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LIDERAZGO TRANSFORMACIONAL Y GESTIÓN EDUCATIVA EN CONTEXTOS DESCENTRALIZADOS Feliberto Martins Pestana Agatina Josefina Cammaroto Tortoza Luz Maritza Neris Díaz Elizabeth del Carmen Canelón Rodríguez Candidato a Magister en Educación: Alvaro Acosta Agón


INTRODUCCIÓN

En el presente escrito se plantea de una manera secuencial y dinámica la construcción de un liderazgo transformacional a través de la gestión educativa, que dicho sea de paso, puede aplicarse en distintos contextos laborales y organizacionales.

Inicialmente se trata sobre lo mínimo que exige el quehacer pedagógico a todo profesional que participe en la formación de educandos para una nueva sociedad, entiéndase que liderazgo no solo se aplica en el contexto de empresa y la labor gerencial, sino que es inherente a cualquier profesión que tenga un componente social y de trabajo en equipo.

Seguidamente, se aborda los requerimientos de una institución educativa en cuanto a las capacidades que debe tener quien pertenezca a ella.

Se finaliza este marco con lo que conlleva liderar la gestión educativa a partir de una deconstrucción y reconstrucción mental, que propicie las herramientas para alcanzar los logros que se aspira en una verdadera gestión educativa transformadora.

Cada aspecto abordado se hará desde la óptica personal del autor del escrito, teniendo en cuenta el texto base, título del ensayo, pero con postura crítica, y subjetiva, quizás para algunos, pero con una visión humanista y transformadora.

Cada línea invita a continuar degustando de unos retos y compromisos inherentes de todo educador que sienta esta profesión como un discipulado lleno de rosas y de espinas.


LIDERAZGO TRANSFORMACIONAL Y GESTIÓN EDUCATIVA EN CONTEXTOS DESCENTRALIZADOS

Simultaneidad de la Educación

Definir el término liderazgo nos lleva a aportaciones de carácter de empresa, alejadas de una aplicación para instituciones educativas. Este presaber debe replantearse pues, así como las empresas requieren de gerentes dinámicos, proactivos y de resultados, las instituciones educativas también necesitan de líderes que hagan que una institución sea autosostenible, dinámica y de resultados académicos evidentes. Y presentó la primera crítica al texto del cual se basa este ensayo, en ese escrito se toma la figura del directivo de una institución educativa como el único o unos de los pocos que puede liderar un proceso de cambio transformacional. A bien cabría entonces el interrogante: ¿el trabajo en equipo no existe?. Es cierto que el líder es el ejemplo, es quien toma el estandarte, pero, lo haría solo?. No, definitivamente no, pues se requiere del conjunto y participación de diversos elementos que reúnan condiciones y que generen espacios de acercamiento y construcción para fortalecer el discurso pedagógico, a través de hechos y resultados. Redondeando la idea, debe haber un líder, pero con un equipo o unos coequiperos que hablen el mismo idioma y miren en la misma dirección prospectiva y con pensamiento abierto para retroalimentar cada fase del proceso. Además líderes deben ser todos. Esta no es una tarea asignada a uno o a unos cuantos. Debe ser compromiso para todos, pues las metas son comunes y los logros deben ser compartidos.

Todo educador, incluyendo a los directivos docentes, deben tener presente que su quehacer demanda simultáneamente dos compromisos, entre otros; una constante preparación y autoformación pedagógica, ya que la educación así lo requiere. Y un desarrollo personal, ya que le exige practicar valores como la tolerancia, el respeto y la humildad, por citar algunos.


Educador o Administrador

En definitiva las instituciones educativas deben ser gerenciadas por educadores, no por administradores. Las virtudes y calidades humanas de un educador, de la mano de las habilidades profesionales, se evidencian en una gestión educativa para la vida, para la sociedad y para el crecimiento personal. Con esto no quiero decir que un administrador no tenga las condiciones para hacerlo, sino que el más indicado es el docente, que se ha preparado para hacer crecer no a empresas, no a instituciones, no lo financiero, sino al talento humano: el educando, la semilla que una sociedad necesita y anhela, hombres y mujeres formados en el conocimiento, en lo procedimental, pero también en lo actitudinal.

Entonces se puede traer a colación el texto de Pascuali (2003), donde define la comunicación como “la relación comunitaria humana, consistente en la emisión-recepción de mensajes entre interlocutores en estado de total reciprocidad, siendo por ello un factor esencial de convivencia y un elemento determinante de las formas que asume la sociabilidad del hombre” (p. 51).

De acuerdo a lo anterior, para realizar esta labor eficientemente se necesitan cualidades humanas notorias, habilidades profesionales diversas, una comunicación asertiva y eficaz, motivación permanente y unas inmejorables relaciones interpersonales con toda la comunidad educativa. La comunicación, es condición indispensable para que los seres humanos interactuando e intercambiando información se acerquen a una comprensión mutua.


Deconstrucción y Reconstrucción Mental: Las Cegueras del Conocimiento

Los paradigmas y los prejuicios que se tengan, deben dejarse a un lado, y ser permisivo, a obtener del entorno, ideas, consejos, opiniones, conceptos, entre otros, que tomados bajo el filtro de la honestidad y responsabilidad, pueden ser útiles en la toma de decisiones trascendentales.

Todo conocimiento conlleva el riesgo de equivocarse. La educación del futuro debe afrontar el problema desde de-construir lo que no aplica y reconstruir para crecer.

Entiéndase la de-construcción como una actitud de búsqueda, como la capacidad de colocarnos en la incertidumbre, comprometiéndonos a hacernos preguntas, permitiendo que otros planteen sus ideas, abriéndonos la posibilidad de ubicarnos frente a lo que se puede ser, que esto afecte las estructuras mentales que tenemos y permita iniciar una actitud de reto que conlleve a cambiar paradigmas y buscar un cambio y la renovación, en una reconstrucción de saberes.

Es prudente citar a Edgar Morin (1999), que dice: “La reforma de la universidad tiene un objetivo vital: la reforma del pensamiento que permitiría el pleno empleo de la inteligencia. Se trata de una reforma no programática, sino paradigmática, que atañe a nuestra actitud de organizar el conocimiento”.

Siendo coherente con lo hasta ahora planteado, se dejará de un lado el término gerente y se asumirá hasta el final del ensayo, y más allá; por la palabra de líder transformacional.


Misión y Visión

Se debe tener claridad sobre la misión que tenemos como educadores y la misión de las instituciones donde desarrollamos la labor pedagógica, administrativa o de servicios. Una misión típica, que debería ser estándar en toda institución educativa, sería que los educandos realmente fueran formados integralmente, aunque esté término aparezca en todos los P.E.I., de las instituciones educativas, para un liderazgo transformacional debe ser una bandera a seguir.

De igual manera, la visión que demanda la institución, es el sueño y el horizonte que avizora que el mañana será mejor que hoy.

Retroalimentación del Proceso

Cuando se tiene el panorama expedito en la mente, sobre el presente y lo que se quiere para un futuro, la gestión educativa se realza en buscar siempre las estrategias para controlar, orientar, dirigir y evaluar el proceso.

El control permite a un líder racionalizar las estrategias para un mejor desempeño. Al existir una retroalimentación del proceso, se tiene por ende una evaluación del mismo, lo que significaría para la dirección de la organización reorientar y dirigir de forma adecuada las tareas y compromisos por realizar. Hay que anotar que controlar y evaluar no solo se debe hacer a los subalternos, sino al suyo propio. Y esto se realiza con instrumentos adecuados y confiables que en un lenguaje ecuánime compara y arroja respuestas que el líder interpreta y con claridad actúa eficientemente.


Competencias de un liderazgo transformacional

Los líderes transformacionales deben ser personas con criterios y metas definidas, personalidad atrayente, que tengan dinamismo, que motiven a quienes les rodean, que sepan comunicarse y que su mensaje llegue con la profunda seguridad que quienes lo reciban lo decodifiquen apropiadamente y apliquen de manera acertada y eficaz cada compromiso por cumplir, notándose la pasión con que se ejecuta o se realiza.

En consecuencia, un líder transformacional debe planificar, organizar y dirigir la gestión educativa desde la óptica de la calidad gerencial, humana y de resultados, controlando y evaluando el sistema de manera general, para así tomar decisiones trascendentales, todas en procura de alcanzar las metas propuestas y algunas no inventariadas, con satisfacción de que la tarea pedagógica y gerencial lleva los criterios suscritos en valores éticos y humanos.

Es una tarea ardua, de retos, pero con un excelente grupo de personas que le acompañen, las cargas se aligeran y los resultados serán inminentes. Hay todo por hacer, hay mucho por recorrer, pero los sueños motivan a que cada día puede ser mejor. En cualquier contexto que se desempeñe un líder transformacional dejará huella, pues cada evento que asume emprender lo hará siempre con la pasión y los deseos de hacerlo bien, nunca pasando por encima de su semejante, la autoridad no se impone, se gana. La mejor manera de enseñar es con el ejemplo, y un líder reúne las condiciones para serlo, por qué no ser un líder, las instituciones educativas nos esperan……


Resumen

Ser directivo de una institución educativa en la actualidad demanda diversos aspectos: no solo de formación profesional, sino además de características de líder innato, de promotor de ideas, de motivador a un grupo de coequiperos, de postura crítica pero permisible para que pueda recibir del entorno toda una serie de eventos, que podrían convertirse en posibilidades para implementar y hacer de esta labor un ejemplo a seguir. La labor gerencial, que por muchos años fue política o de cuota política, ha sido replanteada, a partir de los concursos al mérito, de los concursos “abiertos y transparentes”, que también son tema de reflexión para un próximo escrito, hoy día tiene una oportunidad de hacer camino fructífero y de huella para una sociedad que demanda valores, justicia y resultados. La puerta está abierta para todo aquel educador comprometido con su quehacer, que propenda por realizar una labor educativa enmarcada en un liderazgo transformacional, que marque la diferencia y sea de halagos para propios y extraños.

ESP.ALVAROACOSTAAGÓN Candadito al título de Magister en Educación

Referencias


López Jiménez, Nelson E. (2001) La de-construcción curricular. Colombia: Colección Seminarium Magisterio.

Martins Pestana, F. Cammaroto Tortoza, A. Neris Díaz, L. Canelón Rodríguez. E. Liderazgo transformacional y gestión educativa en contextos descentralizados. Venezuela: Revista Electrónica Actualidades Investigativas en Educación. Volumen 9, Número 2.

MORIN, Edgar (1999). Los siete saberes necesarios para la educación del futuro. Paris: UNESCO.

Pascuali, Antonio. (2003). Comprender la Comunicación. Caracas, Venezuela: Monte Avila Editores.

Salazar, María Angélica. (2008). El Liderazgo Transformacional: ¿modelo para organizaciones educativas que aprenden?. Chile: Universidad de Viña del Mar. Recuperado el marzo de 07 de 2011, http://www.alaic.net/ponencias/UNIrev_Salazar.pdf


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