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Entre la tierra y el cielo Me recuerdo tan pequeña, tan pequeña que no podía alcanzar la mesa del escritorio, encima de la cual estaba un globo de nieve, dentro del cual había un pingüino. Recuerdo que mi papá me lo regaló para navidad. Veía tan solo al pingüino, que recuerdo que dije a papá que estaba preocupada por él, a lo cual el respondió: - No te preocupes pequeña, él tiene

una vida agradable, está atrapado en un mundo perfecto. Recuerdo cuando me regalaron mi primera cámara. Estaba tan emocionada


que cada vez que salíamos tenía que llevarla conmigo, y así tomaba tantas fotos como me fueran posibles. Es increíble como una foto puede capturar

un momento, antes de que se vaya. Recuerdo que iba con mi papa al basurero, afuera de la granja de los Steven Es increíble como la tierra puede tragar esos desperdicios. Recuerdo también a Lucia Steeven y como los chicos de la escuela decían que era extraña, y ahora entiendo porque. Son increíbles los recuerdos que uno puede guardar. Recuerdo cuando mi hermanita dejo de respirar. Se había atorado con un caramelo y lo primero que pensé fue: tengo que llevarla al hospital. Así que agarre a mi otro hermano y como no sabía manejar, corrí lo más rápido posible al hospital más cercano. Mi hnita se salvó de milagro. Mis padres llegaron unos minutos más tarde. Recuerdo la luz en los ojos de mis papas y el alivio que transmitían, cosa que no pasaba con algunos familiares de personas que no tenían la misma suerte que nosotros, a la que le ocurría cosas malas, aveces


sin razón. Recuerdo que mi abuela me dijo que tiempos atrás los budistas habían dicho que por salvar la vida de alguien, iba tener una buena y larga vida. Como siempre, mi abuela se equivocó… Mi nombre es Sarah Hunter, tenía 15 años cuando fui asesinada un 8 de diciembre de 1974. Esto pasó antes de que salieran los anuncios de niños perdidos, esto pasaba cuando la gente creía que cosas como esas no fueran a pasar. Me gustaba la clase de biología, el profesor se llamaba Damien, por cierto, no me mato el Sr. Damien, el asistió a mi funeral, era un buen hombre. Su hija murió un año y medio después de mi muerte, tenía leucemia, pero nunca la vi en mi cielo. Mi asesino vivía a unas casas de donde yo vivía, era mi vecino. Quien se iba imaginar que el sr. Smith iba ser el que terminara con mi vida. Él tenía un jardín lleno de rosas rojas, las cuales mi mamá adoraba. Era buen vecino


porque siempre permitía que los niños se acercaran a verlas. Recuerdo que tome algunas fotos de esa rosas. En la escuela había un chico llamado Ryan, era un joven alto, de color claro, tenía ojos marrones, y sus pestañas eran risadas. Podía pasar horas viéndolo, pero supongo que él no se daba cuenta. Aunque recuerdo que en clases aveces cruzábamos miradas, además me trababa muy bien, pero después veía que el trataba así a todas las chicas, así que supongo que por eso solo quedaba en simples ilusiones. Recuerdo muy bien el 8 de diciembre de 1974. Ese día, después de que las clases terminaran, fui a mi casillero a ver unos libros, pero esta vez sentí una presencia, la cual me puso la piel de gallina, sentí nervios, pero de esos que te causa el sentir a alguien importante a tu lado. Era Ryan, y acercándose con una sonrisa me dijo: - Hola Sarah, como estas?


No supe que decir, estaba muy nerviosa, pero tuve que tranquilizarme y al fin dije: - hola Ryan , fue lo único que dije y ese momento se convirtió un poco incómodo. - Por lo visto te gusta leer libros Sarah. - Ah, sí, me encantan.. - Enserio, entonces tenemos otra cosa más en común. Espera. Otra cosa más? ... Que cosas más teníamos en común? No sabía a qué cosas se refería, pero por lo menos ahora estaba más tranquila y podía conversar mucho más. - Si, no sabes Sarah que otra cosa tenemos en común? , dijo mirándome fijamente y sonriendo. Yo no sabía que decir y sentí otra ves ese nerviosismo. Ryan se fue acercando un poco más y sabía que el trataría de besarme. Había esperado tanto ese momento, que parecía que estaba soñando, hasta que


nos interrumpieron unos gritos. Era el profesor de arte y Lucia Steeven discutiendo. - Julia, mira lo que causaste en los alumnos! - Profesor, yo no tengo la culpa de tener una gran imaginación, dijo Lucia, me devolvería mis dibujos? - No Lucia. La próxima vez frenas tus emociones y haces lo que te piden. Lucia se fue molesta y el profesor mirándonos le dijo a Ryan: - Retírese por favor! No le quedo otra cosa más que retirarse. Pero antes de irse me dijo que nos encontráramos al día siguiente a las 10:30 am en la plaza. Estaba tan emocionada que no vi cuando puso una nota en unos de mis libros. De camino a casa iba recordando lo que había pasado y pensaba como sería al día siguiente. Estaba tan emocionada que no vi la hora. Estaba nevando y hacia mucho frio. Esta vez fui por el campo de trigo que


quedaba a espaldas de mi casa, iba corriendo porque ya era tarde y mis padres me esperaban en casa. En eso vi que una nota se desprendió de uno de mis libros y trate de alcanzarla, pero el viento era fuerte y la empujaba cada vez más. En eso apareció el Sr. Steeven y trato de alcanzar la nota pero fue en vano. El viento se la llevo y no supe que era o quien la había escrito, hasta después. - Como estas Sarah? - Muy bien Sr. Steeven. Bueno no quisiera interrumpir y voy tarde a mi casa así que nos vemos sr. Steeven dije amablemente. - Pero no interrumpes, de hecho pasaba por aquí porque vine a ver el refugio que construí hace días, dijo el sr. Steeven. - A ya. - Y no te gustaría echarle un vistazo Sarah?.. - Lo siento sr. Steeven ya me tengo que ir.


Porque no me fui cuando tenía oportunidad? Porque? No estuviera muerta si en ese momento me hubiera retirado. - Bueno está bien. No te preocupes Sarah. Le mandas mis saludos a tus papas. - Está bien Sr. Steeven.Buenas noches. - Aunque me gustaría saber que opinan los jóvenes de tu edad sobre este refugio, ya que precisamente lo hice para ustedes, un lugar en donde puedan pasar un tiempo de diversión, pero no tuve a quien decirle así que tu serias la primera en verlo. Tuve tanta curiosidad por conocer ese lugar que le dije: - está bien Sr. Steeven. Así que avance pero no vi el lugar. - Tienes que ser más observadora Sarah, está justo debajo de ti. El Sr. Steeven abrió entre los trigos una puerta secreta. Baje por las escaleras de madera que había hecho. Cuando entramos todo estaba bonito. El lugar estaba iluminado con velas y figuras de ángeles, tenía


juegos para jóvenes y lugares para sentarse, habían bebidas de cualquier sabor. -

Que tal está el lugar Sarah? Ps, de hecho está muy bueno. Siéntate por ahí me dijo. Asi que lo hice y me ofreció una bebida. Gracias Sr. Steeven De nada Sarah.

Me sentía cómoda estando en ese lugar, hasta que... -

Tienes novio?, preguntó. No Sr. Steeven. Deberías, eres muy linda. Gracias Sr. Steeven.Creo q ya me tengo que ir, dije. Todavía no te vayas dijo el Sr. Steeven. Ya es muy tarde. Tienes q ser amable- me dijo. Con un tono más fuerte.


Sentí como subía por mi cuerpo un escalofrió y supe que tenía que huir del lugar. Así que me pare, pero el sr. Steeven bloqueo mi salida y me agarro fuerte del braso y me tiro al suelo. Trate de safarme pero su fuerza era mayor.

Recuerdo que corría por las calles del vecindario, tratando de encontrar mi casa. Era de noche y lo único que quería es llegar y ver a mi familia. Pero la neblina no me permitía ver muy bien las calles. Seguí corriendo hasta que a lo lejos en unas de las esquinas vi a mi padre. Perecía estar desesperado, tratando de encontrar algo o a alguien, preguntando a la gente cosas que no logre escuchar. Así que le grite: - ¡Papa! ,- el volteó, sentí un gran alivio, pero no me vió, pensé que era por la neblina, Así que le grite otra vez: ¡papa!- , pero esta vez no volteo. No estaba segura de lo que estaba pasando, lo único que deseaba es volver a casa.


- Sra. Hunter sabe cómo estaba vestida su hija cuando desapareció?- Dijo el detective. - Tenía un pantalón verde y chompa amarilla, dijo mi mama. Además le había dado unos guantes para que se abrigara porque hacía mucho frio. Esto nunca había pasado detective, mi hija siempre llegaba a tiempo a casa. Por favor encuéntrela, traiga a mi hija a salvo. - Está bien señora. No se preocupe. Haremos todo lo posible. La investigación continuo, pero tuvieron que pasar días cuando encontraron los guantes que llevaba en el momento de mi muerte. Mi asesino no se había dado cuenta que los guantes se cayeron al momento de llevar mi cuerpo. - Sra. Hunter encontramos los guantes que su hija llevaba puesto el día del incidente. Y mucha sangre en ellos. Lo siento Sra. Hunter.-dijo el detective.


Mamá al reconocer los guantes que ella misma había tejido, se puso a llorar y papá trato de consolarla. Papá y mamá se pasaron noches enteras llorando. Papá y mamá sufrieron mucho esos días, al igual que mis dos hermanas menores. Aunque la que más sufrió fue mamá. No podía aguantar todo el dolor que sentía, no podía entrar a mi habitación. Los días seguían pasando y papá trataba de consolar a mamá, pero fue en vano. Así que mamá decidió irse de casa, para tratar de olvidar y estar más tranquila. Recuerdo estar caminando por un valle lleno de flores, sintiendo la brisa del aire, y a lo lejos vi a Ryan, trate de llamarlo pero no escucho. Sabía lo que había pasado conmigo, pero no quería aceptarlo. También sabía que quería estar con él, pero no podía. Lo único que podía hacer es mirarlo y tratar de que el sintiera que estaba a su lado. A lo lejos vi a lucia quien iba acercándose poco a poco a Ryan.


- Lo siento mucho Ryan. Sé que te gustaba. Recuerdas el día que discutí con el profesor de arte? - Si lo recuerdo. - Fue allí cuando me di cuenta que se gustaban porque los vi, y lamento mucho haberles interrumpido. Lo siento. - No te preocupes Lucia. - Talvez ella ahora este observándonos. Dijo lucia. Ahora entiendo porque todos decían que era extraña. Ella podía verme. El lugar en donde estoy es muy hermoso, sé que no el cielo, porque así me lo dijo una mujer joven. Sé también que todavía no puedo dejar atrás a mi familia. Aún quiero estar con ellos. Sé que cuando deje a tras todo y siga avanzado podre irme allá. Pero aún tengo cosas por hacer. Aun no puedo seguir avanzando. Todo es hermoso aquí, aunque a veces tengo sueños extraños. Veo que mi asesino está planeando construir un refugio para ver


quién será su próxima víctima. Despierto y siento cólera, cólera porque él está por ahí, pensando que jamás lo descubrirán. Los días siguen pasando y parece que papá no quiere dejarme ir. Está planeado cosas para averiguar quién fue el que me asesinó. El amor de un padre puede ser tan grande, que es capaz de hacer cualquier cosa por sus hijos. Aunque trata de investigar quién es, aun no tiene nada, ni una evidencia. El detective nos fue a visitar ese día, y le dijo que la investigación no podía seguir avanzando porque no había nada, nada que demostrar, ni una pista. Papa está muy frustrado. Como quisiera estar a su lado. Trato de que el sienta que estoy ahí. Como los padres de Lucia conocían a mi familia. A veces iban a visitarnos. Recuerdo que un día quería que ellos me sintieran. Así que Lucia se dió cuenta de eso y le dijo a papá lo que había sentido. Recuerdo que esa fue la primera vez que ellos pudieron sentirme. Fue una bonita experiencia. Quería estar con ellos. Los veía siempre y trataba de que mi presencia de


algún modo se notara, a veces lo hacía a través de Lucia, otras veces a través de mi hermana pequeña, ya que ella también podía verme. Supongo que eso seguirá pasando hasta que ellos me dejen ir y yo a ellos. Clara, mi hermana menor por dos años, siempre regresaba a casa por el campo de trigo. Talvez por querer averiguar algo o simplemente porque era su modo de recordarme. Recuerdo que una vez ella estaba regresando del colegio y trate de que sintiera mi presencia. Pensé que no me había sentido ni escuchado. Pero lo hizo. Mi hermana empezó a llorar, quería abrazarla, pero me era suficiente con poder verla. Ese fue el día que prometió que iba hacer todo lo posible por averiguar quién había sido mi asesino. Un día mientras iba de regreso a casa vio que el Sr. Steeven iba cargando unas maderas. - Buenas tardes Sr. Steeven. - Buenas tardes. Eres hija de los Hunter verdad?


- Sí. - Lo siento, no tuve la oportunidad de darles mis condolencias por la muerte de tu hermana. Lo lamento. - Gracias Sr, Steeven, y q hace caminando por aquí de prisa con esas maderas? - Ah, es que voy a construir un refugio para que los jóvenes puedan divertirse y jugar. Dijo un poco nervioso. - A ya. - Cuando lo termine. Quisiera que fueses la primera en verlo. A mi hermana, no le emocionaba la idea de un refugio, así que le dijo que no le interesaba. El Sr. Steeven se molestó y Clara se dio cuenta de que algo estaba pasando. Empezó a sospechar del Sr. Steeven, aunque al principio, no le tomo importancia. Pero con el pasar de los días, el Sr. Steeven comenzó a mirar raro a mi hermana, quien empezó a darse cuenta de cómo la miraba. Resuelta mi hermana empezó a averiguar, pero nada.


Un día mientras pasaba por la casa del Sr. Steeven, se dio cuenta de que había salido. Así que forzó la puerta de atrás para poder pasar. Al entrar, no encontró nada. Pero al bajar al sótano se dio con la sorpresa de que había fotos en la pared, de algunas jóvenes de mi edad, con planos para refugios y maquetas. Mi hermana no sabía qué hacer, pero trato de encontrar la mía, hasta que reviso el cajón y encontró mi foto. Mi hermana soltó la foto y fue interrumpida por un ruido. Era el Sr. Steeven que había llegado a su casa y se había dado cuenta de que alguien había entrado. Mi hermana huyó del lugar con la evidencia. La policía no tardó en llegar, pero el Sr. Steeven ya había huido lejos. Algunos dicen que murió, otros que huyo lejos, nadie supo nada de él. Pero lo que si sabía era que todo ese resentimiento que había tenido hacia el Sr. Steeven desapareció. Ya no tenía más cólera. Ya era hora de irme al cielo. Con el pasar del tiempo mi madre regreso a casa. Mi hermana conoció a un joven bueno. Todo empezó a marchar bien. Ya era momento que los dejara ir. Me era tan difícil dejarlos. Pero sabía que mi familia iba estar


bien. Lo último que quise hacer fue visitar a mi familia y a Ryan. Hice que sintieran mi presencia por última vez y luego me marche. Ahora me encuentro en un lugar tranquilo, como el valle de flores en donde estuve, pero sin eso sueños y pesadillas de antes. Conocí a muchas jóvenes de mi edad así como también a una niña. Esas jovencitas habían sido asesinadas también por el Sr. Steeven, pero ahora ya habían dejado todo atrás. Siento que ahora todo ese odio que tuve a mi asesino se fue. No podía estar aquí si no dejaba eso atrás. Recuerdo al pingüino en esa bola de nieve y ahora comprendo cómo se sentía, y sé que mi papa tenía razón. Tenía una vida agradable, allí en su mundo perfecto, entre la tierra y el cielo. FIN

Texto narrativo Entre la Tierra y el Cielo  

Historia de Reflexión - Entre la Tierra y el Cielo