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La experiencia de ser instructor

Dialogar y descubrir


La experiencia de ser instructor

Dialogar y descubrir

Consejo Nacional de Fomento Educativo y Departamento de Investigaciones Educativas Centro de Investigaci贸n y de Estudios Avanzados del Instituto Polit茅cnico Nacional


La experiencia de ser instructor

Alonso Lujambio Irazábal SECRETARIO DE EDUCACIÓN PÚBLICA

Arturo Sáenz Ferral DIRECTOR GENERAL DEL CONSEJO NACIONAL DE FOMENTO EDUCATIVO

María Teresa Escobar Zúñiga DIRECTORA DE ADMINISTRACIÓN Y FINANZAS

Lucero Nava Bolaños DIRECTORA DE EDUCACIÓN COMUNITARIA

Miguel Ángel López Reyes DIRECTOR DE PLANEACIÓN

César Piña Williams DIRECTOR DE APOYO A LA OPERACIÓN

Juan José Gómez Escribá DIRECTOR DE MEDIOS Y PUBLICACIONES

Dolores Ramírez Vargas TITULAR DE LA UNIDAD DE PROGRAMAS COMPENSATORIOS

Rafael López López TITULAR DE LA UNIDAD JURÍDICA

Fernando Sánchez de Ita TITULAR DEL ÓRGANO INTERNO DE CONTROL


La experiencia de ser instructor fue elaborado por el Departamento de Investigaciones Educativas del Centro de Investigación y de Estudios Avanzados del Instituto Politécnico Nacional, por convenio con el Consejo Nacional de Fomento Educativo.

Edición Consejo Nacional de Fomento Educativo Textos Elsie Rockwell Ruth Mercado Colaboración Rocío López Jaime González Carol de Swaan Alicia Silva Teresa Romero Francisca Lima Margarita Ramírez Fotografía Carlos Blanco Víctor Gayol Boris de Swaan Mariana Yampolsky Pedro Hiriart David Mawaad Juan Carlos Venado Edgar Ayala Alfredo Jacob Vilalta Marina Morris Miguel Bernal Archivo General de la Nación Fototeca del Instituto Nacional de Antropología e Historia, Pachuca, Hidalgo Diseño Leticia Dávila Acosta Primera edición: 1990 Decimocuarta reimpresión 2010 Segunda edición: 2011 D.R. © Consejo Nacional de Fomento Educativo Av. Insurgentes Sur 421, edificio B, Conjunto Aristos, col. Hipódromo, CP 06100, México, D.F. www.conafe.gob.mx ISBN EN TRÁMITE IMPRESO EN MÉXICO


Los testimonios se tomaron de textos escritos y de conversaciones grabadas con instructores comunitarios, o de textos publicados en la gaceta Solidaridad. A continuación sus nombres: Ex instructores: Gabino de la Torre, María Elfega Orozco, Gloria Santillán Instructores: Baja California Sur: José L. Salazar Campeche: José L. Cámara Coahuila: José Contreras Estado de México: Rosalinda Sánchez, Jorge Cruz, Martín Nava Guanajuato: Refugio Pichardo Guerrero: Inocente Román Hidalgo: Guillermina Esteves, Eladio Rodríguez, Aremi Mayorga, Valente Trejo Jalisco: María Guadalupe Ramírez Michoacán: Marisela Ávila, Miguel Villaseñor, Nicolás Villaseñor, Guadalupe Flores, Quirino Orozco, Cecilia García, Olivia García, María de la Luz Mata, Teresa Mata, María Dolores de la Piedra Morelos: Mario García, Hugo Malpica, Carolina Méndez, José Manuel Velázquez Nayarit: Aureliano Moncada Nuevo León: María Guadalupe Cervantes, Sandra Gómez, Virginia Guadalupe Rodríguez Querétaro: Pedro Rodríguez San Luis Potosí: Ignacio Bustamante Sonora: Germán Mendoza Tabasco: Domingo Metelín Tlaxcala: Bertín Farfán Veracruz: Rutilia Martínez Yucatán: Iván Francisco Keb Agradecemos a muchos otros instructores y padres de familia cuyos escritos nos llegaron de manera anónima.


Índice

Presentación I. Primaria Comunitaria

9 11

La historia de Educación Comunitaria en el Conafe

13

La propuesta educativa de la Primaria Comunitaria

II. La participación de la comunidad

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La asamblea inicial

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Las reuniones

30

El apoyo de la comunidad

34

IV. La organización en Primaria

59

La organización del grupo

61

El programa de Primaria Comunitaria

63

La organización de los tres niveles

64

El local y los materiales

67

La organización del tiempo

72

La preparación del trabajo diario

74

La relación con la Delegación del Conafe

V. Los niños de las comunidades

75 77

La relación con los niños

79

37

Cómo son los niños

79

La decisión de ser instructor

39

Cómo aprenden los niños

87

Los primeros días en la comunidad

41

VI. La enseñanza en Primaria Comunitaria

93

III. La experiencia de ser instructor

Los conocimientos y experiencias del instructor

43

El tiempo libre en la comunidad

45

Para enseñar mejor

95

Problemas que enfrentan los instructores

49

Cómo empezar el año

96

La comunicación y la confianza con la comunidad Lo que aprenden los instructores

La participación y la disciplina 53 55

de los alumnos Cómo interesar a los niños

98 101


VII. Las áreas complementarias

Cómo organizar las actividades

104

Cómo agregar o modificar actividades

108

Educación para la Salud

146

Cómo guiar a los alumnos

111

Educación Tecnológica

148

Cómo comentar y preguntar

1 13

Educación Artística

152

Cómo dar explicaciones

1 15

Educación Física

156

Las diferencias entre los niños

116

Excursiones

158

El trabajo colectivo

120

La biblioteca comunitaria

160

Cómo organizar los juegos

123

La evaluación de las áreas

Cómo guiar la lectura

124

Cómo promover la escritura

128

La sesión de evaluación

161

Cómo dar tareas para realizar en casa

130

Evaluación oral

162

Cómo revisar y corregir

131

Evaluación escrita

162

Cómo evaluar

135

Las celebraciones cívicas

163

Cómo prepararse para enseñar mejor

138

complementarias

Índice temático

143

161

167


Presentación

El sistema de Cursos Comunitarios ha funcionado durante dos décadas en miles de comunidades rurales de todos los estados de la República Mexicana. A través de este tiempo, varias generaciones de instructores comunitarios han participado en la construcción de este servicio y han dejado su huella en las comunidades donde se han desempeñado. Algunos de ellos se han integrado como capacitadores y auxiliares, transmitiendo sus experiencias a nuevos instructores. Miles de niños y padres de familia han apoyado los Cursos, haciendo valer su derecho a un servicio de calidad. Numerosas personas que han colaborado con el Consejo Nacional de Fomento Educativo (Conafe) durante este tiempo han aportado las ideas que fueron conformando las características operativas de Cursos Comunitarios.

Con La experiencia de ser instructor presentamos algunas de las ideas más significativas de la historia de Cursos Comunitarios y de la propuesta de Dialogar y descubrir.

La propuesta pedagógica de la Primaria Comunitaria, diseñada para llevar una educación de calidad a las comunidades rurales, se expresa en la serie de materiales Dialogar y descubrir, elaborados por el Departamento de Investigaciones Educativas, en colaboración con Conafe.

En los últimos tres capítulos proponemos orientaciones para la práctica pedagógica de los instructores. Las recomendaciones se basan en los conocimientos que ha logrado la investigación educativa y que han permitido comprender cómo aprenden los niños y cuáles

En primer lugar intentamos mostrar el valor, para Cursos Comunitarios, de los conceptos que expresaron los maestros que impulsaron la Escuela Rural Mexicana en las primeras décadas del siglo xx. En los capítulos II, III y IV resumimos las formas de organizar el Curso que han logrado mejores resultados en las comunidades, sin describir procedimientos operativos específicos que se definen en cada Delegación Conafe. Al presentar la experiencia de los instructores en las comunidades, destacamos los conocimientos, habilidades e iniciativas que ellos han aportado al servicio.


formas de enseñar favorecen su desarrollo. A la vez, esas orientaciones retoman las experiencias de los instructores ante el desafío de trabajar en el medio rural con grupos integrados por niños de diversos niveles. A lo largo del libro entrelazamos las expresiones de los Instructores sobre su experiencia cotidiana con nuestra exposición de las múltiples situaciones y posibilidades que presenta la labor en Cursos Comunitarios. Las fotografías captan momentos en que los instructores han logrado dar vida a las ideas de dialogar y descubrir en su trabajo cotidiano, mostrando que son válidas para el medio rural. Esperamos que el lector tenga presentes estos propósitos al utilizar este libro, que se ofrece tanto a los instructores en servicio como a quienes colaboran con Cursos Comunitarios o que se interesan por conocerlo. La experiencia de ser Instructor se puede leer de diversas maneras. Una es seguir la secuencia tal como se

presenta; otra, leer las citas y el texto por separado. Invitamos al lector a dedicar un tiempo a “leer” las fotos, a imaginar la situación e interpretar las expresiones o acciones de las personas que ahí aparecen, para descubrir su relación con las citas y con el texto. El libro se puede consultar también por secciones específicas, localizando en los índices las partes que ayudan a reflexionar acerca de las experiencias y los problemas que se presenten. La lectura selectiva debe acompañar todo el curso de capacitación y cada sesión de tutoría, para apoyar la discusión sobre diversos temas y el trabajo con los demás materiales de Dialogar y descubrir. Seguramente no nos ha sido posible dar respuesta a todas las inquietudes que los Instructores se plantean en el trabajo diario; por eso Invitamos a todos a continuar con el esfuerzo por expresar y compartir las experiencias que enriquezcan el proyecto de Cursos Comunitarios. Elsie Rockwell y Ruth Mercado México, 1990


I. Primaria Comunitaria

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I. Primaria Comunitaria

La historia de Educación Comunitaria en el Conafe En los 31 estados de nuestro país —en la sierra, en el desierto, en los bosques, en la costa— existen miles de localidades pequeñas y aisladas en las que habitan unas cuantas familias, con niños en edad escolar. Los habitantes de estas comunidades se dedican a la agricultura, la pesca, la cría de ganado, la artesanía o al pequeño comercio. Muchos salen durante temporadas para trabajar en regiones alejadas de la comunidad, en campos agrícolas o en la ciudad. Los niños ayudan en los quehaceres del campo y del hogar; a veces acompañan a sus padres a buscar trabajo en otros lugares.

Para mí es muy importante que todos los niños de México tengan educación, pues no por el hecho de que vivan en comunidades aisladas y marginadas deben ser privados del derecho que todos y cada uno tenemos a la educación. Instructora comunitaria

Algunas de estas comunidades están ubicadas cerca de carretera, a otras sólo es posible llegar a caballo, en lancha o por avioneta. La mayoría de estas comunidades no cuenta con servicios de energía eléctrica, agua potable, transporte ni salud. Durante muchos años, para poder ir a la escuela, los niños de estas comunidades tenían que caminar a pueblos cercanos; de ahí que los niños y niñas más pequeños frecuentemente se quedaran sin estudios. Las comunidades, en general, son demasiado pequeñas para contar con su propia escuela. 13


En estas escuelas nunca se sabe dónde termina la escuela y principia el pueblo, ni dónde acaba la vida del pueblo y comienza la escolar. Porque como agencia social real, esta escuela es una con la comunidad. La Casa del Pueblo se llamó al principio; de hecho, siguió siéndolo, y también pedimos que el pueblo sea la casa de la escuela. Moisés Sáenz

Dado que la Constitución Política de México establece que todos los niños tienen derecho a recibir educación básica, en 1971 la Secretaría de Educación Pública (sep) encargó al Consejo Nacional de Fomento Educativo (Conafe) que buscara una alternativa para dar ese servicio a los niños de esas comunidades en su propia localidad. En ese año se diseñaron en el Conafe los Cursos Comunitarios, iniciando con ello la creación de la Primaria Comunitaria que actualmente opera en todo el país y que proporciona educación de igual calidad que las escuelas estatales y federales. Para diseñar la Primaria Comunitaria, el Conafe retomó una de las experiencias educativas sobresalientes en la historia de nuestro país: la Escuela Rural Mexicana. De 1920 a 1940 se establecieron en las zonas rurales del país escuelas a cargo de maestros que trabajaban con una concepción distinta de la educación. Intentaban hacer de la escuela una “casa del pueblo” y poner en práctica las ideas de la “educación para la vida” y “la enseñanza por la acción”,que habían propuesto destacados maestros de aquel tiempo, como Rafael Ramírez, Moisés Sáenz, Enrique Corona Martín y José Guadalupe Nájera.


En aquellos años la participación de los habitantes de las comunidades era esencial para que funcionara la escuela rural. En cada una de las localidades el Comité pro-educación se encargaba de promover la escuela y, a veces, las madres se organizaban para apoyar la educación. En los tiempos de la escuela rural, muchos jóvenes ingresaban al servicio como maestros aun antes de contar con estudios normalistas. Se capacitaban en cursos impartidos por maestros destacados de la región o por las Misiones Culturales y, posteriormente, continuaban sus estudios. Al principio, les era difícil enfrentar la actividad central que se les encomendaba, enseñar a los niños de la comunidad. La experiencia práctica con el grupo y con la comunidad era la formación más importante que adquirían. Muchos maestros rurales lograron atender a todos los niños juntos, en escuelas unitarias completas.

Las comunidades mismas edificaban el plantel, lo equipaban de muebles y lo surtían de libros y útiles de enseñanza, y cedían los terrenos necesarios para los trabajos agrícolas. Por eso estaban muy pendientes de que nadie faltara a la escuela y de que toda la comunidad sacara de la institución el mayor provecho posible [...] Rafael Ramírez

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El primer día que tuve frente a mí más de 50 criaturas de siete a doce años de edad, me sentí torpe e insegura ante aquellos ojos que me veían con asombro y curiosidad a la vez. Me pareció que me hacían mil preguntas a las cuales yo no sabía qué contestar ni qué hacer. Yo escribí a mis maestros suplicándoles me indicaran los libros que debería adquirir para hacer los estudios que mucha falta me estaban haciendo. Cuando íbamos a las juntas que con frecuencia teníamos, le comunicábamos al inspector nuestras dudas. En realidad, era una alegría trabajar en aquella forma y poco a poco, aunque muy lento, según nuestro parecer, fuimos viendo el progreso de nuestros niños. Soledad Ponce de León (maestra rural)

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La Primaria Comunitaria se organizó en 1971 para dar un servicio, tomando algunas ideas de la experiencia de las escuelas rurales y adaptándolas a las condiciones actuales del país. En la Educación Comunitaria los padres de familia también tienen un papel importante, pues ellos son quienes organizan en cada localidad la Asociación Promotora de Educación Comunitaria, la apec, que se encarga de instalarla y de proporcionar todo lo necesario para que funcione. El Conafe se apoya en el servicio social realizado por jóvenes, con escolaridad mínima de secundaria, que ingresan como instructores comunitarios durante uno o dos años, y luego continúan sus propios estudios. Durante el servicio en la comunidad y luego al estudiar, los jóvenes reciben una beca. Para desempeñarse como instructores reciben cursos y apoyo del personal de Conafe.


Los maestros [son] jóvenes que sólo han terminado su instrucción primaria o campesinos y obreros que, sabiendo leer y escribir, han sentido amor a la causa. En la comunidad llegan a ser el factor más importante, todos les consultan sus dificultades, a todos ayudan. José Guadalupe Nájera

Desde el inicio, miles de jóvenes han mostrado que son capaces de asumir la responsabilidad de enseñar a los niños de las comunidades. Algunos instructores han dicho: “Nosotros tenemos mucho parecido con los maestros rurales”. Al principio, el Conafe atendía exclusivamente a niños de los primeros grados, con la idea de que pudieran trasladarse a escuelas completas cercanas para terminar la primaria. Al pasar el tiempo, las propias comunidades solicitaron que se atendiera a todos los niños. En 1975, se amplió la atención para cubrir la primaria completa y así poder otorgar el certificado, expedido por la sep, a los alumnos que terminaran sus estudios. Conafe encargó al Departamento de Investigaciones Educativas del Cinvestav-ipn la elaboración de los manuales del instructor comunitario, con los cuales se reorganizó el programa de primaria para que se pudiera recibir a todos los niños a la vez. 17


Entre 1975 y 1990, se atendió, en promedio, ocho mil comunidades cada año, y miles de niños recibieron su certificado de primaria. Cuando las comunidades llegan a tener más de treinta niños, se instala una escuela federal o estatal. También se acercan nuevas comunidades que solicitan ser atendidas por instructores comunitarios. El servicio social que proporcionan los instructores comunitarios representa un beneficio tanto para las comunidades como para ellos mismos. El principal resultado de este servicio es el aprendizaje de los niños. Mediante la convivencia cotidiana, el instructor y los habitantes de la comunidad intercambian conocimientos y afectos y se apoyan mutuamente. Con la beca, los jóvenes tienen mayores oportunidades de estudiar y, por el hecho de haber sido instructores, tienen mayor interés y preparación para continuar su educación.


La propuesta educativa de la Primaria Comunitaria Si bien actualmente no se intenta repetir la experiencia de los maestros rurales de las primeras décadas del siglo, su historia ayudó a orientar la forma de trabajar. La escuela rural no se limitaba, como las anteriores escuelas rudimentarias, a la enseñanza de la escritura y la aritmética. Su acción iba más allá del aula: difundía conocimientos prácticos e impulsaba la organización de la comunidad. Intentaba ser “una escuela socializada, que no estuviera al margen de la vida y de la sociedad”. 19


A veces la experiencia de los instructores recuerda a la de los maestros rurales, sobre todo en comunidades nuevas que nunca han contado con una escuela. Sin embargo, en las comunidades que llevan varios años con Primaria Comunitaria, ya existe un aula adecuada, generalmente hecha al estilo de las casas de la región, y los habitantes están organizados para dar el apoyo necesario al instructor. A lo largo de los años, también se ha establecido una forma de enseñar que debe mucho a la tradición de la escuela rural. Ya en los años veinte los maestros destacados criticaban algunas de las antiguas formas de enseñar y proponían una enseñanza que tuviera mayor sentido para los niños. Los maestros rurales promovían el huerto agrícola, el museo escolar, el periódico mural, el teatro al aire libre, la biblioteca escolar, las ceremonias cívicas, las cooperativas y otras acciones. Algunas de estas ideas se han retomado para enriquecer la experiencia escolar de los niños que asisten

Trabajé al aire libre durante tres meses, en la sombra de frondosos árboles; los niños se sentaban en piedras, y cada uno de ellos escribía con pedacitos de carbón vegetal sobre una piedra lisa. Mi material didáctico era la propia naturaleza, hojas, raíces, agua, tierra, el clima, frutos y todo lo que encontrábamos, hasta los propios insectos. Qué bien se trabaja así. José Claro Simental (maestro rural)

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En la escuela de ayer, los muchachos perdían el tiempo memorizando las tablas de la aritmética. Cuando los niños salían de la escuela nada sabían, ni tampoco eran buenos para hacer nada. Todo esto sucedía así porque la escuela olvidaba adiestrar a los niños en todas aquellas cosas que sirven para una provechosa e inteligente vida social. Ahora las cosas se hacen de otro modo.

a Primaria Comunitaria. Además se ha utilizado la idea de que en la escuela los niños trabajen juntos y cooperen unos con otros. Para orientar el trabajo de los instructores se tomaron en cuenta también los conocimientos que se tienen, en la actualidad, acerca del aprendizaje y de la enseñanza. Los contenidos representan aquellos a los que tienen acceso todos los niños del país e incorporan temas importantes que en aquellos años no se enseñaban. El instructor comunitario cuenta con los manuales Dialogar y descubrir, además de otros materiales, como libros de texto gratuitos para sus alumnos, e impresos que distribuye y prepara el Conafe. A pesar de las semejanzas con la escuela rural de principios de siglo, la Primaria Comunitaria corresponde a una época moderna. Los instructores tienen mayores conocimientos y experiencias. Las comunidades, a pesar de su aislamiento, están integradas de hecho al país. Lo que sucede en la

Leer es percibir y entender las ideas y pensamientos escondidos en las palabras que están escritas o impresas, no juntar, articulándolas con la voz, las letras que, como se sabe, carecen de todo contenido. Desde que se inicia el aprendizaje, los niños van entendiendo lo que leen. La lengua nacional se enseña como un medio tanto de expresión como de comunicación social. La aritmética y la geometría, para usar dicho cálculo con destreza razonable en la resolución de los problemas que se les presenten durante su vida, así escolar, como doméstica y social. El estudio de la naturaleza permite a los niños entender poco a poco las leyes fundamentales, para emancipar, paso a paso, las conciencias infantiles de prejuicios, y formar conceptos racionales. Rafael Ramírez

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La historia la impartíamos con maquetas o frisos, narrándola a manera de leyendas y tratando que los niños tomaran parte activa en los juegos escénicos; las ciencias naturales, a través de la observación de las plantas y animales, poniendo a germinar semillas, disolviendo azúcar o sal en agua para que comprendieran las mezclas. Soledad Ponce de León (maestra rural)

La escuela individualista dejaba su lugar a una escuela cooperativa por su sentido de servicio y comprensión mutuos, socializada por replicar el medio y funcionar como una comunidad en acción. Los alumnos son dirigidos para actuar en sociedad, en función de necesidades, planear y ejecutar a la par, innovar lo pertinente, resolver con propia responsabilidad, adquirir hábitos de trabajo en común, servir a sus camaradas, a la familia y a la comunidad.

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economía y en la política nacional repercute en la vida de sus habitantes. Los precios de exportación de los productos agrícolas, las elecciones nacionales, el daño a la ecología regional, les afectan tanto como el clima o las fiestas locales. Dependen, en mayor medida que sus antepasados, del comercio con y el trabajo en otros estados y otros países. Los hijos probablemente llegarán a estudiar o trabajar en otros lugares, por eso es importante que aprendan no sólo lo que es propio de la comunidad, sino también lo que sucede fuera de ella. Los maestros rurales intentaban llevar la educación a las regiones del país que carecían de ella, para impulsar los propósitos de justicia y de igualdad que garantizaba la Constitución de 1917. Actualmente, los instructores también contribuyen a esta tarea al enseñar a quienes no han tenido la oportunidad de estudiar, y al practicar con la comunidad formas de decisión y acción colectivas que son indispensables para la vida democrática del país.


II. La participaci贸n de la comunidad

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Mis hijos, de leer, casi no sabían. Ahorita ya saben leer y escribir, ya saben más que yo; porque nosotros no tuvimos escuela, aprendí un poquito en la alfabetización, y yo sí quiero que aprendan para que el día que crezcan no me digan “ahora no sé leer porque no me pusiste en la escuela”, como yo les decía a mis padres.

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Les digo que necesitan aprender a leer y escribir, porque si no, van a seguir aquí como nosotros, aunque también lo que hacemos nosotros se necesita, pero es mucho muy importante saber leer. Padre de familia de Cursos Comunitarios


II. La participación de la comunidad

Las comunidades pequeñas del país son parecidas entre sí en muchos aspectos, pero cada una tiene características propias. Se distinguen unas de otras por el medio geográfico y los recursos naturales con los que cuentan. En algunas, las casas están concentradas en un lugar; otras están formadas por caseríos dispersos. La ocupación de los habitantes, así como sus costumbres, creencias religiosas y formas de vida, difieren de una localidad a otra. Algunas han tenido maestro o instructor en años anteriores y ya cuentan con local escolar; otras aún carecen de cualquier servicio educativo. La Educación Comunitaria del Conafe se rige por las mismas normas administrativas y utiliza materiales pedagógicos básicos dependiendo de si se trata de preescolar, primaria o secundaria. Los acuerdos con las comunidades se basan en criterios comunes a todo el país. Pero la forma en que opera y funciona depende de lo que logran los instructores y los habitantes de las comunidades en conjunto. Al salir hacia su comunidad, los instructores cuentan con orientaciones de cómo llegar y con quién presentarse. A veces los acompaña algún familiar o viajan en grupo hacia la zona de trabajo. Las autoridades municipales y las comunidades aledañas de la región saben que hay jóvenes que llevan la educación a las comunidades más apartadas. La presencia y la labor de los instructores e instructoras son ya tradición en muchas zonas del país.

Se viaja en camión tres horas, después de allá son tres horas a pie, entre el monte, entre el cerro, y pues viene uno sin conocer el lugar. Entonces yo, a pesar de que estaban muy feos los cerros, nunca me di por vencido, siempre seguía caminando, caminando, solito. Entonces son momentos difíciles que pasa uno; porque tenemos que caminar tanto y cruzar el río tal vez hasta nadando. Esos son los momentos duros para uno, porque en clase, momentos duros no tengo. Instructor comunitario En las comunidades de allá de la sierra es donde mejor tratan a los instructores, los quieren mucho, como allá es más la necesidad del servicio. Cuidado y le vayan a hacer algo a su instructor, porque lo aprecian mucho. Instructor comunitario

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Mi comunidad fue nueva, no existía Curso. Al llegar, inicié con la asamblea y les dijimos lo que era… y nos dijeron que no lo conocían y que no, no lo querían. Entonces les pregunté a dónde iban los niños a la escuela, y me dijeron que iban a otro pueblito. Entonces yo les empecé a comentar que les iba a servir mucho que sus hijos no tuvieran que ir tan lejos caminando y con cuántos peligros. Así, platicando y comentándoles varias cosas, los convencí. Entonces nombré la mesa y nos dijo un señor que nos iba a prestar un cuartito que tenía, y con costales y unas tablas trabajamos. Tuve 17 alumnos. Instructora comunitaria

En algunas ocasiones, las autoridades locales del municipio al que pertenece la comunidad son quienes los reciben y los acompañan a ésta, o bien citan a alguna persona para que los lleve. Cuando se trata de proporcionar Educación Comunitaria en un nuevo lugar, a veces es el propio instructor quien localiza la comunidad y explica a los habitantes, por primera vez, las características del trabajo y las formas en que se espera su participación. El instructor encuentra mayor apoyo a su labor en unas comunidades que en otras. En algunas se gana de inmediato la confianza de los habitantes; en otras, toma más tiempo. En unas establece pronto una relación con sus alumnos, mientras que en otras los niños son más desconfiados. En la mayoría de las comunidades atendidas, ya se ha aceptado continuar con el servicio antes de la llegada del instructor. En estas comunidades,

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sus habitantes, sobre todo los niños, lo estarán esperando. Tendrán lista el aula, así como los materiales y libros del año anterior. Posiblemente habrán organizado ya la forma de alojar y dar alimentos al instructor. Los niños estarán interesados en estudiar, después de dos meses de vacaciones. En las comunidades más alejadas, el instructor tal vez no encuentre las mismas condiciones. Por la distancia, no puede volver con frecuencia a su casa. Pero precisamente por su aislamiento, en muchos de esos lugares se valora más su esfuerzo, ya que de otra manera los niños no podrían ir a la escuela. Los habitantes tratan, dentro de sus posibilidades, que el instructor se sienta bien y le brindan lo mejor que tienen. El instructor, al llegar a la comunidad, se presenta con la autoridad que, según la forma de organización, puede ser un comisariado, un juez o bien el presidente de la asociación del año anterior. Cuando el instructor llega a la comunidad, en ocasiones los habitantes le hablan del instructor anterior. Esta es una manera de darle a entender cómo esperan que haga su trabajo. Si hablan de cosas que no les gustaron, el nuevo instructor debe escuchar y aprovechar estos comentarios y experiencias para no cometer los mismos errores. Otros comentarios sirven para continuar una buena labor.

La asamblea inicial La primera actividad del instructor al llegar a la comunidad es organizar la asamblea inicial. No siempre será posible hacerla en el momento de llegar. A veces es necesario primero conocer a las personas y preparar bien la junta para que todos asistan. Esto puede tomar tiempo, aunque tampoco debe retrasarse mucho, porque es en esa primera asamblea donde se aprueban los compromisos entre el instructor y la comunidad. 27


Como no pudimos hacer la junta luego, el anterior presidente quedó de acuerdo de que me quedara en su casa una semana mientras yo hacía la junta. Visitaba a los padres, me presentaba, les decía por qué estaba yo ahí, y ahora sí podía yo platicar con ellos. Como siete casas visité, estaban retiradas unas de otras, y ya empezaba yo a dar clases con unos niños. Ya después, a la semana siguiente, fue cuando hice mi primera junta, pero sólo fueron las mamás, y unas faltaron. Ya para formar la apec, pude hacer la junta hasta la otra semana. Instructor comunitario

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De cualquier forma, rápidamente se corre la voz de que llegó el nuevo maestro. A veces los niños son los que proporcionan al instructor la primera información sobre la comunidad: dónde localizar a las personas con las que necesita tratar, cuántos niños hay, quiénes son sus padres, a qué se dedican, dónde viven. Así, el instructor puede ir a las casas de los niños para visitar a sus familias. En estas primeras visitas trata de averiguar cuándo es conveniente realizar la primera asamblea. Si hay condiciones, puede empezar a trabajar con los niños que asistan. En la primera asamblea, el instructor se presenta formalmente ante la comunidad y explica que ha sido asignado por el Conafe para realizar su trabajo en esa localidad. Luego se formalizan los compromisos que la comunidad adquiere ante el Conafe al aceptar la instalación de la Primaria Comunitaria para el año escolar que se inicia, mediante la firma del convenio por todos los presentes.


A esta asamblea deben asistir todos los miembros de la comunidad. Ellos eligen o reeligen cada año a sus representantes, hombres o mujeres, que integran la Asociación Promotora de Educación Comunitaria, apec, para ocupar los puestos de presidente, secretario, tesorero y vocales. La elección de estas personas debe ser de común acuerdo entre todos los padres de familia, para que la asociación cuente con el respeto y apoyo de la comunidad. Siempre que sea posible, la apec debe incluir personas nuevas cada año. Las personas elegidas se encargan de vigilar que la comunidad cumpla con sus compromisos para el buen funcionamiento de la Educación Comunitaria. Entre estos compromisos están el mantenimiento o la construcción del aula, el hospedaje, la alimentación y la seguridad del instructor, así como la asistencia de los niños. Ya que hay distintas formas de proveer la alimentación del instructor, en la primera asamblea se debe llegar a un acuerdo al respecto. En la primera asamblea también es importante explicar cómo funciona la Primaria Comunitaria del Conafe, y cómo es el sistema de niveles. Se aclara que los estudios son válidos en todo el país y los niños que terminan reciben su certificado oficial. Uno de los primeros temas a tratar es el horario de trabajo con los niños, que se establece considerando las necesidades locales. Hay muchas razones para decidir un horario u otro y a veces es difícil llegar a un acuerdo que convenga a todos los vecinos. Al término de la asamblea inicial es necesario repetir los acuerdos y ponerlos por escrito, para que los asistentes los firmen. Así la comunidad y el instructor se comprometen con lo que se decidió durante la asamblea.

Una vez, estando la gente reunida, no sabíamos qué hacer, y toda la gente estaba esperando que alguno de nosotros se pusiera de pie o al menos iniciara la conversación, pero al ver que nadie tomaba la iniciativa, tuve que tomar la palabra y darles a conocer el programa... La gente estaba tan entusiasmada que, una vez habiéndoles explicado y habiendo salido de dudas, todos quedaron convencidos y de inmediato se pusieron de acuerdo para decidir dónde y quién le daría la alimentación y el hospedaje al instructor. Instructor comunitario

Hay ocasiones en que los instructores mismos llegan a comunidades y tienen que ir casa por casa, diciendo: “Señores, va a haber una reunión, soy el nuevo instructor”. En esa reunión platica con ellos, y es donde se ve si se acepta o no el Curso. Inclusive en todas las comunidades, aunque ya se haya trabajado en ellas, en esta reunión es cuando se decide si se queda el instructor o no, si va a tener apoyo. Capacitador-tutor

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Sí, ya, porque no nada más yo soy en la comunidad. Yo soy vocal del agua potable, delegado también y tenía cargo de la escuela, les digo: “Déjenme descansar un poco, no es posible que sea yo acaparador de puros cargos”.

Las reuniones Durante el año escolar se realizan reuniones cada mes, o cuando sea necesario, para ir resolviendo los problemas que surjan y para informar a los padres de las actividades. El instructor o cualquier miembro de la comunidad puede convocar a una asamblea a través de la apec, cuando lo considere necesario.

Presidente de apec En la reunión inicial, se les explica cómo va a estar todo, porque luego sí se hacen preguntas. Dicen: “Pero si mi niño está en tercero, cómo es que va a estar en segundo nivel”. Entonces ahí se les confunde segundo nivel con segundo grado. Necesita uno primero explicarles todo. Instructor comunitario

La preparación de las reuniones a veces requiere paciencia, para lograr que todos asistan y opinen. Sólo de esta forma se contará con el apoyo y respaldo de todos. Para realizar cada asamblea o junta es conveniente establecer una orden del día, es decir, anotar todos los asuntos que hay que tratar para no olvidar ninguno. Se deja el punto de asuntos varios al final, para tratar diversos problemas que propongan los asistentes. Para que los acuerdos de la asamblea tengan validez, deberán estar presentes el presidente o el secretario de la apec y la mayoría de los padres o madres de familia. El papel del instructor en la asamblea es el de moderador, es decir, él es quien da la palabra, procurando que todos opinen, y centra la discusión en los puntos de la orden del día. Puede intervenir para conciliar los diferentes puntos de vista cuando surjan desacuerdos. Debe respetar las opiniones que exprese cada uno de los asistentes. En las asambleas deben tratarse diversos temas o problemas, como los cambios de horario, la alimentación, la asistencia de los niños, los materiales que la escuela necesite y los fondos que requiere la apec para asistir a reuniones estatales. En las reuniones, el instructor informa a los padres de familia sobre las actividades que piensa realizar y las indicaciones que ha recibido del Conafe. Es conveniente que lleve a las

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Entonces empecé a hacer mis juntas. Había algunos padres que se negaban a ir diciendo que tenían mucho trabajo. Yo buscaba la manera de que todos se reunieran a la misma hora, pregunté en qué momento podrían hacerlo, y me dijeron que por la noche. “Entonces por la noche haremos las juntas”, les dije. Al principio renegaban porque seguían diciendo que estaba muy chico y, según, no tenía la capacidad de uno mayor que yo. Les empecé a demostrar que lo que importaba era la capacidad y el desenvolvimiento que uno tuviera. Poco a poco me empezaron a tomar confianza, y yo, a vincularme con toda la comunidad. Puse todo de mi parte para que a mi pequeña escuela no le faltara lo que debe tener… y al ver esto, los padres empezaron a ayudar en una misma unión. Instructor comunitario

asambleas comentarios escritos acerca de sus alumnos, porque a los padres les interesa saber cómo es el avance de sus hijos en la escuela. Con el tiempo, el instructor aprenderá a conducir mejor las discusiones en la asamblea para tratar los problemas que se presenten. En todo caso, debe dejar el manejo de fondos a la apec. 31


En las juntas con los padres, cuando yo les doy ideas, si les parecen, las aceptan, y si no, dicen que no les parecen. Por ejemplo, les propuse que el arreglo del techo de tejamanil del salón lo hicieran en ciertos días que a mí me parecía mejor, y ellos dijeron que esos días tenían otras ocupaciones. Les pedí que entonces dijeran cuándo, y entre ellos fueron viendo qué días podían, hasta que coincidieron. Les pregunté si les parecía a todos y ya quedamos de acuerdo. Ahora que fui a la tutoría hicieron esa reparación del aula. Instructora comunitaria En la comunidad donde yo estuve hablan otomí. Me acuerdo cuando hice la asamblea inicial, yo dirigí la asamblea y les hablé en español, y ya cuando íbamos a ver quién vota por fulanito para que sea el presidente, pues ellos empezaban a ponerse de acuerdo, pero en otomí. Y en todas las reuniones pasaba siempre lo mismo, se dirigía la asamblea en español, pero cuando se llegaba el momento de tomar una decisión, entonces sí en otomí. Instructor comunitario

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En mi caso, ya van otras reuniones para dar a conocer el avance de los niños y la forma en que estoy trabajando. Desde un principio, fue mi inquietud que me manifiesten abiertamente; debe haber un diálogo abierto con los padres de familia para la organización del trabajo. Instructor comunitario Toda persona, por negativa que parezca para la comunidad, puede ayudarnos si analizamos la causa de su comportamiento. Hay que escuchar sus puntos de vista, darles la confianza y sugerirles que ayuden con lo que puedan, la clave está en la comunicación y en el entendimiento. Instructor comunitario

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El instructor puede ayudar a la comunidad a buscar formas de apoyo para su aula y alumnos que no resulten costosas a los padres, ya sea ante Conafe o con los presidentes municipales y otras dependencias.

El apoyo de la comunidad En cada lugar, las posibilidades de los habitantes y de las autoridades son diferentes, así como sus formas de organización para el beneficio común. El instructor cuenta con la colaboración de los hombres y las mujeres de la comunidad para realizar su trabajo. Ellos son los más interesados en la educación de sus hijos. El interés lo demuestran en la colaboración para iniciar y sostener la Primaria Comunitaria, también en el esfuerzo que representa para ellos instalar el aula, conseguir muchos de los materiales y

 Cada dos meses se te hará llegar un boletín; en él, encontrarás temas a tratar con los padres de familia en las reuniones.

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Porque ahí donde estoy es sólo una casa, todos los muchachos vienen de otra comunidad, entonces el sacrificio es de sus papás, al mandarlos a la escuela, a correr el riesgo de venirse una hora o dos caminando. Yo pienso que es muy importante la participación de los padres, porque en el caso que ellos no quisieran que sus hijos tomaran ese riesgo, entonces no los mandarían. Instructor comunitario

útiles necesarios. Cada uno podrá apoyar de distinta manera al instructor. En muchas comunidades hay personas con experiencia en organizar trabajos y trámites comunitarios; ellos representan un apoyo importante y le pueden aconsejar al instructor, cuando desconozca, cómo organizar ciertas actividades. Al convivir cotidianamente con la comunidad, los instructores se dan cuenta de que ahí todos colaboran en el trabajo para poder vivir, incluso los niños. Para los padres de familia, representa un esfuerzo que sus hijos dejen de realizar trabajos en la casa para asistir a la escuela. Ellos hacen ese esfuerzo con tal que sus hijos aprendan, aunque a veces falten o no tengan tanto tiempo para las tareas escolares como los instructores quisieran. La Educación Comunitaria requiere un trabajo colectivo en el que participen los padres y otros habitantes de la comunidad y, desde luego, los niños y el instructor. Cuando ese esfuerzo compartido permite la realización de esta labor educativa y social, la experiencia es muy gratificante y formativa para la mayoría de los instructores. 35


También me he dado cuenta que la relación instructor-comunidad no funciona imponiendo autoridad e ideas; la gente del campo es muy noble, pero también es muy celosa de sus costumbres, de su forma de vivir y hacer las cosas; lo mejor es saber escucharlas y

respetarlas. Yo pensaba que la gente del campo era ignorante y que no podía sostener una plática con ellos; pero me he sorprendido gratamente, día con día de todo lo que saben estas personas; tiene más valor el que, con sus bajos recursos y tantas necesidades, hayan

podido obtener esos conocimientos. Hay gente que sabe mucho de historia, astrología, agricultura y filosofía; por lo que también se aprende mucho de ellos y dejan una gran experiencia en el poco tiempo de convivir. Instructor comunitario

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III. La experiencia de ser instructor

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Es increíble cómo me he superado mentalmente. Es increíble la metamorfosis mental que he sufrido. Es increíble la preparación indirecta que te da el ser instructor.

Tú, si lees mi relato y quieres ser instructor, reflexiona en todo lo que te espera, si de verdad te interesa la educación, si reúnes todos los requisitos para ser buen maestro. Si es así, esfuérzate por lograr tus propósitos, en beneficio tuyo y de las comunidades que te necesitan. Instructor comunitario

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III. La experiencia de ser instructor

La decisión de ser instructor Los instructores comunitarios generalmente provienen de lugares parecidos a las comunidades en las que hacen su servicio, por eso no las sienten tan extrañas. Sin embargo, siempre hay costumbres nuevas que deben conocerse para vivir en una población que no es la propia.

Convivir con todos por igual, formarse su propio criterio sin tomar partido por lo que otros digan, hace más fácil la relación con la comunidad.

Antes de iniciar el servicio, los jóvenes siempre se preguntan: ¿cómo será la comunidad que me asignen? ¿Cómo me recibirán las personas? ¿Podré estar lejos de mi familia? Para ser instructor hay que adaptarse a situaciones nuevas. Al principio puede ser difícil estar lejos del hogar, de la familia y de los amigos; sin embargo, si se logra continuar, es una experiencia que ayuda a madurar.

Instructor comunitario

Antes de tomar la decisión de ser instructor comunitario, los jóvenes reflexionan, junto con sus familias, sobre lo que significa vivir en un lugar apartado y responsabilizarse de sus actos en condiciones difíciles. Por diferentes motivos, no todos los instructores han logrado terminar el año de servicio. Cuando el instructor no ha previsto el cambio que puede ocurrir en su vida, la experiencia puede fracasar. Quienes decidan ingresar, deben estar seguros de tener buena salud, sentir un compromiso con el servicio que darán y contar con el respaldo

Me inscribí en Conafe porque así tengo la opción para seguir estudiando y me siento muy contento porque mi servicio social es para bien de la gente que vive en lugares apartados. A cambio de mi esfuerzo, recibo de la comunidad, sobre todo, cariño sincero, con el corazón. Me siento muy satisfecho cuando los niños aprenden. Instructor comunitario

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En mi familia, antes fueron instructores mi hermano y mi hermana mayores; ahora mi hermana más chica y yo somos instructores. Instructora comunitaria

Recuerdo que hice mi solicitud casi sin el consentimiento de mi madre y de mi hermano el mayor, ya que mi padre había muerto, e hice lo imposible por convencerlos, ya que mi ilusión era siempre estudiar y sólo de esta manera podría hacerlo, ya que nosotros no contábamos con recursos económicos. Y al fin los convencí. Instructor comunitario

de sus familias, pues su labor requiere un esfuerzo continuo a lo largo de un año. Para decidir, los jóvenes han tomado en cuenta el valor social del servicio, además de las ventajas para su posterior formación. Muchos instructores se interesan porque fueron alumnos de Educación Comunitaria, o bien porque tienen hermanos o hermanas que ya fueron instructores. 40


Durante las primeras semanas me sentía muy solo, porque aún no tenía amistad con ninguna persona de la comunidad; había personas de mi edad, pero ellos me hablaban con mucho respeto y yo me sentía muy raro, porque nunca había experimentado una sensación de esa forma. Instructor comunitario

Los primeros días en la comunidad Al principio, el instructor puede sentirse extraño o desubicado, pues las personas de la comunidad lo tratan con un respeto al que no está acostumbrado y esperan que se desempeñe bien como maestro. Esta sensación puede cambiar en poco tiempo, cuando el instructor se ambienta e intenta comprender su nueva forma de vida. Después, con el tiempo, lIega a valorar la oportunidad de conocer otras formas de pensar y de vivir.

El primer día que llegué a la comunidad, yo como instructora me sentí con mucho temor, pena y desconfianza. Creía que era difícil presentarme ante mi grupo, tenía miedo de no poderles enseñar adecuadamente, sentía que nunca volvería a regresar a mi hogar, se me hacía una eternidad los primeros días. A veces me daban ganas de llorar y regresarme a mi casa. Instructora comunitaria

El instructor es una persona importante para la comunidad porque es el maestro, a quien se respeta y se le habla de usted. A veces, cuando regresan a sus pueblos, algunos instructores sienten un gran contraste y extrañan la comunidad. 41


Al llegar a la comunidad tenía la edad de 15 años, según la gente, me veían muy chico para hacerme cargo de un Curso, decían que si a los maestros más grandes que habían ido allí no los respetaban, menos a mí. Pero yo tenía confianza en mí y sabía que si me daba a respetar, todos me respetarían. Instructor comunitario

Porque es un lugar muy apartado, entonces cualquier problema que tenga la gente primero a ti te consulta, en cualquier aspecto, sea de trabajo, de algunos papeleos que quieran solucionar, uno como instructor es la persona a la que primero se dirigen. Instructor comunitario

Al principio, el instructor puede sentir que el compromiso que asumió es superior a sus capacidades. Los primeros días frente al grupo de niños son difíciles. Muchos instructores han expresado las dificultades que enfrentan al iniciar. Algunos relatan que los adultos al principio dudan de su capacidad por verlos muy jóvenes. Poco a poco, van adquiriendo confianza en sí mismos y se sienten más seguros. Si realizan su labor a conciencia, los habitantes también dejan de tener desconfianza. 42


Los conocimientos y experiencias del instructor Para realizar el servicio, los instructores y las instructoras cuentan sobre todo con su propia experiencia de vida. Han tenido mayores oportunidades que las personas de las comunidades y han conocido otras formas de vivir, de hablar, de trabajar y de organizarse. Los instructores han tenido posibilidades de leer diversos libros y materiales, de visitar lugares alejados, de ver cine o televisión. Sus parientes y amigos les han relatado sus experiencias en otros pueblos. Todo esto forma parte del conocimiento que el instructor puede compartir con los habitantes y con los niños de la comunidad.

No cabe duda que en la comunidad uno hace un gran esfuerzo y procura enseñar todos los conocimientos que tiene. Yo, además de mi Curso, daba clases de cocina, de gimnasia, y tenía pláticas con los padres todos los sábados. Ellos, a su vez, me mostraron muchas cosas invaluables, tales como el respeto y el cariño. Instructora comunitaria

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Bueno, por mi parte me siento muy contento de haber pasado parte de mi infancia en un Curso Comunitario porque el maestro era muy buena persona, nos enseñaba bastantes cosas. Él se quedaba con mi abuelito, en las tardes lo visitábamos para sacarlo a conocer la comunidad, y a la vez nos llevaba a bañarnos a las norias. A la vez, en el paseo, él aprovechaba para platicar con nosotros acerca del tema o la unidad que estábamos tratando, o a veces por la tarde él venía a jugar futbol y así la pasábamos todos contentos junto con él. Instructor comunitario

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Durante el año, los instructores descubren que pueden aportar mucha información útil para la comunidad. Encuentran que todas sus experiencias previas son valiosas y pueden aprovecharse. Si son aficionados a algún deporte, lo practican con los jóvenes; si tienen alguna habilidad artística o manual, la aprovechan para estrechar su relación con la comunidad. Muchos instructores se han sorprendido de todo lo que son capaces de hacer y que no habían hecho antes por falta de oportunidad. En la comunidad se encuentran frente a la necesidad de hablar en público, organizar una obra teatral o una excursión, hacer una gestión oficial o resolver un conflicto. Para enfrentar estas situaciones nuevas recurren a experiencias propias o de personas conocidas, o bien consultan a quienes pueden orientarlos. Algunos instructores recuerdan, para guiar su propio trabajo, la forma en que sus mejores maestros les enseñaban.


Empecé a trabajar con mucho entusiasmo y sólo con nueve niños, de las ocho de la mañana a la una de la tarde, y no me aburría nada, pero a partir de las dos de la tarde empezaba a fastidiarme, a aburrirme, y me sentía en una soledad tremenda. En esos momentos me encontraba pensando en mis compañeros y mis padres, cuando mis lágrimas rodaron por mi cara. Instructor comunitario

Además de recurrir a sus conocimientos, los instructores cuentan con la experiencia de quienes han trabajado en Educación Comunitaria. Reciben capacitación y orientación de personas que conocen y que también han tenido la experiencia de ser instructor. Cuando van a reuniones o reciben visitas de los capacitadores, pueden aprovechar para expresarles sus inquietudes. Muchos instructores, especialistas y niños han colaborado para elaborar y mejorar los manuales y demás materiales de apoyo. Al utilizar esos materiales, los instructores están aprovechando los conocimientos de quienes han tenido que pensar y trabajar en Primaria Comunitaria.

Debo ser sincero, algunos días se me han hecho aburridísimos, pero estos días fueron de mi creación, pues yo pensé en no hacer nada esos días, y las horas se me hicieron eternas. No así los días en que me puse a programar o cuando hice el herbario, por ejemplo, pues esos días se fueron “de volada”. Instructor comunitario

El tiempo libre en la comunidad Al principio, muchos instructores sienten soledad al encontrarse en un lugar desconocido. Ese sentimiento se atenúa con el tiempo. Los instructores en servicio cuentan de las muchas maneras en que fueron adaptándose a la comunidad y dejaron de sentirse solos. Recomiendan juntar a los jóvenes para practicar algún deporte; llevar libros 45


Traté de hallar solución a esa soledad por la cual pasaba y empecé a convivir con toda la gente del rancho y a intercambiar ideas y pensamientos, y la soledad fue desapareciendo, todo mi tiempo ahora ya estaba ocupado. Por la tarde me iba con los muchachos del rancho, o si no, me invitaban a la población vecina, o si no, después de que preparaba mi trabajo del Curso, me ponía a leer, de tal forma que el tiempo pasaba rápidamente, entonces comprendía que me había adaptado más que nada a la forma de vida de la gente del rancho. Instructor comunitario

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para leer; cantar o tocar un instrumento musical; tejer o desarrollar algún oficio, como la carpintería. Pasados los primeros días, las actividades con los niños llenan casi todo el tiempo. Sin embargo, sigue habiendo momentos en que el instructor puede sentirse solo. En la medida en que su relación con las personas sea más estrecha, su tiempo se llenará con otras actividades. Convivir con los habitantes, conversar con ellos, enterarse de las actividades que realizan, permite integrarse poco a poco a la vida del lugar y desempeñarse con mayor confianza. Con el tiempo, el instructor tal vez pueda realizar proyectos comunitarios junto con los habitantes, como sembrar un huerto, mejorar el ambiente o cuidar la salud. Puede trabajar con los niños que necesiten más apoyo en alguna de las áreas o un tema específico, enseñar a leer a los adultos y promover el uso de la biblioteca comunitaria. Si le interesa, puede participar en las actividades cotidianas de la comunidad.


Casi siempre los niños se muestran solidarios con el instructor y comparten con él actividades que acostumbran realizar en sus ratos libres, como bañarse, jugar y conversar. De todas las experiencias en la comunidad, la relación con los niños es la más importante. Conocerlos de cerca, darse cuenta de cómo piensan y aprenden, qué los motiva, pensar cómo ayudarlos, es la mejor forma de contrarrestar el sentimiento de soledad. Estos momentos pueden ayudar al instructor a reflexionar, es aconsejable que el instructor lleve un diario que le permita plasmar sus ideas y sentimientos, esto le permitirá tener más claridad en cuanto a su plan de vida.

Uno se encariña mucho con los niños y ahí, ya van a las siete, me tocan la puerta y me dicen: “¿Maestro, ya se levantó?”. Les digo: “Espérenme, ya voy a salir”, y salgo y ya dicen: “vamos a jugar, maestro”, o “vamos a pasear maestro, vamos para allá arriba”. Y eso también es lo que hago todas las tardes con ellos, me voy a jugar.

A algunos instructores les gusta oír música, cuando es posible. Las noticias y los programas mantienen al instructor al tanto de lo que pasa en otras partes, y esto lo puede compartir con los niños.

Instructor comunitario

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Cada día es necesario preparar las clases, estudiar las lecciones, pensar en los problemas que pueden tener los niños o elaborar materiales. Para realizar estas tareas es importante contar con un lugar adecuado, como la escuela, y establecer un tiempo que respeten tanto los niños como los adultos. También es necesario dedicar tiempo a comer, cuidar la salud y a descansar a buena hora. Para los instructores es importante prever los cambios de clima, tener cuidado con los alimentos a los que no están acostumbrados, atender su higiene y la limpieza de su ropa y cuarto, para no exponerse a enfermedades. De su bienestar depende su buen desempeño.


Para algunos instructores, ha sido útil escribir un diario donde relatan sus experiencias, pensamientos y sentimientos durante su estancia en la comunidad. Si anotan los problemas que enfrentan y la manera en que los resolvieron, pueden apreciar cómo van avanzando en su trabajo a lo largo del año. Otros han preferido intercambiar cartas con otros instructores; así se han dado cuenta de que tienen experiencias parecidas. Reciben y dan consejos para resolver su forma de vida y trabajo en las comunidades, además de sentirse acompañados.

Problemas que enfrentan los instructores Cuando el instructor ya ha pasado por los momentos iniciales de adaptación en la comunidad, empieza a conocer más las relaciones que existen entre los habitantes. Aprende cómo relacionarse con cada uno, qué cosas tiene que evitar decir o hacer para no molestar a nadie. En algunas comunidades se presentan problemas entre familias que pueden deberse a diversas causas, como la propiedad o las ideas políticas o religiosas. Los instructores aprenden que en estos casos es mejor no tomar partido, “no hacerse ni para un lado ni para otro”,como suele decirse, ya que el verse mezclado en cualquier conflicto puede afectar la relación con los niños. En estas situaciones, el instructor puede hablar con los habitantes acerca de los derechos que todos tienen según la Constitución y orientarlos, en caso necesario, hacia las personas que pueden ayudarlos. Los instructores que han encontrado problemas de tipo político o religioso recomiendan que se evite expresar opiniones personales sobre estos temas, y más bien se explique a los padres que cada uno tiene libertad de escoger la religión que desee y de expresar sus ideas respecto a la política. Se les pide a todos respeto por las ideas de los demás, y sobre todo por las actividades escolares.

Cuando ellos se alejaban a sus casas por las noches, volvía a quedarme solo, bueno, no tan solo porque tenia un inseparable amigo que siempre alegraba mi soledad, este era un radio color azul. Era cuestión nada más de seleccionar la estación y allí estaba: canciones rancheras, programas culturales. Lo malo era que Ilevaba seis pilas y salían caras. Ex-instructor comunitario

Aquí me la paso a todo dar. Como desde niño estoy acostumbrado a trabajar y a estudiar, se me hace fácil. Los niños responden muy bien. Luego los domingos, por ejemplo, tengo como cinco amigos de mi misma camada, y como hay un montón de caballos, nos vamos a los bailes de los pueblos de aquí, bailan ranchero, norteño pues, mero norteño, y los sábados me levanto muy de mañana y ordeño las vacas. La señora aquí no sabe muy bien, pero como yo me crié en rancho, saco hasta 40 litros. Me gusta ayudar a la señora, es muy trabajadora. Instructor comunitario

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A veces los padres empiezan a criticar a una familia, que por ser de tal religión no tiene derecho de mandar a sus hijos a la escuela. Yo les decía que en la Constitución mexicana está que todas las personas tenemos derecho a gozar de las mismas garantías y de profesar la religión que más le parezca y que todos los niños tienen derecho a ir a la escuela sin importar la religión que tengan. Y así poco a poco las personas lo fueron comprendiendo y también se fueron relacionando con esa familia, y con el señor nos poníamos a jugar futbol. Instructor comunitario

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Entre los hijos de las familias en conflicto, el problema puede ser mayor. En esos casos, los instructores tratan de no fomentar las diferencias, y mencionan a los niños los derechos que cada uno tiene, incluyendo el de recibir la educación primaria. La energía y atención del instructor y de los niños deben estar centradas en el desarrollo de sus actividades con los niños. Si el instructor promueve la participación de todos los niños por igual, así como la relación afectiva y respetuosa entre ellos, los problemas entre los niños, por las diferencias entre sus padres, tendrán poca importancia en el trabajo diario. Como ha mostrado la experiencia, los instructores tienen que actuar con cuidado para no dejarse llevar por las rencillas posibles entre las familias. Los instructores van aprendiendo cómo manejar otro tipo de problemas. Algunos relatan que, al encontrarse presionados para beber más de la


cuenta, siempre les funcionó negarse respetuosamente y retirarse del lugar cuando se les insistía. También trataban de prever cuándo se podía presentar tal situación para no estar presentes. Aunque al principio pueden ser criticados o provocados por personas que los invitan a beber, si muestran que no están interesados, generalmente no se les molestará más. Si el instructor cuenta con la confianza de la comunidad, no faltará alguien que lo apoye en estas situaciones. Por ser jóvenes, los instructores logran la confianza de los adolescentes de la comunidad, conviven con ellos y les enseñan o aprenden de ellos diversas actividades. Sin embargo, muchos instructores recomiendan mantener una relación de respeto mutuo con los jóvenes. De otra manera, pueden presentarse problemas, por ejemplo, algunos pueden involucrar al instructor en conflictos o riñas o pueden molestarse si él no guarda una distancia conveniente con las muchachas del lugar.

Una buena relación del instructor con todos a veces crea lazos amistosos entre personas rivales del mismo sitio. Instructor comunitario

Mi gran experiencia fue conocer otras costumbres y formas de vivir y lo más interesante es que me pude acoplar a ellas. Me gustó mucho platicar con las personas, saber cómo veían el mundo, en qué creían y qué esperaban de la vida. Instructor comunitario

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Había en mi comunidad un señor que tomaba mucho y quería que yo tomara con él, decía que me iba a hacer tomar a la fuerza, y yo no sabía qué hacer cuando me decía eso, porque luego cuando se me acercaba, que luego me agarraba, pues a mí me daban ganas de empujarlo, pero me aguantaba. Después, conforme ya no le hacía yo caso o me quitaba de ahí, ya no insistía tanto, ya me dejó en paz. Instructor comunitario

Cuando se llega a tener problemas con muchachos de la misma edad, es porque le faltan al respeto al instructor. Me acuerdo de uno que estaba en una comunidad y tenía que pasar por otra para llegar a la suya. Una vez fue a un baile a esa comunidad que le quedaba de paso, y parece que le buscaron pleito. Después ya no lo dejaban pasar, le aventaban piedras y lo regresaban, hasta que se le dio el cambio de comunidad. Instructor comunitario

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Antes de aceptar relaciones más personales con los jóvenes del lugar, se deben conocer sus costumbres y sus formas de pensar. Esto se logra conviviendo con todos en actividades aceptables para la comunidad. Para las instructoras puede ser difícil el trato con los jóvenes. Las instructoras recomiendan evitar el noviazgo con jóvenes de la misma comunidad, ya que eso complica sus relaciones con los demás jóvenes y con los adultos de la casa donde se alojan, y puede repercutir en su desempeño. Para evitar problemas, las instructoras tratan de conocer las costumbres de la comunidad, para que no se malinterprete lo que dicen o hacen. Se llevan con todos los jóvenes por igual, sin mostrar preferencias, y comparten con ellos actividades que se relacionan con su labor educativa o la vida comunitaria, como mejorar las instalaciones y organizar encuentros deportivos con los niños. Si cuentan con la compañía constante de los niños y el respaldo de los adultos, podrán manejar cualquier situación.


Si llegan a sentir afecto por algún joven, podrán buscar la mejor forma de actuar para que no les perjudique.

La comunicación y la confianza con la comunidad Para realizar su labor, el instructor puede tener la seguridad de que no está solo. Los problemas no son sólo suyos ya que a la comunidad le interesa mucho el servicio que presta. El instructor es quien debe pedir la ayuda y procurar la organización de la comunidad para que lo apoyen. Si mantiene una comunicación continua con los habitantes, los problemas que se presentan pueden resolverse a tiempo. La solución de muchos de los problemas que encuentra el instructor se facilita si ha podido ganarse la confianza de los habitantes.

Había un muchacho que les contaba a mis alumnos que yo era su novia, y ellos me decían. Yo sí me molesté, porque pues con los muchachos, yo les contestaba, cuando me preguntaban, como es lo correcto, entonces yo creo lo tomaban mal. Entonces yo le dije al señor de la casa donde me quedaba y habló con él, así, como si fuera mi padre, le dijo al joven que por qué andaba diciendo así, y se arregló. En las tardes había que hacer el aseo, y pues a veces salía a las siete, cuando estaba oscureciendo. Y ahí a la escuela llegaban unos jóvenes, así, a platicar en la tarde, pero nunca estaba sola, todavía se me quedaban de compañeros algunos alumnos, y los jóvenes me decían algo y yo les contestaba, pero yo apurada, y no me malinterpretaron, porque la gente ya más bien sabía que yo estaba trabajando, ya me conocía. Instructora comunitaria

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Había rumores de que los padres no estaban de acuerdo con nuestra forma de trabajar porque los niños no llevaban muchas planas llenas en sus cuadernos. Hicimos una reunión donde explicamos en qué consistía el trabajo con los niños, y que no es importante que llenen muchas planas para aprender. Les dimos una extensa explicación y ellos estuvieron de acuerdo. Hasta ahorita ya no hemos tenido ningún problema. Instructoras comunitarias

No debemos actuar como si todos los problemas fueran exclusivamente nuestros, es mejor darlos a conocer tan pronto como aparezcan. Muchas veces las dificultades crecen porque no hay comunicación entre el instructor y la comunidad. Instructor comunitario

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Los instructores dicen que se ganan la confianza, en primer lugar, cuando la comunidad sabe que están cumpliendo con su responsabilidad de enseñarles a los niños. Los padres se dan cuenta de muchas maneras si eso está ocurriendo. Ven que todos los días el instructor está con los niños. Éstos cuentan en sus casas lo que hacen en la escuela y expresan a sus padres si se sienten aceptados y motivados por el instructor. Así, el instructor recibe el reconocimiento de los adultos y el cariño de los jóvenes de la comunidad. Ganarse la confianza y el respeto de la comunidad es una labor constante que puede lograrse de distintas formas: el trato con los niños; el arreglo y la limpieza del salón; el interés que se preste a los problemas de la comunidad; el trato respetuoso hacia todos los habitantes. Los instructores reportan que los padres, sobre todo, esperan que no falten, que cumplan. Convivir con todos es lo más importante y, también, “hacer oídos sordos a los chismes y rumores entre los vecinos”.


Al convivir con todos, el instructor mantiene la comunicación con la comunidad. Se da cuenta de qué piensan, qué esperan de él, qué cosas tendrá que evitar para mantener una buena relación con todos. Puede detectar a tiempo problemas que surjan y procurar solucionarlos con la ayuda de todos. El instructor es una figura muy importante en la comunidad, es un ejemplo a seguir para los niños a los que atiende e incluso para los jóvenes del lugar; mediante su comportamiento y la relación con los habitantes, el instructor puede promover hábitos de limpieza, ayuda mutua, organización y trabajo colectivo.

Lo que aprenden los instructores El instructor comunitario aprende muchas cosas a lo largo de su labor educativa, en su trabajo con los niños y en su relación con la comunidad. Al vivir en ésta, los instructores aprenden a cuidarse, a guisar, a coser, así como otras actividades que quizá desconocían, como segar trigo, cortar leña, ordeñar, montar a caballo, pescar, cortar moras o chinchorrear, entre otras. Más que en otras experiencias, el instructor aprende que tiene capacidades que antes desconocía y que no había desarrollado.

Creo que me cuidan más que en mi casa, y eso me da gusto, porque sé que se preocupan por mi bienestar. Yo, en cambio, procuro no fallarles y pongo todo mi empeño para que los niños salgan adelante. Instructor comunitario

Cada vez que me iba a mi casa, pensaban que ya no iba a regresar, pero conforme vieron que no faltaba, tuvieron confianza. Instructor comunitario

Es muy buena la gente, me atendían bien y todo porque convivía con ellos, o sea, mientras convivas con la gente no tienes ningún problema, mientras estés al pie de tu trabajo. Instructor comunitario

Aprender a expresarse con cierta seguridad es algo que valoran mucho quienes han sido instructores. Algunos cuentan que antes eran un poco tímidos, no sólo para hablar en público, sino para conversar libremente con personas desconocidas. La práctica constante de explicar los temas a los niños o de tratar diversos problemas con sus padres desarrolla la capacidad de expresarse con otros. Ese aprendizaje le será útil al instructor para cualquier actividad que realice en su vida futura. 55


Esa experiencia me ayudó a madurar y a ser más humano. El haber sido instructor comunitario y estudiante me preparó para una vida profesional con mayores opciones, pues ahora soy más responsable. Ex-instructor comunitario

Yo creía en un principio que a la comunidad iba a enseñar a mis alumnos y que no aprendería nada. Pero ahora que estoy estudiando, he comprendido que yo fui la que más aprendió de lo que es una comunidad y cómo se vive ahí. Hoy, llevo la materia de ecología, y en ella empleo lo que aprendí allá. Instructora comunitaria

Los instructores también aprenden al enseñar. Algunos de los temas les resultan difíciles, pero al repasarlos para enseñarlos a los niños, los aprenden mejor que en la escuela. Tal vez por eso, cuando realizan otros estudios después del servicio, resultan buenos estudiantes. La experiencia que adquiere el instructor al encargarse de la Educación Comunitaria, la responsabilidad que significa el compromiso de enseñar a los niños y de coordinarse en tantas actividades con la comunidad, de mantener una imagen digna de sí mismo y de su labor, resultan benéficos para su formación. Le enseñan a tratar situaciones nuevas tomando en cuenta a los demás, pero con criterio propio; aprende a tomar decisiones por sí mismo y a argumentar ante otros; conoce a muchas personas y aprende a relacionarse con ellas.

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Relataré brevemente que es una invaluable experiencia, que me ayudó a ser más humano, valorar y servir con gusto a las personas nobles y sinceras que viven en el medio rural donde prestamos este servicio, en el que obtenemos incomparables satisfacciones que nos dan energía para seguir luchando y solucionar con dignidad todos los problemas que se presenten. Instructor comunitario

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IV. La organizaci贸n en Primaria Comunitaria

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La forma de trabajo por niveles es sumamente efectiva; proporciona al instructor la oportunidad de trabajar con dos o tres niveles al mismo tiempo, con la gran ventaja de que los alumnos aprenden

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unos de otros, y los mĂĄs inquietos siempre tienen algo que hacer para no interrumpir o distraer a sus compaĂąeros. Instructor comunitario


IV. La organización en Primaria Comunitaria

La organización del grupo Todos los niños mayores de seis años y los jóvenes que no han terminado la primaria tienen derecho de asistir a la Primaria Comunitaria.Cada instructor recibe alumnos de diferentes edades y con diferentes antecedentes. En la mayoría de las localidades se forman grupos pequeños, de diez o quince alumnos, aunque pueden ser hasta de veintinueve. Cuando el grupo es numeroso, puede haber dos instructores que atiendan al grupo. Al inicio del año, el instructor inscribe a todos los niños; apunta nombre y apellidos, edad y antecedente escolar de cada uno. Al recibir a los alumnos, puede pedirles la boleta de estudios anteriores para conocer sus calificaciones y leer las anotaciones acerca de cada uno. Generalmente, el instructor tiene una lista de los alumnos inscritos en el año anterior. Si algún alumno de la lista no se presenta, debe averiguar por qué y apuntar si se fue a otra escuela o si ya no vive en la comunidad. Si por otra razón algún niño no se inscribió, trata de convencerlo para que continúe sus estudios. Durante el año escolar se pueden recibir niños que no se inscribieron al inicio, para que avancen lo que puedan en el tiempo restante. En algunas comunidades, los alumnos llevan a sus hermanitos menores de seis años 61


como “oyentes”.Estos niños no pueden realizar los trabajos que hacen los mayores; sin embargo, al observar y participar en algunas actividades, se familiarizan con la escuela y tienen un mejor aprovechamiento cuando ingresan a la primaria. Los alumnos se agrupan por niveles. Esta organización se estableció desde el inicio del sistema como la forma para poder ofrecer la primaria completa en las comunidades pequeñas. La organización por niveles puede despertar algunas dudas a los padres que estén acostumbrados al sistema de grados. El instructor debe explicarles que la organización en niveles es una forma probada y establecida oficialmente para impartir la primaria y que facilita la enseñanza. Les explica que, al final de cada año, los niños reciben boletas que son válidas en cualquier escuela y también que, al terminar sus estudios, obtienen el certificado oficial de primaria.

Cuando se inició la junta y quedamos de acuerdo en el horario en que se iba a trabajar, habló un señor que tenía cinco hijos para el Curso y a todos les tocaría ir en la mañana, y como allá vivían de criar chivas, ellos tenían sus chivas. El señor decía: “No, ¿pues quién va a cuidar las chivas?”. Le dije que hiciera lo posible. Y dijo: “No, con tal de que vayan a la escuela, la señora se va a cuidarlas”. Así ellos siempre asistieron. Instructor comunitario

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El instructor debe advertir a los padres que cuando los alumnos se promueven del nivel I al nivel ll, es como si pasaran a tercer grado. Cuando se promueven al nivel III es como si pasaran al quinto grado. Los alumnos permanecen en cada nivel dos o más años. Los niños se acostumbran a los niveles si el instructor los organiza siempre así. Durante los primeros días, el instructor puede darse cuenta del avance de cada niño. Por diferentes razones, es posible que algún niño se desempeñe mejor en un nivel distinto al que le corresponde según la boleta. El instructor puede tomar la decisión de cambiarlo de nivel por un tiempo; si esto ocurre, debe consultar primero con los padres y tener cuidado en cómo le propone al niño que trabaje con otro nivel, para no causarle pena. También es posible que los alumnos del nivel I que ya lean bien puedan aprovechar algunas actividades del nivel II.


Yo empecé con los tres niveles juntos y pues me dejaban una cabezota, ¡así de grande! Entonces me puse de acuerdo con los padres para cambiar, de manera que el primer nivel, como requiere más atención, lo puse en la mañana, y segundo y tercer niveles en la tarde. Pero ni tiempo me sobraba para pensar otra cosa que no fuera la preparación de la próxima clase. Instructor comunitario

El programa de Primaria Comunitaria El programa básico de primaria comunitaria para las áreas de Ciencias, Matemáticas y Español se encuentra en los Manuales del Instructor Comunitario Dialogar y descubrir. Los contenidos de este programa se organizan en tres áreas básicas: Ciencias, Matemáticas y Español, divididas en unidades y temas.

La verdad, soy sincero con mi diario, me descontrola el atender a 28 niños distribuidos en los tres niveles. Sin embargo, confío en que eso me haya pasado por ser el primer día; pero adquiriendo práctica, estoy seguro que lo lograré. Instructor comunitario

Los propósitos y criterios de cada área y unidad ayudan al instructor a comprender lo que es importante enseñar y lo apoyan para evaluar el avance de sus alumnos. Se utilizan los libros de texto de primaria publicados y repartidos gratuitamente por la sep. Junto con la apec, el instructor tendrá que solicitar y traer a la comunidad los libros de texto que se entregan a los niños cada año. 63


Había unos niños que eran de lejitos y tenían que caminar casi tres cuartos de hora, cuatro hermanitos, dos niños de tercer nivel y dos niñas de segundo nivel. Las niñas no se podían venir solas en la mañana, tenían que venir los cuatro. Entonces volví a cambiar, el nivel uno lo pasé para la tarde y niveles dos y tres en la mañana, que no me era fácil porque los niveles dos y uno se relacionan un poco más.

En los Manuales se reorganizan los contenidos de estos libros, para poder trabajar por niveles, no se sigue la secuencia de las lecciones tal como están en los libros de texto, sino de acuerdo con el orden indicado en los Manuales. Se usan aquellas lecciones que se relacionan con cada tema. En cada nivel se utilizan los libros de texto correspondientes a dos grados.

La organización de los tres niveles Los niveles se establecieron para facilitar el trabajo del instructor, ya que organizar actividades para seis grados, aun con grupos muy reducidos, puede ser bastante complicado. En cambio, sí es posible trabajar con tres niveles.

Instructora comunitaria

Los alumnos de cada nivel estudian juntos, siguen el mismo programa y realizan las mismas actividades. Cada año que permanecen en un nivel aprovechan mejor las actividades y profundizan su conocimiento de los temas, antes de pasar al siguiente nivel. También para estudiar algunos temas, se reúnen dos o tres niveles diferentes. A veces los alumnos colaboran en una misma actividad, como el periódico comunitario, o bien realizan una actividad diferente en cada nivel. Muchos instructores recuerdan que al inicio del año les fue difícil trabajar con los tres niveles al mismo tiempo. No es fácil encontrar la manera de organizar a todos los alumnos y asegurar que cada nivel tenga siempre alguna actividad. Por eso, si los padres están de acuerdo, algunos instructores prefieren separar los niveles en dos turnos, sobre todo cuando son muchos alumnos. Lo importante es que los alumnos aprendan día con día, disfruten su aprendizaje y cubran las horas establecidas durante el ciclo escolar. Algunos instructores separan a los niños del nivel I porque creen que sólo así les pueden enseñar a leer y a escribir; sin embargo, estos niños 64


El chiste para mí fue que no estuvieran desocupados. Pienso que en ese aspecto me atrasé. Esto provoca que los niños se queden platicando, perdiendo el tiempo. Después, empecé a aprender a trabajar con todos juntos. Casi todos los temas los trabajaba con los tres niveles, las actividades ya eran diferentes. A veces los de segundo iban a ver un tema aparentemente nuevo, pero algo ya sabían por haber estado oyendo las clases con los de tercer nivel, algo recordaban, ya se fijaban.

aprenden mejor si están con los de nivel II. No todos los instructores separan al grupo en dos turnos.

Instructor comunitario

En algunos lugares, los niños trabajan y no pueden ir a clases por la tarde; en otros, las familias viven retiradas de la escuela y los niños más pequeños y las niñas deben asistir junto con sus hermanos mayores, a la misma hora. Dividir el trabajo en dos turnos también tiene ciertas desventajas para el instructor, pues le queda poco tiempo para hacer otras cosas. Si hay pocos niños, y el instructor reúne a todos en un turno, puede organizar otras actividades en las tardes y preparar mejor sus clases. Muchos instructores se acostumbran, poco a poco, a trabajar con todos los niveles al mismo tiempo. Encuentran las ventajas de tener en un mismo grupo a niños de distintas edades y con diferentes conocimientos y capacidades. De la misma manera, gradualmente, los niños pequeños se van enterando de lo que aprenden los mayores; cuando llegan al siguiente nivel, ya tienen nociones de lo que estudiarán. 65


Los niños que saben más reafirman sus conocimientos al ayudar a sus compañeros. Los instructores han encontrado varias maneras de organizar al grupo. Algunos usan un horario desfasado, en el que un nivel entra y sale más temprano que los otros, aunque todos estén juntos durante algunas horas. Por ejemplo, los de nivel I pueden llegar a las nueve e irse a la una, y los de los niveles II y III entrar a las diez e irse a las dos de la tarde. Otros juntan todos los niveles al mismo tiempo, pero dedican una hora diaria más a los alumnos de nivel III o bien a los alumnos que requieran apoyo individual. Cada instructor puede acordar con la comunidad el mejor horario y modificarlo según cómo se vaya organizando durante el año, con tal de que destine por lo menos cinco horas diarias al trabajo con los niños.


El local y los materiales Los locales donde los instructores enseñan son variados, se han construido en los diferentes estilos que caracterizan a nuestro país. Cada comunidad tiene condiciones distintas. En algunas existe un aula escolar destinada a la Primaria Comunitaria con mobiliario completo. En otras, el instructor debe acomodarse, al menos durante un tiempo, en el lugar que la comunidad preste. Puede ser un cuarto desocupado, una bodega o un patio. Poco a poco, se consiguen materiales para adecuar el local que se tenga o para construir un aula propia. Lo más económico y práctico es construir el salón como se construyen las casas de la comunidad. La apec, los padres y las autoridades locales apoyan con materiales y trabajo.

Ahorita estamos muy entusiasmados con la construcción del local del Curso. Ya tenemos el terreno limpio para comenzar los trabajos. Como la comunidad es muy pequeña, pues todos vamos a cooperar en la construcción, incluidos los pequeños. La haremos de pino y ramas, pues esta es una zona netamente maderera. Instructora comunitaria

Desde el inicio es importante pensar en las condiciones del local. Será necesario que proteja del sol, del frío y de la lluvia. Debe tener buena ventilación y suficiente luz para facilitar la actividad escolar. El mobiliario necesario, como mesas y sillas para todos los niños y pizarrones para cada nivel, se va completando poco a poco. Aplanar el piso ayuda a mantener limpio el salón. La limpieza y el orden convierten cualquier local en un lugar cómodo y agradable para los niños y el instructor, además de ayudar al proceso de aprender y enseñar. La responsabilidad de conservar en buen estado el lugar de trabajo es una tarea que comparten el instructor comunitario, los niños y los padres de familia, por lo tanto, todos ayudan a su mantenimiento.

El salón seguía con un aspecto horrible. El viernes dediqué a lavar y arreglar el salón. Cambió totalmente la apariencia del aula. Su vista era mucho mejor, todo bien acomodado. Instructor comunitario

Si no cuenta todavía con escuela o muebles, el instructor depende, en parte, de la colaboración de los habitantes para organizar su trabajo, pero su propia iniciativa es indispensable. En cualquier local, es necesario escoger y arreglar un lugar para la biblioteca. Hay muchas maneras de hacer o adaptar un mueble donde se pueda ordenar los libros y resguardarlos del aire, el polvo y el agua. 67


En Primaria Comunitaria, los alumnos ayudan a organizar la biblioteca y utilizan continuamente los libros. Los habitantes de la comunidad también los pueden pedir prestados. La biblioteca sólo tiene sentido si los libros se usan, por eso deben estar a la vista y al alcance de quienes quieran verlos o leerlos. La biblioteca puede incluir todo tipo de materiales escritos o ilustrados que se consiga: libros de texto de años anteriores, libros y cuentos de Conafe o de la sep, revistas, folletos o periódicos, así como libritos que escriban y armen los alumnos.

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Es muy importante que todos cuiden los materiales de la biblioteca, pues son una oportunidad para que los niños descubran que la lectura puede ser además de útil, divertida. El instructor puede promover la exploración de la biblioteca para animar a los niños a que lean. Si los niños miran que el instructor hace uso de la biblioteca, que conoce los materiales que se encuentran en ella y que lee en sus ratos libres, es muy probable que sigan su ejemplo y hagan de la lectura un hábito.

Cuando llegué a Las Habitas, hacía 10 años que no tenían maestro, así que desde el primer momento todos estaban interesados en que me quedara. Durante dos semanas trabajé abajo de un árbol, pero como en ese tiempo me gustaba andar de metiche, pues me iba a la presidencia municipal, me metía hasta el privado del presidente, ya todos me conocían, y así me enteré de que había muchas cosas que me servían. Conseguí un pizarrón como de dos metros, nuevecito, material para hacer la escuela, cajas de gises, un juego geométrico de madera, todo lo que necesitaba. Me eché muchas vueltas, pero valió la pena. La gente de la comunidad casi me hacía un monumento. Instructor comunitario

La apec es responsable de cuidar estos materiales; los entrega a cada instructor, quien debe organizar la biblioteca de tal manera que no se pierdan. El instructor puede apoyarse en las comisiones de alumnos que se hacen responsables de que todos entreguen los libros y los coloquen en su lugar. Los niños pueden llevar sus libros de texto a casa o dejarlos en la escuela, según lo que consideren mejor para conservarlos. Cuando tardan en llegar los libros de texto, pueden usarse los de años anteriores si se borran o se copian las hojas resueltas. 69


Había dos pizarrones, uno estaba de este lado, enfrente y el otro atrás. Entonces las dos niñas de nivel ii se sentaban en una banca pero volteadas hacia allá y los otros hacia acá, cada quien con su pizarrón. Luego decidí poner en un solo pizarrón todo. Les apunto las actividades; cuando los de un nivel terminan una actividad que está en el pizarrón, empiezan los demás. Instructor comunitario

Hay otro tipo de materiales que deben tener su lugar en el salón, como los de desecho, que se usan para algunas actividades: corcholatas, cajitas, piedritas, botecitos, palitos, trapos, bolsas. También es importante guardar bien los útiles, como cartulinas, colores, trozos de papel, tijeras, reglas y pegamento. Estos materiales se van juntando durante el año y se les destina un lugar, de manera que no se desaprovechen y todos los puedan usar cuando los necesiten. 70


Cada instructor busca la forma de separar los niveles y de acomodar a los alumnos en el salón. Si es posible, cada nivel debe tener sus propios muebles y pizarrón en una parte del aula. Como la mayor parte de las actividades se organizan por equipos o parejas, los alumnos de cada nivel deben poder hacerlas en conjunto. Al inicio del ciclo escolar, cada niño recibirá su paquete de útiles escolares; es necesario que el instructor comunitario platique con los niños acerca de la importancia que tiene el cuidado de estos materiales, pues si se mantienen en buen estado, realizarán mejor las actividades y aprenderán mejor. Si cuentan con el material necesario, pueden forrar sus cuadernos y libros de texto para evitar que se maltraten, de igual modo si necesitan transportarlos, pueden hacerlo en una bolsa o morral, así no se perderán y se conservarán mejor.

Tengo a los alumnos colocados de acuerdo a como vea a cada niño, si es muy inquieto lo tengo más cerca. Los tengo por nivel, el nivel iii, sigue nivel i y ii, pero de acuerdo a como el niño se manifieste, va a tener cierto lugar. Instructor comunitario

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Allá, cuando hace mucho frío, los niños se enferman, faltan mucho. Pero si llegan unos cuantos, pues con esos trabajo, ni modo que los regrese. Se pueden repasar algunas cosas, con juegos, pero trabajando, así se animan los niños. Una vez nada más me llegaron tres y estuvimos con un mapa, jugando a encontrar los lugares. Les gustó, decían: “¿Lo jugamos otra vez, maestra?”. Instructora comunitaria

Ahórrate la necesidad de lamentar o reconocer que no hiciste nada durante los primeros meses del ciclo escolar. Tú empezarás a ser instructor… empieza a hacerte notar, a demostrar lo que vales, a ser de verdad un buen maestro (como nos llama la gente). Instructor comunitario

La organización del tiempo El calendario es el mismo que rige en todas las escuelas primarias. Este calendario marca los días de clase y los que son de celebración especial, como las fiestas patrias. Además de esos días sólo se suspenden clases para las reuniones de tutoría que se establecen en cada estado, y se toman en cuenta las necesidades de los habitantes de la comunidad, como sus ocupaciones en el campo en temporadas de siembra, de cosecha o de escarda, en las que los niños deben colaborar. A veces los alumnos también deben ausentarse de clases por las celebraciones locales. Si no puede dar clase en cierto día, el instructor puede acompañar a los niños y habitantes en sus actividades y aprovechar algunos momentos para aprender con ellos o enseñarles algo útil. Si por cualquier razón se pierden clases, se reponen otro día.

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Es importante aprovechar el tiempo desde el primer día, pues al principio parece que el año escolar es muy largo, pero en realidad los días pasan rápidamente. Lo importante es avanzar en todas las áreas y no dejar alguna para después. En los primeros días, los instructores enfrentan problemas para organizar actividades y para empezar a entenderse con los niños. Sienten que avanzan con lentitud y a veces se desaniman. Sin embargo, la mayoría de los instructores también se dan cuenta de que sus alumnos los necesitan. Los niños expresan de muchas maneras que están aprendiendo y que esperan que el instructor continúe su servicio. Cada día el instructor adquiere mayor seguridad y encuentra que es más fácil desenvolverse en la clase.

Nos apoyamos mi hermana y yo. Ella también es instructora. Cuando nos vemos en la casa, juntas realizamos cuestionarios para el nivel tres. Para la lecto-escritura, que también a ella se le dificulta, realizamos juegos. Como íbamos juntas a la escuela, nos acordamos más o menos cómo nos enseñaron. Y sí, nos ayudamos, nos damos ideas para que salga mejor la clase. Instructora comunitaria

El instructor aprovecha mejor el tiempo si anticipa y prepara lo que va a hacer cada semana y cada mes del año. Cada instructor debe pensar cómo distribuir las unidades a lo largo del año escolar, para que pueda terminarlas. Los días en que asisten pocos niños también se pueden aprovechar: se tratan temas de repaso para que los niños ausentes no se atrasen. Poco a poco, se aprende a aprovechar el tiempo, sin pasar demasiado rápido de un tema a otro. Es muy importante que los niños estudien bien cada tema, sin saltarse actividades, que repitan las actividades cuando no hayan comprendido los temas. Sólo cuando los alumnos han aprendido bien un tema, se debe continuar con otro. Cuando un niño falte es necesario que el instructor averigüe la causa, el mantenerse al tanto de sus alumnos ayudará a que los conozca mejor y que, junto con los padres de familia, propicie la asistencia regular de los niños. Si el niño faltó porque está enfermo, el instructor puede planear actividades para que las haga en su casa y se mantenga al corriente con el trabajo que realizan sus compañeros en el aula. 73


La preparación del trabajo diario Desde el momento en que el instructor organiza su vida en la comunidad, tendrá que establecer un lugar y un tiempo para preparar sus clases. Los instructores han resuelto esto de acuerdo con las condiciones en que trabaja cada uno. Algunos preparan sus clases semanalmente, otros a diario o cada dos días, según sus posibilidades. Lo importante es dedicar algún tiempo a leer las lecciones, revisar las fichas y repasar el Manual antes de enseñar cada tema a los niños. Para preparar sus clases, los instructores consultan sus libros de secundaria o los libros de la biblioteca de la comunidad. También pueden apoyarse en otras personas: maestros de escuelas cercanas y otros instructores.

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Los instructores recurren al personal técnico de Conafe para resolver dudas sobre problemas que se les presentan con los niños. También es útil consultar a los padres de familia que pueden dar mucha información acerca de algunos temas, especialmente en Ciencias. Cada día, el instructor tiene que dedicar tiempo a preparar sus clases. Aunque haya planeado sus actividades por semana, siempre hay cosas nuevas que tienen que tomarse en cuenta para las clases del día siguiente.

La relación con la Delegación del Conafe Durante su servicio, el instructor mantiene una estrecha relación con el Conafe. Cada mes o cada dos meses, se organizan reuniones de información y de capacitación donde, además de recibir orientaciones de parte del personal técnico del Conafe, los instructores tienen oportunidad de comparar y compartir sus experiencias. De manera colectiva pueden encontrar o plantear posibles soluciones a los problemas que enfrentan al llevar a cabo o ampliar las actividades de los Manuales. Al inicio del curso escolar, el Conafe solicita a los instructores que lleven algunos documentos relativos a sus actividades con los niños, que llenen una forma de inscripción y se complete la documentación al finalizar el año escolar. A lo largo del curso escolar, los instructores realizan un proceso de evaluación de los alumnos. Los Manuales dan instrucciones para realizar las evaluaciones de cada unidad y el personal de Conafe explica la forma de hacerlo y de asignar las calificaciones. Durante el año, cada instructor va anotando en un cuaderno los problemas de sus alumnos y los avances que observa en ellos. Estas notas serán muy valiosas para él, ya que se podrá dar cuenta de cuánto han aprendido los niños a lo largo del año. También pueden resultar de gran ayuda para que el siguiente instructor tenga un conocimiento previo del grupo.

Si es la primera visita que recibes en tu comunidad, la verdad es que sientes mucho nerviosismo y turbación a la hora de dar tu clase, lo que provoca un notable desmejoramiento en tu desempeño. Cuando alguien del Conafe llegue a tu comunidad, desahoga todas tus dudas, pregúntale lo que se te haya olvidado. Si tienes algún problema en la comunidad, ¡platícaselo! Ellos no te van a regañar, ya que también te saben comprender, pero no te pueden ayudar si no conocen las dudas o problemas que tienes. Instructor comunitario

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Yo observé que cuando no está la coordinadora de Conafe, los niños hablan y participan, pero cuando está ella, no quieren hablar, sólo dicen que no saben, pero es que les da vergüenza. Instructora comunitaria

Cuando llegaron los del Conafe la lluvia había mojado algunas de mis cartulinas y estaban horribles. Sin embargo, los conocimientos que tenían esas cartulinas también se encuentran en las mentes de mis alumnos. Ellos también se mojaron, pero todavía los llevan en su mente. ¡Ese es mi trabajo! Que los niños aprendieron es algo muy, muy significativo para mí, y es que la escuela está en malas condiciones. Necesita arreglo, lo acepto. Pero, ¿de qué me sirve dar clases en un palacio, si mis alumnos no aprenden nada? La eficacia de un maestro no se ve en su apariencia, sino en lo que sabe, y yo sé que los niños han avanzado. Instructor comunitario

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Es posible que alguna persona del Conafe visite cada comunidad donde haya un instructor comunitario. Estas visitas son la mejor oportunidad para platicar sobre las dudas o los problemas que se tengan y, según el caso, pedir el apoyo o las recomendaciones necesarias. El instructor puede aprovechar estas visitas para mostrar lo que ha logrado en la comunidad. No debe olvidar que, además de los logros materiales, lo más importante es el aprendizaje de los niños y los trabajos cotidianos que más les han interesado.


V. Los ni単os de las comunidades

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Estaba muy emocionada, pues desde que tenía como 12 años pensé convivir algún día con niños, pues es tan bonito cuando ellos te hacen preguntas: ¿Por qué esto? ¿Por qué lo otro? Y como tú sabrás, al niño

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se le debe hablar con la verdad y de una manera sencilla, ya verás cómo de esta manera la ciencia avanza. Instructora comunitaria


V. Los niños de las comunidades

La relación con los niños Muchas de las experiencias más significativas de los instructores se dan gracias a la relación cercana con los niños y las niñas de las comunidades. El hecho de compartir actividades con ellos motiva a muchos instructores. Los instructores, por ser jóvenes, logran con facilidad una relación de confianza con los niños; pueden recordar su propia infancia y comprender las inquietudes de sus alumnos. Es frecuente que los instructores se diviertan con los niños, compartan sus juegos, risas y bromas en las horas de descanso. Al convivir con los niños, los instructores conocen cómo son, cuáles son sus inquietudes, necesidades y ritmos de aprendizaje. Esto facilita el desarrollo del trabajo.

Cómo son los niños En cada comunidad los niños son diferentes. Los instructores tienen que familiarizarse con sus características para encontrar la mejor forma de trabajar con ellos. En algunos lugares, los niños ya han asistido a Educación Comunitaria y tendrán conocimientos escolares. En otros, no han tenido esa oportunidad. Algunos niños pueden haber perdido confianza por malas 79


Como nos llevamos pocos años con los niños, tenemos esa convivencia de jóvenes con ellos, pues al preguntarles en la clase, ellos tienen la confianza de responder y también de preguntar y estudian con más entusiasmo a que si uno fuera más grande de edad. Instructor comunitario

experiencias escolares en años anteriores. Se necesita paciencia y tiempo para mostrarles que sí pueden aprender y disfrutar la escuela. Generalmente, tanto a los niños como a las niñas les gusta el trabajo escolar y no es difícil entusiasmarlos si se conocen sus inquietudes. Se interesan en todo lo que desconocen y preguntan sobre lo que les llama la atención. Pero también pierden rápidamente el interés si no le encuentran sentido a lo que estudian en la escuela. Los niños que asisten a la Primaria Comunitaria viven y juegan juntos; además, se conocen desde hace tiempo. La mayoría de ellos son hermanos o primos y aprenden mucho unos de otros; comentan todo lo que ocurre y se organizan para las actividades de la vida diaria. Dentro del aula mantienen las relaciones de confianza que acostumbran fuera de la escuela. Por eso es mejor si trabajan juntos y se ayudan en las actividades escolares. 80


La experiencia en Educación Comunitaria ha mostrado que los niños y niñas de las comunidades son tan capaces de aprender como los de cualquier parte. Pueden ser diferentes sus formas de hablar y de pensar, sus intereses y sus necesidades, pero esas características no son obstáculo para que aprendan a leer y escribir, a razonar y a comprender mejor el medio social y natural, si tienen la oportunidad de hacerlo. Los niños y las niñas muestran su capacidad de aprender y de razonar en la vida diaria, ya que desde pequeños participan en el trabajo doméstico o agrícola. La colaboración de los niños es necesaria para la economía familiar, y ellos no pueden dejar de trabajar para dedicarse por completo al estudio. La experiencia en el trabajo les permite adquirir habilidades y conocimientos valiosos que les ayudan a ser mejores alumnos. Al aprender cada trabajo, muestran curiosidad y observan a sus mayores, escuchan y siguen instrucciones, expresan sus dudas y comprenden explicaciones; imitan los trabajos al jugar, practican las actividades hasta dominarlas e inventan formas distintas para hacer las cosas. Estas capacidades, propias de todo ser humano, son las mismas que necesitan para estudiar la primaria. De los niños he aprendido su responsabilidad, desde pequeños ya saben lo que tienen que hacer. También su curiosidad hacia el conocimiento de lo que los rodea, su creatividad y sentido de admirarse ante las cosas nuevas. Instructora comunitaria

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Las niñas trabajan bien con los niños; sí juegan con los niños, luego andan jugando a la pelota, vendiendo cosas de mentiritas. También jugaban todos juntos un juego que luego hasta me invitaban, le decían “La borreguita”. Luego dicen que se desapartan las niñas para un lado y los niños para otro, pero no, ahí se revolvían todos, todos abrazados y el “coyote” por delante; daba gusto verlos. Instructora comunitaria

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Las niñas tienen la misma capacidad y necesidad de aprender que los niños, aunque a veces no se les dan las mismas oportunidades de estudiar. Es importante apoyarlas y motivarlas a aprender y asegurar a los padres que ellas también tienen el interés y el derecho de continuar en la escuela. En muchas comunidades; se observa que las niñas son igual de curiosas y platicadoras que los niños, y tienen confianza con ellos, pues se han desarrollado juntos. En algunos lugares los niños, y especialmente las niñas, muestran timidez ante los extraños, sobre todo cuando viven alejados de otras poblaciones y no tienen medios de comunicación, pues no están acostumbrados a ver personas desconocidas. Tal vez al principio no participen mucho en clase. La timidez tiende a desaparecer en la medida de que los niños vean que el instructor valora sus capacidades de aprender, toma en cuenta los avances de cada uno y los apoya para que continúen. Los niños y las niñas de las comunidades aisladas tienen particular interés en conocer otros lugares. Las visitas a escuelas cercanas, para realizar encuentros o celebraciones conjuntas, pueden ayudarles a comunicarse más fácilmente y a tener confianza en sí mismos.


No son tímidos para nada, lo que les hace falta es encontrar las palabras adecuadas para expresarse, les da miedo equivocarse, pero si uno los observa en el recreo, ellos participan, hablan, discuten y a veces, ya en la hora de clase, se vuelven más callados por temor a equivocarse. Para que participen en clase no hay que hacerles resaltar tanto cuando se equivocan. Instructor comunitario

Al principio jugábamos a las canicas y a las escondidas con ellos; fue el modo en que empezaron a tomarnos más confianza, porque antes se agachaban y se iban, las niñas se tapaban con su rebozo, no había quién las destapara. Ya luego solitos empezaban a hablar. Instructora comunitaria

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Tenía un niño de 10 años y era sordomudo. Conmigo por primera vez fue admitido en una escuela y eso lo hizo muy feliz. Participaba en los juegos y se comunicaba con su lenguaje de señas, y cuando no le entendíamos lo interpretaban otros niños, hijos de un señor sordomudo. Con este niño la enseñanza tuvo que ser muy especial. Empecé por dibujar un niño en su cuaderno y pintarle la ropa del mismo color que la suya. Con señas yo le decía: “Este eres tú”. Escribía su nombre y le decía: “Este es tu nombre”. Él sonreía y luego escribía muchas veces su nombre. Ex-instructora comunitaria

Había una niña que decían que nunca aprendía y que ya mejor ni le enseñaban, que creían que estaba mal de su cabeza, que no aprendía bien. Casi fue una de las mejores, aprendió muy bien. Instructora comunitaria

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En algunas comunidades puede haber niños con problemas graves, por ejemplo sordera. En general, es mejor aceptarlos en Primaria Comunitaria y trabajar con ellos de manera normal, tomando en cuenta sus formas de adaptarse a las actividades escolares. Si se logra que los demás niños los acepten bien, sin aislarlos, estos niños pueden aprender mucho, aunque no avancen al mismo paso que sus compañeros. El capacitador tutor y el asistente educativo cuentan con estrategias y materiales para atender a niños con habilidades y capacidades diferentes, por lo que son un buen apoyo si el instructor tiene entre sus alumnos un niño con estas características. Es importante que el instructor platique con


su grupo, insistiendo en que todos somos diferentes de alguna forma y que no debemos rechazar a nadie por no ser igual a nosotros. Algunos niños tendrán mayor confianza con el instructor y podrán superar problemas que hayan tenido en el pasado. No todos los niños son iguales y cada uno expresa lo que sabe y lo que le preocupa de diferente manera. Unos tienen facilidad para dar sus opiniones o para argumentar lo que creen, otros tienden a hacer las cosas más que a explicarlas y desarrollan importantes habilidades prácticas. Algunos pueden expresarse mejor por escrito, otros por medio del dibujo o de los juegos. Los alumnos adolescentes tienen capacidades e intereses distintos a los de los niños. Cada alumno aprende a su paso y se inclina por aquellas cosas en las que se siente más seguro. Cada uno encontrará algo en que pueda destacar.

Si no tiene comunicación una comunidad con otras, entonces los niños, cuando llega una persona, se quedan espantados, nada más se le quedan viendo. Si uno los hace que se vayan relacionando con otras comunidades se les va quitando la cohibición, cuando uno los hace que se comuniquen. Claro, también depende de que en el Curso el instructor los anime a participar, les diga que pueden. Instructor comunitario

A veces los familiares de los niños pueden ayudar a los instructores a encontrar la mejor manera de tratarlos, pues conocen bien su forma de ser.

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Los niños y niñas de cada comunidad tienen sus propias características culturales. Sus creencias y conocimientos, sus juegos y obligaciones, sus formas de relacionarse con los adultos, pueden ser diferentes en cada lugar. Cuando los instructores respetan las formas de pensar de cada localidad, logran ganarse la confianza de los niños y ellos aprenden más en la escuela. 86


Cómo aprenden los niños Mientras mejor comprenda el instructor la forma en que aprenden los niños, le será más fácil ayudarlos a avanzar en sus estudios. Si aprende a escuchar sus ideas y a observar cómo tratan de hacer sus trabajos, tendrá más elementos para orientarlos y explicarles lo que necesitan saber. Los niños tienen una curiosidad natural que los impulsa a aprender. Observan lo que ocurre en su medio; reflexionan sobre lo que ellos mismos hacen, ven y escuchan; descubren y comprenden cosas nuevas cada día. Continuamente se hacen preguntas; buscan sus propias respuestas o bien averiguan con los demás lo que necesitan saber. El diálogo con sus familiares, amigos y maestros les ayuda a aprender. Desde pequeños, los niños se forman ideas acerca de lo que ocurre a su alrededor. Estas ideas a veces son distintas a las de los adultos; corresponden a las formas de pensar y razonar propias de los niños, de acuerdo con la edad de cada uno. Los niños van teniendo nuevas experiencias al crecer y aprenden los conocimientos y las creencias de los adultos con quienes conviven. Así van cambiando poco a poco sus ideas.

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Al llegar a la escuela, los niños ya han pensando sobre algunos temas de la primaria, como el cuerpo, el trabajo, las formas geométricas y las canciones. Eso hace más fácil el aprendizaje de estos contenidos. Sin embargo, no todos los niños han tenido las mismas experiencias y por eso algunos de los temas les parecen más difíciles que otros. Los niños de las comunidades tal vez conozcan las plantas y los animales de su medio, en cambio, posiblemente no se imaginan lo que es una ciudad ni comprenden para qué sirve saber leer y escribir. En las comunidades rurales es poco frecuente el uso de la escritura, a diferencia de las ciudades, donde hay letreros, anuncios, periódicos y libros. En esos lugares, muchos niños nunca han escuchado leer en voz alta ni han observado cómo y cuándo se tiene que escribir. Por eso es tan importante que en la escuela tengan la oportunidad de encontrarle sentido y utilidad a la lectura y la escritura, desde el momento que empiezan a aprender. Si pueden escuchar leer al instructor, imaginar lo que dicen los libros, enviar cartas a otra comunidad o hacer sus propios Iibritos, les resultará más fácil aprender a leer y a escribir. El aprendizaje de la escritura es un proceso largo, que no se hace más corto si el maestro va más rápido. Lo importante es que cada niño tenga oportunidad de escribir mucho, a su manera, aun antes de que lo pueda hacer bien. Si puede preguntar cuando tiene dudas y comparar las palabras y los textos que escribe con los de sus compañeros, poco a poco logra comprender cómo se debe escribir. Cuando llegan a la escuela, los niños ya tienen algunas ideas acerca del cálculo. En su vida diaria se enfrentan a situaciones en las que deben resolver problemas prácticos, como comparar cantidades o repartir algo en partes iguales. Para hacerlo, a veces razonan de manera distinta a las que enseña la escuela y aun así llegan a conclusiones correctas. 88


Cuando los niños empiezan a resolver problemas o cuentas en la escuela, muchas veces intentan hacerlo a su manera. Poco a poco aprenden que existen formas más fáciles de resolver los mismos problemas, como sumar en lugar de contar, o dividir en lugar de repartir los objetos uno por uno. Los procedimientos que se les enseña en la escuela tendrán más sentido para ellos si los aprenden al buscar la solución a problemas prácticos o encontrar la forma de ganar en los juegos matemáticos. Con el tiempo, podrán resolverlos con mayor facilidad e irán comprendiendo cuándo les pueden servir estos conocimientos en la vida diaria. El conocimiento del mundo natural y social también empieza afuera de la escuela. Los niños se preguntan por qué llueve o por qué se enferman; experimentan con el fuego y con el agua; aprenden a orientarse y a cuidarse; identifican los oficios de diferentes personas; escuchan los relatos de sus familiares acerca de la vida de otros tiempos y se imaginan cómo era. Sin embargo, aunque los niños conozcan su medio, no siempre han tenido oportunidad de expresar sus ideas o dudas y de compararlas con las opiniones de otros niños o de los adultos. En la escuela pueden llegar a comprender mejor su propio medio si las actividades escolares los ayudan a analizar de manera colectiva y ordenada lo que han observado, escuchado y experimentado fuera de ella. Las actividades de Ciencias también pueden ayudar a los niños a descubrir e imaginar lo que no conocen. Para que puedan buscar respuestas a sus preguntas deben tener la oportunidad de experimentar y de investigar diferentes cosas y tratar de comprenderlas. Cuando tratan de expresar y ampliar lo que piensan, argumentar sus ideas, escenificar o escribir con sus propias palabras lo que imaginan, comprenden mejor los temas que estudian en la escuela. 89


Los niños irán comprendiendo poco a poco los temas más difíciles al estudiarlos cada año, por ejemplo, los movimientos de los astros, los cambios históricos y la relación de su comunidad con su estado y su país. En la escuela se les puede ayudar a comprender mejor estos temas, si se les permite expresar cómo los imaginan a partir de lo que leen, observan y hacen. La imaginación de los niños se enriquece con los experimentos, las ilustraciones y los libros, así como con todo lo que les pueda relatar el instructor. Poco a poco los niños se forman ideas de aquellos sucesos o lugares que no han visto y los comparan con los que sí conocen. Así van conociendo el mundo natural y social. 90


Tanto dentro de la escuela como fuera de ella, los niños aprenden y comprenden lo que ellos mismos realizan o resuelven, mejor que lo que sólo escuchan u observan. Al enseñarles cualquier cosa, es preferible dejarlos hacer la actividad por sí mismos, aunque se equivoquen, en lugar de obligarlos a repetir o copiar algo que no comprenden. El aprendizaje de los niños será más firme y significativo si tienen oportunidad de realizar por sí mismos muchas actividades variadas y divertidas, como las que se recomiendan en los Manuales Dialogar y descubrir. Los niños aprenden mejor los contenidos de la primaria cuando están entusiasmados y animados con las actividades y los juegos que organizan los instructores.

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VI. La ense単anza en Primaria Comunitaria

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Mi mayor satisfacción fue ver que a los pocos meses de labor ya mi trabajo estaba rindiendo frutos, los niños escribían y leían palabras y conocían números. Al terminar el ciclo escolar, mis alumnos habían aprobado el primer nivel. Me sentía muy feliz de haber logrado esa meta, la de enseñar y haber aprendido muchas cosas que antes no sabía. Instructor comunitario

Si los maestros vienen a trabajar, que tengan ganas de enseñar, y los niños, de aprender, ¡sí aprenden! ¿Cómo de que no? Nosotros lo hemos visto en los años que llevan los Cursos en la comunidad. Padre de familia de Cursos Comunitarios

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VI. La enseñanza en Primaria Comunitaria

Para enseñar mejor La acción más importante del instructor comunitario es enseñar a los niños. Muchos instructores sienten una gran responsabilidad ante esta tarea, pero también les da mucha satisfacción. Enseñar significa organizar actividades que permitan a los niños aprender conocimientos que no pueden obtener fácilmente de otra manera. Para que aprendan, son los niños quienes deben realizar las actividades por sí mismos, pero para lograrlo, es necesario que el maestro los organice y los guíe. Enseñar por primera vez siempre es difícil para cualquiera, y es natural que al principio se tema no poder hacerlo. Para enseñar, los instructores recurren a los conocimientos y las capacidades que han adquirido en los cursos de capacitación y en su vida familiar o escolar, y utilizan los Manuales Dialogar y descubrir. Durante el tiempo que dura su servicio, desarrollan nuevas capacidades para trabajar con los niños. Las condiciones del local y los materiales son importantes, pero lo fundamental se encuentra en el instructor, en su interés por emprender su labor y en su capacidad de guiar el aprendizaje de los alumnos. Muchos

Me acuerdo del primer día de clases, era un verdadero dilema, tenía a todos los niños ahí y pensaba: ¿qué les voy a enseñar? ¿Por dónde empiezo? No teníamos libros; teníamos cuadernos, lápices y un pizarrón de lona. Ahora ya es diferente, ya se sabe la secuencia, ya tienen su Manual, pero antes, cuando empezó Conafe, no había todo eso. Ex-instructor comunitario

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instructores han podido compensar las carencias materiales del medio rural con una actitud positiva, aprovechando toda oportunidad para crear actividades en las que los niños aprenden. Los recursos más importantes con que cuenta el instructor son las preguntas, los conocimientos y las vivencias diarias de los niños, que deben ser el punto de partida de cada actividad que organiza, para que ellos se entusiasmen con lo que estudian. Si el instructor no permite que los niños expresen sus inquietudes y no las retoma al enseñar, se pierde el valor que tienen esas experiencias para el aprendizaje.

Cómo empezar el año El Manual tiene todas las clases ya hechas, ya nada más uno las estudia y ve lo que tiene que hacer, aparte de que a uno le surgen ideas. Los niños ya no están, “Ay qué vamos a hacer”, y uno a veces se atarantaba en lo que iba a hacer. Aquí ya cuando uno está haciendo una cosa con un nivel, el otro está haciendo otra. Se da primero un día Ciencias, Matemáticas y las áreas complementarias y en el otro día, Español, Matemáticas y complementarias, alternándose Español y Ciencias. Instructor comunitario

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Los primeros días frente al grupo son los más difíciles. Durante las primeras dos semanas es necesario dedicar tiempo para organizar al grupo y establecer ciertas rutinas que facilitarán el trabajo durante el año. En estos días, el instructor arregla el salón con la ayuda de todos, para que cada niño tenga su lugar. Establece rutinas para la higiene y organiza cómo hacer el aseo, para que los alumnos participen por turnos; les explica el horario, y les enseña a ubicar los días en el calendario y a poner la fecha en sus trabajos. Elabora una lista de asistencia en un cartoncillo grande, que debe estar al alcance de todos, y les enseña a los niños a encontrar sus nombres y a marcar diariamente su asistencia. Conviene empezar el año con actividades en las que participen todos los alumnos, como la preparación de las fiestas patrias, para que así aprendan a colaborar. El instructor organiza actividades sencillas, para conocer a cada alumno y apreciar su avance. También puede proponer una forma de empezar los días, como cantar una canción o platicar de algo interesante que haya ocurrido en la comunidad o fuera de ella.


Es durante este periodo que el instructor debe acostumbrar a los alumnos a trabajar de una forma que sea más ordenada y fácil para todos. Les explica que están por niveles, no por grados, y que todos los alumnos de cada nivel harán la misma actividad.

Al principio les enseñé esto: los que ya han llegado cuando paso lista, se ponen un papelito rojo en la cartulina que tengo en la puerta, donde están sus nombres y los días de la semana. Los que llegan tarde se ponen uno verde, a los que no llegan les ponen uno café. Y yo les digo: peguen su papelito, busquen su nombre. Ahora los de primero ya lo conocen, antes les ayudaban los que ya sabían. Eso les ayudó a empezar a reconocer su nombre. Instructora comunitaria

Les dice cuáles son las áreas básicas y en qué días van a estudiar cada área. Es importante alternar un día Ciencias y otro día Español, en clases de dos horas antes del recreo, para tener tiempo de realizar todas las actividades directas e indirectas de cada clase. Es necesario recordar que las actividades directas son las que el instructor guía paso a paso acompañando a los niños, y las actividades indirectas son aquellas en las que los niños trabajan solos mientras que el instructor trabaja con los niños de otro nivel. En cada tema de estas áreas hay algunas actividades que los niveles realizan juntos, y otras, por separado. Para Matemáticas se da una hora diaria, de preferencia después del recreo, y cada nivel tiene su propio tema y actividad. Entre las áreas básicas se intercalan actividades complementarias. En cuanto se acostumbran, los mismos niños le recuerdan al instructor qué área toca. El instructor explica a los niños que en cada área se estudia una unidad a la vez. Cuando inician una unidad les dice cuáles temas corresponden 97


y les recuerda que al terminarla tendrán una sesión de evaluación, para saber qué han aprendido. Estudiarán cada tema durante varias clases y luego harán un repaso de todo el tema antes de pasar a otro. Esto les ayudará a recordarlo mejor para la evaluación. Si el instructor trabaja con los tres niveles en el mismo turno, la mayor parte del tiempo tendrá que organizar tres actividades a la vez. Aunque al principio parezca difícil, la clave está en lograr que los niños de todos los niveles tengan algo que hacer, pero que sólo uno de los niveles requiera la atención y la ayuda más directa del instructor. Por eso, en los Manuales, cuando se propone una actividad directa para un nivel, siempre se indican actividades indirectas para los otros niveles. Para el nivel III, se dedica una hora adicional por área para las actividades directas de los temas, de preferencia cuando los demás alumnos tengan recreo. El instructor va aprendiendo a distribuir y a equilibrar su tiempo entre los niveles para que todos los alumnos puedan avanzar. Primero debe organizar las actividades indirectas, asegurándose que los alumnos tengan los materiales y comprendan lo que van a hacer. Después puede dedicar más tiempo a guiar la actividad directa con otro nivel, aunque se tome algún tiempo para ver cómo van los demás. Explica a los alumnos que a veces él tendrá que dedicarse más a un nivel y no podrá atenderlos todo el tiempo, pero que deben seguir trabajando sin interrumpirlo.

La participación y la disciplina de los alumnos Para enseñar bien, el instructor necesita primero lograr que los alumnos participen en clase. Es fácil pedir que los niños copien o repitan algo, pero mientras ellos no se expresen con sus propias palabras, realmente no aprenderán. Al principio tal vez los niños sólo digan que no saben. Muchos instructores comentan las cosas que hicieron los primeros días 98


de clase para que los niños empezaran a tener confianza, como platicar con ellos o realizar las primeras actividades a manera de juego. Los niños sólo se expresan si se dan cuenta de que el instructor cree verdaderamente en su capacidad. El instructor tiene que transmitirles la seguridad de que ellos, como todo niño, pueden aprender. Para que adquieran confianza, los anima y acepta sus trabajos tal como los hacen. Cuando los niños tengan más seguridad, se les puede indicar cómo hacerlos mejor. La comprensión y la confianza son indispensables para que los niños participen y aprendan en clase. Sin embargo, la experiencia ha enseñado a los instructores a poner Iímites, sin dejar de ser afectuosos con los niños. Los alumnos no deben tenerle miedo al instructor, pero sí respetarlo y obedecer las orientaciones que les da mientras realizan las actividades. Se les debe mostrar cuándo es tiempo de jugar y cuándo es tiempo de trabajar.

Cuando inicié el Curso me desconcerté, porque los niños actuaban con temor y desconfianza, no se animaban a hablar, ni siquiera me miraban a los ojos, pensé que eso no era natural en los niños. Estuve pensando qué hacer, y al día siguiente traje una caja de zapatos vieja y les dije: “Esta cajita es mágica, le podemos preguntar todo lo que se nos ocurra, podemos contarle un montón de cosas”. Animado yo les decía eso. Los niños ya no dudaron y empezó la lluvia de preguntas. Instructor comunitario

Para lograrlo, es importante que desde el principio el instructor se ponga de acuerdo con los niños sobre algunas reglas que todos tendrán que respetar. Realiza una asamblea con los alumnos y escribe los acuerdos a los que se llegue. De esta manera los niños pueden comprender que la disciplina es una responsabilidad de todo el grupo.

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El instructor propone a los alumnos reglas para el trato respetuoso entre ellos; aunque puedan bromear y jugar en algunos momentos, no deben agredirse o burlarse unos de otros. Se deben acordar reglas tambiĂŠn para el cuidado de los muebles, los materiales y los libros que se usan, porque pertenecen a todos y se utilizan en los siguientes aĂąos escolares. Los problemas de disciplina son menores si el instructor es consistente, si pide a todos los niĂąos que sigan las mismas reglas, y los trata a todos con el mismo interĂŠs y el mismo afecto. 100


En todos los grupos hay niños que son más inquietos que otros, y es necesario buscar la manera de que lleguen a respetar las reglas y a cooperar con el grupo. Las explicaciones funcionan mejor que los castigos, ya que si a estos niños se les pone en evidencia ante los demás, a veces, el problema empeora. Algunos instructores comentan que hay padres que les recomiendan que castiguen a sus hijos; ellos les han explicado que no pueden hacerlo y que es mejor buscar otras formas para que el niño colabore con el grupo. El instructor pide a los padres que le tengan confianza, ya que poco a poco verán los resultados. Los niños normalmente respetan al instructor cuando ven que les enseña y se preocupa por su aprendizaje. Muchos de los problemas de indisciplina ocurren cuando los niños no tienen actividades interesantes que realizar. Por eso, mantener el interés de los niños es lo más importante para conducir al grupo.

Cómo interesar a los niños Los niños se interesan especialmente en lo que tiene sentido para ellos, en lo que se relaciona con lo que conocen y con lo que quieren saber. Es fácil reconocer cuando los niños pierden interés o no encuentran sentido a lo que estudian, porque se cansan y se fastidian. En cambio, cuando están interesados, ni sienten pasar el tiempo. El hecho de vivir en la comunidad permite a los instructores encontrar formas de interesar a los niños en lo que estudian en la escuela. Acompañan a los niños a las fiestas y al trabajo y aprovechan todo lo que se relaciona con los temas del programa, como las tradiciones, las canciones, los cohetes, la comida y las formas de trabajo. Observan cuándo hacen cuentas o usan medidas, para usar los ejemplos en Matemáticas.

Los niños a veces quieren cotorrearlo a uno, como nos ven más o menos de la misma edad. “Si quieren echar relajo —les decía—, está bien, pero hasta cierto punto, no es que me moleste, pero debe haber un respeto entre nosotros”. Por eso en mi caso hemos adoptado algo así como una regla, que me van a respetar aunque estemos jugando, y a la hora de trabajar, hay que trabajar. Instructor comunitario

Tenía un niño caprichosillo, siempre quería hacer lo que él quería, y me decía su papá: “Péguele maestro, porque si no, no hace caso”. Le contesté: “Yo no le puedo pegar y si lo hiciera, sería peor, ya no vendría a la escuela, lo mejor es hacerlo reflexionar”. Yo traté de ganarme su confianza, llegaba y lo saludaba por su nombre, le hacía un cariño, platicaba con él, lo hacía pensar en cómo se comportaba. Después siguió trabajando mejor hasta el final del Curso. Instructor comunitario

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Es cuando los niños empiezan a decir: “yo no puedo profe, no le entiendo” o se enfadan y hasta se enojan y cuesta trabajo contentarlos. O empiezan a decir que si ya salimos a recreo, que ya están cansados o se empiezan a molestar unos con otros. Y cuando algo no les llama la atención, no les interesa, ¿para qué hacerlo? Si no les interesa, entonces no aprenden. Hay veces que me preguntan: “¿qué horas son?”. Les digo: “ya faltan diez minutos para la salida”, y dicen: “creía que apenas eran las doce.” “¿Por qué será?”, les digo, y me dicen: “es que la clase está bien bonita”. Instructor comunitario

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Muchos instructores recurren a los habitantes de la comunidad para hacer amenas sus clases. A los niños les interesa escuchar lo que ellos les cuentan, porque se trata de personas conocidas. Las excursiones a comunidades cercanas despiertan la curiosidad de los niños y los hace pensar en las diferentes formas de vida, la ubicación geográfica y el medio ambiente de su comunidad. Es importante relacionar cada conocimiento que se enseña con alguna experiencia de los niños. Si ellos escuchan el radio o leen los periódicos, el instructor puede ampliar las noticias sobre lo que ocurre en lugares lejanos, y así tendrá más sentido para ellos localizar esos lugares en un mapa. Si ven pasar aviones, barcos o trenes, se aprovecha para que investiguen las distancias que recorren, el tiempo que tardan y lo que cargan. Si alguna vez han llegado extranjeros a la región, se aprovecha para explicar a los niños lo que son otros países.


Algunos temas son difíciles de relacionar con la vida diaria de los niños y aparentemente no les son útiles. Pero los niños también se interesan por entender muchas cosas que jamás han visto. Les gusta que el instructor les cuente lo que existe en otros lugares, que sea distinto a lo que ellos conocen. En las comunidades, tal vez por su mismo aislamiento, los niños, aun los más pequeños, llegan a pedirle al instructor información sobre temas como los animales salvajes, el espacio o las guerras.

Se puede relacionar, de manera muy natural, las cosas que los niños cuentan que hacen o que les pasan o ven fuera de la escuela, con los temas de enseñanza, sin necesidad de forzarlos. Siempre están pasando cosas que tienen que ver con diferentes temas, pero hay que estar atento a lo que hacen o dicen los niños de lo que pasa fuera de la escuela. Aquí, en la comunidad, uno de los principales trabajos es la cría de peces, y siempre está saliendo. Con los temas de Ciencias Naturales, como la alimentación, siempre lo sacan, o del trabajo en la comunidad, hasta en Matemáticas, salen con los pescados. Instructor comunitario

Como en las comunidades se usa poco la lengua escrita, a veces es difícil usar ejemplos de la vida diaria para que los alumnos le encuentren sentido a la lectura y la escritura. El instructor puede platicarles todo lo que hay para leer en las ciudades, y mostrarles lo que él mismo lee y escribe, como sus Manuales, libros y revistas, su diario y sus cartas. Para interesar más a los niños, algunos instructores les escriben versos o recados; también apuntan lo que los niños les enseñan: cuentos, leyendas, canciones, juegos o recetas, para no olvidarlos. Poco a poco, los niños se interesan en hacer lo mismo. Estas actividades las puede realizar el instructor a lo largo del ciclo escolar, pues es importante que los alumnos se habitúen a utilizar el lenguaje escrito para comunicarse en situaciones de su vida diaria. 103


Cómo organizar las actividades Para que los niños aprendan, es importante dedicar a cada tema todas las clases señaladas en los Manuales y realizar todas las actividades en la secuencia indicada. Al iniciar cada tema, el instructor busca la forma de relacionarlo con algunas de las experiencias o conocimientos que tienen sus alumnos. Trata de entusiasmarlos, contándoles algo sobre lo que van a aprender o hacer, pero sin decirles todo en ese momento. Los motiva con un relato, un cuento o un juego.

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Cuando unos terminaban, casi no me preguntaban, porque entre ellos se entendían. Cuando les quedaba alguna duda y me preguntaban, yo les decía: coméntenlo entre ustedes. Y sí, sacaban conclusiones aunque no fueran muy completas. Después las revisaba con ellos. Instructor Comunitario

Nunca se debe empezar el tema con un dictado o una copia. Es mejor que los alumnos primero hablen acerca de lo que imaginan o saben del tema. Se escribe en el pizarrón lo que dicen para compararlo con lo que piensan después de las clases. Por ejemplo, al empezar el tema del cuerpo humano, primero expresan todo lo que imaginan que hay dentro del cuerpo; después de hacer la investigación, lo corrigen y completan. Al inicio de cada clase es conveniente que recuerden entre todos lo que hicieron en la anterior para que lo relacionen con las actividades o lecturas futuras. Así se van enlazando y repasando los contenidos, de tal forma que cuando lleguen a la evaluación de la unidad, les sea más fácil responder las preguntas. En cada clase indicada en los Manuales, los alumnos generalmente realizan varias actividades. Estas actividades sirven para conducir a los alumnos hacia la comprensión de lo que estudian. Por eso es necesario realizarlas todas sin saltarse ninguna, aunque se crea que los alumnos ya conocen el tema, pues siempre es posible aprender algo nuevo. 105


A veces, cuando voy dar una clase de algún tema que ya empezamos, antes me dicen: “¿De vuelta, maestra?”. Y es que aunque sea diferente la actividad, a los niños al principio se les hace lo mismo, pero poco después se dan cuenta de que no es lo mismo. Instructora comunitaria

Como en esta clase le entendí perfectamente a lo que iba a hacer, y la ensayé antes de darla, los niños también le entendieron. Aunque al principio se les dificultó, después ya pudieron. Hicieron el rectángulo, separaron las decenas de las unidades, luego lo multiplicaron, y por último, sumaron todo. Y así le entendieron a la multiplicación. Instructora comunitaria

Si los niños sólo escuchan y repiten lo que el instructor les enseña, sin realizar las actividades, no comprenden lo que estudian. Por ejemplo, a veces pueden repetir o escribir los números sin equivocarse, pero no saben representar cantidades con números ni entienden cómo se forman las decenas. Sólo después de realizar muchas actividades con objetos pueden comprender el sistema de los números. El instructor debe tener claro cómo cada actividad va a servir a los niños para aprender el tema, y cómo guiarlos hacia los propósitos que se encuentran al inicio de la unidad. En algunas actividades, por ejemplo, la del uso de los rectángulos para enseñar la multiplicación, no es fácil ver la relación con los propósitos, de ahí que sea conveniente realizar

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las actividades o ejercicios de antemano, para comprender cómo ayudan a los niños a aprender. Una forma de motivar a los niños a realizar las actividades es explicarles lo que aprenderán, al saber lo que serán capaces de lograr, los niños le encontrarán más sentido a lo que hacen en clase. Para organizar bien cada actividad, el instructor debe haber comprendido las instrucciones antes de la clase, de tal forma que pueda explicarlas con sus propias palabras, y no solamente leerlas del Manual. Al empezar la actividad no conviene dar mucha información, sino explicar a los alumnos de manera concisa, pero completa, cómo van a realizarla. Si se dan las instrucciones con cuidado, se evita un problema que enfrentan muchos instructores: a veces los alumnos no entienden y se levantan constantemente a preguntar qué deben hacer y a pedir que se les explique de nuevo. Para dar las instrucciones, el instructor primero explica a todos los niños juntos lo que van a hacer. También lo puede escribir en el pizarrón, con palabras sencillas, poniendo I, II o III para que los niños identifiquen su nivel y sepan qué les toca. Se les puede dar un ejemplo, pero nunca la respuesta. Se les recuerda que ellos tienen que pensar por sí mismos y descubrir cómo resolver la actividad.

Recomendaría a los instructores que prepararan las actividades, pero a modo de explorar los conocimientos que tienen los alumnos para de ahí basarse en lo que van a enseñar. Porque hay ocasiones que se organizan las actividades sin tomar en cuenta lo que saben los niños, y eso provoca que no les interesen. Instructor comunitario

A los niños, presentarles y darles un ejemplo de historietas sí les ayudaría, pero para continuar la clase hay que ponerlos a hacer una, para que le entiendan más y para que los niños saquen a flote toda la creatividad que tienen. Instructora comunitaria

Seguir instrucciones reforzará en los niños la atención y les ayudará a resolver cuestiones más complejas, como los exámenes. Al trabajar con las fichas o con los libros de texto, el instructor lee o pide a un alumno que lea las instrucciones. Para asegurarse de que todos hayan comprendido, pide a algún alumno que explique lo que van a hacer, y a los demás, que agreguen lo que falta. Aclara las dudas y les deja la ficha para que la consulten. Acostumbra a los alumnos a que comenten entre ellos lo que deben hacer antes de empezar a trabajar y, después, que cada uno intente resolver el ejercicio. 107


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A veces se fastidian los que entendieron y ya hicieron muy bien una actividad, el problema es cuando otros no la pueden realizar y uno tiene que estar con ellos. ¿Qué hacer con los que ya se enfadaron? Yo uso los juegos, algunos ya se los saben, y como les gustan, los dejo que los realicen mientras atiendo a los otros niños.

Si después algún alumno pregunta cómo realizar la actividad, el instructor le pide que pregunte a sus compañeros. Si continúan las dudas, es preferible explicarles a todos juntos, en lugar de a uno por uno, y recordarles que sólo deben preguntarle cuando no puedan aclarar la duda entre ellos. Poco a poco los alumnos entenderán cómo realizar algunas actividades sin que el instructor les tenga que explicar cada vez.

Instructora comunitaria

Los Manuales proporcionan las indicaciones para realizar muchas actividades para cada tema. Sin embargo, al desarrollar cada clase, el instructor puede agregar otras que interesen a los niños, utilizando ideas y materiales

Cómo agregar o modificar actividades


que encuentre al preparar su trabajo. Si el instructor aprovecha las características y la historia de su estado y región, puede enriquecer muchas de las actividades e investigaciones y agregar temas de interés para los niños. El instructor también tendrá que hacer algunos ajustes para mantener el interés de los alumnos y lograr que siempre tengan algo que hacer; según observe a los niños, puede modificar la clase. Si en una actividad para dos niveles, los alumnos de un nivel dan señales de que ya no les interesa, el instructor les deja una actividad indirecta y continúa con el otro nivel. En otras ocasiones, al contrario, algunos alumnos se interesan mucho en lo que están haciendo sus compañeros de otro nivel, y el instructor puede dejarlos que participen. Muchos instructores encuentran que algunas actividades se prestan de manera natural al trabajo con todos los niveles juntos y las realizan de esa forma, aunque no se indique así en los Manuales. 109


A veces, algunos niños terminan su trabajo antes de que el instructor se desocupe; esto provoca que se inquieten y pidan más trabajo o distraigan a los demás. Para evitar esto, el instructor puede enseñarles que en esos momentos trabajen en ciertas actividades sin que él tenga que indicarlo cada vez. Hay varias actividades que los niños son capaces de realizar solos, cuando el instructor no puede atenderlos. Por ejemplo, avanzar en algún texto que estén pasando en limpio para el periódico comunitario, leer un libro de la biblioteca o jugar entre varios un juego que ya conozcan, completar algún trabajo manual o salir a ensayar una escenificación o una canción. En lugar de que los de nivel I copien planas, es mejor que escriban las palabras que sepan, sin repetir ninguna, y luego las comparen entre ellos. Otra posibilidad es que los alumnos aprendan a ponerse trabajo entre ellos. Los primeros en terminar escriben en el pizarrón ejercicios parecidos a los que ya han hecho, para que los demás los resuelvan cuando acaben. Es muy importante lograr que los niños se organicen para realizar cualquier actividad que no requiera atención Cuando no les había enseñado a trabajar por su cuenta, mientras yo estaba ocupada con otro nivel, se me hacía muy difícil, porque nada más se me quedaban viendo, esperando que les pusiera algo, y después se ponían a jugar y a platicar. Instructora comunitaria

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del instructor, y que no esperen a que se les ponga trabajo. En un momento dado, quizá los niños no tomen la iniciativa de hacer algo y, sobre todo, al principio del año el instructor tendrá que recordárselos cada día para que se acostumbren.

Durante la actividad, el instructor iba haciendo recordatorios a los niños sobre la resolución de la división, como: “Acuérdate que se baja el número, ahora se busca en la tabla del 2 ...” Iba dando indicaciones que permitían a los niños recordar lo que sabían, así como consultar lo necesario para resolver el problema. Los niños que quisieron, consultaron la tabla de multiplicar, también sacaron el problema del día anterior para recordar cómo lo habían hecho, y los que tuvieron alguna duda preguntaban a sus compañeros. Después, junto con el instructor resolvieron entre todos el problema en el pizarrón. Aclararon la diferencia de resultados que obtuvieron algunos niños con lo que iba saliendo en el pizarrón. Una clase en Cursos Comunitarios

Cómo guiar a los alumnos Para enseñar, el instructor procura guiar el aprendizaje de los niños. Deja que ellos hagan el trabajo, pero interviene y ayuda cuando lo necesitan. Si la actividad es directa, participa con ellos, sin darles las respuestas. Orienta la actividad, es decir, les recuerda qué deben hacer, les da sugerencias o explicaciones breves y, sobre todo, les hace preguntas para dirigir su atención hacia lo que están haciendo o escribiendo. Si la actividad es indirecta, el instructor puede observarla de vez en cuando. Escucha lo que los niños están diciendo y se fija en qué escriben, sin corregirlos en ese momento. 111


Algunas actividades toman tiempo, como las investigaciones y las escenificaciones, pero al realizarlas, los alumnos comprenden y recuerdan mejor el contenido. Por eso, de nada sirve sustituirlas por una breve explicación. El instructor puede ampliar y variar cada actividad y escuchar lo que sugieren los alumnos para mejorarla, pero debe insistir en que la hagan, aunque al principio les parezca difícil. A veces los niños se tardan, pero deben intentar por sí mismos resolver cada ficha, ejercicio o problema. Si los alumnos le piden la respuesta, el instructor les hace comentarios como: “¿Qué creen ustedes? Piénsenlo otra vez”, para acostumbrarlos a que él no les va a dar todas las respuestas, y les recomienda que entre todos comenten y se pongan de acuerdo. Pero después de que los alumnos ya lo intentaron de nuevo, el instructor los orienta para saber en qué se equivocaron y para que lo puedan resolver. Muchas veces los niños son capaces de llegar a la solución sin que el instructor la diga. Si se equivocan, es mejor que descubran ellos mismos sus 112


errores. Si prueban distintas maneras de hacer el trabajo, comprenderán mejor cómo hacer el ejercicio, especialmente cuando no existe una sola respuesta correcta. En lugar de corregirlos de inmediato, el instructor les hace preguntas para que amplíen sus respuestas o se fijen en algo más que sea importante.

Yo a veces les decía que aunque hicieran un poco lento el trabajo, pero que lo hicieran bien. Porque había veces que los apuraba mucho. Instructor comunitario

Cómo comentar y preguntar Durante las actividades, el instructor procura cuidar la forma en que interviene para lograr que los alumnos participen. Si los niños están hablando animados, el instructor retoma lo que ellos van diciendo para mostrar que escucha y acepta lo que opinan. Si los alumnos no hablan, intenta animarlos con un relato o ejemplo y les hace preguntas sencillas para que empiecen a platicar.

Me acerqué a los alumnos que estaban escribiendo acerca de los trabajos que se hacen en la comunidad. Leí lo que empezaban a escribir. Para ayudarlos a pensar en otras cosas, les pregunté: ¿A poco aquí sólo se cuidan chivas? Recordaron más cosas y luego las escribieron. Instructor comunitario

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Cuando los maestros hacen preguntas, a veces los alumnos se quedan callados por miedo a equivocarse, porque saben que les van a decir si están bien o mal. En otras ocasiones tratan de adivinar lo que su maestro quiere que digan, pero no dicen lo que ellos realmente piensan. Este tipo de preguntas no ayudan a que los niños aprendan a expresarse. Para que esto no suceda, es necesario hacer preguntas de la misma manera que se hacen a un amigo, para realmente saber lo que piensa, sin juzgarlo. Los niños reconocen este tipo de preguntas, y cuando sienten que el instructor realmente los va a escuchar, se animan a hablar. También ayuda si no se les señala inmediatamente sus errores, pues ellos solos se darán cuenta cuándo se equivocan. Cuando vimos lo de la Guerra Mundial, los niños querían saber más, me exigían bastante, y les decía yo: pero si ya la vimos, ya les dije lo más importante. Y ellos a que no, que por qué esto era así y que estos aviones y que si los barcos, y que si los Estados Unidos contra éstos. Entonces tuve que preguntar a personas mayores que sabían de eso y me ayudaron, porque yo ya no sabía.

Las mejores preguntas son abiertas, es decir, aquellas que tienen muchas respuestas buenas y que cada uno contesta según su propio criterio. Son preguntas que piden a los niños que relaten o expliquen cosas y no solamente que digan sí o no. En muchas actividades de los Manuales se sugieren preguntas de este tipo: ¿Qué sienten cuando están enfermos? o ¿cómo se imaginan que sería su vida si nadie supiera sembrar? Estos son ejemplos que el instructor debe decir y no dictar. Si los alumnos no contestan, el instructor hace la pregunta de otra manera, sin decir la respuesta, y les da tiempo para pensar. El instructor puede ampliar o agregar preguntas parecidas que a él se le ocurran sobre el tema, pensando en lo que los alumnos conocen o imaginan, para que contesten sin miedo a equivocarse.

Instructora comunitaria

Mientras los niños realizan las actividades, el instructor atiende a las preguntas que ellos hacen, pues éstas también ayudan a aprender. Primero trata que entre todos contesten o busquen las respuestas. Luego les da alguna información que necesiten para contestarlas. Las preguntas de los niños ayudan al instructor a conocer lo que ellos están entendiendo. A veces hay preguntas o comentarios de los niños 114


que al instructor no se le habían ocurrido, y es importante tomarlos en cuenta. Cuando el instructor no puede contestar una pregunta, les explica que investigará para responderles en alguna clase posterior. Al finalizar cada clase o tema, el instructor reúne a los alumnos para que entre todos expliquen cómo realizaron las actividades y lleguen a algunas conclusiones acerca de lo que aprendieron. El instructor procura hablar lo menos posible y tratar de que cada alumno comente lo que piensa. Al guiar la plática no es bueno permitir que se critique o se haga a un lado a ningún niño, pero tampoco presionar para que participen los que no quieran hablar.

Cómo dar explicaciones Tanto antes como después de las actividades, se deja tiempo para que los alumnos expresen qué piensan de lo que aprendieron. Sin embargo, en determinados momentos, el instructor debe tomar la palabra y explicar el tema a partir de sus propios conocimientos.

Estaba explicando una clase con las palabras que vienen en el libro, y luego les pregunté si habían entendido, y me contestaron que sí, pero ellos no podían explicar el tema. Descubrí que estaba leyendo algunas palabras que ellos no entendían. Volví a explicar todo con otras palabras, y algunas las buscamos en el diccionario. Instructor comunitario

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Las explicaciones que vienen en el Manual son de tal forma que si nosotros se las explicáramos así a los niños, no las comprenderían. Nosotros tenemos que leerlas antes y comprenderlas, y después explicarlas a manera de que los niños entiendan. Instructor comunitario

El instructor da explicaciones breves durante las actividades, cuando considera que los niños las pueden aprovechar. A veces esto ocurre cuando algún niño le pregunta algo, por ejemplo, por qué se pide prestado al restar. En general, funciona mejor explicar el tema después de que los alumnos hayan realizado las actividades. Con tiempo, los instructores aprenden a explicar los temas en un lenguaje sencillo, que los niños entienden, en lugar de simplemente repetir lo que está escrito en los libros, que muchas veces no comprenden. Utilizan ejemplos que los niños conocen o que puedan imaginar y que les llamen la atención. Los niños comprenden mejor las explicaciones cuando el instructor les recuerda las actividades que han realizado y retoma algo de lo que los niños dijeron o escribieron. Después de explicar un tema, pide a cada niño que comente algo o que pregunte lo que no entendió para contestarlo entre todos.

Las diferencias entre los niños Al enseñar, el instructor siempre tiene que estar atento a las diferencias entre los niños. No es posible que todos los alumnos aprendan al mismo paso. En cada nivel habrá niños que sepan más o que comprendan mejor, pero todos pueden aprender. Durante cada clase, el instructor trata de observar en qué momento de su aprendizaje se encuentra cada niño, para ayudarlo a avanzar desde ahí. Aunque cada niño tenga diferentes conocimientos, no es necesario dar una actividad distinta a cada uno, sino organizar actividades que todos puedan aprovechar. Las actividades de los Manuales hacen posible que cada alumno participe a partir de sus propias capacidades. 116


Por ejemplo, los problemas de reparto se resuelven de diversas maneras: algunos niños cuentan mientras que otros hacen multiplicaciones, pero todos pueden llegar a la respuesta. En la investigación de la historia de la comunidad y en el experimento del calor, los niños pequeños notan cosas diferentes de las que observan los grandes, y las niñas aportan cosas distintas de las que aportan los niños. Entre todos pueden complementar ideas para llegar a conclusiones. Cuando los niños del nivel I realizan actividades con los nombres propios, algunos niños se emocionan al poder distinguir su nombre entre todos los que ven. Otros niños ya escriben su propio nombre y los de sus compañeros. Todos van aprendiendo algunas letras nuevas de los nombres de los niños del grupo, aunque no todos aprenden las mismas letras al mismo tiempo. Algunos apenas distinguen la “N” de Nazario, de la “M” de Matilde, mientras que otros preguntan por qué llevan una “u” los nombres de Miguel y de Enrique.

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En la clase directa con nivel i y ii, los de nivel i dibujaron una hacienda que está cerquita de la comunidad. La dibujaron grande, muy bien porque ellos han pasado por allí, y dijeron cuántas personas creían que vivían ahí y cómo era todo. Los de nivel ii escribieron todos los departamentos de la hacienda, cómo estaba integrada. Ya para la investigación, los niños preguntaron a sus abuelitos cómo se hizo la hacienda, de quién era y si gente de ahí estuvo en la Revolución. Y sí, les

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platicaron del dueño de la hacienda, que los guardianes chicoteaban a los campesinos y los metían a la cárcel; ahí está la cárcel todavía. Los niños de nivel ii les platicaron la investigación a los de nivel i. A todos los niños les gustó mucho esa actividad, porque entre ellos platicaron mucho de esa hacienda. Incluí a los del nivel i, pues ellos también comentan. A ellos les pedí que dibujaran algún medio de transporte de esa época.

Dijeron que casitas jaladas por caballos, las dibujaron en su libreta y las pintaron. Y los del nivel ii escribieron lo que sabían de la hacienda, cómo el hacendado hacía trabajar a los campesinos y sobre una construcción que hay ahí, una presa grandísima donde se juntaron varios hacendados para hacerla. Y esto les gustó a todos los niños porque conocen esas construcciones y sus abuelitos les platicaron. Instructora comunitaria


En cualquier actividad, el instructor debe estar atento a estas diferencias entre los niños y a las dudas que expresen, para hacer las preguntas o los comentarios que más los ayuden a aprender en ese momento. Los alumnos que estudian en Primaria Comunitaria permanecen dos y, en ocasiones, más años en cada nivel. Por lo tanto, realizan varias veces las mismas actividades del Manual. Esto es una ventaja, pues cada vez que las hacen, ellos aportan algo nuevo y aprenden mejor el tema. El instructor debe buscar la forma de enriquecer o variar las actividades, sobre todo para aquellos alumnos que ya llevan un año en el nivel. Propone nuevas preguntas y ejemplos, elabora nuevos ejercicios parecidos a los que se encuentran en las fichas o en los libros, o busca formas de ampliar las actividades para que los alumnos profundicen en el tema.


El trabajo colectivo Los instructores aprenden poco a poco a aprovechar las diferencias entre los niños para convertirlas en una ventaja. Para manejar un grupo de niños tan diferentes en edades y conocimientos, es necesario lograr que realicen las actividades ayudándose unos a otros, de manera colectiva. El instructor debe propiciar que los alumnos trabajen juntos y compartan la información que tienen sobre cada tema. Ellos pueden decidir juntos, por su cuenta, qué lectura hacer o cómo realizar ciertas actividades. El trabajo colectivo se lleva a cabo entre alumnos de un mismo nivel o de diferentes niveles. Si la actividad es para dos o más niveles, el instructor organiza a los alumnos para que los niños más pequeños trabajen con los grandes. Si es sólo para un nivel, pide que trabajen por parejas o equipos de tres o cuatro. Si en algún nivel asiste sólo un alumno, el instructor pide que algún niño de otro nivel trabaje con él siempre que sea posible. Cuando trabajan con los libros de texto, cada niño hace su trabajo y luego lo compara con el de su pareja. Si no hay suficientes libros para todos, los alumnos se organizan por parejas para realizar los ejercicios en un libro. Todas las fichas deben realizarse por parejas o en pequeños equipos, aunque cada niño apunte sus propias respuestas. En las actividades indirectas, como las investigaciones, es útil que los alumnos trabajen en el pizarrón cuando escriben o apuntan algo juntos; de esta manera se abre la posibilidad de que todos sugieran ideas al que le toca escribir y se fijen cómo va escribiendo. Cuando terminan la actividad, leen lo que se escribió y cada uno lo copia en su cuaderno. Si los niños trabajan de esta manera en el pizarrón y no en sus mesas, el instructor se entera de lo que están haciendo sin tener que ir al lugar de cada alumno. 120


Los niños de nivel II trabajan en la lección sobre las estrellas del libro de texto. Contestan en su cuaderno las preguntas que vienen en la lección. El instructor lee las respuestas de Luis y le pregunta: “¿Contestaste aquí que no observas nada en el cielo?” Luis contesta: “No veo nada”. Pedro se ríe de la respuesta y Luis le pregunta: “¿A poco tú ves todo?” Pedro le dice: “Sí, yo veo las estrellas y la luna. —Luego, más serio, agrega—: Luis, yo sí vi un sueño, que estaba yo amarrado por allá, de un árbol. ¡También los sueños se ven”. Rosa, que estaba atenta al diálogo anterior, pregunta: “¿ y no viste un helicóptero?”. Luis le pregunta qué cuándo, y ella le contesta: “Anoche, a veces pasan”. Instructor comunitario

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Yo procuraba que entre ellos trataran de leer y de comentar, y a los que entendían un poco más, les explicaran. Trataba siempre que se apoyaran entre ellos, mas no hacerse los trabajos. Instructor comunitario

Había una niña que la tenía que tener siempre con trabajo, porque luego terminaba y se iba a ayudarles a los otros. A veces sí me ayudaba, por ejemplo, en alguna cosa que yo ya les había explicado a los pequeños, le pedía que se los volviera a explicar. A veces le entendían mejor que a mí. Instructor comunitario

Al trabajar juntos, los niños aprenden unos de otros y no sólo del instructor. Esto se logra si el instructor los anima a expresar sus ideas, comentarlas y argumentarlas entre ellos. Debe recordarles que todos pueden aportar ideas, así como realizar una parte del trabajo colectivo. Es importante darse cuenta cuáles niños trabajan bien juntos para que se apoyen, y así evitar que sólo uno haga el trabajo y los otros esperen que les diga cómo. Los niños más avanzados son un apoyo importante para los demás; a veces pueden ayudar al instructor, siempre que no abandonen el trabajo que les corresponde en su nivel. 122


Cómo organizar los juegos Una de las mejores formas de interesar a los niños es organizar juegos que les permitan aprender. Algunas actividades de los Manuales son juegos, por ejemplo: la carrera de caballos y el mercado. En el libro de juegos se incluyen otros, diseñados para que, al jugar, los alumnos aprendan algunos temas de Español y de Matemáticas. Si los padres expresan dudas acerca de los juegos, el instructor les explica en qué consisten y juega alguno con ellos, para que comprendan cómo ayudan a sus hijos a aprender. Al organizar estas actividades, el instructor procura que los niños realmente jueguen, se emocionen y se diviertan. Antes de enseñar un juego, el instructor debe estar muy seguro de entender las reglas. Para eso, es bueno practicarlo fuera de clase con dos niños, que después le ayuden a enseñarlo a los demás. El instructor enseña a los alumnos las reglas y les explica lo que van a hacer, pero no les dice cómo ganar, para que ellos mismos lo descubran.

Los niños están aprendiendo a jugar ¡Basta!, toca la “n” y todos los niños anotan lo que pueden en cada lugar. Después van diciendo en voz alta lo que escribieron para ver entre todos si lo van haciendo bien. En el lugar de plantas, un alumno dice que puso naranja, otro naranjas y otro naranjo. La instructora explica que naranja es el fruto y naranjo es la planta. Otro niño dice que puso nilpa y la instructora sonriendo le dice que es milpa, no nilpa, que están con la letra “n”. Todos ríen cuando uno dice que en animal puso nahual. También se divierten cuando un niño dice que en objeto puso “niño” y algunos dicen que “niño” no es objeto. Después se ponen sus puntos en cada espacio y hacen la cuenta de cuánto sacaron. Todo el tiempo preguntan sus dudas y están muy interesados. Incluso los que apenas empiezan a escribir intentan jugar y empiezan a identificar las letras con las que empiezan algunas palabras. Una clase en un Curso Comunitario

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A veces leo para todos cuando quieren que leamos un cuento. Con los que todavía no saben, se necesita que ellos participen también, en forma de que uno les lea. Por ejemplo, hoy vimos una lectura que se las leí una o dos veces, y les dije que ellos fueran señalando con el dedo lo que iba yo leyendo, según ellos creían dónde iba, y sí lo hicieron. Y después les dije: “¿Dónde creen que diga medidor?” y ellos decían: “Pues acá”. Después yo: “¿Dónde está el título, qué dice tal cosa?” y ellos: “Pues aquí, mero arriba”. Y lo señalaban. Lo que más me gustó es que las dos niñas de nivel i que apenas empiezan a leer, les dije: “¿A ver, dónde creen que diga tucán?” Y estaba escondido al final, pero sí dijeron dónde decía y colibrí también. Y yo me dije: “Ay, pues creo que sí están sabiendo”. Instructora comunitaria

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Los niños necesitan jugar muchas veces hasta que dominen el juego, antes de pasar a las versiones más difíciles. Repiten los juegos cuantas veces quieran, pues cada vez será de provecho. Muchos instructores también disfrutan de jugar con sus alumnos.

Cómo guiar la lectura Para continuar sus estudios, los alumnos necesitan, sobre todo, desarrollar su capacidad de lectura. A veces se piensa que si los niños todavía no leen bien, no sirve de mucho pedirles que lo hagan, y el instructor les da pocas oportunidades para intentarlo. Esto no beneficia a los niños, ya que sólo si tienen oportunidad de practicar en la escuela aprenderán a leer. El uso continuo de la biblioteca es el mejor medio para desarrollar la lectura. A los niños pequeños les gusta hojear los libros e imaginarse lo que dicen, con ayuda de sus compañeros. Si estos niños tienen oportunidades de escuchar a otros leer en voz alta, lejos de perder el


tiempo, se fijan cómo lo hacen, sobre todo si tratan de seguir la lectura en sus propios libros. Los que ya saben un poco más pueden leer ante los demás; al principio no hay que insistir en la puntuación, sino en la comprensión. Mientras más comprendan lo que están leyendo, será más fácil que aprendan a leer con la entonación adecuada. Los niños que ya leen, van entendiendo textos cada vez más largos y difíciles, y de esa manera se enteran de muchas cosas que despiertan su interés. Durante todas las actividades y en todas las áreas, el instructor debe asegurarse que los alumnos estén tratando de comprender lo que leen. A veces a los niños se les dificulta comprender los libros de texto, porque encuentran conceptos o palabras que no entienden. Por eso, en los Manuales, generalmente, se indica que trabajen en el libro de texto después de hacer otras actividades para apoyar a conocer más del tema. Si los niños tienen alguna idea del contenido antes de leer las lecciones, las comprenden mejor. Después que los alumnos lean alguna lección o cuento, el instructor procura averiguar lo que han entendido. Es preferible hacerles preguntas orales, que no sean sólo de repetir el texto, sino de decir qué

Cuando leo con nivel i, les enseño las ilustraciones y ellos dicen más o menos de lo que se trata. Les pregunto qué creen, cómo creen que se llama esta lectura y ellos, según su imaginación, me dicen. Ver las ilustraciones les ayuda bastante, les interesa más lo que dice la lectura, o que si ven una palabra y no entienden bien lo que dice, se ayudan con el dibujo. Instructora comunitaria

O a veces un niño quiere leerles, dice: “Maestro, ¿leo yo este cuento?” Y los demás niños dicen que sí, que se los lea. Y ya lo empieza a leer y yo les pregunto qué le entendieron. Instructor comunitario

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Leer es lo que más piden: “Maestra, déjenos leer algo, hombre”. Y ya se ponen con un libro y se dicen así entre ellos: “Mira lo que dice aquí” y que esto y que lo otro. Instructora comunitaria

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descubrieron o pensaron. Los cuestionarios no sirven de mucho porque los niños pueden localizar una respuesta en el texto sin haber entendido realmente lo que leyeron; es mejor pedirles un resumen o un pequeño texto de lo que entendieron. Hablar del contenido de la lección entre todos también les ayuda a comprender lo que han leído. Si los niños aprenden a observar los detalles de las ilustraciones que vienen en cualquier libro y los comentan, entienden mejor de qué trata la lectura. El instructor a veces tendrá que explicarles lo que está ilustrado y el significado de los cuadros, colores o señales que se encuentran en algunos ejercicios. En cada área, los alumnos tendrán que aprender a buscar información que está escrita de diferentes formas. Por ejemplo, habrá que enseñarles en qué fijarse cuando buscan los lugares en un mapa, cuando leen las instrucciones de algún juego o receta, o cuando usan el diccionario.

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Los niños tendrán que aprender a leer los problemas de tal manera que comprendan qué se les está pidiendo y qué información se da; esto es necesario para entender qué operación hacer y con qué números. También tendrán que familiarizarse con las distintas maneras de presentar las instrucciones y la información en cada libro de texto o material que utilicen. El instructor debe recordar a los alumnos que para aprender de cualquier libro, lo importante es que comprendan lo que leen y que traten de explicarlo con sus propias palabras en lugar de repetir la respuesta tal como está en los libros.

Cómo promover la escritura Para aprender a escribir, los niños necesitan encontrar el sentido de lo que escriben, ya sea para sí mismos o para otros. Si ven que con sus primeras letras logran poner su nombre o el de otros, se interesarán más por escribir. Los niños más avanzados pueden escribir cartas o llenar documentos para sus padres, de esta forma comprenden la utilidad de la escritura fuera de la escuela. Cuando el instructor les pide que escriban un texto, se fija que lo hagan a partir de lo que ellos piensan y que no lo copien. Aunque al principio les cueste mucho trabajo y algunos niños hagan textos que no se entiendan bien, es importante insistir. Tal vez los alumnos, por facilidad, pidan al instructor que les deje una copia, pero puede explicarles que si copian él no puede saber qué entendieron del tema. Poco a poco, los niños descubren cómo escribir y lo hacen con más gusto y facilidad, sobre todo si intercambian cartas con otros niños o elaboran el periódico comunitario con sus textos, para que otros niños los lean. 128


Cuando los niños escriben sus textos deben acostumbrarse a revisarlos y a pasarlos en limpio. Primero leen lo que ellos mismos escribieron y corrigen lo que pueden. Luego, en parejas, intercambian los textos, los leen, y cada uno le dice a su compañero lo que no entendió para que lo corrija. También pueden leer y comentar sus textos frente al grupo. Es primordial que la lectura y reescritura para mejorar sus propios textos se haga de forma permanente para que los alumnos logren escribir textos que puedan comprenderse por quienes los lean. Es importante aprovechar los pizarrones para promover la escritura, sobre todo si se tienen pocos cuadernos. Por ejemplo: varios alumnos pasan al pizarrón a la vez a escribir cada uno la respuesta, y luego comparan lo que pusieron. En otras ocasiones, el pizarrón se usa para redactar entre todos una carta o un texto, o para jugar algún juego, o escribir los resultados al realizar un experimento. 129


Tanto en Ciencias y Matemáticas como en Español, los alumnos aprenden a usar la escritura de muchas maneras. Anotan lo que averiguan en las investigaciones y todo lo que van haciendo en el desarrollo de éstas. Usan marcas o dibujos para hacer las cuentas y para pensar cómo resolver un problema. Poco a poco podrán inventar, escribir e intercambiar problemas o preguntas sobre los temas que estudien.

Cómo dar tareas para realizar en casa Con cada grupo, el instructor tendrá que probar y decidir si conviene dejar tarea y cuál funciona mejor. En las comunidades, los niños tienen poco tiempo para hacer tareas; a veces no tienen luz de noche y tampoco tienen un lugar adecuado para trabajar en casa. Sin embargo, es posible seleccionar cosas que les gusta hacer de tarea. El instructor debe tratar de estar atento a lo que los niños piden como tarea. Una de las mejores tareas es que lleven a casa un libro y dediquen un rato a leer, junto con sus hermanos si es posible. También pueden continuar

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Yo les recomendaba a los instructores que encargaran tarea sólo si era necesario, por ejemplo si era un tema que se volvería a ver al día siguiente, o para reforzar. Había algunos instructores que no encargaban tarea porque los niños trabajaban en las tardes, porque si les encargaban, de todos modos no se las hacían. Tutora de Conafe

Entonces veía que los niños estaban verdaderamente cansados y les decía: “Ustedes escojan si apuntan esas cuentas del pizarrón o inventan otras para tarea”. Algunos las apuntaban y otros decían: “Mejor en la casa hago otras”. Y así se les facilitaba a los niños, a algunos sí les gustaba inventar sus cuentos.

con alguna actividad o investigación que les haya interesado durante la clase. No es necesario dejarles tarea todos los días. Si se deja tarea, es importante revisar, con la ayuda de todos, lo que hicieron.

Instructora comunitaria

Cómo revisar y corregir El instructor debe dedicar un momento especial, al final de la clase, para revisar los trabajos y no hacerlo todo el tiempo. Cuando los alumnos empiezan a pedir al instructor que los revise, les recuerda que lo hará después, cuando todos hayan terminado. 131


Me dicen los niños: “Maestro, ahí tiene un error”. Sí, les digo, díganme cuál, y ya me dicen: “Pues que en ese número”. Les digo: está muy bien, en eso fíjense, en un error que yo tenga, ustedes corríjanme. Así le hemos hecho y nos va bien. Instructor comunitario

Para los niños es muy importante que se revise todo trabajo que se les deja. A veces ellos se conforman si el instructor palomea o califica simplemente, pero la revisión sólo les ayuda si se hace con cuidado. Para dedicar más tiempo a cada niño, es preferible que se turnen para la revisión. Para ayudarlos a aprender, el instructor debe leer lo que escribió cada uno, preguntarle cómo hizo el ejercicio o explicarle por qué se equivocó, en lugar de sólo ponerle una calificación. Cuando revise textos, el instructor procura fijarse no sólo en la forma en que escriben los niños, sino también en lo que dicen, para estar seguro de que expresan sus propias ideas. Si los niños saben que el instructor se va a fijar en su trabajo, tendrán cada vez más cuidado al hacerlo, en lugar de apurarse a terminar. 132


También es posible revisar el trabajo con todos los alumnos del mismo nivel juntos, en lugar de uno por uno. El instructor les pide que esperen a que todos terminen. Entonces, algunos niños pueden pasar al pizarrón a mostrar cómo resolvieron la actividad. Antes de decir si está bien o mal lo que ponen, el instructor pregunta a los demás si lo hicieron de la misma manera. Sin que el instructor les diga quién tiene razón, entre todos comentan si les salió igual o diferente y tratan de llegar a

Al principio sí me costó mucho trabajo, más que nada con unas dos niñas chiquitas que se ponían a llorar. Yo lo que hacía era que les hablaba con cariño: “Ándale, no te pongas a llorar, ¿sale?”, Y así poco a poquito me fui ganando su confianza. Se les quitó eso de que no participaban. Les enseñé a hacerlo sin miedo, pues les decía que no importaba que se equivocaran, lo importante era que participaran. Instructor comunitario

A los niños les sirve darse cuenta de que no importa que lo que hacen no esté tan bien hechecito, que lo importante es que lo hagan. Que el instructor les diga que están bien sus cosas, lo que hacen y no que está feo. Que les diga: “Así sigue trabajando, después lo vas a hacer mejor”. Instructora comunitaria

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un acuerdo. Cada niño explica por qué la resolvió de cierta manera. Así, los niños mismos explican dónde creen que hay errores o si el ejercicio tiene diferentes respuestas correctas. Al final, el instructor hace algún comentario sobre lo que hicieron. En muchas actividades, sobre todo en las investigaciones y los textos, hay diferentes formas correctas de hacer el trabajo, y, por tanto, varias respuestas también correctas. Los alumnos comparan sus trabajos para ver qué cosa distinta puso cada uno. Cuando los alumnos aprenden esta forma de comparar sus respuestas y decidir entre ellos cuál está bien, se organizan sin que el instructor intervenga y luego le muestran el acuerdo al que llegaron. Poco a poco se acostumbran a revisar siempre sus trabajos, antes de ir con el instructor. 134


Después de la revisión, y para una mejor comprensión, los alumnos resuelven aquellos ejercicios en que se equivocaron, y vuelven a escribir sus trabajos para ampliarlos. A algunos instructores les ha dado resultado acostumbrar a los niños a señalarles sus propias equivocaciones. Al explicar algo en el pizarrón cometen errores a propósito para ver si los niños se dan cuenta y los corrigen. También es bueno permitir que los alumnos expresen sus opiniones, aunque estén en desacuerdo con lo que el instructor piensa.

Trato de observar mucho a los niños en las clases y basarme también en eso, no sólo en los exámenes finales para evaluarlos. Algunos se ponen nerviosos en ese momento, se cohiben y no pueden contestar. Si el niño tuvo un buen desempeño y participación en clase, me doy cuenta de que está nervioso en el examen o que tiene algún problema, entonces le digo que no se preocupe y le paso el examen para el siguiente día.

Cómo evaluar Instructor comunitario

Durante la clase, el instructor procura estar atento a lo que aprende cada alumno. Se fija en sus avances con respecto a lo que antes se les dificultaba para ajustar sus clases y sus comentarios a lo que saben los niños. Esto es

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Una tarde, se me ocurrió darles la calificación que había obtenido durante el mes. Interesados, guardaron silencio y me prestaron atención, tenía frente a mí varias caras llenas de felicidad y otras tantas tristes. Entonces, se me ocurrió otra idea: hice pasar al que había obtenido la más alta calificación y les pedí a todos un aplauso para él. Todos le aplaudieron gustosos. Después pasé al que había obtenido la calificación más baja, y le pedí al grupo un “ánimo” para él. El grito, “ánimo”, resonó bastante bien y aquel alumno ya no se sintió tan mal. Posteriormente, les pedí un aplauso para todos, por haber sido tan buenos amigos y estudiantes conmigo. Después pasó lo que estuvo a punto de hacerme llorar; cuando se estaba ya apagando el aplauso, un niño gritó a toda potencia: “Un aplauso al maestro por habernos enseñado tan bien”. Sorpresivamente para mí. Todos aplaudieron jubilosos durante varios minutos y después, se echaron una porra resonante dirigida a mí. ¡No sabía si llorar de emoción o aguantarme las ganas de llorar! Instructor comunitario

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parte del proceso de evaluación continua que acompaña la enseñanza. Mientras más logre el instructor que los alumnos participen en clase y realicen sus propios trabajos, tendrá más posibilidad de evaluar al estar enseñando, sin poner pruebas. Por ejemplo, cada texto que hacen los niños le mostrará cómo avanzan en su capacidad de escribir. Muchos instructores recomiendan aprobar lo que hacen los niños durante las actividades de enseñanza y animarlos a seguir mejorando sus trabajos, más que señalarles sus errores. Al final de cada unidad, el instructor hace una evaluación formal de lo que han aprendido los alumnos, en una sesión especial, con actividades orales y escritas que se describen en los Manuales. Con estas actividades, el instructor obtiene información para complementar lo que ya sabe del avance de cada alumno.


A veces resulta difícil decidir una calificación para cada alumno. El instructor debe procurar ser justo y tomar en cuenta no solamente el desempeño del alumno en las actividades de evaluación, sino también su desempeño durante las clases, su esfuerzo e interés y su colaboración con el grupo. La calificación es recibida por padres e hijos con mucho interés y el instructor debe tener elementos para explicar qué logró cada niño y qué le falta por aprender. Al final del año, los alumnos presentan un examen que ayuda a decidir si están listos para pasar al siguiente nivel o si es preferible que continúen en el mismo. El instructor les recuerda a los niños y a los padres que continuar en el mismo nivel no significa reprobar, ya que es normal permanecer dos o tres años en un nivel.

La mejor satisfacción que pueden tener ellos como padres, es ver que sus hijos salen de la primaria. Tampoco los engañemos, pues el darles calificaciones aprobatorias a sus hijos, pero falsas o engañosas, los hacen sentirse mal cuando lo descubren, y nosotros siempre llevaremos en la mente ese error que cometimos: engañar a las personas que nos dan un voto de amistad y confianza. Instructor comunitario

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Cuando se me dificultaba que ni con el Manual ni con los libros de texto, ni otros libros que tenía, les preguntaba a unos señores parientes y vecinos de mi familia. Nos juntábamos en la casa los domingos y nos reuníamos a platicar afuera; y cuando tenía dudas, por ejemplo, de un tema para la siguiente semana, lo comentábamos entre todos y como que ya me iba más preparada, con más confianza para enseñar el tema. Instructora comunitaria

Cómo prepararse para enseñar mejor Para enseñar bien, es necesario dedicar algo de tiempo antes de cada clase a prepararse. Si el instructor estudia y piensa de antemano lo que va a hacer para cada clase, se sentirá más seguro y más contento con los resultados de su esfuerzo. Los Manuales Dialogar y descubrir se diseñaron tomando en cuenta las condiciones en que trabajan los instructores comunitarios y la dificultad de organizar a niños de los tres niveles. Después de observar y de entrevistar a muchos instructores, se decidió elaborar los Manuales con una estructura que facilitara el trabajo con el grupo. 138


Como los instructores aprenden a enseñar con la práctica, en los primeros días sienten cierta seguridad por tener Manuales que les ayudan a organizar las actividades para cada nivel. La secuencia de unidades, temas, clases y actividades directas e indirectas les da un marco que guía su trabajo. A la vez, esta estructura es flexible, ya que en el tiempo restante los instructores pueden agregar otras actividades que consideren interesantes. Al estudiar los Manuales es importante leer y recordar los propósitos y los criterios de evaluación. Éstos se refieren sobre todo a los aspectos formativos que se logran a lo largo de la unidad, cuando se realizan todas las actividades. El instructor debe pensar cómo la secuencia de actividades en cada tema está orientada hacia los propósitos. Algunos niños tardarán más en aprender lo que se propone en cada unidad; si el instructor tiene presentes los propósitos a lo largo del año, puede buscar la forma de ayudar a cada niño a avanzar. Para enseñar a los niños, lo más importante es conocer bien los temas, pues nadie puede enseñar lo que no sabe. En los Manuales se da sólo un pequeño recordatorio de los contenidos en el recuadro al inicio de cada tema. Por eso es esencial que el instructor, además, lea las lecciones de los libros de texto referentes al tema y consulte cualquier otro libro o material que tenga a la mano. Los instructores frecuentemente aprovechan sus libros de secundaria o localizan libros cuando van a sus casas. Además, muchos instructores consultan a maestros, familiares, amistades o habitantes de la comunidad para ampliar su información sobre cada tema. Hay temas especialmente difíciles para cada instructor; para algunos es el trabajo con los mapas, para otros, la división o las partes de la oración, la historia o la ecología. Para preparar estos temas tienen que estudiar un poco más antes de dar la clase y buscar, con tiempo, los libros adecuados.

Cuando preparo las clases, yo mismo me pregunto si los niños me entenderán. Me pongo a imaginar como que si ya estuviera dando la clase y ellos me estuvieran preguntando. Me imagino las preguntas y me sirve para estudiar el tema. Instructor comunitario

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Al consultar los libros, el instructor no tiene que memorizar lo que lee, sino tratar de comprender los temas, recordando que no los va a exponer a los niños de la misma manera que están escritos. Tendrá que pensar en palabras sencillas y en ejemplos conocidos, para explicar las ideas durante la clase. Al estudiar, el instructor trata de pensar qué les interesa a los niños, ya que él conoce mejor a sus alumnos y puede adaptar el tema al avance que ellos tienen. De cualquier manera que decida consultar y prepararse, lo importante es que no deje de hacerlo, ya que eso le dará más seguridad al momento de explicar los temas y resolver las dudas de los niños. Entre mejor conozca el tema el instructor, más se interesan los niños, porque lo explica con mayor claridad. Al preparar las clases, a veces es necesario elaborar o reunir materiales. Las actividades de los Manuales y las fichas sólo requieren materiales que se pueden obtener fácilmente en cualquier comunidad, pero es importante buscarlos con anticipación. Las actividades de Matemáticas, los juegos o los experimentos serán más fáciles de comprender si el instructor estudia las instrucciones utilizando los materiales. Al resolver las actividades, procura imaginarse cómo lo harán los niños y qué dificultades encontrarán, para poder guiarlos durante la clase. Cuando el instructor empieza a manejar bien el grupo, puede probar otras actividades, parecidas a las de los Manuales, y poner en práctica algunas de sus propias ideas. Para no llenar el tiempo con tareas repetitivas —como las planas y las cuentas— y enriquecer su enseñanza, el instructor puede hacer fichas, inventar juegos y buscar en diversos libros otras actividades. Cuando se reúnen los instructores en las sedes de tutoría, intercambian ideas acerca de cómo enseñar. Los periódicos comunitarios que llegan de otras escuelas también les dan nuevas ideas para sus clases. Sobre todo, cada instructor debe tomar en cuenta sus propios 140


intereses y conocimientos, y pensar en formas divertidas de compartirlos con sus alumnos. Es importante que el instructor recuerde que las ideas centrales de los Manuales son dialogar y descubrir. Al inventar y proponer nuevas actividades para los niños, procura que siempre descubran algo nuevo y que tengan la oportunidad de dialogar entre ellos sobre lo que aprenden. El instructor también puede descubrir muchas cosas que enriquezcan su propia enseñanza, al estudiar los Manuales y al dialogar con otros instructores.

Cuando preparo, leo el Manual para ver lo que voy a tratar en clase, voy al paso de los niños; voy viendo el Manual, pero antes de dar las actividades o ver un tema, me fijo en lo que dice y pienso qué otras actividades pueden ser posibles para enseñarles. Veo el Manual al pasito y hasta a veces me gusta leerlo porque como que me da mucha idea, hasta siento ideas así para dárselas a los niños. Instructor comunitario

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VII. Las รกreas complementarias

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Cuando veo que, por ejemplo, los niños se aburren, salimos a educación física a hacer algo que les reanime o también hacemos cositas de actividades tecnológicas. El otro día hicieron unas máscaras; encontré esa actividad en un libro y se las propuse, ellos aceptaron y les

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gustó mucho. O de educación artística, en ocasiones llevo mi guitarra, para que se recreen los niños. Con ella me pongo a cantar y les enseño cantos de rondalla y se ponen a cantar, les gusta bastante. Instructor comunitario


VII. Las áreas complementarias

En Primaria Comunitaria, las actividades complementarias a las áreas básicas sirven para enriquecer la formación de los alumnos y vincular la escuela con la comunidad. Estas actividades corresponden a las áreas de Educación para la Salud, Educación Física, Educación Artística y Educación Tecnológica. Estas áreas tienen como propósitos que los niños manifiesten sus sentimientos, imaginación y creatividad de diferentes maneras y, al mismo tiempo, practiquen la expresión oral y escrita; que aprendan a colaborar y a seguir las reglas que ellos mismos acuerdan; que atiendan su salud personal y familiar; que comprendan y apliquen diversas técnicas para el trabajo productivo. Estos conocimientos ayudan a los alumnos en su desempeño en la sociedad. Las áreas complementarias se realizan a lo largo del año con los niños de los tres niveles juntos. Se da inicio a las actividades de Educación para la Salud, Educación Física y Educación Tecnológica en la primera unidad de Ciencias; la Educación Artística inicia en la primera unidad de Español, al hacer el periódico comunitario. En cada unidad de las áreas básicas se encuentran actividades que permiten lograr los propósitos de estas áreas. El instructor desarrolla además otras actividades complementarias en las horas en que no trabaja con las áreas básicas. Para decidir qué actividades realizar, toma en cuenta sus propias inclinaciones, las características de la comunidad y las sugerencias de la Delegación del Conafe.

Gané la confianza de la comunidad porque decidí llegar hasta sus casas, que estaban retiradas unas de otras. Además de estas visitas, realicé otras actividades, como salir de cacería con ellos, ir a buscar colmenas, salir de pesca, organizar equipos de basquetbol y voleibol y pequeñas tardeadas con algún tocadiscos. Ex-instructor comunitario

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Es importante llevar a cabo las actividades complementarias en estrecha vinculación con la comunidad, pues ayudan a fortalecer la comunicación entre los niños y los demás habitantes de la localidad y de lugares cercanos.

Educación para la Salud Una de las acciones más importantes del instructor comunitario es contribuir a que los niños y los adultos puedan mejorar su salud y su ambiente.

 El instructor puede consultar la Guía de Salud Comunitaria y trabajar de la mejor manera posible por la salud y el bienestar en la comunidad.

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En las primeras unidades de Ciencias, los alumnos realizan investigaciones acerca de los principales problemas de salud de su comunidad y tratan de comprender las causas de las enfermedades para impulsar medidas de prevención. Los instructores y alumnos realizan estas actividades junto con los jóvenes y adultos de la comunidad, en un esfuerzo común. Por ejemplo, para apoyar las campañas de vacunación, los


alumnos se organizan con los vecinos para que ningún niño se quede sin vacunas. Al mismo tiempo, el instructor analiza con los alumnos la importancia de la vacunación para prevenir algunas enfermedades. Durante todo el año escolar, el instructor debe estar atento a los accidentes y a las enfermedades que padecen sus alumnos para enseñarles a buscar el tratamiento adecuado. Pide que ciertas personas de la comunidad enseñen a los niños lo que saben acerca de cada enfermedad y de los remedios conocidos para curarla. El instructor debe respetar los conocimientos de la comunidad y, en caso de tener algún conocimiento, enseñar a los habitantes formas de curar que ellos desconozcan. Es muy importante que puedan detectar las situaciones o enfermedades graves en que se requiere la atención de un médico. Al estudiar el cuerpo humano, los niños comprenden mejor los problemas de salud y la necesidad de la higiene personal. El instructor procura que los niños adquieran algunos hábitos, como lavarse las manos antes de comer y después de ir al baño y asistir a la escuela, en lo posible, aseados y con ropa limpia. En muchas comunidades, los instructores y los alumnos ayudan a los vecinos en proyectos de higiene comunitaria para prevenir enfermedades. Por ejemplo, identifican los mejores lugares para tirar la basura, para evitar que se acumule en los ríos u otros sitios donde cause daño; por otro lado, promueven la instalación de letrinas en la comunidad y realizan campañas de limpieza.

A la hora de recreo, antes de comer algo, nos lavábamos las manos para enseñarles hábitos de limpieza, y a veces les cortaba las uñas para evitar que se les acumularan microbios. También procuraba que se lavaran las manos cuando iban al baño, para evitar enfermedades. Les repetía que en sus casas se fijaran en que las frutas o verduras estuvieran lavadas antes de comerlas y que los alimentos estuvieran tapados para que no llegaran ahí las moscas, porque hay muchas. Instructora comunitaria

Para mejorar la nutrición de los habitantes, el instructor les enseña a buscar un equilibrio entre los tres grupos de alimentos y a evitar alimentos dañinos o poco nutritivos. El cultivo y cuidado del huerto escolar, incluso en pequeña escala, así como el aprovechamiento de plantas silvestres, ayuda a complementar la dieta familiar con una variedad de frutas y verduras. 147


En mi comunidad, por las tardes les enseñaba a las señoras y a las muchachas florería, primeros auxilios y corte y confección. Instructora comunitaria

Al terminar el año escolar presentamos una exposición con todos los trabajos que habíamos hecho en el Curso durante el año. A los padres de familia les fascinó. Instructor comunitario

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Educación Tecnológica En la Educación Tecnológica, los alumnos aprenden diversas técnicas y exploran el funcionamiento y la utilidad de algunos avances tecnológicos. El huerto escolar es la actividad fundamental de esta área. Se inicia en la primera unidad de Ciencias, pero debe continuarse durante el año y relacionarse con temas como el trabajo, el ambiente y las plantas. El instructor puede solicitar a los vecinos sugerencias sobre los cultivos que mejor se pueden producir, o las formas de preparar y cuidar el huerto, según las características del suelo, el clima y el terreno con que se cuente. De esta manera se aprovechan los recursos y conocimientos técnicos de la comunidad y a la vez se introducen nuevas técnicas. Los alumnos hacen experimentos para conocer los efectos de ciertas condiciones sobre los cultivos.


La Educación Tecnológica incluye también la comparación de formas de trabajo y de producción en diferentes épocas y lugares. Los niños observan los trabajos que se realizan en la comunidad con detenimiento y explican en qué consisten determinados procesos productivos. Obtienen información sobre otros tipos de trabajo, especialmente los que se realizan en las ciudades, y los comparan con los que ellos conocen. Es muy importante que los niños puedan analizar las diferencias para comprender así cómo cambia la tecnología y qué ventajas o desventajas tienen esos cambios. Los experimentos que se proponen en algunas unidades de Ciencias son parte de la formación tecnológica. Al realizarlos, los niños analizan y encuentran explicaciones de los fenómenos naturales, como la luz y el calor, o de los inventos del hombre, como los aparatos eléctricos. Investigan la

Nosotros mandamos al concurso una muñequita de trapo que hicimos, era chiquita, con vestido rojo y mandilito. En cada comunidad, cada niño del Curso hacía su muñeca, y la que estuviera más bien, según ellos, es la que iba a representar a la comunidad en el concurso. La muñeca se acompañaba con un texto que dijera algo sobre ella. La mandamos y a nosotros nos llegó una de otra comunidad. Instructora comunitaria

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Hay comunidades en las cuales hay poco espacio y agua para el huerto escolar. Pero no se necesita tener un huerto enorme. Con un poquito de terreno cercado es suficiente. Si no hay terreno ni agua, se puede hacer en unos cajoncitos o hasta en macetas. Para eso necesitan ponerse de acuerdo los padres y el instructor. Capacitadora de Conafe

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forma de provisión del agua de la comunidad y su potabilidad; de esta manera podrán apreciar la importancia de su preservación para la vida humana y otras formas de vida. En todas las áreas básicas hay actividades que se relacionan con la Educación Tecnológica. Por ejemplo, al estudiar las tradiciones de la comunidad, los alumnos construyen objetos, como máscaras e instrumentos, aprovechando materiales como la palma, el tule, el coco, la madera o el barro. Al elaborar juguetes, disfraces, modelos geométricos o maquetas, los niños desarrollan su imaginación y a la vez aprenden la utilización de herramientas y el manejo de medidas y cantidades.


Los instructores realizan otras actividades tecnológicas que son de interés para los niños. Eligen alguna que ellos conocen, como tejer, bordar o arreglar aparatos, o bien invitan a los padres a enseñar algún oficio o artesanía que conozcan; por ejemplo: carpintería, alfarería o curtiduría. Las actividades tecnológicas tienen mayor interés si son útiles para la comunidad y no requieren gastos adicionales. Toda elaboración manual tiene un valor para los niños. Si ellos saben que pueden mostrar las artesanías y maquetas a los padres, apreciarán más el trabajo. Con las exposiciones al final de cada unidad, y a fin de año, dan a conocer los trabajos que elaboraron; los arreglan en una parte del salón, con letreros que explican cada objeto. También es importante enviar algunos de estos objetos a otras comunidades junto con el periódico comunitario. Mediante el intercambio de sus trabajos se comunican con otros niños.

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Educación Artística La Educación Artística fomenta la expresión de los sentimientos, la imaginación y la creatividad en los niños. Se relaciona fácilmente con las actividades de las áreas básicas. Además, en todo lugar existen tradiciones que el instructor puede tomar en cuenta en esta área para lograr una mayor vinculación con la comunidad. Estas actividades dan oportunidad de incorporar a personas de la comunidad, especialmente a los jóvenes. Una de las artes que más atrae a los alumnos es la música. Muchos instructores cuentan que a los niños les gusta acompañarse con instrumentos para cantar y bailar. Es necesario que el instructor los anime; si los niños ven que él participa con gusto, ellos tendrán confianza y entusiasmo para hacerlo. Los instructores aprovechan las danzas y canciones o los versos de la región para las celebraciones propias del año escolar: los honores a la bandera de los lunes, el día de las madres y la clausura del Curso. Los niños de la comunidad también enseñan al instructor expresiones artísticas locales que él no conoce; un ejemplo de esto son los cuentos y las leyendas. Si alguna persona de la comunidad sabe tocar un instrumento, se le invita a acompañar y a enseñar a los niños a tocarlo. En algunas comunidades, las muchachas se interesan en participar en la organización de las fiestas escolares o presentar un bailable, aunque ya no asistan a clase. En las dramatizaciones o escenificaciones de pasajes históricos o problemas sociales, los niños practican de manera creativa su expresión oral y corporal. Con estas actividades, los niños comprenden mejor el tema que están estudiando y practican la lectura y la escritura de tal manera que tiene mayor sentido para ellos. Los mismos alumnos pueden escribir el guión de la obra, inventando los diálogos o parlamentos de cada personaje. El instructor, al preparar y realizar la representación, debe ver que todos los niños participen según las posibilidades y preferencias de cada uno. 152


Sí, por ejemplo “Las mañanitas” para las mamás; no sé cómo hacerle porque dicen que aquí acostumbran que en la mañana van y les dan “Las mañanitas”; pero cómo, a poco tan temprano me voy a levantar y luego con frío. Digo, a la mejor nos vamos a quedar aquí todos en el salón y alrededor de una lumbrecita. Y aparte, tienen aquí un grupo musical y, pues, digo que se queden ellos también con nosotros y nos acompañen. Hicieron una escenificación con mucho entusiasmo, hasta fueron por sus pistolas los que iban a ser policías. Los que eran ladrones corrían por todo el salón y se escondían. Los demás eran la gente pobre a la que le daban el dinero. Sus diálogos fueron espontáneos; después nivel II hizo los cuentos y nivel I hizo los dibujos. Instructora comunitaria

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La primera vez no querían cantar, no se animaban, se “chiveaban”. Ese día traían sus instrumentos —botes y cajas con piedras, la cubeta con un palo— que ya habíamos hecho. Entonces, con el borrador golpeando aquí, en la mesa, empecé a cantar: “Si te vienen a contar cositas malas de mí...“, y a ellos se les metió también el ánimo. Es que si el maestro se abochorna, también los niños se apenan; en cambio, si uno se anima, ellos dicen: “Al cabo que a él no le da pena, a nosotros tampoco”. Instructora comunitaria EI Día de Muertos festejamos, hicimos dibujos en una cartulina. Los niños se disfrazaron y con una calabaza fuimos pidiendo ofrendas en las casas. En cada casa cantábamos las cancioncitas que supiéramos. Decíamos: “¿Cuál cantamos?”, y ellos decían cuál; en cada casa nos parábamos y todos cantando. Nos divertimos bastante. También pusimos una ofrenda en una mesa. La adornamos con flores alrededor, y en medio le pusimos las ofrendas que nos dieron. Instructora comunitaria

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La elaboración de los periódicos comunitarios también da lugar a actividades artísticas, pues los niños escriben versos, canciones o cuentos; practican la escritura y a la vez desarrollan su imaginación artística. La ilustración de sus textos da la oportunidad de desarrollar otras habilidades. Con el intercambio de periódicos dan a conocer algunas expresiones culturales de su comunidad y conocen las de otros lugares. Es importante recordar que para la realización de las actividades artísticas, los padres no deben hacer gastos especiales. Cuando los niños elaboran instrumentos musicales o inventan escenarios o disfraces con lo que tienen a la mano, desarrollan más su creatividad que cuando compran esos materiales.


En ese aĂąo realicĂŠ varias celebraciones en el Curso, como la de clausura, donde hice participar hasta a los habitantes de la comunidad mediante juegos que se les ocurrieron espontĂĄneamente; fue muy divertido. Instructora comunitaria


Organicé un torneo de futbol, porque también a los niños les gusta, tanto niños como niñas se mezclaron y se organizaron dos equipos. Para eso, quedamos de acuerdo en que no íbamos a interferir con el horario de clase. Los niños propusieron que hubiera un premio para que tuviera emoción, y yo puse una pelota baratita que tenía. Se pusieron de acuerdo en número de partidos, en los días y las horas en que jugarían, y el que ganara la mayoría de partidos, pues obtendría el premio. Instructor comunitario

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Educación Física Los niños de las comunidades hacen mucho ejercicio de manera natural, al trabajar en el campo y en sus juegos de todos los días. Se aprovechan esas posibilidades para que los niños aprendan más sobre su cuerpo por medio del ejercicio. En las actividades de esta área, aprenden además a establecer reglas colectivamente y a respetarlas en actividades organizadas. Algunos instructores acostumbran practicar los ejercicios al aire libre en momentos en que los niños están cansados. Otros prefieren acordar con los niños uno o dos días a la semana para realizarlos. En Educación Física, los instructores trabajan principalmente en tres tipos de actividades: los ejercicios de coordinación o la gimnasia, en que los alumnos ejercitan alternadamente las distintas partes del cuerpo;


las competencias de atletismo, como carreras o saltos; y los juegos de pelota por equipos, como el futbol, voleibol, beisbol o basquetbol. Para decidir qué actividad desarrollar, cada instructor toma en cuenta tanto sus propias aficiones como las costumbres y preferencias de la localidad. Es recomendable alternar varias actividades durante el año escolar. Se practican con mucha frecuencia actividades como las carreras o los deportes, ya que a los alumnos les gusta competir. Sin embargo, es importante realizar diferentes actividades para que los niños tengan oportunidad de desarrollar distintas destrezas físicas e incluso destacar. En cualquier actividad de Educación Física, la participación de los niños para organizar los equipos o las competencias, establecer las reglas y tiempos del juego, y arreglar el campo para una actividad, fomenta la responsabilidad y el respeto entre ellos. Si se nombra a diferentes alumnos para la organización de cada juego, ejercicio o competencia, todos aprenden a responsabilizarse de actividades colectivas y a coordinar sus acciones.


Como a los niños les gusta mucho conocer otras comunidades, aunque sean cercanas, opté por esto. Me puse de acuerdo con un amigo instructor que estaba en una comunidad cerca de la mía y acordamos hacer un torneo de atletismo, valga la palabra, porque teníamos pocos niños, que compitieran en carreras y otras cosas.

En muchas comunidades hay jóvenes que participan en los juegos y organizan a los niños para deportes que el instructor no conoce. Los instructores han encontrado que la realización de encuentros deportivos es la mejor forma de estrechar relaciones con otras comunidades y de acercar a los padres a la escuela.

Hicimos también partidos de futbol de ida y vuelta, estimulando con algo a los niños, que con una pelota, cualquier cosa, con tal de que participaran y se sintieran a gusto.

Muchos instructores recomiendan realizar excursiones como parte de la Educación Física; los niños obtienen muchas experiencias, hacen ejercicio, juegan, se divierten y, al mismo tiempo, conocen mejor su ambiente. Las excursiones se organizan en comisiones con los niños, quienes se responsabilizan de los diferentes aspectos que necesitan prepararse para la actividad. Averiguan la distancia aproximada al paraje que visitarán y el tiempo que se hace a pie; preguntan a los vecinos lo que hay de interesante para conocer. Si es necesario, preparan alimentos, así como un botiquín para primeros auxilios.

Instructor comunitario

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Excursiones


Si se realiza una excursión, el instructor pide a las personas de la comunidad recomendaciones para la salida y, de ser posible, invita a algún padre de familia a que los acompañe. Es importante que el instructor se informe sobre los detalles del lugar al que se dirigen y evite experiencias que pongan en riesgo su seguridad y la de los niños. Es necesario que se identifiquen posibles riesgos en la naturaleza, como caminos que puedan confundirlos, animales peligrosos, ríos que se tengan que cruzar, tormentas y otros, a fin de que pueda prevenir posibles accidentes. Aunque las excursiones sean a sitios cercanos que los alumnos ya conocen, ayudan a desarrollar la capacidad de observación. Los niños comparten formas de orientarse en el campo o en el monte y comentan entre ellos lo que observan. Descubren seres vivos en los ríos y lagos o a la orilla del mar. El instructor les pregunta sobre las plantas y animales que conocen y les enseña a fijarse en cosas que encuentran por el camino y que no se explican, como cambios en la vegetación, manantiales, torres

Las veces que pudimos ir de visita, los niños se divirtieron. Aunque sea de excursión por ahí cerca a recoger palitos o piedritas para el Curso; se les ocurren muchas preguntas, y más si vamos a otra comunidad. Instructora comunitaria


de comunicación o señales que indiquen peligro. Entre todos intentan dar explicaciones de lo que observaron y después buscan la información que necesitan para aclarar sus dudas. En ocasiones, los instructores organizan excursiones para estudiar algún tema en particular del área de Ciencias, o bien para visitar alguna comunidad próxima. A los niños les gusta mucho visitar otras comunidades, así como recibir visitas. Cuando realizan excursiones tienen la oportunidad de dialogar con otras personas; esto les ayuda a desarrollar confianza en sí mismos ante otros. Estas experiencias son algo nuevo que el instructor puede ofrecer a los niños, ya que ellos no salen con frecuencia de sus comunidades. Durante las salidas, el instructor puede aprovechar para hablarles sobre la importancia de mostrar respeto por la naturaleza, no maltratar las plantas ni hacer daño a los animales que pudieran encontrar. El instructor puede señalar la diversidad que existe en el paisaje, la gran cantidad de seres vivos y la necesidad de conservarlos, pues son parte de nuestro medio ambiente y dependemos de ellos para vivir.

La biblioteca comunitaria Para desarrollar las áreas complementarias, los instructores cuentan con el material “Aprender, hacer y convivir” de la biblioteca comunitaria, además de los Manuales y los libros de texto, así como varias publicaciones que proporciona el Conafe y que contienen muchas ideas para estas áreas, que sirven para orientar el desarrollo de las áreas complementarias en estrecha relación con la comunidad. El instructor debe promover la lectura de los materiales de la biblioteca con sus alumnos y con los demás habitantes, y estar atento a las actividades que ellos sugieran realizar a partir de la lectura de los libros. 160


La evaluación de las áreas complementarias La evaluación de las áreas complementarias se realiza a través de la observación del trabajo que realizan los niños durante las actividades, a partir de las orientaciones para la evaluación que contiene el material “Aprender, hacer y convivir”, además de identificar la participación oral, escrita, manual y organizativa de todos los niños; por ejemplo, en las celebraciones cívicas, las exposiciones, los encuentros deportivos y las campañas de higiene o de salud. Al realizar estas actividades, el instructor y los alumnos se organizan en comisiones para que participen en todo el proceso, desde la preparación hasta su término. Para ello hay que asignar las responsabilidades adecuadas a la edad de cada niño o niña, tomando en cuenta sus habilidades y preferencias.

Fuimos a una excursión por ahí cerquita a buscar material para el Curso, y me hicieron una pregunta: que por qué los pájaros no se pegaban en los cables. Eso sí no lo supe, y les dije: “Voy a investigar y luego les digo”. Después lo consulté con mi hermano. Instructora comunitaria

Para la evaluación, el instructor debe considerar el esfuerzo y la actitud de colaboración de cada alumno además del resultado, especialmente en las celebraciones y en los encuentros deportivos. Observa si aplican los conocimientos que han aprendido y consultan libros para obtener la información que necesitan. Cuando los niños tratan de acordar planes o reglas para las actividades, el instructor tendrá que fijarse en las ideas que aporta cada niño y su disposición para llevarlas a cabo. Para evaluar, se fija no sólo en lo que hace cada niño, sino también en lo que logra el grupo en su conjunto.

La sesión de evaluación Hacia finales del año escolar, se organiza una sesión de evaluación para las áreas complementarias con las siguientes actividades orales y escritas. 161


Y como todavía no se aprendían bien el Himno Nacional, hicimos una cajita para todos; y ahí la fueron leyendo al paso, y ya después de eso dijimos el juramento. Instructora comunitaria

Evaluación oral El instructor guía a los alumnos para que expresen sus opiniones sobre las actividades realizadas. Entre todos analizan si lograron sus propósitos y cómo podrían mejorar la organización de las actividades en un futuro. Comentan cómo aprovecharon los recursos del medio y qué aprendieron en cada área. Se invita a algún vecino a que exprese ante los niños su opinión sobre las actividades que se realizaron con participación de la comunidad.

Evaluación escrita Cada alumno narra por escrito el desarrollo de alguna de las actividades complementarias y la dibuja a manera de historieta. Entre todos eligen algunos de los textos y dibujos para el periódico comunitario y para la exposición de fin del año escolar.

Criterios. Al evaluar las áreas complementarias, el instructor toma en cuenta si el alumno: • ¿Hizo su mejor esfuerzo, de acuerdo con sus posibilidades, para participar en las actividades? • ¿Trató de cumplir sus responsabilidades en las actividades desarrolladas, de acuerdo con su edad? • ¿Al realizar las actividades puso en práctica las destrezas o los conocimientos que aprendió durante el año? • ¿Aprendió a respetar las reglas y los acuerdos del grupo, al realizar las actividades? 162


Las celebraciones cívicas Entre los momentos más significativos del año, en las comunidades se encuentran las celebraciones cívicas que organizan los instructores. Los habitantes de las comunidades pequeñas esperan que el instructor coordine las actividades para estas celebraciones y las valoran como ocasiones para convivir y para conocer lo que han aprendido sus hijos. En esas ocasiones se aprovechan todas las actividades desarrolladas en las áreas complementarias. Los niños aprovechan y adquieren muchos conocimientos. Se organizan para adornar, arreglar y limpiar el local o el patio escolar. Escriben el programa y lo leen; aprenden a expresarse ante el público y a explicar el motivo de la celebración. Hacen invitaciones y carteles para la comunidad. Pueden presentar tablas gimnásticas y números artísticos como declamaciones, bailables, canciones o escenificaciones. Las celebraciones cívicas ayudan a reforzar el estudio de los temas históricos y cívicos que están en el programa. Las fechas nacionales más importantes para celebrar son:

Para cantar el Himno Nacional todavía se turban un poco. A veces se los escribo y, antes, empezamos a cantarlo aquí en el salón. También les enseñé otros dos himnos, uno de Morelos y otro de Hidalgo. El día del natalicio de Morelos hicimos un acto y cantamos el de Morelos; el de Hidalgo lo cantamos el 16 de septiembre. Instructora comunitaria

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• • • • • •

16 de septiembre (Independencia de México, 1810) 12 de octubre (Día de la Raza o Descubrimiento de América, 1492) 20 de noviembre (Revolución Mexicana, 1910) 5 de febrero (Día de la Constitución de 1917) 18 de marzo (Expropiación del Petróleo por Lázaro Cárdenas, 1938); 21 de marzo (Natalicio de Benito Juárez, 1806).

Además de estas fechas, en muchos estados o regiones se celebran otras que conmemoran personajes y sucesos locales importantes. Para que los niños relacionen las celebraciones con la historia de su país, el instructor les pide que calculen cuántos años o siglos han transcurrido desde que ocurrió el evento que se celebra y que piensen por qué es importante en la actualidad recordar lo que hicieron nuestros antepasados.

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Al terminar el año escolar realicé un programa con la participación de los niños de los tres niveles. Que, por cierto, a la gente le gustó mucho. Se encontraba toda la comunidad y todos estaban muy contentos con mi clausura. Instructor comunitario

El 12 de octubre (descubrimiento de América y lo de Cristóbal Colón) hicimos un pequeño acto con todos los niños sobre lo que sucedió ese día; a ellos los motivó y a mí me gustó. Eso venía en el Manual del nivel iii y nada más tengo el uno y el dos. Pero tomé el Manual, las fichas, y tuvimos así una ceremonia de dos horas, les platiqué a los alumnos, y fue para todos. Instructora comunitaria

Antes de cada fecha histórica que se celebra, el instructor pide a los alumnos que localicen en sus libros de texto, en sus fichas y en otros libros —como la monografía del estado y toda la información posible acerca del personaje o del suceso histórico. Platican sobre lo que encuentran y deciden qué podrían representar en la celebración. 165


Si no encuentran un guión alusivo a la fecha, pueden escribir uno, imaginando situaciones que se dieron en otras épocas. Por ejemplo, si toca celebrar a Benito Juárez, pueden escenificar la defensa de la soberanía del país o explicar las Leyes de Reforma. En las escenificaciones históricas es importante que los niños imaginen y describan cómo era la época y el lugar en que se desarrollaron los acontecimientos, a la vez que comprenden los asuntos que representan. Para hacer sus disfraces y escenarios, se pueden fijar en las ilustraciones de los libros y pensar en cómo se vestían las personas y qué usaban en cada época. De esta manera, las celebraciones cívicas servirán realmente para enseñar la historia de México. Mediante las celebraciones cívicas, los niños valoran los símbolos patrios compartidos por los mexicanos. Aprenden a cantar el Himno Nacional y otros himnos. El instructor puede repasar la letra del Himno Nacional que se encuentra en los libros de texto. Para las ceremonias escolares se canta solamente el coro, la parte I y de nuevo el coro. Si es posible, se organiza una pequeña escolta para realizar los honores a la bandera y, en ciertas ocasiones, se hace un pequeño desfile por la comunidad. Las ceremonias y celebraciones cívicas son una manera de vincular la Primaria Comunitaria con la comunidad. Se invita a los jóvenes y padres a participar, y de este modo todos participan de la celebración.

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Índice temático

A Actividades colectivas: 20-21, 35, 64-66, 71, 88, 89, 109, 116119, 122, 128, 132. Actividades complementarias: 91, 145-166 Actividades directas e Indirectas: 64, 97-98, 105-109, 111, 116119, 138-139 Alcoholismo: 50-51 APEC (Asociación Promotora de Educación Comu­nitaria): 16, 27-33, 63, 67, 69 Aprender, aprendizaje: 18-22, 55-56, 64, 72-73, 76, 79-86, 87-91, 95-103, 105-107, 116-118, 120, 122-123, 130-134, 140-141. Asamblea inicial: 27-29 Aula, salón de clases: 19-20, 27, 29, 34, 54, 67, 70-71, 80, 96, 151

Ciencias: 63, 75, 89, 97, 130, 145-146, 148-149, 160 Comisiones: 69, 158, 161 Comunidad: 18, 25, 54, 72, 160-166 Conafe (Consejo Nacional de Fomento Educativo): 13-14, 1617, 29, 32, 34. Conclusiones: 88, 115, 117 Confianza: 26, 42, 46, 51, 53-54, 79-80, 82, 85-86, 99, 101, 152, 160 Contenidos: 21, 63-64, 88, 91, 105, 139 Convenio Comunidad-Conafe: 28 Corrección y revisión: 111-113, 131-134 Correo comunitario: 49, 88, 103, 128 Creencias religiosas: 25, 49-50

B

D

Beca: 16, 18 Biblioteca comunitaria: 20, 46, 67-69, 74, 110, 124, 160

DIE (Departamento de Investigaciones Educativas): 17 Delegación Conafe: 75, 145 Deportes, ejercicios y encuentros deportivos: 44-45, 52, 157158, 161 Dialogar y descubrir: 21, 63, 91, 95, 138, 141 Diario: 47-49, 103 Diferencias entre niños: 61, 65, 79, 81, 84-85, 102, 116, 117, 119, 120. Disciplina: 98, 99- 100

C Calendario escolar: 72, 96, 163 Capacitación a instructores: 15, 45, 55-56, 72-76, 95, 135-141 Características de las comunidades: 13, 25-27, 88 Castigos: 101 Celebraciones y ceremonias cívicas: 20, 72, 161, 163-166


Dramatizaciones, escenificaciones, repre­sentaciones, teatro: 20, 44, 89, 110, 112, 152, 154, 163, 166,

E Educación Artística: 145, 152-154 Educación Física: 145, 156-158. Educación para la Salud: 145, 146-147. Educación Tecnológica: 145, 148-151. Ejemplos de la vida diaria: 103. Enseñar, enseñanza: 98, 101-103, 106, 110-111, 116, 123, 127, 136, 138-141, 147, 151, 152, 166. Escuela rural: 14-15, 19-21. Español: 63, 97, 123, 130, 145. Evaluación: 135-137. 139, 161-162. Excursiones: 102, 158-160. Experimentos: 90, 140, 148-149. Explicaciones: 81, 87, 97, 101, 107, 111, 115-116, 127-128, 135. Exposiciones: 151, 161. Expresión oral: 145, 152.

F Fichas de trabajo: 74, 107, 119-120, 165.

H Higiene: 48, 96, 147, 161. Himno Nacional: 166. Horario de trabajo: 29, 66, 96. Huerto: 20, 46, 147-148.

I Ilustraciones: 90, 166. Inscripción de alumnos: 75.

Instrucciones: 75, 107. Instructor comunitario: 17, 21, 39, 55, 63, 67, 71, 76, 95, 146. Intereses de los niños: 81, 82, 101-103, 108-109, 125, 137, 140, 151. Investigaciones: 109, 112, 120, 130, 134, 146.

J Juegos: 79, 85-86, 89, 91, 103, 123-124, 140, 156-158.

L Leer y escribir, lecto-escritura: 19, 47, 64, 81, 88, 103, 124-130. Libros Conafe: 21, 64, 91, 139-140, 160. Libros de texto: 21, 63-64, 68-69, 74, 90, 107, 119-120, 124-125, 139, 160, 165-166. Limpieza: 48, 54-55, 67, 147. Lista de asistencia: 96-97.

M Manual del Instructor Comunitario: 17, 21, 45, 63-64, 74-75, 91, 95, 98, 104-105, 107-109, 114, 116, 119, 123, 125, 136, 138141, 160-161. Mapas: 102, 127, 139. Matemáticas: 63, 89, 97, 101, 123, 130, 140. Materiales: 21, 27, 32, 34, 43, 67-71, 84, 95, 98, 100, 108, 128, 139-140, 150, 154. Medio ambiente: 102, 147, 160.

N Niños, alumnos: 26, 62, 79-91, 101, 103, 116-120. Niños, autonomía o auto-aprendizaje de los: 87-91, 108-111, 134-135. Niños con problemas: 79, 84-85.


Niños que trabajan: 81-82. Niveles: 29, 64-66, 71, 97-98, 109, 120, 138, 145. Noviazgo: 52. Nutrición: 147.

O

R Reglas o normas: 99, 100-101, 123, 145, 156-157, 161. Relación con la comunidad: 44, 49, 55, 90, 160. Reunión con padres de familia: 30-33, 72,75. Reunión de tutoría: 72, 75-76, 140. Rutinas: 72-73, 96.

Oyentes: 62.

S P Padres de familia: 16, 29-33, 35, 67, 73, 75, 101, 123, 137, 158, 166. Parejas y equipos: 71, 120, 157. Participación de la comunidad: 15, 25-27, 53-55, 101, 146, 151, 154, 162, 166. Periódico comunitario: 20, 64, 110, 128, 140, 151, 154, 162. Pizarrón, uso del: 67-71, 105, 120, 129, 133, 135. Preguntas: 96, 111-114, 119. Preparación de clases: 48, 65, 74-75, 96-98, 104-107, 138-141. Primaria Comunitaria:14, 16, 20-21, 28-29, 34, 45, 61, 63, 67-68, 80, 84, 119, 145, 166. Problemas de la comunidad: 30-33, 49-55, 75-76. Programa: 63-64, 101,163. Propósitos: 63, 106, 139, 145, 162.

Salud: 39, 46, 48, 145, 147. Salud del Instructor: 39-44. Soledad: 45, 47.

T Tareas: 35, 130- 137. Texto libre: 128, 132, 134, 136. Tiempo, planeación del: 72-73 Tiempo libre: 45-49, 101-103. Timidez: 82, 85, 133. Tradiciones y costumbres: 25, 39, 52, 157. Trato a los niños: 54, 79-86, 98-115, 135- 137.

V Vinculación comunitaria: 18-19, 25-35, 146, 152, 160, 163.


Tu experiencia como instructor comunitario A continuación encontrarás un espacio para que a lo largo del ciclo registres las experiencias más significativas que tengas durante el ciclo escolar. Escribe todo aquello que creas que puede ser valioso para otros jóvenes, que como tú, en próximos años realizarán la importante tarea de ser instructor comunitario del Conafe en primaria. Nos interesa mucho conocer lo que has vivido y lo que has aportado para la educación de las niñas y los niños de primaria, por eso te pedimos que una vez que concluya el ciclo escolar recortes estás páginas o bien fotocópialas y entrégaselo al personal responsable de la delegación del Conafe en la última reunión de tutoría.


La experiencia de ser instructor se terminó de imprimir en agosto de 2011, con un tiraje de 14 500 ejemplares, en Impresora y Encuadernadora Progreso, S.A. de C.V. (IEPSA), San Lorenzo 244, col. Paraje San Juan, CP 09830, México, D.F. ESTA OBRA ES PROPIEDAD FEDERAL QUEDA PROHIBIDA SU VENTA Aquella persona que comercie o especule con la presente obra, será sancionada conforme al artículo 387 fracc. II del Código Penal para el Distrito Federal, aplicable para toda la República en materia federal. Este programa es público, ajeno a cualquier partido político. Queda prohibido el uso para fines distintos a los establecidos en el programa.

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