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“EL MISTERIO DE LA MUERTE “ Mª Teresa Peña Aguilar

EL MISTERIO DE LA MUERTE

Mª TERESA PEÑA AGUILAR

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“EL MISTERIO DE LA MUERTE “ Mª Teresa Peña Aguilar

Es una historia de tragedias, búsquedas interminables, acusaciones y logros. No es recomendable para menores de siete años.

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LA MUERTE

En lo más remoto de un bosque muy espeso, se encuentra una mansión, ya abandonada, en la que en un tiempo pasado hubo una trágica historia. Una pareja recién casada llegó a la mansión y, tras unas semanas allí, ella murió con un puñal clavado en el pecho. Él juró venganza hacia el asesino, y prometió la peor muerte que se le podía desear.

LA MUERTE MISTERIOSA El joven desesperado por encontrar al asesino de su difunta esposa, se dedicó a interrogar a los pastores, agricultores o ganaderos de los alrededores, 3


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pero no encontró a ningún sospechoso. Cuando ya parecía que no había esperanza, apareció un joven, rubio, de ojos llamativos por el contorno de tales. Era de ropas elegantes, y montaba en un caballo negro con la silla de montar dorada. Apareció de las tenebrosidades del bosque con pinta misteriosa, y el viudo, Robert preguntó: - Que hacéis por aquí, puede ser peligroso, hay lobos acechando -. Y el extraño respondió con voz interesante: - Busco un lugar donde establecerme durante un tiempo, por cierto mi nombre es Mario La Fuentes -. Robert le dijo que se podía instalar en su casa, durante el tiempo que necesitara. Le indicó el camino hacia su palacio al extraño visitante; cuando llegaron Robert le dio a Mario las llaves de lo que parecía una habitación muy confortable y acogedora. -La cena es a las ocho- dijo Robert y, seguidamente, se dirigió a sus aposentos, que se encontraban al final del interminable pasillo de la segunda planta. Cuando sonaron las ocho en un gran reloj de pared que había en el vestíbulo, Mario se dirigió a un gran salón donde Robert le había dicho que se tenían 4


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que reunir para la cena. Cuando llegó el anfitrión y dueño de la gran mansión, le estaba esperando sentado en una silla que parecía cómoda. En la otra punta de la mesa había otra exactamente igual. Durante la cena, Mario le contó a Robert de donde era, y un poco de su vida, pero nada sobre a lo que se dedicaba, ni porque no buscaba alojamiento en la ciudad. Nada sobre su vida privada.

LA FALSA ACUSACIÓN Unos días después Robert iba a pasarse por la habitación de su invitado, pero cuando estaba a punto de abrir la puerta, le escuchó decir: - Haber matado a la mujer de ese rico ha sido la mejor decisión de mi vida. 5


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Robert, sin habla y con la cara de pánico, se dirigió a su dormitorio. En la hora de la cena Robert interrogó a su invitado, sin que él se diera cuenta, y cuándo ya Mario se iba a retirar a su dormitorio, Robert le acusó de haber matado a su esposa.

Se lo había oído decir en su dormitorio, pero Mario no tardó en denegar la acusación, y le explicó que él se dedicaba al teatro y estaba ensayando su papel. También le expuso los motivos por los que no buscaba alojamiento en la ciudad. 6


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Robert lo entendió enseguida. Y además de eso le pidió a Mario que en su tiempo libre le ayudara a buscar al asesino de su esposa, y él, a cambio, iría a ver su obra.

LA BÚSQUEDA INTERMINABLE. Al día siguiente Robert, acompañado de Mario, se dirigió a la ciudad a buscar pistas sobre la muerte de su querida esposa. Por el camino, no hablaron, pues si se oía el más mínimo sonido, los lobos acechantes atacarían. Cuando llegaron a la ciudad, Robert sacó un mapa y lo partió es dos partes. Le entregó a Mario uno de los trozos, y le dijo:- esto es medio mapa de la ciudad, te encargarás de preguntar y de buscar pistas por esa parte, a las doce nos encontraremos de nuevo aquí-. Y Mario asintió con la cabeza, muy decidido. A las doce en punto los dos estaban presentes en el lugar acordado. Ya en el palacio se contaron la información pero ninguno había encontrado nada. Entonces Mario le dio a Robert un sobre, que abrió con tranquilidad, eran las entradas de la obra a la que Robert debía asistir esa misma noche.

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Ya llegada la tarde, Mario ensilló el caballo y se dirigió a la ciudad. Al cabo de unas horas Robert hizo lo mismo, solo que él asistiría en carruaje. Su mayordomo se sentó en la parte delantera del carruaje, y con un solo gesto de la muñeca, los caballos se pusieron en marcha; al llegar al teatro Robert bajó del carruaje muy decidido y estirado. Al terminar la obra se dirigió al camerino de su invitado y le dio la enhorabuena, pues le había encantado su interpretación, y la obra en general. Cuando Mario estuvo listo para irse subió al caballo y siguió al carruaje que iba justo delante de el.

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LA MANCHA MISTERIOSA El día de la colada, el mayordomo llevó la ropa a las habitaciones de su seño, y del invitado. Al día siguiente, cuando Robert y Mario se iban a poner la ropa que el día anterior habían lavado... Las camisas, estaban manchadas con borrones de una sustancia rojiza que parecía sangre y, efectivamente era sangre, pero ¿cómo había llegado hasta allí?. Cuando se reunieron para el desayuno, le preguntaron al mayordomo, y este les respondió que se había cortado en el dedo al lavar la ropa; ellos razonaron la respuesta del mayordomo. Durante unos días Robert estuvo meditando sobre las manchas de la camisa, ya que era extraño que de un simple corte en un dedo saliera tanta sangre.

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Mientras lo pensaba, paseaba por los jardines de la enorme mansión, pero cuando estaba llegando a la puerta para entrar a la casa tropezó con unas ramas que estaban tiradas en el suelo, pues el jardinero estaba podando los árboles del inmenso jardín. El jardinero enseguida fue en ayuda de su señor, y lo levantó corriendo; Robert le dio las gracias, y se marchó enseguida.

LA SOSPECHA. Unos días después Mario y Robert volvieron a ir a la ciudad pero, cuando estaban en medio del camino, se oyeron unos ruidos por el bosque, 1


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entonces Mario preguntó a Robert: -¿serán lobos?. Robert no tardó en decirle a Mario que no. Justo después vieron una sombra humana, e inmediatamente después distinguieron a un hombre... ¡era el mayordomo!. No tardaron mucho en darse la vuelta y regresar a la mansión. Cuando llegaron, el mayordomo estaba en la puerta y, en cuanto bajaron de los caballos, le preguntaron que hacía corriendo por el bosque, y que qué hacía por allí, si tenía cosas que hacer. Él se quedó sin habla, y balbuceó varias veces, sin encontrar, respuesta alguna. Al cabo de un rato respondió: - estaba buscando una de las herraduras de uno de los caballos, pues la noche del teatro, se le perdió por el camino Ellos asintieron con la cabeza.

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LA BÚSQUEDA CONCLUIDA. Unos días después, Robert le dijo al mayordomo que se acercase a la ciudad a comprar y, mientras el mayordomo estuvo fuera, él aprovechó para colarse en su alcoba y buscar pistas, pues todo lo ocurrido no tenía sentido alguno. Investigó el armario, encontró un baúl y, cuando lo abrió, encontró una hoja de papel en la que estaba escrita la palabra... mujer; también encontró un pañuelo lleno de sangre y una botella de cristal. Robert,

asustado,

salió 1

corriendo

de

la


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habitación y esperó a que el mayordomo regresara.

¿PILLADO? Cuando llegó el mayordomo, Robert y Mario lo condujeron hasta una habitación en la que, únicamente, había una mesa y dos sillas y sentaron al sospechoso en una de ellas y Robert se sentó en la otra. 1


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Y empezó a interrogar al mayordomo. La primera de las preguntas fue: -¿Por qué?. Pero el hombre no respondió; pronto Robert cambió la pregunta. -¿Qué os hizo ella?. Como veía que no respondía, levantó la mano en ademán de abofetearlo y entonces el mayordomo gritó: -Yo no fui, piedad-. Entonces Robert bajó la mano y le dijo: -encontré un baúl en tu armario, donde estaban las pruebas del crimen-. -Pero no fui yo, ese día no estuve aquí, estuve en casa de unos familiares, ¿recordáis?,- preguntó el mayordomo asintiendo nerviosamente, como si de la respuesta dependiera su vida.

Entonces Robert empezó a recordar y dijo en voz alta: -Entonces, ¿quién fue? -. Ahí se quedó la cosa, y Robert se marchó de la habitación.

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LO ESPERADO. Robert estuvo unos cuantos días encerrado en su dormitorio sin salir. Cuando por fin se decidió a hacerlo, se dirigió a los jardines y se encontró con Mario, que estaba 1


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sentado en un banco. Cuando vio a su anfitrión salir por la puerta se le iluminó la cara, y le dijo: -Por fin te decidiste a salir-. Robert contestó con cara de cansancio, y voz apagada. -Si, pero después de todo esto no creo que vuelva a salir-. Justo en ese momento se giraron; habían escuchado un ruido a sus espaldas. Era el jardinero, que nada mas verlos, salió corriendo. Robert y Mario, salieron corriendo detrás de él, pero justo cuando iba a entrar en los portales, el jardinero se cayó al suelo, el mayordomo le había puesto la zancadilla. -¿Por qué corres-, le preguntaron los tres a la vez. El jardinero no respondió. Entonces Robert le preguntó: -¿Por qué querías inculpar al mayordomo?-. -Él siempre me ha mangoneado, esta era mi oportunidad para vengarme -. Entonces Robert se quedó pensativo, y dijo: -Te perdonaré, pero pasarás lo que te queda de 1


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vida en los calabozos -. Y así fue. Mario se estableció definitivamente en la mansión y el mayordomo pasó a ser algo más que eso.

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FIN

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EL MISTERIO DE LA MUERTE (formato libro)