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Editorial Misionautas Vocación Misionera CULTURA VOCACIONAL Del Corazón LA FUERZA DE LA TERNURA PIENSA TAMBIÉN CON LOS PIES ENTRE PARÉNTESIS Desde el Monasterio LA CORDIALIDAD DE MARÍA Reflexionando AUSENCIA DE UN RELATO CORDIAL Y DE ESPERANZA LA RESURRECCIÓN DE JESÚS ¿PACTO ENTRE LAS MARAS! Constructores Pastoral MISIÓN DE SEMANA SANTA EN TEJUTLA

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Mario Kevin Armijo, CMF

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a comunicación es esencial a la misma integridad del ser humano. Las relaciones de comunicación han sido fundamentales en el establecimiento y desarrollo de la sociedad misma. Asimismo, la evangelización está constituida por una misión de comunicación. De hecho, «en la generosidad de los misioneros se manifiesta la generosidad de Dios, en la gratuidad de los apóstoles aparece la gratuidad del Evangelio» (Documento de Aparecida 31). Por ello, esa generosidad y gratuidad de las personas misioneras son expresión de la cordialidad y, en consecuencia, esta cordialidad debe impregnar toda la misión evangelizadora, sea cual fuere el medio. Ahora bien, no se puede considerar el desarrollo de los medios de comunicación y las nuevas tecnologías como un hecho meramente científico y aislado, ajeno a los demás cambios y avances socioeconómicos, políticos y eclesiales. En cambio, es gracias a esa diversidad de circunstancias que los medios de comunicación actuales gozan, por así decirlo, de una afluencia de intereses tanto colectivos como individuales. No obstante, revisando los fines primordiales de los medios de comunicación, o mejor dicho de las personas o minorías que poseen el dominio de los medios, en la mayoría de los casos distan de los que la sociedad –entendida como agente receptor y un todo conformado por la diversidad de ideologías y estratos – da por sentado y esperaría que

teologadoarmenia@gmail.com Facebook: Teologado Claretiano Centroamérica http://construyendoelreino.blogspot.com (00503) 2243-5743


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1.

Les presentamos esta nueva opción para los que andan discerniendo su vocación. Es una página española pero con contenidos que pueden sernos de utilidad para referírsela a jóvenes en búsqueda y para quienes animan la pastoral juvenil vocacional. http://www.buscoalgomas.com/

2.

Hace poco nuestro hermano Álvaro de la Pastoral Juvenil de la Parroquia Claret nos envió un enlace con cantos claretiano para ser descargados. Esperamos que el enlace les sea de utilidad pues contiene una muy buena recopilación de cantos claretianos. Gracias Álvaro por este servicio. http://www.mediafire.com/download.php? glv5ayek66za8ta

3.

Agradecemos al Fabián Vargas por poner a disposición el disco completo "Sangre de Mártires, Semilla de Cristianos" del grupo Bethel, en el que podemos encontrar la famosa canción “por Ti Jesús la sangre dar…” Pueden descargarlos desde este enlace: www.alfawebcr.com/sangredemartires.zip

4.

En este blog encontrarán las reflexiones gráficas de Rogelio Núñez Partido sobre el mundo, la fe, la Iglesia, Dios… Cada viñeta es un grito, una propuesta, una llamada de atención. Como símbolos que son, su significado está abierto, para que los puedas hacer tuyos. El enlace es: http://partido.marianistas.org Les dejamos una muestra de estos trabajos:

En definitiva, se trata de ser comunicadores cordiales de la propia fe buscando y favoreciendo los medios más aptos, eficaces y oportunos en el anuncio liberador a ejemplo de María, que desde la cordialidad supo acoger y comunicar proféticamente la Palabra y la esperanza de la Buena Nueva de Jesús. 1 Casaldáliga, Pedro. Para otra humanidad, otra comunicación. Agenda Lati-

noamericana, 2006. Recuperado el 7 de junio de 2012, de http:// www.servicioskoinonia.org/agenda/archivo/obra.php?ncodigo=160. 2 Ibíd.

¿De película? La realidad supera a la ficción


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ace unos días, en el encuentro semanal de catequesis, mientras leía un fragmento del capítulo cuarto del Génesis, en el que Dios establece un diálogo con Caín, me interrumpió una de las niñas diciéndome: -Hermana ¿ por qué Dios no nos habla ahora como hablaba con los hombres en el Antiguo Testamento? Es curioso que desde pequeños, con frecuencia, experimentemos las mismas dificultades del pueblo de Israel que consideraba a Dios como alguien sordo, inaccesible, distante o que entorpece nuestros planes. ¿Será que su voz ya no es audible o que no es atrayente? ¿Qué sentido tiene la vida si no escuchamos su voz, si Él no nos habla? Si no percibimos su voz no podemos descubrirnos amados, elegidos; no nos es posible valorar nuestra vida ni la de los demás como un regalo que debe ser entregado y que está sostenido en las manos de Dios. El grave problema, es la falta de interioridad, nos decía el Papa Juan Pablo II, se nos hace difícil escucharle en este mundo nuestro tan saturado de ofertas y distractores de todo tipo, sin embargo, Él sigue mostrándose como un cercano y amoroso compañero de camino. Para que su llamada constante, don universal, que nos invade, nos seduce y nos transforma, sea percibida, es preciso gestar una cultura vocacional, es decir un ambiente, una nueva forma de concebir la existencia, la libertad, el amor, el dolor y los demás misterios de la vida; una atmósfera eclesial y social en la que se le ayude a cada persona a valorar su dignidad y la comprensión de sí mismo; que le descentre de si y le haga mirar más allá de sus proyectos, de su autorrealización, para ponerse a la escucha de sus hermanos, solidarizándose con ellos, siendo fiel a su vocación y desarrollando la misión que Dios

le ha encomendado para la transformación del mundo. ¿Qué hacer para favorecerla? El mejor aporte que podemos hacer a la Iglesia es el testimonio de discípulos alegres, que vivan a profundidad y conscientemente su consagración bautismal. En la medida en que todos ocupemos nuestro lugar en la Iglesia la comunidad llegará a ser lo que debe ser. Todos: obispos, sacerdotes, diáconos, laicos célibes o casados, viudos, enfermos, religiosos y religiosas, somos responsables del fomento y cuidado de las vocaciones. Es una compromiso grande que supone promover una constante actitud orante en la comunidad cristiana, una adecuada sensibilización, en nuestras iglesias particulares, empezando por los sacerdotes, pasando por la coordinación con las otras pastorales , ofreciendo un testimonio de colaboración y aprecio mutuo entre todos los agentes; quienes además deben capacitarse para descubrir y valorar su propia vocación y la de los demás, tomando en cuenta la diversidad, la diferenciación y la


CeR 4 complementariedad de todas las vocaciones, en su origen, en su función, en sus formas de vida y en sus tareas y hacer posible así un acompañamiento que eduque nuestra capacidad de escucha y provoque en los otros el deseo de Dios, de vivir experiencias de fe profundas. Nuestra Iglesia salvadoreña necesita generar con urgencia esta cultura vocacional, donde se respete la vida, se continúe formando la conciencia a través de los valores, se establezca una pedagogía para implantarlos y se tenga la suficiente voluntad personal para asumirlos. “Yo dormía pero no mi corazón y oí una voz, mi amado estaba a la puerta, hermana, amada mía …déjame entrar”. Si escuchamos hoy su voz, como la esposa del Cantar de los Cantares 5,2, no dudemos en abrir la puerta, no le hagamos esperar más.

José María Toro

LA FUERZA DE LA TERNURA La ternura es la suavidad con la que sale a la luz lo que llevamos dentro. El tiempo de la ternura es siempre. El momento de la ternura es ahora. El territorio de la ternura es aquí. Todo instante y lugar es espacio propicio para la ternura; la palabra que digo, el movimiento que realizo, la mirada que vierto sobre el mundo, la caricia que derramo sobre la piel del otro y la actitud de escucha con la que mi corazón se abre para recibir las expresiones y acciones de los demás son estancias para la ternura. La ternura lo disuelve y lo envuelve todo. Nada ni nadie puede resistirse a la fuerza de la ternura. Una persona tierna lo empapa y lo deshace todo con su presencia y, como el agua, se filtra, sin apenas hacer ruido, por debajo de todas las corazas defensivas hasta alcanzar y encender, de nuevo, el corazón que es tocado por ella. Las más rígidas armaduras se deshacen cuando son alcanzadas por una mirada tierna. La ternura mira y se deja mirar, acaricia y se deja acariciar, sin estridencias, sin empujes ni expectativas. La ternura es ojo blando que no condena sino que comprende.

Cultura vocacional para ponerse a la escucha de sus hermanos, solidarizándose con ellos, siendo fiel a su vocación y desarrollando la misión que Dios le ha encomendado para la transformación del mundo.

Todo lo vulnerable, lo pequeño, lo recién nacido, lo blando y débil nos remite a la ternura. También el fruto maduro es tierno. Por eso, el niño y el anciano son fuentes de ternura. La vida, en su principio y en su final son reclamos de ternura. La energía de la ternura es abarcadora, todo lo envuelve, lo abraza y lo transforma. La ternura es poner todo nuestro corazón en todo lo que decimos o hacemos, es un gesto total que nos devuelve a nuestra más auténtica identidad y que nos hacerca a la verdad de los otros. Y es la palabra más hermosa que quiero seguir entregando al mundo con todo lo que digo, hago o escribo.


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PIENSA TAMBIÉN CON LOS PIES Mons. Pedro Casaldáliga, CMF

Piensa también con los pies sobre el camino cansado por tantos pies caminantes. Piensa también, sobre todo, con el corazón abierto a todos los corazones que laten igual que el tuyo, como hermanos, peregrinos, heridos también de vida, heridos quizá de muerte. Piensa vital, conviviente conflictivamente hermano, tiernamente compañero.

ENTRE PARÉNTESIS Mario Kevin Armijo, CMF Ha llegado la hora de abrir el corazón, si vestigios quedan, y hacerle un rictus al silencio

(Siente y piensa el ser de la nada, siente el ser que de locura y amor silenció, piensa el ser que en tinieblas encontró lo que no existió En vano sufre el ser que busca mitigar el dolor de su existencia con otro dolor aún mayor Recoge tus recuerdos, sin olvidar lo que sientes y deja que los sufrimientos que te aten sean las cadenas de los pies y no las del corazón)

Otro será el día solaz, mas hoy sólo escucha la canción de la luna que encontró el calor del sol esquivando su mirada, y acariciando su Palabra.


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aría es el rostro materno de dios, es donde se encuentra la dignificación de los pobres, es la Madre del silencio aquella que sabía guardar las cosas en su corazón (Lc 2,51) y es la que sabe abrir a cada uno a una visión contemplativa que abraza el mundo. Para San Francisco y Clara de Asís, María “…es en quién estaba la plenitud de la Gracia y todo Bien”, era la realización viva de su deseo incontenible. En ella moraba “Aquel a quién los cielos no pueden contener”. En ella, en su interioridad podían encontrar el ambiente de adoración perfecta, el sentido de la criatura humana que se convirtió en tierra fértil para el Creador. En ella, en su corazón encontramos el amor como parte de lo eterno, pues su corazón rebosó de alegría, y cantó a su Señor en nombre de todo el Pueblo (Lc 1,46-55). Para nosotros comprender que somos un puro Don del Señor y que vivimos inmersos en sus muchos dones nos ayuda el recordar y revivir los gestos amorosos de Dios con nosotros, pues detrás de tantas cosas buenas hay Alguien con un amor de Madre volcado a nosotros(as). Con una frase audaz Santa Clara nos invita a presentarnos con corazón pobre ante el Señor “…No me cabe duda que el Reino de los cielos lo promete y concede el Señor solamente a los Pobres” (1ctaCl 25). Es necesario conocer nuestro corazón, en él habita el misterio y el impreso amor de Dios. Santa Clara abrazó la Santísima Pobreza cuando le descubrió en su vida por es pudo contemplar al Señor que iluminó su corazón y por su misericordia y su gracia le hizo vivir el amor con sus hermanas, nos enseña que el amor fraterno es la manifestación con Creta de la unión con Dios y debe traducirse en hechos cono la dulzura, felicidad, irradiación… siempre habló de una experiencia vivida por eso decía a la hermana Inés de Praga “…Te veo vencer el orgullo, ruina de la naturaleza humana y la vanidad que vuelve necios los corazones de los hombres. Te veo además estrechar con abrazo de humildad, de fe y de pobreza el tesoro incomparable escondido en el campo del mundo y de los corazones humanos, Aquel que todo lo hizo de la nada”. Una de las originalidades de San Francisco fue recordar a nuestra Señora como una misionera reco-

rriendo caminos con Jesús y los Apóstoles. Escribió en la Regla No Bulada: “…Cuando sea menester vayan por limosna y no se avergüencen y más bien recuerden que nuestro Señor Jesucristo, el Hijo de Dio vivo Omnipotente… fue pobre y huésped y vivió de limosna, tanto Él como la Virgen Bienaventurada y sus discípulos”. En este sentido ser Apóstol no es solo llevar a Jesucristo donde Él no está, sino también y principalmente, saber descubrir y proclamar la presencia del Verbo donde apareció como manifestación


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clara de adhesión al Reino. María la Virgen hecha Iglesia ha dado siempre fuerzas para anunciar a toda la humanidad el amor que la hizo Madre del Verbo encarnado. Que su cordialidad ayude a la nuestra para vincularnos más estrechamente con los empobrecidos de hoy.

Paz y Bien

Compartimos un artículo de Leonardo Boff en torno al documento para la conferencia llevada a cabo este mes de junio de 2012, donde se reúnen los líderes mundiales, junto con miles de participantes del sector privado, las ONG y otros grupos.

El vacío básico del documento de la ONU para la Conferencia Río +20 reside en una completa ausencia de un relato o de una cosmología nuevos que pudieran garantizar la esperanza del «futuro que queremos», lema del gran encuentro. Tal como está, niega cualquier futuro prometedor. Para sus formuladores, el futuro depende de la economía, poco importa el adjetivo que se le agregue: sostenible o verde. Especialmente la economía verde realiza el gran asalto al último reducto de la naturaleza: transformar en mercancía y poner precio a aquello que es común, natural, vital e insustituible para la vida como el agua, los suelos, la fertilidad, las selvas, los genes etcétera. Lo que pertenece a la vida es sagrado y no puede ir al mercado de los negocios. Pero está yendo, bajo este imperativo categórico: aprópiate de todo, haz comercio con todo, especialmente con la naturaleza y con sus

bienes y servicios. He aquí el supremo egocentrismo y arrogancia de los seres humanos, llamado también antropocentrismo. Éstos ven a la Tierra como un almacén de recursos sólo para ellos, sin darse cuenta de que no somos los únicos que habitamos la Tierra ni somos sus propietarios; no nos sentimos parte de la naturaleza, sino fuera y por encima de ella como sus «dueños y señores». Olvidamos, sin embargo, que existe toda la comunidad de vida visible (5% de la biosfera) y cuatrillones de cuatrillones de microorganismos invisibles (95%) que garantizan la vitalidad y la fecundidad de la Tierra. Todos ellos pertenecen al condominio Tierra y tienen derecho a vivir y convivir con nosotros. Sin relaciones de interdependencia con ellos, ni siquiera podríamos existir. El documento no tiene en cuenta nada de esto. Podemos decir entonces que con él no hay salvación. Abre un camino hacia el abismo. Mientras tengamos tiempo, urge evitarlo. Nuestro actual relato o cosmología es el de la conquista del mundo con vistas al crecimiento ilimitado. Se caracteriza por ser mecanicista, determinista, atomizada y reduccionista. En contraposición, surge el relato o la cosmología del cuidado y de la responsabilidad universal, potencialmente salvadora. Consiguió su mejor expresión en la Carta de la Tierra. La misión humana reside en cuidar y mantener esa armonía sinfónica. Necesitamos producir no para la acumulación y el enriquecimiento privado sino lo suficiente y decente para todos, respetando los límites y los ciclos de la naturaleza. Este relato está más de acuerdo con las necesidades reales humanas y con la lógica del propio universo. Si el documento Río +20 la adoptase como telón de fondo, se crearía la oportunidad de una civilización planetaria en la cual el cuidado, la cooperación, el amor, el respeto, la alegría y la espiritualidad serían centrales. Tal opción apuntaría no hacia el abismo sino hacia el futuro que queremos: una biocivilización de la buena esperanza.


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Compartimos con ustedes la presentación que nuestro hermano Edgardo nos hace sobre su trabajo para obtener la licenciatura como Licenciado en Teología de la Universidad José Simeón Cañas de El Salvador. Este artículo busca compartir parte del que hacer teológico de la comunidad formativa del Teologado Claretiano y la experiencia de nuestro hermano en la realización de esta monografía. Felicidades Edgardo por el título obtenido y gracias por compartir con nosotros de manera sencilla los contenido principales de tu trabajo de graduación.

esde hace varios años me ha acompañado el interés de profundizar en la persona de Jesús; de manera especial me llama la atención el tema de su resurrección. Siempre se afirma que la experiencia fundante de la vida cristiana es la experiencia pascual, que el centro de nuestra fe es la convicción de que Jesús está vivo y que nuestra esperanza es la de resucitar también como Jesús. Por esa importancia y centralidad elegí este tema para mi trabajo de graduación, porque siento que es un tema vital en nuestra experiencia de fe; de ahí la necesidad de profundizar en su comprensión para poder vivir esa fe en nuestra vida. Mi trabajo de síntesis se centro en el estudio que hacen Andrés Torres Queiruga y Jon Sobrino sobre la resurrección de Jesús; ambas reflexiones se enmarcan dentro de ese esfuerzo de interpretación de la fe cristiana que se ha iniciado desde hace algunos años. Torres Queiruga sitúa su reflexión teológica en el nuevo paradigma que posibi-


CeR 9 lita repensar nuestras creencias y responder de esta manera a los desafíos que nos lanza la modernidad. El estudio de Sobrino forma parte de su segundo libro de cristología, donde intenta descubrir la realidad última de Jesús, que se proclama a partir de la resurrección. En la primera parte de la síntesis presenté las principales ideas que Torres Queiruga recoge en su libro Repensar la resurrección. La diferencia cristiana en la continuidad de las religiones y la cultura. Es importante destacar que el intento del teólogo es repensar el alcance de una temática tan compleja y delicada como la resurrección de Jesús y la significación que este acontecimiento puede tener para nosotros hoy. La estructura de su obra tiene orden lógico; considera la resurrección en su contexto originario, a partir de un análisis detallado de los textos neotestamentarios, y en un contexto actual desde el horizonte que abre el diálogo de las religiones y la cultura. En la segunda parte del trabajo expuse el análisis que Jon Sobrino hace de la resurrección de Jesús en la primera parte de su libro La fe en Jesucristo. Ensayo desde las víctimas. Como lo indica el título de su obra el autor analiza la resurrección de Jesús desde la esperanza de las víctimas y desde la posibilidad de vivir ya como resucitados en los avatares de nuestra historia. Su reflexión se sitúa de manera parcial en las víctimas de este mundo, desde donde se pregunta y tiene luces para acercarse a los relatos del Nuevo Testamento donde encontramos la experiencia pascual. Por la centralidad que tiene la resurrección de Jesús no hemos de quedarnos pasivos ante este misterio. Nos damos cuenta de la importancia de buscar los medios que vehiculen una interpretación adecuada que ayude a la vivencia de la fe en nuestro mundo de hoy. El esfuerzo va mas allá de lograr una comprensión intelectual de la resurrección, el punto está en

La fe en la resurrección de Jesús nos lleva a un compromiso con la historia, al remitirnos a la vida de Jesús, nos mueve a la entrega y al servicio

reavivar la experiencia de la resurrección en nuestro aquí y ahora. Dicha experiencia es posible vivirla en el proseguimiento del proyecto, del mensaje y de la vida de Jesús. La fe en la resurrección de Jesús nos lleva a un compromiso con la historia, al remitirnos a la vida de Jesús, nos mueve a la entrega y al servicio. En medio de un mundo que clama libertad, paz, armonía el compromiso de la fe está en dar sentido, y en asumir con responsabilidad ese sentido que se le quiere dar. Por eso, como decía Ignacio Ellacuría, ya debemos vivir el seguimiento de Jesús como resucitados en la historia.


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a cordialidad nos remite al corazón de cada persona, pues nuestro actuar y el cómo nos relacionamos con los demás revela mucho de lo que somos. Tenemos muchas expresiones para referirnos a eso que nos hace únicos a cada uno, así como para describir lo que percibimos es la personalidad de los demás, que en síntesis es una manera de expresar cómo es el corazón de cada uno. Una de esas formas habituales con la que nos referimos a la puesta en práctica de la cordialidad la tenemos cuando nos referimos a los demás como “gente de buen corazón”. Quisimos consultar a algunos jóvenes con quienes compartimos la pastoral sobre el significado que le damos a la expresión “gente de buen corazón”, y estas fueron sus opiniones:

“es ayudar a los demás, tal vez no económicamente, pero quizás dándole un buen consejo, así dejen de caer en la depresión y puedan fortalecerse en el fe”

Ileana Marroquín 19 años. Usulután Centro

“Es servir en la Iglesia, ayu dar a los dem ser solidario, ás, sentir la aleg rí a y e l dolor ajeno, no solo pensar en un o mismo, sino pensar en el hermano tam bién”.

en nsa e i p no en q ue nsa e a i n p o yupers ino que as a l s y “Una , o s ismo persona en t a ñ a sí m p s emá acom las d ue las y q ”. da, ento m o do m

José Raúl Mejía 20 años. El Calvario. Usulután

Carlos 18 años. La Ringlera. Usulután

ra e no conoce d r a s e p a e e persona qu as en la call m le b “Es aquella ro p n o c e a alguien ece su alguien, si v mbio, le ofr a c a a d a n pera recibir cias”, no es le ayuda sin ra “g n u e d ecesidad ayuda sin n .” recibir nada

Isabel García Mejía 17 años. Puerto Parada. Usulután


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Mercedes Padilla 20 años. Santa Tecla.

Carlos Atilio Cruz 17 años. Jiquilisco. Usulután

los ud a a y a e u ás uien q os dem l Es alg a a t a , tra import demás o n , e t ial emen se soc a amabl l c o d s la eda alabra p e n e i et y siempr dente, u r p s es, e eamabl a los d o n a la m más” tiende

“Una person a bondados a, servicial, amor a las d que da emás perso n a s . Y no solo bus ca su propio beneficio, sin o dar un serv es lo que Dio icio, s nos pide.”

“Una perso na ca a los ritativ demá a qu s, qu da a e ayu e es los en da solida fermo una ria. A s. No perso y una g i es pr rande mporta si ofeso , un es r, o s no im meno i es a porta r , si migo la ed nuest ad.” ro, Kelin Pineda 15 años. Jiquilisco. Usulután

"Tendré para con Dios, corazón de hijo; para conmigo mismo corazón de juez; y para con el prójimo, corazón de madre." ( Padre Claret )


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Compartimos parte del artículo que nuestro hermano Julio preparara en torno a este tema de coyuntura en El Salvador. El artículo completo lo pueden hallar en: http://construyendoelreino.blogspot.com

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na vez presentados los datos oficiales y lo que dicen los medios sobre el acuerdo de paz, consideremos las opiniones de la gente con quienes convivimos sobre este acuerdo de paz entre las maras. La gran mayoría lo percibe como algo bueno, pero en sinceridad no creen en la conversión de los mareros. Muchos no hablan del tema, por temor y sentimientos contra quienes han sido responsables de la muerte de algún familiar. La duda de la población permanece, a pesar de que las cifras indican la disminución de asesinatos. Se escuchan expresiones como: “esperamos que cambien, pero eso está difícil”, “esa gente no cambia”, “vamos a ver qué dice el tiempo”, etc. No es fácil aminorar el dolor y el llanto causado por las maras, pues son miles las víctimas de la violencia causada por los pandilleros en los últimos veinte años, tiempo aproximado en el que ha ido tomando fuerza este fenómeno social pandilleril aquí en El Salvador. Aunado a lo anterior, muchos tienen la sospecha de que detrás de este acuerdo están los cárteles del narcotráfico; grupos muy fuertes en la región que lucran con el tráfico de drogas y otras ilegalidades, a los cuales les conviene que las maras se unan para así controlarlas más fácilmente. Muchos no dudan de que el poder actual que domina a las pandillas es realmente el de los cárteles, y la negociación de paz es una manera de enmascarar el inicio de nuevas formas de tráfico de drogas en las que las maras jugarán un papel nuevo. ¿Quiénes realmente están detrás de todo esto?, se preguntan muchos. Esperar, dudar, no confiarse del acuerdo, seguir pidiendo a Dios que haya paz..., son reacciones tomadas

por una gran parte de la población que quisieran aunque no pueden- ver con algo de esperanza este nueva situación de “paz” en El Salvador. Para muchos simplemente esto no va a cambiar, y sólo están a la expectativa de que las pandillas rompan el pacto y, lastimosamente, todo vuelva ser como hasta hace algunos meses, o peor. CORDIALIDAD CON LAS MARAS ¿Qué hacer ante esta realidad? No es fácil dar una respuesta, ni antes ni después del acuerdo entre las pandillas. El tema de las maras tiene tantos puntos desde donde ser enfocado, que queda uno con la impresión de que es muy poco o nada lo que se puede hacer, salvo esperar a que las cosas cambien por sí solas. La raíz del problema no solo está en las maras, sino en un sistema que se empecina en generar pobreza y exclusión. En el fondo la sensación de incapacidad y de espera


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pasiva domina la expectativa que ha causado el tema del acuerdo de paz. Sin embargo, del corazón brota la impostergable pregunta ¿y qué hubiera hecho Jesús? Como cristianos intuimos que la respuesta del Nazareno pasaría por el amor, la acogida y el perdón, búsqueda de la justicia y la verdad; todas actitudes difíciles de asumir ante los mareros. HACERNOS PRÓJIMOS El llamado al amor sin medida y a la solidaridad activa nos interpela para no contentarnos con la idea de que es difícil hacer algo o que es mejor esperar para ver qué hacer. Las palabras de la primera carta de Juan nos interpelan el corazón: “Nosotros sabemos que hemos pasado de la muerte a la vida porque amamos a los hermanos. Quien no ama permanece en la muerte.” (1 Jn 3,14), y aquella sentencia lapidaria de Jesús: “el que no tenga pecado, tire la primera piedra” (Jn 8,7). ¿Podemos juzgar a estos mareros? ¿Con qué sentimientos los mira Dios? Los mareros son hijos de una sociedad herida por los horrores y errores de una guerra que marcó la historia de este país. Son el legado de una campaña de violencia iniciada en barrios de inmigrantes de los Estados Unidos, y re-exportados al país como producto no deseado del Imperio. Son la consecuencia de años de pobreza generada por sectores pudientes que olvidaron a los pobres y la justicia debida a ellos. Son fruto de familias y sociedades desintegradas que no supieron amar y menos enseñar a amar. ¿No es justo intentar hacer algo para evitar que tanta violencia y muerte continúen?

dieciséis personas? No es fácil hablar de acogida y perdón con los mareros. El dolor es profundo y las heridas muy difíciles de sanar. Muchos de los mareros han crecido envueltos en ambientes de odio y violencia, y sólo saben reproducir dolor y miedo. ¿Puede cambiar de la noche a la mañana una persona a quien no le duele matar a otro ser humano? Ante estas víctimas, ¿podemos juzgar a estas familias?, ¿con qué sentimientos las mira Dios? HACERSE CARGO DE LA REALIDAD Muchas preguntas y pocas respuestas. Al final no es asunto de ponerse de lado de unos u otros, es de crear condiciones para la vida plena de ambas partes y poder mirar con optimismo el futuro del país: un nuevo cielo y una nueva tierra para los salvadoreños (cf. 2 Pedro 3,13). Ante un pueblo herido y en pugna, estamos llamados por el Dios de la vida a hacernos cargo de la realidad de dolor que vive nuestra gente (cf. Ellacuría). En esta sintonía, una palabra de Jesús cercana a esta experiencia la encuentro en la parábola del Buen Samaritano (Lc 10,29-37). En ella se nos inicia confrontando con la pregunta ¿quién es mi prójimo?, que nos acaba encarando con la respuesta de que es más importante hacerse prójimo de los demás, sobre todo porque son los que sufren, los excluidos y empobrecidos, quienes necesitan encontrar un prójimo. También las palabras del Evangelio: lo que hiciste por uno de estos pequeños, por mí lo hiciste (cf. Mt 25,31-46), nos tienen que mover al servicio por lo que vamos viviendo en estos momentos en El Salvador. Como sabemos, una sola persona no cambiará radicalmente esta historia, pero el aporte pequeño de cada uno y la búsqueda en común del bien, puede ser el inicio de un cambio, ese momento por el cual hemos suplicado a Dios por años.

Pero, tampoco podeAlgunos sectores de la Iglesia Católica han sido mediadores mos dejar de lado para el pacto entre las maras, entre ellos Mons. Fabio Colinlos crímenes de los dres, obispo castrense. mareros: asesinatos, Nuevamente resuena, comigración forzada mo voz de la conciencia de por extorciones, este pueblo, la palabra de Mons. Romero: “La gloria de muertes inenarrables, crisis, miedo, inseguridad, Dios es que el pobre viva”. Todo lo que ayude a la vida etc. ¿Cómo pedirle a un hijo que acepte como comdigna e integral de las víctimas y de los empobrecidos, pañero de trabajo a quien quizás asesinó a su maes parte del camino a la paz. dre incendiando un bus en el que murieron otras


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¿Cómo hacernos prójimos? Los caminos de cada cual lo irán llevando a pasar al lado de millares de heridos. Tender la mano será nuestro primer paso a la solidaridad y a los esfuerzos por el cambio. Solidaridad que pasa por la búsqueda de justicia para las víctimas de la violencia de las maras y de oportunidades para las nuevas generaciones que ya han caído o están en peligro de incorporarse a estos grupos. ¿Quién se hace prójimo? Es difícil esperar que los adinerados y poderosos den de sí para crear condiciones de justicia, igualdad, perdón y paz. Con sus medios poco han hecho en estos últimos años: solo pasan de largo ante el problema de las maras.

A muchos les conviene las condiciones de inseguridad, pues lucran con la violencia y el miedo en el que vive la población. De los políticos esperaríamos, al menos, alguna mediación para que las soluciones involucren todas las instancias de Gobierno y sean parte de un proyecto nacional; pero eso parece es mucho pedir. Las soluciones han de gestarse desde quienes tienen que levantarse del camino de la historia con todo y sus heridas, de los descalzos, con más miedos que seguridades, pero con capacidad de amar y luchar por un país con mejores condiciones de vida para todos. Gente que cree en el Amor y no pierde la esperanza. Y es que aunque dudemos del pacto y de los mediaciones del mismo, lo que no podemos perder es la esperanza de que la situación de violencia pueda cambiar, lo cual nos debe empujar a buscar soluciones integrales que ayuden a cambiar la realidad. La situación de las maras es compleja, eso no es

nuevo; lo novedoso es la oportunidad que se nos abre para evitar que este fenómeno siga evolucionando: es esta posibilidad la que nos puede inspirar a ser cordialmente creativos para dar espacios y medios que permitan el cambio de toda la sociedad, no solo de los pandilleros: hay que ir a la raíz de los problemas y crear mecanismos de prevención. Esto obviamente no es tarea de uno solo o de unos cuantos, es tarea de nación, es tarea de cada comunidad; pero inicia con un corazón que se abre al amor y a la esperanza: para sanar heridas y reconstruir la historia. Estamos en tiempos donde la sociedad civil tiene otra fuerza y nuevos medios para expresarse, por lo cual es de esperar que las organizaciones civiles se manifies-

ten con acciones concretas para aportar en esta nueva coyuntura en el país. En tiempos de “indignados”, cabe preguntarse cómo los grupos sociales (grupos religiosos incluidos) asumen este reto de crear verdaderas condiciones para la paz. Es normal dudar de la conversión de las pandillas, pero no es cristiano desaprovechar el momento y no hacer algo para ayudar a El Salvador, sobre todo para rescatar a los jóvenes que debaten su existencia en terribles condiciones de pobreza y exclusión—generada por la ambición de los más poderosos de este país caldo de cultivo de más violencia. Esta nueva situación con las maras es un reto para nuestra cordialidad, personal y comunitaria: es el reto a no pasar de largo sin mirar la realidad de dolor y muerte, de hacernos parte de la solución. Lo poco que hagamos con amor y como búsqueda colectiva de la justicia y la paz, es en sí un pequeño signo del Reino que ya va creciendo entre nosotros.


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ste año nos informaron que la misión de Semana Santa sería en Tejutla, Chalatenango. Con mucha alegría partimos el día sábado hacia el lugar donde el padre Ramiro ya nos esperaba para destinarnos al cantón donde tendríamos que compartir con la comunidad. A mi me tocó ir a El Carrizal, una comunidad alejada del pueblo con gente muy sencilla y pobre, pero que con un gran entusiasmo. El catequista llegó a traerme a la Parroquia y el padre Julián nos hizo el favor de llevarnos a la comunidad, ya allí me ubiqué con la familia Mejía, quienes me recibieron alegres en su casa. El padre Ramiro me había dado algunas instrucciones sobre el trabajo a realizar, así que llegando me reuní con la comunidad. El programa era ir el Domingo de Ramos al pueblo Tejutla y allí acompañar a la comunidad en la procesión. A partir del lunes tuvimos reuniones con niños, con jóvenes y por último con los adultos; dichos grupos participaron con mucha atención en los temas impartidos. El jueves organiza-

ron el lavatorio de pies para ratificar su compromiso del servicio; el viernes en la mañana se realizó el Viacrucis por toda la comunidad, se elaboraron preciosas alfombras de flores y aserrín. Luego, por la tarde, la procesión del Señor sepultado y el sábado la procesión de la Virgen Dolorosa. La Vigilia Pascual terminó como a las once de la noche, luego terminamos el domingo participando en la Misa de resurrección en la Iglesia de Tejutla. Cada día se realizó la celebración de la Palabra en la comunidad y se hicieron algunas visitas a personas enfermas llevándoles la comunión. Me encantó el hecho de que la mayoría de personas mayores siempre mostraban con su oración, el aprecio por todos los misioneros y el trabajo que se realiza en los lugares de misión. Realmente la comunidad se había venido preparado durante la Cuaresma para celebrar con fe y esperanza las fiestas pascuales, sin embargo, muchas veces pensaba en que en ese lugar era contradictorio hablar de la Pascua y celebrarla con alegría cuando existe tanta pobreza. Agradezco una vez más a Dios por enviarme a una comunidad donde me trataron con mucho cariño y donde aprendí mucho de la gente sencilla y humilde, sobre todo de su desprendimiento de las cosas materiales y de su compartir fraterno.


MUÉSTRANOS QUE LOS JÓVENES SABEN ANUNCIAR BUENAS NUEVAS CREATIVAMENTE C e R 16

CONVOCADOS: Diócesis de Santiago de María Parroquia Corazón de María Parroquia San José de Villanueva Parroquia San José Obrero-El Cortés PROCLADE Armenia Pastoral Vocacional Claretiana Información en: http://construyendoelreino.blogspot.com/p/sebijucla.html , teologadoarmenia@gmail.com, Facebook: SEBIJUCLA; llamando al Teologado Claretiano 2243 5743, o en las oficinas de parroquiales de: Iglesia Corazón de María (San Salvador 2263 5460) o Iglesia El Calvario (Usulután 2662 1330)

Construyendo El Reino, mayo 2012.  

Construyendo el Reino, numero 35, 2012. Publicacion del Teologado Claretiano de Centroamerica

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