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Capítulo

8

Normativa para el Entrenamiento de los Cadetes Navales

Cuando la Marina de Venezuela, definió los objetivos a alcanzar con la puesta en servicio de un Buque Escuela, escogió una nave tipo velero de tres palos, aparejado como bricbarca. Aunque a primera vista se aprecie paradójico, que una fuerza altamente tecnificada como es la Marina de Venezuela, dotada de una tecnología moderna y dinámica, vuelque su mirada hacia la adquisición de un Buque Escuela a vela, prototipo de la navegación antigua. Tal decisión se justifica por las siguientes razones: En primer término es de considerar la tradición. Esa fuerza sostenida a través de los siglos, alimentada por los aspectos inherentes a la nomenclatura marinera, por los procedimientos y leyes de la navegación, por el ceremonial marítimo de carácter casi universal y con pocas variantes producidas por algunas naciones. En las naves puede variar el impulso, desde el producido por el remo, pasando por el velamen, el vapor, el motor diesel, hasta llegar a la energía atómica; sin embargo, los principios de sustentación, flotabilidad y procedimientos han variado muy poco. Todas estas características tradicionales, son altamente determinantes en el cultivo de la vocación. Es indudable que el espíritu marino se reafirma con el contacto directo que se tiene en esa lucha para dominar el mar, desde las cubiertas de naves impulsadas por el viento.

Las sofisticadas naves modernas, cuyos mandos computarizados simplifican las tareas y responden mejor a las necesidades propias de la época contemporánea, necesitan hombres formados científicamente, pero cuyo espíritu naval se acrisola mejor en la forma clásica de navegar, donde la cantarina nomenclatura con su poético sonido, va insuflando en el alma de los jóvenes cadetes el amor por las raíces de su profesión en ciernes. En segundo término, la formación que un cadete recibe a bordo de este tipo de embarcaciones, es completa desde el punto de vista marinero. La forja del hombre de mar, por medio del constante bregar con los elementos naturales, es positiva para el resto de su vida, tanto profesional como al retirarse a la actividad civil; adquiere el equilibrio interno necesario para muchos aconteceres de la existencia, reafirma el coraje, la confianza en sí mismo, valoriza situaciones difíciles, en fin, es un campo de acción completamente nuevo e insospechado, y no hay duda, viene parejo con el natural encanto de las cosas del mar. Además existen otros méritos para avalar la escogencia del velero: la belleza de sus líneas, la majestad de su velamen, que al desplegarse llevará una imagen hermosa de nuestra Patria a los países amigos. Cadetes recibiendo Instrucción en puerto.

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El Comando General de la Armada, al establecer la filosofía de empleo del Buque Escuela, sintetiza los conceptos antes dichos y dispone orientar las actividades de esta unidad en forma tal que su uso permita alcanzar los siguientes objetivos: - Motivación marinera y adaptación al medio marino. - Desarrollo de aptitudes marineras y del trabajo en equipo. - Incentivo de la mística por el servicio naval. - Desarrollo de una disciplina de fondo. - Vigorizar la permanencia en la mar. - Proyección de la imagen de la Marina y del País en el Caribe y otras áreas de interés. - Establecer y estrechar lazos de amistad con los pueblos y en especial con las armadas de otros países. Para cumplir con las actividades académicas a bordo del Buque Escuela, relacionadas con la formación profesional del cadete en el ámbito naval, se han establecido tres tipos de cruceros: cortos, que estarán circunscritos a las costas venezolanas y brindarán al cadete la oportunidad de navegar y conocer dichas áreas, permitiendo a su vez la adaptación al medio, que le reforzará la motivación requerida para un eficiente desempeño en las actividades marineras que debe realizar posteriormente. Cruceros medios, cuyos itinerarios se circunscribirán al Caribe, con escala en puertos nacionales, orientados para que los cadetes logren actitudes marineras, incentiven la mística por el servicio naval y desarrollen la disciplina de fondo atinente a todo profesional egresado de la Escuela Naval de Venezuela. Cruceros largos, cuyos itinerarios podrán abarcar cualquier área marítima, con escala en puertos extranjeros sujetos al interés nacional; estos cruceros estarán orientados a vigorizar la permanencia en el mar, a proyectar la imagen de la Marina y del País en el Caribe y otras áreas de interés y estrechar lazos de amistad con las armadas de otros países. Serán igualmente orientados a consolidar en el cadete el aprendizaje de las materias afines a la profesión naval.

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Al representar al Buque Escuela Simón Bolívar la continuación y reafirmación de los conocimientos adquiridos en aula, este resume su misión de la siguiente manera: “Capacita a los cadetes navales y futuros oficiales de la Armada en la práctica y el arte de la navegación, desarrollo de la motivación y de las aptitudes marineras, cultivando y afirmando la disciplina, el liderazgo, las ciencias y las técnicas aprendidas en la Escuela Naval de Venezuela”. Para refrendar lo expresado, realizando una toma de conciencia y lógico razonamiento, con toda la verdad a nuestra disposición y teniendo presente el lema de nuestra Armada: “navigare necesse, vivere non necesse”, levantamos la mano derecha y afirmamos: - Mediante la disponibilidad de un Buque Escuela a vela, es la mejor manera de lograr mayor permanencia en la mar, para consolidar el conocimiento y experiencia marinera, ambientación con el medio marino, fortalecer el trabajo en equipo y el carácter de hombre de mar, rumbo expedito para la formación de los futuros oficiales, con la menor inversión de recursos financieros. Gracias a Dios que disponemos de un Buque Escuela Simón Bolívar.

Misión en el exterior.


EN LA BAHÍA Curioseaba la brisa en tus enaguas cortas de transparentes muselinas; la tarde gris en tus pupilas de aguas puso desfallecencias opalinas. La bahía encantada de piraguas fue indiscreta a tus gracias clandestinas; y hubo un vago fulgor de rosas fraguas allá, sobre la paz de las colinas... El ramaje tendió, fraterno, el ala en la ribera azul donde se ahonda tu sueño de nerviosa colegiala... Se condolió la sombra de mi pena. Y al ensancharse mi ilusión, la onda fue como un labio trémulo en la arena...

Angel Miguel Queremel (1899- 1939)


CAPITULO 08