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LA REVOLUCIÓN LIBERAL EN EL REINADO DE ISABEL II. CARLIMO Y GUERRA CIVIL. CONSTRUCCIÓN Y EVOLUCIÓN DEL ESTADO LIBERAL


ÍNDICE Introducción del tema………………………………………………………….1 -Época de regencias……………………………………………………1 La mayoría de edad de Isabel II………………………………………………4 La década Moderada…………………………………………………………...4 -Reformas moderadas…………………………………………………...6 Bienio progresista……………………………………………………………….6 Descomposición del sistema Isabelino………………………………………..7 Conclusión………………………………………………………………………..8 Marco histórico del reinado de Isabel II………………………………………..8


INTRODUCCIÓN 1.- ÉPOCA DE REGENCIAS En 1830, Fernando VII tuvo una hija, con su cuarta esposa. Sin embargo, la ley sálica, implantada por Felipe V, impedía el acceso al trono de las mujeres. Fernando VII abolió dicha ley mediante la Pragmática Sanción, abriéndose el camino al trono de su hija. Al fallecer Fernando VII accede al trono su hija Isabel con apenas tres años, por lo que su madre, la reina María Cristina ocupa la regencia (1833-1840). No obstante, Carlos María Isidro, no reconoció a Isabel como reina, ya que había sido el heredero al trono durante el reinado de su hermano Fernando VII y en el Manifiesto de Abrantes mantuvo sus derechos dinásticos y el 6 de octubre fue proclamado por sus partidarios rey de España. En septiembre de 1833, se iniciaron levantamientos armados. Comenzaba una guerra civil que iba a durar siete años: La Primera Guerra Carlista. El carlismo, pronto se empezó a llamar al movimiento que apoyaba los derechos de Carlos de Borbón, tuvo fuerte influencia en Navarra, País Vasco, zona al norte del Ebro, y el Maestrazgo, en las provincias de Castellón y Teruel. Causas: la razón fundamental fue el rechazo de las medidas sociales políticas y económicas. El estado liberal pretendía igualar las leyes y costumbres en todo el reino, eliminando los fueros y las leyes particulares que aún conservaban el País Vasco y Navarra. Los absolutistas más intransigentes son partidarios de que reine Carlos Mª Isidro y del mantenimiento del Antiguo Régimen. Por su parte, la reina gobernadora se vio empujada a apoyarse en los liberales y en los absolutistas moderados para asegurar el trono de su hija. Así la Guerra Carlista, que era en principio de sucesión, se convirtió en una guerra entre absolutismo y liberalismo. Las ideas del carlismo eran: • La tradición política del absolutismo monárquico • El rechazo a las Cortes de Cádiz y el trienio Liberal • La restauración del poder de la iglesia • Idealización del mundo rural frente al urbano Apoyos sociales: los carlistas tenían su base social en: la nobleza, algunos artesanos, pocos oficiales del ejército, clero regular y campesinado. Los cristianos y liberales tendrán su base social en: burguesía, trabajadores urbanos, funcionarios, alta jerarquía eclesiástica, alta nobleza, y la mayor


parte del ejército. Apoyos internacionales: los carlistas recibieron ayuda de países absolutistas cómo Prusia, Austria, Rusia, Nápoles y Los Estados Pontificios. Por su parte los liberales recibieron apoyo de Reino Unido, Portugal y Francia. Esta guerra carlista acaba en 1839 con la firma del Convenio de Vergara entre Espartero y Maroto en el que se acuerda la rendición carlista y se recoge el compromiso de Estado Liberal a admitir a los militares carlistas en el ejército y a estudiar el mantenimiento de los fueros del País Vasco y Navarra. Este convenio no pone fin al problema: a lo largo del S. XIX el carlismo provocará dos guerras más: La Segunda Guerra Carlista (1846-1849), tras el rechazo de la candidatura del hijo del infante Don Carlos como marido de Isabel II; y La Tercera Guerra Carlista (1872-1876), tras lo ocupación de un rey extranjero de la corono española (Amadeo de Saboya) y después por la proclamación de la 1º República. Las consecuencias de la guerra carlista fueron varias:  La monarquía, ansiosa de apoyos, se inclinó de manera definitiva hacia el liberalismo.  Los militares cobrarían un gran protagonismo en la vida política y protagonizarían frecuentes pronunciamientos.  Los gastos de la guerra forzaron la desamortización de las tierras de la iglesia. La implantación de un nuevo régimen liberal se irá afianzando durante el periodo de regencias. El primer gobierno de la regencia presidido por: Cea Bermúdez respondía al modelo del despotismo ilustrado. Pero el estallido de la guerra carlista y la necesidad de ampliar los apoyos sociales de Isabel II, forzaron a un pacto con los liberales. En 1834 Martínez de la Rosa, un liberal moderado, fue nombrado jefe del gobierno. Redacta El Estatuto Real (1834), una carta otorgada que tenía como objetivo conseguir el mayor apoyo durante la guerra, suponía un acercamiento entre el absolutismo y el liberalismo: con una soberanía compartida entre rey y las cortes. Poco a poco se fueron concretando las dos tendencias del liberalismo: la moderada, identificada con los cambios prudentes, y la progresista, más reformista y partidaria de la Constitución de Cádiz. El enfrentamiento entre estas tendencias, cada vez más evidente y las peticiones de cambios, llevó a la reina regente a sustituir la línea moderada por otra más progresista nombrando jefe de gobierno a Mendizábal. Mendizábal inició importantes reformas revolucionarias, de carácter económica: suprimió Mesta, abolió los privilegios gremiales y promulgó el decreto de desamortización de los bienes eclesiásticos. La Reina gobernadora, presionada por la nobleza y el clero que pensaban que las reformas habían ido demasiado lejos, destituyó a Mendizábal y nombró un


gobierno moderado. Pero en el verano de 1836, a casusa del descontento generado por la desastrosa situación económica estallaron revueltas populares y llevó a cabo el pronunciamiento militar de los sargentos de la Granja, donde la reina veranaba, forzándola a restablecer la Constitución de Cádiz y a nombrar un gobierno progresista, presidido por José María Calatrava, con Mendizábal como ministro de Hacienda. Los progresistas continuaron con la tarea de desmontar el Antiguo Régimen: con la reforma agraria, que implicaba la disolución del régimen señorial, de los mayorazgos y de la desamortización de bienes del clero. Elaboraron la CONSTITUCIÓN DE 1837, inspirada en la de Cádiz de 1812. Sus principales características son: soberanía nacional y división de poderes, amplios poderes al rey: conserva el poder ejecutivo y comparte el poder legislativo con las Cortes veto absoluto sobre las leyes. Se aumenta el poder a las corporaciones municipales, que serían elegidas por los vecinos sin intervención del poder central. También recoge una serie de derechos: igualdad de todos los ciudadanos, libertad de imprenta, de prensa y no prohíbe existencia de otras religiones, solo constata la condición católica del pueblo español. Mendizábal decretó disolución de las órdenes religiosas y la incautación de su patrimonio por parte del Estado, que lo vendía en subasta pública. Con esto, Mendizábal pretendía conseguir los recursos necesarios para acabar con el carlismo y crear un sector social fiel al liberalismo. Entre 1837 y 1840 gobernarán los gobernados. El gobierno moderado en el poder, intentó modificar la Ley de Ayuntamientos: se reducía el poder de los ayuntamientos al establecer que los alcaldes de las capitales de provincia, no serían elegidos, sino nombrados por el gobierno, con lo que se inculcaba la Constitución vigente. Al ser aprobada la ley, los progresistas promovieron protestas y pidieron la intervención de Espartero, héroe popular que apoyó el alzamiento. María Cristina renunció a la regencia y se exilió a Francia. Espartero fue nombrado nuevo regente (1841-1843). Creó una dictadura tomando medidas de espalda a las leyes. Pero lo que terminó con la regencia de Espartero fue el Tratado de Libre Comercio con Inglaterra que permitía la entrada libre de tejidos de algodón ingleses y perjudicaba a la industria textil y a la burguesía catalana. Se produjeron movimientos de protesta en Barcelona y Espartero ordenó el bombardeo de barrios de esta ciudad. Estos sucesos fueron el comienzo del final de la regencia, ya que quedó desacreditado. Su mandato estuvo salpicado de revueltas encabezadas por partidarios de María Cristina, cómo O’Donnell y Narváez, y finalizó en 1843 con un nuevo pronunciamiento del general Narváez. Para no nombrar a otro regente, las Cortes decidieron adelantar la mayoría de edad de la reina a los 13 años e Isabel sube al poder. En estos momentos existían ya entre los liberales dos tendencias bien diferenciadas.


Los moderados proponían reformas limitadas. Defendían la soberanía compartida entre las Cortes y la Corona. Defendían a la iglesia católica y preferían una organización centralista del Estado. Socialmente eran un grupo heterogéneo formado por las clases altas: terratenientes, alta burguesía, vieja nobleza, alto clero y altos mandos del ejército. Entre sus filas destacó el general Narváez, que dominó el gobierno de Isabel II. Los progresistas defendían reformas más radicales: la soberanía nacional y la limitación de las atribuciones de la corona. Eran partidarios de la descentralización. Querían libertad religiosa. Su base social era también heterogénea: representaban a las clases medias en general. Entre sus filas destacaron: Mendizábal y el general Espartero. No obstante, ambos grupos consideraban fundamental la redacción de una Constitución, que recogiera la división de poderes, la libertad de expresión y de opinión y libertades individuales. Los dos partidos estuvieron encabezados por generales del ejército.

2. LA MAYORIA DE EDAD DE ISABEL II (NOV 1843- SEPT 1868) Ante la inestabilidad política y el enfrentamiento entre moderados y progresistas, Isabel II es declarada mayor de edad con 13 años. Se casó con su primo el infante don Francisco de Asís, el matrimonio no tuvo un resultado feliz y terminaron separándose. Características básicas del reinado de Isabel: 

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Abandono del papel moderador que debía tener la Corona al favorecer a los moderados. Durante los 25 años de su reinado siempre apoyó a los moderados. Inestabilidad política. Durante su reinado hubo durante su reinado 51 gobiernos diferentes. La presencia constante del ejército en la política, es el inicio del llamado “Régimen de los generales” puesto que los jefes de estos partidos eran altos cargos militares. Entre ellos destacó el general Ramón Mª Narváez, jefe del partido moderado, que gobernó en seis ocasiones durante nueve años en total. Los progresistas para acceder al poder recurrieron a pronunciamientos militares. Por último, ni campesinos ni el proletariado industrial tuvieron representatividad en las Cortes.

2.1 LA DÉCADA MODERADA (1844-1854) Tras la marcha de Espartero, los moderados llegan al poder, iniciándose la llamada Década Moderada, Narváez, el hombre fuerte del partido, domina la década. Destaca el Gabinete Largo, que fue una dictadura ya que Narváez


gobierna con mano dura mediante decretos (sin tener en cuenta a las Cortes), ante el miedo de la extensión de la Revolución francesa de 1848. Se elabora un nuevo texto constitucional. La Constitución de 1845, texto claramente moderado, que excluía toda pretensión de pacto con los progresistas: soberanía compartida entre el rey y las Cortes; se aumenta el poder de la corona, se reduce el poder de las Cortes, no podrían reunirse sin la convocatoria del rey. Se establece la religión católica como oficial y única. Sufragio muy restringido. Votan sólo los mayores contribuyentes y los resultados electorales están controlados por el Estado, siempre ganaban los moderados. En conclusión, las elecciones y las Cortes eran una farsa, alejadas de los intereses de la mayoría de los españoles. Las reformas moderadas Se pone en marcha una serie de reformas encaminadas a consolidar el estado liberal, cómo la reforma tributaria de Alejandro Mou. Se elaboró el Código Penal. La nueva ley de Ayuntamientos, el rey es quien hace el nombramiento de los alcaldes y los Gobernadores Civiles se convierten definitivamente en representantes del gobierno en las provincias. La preocupación de los moderados era hacer compatibles dos conceptos: orden y libertad. Se creó la Guardia Civil, cuyo objetivo sería proteger el orden en las ciudades y en el campo. Con la firma del Concordato con la Santa Sede (1851), se reestablecen las relaciones con el Vaticano, rotas tras las desamortizaciones sufridas. La Iglesia aceptará la desamortización eclesiástica y, a cambio, el Estado declara la unidad religiosa, reconoce su intervención en la enseñanza e incluye el sostenimiento de la Iglesia. Se estableció un sistema nacional de instrucción pública, que regulaba los diferentes niveles de enseñanza y elaboraba los planes de estudio. Esta legislación se completó con la Ley Moyano de 1857, que fue la primera gran ley de educación en el país.

2.2 EL BIENIO PROGRESISTA (1854-1856) El régimen moderado sufrirá un debilitamiento con la división interna del partido, en tres tendencias (conservadora, de centro y progresista). La corrupción provoca en 1854 la Vicalvarada: un pronunciamiento de varios generales moderados descontentos (O´Doncello y Dulce) en Vicálvaro donde se enfrentan a las tropas del gobierno. La publicación días después, del manifiesto de manzanares en el que se exigía la destitución de la camarilla real consiguió que el golpe militar se radicalizara ,convirtiéndose en un movimiento popular en el que finalmente Isabel II se ve obligada a entregar el


poder al general progresista Espartero ,quien nombro ministro de guerra a O ´Donnell, que funda un nuevo partido de centro. La Unión Liberal formado por los más conservadores del partido progresista y los más radicales del partido moderado, en un intento de ocupar el centro político de la época. Finalizaba así la década moderada y comenzaba lo que se llamo el bienio progresista, que duraría hasta 1856 un tiempo en el que los gobiernos se esforzaron por poner en práctica varias medidas:  

Redactarán una nueva Constitución de 1856 ‘NON NATA’ (que no llegará a promulgarse) El bienio contemplo una serie de medidas económicas importantes con el objetivo de impulsar el desarrollo económico y la industrialización del país. Entre estas medidas hay que destacar las desamortizaciones de Madoz en 1855. Se profundiza en las desamortizaciones eclesiásticas iniciadas dos décadas antes por endiabladamente en la que obligo a los ayuntamientos a poner en venta los bienes propios y los comunes, con esta ley se pretendía conseguir recursos para hacienda, para financiar la construcción de ferrocarril. La iglesia protestó, el gobierno rompió las relaciones con el vaticano y se aprobó la Ley de Ferrocarriles que permitió un gran impulso en el desarrollo de nuestra red ferroviaria ,pieza clave para el crecimiento industrial del país .La Ley de la Banca que permitió la creación del banco de España.

2.3. DESCOMPOSICÓN DEL SISTEMA ISABELINO (1856-1868) La reina continuará apoyándose en los moderados pero ahora alternará con breves gobiernos de la Unión liberal, dejando al margen de las tareas de gobierno a los progresistas, este hecho, conducirá a la descomposición del sistema político isabelino. Tras un periodo de dos años con Narváez y los moderados, O´Donnell y la Unión Liberal volvieron al poder en 1858. En este periodo destacó el llamado Gobierno largo de O´Donnell (18581863). O´Donnell da un giro a su política y se vuelve más conservador, prueba de ello está en que adoptó de nuevo la Constitución moderada de 1845. Fue de cierta estabilidad política y de expansión económica que introdujo al gobierno a llevar a cabo una política de prestigio en el exterior. Apenas dio ningún resultado para el país, aunque si dieron prestigio al gobierno y al general Prim. En 1864 volvió Narváez al gobierno y con él una política conservadora y de represión de las libertades. La inestabilidad y el autoritarismo de los gobiernos caracterizaron una etapa en la que la tranquilidad económica llegó a su fin tras la crisis económica de 1866. Ante la imposibilidad de responder a las demandas sociales el deshonor de Isabel II y el malestar social generado por una seria crisis económica, en


agosto de 1866 progresistas y demócratas firmaban el pacto de Ostende (1867) en el que acordaban el fin del régimen moderno, el destronamiento de Isabel II y la convocatoria de Cortes constituyentes por sufragio universal para decidir el futuro del Estado. En septiembre de 1868 se produjo una sublevación triunfante, la Revolución de 1868 “La Gloriosa”, que provocó la caída de Isabel II y la esperanza de un régimen democrático para España, con el nacimiento de una nueva etapa en el liberalismo: el Sexenio Revolucionario.

CONCLUSIÓN Entre 1833 y 1868 se consolida el sistema liberal burgués en España y se acaba con los últimos restos del Antiguo Régimen. La coyuntura política hizo posible que una regente como María Cristina que nada tenía de liberal, abriese las puertas al liberalismo en España y que durante el reinado de su hija, Isabel II que nada tenía de constitucional, el liberalismo se consolidase. Durante el reinado de Isabel II se enquistan algunos de los problemas que van que van a sobrecargar al país durante mucho tiempo, como son el endeudamiento de la hacienda, el escaso desarrollo económico y el corrupto sistema electoral. A pesar de todo, no cabe ninguna duda que la revolución liberal se ponía en marcha.

MARCO PICTÓRICO DEL REINADO DE ISABEL Durante el reinado de Isabel II fue el Romanticismo fue el movimiento pictórico que se estaba llevando a cabo y dentro de este estilo y durante el reinado de Isabel II destacó Federico de Madrazo y Kuntz. El estilo románico y preciosista con el que el pintor Federico de Madrazo ejecutaba sus lienzos le llevaron a consolidarse como uno de los pintores más destacados de la pintura del S.XIX español. Este estilo elegante y refinado le valió la confianza de la reina Isabel II. El romanticismo galante era su estilo por excelencia:  En su época de pintor de cámara de la reina realizó tantos retratos para la aristocracia que se dice que inmortalizó a la saciedad española de su época.  Tiene un completo dominio de la técnica y la delicadeza cromática de gran refinamiento  Retratos con profundidad psicológica. Obras:


1. Isabel II. Óleo sobre lienzo.1845 lienzo.1853

2. La Condesa de Vilches. Óleo sobre

1. Realizado con óleo sobre lienzo. Madrazo ha sabido idealizar las facciones de la reina sin perder el Madrazo ha sabido idealiza. Madrazo puso toda su delicadeza y minuciosidad de su arte. La reina porta símbolos reales para recalcar su autoridad .La posiciona sobre un ambiente clasicista. 2. Obra cumbre de la retratística romántica española y el más atractivo de los retratos femeninos de su autor.

Aline Masson, con la mantilla blanca.

Infanta Luisa Fernández.


Retrato Federico de Madrazo 1857.


Isabel II