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ENCUENTRO COMUNITARIO PARA CELEBRAR EL 76 ANIVERARIO DE LOS MÁRTIRES CLARETIANOS DE BARBASTRO

“Busquen mi rostro” (Salmo 27, 8) El martirio nos invita a contemplar el rostro de quienes amamos. Ellos, los mártires, han descubierto el Jesús liberador incluso en los rostros de sus verdugos. Nuestro rostro es importante… y también el rostro de los otros. ¿Te has fijado alguna vez en qué es lo que transmite el rostro de aquellos que tenemos a nuestro lado? Porque, en ocasiones, la mirada, la forma que tiene nuestra cara, cómo mordemos o no nuestros labios, hacia dónde dirigimos nuestros ojos cuando hablamos, hablan más de nosotros mismos y de lo que tenemos dentro de lo que pensamos. Nos vamos a colocar en parejas, y vamos a, en un momento de silencio, fijarnos en el rostro del otro. Tal vez al principio nos cueste: surgirán risas, nos costará mirar a los ojos del otro, los más tímidos o tímidas escurrirán la mirada. Pero de eso se trata… de descubrir qué se encuentra en el rostro del otro y qué nos dice de él. Tendrán además, un pequeño papel donde apuntar qué nos trasmite su mirada y podrán anotar las características que descubras en ella (anexo 1).

Tras esto se puede hacer la siguiente oración: Este salmo es el grito de todo un pueblo que trata de encontrar respuesta a sus propias dificultades. Y cree que, descubriendo el rostro de Dios, las cuestas se harán menos cuestas, los caminos más fáciles. Pero el rostro de Dios es inseparable del rostro de aquellos que comparten con nosotros el camino de la vida, en esta tierra nuestra. Es el rostro de los otros el que nos cuestiona, el que nos golpea y nos mueve de nuestros asientos. “Buscar el rostro” de Dios es buscar el rostro de aquellos para los que Dios vive y entrega su vida: los que, en ocasiones, son silenciados, pasan desapercibidos, o a los que hemos quitado, consciente o inconscientemente, la dignidad de ser amados. Un rostro auténtico no puede no dejar de reflejar también el rostro de todos ellos.

Al principio les costará bastante. Se trata de centrar la atención en aquellos que se encuentra detrás de nosotros mismos, de nuestra mirada, y descubrir las cualidades que a simple vista no se ven. El rostro refleja quiénes somos muchas veces y también, cuando tratamos de ocultar ese rostro, poniéndonos una máscara, quiénes queremos ser ante los demás. Se les invita, después, a compartir con su compañero/a aquello que han descubierto en su rostro y su mirada, las cualidades. Un servicio del Teologado Claretiano de Centroamérica. Agosto de 2012.

Salmo 27,1 El

Señor es mi luz y mi salvación: ¿a quién temeré? El Señor es el baluarte de mi vida: ¿de quién me asustaré? 27,2 Si

me acosan los malvados para devorar mi carne, ellos, mis enemigos y adversarios, tropiezan y caen. 27,3 Si

un ejército acampa contra mí, mi corazón no teme; aunque me asalten las tropas, continuaré confiando.

27,4 Una

cosa pido al Señor, es lo que busco: habitar en la casa del Señor todos los días de mi vida; admirando la belleza del Señor,


y contemplando su templo. me cobijará en su cabaña en el momento del peligro; me ocultará en lo oculto de su tienda, me pondrá sobre una roca.

cantando y tocando para el Señor.

27,5 Él

27,7 Escucha,

Señor, mi voz que te llama, ten piedad de mí, respóndeme. 27,8 —Busquen

27,6 Entonces

levantaré la cabeza sobre el enemigo que me cerca. En su tienda ofreceré sacrificios entre aclamaciones,

mi rostro. —Mi corazón dice: Tu rostro buscaré, Señor.

Anexo 1

El rostro del otro


MÁRTIRES CLARETIANOS DE BARBASTRO Pequeña reseña histórica 1931. La Segunda República fue un proceso político contrario a la monarquía que provocó grandes cambios en España, uno de los cuales fue la aprobación de la Ley de Confesiones y Congregaciones religiosas (2 de junio de 1933), en la que se presenta a estas como unas instituciones peligrosas para la seguridad del Estado.

1934. La Revolución de Asturias alcanzó un elevado grado de violencia anticlerical (33 religiosos y sacerdotes ejecutados). La idea revolucionaria estaba ligada a la desaparición de la Iglesia por sus vínculos históricos con la monarquía.

1936. El 16 de febrero gana las elecciones el Frente Popular. La euforia tras la victoria se tradujo en huelgas, alteraciones del orden público, incendios y provocaciones de todo tipo. Se creó un clima de terror en el que la Iglesia fue el objetivo principal.

1936. El 18 de julio un grupo de militares se sublevaron y para reprimirlos se inició una persecución contra los adversarios del nuevo Gobierno de la República, lo que reanimó una persecución hacia la Iglesia, promovida por los partidos de izquierda.

1936. El lunes 20 de julio, a las 5:30 p.m. se inicia la revisión de la casa de formación de los Misioneros Claretianos en Barbastro. Tras acusar de que en la casa había armas, pusieron en prisión a los tres sacerdotes encargados; al resto de los estudiantes, sacerdotes y hermanos los llevaron, entre insultos y amenazas, al Colegio de los Padres Escolapios .


“Sí, yo los maté a todos... Pero le digo para su satisfacción que todos los Misioneros fueron muy valientes. Murieron gritando ¡Viva Cristo Rey! ¡Viva el Corazón de María! Cuando los llevábamos a fusilar, iban tranquilos, contentos, incluso alegres y hasta cantando con entusiasmo durante casi todo el camino. Alguna vez tuvimos que hacer callar a fuer za de culatazos de fusil... Morían por el ideal en que

ellos creían y del que nadie les pudo hacer desviar.” (Declaración jurada de uno de los asesinos)

1936. El 2 de agosto fueron asesinados los tres superiores junto a otros clérigos y laicos. Los claretianos llevados al martirio en Barbastro fueron 9 sacerdotes, 5 hermanos y 37 estudiantes. A los mártires les repetían: "No odiamos vuestras personas. Odiamos vuestra profesión, vuestro hábito negro, vuestra sotana".

1936. Los misioneros seguían recibiendo a escondidas la Comunión y se animaban con la oración, en medio de burlas, tentaciones y condiciones deplorables. Entre el 11 y 18 de agosto tuvieron lugar las ejecuciones de los misioneros. Uno de los mártires escribe:

¡Gloria a Dios! ¡Gloria a Dios! ¡Y qué nobles y heroicos se están mostrando tus hijos, Congregación querida!. Pasamos el día animándonos para el martirio y rezando por nuestros enemigos y por nuestro querido Instituto (Faustino Pérez)

Herederos del espíritu de san Antonio Mª Claret, estuvieron atentos a los desafíos misioneros de su tiempo, sensibles a los más desfavorecidos de su época, los obreros, y preparándose con ilusión y mirada universal para un ya próximo ministerio.

1992. Fueron beatificados por el Papa Juan Pablo II el 25 de octubre de 1992, quien afirmó de los mártires: “estos Claretianos murieron por ser discípulos de Cristo, por no querer renegar de su fe y de sus votos religiosos. Por eso, con su sangre derramada nos animan a todos a vivir y morir por la Palabra de Dios que hemos sido llamados a anunciar”. Fuentes: ESTA ES NUESTRA SANGRE, de Gabriel Campo Villegas, cmf; CRÓNICA MARTIRIAL, de Pedro García, cmf; www.martiresdebarbastro.org.

Encuentro Juvenil Mártires Claretianos de Barbastro  

Tema juvenil para comentar y conocer sobre los Mártires Claretianos de Barbastro