Señor, lro sol¿rntt'trtt nte propongo Gozar dt: 1o clue ta1 belleza trae consigo, 7o

Silro l¿ulrltiélr clescr¡ rluc clc stt hertloso rapto I'll bllcl<in st lilnpiarzi c:on Inucho honor gualdándola' ( olr 1¿r rcirra raptada, qué traición tro serízr ; ('on vut'stro gratt vzllor, qutl optrlbio ; y que vergüenza t'onrnigo, si ¿rhrlra ¿l rttener'la rclrunciamos lin ttlrtlinos clc esprire:t r-iolclrcia- ¿'Es posible (lu(' 1¿ut clegerleradzr ltttrrz¿L crlnro ésta I I¡rga hinc¿rpié

cn vuestro pecho generoso

?

No cxiste ert nuestr() barliltl cspíritu, por bajo (Jut: sea, culro pt't'llo 11() ()s(" ('u\/¿I eq'p'-rcl1 no salga I:n cleftnsa clt Illerla; rli nirrguno tan noble ( )uc su vicla rtralgiLsl(l o stl muerte difame,

Si trllena es l¿t oc¿rsirin.Iitrlont'es, digcl, llicn podernos 111(:h.Ir por ella. p1les sal)en1os ( )uc cn t.rtclo el atrr:ho nrulrclrl llo cl'ltltletrlra paralelo' Hric'l'otr [,rrs dos dijistcis bierl , P:rris ]' 'l-roi1t¡, \' l¿i t:¿ius¿r v r-:ucstitln clue debatimos

los¡rs1tis, ¿rtl¡r(lLle liger-anler-rte ; como es jttstr' l,.n m¿rnt'cbos, a rluir:tttts '\ristóteles crevera iinlrropios der escttchar- nlor¿rl fiiosofía. [.¿rs r¿rzones t¡trt' dtris, lrt/Ls llos crlnducetl .\ liL prLsiórr ardiellte dc dcstelllplada sangrc Qut' a rcsolr.er, clt'ltrtmitlanclo libremente, I'-n{rt' justo t' irtiustrl. Pues p1:t<'t'r' \- \'t'llgílllz¿t Son de oído mhs sordo qttt' r'íbor¿L a 1¿ls voces [)t' justa cltcisid¡n. \¿tturaleza irlrplora Qur :r su (ltreño s(' \'uc1\:¿1 1o debicl¡r; ]: por tÍtt.tto, ljlr 1c¡s hut.t.trtttos, ¿ r'trii1 clettda h¿tv más estrech¿i '['al ck: espos¿l o ln¿tlido ? Si csta 1tl\atur¿r1 se c()rrol1tpe llor :tfet'to, \- gr¿rndcs nrentts, cort indr-rlgellcia f¿Ivorable

(i

:T


A su voluntad torpe, resisten frente

a elltr, Leyes hay en toda nación bien ordenada

Que doblegan aquellos furiosos apetitos Más refractarios y más clesobedientes. Si Elena esposa es del rey de Esparta, Como sabemos bien, esas leyes morales I)e naturaleza y d,e g'entes, en alto exigen Que a Elena devolvamos. Persistencia En mantener error, no lo mitiga, Antes 1o agrava rnás. El parecer de Héctor Iis ése, como verdacl en sí. Mas sir-r enrbargo, Animosos hermanos, nle inclino con vosotros, En conclusión, a retener a Elena todavía, Porque es ésta una causa que en no l)o()o con«:iernr A nuestra dignidad, ya singular o ya conjunta.

HÉcron

Vuestro soy Valeroso retoño del gran Príamo. tln reio fanf¿rrón he dirigido a aquellos .Nobles griegos, pesados y facciosos, Que arranque con asombro del letargo a sus aimas' Nl[e advirtieron de cómo su general dormita (luando rivalidad se filtra entre su ejército ;

Iiso, supongo, habrá de despertar1.o. (Salen.)

EscrN.q.

Creo que el valiente Héctor no desea Perder rica ventaja de gloria prometideL, Como 1o que sonríe en la fr-ente de ester ¿rcto, Por todas las r:iquezas del rnundo.

attntpttm,etto grlega,

Ante lu ti,endo de ABurr.rs. Ent,ra

J'norrt Sí, nuestro designio ¿thí r,n 1o vivo tocáis, Pues si no fuese gloria os¿r que nos ¿rfecta NIás que la eji'cuciólt cle truestro hrrntor sañudr.r, No querr:ía quc unil got;r m/rs clt. saltgre troyanzr Corriera en su clclensa. Pero, cligno Héctor, 'l-ema es ella de honor r. de renombre, Acicate de hazañas r,¿Llientes y magnánimas, Cuya bravur¿r actual acaso abata al enemigo Y en tiempos venideros la fama canonice.

IlI t lil

'lrnstrps.

'I-onsrrns Llómo ? ¿. Perdido en el laberintir furia ? ¿ Es que ha de salirse así con 1a suylL ese

¿,Qué hay, Tersites?

¿

rle tu clefante cle -{yax ? X,Ie pegzr

y yo ie insulto. ¡ Oh, cligna ftrera al c:ontr¿rrio )- que yo le peOjalá ¡ gase mientras é1 me in"sultara ! ¡ Por I-)ios ! Aprenderé conjuros rr a evocar di:iblos, c.on tal de hallar algunzr s;rlida a mis rencorosas execra.ciones. Y luego ese ;\quiIt,s, un raro ingeniero. Si no ha.de ganarrse Trova mientras esos dos no la miueu, sus muros durarhn has1a que se caigar:r por sí solos. Oh tú, grarl tonitruante del Oiimpo: r¡lvidado estarás de qrre eres Jove, rer- de tlioses, y tú, I{ercurio, habrás perdido todo e1 serpen-

s¿rtisfaccién

!

/.1


i

tino arte de tu caduceo, si no 1es retiráis a ambos esa lron;rda, menos que nclnadzr, de ingenio que poseen ; l¿r n-lisma cort¿r ignorancia conoce cómo esc¿rsea tan abund¿rntemente que, en connilc¡rciit, r-r,, libr¿rría a una Inosc¿r de una araña sin quc s¿rc¿rr¿rrt r:llos sus pesados hierros para ('ortar 1¿r te1a, 'lras de eso! \¡enganz¿r ell todo el «:itmpanrento ; o, nrejor, e1 m;rl fr¿rncés en 1os ]rucsos, ilor(lue nre parece que esa es la maldición anerja n quicncs luch¿rn por unas fald¿Ls. Ya hc dicho mis plegarias y cl clen-ionio cle la Ilnvidia dicc. Ar¡én. ¡ Hola, nri señor ,\cluiles ! ( Iinlru P,\TRO{ir-o.)

'lBnsrrts Sí. ¡ '\sí me oigan

P,qrnocro ¿

Quién c,stá ahí'l ¡"1'ersites

!

llue n 'l'ersitcs, r'r'lr

c in-

!

q

'\Purr-os.)

?

P.,rlnocro 'l'r'rsites, mi señor.

,\gutlns Dónde'i ¿ Has 'n,ttrriclo'? Cómo, cltteso mío, tligestión rr'ia, ¿por qrró lro 1(' ltrc has scn'ido a mi nrcs¿r durante tantas trrmid¿ls ? I)irre, i: qué es r\gaI)rinde ?

rnt'lrsin

¿

?

su1ta.

TRRsrrrs

'l'u jefc, -\quiles. ,\hora dime, Patroclo, qué cs

'l'nnsl'r'ns

¿.

Si ,r'o ¡>trdit'r¡r ;rcorrl¿rrlne rlt' ur-r¿r ntor-¡ed¿r f;-rlsa, rro hubit'ras rocl¿rrlo iri clt.nti <:onlcnrpla<'i<ilr. Pelr, lro ir-uporia, trztstrurlt. 1it'lrt's con s('r t¡uicn cres. pue ia comrin maldición htrr-r.l¿ur¿r, iol'trr'¿r t, iglror¿utci¿lr s{'¿[ 1r-rt'¿r siil t¿lsa. L¿r bendición dr'l t:ielo tc s¿rlr'e de maestro y nt¡ se te acer(lue disciplinzr. Sea tu s¿lngre quien te clirijlr hast¿r l¿i mucrter v entonctcs, si 1zr que te amortaje dice rlll(' ('rcs un hermoso cadár,er, juraría ]'or Y volveríÍr e jr,rrar, qllc nunca:rmo::t:rjó sino ¿r leprosos. Anlein. ¿ Dóncle est,1r ,\quiles ?

-\rluilcs

?

P¡.lRocro

'l'tr st'ñor, 'lelsiles. .\hor¿t dir¡e, te 1o rucrgo, ¿, qrré ertls i r1

nrismo

?

'I-nRsrlns

I'no quc te coltocre, Patroclo. .' rlirri eres tú

PA'r'Rr¡(tr.<

'l'ri

(lórro ? ¿ Iircs devoto ? ¿' ljstabzrs en «rrat:ión 74

?

Al.ror:¿r

? r

i:uecles c1ecir1o, pues tlte .-,,n,,ces'

l)tlnoclct ¿.

lintru

Agult os ;. Quién está ahí

¿.

I

1os cielos

§gurr.r,s

OIr, clilo, dilo. /J

dime, Patroclo,


"I-nnsrrcs

Declinaré la pregunta entera. Agamenón manda a Aquiles; Aquiles es mi señor ; yo soy quien coloce a Pa1 roclo, y Patroclo es un net.io. Parnocro ¡

Bribón

!

'l'rnsrrBs ¡

Silencio, necio

! No he acab¿rdo. Agurros

Hombre privilegiado es. Sigue, Tersites.

'lrnslT'ris Pregúnta1o a1 Creador.

A rnl me basta con que

1o seas'

Miratd, ¿quién viene ¿rhí? ,\gutr,ns

Patroclo, no he de hablar con nadie' Ven conmigo' Tersites. ( Sal.e .) 'lBnsrlos Valientes enredos, picardía5 y bribonadas' Todo el para terna es una ramera y un cornudo' Buena querella And¿r salir con facciones rivales y morir desangrado' y que una roña seca cargue con el tema' Que guerra y lascivia se lo lleven tod'o- (Sale')

'fnnsrras Entran AcauBNóN, Ultsrs, ItJÉs'ron, Dronnous Y Avax.

Agamenón es un necio ; ,\quiles es un necio ; -l.ersites es un necio ¡r; coffio yir se dijo, patroclo es uu necio.

Ac¡,rtpNów

,'\gr.;r r,lis

Prueba eso, andzr.

¿

Dénde está Aquiles

?

'l-cnsrrns

Agamenón es un uecio, pues intenta rnandar a Aqui_ les; ,\quiles es L1n necio, al ser mandado por Agame_ nón ; Tersites es un necio, pues sirve a ta1 necio, y Patrocio es un necio rematado. P¡.rRoc¡-<-t ¿

Por qué soy un necio

?

76

Pernocr,o En su tienda, señor, pero no de buen temple' Acs.r,lBNów

Que nos aquí, ver-rimos, id y decidle' Á nuestros mensajeros ofendió, y prescindimos De Io que a nos se debe, viniendo a visitarle' 77


i

Así r:omunicádselcl ; no se figure, ¿lcaso, pue nuestra posición tememos afirmarla, O ignoramos quién somos.

-\ tis t, rli

nlntonces carecerá Ay;rx cie sustancia, pues ha perdido

su tema. FarRocro

UrIsBs

No, miraci. Su susta¡t:ia es aquel que tiene su tema:

Así habré de clecírselo.

At¡rriles. I Jrrsrs

-\Ésron

Lc vinlos cn 1¿r ¿Lbt'rtura de su tienda No se ('n('u('nlra indisPuesto.

'l-¿into mejor. Su escisióil acuerda mejor con nuestro cleseo clue su fat:ción. Pero extraña ¿tlianza era ésa, quc ¡rut[o dcsutrirlir utr llt'cio.

;

.\l.tx

L,llrsBs

Sí, nrnl de leórr, mal de corazón soberbio ; llamadle meI;lnco1í¿r, si clueréis f.avorecer ¿r ese hombre. NIas, por cst¿l cabeza, (lue es orgullo. Pero, ¿ de qué, de qué I Que nos indique un motivo. LIna palabra, señor. (Sc upur ta co?¿ .\GAI,IENóN.)

La amist¿rd que Íto uniti 1a prudencia, Ia necedacl puede clesatarla fácilmente. Aquí viene P¿ltroclo. ,

NÉs'ron

I{o

NÉsrc¡n ¿

Qué es lo que :r

,\yax ie mueve

así

¿r

iadrarle

está Aquiles con

?

Uusrs Aquiles a su bufón se io ha embauca.do.

Uusos rl i

NÉsron ¿

Quién, T'ersites

é1'

El elefante tiene articulacioues, pero no para cortesías : sus patas son pata.s para necesidad, no para ¡;enuflexiones. p.\.f

?

Uusns Ese. 78

R(

)CI-o

,\quiles me h¿t rogaclo que su pesar anuncie, Si otro rtotivo, cxcepto diversión y recreo, 79


'Frajo a vuestra grandeza y a esta noble escolta A hacerle una visita; eonfía sea, solamente, Por ejercicio saludable y digestivo, Aireo de sobrernesa.

P,q'rRocr,o

Así se

tro

diré, trayendei pronto su respuesta. (Sale.) AenmrNdr¡¡

Ac¡.urwóN

Oíd, Patroclo. Conocemos muy bis¡ dichas respuestas ; Pero sus evasivas, así con burla aladas, No pueden escapar a nuestro entendimiento. lVtrut:ho créditci tiene, y por muchas razones Así se lo adscribimos ; mas todas sus virtudes, No virtuosamente por él mismo atendidas, Co'mienzan a perder su lustre a nuestros ojos ; Sí, como fruta sana en plato repugnante, Qurc intacta ha de pudrirse. Id y decidle Quc a hablar con éi vinimos; y mal no haréis Si añadís que ie hallamos más que vano

Y

nrenos que cortés, en presunción más grande Quc notable en juicir:. puienes ¿r é1 le exceden! Atentos sorl cou esa ruda esquivez que asume, Y Xa fuerza divina de su mando clisfrazan, For suscribir con erquiescente deferencia

A tal predominancia destemplada ; sí, miran

Su flujo y su reflujo, sus lunas caprichosas, Tal si el manejo y rumbo de la empresa presente Siguiera a su nlarea. Id y decidle esto, Y añadid que, si en tanto su precio sobrestirna, No le queremos; como máquina que no puede Moverse, yazca bajct leyenda semejante : «Acérquese la acción, que esto no va a la guerra.» A enano emprendedor más crédito le damos Que a gigante dormido. Así decídselo.

Conversar por un intermediario no nos basta ; ;\ h¿rirlar txrn til vinimos. Id, Ulises. (,§ole Utlsos.)

Avax ¿

Es

é1 n-rás

que otro

?

Ai;emrxó¡g

No

r¡s más

de lo que

é1

se cree. Ay¿.x

¿'I'anto es? ¿No os parece que se cree más hombre' que vo?

Ac¡,unxéN

No hay tal. Avax .1

.§trscribiríais a su creencia, diciendo que así

es

?

AcanrrxóN

No, noble Ayax. Vos sois tan fuerte, bravo y prudente, ¡.)o menos noble, más apacible y, en conclusión, rnás tratable.

8t


r\y,q"x

AcalrsNéx

¿Qué razón tiene un hombre para ensotrerlrecerse'? es. ¿' Cóm«r se cría la sobert¡ia ? No sé yo 1o que sotrerbia

justa demanda, ¿no ha de poder sacarlt' )r' su tienda, el aire compartiendo con nosotros ?

Nrrcstr¿r I

Ac-quEsóN

tlrrsrs

'.lanto más clara es vuestra mente, Ayax, y más hcrmosas vuestras virtudes. Ei soberbio a sí mismo se coltsume ; soberbia es su espejo, su trompeta, su crónic;1, y quienquiera que se alaba, excepto con la hazaña, devora la hazañ,a con la alattanza.

Av¡,x Odio al soberbio lo mismo que odio el enger-rdrar ,: sapos. ldÉsron

(,4parte.) Pero se ama a sí mismo. ¿; No es curioso

l,;rs cosas más pequeñas, só1o por ser rogaclas, ; de su grandeza poseído, ,\ sí nrismo no habla sino con tal sober-bia Qrrc erl propio aliento reta ; su mérito supuesto i\'l¡rntiene por la sangre denso y febril discur.so, 'l';rn1o, que entre parte mental y parte operatir-a, l'lrr r:onrnoción rabiosa está el reino de ,\qr:iles, Iil mismo demoliéndose. Pero, ¿;cómo decirloi) Str orgullo es plaga, cuyo mortal anuncio lil grito es de rrNo hay remedio», Irrr¡rrrr:tantes las hace

?

AcrrrpNóx

( V ueloe Urtses.) Ur-rscs

Aquiles no saldrá al campo mañana. AceurNóx

Urrsas

;,Qué razón da? Urrsps I.{inguna necesita, Sino que sigue de sus humores la corriente, Sinr cuidado o respeto hacia quienquiera, Con voluntad independiente y en certeza propia. 8z

Que A1'a¡ le vea'

señor, y en su tienda saludadle. Sc tlice que os estima, y puede ser guiado l)or vuestra intercesión, cediendo un poco.

lrl vos,

)lr A¿¡anienón, que así no sea. l.os pasos que dé Ayax, sólo consagraremos Si lo erlejan de Aquiles. Al orgulloso rnismo, l)trc su arrogancia engrasa con su propia grosrir¿r, Y no permite que asuntos mundanales A su mente se lleguen, excepto los que agita (

8.1


Y

rumi¿r par:L sí, ¿ h;r.br:á, pues, de adorarlo §quel a tluien tenemos por ídoio rrrás grande Í, No, señor tan denodado, que vale más tres veces, No luanchari'l la palma nobiemente adcluirida, i§i, pese a mí, Jra de rendir su mérito, I)e títulos tan grandes coixo tenga Aquiles,

Ulrsus toclo io que hay pendiente en esta lucha.

No.

Av,qx

A Aquiles visitando.

rneztluinzr e insolente

Ilso serí¿r engr¿rsar su orgullo, Ia bien graso, Y añadir más c¿rrbones a Cáncer cuando quema, Al festejar así ¿r esle Hiperión el grande. "lal señor visit¿irlc, ? lic¡ l<¡ permita ¿ Júpiter, pue dice con su trueno: c,Visít¿rle tú, Aquiles.»

!

Niisron ¡

Cérno a sí mismo se describe

!

;\v,tx

NÉsr:on

puede ser sociable 'i

(AforLe.) Oh, bien está eso; toca en el flaco suyo.

Ur,rsps

I)rolrc»ns (

AParle.) ¡ Cómo (.on su silencio

Ill se bebe

dicho apiauso

cuervo critic¿lndo la negrura.

I

Ay.rx Ay.rx

Si

clc s;rngrarle sus hurnores.

r'erle voy, con mi puño armado, He de hundirle la cara. ¿1.

-,\c,rxnNóx

\ltidit'o t's r¡ttit'rr

Acaiwm,réN

Oh no, pues vos no iréis. Ay¡,x

tL-bc st"r paciente.

t\r',\x cie

Y si orgullo me rnuestra, yo se lo aplastaría. l)ejadme que le vea.

Pal'8cer fuer¿rn todos [

i',4Nturle.)

\'a

cle

mod¿¡

los hombres...

-r.rsn.s

el ingenio no estarla.

84 85r


-Ur-tses

Ay,Ex

I)ebiera conducirse mejor; y si no, tendría que tragar sahies. ¿ Ha de salirse la soberbia co.n la suya ?

Sí, pues esit mencionar'le es 1o que le hace daño' I n hornbre aquí tenemo.s... N[as él está presente, Y grrardzrré silencio.

r.t{Ést'on

NÉsron

(Alturtc.) Y con la mitad tú. ¿

Por qué habéis de callaros

I{ivalid*cl no siente, como s;ente Aquiles. l-'r.rsu-s

(AJtorte.)

Y tú con diez partes.

L, LISI¡S

Qlrt' tan valiente es, collozca el nlundo toeio. Avnx

He

c1t"

ermasarle, he

dr iracerle flexit¡le. NÉsrnH

(Aparte.) Aún ¡¡c¡ se ha ternplado del todo ; forz¿rrle con alabarrzas. Iir:had más ; echerd más ; su ambición está

r\v¡x

¡tin 1>erro hijo de zaÍÍa, que así se nos evade! ( )l;r1;1 luera troyano.

'

Nírsron

Al'ax

Qrré vicio r,lo sería en

sec¿r.

¿lhora...

lJl"lsus

r\c;-turNóx.) Scñor, clemasiado nutrís a esta antipatla. NÉsron

Nuestro noble.general, no hagáis tal cosa.

1-TLrsEs

St,r , rrgulloso,.. Dromnor:s Codicierso de elogiós...

I)r0uoons Detréis organizar la lucha sin Aquiles. 86

Urr.scs

Si, Ilrrr;rrio de talante... B7

?


Iirrsns

f)rounnns

Distante o reserv¿ldo. UrrsEs Gracias ¿ll cielo sois, señor, de ¿tfabie compostura. Ilnsalzado será quien te engendró, 1a que te dió ia leche ; liamoso tu maestro ; tus dotes natttrales, 'llres veces afamadas, la crudición excedan ; Y aquel que le enseñé a tus ltrazos la lucha, Que en dos la eternidad clivida ]larte,

Dándole la mitad. Y si c1e fuerzzr hablamos, \lilo, «'riadora cle toros, tirl cualidad ya rinde Al musculoso Ayax. Tu prrtdencia no elogio, Pues como costa, .,alla o límite, confin¿r 'l-us espaciosas, dilatadas partes. Ahí está it{é.stor, Al que instruyeron tiempos bien rern<,rtos Y es prudente, ha de serlo, y a ello está obligado; Mas perdrín, padre l,{éstor : si vuestros días fuesc¡r Verdes, tal los de ,\yax, y tan templarlo ese cerebro' Sobre él tlrninenci¿t tr«r ¿ll<:¿tttziirais.; Scriais como r\yax.

,\r¡uí rto demoremos. Ei ciervo Aquiles St,rx:ulta en la maleza. Gran general, servíos ('r¡lrvoc¿rr al entero consejo de la guerra : 'lroya nuevos reyes. Nfañana {.)uc arribaron a l)chcmos resistir con nuestras fuerzas reunidas. l\'l:rs vedle ahí... ¡Señores, de Levante a Poniente, Irl a l¿r flor de ellos ! ¡ Y Ayax a los más diestros ! -,\c;rtu¿¡¡riN

Nosol.ros al consejo, nrienlras Aqtriles sueño busca Ii¡ruda es 1¿r navecilla, 1ir g'ralr n¿l\¡e, hondo slti:c¿t.

(Sulen.)

,r\v.rx ¿

Podré llamaros paclre

?

IiÉs"ron

Sí, mi br.ren hijo. Dról'¡npns

Señor ;\yax, por 88

é1

guiaros. 89


ACTO IIT

'l.II: Troya. Pal,acio

de Pnfauo. Entran PÁmneno y an Paie.

Escpm¿

PÍ,r.tn¿no

Vos, eirnigo. Una palabra, os ruego. ¿ No sois del quito del joven señor Paris?

,

P,r¡r

Sí, señor ; cuando va delante de mí. PÁxpnao

Quiero decir si no dependéis de

Sí depend,o, sefior, O-,

é1.

-JJ. PÁxu.qno

:

Dependéis de un noble caballero, a quien debo atrabar. Pa¡u

Dl señor sea

atraba.do. g1


P,4.Nnnno

P-d¡¡¡¡no

Vos mc conocéis,

¿

lo

es eso

¿.

?

(\;nocéis a los rnúsicos

?

Pn¡e

Pala

Superficialmente, señor,

ar

Peir entero, señor.

fe mía.

PÁt'¡D.qno

tocan ¿, P;lr;r quién PANn"qno

?

Pa¡r

Fues cc¡nóceme mejor, antig«t. Soy

e1

caLrallero Pánclaro.

Para quienes los escuchatr.

P.r¡n

Pl,m»rno

Confío que mi conocimientr: de vuestr:¿r señoría ha

de

mejorarse.

¿.

For diversión de quién, amigo

?

Pa¡r

PÁxo¿nc)

Así Io deseo.

Dc' mí, señor,

y

de cluienes gustan de música'

P.r¡r Es de gracia vueslrc)

PÁNn.sno

elst¿rclo.

l)isposición digo, amigo. Pixl¡.,tttc¡ ¿

Graci;r ? No, amieo

;

señoría

y

tantientos.

¿.A qué he de disponetme, señor?

(trftisica adentro.) ¿

Qrré rnúsica es esa

PeJr

excelencizr son nlis tra-

?

PAso.qno P.r¡e

Seiior, sélo parcialmente la conozco ; es nrílsir:a paftes.

de

Nc¡ nos entendemos, amigo. Demasiado cortesano soy yo, y vos demasiado astuto. ¿ A petición de quién tocan t'sos hornbres

q2

?

93


ElrNe

Pa¡e

LltNro estáis, señor, de venturosas palabras

Exacto queda ahora, señor, por cierto. Yaya, pues a petición de Paris, mi señor, que está ahí en persona, -v con él la Ver¡us mortal, sangre cordial de la hermosura y del a¡nor alma invísib1e.

PÁN»:rRtr

.'\rrrabie reina, decid

PÁNo¡,no ¿ Quién ?

¿_

Mi sobrina

Crésida

I'ríncipe

lo que venturosamente os

p1'ttzczt'..

venturoso, buena música inacabada es aqué114'

i)

,i

Panls

Pl¡r

Vos la inacabasteis, primo

; y por vida mía que halléis con lo atr¿rl¡acio

No, señor; Elena. ¿'Nio lo avcriguasl-eis por sus atri-

<lc acabarl¿r enteramente. I-a. acabaréis

L¡utos

rlc vuestro arte. Elena, está lleno de armonía.

?

PÁxo:rno PÁsu,rnt-r

Se diría, t71azo, que no has visto a la señora Cr.ésid¿r. Vengo para hablar con Paris, de parte del príncipe 'l'roilo. Le asaltaré curnplimentariamente, porque 1a prisíl ('()rrue nli asunto.

No en verdad, señora. ErrN¡, (

Pa¡n

)h, señor. PÁN¡rno

Asunto del partido es. Y fl.ase como para quedarse sin pelo.

Iluda, a fe ; a fe mía, muy ruda.

(Entran Panls,

ET,BNR

y

sér1ui,to.)

I

¿l

PÁNoano

Ventura para vos, señor, y paru toda esta venturüsa compañía. Venturosos deseos, en toda venturosa medi-

da, os guíen venturosamente. Especialmente a

vos, venturosa reina. Venturosos pensamientos sean vues-

tra venturosa almohada. 9+

li

P.qnrs

llien dicho, señor. Bueno, así os llevo el compás. F,Á,Nn.qno

Negocios tengo con mi señor, cara reina. Señor, ¿rne conr:ederíais una palabra ? 9.;


No, «'i

csci no

palabras; no, no. 'froilo, nri señor, desea elue si e1 rey le llarna para cen¿rr, vr¡s lt:

No,

ErnNe

ha de separarnc¡s. Os oiremos cantarr por

rro me cuictro de tales

ext'trséis.

crto. PAun¿no

Er-eNe

Ldi señor Pándaro...

Bien, lrruable reina, sois halagüeña para conmig('' Pero, va1'a, señ{rr. Caro señor \iuestro irermano Troilo...

PA¡¡neno

y amigo estimadísimo, ¿

Qué dice rni amable reina, mi muy arrabilísima rein¿r i'

EreN'r

I,li

señor Pándare:, dulcísimo señor...

P¡nrs ¿

Qué hazaña hay pendiente ? ¿ Dónde cena Troilo

noche

est¿r

?

PA¡qonno

Acabad, arnable reina, acabad: con todo afecto ¡¡s ofrece sus respetos.

No, señor, sino que.

Er,rNe

PANo¡,no

Qué dice mi amable reina ?

Mi primo

Nonos privaréis de nuestra melodía. Si así 1o hacéis,

¿

caiga nuestra melancolla sobre l'uestra cabeza.

co¡l vos. No debéis conocer dónde cena esta noche. Penrs

PAuoano

Arnable reina, amable reina; amable reina es ésta, a fe

se enfad¿rrí"r

Co¡r mi sabihonda Crésida. por Sida mía.

rnía. P.Á,Nn¡.no

Er,nN.s

Y

entristecer a una amable dama es una ruda ofensa'

No, no ; no hay tal ; no dais en ello. Vamos, si vuestra sabihonda eslá enferma.

PANnano

No, no ha de valeros eso; no ha de valeros, a fe, vay.a. 96

Pnnrs

Bien, le excusaremos. 97


PÁuoano

Sí, mi señor bueno. ¿ Por qué nombráis a

ElnNe Cr'ésida

?

No, vuestra pobre sabihonda está enferma.

Sl, sl, ahora, os

Sí, decid, decid.

Veo...

Er-BNa

PÁNoano

Veis

? ¿ Qué

veis

A fe mía, señor, que tenéis

PANprno

Pnnrs

¿

1o ruego.

un¿r hermosa frente.

? Vamos, dadme un instrumento.

A ello, amable Reina.

; este amor ha de ser Cupido, Cupido, Cupido.

Que sea de amor vuestra canción lrr ruin¿r de nosotros todos. Oh

Er,rNn P.ÁNoeno

Cómo, eso es obrar con bondad. ¿.

l)c amor? Sí, de ello será, a I'e mía.

PÁN».qno

I\{i sobrina está terriblemente enamorad¿L de una que vos poseéis, amable reina.

Penrs

cob¿r

Sí, eso es; amor, amor y sólo amor.

Er-nNa

Suya será, señor, con tal que no se trate de ml senor Paris. PANo¿no ¿

Eh ? No, no quiere nada con él ; hay dualidad entre

Ios dos.

FÁNoano

l'ln verdad que así comienza. (Canta.) Antor,

tam. sób amor, y yantds nado. Pues de antor toca el arco

A cieno y cierz:a cle un flechaao,

Con punta rlue atosiga,

ErBN¡.

Juntarse en uno, tras de la dualidad, puede hacer, de ios dos, tres. PANoeno

Vamos, vamos. No quiero oír más de esto. Os cantaré una canción nueva. 98

Y aungu.e no cdusü lt.erida, Agwza a,ún m.ús la llaga. I-lovan los ama"ntes: «Mirad, se nl,uelen». Mas la, herid,a. qwe nt.atar debía, Tor¡,ta la mu,eyte en risa,

Y el moribundo antor rerire; Muriendo un ro,to, luego ríe, L-on gemid.os que son

gritos alegres.


Er"r¡¡a

Enamorados, a fe, hasta la punta misma cle la n¿triz.

ts.tnrs

Sin falta. PÁNplRo

P,qnrs

pue os vaya bien, amablc reina.

No come amor, sino palomas ; y eso cría sangre ardiente ; sangre ardiente engendra ardientes pensamientos ;

ardientes pensamientos engendran ardientes hazañas, y ardientes hazañas son alror.

Iir-ux.q,

Saludad de mi partc a vucstr¿I sobrina' PANI'r-,lRc¡

P,(N»eno Es esa la ascendencia del amor ? ¿ Ardiente sangre, ardientes pensamientos y ardientes hazañas ? Pues eso son ¿

Así

1o

haré, amitble rein¿r. (Sata. Sucna la retirada.)

víboras, ¿ y es de víboras la ascendencia del amor ? Amable señor, ¿ quiénes están hoy en el campo ?

P¡nts P,qnrs

Héctor, I)eífobo, Elerro, Antenor )r toda la galanía de Troya. Me hubiera arm¿rcl«¡ yo, si mi Elen¿r no me lo impidiera. ¿ Cómo no fué mi hermanr¡ Troilo ? ErBNn

Yir regresan del campo. A1 palacio de Príamo vayamos, A saludar a los guerreros. I)ulce Eien¿1, os imploro hebillas, Qtre clesarméis a Héctor : sus tenaces tocadas, nrágicos v blancos l)rlr vuestros eledos filo ¿rcclado a1 l)cbcn mejor rendirse que ( ) a la fuerza cle los músculos griegos ; así podréis Mris t¡ue 1cr"s rcyes de las islas: dtrsarmar al gran Hécor. 1

Pendiente está de algo, y vos lo sabéis todo, señor pándaro. PÁNoano

No. dulcísima reina. Me tarda el olr cómo le ha ido hoy. ¿ Os acordaréis de excusar a vuestro hermano ? roo

Er.rx¡. habrá de sernos, Paris, el servirle ; Si, r¡rte lo qrrc llor deber: dc nos reciba, Mris parlma de hermosura confiere que esta nLlestra' Sl, v cn brillo nos excede'

( )rg'trll«r

TOI


'fnortcr

P¡,nrs

Amiga, sobrepasa mi amor al pensamiento. (Salen.)

Escuxa

II:

T'roya.

El

huerto de P.4¡roano. PÁNnnno y el paje rle 'I'norr-o, qlre enttran, encontránllose.

No, Pánclaro. Junto a su puerta rondo, li la orilla estigia el alma forastera Que ;rguarda su pasaje. Oh, sé para mí Caronte, I )¡r¡r'lc pronto trasporte a aquellos prados, l)onde pueda tenderme en los haces de lirios Oue a1 justo se proirleten. Oh benévolo Pándaro, .\l h,rmbro de Cupido roba el ala pintada, P:rr¿r volar conmigo a Clrésida. ('t>nro

PÁNo-q,no

PÁNoano ¿

I)ase¿r pe'rr

mi huerto, que pront() aquí

Bué hay ? ¡' Adón<1e está tu amo ? ¿ Con mi sobrina

Crésida

1a

traigo.

(Sttle.)

?

TRoIro

Pa¡s

No, señor. Os espera

par¿r que

allá le conduzcáis. (

Iinlra 'lnorr-o.)

P.Ámrano

0h, ahí viene. ¿Qué hay? ¿.Qué hay? Tnorro Vos, mozo, marchaos. (Sala el Paje.) PÁ.Nn¿ncr

Siento mareos ; de expectación, girar parezco. 'I'¿rn clulce es la delicia imaginada, Que encernta nri sentido. ¿ pué será entonces, Cluanrlo el ansioso paiaderr Jra pruebe Ill néct¿rr ciel :rmor, tres veces reputado ? [-a muerte, creo, rlt'strut:ción, o un, sumo gozo I)e fuerza tan sutil, cle dulzor tan agudo, Que rnis rudos poderes ro puecian resistirlo. Así 1o temo, y ¡tdernás recelcr pue pierda aprecizrción en tantas dichas, Como en la trucha, cuatrdo en tropel se ataca A enemigo que huye.

( I/uelxe PÁNrreno.)

Habéis visto a mi sobrina? r02

ra.7


el halcó¡r contr¿i el azor, todos los patos <lt'l río ! ,\ndad, andad. \,íry¿i. ¡Pc¡r

P.{Nneno

Se está preparando, y vendrá pronto. Debéis aprestar vuestro ingenio. Se ruboriz¿r ella de tal modo, y se entrecorta su aliento, como si un espíritu la hubiela asustado. Voy a buscarla. Está más linda 1a pícara... Su aliento se entrecorta como c1 de gr:rrión recién cogido. (

I)c Íodas las pzrlabras nre privasteis, señora. [).Álrrqno

Sate.)

I)alalrras no pagan deudas, dadie obras ; aunque tanl-

'I'norro

llién os privar:á ella de obtits, si a vuestra actividad ;r¡rela. ¿Cómo? ¿C)tler vez babosoi' \/a1.;t, pues: r<Elr f cstimonio de lo cuzrl, las partes de por sí ...» Adentroo ;rtlcntro ; voy a preparílros ltrrcgo.

trgual pasión mi pecho está abrazaudo. NIás que puiso febril mi t:orazón palpitzt, Y su dominio pierden todas mis facultades, Como vasallos ante el encuentro inesperado De la mir¿lda regia.

(Yuefue

'I'xono

PÁNo*tRc'r

(.§ala PÁNnano.) CnÉsron

coz Cnústlrr.)

¡. lintr:áis, señor

?

'I-norro PÁND,qRo

\i'r'rme asi, cuántas vet:es 1o he deseado, Crésida.

tr qr"ré r'icne ese rr-rl>or ? La vergiicnzn es niña. Aquí la tenéis ; juracl atrle ell¿l lo que alrte mí habéis jurado. ¿. Cómo'l ¿' lis (ltlc otr¿i vez r¡s vais ? l-Iabrá que haceros vel¿tr ¿rnles dc clttc os domeu. ¿. t.to ? V¿rm<¡s, vamos,

¿

(lnÉslll.q ¿.

l)eseatclo, señor ? Quier:rn los cielos... ¡ C)h,

mi

sdñc¡r !

dcjad tsas cos¿rs, clue si os ha«'éis entre las v¿lras. ¿ Por Qtti' ntl pondremos atr'ás, 1ra os ia habláis ? Vamos, alzad 1¿r cortitta \¡ \¡eamos el cuadr<¡. os repugna ofenclt'r 1:r lttz, ¡ \,raya con et día, y c-tlánto cr¡mo si no se hiciera osctll'o mientras más proltto os

Qué han de quererr ? ¿, A qrré viene ese lindo exrlrrttp¿.Qué posos tan extr¿lños adivina mi dulce señorlr cn la fuente de nuestro ar¡or'/

! .\sí, así ; zrpartatl estr-irhos, r'¿rl lll¿rnt'r¡ con ella. Vamos ; un treso por renta peryletua, y a cons-

('r11:srnq

habéis de Franquearr¡s el ctlrazélr anles de qut" Yo me

Más posos que agua, si cs que mis temores tienen oj'o5'

ra4

r(}5

Dejad

es¿ls cosasr

'l'Rr.rlt.o ¿

loir

acerquéis

truir ahí, carpintero, que e1 ¿rire es salud¿lble. No.

que


Ternores tornan en diablos a ven justo.

llevando a cabo menos que la décima parte de uno. puienes tienen voz de leones y obra de liebres, ¿ no son monstruos ?

que pueden diez

Tnono 1os

querubines, y nunca

y

'l'noIlo

CnÉsr»a

Temor ciego, que ciarividente razón guía, halla más §eguro hincapié que ciega razón sin temor, porque el temor de 1o peor, a veces, cnra 1o peor.

'l'no¡ro Otr, no abrigue temores mi señora, pues en mojiganga donde aparece Cupido no se presentan mollstruos. CnÉsrpe ¿.

Irüi tampoco nada r¡onstruoso

Existen tales ? No somos así nc¡sotros. Elogiadnos al probarnos y acreditadnos 1o que probemos, que desnuda irá nuestra cabeza hasta que el mérito la coroneNinguna perfección futura tendrá elogio presente' oi mencionaremos merecimientos antes de que nazcan, y una vez nacidos, humildes serán sus titulos. Pocas paiabras y noble fe ; asl Troilo será tal para con Crésida, que tro peor que pueda decir la envidia sea en burla de su frrmeza, y 1o más verdadero que pueda decir la verdad, no ¡nás verdadero que 'froilo. ¿

?

CnÉsIne ¿ Entraréis, señor

?

(V'uehe PÁNoano.)

'I'RoIr.o I\dada, si no es nuestfa empresa, cuanc]o juramos lleirar Ír nrares, vivir en f uego, comer rocas y d.omar tigres ; cr€¡:qr11cls más imposible para nuestra amada el imaginar pruelra bastante, que para n sotros el acometer cualquiera difrcultosa prueba. Esa es la monstruosidacl del amor, señora, que la voluntad es infinita v la otira dsclava ele lo finito.

PÁxo¡.no

¿'Cómo? ¿Rubor todavla ? ¿ Ahn no habéis acabado la charla ? CnÉ,stoq,

Bueno, tío, la locura que cometo os la declíco. Pixr>,,rno

CnÉs¡pa

Dicen que todeis los amantes jurarr cumplir más de \¡i aun aSí, Se resefvan una eapacidacl qlre nunca ponen en práctica ; prometiendo más de lo 1o que pueden

to6

Y yo Io agradezco. Sr mi señor obtiene de vos un niño, Io daréis. Sed fiel a mi señor, y si é1 se desmiente,

mer

reñidnre a mí. r07


Y ¡r fc r¡ue todavía deseaba ser hombre, () la mujer tuviese privilegios de hombre,

'l'Roll-o

Ya

conocéis vuestros rehenes tío y mi firme fe.

: la palabra de vuestro

PÁNneno

No, que daré también mi palabra por ella. Los de nuestra casta, aunque tanto tiempo tomen para ser t'ortejados, son constantes una vez rendidos' Son cc¡mo caclillo, os digo, que aclonde lo arrojen se adhiere.

I)ara h¿rblar la prirnera. Amor, rogad que calle, Porque en este transporte diré seguramente Algo qtre luego sienta. Ved, ved, vuestro silencio, As,tuto en la mudez, par rni flaqueza, quita 1-oda prudencia al alma. Detened mi boca'

Tnorlo Lo será, bien que de ella salga tar"r dulce música.

CnÉs¡ne P,Á,w»ano

Ya mc llega osadía, dándome aliento.

I-inda, a fe mía.

Príncipe 'froilo, día y noche os he arnado Por muchr.¡s meses fatigosr:s'

CnÉsr»n Percnonadme, señor, os lo suplico

'Inc¡no

Tan dura de ganar, ¿ c<imo fué entonces

Crésicia

?

(lnrislo,r

f)ura de parecrer ganada ; pc.ro, señ«rr, ganada De la primer mirada que jamás.'. Perdon¿idnre' Pues si rnucho conlieso, jugaréis ai tirano. Os amo ahora ; mas no tanto, hasta ahora, Que no pudiera domin¿rrlo. No, no; es mentira. Mis pensamientos tal niños locos er:rtr, 'Iercos contra su tnadrc. Veci, necios de nosotros' fiel habrá de sernos, ¿ For qtré me delaté ? ¿ Quién Si para con nosotros tan indiscretos somcls'l M'as aunque bien os ame' yo 11o os he requeridt' ; ¡r¡8

;

Qtre mi intención 11o era el rogaros un beso. he hecho, cielos ? Avergonzada estoy. ¿, Qué Ahora, mi señor, debo marcharme.

'fnorro ¿.

h{archaros, dulce Crésida

?

PANoaxo ¿

Marcharos

?

¿.

De tal modo os marcháis hasta mañana CnÍisroa

N{troderaos,

os ruego. r09

?


Tnorr,o ¿

Qué os ofende, señora

?

CnÉsro¡

Señor, mi compañía. Tnorr,o

No podéis evadiros De vos misma. CnÉslne

Dejad que, véndome, 1o intente. FIay una parte amiga en mí, que en vos reside ; Y otra parte, enemiga de sí misma, se marcha A ser bufón de otro, ¿ Qué ha sido de mi ingenio ? Quisiera irme. No sé qué es 1o que habio. 'l-norro

Bien sabe lo que habla quien habla tan prudente. CnÉsroa

Acaso más que amor muestro, señor, astucia, Y caigo plenamente en confesión tan grande Para pescar 1o que pensáis. Prudente sois, O si no es que no amáis, que amar y ser prudente

Excede fuerza humana

y a dioses pertenece.

'fnorro Oh, yo pense que pudo en la mujer juntarse (Y si puede, está en vos, según presumo), ITO

Su lámpara y sus llamas de amor siempre nutrieudo, Guardando su constancia fiel siempre y siempre jovenn Sobreviviendo a la apariencia hermosa, con la mente Renovada más pronto que la sangre decae. l Y dicha persuasión esto sólo me dice ' Que son para con vos mi verdad y firmeza Como para enfrentarse con su igual en peso l)e pureza en amor que tan cernida fuese. 'l-an verdadero soy tal la verdad sencilla, Y más sencillo que verdad. en su infancia. '

CnÉsrna

:

I.uchar con vos ahí puedo. Tnorro

Oh, lucha virtuosa, Si derecho y derecho compiten quien se exceda. l,os más ñrmes galanes, por el mundo futuro, Su firmeza con Troilo probarán ; y si en sus rimas, ()on protestas y votos y altas comparaciones lJuscaren slmil, cansada la verdad de oírles: ,r'Ian fi.rme como acero, como planta a la luna, Conio el sol con el día, tórtola a su pareja ) Hierro al imán o la tierra a su centro»», 'I'ras la verdad de las comparaciones todas, Clomo auténtico autor de la verdad, digno de cita, ,rVerdadero tal Troilo», coronará la estrofa, Santificando el verso. III

,


PANoano

CnÉsron

Profeta así seáis. Si f¿i1sa soy, o en ia verdad un pelo me desvlo, Cunndo el tiernpo envejezca y de sí no recuerde, EI agua haya gastado a los muros de 'I'roya, Et ciego olvido de'i,orado las ciudades Y est¿rdos poderosos sin rasgos sean borrados En polvorienta nada, aun la memoria entonces, De f'alsa en falsa cloncella enamorada, Repruebe mi faisía. Y cuando digan : «<I]alsa Como agua, aire, viento o la arenosa tierra, Co¡"¡ro a la, oveja e1 zorro, como lobo al ternero, Leopardo a la cierva, o madrastra a su hijo, Que añadan, clavando ei corazón de la fatsía: ,,Tan falsa como Crésida». PANneno

A ello,

; hecho el negocio, selladlo, selladlo, que yo seré testigo. Aquí tomo vuestra mano, y aquí la de mi primo: si jamás fuerais falsos el uno con el otro, pues me he tomado tanto trabajo para juntaros, que a todos los lastimosos correveidiles se les dé mi nombre hasta el fin del mundo, llamándoles a todos Pándaros. Que Troilos sean todos los hombres constantes ; Crésidas, todas las mujeres falsas ; y Pándaros, todos los pues

alcahuetes. Decid

:

amén.

Tnorro Amén. CnÉsrr:¡r

Amén. r12

A.nrér-r. Y tras esto, os llevaré a una cámara con ull trecho, e1 cual let:ho, como no hablará de vuestras tronitars pasaclas, aplastadlo hasta que se ahogue. Vamos.

Y

conceda Cupido a las doncellas silenciosas Leci-¡o, cárrar¿r -r' Pán.daro, que provee tales cosas. (

EscsNe

lI7: El

Salen.

)

camPam,e'nto griego.

lintran AcanrsóN, Ur,tsrs, Dlouenns, Avax, il,IrNrr,no y Cnrcas.

NÉsron,

C",\Lces

Frincipes, por haberos prestado este servicio, La ventaja de tiempo fuertemente me urge A pedir recompensa. Recuerden vuestras rnentes Que por propia visión de cosas venideras A Troya abandoné, dejé mis posesiones, liombre de traidor arriesgué, y que me expuse A perder los provechos poseídos y ciertos For dudosos azares, privándome de cuanto La condición, el trato, ei tiempo y la costumbre I)oméstico ya haclan y familiar para conmigo. Asl que, por haceros servicio, hoy estoy Como nuevo en el mundo, extraño e inexperto. Y a modo de anticipo, yo os imPloro i\{e concedáis ahora algún pequeño gaje, I I.J


t'I

Entre muchos de aquellos que promesas registran Y, tal decís, aguardan en beneficio mío. AcaivrnNóN

I)IÓMEDES

,\r,l Lr lrrt;rrti; y es éste un cargo cou r.rrgullo.

(r)rrr. llr.r,o

(Salen Droue»es

y

Carcas.)

De nos, ¿ qué quieres tú, troyano ? H.az tu demanda. .,\«¿urr,rs

y

Parnocr,o, ante

su,

tienda.

Carc¡s 'I'enéis un prisionero, y Antenor es su nombre, Que apresasteis ayer ; bien caro es para Troya. Quisisteis muchas veces, y por ello di gracizrs, En canjeo importante rescatar a rni Crésida, Que Tro¡ra negó siernpre. Pero Antenor, conozco, Clave tan principal es para sus asuntos, pue todos sus negocios deberán descuidarse Si él no los dirige ; y habrían de darnos, creo, Un regio infante, algún hijo de Príamo, Trocándolo por él . Fríncipes, enviadle A cambio de mi hija, pues la presencia de ella Compensará cualquier servicio mío Y penas conllevadas.

LIrrsBs

\lrr r':rl;i r\c¡uiles ante la entrada de su tienda. (-)rrl nucs(ro generai se sirva pasar sin advertirle, I ,nrr) si lt: olvidara; y vos, príncipes todos, \lr;rrlh'<kr m¿rnera perdida v negligente. I'l rlllirrro scrri, y acaso me pregunte I',r ¡¡¡¡1r r'on t¿rn hostiles ojos se le mira; I l, ,,,'r ;rsí, {c¡dré medicinal sarcasmo, I rlil rrrtlc su vanidad y vuestro alejamiento, l.lu,. rL' srr grado ha de querer beberse \ ,rr';rso sit'nte bien. pue orgullo sólo halla 1",¡rcjo r'¡r t:l orgullo. Y fiexibles rodillas ',¡,n l)r'('n)i() ;r1 vanidoso y la arrogancia crian. AcaurNéu

Ac¡,mBNóN

Que con é1 Diomedes Yayay nos traiga a Crésida. Tendrá, pues, Calcas. tr-o que nos solicita. Así, buen Diomedes, Bien provisto de cuanto el intercambio exija, l,levad también recado que si Héctor mañana A su reto responde, Ayax está dispuesto.

II+

\'rrr'.;l¡'r) l)línl seguiremos, revistiendo

l,rr.rlrlrrtl rr¡xrrente; en tanto que pasamos

t .rl;r rrrro :rsí haga, y no se le salude, I ) lr;rrcrlkr con desdén, que más habrá de heririe (.)rrr' :;i rro lt'miramos. Yo pasaré prirnero. Agurr.as

¡( rirrrr,! ¿ lis t:l

general que viene a hablar conmigo?

II5


AGANIENÓN ¿.

Qué dice ,\quiles

?

¿

,\1go dt: nos querría

Agulr,es ?

Av¡x

Núsron Señor, ¿ queréis

genernl alguna

de1

llrrcnos rlíirs, Ayax. ,,

l',1

¡

?

cos¿.r ?

,,tpurrcs llrrrrr«rs días.

-'\purr.ns

No.

!ri,

Ar-'¡x rro son m¿llos.

(Sale

l{Éslon Ittrada, señor.

Agurr-rs ,\c,tl,tBNóN

,r(fu1.inlcrit¡rn esos? ¿Silben quitilr t's Aquiles?

Tanto mejor. (Salcn AcauriNów y NÉsron.)

Bucnos dízrs, buerros

P¡r'aor:l.o

l',r:,;rr cxll'¿rilamerrte, r:u¿rncl«r antes se inclinab¿in \ r'lvirurtkr sotrris¿ts a Aquiles de antemano, t ',rr lrrlnrilcl;rd veníeur, pe,rstrados de igual moclcr

Apr:rr,ris clí¿rs.

( )rrr';rrrlc s;rgrado altar.

Mr:xur-,,rr¡ ¿

Apulr.rs

Córrro estáis, cómo estáis'/

( ;\Bullns ¿

Pues qué ?

')

¿

Me burla estc cornudo Av.-ax

¿ Qué hay, Patroclo

?

?

¡

Crinrei

I ¿' lis clut pobrc

me hc vuelto'l

r('rt() r¡rrl lir gr¿lndeza,.si decay$ en fortuna, ltr'r.r. r'on los lrr¡mbres. I.tt que el caído seer, Lrrr ¡rlorrlo ha de leerlo cn 1os ojo-s ajenos I ,rr, sicrrl;r rltte cae. Ta1 mariposa, e1 hombre, ',rr .rl;r r';rrit'g:ttla sdrio mtttsl.t'¿I en estío, ( trr. r'l llontl»r', ll() p()r llonrbrc, sinrplemelrte, I r,'rrc rrirrgr'rrr htirior, sino honor por honores

l..llr. r,xislr.ll fttcr¿t de é1, r'omo puestos, riquezas,

tt6 t t7


Premios de1 accidente tanto como del mérito ; Y cuando aquéllos caen, siendo resbaladizos, Unos de otros tiran, todos .iuntos Muriendo en la calda. Pero a mí no. me alcanza: Fortult¿l I )ro somos amigos ; gozo En emiuente grado 1o que antes poseía, Salvo a ojos de esos, clnienes tal r-ez hallaron Algo en mí t¡ue desluce e1 mirar tal riqueza, Como antes solían. ;\hí t,stá L'lises; Su lectura interrumpo ¿ Bué hay, Ulises ? Ur,rsps ¿

Haber, oh vástago de l-etis

i,

Apurrns ¿

Qué estáis leyendo

i'}

I lrrsns

l)ice que el hornbrr,r, por mltas qrle sus dotes sean, Por mucho que posea, clentro y fuera de sí mismo, Llfanarse no puede ale tener lo que tiene, Ni siente 1o clue debe, sino como reflejo ; Igual que sus virtudes, al brillar sobre otros Y templarlos, ese calor de nuevo vuelven A1 donador prinrero. ABurrns

Ir{o es de extrañar, IJlises. La hermosura llevada aquí en la cara, La ignora quien la lleva, bien que ella se encomiende

ttB

.\ lrr ntirada ajena ; ni los propios

ojos

llrs¡rírilus más puros del sentido) a sl mismos 5(' \'c11, ni de sí parten, aunque opuestos a otrosr St' rl:ur mutuas albricia.s con sus formas, ()rrr, la visión no puede volver sobre si misma llrrstrr qne ha viajado, y celebra sus nupcias l )orr«k' asi pueda verse. I-o cual no ha de extrañarnos'

l,ius¡is

lir proposición lo que encuentro diflcil, I'rrcs rt.rc es fanriliar, sino e1 giro que toma l',1 ;rrr1or, probanclo con sus análisis (,fut' lrirrgtin hombre es dueño de una cosa {.\rrrr<¡ttc cn é1 ,v de é1 dependa en gran manera)' I lrrsl:r rlue a los demás sus dotes comunica ; \i ,11 nrisrno, de por sí, noticia cte ellas tiene ll;rst;r <¡uc en el apiariso formadas 1as contempla, l',,r r'l «'rt¿ll se dilatan; como un arco, que copia \rrr'r';rrncnte la r.oz; o Ia puerta de acero l,rt,nlt' ;rl sol, e.¡ue 1o recibe v luego vuelve ".rr lig-r¡rlt y calor. Sumido en esto andaba, \ ¡rrorrlrrrtr{'n1e ahí he distinguido \I irr<'rignito Ayax. ( corcel verdadero, ! ¡ )lr, t'ielos, qué hombre es ese Un t..)¡¡r' igrrorit 1o c¡ue tiene. Iíaturaleza, hay cosas lir'¡rrrlsir':rs de ver v preciosas de uso ; ( )lr;rs lrunllién, preciosas en estima

\.

\

r's

¡rolrrcs rlc r'¿tlr;r. Nlañana ya verelTlost

I'n :rclo r¡trc el ¿lzar se 1o depara. l'l rcrlolttlrrt' rlt' ,\yax. ¡Oh, 1o que unos hombres ha( I'll

\ l. r¡rrt'¡ror lr¡1'g¡, ell cambio' dejan otros! rlol r'rr l;r ¡trltesala ele voluble fortun:a

l

rtq


y otros hacen el r¡ecio frente a c1la: [-ln hombre se alimenta de1 orgullo de otro, En tanto que por vano ¿iyuua orgullo. ¡ Esos guerreros griegos ! Ya en el hombrrr I)ei bobo Ayax zrndan palmoteando, Como si el pie tuviese en el pecho de Héctor Y gritos diese Ia gran 1'roya. Se pierden,

,\

12u r r. l,;s

Así lo cre() y(), pot-quc ¿uttc ntí p¿lsaron Como a\iaro ante un pobre, sirr que me dirigieran Palabra ni nrir¿rd¿r. ¿. Ya olr'idzrron mis hechos ? Ll¡-lsns

I-leva ei tiempo, señor, un saco a sus espaldas, [)onde echa limosnas al olvido, De ingrati{udes un disforrne moltstrll() ; Restos son cle 1:asaclas h¿rz¿rñas consunridas 'l-an 1:ronto como hcch¿rs, olvi<.laclas tan pronto Clomo ¿rc¿rbadas. Señ<ir, 1:crseverancizr (iuarda ai honor su ltrillo, (lrrc ('osirr es,quedarst.r

Ya pasado de moda,

Iin

('()r'n{) cot¿r r.nclhosa

conmcnrt¡rativrt esc¿rrnio. 'l'ont¿rrl ltrt sto t'ilr.liirto, I)orque march¿r el Jronor por tan estrer:ha r.ía, Que sólo r:abe uno. No percláis el sendero, Ya que la ernulación lierre hijos ur miles Y uno va tras del otro. Y si e1 paso cedéis, () a un lado os desviáis desde el c¿lr.l.rir.ro rc.r:to, (lomo mare¿l creciente h¿rbrán de ¿rdel¿lntarse. l)ejáncloos el riltimo I O tai caballo bravo que cae en 1¿r vanguarclin, puedaréis por suelo cJe rctziguar-dia abveeta,

l)r.rribiulo -1- pisado. Lo qutr ahor¿l hacen esos, \lcrror r¡uc 1o que hicisteis ltutes, os excede; l', I tit'rrrpo cs como elegarrte ¿rmo de cas¿1, l);rrrtlo írpenas 1a ¡tano a itrvitad<l quc parte, \licntr'¡ts tierrdc los brazos, (ltlal si r-olar tlrtisier¿t, Y t'strt'r-lr¿r aquel quc l1ega. I3ienvenid¿l st¡nríe, \l;rs r'l ;rdiós suspira. Que la virtud no l:usqut L:r rt'rurrneración por aquello que ha sido ; I'rrt's r¡ut' ingenio, ltet'mosur:r, \ llrrni¿r, fuertt's huesos, nrtlrilo en cl serYicio de r-alía' \ rrrisl¿rtl, carid¿rcl y ¿Illt()r, están sujetos .\ I lir'llll)o ('alunllli,,st, -r' t'tlviditrso. I rr tot¡ut lr¿rtur¿t1 todo e1 tllttlldo (:)lrparentat

l'rrls ;r un¿r yoz se elogia ttl nuertc¡ dije, \urr ltt'r'ho y n-roldeado según t:os;ts pitsadas, l);urtlo :rl polvo que est;ír sobredr¡rado llrrs t'logio que al oro polvoriellto'

\

l:rs Jlrt'scntes oosas van los ojos pl1'scl"Ites

;

\r,i, ¡»rt's, no te asontbre, hombre grande y completo; ()¡¡¡' l¡1¡_1, ¿¡cloren a Ayax los griegos todos, \rr r¡trt' lo clue se n-tlle\¡e antes atrae l¿L I'ista (-)rrt' lo (lt¡r: no se nlueve. ,\.yer se te acliinlzlba, \' ;rt'irso toclavía, quizá olra r-ez de nueYo, r,rr vida no te entierras ¿i ti uismt¡, l',n( (,1'r;l11d() e11 ttt tionda n«rmbraelía

\r (

\ \

u\'()s gloriosos hcchos, p()r tsos campos, antes

,,nrul;rt'irin movieran h¿rsta ¿t 1os propios clicises ;rl grirn ]{arte llevtl ;r tomílr p;rrticlo. Apr,ur-rs

\li I rr.rrr, gr':rrrd('s [azones.

¿risl¿lmieniu


l'¡r¡lrrllo bien, señnI". De amigo es mi conse]O: t'.rr lrit'lo, que ¿I vos no resistiera, corre e1 necio'

Urrsrs Pero contra él existen Más potentes y heroicas razc)nes. Aquiles, es sabido que estáis enamorado De una de 1as hijas de Príarno.

Apulrns

'

¡Ahl

¿Sabido?

Llrrsos ¿

Es cosa de asombrarse

?

[.a providencia, que r,,igila siempre, L--c¡noce cle Plutón cada grano de oron An aLrisnro insondable fondo enLrllentra, AI per-rsamíento sigue v, casi tal 1os dioses,

I)esvela ¡lelrsamier.rtos cr.r sus c¿rliadas curas. Cierio lnistr.rio ¡l¡¡y (al cual las crónic¿is Nunca se :¡treven) t,n cl ¡rltl;r del estado, C,'uyo ftrncionarrrielrto t,s nr/rs divino De lo que alit,llto o lllunrlr tlt.t'ir irrrcclcrr. 'Foctras las relaciones (lur lur.isteis con 1'royzr Tan bien como \ros llrisrlo conocemos nosotros ; Y se¡ía en Aquiles mucho más apropiaelcr A Héctor derribar qrre a Polixen¿1. Dolerle debe a1 joven Pirro, ahora en su casa, Cuanclo Ia fama suene su trompa en nuestras islas Y l¿¡s cloncelias griegas, entre sus danzas, canten: ruI-a hermana de1 gran Héctor es de Aquiles victori;r, I,Ias nuestro gran Ayerx a Fléctor mismo derro:ta;)), r22

(Sate

'

)

P¡,:rnoclo l'.rr rrr s('tltido igual cls he advertido, Aquiles' 1,., rrrrrjcr impuclente, que hacia Io hombruno tiende, Nr¡ nriis rernisa es que el hombre afeminado \l nr,rntl'rto de obrar. Por esto me censufan ; :)Ul)r)il('n rlue mi escaso temple para la guerfa \' ,'l grirnde amor que'me tenéis es 1o que os ata' \.rrl;r, r'rguíos, pues. Cupido, descarado y débil, l,rl¡r;¡r';i vuestro cuello del amoroso lazo \', ;rsí r'rl r:¡:in leonir:la la gota del rocío, ',.¡ rrrlirlr» irá ai aire. AQurms ¿

Luchará Ayax con Héctor

?

PerRocr,o

',t, \ tr':rrl llonor

acaso de é1 reciba.

Agurlrs l'., nri rt'¡rulación

1o que se

juega;

está mi

fama. Cuidadc¡ entonces ; l.)rr. rn;rl cur¿¡ la herida que el hombre a sí se inflige; l'rrr'', l;r ,»lrisiC¡n de hacer aquello necesario l.lrr¡,;trlrr :rsltltamente

' ,'ll;r ,'l

rlt's¡ra<:ho t¡n blanco de

\

un peligro'

,;,,tr', l:rl ficbrt', corroe sutilmente, \nrr , uirrrtlo ltnjtl tll sol ociosos no§ sentemos' t 2.7


'I'rxsrrrs ,\gurrus l)r,r't¡trt' r'a \, \rielre, contoneándose como par-o real, a

Patroclo mío, ve y llama aquí a 1'ersites. ,41 bufón mandaré, para que a Ayax le diga Que a los nobles troyanos invite, tras la luch¿r, Y aquí nos vean desarmados. Antojo femenino I'engo, apetito que en 1o interior me enferma, De mirar zrl gran Héctor en pacíficas galas, I)e hablar con él y contemplar su rostro Hasta Ia saciedad. Es un traltajo menos. (

cirrl;r ¡raso, r.rn atto. Rumia como ama de casa, que ¡r;rr';r llt'r,ar la cuenta no tiene otra aritmética sino su sr,sr,. Sc muerde el labio con mirada astuta, colrlo r¡rricrr tlijt:sc : rrsi ingenio hubiera en esta cabeza, afue' r'¡r s;rlrlrí¿r.» Y lo lrar., pero yace ¿tdentro tan frío comcl lrrr,go t'rr pedernal, que no ha cle salir sin choque. DesIrr'clro está el hombre para siempre, porque si Héctor rrrr ll lompe la cabeza en el combate, ha de rompérselzL ril rrrisnro de vanagloria. No me reconoce ; le digo : ,, llrrt'llos días, Ayerx», I' replica: ,rGracias, Agamerrrirrr,. ¿'Qué pensáis de este hombre, que por el gener'¡rl nrc toma? Se ha convertido en verdadero pez de lir,r'¡'rr, sin habla, un monstruo. La peste se¿t con el lrnror llropio, que del revés o del derecho puede llevarkr ull frombre como jubón de cuero'

Ilnl.ra'l-rnsl'r'os.)

'frnsllris Maravilla

es.

;\putres ¿Cuál? 'l'ur¡srrri.s

Ayax va y

vier.re

por el

A0urr,Bs

c¿rrnpo, preguntando

por

sl

l,lrlrlxrjrrtlor mío vas a

se1'

para con é1, 'I-ersites.

mismo.

Tonsrrns

Apulrris ¿ Cómcl es esr: ?

'I-ensrtrs i\lañana debe luchar con Helcror"

er-r

5ingular combate,

y tan profético orgulk: tiene de una heroica z.Ltrra, que delira sin decir nada.

Apurras

Agulrns ¿

¿(jttirlrr, yo? ¡Pero si no ha de contestara nadie! H¿t l)r'()llsír(lo cl no responder, porque hablar es cosa dc lrorrliosrrrosr y su lengua son sus armas. Voy a imiIrrrlr' ; r¡ttc Patroclo me pregunter )'a veréis e1 retablo rh' .\ r';tx

Cómo puede ser eso ?

,\rr,lirrl, I)atroclo, y decidle cuán hurnildemente deseo r¡ul cl valicnte Ayax invite al valerosísimo Héctor, para r25

r24


que desarmado venga a mi tienda; y que a su persona procure salvoconducto del magnánimo e ilustrísimo, seis o siete veces reverenciado, capitán general del ejército griego, Agamenón, etc. Hacedlo así.

Trns¡rEs ¡ r\jfl

I

P¡,rnocro ¿

-(

)rlr'r decls a ello

TBnsrrps

Pernoclo Bendiga Jove al gran Ayax.

i

J)r, tr¡do corazón, que Dios os acompañe.

P¿rnocr"o

'fpnsrrps

I

¡Ején

!

?

,r

Vrtt'slra respuesta, señor?

tsRrRocro

Tsnsn'ss

Vengo de parte del benemérito Aquiles...

5i

TBRsrrBs

¡Ajá

!

lr¡rcc mañana buen dla, a las once, ello se resolverá rk, un modo o de otro. De todos modos, habrá de pa¡lrlrtrrtrlas antes de que me venza.

Parnocr.o

Quien humildísimamente desea que invitéis a Héctor para que venga a su tienda...

Pernoclo il Vurrstra respuesta, señor?

TERsrrps

"fBnsrrBs

¡Ején

I )r,

!

lr¡do corazín, que bien os vaya.

Pernocr,o Procurándole salvoconducto de Agamenón...

Agurr-rs ( 'r'rttto,

su tono no es ése, ¿ no es así

?

Tcnsrrps ¿ Agamenón

Jt, ml

TBnsrrBs

?

P¡,rnocr,o

No, pcro así está desentonado. No sé qué música habrá r,rr r(1, una vez que Héctor le haya roto los sesos. Se-

tz6

r27

senor.


guru estoy de qus ninguna, a menos que Apolo el rase*tripas tome sus tendones para hacer laúdes. Apurlns Ancla, que \ras a llevarle una carta ahora mismo.

ACTO IV EscrN,{ I

Trnsrrrs Dejadme que lleve otra a su caballo, porque esa es rnás capaz criatur¿i.

t Troya. Un& calle.

linl.rttn,, d,e ana parte, ENBes

lor¡¡¡¡r,

y

y

u'n Criad"o con una an'

de otra, PRnrs, Drfnono, Ax'lnNon, Dro¡ll:»as y a'tros con, antarchas.

Aq¡urr.ns

'nurbada está mi mente tal fuente rerrovida Y yo mismo no puedo ver ei fondo de ella.

(Salen ABurras

y

P¿,nrs

¡ l')lr

!

¡

Mirad

!

¿

Quién va ahí

?

Pa:rnocro.) Drfn'oso Es el señor Eneas.

Trnsrr:ns

Ojalá que la fuente de vuestra mente se aclarara de nuevo, para que pudiera yo dar de beber a un asno en ella. Antes quisiera ser [Iarrapata de oveja que ignorar¡cia tan brava.

(Sale.)

ENres

¡rhi el príncipe en persona? Si or'¡¡sión tuviera yo tan buena de acostarme ('onro vos, príncipe, sólo asuntos celestes Itolxu'¡rn mi presencia a quien parte mi lecho.

¿ l,lst/r

Droupprs 'lrrrrlridrn yo pienso asl. Buenos días, Eneas. Penrs llrlrv«r griego es, Eneas; dadle la mano.

Ittur,ll¡r fué lo que habiasteis, al decirnos tzS

r29


Cémo en el campo Diomedes, día tras dla, Os siguió una sernana.

ENms

Muy bien nos conocemos mutuámente. Eupas

Salud, señor valiente, Durante el platicar de la apacible tregua; Mas cuando armado os halle, tan negro desaflo Como el cotazín piense o el valor realice.

Dro¡crors Así es, y peor conocimiento ansiamos. Pan¡s

l)roltcnBs Diomedes abraza a uno y otro. Salud, pues tranquila es ahora nuestra sangre Pero cuando disputa y ocasión se junten, ¡ Por Jove !, que seré cazador de tu vida Con todo mi poder, tenacidad y astucia.

;

ENres Cazarás un león, que entonces volaría

La cara vuelta atrás, con humana templanza. Sed bienvenido a Troya; sí, por vida de Anquises, Sed bienvenido. Juro, por la mano de Venus, Que ningún hombre vivo puede amar, de tal moctroo Aquello que matar intenta, en tal manera. Dror.rBous

Coincidimos. Oh Jove, dejad que Eneas viva, Si su sino no es gloria de mi espada, Mil veces recorrido el solar circuito. Mas en mi honor, que a tanto emula, permitidle I\{orir lleno de heridas, y que mañana sea. f30

Bienvenida apacible es ésa y rencorosa, Amor noble y odioso como yo nunca he oldo. 1'an temprano, señor, ¿ qué asunto os trae ? ENo¿s

Al rey iba, llamado; mas el p.i-qué, 1o ignoro. Su intento aquí os alcanza: conducir a este griego A la casa de Calcas ; y en ella, devolverle Por el libre Antenor la hermosa Crésida. Flacednos compañía o, si gustáis, Aprisa adelantadnos. Pero pensando estoy (O mejor dicho, viene a mi mente algún indicio) Que alll mi hermano Troilo esta noche se aloja ; Levantadle y decidle que hacia allá caminamos, Con toda la cuestión de que se,trata. Temo Que no seamos bienvenidos. ENras Pienso igualmente

Troílo preferiría que a Grecia fuera 'Iroya, Mejor que a Troya deje Crésida.

I3I

;


Pen"rs

L)ro*rri»ss

Es inirtil ; La inclinación amarga de 1os tiempos Lo eluiere así. l\,larchad, señor, que r,.¿r os seguirnos. Exe¡,s Buenos días a todos.

(Sate.)

Amarga es ella zr su país. Paris, oídme ; Por cada falsa gota en sus venas lascivas, Cayé una vida griega ; y por cada adarme I)e su contaminado Peso de carroña, LIn troyano fué muerto. En sus iabios no hubo Tantas buenas palabras, desde que hablar supiera, Como muertes sufrieron, por ella, 'lrova y Grecia'

P¿nrs

I)ecidrne la verdad Diomedes ; a {e mía, decidme, Con e1 alma de un sano y buen compañerismo, ¿ Quién, a vuestro juicio, mejor merece a Elena ? ¿ Es I'Ienelao o y6 !

I}ouenrs Ambos iguales. persigue, obtenerla merece (Sin escrúpulo alguno de 1o que en ella es mancha), Por tal pena de infierno y tal mundo de peso ; Y vos, ai defenderla, guardarla merecéis (No sintiendo el sabor de su deshonra), Por tal costosa pérdida de riqueza y amigos. El, llorón cornudo, habría de beberse Los posos y las heces de una cuba agoteida ; Como rijoso, vos, en flancos de ramera Os agrada er-rgendrar a vuestros heredelos. Enbalanza ambos rnéritos, ni más ni menos pesan, Mas uno )¡ otro peso aumenta Ia ramera.

Aquel que

lzL

PrnIs

'lal

buhonero hacéis, rroble T)iornedes, Rebajando la cosa qtle comprar deseáis' NIas callados nosotros' una virtud guardamos: Lo que en venta ponemos! no habremos de elogiarlo' Este es nuestl'o (lamin0. (Salen.)

EscsNt

ll

z 'L'royer. P¿ttia en, eustt ¿l,e PÁx¡¡.no. Entr¿m 'lnouo Y CxÉsl»-r..

f'nol¡,o No os molestéis, amor, rlttt ltrilt es l¿t ln¡ríiirtl¿r' Cnlisllr.t

Pzrnls

Bastante amargo sois con vuestra conterránea. r32

lVIi amado, entonces llarn¿rrdr a tri tío Que abra los cerrojos de 1:r ptterta. 1.33


Tnorro

CnÉslP.q

Y a ta carna. x{ata el sueñ. a esos *?:3T;r",

Dulcemente enlazando,tus sentidos,

Como en ei niffo, libre de pensamiento.

EsPera.

[Ias los hombres no esperan"' me hubiese negado' Qué loca he sido. Si aún despierto' alguien Áhor* esperaríais. Oid:

CnÉsml

PÁxn,qno

Adíós, entonces.

(Denfia.) ¿ Todas

1as puertas

aqui abiertas ? ¿' Cómo i'

T'norr.o

Te Io ruego; a la cama.

TRotr,o Es vuestro tío.

CnÉsrpe ¿

Estáis de mí cansado

CnÉstna ?

Tnolr"c

Si atareado el día, oh Crdsicla, despierto Psr la ak:ndra, no alzara impúdicai cornejas, La noclre sofiadora no oeultando estas ¿icfrás, YonofetJejaría.

La peste se io trleve ! Ahora vendrá burlándose' Qué vida me agttarda' (En{ra PÁsorno')

¡

F-á^Npgno

esas virginidades? ¿Qué ha3r? ¿.Cénro van Vür, Oo*"ulla, venid. ¿Dóntle está Crésida?

CRúsrnl

Bien breve fué la noche.

CaÉsme

Andael y que os ahorquen ! Burlón," píearo tío' l{e traéis a estÜ paso' }¡ ltlego asl os burtráis'

¡

'l'norr-o

maldita, que con.los hechiceros se demora, PrT]" Tediosa como infiernc, y huye, si amor la Lrtrsca, Con ala nrás pronta a la ocaiión que el pensamieRto. Enfriaros podéis, y maldecirme. r,?4

PÁxmno ¿A qué paso? ¿ A qué paso? Que os he traído j'o ? r.?.t

1o

diga' ¿A qué paso


CnÉsrna

Exp,cs

Andad, andad. &lal comzón. No seréis bueno, Ni dejaréis a otros.

Buenos días, señor, buenos días'

PÁNo.qRo

PÁNo,cno

i.la, ja ! ¡ Ay, pobre ín{elíz! ¡ pobre capocciol }io ¿ ciormisteis esta noche ? El, pi"*o, ¿ no te dejó dormir ? ¡ El coco se lo lleve !"""

A fe tnía que tttr ¿;Quién está ahí? ¡NIi señor..Eneas! ,-rJ"n,ro"i. ¿Qué nuevas traéis tan temprano?

(Llaman dentro.)

IlNo.qs

No está aquí el PrínciPe "lroilo

CnÉsme ¿ To.?* dije yo ? ¡ Así le al¡r.ier.¿Ln la cabeza! :.Q:ié, va a ia puerra ? Ijuen tío, id " "nr".o.rr. Señor, entracl cle nuevo en mi aposento. ¿ Sonreís y os burláis de una *ul;.;, *iu f

¡Ja, ja!

¿

PÁxr:,qno ¿

Aquí ? ¿ Pué había de hacer aquí Exe"cs

CnÉsln,s

Muciltr Vamos, que está aquí, señor; no 1o neguéis. le irnporta el hablar contnigo'

(Llawan ttentro.)

Con cuárrÍa

urgencia llanlan

entraos. I,Ji media T'roya e¡uiero

?

Tno¿<¡

Andad, que os engafiáis; no pienso en cosas tales. ¡

?

!

a <'rr nlbio

C)s ruegc,, adentro qur. aquí os vit.scll.

PÁxr:¿nt>

yo tal noticia' os 1o Que está aquí, decís ? I'{o tengo a casa' iin,,iu. Po, io que a mí respecta, vclví tarde hacer aquí ? ¿ Qué había de ¿

(,|alen 'I-norr<> y Cnúsrna.) ¿

PÁND.qn<¡

(Yend,o^ltü,eia la ,fuerta.) ¿ euién está ahí ? ¿ eué ocu_ rre ? ¿ pueréis derril:¡ar lu pue.ta ? ¿. eué f,árlf ¿ eué ocurre ?

(Entru Exaes.) I,?6

Ilnc.ls perjudiCómo ? Ea, vaya. Andad, andad, que vais a

él' ltr earle sin daros cuenta. De tan sincero para con aqüí. seriais falso. líacla sabéis de é1, pero traédmelo Vamos. ( Cuarcd,o PÁxP¡'no va u siilir ' entra Txou'a') r37


Tnorro

PANo¿no

¿ Qué hay ? ¿ Qué es to que ocurre

?

Es posible ? ¿ No ya ganada, cuando- ya perdida ? lil ha drr diabXo cargue con Anienor' El príneipe mozo hur.olverse loco. La peste sea con Antenor' Ojalá se biera roto la cabeza. ¿

Exsas Señor, de saludaros apenas tengo espaeio, T-an urgente es mi asunto. Ahi cercá vienen, Con Paris vuestro hermano y con Deifobo, Etr griego Diomedes y Antenor, ya iibre Y devuelto a nosotros ; mas por é1, en cambio, Antes del primer sacrificio, en una hora, Tes¡emos que estregarle a Diornedes [-a seffora Crésida.

(Vwcbe CnÉsme') CnÉsrol ¿

Qué hay ? ¿ Qué es

1o

que üeurre ? ¿ Quién ha estado

?

PÁ¡¡»¿no

Tnorlo ¿

Asl ftl han decidido

¡Ah! ¡Ah! ?

CnÉsmr Exa¡s

Decidme, rni buen tlo

Fria¡no v el consej,o general de Troya, Que cerca vienen, prontcs al cumplimiento.

;

¿'

qué sueede

?

PÁ¡¡peno

Más tierra encirna quiero yo que atrajo tengo'

Tnolro Cémo de rní se lrurlan mis riunfos. Iré al eneuentro. &fi seüor Eneas, El a:zar nos juntó y aqui no me habéis visto.

CnÉs¡pn

Oh dioses, ¿ qué sucede

?

:

Erupas

P.&xoeao

Eien, señor. L.os secretos de tra naturaleza Melror don de silencio tienen. (Salen Tnot¡.o r'38

y

Entra adentro, por favor. Ojalá no hubieras naci«Lr' Sabia yo que sirías 5u muerte' Potrre «xrballero' l'l E6ees.)

peste sea eon Antenor. r39


(-lntist tr,t

CnÉsro.q

)s lo ruego, buen tio, de rodillas, ( )s kr ruego ; ¿. qué sucede ? (

mesar mi cabello, ¿L ¿rtitíi¿rr rrlis rtrejillas' R.on:per mi voz en ll¿rnto )¡ clesttr¡z¿rr rlri ¡let'ltcr

A

D*ndo \¡oces a'Iroilo. No he

cle

(

Pf.Nn.qno

partir, rnaza, debes partir, pues te canjcztn con Antenor. Debes ir con tu padre y separarte de Troilo. Esto será su muerte, esto será su pérdida y no podrá soportarlo.

pallir tlc 'l'rol':t' .Srr /tr rr .

)

Debes

Cnús¡pl

Oli dioses inmortales,

nr-¡

Escnxe III: Troyo. llnte la c&sa ¿le PANr¡'tto' Ent'ran P,tnts, Tuollo, ENras, DnÍnoro' ANrrNon Y Drourons'

he de irnre. P-lrrts

PÁxn¿no

Sí debes. CnÉsro,q,

No, tío ; rlue he otvidaclo a mi pacir:e ; Ile eonsanguinidad ignoro el toque, Que no me allega. amor, farlilia, sangre o alrna

('omr: este dulce 'froiler. \/ r,os, elioses divir.ros, (loro¡ra de f:rlsía haceld mi nombre Si jamás dejo a ]-roilo. 0 tiempo, f.uerza y muerte, Haced a este nri r:uerpo clla¡tto crln é1 queráis, Pues de mi arror la hrme basc ,r, ecliñcio Es tal el centrct tnismo de 1:r tierra, Que to<1o a sí 1o atrae. I)entrc¡ a llorar me vo\..

I)e dia claro es, v la hora fijada Para entregarla a este valiente griego' Ya se apresura. l'Ii buen hermano Troilo' A Ia dama decid lo que hacer debe Y a tal fin dadla Prisa.

Tnorlo

Id a su casa' de entregarla al griego ; he yo Que prontamente Y cuando así la deje entre sus manos, Las juzgaré un altar i -Y Io, tu hermano mismo' sacerdote que all{ su corazón ofrece. (sate..) P¡rnrs

P.4xntno

Vete, sl. r40

Lo que amor es, lo

conozco

;

I4I


PA¡¡n¡no

Mgual

que compadezco, ayudarle quisiera. Señores, servíos entrar dentro.

(Salen.)

es éste' También yo quisir:rn Qué par cle espectáculos ítruÁr. oh, airasón, como canta un decir: ooYaaén, corasón cansafi'a' ¿cómo sin romferte susfiras?

Oh

Escn¡¡¡.

IY : Traya.

Habit¡tción en

actscl

Replícando luego:

tu cl'olor no puedes calmarl¡t con Palabru' n'i. comfañío'

Porgue

de PÁNn,{no,

Rima más verdadera, nunca la hubo' I'{ada tiremos' Ya porque podremos necesitar de una copla semejante' io ,ri*ot, ya 1o vemos. ¿Qué hay, corderos?

PÁNn¡.no

Moderaos, moderaos. CnÉsrr:a ¿

Tnorro

Y de moderación me habláis ?

Paladeo una pena perfecta, hermosa, entera, Tan violenta en sl, como es de fuerte Lo que origen le da. ¿ Podría moderarla ? Si contemporizar pudiese con mi afecto, O para paladar más flaco y frío destilarlo, Correspondiente alivio a mi pena daría. Más heces que mitiguen, mi amor no las conllev¿r, Ni mi pena tampoco, en tan preciosa pérdida.

Crésida, es en mi amor la ptÍeza tan extrema' de mi afán envidiosos' Que los sagrados dioses, ñ".u celo, más vivo que la devoción dada A su deidad por labios frlos, me lo quitan' CnÉsIo.t ¿

(Entra Tnoiro.) PANn¡no

Hay envidia en los

dioses

?

PANonno

Sí, sí, sl, sí. Caso evidente es éste'

Ahí, ahl, ahl viene. ¡Ah, mis dulces pichones ! CnÉslol CnÉs¡oa

¡Oh Troilo, Troilo

¿

!

Es cierto que de TroYa debo irme r43

r42

?


E igual que compadeiza:, ayudarle quisiera. Señores, servíos entrar dentro.

P.dNu,rno

yo quisiera Qué par de espectáculos es éste. También abrazar. Oh coraaón, como canta un decir :

(Salen.)

0h

coraaón, corasón cansado,

¿eómo sin romf erte susPiras?

EscsN.{ IV : Troya. Habitación, en casa de PÁNnqno.

Replicando luego: Porque

tu d'olor no Puedes calmarlo ni comPañia.

con falabra

Rima más verdadera, nunca la hubo. Nada tirenlr¡s'

PANn¡no

porque podremos necesitar de una copla semejante' 1o vemos, ya lo vemos. ¿8ué hay, corderos?

Moderaos, moderaos. CnÉsrn¡. ¿

'l'norro

Y de moderación me habláis ?

Paladeo una pena perfecta, hermosa, entera, Tan violenta en sl, como es de fuerte Lo que origen le da. ¿ Podría moderarla ? Si contemporizar pudiese con mi afecto, 0 para paladar más flaco y frío destilarlo, Correspondiente alivio a mi pena darla. Más heces que mitiguen, mi amor no las conlleva, Ni mi pena tampoco, en tan preciosa pérdida.

Crésida, es en mi amor la pureza tan extrema, Que los sagrados dioses, de mi afán envidiosos, De su celo, más vivo que la devoción dada A su deidad por labios frlos, me 1o quitan' CnÉsro¿ ¿.

Hay envidia en los

clioses

?

(Entra Tnono.) P.Át{»¡no PANoeno

Ahl, ahl, ahl viene. ¡ Ah, mis dulces pichones

!

Sl, sí, sl, sí. Caso evidente

CnÉsr»¿

CnÉsrna

¡Oh Troilo, Troilo

!

¿

r42

es éste.

Es cierto que de TroYa debo irme r43

?

Y¿r


TRorro

EuBrs

Es odiosa verdad.

(Dentro.) Señor, ¿ está la dama presta CnÉsroe ¡

Cómo

"l-norlo

! ¿ Y también de Troilo

?

de

0íd, que os lIaman. Así, dicen, el Genio

grita a aquel que entonces,morir debe' noguáá sean pácieni"t ; ptot'to habrá de ir ell¿t'

,¡/á,,,

'fnoiro Sl, de 'froya y

?

Troilo.. P.4Noln<¡ este Dónde están mis lágrimas, lluvia' para calmar iriento? Que si no saltará de níz mi corazón'

CnÉslon ¿

Eso es posible

¿

?

(Sale PÁr'rnnno')

Tnorr,o

E ir:esperado. eue injuria de Ia suerte La despedi da aparta, con tosquedad empuja Todo sosiego, ruda priva las bo.n, Dq encontrarse o.tra vez, impide por la fuetz¿¡ El apretado abrazo y ahoga cualquier voto Al nacer de nuestro aliento entrecortadc¡.

Nosotros, que con tantos millares de suspiros Nos compramos, debemos ya vendernos pobremente Con ruda brevedad y entrega de uno sólo. El injurioso tiempo, tal forájido aprisa, Sin saber cómo, su rico latrocinio hinche ; Y adioses numerosos tal en el cielo estrellas, Con alientos distintos y un beso en todos ellosn En un adiós sin fuerza torpemente los junta, Dejándonos apenas un beso hambriento y úni.co, Desabrido con sal de rotas lágrimas. r44

CnÉsroe ¿

f)ebo, pues, irme con los griegos? Tnorr-o

No haY más remedio' CnÉsroe

Oh lastimosa Crésida entre griegos alegres nos veremos de nuevo ? ¿ Cuándo

!

¡

Tnorro Escúchame,

mi amor. Tu corazón sea firme"' CnÉsrna

¡

Cómo, pues !

¿

Firme ? ¿ Qué opinión mala es ésa ? r45


Tnorlo No ; blandamente de la reconvención usemos, Pues que nos despedimos. Al decir rrfirme», no es que de ti recele, Que hasta a la misma muerte arrojaúa e1 guante En reto de que es tu corazón sin mancher ;

Pero <tsé firme», digo, por comienzo De lo que luego añado; tú sé firme, !)ue entonces he de verte.

Tnolro Amor, oye por qué io digo. De grandes cualidades son los mancebos griegos' Cariñosos, de sí seguros, y colmados De dones naturales, de artes y experiencia. Cuanto la novedad atrae y distrae a la persona. ¡ Ay !, una especie de celos piadosos (Llamadles, os 1o ruego, virtuoso pecado), Me hace temer. CnÉslpl

CnÉsroa

Oh cielos, no rne amáis.

¡ Oh, señor ! Correréis peligros Infinitos e inminentes. Mas seré firme.

Tnorro

Yo haré amistad con el peligro. Lleva esta manga. CnÉsroe

Vos este guante.

¿

Y cuándo he de encontraros ?

'l'norro Muera yo rnuerte de villanp, entonces. En esto vuestra fe no Pongo en duda, Sino mi mérito, ¿rnte todo. Yo no canto Ni bailo 1a sublime lavo1ta, hablo meloso o sé juegos sutiles ; todas virtudes bellas lin que los griegos son prontos y fecundos. Fero puedo decir que cada gracia de esas Cela un diablo quieto y de elocuencia muda, 'l-entando astutamente. Tentaros no os dejéis.

Tnono Sobornaré a los centinelas griegos, Haciéndote visita nocturna. Pero sé firrrie.

CnÉsI»¡, ¿

Creéis que yo me dejaría

'l'norr.o

CnÉsroa ¡

Oh cielos

!

¿

rrSé

r46

?

firme», todavía?

No. IVIas

algo puede hacerse aunque no r47

1o queramos,


Que a veces tal tliablcls sollos para nosotl"osr Ctrando de nuestras fuerzas t*ntu*u, la ilaclueza Corrfiados en su potencia tornadiza. ENp¿s (-

D entro.

) Hermano .Iroilo.

Como en Ilión la de Príamo'

Tnono LIn beso, y separémonos. Penrs (

Denhro.) Hermano llroilo.

Traed con vos aquí a

u,r"rrt":'¡;fjJ;""

Sed bienvenido, Diomedes' Esta es Ia dama que a cambio de Antenor os entreg¿lmos' ia pondré en vuestras manos' señor, allá en la puerta' l¡Iientras que acerca de ell¿t os entretcngo' Noble griego, tratadla noblemeule ; ¿'I mert:ed de t¡i espadir' Que sila,n7s te encuentras Nombrándola I'erás tu vida tan segura

her¡nano

Dróuan¡rs

I)ama hermosa, Ilxcusad esas gracias que aste príncipe espera; Vuestros ojos iucientes y ceiestes mejillas Ilonesto tiato imploran' Seréis de Diomedes I)ueña, y orclenarle podéis ¿t vliestro grado' Tnorro

CnÉsro,t

Señor, ¿ seréis vos firme

?

TRorro ¿ Quién, yo ? ¡Ay ! Es mi vicio, mi falta. l,Iientras que consideración otros pescan con arte, Yo con verdaci obtengo simplicidad desnuda. Astutos doran unos sus coronas de cobre; Verdadero y sencillo, escueta va la mía. No temed mi verdad, que es mi arte de mi ingerrio Ser rrsincero y sencillo», sin que vaya más lejos.

Dntran Ervras, panrs, ANreNoR, Dr͡.oso y Drourons. r48

Griego, para conmigo llo tienes cortesía' ,\rr"igonrordo ei celo del ruego que te trice Grecia' Co,r Is" elogio clc ella' Aprende tú' el de a tus elogios comcr Que tanto excede ella iires inrligno tú err servirla de criado' ']'rátala blen, te cligo, porquc íisí tc 1o cligri ; tcrrilrlt.' Irrres si así no lo liit:ieriis, por: Plttttin tl .,\unque la grarrcle lrl¿tsit tk' Ar¡rrilcs 11' llrolt'jlr lIabria de clegollartt" I )tr'rIl l,;trtis

St:tlor, tlo os ;tllt'rtiis, I)ej:rdnre e1 privilegit¡ tlt: rlli t'slltcLr v tttt'tlsaje P¿ir¿lhablar]ibremente.Cu¿rndocleitquifll€V¿tlárl H:rré según me antoje ; snbed, prittt:i1:e' entonces' t49


Quc rirdenes no cumplo. Tal como valga ella, Así será apreciada i ¡, a lo que en ,*o, i, orden, Por mi honor y mi alma que sélo un no responde.

'Iroya hoy va po1 esa vía' Que la gloria de 'I-'ras su-noble valor, sola caballerla' (Salen.)

Tnorro Vamos hacia la puerta. Escucha, I)icimedes; Esta jactancia hará que os escondáis no pocas veces. Vuestra ,mano, señora ; y mientras caminamos, Ei con.i,ersar preciso a nosotros volvamos.

(Salen TRorr.o, CnÉsln¿ y Dro_ MEDES. Sones d,e trampetcL.)

PÁ¡;oaRo

La trompeta de Héctor. Expls Gastamos la mañana. Por tarclfo y remiso ha de tenerme el prlncipe,

Pues juré por el campo cabalgar precediéndole.

Penrs Culpa de Troilo fué. Vamos en busca de Héctor.

Dnl¡oro

griega' La lisa' Agulrrs' ParRocl-o' E ntr *nAYAx, ü.rflLa.d'a, AcaueNóN, MrNolao, Ulrsos, NÉsron Y otros'

Escexl

Y: Et cant'pamento

Ac.tirtrNÓx

Aquí estás, con galanos y recientes arreos' Anticipando tiempo tu bravura iniciada' Lance tu trompetero aguda nota a Troya' Temible Ayax, que consternado el aire, Atraviese La testa del grande combatiente Y hacia aqui le apresure.

Av¡x Trompeta, ésta es mi bolsa' Hiende tus puhnones, tu instrumento de bronce ; Sopla, bribén, hasta que curva tu mejilla' Al cólico del Aquitón hinchado exeeda' Vamos, tiende tu pecho, broten sangre tus ojos' Que estás llamando a Héctor' (SPnes d'e trom$alu')

Vayamos préstamente. ENres

Sí, con fresca prontitud de desposado, los pasos de Héctor serviremos de escolta,

A

t50

Ur-rsus

No hay respuesta ninguna. Aún T5T

es temprano

el dla'


NÉston

AceuuNóx ¿

No es aguél Diomedes con la hija cle Calcas

?

NIuy galante consejo. Doy principio Va de parte de Néstor.

;

U¡-rsss Slo él

es; lo

reconozco por el aire,

Que en sus plantas se yergue, porque e1 ánimo I-o levanta, aspirando a abandonar la tierra.

Entra DróuBnes co¿ CnÉslp¿.

ABurlos Bella señora, os quito ese invierno del labio Aquiles os da la bienvenida'

;

1\¡InNBr¡,o

De besar, una vez, buenas razones tuve' Ac¿¡ro¡+óx ¿.

Es Ia señora Crésida

P¿:rnocr-o

?

Dróuenes

La

misma.

Pero no sotl razones para besar ahora, surgiera Que así con s1t osadía Paris Y asi de vos vuestras razones dividiera'

Ulrsns ActMpxór{ Sed bienvenida eutre los griegos, amable dama.

sujeto' ¡Bilis mortal, de nuestras burlas único cuernos

Por quien testas perclemos para clorar sus

FtrÉsron

Nuestro general os saluda con un beso.

P¿lnocr,cr

Por hlenel¿ro era aquet beso, que éste Un beso de Patroclo

es mío ;

Ur,rsus

Sólo particular es la atención ; porque sería Mejor que en general se la besara. 152

Moxor¡o ¡

Arreglo bueno es eso ! r53

!


MoNnuo

ParRocl-cr

En la frente me dais.

Paris y yo, por él besamos siempre.

CnÉsr»rr

No por cierto.

MBNpreo

He de obtener mi beso. Señora, vuestra venia. Ur-rsrs CnÉsroe ¿

Es dar o es recibir, cuaudn se besa ?

Bien desiguales son, vuestra uña y su cuerno' demandaros? ¿Puedo, amable señora' un beso CnÉsrol

P¿rRocr,o

;

no hay diferencia. Eso tomo por regla. Vuestros labios dan beso inferior al que llevan ; Por 1o tanto, no hay beso. Ar¡rbos

Bien podéis. Ur"tsus

Me gustarla. CnÉsro¡

iVIrNnr,a<>

IVIás os

doy yo, que ofrezco tres por uno.

ur-tsBs

CnÉsrne

Un hombre sois sin par; dad pares o ninguno. MrNur¡,o ¿

Pedídlo entonces.

Hombre sin par ? Sin par es todo hombre.

Entonces, por el favor de Venus, dádmelo Cuando Elena vuelva a la doncellez y a Menelao' CnÉslp,q

En deuda estoy con vos ; reclamadle a su ticmpo'

CaÉsrna

No, Paris no lo es, y la cosa está clara

fJLrses ;

Pues pares é1, vos nones, os lleva la ventaja. 154

Para mi dla, que e§ nunca, queda el beso' f

.l.l


BNrors

Drolcurrs Señora, una palabra

;

vuestro paclre os espera.

(f)lor,rnnes cond.uce alwera a CnÉsrnl.)

Persiguiéndose, o los sePataremos Por cualqui er voz u orden de la liza? Héctor así Pregunta.

NÉsron

Mujer bastantt:

Salud, asambiea de Grecia. ¿, Qué ltonores han de darse A aquel a quien victoria ordene ? ¿ Es vuestro propósittr Proclamar vencedor ? ¿ Irán los combatientes Hasta el llmite mismo de 1o más extremadcr

.i'iv¿t.

AcllunNóN

Uusns ¿

Vergüenza da de ella. Sus ojos hablan, sus mejillas, sus labios, Y hasta su pie. Su alma descarada asoma Por cada coyuntura e impuiso de su cuerpo. Oh, estas encontradieasr tan ligeras de lengua, Que an'tes de Ia ocasién lanzan"labienvenida. I-as tablas de su mer:te de par en par las abren Ante ei primer iector curioso, ábandonándolas A Ia oportunidad en gaje impuro, Como hijas del parrido.

Cómo prefiere Héctor

?

ENo.cs

No

tre

impotta'

t'

aceptatá las condiciones'

ABuIi.rs Propio es eso de Héctor, y 1o hace seguro, Con un tanto de orgullo y menosprecio grande Del otro combatiente. ENB.cs

(Sones d,e trontpeta ad,entro. 'I'oDos

La trompeta treryana.

)

Señor, si no es Aquiles, ? nombre vuestro ¡; Cuál será

Apurlos

Ac¡,mBNó¡¡

Allá viene la tropa.

lintrun HÉcrcln, drlnsclo, ENEas, Tnorro, y otros troyanos can su séquito. t,lÓ

Si no es Aquiles, EuBns

Aquiles es. Y oídme, en todo caso' Con extremosidad de grande y de pequeño' r<7

nada'


En Héctor sobresalen el valor y el orgullo;

Casi inconmensurable uno, como et toáo . Vacío el otro, com,o la nada. Sopesadle, 9ue cortesía es lo que parece oigullo. De igual sangre que Héctor pro."d" Ayax, en parte F-or amor de la cual, en parte, Héctor sá ausenta ; Y en parte, el corazón, la mano y Héctor, vienell l,-rente a este caballero, griego y troyano-en parte.

LI¡.IsBs

;

Apurr,as ¿

Combate virginal, entonces ? Oh, ya os adivino.

(Vuelae Drounors.) AcelroNów

Aquí está Diomedes. Andad, buen caballero, Y hablad por nuestro Ayax. Tal el señor Eneas Y vos el orden de la lucha concertéis, Así sea; o bien escaramuza,

De Príamo es el hijo menor ; buen caballero' Sin par, bien que no maduro, firme de palabra' En hechos elocuente y sin hechos su lengua ; De provocar, difícil, y de calmar, si pr.ovocado ; Su mano y cotazón ambos francos v libres' Pues da 1o que posee y muestra lo que piensa' l\{as no hasta que el juicio orienta a sus favores' l{i con su aliento exalta desigual pensamiento' Varonil como Héctor, pero más peligroso' Pues Héctor, en su fuego colérico, aún cede Ante tiernas razones; y éste, en la refriega' Más que el amor celoso resulta vengativo' Su nombre es Troilo, y va con él erguida Esperanza segunda, bella en bulto, tal Héctor' Eneas asl dice, que al mancebo conoce Palmo a palmo, y en recatado espíritu, En 1a gran Ilión, así me 1o explicara' d,e llamada. Lucl¡'an' HÉcron Y Av.tx')

(Toqwe

O sin cuartel. Parientes son los luchadores, ello acaba la lucha antes de dar los golpes.

Y

(Avax y HÉcron entran en liza.)

AcauBNóN

Han entrado en acción. NÉs:ron

IJr.rsBs

¡Anda, AYax, resiste

Ya se enfrentan.

'fnollo AceMa¡.róN

¿

!

Qué troyano es aquél que tan fuerte parece r58

Héctor, estás dormido ?

¡ Despierta !

r(o

;


AcqnEwóx ¡

Eso

Bien sus golpes dirige.

es,

Drólrrpes Debéis patat. (Toqwe de allo

)

Honorcs se te rirrdan, Primo.

ENees

Por

.

Que no te dejaría un só1o miembro grie¡;t» Donde mi espada huella no trazara De nuestro fiero feudo. Mas 1os justos dioscs i\trer quieran que una gota' préstarno de tu lttittlrt', h{i venerable tia, por mi mortal espada Fulese vertida. Déjame que'te abrace. Por el dueño del trueno, robustos brazas tiencs ; Asi desea Héctor que le caigan encinra.

príncipes, basta.

Avax Gracias, Hét'tor'

Avrx Aún no estoy templado; luchemos

nuevamente.

Hombre eres tú bien moderado

y

generoso

;

Vir¡e a rnatarte, primo, así obteniendo Renombre grande, ganado por tu muef,te.

IJrcllrrurs

HÉcrot

Como a Héctor le

HÉcron Ir{o lucho más, entonces. Eres, señor, hijo de hermana de mi padre, Un primo hermano de la estirpe de Príamo, Y obligación de nuestra sangre impide Cruenta emulación entre nosotros.

Si esa tu rrlezcla, troyana y griega, fuese Como para decir : r<Toda esta mano es griega ; Pero ésa, troyana. De esta pierna los nervios Son griegos; troyanos, éstos. Mi materna sangre Va en la mejilla diestra ; y en la siniestra, Guarda la de mi padre», por Jove omnipotente, t6o

tr{i el admirable lttreoptolemo mismo (Sobre cuya cimera con su sí más alto Grita la fama rrEs ébr), atreverse pudiera A per-lsar nue\¡o honor, arrancándolo a Héctor' ENB.qs

Expectación por ambos lados aquí hay Sobre qué más haréis. FIÉcron

Qtie

etr

fin

Respondemos a ella es un abrazo. Ayax, bien Io paséis.

r6t


Ar"¡,X

Sr con ruegos pudiera hallartriunfos (Como ocasién, bien rara tengo), pedirfa A mi famoso primo que venga a nuestras tiendas'

Pero no es esta bienvenida. )lás t'llrro, os rligo pue a pasado y futuro escombr¿¡n l¿ts l'ttitl¡ts Informes, las vainas del olvido ; Pero verdad y fe, ai momento preselll(r' Prrramente aclaradas de vanas disensiont:s, 'I'e dan, con prokridad más que divina, <ie1 propio corazón, la bienvenida, Héctor.

Dréupoas Agamenén asl lo quiere, y el gran Aquiles Anhela ver sin armas al valeroso Héctor'

HÉc'ron

'I'e 1o agradezco, Agamenón augusto.

HÉcron

Ac¡.r,toNóN

'lroilo,

Eneas, llamad aqui a mi herm¿rno Y enterando de esta entrevista amistosa A quienes nos esperan en el bando troyano, Decidles que regresen' Dadme la mano, primo; A comer voy contigo y a ver tus caballeros'

(,4 TnoIlo.) No menos para vos, mi afamado troyancl' N'InNsr.\o

I-a bienvenida de mi regio hermano hago mla. Pareja de bélicos hermanos, bienvenidos.

Avex

El gran Agamenón a nuestro encuentro ahí

HÉcron

r'iene" ¿

A quién responderemos

?

HÉcton I-os más notables de ellos dímelos uno a uno, Con excepción de Aquiles, porque a éste mis ojos Hallarán por su bulto tan grande y poderoso.

ENBas

A1 noble Menelao.

HÉcron AcameNóN armas !, bienvenida os da uno ¡ Varón digno de Que de tal enemigo quisiera verse libre.

t6z

¿Vos, mi señor? Por el guantelete de Marte, grrrcirrs' No escarneced que el voto menos vulgar preficrir : t6J


Vuestr¿r quond.am mujer aún jura por el guante de Venus. Ella está bien, pero no me pidió que os saludase.

Exnes Este es el viejo l§éstor.

HÉcron

MnNpr.eo

IIo la nornbréis, señor, que es mortlfero

asunto.

HÉcron

Déjame que te abrace, buen cronicón antiguo, Que cle mano del tiempo tanto caminaste' Néstor reverenciado. estrecharte me ategra'

Perdonadme si he ofendido. lVÉsron

vi, troyano impetuoso, ,{yudando al destino, cruel camino abrirte Entre filas de mozos griegos; te vi luego, Ardiente tal Perseo, corcel frigio hostigando, Descleñar no poca presa y rendimiento, Cuando tu amenazante espada suspendlas en el aire, Sin dejarla caer sobre el caído. Y dije a algunos que cerca de mí habia: «rMirad, alláva Júpiter, vidas dispensando.» Detenerte te he visto, para tomar aliento, Cuando, en clrculo los griegos, te encerraban, Tai luchador olímpico. Todo eso 1o he visto, I{as nunca tu figura, de acero recubierta, Sino hasta ah,ora. Yo conocí a tu abuelo, Con quien luché una yez, y era un buen soldado ; Mas por el grande Marte, que es capitán de todos, Nunca a ti te alcanzó. Que un anciano te abrace, Valeroso guerrero. ¡ Bien venido a estas tiendas !

NÉsron

Ojalá que mis brazos en lucha te iguarlaran, Como luchan contigtl en cortesía.

Muchas veces te

t64

HÉc'ron

Ojalá que pudieran. NÉs'¡on

¡Ah!

Por esta barba blanca, que te enfrento mañana' Pero sé bien venido, que al fin llegó mi hora'

Lllrsrs Ahora me asombra que aquella ciud¿rd exista, Pues que está entre nosotro§ su columna y cimiento' HÉcron Señor Ulises, vucstras f¿rcciones bien conozco ; y troyáno hallarr¡n muerte ¡ Ah !, más cle un griego vi yo pai vez primera Diomedes a vos y Desde que ¿r En Ilión, cuando de embajador llegasteis. r65


HÉcron IJLIsss

llntonces os previne, señor, 1o que vendría ; Y está mi profecía sólo cumplida a medias, Que esos muros, de vuestra capital frente insolente, Ilsas torres, cuya atrevida cima besa nubes, Han de morder el Po1vo.

¿ES éste Aquik:s

?

ABurr-rs

Aquiles stiY'

HÉcros Erguíos, os 1o ruego

;

quiero veros.

Agurres HÉcl'on

No debo daros crédito' estár-r ahí e1los Pues ; y creo, modestamente, que caiga costaría frigia Que cada piedra Úna gota de sangre de los griegos. Todo el fin'lo co-

C'ontemPta hasta saci¿trte'

HÉcron

No, que Ya he

acabaclo'

rona,

Y el viejo árbitro comitn, el tiemPo, Pondrá térr¡rino un día. Ur,rsos

Agums vez te miro' I3ien breve eres. Ntas yo segunda i^l ,i a comprarte fue'a, miembro a miembro'

En sus manos, Pues, queda. Sereno y valeroso Héctor, bien venido; Después del general, os ruego que vengáis A verme y festejar eonmigo allá en mi tienda'

Agurrrs Oh, no, señor LIlises, que os he de anticiparos' Héctetr, mi vi,sta alimenté contemptrándote ahora, Y con medida exacta, Héctor, te he Ieído, Notandei coyuntura a coyuntura.

HÉcton

juego' quieres leerme todo e.." t-,uy más en mí c1e io que tú comprendes' eo, qué con tu mirada asi me oPrimes ? ¿,

Oh, como a libro

cle

,\gullns Deciclme, cielos, ¿por qué parte del.cue.rpo

Habrécleelestrtrirler¿,Esaquí,ahí,allá?¿,I)órltlt., Por dar un nombre.a ta local herida' f67

t66

;


Y distinguir asl la misma brecha,

aquella

Que vié salir el alma de Héctor ? ¡ Decid, cielos

HÉc'ron !

Permitid que os veamos en Ia liza ; Mezquina guerra hubimos clcsdc que vueslra ayttda A los griegos negáis.

HÉcron Descrédíto sería de los dioses, hombre vano, Responder tal pregunta. Yérguete nuevamente; ¿Cazar mi vida crees cosa tan fácil, Como para marcar tronitamente ahora Dénde habrás de matarme ?

:\1¿ururis

¿.'l'ti tnc lo pides, IIrr«'tor'? Te encontraré urañan¿r, ftroz t:otrlo l¿r l'ntlcrl(1 ; Pero esta noche, amígos.

Agurrns

Sí, te digo.

HÉcron

HÉcron

Rien está

Aunque al decirlo un oráculo fueras, No podria creerte. Guárdate en adeiante, Forque ni aquí, ni ahí, ni allá, habré de herirte, Pues, por la fragua que for:jó el yelrno de Marte" 'I'e mataré por todos lados, sí, una vez y atra. Y vos, prudentes griegos, perdonad tal bravata, Que su insolencia extrae necedad de mis labios; Pero yo igualaré mis palabras con hechos, Y si no, que yo nunca...

;

ahora,

tll

mano.

AcnueNóN

Primero idn pares de Grecia, hacia mi tienda, Que allí festejaremos f odos: luego, Tal como la conveniencia de Héctor lo permita Y la largueza v:uestra, uno a uno invitarle. Redoblen Ios tambores, resuenen las trompeteis' Y que este gran solclado su bienvenida tenga. ,

'

Avax Ittro

(Salen todos, tnenos'lno¡rc¡ y Ultslis.)

os enojéis, primo.

Y vos, Aquiles,

dejaos de amenazas, Hasta que os las deparen accidente o propósito. Ya Héctor os dará quehacer a diario, Si ánirnos tenéis. El consejo supremo : Puede apenas rogaros que con él os midáis. t6E

'l'RoIro ,

Decid, señor Ulises, yo os lo ruego, ¿ En qué parte del campo vive Calcas r69

?


UlrsBs

En la tienda de

n,Ieneiao, príncipe

'froilo,

X)onde con é1 Diomedes esta noche festel:a, Sir-r que éste al cielo ni a 1a tierra mire, Só1o atentos sus ojos a la vista amorosa

ACTO V

Dt' Crésida la bella. RscnNe

'fnorr«r

Señor, rnandadme. Igualmente, decidrne : ¿ en cuál estima Crésida estaba en 'Iroya ? ¿; No tuvo enamorado Que llore allá su ausencia ?

Agutras Esta noche su sangre tcmplo con vino griego Y con mi eimitarra 1a enfriaré mañ¿rn¿r' Vamos, Patroclo, a festejarle hasta ler sumo' P,rrrnoclO

Aquí viene Tersites.

(Entra Tanst'r'os.)

1-Rorlo

Señor, al que se ¿rlaba rnostrando cicatrices, Sók¡ mofa es debida. Señor, ¿queréis guiarme? Amada fué, y amaba ; ílma y es amada; Mas die¡rtes de fortuna en dulce amor se clavan.

kt

tiend'a de A2utrns ' Enllan, APunas 1 P.\'l'«ocro'

Señor, mi ctreuda para vos, ¿. tanta serla Que, después que ]a tienda de Agamenón dejemos, Me conduzcáis a1iá ?

tlusrs

Iz Et carupanrertto griego' Ante

Aputrlis Qué I'ra,v, entrañas de 1a envicli¡r Rancia horn¿icla cle la naturaleza, ¿.hay algo ¡tttlvo? ¿

i)

'I-ens¡rus

Sí, pintura de lo c¡ue pareces, ídolo de ador¿tclort:s cios. aqtrí ha-v ttna cartfl Dírra ti'

Agullris ¿

t70

Dc dónele, fragmento

?

t7I

I

t(l-


Pernocro

TnRsrrps

Cómo, condenado saco cle envidias, con esas maldiciones ?

Pues de Troya, plato colmado de tonto.

¿

qué quieres decir

'l'BRsrres

Parnocr,o ¿Quién tiene sonda para el valor de Aquiles?

¿.

Es que te maldigo

?

Parnocr,o

No, barril ruinoso; no, informe perro hijo de p"'

Trnsmps

El

estuche del cirujano o la herida del paciente.

Tnnslrrs PRrnoclo

a qué te exasperas tú, ociosa e insignificante madeja de seda sin labrar, parche de ¿,

Bien dicho, Adversidad.

¿

Y a qué vienen

esas gracias

?

Tnnsrrps

Cállate, por f.avor, mozalbete, que tu charla no me estimula. De ti se piensa que eres el lacayo rnacho de Aquiles.

No ? Pues entonces'

tafetán verde en ojo malo, tlorla para escarceia de manirroto ? ¡ Ah, y cómo está apestado el pobre mundo con estos mariposones, diminutivos de la naturalezal PRrnocro

¡Afuera, bilis

!

P.qrnocro ¿

El iacayo macho, bribón

?

¿

Qué es eso

TpnsrrBs ?

Tansrrss Su puto. Anda y que las podridas enfermeclades de1 sur, retortijones de tripas, quebraduras, catarros, cargas de

piedra en los lomos, apoplejías, perlesías, ojos sanguinolentos, asaduras corroídas, pulmones pasados, vejigas purulentas, ciáticas, roñas de las manos, ma1 incurable de ios huesos, tiña petada, caigan y recaigan sobre tales posteriores descubiertas. r72

¿

¡Huevo

de pinzón

!

Agulrrs Patroclo mío, está contrariada enteramente Mi gran empresa en la batalla de mañana. Aquí una carta hay de la reina Hécuba' Y prenda de su hija, mi enamorada hermosa, Con reproches y lazos que me atafl, a un tiempo, 'A una promesa que yo hice ; y no habré de romperla' Griegos, caed ; fama, ceded ; honor, quedaos o idos ; r73


I\,{i prornesil m¿tyor es ésta, y a ésta sigo. Vamos, vamos, Tersites, ayuda a ornar mi tienda Iista noche en convites 'toda entera se emplea. Adelante, Patroclo.

Ac¿ueNóN ;

Vamos descaminados. Av¿x

Iño, es más lejos;

(Salen Apulms y Perncicl-o.)

Allí,

donde vemos las iuces.

TBnsrrns

Con sangre de más y cerebro de menos, pueden vo[verse locos esos dos; porque si tal les ocurre con ceretlro de más y sangre de menos, seré yo cutandero de locos. Ahí tenemos a Agamenón, buena persona bastante, q-ue gusta de pájaras y tiene menos cerebro que cerilla en 1os oídos. Y esa bonita metamorfosis de Júpiter, el toro de sti hermano, estatua original y oblicuo monumento de cornudos, ahorrativa herradura de cuerno y, en cadena, colgando de la pierna del herrnano, tiene, le tornaría el ¿ en qué forma, si no es en la que ingenio doblado de malicia y la malicia impulsada por el ingenio ? En asno, poco sería ; porque tan asno es como buey. En buey, poco sería; porqtte tan buey es como asno. Ser perro, mula, gato, mofeta, sapo, lagarto, mochuelo, milano, arenque sin huevas, poco me importarla ; pero ser Menelao... Contra el destino conspiraría yo. No me preguntéis 1o que quisiera ser, de no ser Tersites, porque así como no quiero ser piojo de leproso, tampoco querría ser Menelao. ¡Anda ! ¡ Espíritus y llamas !

(En|ran HÉcron,'fnorlo, Avax, AceurNóIv, IJltses, NÉsron, MoNBr-ao y DIounDr,S, con luces.,)

r74

HÉcron

Molestia os doY. AY,qx

No, ninguna. Ur,rsBs

Ahí viene él para guiaros. (Vuelt;e Agunas.) ABurr,os

Gran Héctor, trien venido;

y vos, príncipes todos'

Ac¡¡rBNóN

Ya, príncipe de Troya, buenas noches os digo Ayax manda la guardia que os escoita' HÉcron Gracías,

y

truenas noches al general de Grecia' r75

;


u¡,¡sl:s

i\tlmvrr.eo

Buen¡¡s noches, señor.

A

HÉcron Buenas noches, mi señor Menelao.

&Ii señor excusado ! Mi señor, dice. ¡Ah sunlidero, mi señor desagüe.

'llnoll<; Señeir bueno, me honráis.

Tpnsrrns ¡

(-4 Taorro.) Seguid su ¿ttrtort'llit ; nlarclttt 1a tienda de Calcas. Os haré comp;tñlit.

! Mi señor

HÉcron Entonces, buenas noches.

ABurr.rs Euenas noches a todos,

y bienvenida a un tiempo;

A quien parte y quien queda.

(Sale DIotttB»Bs. Llrrsrs Tnorr,o Ie siguen.)

Y

Agurlns AceuBNóN Buenas noches.

(Salen AceunNóN y Mrxor.aor)

Venid adentro de mi tienda.

(Salen ABurlrs, HÉcron, Avax

Agurr,rs Se queda el viejo Néstor; vos tarnbién, Diomedes, Dad compañía a Héctor por una o por dos horas. Dlonraoes

Señor; no puedo; un asunto importante Tengo, y ésta es la ocasión. Héctor, buenas noches. HÉcron Dadme la mano. r76

y

NÉsron.)

Tnnsrrps Ese Diomedes es un pícaro de corazón falso; un injustísimo bribón. No pondría yo más confianza en é1, cuando mira de reojo, que en una serpiente cuandtr silba. Gastará la saliva en promesas, como sabrteso ladrador; mas cuando cumple algo, los astrónomos lc¡ predicen, por ser portento, ocurriendo cualquier mudanza, que el sol recibe a préstamo de la luna cuandtr Diomedes guarda su palabra. Mejor d.ejo de ver ít Héctor que dejo de seguirle a é1. Dicen que tiene unÍt r77


del traidor C¿rll)r()stitlll¿l t r(),\'¿lll¿l Y quc usa la tienda más ! ¡Ltrclrt-os nada y -Nl(' v()Y dctrils. ¡Lujuria sin l'rt'rro solt todos !

('rs.

"l'nol,t-r Crésida sale a verle.

(Sula.)

L)roun»rs Cómo estáis, mi pupila

¿

IiscnNr II t lll cam'pumenLo g'rtego' Anlc lu tienda dc C:\LC¡\s' IInLra Dloltr»ns.

CnÉsllr,t

i\liriid, rni buen guardián. 0íd una palabra. ( Cucltich.e un

I)rortpoBs ¿

puién

and¿r ahí ? ¡ Eh, decidme

.) ¿ Quién

1lama

'

)

'l-«»xr !

Así, tan familiarmente.

C,lrcrs ('DenLro

?

Urrsrs

?

Con cualquier hombre canta ella de in-rproviso.

I)roltBnns i)iomecies. Sois Calcas, n.rt

tiguro' ¿'Y vuestra hija?

f'BnsnBs

Y con c'i1a cualquier hombre, si 1e tom¿¡ 1a tónica. ¡ I'.stli notada

!

Cl.,rrt;.rs

l)ronr¡»Bs

(DenLro.) Sale a encolltraros.

(Entrtut, 'lr<orro Y L, lrsus' clued,anclose tt distanaia.'l-uRsirEs ¿¿s sigue.)

¡. Recordaréis

?

ClnÉsIoa ¿ Recordar ? Sí.

Uusns Quedaos dortde

la antorcha no prieda descubrirnos' ( lintra CnÉsrn,r') tf¿J

DrouBons Hacedlo, pues.

Y

a

vuestra mente las pallrllrlrs sr' ,ritls-

ten. r79


Tnorr,o ¿

Qué ha de recordar ella

CnÉslBa

Te ruego no me obligues a cumplir 1o jurado; Griego rnío, pídeme cualquier cosa, mas no esa.

?

Lrr,rsrs Escuchad.

Dróueir'ns CnÉsro¿

Adiós.

Meloso griego, no más a las locuras me tentéis.

¡'Iente, paeieneia

'FeRsrre s ¡

Picardías

'I-*.orro !

!

Uusrs

DrolrB»rs ItJo, pues entonces...

¿.

Cómo así ?

CnÉsIo¡,

Dejadme que os

1o

CnÉstna

diga.

Diomedes' '.

Drortror:s ¡ Bah

Drouroos

! ¡ Bah ! Dejaos de cuentos. Sois perjura.

No, no; adiés. No más ser bufdn vuestro.

CnÉsrn¿,

'I-norrro

A fe mía que no puedo. ¿pué queréis que yo haga?

Quien te exeede lo es.

Trpsrrrs

CnÉ.srne

A1gún pase de manos, para abrirse en secreto.

En vuestro óído, una

DronBnrs ¿

Qué jurasteis que habríais de otorgarme r8o

'I-norrro ?

¡Oh perdicién, loeura I r8.r

Palabra.


'ln«rtro

Ur,rsps

Os inmutáis, príncipe. Vámonos, lr-r suplico Si no, vuestro disgusto agrandarse podría I)c colérico rnodo. Lugar este arriesgado, Gr¿lvísima la hora. Idos, os encarezco.

;

()h m:rrchita vercl¿rd ¡

¡'

f'n< ¡rr.cr

Llómo, señor

te

aPena

?

Por

[ovtr,

Quc he drr lelrer pat:iencia.

Uusns

No, rni señor ; ictos, insisto.

;

.Cntislltn

r,enid c:onmigo, príncipe. ¡

(iuardihn ! ¿. Córrro irsí, grit'go

'I"nt¡rlo Quédate, te

1o

ruego.

Dr(rr,lrprs

¡llah ! ¡Bah ! Adiós. No jugáis limpio.

L rrsps

No

; no tenéis paciencia.

CnÉsroa

Estáis t'quivot:zido. Accrcaos nLlevamente'

Tnorro Queclaos, Por e1 i¡rfierno y sus tormentos todos,

Qur

r-ro

diré palabra.

ltrrsEs No podréis resistir, scñor. 'l'emblando estáis ¿. IrIo os iréis ?

Drounors

Así, pues, buenas

;

'l'RoILrl noches. ¡

En la rnejilla lo acaricia !

CnÉsroa

No, que os marcháis coléricr¡. tBe

i)

'l'nott-o

!

Gran ruina corréis

eso

L.llrsas ¿

¡ \{irad, os ruego

\'

!

LIusos Vamos. r8,1

?


'lnor¡-o

'l'nolr.o Quedaos. Por Jave que no dire palabra. Entre mi voluntad y las ofensas, hay La paciencia de guardia. Quedaos un momento.

ItIi señor, no temáis. I.{o seria yo mismo,

ni tendria entendimiento

De mi sentir ; que todo soy paciencia. (Vuehte CnÉsloe.)

Trnsrrus 'I-nnsrrBs

¡Cémo cosquillea a esos dos el diahlo Lujuria, con su gordo trasero y dedo de batata ! ¡ Calienta, lascirnia, calienta

¡Vamos, la prenda

!

¡

Vamos, vaülos, varnos

!

!

CnÉsri¡l

Drouo»os

Diomedes, tomad. Guardaos esta manga. ¿

Consentiréis, entonces

?

'lnotro CnÉsr»a

A fc mla que si,

ea.

Oh, hermosura.

¿

Adénde está tu fe ?

Si no, nunca me deis erédito. [Jr"rsns

I)romrnns

Príncipe...

Como prenda, dejadrne entonees algo.

'I"nollo Paciente debo ser. En apariencia

al

rnen.os.

CnÉsrol CnÉsrp,r

Voy a buscaros una. (Sale.)

lJusrs

Aqul veis esta manga; c«tntempladla

despaeio.

'I'norlo Cómo me amaba... ¡Oh falsa moza! Ilevolvédmcla.

Pro.metisteis paciencia. IE4

¡85


I)rouootis

Drontrr¡ns ¿

I)e quién era ?

Vucstr'«r cor¿¡zón tengo,

)' esto le siguc.

CRÉsIt¡'r

No importa, pues que de nuevo por la uoche, m¿rñana No he de verte Ni me visites más, l)iomedes, te 1o ruego.

es

'I'Rotr.o

trla. Pacirnci¿r he prometido.

CnÉsrp¡. 1'sRsrrBs

Aguza ahora. Oh piedra de afilar, bien dicho.

No ha

dc, ser

;

no,

¿r

fe mía.

Otra cosa he de daros. Drouu»tis

I)ronrr»us Esa cs

Ha de scr mía. Cnúsrpzr ¿. Esta decís

vltestra, I)iomedes

1a

que 1'o eluiero.

¿.

De quién era

?

CnÉsloe

i,

No importa. I)rc)ucnss

l)rónB»ns

Sl,

esa misma.

('rrÉs¡r¡,r

iVosotrris, clioses toclos! Oh lirrda, linda prenda 'i'u dtletño )¡at't' ¿rhora t'tr su ler:hó, pensando I'.'n tiv t.n nrí.'l'orlr;r rrri gunrrte \'. con.srrspiros, Ltr d¡r crr recueldo delicaclos besos, Como te beso vri. No ; ¡r() lle Ia arrebatéis, Que quien la llcr,a, mi cor¿.rzórr lieva con ella. i86

Vanros, decidntc de quién cla. CRÉstn,r

I)e uno (]ue me ¿tltraba más quc'iros me ¿imafels. Pero ya vuestr¿I es ; tomadla. I)romp»as ¿

x87

I)e quién era'i


1'rnsrtps

CnÉsrna

Por esas que allá veis, doncellas de Diana, Y por ella también, que no puedo decíroslo.

Ni, por Plutén, a mí. XtIas eso cle que tú tlo gustils, Es lo que más me place. DromepBs

Dróurnos lVlañana he de llevarla sobre el yelmo,

El alma iastimando de quien no la

Entonces, ¿vengo? ¿Y a qué hora'l

dispute. CnÉs¡rrs

Tnorro Aunr¡ue lueses diablo Habría de disputarla.

Sí, venid

y en tu cuerno estuviera,

i

i oh, Jove !,

Venid. He de ser confundida. Drómpors

CnÉsrn¡

Pues adiós, hasta luego.

Bueno, hecho está, y pasado. Y, sin embargo, No creo que cumpla mi palabra.

CnÉsIpa

I)rourr¡ns

Buenas noches. Os ruego que vengáis.

Adiés, entonces,

(Sole Dromr»ns.)

Que más no burlarás a llir:medes. CnÉsr¡r¿

No os vayái.s. No digo una palabra Que en seguida no 0s punce.

'I-roilo, adiós. Ur-ro de mis ojos aún te mira; lVlas con mi corazón el otro ya divisa. ¡Ah, pobre sexo el nuestro ! Esta falta tenemos, Que error de nuestros ojos conduce al pensamiento Y 1o que error conduce, errar debe. En consecuencia, Mentes a que ojos guían, llenas son de totpeza.

Dro¡,¡eDas

(.Sale CnÉst».t.)

No me agrada este juego. ¡8E

tBq

;


'l'pnsrrrs

[J

t.ls¡is Oicrt¿rurcnte (luc estuv().

[Jna prueba mayor no podrá declararnos, I)e uo clecir: ,rEn ramera mi mente se ha tornado'r¡

'l'noIr<r

LIusrs 'l'odo acabó, señor.

¡Cómo

! NIi negación no es prueba cle locura.

'fnorlo LIusBs

Sí. I

IrisBs

Ni la mía, señor. Y aquí estuvo ahora mismo.

Pues ¿ a qué cletenernos ¡'

Tnorro ]rara darle a lri alma algún rccordatorio De todas esas sílabas que aquí se pronunciaron. Pero si digo 1o qtle esos dos hicieron, ,\1 publicar verdacl, ¿, no mentiría ? Asentacla en n'ri pecho arin erstá la creencia, Unzr esperanza lan obstinada y fuerte, Que cambia e1 testimonio de los ojos y oídos, 'la1 si engañoso fuera ei menester de ellos, irara mentir creados. Crésida estuvo ? ¿. Aquí LIrrsBs De conjuros no entiendo.

Tn«rrlo

Por respetar a la mujer, que no se crea ; Ved que tuvimos madres. Razón así no demos A críticos tenaces, aptos, aunque sin causa, En su perversidad, a juzgar todo el sexo For el patrón de Crésida. Digamos que no es el1a.

Urrs¡s ¿

Cuál f ué su acción, r¡ue manr:ha a nuestrÍrs rradres

'I'Rolro Ninguna ; a menos que es'ta fuera ella. 'lnnsrrns

Tnorro No estuvo. ciertamente.

¿

r9a

Va a desmentir él mismo

1o que

r9r

vieron los ojos

?

?


'I'Rorr,r¡

Era ella ? No. Era la Crésida de Diomedes. Si hay alma en la herrriosura, ésta no eg ella ; Si ei alrna guía promesas y éstas son piadosas ; Si la piedad es la delicia de los dioses; Si en la misma unidad hav regla, ), la sostiene, Esta no es ella. ¡ Locura del discurso, Que err su favor y en contra causas aiza ! I}iplice autoridad, donde es razón rebelde Sin destrucción ; trastorno, razonable Sin rebelión. No es Crésida y es Crésida. uentro del alma empieza ya una lucha Ile tan extraña índole, que a cosa indivisible La divide y aparta más que a tierra y a cielo ; l,fas de esta división la espaciosa abertura Orificio no admite en punto alguno (aunque tan tenue e'omo ia rota trama de Aracnea), Que dé entrada. Oh evidencia tan fuerte tal de Piutón las puertas : Crésida es mía, unida con los iazos del cielo ; Oh evidencia tan fuerte como es el cielo mismo. h,Ias los lazos dei cielo están sueltos y flojos, Y con nudo distinto que cinco dedos atan, I)e su fe 1os pedazos y de su amor las sobras, I-os fragmentos, migajas y grasientas reliquias I)e su empachada fe, ligan a Diomedes. ¿

Uusps

'I'norr.o

Sí, griego, y bien habrá de conocerse Iln letras rojas como el corazén de Marte Intlam¿ldo por Venus; que nunca mozo amara L-on tan inconmovible t, tan eterno espíritu. Nliracl ; igual amor que tengo a Crésida, Así, con peso igual, odio a su l)iornedes. X,lí¿r es esa manga que é1 llevará en su yelmo; Nllis aunque fuese. obr¿r clel arte de Vulcano, ,\ili espada 1e hará trizas. Que ni ia horrible tromba A la cual los rlarinos cle htrracán le dan nombre, Aculnulada en nrasa por e'1 sol soberano, Aturclirá clamando e1 oído de l\eptuno A1 abatirse, como nri espada alzada Car"endo en l)iomedes. 'l"nnsrlrs Coseluillzrs ha de hacerle

por rijoso

'I'norro ¡ Crésida ! ¡Falsa Crésida ! ¡ Falsa, y falsa y faisa ! Toda falsla, al lado de tu manchado nombre, Farecerá gloriosa.

UlrsBs

0h, conteneos; Vuestra pasión aquí escuchas nos atrae.

Puede el valiente Troilo, aun a medias tan sólo, Sentir tal su pasión aqul lo manifiesta ?

¿;

r92

(Entra Erur,ts.) r93


ENs.rs

Señor, más de una hora os estuve buscando. Armándose está ya Héctor en Troya, Y Ayax, que ha de escoltaros a1 regreso, aguarda.

EscnN¡ 17Il. T'roya. Ante el palacio d¿ PnÍ.tu«¡. Entrato HÉcron y ANnnóm,tce.

'lRorro

ANnnólrnc¿,

l-In instante. Adiós, noble señor y generoso. Adiós, bella rebelde. Tú, f)iomedes, Frepárate, ¡y que'un castillo tu cabeza lleve!

Cuándo mi señor tuvo hurnor tan destemplado Como para que sus oídos ceÍrara a la advertencia i' n)esarmaos, desarmaos, y no combatid hoy. ¿

HÉc ron

Ur-rsBs

A la puerta os conduzco.

A

que os ofenda me exponéis ; entrad adentro. He de ir, ¡por todos los dioses inmortales !

'Inorro ANnnóu¡.c¡,

Aceptad mi gratitud confirsa.

Proféticos serán mis sueños este dia.

(Salcn TRotro, ENens y Ut.rsus.) HÉcron

No rnás, he dicho.

'l'rRsrl'ps pudiese yo enfrentarme con ese bribón de Diomedes I Graznaría yo como un cuervo, y presagiáría, presagiarla. Patroclo me daría cualquier cosa por saber de esta zorra i no haría más un loro por una aimendra que é1 por una conveniente prostituta. Lujuria, lujuria, y más guerras y lujuria; nada que esté tan a la moda. pue un demonio embobado cargue con todos.

(Entr*

iAjaÁ

(

r94

Sale.)

CasaNona.)

Cas¡Npn¡,

A mi hermano Héctor

busco.

AN»nólrac,q

Elerrnana, aquí está arntado, con intención sattgrit'ttlrt. Clarnando, en grave petición, unlos conmigo ; rq5


pue en toda circunstancia el voto no cot.npele.

l)e rodillas sigámosle, porque he soñado Sangrien,ta turbtrlencia,

Desarrnaos, dulce Héctor.

I la noche tocla

No tuvo sino bultos y sombras d.e matanza. HÉc'ron CaseNnna

Guardad silencio, dije.

Oh, es cierto.

Mi honor protege el clima de mi sino ; Buena es 1a vida para el hombre, mas el bueno Estima que el honor es aún más bueno que la vid;r.

HÉcron ¡

Eh, que suene la trompeta

!

C.q.s¿N»na

Sones de marcha, no, ¡ oh cielos

(Entra Tnotro.) ¡

Cómo, mancebo

!

¿

Quieres combatir hoy

?

!, dulce hermano. ANnnóurrc¡, Casandra,

HÉcron

Idos, he dicho ; mi juramento oyen

a mi padre llamaci, que le persua.ln. (,SaJe Casexnna.)

1os dioses.

HÉcron CesnNona

'I'roilo,

Sordos los dioses son al r¡oto ¿rrrebatado y loco, Que ofrenda incligna es, más detestable Bue de entrañas impuras hacer un sacrificio. ANpnóuace

Oh, per:suadíos y no estiméis sagrado, Por ser justo, hacer daño ; que lo mismo sería, Para ser generoso, hurtar con violencia, Por caridad robando así en su nombre.

no, a fe. Deja tus armas, ntozo, Joven Que humeir cal5alleresco hoy me domina ; I)eja crecer tus músculos hasta anudarse fuertes, Sin tentar todavla los lances de la guerra. Anda, valiente niño, a desarmarte, conociendo Que por ti, por mí, por Troya, yo contiendo. Tnom-cl

Hermano, Ia piedad en \¡os encuentra un flaco Que al león mejor sienta que nü al hombre. LItir:'ron

C¿s¡,N»n¡,

Es la intención quien consolida el voto tq6

;

¿'

Y

cuá1 es ese

flaco, 'lroilo bueno ? Reñídnrelo. tE7


'fnorlo N{uchas vecesr cuando un cautivo griego cae Bajo el vuelo e impulso de vuestra nnble espada, Le decís que se alce y viva.

HÉcron Es justo.

Tnorro Injusto es, Héctor, por los cielos. HÉcron ¿

CYmo ?

¿

Cómo

'fnorro ¿

Buíén podria impedírmelo

?

FIÉcron

Nr sino, ni obediencia, ni la rnano de Marte Si con bastón soberbio orden da que me aleje, Ni Príamo y Hécuba, sus rodillas en tierra, Los ojos inflamados con incesantes lágrimas,

I\i vos, hermano mío, con la espada desnud¿r Y alzada contl'á ml, podríart clt'tt'nerme, Si no es con mi rttilrit.

?

(

V uelts

e C¡.srr¡¡nRa cr¡n. l)nfRut¡.)

TRorro Por amr:r de los dioses, Dejad a nuestras maclres la piedad de eremita Mas cuando la arnradura no,s encierre Y rabia ponzoñosa guíe nuestras espadas, pue labor lastimosa las hostigue 1, no lástima.

C¡.s.EsnR.r

Príaruo, detenedle, aseguradle Que es vuestra muleta, y si perdéis su apo)¡o, Como es él quien os tiene y vos tenéis a 'liroya, 'Iodo ha de hundirse it un tiempo.

HÉcrr¡n

i Ea, saivaje,

ea

[)Rfel,ro

!

'I'norro Héctor, esto es la guerra. HÉc:ron

Troilo, )¡0 no permitiré que luchéis hov. r98

\,'en, Héctor, ven ; regresa. I-os sueños de tu esposa, visir¡nes de tu madre, Presagios cle Casarrdrit, y yo mismo, tornaclo Colrro profeta en súbito t fnnsp0rte, 'Ioder te dice que este es rrn día orninoso. For lo tanto, no salgas. 199


Ll¿slx»n¡,

HÉcrt¡n

Iin el campo está Eneas \¡ yr.l, conlprolnetidc¡ con bastantes griegos, Iin nombre mismo del valor, debo af'rclntarlos Esta mañana. PRÍ¿,u<,¡

Sí, mas nci has de irte. HÉclon Romper no puedo rni promesa. Respetuoso soy, )'a lo sabéis, serior ; luegcr No me hagáis que 1o olvicle, y permitidme Que arsí proceda con vrlest,:a \¡oz,v vllestra veni¿i, Aunque ahc¡ra las neguéis, Príamo augusto. CrsaN»n.q

Adiés, cluerido Fléctor. ¡Oh, r'nirrr cérno mueres ! ¡Palidecen tus ojos ! tus heridas ! ¡ Nlira por cuántas bocas desangran 'lroy'a y sollozar a Hécuba ! a rugir Oye ¡ de clolor |¿tr¡t,tt'. ¡ Córncr la pobre ,\ndrómac¿t gritos tl:¿.istorno e1 Contempla ei frenesí, lzi ruiua, Enfrentándose todos, tal bufones dementes, Y gritan todos: ¡ Héctor !, ¡Héctor h¿r muertc¡ ! ¡()h, Héctor !

'l'RoIro ¡

Afuera

!

¡

Afuera

!

(l¡,s¡,t'IDnA.

I:Iéctor, me marcho ; adiós. t\ntes, una palabrr"t A ti mismo y a Troya entet'ír engañas.

Prfamo, no cecláis.

:

(Sale') ;\ ¡lnRri¡rt«

r.,r

No cedáis, calo pridrr:. HÉsron Andrémaca, con vos me hall<¡ enojado ; e1 amor que rre tc,rréis, entrad adentro.

Húclon Su exclanr¿rciér¡, señor, c1e ;rsnltblo üs llen¿I. trd, confortad la ciudad ; nosotros luch¿rremos' trIarernos nobles actos, qtlc a la noche os direl¡-ltls'

For

(,§rr/c .\xrrnór¡rrtr,r.) 'l'uolr.<r

Esta supersticiosa rfiaza, lot'a 1' r,isionaria, Tales augurios trae.

Pní.r,ntrr

Adiós, y que los cliost's lc sigan y protej;rn. (PnÍanro

y HÉcton

.srt1r'rr

rn

tlireccian,es oPuast.a s .,§¿rrrt's

de tron ltelas.

)


Viene del corazón,

T'norro

Ya luchan ; óyelos. Diomedes, vano,

y

tlfe<:t,rl

o¡rttcsto ltitcc.

( Ilom,fientlo lu curlu.)

espera,

Que a perder ¡/oy un brazo o a conquistar rni prenda, ( Cwancla saJe 'fnorlo, e,ntra PÁxo.q,no por el lado opuesto.)

Id, aire al aire, y allá con éi os reunáis ; iMi arnor aún alimenta con palabras y ottll,lllost En tanto que edifica a otro con stls actos. (Salen f or tli,stin,lo ludo,)

PANo¿no ¿

lJabéis oído, señor ? ¿ Habéis oído

?

Escpx.A,

'I'norlo ¿

Qué ocurre

IV z Un

lugeLr entre

grie go

?

Troyay el

eampam,enl,o

.

,Soflcs d,e trom,l>etas. trmcursiones. E:núra'frnsrl't,:s. PÁNo.qno

'fnnsrros

:

Aquí hay una carta de aquella pobre

rrraz,a.

Tnorro Dejaelnre que Ia lea. PÁxl r.qno

Un¿r tisis r-nalclita, un¿,r bribona tisis maldit¿r así ñ]e tiene, y la dichosa suerte de esta firoza ;. I con unas cosas y otras, tenclré que dejaros cualquier dla. Y con esta fluxión de ojos, adernás, y con un eloior de huesos, quc a menos que sea una mafdición, no sé qué pensar de todo. ¿ Qué dice ahl ? '1'Rorr-tl

Falabras, palabras y palabras, pero nada

Ya andan a zatpazos unos con otros, y quiero verlo. Ese hipécrita Diomedes, lacayo abominable, lleva en su casco la rnanga del rnisrnísimo bobalicón de Troya, aquel tunante encaprichado, y me gustaría verles cuaudo se encuentren. Ese borricazo troyano, que quiert: a la zarra aquella, ac-aso envie al griego domador de z.o* rras, corl manga y toclo, más que de vuelta, a que llevtr a la hipocriteina ¡, puerca ramera un recado, para que aprencla a mangonear. De ia otra parte, tenemos qtltl la politiquería de esos ¿tstutos y blasfemos bribones, el Néstor, rancio y seco queso ratonado, y el Ulises, perro zol'ro, no vale ur:a higa. Con su politiqueo, rrrt: ponen al Ayax, perro de incierta casta, frente al Atltriles, perro de tan mala camada ; y ahora resulta que al perro Ayax, más vanidoso arln que el perro Aqtrile's' no le d,a la gana de armalse hoy, con lo cual los grit:243


l{()s íuldíur todos rcvueltos, y tienen 1a polítiur por rem¿llacl¿r. :\tencién, c¡ue ahi vienen el mangante y el otro.

'l'nus rlris

<:«rs;¡

(En"tra

DIoltnnos,

sig'ui óncl,ole

'I"norr.o.)

Tnorro No huyas, qüe aunque pases Nadare tras de ti.

1a

corriente estigia.

I.{erced de Dios es que me creas. ¡And;t y (lue te rorrlpan los sesos por haberme asustado ! ¿, Qutr les habrá ocurrido a los pícaros mujeriegos? Se hal¡ráll tragatlrr

ei t¡no a1 otro, supongo; milaglo clel quc nttr rcirlit, aunqlle en cierto modo la iujuria a sl mism¿r se clt'vor¡r. Iré ¿L buscarlos. (S«le, )

Drounpos

Iln

rst¿i retirada,

No huída ; que por penserrlo conveniente, La fuerza desigual ahí ab¿indono. ¡ Toma esa !

Ilscn¡¡e Y z Atro l,ugar del llano' Entran Droun»ns y wn Paie

'fsnslrps griego ! ¡ Lucha por tu zorl'¿t, ttomanga, vamos, la rnanga !

Droun»Bs

¡ Defiende í\ tLt zarra,

yano

! ¡ ta

(Salen luchq.ndo'I"ni-rlt o y I)Iournps. Entru H Íic:ron.) I:IÉc'ron ¿

Ve, servidor mío, ve corl el corcel de 'I'roilo, y ese hermoso caballo presenta a mi señora ; Ve, ), ¿r su belleza encarece mi servicio.

üile que castigué a su galán troyano, Probando que yo soy stt paladín.

Quién eres, griego ? ¿ Eres rival digno de Flér:tr¡r'?

CRL,r»o

i\{i señor, voy.

'I'uRsrrrs

(Entra AcanrNóN.)

No, ca ! Soy un bribén, un tunante ruin y malcliciente, un puerquisimo pícaro. ¡

Ac¿rnrBxóN

FIÉcron ¡

Te creo. Vive entonces.

Al

ataque

! ¡41 ataque ! Ei fiero Polidan-ras a Menón ; Nlargarelón bastardo,

Fna r¡encido

205


La muerte de Patroclo, sus d(:strclzados Nlirmiclones, Que sin nariz, sin manos, lr«'uchill¡tcftrs victteu, Quejándose de Héctor. Ayirx ¡lerdi«'r ttrr ;rtttigo

Prisi<rnero hiz<t ¿t" l)oros, Y tal coloso enhiesto su lanza esgrime ahora Ilncim¿r cle los cuerpos deshechos de los reyes Epístrofo y Cedio ; Polixeno está muerto, 1'oas y .\nímaco mortalmente heridos, Patroclo muerto o prisioneron y malparado

Y dolorido A A

Palamedes

; Sagitario, el Centauro

Y,

temi-

ble, nuestras filas diezrna. f)iomedes, aprisa; dar reFuerzo o todos perecemos.

(lintra

espumante la boca, luch.;t art'uado, Rugiendo en pos de Troilo, que ho.y ltit htr«'ht¡ Actos fantásticos y 1ocos, Dando prenda de sí y luego rescatánckrse, Con tal fuerte descuido y cuidado sin lucrza, Como si la fortuna, a pesar de la astucia, Ganar todo le hiciese.

(Entra,\vrx.)

IttrÉs'ron.)

Ay¡.x

NÉsron

id y

llevadle a Aquiles el cuerpo de Patroclo,

tridiendo al lento Ayax se arme, que es vergiirnza, Pues en el campo un Héctor rrale como miles ; Sobre <rGaiates», su caballo, lucha ahora, Y le falta trabajo ; a pie, rnás lejos, lucha Y mueren o huyen todos, como el bando de peccs De eruptante ballena ; más distante se halla, Y los griegos, tal paja, maduros a su filo, A un golpe de 1tr hoz, ante é1 sucumben. Aquí, y allí, y allá, ya toma o deja, La destreza tan obediente a los propósitos, Que 1o que quiere hace, y tanto hace, Que imposibilidacl se llama 1o probado.

(Entra Uusns.) Uusns Oh príncipes, valor ; valor, que el gran Aquiles Se arma, flora, maldice y promete venganza; Su sangre soñolienta han despertado ¿o6

¡'I'roilo ! ¡Cobarde Troilo

!

(Sale.)

Drolrnnes

¡Allá

anda

! ¡Allá anda !

NÉsron

Ai fin ; al fin nos reunimos. (Entra Agutros.) A.gurros

Dónde está Hér'tor.' Ven, asesino de niños, muestra tu f1z, y aprendt I-o que es enfrentarse con Aquiles furioso. ¿

¡Héctor! ¿Dónde está Héctor? No quiero Héctor. ('Sale.) 207

sincr


I)romntrus

iAh ! ¿ Ahí asomas, Avrx Escox-q.

YI :

Otrr¡ lugar d,el llano.

Sé1o yo con él

lucho. Aparta, I)ionltrclt's.

(Entra Avax.) f)rouB»es

Avax ¡

1-roilo

!

¡ Cobarde

Es eosa mía, y

'froilo, muestra tu cabeza!

¿r

un lado no me quedo. 'fnorr-o

(Entra Drome»rs.)

Venid los ders, griegos fulleros. ¡Tomad ambos Dlónrnpps

'froilo ¡ Troilo, digo ! ¿ Dónde está

(Salen luch,ando. Iinl,ra HÉcron.)

?

HÉcron

Av¿.x ¿

Qué ie quieres

?

Así, 'I'roilo. Eso es luchar, joven hermano mío. (En"trtt ABulr,rs.)

Dron,rrnns

Agurrns

Una lección quisiera darle. A1

Avnx

Si e1 general yo fuese, antes tendrlas mi puesto 'llroilo ! $ue esa treccién. ¡Troilo, digo ! ¡ Eh'

fin te veo, Héctor. Lucharemos ahora. HÉcron

O una tregua, si quieres.

(Entra TnoIlo.) Tnorr-o

Ah, traidor Diomedes ! Vuelve tu falsa cara : Fagarás con tu vida el c-aballo que me debes.

¡

!

Aeurr,rs

Ycl, soberbio troyano, tu cortesia desdeño. Alégrate de hallar mis armas inservibles,


Que ahora te protegen mi descuido y descanso; Pero noticias mías recibirás bien pronto, Y hasta entonces, prosigue tu camino.

HÉcron

Apult,tis

Bien te vaya. De haberte estado yo esperando me hallarías Hombre más descansado. ¿ Qué hay, herr¡ano Troilo'l ( Vuebe 'I'norlo.)

'l'norro Ayax se apoderó de Eneas. ¿ Ha de ser posible ? Por el fulgor que vemos de ese giorioso cielo, Bue no habrá de llevárselo. 0 de mí se apodera, 0 pongo en salvo a Eneas. Escrlchame, destino : Aunque mi vida acabe hoy, de ello no cuido.

Yll:

Ol,ro lugor dcl llantt. Enlra Apun.tis con. los mirnt,idon,es. EscrNR

(ScLle.)

Acercaos a mí, mis }{irmidones, Y escuchad esto. Seguidme adonde vay¿r, Cuardando vuestro aiiento sin dar golpe ; Y cuando encuentre al sanguínario Héctor, Llaced con vuestras armas un cerco en lorrlo stlv(), Y del modo más duro utilizadlas. Venid conmigo y observad mis movimientos: Decretada es la muerte del gran Héctor. (Salen,.) (E

(Sale.)

(Entra

ntr an lu ch and, o NIBNnr,eo

y Panrs, y

lu,e

go Tnnsmrs.)

'un;o que llexa sun-

'I'Bnsrrns

luosa armudura.)

HÉcton Detente, griego, pues presa buena ofreces. Tu armadura me agrada : ¿ No ? ¿ Es que no quieres ? He de romperla, abrirla en todos sus remaches. Y hacerme dueño de ella. Tú, bruto, ¿ no te quedas ? A tu piel daré caza; ahora pues, vuela. (,Salen.)

El cornudo y c'l porre-cuerno.s andan a vueltas. ¡ Anda, toro ! ¡Anda perro ! ¡ Eh, Paris ; eh, gorrión de dos hernbras ! ¡ Eh, Pzrris, eh ! El toro se alzacon el juego ; ¡

cuidado con los ouernos

! ¡ Eh !

(Salen P.qnrs y MoNelao. Entra MencenoróN.)


M¿ncrn¡:r-óN

Vuélvelc,

escl¿Lvo,

y

lucha. 'I"nnsrrns

¿

Quién eres tú

llscriNn

?

VIII:

Otro lugar del llano.

M.ARGÁRELóN

Un hijo

(Enl,ra HÉcron.)

bast¿irdo de Príamo.

HÉcton 'lrRsrr:es

'l'ambién yo so\. bastardo. Nle gustan los bastardos. Yo so-r' b¿rst¿rrclo de procreación, bastardo de educación, bastardo de nlentc, b¿rstardo de valor, _\, eu toda cosa ilegítirno. L-n oso no muerds a otro, así que, ¿por qué un bastardei ¿r otro bastardo ? Cuidado, que 1a peJea ticne r¡alos antecedentes para nosotros ; pues si el hijci dc un¿r p... luchit por una p..., está tentando

A.dentro tan podr:iclo como afuera hertn<lso, Tu excelente armadura te cuest¿r ¿tsí 1¿r vid¿r. -N4i tarea dei clía está ¿tcabada; ahora respiro.

l)csc:rnsa, espad:L

;

clc sangre Y mtlerte harttlr¿r has

rttrib i clo.

(Se quittL ol Yelma Y

(En'tru Agutuis con los m.ir-

ai destir¡r¡. .\cli<is, bastarckr.

nt.itl.oncs.) X¡I¡.nc,qnpróN ¡

Que el demonici c¿rrgue contigo, cobarde (

'\pu I lns !

Sa\en')

Fléctor, mir¿r climo a poncr.se el sol enrpieza, L'ómo la fc¿r noche tras él viene ;r1cn1.ando ; Así, con ese hundirse del sc¡l ),r oscurccersc A'1 acabar t'l día, tu vida, Héctor, fenece' HÉcron

2r2

dai,t

utrás su escutlo..)

listoy sin armas; griego, estn ventajrl cxctlsíl . 2x3


Agurlns Compañeros, irerid en busc¿r.

; el hombre

es tras de quien vengo

IlscBNa

IX

Ol,ro lugar del llano.

Entran Ae.tl,trNéN, Avnx, Mnxela,o, NÉsron,

((.'ce HÉcron.)

IfIóIuBPcs

Así, Ilión, tú caerás ! ¡ Hrindete ahora,'lroya ! l'u corazón, tns múscu1os, tus huesos, ahí reposan. f lirmidont.s, scguid gritando todos rccio: rrAquiles ha matado al poderoso Héctor».

y otros,

en formación.

¡

(Sue na la retirada.) ¡

Oíd

! La

(

Gritos aden'tro.)

Ac.qlrBNól'I

¡Oíd ! ¿ Qué gritan

esos

retirada. en nuestras filas griegas.

?

NÉs'ron ¡

Silencio en los tambores !

X,hnrrrnóx

La trompeta trol¡ana, señor, suena lo mismo.

Voces (

Ailentro.) ¡Aquiles

t,! ;'\quiles!

Agurlns

ya la nor:he por la tierra su ala Y como árbitro separa los ejércitos. ,\ meclia colaciór-r, mi espada, que amplia cena quería,

Gritan que Héctor murió, y el matador fué Aquiles.

contenta con este buen bocado, se retira.

A la cola de mi cab¿rllo su cuerpo sujetadlo,

Ar',,rx

ocurrió, t¡uc sin brzLvatii sea, grerndc I'Iér'1r¡r 1Ítn bravo como Aquiles era. el Que

Si

¿rsí

Que así etl troyano he de llcvar a rastras por el campo. (Sal.en.)

2frl

! ¡Aquiles ! ¡ Héctor ha muer-

Dro.rrors

Extier-rde

(Enwaiwt su espadct.)

es

,\c.ql,tnNóN

Id adelante. Y

ur.r rrensajero avise tienda queremos ver a Aquiles. nuestra en Que

2r5


Si

c<¡n tal muerte los dioses nos protegcn, Nuestra es la gran Troya, la dur¿r guerra cese. (

IlscnN.,r

Sulen, en t'ormLLción.. )

X :, Otro lugar del

llun,o.

lr'r¡lr¿-r l,,xe,ts ao,r ?'rlrio.s lroyttnos.

¡Alto ahí ! I)ueños del campo somos t«rclaví¿r Y volver no se clebe. La noche aquí ;rgottmc-is. (

Iintro 1'norr.o.)

'l'nol.o h¿r ntuerto.

IiNli,rs ¿;

Hét'tor 'I'tto

i\o

l)ucs cso decís vos, no me entendéis

lo (luierítn los dioses I

tr<-¡

l,llr fría estatll¿t a k¡s t'll¿tnccllos, -r' ('ll r('stllTlent 'l'ritstor¡ará dt: espztnt«l zt 'l'ro¡'¿r' I)t'ro nl;trt-hemos Ilé<'tor h¿l mutt'to, y rnás {luo cle('i r tltl luty. l,l n cuanto ír vos, 1it'ndas viles 1, abominables,

(,Srrlc

lixtt.ts con los Lrolntmos.)

(Cuu'n,Llo 'l'nt¡tl,o se dispttne

o salir, ¿aIz¿ P-is»ARo Por el oLro lada.)

ENras

Entristecéis, señor, todo el ejército.

;

\r;ul¿uncnte asentadas err nuestro frigio 1lano, "l'itán sc lcvanta tan pronto colxo quiera, Quc (.)trr' os he de atr¿n,esar. Y lti, desconlunal cob;trde, No h¿rl¡rá espzlcio terteno cltlt] ¿ip¿rrtc lluestros odios, \' 1r' pt'rscguiré cotlo t:onttiencizr nlala, l)rrc rr prisa, terl f renesi mental, flrnt;rsrnas ftlrja' llar:i¡L'I-royer con libre paso id, y confortados' l)rrt, r-cngztnza espet'ada nllesir() dolt¡r lra de ocultarlo'

Muerto es. Y a r¿rsLr¿ts va dcl <.orcel clel asesino, I)e m¿rnera cruel, por totio cl c¿rntpo cle rrer.güenza. Ilruncid el ccño, cielris, dad prisa er r.uestra ira, Mientras vos, dio.ses, rt¡ís de'l-ror.¿r en vlles[ros lronos; Oícl : que vuestras breves plagas sean nrisericordia Y no nc¡s ciemc¡róis la derstrucción inevitable.

zr6

;

Que no hablo yo de huída, miedt¡ y muerte' Sino que reto todo riesgo donde hornbres y dioses Sus peligros envían. ¡ Héctor h¿l mtterto ! ¿'Quién 1o dirá a Priamt¡ o ¿r Hécuba'? Quierr tat hzrgii (u1ulantc lechuz¿r h¿rn de ll:imarle), Qtre ;r'lroya vaya y diga : FIét:tor hlt tluerto ; I)al¿rbra es es¿i que en piedra h¿t dc vt¡lver ¿r Príamo, 'l'«¡rr-raudo cn pozos y I{io}lcs ¿t tlont:ell¿is y esposas,

IINo-,rs

Héctor

'Inorlo

PAx¡r.tRo

¡ l'.scrrt'h;rrl

!

¡Iiscuchad

!

2t7


'fnorr,o ¡ Fuera de aquí, aicahuete ! ¡Vergüenza e ignominía Sigan tu nombre y por tu nombre vivan !

OBRAS DE LUIS CERNUDA

(Sale 'fnorro.) PANnano

Qué buena meclicin¿r para mis huesos cloloridos ! ¡Oh rnundo, mundo, mundo ! Así se desprecia al pobre mrdiador. ¡ Oh trzridores 1, alcahuetes, con cuánto encarecimiento os disponen a1 trabajo, y éste cuán mala paga tiene ! ¿; Por qué nuestro propósito es tan estimado y su ejecucién tan aborrecida ? ¿ pué versos, qué ejemplo 1o expresaría ? Veamos :

Ir

¡

Zurnba 1:r :rbeja y c¿rnta Ítlegremente, Hasta qtre et agirijOn 1- la miel pieráe Y una vez rasa ya de Áolrt e,.m¿r.l,,. l)ulce miel, clulcis notrrs, juntrts fail;rn.

Vosotros, tratantes de la carne, poned esto en vuestras colg;rduras pint;rdzrs : 'fodo cuauto aquí haya de l¿l easa de pándaro, Con los ojos saltados, lloren de Pánda.ro el fracaso; Y si llerrar no pueden, que den algún g"*ido, Si no por mí, por sus propios huesos doloridos. Compadres )¡ comadres cLtya tarea es la casa llana, f)e aquí a dos meses rni última voluntad será dictada. Si ahora no 1o hago, es que el temor 1o impide De que, rabiosa, alguna moza del partido me silbe. Así que a sudar voy, en busca de algún descanso, Y rnís enfermedades iuego os dejo por legado.

(Sale.)

FIN DE I-A ¿tB

TRAGEDIA

Irarir¡lr- r¡EL ernn.-suplementos tle

l)ox»u

tt.ABrx'lt EI-

l-itoral. Málaga,

La

RE-,u-t».cD

1927'

or,vroo.-Editorir,rl tcSignorr' Madrid,

El- lor,rx u.qnlNo.--Colección ttlléroerr. l\{zrclrid, c1a

;

liRSo

Y lrr, DIisE(), tt(iruz

1935'

1936'

y Rayar:, Madrid, 1936' Segun-

edición, Editorial Séneca, Nféxico,

1940.

I.,ns xtrslls, Colecciór'r ttRama de Ororr, Buenos Aires, 1943'

Couo guroN

ESPDRA EL.

ALBA,

Editoriai Losada, Buenos Aires,

1947.

Pnosá

()cros, «The Dolphinrr, Londres,

1942. Segunrla etlición au-

rnentada, Coleoción rtlnsula::, N(adrid, 1949' 'l'¡iL:s N,lnR.,qcroNrs, Iidiciones «Imán», Buenos Aires, \i¡\urACloNES soBltl:

lltrlA

1948'

MD,\loAN(), Colección «México

rrexicano», Edit. Porrúa, México,

1952.

TRADUCClOI\f ES

lliiltle.rlin, Poolr¡as, Editorial Sóneca, México,

1042'

y

1o


ESTA VERSIÓN EN CASTELLá.NO DE DE WILLIAM S}IAKESPEARE, REALIZAD,{ POR LUIS EERNUDA, SE TERMINÓ DE IMPRIMIR EN LOS EL DfA 15 DE §EBR.ERO DE '953, -ARGES", TÁLLERES .AR.TES GRAFICAS EN MADRID

,,TROILO Y CRɧIDA",


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PUBLICACIONI,S DE

INSULA Jurro Palacros: DE LA FISICA A LA BIOLOGIA Ptas. 12,50 loegufn C¡serounRo: SENTIDO Y FORN{A DEL 9UTJOTE

Ptas. 70,00

C¡nl-os Bousoño

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I-A POESIA DE VICENTE ALI'IXANDRE Ptas.

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INSULA I.

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Troilo y Crésida