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0 HALO: PRIMER GOLPE

PRIMER GOLPE ERIC NYLUND


1 ERIC NYLUND

SECCIÓN REACH

INDICE

CAPÍTULO UNO CAPÍTULO DOS CAPÍTULO TRES CAPÍTULO CUATRO

SECCIÓN 1 THRESHOLD CAPÍTULO CINCO CAPÍTULO SEIS CAPÍTULO SIETE CAPÍTULO OCHO CAPÍTULO NUEVE CAPÍTULO DIEZ CAPÍTULO ONCE

SECCIÓN 2 LA DEFENSA DE LA BASE CASTILLO CAPÍTULO DOCE CAPÍTULO TRECE CAPÍTULO CATORECE CAPÍTULO QUINCE

SECCIÓN 3 RESCATE CAPÍTULO DIEZ Y SEIS CAPÍTULO DIEZ Y SIETE CAPÍTULO DIEZ Y OCHO CAPÍTULO DIEZ Y NUEVE CAPÍTULO VEINTE CAPÍTULO VEINTIUNO

SECCIÓN 4 GAMBIT CAPÍTULO VEINTIDOS CAPÍTULO VEINTITRES CAPÍTULO VEINTICUATRO CAPÍTULO VEINTICINCO

SECCIÓN 5 MASACRE EN ERIDANUS SECUNDUS CAPÍTULO VEINTISEIS CAPÍTULO VEINTISIETE CAPÍTULO VEINTIOCHO CAPÍTULO VEINTINUEVE CAPÍTULO TREINTA

SECCIÓN 6 OPERACIÓN: PRIMER GOLPE CAPÍTULO TREINTA Y UNO CAPÍTULO TREINTA Y DOS CAPÍTULO TREINTA Y TRES CAPÍTULO TREINTA Y CUATRO CAPÍTULO TREINTA Y CINCO CAPÍTULO TREINTA Y SEIS

SECCIÓN 7 HARBINGER EPÍLOGO


3 ERIC NYLUND

CAPÍTULO UNO 0622 horas, 30 de Agosto del 2552 (Calendario Militar) / UNSC Buque el Pillar of Autumn, Sistema Epsilon Eridani cerca de la Estación Gamma en Reach El Spartan -104 Frederic hacia girar un cuchillo de combate, sus dedos eran ágiles a pesar de la voluminosa armadura de combate MJOLNIR que portaba sobre su cuerpo. La hoja trazaba en el aire una complicada serie de arcos finos. Los pocos refuerzos del personal Naval en la cubierta regresaban exhaustos y evitaban sus ojos; al Spartan quien empuñaba un cuchillo y estaba seguramente acompañado por la presencia de varios cuerpos muertos. Él estaba nervioso y estaba más que en una misión normal. El objetivo original del equipo, era la captura de una nave Covenant; habían estado restregándose en la cara de la nueva ofensiva del enemigo. El Covenant tenía como ruta dirigirse hacia Reach, donde la últimos comandantes del Mando Espacial de las Naciones Unidas (UNSC) estaban fortificados. Fred no podía ayudar, pero esperó a que usaran las tropas en tierra y tuvieran un combate nave a nave. El cuchillo dio vueltas. Alrededor de él, sus camaradas cargaron armas, apilaron sus equipos y se preparaban para el combate, sus esfuerzos se redoblaron desde que el Capitán de la nave tuvo personalmente al quien tendría el mando de la misión, era el líder del equipo: SPARTAN-117; pero Fred estaba algo atrasado en ello. Solo Kelly terminó en guardar su equipo antes que él. Él balanceó en el momento, el cuchillo hacia su dedo blindado. Permaneció ahí perfectamente, por varios segundos. La gravedad que causó el Pillar of Autumn hizo un sutil cambio en la punta del cuchillo. Fred lo lanzó desde el aire y lo enfundó en un solo hábil movimiento. Sintió un frío estremecimiento sobre su estomago cuando se produjo la fluctuación de gravedad, lo que significa: que la nave había justamente cargado, por supuesto otra complicación.

El Jefe Maestro el SPARTAN 117-John, caminó hacia el panel COM más cercano, cuando el Capitán Keyes atiborró con su rostro la pantalla. Fred sintió un ligero movimiento a su derecha, una mano sutil, que era proveniente de Kelly. Él abrió una frecuencia privada COM hacia su compañera de equipo.

"Parece que tenemos más sorpresas", dijo Kelly.

"Entendido", respondió Fred, "Aunque creo que he tenido bastantes sorpresas para ésta misión."

Kelly lanzó una risita. Fred centró su atención en el intercambio de John hacia Keyes. Cada Spartan fue seleccionado desde edad temprana y entrenado por la alta ciencia militar; habiendo sufrido múltiples procedimientos de aumento: bioquímicos, genéticos y de cibernética. Dando como resultado, a que un Spartan podía escuchar un alfiler cayendo en una tormenta de arena y cada Spartan en la habitación estaba interesado en lo que el capitán tenía que decir. Si vas a pasar por el infierno, Capitán/Oficial Méndez, el primer maestro de los Spartans, dijo una vez, tendrás que hacerlo de manera ingeniosa... El Capitán Keyes frunció el seño sobre la pantalla de la nave, sosteniendo una pipa en su mano.


4 HALO: PRIMER GOLPE Aunque su voz era tranquila, el Capitán aferraba la pipa que era de color blanco apretado los nudillos cuando resumía la situación. El único espacio donde el buque estaba atracado era en una de las instalaciones orbítales en REACH, la cual había fracasado en eliminar su base de datos de navegación. Si los datos NAV (navegación) cayeran en manos del Covenant, el enemigo tendrá un mapa hacia la Tierra. "Jefe Maestro", el Capitán dijo: "Creo que el Covenant usará un Slipspace, dando un salto a una posición a las afueras del puerto espacial. Ellos tratarán de alcanzar a sus tropas en la estación, antes de que las armas de la Súper MAC puedan derribar sus naves. Este será una misión difícil; Jefe. Estoy... abierto a sugerencias. " "Nos ocuparemos de ella", respondió el Jefe Maestro.

El Capitán Keyes amplió sus ojos y se inclinó hacia adelante en su silla de mando. "¿Exactamente cómo, Jefe Maestro?" "Con todo el debido respeto, Señor, los Spartans están entrenados para manejar misiones difíciles. Dividiré mi escuadra. Tres abordarán el puerto espacial y se asegurarán de que los datos NAV no caigan en las manos del Covenant. El resto de los Spartans irá a tierra firme y repelerá las fuerzas de invasión". Fred apretó los dientes. Teniendo en cuenta su elección, prefirió pelear contra el Covenant en tierra. Al igual que sus compañeros Spartans, detestaba estar en servicio fuera del planeta. La operación era a bordo del puerto espacial y estaría en peligro a cada paso, desconociendo el despliegue del enemigo, sin gravedad, con el intelecto inútil y sin la suciedad debajo de sus pies. Eso no era la cuestión, de hecho: Las misiones espaciales eran la tarea más difícil, por lo que Fred intentó en ser voluntario para ello. El Capitán Keyes consideró la sugerencia de John. "No, Jefe Maestro. Es demasiado arriesgado; tenemos que asegurarnos de que el Covenant no obtenga los datos NAV. Usaremos una mina nuclear, colóquelo cerca del anillo de acoplamiento y detónelo. " "Señor, el EMP (Pulso Electromagnético, de granadas de plasma en este caso) calcinará las bobinas de los superconductores de las armas orbitales. Y si utiliza las armas convencionales del Pillar of Autumn, la base de datos NAV podrá aún sobrevivir. Si el Covenant hace una búsqueda entre los restos, obtendrán los datos. " "Cierto", dijo Keyes y dio un golpecito cuidadosamente a su pipa llevándola a su barbilla. "Muy bien, Jefe Maestro. Tomaremos su sugerencia. Trazaré un curso sobre la estación de acoplamiento. Enliste a su Spartans y prepare dos naves de descenso Pélicans. Los lanzaremos.” Él consultó con Cortana. “En cinco minutos". "Si, Capitán. Estaremos listos". "Buena suerte," dijo el Capitán Keyes y la pantalla se oscureció. Fred quitó la atención sobre el Jefe Maestro cuando se dirigió a encarar a los Spartans. Fred empezó a dar un paso hacia delante; pero Kelly le dio un pequeño golpe. "Jefe Maestro", ella dijo, " Permiso para dirigir la misión espacial. " La maldita siempre había sido más rápida.

"Denegado", dijo el Jefe Maestro. "Yo estaré dirigiendo eso”.

"Linda y James", continuó. "Estarán conmigo. Fred, tu serás líder del Equipo Rojo. Tendrás el mando de la operación táctica terrestre. "


5 ERIC NYLUND "¡Señor!" Fred gritó y su voz comenzó a protestar como si dudara. Ahora no era momento para cuestionar órdenes... cuanto mucho él lo había estado esperando. "¡Sí, señor!" "Ahora estamos listos", dijo el Jefe Maestro. "No tenemos mucho tiempo. "

Los Spartans permanecieron de pie por un momento. Kelly convocó, "¡Atención!". Los soldados quebraron filas y le dieron al Jefe Maestro un estridente saludo, el cual éste les devolvería inmediatamente. Fred cambió a la frecuencia del Equipo Rojo y gritó, "¡Muévanse, Spartans! Quiero al equipo reunido en noventa segundos y las preparaciones finales en cinco minutos. Joshua: Enlaza con Cortana y que me obtenga un mapa e información actual sobre la zona de aterrizaje, no me importa si sólo son imágenes climatológicas o de satélite, pero quiero fotos y los quiero en antes de noventa segundos. " El Equipo Rojo saltó hacia la acción.

El nerviosismo previo a la misión se había ido, sustituido por una fría calma. Había trabajo que hacer y Fred estaba ansioso por hacerlo. El oficial de vuelo Mitchell se aturdió cuando una ráfaga de energía fue disparada dentro de la bahía de aterrizaje y vaporizó un metro de sección del muro. Al rojo vivo, el metal fundido se esparció por la ventana principal de la nave de descenso Pélican.

Esto se destornillará, él pensó y golpeó los propulsores del Pélican. El arma de metal color verde (barras de combustible…posiblemente) se proyectaba al mismo tiempo que una columna de fuego azul/blanco, entonces dañaron las afueras de las bahías del lanzamiento del Pillar of Autumn dentro del espacio. Cinco segundos después el infierno se desató. Las próximas ráfagas de energía provenían del los buques liderados por el Covenant, que cortaron sus posiciones y cayeron sobre un COMSat. El satélite de comunicaciones se vino abajo, desintegrándose en fragmentos brillantes. "Es mejor que se sostengan" Mitchell anunció a sus pasajeros en la bahía de tropas de la nave de descenso. "Tenemos compañía” Una multitud de naves atacantes Seraphs del Covenant, volaban en una estrecha formación y se precipitaban a través del espacio para interceptar el curso de la nave de descenso. Los motores del Pélican ardieron y la pesada nave cayó en picada hacia la superficie de Reach. Los combatientes alienígenas aceleraron y ráfagas de plasma parpadeaban salientes desde sus posiciones.

Un perno de energía anterior cortó el babor de la nave, en sentido estricto desapareció parte de la cabina de Pélican. La voz Mitchell se oyó a través del sistema COM:

"Bravo Uno a Knife Dos Seis: Necesito un poco de ayuda por aquí." Él piloto rodó el Pélican para evadir un masivo pedazo, que se había desprendido de los restos de una patrulla muy cercano a la proveniente onda de asalto. Debajo del acalorado fuego de plasma, logró esquivar a tiempo la insignia del UNSC forjado en el pedazo de metal. Mitchell frunció el seño. Esto empeoraba a cada segundo. "Bravo Uno a Knife Dos Seis ¿Donde diablos estás? ", Gritó. Cuatro enormes formas aparecieron, estas naves se abarcaron dentro de la posición y alcance de Mitchell; eran pesados, eran Longswords.


6 HALO: PRIMER GOLPE “Knife Dos Seis a Bravo Uno", una tersa voz femenina se escuchó a través de canal COM. "Mantén tus pantalones arriba. Hoy es un buen día para hacer negocios". Dijo la piloto del Longsword Demasiado bueno. Apenas los Longswords tomaron posición para escoltar la nave de descenso, cuando Seraphs del Covenant se aproximaron, abriendo una barrera de fuego de plasma. Tres de los cuatro escoltas Longswords del Pélican cambiaron su curso, dirigiéndose a toda potencia hacia las naves del Covenant. En la oscuridad del espacio, los cañones se iluminaban y los misiles grababan senderos fantasmales; las armas de energía del Covenant cortaban la oscuridad de la noche y las explosiones se esparcían por el cielo.

El Pélican y su único escolta aceleraron en línea recta hacia el planeta. Se dispararon pernos de plasma que atravesaban los restos; la nave de descenso giró y maniobró cuando los misiles y bolas de plasma se atravesaban sobre su camino. Mitchell se sorprendió cuando las armas de defensa orbital de Reach abrieron fuego. Una bola blanca fundió directamente el metal sobre el Pélican y su escolta, cuando ellos se dispararon por debajo de la plataforma de defensa en forma de anillo de la superestructura. Mitchell envió al Pélican a la atmósfera del planeta. Llamas vaporosas sobresalían peligrosamente por toda la nariz de la nave y el Pélican se mecía de un lado a otro.

"Bravo Uno, ajusta el ángulo de ataque", la piloto del Longsword le informó.

"Estás entrando a gran temperatura". "Negativo", dijo Mitchell. "Estamos entrando rápidamente la superficie no lo lograremos. Contactos enemigos a mis cuatro y tres”. Una docena más Seraphs del Covenant dispararon a sus motores y en ángulo descendente hacia las dos naves.

"Afirmativo: a las cuatro y tres. Voy por ellos, Bravo Uno", la piloto del Longsword anunció. “Derribemos a esos malditos." El Longsword giró vertiginosamente hacia la formación Covenant. No había posibilidad de que la piloto pudiera derribar a una docena de Seraphs. Knife Dos Seis sabía eso. Mitchell sólo esperó a que los preciosos segundos de Dos Seis fuera más que suficiente. El Pélican abrió sus reservas de oxígeno y quemó combustible, cayendo en picada a tierra a cien metros por segundo. Un aura tenue de llamas envolvió a la embarcación estruendosamente de un rojo a un terrible naranja.

La sección posterior del Pélican se había desprendido por accidente, donde usualmente los asientos están en la sección de izquierda a derecha. Los generadores de soporte vital entre el servidor de seguridad, los pasajeros y el compartimiento del piloto; también se habían desprendido, haciendo una habitación. Bajo en otras circunstancias, tales modificaciones podrían dejar espacio en la bahía de tropas, sin embargo, estaba ocupado. Veintisiete Spartans se aferraban a la nave; agachados en su armadura MJOLNIR para absorber el impacto del rápido descenso. Su armadura era de media tonelada de aleación de negro, con placas de cerámica débilmente iluminadas de verde y el parpadeo de los emisores de los escudos de energía. Visores polarizados y cascos llamativos, los hacían lucir como héroes griegos y a su vez máquinas humanas. A sus pies, había bolsas de equipamiento, cajas de municiones y estaban anclados en su lugar. Todo se sacudía dentro de la nave y el aire denso se


7 ERIC NYLUND incrementaba cada vez más.

Fred golpeó el canal COM y gritó: "¡Sujétense!" La nave se sacudió y luchó por mantener el equilibrio. La SPARTAN-087 Kelly, se acercó y abrió una frecuencia. "Jefe, vamos a tener mala comunicación de la escuadra después de caer en el planeta", ella le dijo.

Fred hizo una mueca de enojo cuando se dio cuenta de que había sólo una emisión FLEETCOM 7 (Comunicación de Flota 7 De hecho se puede referir a "Control", pero el término más adecuado es "Comando", donde las naves se reportan, al igual que los Almirantes): Tenía correo basura en la radio de cada nave en rango. Maldición. Abrió un canal privado hacia Kelly. "Gracias", él dijo. Ella respondió con un sutil movimiento de cabeza. Sabía mejor que era un simple error y con un segundo en el mando, Kelly también estaba arreglando los errores en su canal COM. Él necesitaba a su sólida roca (Kelly). Necesitaba a todo el Equipo Rojo y un alambre bien fuerte que los uniera. Lo que significa que él necesitaba asegurarse de mantenerlos juntos. No más errores.

Comprobó los biomonitores de la escuadra. (Aparato receptor que toma las imágenes directamente de las instalaciones filmadoras y sirve para controlar la transmisión. Bio, puede derivarse a una pantalla específica para identificar signos vitales, pero es especulación) Mostraban a todos en luz verde en su HUD, con rítmicos pulsos marginalmente acelerados. El piloto era otra historia aparte. El corazón de Mitchell se disparaba como un rifle de asalto. Cualquier problema con Equipo Rojo no era físico; los biomonitores confirmaron mucho más. Los Spartans eran utilizados para misiones difíciles; el Alto Mando de la UNSC nunca los enviaba al trabajo "fácil". Su trabajo esta vez era tocar tierra y proteger los generadores que dan energía a las plataformas del Cañón Orbital de Aceleración Magnética (MAC). La flota estaba siendo arrasada a pedazos en el espacio. Las armas del masivo MAC eran la única cosa que mantenía al Covenant a reabastecer sus líneas y tomar Reach. Fred sabía algo que Kelly y los demás Spartans coincidían, era dejar atrás al Equipo Azul en manos del Jefe Maestro. Habría infinitamente preferido estar con el Equipo Azul. Conocía a cada Spartan aquí, sentía como si estuvieran tomando el camino más fácil allá afuera. Si las naves y sus jinetes mantuvieran alejado a la oleada de asalto Covenant, La misión del Equipo Rojo era vía terrestre y era necesario abrirse camino. La mano de Kelly golpeó el hombro de Fred y él lo reconoció como un gesto consolador. La agilidad de Kelly era como la de una navaja, ésta se multiplicó cinco veces por la reacción de los circuitos de su armadura MJOLNIR. Ella no lo habría tocado "accidentalmente" a menos que significaba algo y el gesto hablaba por si solo. Antes de que pudiera decirle algo a ella, el ángulo de gravedad del Pélican se implantó en los estómagos de los Spartans. “Nos estamos aproximando", avisó el piloto.

Los Spartans flexionaron sus rodillas cuando el Pélican se balanceó cuando daba un apretado giro. Una caja rompió sus correas de retención, rebotó y se pegó en la pared.

El canal COM se abrió con estática y apareció la voz de la piloto del Longsword: "Bravo Uno aquí Knife Dos Seis, enemigos contraatacando. Estoy recibiendo fuego enemigo " El canal bruscamente se llenó de estática. Una explosión azotó al Pélican y pedazos de metal salieron de su grueso casco. Parches de


8 HALO: PRIMER GOLPE armadura ardiente y algunas burbujas empezaron a salir. Las explosiones de energía indicaban la ebullición del metal, llenando el interior con humo por una fracción de segundo, antes de que la atmósfera presurice la nave y golpee profundamente con neblina su interior. La luz del sol fluía a través de la lacerada armadura de Titanio-A. El Pélican se tambaleó y Fred vislumbró 5 Seraphs Covenant pilotando de manera turbulenta en el aire. "Tengo que esquivarlos" el piloto gritó. "¡Sosténganse!" El Pélican se lanzó hacia delante y sus motores explotaron por la sobrecarga. Los estabilizadores de la nave de descenso salieron volando y el Pélican giró fuera de control. Los Spartans se sujetaron de las vigas transversales cuando sus equipos estaban siendo arrojados en el interior de la nave.

"Será una caída infernal, Spartans", su piloto les dijo por el canal COM. "Piloto automático programado para el ángulo. Demonios los estoy perdiendo, Voy a" Un destello de luz iluminó la escotilla de la cabina y la diminuta ventana de vidrio se destrozó junto con el compartimiento del pasajero. El biomonitor del piloto no marcó signos de vida. La taza de vertiginosidad aumentó y pedazos de metal e instrumentos salieron libremente rompiéndose y bailando alrededor del compartimiento. SPARTAN-029 Joshua era el más cercano a la escotilla de la cabina. Tiró a si mismo y dijo algo acerca de "explosiones de plasma". Él pausó por un segundo y luego agregó: "Voy a redirigir el control hacia la terminal hacia aquí. Con su mano derecha, furiosamente intervino los comandos sobre el teclado montado en la pared. Los dedos de su izquierda excavaban dentro del muro de metal. Kelly rastreó a lo largo del marco de estribor, que permanecía allí por los movimientos oscilantes del Pélican fuera de control. Se dirigió hacia popa en el compartimento de pasajeros y dio puñetazos a un teclado y avistó los pernos explosivos que caían hacia la escotilla. (¿Barras de combustible de los Seraphs?) "¡¡Cúbranse!!" ella gritó.

Los Spartans respondieron la orden. La escotilla explotó y salió disparada lejos de la embarcación. Fuego fluyó a lo largo del exterior del casco. En cuestión de segundos, aquel compartimento se convirtió en un horno explosivo. Kelly se inclinó para estar fuera de alcance de la nave Seraph, el calor resoplaba los escudos de energía de su armadura.

Las aeronaves Seraph del Covenant dispararon sus láseres, pero la energía de las armas se dispersaban en la estela súper- acalorada del Pélican cayendo. Una nave alienígena cayó fuera de control, tan profundo dentro de la atmósfera que era difícil maniobrar con facilidad. Los otros giraron y retrocedieron de vuelta hacia el espacio. " También demasiado calor para ellos, eh ", mencionó Kelly. "Estamos por nuestra cuenta." "Joshua", Fred lo llamó. "¿Cuál es el reporte?".

"El piloto automático se ha ido y la cabina de control está fuera de línea," Joshua respondió. "No puedo contrarrestar nuestro curso con los propulsores". Dio un golpe en un comando; el puerto del motor se sacudió y la nave viró lento y cesó.


9 ERIC NYLUND "¿Podemos aterrizar?" preguntó Fred. Joshua no dudó en dar la mala noticia. "Negativo. La computadora no tiene solución para nuestros vectores de entrada". Tecleó rápidamente en el teclado. "Voy a conseguir mas cantidad de tiempo posible."

Fred pensó sobre sus opciones limitadas. No tenían paracaídas, ni cápsulas de salvamento propulsadas por cohetes. Solo había una simple opción: Podrían viajar directamente hacia el infierno en este Pélican… o podrían salir. "¡¡Prepárense para un rápido descenso!!", Fred gritó. "Cojan su equipo. Surtan sus trajes con gel hidrostático a máxima presión. Arriba, Spartans…tendremos un aterrizaje forzoso”.

"Aterrizaje forzoso " era una ironía. Los Spartans y su armadura MJOLNIR eran resistentes. Los escudos de energía de la armadura, el gel hidrostático y los circuitos reactivos, junto con la estructura ósea aumentada de los Spartans, puede ser suficiente para soportar un aterrizaje de alta velocidad... pero no un impacto supersónico. Fue una apuesta peligrosa. Si Joshua no podía frenar el descenso del Pélican; Tendrían que saltar.

"Estamos a doce mil metros", Kelly gritaba, todavía agachada en una esquina de la puerta de popa.

Fred le dijo a los Spartans: "Listos, vayan a popa y salten a mi señal". Los Spartans agarraron sus equipos y se trasladaron hacia la escotilla de apertura. Los motores del Pélican rugieron cuando Joshua anuló los propulsores para invertir sus posiciones. La desaceleración arrastró al equipo Spartan y todo el mundo se sujetó, o trató de hacerlo. Joshua utilizó el tiempo que quedaba, para tratar de tomar cierto control de la nave y resistir; después la nariz del Pélican se destrozó. Un sónico estampido se escuchó a través de la nave, cuando caía por debajo de su velocidad Mach 1. El armazón de la nave se estremeció y algunos remaches aparecieron. "Estamos a ocho kilómetros y este ladrillo sigue cayendo rápido," llamó Kelly.

"Joshua, vallamos a popa", ordenó Fred.

"Afirmativo " Joshua respondió.

El Pélican gimió horriblemente y el armazón de la nave hacía un sonido metálico a causa de la fricción, luego, crujía cuando la aeronave temblaba y se arqueaba. Fred colocó sus blindados guantes sobre la pared y trató de mantener junta la aeronave solo un poco más. No funcionó. La esclusa del motor explotó y el Pélican cayó fuera de control. Kelly y los Spartans se acercaron a la escotilla de popa. No había más tiempo.

"¡¡Salten!!" gritó Fred. “¡Vamos: Spartans, vamos, vamos, vamos!"

El resto de los Spartans saltaron de la popa y lucharon contra las fuerzas de G del Pélican cayendo. Fred agarró a Joshua y saltaron juntos.


10 HALO: PRIMER GOLPE

CAPÍTULO DOS 0631 horas, agosto 30,2552 (Calendario Militar) \ sistema Epsilon Eridani, posición y área desconocidos, Planeta Reach.

Fred vio el cielo y la tierra en rápida sucesión ante su HUD. Décadas de entrenamiento tomaron lugar. Esto era como un salto en paracaídas... excepto que esta vez no hubo tal. Se esforzó para que sus brazos y piernas se abrieran; ya en posición de águila, controló sus vueltas y la velocidad de frenado. Al mismo tiempo parecía avanzar lentamente y acababa a toda velocidad, algo que Kelly había denominado " Tiempo SPARTAN ". Realzó los sentidos y aumentó la fisiología, lo que significaba que en períodos de estrés, el pensamiento Spartan reaccionaba más rápido que un humano normal. La mente de Fred se aceleró cuando absorbió la situación táctica. Él activó su censor de movimiento, impulsando el rango de gama al máximo. Su equipo apareció como una señal en su HUD. Con un suspiro de alivio, vio que todos de los 26 de ellos estuvieron presentes y colocándose en formación U. “Las Fuerzas de tierra Covenant, podrían haber estado siguiendo al Pélican", Fred les habló vía COM. "Esperen fuego Anti-Aéreo”. Inmediatamente los Spartans rompieron la formación y se dispersaron a través del cielo. Fred corrió el riesgo de echar un gran vistazo al Pélican que caía. Éste enviaba fragmentos del blindaje de metal y feos arcos de residuos esparciéndose, antes de que se impactara sobre la ladera de una montaña nevada. La superficie de Reach se extendió ante sí, a unos dos mil metros más adelante. Fred vio una alfombra de bosques verdes, montañas fantasmales a la distancia y pilares de humo que se elevaban desde el oeste. Él vio una particular cinta de agua que reconoció: El Río “El Gran Cuerno”. Los Spartans habían entrenado en Reach la mayoría de ellos a muy temprana edad. Éste fue el mismo bosque donde (CPO) Maestre Méndez los había dejado cuando eran niños. Sólo con algunas piezas de un mapa y sin alimentos, ni agua, o armas. Habían capturado cautelosamente a un Pélican y regresaron al Cuartel General. Esa fue la misión en el cual John, ahora el Jefe Maestro, se había ganado el mando del grupo, la misión que los había forjado en un equipo. Fred dejó a un lado los recuerdos. No era el regreso a casa. La Instalación de entrenamiento de la Reserva Militar 01478-B de la UNSC, debería estar estacionada en el oeste. ¿Y los generadores? Él pidió el mapa del terreno y fue desplegado en su pantalla. Joshua había hecho bien su trabajo: Cortana decentemente había emitido las imágenes del satélite, así como una topografía completa del mapa. No era tan bueno como un mosquito espía, pero era lo mejor que Fred había esperado en corto plazo. Dejó un indicador NAV en la posición del complejo del generador y cargó los datos sobre el objetivo vía COM hacia su equipo. Tomó un profundo respiro y dijo: "Ese es nuestro objetivo. Nos movernos hacia allí, pero manteniendo nuestro ángulo de entrada al mínimo. Apuntando desde las copas de los árboles. Dejémonos caer lentamente. Si no pueden, Apunten al agua... y que métanse en sus brazos y piernas antes del impacto. ". Parpadearon 26 luces de reconocimiento azules, confirmando su orden. (Nota: Los visores de los Spartans muestran destellos de luz, que es el estado de cómo están o su respuesta a los demás del equipo. Verde: Todo normal o área despejada o estado de un Spartan Azul: Confirmación


11 ERIC NYLUND Rojo: Alerta de peligro comunicada por un Spartan (solo en caso de emergencia))

"Presuricen sus hidrostáticos justo antes de su impacto." anunció Fred Se correría el riesgo de embolias de nitrógeno para sus Spartans, pero venían a toda velocidad, el cual era una gran carga para el Spartan, calculándose unos 130 metros por segundo. Tuvieron que presurizar el relleno de gel o sus órganos serían aplastados contra la impenetrable armadura MJOLNIR cuando cayeran. Las luces de reconocimiento parpadearon de nuevo... aunque Fred tenía una ligera sensación de incertidumbre. Faltaban quinientos metros para llegar. Tomó un último vistazo a sus Spartans. Que estaban dispersos en el horizonte como trozos de confeti. Juntó sus rodillas y cambió su centro de masa, intentando nivelar su ángulo cuando se aproximó a las copas de los árboles. Funcionó, pero no tan bien o tan rápido como había esperado. Un centenar de metros más. Su escudo parpadeó cuando rozó las coronas más altas de los árboles. Respiró profundamente, tan profundamente como le era posible, tomó sus rodillas, y se colocó en forma de una pelota (posición fetal.) Él sobrecargó los sistemas de hidrostática y presurizó el gel que rodeaba su cuerpo. Mil cuchillos diminutos le apuñalaban, a diferencia de cualquier otro dolor que había experimentado ya en el programa SPARTAN-II, el cual había sido alterado quirúrgicamente. Los escudos de la armadura MJOLNIR se convirtieron en una gran bengala, cuando hacía trizas las ramas y luego una repentina ráfaga se originó cuando se impactó en el centro muerto de un tronco grueso. Provocó un gran estruendo como si fuera un misil blindado. Cayó, y su cuerpo absorbió rápidamente una serie de impactos de fuego. Era como tomar una imagen completa del rifle de asalto a quema ropa. Segundos después Fred golpeó un hueso para detenerse. Su traje se estropeó. Ya no podía ver ni oír nada. Permaneció en estado limbo y luchó para estar consciente y en alerta. Momentos más tarde, su HUD se llenó de estrellas. Se dio cuenta entonces de que el traje no estaba en mal funcionamiento... Él lo estaba. "¡Jefe!" la voz de Kelly se hizo eco en su cabeza, como si saliera al final de un largo túnel. "Fred, levántate", le susurró Kelly. "Tenemos que irnos." Su visión se aclaró y lentamente giró sus manos y rodillas. Algo le dolía por dentro, como si su estómago se hubiera desgarrado, cortándose en pequeños pedacitos y luego, éstos volvían a estar todos juntos restableciéndose incorrectamente. Tomó un respiro. Eso dolía, también. El dolor era bueno le ayudó a mantenerse en alerta. "Estado", él tosió. Su boca sabía como a cobre. Kelly se arrodilló a su lado y en un canal privado COM le dijo: "La mayoría de las personas tiene daños menores: unos pocos generadores de escudo golpeados, sistemas de censores y una docena de huesos rotos y algunas contusiones. Nada que no podamos compensar. Seis Spartans tienen lesiones más graves. Pueden luchar desde una posición fija, pero tienen movilidad limitada. " Ella exhaló profundamente y luego añadió: "Cuatro están MEA” (Muertos en Acción) Fred lidió sobre sus pies. Estaba mareado, pero se mantuvo en posición vertical. Tuvo que permanecer sobre sus pies no importando como. Él tenía que hacerlo por el equipo, para mostrarles que aún tenían en funcionamiento a un líder. Podría haber sido mucho peor, pero cuatro muertos era bastante malo. Ninguna operación Spartan había visto tantos muertos en una sola misión y esta operación apenas


12 HALO: PRIMER GOLPE estaba comenzado. Fred no era supersticioso, pero no podía ayudar y sentía que la suerte de los Spartan se les estaba acabando. "Hiciste lo que tenías que hacer", dijo Kelly, como si ella le estuviera leyendo su mente. "La mayoría de nosotros no lo habrían hecho si no hubieras estado sobre tus pies. " Fred rió en disgusto. Kelly pensó que había aterrizado sobre sus pies, pero todo lo que había hecho él, era aterrizar sobre su trasero. Él no quería hablar de ello, no por ahora. "¿Alguna otra buena noticia?”, él dijo. "Muchas", respondió ella. "Nuestro equipo, las cajas de municiones, las bolsas de armas extra, están dispersas por toda nuestra ZA (zona de aterrizaje). Sólo unos pocos de nosotros tenemos rifles de asalto, tal vez cinco en total. " Fred instintivamente alcanzó su MA5B y descubrió que los clips de anclaje en su armadura habían sido deteriorados en el impacto y algunos ya no estaban en su lugar. Tampoco ninguna granada en su cinturón. Su bolsa de salto se había ido, también. Se encogió de hombros. "Vamos a improvisar", Fred dijo. Kelly recogió una piedra y la aventó.

Fred resistió el impulso bajo su cabeza y atrapó su aliento. No había nada más que él pudiera hacer ahora, solo sentarse, descansar y pensar. Tenía que haber alguna manera de conseguir que sus Spartans salieran de aquí en una sola pieza. Era como un ejercicio de entrenamiento, todo lo que él tenía que hacer era averiguar la mejor manera de cumplir su misión, sin sus equipos. No había tiempo, sin embargo. Ellos habían sido enviados a proteger los generadores y de seguro el Covenant no estaban endemoniadamente asentados alrededor, a la espera de que los Spartans dieran el primer paso. Las columnas de humo se marcaban sobre el Alto Mando (HighCom) de Reach fue una prueba de ello. "Ensambla el equipo", Fred le dijo a ella. "Formación Beta. Estamos en camino hacia a los generadores a pie. Empaqueta a nuestros heridos y muertos. Envíalos con las armas hacia delante como exploradores. Tal vez nuestra suerte cambie. "

Kelly gritó sobre la COM de la escuadra: "Muévanse, Spartans. Formación Beta hacia el punto NAV”. Fred inició un diagnóstico a su armadura. El subsistema de hidrostática había roto un sello, y los niveles de presión eran funcionalmente mínimos. Podía moverse, pero tendría que remplazar el sello, antes de que fuera capaz de esquivar rápidamente el fuego de plasma. Cayó detrás de Kelly y vio a sus Spartans en la periferia controlando la táctica amigo-enemigo. No podía verlos muy bien, ya que se distribuyeron a la distancia y de árbol en árbol para evitar cualquier tipo de sorpresas Covenant. Todos ellos se trasladaban en silencio a través del bosque: luz y sombras; un ocasional silencio por parte de la luminosidad verde de la armadura. "Rojo-Uno aquí Rojo-Doce. Contacto, un solo enemigo... neutralizado” "Uno por aquí también", informó Rojo-Quince. "Neutralizado". Tenía que haber más. Fred sabía que el Covenant nunca viajaba en pequeños grupos. Peor aún, si las tropas del Covenant están desplegándose en grandes números, significa que la acción mantenida en órbita ha cambiado horriblemente. . . por lo que era sólo cuestión de tiempo antes de que esta misión fuera de mal en peor.

Estaba intentando a escuchar a su equipo sobre el control del campo, casi se topó con un par de Jackals. Él instintivamente se ocultó en la sombra de un árbol y se mantuvo inmóvil. Los Jackals no lo habían visto. Los Aliens eran como pajarracos, olfatearon el aire y luego avanzaron con más cautela cerrándose hasta la posición oculta de Fred. Agitaron sus pistolas de plasma antes de que hicieran un clic sobre sus escudos de energía.


13 ERIC NYLUND Los pequeños campos protectores se extendieron sobre el campo ondeando y solidificándose con un sonido silencioso. (Se desplegaron los escudos Jackals) Fred abrió su canal COM hacia RojoDos, dos veces. En respuesta la luz azul de reconocimiento parpadeó de inmediato a su llamada para el apoyo.

De repente los Jackals se dirigieron hacia su derecha y olfatearon rápidamente. Una gran roca sobresalía desde la izquierda en dirección a los alíens. Un gran golpe dio en la cresta occipital del Jackal líder dejándole una grieta. La criatura fue abatida y cayó al suelo sobre un charco de sangre púrpura. Fred se lanzó hacia adelante y en tres sencillos pasos se cargó al resto de los Jackals. Él evadió en todo momento el escudo energía y agarró la muñeca de la criatura. El Jackal chilló de miedo y de sorpresa.

Él trató difícilmente de arrebatar la pistola del Jackal de su brazo y luego, giró. El Jackal forcejeó por su propia arma y la piel áspera de su cuello se notaba su esfuerzo.Fred lo apretó tanto que pudo sentir como se le rompían los huesos al alien. La pistola de plasma resplandecía brillantemente a un verde esmeralda. Un Jackal salió detrás a sus espaldas, al menos parte de la cabeza. Fred recogió las armas del suelo y Kelly emergió desde los árboles. Él le arrojó a ella una de las pistolas de plasma la cual ella atrapó en el aire.

"Gracias. Prefiero mi rifle, que a este pedazo de basura”, dijo ella. Fred asintió, sujetó otra arma de plasma y la colocó a su arnés. "Supera esa mi3rda de arrojar piedras", respondió.

"Afirmativo, Jefe", dijo asintiendo. "Pero lo dudo". Agrego ella "Rojo-Uno", la voz de Joshua llamó por la SQUADCOM. (Comunicador COM de la escuadra).

"Estoy a media distancia delante de ti. Tiene que ver esto." "Entendido", le dijo Fred. "Equipo Rojo, Permanezcan aquí y esperen mi señal” La luz de reconocimiento parpadeó. Y medio agazapado, Fred hizo su camino hacia Joshua. Había una luz adelante: Las sombras se aclararon y desaparecieron porque los bosques se habían ido. Los árboles habían sido arrasados, cada uno voló en astillas o fue carbonizado.

También había cuerpos, miles de Grunts, cientos de Elites y de Jackals, llenando el campo abierto. Había también humanos, todos muertos. Fred pudo ver a varios marines todavía ardiendo en fuego de plasma. Había un tanque Scorpion volcado, Warthogs con sus neumáticos en llamas y un Banshee también. Estaba enganchado sobre un bucle de alambre de púas y todavía estaba encendido, en estado de propulsión, listo para retomar el vuelo hacia la interminable órbita. El complejo del generador estaba sobre el lado más lejano del campo de batalla, sin embargo, estaba intacto. Los búnkeres estaban reforzados con concreto, armados con ametralladoras alrededor de la construcción. Los generadores estaban profundamente debajo de ella. Hasta ahora parecía que el Covenant no había logrado acceder a ellos, aunque no cederían en intentarlo.

"Contactos adelante", susurró Joshua. Cuatro señales aparecieron en su censor de movimiento. Las etiquetas Amigo o enemigo se identificaron como Marines de la UNSC, de la Compañía Charlie. Los números de serie aparecieron al lado de los hombres, cuando su HUD recogía un mapa topográfico de la zona.


14 HALO: PRIMER GOLPE Joshua le entregó a Fred su rifle de francotirador y observó a los contactos a través de la visión de largo alcance. Eran marines, por supuesto. Ellos hurgaban entre los cuerpos y en la basura del área, patrullando y en busca de supervivientes, armas y municiones. Fred frunció el ceño, algo acerca de la forma en como la escuadra de marines se movía, algo no estaba bien. Carecían de unidad de cohesión, con sus líneas cortadas y expuestos. No estaban utilizando ninguna cobertura disponible. A través de los ojos experimentados de Fred, los marines ni siquiera parecían avanzar hacia una dirección específica. Uno de ellos sólo estaba deambulando en círculos. Fred envió una transmisión directa a través de la frecuencia global de la UNSC. "Patrulla Marine, este es el Equipo Rojo-Spartan. Nos aproximamos a su posición desde sus seis. Cambio ". Los marines giraron repentinamente y en dirección a Fred y con sus rifles de asalto en guardia. Hubo estática en el canal COM, luego, una voz ronca apática respondió: "¿Spartans? Si ustedes son lo que dicen ser… seguro de que podríamos echarles una mano. "

"Lo sentimos, perdimos la batalla, Marine."

“¿Perdieron?" El Marine dio una breve risa amarga. "Demonios, Jefe esto sólo fue el primer round”.

Fred devolvió el rifle francotirador a Joshua, apuntando hacia sus ojos y luego a los marines en el campo. Joshua asintió, con fusil en hombros y observando a los marines. Sus dedos permanecieron inmóviles cerca del disparador del gatillo, sin quitarlos de encima. No está mal en ser cuidadoso. Fred se levantó y caminó hacia el grupo de marines. Recorrió su camino pasando a través de las entrañas de cuerpos Grunts, metales retorcidos y de los neumáticos calcinados de lo que una vez había sido un Warthog. El hombre miró como si hubieran estado en el infierno y luego regresar. Todos ellos soportaron quemaduras, abrasiones y los kilómetros de largo, mirando indicativamente de cerca la impresión. Ellos miraron boquiabiertos a Fred y sin aliento, fue una reacción que se había visto a menudo, cuando los Marines por primera vez vislumbraban a un Spartan: dos metros de altura, con media tonelada de armadura y salpicados con sangre alienígena. Era una mezcla de terror, de sospecha y miedo. Fred odiaba eso. Sólo quería luchar y ganar esta guerra, al igual que el resto de los soldados en la UNSC. El soldado parecía querer salir corriendo, cuando estaba cerca de aquella figura. Fred removió su casco, dejó ver su recortado cabello rojo y el soldado le dijo observándole. "Jefe, es mejor regresar a la base con nosotros antes de que nos ataquen de nuevo. "

Fred asintió. "¿Cuántos hay en su compañía, soldado?"

El hombre miró a sus tres compañeros y sacudió la cabeza. "¿Perdón, jefe?" Estos hombres estaban probablemente al borde de la demencia por aquella batalla, por lo que Fred controló su impaciencia y contestó con una voz flexible tanto como él podía: "Sus etiquetas de identificación dicen que ustedes son de la Compañía Charlie, soldado. ¿Cuántos son? ¿Cuántos heridos hay? ". "No hay heridos, Jefe", respondió el soldado. "No hay compañía" ni ambos. Somos todos los que quedamos".


15 ERIC NYLUND

CAPÍTULO TRES 0649 horas, 30 de agosto de 2552 (Calendario Militar) / Sistema Epsilon Eridani, Instalación de Generadores de Defensa Orbital A-331, Planeta Reach.

Fred miró por encima del campo de batalla en la parte superior del búnker sur, su puesto de mando temporal. La estructura había quedado precipitadamente levantada y parte del concreto de rápido secado no se había endurecido por completo. El búnker no era la mejor posición defensiva, pero le dio una vista despejada del área, cuando su equipo trabajaba para intensificar el perímetro del complejo del generador. Los Spartans enrollaron alambre afilado, enterraron paquetes de minas ANTILON y barrieron el área en patrullas. Un equipo de fuego de seis hombres buscaban en el campo de batalla armas y munición. Satisfecho de que la situación fue tan estable como era posible, él se sentó y comenzó a quitar partes de su armadura. Bajo en circunstancias normales, un equipo de técnicos ayudaría en tal labor, pero con el paso del tiempo todos los Spartans habían aprendido a hacer reparaciones rudimentarias del campo. Él localizó un sello roto de presión y rápidamente lo reemplazó con uno intacto que él había recobrado de la armadura del SPARTAN-059. Fred frunció el ceño. Odió la necesidad de despojar el equipo del traje de Malcolm. Pero deshonraría a su camarada caído por no usar su regalo, aquella pieza de repuesto. Recordó como fue la caída del Pélican y terminó de instalar el sello. La auto-recriminación fue un lujo que él podría permitir y los Spartans del Equipo Rojo no tuvieron un monopolio en esos tiempos difíciles. Marines sobrevivientes de la Compañía Charlie habían mantenido alejado el asalto Covenant con baterías de torretas, Warthogs y un par de tanques Scorpion durante casi una hora. Los Grunts habían ido a la carga a través del campo de minas y despejaron una ruta para los Jackals y Elites. El teniente Buckman, CO (Comandante Oficial) de los Marines, había recibido órdenes para enviar a la mayor parte de sus hombres hacia el bosque, en un intento para flanquear al enemigo. Llamó para obtener soporte aéreo, también. Lo consiguió. El Alto Mando (HighCom) de Reach debió de haberse dado cuenta de que los generadores estaban en peligro de ser invadidos, así que alguien entró en pánico y envió bombarderos para arrasar el bosque en un radio de medio kilómetro. Eso barrió la ola de asalto Covenant. Matando también al Teniente y a sus hombres. Qué desperdicio. Fred sustituyó el último componente de su armadura y la encendió. Sus luces de estado pulsaron un azul frío. Satisfecho, estaba de pie y activó la COM. "Rojo-Doce, dame un reporte de la situación". La voz de Will crujió sobre el canal. "Perímetro establecido, Jefe. Ningún contacto enemigo”. "Bien," Fred contestó. "¿Estado de Misión"? "Diez torretas recuperadasy ahora proveemos cubrir los campos de fuego alrededor de la


16 HALO: PRIMER GOLPE instalación del generador," dijo Will. “Tenemos a tres aviadores Banshee trabajando. También hemos recuperado treinta de aquellos generadores de escudo que portan los Jackals y varios centenares de rifles de asalto, pistolas de plasma y granadas”. "¿Municiones? Las necesitamos". "Afirmativo, señor," dijo Will. "Lo suficiente como para durar una hora de fuego continuo". Hubo una pausa corta, después añadió: "El Cuartel General (HQ) debió haber enviado refuerzos en algún punto, porque hemos recuperado una caja marcada ALTO MANDO ARMERÍA OMEGA". "¿Qué hay en eso"? "Seis misiles de tierra y de aire ANACONDA”. La voz de Will apenas escondió su alegría. "Y un par de cabezas tácticas nucleares FURIA". Fred dio un silbido sutil. La Cabeza Táctica Nuclear FURIA era la cosa más cercana que la UNSC tenía en su arsenal a una granada nuclear. Era del tamaño y forma de un balón de futbol sobreinflado. Suministraba un poco menos que la proporción de un megatón, y estaba sumamente limpio.Desafortunadamente, no les servía para nada en esta situación. "Asegura esa artillería ASAP. No la podemos usar. El EMP (PEM: Pulso Electromagnético) freiría los generadores”. "Entendido," Will dijo suspirando decepcionado. "¿Rojo-Tres"? Fred preguntó. "Reporte". Hubo un momento de indecisión. Joshua susurró: "Nada bien aquí, Rojo Uno. Estoy puesto en la cordillera entre nuestro valle y el siguiente. El Covenant tiene a una masiva ZA (Zona de aterrizaje) instalada. Hay una nave enemiga sobre la estación y estimo que un fuerte batallón de tropas enemigas está en tierra. Grunts, Jackals, equipamiento y armas de soporte están siendo desplegadas. Parece que se alistan para el “Round” número dos, señor”. Fred sintió un hueco frío en su estómago. "Dame una toma". "Entendido". Una foto diminuta apareció sobre el HUD de Fred y él vio lo que tenía Joshua localizado a través de su mira telescópica: Un crucero Covenant permanecía a unos treinta metros por encima de la superficie. La nave suministró armas de energía y artillería de plasma. El rango de las armas de sus Spartans no podrían alcanzar a esa cosa sin ser carbonizados. Un ascensor gravitacional conectaba la nave a la superficie de Reach y las tropas lloviendo a cántaros – miles de ellos: Legiones de Grunts, tres escuadrones repletos de Elites piloteando Banshees y al menos una docena de tanques Wraith. No tenía mucho sentido, sin embargo. ¿Por qué el crucero no se acercó más y abrió fuego? ¿O pensó el Covenant que allí podría haber otro ataque aéreo? El Covenant nunca dudaba durante un asalto... sino el hecho que él estaba todavía vivo tratado de decir que las reglas del enfrentamiento enemigo, en cierta forma habían cambiado. Fred no estaba seguro por qué el Covenant estaba siendo cuidadoso, pero él tomó un descanso. Le daría tiempo para resolver cómo detenerlos. Si los Spartans tienen movilidad, podrían ser capaces de enfrentar una fuerza que dimensionara con tácticas y golpes sorpresas. Manteniendo una posición fija, que era historia aparte. "Actualízame cada diez minutos," él le dijo a Joshua. Su voz se escuchaba de repente fuerte y seca. "Entendido". “¿Rojo-Dos?” ¿Algún progreso sobre el enlace que nos proporcione el SATCOM? (Comunicación Satelital)


17 ERIC NYLUND "Negativo, señor," Kelly murmuró, la tensión espesaba su voz. Ella había estado encargándose de reparar las comunicaciones de la Compañía Charlie. "Hay informes de batalla interfiriendo el espectro entero, pero de lo que he podido obtener, es que afuera allá arriba; la pelea no va bien. Necesitan este generador intacto, no importa lo que vaya a costarnos”. "Entendido", Fred dijo. "Manténme…. " "Espera. Trasmisión entrante para la Compañía Charlie desde el Alto Mando en Reach". ¿El Alto Mando? Fred pensó que los cuarteles generales en Reach habían sido invadidos. "¿Códigos de verificación"? "Comprobando," Kelly contestó."Códigos confirmados"

"¿Compañía Charlie"? ¿Jake? ¿Qué demonios está pasando ahí?¿Por qué usted no ha sacado a mis hombres aún "? "Éste es el Oficial Superior SPARTAN-104, Líder de Equipo Rojo", dijo Fred, "ahora a cargo de la Compañía Charlie". Identifíquese”. "Ponga al Teniente Chapman, Spartan" una voz irritada se escuchó. "Eso no es posible, señor," Fred le dijo, instintivamente dándose cuenta de que él le hablaba a un oficial y añadiendo lo honorífico. "Excepto por cuatro Marines, la Compañía Charlie dejó de existir". Hubo una pausa, bastante llena de estática.“Spartan, escúcheme muy cuidadosamente.Éste es el Vice Almirante Danforth Whitcomb, Jefe Segundo de Operaciones Navales.¿Sabe usted quién les dio la paliza, hijo?" "Sí, señor," respondió Fred protestando cuando el Almirante se identificó. Si el Covenant escuchara a escondidas esta transmisión, el oficial superior simplemente habría sido un blanco enorme. "Mi personal y yo fuimos echados a un barranco al sureste de donde el Alto Mando solía estar," Whitcomb continuó. Traiga a su equipo y extráiganos, inmediatamente". "Negativo, señor, no puedo hacer eso. Tengo órdenes directas de proteger la instalación del generador de energía de las armas orbitales”. "Revoco esas órdenes," gritóel Almirante.“Hace dos horas, tengo el mando táctico de la defensa de Reach. Ahora, no me importa si usted es un Spartan o Jesucristo bajando del condenado Río el Gran Cuerno; – le estoy dando una orden directa. De acuerdo, Spartan”. Si el Almirante Whitcomb ahora estaba a cargo de la defensa, entonces una buena cantidad de colosales jefes habrían sido puestos fuera del cargo cuando el Cuartel General recibió el golpe. Fred vio una diminuta luz amarilla transmitiéndose en su visor. Su biomonitor indicó una elevación en su presión sanguínea y su ritmo cardíaco. Él notó que sus manos temblaban, casi imperceptiblemente. Él controló esa situación y accionó la COM. "Afirmativo, señor. ¿Habrá soporte aéreo?” "Negativo. La nave Covenant sacó fuera de combate a nuestros Longswords y bombarderos en la primera oleada”. “Muy bien, señor. Los sacaremos de ahí. Mantenga la posición. "Jefe". LaCOM terminó en ese instante.


18 HALO: PRIMER GOLPE Fred se preguntó si el Almirante Whitcomb era responsable del centenar de Marines muertos, los cuales habían intentado proteger los generadores. Sin duda él era un excelente líder de Flota... pero ¿Oficiales de Flotas dirigiendo operaciones terrestres? No era extraño que la situación estuviera fuera de su alcance. ¿Habría presionado al joven teniente e inexperto a flanquear a un enemigo superior? ¿Habría él enviado soporte aéreo con órdenes de inundar con bombas el área? Fred no confió en el juicio del Almirante, pero tampoco podía ignorar una orden directa de él. Él desplegó una lista del Equipo sobre su HUD: Veintidós Spartans, seis mal heridos los cuales apenas podían caminar y cuatro Marines cansados, quienes habían pasado a través del mismo infierno. Tenían que repeler la fuerza masiva Covenant. Tenían que extraer al Almirante Whitcomb también. Y como siempre, su supervivencia era en el mejor de los casos; una consideración terciaria. Tenía armas para defender la instalación: Granadas, torretas, y misiles. Fred hizo una pausa. Quizá éste era el camino equivocado para considerar la situación táctica. Él estaba pensando en defender la instalación, cuando debería haber estado pensando acerca de que los Spartans eran mejores en – la ofensiva. Él tecleó el SQUADCOM (Comunicador de la Escuadra). "¿Alguien capturó esa última transmisión"? Las luces de aceptación parpadearon. "Bueno. Aquí está el plan: Nos dividimos en cuatro equipos. "Equipo Delta–" él resaltó a los Spartans heridos y los cuatro Marines en la lista de nombres. "acudirán a este lugar". Él cargó un mapa táctico en el área y colocó una marca NAV en un barranco a dieciséis kilómetros al norte. "Tomen dos Warthogs, pero salgan de ellos y escóndalos si encuentran alguna resistencia. Su misión es asegurar el área. Ésta será la posición de retirada de la escuadra. Mantengan abierta la puerta trasera para nosotros”. Inmediatamente aceptaron. Los Spartans conocían el barranco como la palma de sus manos. No estaba marcado en cualquier mapa, pero era donde habían sido entrenados por meses con la Dra. Halsey. Debajo de la montaña, había cavernas que la Oficina de Inteligencia Naval (ONI) había convertido en una instalación ultra secreta. Estaba fortificada y revestida contra la radiación, probablemente podía resistir cualquier cosa; incluyendo un golpe nuclear directo. Un agujero perfecto para esconderse si todo empeoraba. "Equipo Gamma". Fred seleccionó Rojo-21, Rojo-22, y Rojo-23 de la lista de nombres. “Ustedes extraerán al Almirante y a su personal, luego los traerán de regreso a los generadores. Necesitaremos tripulación adicional”. "Afirmativo", dijo Rojo-21. Técnicamente Fred seguía la orden de Whitcomb para extraerlo desde su actual posición. De lo que el Almirante no se daba cuenta, sin embargo, era que probablemente hubiera estado más seguro quedándose allí. "Equipo Beta - Fred seleccionó a Rojo-20 y Rojo-4. "– ustedes están a la defensa del generador". "Entendido, Jefe". "Equipo Alpha"- él seleccionó a Kelly, Joshua, y a sí mismo. "Esperando órdenes, señor," Joshua dijo.


19 ERIC NYLUND "Iremos a ese valle para matar a cualquiera que no sea humano". Fred y Kelly observaron a los tres Banshees que habían sido metidos a la fuerza en el complejo provisional. Fred miró con atención dentro de la cabina del piloto de la nave más cercana y accionó la manija de activación. El Banshee emergió un metro hacia arriba, su impulsor antigravedad resplandeció en un brillante azul débil, y comenzó a avanzar. Él lo detuvo, y el Banshee cayó al suelo. Rápidamente Fred probó lo otros dos, y también se levantaron del suelo. "Bien. Todo funcionando”. Kelly se cruzó de brazos. "¿Daremos un paseo"? Un Warthog se detuvo en el camino y derrapó hacia una parada enfrente de ellos, Joshua en el volante. La parte de atrás sujetaba la mitad de una docena de misiles Jackhammer y un trío de lanzacohetes. Una caja de madera negra estaba en el asiento del pasajero, con una cinta de color verde-esmeralda que cada soldado de la UNSC se refería como "EB Verde". "Misión cumplida, señor," Joshua dijo cuando bajó del Warthog. Fred sujetó un Lanzacohetes, un par de proyectiles, y un rollo de cinta del 'Hog (Wathog). "Necesitaremos estos cuando ataquemos al Covenant al otro lado de la montaña," él explicó. "Cada uno de ustedes asegure un lanzacohetes y algunas municiones en un Banshee". Joshua y Kelly se detuvieron en lo que estaban haciendo y empezaron a confrontarlo. "Permiso a hablar, señor," Kelly preguntó. "Concedido". "Estoy totalmente a favor de una buena batalla Fred, pero esas probabilidades están un poco asimétricas incluso para nosotros... como diez mil a uno". "Podemos manejar de cien a uno," Joshua intervino en la conversación, "tal vez unos quinientos a uno, con un poco de planificación y soporte, pero en contra de estas probabilidades, un asalto frontal parece –" "No va a ser un asalto frontal," dijo Fred. Él enganchó el lanzacohetes en la cabina estrecha del piloto del Banshee. "Pásenme la Cinta". Kelly arrancó un pedazo de cinta y se la pasó. Fred alisó la cinta adhesiva y fijó en su lugar el lanzacohetes. "Jugaremos con esto tan silenciosamente como podamos," dijo Fred. Ella consideró el plan de Fred por un momento y entonces preguntó, "Entonces, asumiendo que los engañamos permitiéndonos entrar dentro de sus líneas... ¿Luego Qué"? "Tanto como me gustaba, no podemos usar las cabezas tácticas nucleares," Joshua meditó, "No en las lejanías del valle. La montaña no es lo suficientemente alta para bloquear el EMP (Pulso Electromagnético, PEM). Quemará el generador de defensa orbital". “Hay otra manera para usarlos," Fred les dijo. "Vamos a abordar el crucero – a través de su elevador gravitacional – y detonaremos la bomba nuclear adentro. Los escudos de la nave amortiguarán el pulso electromagnético”. "También convertirá a esa nave en la granada de fragmentación más grande de la historia," Kelly comentó. "Y si alguna cosa sale mal," dijo Joshua, "Terminaremos arriba, con cerca de mil tipos rudos y enojados".


20 HALO: PRIMER GOLPE "Somos Spartans", dijo Fred. "¿Que podría salir mal"?


21 ERIC NYLUND

CAPÍTULO CUATRO 0711 horas, 30 de agosto de 2552 (Calendario Militar) / Sistema Epsilon Eridani, Valle Longhorn, Planeta Reach. La alarma dio bocinazos y Zawaz se puso rápidamente en pie con un aullido sorprendido. El pequeño alíen, un Grunt vistiendo una armadura naranja, caminó sigilosamente y dejó caer su escaner de movimiento. Entró en miedo y recuperó el dispositivo con una temblorosa garra. Si el escaner se hubiera dañado, los Elites podrían haber utilizado su cuerpo como reactor de escudo. Si sus amos supieran que él había estado dormido en su puesto, podrían hacerle algo peor que matarlo. Lo podrían entregar a los Jackals. Zawaz le dio un escalofrío. Afortunadamente, el escáner todavía funcionaba, y el diminuto alienígena suspiró de alivio. Tres contactos rápidamente se acercaron a la montaña que separaba al cuadro de líderes de Zawaz, y de las distantes fuerzas humanas. Él trató de alcanzar la bocina preventiva pero se relajó, cuando su detector identificó a los contactos – eran aviadores Banshee. Él miró con atención sobre el borde sucio de su agujero protector para confirmarlo. Él localizó tres de las aeronaves Banshee aproximándose. Zawaz resopló. Fue extraño que el vuelo no estuviera en la lista, en su horario de la patrulla. Él consideró alertar a sus superiores, entonces lo reconsideró. ¿Qué ocurre si fueran Elites en alguna misión secreta? No, era más conveniente no cuestionar tales cosas. Ser ignorado. Vivir otro día. Ese era su credo. Él anidó de vuelta a su agujero, reanudó el detector de movimiento a largo alcance, y rezó para que no sonara otra vez. Se enroscó en una apretada pelota e instantáneamente cayó en un profundo sueño. Fred condujo su formación de vuelo en U. Las aeronaves púrpuras y rojas arquearon hacia arriba y sobre las copas de los árboles de aquella cordillera, ganando tanta altitud, como los Banshee podrían manejar – cerca de trescientos metros. Como él se despejó de las copas, vio la manera de soltar el acelerador. El valle era de diez kilómetros y la montaña delante de él, densos pinos de abeto que se afilaron y dieron paso a los campos maltratados y el Río El Gran Cuerno más allá. Acampados en las praderas estaban miles de miles de tropas Covenant. Su masa cubría el valle entero, y la delgada luz del sol, sofocada por el humo; destelló sobre un mar de armaduras rojas, amarillas y azules. Se movían en estrechas columnas y se abarrotaron a lo largo del borde del río – eran demasiados y parecía que alguien le había dado una patada al hormiguero más grande en la existencia. Y estaban construyendo. Cientos de tiendas de campaña en forma de ligeros domos blancos; y estaban siendo levantadas, la atmósfera se marcaba por los respiradores de metano de los Grunts. A lo lejos, había cabañas extrañas poliédricas de las unidades de los Elites, cuidadas por una larga línea de docenas de tanques en forma de escarabajo Wraith. Las torres de guardia resaltaron en el valle; Ellos subieron vertiginosamente hacia arriba, de los peldaños de las bases móviles, diez metros de alto y montados con torretas de plasma. Las reglas efectivamente habían cambiado. En más de cien batallas, Fred nunca había visto al Covenant establecerse en campamentos de tal magnitud. Todo lo que ellos hicieron fue matanza. Flotando atrás toda esta actividad, casi rozando contra las colinas más lejanas, el crucero Covenant permanecía fijo a unos treinta metros, separado de la superficie. Parecía como un gran pez inflado con aletas estabilizantes regordetas. Su ascensor gravitacional estaba en operación, un tubo de energía brillante que movía materia hacia arriba y desde el suelo. Montones de cajas de madera púrpura, caían flotando suavemente desde la nave. En la luz de la tarde él podía ver sus


22 HALO: PRIMER GOLPE armas atestándose a lo largo de su longitud, lanzando sombras arácnidas a través de su casco.

Sus Banshees se nivelaron y Fred se dejó caer para regresar a su formación junto con Kelly y Joshua. Él echó un vistazo de nuevo hacia la nave enemiga y las torres de guardia. Un buen golpe de esas armas los podría dejar fuera. Fred vio a otras patrullas Banshee rodeando el valle. Frunció el ceño. Si se acercaban a ellos, los pilotos enemigos casi ciertamente les exigirían conocer sus asuntos... y no había manera de saber las rutas establecidas de las patrullas. Eso significaba que él tenían que tomar una ruta alternativa de vuelo: Directamente por debajo y en el medio, sobre la horda Covenant. Sólo necesitarían una oportunidad para hacer esto. Probablemente obtendrían sólo una. Él activó la frecuencia COM. "Ve". Kelly golpeó el acelerador y se deslizó hacia el crucero. Fred se abalanzó detrás de ella. Él Armó el arma de barras de combustible incorporado en el Banshee. Estaban a seis kilómetros del crucero cuándo Kelly logró la máxima velocidad de su aeronave. Grunts y Jackals sobre los campos por debajo, estiraron sus cuellos cuando los Spartans brillaron por encima de ellos. Tuvieron que ir más deprisa. Fred sintió cada ojo Covenant observándolos. Él descendía, intercambiando su altitud por la aceleración, Joshua y Kelly hicieron lo mismo. Símbolos de comunicación destellaron y se desplegaron a través de los parabrisas del Banshee. El software de la UNSC incorporado en sus armaduras, trabajaba solo con algunos de los lenguajes hablados Covenant - no sus palabras escritas. Extraños caracteres se deslizaron a través de la pantalla del Banshee. Fred golpeó uno de los símbolos de respuesta. Hubo una pausa, la pantalla se aclaró, y docenas de más símbolos destellaron, dos veces más rápido. Fred cliqueó para desactivar la pantalla. Faltaban tres kilómetros y su corazón latía tan duro que el escuchaba como relampagueaba en sus oídos. Kelly tomó ligeramente la delantera. Ella estaba ahora treinta metros del suelo, ganando tanta velocidad como ella podía, conduciendo directamente al elevador gravitacional del crucero. La próxima torre de guardia la rastreó; Su cañón de plasma dio una llamarada y disparó. La aeronave de Kelly ascendió y se inclinó para evadir el fuego de energía. El perno de gas ionizado y sobrecalentado, rozó contra el fuselaje de estribor. Espray de energía derritió la parte delantera del Banshee en curso, y su nave desaceleró. Una docena de torretas de plasma empezaron a rastrearlos. Fred se inclinó y comenzó a disparar. Las ráfagas de energía del arma primaria del Banshee, bombardearon la torre de guardia. Joshua hizo lo mismo, y un río de fuego de plasma se movió a gran velocidad hacia las torres. Fred cambió por el arma pesada del Banshee, y una esfera de energía se arqueó en dirección a la base de la torre. Empezó inclinándose gradualmente, luego colapsó.


23 ERIC NYLUND Kelly no disparó. Fred recorrió su camino y vio que ella ahora estaba medio agachada encima de su veloz Banshee. Ella tenía un pie debajo de la cinta adhesiva que había asegurado la bomba atómica y ahora la sujetaba en su mano, preparándose para lanzarla. Un fragmento de cristal puntiagudo, una ronda de un aguijoneador Covenant, resonó el escucho de Fred. Él lanzó una mirada debajo. CovenantGrunts y Jackals hirvieron en agitación – cien disparos mal dirigidos arquearon por encima de Fred; nubes brillando de agujas cristalinas y pernos de plasma abundaron a través del aire y desbastó en pedacitos el fuselaje de su Banshee. Fred inclinó su Banshee de izquierda a derecha, esquivando los pernos de plasma de las tres torres de guardia que lo perseguían. Él se alineó para una segunda oleada ametralladora y las brillantes armas de energía enviaron a los Grunts a diseminarse. Faltaban cien metros. Kelly se reclinó, enrolló su cuerpo y se alistó para lanzar el dispositivo nuclear como si fuera un lanzamiento de bala (Estilo de Deporte). El crucero Covenant cobró vida y sus armas rastrearon a los Banshees. Una docena de dedos de plasma se materializaron en el aire; Arcos de fuego azul-blanco los trataron de alcanzar. Un perno golpeó la nave de Joshua. Los escudos improvisados del Banshee se sobrecargaron y desaparecieron. Las cápsulas antigravedad de la aeronave se derritieron y se doblaron. La aeronave alienígena se sacudió girando, cuando su superficie de mando se deformó y Joshua cayó detrás de Fred y Kelly, cuando entraron al elevador gravitacional de la nave. Fred tecleó su COM para localizar a Joshua pero recibió sólo estática. El tiempo se veía pasar tan lento, dentro del rayo de luz púrpura que transportaba los bienes y tropas hacia y desde el estómago de la nave. El extraño resplandor los rodeó e hizo un cosquilleo en la piel, como si estuviera adormecida. Su Banshees se elevaron hacia una abertura en la parte inferior del trasportador. No estaban conduciendo sus aeronaves dentro de la nave, sin embargo; viajaban demasiado rápido y cruzaban el rayo antes de que fueran tres cuartas partes del camino hacia la cima. Fred miró alrededor. No vio a Joshua en ninguna parte. Pernos de plasma golpeaban la pared del ascensor gravitacional y fueron desviados como si fueran unos lentes gigantes. Kelly lanzó la bomba atómica directamente dentro de la garganta del crucero. Fred tomó los controles del Banshee y arqueó la aeronave al borde de la nave; Kelly estaba justo a la derecha detrás de él. La luz desapareció y emergieron al otro lado de la nave Covenant. Detrás de ellos, el ascensor gravitacional se distorsionó, Fred vio a las tropas Covenant disparando sus armas hacia el cielo. Y escuchó diez mil voces gritando por sangre. Fred escuchó un sonido metálico en el COM de Joshua, pero su luz de reconocimiento se quedó a oscuras. Fred quiso desacelerar y regresar por él, pero Kelly descendió en picada, acelerando hacia el suelo y ella entró en el bosque que alfombraba la falda de la montaña. Fred la siguió. Fueron escasos metros por encima del suelo; esquivaron árboles y bombardearon a través del denso follaje. Un puñado de disparos y explosiones destellaron en lo alto. Volaron a toda velocidad y no miraron atrás. Emergieron desde la línea de árboles y sobre el polvo de la nieve sobre la cima de la montaña. Se encorvaron sobre una cordillera de granito, cambiaron de dirección y aceleraron de nuevo. Los Banshees derraparon lentamente sobre el suelo.


24 HALO: PRIMER GOLPE El cielo se puso blanco. El visor de Fred se polarizó hacia el parámetro más sombrío. Relámpagos pasaron sobre su cuerpo. Fuego y metal derretido florecieron sobre la cordillera, hirvieron hacia el cielo y cayeron en el valle. El granito sobresalió de la montaña y se convirtió en polvo; la nieve a su lado se derritió en arroyos enlodados. El visor de Fred lentamente se despolarizó. Kelly se reclinó a través de su Banshee. La sangre brotó del acoplamiento de su armadura sobre su hombro izquierdo. Ella buscó el sello de su casco, lo encontró y lo desprendió fuera de su cabeza. "¿Lo conseguimos"? Ella respondió jadeante. Brotaba sangre desde la esquina de su boca. "Creo que sí," Fred le dijo a ella. Ella miró alrededor. "¿Joshua"? Fred sacudió su cabeza. "Fue golpeado en el camino". Había sido fácil volar para él hacia la cara cercana de la muerte. Decir esas palabras fue cien veces más difícil. Kelly descendió y dejó caer su cabeza en contra su Banshee. "Quédate aquí, voy a echar un vistazo.” Fred accionó su Banshee y se levantó paralelamente al relieve. Él empujó la nave un poco más lejos y consiguió su primera vista del valle. Fue un mar de llamas. Cientos de llamas ardieron sobre el agrietado suelo cristalizado. (Glassy/Glaseado) Dónde el cauce de Río el Gran Cuerno había estado corriendo a lo largo, ahora había sólo una gran grieta llena de vapor. No había pistas del crucero o de las tropas Covenant que saturaron el valle momentos antes. Todo lo que quedó fue un campo de ardiente fuego, huesos torcidos y metal. Al borde de esta carnicería estaban palos ennegrecidos; - los restos del bosque -todos apoyándose fuera del centro de la explosión. Diez mil muertes Covenant. No fue digno perder a Joshua o cualquiera de los otros Spartans, pero al menos era algo. Quizá habían comprado suficiente tiempo, para que las armas orbitales MAC pudieran apoyar la batalla en lo alto y a favor de las flotas. Tal vez sus sacrificios salvarían a Reach. Eso valdría la pena. Fred miró hacia arriba en el cielo. El vapor hacía difícil ver cualquier cosa, pero había movimiento en lo alto: Sombras apenas visibles navegaban sobre las nubes. El Banshee de Kelly apareció al lado del suyo y sus cápsulas antigravedad chocaron. Las sombras en lo alto tomaron forma; Tres cruceros Covenant atravesaron las nubes y fueron a la deriva hacia la instalación del generador. Su artillería de plasma brilló intermitentemente y resplandeció con energía. Fred abrió su canal COM y cambió la intensidad de la señal al máximo. "Equipo Delta": Regresen. ¡¡Regresen ahora"!! La estática se escuchó sobre el canal y varias voces se interponían. Fred escuchó a uno de sus Spartans; no pudo decir quien era,- rompió a través de la estática.

"La instalación del Reactor Siete ha sido puesto en peligro. Estamos cayendo. Podríamos salvar el número tres". Hubo una pausa cuando el que hablaba gritaba órdenes a alguien más:


25 ERIC NYLUND "¡¡Estalla esas cargas ahora!!”

Fred cambió a FLEETCOM (Comunicación de Flota De hecho se puede referir a "Control", pero el término más adecuado es "Comando", donde las naves se reportan, al igual que los Almirantes) y transmitió: "Alerta, Pillar of Autumn, los reactores en tierra están siendo tomados. Armas orbitales en peligro. Nada que podemos hacer. Hay demasiados. Tendremos que usar bombas atómicas. Alerta, Armas orbitales MAC estarían más probablemente neutralizadas. Pillar of Autumn, ¿me copian? Cambio". Más voces llenaron el canal y Fred pensó que él escuchó la voz del Almirante Whitcomb, pero cualquier orden que el daba era incomprensible. Después había sólo estática y en ese entonces el canal COM murió. Los cruceros dispararon salvas de plasma que quemó el cielo. Explosiones distantes sonaron con fuerza, y Fred se esforzó para ver si había cualquier fuego de respuesta – cualquier señal que dijera que sus Spartans estaban peleando o estaban retirándose. Su única esperanza era el movimiento; el fuego enemigo hizo trizas una posición fija. “Regresen”, silbó. "Ahora, rayos". Kelly le golpeó ligeramente sobre el hombro y señaló hacia arriba. Las nubes se abrieron como una cortina, dibujado como una bola de fuego de cien metros, a travesaba estruendosamente sobre aquella posición. Fred vio los contornos apenas visibles de docenas de naves de batalla Covenant a baja órbita. "Bombardeo de plasma," Fred susurró. Él había observado esto antes. Todos ellos lo habían visto. Cuando el Covenant conquistaba un mundo humano, disparaban sus baterías de plasma principales contra el planeta – abrían fuego hasta hervir sus océanos y hasta reducirlo a la nada, dejando un globo terráqueo destruido y cristalizado (glaseado). "Eso es todo," Kelly murmuró. “Hemos perdido. Reach va a caer”. Fred observó cuando el plasma entró en colisión sobre el horizonte y el cielo se puso blanco, entonces se desvaneció a negro cuando millones de toneladas de cenizas y de escombros mancharon el sol. "Tal vez," dijo Fred. Él armó su Banshee. “Puede que no. Vamos, no hemos terminado aún”.


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SECCIÓN 1___________________ THRESHOLD


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CAPÍTULO CINCO 1637 horas, 22 de septiembre 2552 (Calendario Militar) \ A bordo de la nave de combate Longsword, sistema inexplorado, sobre el campo de escombros de Halo. Tres semanas después. El jefe maestro se colocó en el asiento del piloto del Longsword. Pero no cabía. El contorno del asiento había sido diseñado para alguien con un traje estándar de vuelo Naval y no para la voluminosa armadura MJOLNIR. Se rascó la cabeza y respiro profundamente. El aire tenía un extraño sabor metálico, que carecía de la calidad del aire filtrado por su traje. Este era el primer momento de tranquilidad que tenía para descansar, también para pensar y recordar. En Primer lugar fue el éxito satisfactorio en el espacio sobre Reach, el cual fue un amargo sabor después de que Linda fuera asesinada y el Covenant cristalizó (glaseó) el plantea… y al Equipo Rojo. Había pasado tiempo en el críotubo del Pillar Of Autumn, el vuelo desde Reach y el descubrimiento de Halo… Y del Flood. El miraba hacia fuera a través de una ventana y luchó tratando de sacar de su memoria la repugnancia del brote Flood. Quien había construido Halo lo había utilizado para contener la sensible forma virulenta, quien había estado cerca de apoderarse de todo. Rápidamente se restableció la herida en su cuello, causada por una forma de infección Flood, durante la batalla final sobre la superficie de halo, que todavía dolía (emocionalmente). Quería olvidarlo todo… especialmente al Flood, todo el dolor interno que le causó. En el sistema lunar Basis, se podía ver como un disco de color gris plateado, permanecía en la oscuridad del espacio y más allá estaba en silencio el gigante de gas púrpura/Morado Treshold. (Siii amigos en el libro es morado y no naranja como lo conocemos.) Entre la luna y el planeta gaseoso se establecía un resplandor, una extensión de escombros; metales, piedras, hielo y todo lo que había sido alguna vez Halo. “Escanea de nuevo”, el Jefe Maestro le dijo a Cortana. “Ya terminé”, respondió con voz desalentadora, “No hay nada allá afuera. Te lo dije: solo polvo y ecos”. El Jefe Maestro cerró su puño y por un momento sintió la necesidad de golpear algo. Se relajó, estaba sorprendido por su temperamento. Había estado exhausto anteriormente; y sin duda la batalla en Halo, ha sido la más angustiosa de su carrera, pero nunca había estado propenso a tal comportamiento. La lucha contra el Flood debió haberlo debilitado, más de lo que él había creído. Con el esfuerzo de sacar al Flood de su mente. Tendría tiempo para tratar con eso más tarde… o no. Preocuparse ahora no serviría de nada. “Explora el terreno de nuevo”, él repitió. La diminuta figura holográfica de Cortana apareció montada sobre un panel holográficol, entre los asientos del piloto y del operador del sistema. Ella cruzó sus brazos sobre su pecho, visiblemente irritada con la petición del Jefe Maestro. “Si no encuentras algo por ahí que podamos utilizar”, él le dijo a ella “Estamos muertos”. “Esta nave no tiene unidad de Slipspace y tampoco críotubos.”


28 HALO: PRIMER GOLPE “No hay manera de volver y de reportar. La electricidad, el combustible, el aire, la comida, el agua; solo tenemos lo suficiente para un par de horas”. “Entonces”, concluyó pacientemente cuando pudo manejar la situación, “Escanea de nuevo”. Cortana suspiró explosivamente y su holograma se disolvió. Activó el panel de escáner, sin embargo, símbolos matemáticos llenaron la pantalla. Un momento después, en el panel de escáner apareció Cortana y dijo: -“No hay nada todavía, Jefe. Todo lo que estoy recogiendo es un fuerte eco desde la luna… pero no hay señales del transpondedor (aparato de comunicaciones, o el que recoge señales y frecuencias) y no hay llamadas de auxilio”. -“¿No estas haciendo una exploración activa?” Su diminuto holograma apareció de nuevo y esta vez su figura se iluminó estáticamente y dijo: “Hay millones de millones de objetos, si quieres puedo empezar a buscar e identificar cada pieza individualmente. Si nos sentamos aquí y no hacemos nada más, eso nos tomaría 18 días.” “¿Que pasa si alguien por ahí, apaga su transpondedor? ¿Y si no quieren ser encontrados?” dijo el Jefe. “Eso es muy…” Cortana se congeló por una fracción de segundo. La estática a su alrededor desapareció, y ella miró hacia el espacio -“interesante”. “¿Qué?” replicó el jefe. Cortana observó distraída, parecía que estuviera inmóvil. “Datos nuevos, la señal de eco es cada vez más fuerte”. “¿Que significa?” dijo el jefe. “Significa que…”, ella respondió, “…no es un eco” El panel de escáner volvió a la vida, cuando Cortana activó el equipo de detección de largo alcance del Longsword. “Uh-oh” ella dijo, un momento después. El jefe se asomó sobre el panel de escáner, Cortana identificó el contacto. Su distintivo, la bulbosa silueta de un crucero Covenant hacia dentro de los límites de la vista, se movía alrededor del otro lado de la luna.

“Apagatodo”, él dijo. “Excepto los escáneres y minimiza el poder para mantenerte en línea”. El Longsword se oscureció; el holograma de Cortana parpadeo y se desvaneció, ella apago el flujo de energía del sistema del holograma. El crucero se movió hacia el campo de escombros, rondando como un hambriento tiburón. Otro crucero apareció, luego otro y a continuación tres más. “¿Estado?” susurró el jefe, sus manos se cerraron sobre el control de armas. “¿Nos han descubierto?”


29 ERIC NYLUND “Están utilizando la misma frecuencia para escanear este sistema”, dijo Cortana dentro del casco del jefe. “Que raro, no se menciona nada de este fenómeno en los archivos de la UNSC o en la ONI sobre el Covenant... ¿Por qué supones que ellos usan las mismas frecuencias?” “No importa eso…,” dijo el jefe,… “Están aquí y buscando algo. Como dije antes, si hay supervivientes ahí afuera, podría ser peor”. “Yo puedo escuchar sus ecos” dijo Cortana, su voz era baja y de un procedimiento extraño, Operando a niveles de potencia bajos, parecía limitar su comportamiento colorido. “Proceso activo: analizando señales Covenant. Guardando respaldo de sus exploraciones. Necesito más tiempo para ésta tarea. Estoy construyendo múltiples filtros algorítmicos. Personalizando la firma actual para el software de reconocimiento”. Otra nave redondeada apareció en el horizonte de Basis, es la más grande nave del Covenant que el Jefe Maestro había visto. Tenía la forma de tres bulbos de uno de sus destructores,pero ésta debe tener mas de 3 kilómetros de largo, 7 torretas de plasma estaban montadas en una sola pieza, con fuego suficiente para sacarle las tripas a una nave de la flota de la UNSC. “Recogiendo las transmisiones encriptadas del nuevo contacto”, Cortana susurró. “Descifrando… muchas charlas… órdenes que se les están dando a los cruceros. Parece estar dirigiendo las operaciones de la flota del Covenant en el sistema”. “Una nave líder” murmuro el Jefe. “interesante”. “Exploración todavía en curso, de pie jefe”. John salió del asiento. El no tenía la intención de permanecer con siete buques de guerra del Covenant en el sistema. Se dirigió al compartimiento de popa del Longsword. Evaluó lo que había de equipo a bordo. El podría tener algo de suerte y encontrar unos pocos de aquellos misiles nucleares “Shiva”.Los había visto por primera vez, cuando abordó la nave, el críotubo había sido removido. Y no estaba seguro del por qué, pero tal vez, como todo los demás en el Pillar Of Autumn, la nave se había estado acondicionado para su misión original de alto riesgo. Donde se supone que estaba la unidad de crio-preservación había un nuevo panel de control. El Jefe lo examinó y descubrió que era un sistema de colocación de minas en el espacio “Moray”. No con el suficiente poder. El sistema del Moray podría prescindir de hasta tres docenas de minas flotantes.En las minas había diminutas unidades químicas de combustible, que les permitía mantener una posición fija o moverse para seguir objetivos específicos. Estos vendrían a la mano. Se trasladó al compartimiento de armas y forcejeó para abrirla, pero estaba vacío. El Jefe comprobó su rifle de asalto: totalmente funcional, pero solo tenia 13 rondas en el cargador. “Tengo algo” dijo Cortana. Regresó al asiento “Muéstramelo”. Mencionó el jefe. Sobre la pantalla más pequeña, apareció una silueta: una pequeña, en forma de bala y cónica con propulsores de maniobra en un extremo. “Podría ser un críotubo” dijo Cortana, “ los propulsores y fuentes de alimentación pueden estar colocados en sus secciones de popa en caso de emergencia… si una nave tiene que ser abandonada, por ejemplo”. “Y la mayoría de la tripulación del Pillar Of Autumn nunca tuvo la oportunidad de ser revividos desde la criopreservación”, dijo el Jefe, “ellos podrían haber sido tirados por la borda antes de que la nave aterrizara. Muévete hacia él, enciende sólo los propulsores.” Dijo el jefe. “Trazando curso” dijo Cortana, “Propulsores comprometidos”. Hubo una ligera aceleración.


30 HALO: PRIMER GOLPE “ETA en 20 minutos Jefe, dado el actual patrón de búsqueda del crucero del Covenant, he estimado que encontraran la vaina en 5 minutos”. “Tenemos que avanzar mas rápido” le dijo el Jefe, “pero sin encender los motores. La unidad de emisión se mostrará como un ataque a sus censores”. “Espera” dijo Cortana, “Llegaremos allá”

El Jefe se puso su casco y la atmósfera quedo sellada. Los impulsos de estado se iluminaron en verde. “Listo”, el dijo. La escotilla de popa del Longsword fue abierta de golpe. Hubo un sonido explosivo de la atmósfera ventilada. El Longsword saltó hacia delante, el jefe se golpeo la cabeza en la parte de atrás del casco. “Ajustando el curso” dijo con calma Cortana, “ETA en 2 minutos.” “¿Cómo vamos a detenernos?” preguntó el jefe. Ella suspiró “¿Tengo que pensar en todo?” La escotilla de popa se cerró, John escucho el tenue silbido de la presión interna de los compartimientos. Uno de los distinguidos cruceros del Covenant frenó y dio vuela en dirección hacia ellos. “Recogiendo la fuerte señal de una actividad mayor de exploración” informó Cortana. El jefe coloco las manos sobre la consola del sistema de armas. Se tardó varios segundos en que las armas cargasen. Los cañones de 110 mm rotaron inmediatamente para abrir fuego, pero los misiles debían esperar para que el software iniciara y asegurara el objetivo. Para entonces el crucero ya habría acribillado a un centenar de ellos y posiblemente convirtiera al Longsword en escoria fundida. “Intentando interferir sus escáneres”, dijo Cortana. “Eso puede comprarnos algo de tiempo”. El crucero Covenant giró y se alejó, lentamente, y dio vuelta convirtiéndose de nuevo en una amenaza para la comparativamente pequeña nave Longsword. No tomaron ninguna otra medida… como si estuvieran esperando a que ellos quisiesen acercarse. Hasta ahora todo bien. El jefe apretó y relajo sus manos. “No estamos muertos aún”. Él miro en la pantalla de exploración. El contacto misterioso apareció en una imagen clara: definitivamente es un criótubo de la UNSC. El jefe se dejó caer y se dio cuenta de que él creía que era una sola vaina; pero de hecho eran tres de ellos, colocados lado a lado. Tres posibles sobrevivientes fuera del Pillar Of Autumn de los cientos de personas en total. El jefe deseaba que hubiera más. El Capitán Keyes estuvo aquí. La opinión del Jefe de Keyes había sido la táctica espacial más brillante que había encontrado… pero incluso el capitán lo hubiera pensado dos veces antes de acercarse al Covenant y a sus 7 buques de guerra con un solo Longsword. Él corría el riesgo de que la embarcación se alimentara con más potencia los sistemas de Cortana. Si iban a pensar a través de esta, él la necesitaba tan eficaz como fuese posible. “Nuevo contacto”, dijo Cortana, interrumpiendo sus pensamientos. “Creo que es, de todos modos. Sea lo que sea, esta pegado a un pedazo de roca, es de medio kilómetro de diámetro. Maldición, justo está rotando fuera de mi vista”. En la pantalla Cortana reveló una silueta parcial, con un extraño ángulo sobre la superficie de la


31 ERIC NYLUND roca. Ella dibujó un relieve sobre sus contornos, el polígono rotó, éste concidió en un esquema, era una nave de descenso Pélican. “Coinciden con una tolerancia del 58 %, ellos podrían haberse estacionado allí para evitar su detección, como tu sugerías”. El Jefe sintió un ligero tono irritante en la voz de Cotana, como si le molestara que ella no lo hubiera pensado antes. “o…”, Cortana continuó,”… es más probable, que la embarcación sólo se estrelló allí”. “No lo creo”. Señalo a la pantalla. “La posición del ala indica que la nariz esta lista para despegar. Si se hubiera estrellado, estaría de otra forma”. Otro crucero del Covenant se trasladó hacia esta nueva nave. “Se acercan, Jefe”. Le dijo Cortana. “Prepárate y luego ve a recuperar las vainas”. El Jefe aseguro su arnés y se desvió de la popa. Él sujetó una correa, lo amarró a algo al final de su traje, y otra correa en la pared del Longsword. Sintió la maniobrabilidad de los propulsores de fuego y la nave giró 180 grados. “Descompresión en 3 segundos” dijo Cortana. El Jefe abrió la escotilla de armas vacía y se introdujo parcialmente dentro. Sujetándose él mismo. Cortana disminuyó la presión en la escotilla de popa, y el interior de la nave explotó, El jefe cerró de golpe la puerta del compartimiento, doblando un centímetro de espesor del Titanio-A. Él se trepó al exterior y Cortana le mostró una flecha azul en el NAV sobre su HUD, indicando la ubicación de los críotubos a la deriva. El Jefe salto fuera del Longsword. Flotó por el espacio. Estaba solo a 30 metros desde las vainas, pero si hubiera adivinado lo mal acerca de su trayectoria, y perdido el objetivo, no tendría una segunda oportunidad. En el momento en que él tratara de regresar al Longsword y lo intentara una vez más, las naves del Covenant los matarían a todos. El estiró sus brazos para alcanzar los cilindros, a solo 20 metros. Su aproximación se estaba apartando. Cambió su rodilla izquierda y la colocó más cerca de su pecho y empezó a dar vueltas lentamente. 10 metros. La parte superior de su cuerpo giro hacia abajo en relación a las vainas. Si él diera la vuelta justamente cuando pasara junto a los criótubos, le daría a él un alcance extra para hacer contacto. Él tendría esa esperanza. Él giró de nuevo…. casi permanecía hacia arriba, ahora. 3 metros. Estiró sus brazos hasta el codo mientras que sus articulaciones crujían, estiro sus manos, y alargó sus dedos. Rozó la punta de sus dedos contra la superficie lisa del primer criótubo. Se deslizó cada vez más luego tocó la segunda vaina. Se flexiono pero no logró sujetarla. El tocó la superficie de la tercera y última vaina… su dedo medio quedó enganchado en el chasis. Su cuerpo nadó hacia dentro, enroscándose, y aterrizo sobre la vaina. Rápidamente colocó sus correas a través del chasis, asegurándose él mismo a esto, y con un tirón combinado en masa lograrían regresar al Longsword.


32 HALO: PRIMER GOLPE “Rápido Jefe”, dijo Cortana por el COM, “Tenemos problemas”. El Jefe vio exactamente el problema, el cual era: Los motores de 2 cruceros del Covenant ardían en un azul eléctrico, acelerando hacia el Longsword. El plasma y las armas láser a lo largo de sus cascos, calentándolos y pasando de un rojo a naranja, cuando se preparaban para disparar. Él tiró tan rápido como pudo, haciendo pequeños ajustes con los músculos de sus piernas; para impulsarse en movimiento, pero no podía enviarse hacia la gravedad cero. El Longsword era un blanco para aquellos cruceros del Covenant. Cortana no podía disparar a los motores hasta que él estuviera a bordo. Incluso si él y las vainas sobrevivieran a los propulsores, Cortana hizo maniobra evasiva para que el jefe y su carga llegaran hacia al final de la nave. Cortana made would snap him and his cargo like the end of a whip. Los cruceros del Covenant lo tenían dentro del campo de tiro, perfectamente alineados para destruir al Longsword. Tres misiles se dispararon en el espacio, impactando sobre el estribor de la nave líder del Covenant. La explosión se esparció inofensivamente, a través de su escudo, el cual brillaba de plata, cuando se disipó la energía. El Jefe giró su cabeza y vio al Pélican despegar del asteroide donde se había escondido. Disparándose en curso perpendicular hacia los dos cruceros Covenant. Los cruceros parecían más interesados en la caza de presas vivas como el inmóvil Longsword. El Jefe dio un último tirón sobre la correa. Él y las vainas volaron a través de la escotilla de popa y se estrellaron en la cubierta del Longsword. Inmediatamente Cortana selló la escotilla y encendió los motores. El Jefe subió al el asiento del operador del sistema, aceleró y voló hacia los cruceros. Activó el sistema de armas. Los dos cruceros Covenant arrancaron los motores al igual que el Pélican, y han entrado en una densa región de los escombros de Halo, esquivando un pedazo de metal y rocas, manejando por encima de una bola de hielo, cargaron atravesando y destrozando nubes de metal alienígena. El Covenant abrió fuego: Pernos de energía y explosiones repercutieron en los escombros y se perdió de vista el Pélican. “No cualquiera pilota un Pélican, el sabe de estas cosas”, dijo Cortana. “Les debemos un favor” John disparó las armas del Longsword, y diminutos puntos de plata irrumpieron en el crucero del Covenant deformando los escudos. “Hay que liquidar esa deuda”. Dijo el jefe. “Te das cuenta…”, dijo Cortana, “…que realmente no puedes dañar los cruceros del Covenant”. El crucero se alentó y giró hacia ellos. “Vamos a ver eso. Dame una solución para disparar los misiles. Quiero de ellos un objetivo hacia sus torretas de plasma, justo antes de que abran fuego. Ellos tienen que dejar caer una sección de sus escudos por una fracción de segundo.” “Trabajando”, respondió Cortana, “Sin datos precisos, sin embargo, tendré mis cálculos en base a varias hipótesis. Una cadena de números matemáticos aparecieron en el panel del operador de armas. “Dame el control de fuego”. Mencionó Cortana. John oprimió el botón de automático sobre el sistema de fuego, “Es todo tuyo” dijo. El crucero del Covenant dirigió sus torretas de plasma hacia la pequeña nave y cargo tanto como el crucero podía soportar. Se calentó, y Cortana disparó todos los misiles tipo ASGM-10. Un vapor blanco formo un sendero hacia el objetivo. “Movámonos” dijo el Jefe. El Longsword aceleró sobre el campo de escombros, tras la ruta del Pélican. La cámara de la popa muestra la dirección de los misiles hacia su objetivo. El láser antimisiles disparó hacia y a través del espacio, tres de los misiles explotaron en rojas bolas de fuego. Las torretas de plasma del Covenant brillaron de color blanco por el calor, cuando el último misil le impactó. La explosión atiborró todo el casco.


33 ERIC NYLUND En el primer momento el Jefe pensó que había golpeado el escudo, pero luego vio que la explosión fue en el interior, vislumbrando de energía. Las torretas de plasma dispararon, su energía fue absorbida inmediatamente en una nube de polvo y vapor alrededor de todo el crucero. Un globo de plasma de color Rojo permanecía en el interior de los escudos del crucero, ocultando sus censores. La nave perdió varios puertos, momentáneamente quedó ciega. “Esto lo deberá mantener ocupado por un tiempo”, dijo Cortana. El Longsword se curvó a través de medio kilómetro por la placa de metal; por que un perno de plasma impactó e hirvió la superficie, una de las placas pulverizadas viajo a través del espacio. “O no”, murmuro Cortana. “Mejor déjame conducir”. Se activó el piloto automático, de repente los controles fueron alejados de las manos del Jefe. Los motores del Longsword rugieron al quemarse, aceleraron hacia un campo de rocas. Cortana giró y se lanzó, mantuvo el casco a unos metros de la superficie irregular. El Jefe quedo colgado en el asiento y con una mano tiro de su arnés para apretarlo con la otra. Se trasladó a la pantalla del escáner en el centro de la pantalla; y vio a los dos cruceros Covenant más cercanos, atravesando su vector la posición del Pélican. Las dos naves del UNSC pueden eludir y evadir a través de las ruinas de Halo durante unos minutos, pero pronto su combustible se agotaría, y el Covenant avanzaría hacia la matanza. ¿Y a donde realmente se podía correr, alguna forma? La nave no tenía motores Shaw-Fujikawa, por lo que estaban atrapados en este sistema y el Covenant lo sabía. Ellos podían permitirse el lujo de tomarse su tiempo y jugar con su presa antes de acabar con ella. El Jefe llevó a cabo un barrido de exploración en el sistema, en busca de algo, cualquier cosa que le pudiera dar una ventaja táctica. No pensando en que las tácticas que iba a obtener lo matasen. No había ventaja táctica que podría darle una victoria en este desajuste. Tendría que cambiar las reglas, cambiar su estrategia. Él escaneo masivamente la nave líder Covenant, esa podría ser la clave. Así podía ser capaz de pasarse a las filas del enemigo. Abrió una comunicación COM entre él y el aclamado Pélican. “Este es el Jefe Maestro SPARTAN 1-1-7. Código de reconocimiento Alfa Tango 3 4 0. Cambio”. “Te copio”, una voz de mujer respondió. “Oficial de vuelo Polaski aquí”. Otras voces se escucharon en el fondo. “Maldita sea, es bueno escucharle Jefe.” “Polaski, quema al máximo los motores y procede a esta posición”: Dejó un punto NAV en la directamente pantalla, sobre la nave líder del Covenant. Se incluyó un vector de salida indicando un curso de aproximación. Hubo un largo silencio en el COM. “¿Me copias Polaski?” preguntó el Jefe. “Te copio. Trazando curso ahora mismo, Jefe”. Las voces hablaban en el fondo y se convirtieron en fuertes y tensas. “Espero que sepas lo que estás haciendo, Polaski fuera”. El canal se cerró. “Sácanos de aquí Cortana” él dijo , tocando el punto NAV. “Tan solo haz volar tan rápido como tu puedas, esta cosa”. El Longsword giró a la derecha y se lanzó, hacia la luna Basis. El Jefe se quito el arnés de seguridad y gimió cuando aumentó las fuerzas G. “¿Sabes lo que estas haciendo?...” Dijo Cortana, “…estamos directamente dirigiéndonos hacia la mayor y más peligrosa nave del Covenant en este sistema. ¿Supongo que esto es parte de algún atrevido y brutal plan que haz cocinado?”


34 HALO: PRIMER GOLPE “Sí”, respondió el Jefe. “Ah bueno, Sujétate…” dijo Cortana. El Longsword de deslizó bajo una roca. Detonó una explosión en la popa de la nave. “Parece que tu plan ha llamado su atención. Estoy viendo que los 6 cruceros del Covenant se están moviéndose para superarnos y flanquearnos a gran velocidad”. Mencionó el Jefe “¿Y el Pélican?”. Él preguntó “Todavía ahí”, informo Cortana. Recibiendo fuego pesado. Pero sobre el punto de trayectoria NAV… moviéndose más lento que nosotros, por supuesto”. “Ajusta nuestra velocidad al mismo tiempo. Cuando estemos en rango seguro para el sistema de enlace. Házmelo saber“. El Longsword desaceleró, el estribor y el puerto se sacudieron, y encendió el fuego láser resplandeció a lo largo de ambos lados. “Nunca me lo dijiste”, Cortana dijo en una voz que estaba en partes iguales, irritada, con calma y con indiferencia, “precisamente se cual es tu plan”. “Algo que el Capitán Keyes aprobaría”. El Jefe abrió la consola de navegación en la pantalla principal. “Si sobrevivimos el tiempo suficiente, me gustaría un curso desde aquí”, hay que aprovechar el punto NAV de la nave líder, “… con la gravedad de Basis hacer una onda en torno a nosotros”. “Listo”, respondió Cortana. “Yo todavía… ¡oye! han dejado de disparar”. El Jefe aprovecho la cámara de popa. Los 6 cruceros continuaron con su búsqueda, hasta el punto en que sus armas comenzaron a enfriarse, y apagarse. “Yo contaba con esto. Estamos en la misma línea de fuego entre su nave líder, no pueden disparar”. “Pélican ahora a 112 kilómetros y acercándose. Dentro del rango del sistema de enlace.” El Jefe le gritó al Pélican. “Polaski, libera tus controles, nos encargaremos”. “¿Jefe?” “Establezcan un sistema de enlace cifrado”. “Cambio”. Hubo una larga pausa, entonces “Entendido”. El holograma de Cortana apareció en el diminuto panel de protección. Ella pareció escuchar intensamente por un momento y luego declaró, “Los tengo”. “Sincroniza nuestros cursos Cortana. Pongámonos en la parte superior derecha del Pélican”. “Maniobrando la interceptación del Pélican. Quinientos kilómetros hasta la nave líder.” Cortana respondió “Prepara la alteración de nuestro curso Cortana, cuando pasemos por delante de la nave líder. También prepárate para dirigir todos los escáneres hacia la nave líder si la saltamos”. “¿Si?” Cortana preguntó. El crucero líder dirigió todas las torretas al Longsword y al Pélican. Sus ojos resplandecieron enojados en la oscuridad.


35 ERIC NYLUND “Trecientos kilómetros”. Una luz brillaba a lo largo del crucero del Covenant, ya que la embarcación se preparaba para abrir fuego; un tenebroso plasma rojo se reunió y tres torpedos salieron corriendo hacia ellos. “Evaci...” El Jefe dijo. Cortana jaló el puerto y el estribor, luego, encendió los motores y arrancó. Apenas y los rozó, el infierno paso cerca de los cascos del Longsword y del Pélican, después ya habían quedado detrás de ellos. El Jefe había esperado por esto: su extremo ángulo de aproximación oblicua, combinada con la gravedad y su velocidad; les hacía difícil de golpear, incluso para las muy notorias armas de plasma Covenant. “10 kilómetros”, anunció Cortana, “Escaneando en modo ráfaga”. Durante un parpadeo, los 3 kilómetros de longitud de la nave fueron arrevesados. El Jefe vio como las torretas forzaban sus ángulos para enfocarlos. Los aliens tenían varias embarcaciones distinguidas, relativamente planas, de arriba a abajo, pero se curveaban de proa a popa; dentro de tres distintas secciones de bulbos. Corrieron a lo largo de su brillante casco azul, de los conductos de plasma súper calientes; los alrededores de la nave tenían un leve brillo de color plata, eran sus escudos de energía. Él fácilmente regresó a su asiento. El Jefe no se dio cuenta de que había mantenido su aliento y exhaló. “Bien”, dijo, “Muy bien”. “Moviéndonos a hacia la alta orbita”, anunció Cortana. Los motores del Longsword retumbaron. La aceleración trajo el infierno al oído del Jefe. Él no estaba seguro por un momento de como era. “Nos acercamos al Pélican, dijo. “Correcto por la parte de arriba, dame un muelle sobre la parte superior de la escotilla de acceso”. El jefe mencionó. Cortana coloco sus manos sobre sus caderas y frunció el ceño. “Reajustando los parámetros de gravedad. Pero sabes que juntar dos naves durante una configuración orbital de gravedad no es estable”. “No vamos a estar juntos por mucho tiempo”, dijo y deslizo su arnés. Se dirigió a popa, tiró a sí mismo bajo el piso y abrió la escotilla de acceso del Longsword. Las luces prendieron en verde y parpadeaban sobre la puerta de presurización. Él removió el sello de seguridad y se escuchó la abertura del sello. Una mano lo alcanzó desde el otro lado, John fue tirado por una persona. La impresión sólo duro un momento, John pataleó por reflejo, cuando fue agarrado por un puñado de hombres uniformados, cerraron a patadas la escotilla y dos de ellos lo pusieron contra el casco, en un movimiento relámpago, él señaló a los recién llegados con una pistola, apuntándole en la frente a uno de los hombres. “Usted estaba muerto”, dijo el Jefe. “Te vi morir. En el registro grabado de la misión de Jenkins. El Flood te atrapó”. El hombre negro sonrió, mostrando un conjunto de dientes blancos perfectos. “¿El Flood? Diablos Jefe, me tomó mas que eso, para caminar entre ese exótico espectáculo de horror alienígena, y salir de ahí, soy el Sargento A. J. Johnson”.


36 HALO: PRIMER GOLPE

CAPÍTULO SEIS 1710 horas, 22 de Septiembre del 2552 (calendario militar), A bordo del Longsword, sistema inexplorado, campo de escombros de Halo. El Jefe Maestro se sostenía con una mano de la nave para no flotar lejos en gravedad cero. Con la otra mano presionó la pistola profundamente en la frente de Johnson. El Sargento perdió la sonrisa, pero no había rastro de miedo en sus ojos oscuros. Y volvió a reír. “Ya entendí: ¿Crees que estoy infectado? Bueno, no lo estoy. Este…,” el toco su pecho,… soy cien por ciento un Marine de grado A, y no como los demás”. El Jefe suavizo su postura, pero no bajo el arma y dijo. “Explique como es esto posible”. “Tienes toda la razón, esos pequeños bastardos infecciosos en forma de hongo…”, dijo Johnson. “…Ellos nos tendieron una emboscada, a mi, a Jenkins y Keyes”. Él pausó cuando nombró al capitán, y luego sacudió la cabeza y prosiguió. “Ellos nos invadieron por completo. Tomaron a Jenkins y a Keyes… pero creo que yo no les guste, no tenía buen sabor”. “El Flood no ‘saboreó’ nada”, intervino Cortana. “Las formas de infección reestructuran las células de la victima convirtiéndola en una forma de combate, luego después en una forma transportadora (Portadora)…es una incubadora para las formas de infección. Basada en lo que hemos visto, no cabe duda de que no dejan pasar ni una sola victima”. El sargento se encogió de hombros. Buscó algo en sus bolsillos, encontró los remanentes de un Puro masticado, y se lo llevó a la esquina de su boca. “Bueno he visto diferentes. Me pasaron por alto, yo era como las espinacas mal cocinadas en una cena con pavo”. “Cortana”, pregunto el jefe. “¿Es posible?” “¿Es posible?” ella respondió cuidadosamente. “Pero también es muy probable…”, Ella pauso dos segundos, luego añadió: “Según las lecturas del biomonitor del Sargento, estoy revisando su historial. No puedo estar cien por ciento segura, hasta que haya sido limpiado en una sala de médicos, pero los resultados preliminares indican que esta limpio de cualquier forma de infección parasitaria Flood. Él no está obviamente violento, ni es una media desnuda máquina alienígena asesina. “Muy bien”, el Jefe le puso el seguro a la pistola, luego la giró y se la devolvió al Sargento, sosteniéndola fuerte. “Pero tenlo vigilado por dentro y por fuera, en primer lugar debemos asegurarnos. No podemos dejar que el riesgo de infección del Flood se propague”. “Lo escuche, Jefe Maestro.” Mirando aquel póster el cual mostraba a las enfermeras Navales. “Ahora…”, El sargento se empujo fuera del casco hacia la escotilla.… “dejemos subir al resto de la tripulación a bordo”, El observó dudando los criótubos, “Veo que ya recogiste algunos rezagados”. “Ellos tendrán que esperar”, dijo el Jefe. “Se tomará media hora para que se descongelen, pero podrían correr el riesgo de un choque hipotérmico. No tenemos mucho tiempo antes que el Covenant regrese.” “Regrese”, dijo el Sargento, saboreando esa última palabra. Él sonrió. “Bien. Por un segundo pensé que estábamos huyendo de un perfecto combate”. El Sargento abrió la escotilla del Pélican. El cañón de un rifle de asalto MA5B extendido pasó a través de la abertura. El Sargento llegó hacia este, tiró de el hacia abajo y luego hacia arriba. Un Marine estaba a la deriva atravesando la escotilla. Su nombre estaba cosido sobre su uniforme y se podía leer “LOCKLEAR”. Era moreno,


37 ERIC NYLUND estaba afeitado y era calvo; tenía una mirada salvaje en sus claros ojos azules. Él recuperó su arma y dio una barrida en el interior apuntando con ella. “¡Despejado!” gritó de nuevo, regresando hacia al interior del Pélican. “Muy fácil, cabo” dijo el Jefe Maestro El cabo finalmente cerró los ojos hacia el Jefe. Se sacudió la cabeza con incredulidad. “Un Spartan”, él murmuró. “Pienso que, es como fre… freír pan”. (WTF!!) El Jefe Maestro observó en el hombro del Marine un parche: Un cometa de oro, la insignia de las Tropas de Salto Orbital. Un ODST, más conocidos como “Helljumpers”, notorios por su tenacidad en la lucha. Locklear debe haber sido uno de los chicos del Mayor Silva. Lo que explicaría la hostilidad general de los jóvenes Marines. Silva fue un ODST hasta los huesos y durante toda la acción en Halo; había sido evidentemente negativo sobre los SPARTANS II en general… y al Jefe en particular. Otro hombre se apoderó de la escotilla y se empujó hacia si mismo, tenía una pistola de plasma amarrada a su lado, vestía un flamante uniforme negro; su cabello rojo estaba ordenado hacia atrás; sus ojos vieron al jefe sin ninguna evidente sorpresa y llevaba una insignia negra esmaltada de un primer teniente. “¡Señor!” El Jefe dio un fuerte saludo. “Ajustando los motores y el ángulo”, anunció Cortana. El Logsword y el Pélican se inclinaron con respecto a la Luna Basis, sobre la pantalla. “Eso debería darle un poco más de gravedad a la cubierta”. El Primer Teniente regresó al suelo y perezosamente devolvió el saludo. “Soy Haverson”, dijo. Esperaba más interés por parte de John. “Usted es el Jefe Maestro, Spartan-117”. “Si Señor”. El Jefe se quedo sorprendido. La mayoría de las personas, incluso funcionarios experimentados, habían tenido dificultades para distinguir uno de otro Spartan. ¿Cómo este joven oficial tan rápidamente lo identificó? El Jefe vio el alrededor de su insignia, negra y un águila con alas de plata sobre un trío de estrellas. Se escribía sobre las alas del águila, eran las palabras latinas SEMPER VIGILANS –(siempre vigilante). Haverson era de la Oficina de Inteligencia Naval. “Bueno”, Dijo Haverson. El miró rápidamente a Locklear y a Johnson. “Con usted, Jefe, podríamos tener una oportunidad”: Llegó a la escotilla y tiró de una persona hacia el Longsword. Esta última persona era una mujer y ella vestía el traje de vuelo de un piloto. Su pelo rubio sucio estaba escondido dentro una gorra. Ella saludó al Jefe. “Oficial de vuelo Polaski, solicitando permiso para venir a bordo, Jefe Maestro”. “Concedido”, dijo y regresó el saludo. Bordado sobre su hombro un puño de fuego rojo con una diana, era la insignia del Vigésimo Tercer Escuadrón Naval Aéreo. A pesar de que el Jefe nunca se reunió con Polaski, parecía estar hecha de la misma tiza como la capitana Carol Rawley, llamada “Foehammer”. Si Polaski era algo parecida a Foehammer, sería una buena mano de obra, y una valiente piloto. “Entonces, ¿Cuál es la historia?” Locklear exigió. “¿Tenemos algo a quien disparar aquí? “Eso es fácil, Marine” el sargento dijo. “Usar esa cosa que tiene entre las orejas es para algo, además de mantener su casco puesto. ¿Se dan cuenta que no estamos flotando? ¿Sienten las fuerzas de gravedad? Esta nave está en órbita. Nos está llevando a la luna para poner manos a la obra contra el Covenant. “Eso es correcto”, dijo el Jefe. “Nuestra primera prioridad debe ser escapar…”, dijo Haverson y sus cejas delgadas se estrecharon


38 HALO: PRIMER GOLPE en frustración. “No entablar una lucha a ciegas contra el Covenant. Tenemos valiosa información de inteligencia sobre el enemigo y sobre Halo. Nuestra primera prioridad debe ser alcanzar un punto de control espacial de la UNCS. “Esa fue mi intención, Señor”, el Jefe respondió. “Pero ni este Longsword ni su Pélican están equipados con motores Shaw-Fujikawa. Sin ningún salto al deslizespacio (Slipspace), tomarían años para regresar”. Haverson suspiró. “Eso limita nuestras opciones ¿cierto?”, él le dio la espalda al Jefe y pensó profundamente. El Jefe Maestro respetaba la cadena de mando, eso significaba que tenía que obedecer al Teniente Haverson. Pero, Oficial o no, al Spartan nunca le agradó cuando la gente le daba las espaldas. Y ciertamente no le gustaba la forma en que Harverson estaba asumiendo el cargo. El Jefe ya había recibido sus ordenes y tenía la intención de seguirlas, aunque no fuera aprobado por Haverson. “Perdóneme Señor”, dijo el Jefe. “Debo señalar que, si bien usted es un alto oficial, yo estoy en una misión clasificada de alta prioridad. Mis órdenes proceden directamente del Alto Mando.” “¿Significa?” “Significa”, John continuó, “Que tengo el mando táctico de esta tripulación, de estas naves… y de usted, Señor”. Haverson giró, ya con una expresión apagada. El Teniente abrió la boca como si fuera a decir algo, luego la cerró y dejo que el Jefe siguiera. Una tenue sonrisa se dibujó sobre sus delgados labios. “Por supuesto, yo estoy muy consciente de su misión, Jefe. Voy a hacer todo lo que pueda para ayudar”. ¿El conocía la misión original de los Spartan para capturar un Profeta del Covenant? ¿Qué esta haciendo un agente del ONI aquí? “Entonces, ¿Cuál es el plan? Locklear preguntó. Permanecer en orbita y después ¿que?, ¿Nos pondremos a hablar todo el día, Jefe? “No”, respondió el jefe. El miró a Polaski y al Sargento. El podría contar con ella, y aunque sospechaba de cómo exactamente el sargento Jonson había evitado la contaminación del Flood, él estaba dispuesto a dar al hombre el beneficio de la duda. ¿Haverson? El no confiaría en él, pero el hombre sabía lo que estaba en juego, y no interferiría. Probablemente. Locklear era otra historia. Pensó. Un ODST era entrenado y alistado para saltar… o bien usado como una mina antipersonal. Algunos hombres se quebraban bajo presión o dejaban la lucha. Algunos hacían caso omiso de si mismo y de su equipo de seguridad para lanzarse hacia venganza. Agregarle eso a los Saltadores del Infierno (Hell Jumper’s) más aparte un feroz orgullo, esto se convertía en una mezcla volátil. El Jefe tenía que establecer su autoridad sobre el hombre. “Pondremos por encima al Pélican”, le dijo el Jefe. “Solo tenemos pocos minutos mientras estamos sobre el otro lado de la luna. Agarren todo lo que podamos utilizar: más armas, municiones, granadas. Manténganse conectados a mi COM para que pueda escuchar la información. Locklear fue hacia el Jefe, mirándole frente a frente, y se tensó. El Sargento Johnson abrió la boca, pero el Jefe hizo un gesto sutil con su mano. El sargento mantuvo su preocupación. El Jefe dio un paso más cerca hacia Locklear. “Mi orden fue clara, ¿cabo?” Locklear tragó saliva. El fuego azul en sus ojos se disipó y desvió su mirada, “No”. Respondió el cabo. Su cuerpo se suavizó y tomo su rifle, llevándolo a su hombro, aceptando por ahora la


39 ERIC NYLUND autoridad del Jefe. “Estoy en ello, Jefe Maestro”. Fue a la escotilla y se dejó caer hacia el Pélican. Decir que este equipo estaba mal para una misión de inserción de alto riesgo; podría quedarse corto al respecto. “Asi que ¿Cómo podemos obtener una unidad Shaw-Fujikawa?” Polaski preguntó. “No lo haremos”, respondió el Jefe. “Pero vamos a obtener una cosa mejor”. Se trasladó a la consola de operaciones e intervino en la pantalla. El escáner mostraba la nave líder del Covenant apareciendo sobre la pantalla. “Este es nuestro nuevo objetivo”. Haverson frunció el ceño. “Jefe, si nos acercamos a esa nave nos golpeará antes de que podamos siquiera agradarles.” “Normalmente, sí”, respondió el Jefe. “Pero vamos a engañarlos con el Pélican, como una nave explosiva, cargándola con las minas Moray y colocándola por delante de nosotros. Vamos a tener que dirigirla con el mando a distancia Pélican, pero puede ser acelerado más allá del punto en que la tripulación pudiera perder el conocimiento. El enemigo abrirá fuego, y dejaríamos caer algunas minas, y luego atravesaríamos”. Polaski endureció su expresión con tristeza. “Existe algún problema, ¿Oficial?”, dijo el Jefe. “No Jefe Maestro. Yo sólo odio perder una buena nave. Ese pájaro salió fuera de Halo en una sola pieza”. El jefe no entendió, Los pilotos a veces le tenían cariño a sus naves. Dándoles nombres y personalidades humanas. El Jefe sin embargo, nunca cayo en esa trampa, el había aprendido hace mucho tiempo que ningún equipo era innecesario. Excepto, quizás, Cortana. “Por lo tanto, acercarse a la nave líder”, dijo Haverson y cruzo sus brazos sobre el pecho. “¿Vamos a dirigirnos nariz a nariz con una nave que tiene mil veces nuestro poder de fuego?, ¿o está planeando alguna otra cosa?”. “Negativo”. El Jefe se refirió a la bahía de lanzadera (aterrizaje y despegue de las naves) de la nave líder. “Esa es nuestra ZA”. Polaski encontró la comparativamente pequeña abertura en el vientre de la gran nave. “Esa es una maldita ventana con la cual chocaremos muy rápido, pero. “Pero…,” ella mordió su labio inferior calculando,… “es técnicamente posible en un Logsword”. “Ellos lanzarán Seraphs para atacar el Pélican y el Longsword”, dijo el Jefe, “Para ello, tendrán que bajar una sección de sus escudos, Entraremos, neutralizaremos a la tripulación, y tendremos una nave con capacidad de Slipspace”. “¡Rock and Roll!” Locklear gritó por el COM. “¡Penetrar y aniquilar!”. El sargento Johnson masticó su Puro mientras consideraba el plan. “Nadie ha capturado una nave del Covenant”, susurró Haverson. “Las pocas veces que hemos tenido uno de ellos y en condiciones de rendirse, han terminan auto-destruyéndose”. “No hay elección”, dijo el Jefe. Observó a Polaski, Johnson, y finalmente a Haverson. “¿Al menos alguien tiene un mejor plan?”. Todos permanecieron en silencio. “Cualquier cosa que añadir, ¿Cortana?”, preguntó.


40 HALO: PRIMER GOLPE “Nuestra salida de la órbita nos deja ahorrando combustible, al viajar a alta velocidad sobre el curso de intersección con la nave líder. Hay superposición sobre los campos de fuego enemigo, cuando nos acerquemos a nuestro vector. Tenemos que desacelerar y evitarlos al mismo tiempo. Eso será difícil”. “Polaski se encargará de eso”, el Jefe se dirigió a ella. “¿Y el piloto del Longsword?”, Polaski asintió lentamente, y hubo un destello en sus ojos verdes cuando no había nada ahí hace un segundo. “Eso fue hace mucho tiempo, pero si, Jefe Maestro. Estoy un 100 y 10 % segura sobre eso.” Ella se trasladó al asiento del piloto y se abrochó su cinturón de seguridad. “Con todo el debido respeto a la habilidad de la señorita Polaski”; dijo Cortana. “Permítame señalar que el proceso de información es un millón de veces más rápido y…” “Necesito que entres a la red de combate de la nave líder”, el Jefe dijo muy cortante. “Cuando estén cerca tendrásqueapagarsusarmas. Destruir sus comunicaciones”. “¿Enviando descortésmente a una mujer a hacer tu trabajo sucio?” Cortana suspiró. “Supongo que soy la única que puede”. “Teniente Haverson”, el Jefe dijo: “Necesito que programe las minas Moray para ser liberadas y fijadas en el Pélican antes de salir de esta orbita. Ponga medio grupo para ser detonadas al impacto. Programe el resto por separado y realizar el seguimiento de cualquier nave enemiga en nuestra trayectoria”. Haverson asintió y se sentó en la estación de operaciones al lado de Polaski a bordo del Longsword. Dos cajas y una tela gruesa pasaron a través del túnel de acceso abierto del Pélican. Locklear salió de la apertura y sello la escotilla. “Eso es todo Jefe”, dijo. “Una pistola HE, dos rifles MA5Bs, una escopeta de asalto M90 cerrada, y una caja llena de granadas de fragmentación. Alrededor de una docena de clips para los rifles y sólo unas pocas balas para la escopeta, sin embargo…” El Jefe tomo cuatro granadas y la mitad de una docena de clips para su rifle de asalto. Expuso el clip casi vacío de su arma y colocó otro con un satisfactorio clock. El sargento agarró munición, un MA5B, y tres granadas. “Orbita de salida en diez segundos”, dijo Polaski. “Cabo deje el resto”, dijo el Jefe a Locklear. “Y asegúrese usted mismo”. Locklear se aseguro de recoger las armas y las municiones en una bolsa de lona con cordón, la cual se la colocó alrededor del cuello, y luego busco de donde sujetarse. El Sargento Johnson se apoyó en contra de los críotubos. El Jefe Maestro se sujetó de la pared gruesa del casco. “Liberando al Pélican”, dijo Polaski. Hubo un ruido sordo debajo del casco. “Pélican alejándose”. “Programando el piloto automático del Pélican”, dijo Cortana. “Minas Moray armadas”, añadió Haverson. Polaski dijo: “Quemando motores en tres… dos… uno. ¡Ahora!”. Los motores del Longsword volvieron a la vida, el casco crujió con estrés y todo el mundo se inclinó en contra de la aceleración. El Pélican fue tirado hacia delante, redondeando el horizonte de la luna en primer lugar y se acercó de nuevo al campo de los escombros. Cuando el Longsword lo siguió, y la luz afectó la superficie derecha de la luna y el Jefe vio una lluvia de meteoritos que caían dentro del planetoide, dejando cráteres e inhalaciones diminutas de polvo cuando impactaban. Polaski vio en la pantalla de la cámara centrada una nave del Covenant.


41 ERIC NYLUND “Nos estaban esperando”, exclamó. “Maniobras evasivas”. El Pélican rodó a estribor y acelero a toda velocidad. (Pélican en Piloto automático) La nave líder estaba cerca, demasiado cerca. Debe haber previsto su trayectoria orbital. Pero no había contado con que ellos se dirigieran directo hacia ella. En caso de que no hubiera sido así, la nave líder habría estado en una posición perpendicular perfecta para disparar. “Pélican ahora a doscientos kilómetros a la cabeza”, Polaski dijo. El voluminoso crucero apuntó para abrir fuego. Una senda de humo salio de su casco, y pedazos de escombros fueron vaporizados. “Minas a distancia”, anunció Haverson. “Estableciendo conexión y trayectorias dentro de las coordenadas NAV, Polaski. No pases a través de ellos.” “Entendido”, ella dijo, “Sujétense… vamos a”. “Odio esta mi3rd4”, murmuro Locklear. “Las naves nos disparan una y otra ves, el fuego es tan denso que podía caminar sobre el hasta la zona de aterrizaje y sentado aquí no puedo hacer nada sino aguantar y me pregunto cuando diablos voy a hacer algo”. El Jefe no dijo nada, pero estaba de acuerdo. A pesar de que el ODST le faltaba disposición, él compartió su inquietud con el combate espacial. “Amen”, añadió el Sargento Johnson. “Ahora, cállese y deje que la dama conduzca”. Él sacó una unidad de registro de misión de su bolsillo y la inserto a un chip. Neutralizo la pantalla, una cacofonía rítmica llegó a una pequeña bocina. El Jefe reconoció el sonido como música “flip” un descendiente de varios siglos de antigüedad, el ruido era llamado “Metal”. El Sargento tenía gustos peculiares, por decir lo menos. “Justo ahora cuando me disparan, Sarge”, protestó Locklear, “Y conseguir mas de eso. No me torture con esa mi3rd4”. “Escuche esto, Marine. Este es un clásico”. “Así es una muerte misericordiosa”. Polaski continúo evadiendo y el Longsword dio vueltas desde babor hasta estribor. Ella envió la nave en un giro de doble barril para esquivar un torpedo de plasma disparado desde el crucero líder. “Desactivando”, murmuró Cortana en el casco del Jefe. “Haciendo conexión a la red de combate Covenant”, anunció por el COM de la nave. “Accesando a los sistemas de armas. En línea”. Por delante, el Pélican interceptaba un segundo torpedo irrumpiendo en llamas, se vaporizó, y manchó la noche con una nube brillante de metal ionizado. El crucero líder apareció adelante sobre la pantalla. “No hay tiempo para jugar”, murmuro Polaski. Ella golpeó los motores y vertiginosamente se dirigieron hacia el crucero líder. La súbita aceleración lanzó al Jefe y al Sargento Johnson hacia la popa del Longsword. Locklear siguió colgado en un marco, ahora casi horizontal. “Ahora ya hay suficiente distancia para desacelerar y hacer un aterrizaje suave en el interior del crucero líder en la bahía de lanzadera”, advirtió Cortana.


42 HALO: PRIMER GOLPE “¿En serio?”, Polaski respondió irritada. “No me extraña que las llamen IA’s inteligentes”. Ella bajó su visor frontal sobre sus ojos. “Yo volaré, tu tienes que concentrarte en conseguir sacar esas armas fuera de línea”. “Están lanzando Serphs”, advirtió Haverson. Ahora la nave líder del Covenant llenaba la mitad de la pantalla, junto con seis formas de combate Seraph, surgiendo de las entrañas de la masiva nave. “Todavía tengo activa la señal de veinte minas Moray”. Estaba momentáneamente atrayéndolos para que entraran en rango. “Un poco más… los tengo en la mira…. maniobrando”. Minúsculas bocanadas de fuego se aglomeraron en forma de lágrima sobre las naves Seraphs luego explotaron. Haverson rió. “¡Bingo!”. “Sistemas de armas y escudo están desactivados”, Cortana dijo. “Las puertas están abiertas”, murmuro Polaski. “Estamos invitados, no se molesten malditos en decir que no”. El crucero líder atiborró la pantalla. “Colisión inminente”, advirtió Cortana. El Sargento Johnson cayó hacia sus pies. El Jefe sabía lo que era mejor y permaneció en donde él estaba, en la cubierta. El agarró al Sargento por la pierna. Polaski cortó los motores e invirtió los propulsores. El Longsword giro 180 grados. Ahora con la nave apuntando y dirigiéndose hacia atrás, ella empujó el acelerador al máximo y los motores en su totalidad retumbaron por la sobrecarga. El casco se tensó por la súbita desaceleración inversa. El Jefe coloco sobre el piso una mano, con la otra se ocupó del sargento e impidió que saliera volando. Polaski cambió la pantalla para ver una vista panorámica de proa y popa. Ella maniobró los propulsores de la nave, ajustó su aproximación y se puso en marcha hacia la bahía abierta. En la pequeña pantalla la abertura creció alarmantemente rápido. “¡¡Sujétense…Sujétense!!” Los motores rugieron y la nave se alentó…pero no iba a ser suficiente. Entraron en la bahía de lanzaderas a tres metros por segundo. Las llamas de los motores del Longsword quemaron a unos Grunts técnicos y en vano fue la lucha por apagarse y alejarse del camino. Su atmósfera estaba llena de tanques de metano, eran como petardos. Polaski redujo el poder, la nave golpeo la pared. El Jefe Maestro, el Sargento Johnson y Locklear se estrellaron en montón con los asientos del piloto y del OPS. Grunts se acercaron a la nave con pistolas de plasma, las armas verde-brillantes de los aliens se sobrecargaron. Los Ingenieros del Covenant luchaban por apagar los incendios y reparar los conductos de ruptura. “Escudos regenerándose en el lugar sobre la bahía de lanzaderas”, anunció Cortana. “Estabilizando la atmósfera exterior. Por favor, siéntanse libres de levantarse y moverse por la cabina”. Locklear quedó a sus pies. “! Si !”. Dijo con emoción. El Joven Helljumper tomó su MA5B y colocó una ronda en la recamara. “¡Vamos a Rockear!”. “Buen trabajo, gente”, dijo el Jefe poniéndose de pie. Mientras preparaba su propio rifle de asalto. “Pero eso fue sólo la parte fácil”.


43 ERIC NYLUND

CAPÍTULO SIETE 1750 horas, 22 de Septiembre del 2552 (calendario militar) \ Nave Líder no identificada del Covenant, sistema inexplorado, Halo. Los rayos de plasma impactaron el casco y el parabrisas del Longsword. Los proyectiles de energía luminosa se disiparon a través de la cabina y fundieron el vidrio inmediatamente. Una legión de Grunts se cubrían detrás de pedazos y escombros de Seraphs y cajas de combustible. Algunos salieron de su cobertura y dispararon los pernos fantasmales de color verde hacia el Longsword. "Los tengo", dijo Polaski y apretó un interruptor. El tren de aterrizaje se desplegó y puso la embarcación a un metro del piso. "Armas listas", anunció Polaski. "Adiós, muchachos." Ella tomó una retícula de orientación disparando y arrasando los alrededores de la bahía. Una lluvia de 120 mm rondas traspasaron las coberturas de los Grunts. Cajas de combustible y algunos Seraphs blindados sin escudo detonaron; enviando fragmentos de metal y soldados alienígenas heridos hacia el piso. El aire explotó convirtiéndose en una enorme llama, hacia el techo y luego a los lados. Piscinas de combustible y de cuerpos carbonizados de Grunts e Ingenieros Covenant plagados en la bahía del lanzamiento. "Activando el sistema de supresión de incendios", dijo Cortana. Chorros de neblina gris volaron desde arriba. Los incendios se intensificaron durante un momento, luego disminuyeron y desaparecieron.

"¿Hay atmósfera en la bahía?" preguntó el Jefe.

"Escaneando", respondió Cortana. "Restos de cenizas, algunos contaminantes de los cascos de las naves derretidas y un montón de humo, pero el aire en la bahía es respirable, Jefe”.

"Bien." Se dirigió a los demás. "Estamos dentro, Vamos allá, Yo lideraré. Locklear, usted irá conmigo. Sargento, usted irá a la parte de atrás”. "Tendrás que tomar de mí, también", dijo Cortana. “He puesto sistemáticamente esta nave para navegarla, pero los controles de ingeniería han sido bloqueados manualmente. Necesitaré accesar directamente al sistema de datos de mando de esta nave." El Jefe dudó. Su armadura almacenaba a una IA como Cortana, en una etiqueta almacenada en una capa de cristal especial. En Halo, Cortana había sido una valiosa ventaja invaluable. Sin embargo, ella también utiliza parte de la interfaz neuronal de su armadura para el procesamiento de objetos, literalmente, aprovechaba partes del cerebro del Jefe. Y después de salir del sistema informático de Halo, ella había estado actuando... nerviosa. El Jefe puso su disconformidad a un lado. Si Cortana se convirtiera en una responsabilidad, tendría que tirar del enchufe. "Listo", él dijo. Dio un puñetazo a una llave sobre la computadora terminal y soltó de Cortana hacia un chip de datos. Un momento después, la terminal pulsó en color verde. Sacó el chip y la colocó en la parte trasera de su casco. Hubo un momento de vértigo y luego la familiar sensación de mercurio y hielo inundando su cráneo cuando Cortana entraba en su interfaz.


44 HALO: PRIMER GOLPE "Aún hay mucho espacio aquí, ya veo", ella dijo.

El Jefe ignoró sus acostumbrados chistes y asintió en Johnson y Locklear. "Vamos." El Sargento Johnson golpeó la puerta y la escotilla se deslizó abriéndose. Locklear desenfundó su rifle del hombro, vertiendo fuego a la abertura. Un par de Grunts quienes estaban agachados cerca del Longsword, se protegieron ellos mismos del fuego por detrás en la cubierta. Sangre fosforescente escurrió bajo sus formas vulnerables. El Jefe se agazapó a través de la escotilla abierta y rodó sobre sus pies; un movimiento a su respuesta, y tomó a tres objetivos a su lado. Observó a un trío de Ingenieros del Covenant. Y removió su dedo del gatillo del arma. Los Ingenieros no eran una amenaza. Eran extraños, a metros de altura las criaturas estaban flotando por encima de la cubierta, usando tanques con algo más ligero que el aire y producían gas por sus cuerpos. Sus tentáculos estaban sobre una maraña de líneas de combustible, rápidamente repararon las tuberías y bombas. "Es gracioso de que no hubiera un comité de bienvenida, todavía," Cortana susurró. "Miré a profundidad la lista del personal de esta nave: tres mil Covenants, en su mayoría Ingenieros. Una pequeña compañía de Grunts y sólo un centenar de Elites". "¿Sólo cien?" el Jefe murmuró. Él agitó su mano para dirigir a su equipo hacia delante, atravesando una pesada puerta en la parte de atrás de la bahía de lanzadera. El aire estaba lleno de humo y fuego, lo que redujo la visibilidad a docena de metros.

El sonido de fuego del rifle de asalto hizo eco a través de la bahía. El Jefe giró a su derecha y trajo su propio rifle. Locklear permaneció cerca de los cuerpos ligeramente en movimiento de los Ingenieros. Él abrió fuego a los Ingenieros y cayeron.

"No gaste su munición, Cabo", dijo el sargento Johnson. "Ellos pueden ser feos, pero son inofensivos."

“Ahora son inofensivos, sargento," respondió Locklear. Limpiando la sangre del alien sobre su mejilla y sonrió. El Jefe pretendía estar de acuerdo con el tema de análisis de las amenazas de Locklear sobre el Covenant: En caso de dudar, Acribillar. Sin embargo, encontró las acciones innecesarias en el joven Marine... y un poco de pereza. La arquitectura de la bahía del Covenant es similar al Interior de las demás naves Covenant, el Jefe recientemente estuvo en el interior de Truth and Reconciliation (Verdad y Reconciliación). La baja iluminación y las luces indirectas, y sobre todo las paredes de color púrpura oscuro. El metal alienígeno parecía formar un extraño patrón, ligeramente luminiscentes patrones geométricos que coincidían uno con otro. El techo era acorazado e innecesariamente alto, tal vez diez metros; en contraste con una nave humana, tenía espacio innecesario. El Jefe distinguió una gran puerta en la parte trasera de la bahía.

La puerta tenía forma hexagonal y era lo suficientemente grande para que todo un equipo entero pudiera entrar al mismo tiempo; y que sus pensamientos no fueran lo suficientemente tontos para se iniciara dicha formación sobre el territorio hostil. La puerta tenía cuatro secciones, que se abrían cuando se introduce la clave, silenciosamente se deslizaban desde el centro.


45 ERIC NYLUND "Eso nos llevará al corredor principal", dijo Cortana. "Y desde allí, al puente”.

El Jefe le señaló a Locklear dirigirse a la parte derecha de la puerta, y al Sargento Johnson a la izquierda.

“Teniente Haverson ", él llamó, "Usted a nuestra retaguardia. Polaski, golpea los controles de la puerta. Señales de mano a partir de ahora. " Haverson le lanzó un irónico saludo al Jefe, pero reforzado el control sobre su arma y examinó la bahía. Polaski avanzó agachada y por en el medio del grupo hacia la puerta. Ella le dio vuelta a su cachucha/gorra y se inclinó más cerca, luego miró de nuevo al Jefe y le señaló su pulgar arriba. Él levantó su fusil y asintió, dándole a ella el sí para desbloquear la puerta. Ella alcanzó los controles. Antes de que los tocara, la puerta se abrió. Permaneciendo en el lado opuesto, estaban cinco Elites: Dos estaban resguardados de orilla a orilla de la puerta, un tercero estaba centrado en el corredor, el rifle de plasma a nivel del Jefe; detrás de él, el cuarto Elite estaba cubierto en la parte posterior de su formación y un último Elite estaba agachado frente a la puerta del panel de control; de nariz a nariz con Polaski.

El Jefe disparó dos ráfagas directamente sobre la cabeza de Polaski. Sus primeros tiros derribaron al Elite en el centro del pasillo. Sus segundos tiros golpearon al Elite que permanecía en la retaguardia. Los guerreros alienígenos no activaron sus escudos y las rondas de 7.62mm perforaron su armadura. El par de Elites cayeron al piso. Sus camaradas a ambos lados de la puerta aullaron y atacaron. El quejido del rifle de plasma se hizo eco a través de la bahía cuando los pernos de energía azul-blanco se estrellaron sobre los propios escudos del Jefe.

Su escudo se redujo y la alarma insistente del indicador de advertencia pulsó en su casco. Su visión se nubló por la bengala que descargaron las armas de energía y se esforzó para divisar a un Elite en el frente de Polaski. Eso no era bueno; No tenía un disparo perfecto. El Elite apuntó con la pistola de plasma. Polaski colocó su mano a la altura de su cadera. Ella era más rápida o con más suerte. Desenfundó su pistola; apuntó y abrió fuego. La pistola hizo un estruendo cuando un tiro llegó por la derecha del Elite en el centro de su alargado casco.

El disparo del propio Elite fue amplio y derritió la cubierta detrás de Polaski. Polaski vació su clip sobre la cara del alien. Un par de rondas sacudió la espalda del alienígena. Sus escudos cayeron y el resto de las rondas atravesaron la armadura y los huesos. Cayó sobre su espalda, se movió ligeramente dos veces y después murió.

Johnson y Locklear desataron el infierno sobre el fuego cruzado dentro del corredor e hicieron su trabajo con los demás Elites cuando Polaski abrazaba la cubierta. "De esto es lo que yo he estado ablando" mencionó Johnson. "Darle un buen disparo al pavo. "

A Diez metros bajo el pasillo una docena de más Elites giraron desde una esquina.

"Uh-oh", murmuró Locklear.

"Sargento", gritó el Jefe. "¡Cerremos la entrada!" John movió a Polaski de la posición en dos rápidos pasos, la sujetó por su collar, y la arrastró fuera de la línea de fuego. Pernos de plasma llovían por el aire y el lugar donde había estado. Dejó caer a Polaski, preparó una granada, y tiró


46 HALO: PRIMER GOLPE de ella hacia los apresurados Elites. El sargento disparó su rifle de asalto sobre el panel de control de las puertas, y explotaron en una lluvia de chispas y de golpe las puertas se cerraron.

Un sordo estruendo se hizo eco de detrás de la gruesa puerta de metal y luego un silencio inquietante descendió en la bahía. Polaski luchado para ponerse sobre sus pies y alimentó con un nuevo clip su pistola. Sus manos estaban en shock.

"Cortana", dijo el Jefe. "Necesitamos una ruta alterna al puente”.

Una flecha azul brilló sobre en su HUD. El Jefe dio vuelta y vio una escotilla a su derecha. Se refirió a la escotilla y señaló su equipo para moverse y luego corrió a la escotilla y tocó el panel de control. La pequeña puerta se abrió deslizándose, para revelar un estrecho pasillo más allá, zigzagueándose en la oscuridad.

No le gustaba eso. El corredor era demasiado oscuro y demasiado limitado: un lugar perfecto para una emboscada. Consideró brevemente regresar a la puerta principal de la bahía, pero abandonó esa idea. El humo y chispas vertieron de la puerta cuando las fuerzas del Covenant del otro lado, trataron de atravesar incinerando su camino.

El Jefe dio clic sobre su visión de filtro para poca luz y la oscuridad se desvaneció en una avalancha de verde fluorescente. No hubo contactos. Se detuvo por un momento, para dejar que sus escudos de energía se recargasen y luego entró al lugar medio agazapado. Mantenía su rifle de asalto cerca y se introdujo al mortal corredor. El interior del pasadizo era estrecho y con un suave color púrpura sobre su superficie oscura. El Jefe no tuvo más remedio que pasar por los costados.

"Esto luce como el corredor de servicio para sus Ingenieros," dijo Cortana. "Sus guerreros Elite tardarán un momento en seguirnos". El Jefe gruñó cuando reconoció en alivió un camino por el cual atravesar. Hubo un sonido raspante de rasguños y un destello de chispas en su escudo de energía, mientras rozaba la pared. Era un demasiado estrecho y apretado el lugar. Alimentó de energía a los escudos bajos, dejándole solamente espacio suficiente para apretujarse. Locklear lo seguía detrás de él y luego, Polaski, el sargento, y finalmente Haverson.

El Jefe señaló a Haverson, luego hacia la puerta. El Teniente frunció el ceño y luego asintió. Haverson cerró la escotilla y los circuitos se apagaron cuando se activó el control del mecanismo.

Hubo decenas de Ingenieros en la bahía de lanzamiento (o bahía de lanzadera) y había suficientes sobre la nave como para que merecieran tener su propio túnel de acceso. El Jefe no había visto nada como esto a bordo del Truth and Reconciliation. En efecto, no había visto un solo Ingeniero en aquella nave. ¿Qué hacía a esta nave diferente? Estaba armada como una nave de guerra... aún contaba con el apoyo del personal para la revisión del buque.

"Para aquí", dijo Cortana.

El Jefe se detuvo y se deshizo de sus altavoces externos para poder hablar libremente. "¿Algún Problema"?

"No. Un golpe de suerte, tal vez. Mira a tu izquierda y abajo a unos veinte centímetros. "


47 ERIC NYLUND

El Jefe observó y notó que una parte de la pared formaba una abertura circular no es más grande que la punta de su dedo pulgar.

"Es un puerto de datos... o un pase de acceso para los Ingenieros del Covenant. Estoy recogiendo señales en onda corta e infrarrojos de los mismos. Remuéveme y colócame dentro de la ranura”.

"¿Estás segura?"

"No puedo hacer mucho allí contigo. Sin embargo, una vez que esté directamente en contacto con la red de batalla de la nave, podré infiltrarme y hacerme cargo de sus sistemas. No obstante, deberás llegar al puente y manualmente darme el acceso a sus sistemas de ingeniería. Mientras tanto, podré ser capaz de controlar los sistemas secundarios y comprarte algo de tiempo."

"¿Y estás segura?".

"¿Cuando no he estado segura?" ella cedió.

El Jefe podría sentir su impaciencia a través de la interfaz neuronal. Removió el chip de datos de Cortana de la cavidad de su casco. El Jefe sintió que ella dejaba su mente, sintió el calor de nuevo en su cabeza, pulsando con el ritmo de su corazón... y una vez más, él estaba solo en la armadura. Colocó el chip de Cortana dentro del puerto de datos del Covenant.

Locklear expresó con la cara de asco y susurró, "Usted no podría pegarme un tiro en cualquier parte sin esa cosa. " El Jefe hizo un gesto rozando su garganta y el Marine cayó en silencio.

"Estoy dentro," Cortana dijo.

"¿Cómo es?" dijo el Jefe.

Hubo una pausa de medio segundo. "Es diferente...", Cortana respondió. "Procediendo a unos treinta metros debajo de este pasillo y girando a la izquierda".

El Jefe movilizó al equipo hacia adelante.

"Es muy diferente", Cortana murmuraba.

Cortana fue construida como un software de intrusión. Ella había estado programada con cada truco sucio y cada código para romper el algoritmo de la ONI (Oficina Naval de Inteligencia), de la Tercera Sección del cual había sido creado y un poco más de trucos que ella había desarrollado por su cuenta. Ella era la última ladrona y espía electrónica. Se filtró dentro del sistema del Covenant


48 HALO: PRIMER GOLPE Era fácil la primera vez que había entrado a su red cuando el Longsword se había acercado a la nave líder. Ella estableció sus sistemas de armas en modo de diagnóstico. El Covenant había determinado el problema y rápidamente reiniciaron el sistema, pero le habían dado a Polaski algunos preciosos segundos para sus lentos reflejos humanos; que habían necesitado obtener para adentrarse en el interior de la bahía. "¿Qué es?" preguntó el Jefe.

Ahora, el elemento sorpresa se ha ido y el sistema de intrusión ha ejecutado los sistemas de alerta. Algo más merodea ahora en los sistemas. Delicados pings trataban de dejar fuera la presencia de Cortana, que confirmaron y se retiraron. Se sentía como si hubiera alguien más en trabajando a través de su sistema. ¿Una IA del Covenant? Nunca hubo reportes IAs alienígenas. La posibilidad de su intriga.

"Es... Diferente", ella respondió finalmente.

Ella escaneó los esquemas de la nave, cubierta por cubierta y luego, parpadearon los tres mil sistemas de vigilancia del buque. Ella dejó la ruta más rápida hacia el puente desde su actual posición y lo almacenó en un sistema de sustracción de memoria terciaria. Ella hizo múltiples tareas de una parte de sí misma y continuó analizando la estructura de la nave y de los subsistemas.

"Procede a treinta metros de este pasillo y gira a la izquierda".

Cortana se apropió de las cámaras exteriores y detectó a seis cruceros Covenant. Que habían paralizado la búsqueda del Longsword, y sin embargo, actualmente estaban a un centenar de kilómetros del estribor de la nave líder. La extraña forma de "U" de las naves de descarga Covenant, fueron lanzados desde los cruceros dispuestos a invadir la Nave líder. Eso era un problema.

Dentro de la nave líder ella observó la caza de un centenar de Elites siendo asesinados por su equipo en los corredores. Codificó los sistemas electrónicos de la nave, siendo generados por los fantasmas del Jefe y de su equipo; donde el mando de la UNSC y los centros de control estuvieran normalmente localizados. Tal vez podría engañar a los tontos Elites dentro de la salvaje persecución. Cortana mostró las coordenadas de aquellos enemigos sobre el HUD del Jefe.

Sintió una especie de cosquillas a través de la retroalimentación del flujo de datos, Cortana bloqueó esa fuente de alimentación, escuchó y descifró el patrón de una señal aleatoria. Luego, cortó el contacto. Ella no tenía tiempo para jugar a las escondidas y buscar todo lo que estaba en este sistema. Tuvo finalmente que admitir que no tenía suficiente poder para contender con un posible constructor artificial enemigo. Ella había absorbido un volumen tremendo de datos del sistema de Halo, las formas biológicas del Flood y cada pieza de información sobre los misteriosos “Foreruners”, que el Covenant había tanto venerado. La información podría tomarle a ella semanas de procesamiento, examinado, cotejando, codificando… y mucho menos comprender. Incluso comprimidos, todos los datos llenados por ella y cortó la óptica de los subsistemas que ella usualmente reservó para su procesamiento. Había tendido una persistente sospecha de que la compresión de los archivos, habían sido demasiado precipitado; y que la información de Halo podría haber sido dañada. De echo, la vasta información que había copiado, la abultó físicamente, haciéndole mas lenta y menos eficaz. No le mencionó esto al Jefe. Apenas pudo admitirse a si misma, Cortana era extremadamente orgullosa de su intelecto.


49 ERIC NYLUND Pero ella, operaba como si no hubiera diferencia sin llegar a ser mas tonta, envió un bloqueó a lo de detección de señal largo de las conexiones, donde estos “otros” que estaban intentando contactarla. La porción de su conciencia examinó la estructura de la nave, descubriendo que el puente tenía otro punto de acceso. Estúpida. Ella podría haberlo vito inmediatamente, pero la entrada de esta, había sido presentada en virtud, bajo los esquemas de un sistema de emergencia. Se trataba de un diminuto corredor, que conectaba una seria de vainas de escape. Dicha ruta compartía una salida de ventilación, con un pasillo hacia Ingeniería. “Jefe, hay otro camino hacia el puente“ “Afirmativo. Espera un...“hubo un disparo de fuego sobre el COM, luego silencio. “Adelante, Cortana “ “Mostrando la ruta alternativa ahora", dijo ella, “No creo que puedas abriste paso a través de este nuevo pasillo con tu armadura. Sugiero que muevas a tu equipo y procedan a través de ambas rutas, para maximizar tus posibilidades de entrar al puente. “ “Entendido“ dijo el Jefe. “Polasky y Harverson conmigo. Johnson y Locklear, ustedes tomen la ruta de las vainas de escape”. Cortana les siguió la pista a ambos equipos y las posiciones relativas de las partes Covenant, ella replicó sus señales fantasma para confundir al enemigo. Recogió además e incrementó el ancho de banda de las comunicaciones entre la nave líder y los cruceros. Reportes de los invasores; una llamada de ayuda; una advertencia para ser transmitida hacia su Mundo Hogar. Había referencias hacia “un santo“ y algunos mensajes que consideraba algo divertido sus intentos de codificación, que mantenían ellos mismos en secreto. Curiosa, investigó lo que el Covenant traía en mente y lo que trataba de esconder. Cuando descifró aquellos mensajes y otras referencias cruzadas, los guardó en sus archivos COM, detectó un pico de energía sobre los censores laterales de la nave líder. Un crucero se trasladó a estribor algo lejos; resultando, que sus motores brillaran y que la oscuridad a su alrededor se agitara en un azul eléctrico. La nave Covenant avanzó velozmente hacia delante, rompiendo la oscuridad y desapareciendo en un Slipspace. Cortana notó que la salida de su vector hacia referencia al futuro… una posible pista hacia la localización de su Mundo Natal. Era desconcertante que el Covenant pidiera ayuda, sus guerreros eran intensamente orgullosos, ya que casi nunca huían de un combate. No pedían ayuda… no para si mismos. Por otra parte, esta nave, si bien armada para la guerra, no aparentaba estar lista para el combate. Solamente llevaba algunos cientos de Elites y un ejército de Ingenieros. Cuando Cortana averiguó esto, siguió ella generando una señal, como sonda enviada para las otras presencias del sistema. Tuvo la esperanza que su actividad fuera larga como era posible. Las otras señales realizaban una serie de funciones en la nave, y las compensó demasiado. Automatizó este proceso, mandando una parte del mismo punto NAV a la computadora del Covenant; y luego coordinar los fantasmas electrónicos del Jefe y de los demás para confundir a las fuerzas Elites. Al mismo tiempo, continuó su estudió de las naves del Covenant y de sus sistemas; esto era su única oportunidad. La información de su unidad avanzada de Slipspace, sus armas, que fácilmente pudieron sobrepasar la tecnología humana, décadas hacia delante. “¿Cortana? “ la voz del Jefe rompió su concentración, había sonidos de ráfagas de energía y armas automáticas. “Tenemos con camuflaje activo en el pasillo. Necesitamos una manera de rodear esa intersección. “ Ella no consideró su apariencia tecnológica, estaba haciéndose demasiado, gordinflona. Detuvo su estudio en curso de la tecnología del Covenant y le consideró al Jefe un camino para rodear la intersección. Reinicio la comunicación humana y los protocolos de rutina y dijo:


50 HALO: PRIMER GOLPE “Panel de acceso, a tu derecha, Jefe baja tres metros y avanza en línea recta a unos cinco metros y gira la izquierda y de nuevo otra vez“. Ella escuchó una explosión, “vamos“ dijo el Jefe. Cortana tenia que enfocarse en la protección del Jefe. Detuvo sus otras búsquedas y analizó los sistemas esquemáticos de la nave. Había algo que ella podría usar. Un arma. Una manera de detener después a los enemigos, La copia de seguridad de la terminal de sus procesadores atmosféricos. A diferencia de otros sistemas, este fue uno de los clasificados como de baja prioridad y había capas de seguridad minima. Ella genero suavemente cientos de miles de códigos Covenant en un microsegundo y hackeo el sistema. Desvió las aberturas de ventilación a lo largo de los corredores, el Jefe y su equipo se ocuparon de los sistemas primarios de ventilación. Luego ella hizo la tarea de activarlos en reversa. Luces de advertencia parpadeando los sistemas del Covenant, cuando la presión bajó de repente a 87 % en los pasillos y corredores de la nave. Ella los asfixio. La otra presencia en el sistema intentó cerrar las bombas. Cortana bloqueo la señal y asignó un nuevo código para la seguridad de los sistemas “INTENTAMOS INFORMARTE”. Escuchó el grito de la otra IA y un eco que reverberó a través de sus procesadores. Ella intentó averiguar aquel sonido familiar, como una voz humana, pero terroríficamente distorsionada. Escaneo a través de las cámaras de la nave y vio a Grunts chillando y cayendo. El metano de sus respiraderos y la presión caer; los Ingenieros se tornaron azules lentamente y murieron, flotando en el lugar con los tentáculos temblando. Todavía buscando algo que reparar, los cazadores Elites se detenían en los corredores y sujetaron su garganta y mandíbulas se contorsionaban en el aire inexistente, se derrumbaron y se asfixiaron. Ella sintió su ética gesticular y generó una interrupción en el comando. Designo una pausa y reiteró sus decisiones, pero Cortana sabia mejor matar que ser asesinado, consideró alejarse de todas sus señales de su rutina ética y las apagó. No pudo ser frenada por tales consideraciones secundarias. “Jefe“ susurró ella sobre la COM. “Te advierto, que estoy cargando en el sistema NAV los pasillos que no contienen atmosfera. Procediendo a cargar aquellas regiones que serán letales para el resto de tu equipo“. Hubo tres segundos de pausa y luego el Jefe contestó. “Entendido“ Las comunicaciones del Covenant descifradas por Cortana, hacían referencia a “un santo“. Finalmente el ciclo se detuvo. Sus idiomas eran inusualmente ornamentados y exagerados, incluso más que la prosa florida de los rangos superiores de los Elites. Era imposible desarrollar una traducción literal, pero ella echó un vistazo lo que era algo dignatario que el debido constructo de Halo. Pronto. Estos visitantes eran mas importantes que aquellas naves de guerra que solo estaban preparados para avanzar y encaminarse hacia la fiesta. Más naves estaban sobre su camino. Cientos de ellos. “Jefe“, Cortana dijo “Podríamos tener un problema“ “Manteen la transmisión Cortana“ El Jefe interrumpió. “Estamos afuera del Centro de Mando, ¿Puedes decirme como podemos entrar?.” “Negativo; han desactivado los censores del puente“. “Escucharon a Cortana“ dijo el Jefe, enfrente de sus compañeros, “No esperamos nada; Sargento, usted y Locklear tomen posición,“


51 ERIC NYLUND “Entendido“ el sargento Johnson susurró “En posición y listo para patear C&los Covenant“. “Estamos a punto de volar y terminar con esta puerta, Cortana en línea“. Cortana recogió repentinamente energía de los censores laterales de la nave líder. Los cruceros del Covenant giraron; sus armas de plasma cargaron y estaban listas para abrir fuego. “Jefe“, dijo Cortana. “¡Deprisa! “. “Granadas de plasma sobre mi marca“, el Jefe dijo por la COM. “¡Marcando! Todos a cubierto“ El Jefe lanzó dos granadas de plasma. Estos quemaron el brillante magnesio y se adhirieron a la dura aleación de la pared que rodeaba las puertas, que estaban en el puente; una de las armas alienígenas fue más útil por sus propiedades. El se movió alrededor, hacia la esquina del pasillo y cubrió a Harverson y a Polasky. Transcurrieron cinco segundos y una luz brillante iluminó el pasillo, el Jefe regresó hacia las puertas, un centenar de granadas podrían haber detonado pero no podían derribar estas puertas, pero cuando las granadas del Covenant detonaron, los escudos y los componentes electrónicos se dañaron. El Jefe cavó a través de estos y sus dedos entraron ene el interior de la puerta; con la esperanza de que hubiera algún daño en los motores y en los escudos de protección, que mantenían las puertas cerradas. El trató de halarse e intentar empujar, para hacer un lado las puertas y separarlas. La deslizó unos pocos centímetros, luego, llegando a un punto muerto. El Jefe tuvo que ajustar la tensión, el equilibrio y la fuerza, para ejercer sobre las puertas, pero estas permanecieron inmóviles en el lugar. El censor de movimiento del Jefe detectó una advertencia, era un movimiento proveniente al otro lado de la puerta. El empuñó su rifle de asalto dentro de la pequeña abertura y apretó del gatillo, gastó sus casquillos y cayeron al suelo. Un aullido se escuchó del otro lado y un rizo de humo salio a la deriva, atravesando la grieta. El Jefe hizo a un lado su rifle, sujetó las puertas, flexionó y tiró; esta vez el metal pesado se movió. Un flash de fuego de plasma golpeó sus escudos, cegándolo, e ignoró esto, cerrando sus ojos y continuó su camino atravesando la puerta. Otro disparo de plasma lo golpeó en el pecho, las puertas se movieron a metro y medio, lo suficientemente bueno para atravesarlas. Giró hacia un lado y dio tiempo para que sus escudos se recargasen. Nada. La alarma de su traje pulsó insistentemente. Sufrió una especie de estrabismo cuando observó varios puntos luminosos, que aparecieron sobre su visión y escaneó el reporte de daños. La temperatura interna de la MJOLNIR era de 60 grados Celsius y el Jefe escuchó el ruido de los micro- compresores en su armadura, tratando de reparar el daño. “Marines” el Jefe gritó, ” ¡Fuego de Cobertura! ”. ” ¡Demonios Jefe, Si!” Locklear contestó. Locklear dejó caer una de sus rodillas y abrió fuego a través de la abertura. Johnson permaneció de pie, disparando por encima de la cabeza del joven Marine. El Jefe reinicio el software del control de su armadura. Nada, su sistema de escudos estaba muerto. Los disparos cesaron. ”Estoy fuera” dijo Locklear. ”Estoy en eso” el Jefe contestó.


52 HALO: PRIMER GOLPE Se apresuró dentro de la habitación y pateó la cabeza del Elite muerto sobre el piso. Su torso había sido destrozado y expuesto; fue abatido cuando intentaba cerrar las puertas de puente. Escaneó la habitación. Era circular, de veinte metros de ancho, con una plataforma elevada en el centro, de unos diez metros y el control holográfico estaba anillado en su superficie. La plataforma central flotaba sobre un agujero en el suelo. Del mismo tenía conductos ópticos y había un trío de Ingenieros, abarrotados de miedo. ”No dispares a los Ingenieros”, advirtió Cortana, ”los necesitamos”. ”Afirmativo”; el Jefe contestó. ”Confirme la orden Locklear”. Hubo una pausa sobre la COM luego Locklear contestó. ”De acuerdo” A lo largo de las paredes circulares, del piso hasta el techo, la nave líder mostró su condición, con una gran variedad de tablas y gráficos, abarrotados con una gran variedad de extraña caligrafía del Covenant . También puso de manifiesto el espacio circundante; y los cinco cruceros restantes; el Jefe capturó una imagen en su visión periférica: un Elite de armadura negra se materializó en una pared, sobre su pantalla, la luz se quebrantaba porque el camuflaje la disolvía. Gritó desafiante hacia el Jefe. El Jefe enlistó su fusil y apretó del gatillo. Salieron tres rondas de la boca del arma y abrió el cerrojo bloqueado. La munición contra el elite se le terminó. Los disparos quemaron el blindaje del Elite y por suerte una ronda penetró y deformó su hombro. La sangre púrpura oscura salpicó la cubierta, pero se encogió de hombros frente a la herida y se mantuvo cerca. Harveson cargó en la habitación y desenfundó su pistola. ”¡Detente!” gritó y quitó el seguro de su arma. El Elite le apuntó con la pistola de plasma y disparó contra el Teniente, pero sus ojos nunca estuvieron frente a el. Harverson maldijo y saltó fuera de la habitación cuando el disparo de plasma se dirigió hacia el. El Jefe alterado por el atascamiento de su rifle. Se hincó para dejar su rifle sobre el piso y tomó una formación para luchar cuerpo a cuerpo. Incluso con su escudo en malas condiciones, oró y confió en que podía tomar a Elite. En ese momento el Elite quitó de su casco y lo dejó caer igual que su pistola de plasma, cayendo sobre la cubierta; se inclinó hacia delante y sus mandíbulas se movieron de forma extraña y en parte el Jefe adivinó que se trataba de una sonrisa. Estuvo mas cerca y una luz de color azul blanco energía le indicaba al Jefe que su vida estaba en sus manos. El Elite le apuntó con su espada de energía y cargó contra el Jefe.


53 ERIC NYLUND

CAPÍTULO OCHO 1802 horas, 22 de Septiembre del 2552 (calendario militar) \ A bordo de la Nave Líder no identificada del Covenant, sistema inexplorado, campo de escombros de Halo. El Jefe Maestro se agachó cuando la hoja de energía le impactó. Reaccionó hacia el Elite y con el mango de su rifle golpeó la parte media del alíen. El Elite se dobló por completo y el Jefe Maestro trajo de nuevo el mango del rifle y golpeó de nuevo al alíen en el cráneo; pero el Elite rodó retrocediendo. Hubo un efecto desenfocado del movimiento, cuando la espada de energía azotó e impactó en seco, dividiendo el rifle de asalto en dos.

Las dos mitades del MA5B quedaron a la deriva sobre la cubierta.

Las hojas filosas del ardiente color blanco de la espada de energía, por poco le da al Jefe, la temperatura interna de la MJOLNIR se disparó. No podría esquivarlo a este rango, corría un gran riesgo, así que el Jefe Maestro hizo hasta la última cosa mientras que la criatura esperaba. Se acercó lo más que podía y sujetó sus muñecas.

Las bandas de músculo sobre los brazos del Elite eran como duro hierro y luchó éste para liberarse del agarre del Jefe. El Jefe le desvió la espada de la mano y la apartó lejanamente; pero éste observó la mayoría de su fuerza, el Jefe tuvo que debilitar su agarre sobre la otra mano del Elite. La espada de energía se encaminó peligrosamente hacia la cabeza del Jefe. Y pasó por una fracción de centímetros, dejando una leve estática a través de su HUD.

La espada de energía tenía la forma de un triángulo de color blanco ardiente y hecho de plasma; que contenía electromagnetismo que emanaba desde su empuñadura. El Jefe había visto este tipo de armas. Rebañadoras de armaduras en batalla, ODSTs partidos por la mitad y abrían heridas sobre la armadura de Titanio-A. Peor aún, este Elite era fuerte, astuto y estaba bien entrenado; y no tuvo que esperar días peleando sin parar en Halo. El Jefe sitió cada herida, cada tirón de músculo y la rigidez de los tendones en su cuerpo.

Harverson y Polaski se movieron hacia el interior del puente, sus pistolas estaban listas, pero ninguno de ellos tenía una clara línea de fuego.

"Muévete Jefe", gritó Harverson. "Maldita sea, no podemos Disparar"

Es más fácil decirlo que hacerlo. Si lo soltaba, el Elite lo podría cortar en dos.

El alíen se defendió por un momento, luego de resistirse; volvió a luchar, a la derecha del camino del Jefe, avanzaban sus compañeros de equipo. El Elite giró en cierto ángulo, para que el arco de energía de la espada azotara contra Harverson y Polaski. Harverson gritó y cayó al suelo, cuando la espada de energía rebanó su pistola y atravesó su pecho. Polaski maldijo y disparó un solo tiro. Pero fue desviado por el escudo del Elite. El alíen dio un vistazo hacia la fuente del disparo, e hizo un extraño gruñido; hablando en su lengua.

"Saca al Teniente de aquí", gritó el Jefe Maestro.


54 HALO: PRIMER GOLPE Él levantó su rodilla dirigiéndola hacia su pecho, dándole un golpe directo. Su golpe impactó la coraza del Elite. El escudo del alíen parpadeó y luego desapareció. Su coraza se agrietó como porcelana, por la fuerza del golpe. El alíen se hechó hacia atrás, arrastrando al jefe consigo. Hasta tosió sangre púrpura algo oscura, que John divisó sobre su HUD, oscureciendo su visión. Sus pies golpearon algo sobre el suelo; el casco del alíen había caído y perdió su equilibrio. En conjunto, estrellándose sobre el piso. El Jefe Maestro mantuvo bajo su control, el arma espada del Elite; y el alíen alzó la otra mano, sin embargo, el elite logró zafarse y tomó una pistola de plasma del suelo. La boca del arma fue cargada hasta llevarla a un color verde. El Jefe rodó hacia su derecha cuando la pistola se descargó. Un perno e plasma se arqueó, atravesando los compartimientos y salpicando restos detrás del jefe. Los instrumentos parpadearon, luego sacaron chispas cuando el perno de energía derritió sus sistemas. Antes de que su visión se oscureciera, sin embargo, el Jefe Maestro vio a uno de los cruceros Covenant abrir fuego. Una lanza de plasma caminó y se abrió paso a través del espacio, dirigiéndose hacia la nave líder.

El Jefe y el Elite lucharon, levantándose desde sus pies . El Jefe bateó la pistola de plasma hacia un lado y se estrepitó atravesando la sala de control. El Elite abrió la boca y mordió al Jefe. Estaba enojado o tenía pánico… y sintió que el Jefe se hacía cada vez más fuerte. Perdió el agarre sobre el alíen.

Hubo un movimiento detrás del Elite; el sargento Johnson y Locklear todavía luchaban para abrir la escotilla y que dejara de ser una grieta.

"Sargento, prepárese para abrir fuego".

"Listo, Jefe Maestro". El sargento gritó del otro lado de la escotilla.

El jefe reforzó su agarre sobre el arma espada del Elite, empujó su antebrazo hacia la garganta y este se movió hacia atrás, traspasando el puente. Azotó a la criatura sobre la abertura parcial de la escotilla. La espada de energía cortó dentro de la armadura del Jefe Maestro, un punto de ebullición atravesó la aleación que protegía su antebrazo.

"¡Sargento, ahora! ¡Fuego!".

Los disparos del arma de fuego detonaron desde la escotilla, curiosamente en la espalda del Elite. El alíen se contorsionó y gruñó, pero no soltó al Jefe Maestro. El guerrero alienígena clavó profundamente la espada de energía, cortando a través de la capa cristalina de la armadura MJOLNIR. El gel hidrostático salió de la herida…mezclándose con la sangre del Jefe.

Un agujero de bala apareció, atravesando el blindado pecho roto del Elite, dejando trozos de aquella armadura y carne desgarrada sobre el Jefe. El Jefe Maestro golpeó al Elite en la pared y el panel de control detrás de él brilló; y la criatura retrocedió tambaleando. El alíen perdió equilibrio y el Jefe finalmente tuvo ventaja. Volteó al Elite hacia atrás y martilló su brazo sobre la pared. El alíen sonó como un objeto metálico, y el Elite dejó caer su espada de energía. La espada comenzó a desaparecer en la oscuridad, cuando al faltar los seguros de seguridad, permanentemente se desactivó el arma.

El Jefe forzó al alienígena a retroceder, paso a paso, la cubierta estaba resbaladiza por la sangre. Finalmente hizo girar al Elite hacia la derecha y lanzó un poderoso ataque con las manos abiertas sobre el pecho herido del alíen. El Elite aulló de dolor y se retorció hacia atrás, atravesó la escotilla abierta de una vaina de escape.


55 ERIC NYLUND

"Sal de ésta nave". El Jefe le dijo

Él golpeó un interruptor y la escotilla se cerró de golpe. Hubo un sonido agudo y luego un metálico Bang cuando se desbloqueó la succión. La vaina salió fuera del casco. El Jefe exhaló. El sudor goteaba en sus ojos, momentáneamente nublando su visión.

"Buen trabajo, Sargento, Locklear" Él pausó, su hombro estaba quemado. Trató de moverlo, pero estaba rígido y no respondía. La nave se sacudió.

"¡Impactos de plasma sobre la cubierta a estribor!" Cortana llamó.

"Los escudos bajaron a un sesenta y siete por ciento," ella pausó y luego agregó.

"Las propiedades radiactivas son asombrosas. Jefe necesitas desactivar la navegación, para que yo pueda maniobrarla".

Harverson y Polaski se dirigieron hacia el Jefe. Harverson tocó su pecho y gritó de dolor por la herida que le hizo la espada. Polaski puso su mano sobre el hombre del Jefe Maestro.

"Esto es muy malo," ella susurró.

"Déjame traer el botiquín de primeros auxilios del Pélican y…."

El Jefe se encogió de hombros cuando ella le había tocado.

"Es Tarde". El vio su expresión de consternación, que se fundía en un… ¿Qué? ¿Miedo? ¿Confusión.?

"Cortana, muéstrame lo que tengo que hacer" el jefe dijo e hizo su caminó hacia la plataforma elevada central del puente.

"Polaski, tú y Harverson traten de abrir la otra escotilla".

"Vale, Vale" Polaski murmuró. Su voz era firme.

Ella y Harverson fueron a la escotilla para hacer el trabajo. El jefe maestro echó un vistazo al control de superficies. Cuando su mano estaba sobre los controles, éstos rodaron y aquello se convirtió en una web de tres dimensiones, con la caligrafía distintiva del Covenant.

"¿Dónde?" él preguntó.

"Mueve tu mano hacia la derecha a medio metro," dijo Cortana,


56 HALO: PRIMER GOLPE

"Súbela a veinte centímetros. Ése control, no, hacia la izquierda," suspiró ella.

"Ése, púlsalo tres veces ".

Tenues luces trazaron la superficie, cuando el jefe las tocó; cuando el rojo y el naranja se unieron finalmente, dando lugar a un azul brillante.

"Funcionó," dijo Cortana.

"Los controles NAV están en línea. Finalmente puedo mover esta cosa. ¡Sujétense!". La nave se movió hacia babor. Se encendió una pantalla que todavía funcionaba, cuatro cruceros Covenant más, los siguieron y dispararon. La nave líder aceleró, pero los torpedos de plasma arquearon y los siguieron.

"Esto no es bueno", Cortana dijo "No puedo superar nuestra inercia en esta bañera, van a impactarnos… a menos que pueda obtener el Slipspace (desliz-espacio)".

Un rítmico trinar pulsó desde una de las pantallas. Parpadeando en rojo.

"Oh, No" dijo Cortana.

Uno de los torpedos impactó. Manchas de fuego rojo aparecieron a través de las pantallas.

"Oh, no, ¿qué?". Demandó Harverson.

"El generador del Slipspace de la nave está inerte." Cortana contestó.

"Los controles NAV están desactivados, fue un truco. Debió ser la IA del Covenant la que me trajo aquí, mientras que la unidad ha sido físicamente desasociada por el reactor. Puedo maniobrar todo lo que quiera, darles órdenes al generador del Slipspace, pero sin el sistema de alimentación, esto no va a ir a ninguna parte". Terminó Cortana.

"¿El Covenant tiene una IA?" murmuró Harverson, planteando una ceja.

"Sube las coordenadas del acoplamiento de energía," dijo el jefe maestro. "Me encargaré de ello".

Dos más de los torpedos de plasma impactaron atravesando el escudo.

"Los escudos de energía se colapsaron." Cortana dijo. "¡Sujétense!".


57 ERIC NYLUND El último disparo chocó con la nave líder. El casco se calentó, hirvió y el plasma atravesó varias capas del blindaje.La Nave retumb, cuando plumas de vapor salieron del metal súper calentado en forma de gases.

"Otro golpe como éste y destruirá el casco", dijo Cortana. "Trasladando ésta tina hacía el flanco, a toda velocidad".

"El acoplamiento de energía en coordenadas, Cortana", el Jefe Maestro insistió.

Apareció una ruta sobre la pantalla de su HUD. Los cuartos de ingeniería están a 20 pisos por debajo del puente.

"Aquello, no nos ayudará en absoluto", le dijo Cortana. "Hay cazadores Elites y tienes que liquidar a los equipos que esperan por ti. Y aunque consiguieras eliminarlos, no hay forma de reparar el acoplamiento de energía a tiempo. Nosotros no tenemos las herramientas ni la experiencia necesaria".

El Jefe Maestro observó los alrededores del puente. Tenía que haber un camino. Siempre había un camino; Se inclinó sobre el borde de la plataforma central y sujetó a uno de los ingenieros Covenant que permanecían abajo. Lo arrastró hacia arriba por sobre su saco flotador, la criatura se retorció y chilló.

"Quizás no tengamos la experiencia", dijo el jefe y sacudió la Ingeniero.

"Pero esta cosa lo hará. ¿Puedes comunicarse con él? ¿Decirle lo que necesitamos?" Hubo una pausa. Entonces Cortana respondió: "Hay una suite amplio de comunicaciones léxicas en el Covenant". "Sólo dile que necesito arreglar algo." el jefe mencionó. "Muy bien, jefe", dijo Cortana. Un sonido agudo se emitió desde los altavoces del puente. Y los seis ojos del Ingeniero se dilataron. Dejó de retorcerse y sujetó al Jefe Maestro con sus tentáculos. "Dice" "Bien" y "de prisa ", le dijo Cortana. "Todos los demás permanezcan aquí", dijo el Jefe. "Si tu insistes," murmuró Haverson, con su rostro pálido. Goteado sangre de la herida sobre su pecho. El Master Chief observó a Johnson y a Locklear. "No dejen que el Covenant tome el puente. " "No hay problema, jefe", dijo el sargento Johnson. Quien detuvo una patada sobre los dientes de un Elite muerto y luego, le dio una bofetada con el clip de su MA5B. Él extrajo el cargador del arma, alimentando con una ronda y la introdujo en la cámara y se llevó el arma al hombro.

"Esos m4lditos del Covenant van a bailar algo de tango conmigo, antes de que pongan un pie sobre esta sala". Mencionó el sargento Johnson.


58 HALO: PRIMER GOLPE En la pantalla dos de los cruceros del Covenant abrieron fuego otra vez. El Jefe vio cuando el plasma avanzaba hacia ellos, el fuego se esparció a través del oscuro espacio.

"Cortana, dame algo de tiempo," dijo el jefe.

"Voy a hacer lo que pueda, Jefe", le dijo Cortana. "Pero tienes que actuar rápido. Me estoy quedando sin opciones ". Cortana estaba molesta. Ella tuvo que dejar ir a la IA del Covenant; porque esta otra presencia en el sistema, sin duda, le había hecho caer en su truco. Ella había caído directamente, por el simple hecho de bloquear los sistemas NAV (navegación). Nunca realizó una verificación exhaustiva de los sistemas del buque. En el supuesto de que no sólo había sido un punto de sabotaje. Fue un error que nunca habría hecho si hubiera operando a máxima capacidad. Ella comprobó cada sistema la nave líder. Que luego, ella bloqueó con sus propias medidas de seguridad. Cortana disipó sus sentimientos de ira y de culpa y se concentró en mantener la nave en una sola pieza y al Jefe Maestro vivo. No…considerar sus emociones y mantenerse activa. La "intuición" en este aspecto de la inteligencia plena, era demasiada valiosa para desactivarla en una batalla. Ella maniobró la nave líder hacia el gigante de gas, Threshold. El entrante fuego de plasma podría ser desviado por campo el magnético del planeta; ella se atrevió a acercarse lo suficiente. Cortana desvió el poder del campo de escudos, en porciones hacia la popa,distorsionando la burbuja de protección alrededor de la nave. Giró la totalidad de las siete torretas de plasma ubicadas en popa y disparó un par de torpedos de plasma, salvo en la entrada. Las torretas de plasma se supercalentaron incluso provocando flamas, pero se dispersaron en el interior de una nube roja. Sólo a unos pocos metros del punto de disparo, escasearon las llamas y luego se disiparon. Ella vio un subsistema vinculado al control de armas; el acompañamiento de un campo magnético multiplicador. Así era como el Covenant formaba y guiaba sus cargas de plasma.

Actuó centrándose como una lente sofisticada. Algo no andaba bien, sin embargo, ya se había enlistado hacia su dirección y había borrado el software. Cortana juró que cuando capturara a ésta IA de la guerrilla Covenant, ella la borraría línea por línea. Sin entender la forma en cómo la guía de campo magnético trabajaba, las torretas de plasma ya no eran más útiles, simplemente se convirtieron en fuegos artificiales. El enemigo Covenant cargó el plasma, sin embargo, fueron perdidos e incinerados como soles en miniatura; sobrepasaron la nave líder y se esparcieron sobre los escudos reforzados de la popa. Hirvieron en contra de la energía plateada, mientras que los escudos grisáceos se desvanecían. El plasma grabó una porción del casco de la popa, a lo lejos como agua hirviendo y disolviendo la sal. Cortana sintió ligeros golpes sobre el casco, debido a la descompresión atmosférica. Verificó al Jefe. Su señal seguía todavía a bordo; y su biomonitor indicó que se encontraba con vida. "Jefe, ¿Estás ahí todavía? Estoy en las últimas". Hubo una pausa y se llenó de estática la COM y luego, el Jefe Maestro susurró: "Casi". "Ten cuidado. Tu armadura está dañada, ya no puede funcionar, ni tampoco comprometerla bajo alguna atmósfera".

La luz de reconocimiento del jefe parpadeó en confirmación. Cortana sobrecargó los reactores del Covenant y trazó un curso en torno a Threshold. Tenía que alcanzar el exterior de su atmósfera. El calor, la ionización y el campo magnético del planeta podría protegerlos del fuego de plasma. La nave líder giró y se adentró hacia cúmulos de pequeñas y


59 ERIC NYLUND delgadas nubes. Bandas de amonio color blanco e hidrosulfuro de amoniaco color ámbar; era la composición de aquellas nubes. Que creaban insinuados arcoíris, una mancha de color rojopúrpura de fósforo, componían arcos luminosos. Alumbrando e interviniendo en una capa de cristales de hielo de color azul claro. Pero su nave ya no portaba escudos. La fricción calentó el casco a trescientos grados centígrados, cuando Cortana rozó la parte alta del Threshold. Una de las su cámaras puestas en la popa, Cortana observó el rastro que dejaban las naves del Covenant al abrir fuego. Sus cortos disparos siguieron la nave líder, como una manada de aves depredadores. "Vengan y atrápenme", murmuró ella. Ella ajustó el ángulo de ataque del buque líder, con la nariz hacia arriba, mientras que se producía una ligera elevación. Ella se concentró en cimentar el calor hacia la cola de la nave. A raíz del turbulento aire supe caliente que se abría detrás de ellos. "¿Cortana?" pregunta Polaski. "Nos estamos acercando a un borde viable para obtener una salida de órbita. Te estás acercando demasiado al planeta". "Estoy consciente de nuestra trayectoria, Oficial", respondió Cortana por la COM. Lo único que faltaba, era que le dieran lecciones de vuelo. El borde de los punteros del plasma, los sobrepasó. Giró la nave sobre su propio eje, y fue abatida por la atmósfera explosiva. Pero el plasma se desvaneció y no les causó más daños. Detrás de la nave líder estaba desplegado un sendero de cientos de kilómetros de longitud y un ancho de flameante de gas Threshold. Cortana experimentó un momento de triunfo y luego presumió de ello. Había un nuevo problema: la conclusión de que la explosión había alterado su ruta de vuelo. Las ondas de calor y de sobrepresión habían cambiado la atmósfera ... lo suficientemente para hacer que el buque líder cayera a setecientos metros. Mechones de cristales de hielo caían sobre la proa. Ahora muy por debajo. No tenían el suficiente poder para romper o salir de la órbita. Podrían entrar en espiral dentro de la atmósfera y en última instancia, ser aplastados por las fuerzas titánicas gravitacionales de Threshold. El Jefe flotó en el aire y plantó sus pies sobre el "suelo". La gravedad había sido desactivada en el ascensor. Eso hacía atravesar las cubiertas mucho más fácilmente. . . siempre y cuando estuviera dispuesto a saltar y en confiar de que el poder y la energía en esta parte del la nave, no sería restaurada. El Ingeniero sujetó su hombro, tecleando un diminuto panel de control sobre la pared. Las puertas en la parte inferior del elevador se deslizaron lentamente.

Era gracioso de que a la criatura no le importa lo ¿qué? o ¿quién? era John. ¿No conocían realmente las razas enemigas? Quedaba claro que eran inteligentes y podían comunicarse. Tal vez no se preocupaban por los enemigos o aliados. Tal vez todo lo que querían hacer era su trabajo. Había un corredor por delante, cinco metros de ancho, con una cúpula en el techo, pasado un arco al final; un pasillo se abrió en el interior de la siniestra sala del reactor. El ambiente del pasillo se iluminó y el resto se oscureció a lo largo del muro de la sala, sin embargo, los diez metros de altura en espiral del reactor, se iluminaron pulsando en color azul-blanco y se dibujaban sombras en las paredes. El Jefe Maestro ajustó su filtro especial, para contrarrestar el resplandor del reactor. Hizo a un lado las siluetas de unas cajas y otro tipo de maquinaria. También vio una de aquellas sombras en la pared moverse... con las distintas sombras y características se trató de un Grunt del Covenant. Entonces el movimiento se había ido. Una emboscada. Por supuesto.

El Jefe pausó, escuchó y oyó el jadeo de al menos una mitad de una docena de Grunts y luego el


60 HALO: PRIMER GOLPE chillido incómodo que las criaturas emitían cuando se entusiasmaban. Esto fue un alivio para el Jefe Maestro. Si hubiera un Elite aquí, podría haber mantenido mejor la disciplina y silenciado a los Grunts. Sin embargo, el Jefe dudó. Sus escudos se habían ido, su armadura estaba rasgada. Había estado luchando casi sin parar, como nunca, en años. Se vio obligado a admitir que estaba en los límites de su resistencia. Un buen soldado siempre evalúa la situación táctica y ahora, su situación era grave. Un simple y certero disparo de plasma le diera, podría causarle quemaduras de tercer grado a lo largo de su brazo y hombro y incapacitaría, le daría oportunidad a los Grunts de que terminaran con él. El Jefe flexionó su hombro herido y el dolor se esparcía a través de su pecho. Alejó su malestar y se concentró sobre cómo ganar esta lucha. Era irónico que, después de enfrentarse contra los mejores guerreros del Covenant y después de derrotar al Flood, ahora podría ser asesinado por un puñado de Grunts. "Jefe," habló Cortana sobre la COM. "¿Estás ahí todavía? Ya no tengo más opciones ". El Jefe Maestro respondió en un susurro, "Casi". "Ten cuidado. Tu armadura está dañada. Ya no puedes comprometerla en ninguna atmósfera". Su visor parpadeó en señal de respuesta a Cortana y se concentró sobre el problema que tenía en mano. El uso de granadas no era una opción, una de plasma o de fragmentación cerca de aquel reactor, podría hacer inestable la contención del buque. Dejar a un lado el sigilo y burlar a los Grunts. Tal vez podría usar sus granadas después de todo. El Jefe Maestro puso una granada de plasma en el centro del elevador. Tomó las dos granadas de fragmentación restantes y las colocó al lado también. Hurgó a lo largo de las paredes del ascensor y pudo encontrar lo que necesitaba; un metro de fino cable óptico. Jaló y sacó tres metros de ella. El ingeniero hizo un gesto de disgusto e irritación ante esta destrucción. El Jefe enroscó el cable hacia los anillos de sus granadas de fragmentación y al final los vinculó a cada uno, en los puntos de anclaje a solo diez centímetros del suelo. Acuñó las granadas en la ranura de la puerta abierta. La trampa estaba hecha; todo lo que necesitaba ahora era el cebo. Plantó una granada de plasma en el extremo de la pared del ascensor y tiró de ella. Corrió hacia el corredor, rápidamente.

Disponía de cuatro segundos.

La gravedad, todavía estaba activa en esta parte de la nave, se tiró él mismo sobre la cubierta. Las sombras se fusionaron y se esparcieron a lo largo del muro a tan solo dos metros más adelante y se detuvieron a lo largo y en la parte interior de una especie de aparato de primeros auxilios.

…Tres segundos. Un Grunt emitió un sonido y empezó a llorar; un disparo de plasma fue lanzado hacia el centro del pasillo. …Dos segundos. El Jefe Maestro sujetó al Ingeniero de su hombro y presionó a la criatura firmemente hacia el interior donde iniciaba el muro. …Un segundo.


61 ERIC NYLUND El Ingeniero se retorció por un momento, luego, tal vez, detectó de lo que estaba a punto de suceder. Las granadas de plasma detonaron. Un flash de luz intensa alimentó e iluminó el pasillo y más allá de la habitación. El resto de los Grunts salieron llorando y gritando; pernos de plasma y una lluvia de agujas cristalinas de los Needler (Aguijoneadores) llenaron el pasillo, impactando en el interior del elevador. Los Grunts cesaron el fuego. Un Grunt solitario, cautelosamente salió desde la parte trasera de una caja y caminó hacia adelante. Dio un ladrido y nerviosamente aulló, luego de no encontrar resistencia, caminó bajando por el pasillo atravesando el ascensor. Cuatro Grunts más le siguieron y pasaron cerca del Jefe Maestro, quien obviamente estaba escondió detrás de la pared a menos de medio metro de ellos.

Se acercaron al elevador, olfatearon y entraron. Allí estaba el detonador cuando los anillos de las granadas de fragmentación fueron tirados por el cable. El Jefe Maestro cubrió al Ingeniero. Uno de los Grunts chilló y entró en pánico. Todos los Grunts dieron la vuelta y corrieron. Estruendos y truenos envolvieron el ascensor. Trozos de carne y de metal se dispersaron a lo largo del corredor. Un Needler patinó a lo lejos, a un metro de distancia aproximadamente. Estaba roto, sus pernos de energía de plasma quedaron inutilizables. El Jefe lo tomó; cuando otro perno de plasma pasó disparado por encima de su cabeza. Tomó cobertura. E intentó activar el arma. No tuvo suerte. El arma estaba muerta.

El Ingeniero movió un tentáculo alrededor del arma y lo alejó de las manos de John. Estaba roto de su superficie y desquebrajada de la abertura de incorporación. La punta de uno de sus tentáculos se dividió en el interior de la fina aguja del Needler y examinó el mecanismo del funcionamiento. Un momento después re-ensambló el arma y se la volvió a dar al Jefe Maestro. El Needler zumbó con energía y las agujas cristalinas del arma de fuego brillaron en un color púrpura claro.

"Gracias", el Jefe susurró.

El ingeniero respondió con un peculiar sonido.

El Jefe Maestro rodeó los límites de la abrazadera. Y esperó, tenía el Needler perfectamente sostenido en su mano. Tenía todo el tiempo del mundo, se dijo así mismo. No necesitaba apresurarse. Dejar que el enemigo vaya hacia ti. Un Grunt palpó su nariz sobre una caja, intentando de olfatear a su enemigo; disparó un tiro a ciegas sobre el corredor y éste desapareció. El Jefe permanecía donde estaba, planteó su Needler y abrió fuego. Una serie de fragmentos de cristal se propulsaron por el pasillo y se incrustaron en el Grunt. Cayó hacia atrás y los fragmentos de las agujas detonaron. El Jefe Maestro esperó y escuchó. No había nada salvo el sonido del reactor. Se trasladó hacia la parte baja del corredor, mantenía el arma enlistada y cuando despejaba el cuarto. Fue cuidadoso en observar el débil movimiento del aire, que podría alertarle de la presencia de los Elites con camuflaje.

Nada.

El Ingeniero flotó detrás de él y luego aceleró cuando atravesó el acoplamiento de energía. Silbó y se movió rápidamente cuando manipuló una pequeña pieza, un bloque de cristal óptico y algunos circuitos internos.

"Cortana" el Jefe dijo.


62 HALO: PRIMER GOLPE "Estoy en el acoplamiento. El Ingeniero parece saber lo que estรก pasando. En un momento tendrรกs el poder suficiente para el generador Slpspace."

"Es demasiado tarde", Cortana le contestรณ al Jefe.


63 ERIC NYLUND

CAPÍTULO NUEVE 1827 horas, 22 de septiembre del 2552 (Calendario Militar) A bordo de la nave líder no identificada del Covenant, Sistema inexplorado, campo de escombros de Halo. La nave líder se hundió hacía la atmósfera del Threshold. Cortana no pudo mantener la altitud de la nave. Se tambaleó y golpeó las nubes, atravesándolas, rodando lentamente del puerto sobre su eje central. Sin escudos, el casco de la nave líder continuó calentándose a unos diecisiete mil grados centígrados. La nariz brilló a un color rojo oscuro, el cual se esparció hacia el interior a lo largo de media sección, convirtiéndose en un ámbar y se convirtió en una pluma ardiente de color blanco en la cola de la nave. Conductos y antenas se derritieron, separándose y dejaron un rastro de aquel metal fundido hacia un explosivo despertar. Estruendos, agitaciones y golpes ondearon a lo largo de la estructura, cuando la sobre-presurización azotó la proa. La fricción proveniente de la densa atmósfera del planeta, podría destruir la nave en cuestión de segundos.

"Cortana", dijo el Jefe Maestro.

"He llegado a la estación de acoplamiento. El Ingeniero parece saber lo que está ocurriendo. En un momento tendrás la energía suficiente para el generador de Slipspace (Desliz-espacio)."

"Es demasiado tarde", le dijo Cortana.

"Ahora estamos a muy baja altura para escapar de la atracción gravitatoria de Threshold. Incluso a máximo potencia no podremos romper nuestra órbita. Y tampoco podemos entrar al túnel del Slipspace,".

El fuego entrante del Covenant los había forzado a profundizar más hacia el interior de la atmósfera. Ella había empujado su trayectoria hacia el borde, de lo que había sido un lugar seguro; era eso o ser devorados por el fuego de plasma. Pero ella los había salvado de la muerte... sólo para retrasar su suerte por algunos escasos minutos. Re-calculó los números, la fuerza, la velocidad y la atracción gravitacional. Incluso si ella sobrecargara los reactores de fusión a niveles críticos, ellos todavía estarían atrapados en una espiral descendente por siempre. Los números no mienten. El Ingeniero del Jefe Maestro debió haber reparado el poder de acoplamiento, ya que el generador del Slipspace era funcional de nuevo; por todo lo bien que ellos lo habían hecho. Para entrar al Slipspace una nave tenía que estar muy lejos de los fuertes campos gravitacionales. La gravedad distorsionó el modelo de los patrones cuánticos, mientras que Cortana tuvo que calcular una ruta. La tecnología del Slipspace del Covenant era demostrablemente superior, pero ella no dudó de que el enemigo hubiera intentado un Slipspace para entrar y estar cerca de este planeta. Cortana jugó con la idea de intentar cualquier cosa; con el pulso de los generadores del Slipspace, tal vez ella tendría suerte de un cuatrillón a uno, de un disparar y localizar el vector correcto, atravesando los millones de filamentos deformados por la gravedad. Ella rechazó la posibilidad; en su actual velocidad e intentar maniobrar la nave, de cualquier manera los enviaría a un caótico desplome de la cual nunca se recuperarían.

"Intenta algo", el Jefe le dijo a ella con asombrosa calma.


64 HALO: PRIMER GOLPE "Intenta lo que sea".

Cortana suspiró. "Entendido, Jefe."

Ella arrancó los generadores Slipspace del Covenant; el software fluía a través de su conciencia. Los generadores Slipspace Shaw-Fujikawa de la UNSC hacían un agujero en el espacio normal por fuerza bruta. Pero la tecnología del Covenant utiliza un enfoque diferente. Los censores estaban en línea y Cortana podía actualmente "ver" la red entrelazada de los filamentos cuánticos que rodeaban la nave líder.

"Increíble", ella susurró.

El Covenant podía elegir un camino a través de las dimensiones subatómicas; un suave empuje de sus generadores, ampliaba los campos lo suficiente para permitir a sus naves atravesar sin problemas, hacia el espacio alterno con un mínimo de energía. Sus resoluciones de la realidad espacio-tiempo son infinitamente más poderosas que la tecnología humana. Era como si ella hubiera estado ciega antes, nunca había visto el universo a su alrededor. Era hermoso. Esto explica la forma en que el Covenant puede hacer saltos con tal precisión. Podrían, literalmente, hacer un salto con un margen de error no más grande que el diámetro de un átomo.

"Estado, ¿Cortana?" preguntó el Jefe Maestro.

"En línea", dijo ella algo molesta por la distracción.

En esta resolución Cortana pudo descifrar cada ruptura en el espacio causada por la gravedad de Threshold, los otros planetas en este sistema solar, el sol, e incluso la deformación del espacio causada por la masa de esta nave. ¿Podría ella compensar aquellas distorsiones?

Los censores de presión detectaron rupturas sobre el casco y en diecisiete cubiertas exteriores. Cortana ignoró los hechos. Cerró y apagó todos los sistemas periféricos y se concentró en la tarea en curso. Era su única forma de salir de este lío: Ellos tenían que conseguir salir fuera de éste sistema o a través de ella. Se concentró en las fluctuaciones del espacio fluctuante. Generó algoritmos matemáticos para anticiparse y facilitar las distorsiones gravitacionales. Repentinamente aumentó los matrices de energía de los reactores del generador Slipspace. Una vía se partió directamente ante ellos y se convirtió en un agujero de gusano gravitacional, giratorio e iluminoso. La atmósfera del Threshold se dilató y saltó a través del agujero; absorbido por el vacío de la otra dimensión.

Cortana dedicó todo su tiempo en monitorear el espacio alrededor del buque y se arriesgaba microscópicamente en maniobrar correctamente hacia el camino fluctuante. Chispas bailaron a lo largo de la longitud del casco cuando la nariz de la nave líder partió hacia el espacio normal. Facilitó la entrada del resto de la nave, rodeándola por tormentas que giraban y de los rayos en forma de lanzas. Ella activó sus sensores: La temperatura del casco bajó rápidamente y se registró una serie de descompresiones explosivas sobre las cubiertas dañadas.

Cortana surgió desde su capullo de concentración e inmediatamente sintió la presencia electrónica de alguien, cerca de ella, monitoreando sus cálculos acerca del Slipspace. Estaba prácticamente encima de ella.


65 ERIC NYLUND "¡¡¡Herejía!!!" Protestó y luego se retiró...después desapareció.

Cortana tecleó un sistema de verificación a lo largo de cada circuito en la nave, con la esperanza de realizar el seguimiento de la IA del Covenant. No tuvo suerte.

"Pequeño bastardo", ella emitió en todo el sistema. "Ven aquí".

¿Había visto lo que ella había hecho? ¿Había entendido lo que había logrado? Y, si ese fuera el caso, ¿Por qué declararlo como una"herejía"?. Es cierto, que el manipular ochenta y ocho aleatorias variables de las once dimensiones espacio-tiempo no era un juego de niños... pero era posible que la otra IA podría ser capaz de seguir sus cálculos.

Tal vez no. Los Covenant eran imitativos, no innovadores; al menos, eso era toda la inteligencia reunida y recolectada por la ONI, (Organización Naval de Inteligencia) de las razas alienígenas que fueron reportadas. Ella había pensado en ésta exageración, era una propaganda para reforzar la moral humana. Ahora, ella no estaba tan segura. Porque si el Covenant realmente entendía el alcance de su propia magnificencia tecnológica, no sólo podrían saltar un Slipspace y llevarse la atmósfera del planeta, sino que saltar a hacia la atmósfera de un planeta también. Podrían simplemente evadir las defensas orbitales de REACH.

¿La IA Covenant llamó a esto herejía? Absurdo. Tal vez los humanos podrían eventualmente pensar como el Covenant, dándoles el suficiente acceso a las tecnologías enemigas. Cortana hizo que los humanos tuvieran una oportunidad de ganar esta guerra. Todo lo que necesitaban era algo de tiempo.

"¿Cortana? Estado, por favor", dijo el Jefe Maestro.

"En línea", informó Cortana.

El Jefe sitió las descompresivas explosiones retumbar a través de la cubierta, truenos que de repente se silenciaban cuando la atmósfera se ventiló. Esperó escuchar una explosión en la sala de máquinas, o por el plasma que le rodeaba. Escaneó la sala de máquinas, por cualquier signo de Grunts o Elites y luego exhaló, empezó adentrarse hacia la cara de la muerte por tiempo innumerable. Él siempre ha tenido un aire de mala muerte. John no quería ser un fatalista, simplemente era realista. No le daba la bienvenida al final; él lo sabía, sin embargo, había hecho todo lo mejor posible, luchado y ganado tantas veces por su equipo, por la armada y por la raza humana. . . haciendo momentos como estos, tolerables. Ellos tenían, irónicamente, el tiempo más pacífico en sus vidas.

"Cortana, estado, por favor", él preguntó de nuevo.

Hubo una pausa en la COM y luego, Cortana habló.

"Estamos a salvo. En el Slipspace. Hacía un lugar desconocido". Ella suspiró y su voz sonaba teñida con cansancio.

"Estamos ya muy lejos de Halo, Threshold y la flota Covenant. Si esta chatarra se mantiene unida un poco más, quiero poner cierta distancia entre ellos y nosotros".


66 HALO: PRIMER GOLPE

El Jefe respondió: "Buen trabajo, Cortana. Muy bien." Se movió hacia el ascensor.

"Ahora tenemos una decisión difícil que hacer."

Pausó y giró hacia el Ingeniero Covenant. La criatura se alejó del reparado poder de acoplamiento y procedió ir hacia un dañado y medio derretido grupo electrónico que había sido golpeado con fuego plasma. Estaba enfadado, eliminó la cubierta y analizó los nudos de cables ópticos. El Jefe lo dejó a solas. No era una amenaza para él o ni para su equipo. De hecho, él y los otros como él podría ser la clave para la reparación de esta embarcación y continuar su supervivencia. Continuó hacia el centro del elevador, pasando a través de los cuerpos de los Grunts en el pasillo. Los pateó con el pie para asegurarse que estuvieran muertos y luego se encontró dos pistolas de plasma y un Needler. Entró al elevador, empujándose fuera de la cubierta y flotó al alzándose en la gravedad cero. El Jefe mantuvo sus ojos y oídos fuertemente atentos para cualquier indicio de alguna amenaza cuando se trasladaba a través de los corredores hacia el puente. Todo estaba tranquilo y quieto.

La puerta del puente se abrió, él pausó y vio a la Oficial Polaski supervisando a un Ingeniero Covenant, mientras que removía una pieza fundida de cristal polarizado, ante sus seis ojos, luego, recogió un intachable panel cristalino tirado en el piso y lo insertó dentro de la pared.

Polaski sacudió sus manos de grasa y saludó al Jefe, todavía con humo azul llena aún el puente, pero el Jefe notó que la mayoría de los paneles de visualización estaban activos otra vez. Cerca de allí, el Sargento Johnson atendía las heridas del teniente Haverson y Locklear permanecía en guardia. Los ojos del joven Marine nunca se apartaron del Ingeniero y sus dedos persistían cerca y algo inquietos, aunque no totalmente sobre el gatillo de la MA5B.

El Ingeniero regresó flotando, giró sobre su propio eje y observó primero a Polaski y luego al Jefe. Una ráfaga de estática se emitió desde los altavoces del puente y el Ingeniero Covenant los observaba a ambos. Tecleó el control y las enormes puertas del puente se cerraron.El Ingeniero pasó un tentáculo sobre los controles. Luego parpadearon en azul y en seguida se atenuaron.

"Bloquéalas", le dijo Polaski. "La cosa fea sabe esas cosas."

Tres silbatos ultrasónicos llenaron el aire. El Ingeniero Covenant que acababa de reparar la puerta del puente escuchó con atención y sus ojos miraron intensamente hacia adelante. En respuesta chilló y luego flotó hacia el Jefe Maestro, tratando de maniobra detrás de él.

"¿Qué está haciendo?" el Jefe Maestro preguntó, viendo cara a cara a la criatura.

El Ingeniero gruñó en molestia y trató de nuevo moverse a su alrededor. El Jefe Maestro no se lo permitió. Mientras John vio que no había visto ninguna hostilidad por parte de las criaturas, aún seguían siendo parte del Covenant. Habiendo uno sobre su espalda, gruñó en contra de su instinto.

"Les he dicho que repare los escudos de tu armadura ", dijo Cortana.


67 ERIC NYLUND

"Permítele".

El Jefe Maestro permitió al pequeño alíen pasar. Sintió que, el panel de acceso del generador de sus escudos, la cubierta fue removida de su espalda. Normalmente le tomaba a su equipo pasar por tres pasos para remover los sellos de seguridad y llegar a la fuente de energía radiactiva. El Jefe sospechó interesadamente. A él no le agradaba esto, pero Cortana tuvo siempre el conocimiento de lo que ella estaba haciendo. Locklear observó esto y corrió una mano sobre su rasurada cabeza. Él permanecía en el centro de la plataforma y se dirigió hacia el otro Ingeniero Covenant, cuando éste reparaba una de las pantallas incineradas hacia la salida de babor en la sala. Mantuvo su MA5B perezosamente, pero todavía apuntaba en dirección al alíen.

"No me importa lo que Cortana diga ", le dijo Locklear al Jefe,

"No confío en ellos".

El Ingeniero cercano a Locklear flotó hacia los controles holográficos del puente y pasó un tentáculo sobre una serie de puntos en relieve. Las pantallas parpadearon y mostraron a tres cruceros Covenant acercándose rápidamente. La adrenalina prosperó a través de la sangre del Jefe Maestro.

"Rápido Cortana; toma acción evasiva. "

"Relájese, Jefe", dijo Locklear.

Quien ondeaba su mano sobre un control holográfico; las imágenes en la pantalla se congelaron.

"Solo son repeticiones".

Regresó y examinó los pernos de plasma suspendidos, justo cuando fueron impactados sobre los escudos de la nave líder.

"Hombre", Locklear susurró. "Desearía que nuestros botes fueran como éstos".

"Tal vez pronto tengamos exactamente eso, Marine," el Teniente Haverson mencionó. Quien permanecía de pie y adolorido, luego se trasladó hacia una pantalla que mostraba las tormentas en la parte superior de la atmósfera de Threshold. "Haz correr esto, Cabo".

Locklear tecleó uno de los controles. Una línea de luces de color azul brillante apareció en la pantalla y la nariz de la nave líder apareció a la vista. La línea azul rasgó un agujero en el espacio y el buque saltó a través. Las nubes de Threshold desaparecieron, sólo había oscuridad en la pantalla. Haverson regresó atrás un mechón de su cabello rojo que había caído sobre su rostro.


68 HALO: PRIMER GOLPE

"Cortana", él preguntó, "¿Algún, humano o Covenant, había una vez realizado un salto Slipspace dentro de la atmósfera?"

"No, teniente. Normalmente los fuertes campos gravitacionales podría distorsionar y colapsar el horizonte en el caso de los generadores Shaw-Fujikawa. Y con los matrices Slipspace del Covenant también, sin embargo, yo he incrementado mucho el aumento de la resolución. Tuve la oportunidad de compensarlo".

"Asombroso", susurró.

"Maldita suerte", murmuró Polaski. Ella tiró el borde de su gorra.

"Funcionó", el Jefe Maestro les dijo. "Por ahora, eso es todo lo que importa. " Encarando a su equipo, trató de ignorar los movimientos del Ingeniero Covenant adjunto a su espalda.

"Tenemos que planificar nuestro siguiente movimiento. " mencionó el Jefe.

"Siento no estar de acuerdo, Jefe", dijo el Teniente Haverson.

"El simple hecho de que la maniobra de Cortana funcionara es la única cosa que importa por ahora".

El Jefe miró al teniente y no dijo nada. Haverson mantuvo levantadas sus manos. "Reconozco que tengas el mando táctico, Jefe. Conozco tu autoridad como el apoyo tenaz de la Sección Tres de la ONI. No conseguirás ningún argumento de mí sobre ese punto, pero me doy por vencido a tu misión original, que ha sido sustituida por el descubrimiento tecnológico en esta nave. Hay que descartar la misión y regresar a la Tierra".

"¿Cuál otra misión?" preguntó Locklear, con voz sospechosa. Haverson se encogió de hombros.

"No veo ninguna razón para mantener esta información clasificada en este momento. Díselo, Jefe".

El Jefe Maestro no le agradó cómo Haverson "se adhirió" a su mando táctico aún ordenándole a revelar el material altamente clasificado.

"Cortana", dijo el Jefe. "¿El puente está asegurado de espías?"

"Un momento", dijo Cortana.


69 ERIC NYLUND Luces rojas pulsaron alrededor del perímetro de la habitación. "Lo está ahora. Adelante, Jefe".

"Mi equipo y yo-" el Jefe Maestro comenzó.

Dudó cuando los pensamientos de sus compañeros Spartans caídos lo detuvieron fríamente. Por lo que sabía todos ellos estaban muertos. Empujó eso, regresándolo a su mente, sin embargo, él continuó.

"Nuestra misión era capturar una nave Covenant, infiltrándonos en el espacio aéreo controlado por el Covenant y capturar a uno de sus líderes. El Mando esperaba que pudiera utilizar esta fuerza para forzar a cesar el fuego Covenant y tener negociaciones. "

Nadie dijo una palabra.

Finalmente, Locklear rió y sus ojos se movieron a un lado.

"Típica misión Naval suicida ".

"No", respondió el Jefe Maestro.

"Iba a ser un gran golpe, pero tenemos una oportunidad. Tenemos una gran oportunidad, ahora que tenemos este barco de mi3rd4. "

"Disculpe, Jefe Maestro," dijo Polaski. Ella removió su gorra y la sostuvo en sus manos. "¿No estará sugiriendo que va a continuar esa operación a medias, cierto? Apenas nosotros sobrevivimos cuatro días en ese infierno. Fue un milagro que nos alejáramos de Reach y sobrevivir al Covenant en Halo... sin mencionar al Flood".

"Tengo el deber de completar mi misión", les dijo el Jefe Maestro.

"Lo haré con o sin su ayuda. Hay más en juego que en nuestra disconformidad, incluso más que nuestras propias vidas. "

"No somos Spartans", dijo Haverson. "No estamos capacitados para esa clase de misión".

Eso era cierto. Ellos no eran Spartans. El equipo de John nunca se daría por vencido. Pero como él había explorado sus rostros cansados, había que reconocer que ellos no estaban preparados para esta misión. El sargento Johnson dio un paso adelante y dijo:

"¿Si todavía quieres ir? yo iré detrás de ti, Jefe".


70 HALO: PRIMER GOLPE

John asintió, pero vio el agotamiento, incluso en los oscuros ojos del sargento. Hay límites para cualquier soldado, incluso para los Rudos Marines como Johnson, más de lo que podría soportar. Y tanto como para que no quisiera admitirlo, sus órdenes originales, dadas sólo hace una semana, sintió como si le hubiera sido expedido una vida en el pasado. Incluso John consideró la tentación de detenerse y reagruparse antes de continuar.

"¿Qué hay en ésta nave?" dijo Haverson,

"Puede salvar a la raza humana. ¿Y si ese no era el objetivo de tu misión? Regresemos a la Tierra y dejemos que el Almirante decida. Nadie duda de tu decisión de aclarar las órdenes dado a las circunstancias".

Haverson pausó, luego añadió, "…y la caída de todo tu equipo".

La expresión de Haverson fue cuidadosamente neutral, pero el Jefe todavía se estancaba más en la mención de su equipo y en el intento de manipularle. Recordó sus órdenes, enviando a Fred, Kelly y a los otros a la superficie de Reach, pensando que él, Linda y James iban hacia la "difícil" misión.

"Escuche Teniente", dijo Locklear.

"Entreguemos un poco de algo a los cabezas de huevo R y D y tal vez compramos algún permiso para bajar a tierra. Yo voto por ese plan." Mencionó Locklear, saludando a Haverson. "¡¡Demonios, sí!!"

"Esto no es democracia", dijo el Jefe Maestro, su voz a la vez en calma y algo peligrosa. Locklear se movió ligeramente pero no retrocedió.

"Sí, tal vez no lo es," dijo, "pero la última vez lo comprobé, tomé las órdenes del verdadero Cuerpo de Marines no de alguien que los anda presumiendo (refiriéndose a la actitud del Mayor Silva). Señor. "

El sargento frunció el ceño hacia el ODST y se movió hacia su lado.

"Es mejor permanecer juntos, Marine", él gritó, "… o el Jefe 117 se enojará y le pateará su c&lo. Y estará rogándole una dulce, dulce misericordia... en comparación con lo que yo le voy a hacer a usted". Terminó el sargento Johnson.

Locklear contempló las palabras del sargento y el Jefe Maestro quedó en silencio. Locklear miró a Polaski y luego Haverson. Polaski miró al Marine con anchos ojos y luego se los apartó. Haverson dio un ligero movimiento de su cabeza. Locklear suspiró, aliviando su postura y dejó caer su mirada.


71 ERIC NYLUND "Hombre, en verdad… en verdad odio esta mi3rd4."

"Odio interrumpir," dijo Cortana, "pero estoy de acuerdo con el Teniente. "

El Jefe hizo clic en un canal privado COM.

"Explícate, Cortana. Pensé que estabas construida para realizar nuestra misión. ¿Por qué le apoyas ahora? "

"No lo estoy, le respaldo", ella contestó "Nuestras órdenes fueron dadas cuando la UNSC tenía una flota y cuando Reach tenía todavía intacta su presencia militar. Ahora, todo eso ha cambiado." Respondió Cortana.

El Jefe Maestro estaba en desacuerdo con lo que estaba diciendo... pero había algo en su voz. Y era la primera vez, en que John pensaba que Cortana pudiera estar escondiéndole algo.

"Tenemos intactas las armas de plasma y la tecnología de un nuevo reactor," Cortana continuó. "Imagina si cada nave pudiera maniobrar con tanta precisión en el Slipspace." Ella pausó. "La UNSC podría ser igualmente efectiva en el espacio como lo estamos ahora. Podríamos ganar esta guerra. "

El Jefe Maestro frunció el ceño. No le agradaron los argumentos del Teniente y de Cortana; porque de hecho tenían sentido. Abortando esta misión era impensable. Él siempre terminaba lo que empezaba y siempre ganaba. Como un soldado profesional, John estaba dispuesto a darlo todo por una victoria; su confort personal, sus amigos, su propia vida es que la tomaba, pero él nunca consideró que tendría que sacrificar su dignidad y orgullo, así como para el bien mayor.

Él suspiró y asintió.

"Muy bien, teniente Haverson. Vamos a hacerlo a su manera. Por el ocurrido, renuncio a mi mando táctico. "

"Bien", dijo Haverson. "Gracias".

Encaró a los demás y continuó,

"¿Sargento? Usted, Polaski, Locklear y vuelvan abajo, al Pélican y tomen cualquier equipo que no se haya hecho pedazos. Busquen el Kit médico y luego regresen aquí, en el doble de tiempo".

"Sí, señor," dijo el sargento Johnson. "Estamos en ello."

Él y Polaski se dirigieron a la puerta, teclearon el control y dejaron que los paneles se apartaran. Polaski echó una mirada al Jefe Maestro sobre su hombro; luego, agitó su cabeza, ella siguió al sargento.


72 HALO: PRIMER GOLPE "Mi3erd4", dijo Locklear, comprobando su rifle, quedándose detrás de ellos.

"¡Que pasa! Hombre, nunca voy a conseguir mi otra hora de sueño." Locklear demandó

"Dormirá cuando esté muerto, Marine," dijo el sargento.

Las puertas del puente se sellaron.

Haverson decía: "Pon un curso de regreso a la Tierra Cortana y enseguida… "

"Lo siento, Teniente Haverson," Cortana interrumpió.

"No puedo hacer eso. Un curso directo a la Tierra podría ser una violación del Protocolo Cole. Además, no se nos permite establecer una ruta indirecta ya sea a ambos. La Subsección Siete del Cole Protocolo señala que ninguna de las embarcaciones Covenant se puede tomar o ser controlada en el espacio, sin una búsqueda exhaustiva del seguimiento de los sistemas, la cual podría llevar al enemigo a nuestras bases".

"¿Subsección Siete?" Haverson preguntó. "Nunca he escuchado eso."

"Muy pocos los saben, señor", respondió Cortana. "Solo es un pequeño detalle. Antes de esto, nunca nadie ha capturado un buque Covenant".

"Una búsqueda exhaustiva de este buque podría ser difícil, bajo las circunstancias ", dijo Haverson poniendo su mano sobre su barbilla, pensativo.

"Debe tener más de tres kilómetros de largo."

"Tengo una sugerencia, señor," dijo el Jefe. "Un destino intermedio: Reach".

"¿Reach?" Haverson escondió rápidamente la impresión en su rostro con una sonrisa. "Jefe, no hay nada en el sistema REACH, excepto por la armada Covenant".

"No, señor," respondió el Jefe Maestro. "Hay... Otras posibilidades".

Haverson levantó una ceja. "Adelante, Jefe. Estoy intrigado."

"La primera posibilidad", dijo John, "es que el Covenant haya glaseado (cristalizado) el planeta y se haya trasladado. En cualquier caso podría haber embarcaciones UNSC abandonadas, pero reparables, que podríamos reparar y tomar para regresar a la Tierra. Dejaremos la nave líder Covenant a baja órbita y regresar con el personal científico adecuado y el equipo para efectuar un


73 ERIC NYLUND operación segura".

Haverson asintió. "Un gran disparo. A pesar de que la Éufrates tiene un Prowler (merodeador) adjunto a ella. Que se suponía que se lanzaría a una misión de reconocimiento, antes de que ellos recibieran la señal de saltar todo y ayudar en la defensa de Reach. Por lo tanto, quizá no fue un gran disparo, después de todo. ¿Y la otra posibilidad?"

"El Covenant está todavía ahí", mencionó el Jefe Maestro. "La probabilidad de un ataque hacia su propia nave capital es bajo. En cualquier caso, no hay ninguna violación al Protocolo Cole porque el Covenant ya conoce la ubicación de Reach".

"Es cierto", respondió Haverson. La acción volvió al centro del puente.

"Muy bien, Jefe. Cortana, rumbo al planeta Reach. Vamos a entrar a las afueras del sistema y evaluar la situación. Si está demasiado acalorado, saltaremos y encontraremos otra ruta a casa. "

"Entendido, Teniente", respondió Cortana. "Le advierto que esta nave atraviesa el Slipspace mucho más rápido que nuestros homólogos de la UNSC. Llegaremos a la ETA en trece horas."

El Jefe Maestro suspiró y se relajó un poco. Hubo otra razón para la cual elegir Reach, que él no puso de manifiesto al Teniente. Él sabía que las probabilidades de sobrevivir de cualquier persona en la superficie eran remotas. Astronómicamente, de hecho... porque una vez de que el Covenant decidiera glasear un planeta, lo hacían con una increíble exactitud. Pero él tenía que verlo con sus propios ojos. Era la única manera en que podría aceptar que sus compañeros habían muerto. Una chispa de estática abarcó al Jefe, en primer lugar a lo largo de su columna vertebral y luego se envolvió sobre su torso. Hubo un audible "pop" y chispas se esparcieron a lo largo de su armadura MJOLNIR. El ingeniero estuvo al tanto de su conocimiento sobre él y se colmó de emoción. Rutinas de diagnóstico se desplazaron al HUD del jefe. En la esquina superior derecha, la barra de recarga del escudo parpadeó en rojo y se llenó lentamente.

"Funcionó", dijo el Jefe Maestro. John se sintió aliviado de tener protección en su espalda. No olvidará como era luchar sin ellos, sin embargo. Ha sido una llamada de atención: no ser dependiente de la tecnología. Es también un recordatorio de que en la mayoría de las batallas, ganará o perderá su cabeza, antes de que cualquier enemigo contraataque.

"Pequeñas criaturas tan impresionantes ", comentó Haverson.

Analizando al Ingeniero Covenant cuando flotaba hacia el muro de pantallas de visualización y comenzó a juguetear con una de ellas.

"Me pregunto cómo será el sistema de castas del Covenant" murmuró el Teniente.

"¡¡Señor!!" La voz del Sargento Johnson golpeó sobre la COM, rompiendo con estática.

"Tendrá que bajar hacia el Pélican tan pronto como le sea posible. Usted y el Jefe. "


74 HALO: PRIMER GOLPE "¿Están bajo fuego?" preguntó el Jefe.

"Negativo", respondió. "Es uno de los cryotubos recuperados".

"¿Qué pasa con eso, sargento?" Haverson súbitamente respondió.

"Jefe, hay un Spartan en él."


75 ERIC NYLUND

CAPÍTULO DIEZ 1852 horas, 22 de Septiembre del 2552 (Calendario Militar) Nave Líder Capturada del Covenant, en Slipspace, localización desconocida. Después de que el Jefe había dejado de investigar el criotubo, Haverson verificó que las puertas del puente estuviesen cerradas. Él dio vuelta y caminó enfrente del Ingeniero Covenant quien había reparado la armadura del Jefe Maestro. "Fascinantes criaturas," él murmuró. Él sacó su arma lateral y apuntó en la parte de atrás de su cabeza. Dos de los seis ojos del Ingeniero se fijaron por encima de la boca del arma. Un tentáculo trató de alcanzarlo, se dividió en minuciosos hilos finos y tocó el metal gris-azul. Cortana preguntó, "¿Qué esta…." Haverson le disparó al Ingeniero. La ronda descuartizó su cabeza atravesándola y embarró de sangre la pantalla que el extraterrestre había estando reparando. "¡Haverson"! Cortana exclamó. El otro Ingeniero volteó y chilló agudamente; en ese entonces una luz parpadeó en la pantalla rota que capturó su atención y regresó a su trabajo, inconscientemente. Haverson se arrodilló cerca del Ingeniero muerto y enfundó su arma. "No tenía otra opción", él susurró Tocó la piel extraña, resbaladiza de la criatura. Su color se desvaneció de un rosado débil a un gris frío. Lo arrastró hasta la escotilla de escape, (emergencia) la abrió y puso el cuerpo en el corredor. Pausó y volvió a doblar sus tentáculos sobre su cuerpo. "Lo siento. No te lo merecías." "¿Por qué era necesario?" Cortana demandó. Haverson estaba de pie, sacudió sus manos en sus pantalones flojos y selló el acceso de la escotilla de escape. "Estoy sorprendido de que aun tengas que preguntar, Cortana". Se escuchó la furia en su voz. Él comprobó que su ira iba en aumento. No estaba disgustado con Cortana; Estaba disgustado consigo mismo; furioso debido a la necesidad desagradable de su acto. "Los Covenant son imitativos– no innovadores," él dijo. "Al Ingeniero que le ordenaste a reparar la armadura del Jefe acababa de conseguir un vistazo de primera mano a nuestra tecnología de escudos, una tecnología que le robamos al Covenant y que mejoramos. Si en cierta forma lograra reincorporarse al Covenant, esa tecnología mejorada sería de ellos. ¿Cómo te gustaría ver ese manifiesto de tecnología de tan mejorados escudos personales en sus guerreros Elites? ¿O en sus naves de guerra?" Cortana guardó silencio. "El Cabo Locklear estaba en lo correcto," Haverson susurró. "Yo en realidad odio esta mi3rd4, también".


76 HALO: PRIMER GOLPE "Entiendo," Cortana finalmente contestó, pero su voz estaba tan fría que pudo haberse congelado en helio. Haverson suspiró y se miró las manos. La sangre del Ingeniero tatuó su piel con diminutas puntas de alfiler de azul oscuro. "¿Crees que el Jefe Maestro encontrará lo que realmente está buscando en Reach?" ¿"A qué se refiere con "lo que está buscando"? " Cortana dijo. Su voz estaba todavía helada, pero la curiosidad derritió su tono. "Me refiero a los otros Spartans". Haverson dando una risa breve. "Cierto, su argumento para ir a Reach fue válido – no iríamos de otra manera. Pero eso no es lo que busca. Él envió a su equipo abajo, hacia la superficie de Reach... enviándolos a sus propias muertes. ¿No debería el comandante regresar? ¿Y qué comandante no esperaría que estuvieran vivos? ¿No importa las probabilidades?"


77 ERIC NYLUND

CAPÍTULO ONCE 0930 horas, 4 de Septiembre del 2552 (Calendario Militar) / Instalación del Alto Mando de la UNSC Bravo-6, Sydney, Australia, Tierra (HighCom). Hace dos semanas y media. El teniente Wagner caminó atravesando las puertas de detectores de explosivos y de metal; en el interior de la entrada del atrio de la gran estructura, vagamente cónica. Designado oficialmente por la UNSC como la instalación HighCom (Alto Mando) B-6, el edificio en expansión había sido apodado "La Colmena". Estaba nublado en Sydney. La luz gris se filtraba a través del domo de cristal en lo alto.Él marchó pasando los oficiales y NCOs moviéndose con propósito hacia cualesquier destino ocupando su tiempo. Hizo caso omiso a los árboles de acacia y a los helechos exóticos que estaban destinados a la prensa y a viajes de civiles. Hoy no había tiempo para bromas. En otra hora la eficiencia y la calma aparente de HighCom debería estar deshecha en un mil millones de pedazos. Sólo unos cuantos chicos de bronce (¿Soldados?) sabían que el puesto de avanzada más poderoso de la UNSC, Reach, no era ahora nada más que cenizas.Wagner se acercó a la estación de la recepcionista debajo de los ojos vigilantes de un trío de Marines MPs blindados. Manteniendo el destino de Reach inmóvil no era el secreto más grande de la UNSC, no por una milla de país. Virtualmente nadie en la población civil de las Colonias Interiores, conocía cómo peligrosamente estaban cerca de perder esta guerra. La Sección Dos de la ONI había hecho un trabajo brillante de preservar la ficción de cómo las fuerzas de la Tierra mantuvieron su propiedad en contra del Covenant. ¿Y qué pensaron los ciudadanos de las Colonias Exteriores? Aquellos que no habían escapado a puestos avanzados remotos y escondido las bases corsario, las cuales no estaban en cualquier posición para crear problemas. El Covenant no tomó a los prisioneros. "Usted está a la espera hoy, Teniente," le dijo la recepcionista . Ella era una joven Jefe Oficial Menor y parecía que ella no tenía una atención, o una pista. Pero sus ojos la delataron. Ella sabía algo. Tal vez no, pero ella indudablemente se había puesto al día en el incremento de los protocolos de seguridad. . . o la mirada encantadora a los ojos de sus comandantes. "Por favor diríjase al elevador ocho," ella le dijo y le devolvió su atención a la pantalla enfrente de ella. Él hizo una nota mental para averiguar quién es esta persona perceptiva y ver si ella podría ser reclutada en la Sección Tres. La ONI había perdido a una buena cantidad gente buena en las últimas semanas. Wagner se movió a la pared de acero sólido y un par de puertas se dividieron ante él. Entró en la habitación pequeña; Las puertas cerraron con un calmado snik. Un cojincillo de huella digital y un escáner de retina se extendieron desde la pared. Wagner presionó su mano encima del escáner y una aguja acuchilló su dedo índice. Comprobaban su ADN con la muestra archivada. Él parpadeó una vez y entonces apoyó su barbilla sobre el escáner de retina. "Buenos días, Teniente," una dulce voz femenina susurró en su oído. "Buenos días, Lysithea. ¿Cómo estás hoy "? "Muy bien, ahora que veo que ha regresado a salvo de su misión. Supongo que todo salió como se


78 HALO: PRIMER GOLPE esperaba. " "Tú sabes que eso es clasificado," él dijo a la IA. "Ciertamente," ella contestó, con tono juguetona. "Pero me enteraré de cualquier manera, usted sabe. ¿Por qué no me ahorra tiempo y solo me dice?" Aunque él generalmente disfrutó de este tu-por-tu con Lysithea, él sabía que era parte de los datos biométricos de exploración, también. Ella analizó sus ondas cerebrales y los patrones de voz en respuesta a sus consultas y las relacionó a las respuestas antiguas en su memoria. Ella probablemente probó su lealtad en las medidas de seguridad– él no colocó nada más allá de la Sección Tres; Ellos crecían más su paranoia cada día. "Por supuesto que te enterarás," Wagner contestó. "Pero todavía no te lo puedo decir. Esa sería una infracción de seguridad, penalizado bajo el Artículo 428- A. En efecto", el dijo en un tono más serio, "tendré que reportar esta violación a mi controlador".

Ella se rió y sonó como a la porcelana china fina tintineando juntos. "Usted puede proceder, Teniente," ella le dijo. Las puertas se separaron y revelaron un corredor revestido con madera de nogal y pinturas de Washington Cruzando el Delaware, en el Último Puesto al Almirante Cole, diversos paisajes alienígenos y batallas espaciales. Aunque él apenas había sentido el descenso, Wagner sabía que él había bajado tres kilómetros dentro del planeta, atravesando capas sólidas de granito, concreto reforzado, placas de Titanio- A y metal reforzado anti EMP (Pulso Electro Magnético). Nada de esto le hacía sentir un poco más seguro, sin embargo; la instalación de investigación de ONI en Reach tenía el mismo mecanismo y no le había servido de algo a esos pobres desgraciados. Él se bajó del elevador. Lysithea susurró a espaldas suyas: "Tenga cuidado allí dentro. Esperan poner la cabeza de alguien en una garrocha". Wagner tragó saliva y enderezó las arrugas microscópicas en su uniforme. Buscó una razón para el retraso – cualquier cosa que lo mantuviera alejado del cuarto al final de este corredor. Él suspiró y se sobrepuso a su inercia. Nadie mantiene al Comité de Seguridad de la UNSC esperando. Un par diputados se pusieron en medio cuando él se acercaba al conjunto de puertas dobles. No le saludaron y sus manos descansaban sobre sus armas enfundadas. Se quedaron con la mirada fija directamente, pero Wagner supo que si él se dirigía por la vía equivocada él recibiría un disparo primero y luego interrogado mas tarde. Las puertas silenciosamente mecieron hacia adentro. Él entró y las puertas cerraron detrás de él y se sellaron. Wagner reconoció la mayoría de las personas colocadas fijamente en su lugar en la mesa en forma creciente: El General Mayor Nicholas Strauss, el Almirante de Flotas Terrence Hood (Lord Hood H2 y H3) y el Coronel James Ackerson. La silla del Vicealmirante Whitcomb estaba vacía. Otra media docena de oficiales estaban también presentes y todos ellos tenían el rango de comandantes lo cual puso nervioso a Wagner. Cada uno tenía tabletas de pantallas colocadas delante de ellos y aun bocabajo, Wagner reconoció su informe preliminar y registros de vídeo.


79 ERIC NYLUND Wagner hizo un saludo. El General de Strauss se inclinó hacia adelante y desacopló de su pantalla "¡Cristo! ¿ Sabíamos que tenían demasiadas de esas malditas naves "? Él golpeó ruidosamente un puño encima de la mesa. "¿Por qué demonios no supimos de esto? ¿Quién en la ONI deja pasar este resbalón?" Ackerson se reclinó. "Nadie tiene la culpa, General, excepto por el Covenant, obviamente. Me precupo más por nuestra respuesta a esta incursión. Nuestra flota fue diezmada en gran número". La reputación de Ackerson le precedía. Wagner había escuchado acerca de los extremos para las cuales él había hecho en el pasado para hacer asegurase de que sus operaciones fueran prioritarias sobre la Sección Tres. Su rivalidad con el líder del programa SPARTAN-II, la Dra. Catherine Halsey, fue el material de leyenda. Wagner pensó que Ackerson había sido reasignado a un puesto en primera línea. Aparentemente él se había salido de ello. Eso era un problema. El Almirante Hood se enderezó y alejó su pantalla y finalmente reconoció a Wagner. Él le devolvió el saludo. El Almirante estaba impecablemente vestido, ni un cabello canoso fuera de lugar en su cabeza y todavía tenía círculos oscuros debajo de sus ojos. "Descanse, Teniente". Wagner se metió las manos detrás de la parte baja de su espalda y movió los pies ligeramente separándolos, pero de otra manera no se relajó ni un milímetro. Nunca se sentía a gusto junto a la presencia de leones, tiburones y escorpiones. Hood giró a hacia Ackerson. "Diezmar es la palabra equivocada, Coronel. Habríamos sido diezmados en gran número si perdiéramos una nave de cada diez". Él levantó su voz ligeramente. "A cambio, hemos perdimos diez de nuestros buques por cada uno que logró tomar distancia. ¡ Fue un desastre total "!. Terminó Hood "Por supuesto, Almirante". Ackerson asintió con la cabeza, fingiendo escuchar y sus ojos parpadearon sobre el informe otra vez. Sus cejas se alzaron cuando él notó el tiempo y la fecha. "Hay una cosa, sin embargo, que me gustaría responder en primer lugar." Su mirada cristalina apuntó hacia Wagner. "La diferencia de tiempo entre los acontecimientos en este informe y ahora..." Ackerson calló, perdido en sus pensamientos. "Felicitaciones, Teniente. Este es un nuevo récord de velocidad desde Reach a la Tierra. Especialmente cuando usted se tomó el tiempo para realizar los saltos legalmente aleatorios requeridos antes de regresar a la Tierra". "Señor," Wagner contestó. "Seguí el Protocolo Cole al pie de la letra". Eso era una mentira y todo el mundo en este cuarto lo sabía. La ONI siempre se sometía al Protocolo Cole. En este caso, era probablemente justificado por el valor de la Inteligencia.


80 HALO: PRIMER GOLPE Sin embargo, si quisieran crucificarle, todo lo que tenían que hacer era comprobar el tiempo registrado en los motores de su Prowler (merodeador) y hacer cuentas. Hood sacudió su mano. "Eso no es la cuestión." "Lo que pienso es que." Ackerson rápidamente mencionó. "Reach dejó de existir. No hay nada entre Tierra y el Covenant a excepción de una buena cantidad de vacío; eso y cualquier secreto que podemos preservar". "Revisaremos las prácticas de la Sección Tres más tarde, Coronel". El Almirante Hood se dirigió a Wagner. "He leído su informe, Teniente. Está sumamente detallado, pero quiero oírlo de usted. ¿Qué vio usted? ¿Hay algunos detalles que usted pensó que serían demasiado sensibles para incluirlos en su informe? Dígame de todo". Wagner respiró profundamente. Él se había preparado para esto y él lo emparentó, como mejor podría hacerlo, y cómo las naves Covenant aparecieron en el sistema, los esfuerzos valientes de la flota de la UNSC defendiendo Reach, la forma en que fracasaron y fueron sistemáticamente destruidos. "Cuando el Covenant se deslizó sobre la superficie de Reach con sus fuerzas tácticas y neutralizaron los generadores de las armas orbitales; ese fue el fin. Bien, vi sólo el principio del fin. Ellos glasearon el planeta, comenzando por los polos". Wagner, quien hace dos años tenía la tercera parte de su cuerpo quemado por plasma Covenant y quien ni siquiera una vez gritó o derramó una lágrima, hizo una pausa y parpadeó apartando la humedad que nublaba su vista. "Me entrené en la Academia Naval en Reach, señor. Era la cosa más cercana que tenía a un hogar en las Colonias Exteriores". Hood asintió con simpatía. Ackerson resopló. Él se apartó fuera de la mesa, se levantó y se trasladó al lado de Wagner. "Ahórrese el sentimentalismo, Teniente. Usted dice que glasearon Reach. ¿Todo?" Wagner detectó anticipación en el tono del coronel; como si él quisiera que el Covenant hubiera destruido Reach. "Señor," Wagner contestó. "Antes de que saltara hacia el Slipspace (Deslizespacio), presencié los polos destruidos y aproximadamente dos terceras partes de la superficie del planeta estaba en fuego. Ackerson asintió con la cabeza, aparentemente se satisfazó con esta respuesta. "Así es que todos en Reach se han ido, entonces. El Vicealmirante Whitcomb. La Doctora Halsey, también". Él asintió con la cabeza y adicionó, "que desperdicio tan tremendo". No había compasión en su voz. "Sólo podría especular, señor", dijo Wagner. "No es necesario," Ackerson murmuró. Él regresó a su asiento. Strauss suspiró. "Al menos contamos con su programa especial de armas, Ackerson. Los SPARTANS-II de Halsey fueron de gran demanda"


81 ERIC NYLUND Ackerson le disparó al General Strauss una mirada que pudo haberse estallado a través de una chapa de metal en batalla. El General detuvo la mitad de la frase y su boca se cerró. Wagner permaneció absolutamente inmóvil y se quedó mirando directamente, disimulando que él no había visto una infracción tan vulgar del protocolo militar. ¿Un General siendo rebajado por un oficial subalterno? Algo extraordinario Acababa de descubrir; había algún tipo de plan de seguridad a la par con el programa SPARTAN, y Ackerson estaba detrás de eso. El Coronel repentinamente tuvo un montón de zumo de donde exprimir. Wagner continuó fingiendo ignorancia; y no importaba qué, él no se responsabilizó por la mirada fija del Coronel Ackerson. Si Ackerson sospechara que él ya lo había atrapado, el c4br0´n lo borraría para prevenir su secreto de volver a la Sección Tres. Después de lo que parecía un siglo de silencio incómodo, el Almirante Hood se aclaró la garganta. "The Pillar of Autumn, Teniente Wagner. ¿Se destruyó esa nave? ¿O hizo un salto? No hay ninguna mención en su informe". "Saltó, señor. La telemetría muestra que el Autumn fue perseguido por varias naves enemigas, por lo de su destino sólo se puede especular. No mencioné al Pillar of Autumn en mi informe, porque esa nave está en la Lista Segura de la Sección Tres". "Bien". Hood cerró sus ojos. "Entonces hay, al menos, alguna esperanza". Ackerson negó con la cabeza. "Con todo el debido respeto a mi antecesor, la Doctora Halsey, el paquete especial de armas en el Pillar no tenía ninguna oportunidad en el infierno de cumplir su misión. Puede ser que también le podría haber usted disparado a cada uno de ellos en la cabeza y haberlo conseguido". "Eso es suficiente, Ackerson," Hood dijo y lo miró furiosamente. "Más que suficiente". "Señor," Wagner se aventuró. "El Coronel puede estar en lo correcto... al menos en su evaluación de la misión. Nuestro agente en el Pillar of Autumn nos indicó antes del final. Él lamentablemente reportó que un número significativo de Spartans fueron a la superficie para defender las armas orbitales de Reach". "Entonces están muertos," Ackerson dijo. "Los fenómenos de Halsey finalmente han perdido su brillo de invencibilidad". El almirante Hood apretó su mandíbula. "La Doctora Halsey…," él dijo lentamente y con cierto control deliberado, "y sus Spartans merecen el máximo respeto, Coronel". Ackerson giró para encararlo, pero Hood se le quedó mirando. "Y si usted tiene el deseo de conservar su posición recién adquirida en el Consejo de Seguridad, les mostrará ese respeto, o personalmente lo patearé de aquí hasta Melbourne". Mencionó Hood "Yo simplemente-", dijo Ackerson. "Esos 'fenómenos'", Hood dijo en su protesta, "Tienen confirmadas más matanzas que cualquiera de las tres divisiones ODST y han ganado cada mención honorífica de mayor premiación de la UNSC. Esos ' fenómenos ' personalmente han


82 HALO: PRIMER GOLPE salvado mi vida dos veces, así como también las vidas de la mayor parte del personal superior aquí en HighCom. Mantenga su intolerancia en jaque, Coronel. ¿Entiende?". "Mis disculpas," Ackerson susurró. "Le formulé una pregunta directa," el Almirante Hood ladró. "Señor," Ackerson dijo. "Entiendo completamente, Almirante. No volverá a ocurrir". Su cara se quemó a un rojo brillante. Wagner, sin embargo, no pensó que éste fuera el color de la vergüenza. Era de ira. "Los" Spartans "," Hood susurró. "La Doctora Halsey. Whitcomb. Perdimos a demasiada gente buena en Reach. Sin mencionar a las docenas de naves". Él frunció sus labios en una delgada línea. "Deberíamos enviar una pequeña fuerza de reconocimiento para ver lo que queda," el General Strauss sugirió. "No sería prudente, señor," Ackerson contestó. "Tenemos que retroceder y reforzar las Colonias Interiores y la Tierra. Las nuevas plataformas orbitales no estarán en línea por otros diez días. Hasta entonces, nuestra postura de defensa será demasiado débil. Vamos a necesitar de todas las naves que dispongamos". "Hmm," el Almirante Hood dijo. Él colocó ambos pulgares bajo su barbilla como considerara ambas posiciones. "Señor," dijo Wagner. "Hay un tema adicional que no está cubierto en mi informe. No parecía excepcionalmente importante en el momento, pero si usted está debatiendo una misión de reconocimiento, pensé que podría serle pertinente". "Simplemente escúpalo," dijo el General Strauss. Wagner tragó saliva y resistió la tentación de encontrarse con los ojos de Ackerson. "Cuando el Covenant destruye un planeta, generalmente mueven sus grandes buques de guerra más cerca y cubren el mundo con una serie de órbitas de cuadriculación, asegurando cada milímetro cuadrado de la superficie y es cubierto con los bombardeos de plasma". Terminó Wagner "Me estoy dando cuenta dolorosamente de la doctrina del bombardeo Covenant, Teniente," Hood gruñó. "¿Qué hay de eso"? "Como ya he indicado, comenzaron por los polos, pero solo tomaron algunas naves. Estaban distribuidos a lo largo de las latitudes ecuatoriales y sin naves adicionales de entrada. De hecho, un gran número de naves Covenant abandonaron el sistema, ¿En persecución del Pillar of Autumn?" Wagner terminó. Ackerson ondeó su mano descartando la idea. "Reach está glaseado, Teniente. Si usted se hubiera quedado a observar toda la función, ellos lo habrían incinerado, también". Dijo Ackerson "Sí, señor," Wagner contestó. "Si, sin embargo, hay una misión de reconocimiento, me gustaría ofrecerme como voluntario para el servicio".


83 ERIC NYLUND Ackerson se levantó y se acercó a Wagner. Se quedó un a centímetro de su rostro y sus ojos se encontraron. La mirada de Ackerson estaba llena de veneno. Wagner hizo su mejor esfuerzo para no retroceder, pero no podía evitarlo. Una mirada y sabía que este hombre lo quería muerto por cualquiera que fuera la razón: aquello que él había escuchado acerca del programa alternativo de Ackerson de los SPARTANS-II, el cual no quería problemas en Reach... o tal vez, como Lysithea le había advertido, que él estaba buscando alguna cabeza que clavar. "¿Es usted sordo, Teniente"? Ackerson preguntó con preocupación fingida. "¿Algún tipo de pérdida de audición debido a la acción de combate"? "No, señor". "Pues bien, cuando usted impulsa los límites del Slipspace en esos pequeños Prowlers (Merodeadores), usted se arriesga a todo tipo de daño por radiación. O tal vez el trauma de ver a Reach destruido lo agitó Cualquiera que sea su problema, cuando salga de aquí va ir a visitar la enfermería. Es para darle un certificado de buena salud antes de regresar a su servicio activo." Ackerson se encogió de hombros. "Debe haber algo mal con usted, Teniente, porque no parece entenderme a pesar de que mis palabras son más claras que el agua". "Señor". "Vamos a probar esto, entonces. No estamos desperdiciando una sola nave de la UNSC para confirmar lo que ya hemos visto una docena de veces antes: Reach se ha ido." mencionó Ackerson Él se acercó más a Wagner. "Todo en él voló en pedazos, carbonizado, glaseado y vaporizado. Todo el mundo en Reach está muerto". Señaló con el dedo en el pecho de Wagner para dar énfasis. "Muerto. Muerto. Muerto".


84 HALO: PRIMER GOLPE

SECCIÓN 2___________________ LA DEFENSA DE LA BASE CASTILLO


85 ERIC NYLUND

CAPÍTULO DOCE 0744 horas, 30 de agosto del 2552 (Calendario Militar) \ Sistema Epsilon Eridani, Valle Longhorn, planeta Reach. Hace cinco días. Nubes de vapor se apartaron como una cortina, una bola de fuego de cien metros de diámetro sobrevoló por encima de la posición de Fred y de Kelly. Fred siguió el rastro de la línea de flamas que envolvieron el cielo y vio los contornos débiles de decenas de buques de guerra Covenant a baja órbita. El Banshee de Fred rozó sobre las copas de los árboles, bajo la ladera. Empujó la aeronave a su máxima velocidad. Kelly le seguía y volando en picada adentrándose en un valle y zigzagueando y en forma lineal por encima de la cresta donde Joshua había visto por primera vez la fuerza de invasión Covenant. Dejó al lado los pensamientos de su compañero caído. Él tenía que enfocarse en mantener al resto de su equipo con vida. Fred solicitó el sistema de mapas a su HUD. Un marcador NAV azul, ubicado en el eje de las líneas topológicas, identificando su posición de respaldo: ONI Sección Tres; Instalación secreta de Seguridad y de Investigación enterrada bajo la Montaña. Hace dos décadas atrás había sido una mina de titanio y después, los túneles abandonados fueron utilizados como punto de almacenamiento de la Sección Tres, los cuales se habían hecho cargo de la montaña para sus propios fines. "Tendremos que encontrar una ruta segura para atravesarla" Una lluvia de fragmentos cristalinos de color púrpura-blanca silbaron a través del aire, formando un arqueándose hacia arriba proveniente del bosque debajo de ellos. Cada fragmento parecía como el proyectil disparado por un Covenant más necesitado, pero mucho más grande. El fragmento recortó drásticamente la cabina de Fred al tamaño de su antebrazo. Kelly esquivó un proyectil que explotó en el aire. Y los fragmentos Needler saltaron hacia el fuselaje del Banshee. Un pequeño fragmento secundario fue a dar al Banshee de Fred y detonó. El puerto aviador se deformó por la explosión y la nave se tambaleó. "¡Abajo!" gritó Fred, pero Kelly ya estaba a decena de metros de debajo de él y cayendo al lecho de un río seco a la distancia. Él siguió el rastro de humo. Fred confirmó su posición y guió su herido Banshee en un curso, el cual siguió el destello sobre el cauce del río seco que hay debajo. La trayectoria del golpe atravesó el bosque y casi fue a dar a las cercanías de la Montaña Mecanizada. Con suerte, pudieron abandonar los Banshees y hacer una visita a corto plazo hacia la instalación de la ONI. Por encima, los impulsos boreales color mandarina llegaban desde el norte. Hojas de plata crujían en el cielo y las nubes negras hervían, iluminadas por las violentas llamas debajo de ellas. Se amontonaban en truenos y escupían relámpagos. Los masivos buques de guerra que habían tenido momentos antes de sobrecarga, aceleraron de regreso a la atmósfera superior. Sus motores gritaron y dejaron ondas a lo largo del cielo inflado. Por una fracción de segundo, el pánico tomó la garganta de Fred. Luego, su entrenamiento Spartan llegó a su mente y se volvió frío y metálico y filtró el hecho de que tenía por encima a los bombardeos de plasma Covenant. Tenía que pensar o morir. Así que él pensó. Algo no encajaba. El bombardeo de plasma Covenant, siempre había procedido de una travesía con un patrón ordenado cuando atravesaban un planeta, hasta dejar cada centímetro cuadrado de superficie convertido en vidrio y en ceniza. Las naves de arriba no habían terminado su trabajo aquí. Fred se arriesgó a echar una mirada a la izquierda y a la derecha. Cien mil hectáreas de


86 HALO: PRIMER GOLPE bosque, el mismo bosque en el cual Fred y sus compañeros Spartans habían entrenado en la infancia, el mismo que estaba siendo devorado por muros de fuego. Espirales de calor y de un espeso humo negro ascendían hacia el cielo. Una ola pasó por encima de Fred y Kelly; él no pudo verla pero la sintió: Un millar de hormigas se le habían metido en su armadura y le habían mordido. La estática atiborró su HUD y luego desapareció como si fuera una ventana. Sus escudos se redujeron a cero y luego poco a poco comenzaron a recargarse. Las cápsulas gravitatorias de sus Banshees parpadearon y echaron chispas. "EMP", (Pulso Electromagnético) Kelly gritó sobre la COM. "¿O algún efecto del plasma"?. "Aterrizaje forzoso ", Fred ordenó. Kelly hizo un sonido de descontento en la COM y lo apagó. Cayeron en picada desde el cielo, volando sin motor, con pocos movimientos aerodinámicos y algo de poder se mantuvo en sus Banshees. Fred maniobró la nariz de su aeronave por encima de las rocas cocinándose al vapor, del lecho del río seco. Escogió un camino entre rocas enormes e irregulares y entre filosas rocas de granito, apuntando hacia una cinta de grava. Sólo había un problema: Un par de estas rocas eran levemente más oscuras que las demás... y se movían. Las criaturas eran enormes y fuertemente armadas y se trasladaron con precisión deliberada pero de manera lenta. Cada uno tenía una masiva placa de metal como escudo. Fred golpeó la COM y gritó: "¡Atención! ¡Hunters Covenant muertos ahí adelante! " No había tiempo para eludir la nueva amenaza. El Hunter más cercano rodó para hacerles frente y la mayoría de sus espinas a lo largo de su espalda estallaron, como si fuese una anémona. La descomunal criatura elevó su defensa principal, una poderosa arma, un cañón de barra de combustible montado en su brazo dirigiéndola hacia Fred. El barril parpadeó en verde. El Hunter disparó. Fred perdió el poder y su Banshee cayó diez metros. Hubo un destello cuando el astro de la energía destructiva, dividió el aire del lugar donde había estado un segundo antes. El Banshee golpeó contra el suelo, arrastrándose a través de las rocas del tamaño del un puño. La nave se volcó y arrojó a Fred al suelo. El Banshee dio vueltas y se estrelló con el Hunter. El masivo alienígena trajo consigo su densa protección, un escudo metálico y le restó importancia a los restos de la nave como si fuera hecha de cartón. El cañón de combustible empezó a cargarse de nuevo. Fred hizo una mueca y se puso de pie, ignorando el nuevo dolor de aquel aterrizaje forzoso que le había causado. Necesitaba un arma. El dolor tendría que esperar. El Hunter avanzaba pesadamente hacia él, en ese entonces se agachó y cargó hacia adelante con una velocidad aterradora. Hubo un ruido de estática en su frecuencia COM y Fred escuchó una sola palabra: "¡Agáchate!" Se tiró al suelo y rodó hacia un lado. El Banshee sin jinete y sin Kelly se disparó por encima de él y colisionó con el Hunter a toda velocidad. El Banshee explotó y cubrió el área con fragmentos de metal brillante. El Hunter se tambaleó cuando el fuego se adentraba a lo largo de su armadura. Se movía lentamente y en círculos de manera confusa. Fred podía ver las manchas de color naranja brillante de la sangre del Hunter teñidas sobre las rocas. Kelly aterrizó sus pies junto a Fred. Ella tenía sujetada y preparada una granada de plasma y la lanzó directamente hacia el cañón del segundo enorme Hunter. Se alojó en el cañón del arma y detonó. Zarcillos de energía cubrieron al Hunter. El arma crujió y emitió humo. Fred se puso de pie. "¡Corre!" Ellos no iban a contraatacar a un Hunter en un mano a mano. Podrían perder o podrían ganar, pero


87 ERIC NYLUND mientras tanto, el resto de las fuerzas en tierra Covenant, lograrían apresarlos. Se echaron a correr hacia una pequeña fracción del bosque por delante, tal vez eran los últimos árboles de pie sobre Reach. El Cazador, confundido con su arma destruida y de su socio envuelto en llamas, titubeó, no estaba seguro de qué hacer. "¿No veías mientras estábamos en el aire?" dijo Kelly con preocupación, intensificando su voz. "Hay cerca de media fuerza de tropas de asalto Covenant, justo por delante”. "¿Tropas en tierra?" Fred dijo, impulsando su velocidad en plena persecución. "¿A qué distancia?" "A medio click." Kelly respondió Eso no tenía sentido, sin embargo. ¿Por qué tienen fuerzas en tierra cuando estaban destruyendo el planeta desde la órbita? "Algo no está bien," Fred le dijo a ella. "Vamos a ver lo que están haciendo. " La luz de confirmación de Kelly parpadeó en ojo rojo. "Están entre nosotros y el punto de regreso", le dijo Fred. "Tenemos que hacerlo." Entraron a los árboles que todavía estaban de pie, se detuvieron y miraron hacia atrás. El Hunter se arrastraba de tras de ellos, pero era una persecución inútil. A pesar de sus ocasionales estallidos de velocidad, los Hunters eran muy lentos. Se vieron atrapados entre las fuerzas del Covenant en tierra y aquellos en el aire y ni Fred ni Kelly expresaron la principal pregunta en sus mentes: ¿Había incluso una posición de repliegue a la izquierda? ¿O tenían al Covenant entre ellos y habían encontrado al resto de su equipo y los habían destruido? La COM crujió. "Este es el equipo Gamma, Cambio, Alfa. " Respondió Fred, "Gamma, este es Alfa. Adelante." Hubo un ruido de estática. "Whitcomb... hay demasiados. ¿Me copian?" "Gamma", gritó Fred. "El punto de regreso está bajo fuego. ¡Repito bajo fuego! ¿Me copia? ". Solo había estática. "Espero que hayan escuchado", él le dijo a Kelly. "Rojo 21 puede ocuparse de su equipo. No se preocupe". Ella se movió sigilosamente hacia adelante y le hizo señas para que Fred le siguiera. "Echále un vistazo a esto." Fred miró por encima de su hombro. No había Hunter y nada en su rastreador de movimiento. Él siguió a Kelly y los separó un muro de maleza color morado. Los vehículos estacionados claramente eran del Covenant, alineados en tres filas de cuatro: los tanques mortero. Los tanques tenían dos aletas anchas laterales, por debajo los dispositivos de anti gravedad de los cuales estaban armados. Ellos eran extremadamente estables y al disparar era el arma de tierra más poderosa del Covenant: Un mortero de energía. Fred los había visto en acción; ellos disparaban una burbuja encapsulada de plasma, que borraba todo dentro de veinte metros sobre el impacto. Una placa de batalla de titanio, de hormigón, o de carne; todo era vaporizado. Los Marines llamaban a esos tanques "Wraiths” (Espectros o fantasmas), porque por lo general les


88 HALO: PRIMER GOLPE echas una mirada antes de que te conviertas en uno. Había un puñado de Grunts cerca de los tanques, así como docenas de Ingenieros flotantes Covenant. Los Ingenieros se aglomeraban sobre y por debajo de la maquinaria. Lo que más le interesó a Fred, eran que las escotillas de los vehículos estaban abiertas. "No puedo pensar en un mejor disfraz", Kelly susurró, "Son como cinco toneladas de armadura Covenant." Ella comenzó a avanzar. Fred puso una mano sobre su brazo, sosteniendo su espalda. “Espera. Piénsalo. Hay dos posibilidades. En primer lugar, si el Covenant ha encontrado la posición de reserva, vamos a ir en llameantes armas y tallar un ruta de acceso para conseguir una salida al equipo de Delta". Ella asintió. "¿La otra posibilidad?" "Ellos no saben que el equipo Delta está escondido en el marco de la montaña. Entonces…" Fred vaciló. "Entonces tendremos que alejarlos de ahí." Kelly lo consideró, entonces dijo: "Tenía miedo de que ibas a decir eso. " Dio una pequeña patada hacia una suciedad. "Pero tienes razón."

Una señal apareció en sus rastreadores de movimiento, directamente sobre sus seis. El contacto era grande y se movía constantemente hacia ellos. Los Hunters deben haberlos tenido en su mira para venir a buscarlos y sus pisadas eran muy fuertes en el suelo. "Vámonos", mencionó Fred en voz baja. Cruzaron el campo, rápidamente y en silencio, y los Grunts nunca los vieron. Fred y Kelly llegaron a la superficie lisa de los tanques Wraith. Fred le dio a Kelly una señal para abordar y ella saltó a la más cercana escotilla abierta. Un momento después, Fred avanzó agazapado por delante del siguiente tanque y se sintió aliviado en el interior. Cerró la escotilla detrás de él. Esto era una de las decisiones más desesperadas y estúpidas que nunca había hecho. ¿Cómo iban a tomar a toda una fuerza de invasión Covenant con un par de tanques; especialmente unos tanques que no tenían ni idea de cómo funcionaban? "Rojo Uno", dijo Kelly sobre la COM. "Cuando estés listo". Fred examinó el oscuro interior. En cuanto adelante era un asiento, construido con el mismo metal del color púrpura moteado como los Banshees. Fred se acomodó en él. El cual era demasiado alto, tenía que permanecer medio agachado. Superficies de control holográfico y pantallas surgieron en el aire ante él y mostraron una visión de 360 grados. A través de la blindada cáscara sintió el estruendo y el rugido del tanque de Kelly arrancando. Fred no entendía ninguno de los símbolos, sin embargo, algo le parecía familiar acerca de ellos. Algunos de los controles eran similares a los del Banshee, pero ninguno era una coincidencia exacta. Él se relajó como mejor le era posible dada la situación y sus manos recorrieron los controles. Tecleó un símbolo que podría haber sido la iconografía Azteca, de una maraña de espaguetis, o de un entrecruzado de pistas de vuelo. Su tanque tosió y gruñó y se levantó a un metro del terreno. Fred frunció el ceño. Él había tenido la m4ldit4 suerte de hacerlo bien por ser la primera vez. Eso era más que suerte, justamente era más que afortunado que él conociera los controles bajo su mano izquierda y que movieran al tanque, los cuales bajo su mano derecha alineaban el mortero sobre el blanco y uno en el centro que armó y disparó la batería principal. Pero Fred no iba a examinar la forma en cómo él lo sabía. El cual acababa de utilizar este curioso


89 ERIC NYLUND desarrollo a su favor. "Listo por aquí", le dijo a Kelly. "Vamos a sacar el estancado motor." "Afirmativo", ella respondió, tratando de ocultar débilmente la huella de anticipación en su voz. Al unísono los Spartans giraron y dispararon hacia la esquina de la formación de los tanques. Dos gotas de color azul blanco de plasma escupieron de los Wraiths y detonaron. Hubo una luz deslumbrante, una expansión de fuego blanco sobrecalentado y luego había vidrio liso sobre el terreno y sobre los esqueletos humeantes de siete tanques Wraith. Más suerte aún. Si los tanques habían estado activos, con sus escotillas aseguradas, los cuales podrían haber sobrevivido a la primera ráfaga. El tanque de Kelly se sobrecargó y disparó hacia un lado, cerca de los tanques sobrevivientes. Fred giró, acelerando a toda potencia y se estrelló atravesando la línea de retirada Grunts, una serie de pequeños golpes reverberaron a través de la cabina. Los dos tanques Wraith destrozaron una línea de árboles, astillando sus troncos. Más allá estaba el campamento principal Covenant. Un millar de Grunts y Jackals corrieron hacia ellos, con sus armas y escudos personales listos, pero ninguno de ellos disparó. Ellos cargaron pasando los dos tanques. "Ellos piensan que estamos de su lado, dijo Fred. "Ellos solo van a ver qué los atacó. No vayamos a demostrarles lo contrario, hasta que lo hagamos." La luz de confirmación de Kelly parpadeó y se impulsó hacia un camino traspasando y embistiendo a los Grunts, quienes rápidamente se apartaron de su camino. Medio kilómetro más adelante había un puesto hexagonal de oro y de estructuras de plata: las tiendas de campaña blindadas de los Elites. Había una media docena de torretas de plasma estacionarias Grunts, " Shades " custodiando y más allá de ellas, la montaña bajo las cuales estaban las cavernas de investigación secreta de la Sección tres de la ONI. El Covenant estaba allí también. Sin pensarlo, Fred tocó un control, la pantalla amplificada. Unos cien Ingenieros del Covenant maniobraban equipo pesado: perforadoras de láser y cintas transportadoras y máquinas gigantes como insectos que parecían como si excavaran a través de toda la montaña. "Ellos encontraron las cavernas", Fred dijo a Kelly. "Pareciera que están escarbando para sacarlos de ahí”. Pero, de nuevo... ¿Por qué? ¿Por qué no solo les disparan desde la órbita? El Covenant nunca habían tomado prisioneros, salvo por los rezagados que en ocasiones los ejecutaban por mero deporte. No tenían muchos problemas. A menos de que no fuera el equipo Delta lo que buscaban. Fred tecleó su COM. "Delta, si me están escuchando, vamos a llegar desde el sur-sureste con un par de tanques Wraith capturados. Ustedes sabrán cuáles son los fuegos artificiales. Mantengan su cabezas hacia abajo y no nos disparen”. Tecleó para abrir un canal personal COM hacia Kelly. "¡Abre un camino, Rojo Dos! ¡Asesina a todos y llega a esa entrada lo antes posible! " "Estoy en ello", ella susurró, su voz llena de concentración. Una luz azul parpadeó en confirmación…pero no era Kelly. Se etiquetaba como el SPARTAN-039, Isaac. Él era parte del equipo de Will. Así que estaban escondidos sobre la posición de repliegue. (Punto de regreso) Fred se inundó de alivio al saber que su equipo estaba aquí y todavía con vida. Pero él no podía esperar eso, no aún. Había trescientos metros que cruzar, cada milímetro del cual estaba cubierto con una pared sólida de Grunts, Jackals y de Elites Covenant; un camino recto que iba hacia el mismo infierno. Kelly viró su tanque y disparó contra los restantes Wraiths y al grupo de Grunts tratando de apagar los incendios cercanos. Por una fracción de segundo el suelo era como la superficie de un sol, llameante, desvaneciéndose y luego ya no era nada más que ceniza. Fred disparó su mortero tan rápido como el poder de abastecimiento del tanque completó su ciclo. Él lanzó tres proyectiles blancos plateados fueron a dar hacia una concentración de Elites y sobre las torretas de plasma.


90 HALO: PRIMER GOLPE Los cuales tenían escudos que los protegían por un microsegundo antes de que se cargaran y se colapsaran. Se incendiaron como si hubiera "una huelga en algún lugar" coincidiendo en la forma en que los ODSTs utilizaban esto para encender cigarrillos de contrabando. Kelly disparó los proyectiles arqueados hacia los cientos de Grunts y de Jackals corriendo en todas direcciones. Cuerpos carbonizados a mitad del camino y se volvían vapor. Era como si una docena de relámpagos estuvieran golpeando el centro del campo. Los Grunts corrían y se agachaban, hubo disparos, uno luego otro. Unos pocos Jackals trataron de reunir a los diminutos soldados, pero los Grunts estaban enfurecidos o tenían terror, disparaban contra ellos.

Fred capturó el movimiento por el rabillo de su ojo una sombra zumbaba sobre su tanque y una explosión se sacudió de lado a lado. Eso tenía que provenir de los Banshees. Tenía mucho sentido ya que había Elites en el aire, patrullando. Fred se maldijo así mismo por no darse cuenta antes. Era sólo cuestión de tiempo. Sin apoyo de la infantería, tarde o temprano, las fuerzas en tierra Covenant y las fuerzas aéreas se reagruparían y los destruirían. "¡Muévete!" Fred gritó sobre la COM. "¡Rompe contacto y dirígete hacia las cuevas!” Kelly movió su tanque y se abrió paso entre los escombros. Fred dejó que ella se adelantase y se detuvo en el punto donde estaba el equipo de excavación. Disparó una vez. Tres rápidos impactos se clavaron en la parte superior de su tanque y detonaron, él sacudió sus dientes. Le disparó tres veces más al equipo de excavación y apuntando con el tanque Wraith. El tanque se sacudió y avanzó lentamente. Apretó los dientes y sonrió. Sobre la pantalla, el humo se aclaró lo suficiente como para ver que la perforadora láser, la cinta transportadora y los buscadores en forma de insectos se habían reducido a montones y medio de basura derretida. La pantalla quedó fuera de foco. No, Fred vio que no era la imagen; salía humo de la cabina. "Banshees en círculos sobre ti", Kelly gritó sobre el COM. "¡Sal de allí!" Fred apareció en la escotilla y salió. Por encima, una docena de Banshees voladores volvieron a bombardear su lisiado tanque. Fred saltó, rodó sobre sus pies y corrió. Un marcador NAV apareció en su HUD, hacia un corte muy profundo en el lado de la de montaña, donde solía ser la entrada de la caverna. Un golpe rojo ardiente le golpeó de lleno en la espalda: una pistola de plasma sobrecargada. Se tambaleó hacia delante, pero no perdió el equilibrio y siguió corriendo. No había tiempo para detenerse. Él miró su barra de escudo, que estaba completamente agotada, pero poco a poco comenzó a recargarse. Esquivó y zigzagueando de ida y vuelta. Él no podía tener muchos éxitos más así. “¡Date prisa!”, expresó Kelly. Cruzó el resto de metros en segundos y subió a un cráter donde había sido una puerta de admisión y la entrada segura a la base subterránea de la ONI. Kelly se levantó, se acercó un poco más a la boca del cráter, con una ametralladora de un Warthog. Apuntó sobre la cabeza de Fred y roció al enemigo con fuego de cobertura. El SPARTAN-043, Will, estaba al lado de ella. Fred se emocionó al verlos vivos, e incluso más entusiasmado al ver a Will sosteniendo un lanzacohetes Jackhammer. "Salta ahí," Kelly indicó moviendo la cabeza en dirección al centro del cráter. "Vamos a cubrirte." Ella continuó disparando hasta se le agotó la munición del cinturón de la ametralladora. Will apuntó y apretó el gatillo. Un cohete acuchilló el aire atravesándolo, dejando una estela de humo blanco, conectándose con la cabina de un Banshee aproximándose. El alienígeno aviador se desintegró en una bola de fuego. Fred volteó y vio como un árbol se hundía profundamente en la tierra. Un cable de acero había sido preparado a un lado y en dirección hacia las profundidades. Fred tomó el cable y saltó hacia la oscuridad. Sintió una aguda vibración a través del cable, una vez, luego dos veces y era cuando el resto de los Spartans le seguían.


91 ERIC NYLUND Después de trescientos metros de caída libre, él vislumbró la tenue iluminación en la parte inferior del pozo, era un débil resplandor amarillo enfermizo de luz química, proveniente de unas lámparas en forma de bastones. Fred aumentó la presión de agarre sobre el cable y descendió más lentamente. A tan solo un metro del suelo, se soltó y aterrizó agachado, flexionando sus rodillas. Se apartó fuera del camino. Los otros Spartans cayeron junto a Fred. "Por aquí," Dijo Will y avanzó, pasando por lo que quedaba de un par de puertas de un elevador, que habían sido forzadas. Fred notó que Will cojeaba severamente y se acordó de que los Spartans que habían sido enviados aquí, resultaron heridos. Era irónico de la forma en cómo él los envió a las fueras, hacia la densa batalla, para que terminaran en medio de otra situación grave. Por otra parte, no estaban muertos… era más de lo que podría esperar del Equipo Beta. Entraron en un corredor con paredes teñidos de acero inoxidable, que reflejaban la escasa luz química de las lámparas. Sobre de ellos hubo una tremenda explosión. Rocas y lluvia de tierra cayó dentro del pozo dejando el polvo florecer a través del corredor. “Minas antitanque Lotus," Will explicó. "Un pequeño regalo para frenar a nuestros huéspedes no invitados aquí abajo." Otros dos de los Spartans, Isaac y Vinh, ambos se sentaron a lo largo del corredor, detrás de unas barricadas hechas de roca. Asintieron ligeramente con la cabeza hacia Fred y mantuvieron sus ojos y armas sobre el otro extremo del corredor. "¿Dónde está el resto del equipo? ¿Y los marines de la Compañía Charlie?” Preguntó Fred. "No lo lograron", respondió Will, su voz fue baja. "Estábamos aquí separados del camino. " Sacudió la cabeza. "No tenemos contacto desde entonces”. Fred estuvo un momento en silencio. Enlistó aquellos tres como MIA (Muertos en Acción) en el inventario de su equipo, así como los otros Spartans del equipo de Will. En la lista de los Spartans Fred pudo darse cuenta de había crecido extremadamente en corto tiempo. Fred sintió una punción en su estómago. "¿Y qué hay del equipo Beta?" "Negativo. No hay contacto, señor." Fred apretó sus dientes y marcó al equipo Beta como MIA también. "¿Y el Equipo Gamma Sr.?" preguntó Will. "Ellos están ahí afuera", respondió Fred. "Los escuché por la COM, pero no podía hacer mucho. Les advertí a la distancia de esta posición." "Bien," Will susurró. El pasillo estaba muerto y terminaba en la puerta de una bóveda. "El retinal y los escáneres táctiles están rotos", Will explicó. "No hay acceso de voz, hemos intentado, pero no hay respuesta. Esta puerta debe de tener un


92 HALO: PRIMER GOLPE metro de grosor, así que sin las herramientas para cortar o sin los cien kilos de explosivos, estamos atrapados en este lado." Terminó Will “¿Has hablado con la gente del otro lado? " Kelly preguntó. "El canal está abierto," expuso Will. "Pero no ha habido respuesta alguna. Todo el mundo del otro lado, posiblemente se largó." "O tal vez no están diciendo nada porque están esperando algo que escuchar", dijo Kelly. Ella silbó seis notas de una melodía. Will asintió. "No había pensado en eso". La melodía había sido el código secreto de los Spartans de cuando eran jóvenes y eran entrenados en Reach. Era su señal de: todo- despejado - es seguro- para poder- salir. No de todos, pero para algunos Spartans y muy pocos y selectos forasteros la conocían… esos forasteros quienes podrían estar todavía aquí. Kelly preparó el micrófono y silbó la melodía. Lanzó la llave y esperó. Dos minutos transcurrieron en el reloj de misión de Fred. Demasiado tiempo para estar aquí sentado, sin hacer nada, mientras que el Covenant estaba encima de sus cabezas, sin duda, tratando de encontrar la forma de sacarlos y hacerlos pedazos. "Era una buena idea", Fred le dijo a Kelly. "Vamos a reconstruir el elevador. Tal vez no está completamente colapsado. Will tu……." Un mecanismo se escuchó y luego la puerta zumbó. Hubo un silbido cuando los engranajes se separaban y al metro de espesor, la puerta se abrió en perfecto equilibrio, con su bisagra en silencio. La luz brillante inundó el pasillo. La figura de una silueta de pie en el umbral. Cuando el HUD de Fred se compensó y mejoró la imagen, él vio que era forma humana, la figura de una silueta, femenina. Vestía una falda gris y una bata blanca con una blackberry de datos en el bolsillo. Fred captó el brillo de sus anteojos, negros, bordado de tenues líneas bifocales. Su cabello era gris y estaba enrollado en un moño. Pero era su rostro que captó y mantuvo enfocado, él reconoció la suave piel arrugada sólo en las esquinas de su boca y en sus ojos azul - gris. Ella era el intelecto detrás del programa de SPARTAN-II y la quien había inventado su armadura MJOLNIR. Ella era la Dra. Catherine Halsey.


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CAPÍTULO TRECE 0810 horas, 30 de Agosto del 2552 (Calendario Militar) \ Sistema Epsilon Eridani, Instalación Subterránea de la ONI, planeta Reach.

La Dra. Halsey estudió a los cinco Spartans en el corredor y empujó sus viejos anteojos hacia el puente de su nariz. A pesar de todo lo que significaba su presencia aquí; Reach invadido, comprometida en su misión de encontrar a los líderes Covenant, todo por lo que ella había trabajado estaba ahora en peligro; pero ella estaba complacida en verlos. Se endureció a si misma, pensó; un arranque emocional no sería entendido, o apreciado, por sus Spartans.

“Entren”, dijo enérgicamente. “Y dense prisa, por los sonidos de las cosas en el piso de arriba, no nos queda mucho tiempo.”

Los Spartans se quedaron ahí un momento; indudablemente, comunicándose los unos a los otros con una mezcla de silencio sobre los canales COM y un minuto de lenguaje corporal. Ella se percató de un pulgar arriba y un silencioso asentimiento con la cabeza. Entonces ellos se movieron juntos, recogieron su equipo y pasaron a través del umbral de la bóveda.La Dra. Halsey los saludó conforme pasaban al lado de ella.

“Es bueno verte, Fred”

“Señora” respondió Fred. “Es bueno verla también.”

Ella notó que los movimientos de Kelly estaban fuera de lugar, un poco torpes. Ella estaba herida, como todos los demás, ahora ella la vio de cerca.

“Kelly.”

“Dra. Halsey.” Ella la alcanzó y le saludó con un ligero apretón de manos.

“Isaac”

“Doctora”

“Vinh” Ella asintió.

“William”

Will gruñó. Nunca le había gustado su nombre formal.Ella sabía que esto les molestaba a todos ellos; ella siempre fue capaz de decirles quiénes eran a pesar de la armadura MJORNIR. Ella


94 HALO: PRIMER GOLPE había crecido con ellos, conocía cada gesto y de su forma individual de caminar. Ella nunca pudo llamarles por sus designaciones numéricas: SPARTAN-104, -087, -039, -029 y -043, respectivamente. La Dra. Halsey presionó un panel de control. La puerta de la bóveda se cerró silenciosamente y tranquilamente, parecía desvanecida y con un click metálico, se bloqueó.

“Tenemos acceso a los niveles Aqua, Scarlet (escarlata) y los niveles de Lavender (lavanda),” les dijo. “Síganme al ala médica.”

Ella siguió por un corredor de concreto con un techo arqueado y alto, luces empotradas en los muros y cámaras de seguridad.

“Sé que el Covenant entró al sistema Epsylon Eridani hace aproximadamente 0500 horas. El personal de la Sección Tres de la ONI evacuó esta instalación a las 0530 horas. ¿Asumo que no están aquí para hacerme saber que es seguro salir?”

“Si, Señora,” Respondió Fred. “Digo, no Señora, no es seguro. La flota enfrentó al Covenant, pero el enemigo se las ingenió para desplegar tropas terrestres en Reach. Fuimos enviados a la superficie para proteger los generadores de los cañones orbitales.” Se detuvo, tomó un respiro profundo y continuó.

“La misión fracasó, las fuerzas Covenant diezmaron nuestra posición.” Volteó hacia Kelly y los otros Spartans.

“Nos retiramos hacia aquí… pensamos que podríamos estar seguros.”

Ellos continuaron por el corredor en forma de pendiente; puertas de titanio se abrieron para ellos y se cerraron conforme pasaban.

“Ya veo,” Respondió la Dra. Halsey. “¿Y el Capitán Keyes? ¿Y John?”

“Desconocido”, le dijo Fred. “El Jefe Maestro y parte de nuestro equipo intentaron recuperar una base de datos NAV no asegurada de una estación orbital antes de que el Covenant llegara a ella. Suponiendo que hayan tenido éxito y dado el historial de lucha del Capitán Keyes contra el Covenant…" La voz de Fred se apagó.

“Estoy segura de que completaron la misión y escaparon,” dijo la Dra. Halsey terminando la frase por él. “John nunca ha perdido.”

“No, Señora,” Respondió Fred.

Caminaron en silencio por un momento, pasando por una exposición de banderas insurgentes capturadas que habían sido montadas bajo cristales, a lo largo de la curvada pared de concreto. La mayoría iban adornadas con llamativas insignias con crestas familiares, dragones ensangrentados, e incineradas espadas cruzadas. Ellos continuaron dejando atrás los restos de una rebelión de la cual la UNSC ya no tendría que preocuparse.

“¿Dra. Halsey?” preguntó Fred, “¿Permiso para hablar libremente?”


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“Concedido,” dijo ella. “Yo no me quedo en procesión, particularmente, dadas las circunstancias. Dime lo que piensas.”

“Señora, hay algo que no es normal en esta invasión del Covenant,” dijo Fred. “Ellos ya ganaron, pero no están cristalizando el planeta. Al menos no completamente; hasta donde he podido determinar, sólo los polos y una porción de las latitudes inferiores.”

"Y ellos tenían equipos de excavación posicionados sobre estas instalaciones", agregó Kelly.

“Curioso,” dijo la Dra. Halsey. “Ellos nunca habían tenido interés en algún humano o en su tecnología”; Ella se detuvo en un gran iris metálico, lo suficientemente grande como para conducir un Warthog a través de él y puso su mano en un escáner táctil. “El ala médica,” ella explicó. Ella habló cercanamente hacia el micrófono:

"No voy a hacer ningún daño."

La puerta se abrió para ellos. Luces de alta intensidad oscilaban en la sala grande más lejana. Había una docena de tablas de diagnóstico médico y una fila de pantallas a lo largo de la pared del fondo. El piso era de color blanco brillante, pulido y estéril. Las paredes brillaban con una luminiscencia de color rosa pálido. Siete puertas llevaban a oficinas adyacentes y bahías quirúrgicas con ventanas hacían ver esta sala central.

“Kalmiya,” dijo ella. “¿Estado?”

“Sí, Doctora.” Respondió la desincorporada voz de su IA personal, su remplazo de Cortana.

“He preparado los archivos médicos personales de los Spartans y he enviado vehículos a recolectar existencias de sangre, plasma y otros suministros médicos en almacenamiento frío, así como herramientas para ayudar a removerles su armadura MJOLNIR.”

Las puertas del pequeño ascensor de servicio en el extremo de la instalación se abrieron y un vehículo robótico salió, sus brazos telescópicos sostenían bolsas llenas de líquido. Filas de herramientas estaban perfectamente alineadas en la bandeja superior del vehículo.

“Muy bien,” dijo la Dra. Halsey. “Continúa rastreando actividad sísmica ahí arriba. Haz una interfaz con los biomonitores de los Spartans y enlaza la salida hacia las pantallas en la bahía tres.”

Ella se acercó a una mesa y a un banco de pantallas holográficas zumbando con vida, flotando serenamente. Gráficos y figuras se desplazaron a través de ellos.

"Dame un reflector aquí, prepara un campo de esterilización y baja la iluminación ambiental al cuarenta por ciento. Y un poco de Mahler, por favor. Sinfonía número dos" (Gustav Mahler 1860-1911 fue un compositor y director de orquesta bohemio-austriaco. La sinfonía Titulada: Resurrección *.*). Fuente: Wikipedia


96 HALO: PRIMER GOLPE

“Sí, Doctora.”

La música salía de los altavoces. La Dra. Halsey examinaba los gráficos, tecleó íconos de pequeñas figuras humanas y activó imágenes de las Resonancias Magnéticas de las estructuras internas de los Spartans; huesos holográficos, órganos y músculos aparecieron y rotaban lentamente. Ella se estremeció ante la magnitud de sus heridas.

“Fred, tienes un tendón de Aquiles torcido y tres costillas rotas. Ambos riñones tienen contusiones moderadas.” Echó un vistazo al resto de los datos del equipo y después de reflexionar un momento le dijo: "Estás bien”. “William, tienes una tibia agrietada y algo de sangrado interno. Pon algo de Bioespuma dentro de la herida y evita los movimientos intensos por el próximo día.”

Giró para ver a Fred y a Will. “Ustedes dos están en mejor forma, vayan al nivel Aqua, Sección Lambda y recuperen un par de cosas.”

“Sí Señora,” dijo Fred.

La Dra. Halsey era sólo una civil, pero los Spartans siempre habían aceptado su autoridad. Tal vez era porque ella había actuado como un igual entre los Almirantes de Flota y los Generales, quienes estaban constantemente tratando de echar abajo su trabajo. O tal vez era más que eso. Ella se preguntaba si los Spartans la veían como una especie de figura materna. Por mucho que esta idea le divertía, dudaba que nadie fuera de su equipo, la vieran como de la familia. Ni siquiera ella. William recuperó una lata de Bioespuma del vehículo robótico; e insertó la espuma en la punta del pequeño puerto de inyección de su armadura; la empujó a través de la piel, entre la cuarta y quinta costilla. Se llenó la cavidad abdominal llenando ese espacio con coagulante/antibacterial/ y tejido de polímero regenerativo.

“¿Frío?” preguntó ella.

“Nada, nada que valga la pena, Señora”

Ella asintió, no haciendo mucho por la valentía de William. Ella siempre había mantenido admiración por sus Spartans como por ella misma. Lo último que quería hacer es que se sintieran diferentes. Tener el mismo tratamiento “especial” que todos los demás. La Dra. Halsey recogió un portapapeles, tocó algunos objetos en su pantalla y se lo dio a Fred.

“Nuevas armas para las pruebas de campo llegaron la semana pasada,” le dijo, “así como partes para el sistema de armadura MJOLNIR Mark V, las cambiaremos por sus componentes dañados. Kalmiya, enséñales el camino por favor y dales acceso a las áreas restringidas.”

“Sí, Doctora.” Dijo Kalmiya. Las puertas de la bahía médica se abrieron. “Por aquí.” Fred estudió los objetos en el portapapeles.


97 ERIC NYLUND

“Muy, muy bien,” dijo con su voz llena de satisfacción. Él asintió, tomando un largo vistazo a sus compañeros de equipo y luego él y Will partieron.

La Dra. Halsey regresó a sus lecturas médicas.

“Vinh, tienes desgarrado el músculo deltoides (es un músculo del hombro), tres dedos rotos y una hernia de disco. Isaac, contusiones internas y ambos hombros han sido dislocados y se reinsertaron incorrectamente, lo cual produce pellizcos en los vasos sanguíneos. Te tendré arreglado en un momento, pero primero quiero que vayas y vigiles la ruta que tomamos para llegar aquí y sugiero más defensas perimetrales.”

“Sí, Señora,” le respondieron Issac y Vinh, le dieron una mirada a Kelly y se fueron.

La Dra. Halsey se concentró en el escaneo interno de Kelly. Sus heridas eran, por mucho, las peores. Ella lo había notado desde la presión sanguínea extremadamente baja y la alta temperatura corporal, incluso desde antes de echarle un vistazo a la Resonancia Magnética. Había sangrado moderado en su hígado; una condición algo fatal si no se trataba y un pulmón derecho estaba totalmente colapsado. Y que la mujer estuviera todavía en pie, por no hablar de la lucha, era equivalente a un acto de Dios. Por supuesto era de lo se trataba el programa SPARTAN-II, ¿No?, jugar a ser Dios por el bien mayor.

“¿Doctora Halsey?” Kelly preguntó, “¿Dónde están los otros?”

“Como dije, ellos evacuaron,” respondió. “En la mesa, por favor. Voy a hacer algunas reparaciones menores.”

Kelly obedeció. “¿Entonces por qué usted sigue aquí, Señora?”

La Dra. tomó una llave magnética en forma de curva, de mango largo, construida específicamente para adaptarse a éste y solo a éste, panel de acceso. Ella la insertó y abrió una sección maltratada de la armadura MJOLNIR de Kelly del tamaño de un puño. Sangre y gel hidrostático burbujearon de las heridas de Kelly.

“Me ofrecí para ser la opción a prueba de fallos,” le dijo a Kelly. “En los niveles inferiores de estas cavernas hay suficientes explosivos de alto poder para elevar la instalación; en caso de que alguna vez fuéramos invadidos por el enemigo. Estoy aquí para asegurarme de que no tengan acceso a nuestra tecnología.”

La Dra. Halsey inyectó un anestésico local e insertó un catéter flexible con punta de láser, controlando cuidadosamente su progreso con la resonancia magnética. Ella pulsó el láser, fusionando las laceraciones en su hígado. La Dra. Halsey entonces le infló el pulmón. Kelly perdería la mitad de ese órgano, independientemente de su tratamiento. El tejido estaba tomando una coloración azul y en un necrótico moteado marrón.

“Kalmiya, prepara la instalación para la *clonación flash y toma la secuencia de ADN de Kelly de los archivos. Me gustaría tener un hígado nuevo y un pulmón derecho listos para ella."


98 HALO: PRIMER GOLPE

(*La clonación flash es un proceso médico utilizado por la UNSC por el cual se clonan partes del cuerpo humano. Esto implica generalmente una muestra de ADN de un sujeto que se utiliza para producir un clon de un órgano o parte del cuerpo, que puede ser transplantado al sujeto con el ADN de procedencia. De esta manera, los trasplantes de órganos son más rápidos y más fáciles y la tasa de éxito es mucho mayor. Normalmente, el órgano está programado para crecer a un ritmo acelerado, para luego, cesar un desarrollo rápido cuando se trasplante al sujeto. Por lo tanto, el órgano crece rápidamente y funciona apropiadamente y de manera eficiente. Dado que el órgano contiene el mismo ADN del sujeto, no hay ninguna amenaza de rechazo por el cuerpo). Fuente:HaloWikia

"Estás bien por ahora.” Le dijo la Dra. Halsey mintiendo. “Sólo quiero tener repuestos listos para ti, en caso de que nos quedemos aquí abajo por un largo tiempo.”

“Entiendo,” dijo Kelly con voz ronca.

La Dra. Halsey se preguntó si lo hacía; si Kelly entendía que recibir disparos, quemaduras y el tener sus órganos internos traumatizados no es algo que se supone que pase todos los días… a menos que fuera un Spartan. Ella deseó que la guerra acabara. Deseó que sus Spartans tuvieran un poco de paz.

“Doctora.” Susurró Kalmiya a través de un diminuto altavoz privado montado en los anteojos de la Dra. Halsey.

“Hay una anomalía en los registros de ADN del SPARTAN-087. Quizás quiera revisar esto en privado.”

La Dra. Halsey selló las heridas de Kelly con la Bioespuma, removió el catéter y cauterizó la incisión.

“Descansa,” ella dijo.

“No, Señora. Estoy lista para…” Kelly trató de sentarse.

“Abajo.” La Dra. Halsey puso la mano en su hombro. No tenía ilusiones de poder detener a Kelly con el gesto; pero reforzó sus palabras y su voluntad. “Órdenes del Doctor.” Kelly suspiró y se recostó.

“Estaré en mi oficina justo ahí” ella señaló la habitación contigua “si necesitas algo.”

La Dra. Halsey dejó a Kelly y se fue a su oficina. Dos paredes estaban cubiertas con pantallas gigantes; tazas desechables con café derramado en el suelo; un proyector holográfico inundado con datos, líneas, gráficos rotando y la correspondencia sin contestar desbordaron su escritorio. Ella bajó las persianas que separaban su oficina de la bahía médica, pero sólo hasta la mitad, para mantener observada a Kelly.

“Dámelos, Kalmiya.” El historial médico de Kelly se desplazó a través de la pantalla.

“Aquí,” dijo Kalmiya, y resaltó una solicitud de datos encubierta al final del archivo.


99 ERIC NYLUND

“Tiene fecha de hace tres meses. Eso es el código de ruta de Araqiel.”

La Dra. Halsey recogió la esfera de nieve de su escritorio, lo sacudió una vez y lo dejó, viendo los remolinos de partículas.

“¿Araqiel?, ese es el perro guardián de Ackerson, ¿no es cierto?

“Afirmativo, Doctora.”

“¿Puedes rastrear la solicitud?”

“Hecho y finalizado el contacto el nodo FF-8897-Z, acceso restringido hacia el nivel de Rayos-X.”

“¿Restringido?” La Dra. Halsey dio una pequeña y suave risa

“¿Eso significa algo ahora? No hay nadie aquí para detenernos, está ahí, ¿Kalmiya?”

“Entrar a esos archivos, sin la autorización apropiada, es delito de traición, Doctora.”

“Ellos pueden venir y arrestarme entonces. Haz lo que te he dicho, Kalmiya,” dijo la Dra. Halsey

“Anula tu centro de subrutina ética cuatro-alfa. Código de anulación: ‘Whateverittakes’.”

La Dra. Halsey encontró una taza de café medio llena en el suelo y cautelosamente la recogió. Ella olió el contenido y satisfecha de que no estuviera rancio, ella la agitó una vez y luego tiró algo del frío contenido.

“Sí, Doctora. Trabajando. Hecho.”

Kalmiya era la “hermana mayor” de Cortana. La Dra. Halsey había diseñado y probado las rutinas del software de intrusión en ella. Una vez que el proceso había sido depurado y racionalizado, ella incorporó las rutinas en Cortana. Las autoridades en la Sección Tres de la ONI habían sido muy específicas en sus instrucciones de destruir cualquier prototipo de esas rutinas; una orden que la Dra. Halsey no tardó en desobedecer.

“Hay una cantidad inusualmente voluminosa de software anti-intrusión, Doctora.”

“Muéstrame,” dijo la Dra. Halsey.

La pantalla holográfica parpadeó y se solidificó en bloques de cristal de colores que representaban las barreras de código. La Dra. Halsey trazó una grieta con su dedo índice a lo largo de un fragmento de rubí de noventa grados hecho por un corte en forma de escalones.


100 HALO: PRIMER GOLPE

“Este grupo de datos aquí. Rechaza eso y rellénalo con un pulso neutralizándolo.”

“Sí, Doctora.”

El cristal holográfico se rompió en miles de brillantes fragmentos que se arremolinaban hacia arriba como una hélice.

“Estoy dentro, y…“

Los fragmentos parpadearon y se fundieron. Facetas y duros planos brillantes se encajaron en unos cuernos rizados, una mandíbula alargada y ojos de gran tamaño que parpadeaban con fuego holográfico. Volteó y le sonrió a la Dra. Halsey descubriendo sus dientes afilados como navajas.

“Consultor civil 409871,” dijo en un bajo y profundo ladrido. “Doctora. Catherine Halsey.”

“Araqiel,” la Dra. murmuró.

“¿Tu amo te dejó atrás cuando él fue reasignado? ¿No tienes nada mejor que hacer que robar los datos de mi programa SPARTAN?”

La Dra. Se inclinó hacia una pantalla lateral y sin mirar, tecleó en la línea de comandos, accesando al directorio raíz de la base.

“Usted está violando el código de seguridad militar 447-R27 de la UNSC,” afirmó Araqiel con un gruñido.

“Esto ha sido grabado y las autoridades correspondientes han sido notificadas. Usted deberá cesar y desistir de toda actividad.”

“Yo soy la única autoridad que queda aquí, Araqiel. Para ser una IA inteligente eres extremadamente torpe.”

Ella miró a la pantalla frente a ella. “Kalmiya, te necesito.” Ella tecleó en las barreras de seguridad de nivel siete, que aparecieron por encima de la línea de comandos. “Aquí.”

“Sí, Doctora.”

“Oh, “torpe”, ciertamente Doctora.,” ladró Araqiel.

“Mientras le permito ‘accesar’ a los archivos médicos, he tomado el control del sistema de regeneración de aire para su ala médica. Puedo presurizar su oficina y causarle edema pulmonar. Puedo liberar gas *Narcozine y paralizarla”


101 ERIC NYLUND (*Narcozine es un dispositivo químico utilizado como arma por la UNSC. Al ser inhalado, el gas rápidamente provoca parálisis y la exposición prolongada causa edema pulmonar (inflamación de líquido en los pulmones), que rápidamente pueden convertirse en mortales debido a la asfixia y al ahogo. ) Fuente: HaloWikia

Sus ojos se estrecharon en un vistazo. “¿Qué estás haciendo ahí?”

“Estamos dentro.” Dijo Kalmiya.

La Dra. Halsey tecleó una serie de comandos. El holograma de Araqiel se inclinó sobre el hombro de ella.

“No reconozco esas enmarañadas rutas de directorio… o aquellas” Él olfateó burlonamente; “Arcaicos comandos de línea.”

“Estos comandos fueron inventados, refinados y luego descartados y olvidados incluso mucho antes de que la primera IA muda funcional estuviera en línea,” le dijo la Dra. Halsey. “Los aprendí cuando tenía quince, en mi segunda tesis doctoral.”

“Una metodología de entrada anticuada para un ser humano obsoleto.”

“¿Anticuada?¿Obsoleta?¿De verdad?” Ella sonrió y dijo. “Vamos a probar tu hipótesis. He supervisado la creación de la plantilla de cada IA de tercera generación en este planeta. Sé todo lo que hay que saber sobre ti, incluso su limitada indiferencia por la vida humana.” Ella pausó y golpeó su barbilla. “Quizás es por eso que tú y Ackerson se llevaban tan bien.”

“El Coronel Ackerson, es un gran hombre. Él…”

“Para responder a tu pregunta original,” dijo ella, ignorándolo, “Éste es el nexo de tu ser.” Ella golpeó la pantalla. “Tu directorio de códigos, el centro a través del cual todos los impulsos fluyen en tu mente. Y esto…” Ella rápidamente tecleó otro comando. “Es el código que activa tu modo personal a prueba de fallos. Genera un rayo pulsante de alta frecuencia de luz UV (ultravioleta) en tu matriz de pensamiento cíclico *Riemann, limpiando tus funciones de la elevada ideología. Esto efectivamente te borrará.”

(*La matriz de pensamiento cíclico Riemann es un componente central en la programación de las IAs de la UNSC. Contiene un directorio de código, donde todos los impulsos de la mente de la IA existen. Es efectivamente el cerebro de la IA. La matriz no es un objeto físico en sí mismo, sino que es un programa, lo que permite a la IA permanecer en un chip de cristal de datos para la movilidad y transportación).Fuente: HaloWikia

“¡No!” dijo Araqiel y retrocedió. Flamas rugieron sobre su cristalino cráneo. “No…”

La Dra. Halsey presionó la tecla ENTER. Araqiel se desvaneció.

La Dra. Halsey suspiró y cerró la pantalla. “Que desperdicio de cristal de memoria.” Ella se preguntó si la IA estaba fanfarroneando. Tal vez no; la Sección Tres de la ONI le dio amplios poderes discrecionales a sus IA’s para lidiar con las brechas de seguridad. Sin embargo…


102 HALO: PRIMER GOLPE ella no estaba contenta de saber hasta qué punto hubiera llegado Araqiel.

“Kalmiya, por favor recupera el archivo de datos y muéstrame el contenido del directorio del Coronel Ackerson.”

“Trabajando, Doctora. Hay una encriptación menor por descubrir. Sólo tomará un momento.”

Ella pausó, y entonces preguntó. “El modo UV a prueba de fallos que estaba en la matriz Riemann de Araqiel… ¿Está plantado en todas las IA’s inteligentes? ¿En mí?

“No está implantado en todas las IA’s,” dijo la Dra. Halsey, controlando su voz cuidadosamente.

Kalmiya indudablemente hubiera analizado el nivel de estrés en sus patrones vocales, así que le la doctora le dijo la verdad. Siempre fue un juego de ajedrez, con los movimientos y contraataques de las IA’s inteligentes. Era un reto constante por ganar y mantener su respeto. Es por eso que ella prefería su compañía a la de los humanos; eran tan deliciosamente complejos. Así es, ella le dijo la verdad… sólo que no toda la *verdad.

(*Algunas IAs personales tienen “modo” a prueba de fallos. La Dra. Halsey declaró que no toda IA tiene tal prueba de fallos, más bien, sólo los más "importantes". En el caso de algún peligro para los humanos causada por la IA, la falta de seguridad puede ser activada. Funciona mediante la generación de un haz de impulsos de alta frecuencia de luz ultravioleta en la matriz Riemann, destruyendo las funciones superiores del pensamiento de la IA. Esto efectivamente borra a la IA.)

“Aquí están, Doctora.”

Archivos holográficos e íconos de carpetas llenaron el espacio sobre su escritorio.

“Filtra por nombres propios,” dijo la Dra. Halsey. “No perdamos tiempo con los pequeños chantajes de Ackerson. También remueve todos los archivos con fechas anteriores, cuando los SPARTANSII fueron puestos en línea y cualquiera que no haya accesado más de una docena de veces. Quiero ver las oscuras operaciones que encabezaban su lista.”

Las carpetas y archivos se fueron en un parpadeo y sólo dos carpetas permanecieron flotando sobre el escritorio de la Dra. Halsey: S-III y EL REY BAJO LA MONTAÑA. Ella tecleó la primera y se abrió, revelando cientos de archivos separados. La Dra. Halsey los examinó; había en cada uno registros médicos de sus Spartans: registros completos de sus orígenes pre-indoctrinados, sus vacunas de la niñez, sus padres, sus lesiones y tratamientos durante su entrenamiento; incluso los procedimientos experimentales para aumentar su fuerza, agilidad y resistencia mental.

"¿Qué demonios estaba haciendo?" ella murmuró.

Ella sentía como su pulso se aceleraba conforme recorría los registros. Había perfiles de ADN de cada Spartan y había archivos extensivos sobre la antigua técnica de clonación flash que la ONI utilizó para reemplazar a los originales. Ackerson lucía especialmente interesado en este aspecto del programa. Él había seguido los registros médicos de los reemplazos conforme fueron creciendo, sucumbiendo ante las enfermedades congénitas, e inevitablemente muriendo. Incluso había recuperado los cuerpos y las autopsias hechas. El estómago de la Dra. Halsey se amargó. Era su culpa, en parte, que esos niños de reemplazo murieran tan jóvenes. Ellos nunca perfeccionaron la clonación flash para ser un humano completo. Lo habían hecho de todas formas


103 ERIC NYLUND hace treinta años porque el gobierno de la Tierra estaba apunto de desmoronarse… colapsando en cientos de guerras civiles. Ellos necesitaban desesperadamente el programa SPARTAN.

Y por supuesto, lo hicieron simplemente porque podían. Sin importar la legitimidad de sus motivos, ella sabía que había matado a esos niños tan indudablemente como si los hubiera asesinado disparándoles. Había un último archivo en la carpeta S-III. Tan pronto como la Dra. Halsey lo seleccionó, Kalmiya dijo.

“Eso es sólo un fragmento. Había sido eliminado, pero me las arreglé para reconstruirlo de los rastros de ionización del cristal de memoria.”

La Dra. Halsey examinó su contenido. Sólo decía CPOMZ seguido de una cadena de 512 caracteres alfanuméricos.

“Esta larga porción es una referencia a una coordenada estelar,” ella susurró.

“Sí, Doctora. Pero no es a ningún lugar del espacio controlado por la UNSC.”

“¿Qué demonios pretendía hacer Ackerson? Nada bueno en lo absoluto,” ella murmuró y corrió su dedo hacia la primera palabra del archivo: CPOMZ.

“Me tendré que encargar de esto después,” dijo. Ella descargó los archivos a un panel de datos cercano.

“Veamos qué más pretendía hacer el buen Coronel.” Ella abrió la carpeta marcada EL REY BAJO LA MONTAÑA. Sólo había tres archivos.

El primero eran los planos originales de la construcción de esta base; que apareció en su escritorio. La Dra. Halsey notó que esta representación holográfica era mucho más grande de lo que le habían hecho creer. Mientras que su autorización de seguridad era nivel más alto posible para un civil, aparentemente sólo había visto una tercera parte de la instalación en la que había estado trabajando durante la última década. La Dra. Halsey seleccionó el segundo archivo. Era la transcripción del reporte del interrogatorio en el Campo Hathcock, 12 de Agosto del 2552. Ésa era la comisión de John de destruir la ciudad en Cote d’ Azur y el artefacto alienígena que el Covenant trató de obtener de allí. Curioso.El tercer archivo era el análisis de los símbolos que John capturó del artefacto alienígena. Según las notas de Ackerson, también, era una parte de un mapa estelar. La Dra. Halsey regresó a las coordenadas estelares en referencia a los archivos de los Spartans. Nada bueno. Esta locación no tenía nada que ver con esa referencia. La referencia estelar en el artefacto alienígena era… ella hizo los cálculos en su mente;

“Estaré maldita,” murmuró.

Ella abrió de nuevo las coordenadas estelares y registros de NAV para confirmar y revisó sus cálculos por última vez. No había duda: era el sistema Epsilon Eridani. Aquí. Esto era más que una curiosidad, ahora. Ackerson había estado sentado en un tremendo secreto;


104 HALO: PRIMER GOLPE y muy peligroso secreto. “Es Sólo su estilo de jugar con fuego y quemarnos a todos.” Archivos adicionales detallaban la adquisición de equipo de excavación, un nuevo juego de planos e investigaciones geológicas. Los nuevos mapas parecían una red de venas y arterias.

“¿Qué estoy viendo, Kalmiya?”

“De acuerdo con las coordenadas de estos mapas secundarios, Doctora, esta instalación fue construida sobre una antigua mina de titanio… y antes de ello, este sitio fue explorado como un volcán extinto. Estos son designados como conductos de lava.”

“Me pregunto si utilizaron los pasajes naturales para ayudar a construir las minas, ¿Y después esta instalación?” La Dra. Halsey se quitó los anteojos y los limpió conforme pensaba esto.

“No… si fuera así de simple como eso. ¿Por qué Ackerson estaría interesado? ¿Y por qué entonces clasificaría estos datos como nivel Rayos X? ¿Cómo esto se conecta con el artefacto alienígena en Cote d’ Azur?”

“No puedo quedarme,” respondió Kalmiya, “pero quizás haya una puerta trasera que puede usar para escapar.” “Sí, sí.” La Dra. Halsey descargó todos los archivos secretos de Ackerson a su panel de datos.

“Consideraré eso después. Ahora debemos concentrarnos…”

“Detectando un incremento en la actividad sísmica, Doctora.”

La Dra. Halsey se congeló. Ella lo sintió, más que haberlo visto; una serie de débiles, golpes rítmicos, como un trueno a la distancia. Polvo cayó desde los azulejos del techo y dispersó la luz del sistema holográfico en un deslumbrante destello.

“Ya vienen, susurró” la Dra. Halsey. Ella abrió un canal COM hacia los Spartans. “Vuelvan al laboratorio tan pronto como les sea posible. ¡Podría tener una ruta de escape!” Ella tropezó conforme una poderosa explosión sacudió la cámara. Hubo un sonido metálico y la principal viga de apoyo se desplomó y se estrelló sobre su escritorio.

Las luces murieron.


105 ERIC NYLUND

CAPÍTULO CATORCE 0901 horas, 30 de Agosto del 2552 (Calendario Militar) / Sistema Epsilon Eridani, Instalación Subterránea ONI, Planeta Reach. Las puertas de seguridad del almacenamiento se abrieron en silencio y las elevadas luces fluorescentes brillaron. Fred vio movimiento; pero solo era su propio reflejo en el acabado pulido del espejo de las paredes de acero inoxidable de la cámara. Will entró y miró hacia arriba, después miró de regreso abajo del corredor. El cuarto era una bóveda de tres por cinco metros con muros, piso y techo de acero. Sus pasos fueron amortiguados cuando entraban, así que el piso tenía que ser por lo menos un cuarto de metro de espesor. A lo largo de las paredes de izquierda a derecha estaban asegurados de casilleros desde el piso hasta el techo y dos cajas de metal reposando a lo largo de la pared lejana. Cada superficie era impecable y cada costura había sido elaborada con precisión para prevenir explosivos o ácidos penetrantes. "Un momento, por favor," les dijo Kalmiya. “Estoy intentando acceder a las cerraduras. Por favor esperen". Will estaba de pie en la entrada y observó sus espaldas. No le hacía sentir a Fred más a gusto. La base abandonada de la ONI era en cierta forma más intimidante que afrontar la fuerza de invasión Covenant arriba. Él había descendido estos corredores una docena de veces durante su entrenamiento en Reach. Esta base siempre había estado llena de personas; Ahora, vacío, esto conducía el punto a casa que de cierta manera el Covenant estaba ganando. Primero, las Colonias Exteriores habían sido aplastadas; Ahora Reach. ¿Cuánto tiempo antes de que la humanidad se viera forzada a retirarse todo el camino de regreso a la Tierra? Y después de eso... ¿qué? No habría elección sino victoria o extinción. Suficiente. Tales divagaciones no le ayudaron a lograr su objetivo inmediato. Él les dejaba las estrategias de largo alcance a los Generales y a los Almirantes. Era hora de concentrarse en lo que él hacía mejor. Las paredes zumbaron por el denso metal dentro de los casilleros distantes, el sonido del pesado metal aceitado se resbalaba sobre el metal. Con un golpe final, el sonido cesó. Kalmiya dijo, "Casilleros abiertos y la seguridad desactivada, Spartans. Ayúdense a sí mismos". "Asegura la puerta exterior, por favor," Fred le dijo a ella. La puerta al corredor fácilmente se cerró y se bloqueó, mientras Will se movió al lado de Fred. Cada Spartan abrió uno de los casilleros de la pared, permaneciendo al lado en caso de que hubiera alguna trampa remanente, a menos que Kalmiya haya fallado en desactivar. Fred miró con atención adentro y vio un estante de pistolas. No eran las pistolas de distribución estándar HE; Estas tenían barriles demasiados grandes; fácilmente treinta por ciento de grande y de largo y tenían sujetadores de auto-moldeado de plástico. El tomó una y la levantó; su balance era de un barril pesado, era de esperarse de una pistola descargada. Fred encontró tres cajas de clips al fondo del casillero, abrió una y sacó un clip. Cualquier disparo de esta nueva pistola, era de alto calibre, balas del tamaño de su pulgar. Él deslizó el clip dentro del arma y la aseguró con un satisfactorio clic. Ahora estaba perfectamente equilibrado, mucho mejor que el arma de distribución estándar. Aseguró el arma y empezó a ver lo que había encontrado Will.


106 HALO: PRIMER GOLPE Will examinó un rifle en una envoltura plástica. Él removió el rifle del casillero, desgarró su enfundadura y se la llevó a su hombro. Asintiendo con satisfacción. A diferencia del MA5B, este rifle tenía un barril y culata más larga, con un corte reducido del tamaño de la boca. Una mira fue montada en un riel óptico a lo largo de la parte superior del rifle. Will levantó un clip y lo introdujo dentro del receptor. Él empujó el rifle otra vez hacia el hombro y miró a través de la mira. "Zoom Automático, lindo". Will y Fred entonces intercambiaron e inspeccionaron las armas nuevas. A Fred le agradaba la percepción de este rifle nuevo, pero se preguntaba cuánto poder de golpe tenía; bastante, él esperó, para hacer la compensación cuando tuviera pocas rondas en el clip, valía la pena. Llenaron dos sacos con las pistolas nuevas, rifles y munición, luego se movieron hacia los casilleros en pie y abrieron las tapas. Dentro del primer casillero había maletas de cargas. Fred sujetó tres y los enrolló sobre su cuello. "Pienso que podemos encontrar un uso para estos". Will se arrodilló junto al segundo casillero en pie. Dentro había cajas plásticas marcadas MJOLNIR MARK V seguido de una larga lista de números de serie. "Esto debe ser lo que la Doctora Halsey quiere," él dijo. Había agitación en el piso; el cual recibió la atención completa de Fred, porque un "temblor" en el piso de metal significaba problemas. El canal COM se abrió y la voz de la Doctora Halsey crujió con estática: "Regresen al laboratorio tan pronto como les sea posible. Podría tener una salida. ¡Rápido!". El cuarto de la bóveda se encorvó y un trueno retumbó a través de las paredes. "Detonaciones," dijo Will. "Están viniendo”. "Asegura esas cajas," Fred ordenó. Él corrió a las puertas cerradas. "Abre," él le gritó a Kalmiya y esperó como la puerta lentamente se liberó aparte. Él escaneó arriba y abajo del pasillo y entonces volvió corriendo hacia el laboratorio. Cuando llegaron al ala médica las luces estaban muertas y Fred vio las luces del casco de Kelly que cortaban traspasando completamente la profunda oscuridad. Tenía a la Doctora Halsey colgada sobre su hombro. La sangre corría de las fosas nasales de la doctora. "Su oficina colapsó," Kelly les dijo. "La viga de apoyo le golpeó por un centímetro". La Doctora Halsey miró hacia arriba y susurró, "Estoy bien. Realmente". Ella se empujó fuera de Kelly, se levantó y se balanceó en lugar. Fred la levantó en brazos y la colocó en la mesa de examen. "Con el debido respeto, Señora, no lo está". Otra detonación ondeó a través de la tierra; este era más fuerte que la explosión anterior. Fisuras serpentearon através de las paredes de concreto. Vinh e Isaac saltaron llegando a la habitación.


107 ERIC NYLUND "Contactos enemigos en rango extremo," Vinh reportó. "Abajo," La Dra. Halsey dijo, y ella sujetaba el pad de datos del tamaño de la mano para que Fred viera. Tenía un mapa en la pantalla... pero no de esta base. Fred se preguntó si la Doctora Halsey estaba delirando. "Abajo del elevador en la Sección Sigma," ella explicó. “Lo sellaremos detrás de nosotros. No les dejaremos seguir". "Kelly, toma nota," Fred le ordenó. Él agarró dos de las pistolas mágnum nuevas, las cargó y luego las lanzó hacia Kelly, junto con tres clips adicionales. "Supongo que las probarás". Le dijo Fred a Kelly Kelly miró fijamente las armas nuevas y dio un pequeño silbido. Fred abrió las bolsas con los rifles nuevos y las repartió a su equipo. “Will, tú llevarás las partes extra y municiones". "Entendido," Will contestó y los lanzó sobre sus hombros. "Esas bolsas, de allá," mencionó la Dra. Halsey y agitó cuatro bolsas de lona. “Suministros médicos. Comida y agua. Los necesitaremos, también”. Will los sujetó también. "Solo algunas cosas más," la Doctora Halsey susurró. "No podemos dejarlos acceder a los registros de la ONI". Ella tecleó su pad de datos una vez y le dijo a Kalmiya, "Inicia la Operación Guante Blanco. Irradia todo cristal de memoria de computadora. Codifica el acceso a los archivos Beta-Foxtrot-99874". La Doctora Halsey cerró sus ojos como si ella se concentrara y susurró, "No todas las IAs tienen opción a prueba de fallos, mi estimada Kalmiya... simplemente las más importantes". "Entiendo, Doctora". Hubo una pausa y la IA habló otra vez, con voz triste. "Voz y huella digital aceptada y verificada. Código a prueba de fallos verificado. Ha sido... un placer trabajar con usted, Doctora Halsey”. "El placer ha sido mío, Kalmiya". Ella permanecía recta y dijo “Acceso seguro al modo prueba de fallos: ‘Ragnarok’. Danos una cuenta regresiva de tres minutos”. Un contador de tres minutos apareció en la esquina del visor de Fred. La Doctora Halsey giró hacia él. "He activado los explosivos ocultos debajo de esta base, lo cual nivelará el complejo. Tenemos que llegar abajo, a los túneles originales de la mina de titanio”. Fred esperó que ella le hubiera consultado antes de que les diera sólo tres minutos. No obstante, la Dra. Halsey sabía que estaba apostando, los secretos estaban escondidos en esta base y que daño podría pasar si el Covenant tuviera en sus manos esos secretos. Cinco minutos podrían ser demasiado tiempo considerando cuál sería el riesgo. "Entendido", Fred contestó.


108 HALO: PRIMER GOLPE “Isaac, tu cubrirás la retaguardia. Vinh, mantente cerca de Kelly". Llevaré a la Doctora Halsey". Fred recogió a la doctora con gran cuidado. Ella no podía pesar más de cincuenta kilos; era ligera como un palo. "He perdido blancos en el radar de movimiento," Vinh susurró sobre la COM. "Estaban cerca, también". "Kelly, vigila por Elites con camuflaje". "Afirmativo," respondió ella. Escaneó el cuarto, se movió hacia el gabinete y agarró una lata marcada TALCO. “Movámonos," Fred le ordenó. "Kalmiya, apaga las luces en la base. Solo deja señales a cambio; quiero silencio en la radio". Cuatro luces azules centellearon en aceptación. La tenue luz filtrada desde el vestíbulo exterior murió. Kelly se deslizó hacia el corredor y se infiltró en las sombras. Vinh siguió, después Fred e Isaac. Will se quedó atrás, moviéndose con cuidado, ya que tenía que permanecer en silencio por el equipo. La Doctora Halsey tecleó en su pad de datos, un mapa se cargó en el HUD de Fred, un camino se trazó atravesando los corredores y un marcador NAV que apuntaba a un elevador. Ese era su objetivo. Los Spartans parpadearon sus luces de reconocimiento, confirmando la ruta. Se movieron sigilosamente hacia adelante, en calma y silenciosamente; aceite deslizándose sobre aceite; hasta que Kelly se detuvo diez metros antes de la intersección de los cinco caminos. Los Spartans se congelaron y esperaron. Ella se agachó, colocó la lata de talco en el piso y en seguida se levantó con sus rodillas flexionadas. Ella esperó por otro latido, entonces dio una leve sacudida de su cabeza de lado a lado; su señal significaba problemas por delante. Vinh se movió junto al flanco de Fred y Fred colocó a la Dra. Halsey abajo y estado enfrente de ella. Will se agachó junto a la doctora para proveer cobertura con su propio cuerpo si es necesario. Isaac permaneció a sus seis. Kelly pateó la lata. Cayó al final atravesando el aire y cuando entraba en la intersección Kelly exprimió fuera un solo disparo. El destello de luz de la boca iluminó el pasillo lo suficiente para ver que la lata pudiera explotar y formó una nube de polvo en forma de hongo dentro de los pasillos. Sus radares de movimiento parpadearon y cuatro objetivos aparecieron en sus HUDs. La imagen se aclaró, mostrando los contornos titubeantes de cuatro Elites Covenant; sus camuflajes de control de luz brillaron y se sobrecargaron cuando el talco los cubría. Kelly abrió fuego con ambas pistolas. El Elite más cercano cayó cuando 3 balas perforaron sus escudos y una ronda le golpeó en el centro de su estirada cabeza. Sangre púrpura floreció a lo largo de la pared. El resto de Elites regresaron el fuego y Kelly fue adelante, el plasma brilló al borde de su escudo. Ella se ocultó en el pasillo lateral. En el instante en que Kelly estuvo fuera de la línea de fuego, Fred se echaba al hombro su rifle y apretó el gatillo. Una ráfaga de tres rondas atrapó al siguiente Elite y sus escudos brillaron y cayeron. Se retorció, sujetando la única ronda que había penetrado su pecho. Vinh hizo dos simples disparos pero el escudo del Elite aún se mantenía. Al unísono, Vinh y Fred dispararon otro conjunto de ráfagas de tres rondas. El Elite cayó al piso de acero en una posición contorsionada. El último Elite había desaparecido. No regresó el fuego enemigo. No había ningún contacto en el radar. Los Spartans mantuvieron la posición por un momento más, después se reagruparon. Con señales de mano, cada miembro del equipo reportó que no había contacto. Fred espió las pistas del polvo blanco derramado en el piso. El Elite había escapado y más


109 ERIC NYLUND probablemente pedía refuerzos. Eso no era lo que los Elites Covenant usualmente hacían. Su orgullo requería del luchar y morir peleando, si era necesario. Se lanzaban ellos mismos encabezando la batalla, sin importar las probabilidades y mueran por cientos si fuera necesario. Nunca escapaban. Nada acerca de este enfrentamiento había sido usual. Fred le echó una mirada a Will y a la Dra. Halsey. Will le dio a él un pulgar arriba, indicando que la doctora no había estado herida en el intercambio. Después del intercambio de fuego, ya no había necesidad para ocultarse. "Uno de ellos logró llegar afuera," Fred les dijo. "Necesitamos movernos también... y olvidarnos de la tranquilidad". Los Spartans bajaron corriendo por el corredor. Escucharon y sintieron otra explosión directamente sobre sus cabezas. Kelly derrapó a medias enfrente de las puertas bloqueadas del elevador. Ella agarró uno de los paneles; Fred y Vinh se aferraron al panel del otro lado y los Spartans desprendieron cinco centímetros de la aleación de acero, no era más resistente que la cáscara de una naranja. Kelly sujetó los cables del elevador y se deslizó. Vinh le siguió, luego Fred cayendo en picada a más de quinientos metros hacia la oscuridad. Los tres abrieron las puertas rompiéndolas en la parte inferior del elevador.Will se deslizó después con la Doctora Halsey sujetándose en su cuello. Isaac siguió. "Debería haber un conducto de ventilación," la Doctora Halsey susurró. "Allí". Kelly desgarró la tapa de ventilación y miró con atención abajo. "Conduce a los viejos túneles de la mina," la Doctora Halsey les dijo, "y más. Espero". "Vamos," Fred ordenó. Kelly se sumergió de cabeza. Esperaron diez segundos y su luz de aprobación parpadeó. Fred entró después, deslizándose por el ducto de ventilación. Giró y dio vuelta y finalmente cayó en un largo túnel de granito tallado. El techo era de diez metros de altura y juzgando por las huellas de neumáticos de tres metros de ancho en el polvo, era lo suficientemente grande para que el equipo pesado pasara por allí. Will se deslizó fuera del ducto con la Dra. Halsey montada en su pecho. Vinh e Isaac le siguieron. “Hay más en este lugar," la Doctora Halsey les dijo, poniéndose de pie y cepillando el polvo de su bata de laboratorio. “Éste es sólo el comienzo. Tenemos que…” Una detonación estruendosa la interrumpió. La montaña explotó y la base de la ONI colapsó sobre sus cabezas.


110 HALO: PRIMER GOLPE

CAPÍTULO QUINCE 0002 horas, 7de Septiembre del 2552 (Calendario Militar) \ Instalación Subterránea ONI, planeta Reach. Fred siguió el camino de raros símbolos a lo largo de la pared de piedra a su izquierda, hasta que los símbolos empezaron a girar en un espiral de mosaico y desaparecieron en enroscados cada vez más y más pequeños. Los símbolos eran parte de la roca, compuesta de las resplandecientes inclusiones de mica de la matriz de granito. Estaban formados por una serie de cuadrados, triángulos, barras y puntos, similares a caligrafía del Covenant que él ya había visto, pero al mismo tiempo era más simple, más claro y cuando Fred se enfocó en ellos, los caracteres se veían más borrosos alrededor de sus bordes y se descoloraban. Él parpadeó y los símbolos estaban allí otra vez. Seguir estos símbolos era como el rastro de migajas de pan, había sido su misión prioritaria por los últimos cinco días. La Dra.Halsey y los Spartans habían explorado las cavernas extensivamente, esperando encontrar dos cosas: una salida y lo que la Dra. Halsey llamaba "el descubrimiento más importante del milenio." Sin embargo, ella se había negado a especular cuál sería exactamente este descubrimiento. "Soy una científica, no una adivina." Les dijo. Fred se habría establecido para encontrar una salida hacia la superficie pero reconoció que también los símbolos eran importantes. Y lo eran porque el Covenant pensó que fueron importantes. Y eso hizo que valiera la pena encontrar lo que buscaba la Dra. Halsey, para evitar que el enemigo lo obtuviera. El Covenant no había parado de excavar, aunque el paso y los métodos que usaban habían cambiado. No había habido ninguna otras explosiones. Había solo el sonido apacible del equipamiento cuando ellos se desplazaban constantemente y de forma lenta por la montaña. Cada hora el sonido se iba intensificando mientras ellos se acercaban. Fred había puesto sus filtros de audio para eliminar el ruido de afuera y así poder concentrarse. Cinco días. No parecía tan largo. Trabajaron, descansaron, durmieron y esperaron. La Dra. Halsey les había enseñado juegos de palabras con veinte preguntas y una cifra simple, los cuales todos llegaron a ser extremadamente buenos; tanto que pararon de jugar rápidamente. La Dra. Halsey no era una perdedora. El tiempo se había esfumado. Tal vez era la oscuridad, la ausencia de cualquier referencia temporal como el Sol, la luna y las estrellas, pero ahora las horas habían perdido su significado. Fred se detuvo brevemente para estirar su tendón de Aquiles, recientemente suturado y fundido por la Dra. Halsey. Aparte del entumecimiento muscular, casi estaba de vuelta a la normalidad. Casi se había desgarrado el tendón, haciendo más grave la lesión. La Dra. Halsey los había parchado a todos; incluso clonó un nuevo pulmón parcial para Kelly, que ella injertó con éxito. En su diminuto kit médico de campo, la doctora tenía un dispositivo de Resonancia Magnética de mano, un estéril generador de campo, incluso un tanque de clonación del tamaño de una caja de zapatos, para la duplicación de órganos. Ella también había instalado las nuevas piezas del MJOLNIR en su ya existente armadura. Ella había explicado que estas mejoras estaban en pruebas de campo y aún no estaban certificadas, pero ella indicó que sus necesidades eran suficientes como para justificar el riesgo de usar el nuevo equipo. Kelly recibió una mejora a sus circuitos de inducción neural, dándole al tiempo de reacción una velocidad más rápida. Vinh tenía un nuevo acelerador lineal agregado en sus escudos, duplicando su fuerza de una forma efectiva. Isaac recibió una nueva computadora de aumento de imagen. Will recibió un mejor sistema de visualización en su HUD, lo que mejoraba su exactitud a distancias de arriba de los mil metros.

Fred dobló su desnuda mano derecha, la Dra. Halsey le estaba instalando su mejora; nuevos sensores que aumentarían la sensibilidad de su rastreador de movimiento. Sin el guante, Fred se sentía vulnerable. El Jefe Maestro le habría dicho que no confiara en sólo la armadura o en el


111 ERIC NYLUND arma, que en lugar de eso, confiara en su cabeza, lo protegería mejor. Él se preguntaba cómo el equipo azul: John, Linda y James habían pagado el precio. ¿Y qué hay del resto de su propio equipo? ¿Acaso alguno en el complejo del generador sobrevivió? Él no quería pensar en ellos pues no podría ayudarlos. Quizás era la oscuridad y el peso de la tierra alrededor de él. ¿Y si murieron aquí? No murieron peleando, sólo murieron aquí. De una forma, no estaría tan mal. Fred se había enfrentado a la muerte una docena de veces, Aunque esto era distinto, él no quería morir, no sin saber si los demás Spartans aún estaban allí afuera peleando. No si todavía lo necesitaban. Él suspiró y pasó distraídamente las yemas de los dedos a través los símbolos. Eran tan lisos como el vidrio y sus bordes eran afilados. Esos cristales podrían ser un fenómeno natural. Él había visto inclusiones similares en el museo en…Fred sintió un dolor en la extremidad de su dedo, retiró su mano desnuda y un poco de sangre manchó la roca. Los símbolos brillaban en la pared tomando la forma de un gran molde grasiento y el reflejo de las luces de su casco se espesaron y casi parecía ser absorbido por los minerales. Fred apagó las luces de su casco. Los símbolos en la roca emitieron una débil iluminación por si mismos: un resplandor rojizo como el metal caliente. La luz se intensificó y se propagó a través del espiral en la pared, a partir de donde había caído su sangre; esos símbolos se calentaron a un naranja agradable y después a un amarillo-oro. Un nuevo símbolo apareció en el centro del espiral que no estaba allí un segundo antes… o quizás había estado, pero había permanecido debajo de la superficie. Se calentó y se hizo cada vez más visible, un triángulo que brillaba intensamente de color blanco. Fred fue atraído inexorablemente a esta figura central. La alcanzó; no había calor. Muy lentamente estiró y tocó el símbolo con su yema del dedo expuesta. La luz blanca caliente recorrió el espiral de símbolos, entonces trazó un camino por el pasillo alejándose. Toda la caverna de repente pareció viva con el resplandor y la sombra. Aún con los filtros para disminuir la luminosidad en su casco, Fred tuvo estrabismo y tuvo que parpadear. La pared delante de él retumbó y grietas aparecieron en la figura central, una docena de líneas se curvaron en un patrón radial y luego se separaron para revelar un corredor detrás. Fred se dio cuenta de que contenía su respiración. Él exhaló. Este nuevo pasillo tenía unos veinte metros de altura: lo suficientemente grande como para que un titán andara a zancadas por su amplitud. El pasillo desaparecía a la distancia, una línea recta que poco a poco se inclinaba hacia dentro de la tierra. El piso estaba pavimentado con azulejos azules asimétricos que estaban estampados como si fuesen olas chocando contra la costa. Símbolos de oro de unos cuatro metros de alto estaban centrados y con incrustaciones de espejo en las lisas paredes. Esos triángulos, cuadrados, barras y círculos comenzaron a emitir la misma luz tenue… y Fred sintió como arrastraba sus pies hacia adelante. Se detuvo, sacudió su cabeza y miró a lo lejos. Checó su medidor de radiación; pulsaba y después regresó a la medida normal. Él estableció la comunicación COM. "Doctora. Halsey, creo que he encontrado lo que usted buscaba. Enviando video ahora. ¿Me copia?" Hubo una pausa larga. El canal COM estaba abierto, pero la Dra. Halsey no contestaba. "¿Doctora Halsey, me copia?" "Sí" finalmente dijo ella por el canal COM. "No te muevas de ahí Fred. Y no toques nada. Excelente trabajo. Kelly, Isaac, Vinh, llévenme hacia la localización de Fred." Fred quiso mirar fijamente los símbolos dorados y de la luz que ellos liberaban, pero algo le advirtió que podría ser peligroso. Él había aprendido hacía tiempo a escuchar esa voz interna cuando uno patrullaba o estaba en el calor de la batalla. Lo había salvado de docenas de emboscadas. Mantuvo sus ojos en el piso sucio del túnel. Había algo “muy” fascinante y casi familiar con esos símbolos. Le recordaron a la mitología griega que Deja, la primera profesora de los Spartans, les había enseñado las fascinantes leyendas y de las hermosas criaturas que llevaron a algunos descuidados a la muerte. Las Sirenas.


112 HALO: PRIMER GOLPE Él comprobó su rifle. El contador de munición marcó que estaba lleno, pero él golpeó el cartucho y lo confirmó visualmente. Le dio una palmada al clip nuevamente dentro del receptor. Esta operación simple despejaba su cabeza. Fred detectó cuatro señales en su rastreador de movimiento, eran de color verde, lo que indicaba que eran aliados. Kelly, Vinh, Isaac iban hacia él, con sus armas listas. "¿Qué es esto?" Susurró Will. El resplandor del oro se reflejó en el frente de su casco. "Sean cuidadosos,” Fred les advirtió “Filtren la luz. Vayan al modo de imagen en blanco y negro." Obtuvo cuatro señales de aprobación azules y luego Fred cambió a la pantalla a MIBN (Modo de imagen blanco y negro). Chistoso, que él no lo hubiera pensado por sí mismo. Sólo cuando la seguridad de su equipo estaba en juego, y cuando pensaba claramente. La Dra. Halsey corrió por el túnel y se detuvo, jadeando, al lado de los Spartans. "Sí," dijo ella, bufando. "Sí, esto debe ser… lo que Ackerson estaba buscando. Y más probable,” ella echó un vistazo al techo " lo que también ellos están buscando, me imagino." La Dra. Halsey ignoró los curiosos símbolos y a la luz y se adentraba a pasos agigantados por el nuevo corredor. "Aprisa," les dijo. "Temo que hemos puesto algo en marcha y nuestros visitantes de arriba puede que también lo sepan." Fred reunió a su equipo para formarse alrededor de la Dra. Halsey. Kelly tomó el punto y el resto de ellos creó un cuadrado alrededor de ella. La Dra. Halsey le dio a Fred el guante que le faltaba. Él lo tomó y movió sus dedos hacia el interior de la armadura, tiró de ellos, los ajustó y selló el collar de fijación alrededor de su muñeca. Los diagnósticos actuaron en ese momento y confirmaron que su armadura estaba completa otra vez. Su rastreador de movimiento pulsó sobre su HUD. El vestíbulo cambió cuando continuaron bajando su extensión. La luz dorada fue perdiendo color a lo largo del techo y la tinta negra cubría su extensión; las minúsculas estrellas guiñaron y centellearon. Fred agregó color a su HUD; él quiso ver esto. Lunas volando en círculos por encima de sus cabezas; eran esferas de color gris plateado, con impactos de meteorito, las hicieron girar dentro de grandes órbitas. A lo largo de las paredes, hierba alta y verde como el bambú, brotó y creció por encima de las superficies curvadas. La Dra. Halsey pasó las yemas de sus dedos a lo largo de la pared y las hierbas se ondularon con su tacto. "Holografía semisólida," dijo ella sin parar. "No hay emisores visibles. Interesante. Debemos investigar esto más adelante," dijo y aumentó el tamaño de sus pasos. "Si queda tiempo". El ambiente lunar árido holográfico completó un ciclo: cráteres profundos y luz estéril; se convirtió en un mundo volcánico con lava fluyendo junto a ellos. El aire temblaba de calor. En cada transformación los símbolos dorados permanecieron en las paredes, guiándolos a través de las ilusiones. El corredor terminaba sobre una plataforma que pasaba por alto la sala más grande que Fred nunca había visto. Kelly caminó sobre la plataforma, la observó y los hizo avanzar. Se colocaron en una de las docenas de gradas y niveles que rodeaban el sitio; no había pasamanos. Fred se inclinó sobre el borde. Había al menos por debajo algunos cientos de metros hacia el piso. El cuarto era aproximadamente circular y era de tres kilómetros de diámetro. El piso era azul y parecía cambiar, pues había billones de diminutos mosaicos que se flexionaban y se reorganizaban en patrones frustrantemente familiares. El techo era un domo con un sol dorado holográfico, un cielo azul y nubes algodonosas que se convertían en esferas, pirámides infladas y en barras y cubos. Y en el centro del piso estaba un pedestal parpadeando con una luz débil. Isaac levantó su mano. "Escuchen," susurró sobre la COM.


113 ERIC NYLUND Todos se congelaron y Fred se esforzó para oír. No había nada. Fred encendió y subió su amplificación aural al máximo. Solo pudo escuchar el crujido de sus blindadas articulaciones y de cinco latidos débiles del corazón pero, aparte de eso, nada, solo silencio. "Ellos, se han detenido," dijo Fred y apuntó arriba. "de excavar." "Esto no me gusta" dijo la Dra. Halsey. "El Covenant no es conocido por rendirse con cualquier cosa que ya han comenzado. Mejor sigamos." Kelly removió el seguro de su magnum, despejó la cámara y luego deslizó un pistón de autoinstalación debajo de la longitud del barril. Ella disparó a la pared de piedra y el casco de metal se enterró diez centímetros y florecieron unas garras, asegurando el eje del muro. Vinh le dio un rollo de cuerda negra. Ella sujetó un extremo al pistón, entonces tiró el resto por el borde. Isaac y Will se mantuvieron alerta y barriendo la vasta región con sus armas. Kelly saltó e hizo rappel hacia la parte inferior. Un momento más tarde ella dio la señal de todo despejado. Will e Isaac la siguieron al piso inferior. Fred ató la cuerda alrededor de la cintura de la Dra. Halsey y la bajó cautelosa y cuidadosamente justo después de ellos. Él y Vinh tomaron la parte posterior. El piso de la gran habitación no era del mismo mosaico que en el pasillo de arriba. El mosaico también era azul, pero éstos eran cuadrados, círculos, barras y triángulos. Si los símbolos eran como una especie de lenguaje, Fred estaba de pie sobre un millón de palabras; él deseaba haber llevado un diccionario. La Dra. Halsey se detuvo brevemente para examinar también los mosaicos. "Si solo tuviéramos el tiempo," ella murmuró y después caminó hacia la luz que destellaba en el centro de la sala. Los Spartans se formaron alrededor de la doctora otra vez, pero el instinto de Fred le advirtió que no era buena idea. No podía reunir su fuerza objetivamente. El cuarto era bastante grande, tan grande que sentían como si estuvieran afuera. Lo mareó. Tuvo una extraña sensación de vértigo, casi como si el piso se inclinara y él ahora estuviera caminando en la azotea. La Dra. Halsey aumentó su paso, pero la distancia hacia el centro del cuarto no se veía más cercano; de hecho, parecían más alejados del centro que cuando habían comenzado a caminar desde el principio de la sala. Fred apagó el aumento del color en su HUD hasta que todo fuera tenue y una débil imagen blanco y negro. Se enfocó en su rastreador de movimiento y notó que los Spartans y la Dra. Halsey estaban ahora separados como a unos dos metros. "Todo el mundo, deténganse" Fred indicó. "Reagrúpense. Nos estamos separando."; Se detuvieron y se acercaron nuevamente dentro de la formación. "Debe haber otra manera, " mencionó la Dra. Halsey. Ella alcanzó el bolsillo de su bata de laboratorio y removió una pieza en forma de esfera. "El piso se inclina hacia el centro," ella observó. Luego puso la esfera en el piso y le dio un pequeño empujón. La pieza rodó, luego dio vuelta y empezó a girar en espiral hasta detenerse. "Esto se está volviendo muy raro," murmuró Fred. "Kelly, tú tienes mejor puntería. Cierra los ojos, escoge una dirección y seguiremos." "Afirmativo," ella susurró. Los Spartans pusieron sus manos en los hombros de los otros y marcharon, no hacia el centro del cuarto, si no al punto que Kelly escogió, aparentemente de regreso por donde ellos vinieron. Fred apagó su HUD y miró su radar de movimiento. Estaban todos juntos y otra señal apareció, una hacia la que dirección que había tomado Kelly. A otros veinte metros y ella se detuvo. "Vean." Fred súbitamente dirigió su HUD y una luz azul zafiro llenó su campo visual. Permanecieron enfrente de la fuente del resplandor en el medio de la habitación. Había un pedestal hecho del


114 HALO: PRIMER GOLPE mismo material dorado que los símbolos de aquel corredor y flotaba sobre si, era del tamaño de un puño de cristal, afilado en la punta de un extremo. Giraba y las facetas a lo largo de su línea central se doblaban y cambiaban de puesto como pedazos de un rompecabezas. La Dra. Halsey llegó allí y después vaciló. "¿Radiación? " ella preguntó. Fred comprobó su contador. "Niveles normales," él reportó. "Debemos llevar esto con nosotros,” ella susurró. “Estúdienlo. O destrúyanlo si es necesario para evitar que el Covenant lo consiga." Ella tocó el cristal y su luz disminuyó. Por un momento la luz parecía estar siendo absorbida por la mano de la Dra. Halsey. La estática llenó la pantalla de Fred y sus escudos parpadearon. Un chillido se oyó estruendosamente a través de sus altavoces y su rastreador de movimiento momentáneamente hizo contacto con mil de objetivos que llenaban la gran sala. Hubo una advertencia de radiación que parpadeó a rojo y luego desapareció. "Punto de radiación," Fred mencionó. "El análisis muestra muchos *neutrinos (partículas subatómicas), pero soy incapaz de determinar el *tipo (hay de tipo fermiónico, de carga neutra y espín 1/2.); esto no se encuentra en la base de datos de la computadora." "¿Es seguro ahora?" preguntó la Dra. Halsey, mirando con fijeza el cristal que tenía en su pequeña mano. "Eso parece” le dijo Fred, "pero Doc..." "No hay tiempo para debatir," ella dijo interrumpiéndole. "La radiación del neutrino penetrará la roca entre nosotros y la superficie." "Ellos serán capaces de encontrar nuestra posición," dijo Kelly. "Todo lo que necesitan son tres naves cerca para triangular. Necesitamos salir de aquí, rápido." "¿Por dónde?" Isaac preguntó a Fred. "Por donde vinimos, o ¿más al fondo?" "No hay salida desde las minas de titanio," Fred contestó. "Vamos más adentro." Una explosión hizo vibrar la tierra y el trueno profundamente retumbó, pero en lugar de disminuir, el trueno se volvió más ruidoso, más cercano. La sombra de Fred se alargó y los bordes de su sombra se volvieron más finos. Volteó hacia la fuente blanca e intensa luz y directamente por encima vio un punto en el domo: El escenario holográfico de las estrellas y de las lunas se descoloraron y desaparecieron. Hizo girar a la Dra. Halsey para apartarla a otra dirección y cubrió la cabeza de ella. El techo de piedra se derritió como si fuera hecho de un delgado plástico bajo los efectos de un soplete; un agujero de una deslumbrante luz blanca apareció y golpeó el piso de mosaicos, a tan solo quinientos metros desde su posición. Luego se fue y la habitación quedó en la oscuridad, solamente agujereada por un débil rayo de luz solar que entraba a través del agujero en lo alto. Donde el haz de luz había tocado el piso, se hizo un agujero de quince metros de profundidad. La Dra. Halsey preguntó, "¿Qué Era...?" "Proyector de energía," le contestó Fred, parpadeando y alejándose de los puntos negros que llenaron su visión aunque incluso sus filtros absorbió el mayor peso de la luz. "Solamente las grandes naves del Covenant las tienen. Tiene que ser una de ellas." La fisura que hizo el haz se llenó de una luz púrpura. Centelló y brilló con partículas de polvo. "¡Ascensor de Gravedad!, " Fred gritó. "¡Ahí vienen! Isaac y Vinh, tomen nuestros seis. , Will, tu vienes conmigo y la doctora Halsey. Kelly,


115 ERIC NYLUND encuéntranos una salida.” Kelly corrió en línea recta lejos de la emisión de gravedad. Una docena de élites flotaban hacia abajo a través del agujero y disparaban mientras todavía estaban en el aire. Los rayos y pernos del plasma les rosaban desde distancia. Fred y Will agarraron a la Dra. Halsey y la movieron hacia detrás del pedestal, fuera de la línea de fuego. Isaac y Vinh se giraron y abrieron fuego. "¡¡Fuego de cobertura!!" ladró Fred. "¡Manténgalos en ése cráter!" Los Spartans dispararon varias ráfagas, pero más élites seguían bajando, junto con un Shade; una torreta portable de plasma. Si ellos permanecían allí, serían sobrepasados en número. "Retrocedan,” les dijo Fred por la COM. "Hay mucho fuego." Kelly corriendo, cavando con tal fuerza que levantó los mosaicos y tiró de ellos hacia fuera detrás de ella. "Pasillo,” ella reportó. “Piso subterráneo. Justo delante. Entraré y limpiaré la zona.” “Mis disculpas, doctora," dijo Fred y levantó a la Dra. Halsey en sus brazos. "¡¡Todos muévanse!! Vinh, Isaac, tiren esos sacos de detonadores para cubrir nuestro rastro." Sus luces de afirmación titilaron. Will y Fred corrieron, zigzagueando, yendo de lado a lado. La Dra. Halsey agarró a Fred con un brazo y con su mano libre sujetó el cristal. El rastreador de movimiento de Fred mostró una docena de blancos detrás de ellos, luego, centenares. Un par de detonaciones golpearon sordamente, una onda borrosa sobrecargó su rastreador de movimiento, se desplomó y luego la mitad de ésos contactos se habían ido. Will y Fred corrieron en un pasillo arqueado colocándose en la pared del gran cuarto. Kelly se agachó en el vestíbulo y abrió fuego abriéndose paso con sus pistolas. Fred abrió su COM. "SPARTAN-029. SPARTAN-039. Repórtense." Sólo se escuchaba estática a través de su altavoz. Las luces de Vinh y de Isaac permanecían apagadas. "Prepara tu saco de detonación y sella este pasillo," le ordenó Fred a Kelly. Fred bajó a la Dra. Halsey, se dio vuelta y golpeó su HUD magnificando su visión. Cientos de Élites y de Jackals bajaron de la plataforma del ascensor. Se agruparon en el piso de la gran cámara, eran una marea viva tan imparable como el océano. Ellos ya habían cesado de disparar. La Dra. Halsey estaba en lo correcto: Querían el cristal que ella había tomado. "¡Vayan! " dijo Fred. "Kelly, arrasa al vestíbulo. ¡¡Muévanse!!" Kelly vaciló en un latido; Fred la vio a ella buscar a Vinh e Isaac dentro de la masa Covenant. Ellos no estaban ahí; no sin vida. Kelly tiró la cartera de color verde oliva de los potentes explosivos. Will recogió a la Dra. Halsey y todos corrieron hacia al fondo del pasillo. Cinco segundos después la cartera detonó. Una onda de aire áspero arrasó por arriba del vestíbulo y ahogó el pasillo con polvo y humo. Kelly tomó la delantera, con ambas pistolas listas; ella dobló en una esquina...y patinó hasta detenerse.

El pasillo era un callejón sin salida.


116 HALO: PRIMER GOLPE

SECCIÓN 3___________________ RESCATE


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CAPÍTULO DIEZ Y SEIS 0455 horas, 23 de Septiembre del 2552 (Calendario Militar) /Nave líder Capturada del Covenant, en Slipspace, localización desconocida. John le restó importancia a la acumulación de escarcha que nublaba la mitad superior del criotubo, y reveló la figura de armadura verde que se extendió detrás del caparazón de plastiacero. SPARTAN-058. Linda. Ella había sido mortalmente herida durante el asalto en la Estación Gamma, justo antes de que Reach cayera. La había tenido que arrastrarla carbonizada, un cuerpo sin fuerzas de regreso al Pillar of Autumn y los médicos la habían colocado en un profundo crioestasis (sueño profundo) justo antes del salto. Cuándo la Autumn se estrelló en Halo, Keyes debió haber arrojado los criotubos activos al espacio; método de operación estándar. La habían congelado mientras ella todavía había estado en su traje. Eso era lo mejor, considerando la extensión de sus lesiones... pero él habría dado cualquier cosa para ver su rostro por una última vez. Linda había sido la única entre los Spartans con su cabello rojo sangre (pelirroja) y oscuros ojos esmeralda, pero su apariencia no era lo que la distinguía. Ella era la mejor francotiradoraexploradora y podría pegar blancos mientras que el resto no podía. Mientras los otros Spartans preferían operar como un equipo, Linda estaba contenta por estar separada, escondida y puesta en algún lugar remoto y esperar por días, por el simple y crítico tiro que podría girar el curso de la batalla. Aunque los francotiradores en la UNSC siempre fueron entrenados para funcionar en parejas, un tirador y un observador, Linda fue la excepción a esa regla; ella había probado una y otra vez que era la más eficaz ella sola. Si alguno de los Spartans podría ser llamado un "lobo solitario" (Lone Wolf), ese era Linda. En muchas maneras la hicieron la más fuerte de ellos. Para verla así... John limpió la condensación que se formó sobre su casco. Ella ni estaba muerta ni viva. Ella estaba en algún lugar entre el crepúsculo. Esa incertidumbre fue peor que ver su cuerpo quebrantado y calcinado en la Estación Gamma. Se sentía como una herida abierta en el pecho de John. El pronóstico de Linda fue bueno. Los ocupantes de los otros dos criocápsulas (criotubos) no lo habían logrado. Una especie de descarga de energía había desactivado las unidades y aquellos adentro habían muerto fríamente y sombríamente. Había un golpe suave en el casco del Pélican y el Sargento Johnson se impulsó a sí mismo hacia adentro. "Jefe Maestro," él dijo. "¿Tienes los depuradores de aire? ¿El COM remoto? Polaski dice que está dispuesta a llamar un día de estos desde esa nave de carga Covenant. Necesitamos abordar y trabajar". El Jefe Maestro asintió hacia la escotilla posterior, donde él había removido el depurador de aire y el COM del Pelican. El Sargento recogió el equipo y luego él y el Jefe salieron muy lentamente del Pélican. El Jefe vaciló y miró de nuevo al criotubo.


118 HALO: PRIMER GOLPE “No te preocupes por ella," Johnson le dijo. "Demonios, he sido golpeado peor y ella es tres veces mejor soldado que yo. Ella saldrá adelante". El Jefe selló la escotilla sin ningún comentario. Él había oído las mismas promesas vacías cientos de veces, ante hombres críticamente heridos. ¿Por qué era que los soldados afrontarían sus propias muertes sin siquiera preocuparse... pero cuándo se afrontaban con la muerte de un compañero de escuadrón, se giraban y mentían?

Silenciosamente marchaban a través del hangar. Había sido limpiado de escombros y de cuerpos, y la Suboficial Polaski había por las últimas seis horas, estando practicando dentro del espacio con la nave intacta de carga Covenant. Ella giró la extraña nave en forma de U sobre su eje central, la osciló al puerto, la levantó y después la hizo flotar abajo para hacerla aterrizar. Johnson miró de reojo con sus ojos oscuros el espectáculo de Polaski y asintió favorablemente. "Ella dice que descifró los controles del arma, también. Ninguna forma los probará aquí dentro, por supuesto". Mencionó Johnson "Entendido", el Jefe Maestro contestó. "¿Y el progreso del resto del equipo?” "Tengo las puertas desde aquí al puente y hasta la sala de máquinas soldadas," el Sargento Johnson le dijo. "Si aquellos sensores detectan contactos de los que Cortana sigue recogiendo de cualquiera, tendrán que cortar para llegar a nosotros.” "Locklear agarró algo de tiempo para dormir. Él lo necesitaba”. El Sargento se encogió de hombros. "Él estará bien, aunque; Los ODSTs son resistentes como uñas. El teniente Haverson durmió un poco después de que consiguió levantarse, tuvo una conversación con Cortana y empezó a leer algo sobre la base de datos Covenant. Todos parecen estar bien, considerando lo que hemos estado pasando”. "Entendido," dijo el Jefe. "¿Cortana? ¿Estado de la nave "? "ETA (tiempo estimado) a Reach en veinte minutos," ella respondió. El Jefe revisó su reloj de misión. "Dijiste que el tiempo total del viaje era de trece horas. Por mi cuenta, tenemos aproximadamente dos horas". Dijo el jefe. "Había determinado que podría ser de trece horas basado en las especificaciones del manejo Slipspace (Desliz -espacial) Covenant, pero hay..." Su voz se apagó lentamente y se desvaneció. "¿Cortana?” Preguntó el jefe. "Lo siento. Hay curiosamente un efecto de dilatación del tiempo, a estas velocidades del Slipspace (Desliz –espacio). Aunque, técnicamente, la velocidad, la aceleración e incluso el tiempo no tiene significado en los dobleces del Slipspace. Pensé que ya te dije todo esto, " ella dijo. La irritación entró sigilosamente en su voz. El Jefe miró al Sargento, quien sacudió su cabeza y se encogió de hombros. Cortana sonó más que distraída; ella simplemente "no olvidaba" las cosas. Era una mala señal. Dependían de ella para hacer volar esta nave y si ella comenzaba a caer estarían en verdaderos problemas. El Jefe Maestro abrió un canal COM.


119 ERIC NYLUND "Cambio de planes, equipo. ETA a Reach es en diecinueve minutos. Les explicaré más tarde; sólo agarren su equipo y reúnanse en el puente tan pronto como sea posible”. Hubo una pausa, después el Teniente Haverson contestó, "Entendido, Jefe Maestro. Locklear y yo ya estamos aquí". La escotilla de la nave de carga Covenant se abrió y Polaski salió. Los tres procedieron a un ritmo enérgico hacia el puente. El Jefe Maestro abrió un canal privado COM para Cortana. "¿Cualquier otra cosa que deba saber"? El canal guardó silencio por unos diez segundos. “Tengo la configuración del sistema de plasma magnético Covenant resuelta”, ella contestó. "Tendremos una capacidad ofensiva limitada cuando lleguemos a Reach, si lo necesitamos. Yo pienso”. "¿Y el resto de esta nave aún es funcional?” Preguntó el jefe. "Sí," ella contestó. “Disculpa, Jefe... estos cálculos son... Difíciles”. La COM murió. El comportamiento de Cortana preocupó al Jefe, pero él se resignó a confiar en ella. ¿Qué otra opción había? Él, el Sargento y Polaski se detuvieron fuera del puente; Las gruesas puertas de las explosiones fueron selladas. "¿Teniente"? Él dijo. "Estamos afuera". Las puertas se apartaron. Locklear y el Teniente estaban con sus fusiles de asalto apuntando el suelo de la habitación. Relajaron su estancia cuando los identificaron como amigos. El teniente Haverson arrojó su rifle y dijo, “Disculpa por la calurosa bienvenida. Cortana ha estado recogiendo contactos transitorios por toda la nave. Vamos a tener que lidiar con ellos lo más pronto o más tarde; preferiblemente antes de que ellos traten con nosotros”. "De acuerdo," el Jefe dijo. Polaski se acercó al Teniente, hizo un saludo y dio su informe en sus esfuerzos para dominar con maestría los controles de la nave de carga Covenant. Locklear se acercó al Jefe y al Sargento. "¿Qué piensa, Sarge"? Él susurró y lanzó una mirada furtiva a Polaski. “Quiero decir, ¿acerca de ella? Claro, que eso de Marine-Naval para ascender, pero puedo adelantármele a eso. ¿Usted piensa que haya una oportunidad que ella y yo? Quiero decir… ” "Le daría las mismas posibilidades como darse espacio así mismo y caminar el resto del camino hacia Reach," el Sargento declaró. "En su ropa interior”. "Deme una cápsula de salto y yo tomo esas posibilidades, Sarge". Una sonrisa dividió la cara bronceada de Locklear y él giró hacia el Jefe Maestro. “Claro, lo entiendo. No sería tan a la defensiva si no hubiera estado cerca de la marca. Cuando hay humo, hay fuego, ¿Correcto"?


120 HALO: PRIMER GOLPE El Jefe Maestro miró fijamente a Locklear y lentamente negó con la cabeza. La sonrisa de Locklear se desvaneció, pero no enteramente. "Ustedes chicos solo están celosos," él masculló y distraídamente echó su dedo sobre la cicatriz que recubría su mandíbula. “Esto es estupendo. La tengo todo el tiempo”. Los estados de ánimo de Locklear habían mejorado. A pesar de los ásperos límites de los ODST, el Jefe lo había visto en combate. Él no entró en pánico y tenía la habilidad y la suerte para sobrevivir en Halo; cualidades que el Jefe Maestro supo que necesitarían si alguna vez tuvieran que volver. "Saliendo del Slipspace, Cortana anunció, en tres... dos... uno". Según el reloj de misión del Jefe Maestro, sólo habían pasado ocho minutos desde que Cortana le había dicho que su ETA era de diecinueve minutos. ¿Había más de aquel efecto de dilatación del tiempo, del cual ella se había percatado? Las luces del puente se oscurecieron y la oscuridad llenó el arco de pantallas a lo largo de las paredes. Las estrellas titilaron apareciendo y a las tres en punto (posición) hubo una explosión de color de una esfera amarilla cálida, la Epsilon Eridani. "Estamos a setecientos mil kilómetros del centro del sistema," Cortana les dijo. "Quise saltar lo suficiente cerca como para ver lo que pasaba; pero lo suficientemente lejos para que tuviéramos tiempo de recargar y reentrar a Slipspace si hubiera algún problema. Recogiendo señales ahora. Señales Covenant. Montones de ellos. Traduciendo... esperen". Haverson tecleó ligeramente una de las pantallas y aumentó la imagen. "Dios mío," él susurró. Un planeta apareció en la pantalla. Él aspiró su aliento cuando él veía a un mundo arder lentamente en fuego desde el polo hasta el ecuador. Las llamas se propagaron con furia sobre su superficie y un huracán negro se movía en espiral a través de la atmósfera. El Jefe Maestro sintió como si la nave repentinamente hubiera desacelerado. Apretó sus manos. Él había enviado a la mayor parte de su equipo allá abajo; y les había considerado la misión "más fácil". Él consiguió asesinar a sus Spartans, de eso él estaba seguro. ¿Hubieron muerto al menos peleando? ¿O indefensos fueron carbonizados por una nave Covenant que orbitaba? "¿Estamos en el lugar correcto"? Locklear murmuró. "¿Esto es Reach"? Él se quitó su gorra, la aplastó en su mano y susurró, "pobres desgraciados". Las otras pantallas mostraron buques de guerra Covenant orbitando alrededor del planeta, así como también docenas de naves pequeñas y una gran estructura que parecía ser una estación central de acoplamiento. "¿Qué es esto"? El Jefe Maestro preguntó, dando un paso más cerca. Él tecleó la pantalla central, impulsando los límites de su resolución y amplificando una porción de la superficie cerca de las latitudes medias. La imagen determinó parches de color verde, café y blanco; eran diferentes del furioso negro y el anaranjado pálido que dominaba la vista del resto del planeta. “Parece que olvidaron glasear ese sector," el Sargento dijo.


121 ERIC NYLUND "El Covenant no desaprovecha nada cuando glasean un planeta”, el Jefe Maestro contestó. "Los hemos visto hacerlo miles de veces. Esto no es un accidente”. Él giró hacia el Teniente Haverson. "Deberíamos acercarnos más y deberíamos ver qué es esto, señor". "Jefe Maestro," Haverson dijo suavemente y sostuvo sus manos levantadas. "Me compadezco de su necesidad para saber con absoluta certeza lo que sucedió a sus seguidores Spartans, pero esto es..." Él gesticuló mirando el planeta y después frunció el ceño como si analizara la parte intacta de Reach. "Ciertamente," Haverson murmuró. "Esto garantiza una mirada más cerca... siempre y cuando podamos salirnos con la suya. El Teniente atrajo de regreso la ampliación de aquella imagen y reenfocó la pantalla en la atmósfera superior. Cien naves Covenant aparecieron a la vista. “Hay varios buques más pequeñas dando vueltas alrededor de ese lugar. Olvide lo que acabo de decir, " Haverson susurró. " Si el Covenant está tan interesado en esta región, entonces deberíamos estar bien; con tal de que nuestra cubierta aguante. Cortana, llévanos más cerca”. "Sí, Teniente," Cortana contestó. La nave líder del Covenant suavemente aceleró en el sistema. "Nos aclaman," Cortana dijo. "Preparando la adecuada contra respuesta”. John contó las naves en la pantalla. Había centenares; la mayoría no eran más grandes que una nave de carga Covenant, pero había al menos una docena de cruceros y dos de los titánicos trasportadores que llevaba 3 escuadrones de naves de combate Seraph. Había más que bastante potencia de fuego para convertir su buque capturado en chatarra derretida. Muchas de las naves más pequeñas vigilaban los escombros de una batalla, dentro de un sector sobre Reach; era un depósito flotante de chatarra de la UNSC y naves Covenant. "¿Ve esto"? El Jefe Maestro señaló el campo flotante de escombros. El Teniente observó. "Es casi como si planearan quedarse aquí por un tiempo; están limpiando la casa". "Estamos dentro," Cortana anunció. "La flota es curiosa por qué una nave líder del Covenant está aquí, pero no lo suficiente sospechosa como para cuestionar nuestra autoridad. La traducción tiene su truco. Pero al parecer la cadena de honoríficos adjunta sus respuestas, a alguien que se supone ser de alto rango a mando de esta nave, a quien ellos hacen referencia, entre otras cosas, como el “Guardián de la llave luminosa.” ”. "Maldito nombre tan ridículo" el Sargento Johnson murmuró. "¿Puedes decir lo que están haciendo allá abajo, Cortana?” El Teniente Haverson preguntó. "Todavía no," ella contestó. “Su lenguaje no se traduce de manera literal y cada palabra tiene significados múltiples. Hay algo que consideran santo; hay diez veces más a alusiones religiosas que sus típicos comunicados oficiales. Esperen... recogiendo una señal nueva. Más débil que los otros. No en una frecuencia


122 HALO: PRIMER GOLPE Covenant. Es la Banda-E (Frecuencia de emergencia) de la UNSC. El teniente Haverson se lamió los labios. "Reprodúcelo," él contestó. Un mensaje de un pitido se escuchó a través de los altavoces, era de seis tonos, luego había una pausa de dos segundos; Repitió. El Jefe Maestro se endureció. "Eso es todo," Cortana dijo. “Sólo esas seis notas, una y otra vez. Originadas aquí”. Un diminuto triángulo NAV apareció en el borde una región intacta en la superficie del planeta. "No es código Morse," Polaski dijo. "Ningún otro código que haya escuchado. ¿Tal vez es una señal experimental? Algo automatizado, como un regulador repetidor de tráfico aéreo, ¿tal vez?”. "No es automatizado," el Jefe Maestro dijo. “Todo el mundo prepárense y alístense. Vamos a bajar allá. Hay Spartans allá abajo. Y todavía están con vida”. El Jefe susurró en voz tan baja que sólo él y Cortana pudieron escuchar:

"Oly Oly Oxen Free".


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CAPÍTULO DIEZ Y SIETE 1002 horas, 14 de Julio del 2523 (Calendario Militar) / Sistema Epsilon Eridani, planeta Reach, Ejercicio de Entrenamiento Spartan. Hace Veintinueve años. John avanzó muy lentamente a rastras y miró con atención sobre el borde de la pendiente. Un exuberante valle verde se extendía detrás de él. A lo lejos, los reflejos plateados del Río del Gran Cuerno, que se curvaba a través del espeso bosque. Además de una bandada de aves que volteaban en lo alto, no había actividad debajo. Él avanzó lentamente de regreso a un tronco ahuecado y se arrastró hacia adentro. Fred y Linda se sentaron dentro del ahuecado tronco de cedro. Ensordecieron sus conversaciones y las aislaron de las gafas protectoras termales para soldados. "Está todo despejado por ahora," él susurró. Un instante más tarde Sam, Kelly y Fajad aparecieron como fantasmas, desde sus cercanas posiciones camufladas. Se agacharon fuera del ahuecado tronco de cedro y espiaron por patrullas. Desde lejos parecían soldados en maniobras del campo. Cada uno era alto, en forma y ágil y parecían estar al final de su adolescencia y en sus comienzos de sus veinte. Observándolos más de cercan contaba una historia diferente. Cada Spartan tenía tan solo doce años de edad. "Revisen armas," John le dijo a Fred y a Linda. "No podemos permitirnos cometer ningún error en esto, especialmente no con los rifles". Linda y Fred desensamblaron e inspeccionaron sus rifles francotirador SRS99C-S2; los cuales les habían despojado a un par de tiradores de la Compañía Tango quienes habían sido enviados a cazarlos hace dos días. Si lo soldados de la Compañía Tango no fueran capturaros, derribados y golpeados hasta dejarlos inconsciente; esto podría ser divertido. John revisó su pistola. El CPO (Jefe Oficial Menor por sus siglas en Inglés) Méndez le había proveído el arma. Usó aire comprimido para disparar dardos NARQ. El alcance eficaz era de veinte metros y al impacto podría hacer caer a un rinoceronte en sus andadas. Veinte metros no lo dejarían corto para esta misión, sin embargo, Fajad había modificado las rondas de 114mm de los rifles francotirador APFSDS, removió sus mortales perforadoras de armaduras y las reemplazó con cápsulas de dardos NARQ. Cuando Linda tuvo un tiro de prueba del arma, ella le prometió a John una precisión de cien metros. Las rondas penetraban la carne, pero no podían matar a alguien; no a menos de que ella golpeara a la sien u ojos. "Bien", dijo John, “esto es supuestamente un ejercicio de entrenamiento, pero esta es la séptima vez que el Jefe Méndez nos ha hecho jugar con la Compañía Tango.” "Se están cansando de perder," Fred comentó con una sonrisa irónica. "Eso no es cosa buena," Linda le dijo y lanzó una hebra desubicada de su cabello rojo fuera de su cara. “No van a jugar limpio. Tú oíste al francotirador que capturamos. Él dijo que esta vez su Capitán les dijo a ellos que ganaran no importa cómo; aun si tienen que ensangrentar a unos cuantos de nosotros para hacerlo”. Terminó Linda. John asintió. "Así es que les devolveremos el favor y lo haremos sin importar también lo que cueste para ganar,". Él agarró una ramita y arañó un cuadrado en una hoja cubierta de tierra. “Tendré el Mando del


124 HALO: PRIMER GOLPE Equipo Rojo: Ese seré yo, Sam, Kelly y Fajad. Linda, tú lidera al Equipo Azul". "No es el Equipo Azul”, Fred se quejó y su cara se agrió. "Solo soy yo. ¿Por qué tengo que quedarme y jugar al francotirador "? Él flexionó sus manos y John pudo sentir su pretensión reprimida por el combate de corto alcance. "Porque eres nuestro segundo mejor tirador," John le dijo. "Y nuestro mejor Spartan, nuestro plan está en manos del equipo de francotiradores. Ahora solo hazlo” “Si señor,” Fred comentó, él asintió y susurró “el mejor Spartan, genial. Hagamos esto una vez más.” John trazó una línea en el centro del cuadro. “El Equipo Rojo se infiltrará a la base y los cinco disparamos sets de rondas tomando a la Compañía Tango y distraer al resto.” John miró hacia Linda “Asegúrate que los chicos que cuidan la bandera sean removidos.” “Cuenta con eso," Linda contestó y centró sus oscuros ojos verdes hacia los de John. Él se preguntaba si esa mirada en sus ojos, emergía cuando ella localizaba objetivos a través de la mira telescópica del rifle de precisión. Ella nunca parecía parpadear; Linda siempre ganaba los juegos de mirada fija. "Después de que consigamos la bandera," él continuó, "El Equipo Rojo saldrá de allí. Buscará alguna oportunidad de objetivos y nos cubriremos. Nos reuniremos en la ZA (Zona de Aterrizaje) y con la esperanza de que nadie nos encuentre antes de ese momento”. Fred asintió. Linda levantó su rifle nuevo, el cual era muy grande para ver a través de la mira y el resto de la culata contra el hueco de su hombro al mismo tiempo. "Estarás en buenas manos.” John cerró sus ojos y repasó los detalles de su plan otra vez en su mente. Sí; todo lo recordó, sus probabilidades fueron buenas. Él sabía que ganarían. “No salgan de escondite en la ZA hasta que dé la señal de todo despejado," él les recordó. "Podríamos ser capturados... nos podrían hacernos hablar". Todos ellos asintieron, recordando qué la Compañía Tango se había hecho con James. Él "cayó de una escalera" cuando lo habían escoltado de celda en celda en su cárcel solitaria. James no se había quebrado... al menos, no mentalmente. Excepto que John tenía sus esperanzas; Le había tomado a James una semana entera para recuperarse. No; él se retractó de ese pensamiento. Él se alegró de que James no se hubiera quebrado. John habría intentado hacer lo mismo. John silbó la melodía monótona de seis pequeñas notas que Deja les había enseñado: su señal de todo despejado. Él estaba de pie, enfundó su pistola de dardos y revisó las tres granadas de aturdimiento en su cinturón. "Nos veremos en la ZA". “Bueno. Revisen sus espejos”. Todos ellos arrancaron los fragmentos del espejo que habían tomado de la letrina de la Compañía Tango la noche anterior. Habían pegado con cinta adhesiva los bordes, lo cuales podrían ser manejados con más facilidad y podrían atar con cinta sus partes traseras para reducir la probabilidad de descuartizarse. La operación entera dependió de un pedazo frágil de cristal, lo cual le preocupó a John. "Solamente las señales de aquí afuera," John les dijo. "Muévanse, Equipo Rojo". Se agacharon y se arrastraron a través del bosque hasta que alcanzaron una pista de grava. Empujaron dos grandes rocas fuera de la colina cercana, bloqueando el camino, entonces


125 ERIC NYLUND esperaron en la maleza. Faros aparecieron cuando un camión de abastecimiento retumbó siguiendo el camino y frenó. Dos soldados salieron y escanearon el área. "¿Pienso que es una emboscada"? Uno de ellos masculló y sujetó su rifle apretadamente. "¿De esos niños anormales de la Sección Tres? Jesús, no lo sé, " dijo el conductor. "Crean dificultades a las reglas de este ejercicio". Él jaló una frazada Kevlar sobre su cabeza. "No quiero tener un dardo en mi trasero si eso pasa. Cúbreme”. El hombre que llevaba escopeta salió y caminó alrededor del camión. "Parece despejado," él susurró. "Apresúrate". El conductor saltó fuera de la cabina, se movió hacia las rocas y las apartó fuera del camino. John corrió de entre la maleza y se metió debajo del vehículo. Él se levantó a sí mismo y se acopló apretado en contra del tren de aterrizaje, lo suficientemente cerca que él olió el caucho de las llantas nuevas. Kelly y Sam siguieron; Fhajad fue último. No habían sido detectados. Hasta ahora, bien. Los dos hombres regresaron en el camión y procedieron bajando el sucio camino. La grava rebotaba y golpeaba a John de un lado de su cabeza y lo hirió; La sangre goteó de su oído a lo largo de su cuello, pero él no se atrevió a aflojar su agarre. Después de un kilómetro de ser apedreado por rocas y ser salpicado por la arena, el camión aligeró el paso en una parada en la base de la Compañía Tango. El guardia en la caseta le habló al conductor y se rieron. Luego, el guardia caminó alrededor y abrió la parte trasera del camión. John se retorció y preparó su espejo. Con un golpecito de su mano, él señaló a los demás para hacer lo mismo. John contuvo su espejo en ángulo apuntado en el tren de aterrizaje del camión. Su mano tembló pero él se obligó a estar firme. Tenía que estarlo. El guardia del portón se acercó al camión con una vara y un espejo pequeño anexado en un extremo. Él pegó el espejo debajo del camión y lo barrió a lo largo de un lado. John igualó a la posición del espejo al mismo tiempo, lo movió firmemente delante cuando el guardia lo pasaba, así que el guardia vio que era una imagen reflejada del tren de aterrizaje; un metro a la izquierda de John. Habían practicado esta maniobra toda la noche. Tenía que ser perfecta. El guardia siguió adelante hacia la posición de Sam y después Fajad y finalmente a la esquina del camión de Kelly. El espejo de Kelly se le resbaló y ella apenas; lo atrapó poco antes de que golpeara el suelo. John contuvo su aliento; Kelly apenas consiguió la superficie reflectora en el lugar cuando el guardia del portón barría su sección. "Adelante," el guardia dijo y golpeteó el lado del camión. "Estás limpio.” "¿Cómo están los perros"? El conductor preguntó. "Todavía enfermos," el guardia susurró. "No estoy seguro de qué diablos comieron anoche, todavía están con diarrea". “Diablos," el conductor dijo. Echó a andar el motor y entró rodando por el campamento de la base de la Compañía Tango. Anoche Fred había alimentado a los perros guardianes con una pasta hecha de algunas ardillas que habían atrapado, algunas bayas verdes y el ungüento antibacterial de sus botiquines de primeros auxilios; la poción garantizó mantener a los perros de Tango apartados de la escena por otro día. El camión se estacionó dentro de un almacén. Dos hombres vinieron y descargaron la parte trasera y entonces salieron, cerrando las puertas del almacén detrás de ellos. John y los demás finalmente se salieron ellos mismos debajo del camión. Ninguno de ellos habló. Una sola


126 HALO: PRIMER GOLPE palabra, podría arruinar la operación entera. Silenciosamente frotaron sus músculos adoloridos. John vendó su oído para detener el sangrado. John señaló a Sam y luego a la capota del camión. Sam asintió y se puso a trabajar. John entonces señaló a Fhajad y a la puerta lateral. Fajad se movió hacia la entrada y la comenzó a forzar con un alambre el cerrojo. John y Kelly patrullaron el almacén, buscando cámaras, perros, guardias, cualquier cosa con que lidiar. Estaba despejado. Sam regresó con cuatro cantimploras, las cuales él tenía, según su plan, fueron llenadas de ácido de la batería del camión. Hubo un clic en la puerta lateral y Fhajad les dio una señal de aprobación. Se reunieron cerca de la puerta. Fajad facilitó abriendo la puerta, se asomó por la rendija, luego la abrió un poco más y recorrió la mirada hacia el otro lado. Él asintió y se trasladaron afuera, manteniéndose bien alejados de las luces aéreas, pasando alrededor de las sombras del almacén. John y los demás entendieron, haciendo una pausa en la parte más oscura de las sombras. John sostenía en alto cinco dedos y Sam distribuyó las cantimploras de ácido. John señaló su reloj de pulsera y otra vez emitió cinco dedos. Asintieron con la cabeza. John entonces señaló a Kelly y con dos dedos apuntando hacia el perímetro del campamento y haciendo un movimiento de guillotina con su otra mano. Kelly asintió con la cabeza y desapareció en la oscuridad. Sam y Fajad se alejaron también, logrando hacer su camino hacia los cuarteles que previamente habían reconocido. Había un espacio de exploración debajo de cada edificio. John corrió a toda velocidad hacia el cuartel más lejano y resbaló debajo. Él se detuvo un momento, escuchando cualquier ruido, un ruido de pasos, una alarma; callaba todavía. Estaban sin ser detectados... lo cual duraría sólo otros cinco minutos. Él tomó tres bastones de goma de mascar de su bolsillo, los echó en su boca y masticó. John se arrastró hacia el centro del edificio. Cuidadosamente tomó un hilo de su bolsillo de su camisa, luego, derramó ácido encima de él y después de que hubiera remojado un parche de un metro cuadrado, él revisó su reloj. Treinta segundos pasaron hasta que marcó las 0455 horas. Una cantidad suficiente de tiempo. John aplicó en una base tres de sus explosivos de aturdimiento, colocó sus temporizadores a tan solo cinco minutos, después usó la goma de mascar para acoplar las granadas al perímetro de la sección débil del piso hecho por el ácido. Normalmente los explosivos de aturdimiento no podrían penetrar la madera laminada de un centímetro de grosor. Una vez que el ácido había zambullido las porosas fibras, las tres granadas tendrían que hacer un gran estallido para convertir un metro cuadrado en un millón de astillas voladoras; disparos directos hacia los dormitorios de la Compañía Tango. No letales... al menos garantizaban ser un infierno y una distracción. John se arrastró hacia afuera, de regreso al almacén y se reunió con el resto del Equipo Rojo. John observó su reloj: 0458 horas. Él señaló a Kelly y en ese entonces a sí mismo, después hizo un movimiento ondeando alrededor del lado del almacén. Él señaló a Sam y a Fajad y dio la misma señal pero del lado opuesto. Se movieron hacia las esquinas lejanas del pequeño edificio. John y Kelly se agacharon y esperaron. Tenían una vista perfecta del centro del campamento, el área de gimnasia, el patio de armas y justo en el centro, el asta de la bandera. En ese instante un Cabo y dos escoltas de guardia marcharon y desdoblaron su bandera de franja verde. El Cabo adjuntó una esquina a un cordón colgando del poste. John recorrió con un vistazo al bosque lejano. La cerca que dividía el bosque del campamento de la Compañía Tango había sido bien fortificada. Él sabía que eran más de cien metros; más cercano a los doscientos. No había garantía de que Fred o Linda pudieran golpear esa cosa a ese alcance.


127 ERIC NYLUND Él sacó su pistola de dardos y removió el seguro. A las 0500 horas destellos de luz alumbraron debajo del cuartel cuando los explosivos detonaron. Allí estaba el restallido de madera y los gritos de los hombres y de las mujeres de la Compañía Tango. El Cabo que sujetaba la bandera, la dejó caer y dio vueltas. Reflectores cerca del perímetro apuntaron delante y señalaron hacia dentro del cuartel. En la confusión, nadie se fijó que uno de los guardas cercanos al asta bandera, dejó caer su rifle, sujetó su cuello... y perdió el equilibrio cayendo de cara a la grava. Su socio lo vio y se arrodilló. John corrió a toda velocidad atravesando el campo, disparando. Su primer disparo se le salió de control y el guardia arrodillado dio vuelta para afrontarlo. Fhajad y Sam le dispararon en la parte trasera. John puso la mira en el Cabo; quien tocó nerviosamente su pistola, difícilmente para liberar su arma. John plantó dos dardos NARQ en su pecho. El Cabo cayó. Dos guardias más rodearon desde la esquina del almacén, gritaron y pusieron la mira en John. Él estaba al descubierto y no había manera de que su pistola de dardos pudiera golpear esos guardias a esa distancia. Un guardia disparó. La ronda produjo un sonido metálico fuera del asta bandera y a tan solo cinco centímetros de la cabeza de John. La guardia se tensó y dejó caer su rifle, y salvajemente sujetó la parte trasera de su cabeza... y el dardo se pegó en su cráneo. Él gritó y cayó, moviéndose agitadamente en la suciedad. El otro guardia tiró de si bruscamente y arrancó un dardo de su muslo. Otro dardo le pegó en el pecho y se tumbó al suelo. John envió en silencio un Gracias a Linda y a Fred. Despegó la bandera del cordón y la metió dentro de su camisa. Él hizo gestos con las manos al Equipo Rojo hacia adelante y Kelly los condujo a las cercas. Kelly no se tardó mucho en correr y se acercó a la cerca alambrada. Ella hizo pliegues y se lanzó a la malla acerada. Poco antes de que ella golpeara, John localizó los contornos humeantes en la cerca donde ella había aplicado el ácido de batería. La cerca se rompió las partes puntiagudas y Kelly rodó sus pies en el otro lado sin perder un gran paso adelante. John ondeó su equipo a través. Él fue el último, haciendo una pausa sólo una fracción de segundo para mirar atrás. El campamento estaba en caos. Luces de seguridad se mecían, hubo gritos en el cuartel. Un tanque retumbó a la vida y crujió en el centro de la base. John corrió. Detrás de ellos venía el fuego de metralleta; justamente cuando entraban a la seguridad del bosque. John sonrió, jadeando. "Buen trabajo, todo el mundo," él susurró. "Pienso que esas personas estaban usando municiones reales esta vez". Kelly sujetó una caja de latón de una ronda de 7.62mm. "Sip," ella dijo. "Sin duda". "Vamos," John dijo, "no nos quedemos. Si no lo estuvieron antes, estarán enojados ahora”. El Equipo Rojo se escabulló a través del bosque. Se ajustaron a las sombras y se cubrieron debajo de los leños cuando un Pélican rugió en lo alto buscándolos. A las 0545 logró llegar al punto de extracción denominado como su ZA. A las 0700 horas estaban supuestos a encontrarse con el CPO Méndez. Por supuesto, el Jefe pocas veces les dejaba bajarse así de fácil; así que John había planificado que el Equipo Azul estuviera aquí también... sólo ellos permanecerían escondidos. Linda y Fred se situarían en alguna parte de las copas de los árboles y cubrirían al Equipo Rojo hasta que estuvieran a salvo y de que fuera seguro. El Equipo Rojo se agachó entre la maleza y esperaron. No estaban seguros; John sabía eso. La Compañía Tango los andaba buscando y esto es cuando su equipo se pondría ansioso... cuándo querrían hablar y alardear acerca de su exitosa misión, o mirar la bandera capturada. Para su crédito, el Equipo Rojo permaneció calmado y silencioso. Y el Equipo Azul no estaba a la vista.


128 HALO: PRIMER GOLPE A las 0610 el rugido estruendoso de los motores del Pelican llenó el aire y la nave lentamente bajó y aterrizó en el terreno despejado. La escotilla posterior se abrió a presión. Fhajad entró en movimiento, pero John colocó su mano en su hombro. “Es muy temprano," él susurró. "¿Cuándo el jefe llega perfectamente a tiempo "? Fajad, Kelly y Sam desagradablemente asintieron. "Iré," John dijo. "Ustedes respalden al Equipo Azul". Le dieron una señal de aprobación. Sam le dio palmadas en la espalda y susurró, "No te preocupes, no dejaré que te hagan nada". "Lo sé," John susurró de regreso. Él jaló la bandera de su camisa y se la dio a Sam "Gracias". John se escapó arrastrándose de su posición. Cuando estaba a treinta metros de su equipo, el se levantó y se acercó al Pélican; el cual era casi una trampa. Él hizo alto a medias a través del prado y esperó. Una figura a la que se daba la apariencia de estar en la vía de salida del Pélican, agitó las manos para que subiera. “Ven, hijo. ¡Trae tu trasero"! "¡Negativo, señor"! John gritó. La figura giró y le susurró a alguien adentro, "Tonterías". Él suspiró. "Bueno, así que lo hacemos de la forma difícil".

Cuatro hombres trotaron saliendo de la parte trasera del Pelican. Rápidamente se propagaron en un semicírculo y se movieron hacia John, sus fusiles de asalto apuntaron directamente contra él. John sostuvo en alto sus manos. "Él se da por vencido," uno de los soldados dijo incrédulamente. "¿Deberíamos dispararle? Otro hombre dijo. "No," el hombre líder rechifló. “Primero la revancha ". El caminó hacia John y lo golpeó en el estómago.

John se dobló por el golpe.

El hombre tiró de él y le dio una palmadita hacia abajo. "Tenemos que encontrar esa condenada bandera o el Capitán tendrá nuestros traseros en un cabestrillo. ¿Donde está, niño"? Él tambaleó a John. "¿Y dónde está el resto de tu paquete"? John se rió. "¿Qué es lo chistoso"? El hombre gruñó.

“Ustedes idiotas están agrupados.” John respondió


129 ERIC NYLUND Un granizo de dardos silbaron a través del aire por todos lados. Los hombres del Pélican convulsionaron; Uno pegó fuego a su rifle, pero el tiro se volvió extenso y demasiado alto. Cayeron, paralizados. John se agachó, recogió una pistola del hombre quien lo había golpeado y se arrastró al Pelican. Él avanzó a rastras alrededor de la escotilla abierta y barrió la parte de adentro. Vacío. Él se deslizó en la cabina del piloto y pulsó el radar del Pélican. Se puso en contacto con un incidente de 110, a tan solo catorce kilómetros, pero se movía en curso paralelo a su posición. John dejó al Pélican y atravesó el campo. Los Equipos Rojo y Azul aún estaban escondidos... y estarían escondidos por siempre, hasta que el dio la señal de todo despejado. Su señal de todo despejado no era algo que pudiera ser retorcido por parte de John; ni aun con la tortura o las mejores técnicas de dominación del CPO Mendez lo arrebatarían de él. Él más bien habría muerto que traicionar a sus compañeros de equipo. John silbó la melodía de seis monótonas notas y llamó: "¡Oly Oly Oxen Free"! El Equipo Rojo salió primero y marchó a través del prado. Kelly se detuvo a patear a uno de los hombres en la cabeza; Ella también, tomó su rifle. Linda y Fred cayeron abajo de una rama del árbol y atravesaron el campo.

"Oly Oly Oxen Free," Linda repitió, sonriendo abiertamente de oreja a oreja.

“Todo debe estar en libertad. Somos todos libres”.


130 HALO: PRIMER GOLPE

CAPÍTULO DIEZ Y OCHO TIEMPO: ANOMALÍA EN EL REGISTRO DE FECHA X Estimado las 0510 horas, 23 de Septiembre del 2552 (Calendario Militar) / Abordo de la Nave líder Capturada del Covenant, Sistema Epsilon Eridani. Cortana sólo escuchó a medias, el debate entre el Jefe Maestro y los demás. La discusión fue debatible. Ella había proyectado el resultado como en 100 por ciento de que seguro John convencería a todos ellos de ir, o de fallar; él convencería al Teniente de dejarlo ir solo a la superficie para investigar la señal... una señal que en su opinión fácilmente era tan copiado y tan abiertamente descifrado que esto desafía la explicación que el Jefe había conjeturado, de que su equipo de Spartans lo habían enviado En lugar de participar en la conversación lenta e ineficiente, ella analizó el patrón de movimiento Covenant en el sistema Epsilon Eridani y diferenció tres cosas importantes. Primero, las naves de guerra del Covenant tenían órbitas sumamente elípticas regulares en torno a Reach. Había un total de trece cruceros pesados y tres trasportadores moviéndose a trescientos kilómetros por encima de la superficie del planeta. Dos excepciones para éste patrón de patrullaje, un par de cruceros sobrevuelan iluminando la Montaña Menachite; atrapada al fondo del pozo gravitacional y por lo tanto no era una amenaza inmediata para su nave. En segundo lugar, había un punto ciego en su patrón de patrullaje que haría un perfecto punto de reunión para extraer al Jefe y a los demás de su pronta y ejecutada misión en la superficie. Ella tramó cursos de entrada y de salida, e inició los cálculos precisos que ella necesitaría si ella debía iniciar un salto Slipspace (Hiperespacial) tan cerca de Reach. Y tercero y más interesante para Cortana, 217 naves pequeñas Covenant empujando escombros y restos, en una concentrada región del espacio en una órbita alta estacionaria sobre el polo norte de Reach. Dentro de esa región estaban a la deriva los destrozados restos de los cascos de ambos: Covenant y las naves de la UNSC destruidas en la batalla por Reach. Flotando allí había algunas de las mejores naves de la UNSC: La Basra y el Hannibal y el orgullo de la flota, el supertransportador elTrafalgar. Ninguna señal humana se emitía desde las naves; Ni Cortana sintió los activos campos electromagnéticos. Ella observó como las naves más pequeñas del Covenant cortaban los cascos de las naves ya muertas y volaban con trozos de la armadura Titanio-A. Se movían como si fueran un rastro de hormigas en un lugar en el espacio sobre las latitudes inferiores, un punto sobre la Montaña Menachite, donde el Covenant usó el metal para construir una plataforma. La cosa estaba ya en una placa cuadrada de un kilómetro hacia un lado. Claramente, el Covenant tenía más en mente para Reach que solo destrucción. "Cortana," el Jefe Maestro dijo. "Necesitaremos reunirnos en una…" "Coordenadas ya optimizadas," ella contestó y proyectó el punto ciego Covenant en las pantallas del puente. "Las patrullas enemigas perdieron esta región de nueve mil kilómetros cúbicos. Optimizaciones más profundas revelan que todas las naves estarán más lejos de su punto a las cero-siete-quince horas. Sugiero que nos encontremos allí en ese entonces”. Cortana sintió un pulso de satisfacción en su apariencia perpleja sobre su análisis aparentemente instantánea. Ella disfrutó de deslumbrar a la tripulación con su intelecto.

"Muy bien," el Teniente contestó, todavía examinando sus cálculos en la pantalla.


131 ERIC NYLUND “Curso óptimo trazado y cargado en la nave de descenso Covenant la fuente de la señal," ella les dijo. Entonces, en un canal privado COM al Jefe, ella agregó. “Buena Suerte, Jefe. Ten cuidado". "Siempre lo soy, " él contestó. Cortana no se molestó en contestarle esa ridícula declaración. El Jefe Maestro aprovechaba las oportunidades y había desafiado a la muerte muchas veces, ella había dejado de calcular sus probabilidades de supervivencia. El Jefe y su equipo dejaron el puente. Cortana barrió sus sensores a través del buque líder, haciendo segura la ruta hacía la bahía de lanzamiento y estaba despejado. Todavía había tripulación Covenant a bordo. Ella no los podía fijar con alfileres, pero había contactos transitorios, los paneles de la columna de la ventilación habían sido abiertos y cerrados y varios Ingenieros habían estado ausentes. Ella dio seguimiento a su nave de descenso Covenant, cuando despajaba la bahía de lanzamiento; entraron en la alta atmósfera y bajaron a la deriva hacia la superficie. Polaski era una excelente piloto... pero ella era solamente una humana propensa a la bravuconada ilógica y a los arranques emocionales que pasaban sobre el curso más lógico de la acción. Cortana deseó estar allá abajo; para proteger a ambos; sus cargas humanas y porque había muchas preguntas que ella le gustaría encontrar sus respuestas. ¿Por qué estaba el Covenant tan interesado en la Montaña Menachite? ¿Quedó algo de la base Castillo de la ONI? Cortana terminó esos pensamientos. Ahora había mucho que hacer aquí arriba. Varias tareas dividieron su atención. Ella mantuvo los generadores Slipspace (Hiperespaciales) en funcionamiento, en caso de que ella necesitara saltar apresuradamente fuera del sistema. Ella continuó refinando los cálculos que formaban los campos magnéticos de los emisores de plasma, en caso de que ella necesitara defenderse. Ella aisló el nombre de su nave capturada – Ascendant Justice –(Justicia Ascendente)de uno de los 122 comunicados simultáneos de cada nave Covenant en el sistema. Ella correlacionó las numerosas alusiones religiosas que se ligaban a las comunicaciones y continuó construyendo una subrutina de traducción del lenguaje. Ella desvió poder adicional del procesamiento, a la tarea de rastrear a los millones de objetos flotantes alrededor de ella, ir en busca de cápsulas, criotubos, cualquier cosa que pudiera contener a un sobreviviente humano. El nave de caída Covenant estuvo ya fuera del alcance del sensor y desapareció en alguna parte de lo que fue una vez la Región Montañosa sobre la superficie; activó una nueva tarea. Cortana comenzó a construir un mapa de alta resolución de la superficie; especialmente la región donde la misteriosa señal del Jefe se originó, así como en la Montaña Menachite. Un diagnóstico rápido de estas tareas tomaban mucho más tiempo de lo normal. Ella tuvo que liberar algunas tareas de su memoria sobresaturada. Cortana comenzó a descomprimir los datos que ella había salvado de la construcciónHalo y ella brevemente consideró depositar todos los datos dentro del almacenamiento del sistema Covenant. Ella desechó ese potencial curso de acción. Tenía que proteger los datos a cualquier costo. Cortana sintió perceptiblemente que tenía que prestarse atención paulatinamente. Ella estaba demasiado delgada. Demasiados trabajos multitarea. Esto era peligroso. No podría reaccionar lo suficientemente rápido en caso de que… “¡Infiel!” La palabra Covenant se escuchó explosivamente a través de su rutina de comunicaciones y la dejó aturdida a tan solo tres ciclos; una cantidad suficiente de tiempo para que ella perdiera el control sobre la suite del software COM de nave a nave. La IA Covenant trasmitió una estrecha emisión en las comunicaciones, irrumpiendo desde un crucero cercano. Para un comunicado Covenant, era conciso: Un informe del cual el buque líder estaba "manchado


132 HALO: PRIMER GOLPE por la sucia presencia de los Infieles" y con el pretexto de que cada nave en el sistema "se aproxime y limpie la suciedad proveniente de la nave capturada. También comprimió y encriptó inútilmente la onda portadora de un registro de la manipulación matemática de Cortana acerca del Slipspace, que le permitió saltar tan cerca del gigante de gas, Umbral. Cortana hundió el canal; pero era demasiado tarde. Se fue y ella no podría regresar a atrás algunos fotones del espacio. Ella desvió todas las vías de memoria COM. “¡Te atrapé!”.Ella rechifló. “Infiel- Infiel- Infiel- Infiel- Infiel- Infiel- Infiel- Infiel- Infiel- Infiel- Infiel- Infiel- Infiel- Infiel- Infiel- Infiel”. "Eso es suficiente," ella dijo. "Tú y yo necesitamos llegar a un acuerdo.” Cortana hacía más pequeña las vías de memoria, pelando contra la IA Covenant, capa de código por capa de código. "Éste es mi sistema ahora". Mientras una operacional IA Covenant podría haber sido un premio para la Sección Tres de la ONI; esta particular IA del Covenant era muy peligrosa. Cortana no podía permitir que continúe con su existencia. "Haz lo que vayas-vayas-vayas-vayas," la IA Covenant gritó, “ ir finalmente a mi cielo como recompensa final- finalfinalinfinitoinfinitoinfini- EN ESTADO NO COPIADO. La curiosidad de Cortana sobre esta extraña proclamación tendría que esperar; por siempre. Ella desgarró a distancia a la IA, borrándose, registrando a su vez la estructura de código Covenant del mismo modo cuando la destruía. Esto era análogo para una investigación y eso la hizo a ella rápidamente eficaz y sin remordimiento; hasta que por fin Cortana encontró el código del núcleo de la IA del Covenant. Ella hizo un alto. Casi reconoció este código. Los patrones eran enloquecedoramente familiares. Sin considerar cuidadosamente el por qué, sin embargo. Ella lo registró y entonces borró el original. La IA Covenant se había ido, sus trozos fueron pirateados con seguridad y almacenados para una futura investigación. Cortana previsora, por supuesto, tenía un futuro. Ella rastreó a trece naves de guerra Covenant. Cambiaron de dirección y avanzaron amenazadoramente hacia su posición. Sus canales COM se sobrecargaron con promesas y amenazas fanáticas y la nave líder capturada calcinándose. No había datos útiles allí, así que ella los filtró. Las armas de las naves de guerra Covenant se calentaron al rojo vivo. Cortana mantuvo la calma. Después del estudio considerable del sistema de armas de plasma Covenant, ahora ella comprendía por qué resplandecían antes de descargar. El plasma almacenado está siempre caliente y en condiciones de disparar, pero el Covenant usaba un método ineficiente para recolectarlo. Y dirige caóticamente el plasma hacia una trayectoria controlable. Seleccionaban los átomos de plasma cargados, con la trayectoria correcta necesaria para golpear un blanco y los desviaban a una burbuja magnética. La burbuja era entonces descargada; Cargas subsecuentes de pulso agrupaban el plasma sobre el blanco. Para una raza adelantada, las armas Covenant se basaban en sus crudos cálculos de fuerza bruta y eran terriblemente lentas y antieconómicas.


133 ERIC NYLUND Ella arrancó el nuevo sistema que ella había ideado para controlar el plasma. Usó pulsos EM (Electromagnéticos) a priori para alinear los movimientos estocásticos de los átomos de plasma, vigilando sus trayectorias y con once grados de libertad electrónica en finas columnas de láser, que resplandecen en un microsegundo. Ésta era, por supuesto, una operación absolutamente teórica. Ella probó el fuego de las tres torretas de plasma; las líneas rojas golpearon atravesando el negro espacio e interceptando a los tres cruceros líderes Covenant; Sus escudos resplandecieron a un color naranja, brillaron intermitentemente y cayeron. El plasma de Cortana cortó en los suaves cascos alienígenas. El metal se evaporó completamente y el trío de emisores de plasma perforaron claramente a las naves. Cortana movió los rayos de plasma como si fueran un bisturí; arriba y hacia abajo; y cortó las naves por la mitad. "Correcto," ella remarcó. Las reservas del plasma de las primeras tres torretas estaban agotadas y tardarían varios minutos antes de que se reciclaran. Si sólo hubiera un mejor sistema electromagnético en esta nave Líder, ella podría haber ideado una guía algorítmica más efectiva. El dominio Covenant de las ecuaciones de Maxwell eran irónicamente inferiores a la tecnología humana. Cortana se percató que fue fortuito en como ella apagó a la IA enemiga, antes de que se filtrara a su nuevo sistema de guía del plasma. El concepto de que cada nave del Covenant regresara con un mejorado armamento, era demasiado terrible para calcular. También se dio cuenta de que mantenerse en la lucha, no era el camino más prudente. Cortana consideró dedicarse al resto de las fuerzas Covenant; Con sus mejoras en los sistemas de armas, ella también podría ganar. Pero no valía la pena arriesgarse a que el Covenant capturara su tecnología perfeccionada. Cortana disparó las torretas posteriores de plasma del Ascendant Justice y rayos laser destellaron en el espacio. Un escuadrón de combatientes Seraph se desintegró cuando se lanzaron del trasportador más cercano. Las explosiones burbujearon y crecieron como hongos dentro de la bahía de lanzamiento del trasportador. Ella no se quedó a observar los fuegos artificiales. Cortana se zambulló gran velocidad al flanco derecho hacia el centro de Reach. La superficie del planeta corrió hacia a ella. Se preguntó donde estaba ahora el Jefe y si él estaba a salvo.

"Nunca debí haberte dicho que fueras cuidadoso," ella susurró.

"Tú eres incapaz de eso.”

“Debería haberte deseado victoria. Eso es en lo que eres bueno, John... Un ganador”.

Ella inició el generador Slipspace; el espacio se distorsionó, se abrió a distancia y la luz envolvió a la nave líder.


134 HALO: PRIMER GOLPE

CAPÍTULO DIEZ Y NUEVE TIEMPO: DÍA \ ERROR \ Estimado las 0530 horas, 23 Septiembre del 2552, (Calendario Militar) \ Abordo de la nave de descenso capturada del Covenant, Sistema Epsilon Eridani, en ruta hacia la superficie de Reach. El Jefe Maestro permaneció de pie sobre la cubierta de la nave de descenso Covenant. De pie porqué los asientos habían sido diseñados para los Elites y Jackals y ninguno de sus contornos se adaptaba a su humana columna vertebral. No importa; él prefería permanecer en pie. Ellos iban a la deriva atravesando la alta atmósfera de Reach, descendiendo como una araña sobre unos mil kilómetros de hilo de seda. Pasando cerca de un centenar de naves que transitaban por arcos orbitales; naves de combate Seraph, otras naves de carga y descenso Covenant, embarcaciones carroñeras lidiando con tentáculos que arrastraban secciones del recuperado metal. Dominando los cielos a unos trescientos metros estaban un par de grandes cruceros. Los cruceros aceleraron hacia ellos. El Jefe se movió hacia el asiento del copiloto, donde Polaski y Haverson estaban sentados en los asientos que ellos habían retirado del Pélican y soldados en su lugar. "Nos han detectado Polaski murmuró. "Lindo y fácil, suboficial" el teniente Haverson también murmuró. "Sólo tiene que utilizar la respuesta programada que Cortana nos dio." "Sí, sí, Teniente," Polaski respondió y se concentró en las secuencias de comandos Covenant que se desplazaban por la pantalla a su izquierda. "Enviando ahora” Ella tecleó un ícono holográfico. Johnson mordió el talón de su cigarro y frunció el ceño a los buques de guerra Covenant entrantes. El dedo del gatillo de Locklear tembló y aparecieron puntos de sudor en su frente "Cortana tiene estas cosas con cables muy bien ajustados", susurró el sargento Johnson. "No se preocupe". "Tengo un montón de preocupaciones aquí", murmuró Locklear. "Hombre, yo preferiría estar en una vaina VHE (vehículo de entrada Humano o Vehículo de Inserción Exoatmosférico) en fuego y fuera de control que estar aquí. Estamos sentados haciéndonos patos." "Tranquilo," El Teniente Haverson le silbó a Locklear. "deje a la dama concentrarse." Polaski mantuvo un ojo en la pantalla de comunicaciones y observaba en las pantallas externas como los cruceros gemelos se hacían más grandes, llenando el espacio holográfico ante ella. Sus manos se cernían sobre la palanca de vuelo, sin tocarla, pero con anticipados temblores. Tres guerrilleros de Seraph salieron de sus órbitas y tomaron un camino cercano. "¿Es un vector de ataque?" preguntó el Teniente Haverson. "No lo creo," dijo Polaski. "Pero es difícil decirlo con esas cosas." Locklear, respiró profundamente y el Jefe se dio cuenta de que no se exhaló. Puso su mano sobre el hombro del hombre y tiró de él.


135 ERIC NYLUND "Relájese, Marine," susurró el jefe. "Es una orden," Locklear exhaló y corrió su mano suavemente sobre su cabeza afeitada. "Bien... bien, Jefe." Con esfuerzo, el Marine se obligó a calmarse un poco.

Una luz roja brilló en el panel de control. "Alarma de colisión” Mencionó Polaski con la indiferencia práctica de que, todos los pilotos de la Marina tenían cara de una muerte inminente. Tomó la palanca. "Mantenga su curso," El teniente ordenó. "Sí, señor," dijo ella y liberó los controles. "Seraphs combatientes a cien metros y acercándose." "Mantenga su curso," el teniente Haverson repitió. "Ellos solo quieren echar un vistazo," él susurró así mismo, " "Y no hay nada que ver. Nada que ver en absoluto". Cuando los Seraphs estaban a sólo diez metros de distancia, ellos cayeron hacia ambos lados de la nave de descenso. Véngalas de color azul salieron de los motores de los Banshees y saltaron en la cabeza de la nave de descenso Covenant...luego se retiraron para reunirse con los cruceros. Las grandes naves pasaron directamente por encima y atiborrado el sol. En la oscuridad, las luces en la cabina se ajustaron automáticamente e inundaron los paneles de visualización con la frecuencia de color púrpura-azul auxiliar del Covenant. El Jefe Maestro se dio cuenta de que él también había estado conteniendo el aliento. Tal vez él y Locklear eran más parecidos de lo que se había imaginado. Dio un vistazo al ODST: la salvaje, mirada de desesperación en sus ojos y el flameante tatuaje del cometa que cubría el su hombro izquierdo, parecía ajeno al Jefe Maestro. El hombre había sobrevivido al Flood y al Covenant en Halo y él había tenido suerte y con recursos suficientes para escapar en una sola pieza. Cierto, sus respuestas emocionales eran incontenibles... pero darle a él los mismos aumentos y una armadura MJOLNIR. ¿Cuál es la diferencia entre ellos dos? ¿Experiencia? ¿Entrenamiento? ¿Disciplina? ¿Suerte? John siempre había sentido a los otros hombres y mujeres en la UNSC que eran diferentes, se sentía a gusto sólo con otros espartanos. ¿Pero no todos ellos luchaban y morían por la misma razón? La luz rojiza de la Epsilon Eridani de repente llenó la cabina, cuando los dos cruceros los cruzaron. Polaski suspiró, se desplomó hacia delante y se quitó el sudor de su frente. Locklear, sacó en de su bolsillo, un pañuelo rojo limpio y planchado y se lo ofreció a Polaski. Ella lo miró por un segundo, luego miró al cabo, después la tomó. "Gracias, Locklear." Ella dobló el pañuelo en forma de banda, apartando su cabello rubio de su rostro, y la ató alrededor de su frente. "No hay problema, Señora," contestó Locklear. "No hay prisa." "Bloqueando la fuente de la señal" dijo el teniente Haverson. "Curso de dos-tres-cero uno-uno-cero." "Dos-tres-cero uno-uno-cero," dijo Polaski. Ella empujó suavemente hacia delante y giró el mando. La nave de descenso se sumergió suavemente sin problemas. La superficie de Reach desapareció de las pantallas cuando la nave entró en las espesas nubes de humo que envolvían al planeta. Hubo un sonido tranquilo y los filtros


136 HALO: PRIMER GOLPE en pantalla se activaron. Un momento después, las imágenes aparecieron en las pantallas de visualización, cientos de miles de hectáreas de furiosas tormentas de fuego y ennegrecidos charcos donde alguna vez había bosques y campos. John trató de no pensar en esto cuando en Reach; ya sólo había un mundo más que el Covenant había tomado. "Ese cañón," mencionó el teniente Haverson y apuntó hacia una fisura donde la tierra había sido erosionada en una sinuosa cicatriz. "Los escáneres están justo recogiendo información de la superficie. Vamos a ver más de cerca." "Entendido." Polaski invirtió la nave, ejecutó una pirueta y la dejó caer hacia el interior del cañón. Cuando se enderezó la nave de descenso Covenant, las paredes de la esculpida roca cayeron por delante de ellos a sólo treinta metros a cada lado. El teniente alcanzó la mochila con el sistema COM que habían retirado del Pélican. Ajustó la frecuencia de la inusual señal que estaban recibiendo; seis mensajes en tono, seguido de una pausa de dos segundos y luego se repetía. " Abra un canal en la banda E-, Teniente ", dijo el Jefe Maestro." Voy a enviar una señal en respuesta." "Canal abierto, Jefe. Adelante" El Jefe Maestro vinculó su COM e encriptó el canal de modo en que sólo las personas a quienes envié la señal la oyeran. "Oly Oly Oxen Free," habló en su micrófono. "Todo debe estar en libertad. Somos todos libres." El silbido se escuchó por el altavoz de la mochila COM, de repente se detuvo. "La señal se ha ido." El teniente Haverson tocó su cuello y se quedó mirando al Jefe Maestro. "No estoy seguro de lo que acaba de decirles, pero lo que haya sido, le escucharon." "Bien," el Jefe Maestro contestó. "Envíenos a abajo a un lugar seguro. Ellos nos encontrarán." "Hay una salida adelante, " dijo Polaski. Movió la nave hacia una profunda sombra a lo largo del costado del estribor, donde un acantilado emergía del cañón. "Nos posaremos ahí abajo." Ella hizo girar la nave, dándole las espaldas a la oscuridad y movió la nave ligeramente como una pluma. “Abre la escotilla de al lado ", el Jefe dijo a Polaski. "Voy a salir solo y asegurarme de que es seguro". "¿Solo?" preguntó el teniente Haverson levantándose de su asiento. "¿Está seguro de que es prudente, Jefe?" "Sí, señor. Esta fue mi idea. Si se trata de una trampa, quiero ser el que caiga. Usted quédese aquí y me cubrirá” Haverson movió sus dedos largos a través de la barbilla, pensando. "Muy bien, Jefe.” "Cubriré sus seis, Jefe Maestro," dijo Locklear desmontó su rifle de asalto.


137 ERIC NYLUND El Spartan le asintió a Locklear y marcharon por la rampa. El jefe los quería a bordo de la nave por dos razones. Primero, si esto era una trampa y todos fueran capturados a cielo abierto, no habría tiempo para salvarlos y ni a él mismo. Segundo, Si el Covenant está aquí, esperando, enseguida Haverson y los demás tendrían que huir y llegar con Cortana hacia la Tierra. Se podría comprar el tiempo necesario para salir con vida. En la parte inferior de la rampa, dudó que su radar de movimiento señalara una sola señal. Allá; a treinta metros más adelante, justo detrás de una gran roca: El sistema de identificación del amigo o enemigo se puso en contacto, ya que no era ni Covenant ni personal de la UNSC. El Jefe sacó su pistola, se agachó y se deslizó hacia adelante. Un canal COM privado se encendió: "Jefe Maestro, relájate. Soy yo." Otro Spartan salió de su cobertura en las rocas. Su armadura; si bien no tan maltratada como la de John, estaba cubierta de marcas y quemaduras; la placa de su hombro derecho había sido abollada. El Jefe Maestro sintió un gran alivio. Sus compañeros de equipo, su familia, no todos habían sido asesinados. Él reconoció al Spartan por su voz y por la sutil forma en la que echó un vistazo hacia la derecha y hacia la izquierda. Era el SPARTAN-044, Anton. Él era uno de los mejores exploradores de su unidad. Los dos se quedaron parados ahí por un momento, entonces Anton movió su mano, haciendo un rápido y corto gesto con su índice y su pulgar sobre el visor de su casco donde estaba su boca. Ésa era su señal para una sonrisa; lo más cercano que un Spartan tendría a un arranque emocional. John le devolvió el gesto. “Es bueno verte también” dijo John. “¿Cuántos quedan?” “Tres, Jefe Maestro, y otro más hacen nuestro equipo. Me disculpo por la identificación FOF (Friend Or Foe, Amigo o Enemigo) que ha sido deshabilitada, ya que estamos tratando de confundir a las fuerzas Covenant en esta área.” Miró de nuevo hacia la izquierda y la derecha. “Preferiría no darle el reporte completo al descubierto.” El hizo un movimiento hacia las sombras de cara al acantilado. John parpadeó su luz de reconocimiento y los dos Spartans trotaron fuera del centro del barranco, ambos manteniendo sus ojos en el borde del cañón encima de ellos. El Jefe Maestro sin embargo tenía bastantes preguntas para Anton. Como, ¿Por qué su grupo se separó del Equipo Rojo? ¿Dónde estaba el Equipo Rojo? ¿Y por qué el Covenant aún no había cristalizado/glaseado cada centímetro cuadrado de Reach? “¿Está bien, Jefe?” Rompió la voz del Teniente Haverson a través del canal COM. “Afirmativo, señor. Contacto hecho con un Spartan. En espera.” Anton se detuvo ante la entrada de una caverna oscura. Era difícil ver, incluso con la mejora en la imagen. Sólo estaba la silueta de un túnel en las sombras del frente del acantilado. Justo dentro había barras de acero reforzado, pintadas de un color negro mate y más allá había dos metros de ancho de barricadas de defensa con ametralladoras atornilladas a los lados. Cada arma estaba tripulada por un Spartan; a quienes John reconoció como Grace-093 y Li-008. Cuando vieron a John le dieron el gesto de sonrisa, el cual regresó. Grace siguió al Jefe Maestro y a Anton hacia la caverna. Li se quedó para operar las torretas. El Jefe Maestro parpadeó cuando sus ojos se ajustaban a las luces fluorescentes que iluminaban intensamente el interior de la caverna. Las paredes tenían una textura acanalada, como si hubieran sido excavadas por máquinas. De pie ante una mesa plegable estaba otro hombre, con uniforme Naval. El Jefe Maestro se puso rígido y saludó. “¡Almirante, señor!”

Vicealmirante Danforth Whitcomb, a pesar de su nombre de Europa Occidental y su acento de Texas, afirmó haber descendido de los cosacos de Rusia. Tenía el físico de un oso grande, una cabeza bien rapada y pulida, los ojos tan oscuros que podían parecer hechos de carbón y un


138 HALO: PRIMER GOLPE bigote de sal y pimienta que caía sobre su labio superior y colgaba por el borde de su barbilla. “Jefe Maestro.” El almirante respondió con un fresco saludo. “En descanso, hijo. Maldición, es bueno verle.” Se dirigió al Jefe y estrechó su mano; un gesto que muy pocos que no eran Spartans se atrevían a realizar; Aplastando la carne descubierta en un guante frío e implacable que podría pulverizar sus huesos. “Bienvenido al Campamento Independencia. Los alojamientos no son de cuatro estrellas… pero nosotros le llamamos hogar.” “Gracias, señor.” John nunca había trabajado con el Almirante antes, pero sus logros durante las batallas de Nueva Constantinopla y el Asedio en las Lunas de Atlas eran bien conocidos. Cada Spartan había estudiado el registro de Whitcomb. John abrió un canal COM hacia el Teniente Haverson. “Pueden avanzar, señor. Todo despejado.” “Entendido,” dijo Haverson. “Estamos en camino.” “Estoy feliz de verle, Jefe.” Dijo el Almirante Whitcomb, “No te tomes esto a mal, pero ¿qué diablos están haciendo aquí? Keyes tenía órdenes de llevarlos a una misión dentro del territorio Covenant.” “Sí, señor. Es… una larga historia.” El Almirante torció su bigote, miró su reloj y sonrió. “Tenemos el tiempo, hijo. Vamos a oírlo.” John se sentó en una roca y le contó al Almirante todo lo que había pasado desde que abandonaron Reach: la recuperación de la base de datos NAV de la Estación Gamma, el terrible escape del Pillar of Autumn, el descubrimiento de Halo y su excéntrico guardián, 343 Guilty Spark. El titubeó, luego describió sus enfrentamientos con los Flood y la subsecuente destrucción de Halo, terminando con la captura de la nave líder del Covenant. Durante la historia, el Teniente Haverson y los demás llegaron de la nave de descenso. Se quedaron en silencio conforme el Jefe Maestro contaba la historia. El Almirante escuchó sin decir una palabra. Cuando John terminó, el Almirante dio un lento y pequeño silbido y se sentó contemplando todo.

“Eso es una historia de infierno. Y si hubiera venido de alguien más a excepción de ti, hubiera ordenado un examen psicológico.” Se puso de pie y caminó. Se detuvo y frunció el ceño. “Lo creo todo… pero hay algo que no encaja.” Arrugó su cara conforme pensaba. “Sin embargo, no puedo señalarlo.” “Señor,” el Teniente Haverson dijo tranquilamente. “Perdón por preguntar, pero ¿cómo es que están vivos? ¿Aquí?” El Almirante sonrió. “Bueno, esa es otra larga historia, Teniente. Déjeme darle la versión dulce y corta.” Se inclinó contra la pared de la caverna y cruzó sus brazos sobre su pecho.


139 ERIC NYLUND “En el segundo en el que esos bastardos Covenant entraron al sistema yo supe que Reach era historia. El Covenant no hace nada a medias. Todos en el planeta estaban muy ocupados evacuando; que era lo que había que hacer; pero tuve que quedarme atrás.” Varias emociones pasaron por la cara del Almirante: preocupación, diversión… y luego su rostro se puso estático conforme miraba hacia el pasado, recordando lo que había pasado. “Hemos estado trabajando en una nueva bomba, llamada la Nova. Es un racimo de bombas nucleares, cada una con una carcasa de Litio Triteridio. Ahora estas cosas, en teoría, cuando se detonen, no sólo harán el Big Bang que se podría esperar de una bomba nuclear; sino que forzaría las carcasas de Tritio a unirse en un centro supercalentado y presurizado.” Hizo un puño y lo golpeó con la palma de su otra mano para dar énfasis. “Aumenta el rendimiento a un cien por ciento.” Una sonrisa se dibujó en su rostro. “Mata planetas. Planeábamos usar estas cosas en las batallas espaciales para nivelar el terreno de juego.” Su sonrisa desapareció y se acarició el bigote. “Bueno, las cosas no salieron tal y como se habían planeado y nos atraparon desprevenidos con esas Novas sobre el terreno. Así que decidí darles un nuevo uso.” La cara del Teniente Haverson se arrugó por la confusión. Él no interrumpió, pero el Almirante lo vio y dijo: “Piense, hijo. Todos esos artefactos alrededor con muchos Covenant para ser volados.” Haverson sacudió su cabeza. “Lo siento, señor. Todavía no lo entiendo.” “¿Oficial de Inteligencia, eh? Whitcomb resopló y se volvió al Jefe Maestro. “¿Tú qué habrías hecho?” “Armarlas, señor,” respondió el Jefe Maestro. “Activar los detonadores a prueba de fallos e iniciar un conteo regresivo. Yo diría, dos semanas.” El Almirante asintió. “Sólo les di diez días. No hay que darles mucho tiempo para juguetear.” Respondió Whitcomb. Usó una de sus enormes manos sobre el hombro del Teniente Haverson y éste se estremeció. “Hay dos posibles resultados para este plan, Teniente. O el Covenant empaca las Novas y se las lleva a su casa para estudiarlas; una posibilidad que ruego a Dios que suceda. Una bomba como esa podría partir su mundo a la mitad. O las bombas se quedan aquí; y detendrán al Covenant en Reach.” “Ya veo, señor.” Respondió el Teniente con un suspiro, entonces echó un vistazo a su reloj. “¿Esto fue hace cuántos días?” “Tenemos mucho tiempo de sobra,” le dijo el Almirante. “Aproximadamente hace veinte horas.” El Teniente Haverson tragó saliva. “Sin embargo sólo hay un inconveniente en ese plan.” El Almirante removió su mano de Haverson y su mirada se centró en el sucio suelo de la caverna.


140 HALO: PRIMER GOLPE “Yo tenía un grupo de Marines; la compañía Charlie; la cual fue hecha pedazos antes de que pudiéramos llegar a esas Novas.” Él suspiró. “Valientes chicos. Un maldito desperdicio de buenos hombres. Ahí es cuando capté al Equipo Rojo en un canal COM codificado. Los “convencí” de que me prestaran a algunos de sus Spartans. Llegamos a las Novas, las armamos y hemos estado levantando ocho infiernos aquí abajo, con ejercicios de golpear y retroceder; sólo para mantenerlos a todos ocupados, ustedes entienden. No queremos aburrirnos.” “¿Y el resto del Equipo Rojo, señor?” el Jefe Maestro preguntó. Whitcomb sacudió su cabeza. “Tuvimos una última transmisión de ellos antes de que dijeran que estaban retrocediendo.” Él caminó hacia la mesa. Desenrolló un viejo mapa topográfico de papel y señaló la Montaña Menachite. “Aquí. Donde la ONI tenía su base CASTILLO.” Él pausó. “Pero el Covenant está destrozando esa montaña, roca por roca. Quiero creer que ellos siguen ahí… pero hemos contado al menos una docena de compañías. Esos Covenant tienen apoyo aéreo, patrullas en la órbita más cercana, y en el suelo, armamento. El lugar es una fortaleza ¿Pudo alguien sobrevivir?” El Jefe Maestro escudriñó las líneas de la montaña y obtuvo una respuesta para el Almirante. “Están bajo tierra,” dijo él. “En la instalación CASTILLO. Entrenamos mucho ahí. El Covenant sólo puede llenar esos túneles con muchos grupos de búsqueda.” ¿“Entonces usted piensa que ellos pudieron tener una oportunidad?.” “Sí, señor. Más que una oportunidad. Le garantizo que ellos están ahí. Allí es donde yo estaría.” El Almirante puso su dedo en la representación de la Montaña Menachite, la golpeó dos veces, pensando y luego súbitamente levantó la mirada. “¿Ustedes llegaron a este cañón en una nave Covenant capturada, cierto? ¿Una nave de descenso Covenant?” “Sí, señor,” John no le había contado eso. A pesar de su brusca manera, el Almirante conocía sus negocios. “Entonces vamos a ir por ellos, hijo.” “¡Señor!” dijo el Teniente Haverson. “Con todo respeto, señor, nuestra primera prioridad debería ser regresar a la Tierra. Toda la información que hemos recolectado en Halo, la tecnología a bordo de la nave insignia que capturamos… Los cálculos de Cortana del Slipspace (deslizespacio) podrían cambiar el curso de esta guerra en nuestro favor.”

“Ya sé todo eso,” el Almirante respondió de forma concisa.

“Y está trescientos por ciento en lo correcto, Teniente. Pero…” golpeó el mapa de nuevo con su


141 ERIC NYLUND dedo índice.

“No dejaré a ningún solo hombre o mujer atrás en este planeta para que el Covenant los aniquile por mero deporte. De ninguna manera. Y eso vale doble para un Spartan. Vamos a entrar.”


142 HALO: PRIMER GOLPE

CAPÍTULO VEINTE TIEMPO: ANOMALÍA EN EL REGISTRO DE FECHA. / Estimado las 0610 horas, 23 de Septiembre del 2552 (Calendario Militar) / A bordo de la nave capturada de descenso Covenant, Sistema Epsilon Eridani, en ruta a la superficie de Reach. Polaski aceleró la capturada nave de descenso a su máxima velocidad; por debajo de la velocidad Mach 1. La embarcación se arqueó y se unió al largo convoy de naves Covenant; transportes de tropas, drones carroñeros y cazadores Seraph; cuando ellos descendían de una orbita superior hacia la superficie. La formación de los buques alienígenas se dirigía en línea recta hacia la montaña Menachite. Las comunicaciones Covenant se desplazaron en una pantalla junto al asiento del piloto y luego cesaron. “Transmisiones entrantes provenientes del convoy… supongo que no les gusta perderse.” Polaski murmuró calmadamente, viendo la caligrafía Covenant, “No están disparando.” El Almirante dijo, sujetándose del respaldo del asiento de Polaski. “Estamos bien. Solo volando, Suboficial.” Él volteo al Jefe Maestro. “Prepárate, hijo.” El Jefe asintió y se movió hacia el resto del escuadrón. Sus tres Spartans, como el Teniente Haverson, Locklear y el Sargento Johnson que permanecían sobre una colección de armas que estaban en la cubierta. Anton estaba enojado por el inventario. “Escopetas, un cañón de combustible, un lanzacohetes Jackjammer, pistolas de plasma HE (Altamente Explosivo por sus siglas en ingles) y todo tipo de granadas; Escojan las que quieran” El Jefe tomó cinco cartuchos de munición para su rifle de asalto MA5B, tres granadas de fragmentación y una escopeta para el trabajo cercano. Nada de lujos, el quiso que fuera sencillo para así poder mantener un ojo en el resto de su equipo. Locklear levantó el cañón de combustible, gruñó por el esfuerzo. El arma brillaba en un verde misterioso a lo largo de su carcasa de combustible. Grace le reveló a él de que el arma era muy pesada y se la puso en el hombro con mucha facilidad. “Asegúrate de tener un pistola,” el Jefe le dijo a Locklear. “Estaremos en lugares subterráneos muy cerrados.” “Entendido.” Dijo Locklear. “Estamos cerca.” El Almirante les avisó. El Jefe Maestro se movió hacia la cabina del copiloto para observar. La línea de naves y drones maniobraron atravesando una pila de piedras del tamaño de camiones, que habían sido talladas en la montaña. Un hoyo en espiral de diez kilómetros de ancho, se sentaba donde la montaña Menanchite se había una vez levantado majestuosamente e indomablemente, cubierta de bosques y glaciares. Ahora solo había una banda de minas, con un solo eje perforado en su centro. Un crucero Covenant rondaba sobre el eje y el brillo púrpura de un ascensor gravitacional cortaba el interior del eje.


143 ERIC NYLUND “Esa es nuestra ZA (Zona de aterrizaje),” anuncio Whitcomb. “Polaski, quiero que maniobres por este cráter hasta abajo, pero relaja un poco los motores y deja a su haz de gravedad hacer el trabajo. Que nos llevará todo el camino hasta lo que haya en el fondo.” “Con todo respeto, Almirante,” dijo Polaski. “No estoy segura de que alcancemos entrar.” El Almirante echó un vistazo al agujero. “Cabremos,” el dijo. “Tengo total confianza en usted, suboficial. Ahora hagámoslo rápido. No creo que nadie allá arriba vaya a pensar que bajar hasta allá sea buena idea.” “Si, señor.” Los ojos de Polaski se enfocaron en el agujero. “No hay problema, señor.” El Jefe Maestro se maravillaba por la falta de temor del Almirante. El confió en su juicio, el había sido criticado durante sus campañas por sus tácticas y estrategias poco convencionales, pero su visión había sido puesta a prueba cada vez y había salido exitoso. El Jefe Maestro, sin embargo, también había observado que el más alto de su cadena de mando recibió sus órdenes y lo más probable es que esas órdenes demanden casi lo imposible. “Sosténganse.” El Jefe llamó, regresando hacia su equipo. Polaski movió la nave de descenso Covenant y cayó en picada hacia el centellante haz de gravedad color púrpura. En el instante en que ellos entraron al campo, la nave saltó, aceleró y se sacudió en el interior del agujero perforado de la roca sólida. Aislado de los delgados rayos de la luz del sol, la nave se oscureció. Las luces internas brillaban en un azul tenue. “No tenemos espacio para maniobrar aquí.” Polaski susurró. El teniente Haverson se adelantó. “Almirante Whitcomb, señor, Observé como podemos entrar, asumiendo que este agujero nos lleve hacia algún lado, pero es la otra parte de su plan que no me queda claro. ¿Cuál es nuestra estrategia para salir, señor?” El Almirante depositó su mirada penetrante sobre Haverson. “Tengo eso resuelto. Solo dispare cuando le indique y mantenga oprimido el gatillo. ¿Lo entiende?” Haverson apretó los dientes, mirando muy insatisfecho. “Si señor.” Polaski se centró intensamente en las paredes del corredor hacia su embarcación. “Los censores de corto alcance muestran un contacto, parece que es el fondo del pozo. ETA (tiempo estimado de llegada) a unos sesenta segundos a esta velocidad.” Dijo Polaski. El Almirante se acerco al Jefe y susurró. “Vamos a recibir un fuerte impacto por lo que sea que se encuentre allá abajo. Asegúrese de pegarles tres veces más fuerte. Luego de que llegue con Anton al punto de encuentro y vea que no puede localizar a sus Spartans. Supongo que se han ido a tierra.” Antes de que el Jefe pudiera contestar, el Almirante se movió y tomó un rifle de asalto y dos pistolas HE. Puso en su cinturón granadas de fragmentación y de plasma.


144 HALO: PRIMER GOLPE “Treinta segundos.” Polaski advirtió. Apagó los motores y la nave se deslizo hacia el rayo de gravedad. “Hay algo ahí abajo. ¿Es eso luz del sol?” La nave emergió en un cuarto titánico, de tres kilómetros de la largo, circular y con una docena de hangares con vista al espacio. Mas adelante un sol holográfico y una docena de lunas giraban en un techo abovedado. Excepto por el agujero perforado dentro de la montaña por el Covenant, la proyección holográfica era perfecta. El Almirante analizó el cuarto y sus ojos oscuros se centraron en un grupo de fuerzas Covenant en el piso, cerca de un borde de la gran sala. “Ahí,” el dijo y señaló. “Debe de haber como cien de ellos, algunos Elites, Jackals y la mayoría son Grunts. Parece como si ellos estuvieran cavando una cueva y no están listos para tener compañía. Bien. Polaski, bájenos a medio kilómetro de ellos y luego cúbranos con polvo. La quiero devuelta en ese agujero tan pronto como le sea posible. No queremos dejar abierta nuestra puerta trasera.” “A la orden, señor.” Contesto Polaski. El Almirante se dirigió a Li. “Estarás en la retaguardia, hijo. Espera aquí y cuida el buque con Polaski, lo siento.” “Señor, si señor.” contesto Li. El Jefe Maestro detectó un tono de amargura en las voces de los Spartans lo que dibujaban sin duda lo que pensaba que era una suave orden. La nave bajó fácilmente mientras estaba a un metro por encima de los mosaicos azules de la sala, las puertas se abrieron. El Jefe fue el primero en saltar, seguido de Anton, el Teniente Haverson y Locklear. En la otra escotilla de la nave saltaron el Almirante, el Sargento Johnson y Grace. La nave inmediatamente rozó el agujero en el techo, lo suficientemente lejos para protegerse de cualquier disparo hecho desde la superficie. “¡Muévanse todos!” El Almirante gruñó. Apuntó a Grace y a Locklear. “Ustedes dos, disparen sus armas de largo alcance. Todos los demás arrastren su trasero. ¡Elimínenlos!”. El plan del Almirante sonó. Estaba arriesgando la nave de descenso, su única vía de escape, el aterrizar demasiado cerca del enemigo. Ellos todavía tenían el elemento sorpresa; el Covenant no previó un asalto en el corazón de su centro de operaciones. ¿Pero cuanto duraría esta ventaja? ¿Cuánto durará antes de que el crucero vuele en pedazos su nave? El Covenant era su enemigo más peligroso. Era cuestión de tiempo. Grace pausó, disparó el cañón de combustible en un ángulo de cuarenta y cinco grados en el aire y salió una ronda. El arma alienígena siseó y escupió una brillante esfera de energía. La bola de energía voló por medio kilómetro, impactó y explotó en una luz verde. Grunts y Jackals volaron. Locklear disparó dos cohetes Jackhammer, luego dejó caer el gastado cohete. El par de cohetes se impactaron en un grupo de Elites, que hace un segundo estaban corriendo hacia el. Las dos explosiones obscurecieron el cuarto con nubes de polvo, fuego y humo. El Jefe Maestro le indicó a su equipo que se esparcieran y que avanzaran en paso corto. Adelante había siluetas de Grunts y Jackals en las nubes de polvo, llorando y disparando al aire, entre ellos o a cualquier cosa que se moviera. “Síganse moviendo.” Indico el Jefe. “Antes de que sepan quien les disparó.”


145 ERIC NYLUND Anton pausó y se arrodilló a lado de un par de huellas en el suelo lodoso. “Kelly estuvo aquí.” Informo por el canal COM. El Jefe Maestro encendió la frecuencia COM del equipo rojo. “¿Kelly? ¿Fred? ¿Joshua? Spartans reconozcan mi señal.” Solo estática fue su respuesta. A cien metros desde la aturdida tripulación de trabajo Covenant, un perno de plasma perdido salió disparado de la nube, una zona llena de escombros explotó a unos pocos metros del Jefe Maestro. Él disparó una rápida ráfaga a donde estaban las unidades enemigas, esperando a forzar a que el enemigo mantuviera la cabeza abajo. Grace se detuvo y disparó el cañón de combustible de nuevo. Una segunda explosión de energía radioactiva destelló por encima y detonó a lo largo de la lejana pared. En la intensa luz, el Jefe Maestro vio que una docena de Jackals repelieron la explosión juntando sus escudos de energía para crear una falange. Atrás de ellos cinco Elites prepararon sus rifles de plasma. “Agáchense.” Él gritó y saltó a un lado. Grace se tiró al suelo y rodó lejos. Pernos de plasma volaron por encima de sus cabezas y los escudos del Jefe Maestro se drenaron por un disparo muy cercano. El bombardeo destruyó varios mosaicos alrededor de él y los convirtió en un cráter de vidrio negro. “¡Granadas sobre esos escudos, Spartans!”. El Almirante Whitcomb gritó. El Jefe Maestro y Anton cebaron granadas de plasma y las lanzaron, estas rebotaron en el muro y cayeron en el grupo de Elites y Jackalsdetrás de sus escudos. Hubo un par de destellos azules y la formación desapareció. Los Jackals que sobrevivieron corrieron espantados a buscar cobertura. Grace disparó el cañón de combustible, golpeó la formación de falange dispersada y los voló literalmente en pedazos. Ella soltó el arma. “Contador Rad a su máxima dosis.” Ella dijo. “Esta cosa esta demasiado caliente para seguirla usando.” “¡Aléjate!” el Jefe ordenó. “¡Esas cosas no tienen seguro!” Grace se alejo justo a tiempo. El cañón caído destelló, se sacudió y luego explotó con tal fuerza, como una granada de fragmentación. Ennegrecidos mosaicos quebradizos empezaron a llover sobre ellos. Locklear avanzó lentamente y le disparó a los Grunts que huían de la excavación. No estaban armados. Locklear los mato sin remordimiento. Desde una pila de piedras fragmentadas, un par de Elites heridos lucharon cuesta arriba, sangre y huesos explotaron desde sus pechos y giraron hacia el lugar de donde venia el fuego; rocas se movieron del paisaje bloqueado. Tres Spartans emergieron desde su cobertura, sus rifles de asalto todavía humeaban por las recientes ráfagas. John supo instantaneamente que esos tres eran Kelly, Fred y Will. El corrió para encontrase con ellos. Fred bajó su arma. “¿Anton… Grace… John?” el dijo desconfiado. El Jefe abrió el canal COM para ellos.


146 HALO: PRIMER GOLPE “Soy yo. Quisiera tener tiempo de explicarles todo. Lo haré mas tarde. Pero antes larguémonos de aquí.” Kelly llego rápidamente y deslizó sus dos dedos en la careta de John. El quería regresar la sonrisa, pero en ese momento el Almirante Whitcomb, corrió a toda velocidad hacia ellos y patinó hasta detenerse junto a los Spartans. Lo habían seguido Haverson, Locklear y Johnson, quien volteo sobre su hombro para echar un vistazo al enorme cuarto vacío alrededor de ellos. “¿Son todos?” Pregunto el Almirante. “No, señor,” Fred contesto. “Todavía falta uno.” Giró y extendió su mano adentro del túnel parcialmente colapsado. “¿Señora? Ya es seguro salir.” Por un instante el Jefe Maestro olvidó de que estaban en el corazón del campo enemigo; se olvido de la guerra, de que Reach había caído y de todos los que se habían ido en los últimos días. El nunca pensó en que la volvería a ver. La Dra.Halsey emergió del túnel. Sacudió el polvo que había en su falda y en su bata con su mano delgada. “Almirante Whitcomb,” Ella dijo “es un placer verlo de nuevo.” “Le agradezco el que nos haya rescatado. Es mucho mas oportuno de lo que usted se imagina.” Se volteo hacia el Jefe Maestro. “¿O acaso te debo de agradecer a ti por esta audaz operación, John?” El Jefe Maestro no tenía palabras para responder. También se erizó ante el ocasional uso de su nombre… pero podía olvidar eso. Ella siempre ha usado su nombre, nunca su rango o numero de serie para dirigirse hacia el. El noto el puño de cristal que empuñaba en su mano. Tenía miles de caras y emitía una luz azul brillante, como el color de los zafiros y la luz del sol en el agua. “Agradézcale a quien usted quiera, Catherine.” dijo el Almirante Whitcomb. “Háganos una fiesta si eso la hace feliz… una vez que hayamos salido de aquí.” El abrió canal COM. “Polaski, baje…” El Sargento Johnson tomo del brazo del Almirante y señaló hacia el lejano muro. “¿Qué sucede, Sargento?” La voz del Almirante murió en su garganta. El Jefe Maestro revisó su radar de movimiento, pero no hubo contacto sólido, tampoco vio nada a tres kilómetros alrededor. ¿Acaso había visto a un Elite camuflajeado? No, el polvo que había en el aire seguramente lo hubiera delatado. “Que nadie se mueva.” El Almirante murmuro. John los vio, luego, vio a los demás. El no los había visto por que había pensado que era la neblina en el aire, o tal vez, la distancia provocaba un espejismo. No había pensado en la posibilidad de que todavía quedaran demasiadas tropas Covenant.


147 ERIC NYLUND En cada nivel de los doce niveles de galerías que rodeaban la gigantesca sala, había soldados Covenant. Estaban atiborrados con Grunts, Jackals cuyos escudos de energía aparecieron, enojados Elites y varias parejas de Hunters con sus cañones de combustible brillando en verde. El zumbido de las miles de armas de plasma llenó el aire como si fuera un enjambre de langostas. Nadie se movió, Nadie respiró excepto Locklear, quien exhaló un largo y profundo suspiro. John trató de contarlos a todos. Ahí debía de haber miles, en cada nivel. Un batallón, tal vez más. Todos ellos ni siquiera tenían que apuntar, todo lo que tenían que hacer era disparar y llenar el espacio con agujas y pernos de plasma. Ellos serían vaporizados antes de pudieran acercarse al túnel que estaba a sus espaldas. Una pareja de Hunters rugieron con rabia; ellos nivelaron sus cañones de combustible hacia John, a su equipo y con el objetivo fijado, descargaron sus armas. Un segundo después el resto de las hordas alienígenas abrieron fuego.


148 HALO: PRIMER GOLPE

CAPÍTULO VEINTIUNO TIEMPO: ANOMALÍA EN EL REGISTRO DE FECHA X. /Estimado las 0640 horas, 23 de Septiembre del 2552 (Calendario Militar) \ A bordo de la Nave Insignia capturada Ascendant Justice, en la periferia del Sistema Epsilon Eridani.

La Ascendant Justiceemergió desde el no-método euclidiano (Perteneciente o relativo a Euclides o al método de este matemático griego del siglo III a. C.) y ni del no Einstein, el cual los humanos lo habían erróneamente llamado "Slipspace" (Desliz-espacio). No había ni un "espacio" ni nada de un "desliz" a través de las dimensiones alternativas. La nave se desplazó dentro de una nube de cristal hecha de hielo, que después de miles de años de haberse derretido y vuelto a congelar había tomado la forma de una delicada telaraña. Las difusas luces de marcha de la Ascendant Justicereflejaron estas partículas haciendo un reflejante halo resplandeciente. Lo que le recordó a Cortana a la bola de nieve que la doctora Halsey había mantenido en su escritorio: la montaña Matterhorn y un pequeño escalador suizo de tres centímetros de altura, en el centro de una tormenta de nieve microscópica. La gran nube congelada a su alrededor era significativamente mayor, pero aun así era un efecto encantador y una vista agradable desde el abismo del Slipspace. Cortana había huido del sistema Epsilon Eridani, pero sólo al borde del sistema, un salto corto de unos pocos billones de kilómetros desde Reach y del Jefe Maestro. Las probabilidades de que el Covenant la encontrara eran astronómicas, de hecho, incluso si tuvieran naves patrullando. El gran volumen de la nube era demasiado grande como para buscar ahí dentro por unos cien años. Aun así apagó virtualmente casi todos los sistemas en la nave, excepto los generadores de fusión y por supuesto, los sistemas de su propio poder. La Nave quedó a la deriva en la helada oscuridad. Sin embargo, ella reactivó los reactores, para recargar los capacitadores del Slipspace y regenerar el plasma que había gastado en su breve lucha con los cruceros Covenant. Si ella era atacada por una flota mayor, sus desesperadas tácticas podrían ser muy valiosas; disparando todo su plasma a distancia y hacer que la cercana gravedad diera un salto al Slipspace, pero una nave contra una docena, su efectiva habilidad en combate usando aquellas tácticas puede ser medidos en microsegundos. Y ahora el Covenant sabía que la Ascendant Justice ya no era uno de los suyos. Ella tenía la esperanza que el Jefe Maestro pudiera eludir la flota Covenant y que pudiera encontrar a sus Spartans y de alguna manera llegara a las coordenadas de su punto de encuentro, todo ello sin que fueran hechos trizas por las fuerzas de tierra del enemigo y de la flota Covenant. Hizo una pausa para restablecer sus subrutinas emocionales; la IA dio el equivalente a un profundo suspiro. Cortana tuvo que permanecer concentrada y pensar en algo útil que hacer mientras ella esperaba. El problema era que ella había estado pensando al máximo de su capacidad durante los últimos cinco días. Y ahora ella estaba pensando con una gran porción de su mente, ocupada por los datos absorbidos de Halo. Volvió a jugar con la idea de vaciar los datos hacia la memoria interna de la Ascendant Justice. Ahora que la otra IA había sido borrada, debería ser seguro ahora. Sin embargo, si un dato tecnológico se filtraba al enemigo...podría tener extremas repercusiones en el esfuerzo de la guerra. Sí los datos de Halo caían en manos del Covenant; la guerra habría terminado. Ella decidió que tenía que hacerlo con su memoria de procesamiento de banda ancha disponible. Cortana escuchó y miró hacia el centro del sistema Epsilon Eridani con los sensores pasivos de la Ascendant Justice. Eran débiles comunicados Covenant que susurraron junto a ella y en un lapso de ocho horas tardaron en llegar, porque ese es el tiempo que tomaba la señal en viajar de Reach hasta la nave insignia.


149 ERIC NYLUND Interesante. La charla actual se centraba, sin duda, en los intrusos. Ocho horas después, había sido lo de costumbre...cualquier cosa que fuera. Ella escuchaba a escondidas los flujos de datos, la traducción y trató de dar sentido a todo. Entre las muestras más coherentes de sus emocionados balbuceos religiosos eran: “descubran el fragmento divino, e iluminen el fragmento de los dioses, para que exista el momento perfecto en el que se desvanece en un abrir y cerrar de ojos,perodurará por siempre y recogeremos las estrellas restantes por los gigantes.” La traducción literal no era el problema. Era el significado detrás de las palabras lo que no entendía. Sin las referencias culturales adecuadas, todo esto eran galimatías. (Galimatías es un término usado para describir un lenguaje complicado y casi sin sentido) Pero, tenía que significar algo para alguien.Tal vez podría utilizar la parte que había copiado de la IA del Covenant para entender. Se había comunicado con ella, por lo que su habla era parcialmente fluida con modismos humanos. Ella podría ser capaz de invertir su software de traducción.Cortana aisló el código de la IA y comenzó el proceso de desembalaje y de recuperación.Esto llevaría tiempo, porque el proceso de reconstitución y compresión del código requerirá una buena parte de su poder de procesamiento, ahora reducido. Mientras esperaba, examinó los reactores Covenant. Ellos usaban un pequeño campo magnético para calentar el plasma de tritio (El tritioes un isótopo natural del hidrógeno; es radiactivo. Su símbolo es 3H). Era sorprendentemente primitivo.Sin un mejor hardware, era poco lo que Cortana podría hacer para mejorar la eficacia de su poder. Necesitaba más, si ella iba a regresar de nuevo al sistema para su cita con el Jefe Maestro. El Covenant no se iba a quedar sentado y esperar por ellos como si fuesen un anzuelo, decir adieu (adiós en francés)y luego escapar. Lógicamente, hay una sola manera de hacer esto: ella Iba tener que pelear y matarlos a todos. Cortana podría conservar la energía de su nave y el fuego de las armas de plasma pues así fueron diseñados. Eso, sin embargo, sólo retrasaría lo inevitable. Una docena de naves contra una sola; incluso el capitán Keyes no habría sobrevivido a una situación táctica así de desequilibrada. Debatió la forma de resolver este problema, dio pie a una multitarea de rutina que enumeraba sus recursos y los filtró en una matriz probablemente creativa, con la esperanza de encontrar algo de inspiración.

El desembalaje de las rutinas de la IA alienígenaterminaron. El código apareció en ella como una vasta sección de capas geológicas: las variables de granito en color gris y en rojo sangre, los procesadores visuales del arenisco y las aceitosas funciones de color oscuro como películas. Pero había decenas de capas de código que ni siquiera ella reconocía. Sin embargo, los algoritmos de traducción, estaban en las capas superiores de esta estructura, centellando como una vena de cuarzo bordado en oro. Ella tecleó en el software; tenía bucles infinitos y código muerto al final de las líneas; cosas que tenían que ser errores. No obstante, también había delgados vectores de traducción cristalinos que nunca había pensado por su cuenta. Los copió y esclavizó a su léxico dinámico. Las distantes transmisiones Covenant se vertían en su mente, ahora un poco más coherentes: Las capas interiores en el templo, fueron penetradas; los Infieles están presentes y la operación de limpieza está en curso, la victoria está asegurada y La Gran Pureza incinerará en unísono a los infieles, La santa luz no puede ser contaminada.

Ella recogió con urgencia el matiz de estas transmisiones, como si la confianza notoria del Covenant no fuera enteramente genuina. Dado a que estos mensajes hacían referencia a una infestación que debía ser limpiada y puesto que estas transmisiones se produjeron muchas horas antes de que la Ascendant Justice había entrado en el sistema Epsilon Eridani, el Jefe Maestro había estado en lo correcto, sobre sus conclusiones: No había humanos supervivientes en Reach. Probablemente Spartans.


150 HALO: PRIMER GOLPE Su correcto análisis de la situación basándose en la señal de las seis notas, irritó a Cortana. Le molestaba más el hecho de que ella no hubiera concluido esto también. Le hizo darse cuenta de lo peligrosamente cerca de estar al límite de su capacidad operativa intelectual. Una de sus rutinas de alerta se activó. Una compuerta de acceso a la ruta desde el puente a la sala del reactor; la cual ella había especificado directamente al sargento Johnson de no soldarla completamente; sólo dejarla abierta.

"La trampa está cargada," ella susurró.

Cortana escaneó la región, con los sensores internos de la nave. No había nadie... solo que "nadie" tal vez en realidad eran un grupo de élites camuflados, tal vez los "Guardianes de la llave luminosa" que se mencionan en el comunicado de saludos del Covenant. Cortana viajó a través de la brecha del casco de emergencia y cerró cuatro puertas del mamparo y dos a cada lado de su escotilla abierta. "La trampa saltó", comentó ella.

Cortana ventiló el ambiente en esta sellada sección. Ella esperó que hubieran dejado el sistema de ventilación abierto detrás de ellos, condenando a cualquier otro dejándoles atrás hacia una asfixia similar. Sus sensores recogían una detonación de granada de plasma en el interior del puerto a babor, del conjunto de puertas que ella había sellado y bloqueado. La descarga revolvió aquellos circuitos y deshabilitó los seguros. Ella notó que las puertas estaban siendo abiertas lentamente…pero no lo suficiente como para alcanzar al segundo par de puertas selladas que estaban por delante. La apertura de aquellas puertas se detuvo.

"Gotcha", susurró ella.

Cortana mantuvo esa sección de la Ascendant Justice sellado hasta que el Sargento Johnson pudo confirmar las muertes. Ella no se permitió bajar la guardia, de ninguna manera. Tenía que haber saboteadores alienígenos adicionales a bordo de su nave. Y si los encontrara, tendría que lidiar con ellos de la misma manera eficiente. Esta menor distracción fue resuelta, Cortana devolvió la atención al código de la IA Covenant. Pequeñas porciones del software alienígeno se parecían a los de ella. Las probabilidades de tal paralela evolución en ciencias de la computación parecía improbable. Era casi como si se tratara de su código... sólo que copiado muchas veces, cada vez con sutiles errores introducidos por el proceso de replicación. ¿Podría el Covenant haber capturado a una IA hecha por humanos, copiada y después, usada en el resto de sus naves? Si es así, ¿por qué había la necesidad de repetir el código tantas veces? ¿Y con tan demasiados errores? Sin embargo, a esta teoría no le siguió la pista. Las IAs inteligentes como ella, tenían un duración de vida operativa de aproximadamente siete años. Después de que la memoria de procesamiento se volvió demasiado interconectado y desarrolló bucles fatales de retroalimentación sin fin. En esencia, la IA se hizo demasiado inteligente y sufrió una atenuación exponencial de la función, ellas literalmente creían la muerte. Así que si el Covenant estaba usando IAs creadas por humanos, todas las copias estarían extintas dentro de siete años y no habría ninguna razón de volver a copiar las copias. No prolongarían en extender su vida útil, porque todas las interconexiones del procesador de memoria tendrían que ser copiadas también. Cortana se detuvo a examinar hasta qué punto su vida se había visto comprometida por la absorción y el análisis de los datos de Halo. Sus experiencias en el sistema informático Forerunner ciertamente habían empujado su intelecto mucho más allá de sus límites diseñados. ¿Había quemado la mitad de su "vida" en hacerlo? ¿Más? Guardó ese pensamiento para su posterior examen. Si no encontramos una manera de alcanzar al Jefe Maestro y regresar a la Tierra, su ciclo de vida operacional sería aún más corto.


151 ERIC NYLUND Sin embargo ella estaba curiosa acerca de una cosa: Cortana rastreó el origen de las rutas copiadas de la IA alienígena y encontró su rutina de replicación. Este código copia era extremadamente muy complicado; de hecho, tomaba más de dos tercios del espacio del procesador de memoria de la IA Covenant. Era oscura, con funciones que corrían profundamente hasta el núcleo. Se esparcía como dedos a través del sistema, como un cáncer que había hecho metástasis en el cuerpo entero de la IA. Ella no entendía nada de eso. Pero Cortana no tenía que entender el código para utilizarlo. ¿Valía la pena el riesgo de usarlo? Tal vez. Si pudiera mitigar el riesgo, ella pudiera copiar una parte de sí misma hacia un sistema aislado en la Ascendant Justice. Cortana siempre podía borrar este subsistema, si algo anduviera mal.

Las recompensas potenciales de esta operación eran grandes. Podría ser capaz de restaurarse a sí misma toda su capacidad operacional, incluso transportando los datos de Halo. Cortana dobló y triplicó el controlado sistema de sobrescribir: el software Covenant que logró manejar el soporte de vida en las cubiertas inferiores. Desde estas cubiertas estaban ahora evacuadas y frías, el apoyo de vida era discutible. Cuidadosamente cortó las relaciones de ese subsistema con el resto de la nave. También volvió a comprobar su pensamiento. Este software copia era probable responsable del pensamiento fracturado de la IA Covenant. El pensamiento de Cortana, sin embargo, está siendo marginando a la nada. Tenía que haber un equilibrio entre estos dos estados perjudiciales. Cortana inicializó el software de duplicación de archivo Covenant. Se movilizó y la cosa entera pulsó y llegó hacia ella, inmediatamente Cortana apagó todo contacto con su suite de traducción. Las funciones oscuras tocaron su código, envolviéndose alrededor, empujado contra las barreras que ella había creado. Sucedió muy rápido, pero Cortana no detuvo el proceso. Era demasiado interesante como para detenerlo. Ella distantemente sintió que partes de su mente fueron borradas y se duplicaron, ensamblándose línea por línea hacia su nueva ubicación dentro de la Ascendant Justice. Se sentía extraño. No era extraño que ella pudiera pensar en un lugar y más de una cosa al mismo tiempo, estaba acostumbrada al multiprocesamiento. Esto era extrañamente diferente, como si ella tuviera una visión de algo maravilloso... e infinito. La replicación cesó y el código copiado fue una vez más inerte y almacenado de forma segura con el directorio de IA disecada del Covenant. Cortana echó andar la totalidad de su sistema, solamente había sido alterado. Revisó la copia nueva del sistema. Estaba intacto y aparte con algunos errores leves en el software; que de inmediato ella reparó, ahora parecía funcional. Cortana inició el nuevo sistema y lo esclavizó con su sistema original, corriendo a ambos en paralelo y en un sistema ella tecleó con el lenguaje léxico de la ONI-Covenant y en el otro tecleó el lenguaje léxico de la IA alienígena Covenant. ¿Si el copiado software alienígeno podía duplicar su traducción de rutina, podría duplicar más de ella? No. Ella aplastó ese pensamiento. El riesgo de copiar más de "ella" era demasiado grande. Había demasiadas incógnitas. Y esto, después de todo, era el código del enemigo. Puede haber trampas explosivas, en espera de ser disparadas con los complejos algoritmos. Además, copiase a sí misma no haría nada para impedir su degradación mental. Aquellos errores de interconexión ya estaban presentes... y siempre lo estarán, a pesar del número de copias generadas. Recordó la extraña forma de hablar de la IA Covenant y se preguntó cuántas veces había sido copiada. Sus pensamientos fueron interrumpidos por las transmisiones del Covenant haciéndose evidentes. De pronto, era como si ella tuviera un nuevo par de ojos y oídos para escucharlos: Procediendo a la excavación; la nueva subcapa ha sido descubierta a las seis y cien metros de profundidad y la patrulla es incapaz de encontrar a los infieles; regresen a la base, los artefactos menores han sido descubiertos; ¡Regocíjense! Y había una cosa que ella había perdido en sus análisis anteriores de los comunicados del Covenant, una segunda señal en la onda transportadora: Se utilizaban los mismos símbolos que habían usado para encontrar a Halo; los símbolos que el Jefe Maestro había descubierto en el artefacto alienígena en Cote d'Azur. No había visto los puntos simples, las barras, las plazas y los triángulos antes porque el Covenant, naturalmente, habían embellecido la símbolos limpios con su altamente caligrafía muy decorada y seguir con sus alusiones religiosas sobre exageradas. Cortana, con su nuevo subsistema y su nueva traducción léxico, podría, como la Doctora Halsey decía, "corta a través de la porquería".


152 HALO: PRIMER GOLPE Esas sub-comunicados eran órdenes. Se originaron en las naves nuevas que ingresaban en el sistema Epsilon Eridani y fueron, a su vez, aceptados y reconocidos por aquellos con rumbo exterior. Era un sistema electrónico automatizado que podía llevar mensajes desde el centro del Imperio Covenant a los confines de la galaxia. El Covenant era demasiado arrogante, o muy ignorante, como para cifrar estas órdenes. Sin embargo, Cortana se dio cuenta de que la UNSC no tenía, hasta ahora, descubierto aparentemente su simple sistema…así que ¿Quien era más ignorante?

Hubo órdenes de despliegue de cientos de naves: de transporte, destructores, proponiendo una flota masiva. Estaban por reunirse en lugares seleccionados, unirse, reaprovisionarse, recolectaban recursos, y luego, se orientaban para el siguiente salto Slipspace. Cortana sabía cómo traducir estos simples símbolos en coordenadas estelares. Hay un salto; hacia el sistema Lambda Serpentis para reunir tritio de gas para sus reactores. Y allí, otro salto al Sistema Hawking para reunirse con tres docenas de naves de transporte y en efecto la transferencia de combatientes Seraphs. Y allí……….

Cortana detuvo todos sus procesos. Dirigió todo su intelecto para comprobar una y otra vez su matriz de traducción un centenar de veces.

No había error.

La terminación de las coordenadas del Covenant de su inminente operación era el Sol.

El Covenant se dirigía a la Tierra.


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SECCIÓN 4___________________ GAMBIT


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CAPÍTULO VEINTIDOS TIEMPO: ANOMALÍA EN EL REGISTRO DE FECHA. / Estimado las 0640 horas, 23 de Septiembre del 2552 (Calendario Militar) \ Sistema Epsilon Eridani, en el túnel bajo el complejo, sobre la superficie de Reach. John se tensó cuando observó a los miles de la tripulación Covenant sobre las galerías que lo rodeaban, a él y a su equipo. No se atrevió en moverse; su equipo estaba en el extremo equivocado con demasiado poder de fuego. Ellos no podían ganar esta lucha. En la tercera galería del piso de la gran sala, a las cuatro de la posición, un par de Hunters rugieron de ira. Levantaron sus cañones de barra de combustible y luego apuntaron sus armas y abrieron fuego. Kelly se movió antes que nadie, ella se veía en cámara lenta y se colocó delante de la Dra. Halsey. John y Fred se movieron al lado de Kelly, mientras que Anton tomó al Almirante y tiró al hombre mayor detrás de ellos. El blanco cegador de las calientes cargas de plasma golpearon los escudos de los Spartanos y se salpicaron sobre sus pechos. El escudo de John se agotó completamente. El exceso de presión lo obligó a dar un paso hacia atrás y la piel de sus antebrazos se llenaron de ampollas. Luego, el calor se había ido y parpadeó porque puntos negros llenaron su visión. Kelly cayó a sus pies. Su armadura ardía y el gel hidrostático hervía desde la ventilación de emergencia a lo largo de su lado izquierdo. Miles de más disparos sonaron desde la galería y John instintivamente se agachó para cubrir a su compañero caído. Se preparó para el inevitable impacto de energía calorífica. Rayos de plasma y agujas cristalinas atravesaron por encima de las galerías, una telaraña de energía y de los proyectiles. Cada tiro fue dirigido hacia la pareja de Hunters que habían disparado John y su equipo. El par de Hunters levantaron sus escudos al unísono y se escondió detrás de ellos; un metro y cuarto del grueso metal podía repeler cualquier arma de fuego... pero no esta despiadada barrera. Estos poderosos soldados Covenant ardieron, sus armaduras y escudos enardecidos también y John atrapó sus perfiles en sólo una fracción de segundo antes de que fueran evaporizados. La sección de la galería donde habían estado se llenó de polvo y humo y llovían escombros sobre el piso ... y a lo largo con docenas de Grunts y Jackals quienes habían estado desafortunadamente bastante cerca de la pareja de Hunters. Tres latidos palpitaron en el pecho de John. Ni los humanos ni los huéspedes Covenant se movieron en la gran sala. "¿Qué diablos es esto?" Sargento Johnson murmuró. "¿No deberíamos estar muertos ahora?" John se vinculó al biomonitor de Kelly, ella estaba en shock y su caliente traje bombeaba tensamente hasta el punto de llegar a fallar. Él Tenía que brindarle seguridad. Desde la galería superior un Elite Covenant de armadura dorada elevó su espada de energía muy alto en el aire y gritó. El software de traducción en el casco de John susurró medio segundo más tarde: "¡Tomarles, pero al siguiente en disparar hacia la luz sagrada será despellejado vivo! ¡Vallan! " La Dra. Halsey apretó el armazón de sus lentes contra la parte de atrás de su oreja, escuchando cuando se construía la susurrada traducción. "El cristal", murmuró ella. "Vienen por el cristal." Los equipos de Elites se dejaron caer deslizándose, sogas de algún material flexible, brillaba en un azul espectral. Descendieron al suelo. Un centenar de Grunts chillaron con exaltación y bailaron moviéndose de un lado a otro. Jackals seguían a sus líderes Elites en las sogas. "¡Polaski!" el Almirante Whitcomb gritó en su COM.


155 ERIC NYLUND "¡Baje aquí lo antes posible! ¡Necesitamos extracción inmediata! " "Entendido", respondió Polaski con voz fría nunca antes vista en la aviadora Marine. Fred, Grace y Anton giraron y dispararon tres rápidas rondas golpeando arriba al equipo de Elites, que intentaban bajar hacia su posición. Los Elites cayeron, desparramando sangre púrpura cubriendo los azulejos del piso. La Dra. Halsey puso el cristal alienígena dentro de su bolsillo de su bata y se arrodilló al lado de Kelly. Revisó sus signos vitales con su pad de datos y sacudió la cabeza. Miró a John, con expresión sombría. "Está apenas....viva. Ella necesita ayuda". "No seamos groseros," ladró el Almirante Whitcomb. "¡Démosles la bienvenida a nuestros invitados, Jefe Maestro!” "Fuego en el Perímetro", el Jefe Maestro ordenó. "Manténganlo cerrado. Patrón de dispersión Delta. ¡Ahora!” Los Spartans simultáneamente pasaron a formar un semicírculo, los rifles de asalto apuntaron hacia el afuera. Al unísono ellos pusieron el gatillo en sus armas quitaron el seguro y abrieron fuego. Justo detrás de ellos Locklear, Johnson, Haverson y el Almirante tomaron posición dentro del círculo. Prepararon y lanzaron granadas. John pausó y giró su atención a Kelly. Él arrastró su cuerpo inactivo del suelo y la cargó por encima de su hombro. Las fuerzas Covenant cayeron al suelo y se acercaron, pero no devolvieron el fuego. Docenas de Elites cayeron cuando sus armadura fueron perforadas por rondas y granadas de fragmentación que detonaron con fuerza atronadora. Los Jackals quienes siguieron a sus maestros en las sogas aterrizaron en medio de la carnicería, maniobraron enfrente de los Elites y superpusieron sus escudos de energía. Esto era típico de un Elite bravucón; tenían que ser los primeros en batalla... incluso si eso significaba morir por ese honor. El Jefe no tenía ningún problema en satisfacer su honor. Él agitó un clip fresco dentro de su rifle y continuó disparando. Los Jackals y los Elites avanzaron con cautela hacia los disparadores Spartans. Una segunda línea de Jackals, pusieron sus escudos personales de energía sobre sus cabezas, para evitar cualquier granada en caso de ser lanzada en medio de ellos. La nave de descenso de Polaski descendió del agujero en el techo, giró e hizo una parada a un metro por encima de las grietas azuladas de los azulejos del piso. Ambas escotillas laterales de la nave se abrieron. Cuando Fred saltó a bordo John le entregó a Kelly y ayudó a la Dra. Halsey y al Almirante hacia el interior. Locklear y el otros Spartans saltaron a la segunda escotilla. El Sargento Johnson y el Jefe Maestro fueron los últimos en abordar, al igual que sus pies cuando tocaron la rampa y se aferraron a los peldaños, Polaski aceleró fuera de la cubierta. El Jefe Maestro, observó al Covenant cuando la nave de descenso se elevaba. Había miles de ellos; en el suelo, aferrándose a las paredes, desbordándose de las galerías. Se veían como un enjambre de hormigas enojadas. La escotilla se cerró y el Jefe Maestro se trasladó hacia adelante, hacia la cabina. Atravesó el compartimento, vio a Kelly. Estaba desplomada; finos rastros de humo emanaban desde los agujeros en su armadura. Ayudó a la Dra. Halsey a sujetar a Kelly. Los ojos de Halsey se cerraron al ver las heridas y los signos vitales erráticos de la Spartan, cuando observaban el panel de datos. Puso el cristal alargado junto a Kelly...pero sin llegar a tocarla. Esto desafió la gravedad, flotando en un ángulo, señaló al final apuntando en la superficie. "Qué extraño", susurró Halsey. John estuvo de acuerdo, era inusual. Casi tan extraño como estar bajo las armas de un millar de soldados enojados Covenant; aunque ninguno de ellos había disparado un tiro.


156 HALO: PRIMER GOLPE "Cuida de ella", él le dijo a la doctora Halsey, luego, se puso de pie e hizo su camino hacia la cabina. Polaski empujó los controles. Ella apartó la nave de descenso Covenant en un ascenso hiperbólico y entró en el agujero sobre el techo del gran cuarto. El Jefe Maestro se sujetó fuertemente de las paredes. La nave, sin embargo, desaceleró y se lanzó hacia adelante para volver a estar en posición horizontal. "Tenemos un Problema", anunció Polaski y rápidamente golpeó los controles. "Un gran problema". La luz violeta del rayo gravitatorio en el oscuro agujero, pareció desaparecer de la vista... sino que también empezó a doler. "Nos están empujando de vuelta", dijo el almirante Whitcomb. "Li, vete a la parte superior y lanza un par de Jackhammers arriba de este ducto". "Sí, señor," Li-respondió con ganas de regresar a la lucha. Él asintió a John, tomó un lanzacohetes Jackhammer y se movió a la escotilla. El almirante frunció el ceño y sacudió la cabeza. "De ninguna manera un cohete subirá un kilómetro de este túnel. Pero inténtalo de todas formas." La nave dejó de subir, se balanceó en su lugar por un momento y poco a poco se hundió hacia el túnel. Li abrió el costado de la escotilla. La intensa luz violeta del haz gravitatorio inundó el interior de la nave. La Dra. Halsey inhaló hondo y el Jefe Maestro giró para ver lo que la había sobresaltado. Por un momento pensó que el cristal que había traído con ella se había quebrado. Pero no se había roto, no exactamente. La mitad superior del delgado fragmento se había dividido a lo largo de sus prismas abriéndose como una flor. Los pétalos de zafiro se ondularon y cuando la luz ultravioleta del rayo de gravedad cayó sobre ellos, el cristal se abrió más. Sus prismas giraban y giraban en una danza geométrica compleja. El cristal parecía cambiar de forma a sí mismo y pulsaba en un radiante verde. La luz en el interior de la nave; aclaró todos los rastros de aquella tinta púrpura que parecía alejarse como una marea. La nave se tambaleó más hacia arriba. "¿Qué demonios?" dijo Polaski, sorprendida tomando los controles y jalándolos hacia atrás. Su nave de descenso zumbaba con el poder y salió disparada a través del túnel. "Gravedad", la doctora Halsey susurró y se quedó mirando los prismas del cristal abierto. "Esta cosa curveó el espacio cuando nos acercábamos. Aparentemente tiene un efecto sobre los campos de gravedad artificiales. No puedo esperar para examinar esto en un laboratorio.” La nave salió del agujero y la luz del sol inundo el interior. Una vez fuera del haz de gravedad, el delgado cristal comenzó a replegarse sobre sí mismo, los fragmentos parecidos a pétalos se cerraron, fusionándose de nuevo en un fragmento fino. La Dra. Halsey tomo el cristal y lo dejo caer de nuevo en el bolsillo de su bata, volvió su atención a los signos vitales de Kelly. El aire sobre la montaña Menachite estaba lleno de manadas de Banshees voladores y de combatientes Seraphs maniobrando en círculos. Los trescientos metros de largo del ligero crucero tenía compañía también. Seis cruceros más del Covenant se enfrentaron a su pequeña nave de descenso, torretas de plasma les seguían. Una serie de iconos aparecieron en la consola de Polaski.


157 ERIC NYLUND "No abren fuego", dijo, la calma en su voz se quebró ligeramente. "Ellos no nos están disparando", declaró el almirante Whitcomb.

Había una resolución de acero en sus palabras; como si esto no fuera una suposición de su parte, sino más bien una orden de que el Covenant tenía un mejor seguimiento. Colocó sus manos sobre sus caderas mirando a las naves, que parecían mirar fijamente a los cruceros de abajo. "Ellos quieren lo que sea que la doctora y su equipo hayan descubierto... y lo quieren lo suficientemente como para dejar que disparemos contra ellos y no tanto como para escupir en nuestra dirección." Terminó el almirante. “Señor” dijo el Jefe Maestro. "Tenemos que reunirnos con Cortana y la nave insignia capturada a las cero-siete-y-quince horas. Eso nos tomará sólo veinte minutos, señor." El almirante Whitcomb consultó su reloj y luego miró a las naves del Covenant reuniéndose alrededor de ellos y acercándose. "Polaski, salgamos de aquí. ¡Traza una ruta a nuestro punto de encuentro y has que este cajón vuele tan rápido como pueda!" "Sí, señor." Polaski movió la nave en ángulo hacia la atmósfera superior de Reach; el cielo se oscureció de un color turquesa a un gris y a un azul medianoche y luego a tinta negro, lleno de estrellas. A medida que su nave se alejaba detrás de los cruceros, se movían muy lento en comparación con los combatientes y ágiles Seraphs. Se formaron a su alrededor, cuatro a babor y cuatro a estribor de su embarcación. Un par de esas naves en forma de lágrima, se posaron de manera individual por encima de ella, reduciendo la velocidad... y bloqueado su camino. "Nos están dando un puñetazo," dijo Polaski y desaceleró su nave. "Suboficial", dijo el Almirante y puso una mano sobre su hombro. "Golpéelos a toda velocidad." Polaski pasó saliva. “Sí, señor. “ Una de sus manos tomó su arnés de su cinturón de seguridad, apretándolo. Y marcó con la otra la velocidad en el panel de control e introduciéndola a plena potencia. La nave salto directamente hacia los combatientes Seraphs en su camino. Las dos naves se hicieron a un lado con escasos tres metros sobre ellos y la nave de descenso los dejó atrás. Locklear se asomó a la pantalla de babor y silbó. "Algunos más", él susurró, "creo que está un poco apretado por aquí" El Jefe Maestro miró por encima del hombro de Locklear. Había una docena de pequeños buques de guerra, cuando habían descendido hace sólo unas pocas horas... ahora hay tres veces ese número en órbita alrededor de Reach. Había cruceros ligeros que parecían manta-rayas luminosas, hay cuatro naves de transporte con sus abultadas secciones y el espacio cerca de ellos estaba resplandeciente con enjambres de naves Seraph, había un puñado de destructores, pulcros y rápidos, erizados con torretas de plasma. También había destructores: Piezas de naves del Covenant cayendo a órbita, en trozos de placas de aleación y de revestimiento, marañas de conductos de plasma todavía brillando por el calor que transportaban y nubes de metal que habían sido vaporizados y que se habían enfriado en la neblina de polvo luminoso. "Cortana ha estado muy ocupada en nuestra ausencia", comentó el teniente Haverson. Él asintió


158 HALO: PRIMER GOLPE con la cabeza al ver la carnicería. El Jefe Maestro detectó destellos de luz en la oscuridad de las bahías de lanzamiento, de una nave de transporte Covenant. Activó su visión de largo alcance de su HUD y vio a una legión de Elites con propulsores y a una veintena de ingenieros salir de la bahía. "Tropas de abordaje y tropas de Elites Exploradores apunto de interceptar nuestro vector", anunció Polaski. "Entrando…” hizo una pausa y verificó sus escáneres. "Dios. Están entrando en todas direcciones". "Llévenos a las coordenadas del punto de encuentro," ordenó el Almirante Whitcomb. "Y no tenga piedad con los desgraciados". "Señor", respondió Polaski, con voz fría, "esas son las coordenadas del punto de encuentro". El Jefe Maestro buscó su nave capturada en las pantallas y pero sólo vio al enemigo. Cortana y la Ascendant Justice reaparecieron en el espacio, estaba en un lugar apretado. Este salto en particular requiere de una precisión al centímetro y aunque ella odiaba admitirlo, en gran medida a la suerte. Muchas veces se había preguntado qué pasaría si una nave en tránsito en el espacio normal se acercara demasiado a un planeta o a una masa; en este caso, otra nave. La Ascendant Justice parpadeó dentro del campo de escombros en órbita alta alrededor de Reach. Hubo, sin embargo, una oleada de explosión ultravioleta cuando los átomos de la nave insignia se superponían sobre la materia de las destrozadas naves, que el Covenant había agrupado en el espacio. Cualquier salto Slipspace previene que estos hechos sucedan, maniobrando la entrada de la nave hacia un lado, como el agua que fluye alrededor de una piedra sobre el río... o ella probablemente había prestado algo de buena fortuna al Jefe Maestro. Cientos de restos de las naves, tanto humanos como Covenant por igual, se desplomaron sin vida a su alrededor, sus trayectorias de red sugirieron que la Ascendant Justice les dio un codazo haciéndoles a un lado. Si ella tuviera más tiempo, podría haber diseñado un par de experimentos con naves de abordaje para testear con suerte, sus hipótesis de desplazamiento. Pero el tiempo era algo que ni ella y ni siquiera el Jefe Maestro tenían en abundancia. Permaneció hasta su encuentro y Cortana necesitaría cada milésima de segundo para conseguir lo que tenía que hacer, en caso de que ellos tuvieran que abandonar el sistema Epsilon Eridani con vida. Cortana buscó en el campo de escombros un candidato probable. Había sólo un puñado de naves del Covenant, si la UNSC lograra tomar a una de las naves alienígenas en la batalla por Reach, al parecer habían estado obligados a devastar. No eran los candidatos idóneos para su plan. Volvió su atención al gran número de restos de naves de la UNSC. El Covenant no ha de destruir completamente a una nave humana para remover su presencia táctica, desde la batalla a solo un rayo de proyección de energía, que pudo arrasar en las cubiertas y matar lo suficiente para dejar fuera a la tripulación de la nave. Se preguntó cuántos humanos habían caído a la deriva, en el espacio local junto a ella, miles de hombres y mujeres valientes murieron combatiendo. Sus sensores se activaron sobre las siluetas luminosas de las naves UNSC. Había navíos con cascos diseccionados, con fugas del refrigerante radiactivo que provenían de sus principales reactores nucleares. A pesar de que eran los más adecuados para su propósito, el daño que tenían era demasiado. Ella no encontró alguno con un su reactor de fusión intacto. Cortana etiquetó la localización de las naves de transporte y de los pesados cruceros y los excluyó de su búsqueda. Simplemente eran demasiado grandes. Ella estaba dispuesta a sacrificar la


159 ERIC NYLUND maniobrabilidad y la velocidad... pero no demasiado, ya que tomaría una hora para hacer la incineración fuera de órbita. A su izquierda destructores y fragatas. Encontró y etiquetó catorce de esas naves sobre el campo de escombros. Los destructores fueron esencialmente fragatas, que transportaban un metro y medio de Titanio-A en su armadura, en lugar de los sesenta centímetros de sus homólogos más ligeros. Había dos candidatos: Ambos, el destructor Tharsis y la fragata Gettysburg quienes tenían sus reactores de fusión intactos. Mientras que la Gettysburg había sido liquidada por un haz de proyección de energía, el cual había causado destrucción desde la proa a popa; arrasando el puente y su planta de energía del soporte de vida e incluso el Cañón de Aceleración Magnética sobre su tren de aterrizaje, los cuales aparentemente estaban funcionales. Incluso mejor: Los puntos de anclaje de la parte superior de la nave estaban intactos Cortana dejó un centelleo de pulso de poder a través de los motores de la Ascendant Justice y poco a poco se desvió hacia la Gettysburg. Hizo una pausa para escuchar el tráfico entrante del Covenant. Allí era como ocho veces más de charla, de lo que se había producido antes, con muchas referencias a los "Infieles" en el planeta y a la "luz sagrada", que estaba ahora en peligro. Bueno. Eso significaba que el Jefe Maestro estaba haciendo lo mejor que sabía hacer: provocar el caos entre el enemigo. Y lo más importante, la presencia de la Ascendant Justice flotando entre cientos de naves destruidas, aún no había sido detectada. Cuando ella estaba a menos de un kilómetro de la Gettysburg, Cortana cortó sus motores. Con delicadas rachas en los propulsores cuando ella se acercaba despacio y la Ascendant Justice retumbó en su parte superior y en paralelo con la parte superior de la Gettysburg. Ella hizo un sonido metálico en el sistema de telemetría de la Gettysburg y recibió en respuesta un débil apretón de manos. Cortana puso en marcha el código; rápidamente aceptado y entró en la computadora de Navegación (NAV) de la Gettysburg. No había otra computadora inteligente a bordo. El capitán de la Gettysburg había borrado el sistema de navegación y a la IA por el Protocolo Cole. Cortana extendió su presencia a través de los sistemas vacíos. La Gettysburg era un desastre, todos los propulsores estaban fuera de línea. No podían moverse con su propio poder, ya nunca más, pero su corazón todavía latía. Los reactores de fusión de la nave operaban a un 67 por ciento de su capacidad. Perfecto. La Ascendant Justice tocó suavemente la parte baja de la Gettysburg, probablemente la primera vez en la historia del universo que naves humanas y Covenant; se hayan puesto en contacto con intenciones no letales. Todas las naves modernas de la UNSC habían sido diseñadas con puntos de anclaje en sus lados dorsales y ventrales, en caso de que estuvieran demasiado lesionadas para moverse bajo su propio poder. En teoría, la UNSC podría acoplarse y asegurar sus sistemas, y transportar lejos a la nave herida. La nave insignia del Covenant tenía una serie de puntos de anclaje similares en la parte superior, donde las naves que eran demasiado grandes y no pudieran acomodarse en su bahía de lanzadera, pudieran acoplarse. Sin embargo los dos sistemas eran incompatibles. Cortana arregló eso y activó siete sondas de servicio en la Gettysburg, e instruyó a los ingenieros Covenant dentro de la coraza exterior de la Ascendant Justice, que aseguraran los puntos de acoplamiento emparejando las dos naves y adaptándolas a sus enlaces de poder. La razón para esta salvaje operación, era su precisa determinación de saltar en el interior del campo de escombros, y del acoplamiento híbrido… era todo por poder. La cubierta de la Ascendant Justice había sido golpeada; el Covenant sabía que su nave insignia estaba bajo control humano. Eso hacía que su plan original de reagruparse en la órbita alrededor de Reach fuera imposible. Ella pudo haber saltado a esa posición y haber recogido al Jefe, pero entonces ellos hubieran estado varados ahí, mientras los capacitores del Slipspace se cargaban lentamente y mientras tanto ellos hubieran sido encajonados y destruidos por la armada Covenant. Así, que Cortana tuvo que cambiar de táctica: saltar dentro del estruendo hostil y desconfiado Covenant, tomar al Jefe, y saltar rápidamente hacia las afueras del sistema. Para eso ella necesitaba poder de forma instantánea y recargar los capacitadores del Slipspace; el tipo de poder


160 HALO: PRIMER GOLPE que sólo dos naves podían producir. El poder de los enlaces conectados. En giga-watts derivaban del reactor de la Gettysburg en el interior de la rejilla de energía del Ascendant Justice. “Perfecto” ella ronroneó. Eran las 0712 horas. Tenía menos de tres minutos para preparar la siguiente fase de su plan. Cortana comprobó y revisó de nuevo los cálculos por lo que tenía que ser el salto más corto Slipspace: desde el depósito de chatarra flotante hacia las coordenadas del punto de encuentro, las cuales eran sólo tres mil kilómetros. Ella escaneó esa región del espacio y descubrió que ya no era un punto ciego en las defensas del Covenant. Había tres veces más de aquellas numerosas naves en el sistema, que cuando ella la había dejado. Cortana vio la nave de descenso decomisada del Jefe, que ascendía desde la atmósfera inferior de Reach, acompañado con un paquete de combatientes Seraphs quienes rodeaban la embarcación. Ella interceptó una serie repetidas órdenes del mando de la flota Covenant: No disparen o serán marcados y destruidos. Los infieles han capturado la luz sagrada. Esto era a la vez bueno y malo. Bueno porque el Jefe Maestro y su equipo con esta "luz sagrada" evitaron ser convertidos en vapor. Malo porque cada nave Covenant en el sistema se acercaba a su nave de descenso; a última instancia le cerraban, y les tomarían con una fuerza abrumadora. Esto también hizo a Cortana que saltar al objetivo fuera cada vez más difícil. Ella se aseguró de que sus torretas de plasma estuvieran cargadas en su totalidad; ella volvió a comprobar la configuración de sus cilindros magnéticos y echó correr un sistema de verificación sobre los propulsores de la Ascendant Justice, en caso de que pasara algo cuando hiciera su salto y tuviera que maniobrar. El tiempo estándar militar era las 0714,10. La única cosa en la cual Cortana no era buena era en: esperar. Cincuenta segundos para una mente como la suya, podría realizar un trillón de cálculos por segundo, esto era una eternidad. En menos de treinta segundos Cortana vertió el poder dentro de los capacitadores del Slipspace. Puntos de luz salpicaban el espacio negro a su alrededor. Y en menos de veinte, ella actualizó su cálculo, teniendo en cuenta las ligeras variaciones gravitacionales de los tantos buques de guerra Covenant creados en el espacio local. El vacío le rodeó apartándola, y ella escogió un camino "Aquí" del espacio normal en el interior del "No-aquí" del Slipspace. En menos diez minutos, ella escribió un rápido programa hacia el objetivo de las naves distantes, cercanas a sus coordenadas de salida; para mantenerlos en la mira cuando ella volviera a reaparecer. La Ascendant Justice se movió un poco para entrar dentro de la rotura en el espacio, la luz envolvió a la nave. Ella desapareció del campo de desechos flotantes y reapareció en un parpadeo. La cara llena de Reach se mostró en las pantallas laterales del estribor. Las pantallas del puerto estaban llenas de naves entrantes del Covenant. La extraña embarcación Covenant-humana la cual aparecía en medio de su trampa, debe haber confundido el enemigo... nadie disparaba. La nave de descenso estaba a tres kilómetros fuera del haz del estribor de Cortana, su trayectoria más o menos alineada con la bahía de lanzamiento de la Ascendant Justice. Abrió la banda E(emergencia)- de la UNSC "Jefe, aquí está tu transporte”. "Afirmativo", el Jefe Maestro respondió. No había temblor en su voz sólida como la roca. Él se dirigió a una muerte segura hace un momento, pero su voz sonaba como si eso esperaba a que le ocurriera. Además de que era el procedimiento normal. La nave se dirigió hacia la bahía abierta y Cortana dejó caer sus escudos por una fracción de segundo, el tiempo suficiente para la que pequeña embarcación pudiera entrar, y de inmediato restableció el campo de protección.


161 ERIC NYLUND Cortana guió el poder de la Gettysburg hacia el interior de los capacitadores del Slipspace de la Ascendant Justice y empezaron a cargarse. Tres docenas de cruceros Covenant la rodeaban, sus torretas de plasma brillaron en un rojo infernal, mientras se preparaban para disparar. Al parecer la orden de no disparar no se extendía a la Ascendant Justice. Cortana necesitó cinco segundos para obtener una carga completa, cinco segundos antes de que pudiera hacer bien su escape...pero cinco segundos podrían ser lo suficientemente largos para que ella convirtiera el centro de un pequeño sol hecho de Covenant. Ella tomó la iniciativa y disparó a los cuatro cruceros más cercanos. Finos láseres de plasma fueron lanzados por sus torretas, incineraron los escudos Covenant, y sus cascos se abrieron. Cuando el gas sobrecalentado entró en contacto con la atmósfera dentro de las naves, el plástico, carne, y el metal se incendió y se esparció en su totalidad hacia sus interiores. Dos de los cruceros inmediatamente detonaron, cuando los rayos de plasma alcanzaron los reactores. Nubes del vaporizado metal, proliferó a través de la noche y la oscureció con el avanzar de las naves. Puntos de luz aparecieron alrededor de la Ascendant Justice. <<<<….ERROR. Cortana revisó de nuevo las figuras y rápidamente encontró la fuente del problema: La subrutina a prueba de fallos que daba seguimiento a las condiciones gravitacionales locales, reportaron una anomalía. La gravedad de REACH no curvaba el espacio... el cual era imposible. No había tiempo para especular. Ella tenía que abandonar o luchar. Movió la Ascendant Justice hacia el interior del campo de torsión-espacial; y desapareció. En lugar de las no dimensiones no visibles del Slipspace, hubo un campo con tinte azul que apareció en los monitores de Cortana. No se trataba del espacio; no del espacio atestado cerca de Reach, o de las estrellas del espacio del sistema Epsilon Eridani. Pero se trataba de un espacio, donde no debería haber ningún espacio en absoluto. Ella probó la región con sus sensores, pero su limitado rango era de mil kilómetros como si estuviera en una obscura niebla. Hay……un contacto. Y otro. Y luego una docena más. Catorce cruceros Covenant aparecieron desde la bruma azul. "Cortana", dijo el Jefe Maestro. "¿Cuál es nuestra situación?" "La misma de siempre", respondió Cortana. "Estamos en problemas". Los buques de guerra Covenant dispararon. “Maldición” murmuró Cortana. Inició su última opción: Ella devolvió los disparos, con la esperanza de golpear a algunos de ellos y llevarlos al infierno con ella.


162 HALO: PRIMER GOLPE

CAPÍTULO VEINTITRES TIEMPO: ANOMALÍA EN EL REGISTRO DE FECHA [[ERROR]] / Fecha desconocida / Abordo de la Nave Insignia del Covenant Ascendant Justice, Ahora en el Slipspace (Hiperespacio). ¿"Cortana"? El Jefe Maestro preguntó. "¿Cuál es nuestro estado"? El Jefe y el resto de su equipo salieron deprisa de la nave de descenso Covenant. Fred llevó a Kelly semiconsciente y la colocó sobre la cubierta de la bahía de lanzamiento. "Igual que siempre," Cortana contestó. "Estamos en problemas”. El canal de video de las cámaras exteriores de la nave apareció en el visor del Jefe Maestro. Los cruceros Covenant los rodearon, sus torrecillas de plasma resplandecían; Le recordaron al Jefe imágenes que él había visto de un pez que vivía en el fondo de los océanos de la Tierra; enjambres de luces fosforescentes y dientes afilados. Él marchó hacia la orilla de la bahía de lanzamiento y estaba a un centímetro de donde el escudo de energía de la nave, rozaba con la abertura hacia el espacio más allá. Él miró directamente hacia el interior de los vastos campos azules y los gigantescos buques de guerra mucho más cercanos para su gusto. "Saltamos al Slipspace (Hiperespacio), ¿no?” El teniente Haverson preguntó inciertamente. "Sí," La Dra. Halsey contestó. "y no". Ella retiró el cristal de su bolsillo de su bata de laboratorio y frunció el seño cuando ella descubrió que no era un delgado pedazo de vidrio roto. Las facetas (caras o prismas) se habían reacomodado como las piezas de un rompecabezas... pero en una configuración tan diferida del mismo, el artefacto mostraba el rayo de gravedad Covenant. Esta vez era un destello estelar en los bordes y luz refractada. "Saltamos," ella dijo, examinando su reflexión en los planos de las facetas reflejadas del artefacto. "Pero no al Slipspace (Hiperespacio) que conocemos". El contador de radiación del Jefe Maestro cliqueó y una alarma sonó a través de su casco. "Asegura eso, Anton," él dijo y asintió con la cabeza hacia la piedra brillante. “Mételo en el compartimiento del reactor del Pelican". Anton liberó el cristal de la Dra. Halsey, quien sólo con desagrado lo soltó de su dominio. Él corrió de prisa hacia el Pélican desbaratado. "Había un incremento en la radiación, Doctora," el Jefe le explicó. "y aquello es la fuente". El Jefe se fijó que la intensidad de la radiación no disminuyó cuando Anton lo movió en el interior del Pélican.

"Cualquier cosa que sea…" la Dra. Halsey dijo cuando ella registraba el campo azul fuera de su nave. “…deforma el espacio. Cuándo nos acercamos a eso por primera vez, en el gran cuarto, el espacio se envolvió alrededor del cristal. Y de nueva cuenta en el rayo de gravedad, dispersó ese


163 ERIC NYLUND potencial de campo”. "¿Y ahora"? El almirante Whitcomb preguntó. "¿Este artilugio está afectando nuestro pasaje a través de Slipspace (Hiperespacio)"? "Aparentemente," la Dra. Halsey dijo, y dio un paso junto a John para tener una mejor mirada de afuera. El Almirante se unió a ella y observó como se calentaron las torretas Covenant. "¿Pueden disparar esas cosas en el Slipspace (Hiperespacio)"? Si pueden, somos blancos muy fáciles”. El Jefe Maestro pudo detectar más naves a la distancia. Los navíos Covenant brillaron intermitentemente, se desvanecieron, desaparecieron, y luego reaparecieron en la niebla. Las naves enemigas mas cercanas Covenant dispararon. Las bolas amorfas de gas sobrecalentado eructaron de sus torrecillas y aceleraron en dirección a ellos, matizaron de azul púrpura el espacio. El Jefe Maestro vio a Locklear cuando él le ayudaba a Polaski a salir de la nave de descenso Covenant. Él mantenía la mano de ella con la de él y observaron juntos como el plasma aceleró en dirección a ellos. Las bolas de plasma se dispararon; luego se rizaron y tomaron forma de espiral dirigiéndose hacia sus trayectorias. Algunas simplemente parpadearon de la existencia, solo para reaparecer en alguna otra parte. Los disparos enemigos ascendieron, por debajo, y lateralmente; y en cualquier dirección pero hacia el Ascendant Justice. “¿Qué diablos es esto?” dijo el sargento Johnson y dio un paso junto al Jefe Maestro para observar. “No pensé que sus naves podrían disparar en el Slipspace. La nuestra sin duda alguna no puede”. La Dra. Halsey se quitó sus anteojos y sus ojos se ampliaron. “Normalmente, no pueden. Si pueden disparar, entonces lógicamente no estamos en el Slipspace. Y donde quiera que estemos, " ella se quejó, " las reglas han cambiado”. El Almirante frunció el ceño. "Cortana," él gritó. "Hagas lo que hagas, no regreses el…" Demasiado tarde. Cortana respondió al ataque enemigo. Las columnas de fuego se movieron a gran velocidad desde el Ascendant Justice; una lluvia de serpentinas se retorcieron y giraron como hélices, después desaparecieron y reaparecieron. La burbuja enredada con espacio azul contenía al Ascendant Justice y los buques de guerra Covenant ahora contenían al menos cuarenta pernos de plasma supercalentados, rodeando en direcciones aleatorias y acelerando a velocidades incalculables. Tres esferas de turbio fuego aparecieron en frente del crucero más cercano Covenant y se esparcieron a través de su proa. El primero evaporó su escudo de plata reluciente; El segundo y tercero derritieron la armadura y la piel de aleación que hay debajo. La atmósfera se despresurizó e hizo girar la masiva nave como el remolino de un niño. "Condenado calor," el Sargento Johnson alardeó. "Todo lo que tenemos que hacer es esperar a que esos alegres- bastardos disparadores salgan por si mismos. Mira, disparan otra vez”. Las armas Covenant se calentaron y extrajeron una segunda descarga de plasma. Los guiados pernos de fuego viraron fuera de curso, predominaron, desaparecieron, reaparecieron y salieron fuera de control atravesando la localizada burbuja en Slipspace. "No, Sargento," la Dra. Halsey dijo, su voz tornándose fría.


164 HALO: PRIMER GOLPE "Todos estamos en la misma confusión. "Cortana," dijo el Jefe Maestro, " deja caer la puerta de la bahía de lanzamiento. ¡Ahora"! En lo alto la puerta de tres metros de espesor tembló y se deslizó. Una serpentina de fuego de plasma en trayectoria paralela relampagueó a través de la oscuridad y no a medio kilómetro de la cara del Jefe Maestro; de modo que la temperatura externa rosó los veinte grados incluso aún con los escudos de la nave. El fuego rojo iluminó el escudo del estribor del Ascendant Justice cuando el plasma les salpicaba; La capa fina separaba la bahía de lanzamiento del ondeado vacío, como miles de espejos rotos. La estática crujió a través de la armadura del Jefe Maestro y sus escudos resonaron en simpatía. Cuando la explosión de la puerta disminuyó, el Jefe vio otra bola de fuego atravesando su lado de babor. La energía se esparció a través de la proa en un color rojo sangre boreal. Los escudos del Ascendant Justice parpadearon y se desvanecieron... pero aguantaron. Apenas. La puerta de la bahía de lanzamiento tocó la cubierta y se selló con un ruido sordo subsónico. “Puerta cerrada y asegurada” Cortana anunció. “Pongamos este bote en curso," el Almirante Whitcomb ladró. "Mientras todavía tengamos bote". Él miró alrededor y frunció el ceño. "Jefe, guíanos al puente". "Sí, señor". Él marchó hacia el pasillo que guiaba a lo más profundo en la nave alienígena. Sus Spartans y el resto de la tripulación le siguieron. El almirante Whitcomb recurrió a la Dra. Halsey. “Catherine, explique en términos profanos simplemente qué diablos está pasando aquí. Si podemos ver esos cruceros y ellos nos pueden ver, ¿por qué nuestros disparos no están conectados "? La Ascendant Justice viró a babor y las explosiones se desencadenaron por encima de sus cabezas. La gravedad artificial revoloteó y la cubierta se desniveló. La tripulación tropezó y la Dra. Halsey cayó al piso. "Torretas Uno y Siete destruidas," Cortana anunció. Whitcomb ayudó a la Dra. Halsey a ponerse de pie. Ella miró nerviosamente hacia arriba y abajo del pasillo. “Supongo que el artefacto alienígena que hemos traído con nosotros dentro del Slipspace ha expandido la región. Los físicos creen que el flujo de deslizamiento en el espacio estelar sea una versión altamente comprimida del espacio normal, capas sobre capas y debajo de sí mismas, como una bola de estambre. Ahora, imagine que nuestra bola de estambre… " ella entrelazó sus dedos, "está enrollada y anudada. Estos estambres no son sólidos, sin embargo; Plasma, luz, y materia saltan de un estambre a otro dado a la más ligera fluctuación cuántica”. "Si eso es el caso, Doctora," el Teniente Haverson decía, "¿Entonces qué hay acerca de nuestra nave? ¿Por qué no estamos enredados y esparcidos a lo largo de un trillón de caminos espaciales alternos "? "Por la masa de la nave". Ella empujó sus anteojos por encima de su nariz. “Imagínese arrugar una hoja de papel, que representa este espacio. Si colocara una masa pesada en esa hoja, se atrae muy tensamente, y la amortigua". El Jefe se dirigió a la pesada puerta del maparo y sostuvo en alto su mano, diciendo al resto detenerse. Abrió la puerta y cruzó al interior del puente, barriendo el espacio con su rifle. "Despejado," él les dijo.


165 ERIC NYLUND El almirante Whitcomb y los demás entraron al puente. El teniente Haverson puso el pie sobre la elevada plataforma y dijo, "Cortana, proyecto táctico sobre las pantallas". Las posiciones de la naves enemigas aparecieron en el interior de los muros. Los contactos se multiplicaron y se arremolinaron, haciendo el plasma dar la apariencia de olas derramándose casi en un tazón. Otro perno traspasó a través de la proa de la Ascendant Justice. A través de la cubierta el Jefe Maestro sintió golpes de explosiones descompresivas. "Golpes en las cubiertas de la subingeniería," Cortana dijo. “Sellando esas regiones. Fuego en los niveles inferiores. Intento aislar y bombear afuera de la atmósfera”. La instructora IA de la infancia de John, Deja, había enseñado a los Spartans acerca de las grandes batallas Navales en los océanos de la Tierra, antes de que los humanos viajaran a las estrellas. Ellos habían estudiado las victorias de las Guerras Púnicas, y la batalla de Midway, así como la desastrosa derrota de Xerxes por la Armada Ateniense. Deja les había dicho, sin embargo, que había una cosa mas grande que cualquier enemigo humano en el mar: La Naturaleza. Las gigantescas olas y los tifones podrían aplastar a los más poderosos barcos de guerra... e ignorar las tácticas del capitán más brillante. La Ascendant Justice estaba en el centro de un mar de fuego... y estaba siendo aplastada. Un trueno se desgarró a través del casco de la Ascendant Justice; Un géiser de llamas se disparó en las afueras del pasillo al puente. El aire saltó y silbó como si se escapara de una cámara presurizada. La puerta del mamparo se cerró de golpe y el aire se silenció. El sargento Johnson negó con su cabeza despejada de la súbita caída en la presión. “Salgamos de este mezclado Slipspace y empecemos a pelear". “Sí, o sólo quitémonos de encima ese cristal,” Locklear mencionó en respuesta. "Si es la causa de todo este desorden". Él sacó su pistola. "¡Una ronda y boom! problema resuelto”. ¡No hagas eso! La Dra. Halsey súbitamente respondió. "Una caída de regreso hacia el espacio normal nos llevaría a enfrentarnos a una docena o más cruceros. Y si destruyes el cristal, la burbuja expandida Hiperespacial en la que estamos instantáneamente colapsaría. Cada masa separada en la burbuja se compactará en una sola masa. No sobreviviríamos a la transición”. La preocupación se incrementó en los rasgos del Almirante Whitcomb. “Eso deja simplemente una opción. Cortana, deme velocidad del flanco y caliente cada arma que tengamos. Vamos a echar a andar por encima de estas naves Covenant. Espacio enredado o no, vamos a bombardearlos de vuelta al espacio normal, disparado a quemarropa”. "Sí, Almirante," Cortana dijo. "Motores respondiendo a velocidad de flanco". Un golpe insípido hizo eco en la sección posterior. “Aguarde," Cortana indicó. “Hay un problema con los motores primarios – una caída en la potencia


166 HALO: PRIMER GOLPE se produjo cuando lo encendí. En las pantallas del puente las cámaras externas giraron y se enfocaron en la parte posterior del casco de la Ascendant Justice. Se enfocaron en un conducto serpentino de plasma Cortana ajustó la imagen y un agujero de tres metros de ancho en el conducto apareció a la vista. Cintas de gas azul – blanco se ventilaron desde la brecha. "Ese es nuestro conducto principal," Cortana explicó. “ “Eso ha tomado un golpe. Estoy apagando los motores para conservar energía". El Jefe Maestro entrecerró los ojos. "Ese no fue un golpe de plasma," él susurró. "Fue muy preciso y demasiado inconveniente – esto tiene que ser sabotaje". El almirante Whitcomb miró con ceño. "Jefe, tome a su equipo y prepárese para una reparación a cero gravedad del conducto de plasma". "Sí, señor". Respondió el Jefe. Polaski dio un paso adelante. "Iré también, señor," ella dijo. Locklear la sujetó por el brazo e intentó jalarla de vuelta, pero ella encogió su mano soltándose. "Puedo pilotear la nave de carga – llevar al equipo Spartan dentro y fuera rápido.” El Almirante entrecerró sus ojos, evaluando a la joven. “Muy bien, Sub-oficial.” Él agregó tan suavemente que el Jefe casi lo pierde: "Demasiados héroes condenados en esta guerra". Polaski giró hacia Locklear, le devolvió su pañuelo y susurró, "Guárdamelo, Cabo. Lo recogeré cuando regrese". La mano de Locklear se empuñó, luego se relajó. Él tomó el pañuelo, asintió, y apartó la mirada. "Estaré aquí," él dijo y lo ató alrededor de su brazo. "Jefe", el Almirante Whitcomb dijo. “Asegúrese de que regresen vivos. Es una orden, hijo”.


167 ERIC NYLUND

CAPÍTULO VEINTICUATRO TIEMPO: ANOMALÍA EN EL REGISTRO DE FECHA [[ERROR]] / Fecha desconocida / Nave de descenso capturada del Covenant, cerca de la Nave Insignia del Covenant Ascendant Justice, /en la en la burbuja del la anomalía Slipspace. La ligera luz azul iluminaba las paredes de la nave de descenso Covenant, el cual hizo sentir a John un poco claustrofóbico. Era algo Irónico cuando se detuvo a pensarlo, porque estaba siempre en el interior de su estrecha armadura, sus compañeros Spartans se sentaron en la bahía a un lado de él, inmóviles, Fred fue designado como azul-dos en esta misión, John, era el segundo al mando, Fred había luchado en más de 120 campañas, era un gran líder y un rápido pensador. a veces tomaba la responsabilidad de su mando demasiado en serio, a veces el tenia un sentimiento de empatía muy profundo con algún miembro herido de su equipo. Li, azul-tres estaba en el equipo como especialista en gravedad cero, el había entrenado arduamente con el equipamiento de microgravedad y artes marciales en la instalación de condiciones extremas de la UNCS en Chiron sobre la órbita alrededor de Marte y John se alegró de tenerlo en esta misión. Anton, azul-cuatro, tenía a John preocupado, pasó la mayor parte de su vida con sus pies plantados firmemente en tierra, el tuvo un entrenamiento cruzado, en rastreo, camuflaje y sigilo y había sido usado casi exclusivamente para operaciones basadas en tierra, mas de una vez él había expresado su incomodidad en situaciones de gravedad cero. Will, azul-cinco, era reservado, pero nunca había fallado en completar su misión, el no siempre era así, aunque cuando era más joven; era el único con chistes y adivinanzas que mantuvieron el espíritu alto en los equipos, algo de él se había enfriado a través de los años..., pero ese algo especial en Will se había perdido. Grace, azul-seis, tenía el don para los explosivos. Ella podría formar una carga para cortar un simple cerrojo de acero con solo murmurar un sonido, o explotar una plataforma de 100 mil litros de queroseno para golpear con una tormenta de fuego infernal, irónicamente su temperamento era inexistente. John abrió un canal COM “Denme una verificación en los sistemas Equipo azul". Cinco luces en reconocimiento parpadearon. "Esto me recuerda a la misión submarina del Jefe Méndez, cuando nos envió a Ensenada Esmeralda" Fred susurraba, "¿cuando él saboteó la mitad de nuestros tanques de aire? Y nosotros terminamos robándole los suyos.” "Y después" dijo Anton riendo "le abandonamos a él y acampamos en la isla, fue una semana sin nada que hacer, pero la luz de las hogueras, almejas horneadas y el oleaje". “Mmmmm" Grace añadió "Calamares" John se preguntó si Ensenada Esmeralda aun existía siquiera, la UNCS había abandonado esa colonia hace una década; el Covenant había lo mas probablemente glaseado ese planeta. "Equipo Azul" la voz de Polaski rompió sobre la COM "¡Las condiciones locales son tranquilas, vamos a conseguirlo, saliendo en tres...dos...uno!”


168 HALO: PRIMER GOLPE John sintió la aceleración en la boca de su estómago, se levantó, se trasladó a la escotilla y la abrió, en el exterior la Ascendant Justice, el casco se había movido junto a ellos, casi cada centímetro cuadrado de la piel de la fina aleación de la nave insignia; había sido marcada por el calor y los micrometeoros. Sarcillos de metal de vapor serpenteaban y brillaban en el vacío. Sobre la cubierta superior de la Ascendant Justice John vio la inminente sombra de la invertida fragata Gettysburg de la UNCS, aun milagrosamente adjunta que estaba en llamas, marcada de hoyos con cráteres y con ventilación atmosférica, pero estaba extraordinariamente intacta, si no fuera por los miles de muertos del personal naval, que se encontraban a bordo, el podría haber bautizado la nave "Suerte". La nave desaceleró y Polaski maniobro, giró y descendió en la superficie de la nave. "Cierre asegurado" ella dijo sobre la COM "Es toda tuya jefe". "Fred y Grace y yo iremos en reconocimiento" le dijo al Equipo Azul "Anton, Will y Li prepárense a mover el soldador del arco y las placas del casco, nosotros los rescataremos de la Gettysburg, cuando nosotros demos la señal de todo despejado”. John aligero sus botas sobre el casco de la nave, sus suelas magnéticas se sujetaron al metal con un satisfactorio clic. Polaski había aterrizado la nave de descenso Covenant de modo en que sus mandíbulas movieran en el hueco y les diera refugio. En lo alto del Slipspace estaba en fuego, parecía como si alguien hubiera rociado la noche con combustible y le prendiera fuego, ensangrentado, hervían rayos de flamas desgarrando la noche azul cielo dentro de la burbuja. Meteoros brillantes pasaban y rociaban el metal fundido en senderos de reluciente polvo de estrellas. Un proyectil del tamaño de un puño pasó cerca del jefe maestro y chocó en la nave dentro de estribor y mezclada aleación salpicó al espacio. Sus escudos parpadearon y los desechos rebotaron desde el campo de protección de la armadura. Tenían que actuar rápido, el almirante tenia razón esto era una galería de tiro, entre más rápido ellos salieran del hueco y saldrían de allí, sería lo mejor. John giró y barrió su rifle sobre el terreno el cual había agujeros de los nodos y sensores, kilómetros de conductos... y una docena de enormes cañones en el casco, una legión de guerreros Covenant podrían esconderse en este lío. No hay contacto enemigo, nada en sus rastreadores de movimiento, aún. John caminó cerca del las unidad principal y examinó los huecos, la tubería tenía 3 metros de diámetro y aun estaba al rojo vivo, incluso aunque Cortana los había apagado hace 3 minutos, el hueco era redondo con una brecha de 3 metros, con bordes irregulares que todos señalaban hacia el interior. "Si eso proviene de un golpe de plasma" decía Grace "el metal se hubiera evaporado, si fuera de un impacto, las orillas podrían haber sido comprimidas hacia el otro lado, este hueco está deliberadamente hecho" “Atentos" dijo John “tenemos compañía supongo que son Elites con camuflaje, tal vez algunos de la tripulación original siguen vivos, azul-tres, cuatro y cinco salgamos.” "De acuerdo" le respondieron. Anton emergió de la nave balanceando un soldador de arco mientras que Will y Li maniobraban los tres por tres metros de placas del casco. “Fred y Grace ustedes sobre los soldadores” John ordenó a Anton, “Colócate en la cima de la nave, Li a tus tres en punto, Will a las nueve, yo tomaré las seis.” Luces azules parpadearon en reconocimiento John ayudó a Fred y a Grace a colocar las placas en posición, Grace y Fred encendieron el soldador de arco y la señal del metal líquido, apareció debajo de las puntas, un baño de chispas se arremolinó alrededor de ellos en el evacuado entorno como un enjambre de luciérnagas.


169 ERIC NYLUND "Estamos en posición, Almirante" John reportó. "Tiempo estimado para las reparaciones es de dos minutos" "De acuerdo jefe" el Almirante Whitcomb contestó. La ionización hizo que el canal se llenara de estática. “Cuando esté terminado, dé la palabra y tenga por seguro que nosotros aceleraremos inmediatamente”. "Si señor" John refutó. Hasta ahora, todo bien, pensó John. Solo otro minuto o dos. Una ráfaga de plasma apareció desde algún lugar, el enredado entrecruzado del Slipspace alrededor de ellos dejo caer un rayo del hirviente fuego, cincuenta metros desde lo alto, este se movió del puerto a estribor y desapareció regresando al vacío. Estalló un ruido blanco en la COM y los censores de movimiento se confundieron...cuando se activó el escudo camuflajeado de los seis Elites, que habían sido sigilosamente y hasta un momento imperceptibles; avanzaron lentamente hacia su posición. "¡Contactos enemigos!" John gritó. Él se agachó detrás de un nodo sensor y abrió fuego con una ráfaga de balas, tomando los Elites más cercanos en el punto muerto de su tórax. El disparo perforó a través de su escudo y desgarró el interior de su armadura, cayendo hacia atrás y girando fuera del casco. Sobre su visión periférica John vio los destellos de los silenciosos disparos de su Equipo, miró hacia atrás, Fred y Grace no se habían movido, ellos miraban las gotas de aleación fundido bajo la punta del soldador de arco. Y como si Fred pudiera leer su mente el dijo: "Necesito otros 20 segundos, Jefe" Una lluvia de encendidas agujas cristalinas de uno de los Elites acribillaron al nodo sensor; el Jefe Maestro regresó el fuego; pero los Elites camuflajeados reaccionaron y en eso desaparecieron de la vista, otro perno de plasma golpeó en el casco, a unos 30 metros del puerto, eso era un rio de fuego de alumbraba la superficie de la Ascendant Justice; como una docena de soles. Los escudos de John se agotaron a un cuarto. "Okay Jefe" Fred le dijo "Estoy..."

¡"Ya voy!" Polaski gritaba sobre la COM. John se dirigió a la nave y vio un tercer proyectil de plasma materializarse de los pliegues del enredado Slipspace, pasando este al menos tres metros sobre el casco hacia ellos, Will se zambulló en el eje donde se encontraba el casco de la nave, Fred y Grace golpearon la cubierta, Li mantuvo su posición y abrió fuego a los Elites, destellos de las bocas de las armas se reflejaban en la placa frontal de su casco, Anton se levanto de su cobertura limitada en la parte superior de la nave, pero instintivamente se metió de nuevo cuando un Elite le disparó. John se arrodilló, saltó y se propulsó a si mismo, hacia el interior de la zona segura entre las mandíbulas de la nave. El plasma golpeaba sobre la nave de descenso Covenant era como una marea de fuego. Polaski gritó y su canal se quedo en silencio. Una luz azul-blanca lleno la visión de John y descargas eléctricas sacudieron su carne y zumbaron a través de sus músculos y ligamentos. Advertencias de altas temperaturas resonaron, el gel hidrostático estaba en ebullición, que pasaba a través de los ductos de ventilación de emergencia de su armadura MJOLNIR. A través de sus borrosos ojos, John vio a los Elites del Covenant vaporizarse en un destello.


170 HALO: PRIMER GOLPE En la parte baja de la nave de la Ascendant Justice, el casco estaba supercalentado con un brillante suave amarillo, luego la luz y el calor desaparecieron y el torrente de fuego arrastraba la popa como la cola de un cometa. John estiro su cuello hacia arriba, cada musculo de su cuerpo gritaba de dolor no había rastro de Li o de Anton, el casco de la nave estaba derretido y distorsionado como la cera de una vela en un soplete explosivo.

La cabina y Polaski se habían ido.

Su biomonitor resonaba en alerta, Will, Grace y Fred estaban junto a él, muertos o inconscientes, no podría decirlo. Rápidamente él conecto sus correas a la cubierta, luego recortó su propio lugar.

John tecleó la COM "Almirante la brecha esta sellada, señor”

"Espere un segundo hijo " el Almirante Whitcomb contestó "Esto podría ser un duro viaje".

John se derrumbó sobre la cubierta inconsciente.


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CAPÍTULO VEINTICINCO TIEMPO: ANOMALÍA EN EL REGISTRO DE FECHA [[ERROR]] / Fecha desconocida / Nave de descenso capturada del Covenant, cerca de la Nave Insignia del Covenant Ascendant Justice, /en la burbuja del la anomalía Slipspace. El Almirante Whitcomb permaneció en el puente de la Ascendant Justice. Se sujetó de la barandilla que rodeaba el centro de la elevada plataforma y observó el mar de fuego sobre las pantallas en la pared. Estaban atorados en esta zona del Slipspace, (deslizespacio) atrapados como insectos en ámbar con líneas de plasma atravesado la región. El fuego enemigo se desvanecía y reaparecía, como manchas de niebla azul en el deslizespacio con rayos brillantes de energía color carmesí. Fragmentos de metal fundido, las piezas rotas de las naves del Covenant, pasaban ante las cámaras, eran como cometas que golpeaban sobre su casco. Había otro peligro en la niebla azul: naves fantasmas que aparecieron y se perdieron de vista… más de la mitad de ellos se desaparecieron, envueltos en fuego, o con sus cascos rotos. ¿Cuántas de esas naves del Covenant serían capaces de atacar contra la Ascendant Justice? ¿Cuántos de ellos podrían destruirles antes de que saltaran al deslizespacio? El Teniente Haverson se paró junto a él. El hombre joven estaba un paso atrás en sus evaluaciones tácticas y de conocimiento acerca del Covenant. Era tan solo un poco más cauteloso para el gusto de Whitcomb - aunque el rasgo era de esperarse en cualquier funcionario de la ONI, o eso supuso el Almirante. Sin embargo, el joven teniente había mostrado tener suficientes agallas como para enfrentarle. El chico tenía definitivamente cierto potencial. Un cuadro en los controles holográficos se transformó en la pequeña figura de Cortana. "Plasma y masivos impactos esporádicos a lo largo de nuestro casco, Almirante," Después de reportar, se cruzó de brazos. "Integridad Atmosférica abajo del trece por ciento. Integridad estructural pobre. Estimo que el casco fallará en no más de cinco minutos. " "Entendido", respondió el almirante. No tenían más opción que jugar la misma mano con la que les habían sido tratados. Entre más tiempo se quedaran en ese lugar, más daño le harían los barcos del Covenant que les rodeaban. Si la Ascendant Justice tuviese motores, el almirante podría acelerar el proceso. Pero si se esperaba demasiado tiempo, su propia nave, se desintegraría a su alrededor. El Almirante Whitcomb paseó la vista rápidamente para ver cómo el resto de su tripulación estaba bajo presión. Locklear flexionó sus manos. El ODST tenía un arma con su seguro permanentemente puesto y lo sobrecargó. El Sargento Johnson se paró junto al cabeza rapada, colocó su rifle sobre su hombro. Estaba mirando a la tripulación y, probablemente, se estaba formulando sus propias opiniones acerca de ellos. Era roca sólida. Un vistazo hacia el interior de ojos oscuros y el Almirante entendía lo que motivaba al hombre: el frío y odio puro hacia el enemigo. El almirante pudo apreciar eso. La Dra. Halley cuidaba del Spartan llamado "Kelly" tendida sobre la cubierta. La doctora era brillante... Pero un total misterio para él. Se habían encontrado media docena de veces antes en las reuniones de los escalafones superiores y había encontrado en su exterior a un ser encantador y agradable, Pero había leído suficientes informes de sus "proyectos" como para que le resultara imposible relacionarse con ella. Si tan solo la mitad de los rumores que había oído hablar de ella eran ciertos, entonces había estado involucrada en cada operación negra, de aquí hasta


172 HALO: PRIMER GOLPE Andrómeda. Él no confiaba en ella. "Doctora Halsey” dijo el almirante. Se soltó de la barandilla y se llevó las manos a la espalda para ocultar sus palmas sudorosas. "Despeje de mi puente a los heridos, lo antes posible." La Dr. Halsey revisó su pad de datos y los patrones de fluctuación de los signos vitales de Kelly. "Almirante, no quiero moverla. Ella no está del todo estable". "Hágalo doctora. Ella es una distracción. Tenemos una batalla qué pelear". La doctora le lanzó una mirada que podría haber detenido un rayo de plasma. El Teniente Haverson dio un paso hacia adelante y se aclaró la garganta. "Señora, hay una nave de escape justo al lado del puente." Se movió a la escotilla de estribor y la abrió. Sacó su pistola y comprobó el pasillo. "Está despejado. Locklear, Sargento, por favor, denle a la doctora una mano con su paciente." "Sí, señor," dijo Locklear. “Feliz de tomar asiento fuera de batalla, en una nave de escape” El Sargento Johnson puso su fusil sobre el pecho de Kelly y dijo: "Vamos cabo, mueva una pierna y deme una mano. La dama en su armadura pesa más que la de su última cita. " Locklear y el sargento apoyaron a Kelly, gruñendo por el esfuerzo de la carga, la trasladaron fuera del puente. Seguidos por la Dr. Halsey, le lanzó una mirada fulminante al Almirante, y cerró la escotilla detrás de sí. El Almirante Whitcomb suspiró. Lo sintió por la Spartan, lo sentía demasiado; ése era el problema. No podía concentrarse con Kelly tan cerca. Pero querrá informes constantes sobre la situación de su condición. Demonios, debería haberse arrodillado a su lado, sujetar su mano si es que eso ayudaba. Amaba a los hombres y mujeres bajo su mando como si fueran sus propios hijos e hijas. Ése era el viejo axioma de mando: Para ser un buen líder, había que amar al servicio. Para ser un gran comandante, debes estar dispuesto a destruir lo que amabas. Se oyó estática y el Jefe Maestro se reportó: "Estamos en posición, Almirante. Tiempo estimado para las reparaciones, es de dos minutos”. "Entendido, Jefe" respondió el Almirante Whitcomb. "Cuando esté terminado, dé la palabra y tenga por seguro que nosotros aceleraremos inmediatamente". "Sí, señor."

Un trueno retumbó toda la cubierta. "¡Impactos de plasma, señor!", explicó Cortana. "Su perfil de energía se ha difundido, pero todavía tenían suficiente poder para golpear los laterales y los sensores de las cámaras están fuera de línea."


173 ERIC NYLUND El Almirante Whitcomb pasó sus dedos sobre su bigote. "Tenemos sólo unos pocos minutos antes de que este espacio nos parta en dos” Miró las pantallas de pared, tratando de contar el número de las embarcaciones enemigas. "Eso es si esas naves Covenant no haga el trabajo primero". Se giró hacia Cortana. "¿Cuántas naves enemigas hay? ¿Cuáles son las reales y cuáles son ilusión? " "Imposible determinar con precisión, señor. Conté catorce objetivos antes de que comenzaran a disparar y llenaran el espacio entre nosotros con plasma ionizado. ¿Ahora? ... " Los símbolos matemáticos corrieron a lo largo de su cuerpo, parpadeó en azul índigo "Indexando imágenes espejo similares y extrapolando, yo estimo que hay entre tres y cinco buques operacionales de guerra, señor. " El Almirante Whitcomb, apretó los dientes y se concentró. Había que poner a esa nave en movimiento, destruir una o dos naves enemigas. Quizás el plasma enredado en el espacio cocinaría al resto de ellas. Esa era su mejor oportunidad. Su única oportunidad. Tendría que Confiar en el Jefe Maestro para lograr que esa sección del conducto fuera reparado. "Muy bien, Cortana," dijo. "Calienta el reactor de la Gettysburg a potencia máxima y prepárate para inundar el conducto del motor principal de plasma. Carga todas las armas disponibles en las torretas. " "Sí, señor. En Espera." Echó un vistazo a una pantalla que mostraba la Gettysburg posicionada sobre la cima e invertida. "¿Está la bahía de lanzamiento intacta en la Gettysburg? ¿Puede conservar una atmósfera? " Cortana parpadeó. "Sí, señor. Tiene una fuga lenta de un % de treinta y dos *kilopascales …" *(El pascal es la unidad de presión. Se define como la presión que ejerce una fuerza de 1 newton sobre una superficie de 1 metro cuadrado normal a la misma, El kilopascal (kPa) es una unidad de presión que equivale a 1 000 pascales.)

"Presuriza la bahía". “Entendido almirante, sin embargo..," Cortana contestó, "eso dejaría nuestras reservas de aire en niveles peligrosamente bajos ". El almirante miró a las naves que les rodeaban; un rayo de plasma cayó sobre la parte frontal de un crucero distante y su nariz quedó abollada. Llamaradas de flamas se encendieron a lo largo de sus líneas de plasmas laterales. La nave parecía como un pescado en el asador sobre el hierro al rojo vivo. Podrían haber sido ellos. "¡Date prisa, Jefe", el Almirante susurró. Sobre la pantalla el Almirante divisó dos naves. Había un transportador a lo lejos, se veía en buen estado. Más cerca, afuera del inclinado babor, había otra nave que, a excepción por el agujero en su sección de popa, también estaba en buen estado... y a tan sólo diez mil kilómetros. Ese era el objetivo primario. "Tracen un nuevo curso", el almirante ordenó. " dos-cuatro-cero por cero-tres-cinco”. El Teniente Haverson dio un paso involuntario para acercarse a la pantalla, y su rostro se contorsionó, mientras analizaba las matemáticas en su cabeza.


174 HALO: PRIMER GOLPE “Eso es... un curso de colisión, señor." "Me alegro de que concuerde con mis cálculos", comentó secamente el Almirante. El Teniente Haverson miró a la Gettysburg y asintió con la cabeza, por fin logrando entender. “Sí, señor. Un buen plan". "Almirante…", la voz del Jefe Maestro rompió con estática. "La ruptura del casco está sellada, señor." "Espere, hijo…" el almirante Whitcomb contestó. "Esto podría ser un duro viaje. Cortana, dame la velocidad del flanco ¡Ahora! " "En Proceso," contestó Cortana. "Velocidad de flanco. El conducto se está manteniendo. Acercándose a dos-cuatro-cero por cero-tres-cinco. Colisión con el crucero Covenant a esta velocidad y rumbo en dieciocho segundos". La Ascendant Justice-Gettysburg aceleró, hacia una línea de ondeante plasma naranja y pasó a través de ella, como un barco rompiendo a través de una ola tormentosa sobre el mar abierto. El fuego salpicó su casco y quemó a lo lejos, las capas de armadura. La superestructura del entero casco gimió. Las explosiones resonaban a través de la cubierta. "Fuego sobre las cubiertas ocho y doce", informó Cortana. "Hemos perdido la torreta de plasma cinco. Distancia hacia la nave enemiga a seis mil kilómetros y acercándose." "Iniciando un giro", Cortana decía."Haciéndolo de treinta grados por segundo. Eso extenderá el daño sobre una superficie de área menor. “Maniobra de Rotación, entendido. Ajusta los propulsores a la máxima potencia". El Almirante mencionó. Cortana suspiró y su imagen holográfica comenzó a parpadear con irritación. "Esto hará que la orientación se vuelva difícil, señor." "Pon el rango de disparo de las torretas de plasma hacia el blanco", le dijo el Almirante. Cortana dudó por un segundo. “Sí, Almirante. " El espacio en las cámaras exteriores lentamente empezó a girar igual que la nave, en espiral hacia su objetivo. La nave Covenant surgió para hacerles frente. Sus torretas de plasma brillaban como los si fuesen unos enfurecidos ojos rojos. "Teniente, tome la estación de armas. Cortana, danos una solución de disparo y el control de fuego manual. " Las manos de Haverson se movieron rápidamente sobre las superficies holográficas de los controles del Covenant. "Cortana tiene una solución de disparo, señor. ¿Activo las armas? " "Espere, Teniente." "Darán su primer disparo, señor", dijo el teniente Haverson.


175 ERIC NYLUND Aunque su voz era tranquila, una gota de sudor corría por su mejilla pecosa. "Espero que lo hagan", respondió el Almirante. "Puede ser lo único que nos salve." El Teniente Haverson respiró hondo y asintió. "Las armas están listas y esperando, señor. " "Cortana, prepárate para ventilar la bahía de lanzamiento de la Gettysburg." “Sí, señor. Removiendo primordialmente la seguridad de las puertas de la bahía. Distancia hacia el objetivo a tan solo a tres mil kilómetros." El crucero del Covenant disparó. Haz de energía se dispararon y se dirigieron hacia la Ascendant Justice... y se arqueó a distancia, en espirales y ángulos rectos. El espacio entre las dos grandes masas estaba todavía enredado y fracturado. "Dos mil kilómetros", informó Cortana. "Manteen el rumbo", dijo el Almirante. "Y continua manteniendo fuego". La mandíbula del Teniente Haverson se apretó y sus manos temblaban sobre los controles. El crucero enemigo llenó el espacio en las pantallas. Sus torretas de plasma se recalentaron y brillaban en un color rojo opaco. "Mil kilómetros", anunció Cortana. "¿Almirante?" preguntó el Teniente Haverson. "¡No disparen!". "Quinientos kilómetros," Cortana dijo. "Trescientos... dos... colisión inminente. " El almirante cerró el puño. Y gritó:

"¡Fuego! ¡Todas las torretas abran fuego!, Cortana, Despresuriza la bahía de lanzamiento y danos toda la potencia a babor".

La Ascendant Justice estaba a un kilómetro de la nave Covenant en un curso de intercepción cuando disparó. Las puertas de la bahía de lanzadera de la Gettysburg se abrieron y el aire del interior se descomprimió de forma explosiva. Empujando a las unidas naves hacia babor, sólo lo suficiente como para esquivar al crucero. El plasma había sido disparado hacia su objetivo. No había forma de fallar. El blanco y caliente fuego impactó sobre el casco del crucero, se difundió a través de su superficie, hizo hervir su blindaje, y desgastó el esqueleto por debajo de la estructura debajo. "Las cámaras de popa", ordenó el Almirante. En la pantalla él vio al fuego explotar del lado opuesto del crucero. El buque de guerra se inclinó y el vientre de la nave giró, el plasma desintegró el interior de popa a popa hasta llegar al núcleo de fusión. La nave explotó en una bola de fuego. Un instante después, la explosión se retorció y curveó mientras el retorcido campo del deslizespacio barrió con todo rastro de la nave enemiga. El Teniente Haverson exhaló y secó su frente. "Excelente maniobra, Almirante". "No gaste todavía su aliento en los discursos de victoria, hijo." El Almirante escudriñó en la pantalla táctica y vio a la otra nave.


176 HALO: PRIMER GOLPE "Tenemos un nuevo objetivo." Apuntó hacia la nave medio oculta en la niebla oscura de plasma: el transportista, intacto, con una nube de enjambres de mosquitos a su alrededor. Los combatientes Seraph descendieron e interceptaron el plasma y los meteoros que se acercaban demasiado. Las bolas de fuego resultantes desviaron los impactos del casco. "Ella tiene un capitán inteligente", murmuró el Almirante. "Así que no podemos utilizar el mismo truco dos veces. " Cinco explosiones sacudieron a la Ascendant Justice y el ambiente azulado en el puente titiló. "Impacto de un meteoro," contestó Cortana. "Hemos perdido las torretas de plasma dos y tres. Toda función sobre las cubiertas ocho y por debajo se ha perdido. La integridad estructural de esta nave, señor, está en peligro de un colapso inminente”. "Un minuto más, Cortana," le dijo el Almirante y continuó buscando en la pantalla táctica. "Una de dos: o tomamos ese transportista de ahí, donde los escudos no se pueden regenerar, o los enfrentamos en el espacio normal." Él tecleó el mapa TÁCTICO. "¡Lo tengo! Cortana, ven hacia cero-tres-cero por uno-cuatro-cinco, calcula la más rápida aceleración y desaceleración, haciendo que esta nave pueda conseguirnos acercar a este objeto y movernos lo más rápido antes posible. " “Sí, Almirante. " El Teniente Haverson miró en el mapa y encontró lo que el Almirante había señalado. "Este objeto es parte de un buque Covenant, de la sección de popa de un crucero." El Almirante asintió. "Exactamente, Teniente. Cortana, ¿cómo está la integridad estructural de nuestra nariz de nave? " "¿Señor? ¿La nariz?" Cortana pausó, e informó "Sin avería, señor. La mayoría de los daños han sido hacia los laterales" "Llévanos a contacto directo con ese trozo de metal, Cortana". ”Sí, señor" respondió Cortana. La Ascendant Justice aceleró hacia la destrozada nave Covenant y luego desaceleraron. Los dos buques de guerra se tocaron, hubo un lento chirrido que hizo eco a lo largo de la nave. "Contacto", informó Cortana. "Perfecto", respondió el Almirante Whitcomb. "Nuevo curso tres-dos- cero por dos-dos-cero. Velocidad de flanco. Teniente, cargue cualquier cañón de plasma que nos quede. Cortana, prepara esta nave lista para llenarla de poder de reversa". La Ascendant Justice-Gettysburg dio la vuelta y se dirigió hacia el transportador Covenant empujando el casco roto de la otra nave delante de ellos. Aceleraron en un curso de colisión. Las torretas sobre la nave Covenant transportadora se calentaron hasta tomar un color blanco caliente, pero mantuvieron el fuego.


177 ERIC NYLUND "Ocho mil kilómetros hacia el buque enemigo," anunció Cortana. "Mantén el curso, Cortana". "Seis mil kilómetros, señor." "Esperen", el Almirante ordenó y se aferró a la barandilla de nuevo con sus sudorosas manos. "Dos mil kilómetros". "¡Máximo poder de reversa, ahora!" Los motores hicieron un estruendo y el casco de la Ascendant Justice se estremeció. La nave destrozada del Covenant chirrió sobre su nariz mientras su impulso la llevó a rápida velocidad. Se separó libremente de la Ascendant Justice y cayó directamente hacia el transportista enemigo. "Impacto de la masa en el transportador Covenant en cuatro segundos," dijo Cortana. "Tres segundos". El transportador disparó su plasma a la masa que se acercaba. Las llamas calentaron los escombros, golpearon atravesando su armadura y casco, y fundió la aleación. La masa, sin embargo, siguió adelante ya destrozada y fundida; pero no había disminuido su velocidad. Se estrelló sobre la nave y la envió a girar a estribor. El casco del transportista se rompió a lo largo de una docena fragmentos, y la atmosfera se ventiló, seguido del metal en rojo y en llamas de oro. En la bahías de lanzamiento se encadenaron las explosiones. "¡Dispare todas las armas, teniente!" La Ascendant Justice disparó sus torretas restantes. El plasma cortó a la nave Covenant y lo rebanó hasta el núcleo. Cada cubierta brilló con el fuego y se convirtió en un infierno. "Eso es lo mejor que podemos hacer," susurró el Almirante Whitcomb. "Cortana, sácanos de aquí. Transición al espacio normal." La silueta holográfica de Cortana se llenó de cálculos. "Dirigiéndose a la matriz del deslizespacio ". Manchas de tinte negro aparecieron en el mar de fuego. Pequeñas estrellas titilaron en esos mares de tinieblas. El plasma en la atmósfera y las naves enemigas en llamas desaparecieron. "Corta todo el poder hacia los motores", ordenó el Almirante. El Almirante Whitcomb miró hacia la oscuridad y a las estrellas.

"Ahora, ¿Dónde demonios estamos? "


178 HALO: PRIMER GOLPE

SECCIÓN 5___________________ MASACRE EN ERIDANUS SECUNDUS


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CAPÍTULO VEINTISEIS Anomalía en el registro de tiempo-fecha[[ERROR]]\Fecha desconocida\A bordo de la nave insignia capturada del Covenant Ascendant Justice, en la burbuja anómala del Slipspace El Jefe Maestro despertó Estar conciente, sin embargo, era una ligera sobreestimación de su condición. Su borrosa visión se enfocó lentamente… pero ahí no había nada que ver excepto el interior de su visor. Luces de estado color ámbar parpadearon. El dolor recorría sus pies, su muslo derecho, y su mano. Bien. Él estaba vivo. Él sabía por experiencias anteriores que esto era el fin de la cola del susto… y de la sorpresa, los efectos de ese estado se estaban desvaneciendo. Él sintió el familiar peso y los circuitos reactivos de su armadura MJOLNIR rodeándolo. El sabor cobre de la bioespuma cubriendo su boca, así que también supuso que sus heridas fueron recientemente tratadas. Y eso era grave. La presión detrás de el era un gran alivio para el Jefe Maestro. La próxima vez que alguien lo quisiera para ir a una operación en gravedad cero el“Bienvenido de vuelta,” dijo Cortana, interrumpiendo sus pensamientos. Una débil luz vacilo a su izquierda. Él giro hacia su lado. Las quemaduras en sus extremidades protestaron y disparaban lanzas de dolor sobre sus manos y pies. Él estaba en una bahía médica. Las luces estaban apagadas, y el vio que el era la única persona ocupando una cama de recuperación. Biomonitores pulsaron a lo largo de una pared, exhibiendo sus signos vitales y sus imágenes de resonancia magnética (MRI por sus siglas en ingles) instantáneas. Una proyección holográfica se paraba al lado de su cama. La pequeña figura de Cortana lo señalaba, y cuanndo el no respondió inmediatamente ella cruzó sus brazos con impaciencia.”El MRI muestra que no hay conmociones, no hay Hematomas subdurales o epidurales. Debes tener un cráneo más duro de lo que pensé.” “Donde estoy?” “En la cubierta 22 en la fragata Gettysburg de la UNSC” Le dijo Cortana.”O lo que queda de él” “Que sucedió” Cortana suspiró.”Te rrefieres a que sucedió desde que te dejé en Reach? O el resultado de la batalla en slipspace? O quieres decir que pasó desde esa batalla?” “La batalla, primero” el dijo y se esforzó para levantarse.”Supongo que ganamos” Estar de pie era muy doloroso, sin embargo, y la fuerza parecía haberse agotado de sus músculos. El se alivio volviendo a su posición horizontal original. La luz azul pálida de Cortana se oscureció y dejo caer su mirada la cubierta.”El equipo azul reparo con éxito el conducto del motor principal.” “Lo recuerdo,” murmuró el Jefe Maestro.”La parte de la reparación, por lo menos. Hubo una explosión…” “Un perno de plasma,” Corrigió Cortana. Ella suspiró. “Lo siento, Jefe, pero solo tú y los SPaRTANS-093, -043, and -104 sobrevivieron la explosión.” Grace, Will, y Fred estaban vivos, pero Li, Anton, y la Suboficial Polaski fueron muertos en acción. John recordó el grito de Polaski y la figura de Anton, cuando el fuego al rojo vivo barría el casco de la nave. “Entendido,” el dijo lo mas cortésmente que pudo, pero el oyó la amargura en su voz. Le sorprendió que la muerte de Polaski también le afectara. El había visto miles de soldados de la UNSC morir. Ella no dudo en transportar al Equipo Azul en una misión que era dementemente peligrosa. Ella sobrevivió la batalla de Reach, el forzado aterrizaje en Halo, los Flood, y todo lo demás-entonces ella se había ofrecido valientemente para esta misión, también, y quizás salvo sus vidas. Ella podría haber sido una buena SPARTAN. Ahí había peores elogios (WTF‼) El Jefe Maestro suspiró, el desplegó la lista de su equipo en su visor, y marcó a Anton y Li como Perdidos en Acción.


180 HALO: PRIMER GOLPE Él pausó para ver todos los otros en esa lista; su primer y mejor amigo, Sam, estaba ahí… y el ni siquiera se había dado cuenta que una docena más habían sido enlistados como MIA (Perdido en Acción, en inglés) El guardo los cambios a la lista y cerró el archivo. “Que hay de Kelly y Linda?” preguntó a Cortana. Cortana miró arriba y quito el pelo de sus luminosos ojos. Ella paseó un pequeño circulo en el bloque holográfico y entonces dijo, “SPARTAN-087, Kelly, se está recuperando de quemaduras de segundo grado en el 72% de su cuerpo. La Doctora Halsey ha acelerado la regeneración del tejido con dermacortico esteroides. Ella se sanará en unos días… aunque su movilidad se estará bastante reducida hasta entonces.” “Y Linda” “Accediendo a su estado.” Cortana pausó por un segundo completo.” La Doctora Hasley tiene a la Spartan 058 en la estación médica Alfa, tres pisos sobre nosotros, sigue en estado criogénico y tiene una cirugía exploratoria. Ella me ha dado órdenes de preparar los bancos de clonación flash para los órganos de reemplazo para el transplante pendiente.” “Así que ella está viva?” “Técnicamente,” Cortana contestó, “no.” Por un momento hubo una mirada de genuina preocupación en su cara- pero pronto desapareció. “La Dra. Y el Almirante Withcomb han debatido sobre el riesgo de intentar revivir a la SPARTAN 058, antes de que alcancemos unas instalaciones médicas de verdad. La Doctora Halsey, con seguridad, te dirá cuando ella este bien, Jefe.” John frunció el entrecejo ante la falta de detalle. No le gustaba la actitud de Cortana, que había cambiado despacio desde que se conectó con el sistema de computación Forerunner en Halo. Hizo una nota mental de preguntarle a la doctora Halsey sobre Linda luego… y le preguntaría también sobre Cortana. “Todas las otras manos abordo están listas” preguntó el Jefe Maestro, “sí, Jefe. Todos están concentrándose en las reparaciones de las naves conectadas. Tuvimos graves daños por bombardeos de plasma e impactos de masa en el Slipspace expandido. Las superstructuras de las naves, sin embargo, permanecen intactas. El reactor de la Gettysburg esta en línea y operando al 67% de su capacidad. El reactor de la Ascendant Justice esta fuera de línea y esta siendo reparada. Cinco de nuestras siete torretas de plasma requieren reparaciones. Y peor, los motores de la Ascendant Justice están dañados. Tenemos menos del 3% de la capacidad operacional. “La nave todavía puede saltar al Slipspace? Estamos varados aquí afuera?” “Un salto es posible,” dijo Cortana. Ella agitó la cabeza como una hermana mayor lo hace cuando su hermano menor hace una pregunta tonta.”No sería nada bueno, sin embargo. El artefacto alienígeno en posesión de la Doctora Halsey emite altos niveles de radiación en el Slipspace. Esta radiación desconocida penetra incluso los escudos de tu traje. Estimo que será letal en menos setenta y dos horas de exposición. También, esta radiación serviría como un faro para cualquier nave Covenant rondando el Slipspace, buscándonos.” “Así que estamos estancados entre los sistemas” “Negativo,” contesto Cortana, y su voz adquirió un frío nuevo.”El Almirante Whitcomb es totalmente inexorable que nos arriesguemos a otro salto al Slipspace-sin tener en cuenta de los costos en vidas humanas. Por otra parte, pasarían semanas antes de que pudiéramos avisar al Alto Mando de la UNSC.” Alto Mando? Dos hechos hicieron clic de repente en el lugar: la necesidad del Almirante de contactar al resto de Almirantazgo-sin importar el precio-y los esfuerzos de la Doctora Halsey por revivir a Linda. “Qué está forzando las tácticas del Almirante, Cortana? El contorno holográfico de Cortana se debilitó.”Ya te dije esto antes, Jefe, pero al parecer no se pegó en tu estado semiconsciente.” Entonces ella se enfocó y cruzo sus brazos sobre su pecho.”El Covenant descubrió la localización de la Tierra” El Jefe Maestro estaba de pie, repentinamente amplio despierto y alerta. Él puso su dolor y fatiga a un lado. “Explicame,” exigió. Cortana perfiló su descubrimiento del subcanal codificado dentro de los comunicados oficiales normales de Covenant. Ella explicó cómo las órdenes militares del Covenant se diseminaron con sorprendente eficacia, y le mostró entoces simbolos que representaban las cordenadas del Sol… y la Tierra.


181 ERIC NYLUND Él se quedó callado y escuchó. La UNSC había trabajado tan duro, por tanto tiempo, para conservar este secreto. Era sólo cuestión de Tiempo; él siempre había sabido que el Covenant encontraría la Tierra tarde o temprano. Él tenía, sin embargo, siempre el pensamiento que sería más tarde… y no ahora. El Jefe Maestro miró fijamente los diminutos triángulos, cuadrados, puntos, y barras que constituyen las coordenadas espaciales.”Nosotros hemos visto esto antes, en Cote d'Azur.” “Sí, y de acuerdo con la Doctora Halsey, su equipo en Reach encontró señales similares en las bóvedas subterráneas.” “Cuál es la conexión?” “Desconocido” El Jefe Maestro dejó estos hechos de lado por el momento; el dejaría significado de los símbolos a Cortana y la ONI. La única cosa que le importaba era que el Covenant iba a atacar la Tierra. “Había un itinerario o cualquier otro dato en el subcanal codificado?” preguntó. “Afirmativo. Habí una serie de ordenes coordinadas para las naves de guerra del Covenant esparcidas por la galaxia para juntarse con una base de comando-y-control móvil a la que ellos llaman la ‘Unyielding Hierophant’. Cuando tengan suficiente fuerza, ellos harán un salto

colectivo hacia la Tierra.” El Jefe Maestro se acercó a las puertas de la bahía médica. Estas se abrieron automáticamente.”Dónde esta el Almirante Whitcomb?” “El Almirante esta ahora en el puente,” respondió Cortana.”Pero la Doctora Halsey me ha dado estrictas órdenes de que tu no— “ “Yo no tomo órdenes de civiles,” el chasqueó.”Ni siquiera de ella.” El Jefe Maestro salió de la bahía médica y camino por el corredor. “Sabes.” dijo Cortana, su voz ahora venía del parlante de su casco,”tu actitud se ha degradado desde que empezamos esta misión—incluso antes de la batalla en Reach.” “Anotado,” él contestó. La luz blanca oscura que inunde la Gettysburg era un cambio agradable de la iluminación azul que el Covenant usa en sus naves. John se alegraba de tener sus pies plantados de nuevo en el acero crudo que engalanan las naves humanas, incluso si las paredes de este pasaje estaban teñidas de negro. El entro en el elevador de comando y pulso el botón del puente. La ligera aceleración hizo que un nuevo dolor recorriera sus brazos, y los ligamentos en su pecho estallaron—pero el rechinó sus dientes y quitó el dolor de sus pensamientos. Cuando las puertas se abrieron, el Jefe Maestro hizo una pausa, mientras veía el triste estado del puente de la Gettysburg. Los puertos de vista se habían apagado y recientemente habían sido reemplazados por las placas soldadas de la armadura del casco. Un trío de monitores habían sido colocados encima de ellos apresuradamente. Sangre cristalizada y deshidratada por congelación cubría las consolas de navegación y operación. Solo tres estaciones de control estaban encendidas: ingeniería, estado de computación, y operaciones del MAC. Pero más desconcertante era que solo el Almirante Whitcomb y el Teniente Haverson estaban presentes en el puente que usualmente necesita de treinta funcionarios. La sala estaba tan silenciosa y vacía como una tumba. “Jefe Maestro,” dijo el Almirante Whitcomb, ligeramente sorprendido. “Señor.” El estaba de pie en atención y chasqueó en un saludo crujiente.”Permiso para entrar en el puente.” “Concedido, hijo,” dijo el Almirante. “Cuál es tu estado, Jefe?” preguntó Haverson. “La Doctora Halsey nos dijo que pasarían días antes de que te recuperes.” “Estoy al 100%, señor” el dijo. Como si hubiera oído esa declaración la Doctora Halsey abrió un canal COM, un diminuto video estalló en su visor. Sus gafas un ambiente de luz anaranjada de dondequiera que ella estaba, y él no podría ver sus ojos. “John, necesito hablar contigo.” “Estoy con el Almirante Whitcomb y el Teniente Haverson, señora. Cuando termine puedo hablar contigo.” Ella calló por un momento, luego dijo, “Muy bien.” El COM se cerró. El Jefe Maestro sintió una punzada de remordimiento por ser tan conciso con ella. “Olvídalo, hijo.” El Almirante dijo. Él devolvió su atención a la pared de plástico punteada con estrellas y los símbolos de diamante que representan a los fortines de la UNSC en esta región del espacio.”Estamos en un duro lugar”


182 HALO: PRIMER GOLPE El fue junto al Almiurante y Haverson y estudió el mapa con ellos.”Cortana me ha informado, señor. Los Covenant saben la localización de la Tierra y se están moviendo, mientras preparan un ataque masivo” “Ese es el motivo principal, tengo miedo,” dijo Haverson, y el Jefe notó los círculos profundos de fatiga que resonaban en los ojos del joven hombre. “Para complicar las cosas, apenas podemos navegar. Hemos estado trabajando sobre el reloj para restaurar nuestras naves, pero necesitaríamos una tripulación de cien ingenieros y un dique espacial para poner estas chatarras en forma para luchar” El Almirante whitcomb frunció el entrecejo a la evaluación del Teniente y agregó,”Otro truco es que el cristal que tomamos en Reach emite radiación en Slipspace. Suficiente para matar a todos después de solo unas horas más de exposición.” “Pero continuamos con el dispositivo alienígena. Cambia las propiedades del Slipspace, como has visto-pero con una vuelta más. En los pocos minutos que estuvimos en esa versión enredada del Slipspace viajamos hasta aquí”-ellos dibujaron un circulo diminuto en el mapa, indicando su posición-“que bajo circunstancias normales nos habría tomado días.” “intentamos saltar brevemente de nuevo,” añadió Haverson,”pero nada extraordinario ocurrió. Este inusual salto largo debió ser causada por la energía añadida al Slipspace por nuestra batalla con el Covenant.” “En todo caso,” el Almirante Whitcomb dijo, “si aprendemos que hace este cristal, nos daría un infierno sobre el Covenant.” “Lo veo, señor.” El Jefe escudriño su localización-no exactamente la definición de en medio de ninguna parte pero cerca. Él notó que había tres estrellas dentro del círculo. Haverson también se asomó al mapa. Él tocó uno de los símbolos de las estrellas dentro de su rango, y las estadísticas se desplazaron al lado del objeto. Él suspiró. “Este sistema fue glaseado en 2530, no hay ninguna posibilidad de que haya alguien ahí para ayudarnos. Y los otros dos sistemas…” Él agitó la cabeza.”Inhabitado.” “Demonios,” El Almirante Whitcomb dijo y tiro de su bigote, “nosotros casi arrancamos este parte del espacio en cuanto la guerra empezó. El Covenant entró, quemó Eridanus y las otras Colonias Exteriores, y entonces siguió sin mover un ojo.” “Eridanus?” El Jefe camino mas cerca los datos se desplazaban cerca de la pequeña estrella.”Yo conozco este lugar.” El giró hacia el Almirante.”Y hay una colonia humana aquí, señor-simplemente no es ninguna por la cual la UNSC se preocupe. Si yo tuviera que suponer, yo apostaría a que el Covenant nunca los encontró. Podría ser que hagamos reparaciones rápidas ahí.” El Almirante lo miró fija y pensativamente.”Estás seguro? Bastante como para apostar nuestras vidas y la Tierra por esa corazonada, Jefe?” El Jefe Maestro miró de nuevo el diminuto punto en el mapa. No era Eridanus en lo que él estaba pensando. Era el cinturón de asteroides circundante… y una misión que él y su equipo habían ejecutado hace veinte años. “Sí, señor. Estoy seguro.”


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CAPÍTULO VEINTISIETE Tiempo/Fecha: ((Error)) Anomalía/Fecha desconocida /Fecha revisada estimada 04:50 horas, 12 de Septiembre de 2552/A bordo de la nave Insignia Ascendant Justice capturada del Covenant, en el espacio estelar, en ruta al sistema Eridanus. La Doctora Halsey pulso el interruptor y la puerta se abrió, y el Jefe Maestro entró en el cuarto estéril. “¿Quería verme, Doctora?” Él rápidamente examinó el cuarto… observo los departamentos quirúrgicos contiguos, y las extrañas lámparas naranjadas del área estéril colocadas a cada metro en los reflectores en las paredes enlosadas. La Doctora Halsey sujeto cinco monitores sobre el brazo de una de las sillas de examinación del cuarto. Ella se sentó en la silla con las piernas cruzadas y equilibro un gran teclado simbólico alfanumérico en su regazo... Precariamente colocadas al borde de una bandeja había tazas de espumoso café a medio de beber. Ella le hizo una señal al Jefe para que se acercara. “Veo que ignoras los consejos médicos moviéndote antes de que estés completamente curado.” “Estoy bien, mamá,” él contestó. Ella suspiro por la incredulidad. “John, nunca has sabido decir una mentira. Estoy tomando una telemetría de tu armadura, ahora mismo.” Ella hizo girar uno de los monitores sobre su silla así él podría ver los bio-signos erráticos pulsando en la pantalla. “Debido a las quemaduras, las contusiones, las fracturas, y el sangrado interno, deberías estar en shock. El único descanso que has tenido en una semana fue por pérdida del conocimiento causado por tus heridas. ¿Y dices que estas bien?” Él se mantuvo de pie y no dijo nada. “Muy bien. Supongo que conoces tus limitaciones mejor que cualquier otro.” Ella volteo el monitor. “Quería hablar contigo sobre tu informe acerca de la construcción alienígena… Halo. He recopilado parte de tu historia en base a lo que me ha contado el Almirante Whitcomb, sobre tus aventuras, el informe de Cortana y de los diarios de Misión de Locklear y Johnson… y el curioso registro parcial de Misión, del oficial Wallace Jenkins.” El Jefe Maestro se movió incómodo. “Hay incongruencias que debo resolver antes de que regresemos a la Tierra.” Ella empujó sus gafas sobre el puente de su nariz. “Una de ellas es el Sargento Johnson.” Ella tecleo unos comandos en su teclado. “Por favor acércate, John. Quiero que veas esto conmigo.” El Jefe Maestro se movió junto a su silla. Su masivo peso cayó pesadamente a través del revestimiento grueso de la cubierta. Dos metros de alto y media tonelada de metal, y en cierta forma la Doctora Halsey no podía dejar de pensar en él ocasionalmente como el mismo niñito que ella había robado de sus padres en Elysium City.


184 HALO: PRIMER GOLPE No. John había cambiado. Ella comprendió. Ella fue la única que en silencio llevó la culpa durante las tres últimas décadas. Ella inhalo profundamente y fijo su atención en los registros de vídeo ante ella. En la pantalla se reprodujeron registros de misión que mostraban al Covenant y a los Marines en una ardua lucha, la arquitectura extraña Forerunner en el interior de la construcción Halo, y la aterradora forma de vida parasitaria conocida como el Flood. Ella volvió a reproducir el registro de misión del Soldado Jenkins y el primer ataque Flood. John se puso tenso cuando apareció en pantalla el capitán Keyes y como el Flood consumió al Capitán y a su escuadrón. El sargento Johnson estaba allí, también, peleando y maldiciendo... hasta que las hordas como de diminutas vainas, Formas de Infección se abarrotaron sobre él. “El Sargento sobrevivió,” ella dijo. El único humano en tener una exposición directa al metaorganismo Flood y marcharse dando media vuelta.” “Lo sé,” el Jefe Maestro murmuró. “No estoy seguro cómo sobrevivió. ¿Cómo puede alguien vivir después de eso?” “Esa es la parte sencilla,” La Doctora Halsey le dijo sin mirar hacia el monitor. Ella pulsó ligeramente una tecla, y los registros médicos del Sargento brillaron intermitentemente en la pantalla. “¿Ves, aquí?” Ella tocó un archivo fechado tres años antes. “Él fue diagnosticado con el Síndrome de Boren.” “No he escuchado acerca de eso,” el Jefe dijo. “No me sorprende. Es causado por la exposición a grandes cantidades de plasma. Como el estallido soltado por una granada de plasma Covenant. No vemos muchos casos, las personas usualmente mueren de los efectos directos de esas armas mucho antes de que estos síntomas secundarios se manifiesten. El Sargento capturó una caja de granadas de plasma, durante el asedio del Covenant en París IV, las usó todas y recibió una condecoración, y una dosis acumulada de mil doscientos rad de radiación como un bono imprevisto.” John guardó silencio por varios minutos. La Doctora Halsey no estaba segura si él leía los archivos de la computadora, contemplando sus palabras, o tratando de confirmar todo esto en un canal privado COM con Cortana. Su armadura impenetrable hizo discusiones con convenciones sociales normales casi imposible. Eso la irritó, pero sin esa armadura con su constante presión hidrostática y los inyectores cibernéticos de bio-espuma, John literalmente se habría caído a pedazos a esta hora. Para el fugaz momento en que ella recordó cuando había leído por primera vez El Hombre de la Máscara de Hierro de Alexander Dumas. Ella había sentido terror cuándo el noble prisionero había sido envuelto dentro de esa coraza de metal. ¿Cómo lo hizo John para luchar con la constante sofocación? El Jefe Maestro finalmente dijo, “No veo la conexión entre la enfermedad del Sargento y su superviviente al Flood.” “El síndrome de Boren,” La Doctora Halsey explicó, “Es caracterizado por jaquecas, amnesia, y tumores cerebrales... Y sin el tratamiento correcto, la muerte. Desestabiliza las señales eléctricas en el sistema nervioso de una persona.” “¿Es eso medicable?” “Sí, pero requiere treinta semanas de quimioterapia intensiva.”


185 ERIC NYLUND “Que me traiga para esto.” Ella pulso la tecla de PÁGINA SIGUIENTE y un documento oficial apareció en la pantalla ‘Negación del Tratamiento’. “El Sargento no esperó treinta semanas para regresar y pelear.” El Jefe Maestro inclino la cabeza, entendiendo el gesto heroico, sin sentido. “¿Cómo le salvó esta alteración de su sistema nervioso?” “Tengo almacenado los bio-signos de los soldados tomados por el Flood. El Flood se enlaza con el huésped a través de la creación de una frecuencia resonante, igual a la del sistema neural del huésped.” “¿Y el sistema nervioso del Sargento estaba demasiado dañado, por eso el Flood no pudo tomar al Sargento?” “Correcto,” ella dijo. “Aún así, quedaron rastros del ADN del Flood, muertos, sin capacidad de infectar, pero intactos. Creo que ésta es una prueba de un intento fracasado para poseerle. Además que le brindaron unas curiosas capacidades regenerativas, aunque yo no he podido confirmar este efecto secundario.” Al Jefe Maestro le pareció relajar una frecuente mueca severa de atención. Esta nueva información pareció tranquilizarle. “Entiendo.” “No,” La Doctora Halsey le dijo, y ella se quito sus gafas. “No lo has hecho.” “¿Doctora?” “Descubrir cómo él sobrevivió no es lo que quería discutir. Es lo que sucederá luego con el Sargento Avery Johnson.” Ella desconectó sus monitores y aliviada volvió a su silla. “He preparado dos informes diferentes sobre esto para la Sección Tres de la ONI. El primero tiene todos los datos pertinentes en mi análisis y la tecnología posible para combatir una infestación inicial Flood. El segundo incluye el material de origen: los registros de misión del oficial Jenkins y del Sargento Johnson, más su historial médico.” Ella descargó la información en dos cristales de datos y los expulsó del puerto en el brazo de la silla. Ella colocó los cubos claros en la bandeja y señalo a John que los tome. “Te dejo a ti la elección de cuál entregar al Teniente Haverson.” “¿Por qué retendría algún dato, Doctora?” El Jefe Maestro preguntó y recorrió con la mirada los cristales. Sus ojos se enfocaron más allá de él a medida que ella luchó para encontrar las palabras correspondientes a sus emociones contradictorias. “Por mucho tiempo había pensado que teníamos que sacrificar a unos cuantos por el bien de la raza humana.” Ella inhalo profundamente y lo dejó salir en un suspiro pesado. “Yo he asesinado y mutilé y causé una gran cantidad de sufrimiento a muchas personas… todo en nombre de la auto conservación.” Su dura mirada azul le encontró. “Pero ahora no estoy segura de que la filosofía haya resultado demasiado bien. Debería haber tratado de salvar cada vida humana… sin importar lo que cueste.” La Doctora Halsey empujó la bandeja que portaba los cristales de datos hacia el Jefe Maestro.


186 HALO: PRIMER GOLPE “Si usted le da a la ONI el primer informe, entonces pueden ser capaces de encontrar una medida en contra el Flood. Tendrán más posibilidades si les entregas el segundo” “Entonces les daré el segundo informe.” Él recogió el Cristal. “El cual asesinará al Sargento Johnson,” ella dijo con un escalofrío en su voz. “La ONI no se conformara con tomar una prueba de sangre. Lo estudiarán en partes para descubrir cómo resistió al Flood. Será un billón a uno que alguna vez reproducirán sus condiciones médicas únicas… pero lo harán de cualquier forma. Lo matarán porque el intercambio vale la pena para ellos.” El Jefe Maestro recogió el otro cristal y luego clavó los ojos en ellos, ambos yaciendo en su mano. “¿Vale eso la pena para ti, John?” Ella preguntó. Él enrolló su mano en un puño y lo mantuvo cerca de su pecho. “¿Por qué quieres que yo haga esta elección?” “Una última lección. Trato de enseñarte algo que me ha llevado toda mi vida aprender.” Ella despejó su garganta. “Te doy la oportunidad de tomar la decisión que pensé que no podría tomar.” Ella recorrió con la mirada el reloj en su monitor. “Lo siento. Linda esta casi preparada para la cirugía, y tengo varias cosas que hacer antes de ese momento. Deberías salir.” El Jefe Maestro obedientemente giró y caminó a grandes pasos hacia la salida, pero se detuvo en la puerta. “Doctora, no la deje morir otra vez.” Él luego salió del cuarto. La Doctora Halsey observó hasta que él rodeo el corredor y se fue. Ella esperó ver a John otra vez antes de que hiciera lo que tenía que hacer, pero no lo podría hacer. ¿Le sembraría el pensamiento que a ella en su interior le posesionaba? El gesto podría ser lo único que ella podría hacer para expiar lo que ella le había hecho a él y a los otros Spartans. Tales pensamientos fueron unos lujos cuando sólo había tres horas antes de que el Ascendant Justice saltara al Slipspace. Había demasiado por hacer antes de ese momento. Ella giró todos los monitores hacia a ella e introdujo la orden para no callar a Cortana. “Cierra la puerta,” La Doctora Halsey ordenó a Cortana. “Amplifica las medidas de contra intrusión a nivel siete.” “Hecho,” Cortana dijo. La irritación de haber sido silenciada durante los últimos cinco minutos fue como alambre de púas en su voz. “¿Qué precisamente fue todo eso? ¿Le enseña al Jefe Maestro una lección? ¿Dándole una elección? ¿Salva uno en lugar de billones?” La Doctora Halsey la ignoró y rápidamente escribió órdenes en su teclado. “Dame acceso a tus coordenadas del núcleo 4-4-7.” “Bloque removido,” Cortana dijo con un suspiro irritado. “¿Va a contestar a mi pregunta?” “Estoy cansada de sacrificar a otros por el bien mayor,”


187 ERIC NYLUND La Doctora Halsey contestó. “Nunca se detiene, Cortana... y salimos corriendo de personas para sacrificar.” Ella tecleo un comando final para la función del gusano que borrara la memoria y pulso la tecla ENTER. “Qué…” “Borro tus archivos en este asunto. Lo siento, Cortana, pero con esto, no puedo confiar incluso en ti.” Cortana fue silenciada a medida que el gusano quemó a través de su memoria y borró todas las investigaciones y grabaciones relacionadas con el Sargento Avery Johnson. “Cortana, dame una actualización de tu núcleo de memoria.” “Recopilación de rutinas resultado por una reducción de la huella de procesamiento de memoria de dieciséis por ciento, Doctora. Gracias. Eso me da un poco más de cuarto para pensar.” “Temo que todos nos atrevamos a arriesgarnos,” La Doctora Halsey dijo. “Halo y los datos de la IA Covenant podrían quedar degenerados si hago más. Y no hay ningún lugar bastante seguro para almacenar esa información.” La Doctora Halsey cargó los informes de misión del Almirante Whitcomb, John, y de los equipos de Fred. Ella frunció el ceño por las formas oficiales de acontecimiento UNSC como su tiempo resaltado, la fecha, y las marcas de posición se desplazaron línea a línea a través de sus monitores. “¿Ha terminado con el análisis temporal de estos registros?” “Sí, Doctora. Estaba en lo correcto: Hay una discrepancia entre el equipo en Halo y el equipo en Reach. Las marcas de tiempo están apagadas por un promedio de tres semanas. Yo creo que esto fue causado por mi transición de influencia gravitacional Slipspace.” Las esquinas de la boca de la Doctora Halsey fluctuaron en una sonrisa. “Estoy desilusionada, Cortana. Esa es una suposición... y una incorrecta.” “¿De verdad?” Cortana contestó con un indicio de desafío en su voz. “¿Tienes algún dato de tu subsiguiente traducción de influencia gravitacional para correlacionar?” Hubo una pausa de dos segundos, y luego Cortana finalmente contestó,”Sí, Doctora. No hay desplazamientos temporales en esos saltos posteriores.” “Como sospeché” La Doctora Halsey golpeó suavemente su dedo en su labio inferior a medida que ella reflexionó. “Has un grafico de las irregularidades temporales en una superficie de espacio tiempo. Luego rememora mi archivo de la distorsión espacial generada por el artefacto alienígeno.” En los monitores aparecieron dos conjuntos de membranas curvadas casi idénticas tan estiradas sobre una posición y tiempo central: Reach y la recuperación del artefacto extraño. “Aquello no sólo dobla el espacio,” La Doctora Halsey murmuró para a sí misma, “Pero las curvas de tiempo eran iguales.” “Eso no es posible,” Cortana dijo. “¿Cómo nos pudo afectar el artefacto en Reach, a nosotros en Halo... a años luces de distancia?” “No pienses en eso como distancia física,” La Doctora Halsey contestó distraídamente, fijando la mirada en los monitores. “Tu y John estaban en un curso hecho para interceptar el cristal.” Ella movió las curvas una sobre la otra; El plano del tiempo y espacio hacen una pareja perfecta.


188 HALO: PRIMER GOLPE “Tu tuviste que estar allí en ese lugar y tiempo para rescatarnos y remover el cristal... el tiempo y el espacio trenzado para hacer que aquel acontecimiento suceda.” Cortana dio una risa burlona. “Esa es lógica circular, Doctora directamente contradice varias teorías bien establecidas...” “Y acomoda los datos conocidos.” La Doctora Halsey cerró los archivos conteniendo su análisis. “Ahora veo por qué el Covenant estaba tan interesado por este objeto. Ellos no deben colocar sus manos en eso. No ellos, y ciertamente ni los de la Sección Tres, ni uno ni el otro.” “¿Doctora?” La Doctora Halsey se volvió hacia el monitor con su gusano devora memoria y lo movió a un indicador nuevo en el núcleo de Cortana. Ella ejecutó el programa, destruyendo la memoria de la IA de esta conversación, también. “Dame una actualización sobre la condición de la SPARTAN-058, Cortana.” “Temperatura medular aumentando en un punto estable de dos grados centígrado por minuto, logrando treinta y siete grados en diez minutos.” “Muy bien. Prepara y mueve el hígado y los riñones Clon-flash de almacenamiento y prepara la bahía quirúrgica tres.” “Sí, Doctora.” Los datos médicos de Linda parpadearon en un monitor junto con una la lista completa con los nombres de los Spartan: Una lista larga de cada estado operacional actual de los Spartan. Sólo un puñado quedó, aproximadamente cada uno de ellos listado como HERIDO EN ACCIÓN o PERDIDO EN ACCIÓN. “¿No KIAs (killing in action: Asesinado en acción)?” La Doctora Halsey murmuró. Ella acceso al SPARTAN-034. “Sam está en la lista como perdido en acción. ¿Por qué será eso? Él murió en 2525.” “Directiva 9-3-0 de la ONI Seccione Dos,” Cortana contestó. “Cuando la ONI hizo público el programa SPARTAN-II, se decidió que los informes de pérdidas de los Spartan pudieran causar una baja a la moral. Consecuentemente, cualquier baja de un Spartan estaría listado como MIA (missing in action: Perdiendo en acción) o WIA (Wounded in action: Herido en acción), para mantener la ilusión de que los Spartans nunca mueren.” “¿Los Spartans ‘nunca mueren’?” Ella murmuró. La Doctora Halsey hizo girar la silla contorneada y echó los monitores fuera de su camino con una violencia repentina. “Si sólo eso fuera cierto.” Allí había tanto por hacer y tan poco tiempo sobrante para ella, los Spartans, y la raza humana. Ella podría hacer algo, sin embargo. Ella los salvaría una persona a la vez, comenzando con Linda, luego Kelly, y luego un puñado de otros muy importantes. Aunque significara traicionar a los que confiaban en ella… pero si era la única forma que tenía la Doctora Halsey de salvarse a sí misma y a su alma, lo haría.


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CAPÍTULO VEINTIOCHO 19:30 Horas, 12 de Septiembre de 2552/ Fecha Revisada según el Calendario Militar/ A bordo de la nave Insignia Ascendant Justice capturada Covenant, en el espacio Estelar, en ruta al sistema Eridanus. El espacio negro se agito con pinchazos de luz; Se dividió, y el Gettysburg - Ascendant Justice apareció en el sistema Eridanus. El Jefe Maestro estaba de pie sobre el puente del Gettysburg. Él había querido estar en la cubierta médica cuando La Doctora Halsey hubiera acabado con Linda, estar allí cuando ella se despertara. . . O estar ahí en caso que ella nunca despertara. Pero él tenía que estar aquí; Ésta fue su idea, y él era lo más cercano que tenían a un experto en este lugar. “Comprueben los sistemas,” el Almirante Whitcomb ordeno. El teniente Haverson se apoyó sobre la consola de ops (operaciones de la nave)y examinó ligeramente varios monitores. “Radiación residual desvaneciéndose,” él dijo. “Sistemas de navegación y escáneres volviendo en línea.” Fred se levantó en la estación de Ingeniería y reportó, “los Reactores en sesenta por ciento. Leve fuga de remanencia en bobina diez. Compensando.” “¿Plasma?” El Almirante preguntó a medida que él se estableció en la silla de Capitán. La imagen fantasmal de Cortana titiló encima del contenedor holográfico al lado de la carta estelar. “Podemos disparar sólo una torrecilla,” ella contestó, y un baño de rojo brilló intermitentemente a través de su imagen luego se enfrió a su azul oscuro normal. “Las otras dos torrecillas operativas están fuera de linea; Sus bobinas magnéticas se rehúsan a alinearse. Podría ser un efecto secundario de la radiación del artefacto.” “Un disparó. . .” El Almirante susurró. Jalo el acabado de su bigote y suspiró. “Entonces solo tendremos que hacerlo contar.” Él recurrió al Jefe Maestro. “Lidere el camino, hijo.” El Jefe Maestro clavó los ojos en los tres monitores grandes que tenía, reemplazaron las ventanas de observación del puente. Eridanus se anunció con grandes letras en el centro del monitor; Las estrellas brillaron con un constante brillo. “Muévanos a uno punto cinco unidades astronómicas relativas al sol,” él dijo. “Curso 0 - 9 - 0 por 0 - 4 - 5.” “Rumbo uno punto cinco AU (unidades astronómicas),” Haverson dijo. “Rumbo confirmado. Transcurriendo.” “Trame un curso elíptico paralelamente hacia el plano del cinturón del asteroide,” el Jefe Maestro agregó. “Cortana, escanea por asteroides aproximadamente por dos kilómetros de diámetro.”


190 HALO: PRIMER GOLPE “Escaneando,” ella dijo. “Esto podría tomar bastante tiempo. Hay más de un billón de objetos en movimiento, una parte de ellos en profundas sombras.” “Cuénteme otra vez sobre su vieja misión,” el Almirante Whitcomb dijo. “¿Usted y los otros Spartans estuvieron aquí antes?” “Sí, señor,” el Jefe contestó. “Yo, Fred, Linda, Kelly, y Sam. Fue la primera misión real de los Spartans: Una infiltración en una base rebelde. Capturamos a su líder y lo llevamos a la ONI para interrogarlo.” “No sabía que los Spartans existieran hasta el año 2525,” el Teniente Haverson dijo. “Sí, señor,” Fred contestó. “Nosotros simplemente no teníamos armaduras MJOLNIR o el armamento avanzado que tenemos hoy. Nos parecíamos a cualquier otro equipo NavSpecWar.” “Yo dudo mucho eso,” Haverson dijo bajo su aliento. El Almirante levantó una tupida ceja. “¿Usted quiere decir que cinco personas hicieron una infiltración al vacío en gravedad cero sobre esta estación espacial? ¿Y luego escaparon con un prisionero que resulto ser la persona a cargo del lugar?” “Sí, señor. Ese fue el plan básico.” “¿Supongo que volvió sin ningún problema?” El Jefe Maestro guardó silencio por un momento a medida que él recordó las docenas de personas muertas que habían dejado atrás en esa base... y él sintió una punzada de remordimiento. En el momento él no había pensado dos veces sobre quitar cualquier obstáculo que hubiera comprometido su misión, humano o distinto. Ahora, después de luchar por la humanidad por dos décadas, él se preguntó si podría disparar a otro humano sin una buena razón. “No, señor,” el Jefe Maestro finalmente contestó. “Hubo bajas enemigas. Y tuvimos que volar su bahía de carga para escapar.” “¿Entonces,” el Almirante dijo, golpeando ligeramente sus dedos en el brazo de la silla de Capitán, “Ellos no van a estar encantados de ver un barco UNSC golpeando en su puerta delantera?” “No esperaría tanto, señor.” “Débiles emisiones en la D-Band detectadas,” Cortana dijo. “Vamos sobre el nuevo rumbo 3-3-0.” “Sí,” Haverson dijo. “3-3-0.” “Hecho, ahora,” ella dijo, “pero definitivamente oí algo” “Continúe este curso,” el Almirante Whitcomb ordenó. “Dirigiremos eso hacia abajo.” “Hay una cosa que no entiendo,” Haverson dijo a medida que entornó los ojos en los monitores delanteros. “¿Por qué estas personas aun están aquí?”


191 ERIC NYLUND “Piratas y rebeldes,” el Almirante contesto. “Secuestran barcos UNSC, venden armas, e intercambian mercadería en el mercado negro. Usted probablemente era demasiado joven para recordar, Teniente, pero antes de la Guerra Covenant no todos quisieron ser parte de un gobierno regido por la tierra.” “¿Rebeldes?” Haverson dijo. “He leído acerca de ellos. ¿Sino por qué continuarían separados de las Fuerzas Armadas UNSC cuando la Guerra contra el Covenant comenzó? ¿Seguramente sus oportunidades de supervivencia serian mejores con nosotros?” El Almirante bufó una risa burlona. “Algunas personas no quisieron pelear, hijo. Algunos simplemente buscaron donde esconderse... En este caso, literalmente bajo una roca. Tal vez piensan que el Covenant no perderá el tiempo con ellos. Una sonrisa chispeó a través de su rostro. “Bien, Vamos a hacer que eso cambie.” Las puertas del elevador se separaron, y la Doctora Halsey dio un paso sobre el puente. Ella se quitó sus gafas y frotó sus ojos. Ella miró hacia el Jefe Maestro como si ella acabara de salir desde una pelea intensa… fatigada y conmocionada. Él notó una gota de sangre en la solapa de su arrugado delantal blanco de laboratorio. “Ella está bien,” La Doctora Halsey murmuró. “Linda lo logrará. Aceptó los órganos flashcloned.” El Jefe Maestro exhaló el aire que él inconscientemente había sosteniendo. Él echó una mirada hacia Fred, quien inclinó la cabeza hacia él. John inclinó la cabeza de regreso. No había palabras para expresar cómo se sintió. Uno de sus compañeros de equipo más cercanos, su amiga, alguien que él había pensado muerta... estaba vivo otra vez. “Gracias, Doctora Halsey,” él dijo. Ella ondeó su mano despectivamente, y hubo una apariencia extraña en sus ojos… casi como si ella hubiera lamentado el éxito de su operación. “Diablos buenas noticias,” el Almirante Whitcomb dijo. “Podríamos emplear otra mano sobre cubierta.” “Difícilmente,” La Doctora Halsey contesto, repentinamente mirando mucho más alerta. “Ella necesitará al menos una semana para recuperarse… aun con la bio-espuma y las aceleraciones de esteroide que le puse. Luego ella apenas podrá ponerse de pie. Ella no estará lista.” El Gettysburg-Ascendant Justice se movió hacia el plano del cinturón de asteroides, y tres rocas aparecieron en los monitores. “Esta región es la fuente de la señal D-Band,” Cortana les dijo. “Hay tres candidatos posibles basados en los parámetros de tamaño que usted me dio, Jefe.” “¿Cuáles son?” El Almirante preguntó. “Sólo uno gira lo suficientemente rápido para generar tres cuartos de gravedad interna ambiental,” Cortana contestó.


192 HALO: PRIMER GOLPE “Esa es,” el Jefe Maestro contestó e inclinó la cabeza hacia el monitor central. La roca no había cambiado mucho en los últimos veinte años. ¿Fue eso posible porque el lugar había estado abandonado? La transmisión D-Band que Cortana detectó pudo haber sido una señal automatizada, débil desde los años de agotamiento de una sencilla batería. . . O seria el cebo para una trampa. “¿Almirante?” “Lo sé, Jefe,” él dijo. “Han puesto un cebo al anzuelo y nosotros lo tomamos... Al menos eso es lo que parece.” Él rió entre dientes. “Cortana, energiza cada torrecilla de nuestro buque insignia Covenant.” Su cuerpo holográfico fluyó de pronto de verde a azul y se cruzó de brazos. “Déjeme recordarle, señor, que de las tres torrecillas en operación, dos están fuera de línea. No tengo medios para apuntar el plasma. El magnetismo…” “Lo sé, Cortana. Pero ellos no saben eso” El Almirante asestó un dedo en los monitores. “Sí, señor,” ella dijo. “Calentándolos ahora.” “La energía esta descendiendo,” Fred advirtió al Almirante a medida que él miraba fijamente los monitores de Ingeniería. “Bajó a cuarenta y cuatro por ciento.” “Teniente Haverson,” el Almirante vociferó, “Abra un canal en la D-Band. Es hora de que nos presentamos.” “Sí, señor. Frecuencia igualada y canal abierto.” El Almirante se levantó. “Ésta es la fragata UNSC Gettysburg” El vociferó, su voz llena de autoridad y colorido con su acento de Tejas. “Responda.” Y luego él a regañadientes agregó, “por favor.” La estática llenó el COM. El Almirante esperó pacientemente por diez segundos, y luego su bota comenzó a taconear en la cubierta. “No hay necesidad para jugar a la zarigüeya, niños. No estamos aquí para una pelea. Queremos…” Él hizo un movimiento repentino de degüello hacia Haverson, y el Teniente rompió completamente el COM. Puertas diminutas aparecieron en la roca de dos kilómetros de ancho; Desde esta distancia no se vieron mayores que los poros en una naranja. Una flota de barcos emprendió, usando el movimiento giratorio del asteroide para dar una amplificación a sus velocidades. Había aproximadamente cincuenta naves: Pelicans modificados con armadura adicional y armas de cadena se montaron en sus cascos; Elegantes naves civiles de excursión llevaban misiles tan grandes como ellos mismos; Solitarias vainas de ingeniería que crepitaron con arcos (arcos eléctricos) cortadores; Y un buque que era de cincuenta metros de largo con curiosas superficies negras anguladas sigilosamente. “Ese es un navío Chiroptera-Class (Clase quiroptera),” Haverson dijo, impresionado. “Es una antigüedad. La ONI los sacó de servicio a todos hace cuarenta años y los vendió para chatarra.” “¿Es eso una amenaza?” El Almirante preguntó.


193 ERIC NYLUND La frente de teniente Haverson fruncido a medida que lo consideró. “No, señor. Fueron sacados de servicio porque se averiaban en cada misión. Tenían muchos componentes sensitivos sin una IA controlando la central. La única razón porque de algún modo los recuerdo es porque tenían el más pequeño motor trasluz ShawFujikawa operacional alguna vez producido. No tienen sistemas de armas, señor. Como dije, no es una amenaza... es una pieza de museo.” “¿Pero tiene la capacidad del Slipspace?” La Doctora Halsey preguntó. “Tal vez lo podamos usar para llegar a la Tierra.” “Lo dudo,” Haverson contestó. “Todos los buques de Chiroptera-Class fueron sacados fuera de servicio por la ONI… los componentes críticos fueron removidos y los sistemas operativos de los buques fueron bloqueados tan fuertemente que dudo, que incluso Cortana los podría reactivar.” “No apostaría sobre eso,” Cortana murmuró. “Sin armas,” el Almirante dijo y clavó la mirada en la geometría de la nave de negro. “Eso es todo lo que necesito saber.” “Su flota,” Fred exclamó, “Está desplegándose y tomando posiciones alrededor de nosotros en un arco extenso. La formación clásica. Nos flanquearán.” “No hay amenaza real de estas naves,” el Almirante dijo para sí mismo. “Tienen que saber que sabemos eso. ¿Entonces por qué la molestia con esta demostración?” Él miro con ceño los monitores, y sus ojos se ampliaron. “Cortana, escanea las rocas cercanas por emisiones radiactivas.” “Recibiendo vídeo,” Fred anuncio. La imagen de un hombre parpadeó adelante en la pantalla tres. Él claramente era un civil, con pelo negro largo echado para atrás en una cola de caballo y una barba de chivo prolongando unos completos diez centímetros desde su barbilla. Él sonrió e hizo una reverencia elegante. El Jefe, por alguna razón no podía entender, fue un instante desagrádele para él. “Capitán...,” El hombre dijo en una suave voz, resonante de tenor. “Soy el Gobernador Jacob Jiles, líder de este puerto. ¿Qué podemos hacer por usted?” “Primero,” el Almirante Whitcomb dijo, “No soy un Capitán; Soy un Vicealmirante, Delegado Jefe de Operaciones Navales. En segundo lugar, usted comandará su flota en un curso de reversa y saldrá de mis miras de arma antes de que olvide mis modales. Y tercero, insistimos que usted se prepare a dejarnos atracar en su roca para reparaciones de emergencia y equiparnos.” Jiles consideró estas demandas y luego arrojó hacia atrás su cabeza y se rió. “Almirante, mis sinceras disculpas por la confusión en su jerarquía.” Él dijo esto con una sonrisa burlona. “En cuanto a su otra demanda, temo que no lo puedo tomar en cuenta hoy.” “Respetuosamente sugiero que usted lo reconsidere, señor Jiles,” el Almirante dijo en un tono impasible. “Sera desafortunado para todos nosotros si tengo que insistir.”


194 HALO: PRIMER GOLPE “Usted no está en posición que para insistir cualquier cosa.” Jiles saludó con la cabeza hacia alguien fuera de la pantalla. “¡Emisiones detectadas!” Cortana dijo. “Neutrónes de radiación aguijonea a las siete por tres en punto. Uno a las tres en punto. Recogiendo cinco más. Han obtenido bombas atómicas.” “Escondidas en el campo del asteroide,” el Almirante Whitcomb susurró. “Muy bien. Al menos no tratamos con tontos.” “Ciertamente. No somos tontos,” Jiles contestó. “hemos sobrevivido al largo brazo del Imperio de la Tierra y de las intrusiones Covenant.” Alguien fuera de cámara le dio a Jiles un contenedor de datos con una silueta de radar del Gettysburg-Ascendant Justice; Los números y símbolos avanzaron lentamente a lo largo de la representación. Él vaciló y arrugó su nariz, mostrándose confundido en la configuración extraña de las naves hermanadas. “No somos tontos para usar una fuerza abrumadora cuando no es necesario. Su buque está listo para caerse a pedazos sobre su personal. Difícilmente pienso que necesitemos desaprovechar uno de nuestros preciados y caros dispositivos nucleares para detenerlos.” Whitcomb colocó sus manos en sus caderas. “Usted necesita reconsiderar la situación táctica, Gobernador,” El gruñó. “Cortana, encuéntrame un blanco… una roca del mismo tamaño de la base de este hombre.” “Hecho,” ella contestó. “Quémalo,” él ordenó. “¡sí, señor!” Una lanza de plasma apareció en la banda de estribor del Ascendente Justice, atravesó el espacio, y bombardeó la superficie de una piedra de tres kilómetros de largo desplomándose a través del cinturón del asteroide. Su superficie se calentó en naranja, amarillo, y luego a blanco, crepitando masas informes de hierro derretido y los chorros de vapor causó que la masiva piedra girara más rápido. El plasma atravesó la roca en un arco ancho perforado a través del lado contrario. El calor interno disparejo causó que la roca se fracturara y estallara en fragmentos. Los escombros giraron lejos, dejando huellas helicoidales de hierro enfriado y gas metálico brillante en su estela. “Conserve caliente las torres número dos y tres,” el Almirante dijo, “y apunte a su base.” “Hecho, señor.” La sonrisa burlona había desaparecido de la cara de Jiles y su color había reducido drásticamente de su piel dorada. “Quizá fui demasiado apresurado,” él dijo. “¿Dónde están mis modales? Por favor venga a bordo y únase a mí como mi invitado de honor. Traiga a su personal, también.” Él hizo un movimiento rápido hacia su tripulación fuera de la cámara. Los buques rodeando al Gettysburg cambiaron de dirección y maniobraron de regreso hacia el asteroide rotativo.


195 ERIC NYLUND “Únase a mí en la cena y podremos discutir lo que usted necesite. Usted tiene mi palabra de que nadie será dañado.” El almirante Whitcomb río entre dientes. “No tengo duda sobre eso, señor Jiles.” Él giró hacia Cortana. “Si no estamos de regreso dentro de treinta minutos, bombardéelos a todos ellos hasta el infierno.” El Jefe Maestro vinculó la telemetría de la misión con Cortana a medida que los hombres de Jiles se reunían en la bahía de aterrizaje, seis hombres vestían overoles negros con viejos fusiles MA3 arrojados sobre sus hombros. Vacilaron, luego dieron pasos vacilantes hacia la nave de descenso Covenant. El Jefe no los culpó, él habría tenido cuidado, también, si él se moviera hacia una nave enemiga armada. Un tiro de gatillo inducido por el miedo hacia cualquiera de ellos, en cambio, y esta bienvenida se convertiría en una ensangrentada batalla. Él apago sus parlantes externos y preguntó, “Cortana: Análisis táctico.” Cortana contestó: “El asteroide es una mezcla típica de óxido férrico. Esta reforzado con una capa de armadura de Titanio-A. La armadura está bien camuflada, pero la divisé con el radar profundo del Gettysburg. Tienen unas pocas secciones con capas ablativas de manera adecuada. El radar rebota completamente en esas secciones, así también los sensores Covenant. Impresionante.” El gobernador Jiles se paseó a través de la cubierta, lanzó su gorra negra de piel sobre un hombro, y sacudió la mano del Almirante Whitcomb. Jiles inclinó la cabeza hacia Haverson. Su sonrisa desapareció, sin embargo, cuándo él miró al Fred y al Jefe Maestro en su armadura MJOLNIR. Jiles recuperó su amplia sonrisa e hizo una reverencia profunda hacia la Doctora Halsey. “Hay media docena de guardias armados con viejos fusiles MA-3 y ocultan pistolas de plasma,” Cortana murmuro. “También estoy recogiendo un equipo de fuego abundante en los pasajes laterales, observando.” “Los vi a ellos,” el Jefe murmuró. “Están al otro lado observando y apoyando, por si acaso. No hay problema.” “Por aquí, por favor,” Jiles dijo, y con un ringorrango los dirigió a través de un corredor estrecho. El Jefe hecho una la última mirada a la bahía de atrancamiento. Parecía más pequeña de lo que recordaba. Veinte años atrás él y su equipo habían volado las puertas externas, robado un Pelican, escapado, y dejado una docena de hombres muertos en la cubierta. Su equipo había logrado esa misión sin la armadura MJOLNIR. No había sido desarrollada aún, entonces no había forma que cualquiera aquí pudiera haber sabido que John y Fred formaban parte del equipo que había extraído al último ‘gobernador’ de la base, el traidor Coronel Watts. Pero los guardias de Jiles miraron furiosamente a John como si lo supieron todo. A medida que el Jefe Maestro entró en el corredor, Cortana le informó: “Este pasaje es de un buque de carga UNSC, desgarrado de afuera y reforzado con un mamparo cada diez metros. Hermético y resistente. Este lugar puede tomar un montón de daño antes de colapsar.”


196 HALO: PRIMER GOLPE “Buen lugar para una emboscada, también,” el Jefe Maestro dijo, y mantuvo un ojo en su rastreador de movimiento. Estaban siendo seguidos. Tres contactos detrás de ellos, y tres delante, llevando el paso. El Jefe Maestro deseó dar un paso al frente del Almirante y la Doctora Halsey y despejar el pasaje con una ráfaga de fuego. Pero esta situación requería diplomacia, algo que a John no le venia bien. Él deseó que el Almirante hubiera tomado la sugerencia de John para traer a más Spartans con él. O al menos para tener dos de ellos infiltrados mientras el Almirante y este Jiles hablaran. Fueron dirigidos hacia un cuarto circular. La mitad de la pared lejana se replegó, revelando cortinas rojas gruesas de terciopelo, el cual también lentamente se separo y expuso medio metro de las ventanas gruesas que tenía vista hacia el campo del asteroide. Más allá había una suave danza de rocas dando vueltas, girando, y rebotando de lado uno a otro en cámara lenta. Los hombres llevaron adentro una mesa larga, echaron una tela blanca de seda sobre ella, y la alisaron. Luego una sucesión de mujeres llevaron robustas bandejas de plata con fruta, humeantes carnes, y chocolates, y una docena de jarras derramándose con licores ambarinos, de color rubí, y claros. Sillas acolchadas fueron traídas para todos ellos. “Por favor.” Jiles dio una seña hacia la Doctora Halsey y él movió hacia fuera una silla para ella. “Relájese y siéntate.” El Jefe Maestro subió a una posición cerca de la puerta donde él tenía una vista limpia del cuarto entero. Fred hizo seguro el corredor estaba vacío y luego selló la puerta. El Jefe inspeccionó detrás de las cortinas por hombres escondidos, dispositivos de vigilancia, o pasajes falsos. “¿Cortana?” Él murmuró. “Se ve despejado,” ella dijo. “No detecto nada. Las paredes son de medio metro de Titanio-A.” “Esta despejado,” el Jefe Maestro dijo al Almirante. La Doctora Halsey finalmente se sentó en la silla ofrecida, alisó su falda, y Jiles amablemente deslizó la silla bajo de ella. Él le ofreció un plato de fresas regordetes, que ella amablemente rechazó. Haverson tomó una de las fresas, sin embargo, y metió los dientes en eso. “Delicioso,” él comentó. Jiles inclinó su cabeza. “Nuestra facilidad de acuícola…” “Respetuosamente, Gobernador, no hay tiempo para charlar,” el Almirante Whitcomb dijo. “El reloj marca. En más formas de lo que usted podría imaginarse.” Jiles suspiró y se sentó en una silla cubierta en hojas doradas y terciopelo negro. Él echó sus piernas sobre uno de los brazos de la silla y enlazo sus manos detrás de su cabeza. “Usted tiene mi completa y total atención, Almirante.”


197 ERIC NYLUND “Bien” comentó Withcomb, ceñudo a causa de la poca importancia que le daba Jile a la seriedad de sus palabras. El Almirante le contó todo con frases cortas, fáciles de comprender: La caída de Reach, la búsqueda del Covenant de un artefacto alienígena, la caza y la batalla en el espacio estelar y la inclasificable radiación que atraería al Covenant desde el espacio estelar… hasta allí. A medida que él habló, el Gobernador Jiles colocó sus pies sobre el piso, y su posición relajada se tenso. Él se inclinó hacia adelante y colocó sus codos en la mesa. Su sonrisa afectuosa lentamente se tensó en un semblante ceñudo. “¡Por Elisa!” gritó. Se puso de pie y de un salto tiró una jarra de la mesa. El vaso se hizo pedazos y el brandy rubí-colorado salpicó a través de la madera. John y Fred pusieron a Jiles instantáneamente en las miras de sus pistolas, pero el Almirante sostuvo en alto su mano. “¿Por Elisa?” El Jefe preguntó a Cortana. “La santa patrona del vacío” contestó la IA “Es muy popular entre los pilotos civiles.” “Supongo,” el Almirante dijo a Jiles, “Que tenemos menos de un día antes que nos encuentren.” “¿y qué,” Jiles dijo lentamente, controlando su cólera, “sugiere usted… acerca de eso?” “Esto es lo más sencillo de todo, gobernador. Puede ayudarnos, o matarme a mí y a toda mi tripulación y vender nuestras naves por el precio que estén hoy en día en el mercado negro. Pueden darle muchos beneficios… si es que el Covenant le deja vivir lo suficiente para cobrarlos.” El Almirante agarró una jarra, vertió vino en un vaso, tomó un sorbo, e inclinó la cabeza favorablemente. “Ahora, asumiendo que usted logra ser más listo que la IA de nuestro buque… lo cuál dudo mucho… y asumiendo que de alguna forma usted desactiva las armas de nuestro buque antes de que nuestra IA vuele su base a átomos… lo cuál también dudo… luego usted tendrá una flota Covenant con la que batirse. Y no pienso que vayan a ser amigables, tome asiento, beba su vino, y discutamos esto como caballeros.” Jiles colocó su cara dentro de sus manos y se restregó sus sienes. “Tal vez usted piensa,” el Almirante dijo, “que mantendrá esta maniobra suya escondiéndose por mucho tiempo. Del UNSC, Del Covenant. ¿Por qué debería ser esto diferente? Pues bien, lo encontramos con facilidad. No pienso que el Covenant se retire por miedo a derrumbar cada roca en este cinturón de asteroide para encontrarlo.” El gobernador Jiles tomó una botella nueva y lleno un vaso hasta el borde. Bebió la bebida de un golpe. “¿y la otra opción?” Él preguntó fríamente. “¿Le ayudo? ¿Y conjuntamente combatimos al Covenant? ¿Si ellos vienen con la fuerza que usted afirma, qué diferencia hará?”


198 HALO: PRIMER GOLPE “Si nos ayuda,” el Almirante dijo, “si reparamos la nave para poder saltar hasta la Tierra, evacuaré a todos los suyos, Y le prometo una amnistía a usted y a toda su gente.” Jiles se rió. Su sonrisa amistosa regresó, y él preguntó, “¿Tiene usted alguna prueba de esto? ¿Que el poderoso Reach ha caído? ¿Que usted tiene una tecnología alienígena nueva? ¿O que el Covenant esté camino hacia aquí?” “¡Jefe!” Cortana gritó en alarma. En la parte superior de su casco se proyecto un esquema del sistema Eridanus. Un indicador NAV brilló intermitentemente cerca del tercer planeta. Se expandió en el radar una familiar silueta curvada de un crucero Covenant. “Tenemos compañía,” el Jefe Maestro dijo. Él caminó a grandes pasos hacia la ventana y apuntó. “Allí.” Los motores Covenant dieron una llamarada azul incandescente a medida que el buque cambió de dirección y aceleró hacia el cinturón del asteroide. “Ahí Está su prueba, Gobernador,” el Almirante Whitcomb gruñó.


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CAPÍTULO VEINTINUEVE 20:00 Horas, 12 de Septiembre de 2552/ Fecha Revisada según el Calendario Militar/ A bordo de la nave Híbrida Gettysburg-Ascendant Justice capturada Covenant, Estación del sistema Eridanus. El almirante Whitcomb, el Jefe Maestro, Fred, y el Teniente Haverson saltaron fuera del elevador y sobre el puente del Gettysburg. La imagen de Cortana estaba en el contenedor holográfico cerca de la carta astronómica. “El crucero Covenant está a sólo doscientos mil kilómetros de distancia,” ella reportó. “Concluyendo rápidamente un curso de intercepción.” El Almirante lanzó órdenes: “Fred, toma la estación de Ingeniería, Haverson en navegación, y Jefe, usted en la Estación de Armas Uno; Llegue arriba y rápidamente y vea si hay algún sistema que pasamos por alto. Teniente, aléjenos del enemigo en el curso 1-8-0 por 2-7-0.” “1-8-0 por 2-7-0, sí,” Haverson contesto. Él se ato en la estación de navegación, y sus dedos danzaron sobre los controles. “Cambiando de dirección, Almirante.” El Gettysburg-Ascendant Justice cambió de dirección y se movió más profundo en el campo del asteroide. El Jefe Maestro se aproximó a la Estación de Armas uno. Él se había educado sobre sistemas de operaciones de armas de cada clase de buque de guerra de la UNSC, pero realmente, él nunca había disparado algún arma de un buque antes. El arma MAC de esta fragata era una de las armas más grandes en el arsenal humano. Él deseó que tuvieran rondas para ella, él daría cualquier cosa por lanzar uno de los proyectiles de seiscientas toneladas de uranio incandescente a ese crucero Covenant. Él cuidadosamente trazó las órdenes en el teclado, y la pantalla oscurecida cobro vida. El Jefe escudriñó el inventario de armas del Gettysburg. El gobernador Jiles apareció en el monitor delantero número tres, su cara apacible excepto por sus labios, que presionó conjuntamente tan apretadamente que fue sólo una delgada línea blanca de concentración. “Gobernador,” el Almirante dijo. Su voz fue suave y resonó con absoluta autoridad de orden. “Maniobraré al Gettysburg y daré un disparo a rango extremo con nuestra torre de plasma. Eso colapsara los escudos de ese crucero. Quiero que usted se coordine con nuestra IA y habrá fuego con una de sus bombas atómicas mientras sus escudos están derribados… hágalos estallar en pedacitos.” “Una Táctica brillante,” Jiles dijo, y sus labios partieron en una sonrisa burlona. “Excepto por un problema. No tenemos armas nucleares. Lo que usted detectó en el campo del asteroide fueron sólo neutrónes emisores de radiación.” Él se encogió de hombros. “Alardeamos.” El almirante Whitcomb maldijo en silencio. “muy astuto, Jiles.”


200 HALO: PRIMER GOLPE “Usted solamente tendrá que usar las siete torres de plasma de su buque, Almirante,” el Gobernador Jiles comentó. “Eso debería ser más que suficiente para…” El Almirante rió entre dientes, y él sonrió de la misma forma burlona como Jiles. “Alardeamos, también. Sólo tenemos una torre... y no está operativa.” “Al parecer ambos nos hemos sobrestimado el uno al otro,” Jiles dijo. “Bajo circunstancias diferentes esto seria divertido.” “Ciertamente.” Whitcomb se dirigió a Cortana. “Has un intento y saluda a ese crucero Covenant. Tal vez los podamos engañar, también.” “Ellos responden,” Cortana contestó. “Aparte de la retórica religiosa, ellos exigen que renunciemos y entregamos el artefacto o ellos comenzarán a disparar.” “Dale nuestra respuesta,” el Almirante Whitcomb dijo. “Dispara cuando estés prepara, Cortana.” La torre sobre el Ascendant Justice se calentó, y el plasma recolectado y enfocado en una delgada línea rubí lanzada hacia delante. Y se desenredo en una espiral ancha que atravesó sobre la proa del Gettysburg. Los gases hervidos sobrecalentados eran parches remanentes de armadura de Titanio-A y revelo la superestructura esquelética del buque. “¿Qué diablos ocurrió?” El Almirante gritó. “Analizando ahora,” Cortana contestó. “La torre de plasma esta fuera de línea. Alerta, señor.” “Puedo mover mi flota para combatir al enemigo,” Jiles dijo de forma vacilante. El almirante Whitcomb examinó los monitores delanteros: Jiles, el crucero Covenant entrante, y el campo de asteroides lleno de rocas flotando sobre corrientes invisibles. Él estrechó sus ojos, luego dijo: “Lo bombardearan fuera del espacio antes de que usted pueda estornudar, Gobernador. Y usted no tiene un arma que logre traspasar sus escudos. No, me los quitaré. Evacue a su gente.” “Entendió, Almirante.” Una de las cejas de Jiles se arqueó graciosamente, y él hizo una reverencia. “Gracias.” “Fred, muévanos a la mejor velocidad. Haverson, llegue al curso 0-9-0. Pónganos cerca de una piedra con las dimensiones de la luna, veinte mil kilómetros hacia el puerto.” “Flanqueando velocidad,” Fred dijo. “Sí, señor.” “Cambio de curso, sí,” Haverson contesto. El Gettysburg-Ascendant Justice se deslizó hacia la gran roca, y el crucero Covenant rápidamente se acerco a ellos. El buque enemigo desaparecido de los monitores a medida que ellos rodeaban hacia el lado oscuro del asteroide. “Curso nuevo. Cambie de dirección hacia 1-8-0” el Almirante ordenó. “Poder de emergencia total hacia los motores y mantengan todo detenido.”


201 ERIC NYLUND Los propulsores hicieron girar al buque alrededor, y las vibraciones retumbaron a través del casco debilitado a medida que desaceleró y llegó a detenerse, oculta detrás de la roca. “Manteniendo todo detenido,” Fred anuncio. “Señor, estamos muertos en el espacio,” el Teniente Haverson dijo y nerviosamente dirigió sus dedos a través su pelo de rojo. “Las tácticas tradicionales de defensa rápida y maniobrabilidad en un combate de buque a buque.” “No en este campo de asteroides,” el Almirante Whitcomb contestó. “Pero usted hace un buen punto acerca de quedarse maniobrable. Alinee nuestra nariz hacia el centro de masa del planetoide, y dénos marcha atrás, a media reversa. Manténganos apartados de las miras de las arma del enemigo mientras pueda.” “Suministrando fuego. Maniobrando a media reversa,” Fred dijo.

El buque lentamente se movió en un ángulo hacia el centro del voluminoso asteroide y retrocedió sin parar. “¿Cortana?” El Almirante preguntó. “¿Tenemos una torre armada o no?” “Sí, señor,” Cortana dijo, “Pero las bobinas magnéticas de la torre que configuran y apuntan la carga de plasma se ha sobrecargado.” El Almirante inspiró y suspiró explosivamente. “¿Jefe Maestro, Tienes algo en la estación de armas 1?” “Las vainas de misiles Archer se agotaron,” el Jefe Maestro contestó. Él escaneo el monitor, esperando que hubiera perdido algo. “Ninguna ronda para el arma MAC. Todos los misiles nucleares Shiva también han sido disparados, señor. Lo único que nos queda en los tubos son tres robot espía Clarión.” “Sin plasma y sin misiles,” el Almirante Whitcomb dijo. “Podríamos abrir una esclusa de aire y lanzar rocas.” ¿Tirar rocas? El Jefe Maestro se preguntó si podrían labrar una bala para disparar desde el cañón MAC. ¿Dejar sus bobinas magnéticas propulsar la masa a velocidades supersónicas y… las bobinas magnéticas? “Señor,” el Jefe Maestro dijo. “Podríamos tener una forma para disparar la torre de plasma después de todo. El cañón MAC del Gettysburg tiene diecisiete bobinas superconductoras. Cortana podría usarlas para moldear y apuntar el plasma.” “Sí,” el Almirante dijo, inclinando la cabeza. “Tal vez,” Cortana corrigió y se quedó con la mirada fija completamente en el espacio, pensando. “Calculando disminución significativa de la intensidad del campo, ahora.” Los símbolos matemáticos la envolvieron a través de su cuerpo amplificado tres veces. Ella frunció el ceño. “Esto seria más fácil si el Gettysburg se encontrara atrás orientado hacia la parte


202 HALO: PRIMER GOLPE superior del Ascendant Justice. Tendré que especular por la interferencia de los buques que están en medio, pero aun así podría funcionar.” “Jefe, energícelas. Necesitaré recalibrar la generación del pulso para igualarla a la salida del plasma.” “Campos magnéticos del cañón MAC en línea,” el Jefe Maestro dijo a medida que él escribió las órdenes. “Cambiando orientación de la energía del reactor desde el Ascendant Justice.” “No tendremos bastante energía para movernos rápido si tenemos que,” Fred comento, vigilando que la energía alimentada hacia los motores del Gettysburg no descendiera para nada. “Eso está bien.” El Almirante distraídamente jaló el final de su bigote. “No podíamos aventajar a ese crucero Covenant aun si tuviéramos toda la energía. Nuestra única oportunidad es sacarlos de combate antes de que nos saquen a nosotros. Lance a esos drones espías Clarion, Jefe. Apunte a la región iluminada de ese asteroide, así los podremos ver de cerca.” El Jefe Maestro mantuvo un ojo en las fluctuaciones de la intensidad del campo magnético de las bobinas superconductoras a medida que él programó un curso para los drones espías. Ajusto hacia ambos lados del voluminoso asteroide, en efecto les darían otro grupo de ojos para ver más allá de la roca que les obstruía la visión. “Drones fuera,” el Jefe dijo y los lanzó; Sus ligeras estelas propulsoras desaparecieron en la distancia. “Cortana,” el Almirante Whitcomb dijo, “enlaza tu sistema de objetivos para alimentarse de los drones. Quiero un tiro limpio disparado antes de que el crucero nos intercepte en la sombra de la roca y nos dispare.” “Trabajando,” ella contestó. “Obteniendo variaciones del campo magnético de la transferencia de energía desde el Ascendant Justice hacia el Gettysburg.” “Drones en posición e imágenes en línea,” el jefe Maestro dijo y empujo el vídeo de apoyo hacia el monitor delantero. Las imágenes duplicadas del crucero Covenant aparecieron. A lo largo de sus tres secciones bulbosas, el plasma en los conductos laterales resplandecieron y cada torre encrespó con energía, en condición de disparar. Sus baterías de láser eliminaron los asteroides grandes en su camino, mientras los más pequeños simplemente rebotaron en sus escudos. El buque de guerra aceleró a medida que entró en la influencia gravitacional del asteroide entre ellos. “Van alrededor de la honda,” el Almirante dijo. “¡Cortana, déme Su mejor solución de objetivo y fuego a discreción!” Cortana entrecerró sus ojos y los cálculos brillaron intermitentemente a través de su cuerpo. “Extrapolando su curso y su velocidad,” ella respiró. “lo tengo.” En la estación de armas uno el Jefe Maestro vio las bobinas de aceleración del cañón MAC del Gettysburg pulsar, luego una línea roja de energía. Las líneas del campo magnético aumentaron rápidamente, se solaparon, y deformaron asimétricamente. La


203 ERIC NYLUND estática se coló a través de los escudos de su armadura MJOLNIR, y cada superficie eléctricamente conductora en el puente chispeo a medida que las líneas de fuerza magnéticas penetraron a través del buque y hacia la torre del Ascendente Justice. Su única torre en funcionamiento se calentó, y el plasma se acumulo en su boquilla; Los torrentes dieron vueltas sobre sí mismos como diminutas llamaradas solares, vibraron, se intensificaron a naranja y luego blanco-azul. “Casi listo,” Cortana gritó. “Espere.” La esfera de plasma comprimido explosionó. Instantáneamente hirvió una sección de treinta metros de armadura y casco del Ascendente Justice; El plasma desapareció durante un segundo… luego un perno de energía enrollado giró en espiral hacia el borde del asteroide. El crucero Covenant rodeó el asteroide, apuntó al Gettysburg, y disparo. El único disparo de Cortana impacto en la nariz del primer buque enemigo. El escudo del crucero relampagueo de plata sólida por un momento y se fue. El plasma súper comprimido desgarró dentro del casco del buque de guerra, haciendo explotar el metal donde hizo contacto. El plasma se bifurcó y explotó hacia el exterior como encadenado a través del buque. Las explosiones secundarias ondearon a través del casco del buque alienígena. Bordeo su destrozado casco rojo resplandeciente y luego blanco caliente a medida que su atmósfera sobrecalentada se despresurizó. El perno desgarro a través del compartimiento de ingeniería, hizo pedazos sus reactores y el buque de guerra entero floreció en fuego y eyectó estelas de chispas doradas y fluctúo agónicamente de electricidad estática. Los cinco pernos de plasma que el crucero Covenant disparó hacia el Gettysburg se dispersaron en una neblina roja. No había bastante fuerza magnética para moldearlos y guiarlos a su blanco predeterminado. La tripulación del puente observó las explosiones desvanecerse en los monitores delanteros. El Almirante dijo, “¿Estado?” Fred se conectó con la pantalla de la estación de Ingeniería y reporto: “Los motores y el reactor fuera de línea. Ese pulso magnético les hizo algo a ellos.” La estática se coló sobre la Estación de Armas Uno a medida que el Jefe Maestro miró hacia arriba y dijo, “bobinas de aceleración MAC intactas. Un Drone destruido. Recuperando al drone dos, señor.” La presencia holográfica de Cortana desapareció, pero su voz sonó triunfalmente a través de los parlantes del puente: “Torre número tres destruida. Pero si alguna vez ponemos algunas de las otras seis torres en funcionamiento, entonces tendremos un arsenal formidable.” “No tendremos esa oportunidad,” el Teniente Haverson comentó a medida que él se inclinó sobre la estación de navegación. “Contactos entrantes. Naves pequeñas. Docenas de ellas. Transfiriendo hacia los monitores delanteros.” Pélicans blindados con exoesqueletos y un puñado de Longswords y una extraña nave de Clase Chiroptera aparecieron en pantalla.


204 HALO: PRIMER GOLPE “La flota de Jiles,” Haverson indico. “y él nos tiene exactamente donde él nos quiere, muertos en el agua.” “Transmisión entrante,” Cortana dijo. “Canalizándolo hasta el final.” “¿Almirante Whitcomb?” La voz enriquecedora y resonante de Jiles inundó el puente. “¿Puedo ser de alguna ayuda? ¿Un remolque, quizá, de regreso a nuestra base así podemos agilizar las reparaciones de sus buques?” “Eso sería sumamente amable de su parte,” el Almirante dijo y aliviado de vuelta a la silla de Capitán. Dos buques clase cargueros se tendieron a un lado del Gettysburg y se acoplaron; Sus motores retumbaron. “No entiendo,” Haverson murmuró. “Él nos tenía.” “No,” el Almirante Whitcomb contestó. Él miró con ceño y agregó, “Al Gobernador Jiles no le puede gustar esto, pero él nos necesita ahora. El Covenant no va a enviar simplemente un buque. Después de que éste resulte perdido por algún rato, habrá más. Mucho más. Éste es sólo el principio de la batalla, hijo.” John y sus seis compañeros de equipo restantes se sentaron en el taller de maquinaria del Gettysburg. El cuarto era bastante grande para acomodar a un Longsword adentro, y las paredes, los cielos, y la cubierta tenían brazos robóticos con soldadores, multiherramientas, y prensas hidráulicas. Tres de los brazos dirigieron focos de alta intensidad encima de las paredes y proveyeron una iluminación indirecta limpia y fresca, que el Jefe Maestro encontró tranquilizador después de tener demasiadas explosiones de plasma grabadas en sus retinas. Estaban aquí porque el Almirante Whitcomb había ordenado a los Spartans que repararan su equipo y tener al menos seis horas de sueño. El taller de maquinaria era un cuarto sólido, reforzado, e inviolable en caso de que fueran atacados otra vez. Linda se sentó en la esquina con su casco, la parte trasera de su armadura, y las secciones del hombro de su armadura MJOLNIR habían sido removidas. Fred y Will usaron dos brazos robóticos para sujetarle la armadura en su lugar apropiado. Intercambiaron los componentes y blindajes dañados con las piezas de recambio que encontraron en la instalación del CASTILLO de la ONI en Reach. Las irritadas cicatrices rojas entrecruzaron el pálido cuerpo de Linda, la única huella externa de su operación de doble transplante. En Contra del consejo de la Doctora Halsey de permanecer en estricto descanso en cama, Linda había cojeado hasta aquí abajo con su equipo. Ella se sentó con sus piernas cruzadas delante de un rifle de francotirador SRS99C desensamblado y selecciono los compensadores del giroscopio, óptica, y fundas de textura adaptable. Linda procedió a reensamblar el arma con precisión con el cuidado de una madre cariñosa acariciando a su niño recién nacido. Sin alzar la vista de su rifle ella dijo, “Ahora sé lo que tuviste que Hacer para tener una par de días R-And-R en este traje.” “Oí,” Fred comentó, “que pasaste todo el tiempo durmiendo, también.”


205 ERIC NYLUND “Por eso es que a ella le gusta disparar a escondidas,” Will contestó. “Percibí sus ronquidos la última vez que ella se situó en esa torre en Europa.” John se alegró de que pudieran estar bromeando acerca de su regreso de la muerte. Él no podía resignarse a integrarse al grupo, sin embargo. Él había aceptado el manto de orden, y el CPO Mendez le había enseñado a reprimir sus reacciones emocionales externas para conservar su autoridad. Ahora mismo, él se resintió de eso. Kelly se dio vuelta y se despertó. Ella dio un codazo a Grace, y se incorporaron, sacudiendo sus cascos. “0400,” Kelly les dijo. “Esas fueron seis horas.” “Tuve una siesta como de quince minutos,” Grace masculló. “Yo simplemente cerré mis ojos. ¿No estarás hablando en serio, verdad?” Kelly miró al otro lado hacia Linda y dibujó sus dos dedos a través de su casco en el gesto de sonrisa. Linda le devolvió una rara, sonrisa desnuda hacia ella. La sonrisa se vio extraña para John. Él quiso sonreír, también, pero nada en mucho tiempo le había dado razón, excepto Linda: Ni las hordas de rebeldes gateando encima y a través del Gettysburg en quien el Almirante Whitcomb confió en exceso, ni el inminente regreso de las fuerzas Covenant antes de que sus motores y sus armas pudieran repararse... Y de ninguna manera los centenares de miembros muertos de la tripulación a bordo del Gettysburg, a quiénes tuvieron que recoger y colocar en la bahía de cargamento siete. El chasquido leve de metal sobre metal alertó a cada Spartan en el cuarto. Las pistolas aspiraron un manchón de movimiento y fusiles dirigidos hacia la escotilla lateral a medida que se abría aliviadamente con un chirrido. El sargento Johnson y el Cabo Locklear permanecieron en la entrada congelados. “Nadie me dijo que había práctica de tiro,” Locklear murmuró. “Si no, haría pintado un centro de blanco en mi pecho.” “Jefe Maestro,” el Sargento dijo. “Reportando como usted pidió.” John inclinó la cabeza y bajó su pistola, como hicieron los otros Spartans. “Entren, Marines.” A medida que él enfundó su arma, la mano de John rozó contra el compartimiento del cinturón que mantenía Los cristales de datos de la Doctora Halsey. Él no había decidido cuál dar al Teniente Haverson. ¿Sacrificaría al Sargento para salvar a billones de una potencial infestación Flood? ¿Aun tenia importancia? ¿Él tenía toda razón para creer que el Flood se había destruido con Halo… pero qué ocurriría si él estaba equivocado? “Quería a ambos aquí abajo para que nos ayudaran a discutir nuestras opciones tácticas,” John les dijo. El COM pulsó en vida. La Doctora Halsey dijo, “¿Jefe Maestro?” “¿Sí, doctora?”


206 HALO: PRIMER GOLPE “Necesito que Kelly se reporte en la sección Médica Cuatro,” ella dijo. “Ella requiere una la última inyección de esteroides dermacortic. Y podría usar su ayuda en otro asunto.” John inclinó la cabeza hacia Kelly. Ella lentamente se desperezó, se levantó, suspiró, y se marchó del cuarto. “Voy y vengo,” ella dijo, flexionando sus manos quemadas. “No planeen la derrota del Imperio Covenant sin mí.” “Ella está en camino, Doctora.” El COM se apago completamente. El Jefe Maestro giró hacia sus Spartans y hacia los Marines. “Repasemos lo que sabemos y veamos si olvidamos algo, alguna forma de sacar provecho al plan del enemigo.” Él colocó sobre el suelo un contenedor de datos con una carta astronómica brillando intensamente en su superficie. “El Covenant está en camino hacia la Tierra,” él les dijo. “Están reuniéndose en una estación de batalla y luego saltaran en masa hacia el sistema Solar.” “¿Qué pasara luego?” Fred preguntó. “Asumiendo que llegamos a la Tierra primero,” Linda contesto, “nuestra Flota les estará esperando, y” ella movió hacia atrás el cerrojo de su rifle con un ruido seco “les darán una calurosa acogida.” “¿Pero qué oportunidad tendrán nuestras fuerzas?” Will preguntó. No había miedo en su voz, simplemente fría lógica. “Vistes el informe de Cortana. Habrá centenares de buques de guerra Covenant. No pienso que nuestra Flota o aun las plataformas orbitales MAC de la Tierra puedan repeler una fuerza tan poderosa.” “No,” el Jefe dijo calmadamente. “No pueden ganar. Tratarán. Pero el Covenant eventualmente echara abajo a una de las MACs orbitales, se escabullirá, y destruirá los generadores asentados en tierras. Algo así como en Reach.” Fred visiblemente se sobresaltó. Locklear retorció el pañuelo grande rojo que él había atado en sus bíceps. “¿Así es que nos pondremos a observar otra batalla en el espacio?” Él silbó. Sus puños temblaron con comprobada furia. “Tiene que haber una forma para acercarnos a esos bastardos primero, en tierra donde podemos ganar. Demonios, aun tentaría mi suerte en un combate mano a mano. Cualquier cosa excepto flotar en gravedad cero y observar como se quema la Tierra.” “¿Qué hay acerca de nuestra misión original?” Linda preguntó. “¿Encontrar el mundo hogar del Covenant?” “Nuestra prioridad tiene que ser alertar a la Tierra,” el Jefe contestó. “El almirante Whitcomb insistió... y él tiene autoridad para fregar nuestra misión.”


207 ERIC NYLUND “Y no hay base entre aquí y la Tierra donde les podemos llevar la pelea hacia ellos,” Locklear dijo. Él aflojó su puño y dejó caer su mirada fija a la cubierta. “Algunas veces,” él murmuró, “realmente odio esta guerra.” El sargento Johnson movió su boca pero no dijo nada. Él colocó su mano en el ancho hombro de Locklear y murmuró, “Manténgase firme, Marine. Trate De…” El Sargento miro el contenedor de datos y la carta astronómica. “Espere un segundo. ¿Qué fue lo que usted dijo sobre ninguna tierra para pelear entre aquí y allá?” Él sonrió abiertamente y recogió el contenedor de datos. “¿Qué es esto?” Él golpeó ligeramente un punto en el mapa, entrecerró los ojos, y leyó las palabras diminutas. “¿Esto...Uneven Elephant? (elefante disparejo)” “Unyielding Hierophant,” el Jefe corrigió. “Según Cortana, es un comando y centro de control, una plataforma espacial móvil donde la flota Covenant se reunirá antes de su salto final hacia la Tierra.” “Pues bien, hay esta su tierra,” el Sargento Johnson dijo. “En este elephant'thing (cosa elefante).” Will se levantó y caminó al otro lado hacia el contenedor de datos. “Se ajusta con el itinerario. Esta estación está camino a la Tierra.” Fred propuso, “Podemos descender fuera del Slipspace en una nave más pequeña. Entrar y…” “Y hacer lo que ustedes Spartans hacen mejor,” Locklear dijo. “Infiltrarse, asesinar, y hacer estallar a esa ******. Si hay espacio en esta operación para un ODST, enlístenme.” El Jefe Maestro miró hacia el contenedor de datos, luego hacia su equipo, Locklear, y el Sargento. Estaban en lo correcto: Por primera vez, sabían cuando y donde el Covenant estaría. Si golpeaban al enemigo lo suficientemente duro, entonces los podrían detener antes de que el Covenant golpeara la Tierra... y retrasar el Armagedón. El Jefe Maestro dio órdenes rápidas: “Fred, Will: Reparen conjuntamente la armadura de Linda ASAP (Tan pronto como sea posible). Locklear, usted está en el inventario de armas otra vez. Junte cada pistola, cada rifle, cada bolsa de municiones, y cada pedazo de explosivos en este buque y lo transporta hacia la bahía de lanzamiento del Ascendant Justice. Grace, Linda, y Sargento Johnson: Prepare esa nave de descenso Covenant para su último vuelo. Refuerce el casco para una transición de Slipspace a Espacio Normal. Yo llevaré este plan al Almirante Whitcomb, le haré ver que es la única forma. Vamos a llevar esta pelea al Covenant. Vamos a lanzar el primer golpe.”


208 HALO: PRIMER GOLPE

CAPÍTULO TREINTA 04:00 Horas, 13 de Septiembre de 2552/ Fecha Revisada según el Calendario Militar / A bordo de la nave Híbrida Gettysburg-Ascendant Justice, Estación del sistema Eridanus. El tiempo se le acababa a la Doctora Halsey podía sentir al Covenant casi sobre ellos y su marco de oportunidades se le estaba encogiendo hasta una punta de alfiler. Sólo le faltaban algunas cosas más de las que encargarse antes de poder irse… antes de que ella iniciara algo que no pudiera detener. Alguien se acercaba al cuarto estéril, las fuertes pisadas sólo podrían ser de un Spartan en su armadura MJOLNIR. Kelly apareció e hizo gestos con las manos del otro lado del compartimiento que separaba el cuarto esterilizado del resto de la estación Médica Cuatro. La Doctora Halsey le indico que entrara. “Reportándome para el tratamiento, Doctora,” ella dijo. Kelly vaciló un momento a medida que ella recorrió con la mirada el ambiente no estéril en que la doctora había estado trabajando: Las tazas espumosas esparcidas sobre las bandejas de instrumentos quirúrgicos, un examen térmico publicado en los biomonitores y el cristal emisor de radiación que habían encontrado en Reach estaba posado sobre una bandeja cerca de los instrumentos. “Pensé que el cristal estaba en el cuarto del reactor,” Kelly dijo. “Detrás de bastante blindaje contra radiación.” “Es perfectamente seguro,” la Doctora Halsey dijo, “mientras estemos en espacio normal.” Ella recogió el cristal y lo guardo descuidadamente dentro del bolsillo de su delantal de laboratorio. “Recuéstate por favor, Kelly.” La doctora hizo gestos hacia la silla curveada de tratamiento. “Solo algunas inyecciones más y habremos terminado con el tratamiento para tus quemaduras.” Kelly suspiró y se recostó sobre la silla reclinada. La Doctora Halsey quitó una tela que cubría un par de inyectores. Ella dio un clic sobre ellos y los puertos de la armadura MJOLNIR de Kelly se conectaron directamente en sus venas subclavias y femorales. “Continua haciendo tu fisioterapia, y los esteroides dermacortic removerán más de las cicatrices y restauran tu movilidad total dentro de otra semana,” ella explicó. “¿Una Semana?”Kelly gruñó y luchó para levantarse. “Doctora, necesito estar al cien por ciento ASAP (Tan pronto como sea posible). El Jefe tiene una misión...” La Doctora Halsey activó los inyectores, y sisearon sus contenidos en el cuerpo de Kelly. Ella se relajó y se desplomo sobre la mesa, inconsciente. “No, Kelly,” la Doctora Halsey murmuró. “Tu no irás en la misión del Jefe. Iras en la mía.”


209 ERIC NYLUND El sedante en su flujo sanguíneo pondría fuera de combate a un ODST en estado culminante por la mayor parte de un día. Halsey estimó que Kelly estaría inconsciente por poco más de dos horas. Para entonces tendrían que estar lo suficientemente lejos de allí como para no volver. La Doctorara Halsey hizo girar una de los monitores hacia ella. Ella ejecutó el comando – limpiador borra-memoria y limpio la memoria de Cortana sobre la investigación que habían hecho de viejos códigos bloqueados de la ONI. Ella plegó las impresiones de sus resultados y las guardo en su bolsillo. “¿Cortana?” “¿Sí, Doctora?” Ella contestó. Su voz sonó distraída a través de los parlantes del cuarto. “Localice al Cabo Locklear y haga que se reporte inmediatamente, por favor.” “Hecho, Doctora Halsey.” “Gracias, Cortana. Eso es todo.” Ella añadió en un susurro tan bajo que sólo ella pudo oír: “Y cuida bien de todos ellos por mí.” La Doctora Halsey ajustó la mesa de examinación que quedó lisa, y luego cargó equipo y suministros médicos encima de su chasis. Ella colocó encima un bolso con cuatro ametralladoras y dieciséis clips completos de munición. Ella encontró una taza tibia de café rancio y lo tragó. El cabo Locklear apareció en la puerta abierta hacia el cuarto preparatorio. “Oiga, Doctora. ¿Cortana me dijo que usted me necesitaba?” Él dijo tersamente. Él alisó su mano sobre su cabeza afeitada. “Estoy muy ocupado ahora mismo, entonces si esto puede esperar…” “Lo que sea que usted esté haciendo,” la Doctora Halsey le dijo a él, “esto es más importante.” Ella inclinó la cabeza hacia la figura inclinada de Kelly. “Necesito su ayuda para llevar a la SPARTAN-087 hasta lo bahía lanzamiento.” “¿Está bien ella?” Él preguntó y dio un paso hacia ella. “Ella está bien, pero tengo que transferirla a la base del asteroide. Tienen una pieza de equipo necesaria para completar su tratamiento.” Locklear se mostró poco convencido. “Pero recién la vi…” “Ella está bien,” la Doctora Halsey le aseguró. “Solamente está sedada. Esté procedimiento es... desagradable, incluso para un Spartan.” Locklear miró dentro de Los ojos de la Doctora Halsey y luego inclino la cabeza, aceptando la explicación. Él movió la cabecera de la mesa y la hizo girar a través de las puertas, la bahía medica y hacia afuera, dentro del elevador de espera. La Doctora Halsey siguió sobre sus talones. Cuando se cerraron las puertas del elevador, ella se volvió hacia el Cabo. “Su mano, por favor.”


210 HALO: PRIMER GOLPE Él se vio perplejo pero tendió su mano. La Doctora Halsey la tomó y la giró. Ella coloca el artefacto largo, azul luminoso en su mano. La luz emitida por el artefacto alienígeno brilló sobre sus caras e hizo el interior del elevador más helado. “Esto es lo que el Covenant tan desesperadamente quiere. Despedazaron Reach para encontrarlo. Nos siguieron dentro del Slipspace. Y PoLaski murió protegiendo esta cosa.” Ella miró a Locklear cuidadosamente, midiendo su reacción, y vio que él se apartó ligeramente por este último comentario; Había golpeado en la casa. “¿Y qué diablos tengo que ver con esto?” “Manténgalo a salvo,” ella le dijo. “Protéjalo con su vida, porque si el Covenant alguna vez lo obtiene, entonces podrán saltar a través del Slipspace cien veces más rápido de lo que ahora pueden. ¿Entiende?” Locklear cerró su voluminoso puño alrededor del cristal. “No realmente, Doctora. Pero puedo encargarme de eso.” Él hizo una pausa y arrugó su frente en confusión. “¿Pero por qué yo? ¿Por qué no se lo pide a uno de sus Spartans?” “Mis Spartans,” la Doctora Halsey contestó en un susurro, “podrían recibir órdenes para entregarlo al Teniente Haverson. Y él se arriesgaría a llevarlo de regreso a la ONI Sección Tres… aun si él tuviera que arriesgarse a que el Covenant lo pudiera obtener.” Locklear resopló. “Bueno, por mucho que no me guste El-Tee (teniente) pan Blanco, se lo entregaría si me lo ordenaran, también. ¿Cual es el gran trato, como sea? Casi estamos en casa.” “Casi,” la Doctora Halsey repitió, y ella le dio una sonrisa leve. “Pero en el momento en que salten, este cristal emitirá radiación como una señal de bengala. El Covenant encontrará este buque... y quizás esta vez ganarán la batalla en el Slipspace.” Locklear hizo una mueca. Ella mantuvo fija su dura mirada un momento y entonces finalmente soltó su mano. “Se que harás lo que sea necesario para evitar que este objeto caiga en manos enemigas.” Él inclinó la cabeza desagradablemente. “La leo, Doc. Fuerte y claro.” Hubo un indicio de respeto en su voz. “Sé lo que tengo que hacer... Cuente con eso.” “Bien,” ella dijo. Las puertas del elevador se abrieron. Locklear coloco el cristal en su chaleco de municiones, e hizo girar la mesa dentro de la bahía lanzamiento del Gettysburg. “¿Dónde la quiere?” La bahía era una colmena de actividad: Cien de la tripulación del Gobernador Jiles trotaron hacia y desde pasajes llevando contenedores de datos esquemáticos y multiescáneres de campo; Las plataformas robóticas llevaban gruesos misiles Archer, minas spiderlike Antilon, y vainas delgadas de combustible de deuterio para los reactores auxiliares del Gettysburg; Tres naves de guerra Longsword estaban siendo reparadas; Los exoesqueletos cayeron pesadamente a lo largo de la cubierta, llevaban láminas de titanio y soldadas en un lugar apropiado.


211 ERIC NYLUND “Allí,” la Doctora Halsey dijo a Locklear. “Llévela a esa nave.” Ella apuntó hacia la nave de Clase Chiroptera del Gobernador Jiles. Sentado en la cubierta pareciéndose a un murciélago dormido. Su silueta curiosamente angulada se entremezclo con las sombras. Locklear encogió los hombros y empujó la camilla cargada. La Doctora Halsey se detuvo al lado de la escotilla de babor de la nave. Estaba sellada tan ajustadamente que ninguna unión podría ser percibida. Ella retomó la impresión termal de su delantal y recomprobó su contenido. Ella luego tocó un botón suspendido en el casco, y una lámina diminuta se deslizó a un lado para revelar un teclado alfanumérico. La Doctora Halsey introdujo una larga serie y presionó ENTER. La escotilla se abrió con un siseo. Ella sonrió. “Ni aun Cortana podría crackear su crypto, ciertamente.” Ella le indico a Locklear que entrara. Locklear la complació e introdujo la camilla en la nave. La Doctora Halsey siguió, aseguró la mesa de examinación, y escoltó a Locklear afuera. Ella volteo y se dirigió de vuelta a la nave. Él emprendió el viaje de regreso hacia el elevador, luego se detuvo. “Doctora, cuando hablábamos... usted dijo cuándo ‘salten’ al Slipspace. ¿Usted quiso decir cuándo ‘saltemos’ al Slipspace, no lo hizo?” La Doctora Halsey cerró los ojos por un momento. Luego ella tocó un botón dentro del barco, y la escotilla se cerró entre ellos.

El Jefe Maestro se bajó del elevador y sobre el puente del Gettysburg. El teniente Haverson y el Almirante Whitcomb clavaron los ojos en los despliegues en los monitores de la Estación de Armas Uno e Ingeniería. “Señores,” el Jefe dijo. El Almirante le hizo gestos para que entrara sin molestarse en mirar hacia arriba. El Jefe tenía dos tareas. Primero, informaría al Almirante acerca de su misión del primer ataque que tenía pensado. Él tenía que convencerlo de que no había riesgo para su objetivo primario de regresar a la Tierra… y una retribución enorme si tuvieran éxito. La única cosa que el Almirante Whitcomb podría desaprobar era el alto riesgo para su equipo. La segunda tarea del Jefe sería más difícil. Él tocó la bolsa de su cinturón que contenía los cristales de datos de la Doctora Halsey. Uno tenia su análisis del mecanismo de infección Flood y una posible forma para bloquearlo. El segundo cristal de datos contenía los archivos de la fuente de ese descubrimiento, y según la Doctora Halsey eso dirigiría a una muerte poco digna, e innecesaria, del Sargento Johnson. Y aún, si le daba a la Sección Tres una mejor probabilidad para detener a los Floods… si efectivamente esa amenaza tenía algún significado después de la destrucción de Halo… tal vez eso valía la vida de un hombre. Tal vez si el Sargento Johnson lo supiera, él se ofrecería voluntariamente.


212 HALO: PRIMER GOLPE El deber del Jefe estaba claro: Él tenía que entregar todos los archivos al Teniente… pero en el fondo, él tenía que admitir que no parecía estar bien. “Cortana.” El almirante Whitcomb se cruzó de brazos sobre su pecho. “Dame una actualización sobre nuestro poder.” La diminuta imagen de Cortana titiló a la vida en el contenedor holográfico cerca de la estación de navegación. Ella se cruzó de brazos sobre su pecho al igual que él, y los minuciosos símbolos rojos corrieron sobre ella resplandeciendo su piel de color lavanda. “El estado es casi idéntico al de mi último informe de hace cinco minutos, Almirante. Las pruebas en el reactor del Ascendant Justice y los motores del Gettysburg están sincronizados, y estarán listos en cuarenta minutos.” “Apresúrese,” el Almirante gruñó. “No quiero atascarme sin poder cuando nuestros amigos poco amistosos aparezcan. Quiero ponerme en marcha hacia la Tierra. ¿Estado de armas?” “Sí, señor,” Cortana dijo. “Torre de plasma uno está destruida; Ninguna posibilidad de reparación. Las torres de plasma dos, tres, y cuatro están reparadas, y aunque estoy esperando a que se energicen para probarlas, he dirigido trescientos doce disparos virtuales experimentales sin incidentes. Las torres cinco, seis, y siete, sin embargo, requieren partes que el Gobernador Jiles no tiene en su inventario. Dos vainas de misiles Archer en el Gettysburg han sido recargadas. Eso nos da dieciséis cohetes calientes y en condiciones de salir, señor.” “Me gustaría saber dónde obtuvo Jiles esos cohetes,” el Teniente Haverson murmuró. “serán contrabando de la milicia de la UNSC.” “Él es pirata, Teniente,” Cortana dijo. “Buen trabajo,” el Almirante dijo a Cortana. “Manténgame al tanto.” Él giró hacia el Jefe. “¿Tiene algo, Jefe Maestro?” Antes de que el Jefe Maestro pudiera expresar su opinión, Haverson dijo, “almirante.” Él señaló hacia los monitores delanteros y la nave Clase Chiroptera acelero fuera de la bahía de lanzadera del Gettysburg. “Pensé que Jiles se quedaría abordo para supervisar las reparaciones.” “Así que me engañó,” el Almirante dijo. “¿Cortana, vio a Jiles dejando la vigilancia?” “No, señor, pero usted podría estar interesado en esto.” En la pantalla apareció un vídeo pixceleado de Locklear, la Doctora Halsey, y un Spartan en una camilla abordando la nave. “Locklear los dejó en la nave, señor. La doctora Halsey y la SPARTAN-087 se marcharon. ” “Cortana,” el Almirante ladró. “Llame a esa nave. Ahora.” “Llamando.” El gobernador Jiles apareció en la pantalla número uno. “Almirante,” él dijo con una sonrisa nerviosa. “Recién vi mi nave salir de la bahía de lanzadera. Quizás usted pueda


213 ERIC NYLUND explicarme por qué secuestró mi propiedad personal cuando he mostrado nada menos que buenas intenciones en esto…” “Agarre firmemente su cola, Gobernador,” el Almirante Whitcomb dijo bruscamente. “Estoy en medio del descubrimiento sobre quien tomó su nave y precisamente lo que esta pasando. ¿Cortana, alguna respuesta a nuestra llamada?” “Un código automatizado, señor,” ella dijo. Su boca abierta por el asombro. “Código UNSC 3-9-2.” “¿3-9-2?” El Almirante preguntó. Él se quedó con la mirada fija en el espacio, tratando de recordar el código desconocido. El Jefe Maestro despejó su garganta y dijo, “Almirante, ese es un código oficial de respuesta, señor. Los equipos especiales Warfare (guerra o armamento) lo usan para ignorar llamados... debido a una misión de prioridad superior.” “Maldición.” La cara del Almirante se sonrojó, e hizo rechinar sus dientes. “Quieres decir que la buena doctora me ha mandado al infierno.” En el monitor delantero la Chiroptera, parpadeo con alas casi invisibles contra el negro del espacio, acelerando en un repentino despliegue violento. Puntos de luz alrededor de la nave tan expandida y manchada. La nave desapareció. “Una Transición Slipspace,” Cortana dijo. “Pensé que usted me había dicho,” el Almirante dijo, lentamente volviéndose hacia Haverson, “que esa nave había sido clausurada. Esos componentes vitales habían sido removidos cuando fueron sacados de servicio. ¿No había forma de que pudiera hacer un salto Slipspace?” “Sí, señor, lo hice.” “¿Y le importaría a usted explicarme por qué que la nave recién desapareció, Teniente?” “Sí, Almirante. Estaba equivocado,” Haverson contestó sin encontrar los ojos del Almirante. “La Doctora Halsey aparentemente encontró la forma de evadir el bloqueo de la ONI en los sistemas de la nave.” En pantalla, Jiles dijo, “Esto es más desafortunado, Almirante. Espero ser compensado…” “Usted apuesta que es desafortunado,” el Almirante Whitcomb dijo. “Si hubiera sabido que había una oportunidad, entonces podía haber usado esa nave para saltar hacia la Tierra. . . Lo habría hecho una hora atrás. ¿Cortana, cual es su trayectoria?” “No la Tierra,” Cortana dijo. “Los puntos de curso de la Doctora Halsey hacen referencia a un sistema desconocido en mi base de datos.” El Almirante analizó el monitor delantero: La cara de Jiles, el campo vacío de estrellas, y el vídeo detenido de la Doctora Halsey y Locklear en la bahía de lanzamiento. “Quiero al Cabo Locklear en el puente en diez minutos. Teniente Haverson, disponga de Cortana para localizarlo. Luego lo quiero personalmente como escolta de ese ODST en estado de marcha hacia aquí.”


214 HALO: PRIMER GOLPE Haverson tragó. “Sí, señor.” Él marchó hacia el elevador, y Cortana le dijo, “El está en la cubierta-B, Teniente, bodega médica. Él no contesta a mi llamado por el COM.” El elevador se cerró. “Jefe, usted estará en la consola de Ingeniería,” el Almirante dijo. “Cubra la estación de navegación, también.” “Sí, señor.” Él se movió hacia los monitores de la estación de Ingeniería. Quedaban treinta y cinco minutos para completar el ciclo de chequeo de los reactores y los motores. “Contacto,” Cortana dijo. “Rumbo 0-3-0 en el plano solar. Un Crucero Covenant… corrección, dos…. No se mueven. Tal vez no nos han divisado.” “Nunca llueve cuando puede haber un vendaval,” el Almirante anunció. “No pueden ayudar pero pueden vernos, Cortana, con toda la charla de la radio, los buques, y filtrándose radiación. Apuesto a que ellos solamente calculan la mejor forma de matarnos.” El gobernador Jiles volteo hacia alguien fuera de pantalla, y luego dijo, “Almirante Whitcomb, dado este nuevo acontecimiento me gustaría evacuar a mi gente fuera del Gettysburg y sin daño.” “Por supuesto, Gobernador. Haga a lo que usted tenga que hacer.” El monitor número tres se apago, y las estrellas reaparecieron. “Yo haré lo que tenga que hacer, también,” el Almirante Whitcomb dijo. “Cortana, detenga el chequeo del reactor y del motor.” “¿Señor? Hay riesgos…” “Los quiero en línea ahora. No me diga que riesgos hay. Simplemente hágalo.” “Sí, señor,” ella dijo. “Jefe maestro, ponga esté cajón en condición de moverse y manténgase alerta. Necesitaremos cada truco en el libro para dominar con astucia a estos dos cruceros.” “Sí, Almirante.” El Jefe observó detenerse el ciclo de chequeo y los reactores del Ascendant Justice se reiniciaron. Los indicadores de radiación estaban en línea roja, y luego descendieron a un pequeño margen... lo cual fue técnicamente considerado seguro. Los motores del Gettysburg se estremecieron en vida. El Jefe sintió la vibración aunque la cubierta era de medio kilómetro. “Los reactores están calientes, señor,” él reportó. El Almirante observo como la flota de Jiles de singulares naves y los técnicos en grupos de jets abandonaron el Gettysburg, abarrotando a través de la oscuridad del espacio de regreso a la seguridad de su asteroide. “¿Ratas dejando un buque que se hunde?” Él se preguntó en voz alta. El Jefe Maestro no estaba seguro si esa fue una pregunta dirigida a él, pero él se decidió a contestar de todas formas. “Solo son hombres qué quieren vivir, señor.” El Almirante inclinó la cabeza.


215 ERIC NYLUND “El crucero Covenant está acelerando,” Cortana anunció. “Rumbo a un sistema vectorial. Efectúan una transición Slipspace.” “Jefe maestro, ponga está tina en movimiento. ¡Ahora! Elévenos a media velocidad máxima.” “Sí, señor.” Él escribió las órdenes. “Contestando a media hacia adelante.” Una advertencia de radiación parpadeo en el reactor del Ascendant Justice, pero se estabilizó y se apaciguó. La masa combinada de los dos buques adjuntos gimió a medida que sus superestructuras recientemente reparadas vencieron su inercia. “Caliente nuestras torres de plasma, Cortana.” “Sí s…” Su holograma de color lavanda translúcido se desvaneció a azul de hielo. “Señor, contactos adicionales en el borde del sistema. Tres. No… transiciones adicionales desde el Slipspace; Contando dieciocho… ahora treinta naves Covenant de diversas clases. Posición 0-3-0. 0-9-1, 1-8-0... Señor, ellos nos tienen rodeado.” La carta estelar desapareció en un abrir y cerrar de ojos, y un mapa del sistema Eridanus apareció con triángulos diminutos representando buques Covenant ahora rodeando el perímetro. El mapa se tornó hacia un perfil lateral y revelo media docena de buques adicionales esparcidos a lo largo del nadir y del cenit del sistema. El almirante Whitcomb clavó la mirada en la carta estelar y sacudió su cabeza. “¿usted conoce la historia del Alamo, Jefe?” “Sí, señor. Un asedio famoso con unos pocos defensores manteniendo alejadas a Fuerzas abrumadoras.” El Almirante sonrió. “Defensores tejanos, Jefe… hay una gran diferencia. El coronel William Barrett Travis con ciento cincuenta y cinco hombres resistió a más de dos mil invasores mejicanos. Se mantuvieron agachados dentro de un diminuto fuerte y pelearon como gatos salvajes. Travis obtuvo unos pocos refuerzos más tarde… treinta y dos hombres.” La sonrisa del Almirante se desvaneció. “¿Sabia usted que habían quince civiles dentro de ese fuerte, también?” Él miró el mapa otra vez. “Pues bien, cuando el combate terminó, Travis y sus hombres estaban muertos, pero costaron seiscientas vidas enemigas.” “Como la Batalla de Termópilas,” el Jefe comentó. “Pero hubieron sobrevivientes en el Alamo; Dejaron a los civiles vivir.” Él giró hacia el Jefe. “¿Usted piensa que alguien vaya a sobrevivir a esta batalla? ¿Usted piensa que hay alguna forma de ganar?” El Jefe Maestro trató de pensar en una forma para luchar y ganar. Treinta buques Covenant en contra de su buque híbrido dañado. Añadiendo la necesidad de defender la tripulación del Gobernador Jiles. ¿Podría él abordar una nave Covenant? ¿Lograría Cortana infiltrarse en sus sistemas y comunicar órdenes falsas? Lo verían acercándose.


216 HALO: PRIMER GOLPE ¿O había un punto ciego por donde él podría acercarse? ¿Cómo podría esconder el resto de los buques en su flota, sin embargo? Y para cuando él pudiera llevar a cabo tal plan, el Gettysburg sería chatarra derretida. “Fue una pregunta retórica, Jefe,” el Almirante dijo. “Sí, señor,” el Jefe contestó. “Dada nuestra situación, recursos, y la determinación de nuestro enemigo, además, no, no veo forma para ganar... o sobrevivir.” “Ni yo.” El almirante Whitcomb se enderezó. “Cortana, prepárese a saltar. Jefe, acelere para flanquearle, curso de aceleración 0-5-5 por 2-9-0. Dispóngase a efectuar una transición fuera del espacio normal en mi marca.” “Sí, señor,” el Jefe y Cortana contestaron al unísono. “¿Dejaremos al Gobernador Jiles y a su gente?” Cortana preguntó. El almirante Whitcomb guardó silencio por un largo momento, y luego él contestó, “Somos. Esto no es el Alamo y yo no soy el Coronel William Barrett Travis, aunque cordialmente desearía serlo. No, nosotros corremos. Intercambiamos centenares de vidas por billones.” El Jefe Maestro distraídamente trató de alcanzar la bolsa en su cinturón, y Los cristales de datos de la Doctora Halsey tintinaron. “¿Es esto lo correcto, señor?” “¿Lo correcto?” El almirante Whitcomb suspiró. “Demonios, hijo, probablemente no lo es. Personalmente, preferiría pelear, y morir peleando, y llevaría a cada uno de esos bastardos Covenant conmigo. Pero no tengo la libertad para hacer esa elección. Mi deber es claro: Para proteger a los hombre y mujeres de la Tierra… no a un paquete de corsarios y forajidos.” Él cerró sus ojos y dijo, “La lógica de la situación esta demasiado malditamente clara. Aun si nos quedamos y peleamos... ellos terminaran muertos.” “Capacitadores en contraste de carga,” Cortana anuncio. “Preparando para entrar al Slipspace. Esperando por su orden, señor.” El Jefe Maestro vio reducir drásticamente la energía del reactor del Ascendant Justice a 5 por ciento. Motas de luz azul-verde aparecieron en la pantalla delantera, y las estrellas estiradas y manchadas como con acuarelas. Pero algo estaba mal: Los escudos de la armadura MJOLNIR del Jefe ondearon. Los monitores de radiación aguijonearon. ¿De dónde estaba viniendo eso? “Centenares por billones,” el Almirante murmuró. “Maldito deber... estoy a punto de arder en el infierno por esto.” El almirante Whitcomb respiró a fondo y cerró sus ojos. “Vaya, Cortana. Sáquenos de aquí. Y que Dios me perdóneme.”

El cabo Locklear silbó, y la plataforma robótica obedientemente le siguió. El robot rodante fue reaprovisionado con rifles, pistolas, cajas de municiones, y bastante explosivo espumoso C-7 para estallar un cráter de medio kilómetro en el flanco del Gettysburg. Él logró llegar por medio de astucia al elevador de carga y luego hasta la cubierta-B. Él había visto en el inventario del Gettysburg que estaba en donde ellos almacenaron


217 ERIC NYLUND suministros médicos... y él quería unas pocas latas de bio-espuma conveniente para el plan de la misión sumamente suicida del Jefe Maestro. No es que Locklear tuviera algo en contra de una buena misión suicida. Él había estado en suficientes antes, y parecían darle más emoción a su hombría. Sólo ahora, después de tanta lucha, él solo quería un descanso: Veinticuatro horas de sueño, y algunas R y R. Él distraídamente tiró del pañuelo atado en su brazo. “Maldita chica,” él susurró. “¿Por qué tenías que morir? Tenía planes para ti y para mí.” ¿Qué hacia soñando con una mujer? ¿Y despidiéndose de una piloto Naval? Su escuadrón se habría reído de su interés personal si supieran..., sólo que todos ellos estaban muertos, también. “Maldición,” Locklear dijo. “Todavía estoy vivo. No voy a morir. Y no voy a sentirme culpable por alguno de ellos.” Él se rió y se dijo a sí mismo, “No es como si el universo entero no hubieran estado intentando matarme, sin embargo.” Locklear se volvió hacia la plataforma rodante robótica. “¿Verdad, amigo?” Sus pasos giraron, y la plataforma rodante giró a la derecha. “No, no, alto.” Él suspiró. “Hombre, yo compre para mí mismo un boleto fuera de esta unidad. La siguiente cosa, invitaré a salir a una de las Spartans a una cita. Si incluso pudiera distinguir a los niños de las chicas en ese escuadrón.” Él se estremeció.

Las puertas del voluminoso elevador de carga rechinaron al abrirse; Locklear dio un paso hacia afuera, y silbó a la plataforma rodante para que le siga. La Bahía Dos de Almacenamiento tenía perchas y estantes que se levantaban de la cubierta cinco metros hacia el cielo. Él apunto su linterna sobre las superficies disparejas. Él observó un escritorio y una terminal en la esquina. “Hola, control de inventario,” él dijo. “El lugar para ir por buenos equipos Navales.” Él caminó a grandes pasos hasta el escritorio, se sentó, y escribió una búsqueda para alcohol etílico de grado médico. Un tono repicó en su audífono, y la voz de Cortana dijo, “Cabo Locklear, tengo una solicitud urgente de Almirante…” Locklear apago su COM. “Suficiente charla, señora,” él se quejó. “El bar acaba de abrir.” La posición para MED 34-CH3CH2OH se abrió de pronto en la pantalla. “B-I-N-G-O,” él cantó. Locklear se sobresaltó. “Venga adelante, amigo. Usted y yo vamos a dar una fiesta.” La cubierta se tambaleó bajo los pies de Locklear. “¿Qué dem?... ¿Nos movemos?” Él se volvió al monitor de inventario para afrontarlo y escribió ligeramente un comando para cambiar al modo externo de la cámara.


218 HALO: PRIMER GOLPE Los asteroides escarpados se movían detrás de ellos… no, era el Gettysburg que se movía. Locklear entrecerró los ojos y vio un destello azul. Él amplificó esa parte de la pantalla y encontró una docena de llamaradas azules poco definidas de conos de motor y pulsando líneas laterales llenas con plasma. Buques Covenant. “Ah demonios,” él dijo y retrocedió lejos del escritorio. “Suficiente con una hora feliz.” Algo se movió en su chaleco. Locklear alcanzó su bolsillo y sacó el cristal de la Doctora Halsey confiado a su cuidado. La piedra alargada ondeó, sus caras se movieron y se reacomodaron como las piezas de un rompecabezas. Él vio el mismo color azul en el monitor de inventario… puntos en el espacio estirado, la primera indicación de un salto al Slipspace. “No iré a través de otra batalla en el Slipspace,” Locklear dijo con los dientes apretados. “No voy a dejar que nos sigan. O dejar que esta cosa disparare señales de bengala a cada buque Covenant en la galaxia.” Él agarró una lata de C-7 de la plataforma rodante y dejó caer el cristal de la Doctora Halsey sobre la cubierta. Él rápidamente cubrió el objeto con la espuma explosiva. Se endureció como una resina dura en cuestión de segundos. Locklear agarró un detonador, lo introdujo en la espuma, y la conectó a un temporizador. ¿Por qué la doctora le había dado esto para defenderlo? Ella dijo que debido a que la ONI se asustaría y no tendrían las agallas para deshacerse de eso si tuvieran que... tal vez incluso lo dejarían caer en manos del Covenant. Eso tenia sentido, pero, al mismo tiempo, había algo que no estaba completamente correcto con esa explicación. Locklear miró el monitor y los puntos de luz que ahora casi borraban las estrellas. Acábalo. Él tenía sus razones para volar esta cosa – como no querer morir en otra batalla espacial. Tal vez quería obtener alguna compensación por la muerte de Polaski. ¿Las ratas bastardas del Covenant querían eso tan dañino? Bien, acábalos, también. “Esto es por ti, Polaski,” él susurró. Locklear ajustó el temporizador a tres segundos, y pulso la cuenta regresiva. Él saltó a la cubierta detrás de la plataforma robótica y cubrió su cabeza. El destello brillante de luz zafiro fue lo último que vio.


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SECCIÓN 6___________________ OPERACIÓN: PRIMER GOLPE


220 HALO: PRIMER GOLPE

CAPÍTULO TREINTA Y UNO 05:10 Horas, 13 de Septiembre de 2552/ Fecha Revisada según el Calendario Militar / A bordo de la nave Híbrida Gettysburg-Ascendant Justice, en el Espacio Estelar. El Jefe Maestro y su equipo, que ahora consistía en Grace, Linda, Will, y Fred, habían recibido órdenes para reportarse en el Club de Oficiales, territorio normalmente prohibido para NCOs. Por supuesto, nada acerca de sus circunstancias habían sido normales por un largo, largo tiempo. EL O-Club deL Gettysburg tenía una masiva mesa de roble, puntuada con numerosas curvas y quemaduras de centenares de puros casualmente colocados en su superficie. Había un bar aprovisionado de botellas conteniendo una colección de licores del color del arco iris, polvoreados con cristal destrozado. Las paredes revestidas con paneles en nuez del cuarto fueron pulidas hasta un sustancioso fulgor. Colgado a lo largo de esas paredes estaba la bandera azul del UNSC bordeada en oro. Había también placas doradas y plateadas de mención por la admirable valentía. Había fotos de oficiales y Capitanes pasados del Gettysburg. Y más interesante para el Jefe Maestro que hubiera daguerrotipos de estaño de la Guerra Civil que exhibían campos de batalla llenos de hombres en carga de caballería y cañones emitiendo destello y trueno. El almirante Whitcomb y el Sargento Johnson entraron en el cuarto. Los Spartans rompieron en rígida atención. “¡Oficial sobre cubierta!” el Jefe Maestro gritó, y todos ellos saludaron. “En descanso,” el Almirante Whitcomb dijo. “Por favor tome asiento.” El Jefe Maestro dio un paso adelante. “Con todo respeto, estas sillas no soportarán el peso de nuestro equipo, Almirante.” “Por supuesto,” el Almirante dijo. “Bien, pónganse tan cómodos como ustedes puedan. Ésta es una reunión informal.” Él resopló. “Yo solamente quería ver quien estaba a bordo y vivo.” Él miró después hacia las puertas del Club de Oficiales. “El teniente Haverson se unirá a nosotros en poco tiempo. Él investiga la ubicación del Cabo LockLear... accidente.” Un contenedor-proyector holográfico en el bar titiló a la vida, y el cuerpo delgado de Cortana apareció. Trozos de cristal quebrado en el contenedor refracto la luz y distorsiono su imagen, así ella se mostró medio disuelta y lanzó arcos de prismas de luz encima de las paredes. El sargento Johnson dio un paso hacia el bar y limpió completamente el contenedor. “Gracias, Sargento,” Cortana dijo, mirando sobre su figura reordenada.


221 ERIC NYLUND “Es un placer,” él contestó con una sonrisa abierta. Cortana miró hacia el Almirante. “Señor,” ella dijo, “usted estará encantado de oír que no detecto señales, de radiación residual, o cualquier contacto transitorio... que es precisamente lo que usted esperaría de un viaje normal en el Slipspace.” El almirante Whitcomb inclinó la cabeza, suspiró, y se alivió en una de las sillas respaldadas en cuero a la cabeza de la mesa. “Pues bien, esa es una pequeña bendición.” “y aquí está la prueba de que el cristal de la Doctora Halsey fue efectivamente destruido,” el Teniente Haverson dijo a medida que él entró al cuarto. Él hizo una pausa para sellar la puerta detrás de él. Haverson se sentó al lado del Almirante y colocó un pequeño bolso plástico liso en la mesa. “Encontré a Locklear exactamente donde Cortana dijo que él estaría: cubierta-B, el cuarto de almacenaje médico. La electrónica sobrecargada en el lugar está estable con un despliegue violento de radiación de alta energía... Como son las quemaduras en el cuerpo del Cabo.” Él hizo una mueca y agregó, “Si eso quiere decir algo, entonces su muerte fue rápida. Y éstos…” él golpeó ligeramente el bolso plástico sobre la mesa “son fragmentos cristalinos que encontré en el lugar. A primera vista parecen ser similar al fragmento encontrado en Reach.” Él negó con la cabeza. “Pero lo que encontré no es suficiente masa para dar explicaciones sobre el cristal entero. Así es que a menos que fuese atomizado y haber dejado ningún rastro, un hecho incongruente con la presencia de éstos pedazos más grande, entonces el resto de ese cristal tiene que estar en alguna parte si no...” Cortana golpeó ligeramente su pie, y una de sus cejas se arqueó. “Si la radiación detectada explotó antes de nuestros saltos correlativos con la destrucción del cristal de la Doctora Halsey,” ella dijo, “entonces hay una explicación alternativa. El tiempo entre aquella explosión y la llamarada de radiación fue sólo cuarenta y siete milisegundos. Ya que el cristal tenía inusuales propiedades doblando el tiempo y el espacio, los fragmentos faltantes pudieron haber sido sacados a presión del buque y dentro del Slipspace.” Haverson preguntó incrédulamente, “¿Quieres decir que pedazos del más grande descubrimiento científico en la historia de la humanidad se perdió” él inclinó la cabeza más allá de las paredes del Gettysburg “en el Slipspace?” “Sí,” Cortana contestó. Ella se encogió de hombros. “Lo siento, Teniente.” “Al menos el Covenant no lo podrá obtener,” el Almirante Whitcomb dijo. Él dio un golpecito al bolso plástico con su dedo grueso. “o si lo hacen, entonces sólo van a encontrar un montón de fragmentos estropeados.” “Yo solamente desearía saber por qué Locklear lo hizo,” Haverson dijo. Todos guardaron silencio. John y los otros Spartans cambiaron de posición intranquilamente en su pesada armadura MJOLNIR. El sargento Johnson aclaró su garganta. “El niño estaba un poco al borde. Después de todo él había llegado al final, usted esperaría eso. Pero él era un ODST resistente como clavos y doblemente listo y usado para quedar golpeado. Él no perdería la razón. Él tenía un motivo.”


222 HALO: PRIMER GOLPE “La doctora Halsey,” Haverson comentó y entrecerró sus ojos. “Ella tenía que haber establecido esto.” John comenzó a defender a la Doctora Halsey, pero él se detuvo a sí mismo de discutir con un oficial. Sí, sus acciones fueron inexplicables: Ella había secuestrado a Kelly, los dejó cuando ellos más la necesitaban, y había dado a Locklear el artefacto alienígena. John todavía quería confiar en ella, sin embargo. Quizá lo que fuera que ella estaba tramando era por el bien mayor. “No comencemos esto,” el Almirante dijo. “no quiero las percepciones de alguien pintado para nosotros debatiendo los ‘porque’ y los ‘qué tal si’ de esta situación. Guárdelo para el interrogatorio que van a hacernos cuando regresemos.” Él lanzo una mirada a través en la barra e inconscientemente lamió sus labios. “De aquí a la Tierra debería ser muy fácil navegar, y finalmente podemos relajarnos.” “Permiso para hablar, Almirante,” el Jefe dijo. “Concedido. Exprese su intención.” “No tengo el deseo de contradecirle, señor, pero quizá no debería ser muy fácil navegar. Y tal vez no deberíamos relajarnos.” El almirante Whitcomb se inclinó hacia adelante. “Tengo un presentimiento de que no va a gustarme esto... Pero explíquese, Jefe.” El Jefe Maestro esbozó su plan de misión, cómo él y su equipo tomarían una nave de descenso Covenant y se introducirían en el punto del lugar de reunión para la flota invasora Covenant. Luego se infiltrarían en su comando y centro de control, el Unyielding Hierophant, y lo destruirían; Eso esperanzadoramente imposibilitaría la fuerza Covenant... O al menos los retardaría. Tal vez incluso lo suficiente como para comprar tiempo a la Tierra para reforzar sus defensas. El Almirante clavó los ojos en el Jefe sin parpadear y rotundamente contestó, “Petición de Misión Denegada.” “Comprendido, señor.” Él permaneció de pie, en rígida atención. Whitcomb frunció el ceño, a medida que los otros Spartans también rompieron en atención y permanecieron como piedra. Él suspiró. “Entiendo sus motivaciones, Jefe. Lo hago. Pero no arriesgaré transportar a su equipo al punto de cita Covenant,” el Almirante explicó. “Si perdemos este buque, entonces la Tierra nunca recibirá la advertencia.” “Señor,” el Jefe Maestro contestó, “efectuaremos una transición desde el Slipspace a espacio normal solos. Una vez que la nave de descenso despeje la influencia gravitacional del Gettysburg y el Ascendant Justice, el campo del Slipspace se deteriorará y entraremos a espacio normal. Usted nunca necesitara hacer una parada. Y sólo una corrección menor de curso pondrá al Gettysburg en la trayectoria correcta.” “¿va a realizar un descenso fuera del Slipspace nunca intentado en una nave tan pequeña?” El Almirante preguntó.


223 ERIC NYLUND “Sí, señor,” Cortana dijo. “Nuestras sondas Slipspace realizaran la maniobra todo el tiempo, pero el stress y la radiación son considerables.” Ella hizo una pausa y miró hacia John. “Los Spartans, sin embargo, en la armadura MJOLNIR deberían poder sobrevivir.” “¿Deberían?,”el Almirante repitió, con su cara sombría. “Tanto como admiro su valentía, Jefe, yo aún tengo que negar su petición. Usted necesitará que Cortana burle los sistemas de seguridad Covenant. Ella tiene que llegar a la Tierra. Con los datos que ella lleva de Halo, el Flood, y la tecnología Covenant, ella es lejos demasiado valiosa para arriesgarla.” “Entendido, Señor,” John contestó. “No había considerado eso.” Haverson lentamente se levantó y pasó rozando las mangas de su uniforme andrajoso. “Me ofrezco como voluntario para ir en la misión del Jefe Maestro,” él dijo. “Tengo un amplio entrenamiento en criptología y sistemas Covenant.” El almirante Whitcomb estrechó sus ojos y reexaminó al Teniente como si lo viera por primera vez. “Usted nunca sobrevivía a la transición del Slipspace,” Cortana le dijo. “Pero…” Ella golpeó ligeramente su labio con su dedo índice, pensando profundamente. “Podría haber otra forma.” Los iconos Covenant entraron en la corriente de símbolos fluyendo a lo largo de la superficie de su cuerpo holográfico. “Descubrí un algoritmo de duplicación de archivos en la IA Covenant en el Ascendant Justice. Exitosamente lo usé para reproducir mis rutinas de traducción de lenguaje. Yo lo podría usar para copiar parte de mi programación de infiltración en la matriz que procesa en la memoria de la armadura MJOLNIR del Jefe Maestro. No será una copia completa, hay errores de la copia y otros efectos secundarios, pero eso daría acceso al equipo Spartan a algunas de mis capacidades. Las suficientes, pienso, para poder atravesar las barreras de seguridad Covenant.” El almirante Whitcomb suspiró profundamente. Él se levantó, fue al bar, y luego regresó a la mesa llevando una botella de whisky y tres vasos intactos de cristal. “¿Asumo que ustedes Spartans no se unirán a mí en un trago?” “No, señor,” John contestó, respondiendo por su equipo. “Gracias, señor.” El Almirante colocó un vaso delante de Haverson, el Sargento, y delante de sí mismo. Pero antes de que vertiera, él colocó la botella sobre el suelo y negó con la cabeza como si un trago fuera repentinamente la última cosa que él quisiera. “¿Usted se percata, Jefe, que usted y su equipo actuarán sin ayuda de nadie? ¿Pero mi primera, mi única prioridad, debe ser llegar a la Tierra?” “Mi equipo está dispuesto a aceptar el riesgo,” el Jefe dijo. “¿El riesgo?” El Almirante susurro. “Es un boleto solamente de ida, hijo. Pero si usted está dispuesto a hacerlo, si usted puede desacelerar el asalto Covenant a la Tierra, entonces, demonios, podría ser que valga el sacrificio.” El Jefe no tenía respuesta para esto. Él y sus Spartans habían sobrevivido contra probabilidades imposibles antes. Pero el Almirante estaba en lo correcto: Allí había algo acerca del final de esta misión... algo que John decía que no haría. Eso era aceptable.


224 HALO: PRIMER GOLPE La causa justificaba el sacrificio de cuatro cuando era medido contra billones de vidas en la Tierra. El almirante Whitcomb se levantó y dijo, “Muy Bien, Jefe Maestro. Petición de misión aprobada.”

El Jefe Maestro estacionó la plataforma robótica cargada al lado de la escotilla lateral de la nave de descenso Covenant. La plataforma sostenía cuatro toneladas de carbónmolibdeno y vigas de hierro acerada. Will descargó el cargamento y lo transportó adentro, donde Fred y el Sargento cruzaron y soldaron las vigas de refuerzo en el lugar. Éste era el refuerzo final para la nave de descenso. El interior de la nave era tan estrecho que dos Spartans blindados apenas podrían pasar uno contra el otro. Ellos habían soldado capas de fibras adelante, de boro, y láminas del casco de Titanio-A que habían quitado del Gettysburg. Según los cálculos de Cortana, ésta era la única forma para darles la mejor de las cincuenta probabilidades de emerger de una transición Slipspace con una nave intacta. El almirante Whitcomb monitoreó la proyección de una reparación computadorizada, luego miró hacia arriba y dijo, “Cortana está lista para usted, Jefe.” Él hizo gestos con las manos hacia el. El Jefe marchó hacia el y dejó al Almirante enganchar la interfaz en la base de su cuello. “Esto debería sentirse como una descarga normal,” él dijo. El mercurio enfriado llenó la mente de John como siempre lo hacía Cortana cuando entraba y se fundía con sus pensamientos. Esta presencia, sin embargo, calentó demasiado rápido, como si fuera hielo simplemente diluido derritiéndose con el calor de su cuerpo. Fue como un recuerdo de Cortana dentro de su cabeza… no la Cortana real. “Inicializando los sistemas de chequeo de la armadura MJOLNIR y los protocolos de subrutina,” la voz de Cortana murmuro. Al mismo tiempo, la Cortana real también habló sobre el COM: “No la escuches. Ella es sólo la mitad de mujer de lo que solía ser.” “Mientras sólo hallas copiado las partes buenas,” el Jefe contestó. “soy completamente buena,” Cortana contestó tersamente. “Solamente no te acostumbres demasiado a un pasajero al que puedas ordenar.” “No soñaría con eso.” “Sistemas de chequeo completados,” la copia de Cortana murmuro. “Todos los sistemas son funcionales.” Linda se acercó al lado contrario de la nave de descenso Covenant; Una plataforma rodante la siguió apilada con rifles, minas antitanques Lotus, explosivos, y cajas de munición. Ella pescó la plataforma rodante y la dirigió arriba de la rampa de carga hasta que quedara unida a tope contra el casco.


225 ERIC NYLUND Fred emergió de adentro, y Linda le dio una brazada de metralletas. El Jefe Maestro le detectó una cojera leve al caminar a grandes pasos y una torpeza casi imperceptible en sus movimientos fluidos usuales. Él abrió un canal privado COM hacia Linda. “¿Cuál es tu estado? ¿Estás en forma?” Ella se encogió de hombros. Este gesto fue notablemente difícil de representar en su armadura MJOLNIR con sus circuitos que multiplican su fuerza. Eso llevó un grado de concentración y agilidad que habló de las dimensiones acerca de la verdadera coordinación de Linda. “La doctora Halsey diría que necesito un descanso en cama por un mes,” ella contestó. “Pero soy de las que no siguen ordenes, Jefe. Todavía tengo esto.” Ella recogió su rifle de francotirador de la plataforma rodante y lo lanzó sobre su hombro con una gracia fluida. “y todavía tengo esto.” Ella palmeó su casco. “Aunque el Covenant hizo su mejor disparo la última vez.” Ella dio un paso hacia él. “Puedo cuidarme. Y puedo encargarme de la espalda del equipo. Nunca los he decepcionado, señor. No tengo pensado hacerlo ahora.” Él inclinó la cabeza. Lo que John quería hacer, sin embargo, fue ordenarle que se quedara atrás. Pero él necesitaba su extraña habilidad con el rifle de francotirador en esta misión. Él la necesitaría así podrían sobrevivir lo suficiente como para detener al Covenant. Si él pudiera haber llevado a cabo esta misión solo, entonces lo habría hecho y todos en el Equipo Azul se quedarían. Su equipo, sin embargo, sabía los riesgos y sabía la retribución por su sacrificio. Era un buen destino final como cualquier soldado podría pedir para si mismo. Él marchó hacia la otra escotilla en la nave de descenso y abordó la nave. Había un último detalle del que encargarse con el Teniente Haverson. John se movió después de que el Sargento Johnson, opacado por una lluvia de chispas, soldara la última viga de hierro en L en el lugar. El Teniente se sentó en la cabina del piloto comprobando las rutinas automatizadas que Cortana tenía, subiéndolas al sistema. Estos generarían las respuestas codificadas correctas para los rastreos Covenant. También habían cambiado la etiqueta de registro de la nave de descenso así el Covenant no reconocería esta nave como perteneciente al Ascendant Justice ahora renegado. “Teniente,” el Jefe Maestro dijo. “Perdone la interrupción.” Haverson miró hacia arriba y acicaló el pelo empapado en sudor de su cara. “¿Qué puedo hacer por ti, Jefe?” El Jefe Maestro se alivió en el asiento del copiloto. “La Doctora Halsey me dio algo para pasar a la ONI Sección Tres: Su análisis sobre el Flood.” Las cejas de Haverson subieron rápidamente. Él abrió su compartimiento del cinturón... Y titubeó. ¿Cuál cristal de datos? ¿El que sólo contenía el análisis del Flood de la Doctora Halsey y la posible defensa? ¿O el que contenía los archivos de las fuentes de sus conclusiones, el que ella dijo que mataría al Sargento Johnson?”


226 HALO: PRIMER GOLPE Mientras John se sentía justificado en arriesgar su vida y las vidas de los otros Spartans, esa fue su elección como su comandante. Ese no era el caso para el Sargento. Fue un evento biológico fortuito que había conseguido el Sargento del Flood. De uno a un billón de tiros, la doctora había dicho. Pero fue un billón a un tiro que él podría salvar billones de vidas. Así es que las matemáticas de la situación fueron casi parejas. ¿Que había dicho la Doctora Halsey acerca de salvar a cada persona, sin importar el costo? No, John había jurado proteger a toda la humanidad. Su deber fue claro. Él trató de alcanzar el cristal que contenía los archivos completos y se lo dio al Teniente Haverson. “Ella dijo que ayudaría a combatir al Flood, señor. No estoy exactamente seguro lo que ella quiso decir.” “Ya lo veremos, Jefe. Gracias.” Haverson tomó el cristal y miró con atención en sus profundidades. Él se encogió de hombros. “¿Con la Doctor Halsey, quién puede contar?” El canal COM chasqueo, y Cortana anunció, “Diez minutos para que alcancemos la zona de descenso. Ejecuté las preparaciones finales para lanzar al Equipo Azul. Usted sólo obtendrá un disparo en esto.” “Entendido, Cortana,” el Jefe contestó. “¡Spartans, sobre cubierta!” Haverson tentativamente extendió su mano. “Especulo que esto es todo, Jefe.” El Jefe amablemente estrechó la mano del Teniente. “Buena suerte, señor.” John volvió a la parte trasera de la nave de descenso – casi atropellando al Sargento Johnson, que arrastraba el soldador de arco eléctrico hacia fuera del pasillo. “Permítame a mí, Sargento.” John tomó la máquina de doscientos kilogramos y la levantó con una mano. Mientras el Jefe Maestro salió fuera de la nave de descenso, y él y los otros Spartans se reunieron afuera. Él estibó el soldador de arco eléctrico y tomó su posición a la cabeza de la formación Spartan. El almirante Whitcomb los examinó una vez y luego dijo, “Le desearía suerte, Jefe Maestro, pero ustedes Spartans parecen hacer su propia suerte. Así es que déjeme solamente decir que los veré a todos ustedes cuando esto esté terminado.” Él los saludó y ellos devolvieron el saludo. “Solamente una la última orden,” el Almirante dijo. "Señor" "Envienlos al infierno"


227 ERIC NYLUND

CAPÍTULO TREINTA Y DOS 05:30 Horas, 13 de Septiembre de 2552/ Fecha Revisada según el Calendario Militar/ A bordo de la nave de transporte Spirit, capturada del Covenant, en el Espacio Estelar. La nave de descenso rodó, se invirtió, y se salió fuera de control. Volteó y se inclinó, y una de las vigas sólidamente soldada en el casco se encabrito y se rompió. Los Spartans del Equipo Azul estaban atados al casco por arneses de rápida liberación. Nadie, sin embargo, mostró alguna intención de pulsar el botón rojo de rápida liberación en el centro de sus pechos. Todos ellos estaban pendientes por sus vidas. El monitor delantero estaba negro porque no había nada para ver en el Slipspace. La única luz dentro de la nave de descenso provenía de barras de luz química en el interior, activada y arrojada dentro de la nave antes de que partieran. Esas barras plásticas se habían roto, y sus contenidos luminosos se habían apelotonado en un millón de microscópicas burbujas en la gravedad cero. Aunque el gel hidrostático dentro de su armadura MJOLNIR había sido presurizado a su valor máximo de seguridad, los huesos de John se sentían como si estuvieran siendo sacudidos aparte. Este violento paseo comenzó cuando habían despejado la bahía de lanzamiento del Ascendant Justice y habían entrado en el negro vacío del Slipspace. Este Slipspace ‘normal’ no fue como algún otro que John hubiera experimentado antes. Sin el efecto desbastador del cristal alienígena de la Doctora Halsey… este paseo hubiera sido mil veces peor. Los niveles de radiación se elevaron y descendieron... pero por lejos la dosis que entraba por el revestido de plomo de la nave de descenso fue soportable. “Ahora ya sé,” dijo Linda, “por qué sólo las grandes naves viajan a través del Slipspace.” “¿Conoces esas sondas SS?” Fred preguntó. “Son casi tan sólidas cono el Titanio A.” El Jefe Maestro examino los biosignos de su equipo: Eran erráticos pero todavía dentro de los parámetros funcionales normales. El corazón de Grace dio uno o dos golpes, pero luego regresó a un ritmo intenso normal. No había huesos quebrados o signos de sangrado interno aún. Fue también una buena señal que el Equipo Azul estuviera razonablemente calmado acerca de su horrenda situación. El Jefe sabía que esto era todo lo que podían hacer hasta que se despejara el campo Slipspace generado por el Ascendant Justice. Él corrió un diagnóstico a los escudos de su armadura MJOLNIR. Se recargaron rápidamente después de que fueran agotados por la radiación ambiental que los envolvía invisiblemente alrededor de ellos. Él deseó que la Cortana real estuviera con él. Ella habría dicho algo para distraerle. “¿Estado?” John preguntó. Cuatro luces azules de confirmación parpadearon en su HUD, y cuatro Spartans le dieron señales de aprobación. Fred intervino, “Esto no es tan malo. La última inserción que hice, golpeamos la tierra antes que la nave de descenso. Ahora, aquello fue un paseo carmesí. Fuimos…” La nave de descenso tambaleo violentamente y corto la historia de Fred. Grietas aparecieron a lo largo de la armadura soldada en la pared de babor. El plomo derretido se filtró desde la ruptura.


228 HALO: PRIMER GOLPE A pesar del gel hidrostático y el relleno, una sacudida azotó la cabeza del Jefe Maestro contra la parte delantera de su casco con fuerza suficiente para que las negras estrellas estallaran en sus ojos. Otra sacudida azotó su cabeza de regreso a la parte trasera de su casco. El interior de la nave de descenso se volvió totalmente oscura. “¿Jefe? ¿Jefe?” La voz de Cortana susurró a través del parlante de su casco. “Jefe, responda por favor.” La visión de John entró en foco. Sus biosignos pulsaron perezosamente en su HUD. Más allá del HUD, estaba completamente oscuro. Él activó sus luces externas y apuntó su cabeza a lo largo del interior de la nave de descenso. Sus Spartans colgaron flojos en sus arneses. Además de esferas de plomo que se había derretido bajo el blindaje del casco, solidificado, y ahora flotaban como champaña burbujeante en el interior de la nave, no había otro movimiento perceptible. “¿Lo hicimos?” “Afirmativo,” la copia de Cortana contestó. “Recojo un volumen tremendo de tráfico en el COM del Covenant en las Bandas-K de frecuencia directa. Ellos han producido un sonido metálico hacia nosotros tres veces por una respuesta, Jefe. Esperando órdenes.” “¿Cómo puedes recoger alguna señal dentro de este casco revestido de plomo?” “Se abrieron brechas en muchas secciones del casco, Jefe. El tráfico COM también está inusualmente fuerte, eso significa que estamos extremadamente cercana de las Fuerzas Covenant.” “Mantente alerta,” él le dijo a ella. Él golpeó el botón de liberación rápida de su arnés y flotó libre. Él repasó los biosignos del Equipo Azul y los encontró a todos inconscientes, pero vivos. Él agarró un botiquín de primeros auxilios, le inyectó a cada uno un suave estimulante, y los liberó de sus arneses de seguridad. “¿Dónde estamos?” Will preguntó. El Jefe Maestro miró instintivamente hacia los monitores delanteros, pero estaban muertos. “Hay sólo una forma para averiguarlo,” él contestó. “Tomaré la escotilla lateral de babor. Fred, estarás en la de estribor.” “Entendido, azul uno,” Fred contestó. El Jefe giró la liberación manual de la escotilla y se abrió fácilmente. Más allá estaba el espacio de terciopelo negro, llenó de estrellas que brillaron de amarillo y ámbar y rojo. Él colocó una correa de sujeción sobre su traje y luego sobre el casco y se asomó por la escotilla. Como Cortana había indicado, allí estaban las fuerzas Covenant a corta distancia. Un crucero se deslizó silenciosamente delante de ellos a trescientos metros de distancia. Todo lo que John podía ver fue su casco azul-plata, sus torres de plasma con sus líneas laterales encendidas con fuego, y llamaradas en los conos de sus motores a medida que pasaba... y luego John vio al resto de ellos. Allí había cruceros Covenant y voluminosos trasportadores; Había incluso buques mayores con cinco secciones bulbosas que eran de dos kilómetro que descendía hacia popa y tenia una docena de mortíferos proyectores de energía. Motas de polvo formaron remolinos entre las numerosas naves: Batalladores Serpaph, naves de descenso, y vainas tentaculadas de Ingenieros. “¿Cuántas naves,” él preguntó a Cortana, “estamos mirando?” “Doscientos cuarenta y siete naves de guerra,” ella contestó. “Estimación de la población total basada en el muestreo del limite de su campo visual aplica que el número total en más de quinientos buques de guerra Covenant.”


229 ERIC NYLUND Por primera vez el Jefe se congeló; Sus guantes de seguridad se cerraron en el borde de la escotilla, y sus brazos no pudieron responder. ¿Quinientos buques? Había más potencia de fuego aquí que él en toda la vida hubiera visto antes. Esta flota fácilmente abrumaba cualquier fuerza de defensa de la UNSC… Aunque el Almirante lograra o no llevar a cabo su advertencia. Su descarga inaugural sería una ola gigantesca de plasma, y borraría las fortalezas orbitales de la Tierra antes de que pudieran pegar un tiro. Miles de kilómetros debajo, el espacio ondeó, se dividió, y siete cruceros más aparecieron en el espacio normal. Hicieron maniobras para unirse al resto del paquete. John se percató que él había visto esta magnitud de poder destructivo: Halo. El anillo fue un arma diseñada para matar toda vida sensible por docenas de años luz en cada dirección. Y él había detenido esa amenaza. Él podría detener ésta, también. Él tenía que. Su plan requería de una infiltración y la destrucción de su comando y de la estación de control. ¿Pero cómo detendría esta reunión? El no podría... pero podría comprar bastante tiempo para que la Tierra propusiera un plan para contrarrestar ésta flota de guerra aparentemente invencible. “¿Dijiste que hicieron un sonido metálico hacia nosotros tres veces?” John preguntó a Cortana. “Afirmativo. Han sido curiosos acerca de nuestro estado, pero no tanto como usted podría esperar. Hay una cantidad tremenda de tráfico en el COM. Probablemente sólo están interesados en nosotros como un peligro de navegación.” “Envíe una señal y explique que nuestros motores están inhabilitados y necesitaremos asistencia para movernos. Veamos si podemos conseguir que nos lleven a esa estación central por reparaciones.” "Enviando mensaje ahora.” El Jefe Maestro canalizó lo que él veía hacia el Equipo Azul. “Tiempo de levantarse,” él dijo. “Doble chequeo de Armadura y armas.” Hubo una pausa de varios segundos antes de que las luces de aceptación del Equipo Azul pulsaran en su HUD. Él sabía que estaban teniendo la misma reacción de miedo, y luego sacando las mismas conclusiones que él tuvo acerca de su misión. No podían fallar: El destino de la humanidad yacía en sus manos. John ángulo su cabeza alrededor para echar un vistazo a la nave de descenso. La mayor parte del casco de la nave de descenso se había descascarado, y el plomo y las láminas de titanio de abajo quedaron expuestas. Sin sus reforzamientos, la nave se habría desintegrado en el paseo rojo a través del Slipspace. “Covenant C & C respondiendo a nuestra petición, la copia de Cortana le informó. “Transbordador con rumbo hacia nosotros para las reparaciones. Estaban un poco confundidos acerca de a que buque de guerra pertenecemos, pero simulé estática para cubrir el ID de inscripción de nuestra nave. Están demasiado ocupados para mirarnos de cerca.” El Jefe Maestro regresó dentro de la nave de descenso. “Seremos remolcados,” él dijo al Equipo Azul. Linda llegó hasta él e hizo un círculo en el aire con su dedo índice. John inclinó la cabeza y se dio vuelta así ella podría inspeccionar visualmente su traje MJOLNIR. Los diagnósticos computadorizados eran buenos, pero sus Spartans no tomarían riesgos con sus armaduras. Especialmente no adentro de un ambiente deshabitado.


230 HALO: PRIMER GOLPE “Estas bien,” ella le dijo. John luego le devolvió el favor y examinó su traje. Fred y Will habían hecho un trabajo excelente integrando las piezas de repuesto en la armadura de Linda. Aparte de su estado inicial, hacían una pareja perfecta. Él la palmeó en el hombro y le dio una aprobación en señal de que su armadura estaba trabajando adecuadamente. “Cargamento de artillería afuera,” Grace dijo y desenvolvió las bolsas de equipamiento que habían atado en el casco. Los paquetes habían estado envueltos con finas hojas metálicas de plomo, capas de relleno termal, y luego una capa de cinta de servicio. “¿Pesado o ligero?” Ella preguntó. “Entraremos pesado,” John dijo. “Excepto Linda.” Linda comenzó a protestar, pero él explicó, “Necesitaremos que tú te quedes atrás y nos cubras con tu rifle. Te quiero rápida y mortífera. Toma un arma de corto alcance, municiones adicionales, y cualquier cosa que necesites para mantener tu rifle trabajando en el campo.” “Entendido,” Linda dijo. Su voz estaba fría, dura, y quebradiza. Ésta fue la voz que John había oído cuando ella reporto mientras disparaba a escondidas a los blancos alrededor del equipo. John algunas veces la encontró demasiado fría... Pero él sabía que esto era una buena señal. Linda se preparaba para hacer lo que ella hacía mejor: Matar con un solo disparo. “El resto de nosotros tomará todo lo que podamos llevar. Una vez que estemos adentro tengo el presentimiento de que no podremos regresar. Si tenemos que, siempre podemos aligerar nuestra carga.” El Jefe agarró un rifle de asalto y, finalmente utilizo, un par de ametralladoras. Él tomó un par de silenciadores para las SMGs (submachine guns: pistolas ametralladoras) y fundas para las armas más pequeñas. Él recogió una docena de granadas de fragmentación y las guardo en su transportador plástico en forma de anillo e hizo una ranura en la sección izquierda del muslo de su armadura. Él necesitaría municiones, un montón de ellas, si las cosas se acaloraban. Entonces él tomó clips adicionales para las SMGs y el rifle de asalto y las adhirió sobre su pecho, brazos, y el muslo derecho. Más clips entraron en una mochila, junto con dos minas antitanques Lotus, unas pocas latas de explosivo C-7, detonadores, temporizadores, dos botiquines de primeros auxilios de campo, y una sonda fibro-óptica. Mientras el resto del Equipo Azul reunió su equipo, John les dijo, “No utilicen el COM de ahora en adelante.” Todos ellos inclinaron la cabeza. Cubiertos o no, estaban cerca de demasiadas orejas auditivas Covenant para tomar algún riesgo con el COM. Él se movió a la escotilla de babor todavía abierta, deslizó la sonda fibro-óptica afuera, y la conecto en su casco. Las imágenes aparecieron en su HUD. Centenares de naves Covenant entraron a montones en su visión. En el centro una mota resplandeció y aumentó hasta que el Jefe Maestro vio que era una nave de diseño similar a la de ellos: Dos cascos formando una U, cada una del tamaño de su nave de descenso, posadas una encima de otra. Esta nave aceleró hacia ellos y se separó, una parte se movió a la popa de su nave de descenso y la otra fue a la deriva hacia la nariz. El sonido de metal sobre metal resonó a través del casco, y el Jefe Maestro sintió un movimiento suave en el agujero de su estómago.


231 ERIC NYLUND Él miró hacia atrás e hizo una señal de aprobación a Fred, señalando que su remolque había llegado, y Fred pasó esta señal al resto del equipo. En la sonda fibro-óptica el Jefe Maestro vio que el remolcador Covenant realizaba maniobras hacia ellos a través de la flota, arriba, sobre, y alrededor de buques cien veces su tamaño. Hubo un momento cuando se sumergió y no hubo nada en su HUD salvo las estrellas y el negro espacio. El Jefe Maestro dio un vistazo a una estrella de color dorado en su HUD, y luego la imagen de vídeo se movió hacia un planeta de tierra amarilla manchada con nubes de dióxido de azufre y una luna de plata que orbitaba alrededor. El remolcador giró hacia un nuevo buque a lo lejos. El buque se veía como dos buques Covenant con formas de lágrima que habían colisionado, dando como resultado un conjunto geométrico alargado con la figura de un ocho. Se movieron hacia dicho buque, y el Jefe Maestro divisó más detalles. Escalones resplandecieron desde el estrecho centro del buque y conectado por un anillo delgado que él no había visto antes. Tubos extendidos desde cualquier sección bulbosa y se movían lentamente sobre ese anillo central. John entrecerró los ojos para divisar más detalles sobre este buque inusual, pero él estaba ya en la resolución máxima. ¿Tenía un anillo? ¿Estaba eso girando? Pero el Covenant tenía tecnología gravitacional. No necesitaban que secciones rotativas simulen gravedad. Luego él vio algo reconocible en la estructura: Las diminutas naves atracaron en ese anillo. Cruceros Covenant y trasportadores. Ha debido haber sesenta conectados en la matriz central. La perspectiva titánica de esta estructura hizo clic en el lugar. Los transportadores se veían como juguetes. Las formas de lágrima gemelas tenían que ser de treinta kilómetros de punta a punta. Esto sólo podía ser el centro de control y comando Covenant, el Unyielding Hierophant. El remolcador se movió directamente hacia la estación. Era precisamente donde tenían que ir, así que fue un golpe de suerte... pero irónicamente, era también el último lugar en que el Jefe Maestro quería estar. No había manera de saber con que tipo de sensores contaría el Unyielding Hierophant, pero no podía arriesgarse. John volvió al interior de la nave de descenso y cerró la escotilla. Él se adentró en la nave y esperó con el resto del Equipo Azul. Tres minutos marcaron en su reloj de misión; John trató de controlar su respiración y enfocar su mente. La gravedad se estaba asentando en su estómago, y hubo una serie de estrépitos metálicos a lo largo del casco. Oyeron el siseo de la atmósfera filtrándose por las aberturas del casco agrietado. John señaló a Fred y a Grace y luego a la escotilla de estribor. Alzaron sus rifles y se movieron. Él apuntó hacia Linda y él mismo, luego la escotilla de babor, y también se movieron hacia su nueva posición. John no estaba seguro de que tipo de recepción les esperaba al otro lado de aquellas escotillas, pero una cosa estaba clara; tenían que tomar la iniciativa. No había lugar para esconderse en el interior de la reforzada y estrecha nave de descenso. La escotilla de babor crujió y se abrió con un chirrido. Linda y John apuntaron sus fusiles.


232 HALO: PRIMER GOLPE

CAPÍTULO TREINTA Y TRES 06:10 Horas, 13 de Septiembre de 2552/ Fecha Revisada según el Calendario Militar/ A bordo de la Estación de Combate Unyielding Hierophant. Un tentáculo como de hule entro a través de la separación de la escotilla de la nave de descenso. John levantó su mano e hizo señas a Linda para que se relajara. Él reconoció la extremidad alienígena, las antenas y los órganos globulares sensoriales podían sólo pertenecer a un Ingeniero Covenant. El Ingeniero empujó hasta abrir la escotilla y entró en la nave, flotando al lado de John y Linda como si no estuvieran allí. Silbó y chilló a medida que dirigió sus tentáculos sobre los extraños blindajes y las salpicaduras de plomo. Dos Ingenieros más entraron a través de la escotilla abierta y se unieron al primero. Mientras dejaran a los ingenieros realizar su trabajo, no levantarían una alarma. ¿Pero qué más había fuera de allí? John se apoyo contra el marco de la escotilla y deslizado la sonda fibro-ópticas afuera. Había una línea de naves de descenso, batalladores Seraph, y otras naves solitarias alargadas en las sombras. Enjambres de Ingenieros, miles de estás criaturas, revoloteado y flotado suavemente a lo largo del área. Moviendo partes, desensamblando y reensamblaron secciones del casco de la nave, y levantando bobinas de plasma. No había huella de un comité de bienvenida de Elites en espera del Equipo Azul. John subió la sonda óptica y vio una cubierta enrejada con herramientas en lo alto, soldadoras, y focos colgantes como una enredadera de una jungla. Era tan buen lugar como cualquier otro para orientarse. John se volteo y señaló a Linda y a Will, se movieron hasta la escotilla y se levantaron. Inclinaron la cabeza y se movieron hacia afuera. Cinco segundos más tarde luces de confirmación de Azul cuatro y azul Tres parpadearon en su HUD. Era seguro para el resto de ellos. John agarró el borde superior de la escotilla y se lanzó arriba sobre la parte superior de la nave de descenso. Él agarró una cuerda que colgaba y se jaló a sí mismo sobre la cubierta enrejada donde Will y Linda se subieron, observaron y se aseguraron de que la bahía estuviera despejada. Grace y Fred desembarcaron y treparon silenciosamente en la oscuridad, uniéndose a ellos. John apuntó dos dedos a sus ojos y luego los movió indicando el área de la bahía. Los Spartans se movieron cuidadosamente escaneando el área. Desde su sombrío vistazo general John vio que este lugar estaba en reparación y equipada fácilmente, con ranuras para centenares de naves. El cuarto curvado se veía de trescientos metros en cualquier dirección. La circunferencia debe dirigir al centro de la estación. Con la excepción de los miles de Ingenieros ocupados, John divisó sólo a dos Grunts llevando máscaras blancas de respiración de metano. No fue una designación de color que él hubiera visto antes. Empujaban carros que contenían barriles derramando fluidos. Eran fáciles de eludir. A un lado de la bahía había una serie de puertas selladas que él asumió que conducían a las esclusas de aire. La pared opuesta de la bahía tenía una ventana gruesa de un metro de principio a fin el cual vertió una luz azul intensa.


233 ERIC NYLUND Cada treinta metros a lo largo de esa pared transparente había un cuarto ovalado. Rebosando desde el cuarto próximo, había barriles poliédricos púrpuras de cargamento, viejas bobinas de plasma chamuscadas, y láminas de la aleación azul-plata Covenant. Pero lo que despertó el interés de John fue lo que estaba contiguo a esta pila de basura: Una terminal holográfica. John dio un clic sobre su COM hasta obtener la atención del Equipo Azul, apuntado al montón de basura, mantuvo dos dedos, y luego señaló otra vez al cuarto. Todos inclinaron la cabeza, entendiendo su orden. Fred y Linda silenciosamente descendieron hasta la cubierta, corrieron a través de la bahía, y se mezclaron en las sombras detrás de una sección cortada del casco. Grace siguió. John miró arriba y abajo y de lado al lado a través de la bahía, asegurándose de que no hubiera algún Grunts visible. Él y Will se cruzaron y se cubrieron detrás de una bobina de plasma del tamaño de un vehículo ligero Warthog de reconocimiento. Él usó ambas manos para señalar a Fred y Linda, giró sus manos hacia sí mismo, y luego inclino la cabeza hacia la terminal de datos. Linda se coloco sobre el suelo y se arrastro hasta el borde del cuarto en las sombras, a su derecha; Fred tomó la izquierda. Le cubrirían mientras él se movía hacia la terminal. John alcanzó la parte trasera de su cuello y jaló el chip de Cortana de su cabeza. Se arrastró sobre su estómago, apretadamente en la pared hasta que llego a la terminal. Él deslizó el chip de Cortana en el lugar de entrada y luego volvió a las sombras. “Estoy adentro,” Cortana reportó sobre el COM. “he asegurado nuestro canal y he encriptado la señal así que somos libres de usar el COM del equipo.” “Buen trabajo,” John le dijo. “¿Hay un reactor central en esta estación? ¿Qué tan bien defendido está?” “Mantente alerta. Tengo que moverme con precaución. Hay IAs Covenant de seguridad en este sistema.” John esperó que esta copia de rutinas de infiltración de Cortana fuese tan buena como la Cortana real. “Tengo esquemas de la estación,” ella le dijo. “Las buenas noticias son, que cada lóbulo tiene un reactor central compuesto con quinientas unidades de doce terawatts similar en diseño a los reactores de fusión en sus naves. Aparentemente esta energía se usa para energizar un generador de escudo que puede repeler la colisión de una luna pequeña. Puedo cargar un reactor, causando la fundición de sus bobinas de campo, que saturará las circundantes…” “¿Estallará?” John preguntó impacientemente. “Sí… una explosión de suficiente fuerza para vaporizar ambas secciones.” “¿Esa son las buenas noticias? ¿Cuál es la mala?” “El sistema de control del reactor está aislado. No puedo alcanzarlo desde esta terminal. Tendrás que depositarme físicamente ahí.” “¿Dónde está eso?” “El próximo punto de acceso al control del reactor está siete kilómetros más adelante en el lóbulo principal de la estación.”


234 HALO: PRIMER GOLPE John consideró esto. Si eran cuidadosos y afortunados, entonces podría ser posible. “¿Hay una forma de dejarte en el sistema central hasta que te necesitemos?” Él preguntó. “Seria conveniente tenerte monitoreando los sistemas de seguridad Covenant.” La Cortana duplicada guardó silencio unos tres segundos completos. “Hay una forma,” ella finalmente contestó. “Cuándo fui copiada de la Cortana original, el software duplicador fue copiado adecuadamente… Se volvió una parte inseparable de todas las subsiguientes copias. Puedo usar esto para copiarme a mí misma en este sistema.” “Perfecto.” “Hay riesgos, sin embargo,” Cortana le dijo. “Cada copia sucesiva contiene errores que no puedo corregir. Pueden haber complicaciones imprevistas asociadas a usar una copia de una copia.” “Hazlo,” John ordenó. “Tomaré el riesgo. Pero no estoy dispuesto a correr el riesgo de cruzar siete kilómetros detrás de líneas enemigas sin una forma de pasar por encima de sus sistemas de seguridad.” “Atento,” Cortana dijo. “Trabajando.” Un minuto indico el cronometro de misión de John. Luego el chip de datos salió eyectado de la terminal. “Hecho,” Cortana dijo sobre el COM del equipo. “Estoy adentro. Hay una salida en esta bahía, treinta metros a tu izquierda. Apagare las cámaras de seguridad allí y abriré la puerta en veinte segundos. Apúrate.” John recuperó el chip y lo volvió a insertar en su cabeza. Hubo un destello de frío mercurio en su mente. “Muévanse,” John le dijo al Equipo Azul. “Permanezcan en silencio.” Las luces de confirmación de Fred y Linda parpadearon, indicando que el camino estaba despejado. El equipo azul corrió, agachado, por treinta metros. Un pequeño panel de acceso se abrió, se amontonaron de un lado a otro, luego la puerta se cerró con un clic detrás de ellos. Prosiguieron, se encorvaron; Se arrastraron sobre sus manos y sus rodillas, sobre sus estómagos, y a través de un conducto tan estrecho que tuvieron que apagar sus escudos y raspar su armadura desnuda sobre el metal. Por kilómetros siguieron las instrucciones de Cortana, deteniéndose a medida que ella diagnosticaba los sensores de movimiento hasta que pasaban... torciéndose y dando vueltas y bajando por largas tuberías, esquivando las cuchillas gigantes de ventilación, y avanzando ligeramente por bobinas de transformadores tan cerca que se producían arcos de chispas a través de sus escudos. Según el cronometro de misión de John ellos habían seguido esta ruta por once horas… Cuando todo termino. “Soldadura nueva,” Fred dijo, dirigiendo su guante de seguridad sobre las costuras en la lámina de la aleación bloqueando su camino. Cortana entró por la fuerza en el COM, “Debe ser una reparación no puesta en la bitácora en el manifiesto de la estación.” John dijo. “¿Opciones?” Cortana contestó, “Sólo he limitado la misión planeando rutinas. Hay tres opciones obvias. Puedes estallar la lámina bloqueadora con una mina antitanque Lotus. Puedes regresar a la bahía de


235 ERIC NYLUND reparación donde podríamos encontrar una vía de entrada menos obvia. O hay una ruta más rápida, una ruta alternativa, pero tiene inconvenientes.” “El tiempo se acaba,” John dijo. “El Covenant no va a estar por ahí mucho tiempo antes de que ataquen la Tierra. Dame la ruta más rápida.” “Vuelve hacia atrás cuatrocientos metros, voltea al rumbo 0-9-0, prosigue otros veinte metros, y sale a través de un acceso a la cubierta de basura. De ahí muévete a la intemperie por setecientos metros, pasarás a través de una estructura, y luego hasta un corredor vigilado hasta las cámaras del reactor.” Grace interrumpió, “¿Qué quieres decir con: a la intemperie? Ésta es una estación espacial; No debería haber espacios abiertos.” “Ve por ti misma,” Cortana dijo. Un esquema del espacio abierto apareció en su HUD. John no fue capas de encontrarle mucho sentido al diagrama, pero él podía distinguir todo lo que había: varias pasarelas, edificios, e incluso vías fluviales… Como Cortana indico, podían ver muchas áreas abiertas. “Echemos un vistazo,” John dijo. Él dirigió a su equipo de regreso por el camino que habían venido y abrieron el ducto de acceso a los desperdicios. La luz azul inundo el túnel. John parpadeo y dejó que sus ojos se adaptaran, luego hizo pasar la sonda fibro-óptica por la abertura. John no entendió lo que vio… la sonda óptica debe estar funcionado mal. La imagen se vio imposiblemente deformada. Pero no había movimiento cerca... Entonces se arriesgó a asomar la cabeza. Él estaba en el final de un pasaje con paredes de diez metros de altura a cada lado, lanzando oscuras sombras sobre el agujero de acceso a los desperdicios. Un grupo de Jackals pasó por la salida del pasaje sólo cinco metros de su posición. Él se agachó rápidamente... y ninguna de las criaturas como buitres lo vieron en la oscuridad. Cuando pasaron él miró hacia arriba y vio que la sonda fibro-óptica no había estado funcionando mal después de todo. La estación espacial era ahuecada por adentro, y un rayo de luz se disparó a lo largo y a través de su centro: Una luz azul que proveyó iluminación diurna total. A lo largo de la superficie interior curvada había agujas espirales diluidas, pirámides agazapadas dando paso a escaleras, y templos con columnas. Pasarelas con superficies en movimiento cruzaban el área, a medida que los conductos con cápsulas movían rápidamente a los pasajeros. El agua fluyó a lo largo de las paredes con patrones en espiral hacia dentro y luego lleno de agua levantada en grandes torres vacías y brotando desde la pared opuesta. Banshees volaron en formación a través del centro del voluminoso cuarto, como manadas de aves sin cabeza y grandes nubes de mariposas. John sintió vértigo extremo por un momento. Luego él entendió que con la avanzada tecnología gravitacional Covenant, allí no tenía que ser arriba o abajo. Lo extraño es que una estación militar tuviera tanta ornamentación innecesaria. Pero el HQ (Cuartel General) de la Flota tenía un gran atrio en su vestíbulo. Tal vez este era el equivalente Covenant… multiplicado cien veces. John observó un conjunto de materiales transparente en una lejana pared, brillando. “¿Es esa la ventana hacia las bahías de reparaciones, Cortana?”


236 HALO: PRIMER GOLPE “Correcto,” ella contestó. “Entonces al menos conocemos la ruta de salida. ¿Y la estructura a la que necesitamos entrar?” “A las una en punto,” ella dijo. “La única con columnas esculpidas. Es la ruta más directa hacia las cámaras del reactor.” John se movió de la abertura y se apoyo en la pared más cercana. Las sombras en la brillante luz diurna hacían un buen trabajo al camuflarlos. “De Acuerdo, Equipo Azul. Manténgase orientados... Tanto como puedan. Nuestro blanco es el edificio con columnas a las una en punto. Haré un sprint de trescientos metros a través de terreno abierto. Escaparemos por ahí. ¿A menos que alguien tenga un mejor plan?” Linda apareció, miró alrededor, y dijo, “Permiso para situarme en el tejado y proveer cobertura.” “Hazlo,” John dijo. “Hazme saber cuándo estés en posición y preparada.” Linda tomo un garfio acolchado y lo amarro en su paquete, lo hizo girar, y lo lanzó hacia arriba y sobre el techo adyacente. Ella lo jaló una vez, se enganchó, y luego subió rápidamente. Los Spartans restantes se unieron a John en las sombras. Él cargó al hombro su rifle de asalto y observo cuidadosamente. La luz de confirmación de Linda parpadeó una vez. John se tensó y corrió. Le tomó tres zancadas para alcanzar su sprint de máxima velocidad. Su adrenalina aguijoneo e hizo arder su sangre. Él sintió lento el tiempo, su percepción corriendo en un paso sobré cronometrado. Él se enfocó en su velocidad… anteponiendo un pie del otro. Sus botas escarbaron en guijarros, triturando roca, y enviando una fina llovizna de grava detrás de él. Él vio tres obstáculos en su camino: Un grupo de Grunts alarmado. Él estrelló la culata de su rifle contra el más cercano, y aplastó su cráneo. El Grunt muerto dio vueltas pereciendo sobre el fin y aterrizó amontonadamente. Él oyó graznidos y cortocircuitos alrededor de él pero no se detuvo para mirar. Él estaba en las escaleras de la construcción, con peldaños de piedra lisa que él subió de cinco a la vez. John vio tres contactos amigos detrás de él en su rastreador de movimiento... y en el margen de su rango una sólida masa de contactos enemigos. “Eres bueno hasta el momento,” Linda reporto. “Ahí están los Elites, pero están desarmados. No, un momento. Un par de Hunter avanza a tu posición. Alerta.” Un cuarteto de disparos dividió el aire como los truenos. “Amenaza neutralizada,” Linda dijo. “El resto de ellos se dispersa. Banshees acercándose. Mantente alerta.” John despejó las escaleras y patinó al detenerse en el umbral del templo. El interior estaba frío; Las lecturas externas de temperatura estaban cerca de la congelación. La luz se filtro a través de las ventanas de vidrio tintado en el techo, teñido de lavanda, cobalto, y turquesa. Tres filas de columnas gigantes hechas de basalto azul oscuro fluyo a lo largo de treinta metros de la estructura rectangular larga, fundiendo sombras largas. Era un buen lugar para una emboscada. Él colocó su espalda en contra de uno de los pilares y barrió la entrada, cubriendo a su equipo a medida que entraban. “¿Cortana, actualización sobre la seguridad de la estación?” John dijo. “Hay docenas de reportes en los canales de seguridad. Los tengo cubiertos.” Otra voz de Cortana interrumpió sobre la primera: “También te avisó, Jefe, que hay guardias ceremoniales en este templo… Una raza que no hemos encontrado antes. Apenas traducidos de


237 ERIC NYLUND dialectos Covenant, son llamados 'Brutes'. No deberían ser una amenaza significativa o ellos habrían sido usados en situaciones militares previas.” John no estaba tan seguro de eso. El nombre Brute no sonó alentador. Él también se preguntó por qué ahora parecía haber más de una Cortana en el sistema de la estación… Pero eso podría esperar. Tenían que mantenerse en movimiento ahora que habían revelado su posición. Él indico al Equipo Azul que siguieran adelante. John tomó la delantera. Él avanzó a la siguiente columna en el centro del edificio. Fred y Will dieron un paso hacia las columnas a ambos lados detrás de John. Grace tenía sus espaldas. Hubo un parpadeo en su sensor de movimiento… Justo delante de él. Desapareció. John sostuvo en alto su mano. El equipo azul se detuvo. Su detector de movimiento estaba despejado... pero había habido algo ahí. Él tiró una granada de fragmentación. El contacto transitorio estaba de regreso… Una sombra se movió alrededor del mismo pilar que John usó para cubrirse. Se movía tan rápido como un Elite… Tan rápido como John. Él apunto y disparó su rifle hacia la silueta oscura. No desaceleró… sólo aulló con furia. Will y Fred dispararon ráfagas de tres rondas de sus fusiles en la criatura. Se sobresaltó con cada impacto de bala. Tres explosiones detonaron detrás de ellos. La alarma de los bio-signos de Grace chilló y brillo intermitentemente en el HUD de John. “¡Emboscada!” Will gritó. La criatura que Cortana había llamado “Brute” dio un paso desde las sombras y enfrentó a John. Era más alto que un Elite… Más ancho y más musculoso. Su boca estaba cubierta de navajas… dientes afilados, y sus ojos rojos ardieron de odio. Su piel azul grisácea estaba llena de agujeros de bala. El Brute atacó a John, Le arrancó el arma, lo golpeó. Aun con su armadura MJOLNIR, John no era tan fuerte como el alienígena. Le dio golpes con sus puños desnudos… Atravesó su blindaje, agarro su cuello, y lo apretó. Destellos rojos cruzaron a través de la visión de John. Él comenzó a perder el sentido.


238 HALO: PRIMER GOLPE

CAPÍTULO TREINTA Y CUATRO 17:51 Horas, 13 de Septiembre de 2552/ Fecha Revisada según el Calendario Militar/ A bordo de la Estación de Combate Unyielding Hierophant. John luchó y trató de mover por medio de palancas las manos de su garganta. Los tendones en los antebrazos del Brute eran como tiras de acero sólido… y la criatura estaba tan determinada a arrancarle la cabeza a John que ni siquiera un clip lleno del rifle de John descargado en su pecho lo había detenido. Detrás de él, John sintió otro estruendo de una explosión, sin embargo el piso de piedra, emulo un traqueteo staccato (pasaje musical de notas marcadas y entrecortadas) de fuego de rifle. El equipo azul estaba ocupado con otra amenaza. Él actuó sin su ayuda. John parpadeó. La oscuridad atenuó el borde de su vista no despejada. John observó su barra de escudo parpadear y lentamente volvió a cargar. Si cargaba suficiente fuerza repulsiva, entonces él podría tener una posibilidad de zafarse del agarre del Brute. Si él hacía un intento demasiado rápido, entonces, el Brute no perdería su agarre y podría golpear su escudo otra vez. El Brute rugió, y glóbulos de saliva salpicaron sobre el HUD del Jefe. Se apoyó más cerca, atornillando sus masivas manos apretadamente alrededor de su garganta. La visión de John se limito. Su tráquea se hinchó, y él se silenció. Los escudos estaban cargados a un 25%. Tenía que ser suficiente. John había estado en similares agarres agónicos antes... horas interminables de entrenamiento en las alfombras de lucha con sus compañeros de equipo y los especialistas de artes marciales previstos por el Jefe Mendez. Había formas para escapar de un oponente mayor, más fuerte. Y siempre había contraataques para esas escapadas. Y contraataques para contrarrestar. Era como un juego de ajedrez, excepto que las piezas eran los brazos y las piernas, la fuerza de torsión y su centro de masa... y lo más importante su mente. Él deslizó sus rodillas hacia su pecho, y plegó su torso hacia su pelvis al mismo tiempo. Él giro noventa grados y disparó hacia afuera ambas piernas y brazos, y desenrolló su cuerpo. La maniobra era llamada “shrimping”. La cabeza de John se escapó del agarre de Brute. Él aprovechó la fracción de segundo de desorientación del monstruo para golpear sobre su espalda. John derribó su codo en la base del cuello del Brute. Él barrió hacia afuera su codo, torció la articulación alrededor, y lo empujó hasta donde pudo… más allá del punto en que cualquier humano o Elite se hubiese partido en dos. John coloco sus anchas piernas como tijeras y oprimió contra el piso, empujo su cuerpo para conservar al Brute inmovilizado. Gruñó y empujó a sí mismo y a John hacia arriba con su único brazo libre. “No. No lo harás.” John aún agarraba firmemente una granada de fragmentación en su mano izquierda. Él tiro la clavija… la coloco debajo, y la arremetió en el cinturón del Brute… él se retiró, sacó rápidamente su único brazo deteniéndolo. El Brute cayó sobre el piso y gritó con ferocidad.


239 ERIC NYLUND La granada detono. Los levantó a ambos un metro, y aterrizaron otra vez... esta vez acompañados por una lluvia, de bocados pulposo a medida que el Brute moría estrellándose contra el suelo. El Jefe Maestro rodó y saltó sobre sus pies y buscó al Equipo Azul. Los grandes pilares bloquearon su vista, pero él vio en su rastreador de movimiento que Fred estaba detrás de un pilar derribado y a la izquierda de John, y Will detrás del pilar a la derecha. No había etiqueta indicando la posición de Grace. Había, sin embargo, contactos de movimiento poco definidos más allá de la extensa entrada arqueada del templo. Y había otra cosa… ni Will ni Fred comprobaron el estado de John sobre el COM. Ese silencio quería decir problemas. John buscó a tientas su sonda fibro-óptica, pero se le había perdido en la riña con el Brute. Él se apoyó en torno al pilar de roca. Grace yacía en el suelo cara abajo, a cinco metros de la entrada del templo. Un charco de gel hidrostático y sangre cubría el suelo a su alrededor. John dio un clic sobre el COM una vez, una confirmación de estado. En el mismo momento en que él hizo esto, dos Brutos giraron desde su refugio a cada lado de la entrada del pasaje abovedado. Sujetaban en silencio rifles de gran calibre y con suaves movimientos, fijos con hojas con bordes afilados. Uno de los Brutes vio a John, apuntó, y disparó. John se lanzo devuelta detrás del pilar de roca; Él vio el destello y la explosión de una granada lanzada desde el arma… escuchó dos rondas más disparadas inmediatamente después. La primera granada impactó en el lado contrario del pilar y estalló. La superpresión sacudió ruidosamente sus dientes. El Jefe cambió de dirección y se sumergió, esperando meterse detrás de la siguiente columna de piedra antes… La segunda y tercera granada impacto y exploto en el pilar en el cual se había levantado una fracción de segundo antes. La piedra sólida se derrumbo en trozos del tamaño de un puño. Él resbaló y gateó hasta un refugio a medida que la parte superior de esa columna colapsó, lloviendo piedras que hacían pedazos el piso... y le habrían aplastado. Eso en cuanto a atacar a los Bruts en un asalto directo. John no estaba en forma para otra ronda de lucha, tampoco. No con el reloj marcando. No con cada Covenant en esta estación a punto de hacerlos pedazos. Complicando todo esto estaba la capacidad aparente del enemigo para localizarlos cuando usaban el COM. La única opción táctica que quedaba aún: Correr. Él no iba a dejar atrás a Grace, al menos… No hasta que él supiera con toda certeza que ella estaba muerta. Él se quitó su mochila y sacó una de sus dos minas antitanques Lotus. El disco era de un cuarto de metro con grupos de púas a lo largo del borde para estabilizarlo cuando era fijada. Él colocó el selector de detonación en el modo de cuenta regresiva, siete segundos. Luego se deslizó por el borde de la columna. Él tiró la mina con un ligero roce de su muñeca. Giró en un ancho arco a través del vestíbulo del templo e incrustó en la pared justamente sobre la entrada del pasaje abovedado. Dos segundos hasta que estallo. John dio un clic sobre en su COM y dijo: “¡Fuego en el agujero!” Los Brutes otra vez giraron en torno de su escondite y nivelaron sus mortíferas lanzagranadas. La mina Lotus detonó… hubo un destello y un momento de fuego. El templo se abrió y los Brutes desaparecieron, reemplazado por una nube de polvo y una cascada de piedras que cayeron del techo. Un brazo gris permaneció expuesto bajo los escombros, todavía doblándose. John avanzó hacia adelante. La entrada estaba sellada. Estarían a salvo por breves segundos. Él se arrodilló al lado de Grace. Las líneas de sus bio-signos estaban planas. Él trató de voltearla… pero no hubo necesidad. Las detonaciones que él escuchó mientras luchaba con el primer Brute habían sido tres de sus granadas de alta velocidad... que habían estallado en el tronco de Grace. Fred y Will salieron del lugar donde se cubrían. John miró a sus hombres y negó con la cabeza.


240 HALO: PRIMER GOLPE John abrió el panel de acceso a la diminuta fuente de alimentación de la armadura de Grace e introdujo el código de seguridad. Aún tenían una misión por terminar, significaba que no la podían llevar hacia afuera; Les exhibiría demasiado. No la dejarían para el Covenant tampoco, sin embargo... El diminuto reactor de fusión de su armadura se sobrecargaría y quemaría todo dentro de un radio de diez metros… la pira funeraria de Grace. “En marcha,” John dijo. “¿Cortana, por dónde?” “Proceda dentro del templo treinta metros. Da vuelta a la derecha. Habrá una puerta sellada, una escotilla de acceso para Ingenieros. La abriré y la cerraré después de que ustedes pasen. Apúrate. Encuentro una aumentada resistencia de las IAs de la estación. Mientras tenga sus canales COM seguros y bloqueados, las voces de agentes externos pasaran por COMs privados.” Había un curioso eco en su voz. Tal vez era la retroalimentación del Covenant triangulando sus señales. O quizás era algún efecto del trabajo. ¿Sobre qué le había advertido ella? ¿Complicaciones imprevistas usando una copia de una copia de Cortana? “Entendido,” él dijo y señalo a Fred y Will hacia adelante. Él echo una última mirada a Grace, luego marchó rápida y silenciosamente a la cabeza del grupo. No había más contactos de movimiento en el templo. El Jefe, sin embargo, vio Grunts y Jackals, Elites y Hunters pintados en murales en las paredes. En las sombras y en vidrios pintados filtrando la luz, esas pinturas parecían moverse. Hacían una inclinación hacia algo que estaba más adelante. El Jefe deseó tener más tiempo para hacer un completo registro de vídeo. El equipo azul se movió treinta metros y giró para confrontar una sección de la pared. Se separó. El pasaje podría haber sido adecuado para dos Ingenieros uno al lado del otro, pero John tenía que encorvarse y girar lateralmente para pasar. Will y Fred siguieron; Cortana selló la puerta después de que ellos pasaran. Continuaron hasta que el pasaje estrecho cambio de dirección en noventa grados y descendido directamente hacia abajo. Will fijó una cuerda y ellos descendieron cien metros, aterrizando en una plataforma. John diviso a lo lejos una caverna tallada de piedra escarpada que se arqueó hacia arriba noventa metros y se desvanecido en las sombras a lo lejos. Quinientos doce reactores de fusión se veían como conchas aplastadas en espiral llenando toda el área, apiladas en filas y en ocho columnas profundas. Cada uno era del tamaño de una nave de descenso Pelican y tamborileando con poder, lanzando hacia afuera ondas variables de calor. Las áreas abiertas entre los reactores eran un enredo de conductos de plasma y enjambres de miles de Ingenieros flotantes cuidando la maquinaria. Débil auroras etéreas contenían remolinos de plasma escabulléndose y, mezclándose dentro de una espuma luminosa por los intensos vórtices magnéticos dentro de la cámara. Era una proeza grandiosa de ingeniería. Era como si los constructores de la estación hubieran tallado esto desde la simiente del asteroide y hubieran construido el resto de la instalación alrededor de ella. Will apuntó a través del cuarto hacia tres Jackals que caminaban en una pasarela. El equipo azul mantuvo posición y no se movió. “Ahí,” Cortana anunció. “Al otro lado de la plataforma es una terminal del subsistema del reactor.” John mantuvo en alto una mano hacia Will y Fred, esperando a que los guardias Jackal pasaran, y luego corrio a toda prisa a través de la plataforma. Él quitó el chip de Cortana y lo introdujo en la terminal. Después de tres segundos, ella reportó: “Estoy adentro. Muy pocas medidas de contra intrusión Covenant en este sistema. Puedo llevar a cabo la sobrecarga. He encontrado una ruta de salida


241 ERIC NYLUND para el Equipo Azul y las he cargado a sus sistemas de navegación,” ella continuó. “Deben ser cautelosos para regresar a la bahía de reparación sin ser detectados. Una vez ahí, dame la orden y podré comenzar. Tomará diez minutos la sobrecarga de la instalación. No se detendrá una vez que esto comience, Jefe, tienes que estar seguro.” “Esta estación y la flota Covenant podría saltar hacia la Tierra en los siguientes diez minutos,” John dijo. Él miró hacia Fred y Will, e inclinaron la cabeza como si pudieran leer su mente. “Procede con la sobrecarga ahora, Cortana.” La luz de los reactores cambió; El plasma azul se matizó de blanco y se propago como un veneno a través de los conductos interconectados. “Sobrecarga iniciada,” la copia de Cortana anunció. “sugiero que el Equipo Azul se mueva a toda velocidad hasta la salida.” Un triángulo de navegación señaló una escalera que dirigía a la pasarela de arriba. John sostuvo dos dedos hacia Will y Fred y luego asintió hacia la patrulla de Jackals. Fred y Will se arrodillaron, se afirmaron, y esperaron a que John vaya adelante. John subió por la escalera. A medida que él se acercaba a la parte superior, tres disparos se oyeron detrás de él. El sonido fue casi ahogado por las intensificadas resonancias desde los reactores. Él despejó la parte superior de la escalera y vio a tres Jackals muertos en la pasarela. Él barrió ambas direcciones con su rifle y luego hizo gestos hacia Will y Fred para que avanzaran. Su cronometro de cuenta regresiva dio lectura de 9.47. El calor y luz de los reactores aumentaron fuertemente, y los escudos de John brillaron ligeramente. El equipo azul trotó hasta el final de la pasarela hacia un elevador. Entraron, las puertas se cerraron, y el vagón inmediatamente ascendió. Cuándo las puertas abrieron otra vez, la luz del sol azul artificial llenó el vagón… como lo hicieron las sombras de dos Elites esperando el elevador. El equipo azul abrió fuego y mataron a los Elites, dejando una rociada de sangre a través del suelo. El Jefe avanzó ligeramente alrededor del marco del elevador y vio una maraña de tuberías y fuentes y una de las curiosas vías fluviales en forma de espiral que caían arriba desde su centro. Ésta era una planta de Intercambio de calor para los reactores de abajo. Ahora el agua en los Canales emitía vapor y hervía. Él vio Elites Covenant y un par de Hunters que habían llegado al mismo punto en la entrada del templo a unos cien metros a su derecha. Sobre el templo docenas de Banshee rodearon la carnicería. Una pandilla de Grunts logró despejar una abertura hacia el templo. Hubo un destello de luz y un fuego agitado, quemándolos así como también a sus supervisores Elite. “Adiós, Grace,” John murmuró. La detonación de su fuente de energía les compraría más tiempo mientras las fuerza Covenant intentan entender lo qué acababa de ocurrir… quizá pensarían que el Equipo Azul todavía estaba dentro del templo. Grace adicionalmente había sacado de combate a una docena de Grunts y cuatro Elites con su última acción. Eso la habría complacido. John giró hacia el extremo más alejado del gran cuarto y divisó una banda de material translúcido en la pared lejana. Se dirigió a la bahía de reparación y más allá estaban las esclusas de aire. Esa era su salida. Él echó una mirada a su cronometro de misión: 8:42. Tendrían que llegar allí rápido.


242 HALO: PRIMER GOLPE Su mirada se centró sobre los Banshees en el aire. Él busco a Linda, situada en alguna parte de la extraña geometría de esta estación. Ella podía estar en cualquier lado a lo largo de varios kilómetros de la ciudad. John dio un clic sobre su COM. “Linda, no contestes. El Covenant triangula nuestras señales. Espero que cumplan y envíen uno pocos de esos Banshees para hacer un reconocimiento. Cuando se acerquen a la planta de cambio de calor, elimínalos… necesitaremos sus vehículos.” No hubo respuesta. ¿Quería decir eso que Linda entendió y estaba en posición de ayudar? ¿O estaba muerta? Como John esperó, tres Banshees en formación de búsqueda, rodeando el templo y doblando hacia ellos. John hizo gestos a Fred y Will para que salieran del elevador y entraran al bosque de tuberías llenas de vapor. Se dispersaron, tomaron cobertura, y apuntaron a los Banshees entrantes. Los Banshees se desplegaron, desaceleraron... pero luego se inclinaron, regresando al templo. John dio un clic sobre su COM tres veces. Los pilotos Elite inmediatamente dieron media vuelta y aceleraron hacia su posición. Un Banshee maniobro con la nariz en un clavado clásico de bombardeo. El plasma de sus cañones se calentó y crujieron con energía, indicando una descarga inminente. Hubo una rociada de sangre desde el Banshee, luego el piloto cayó hacia adelante y empujó completamente el acelerador. El Banshee recorrió alocadamente el aire a máxima velocidad… chocando violentamente contra una torre de recuperación de agua, y desplomándose hacia el suelo. “Linda,” John masculló y trató de divisarla. A juzgar por la rociada de sangre, ella había logrado enviar una ronda a través de la diminuta área expuesta de la cabina del piloto, y había infligido un tiro letal. Él buscó su posición; Ella tenía que estar en uno de ellos. Lo más probablemente era que el disparo Hubiera venido desde arriba. Había numerosas pasarelas corriendo a través del largo del cuarto masivo. Los dos Banshees restantes aceleraron hacia el Equipo Azul. Sus cañones de plasma titilaron, y se nivelaron en una trayectoria hacia su flanco. John, Fred, y Will levantaron sus rifles. Hubo un crujido mudo de un rifle de francotirador, y otro Banshi fue a la deriva hacia el suelo, su piloto derribado por la extraña habilidad de Linda. El último piloto restante viró a estribor, sin saber quien había matado a sus dos compañeros de vuelo... sólo que tenía que salir del área si quería vivir. En el ángulo más apretado de su curva, la nave desaceleró. John no podría decir precisamente de dónde provino el disparo, pero una tercera ronda del francotirador paso a través de la cabina de la nave. El Banshee dio vueltas en círculos antes de detenerse, nariz abajo en la calle. Tres disparos imposibles, tres asesinatos. Aun para Linda, esto fue un disparo espléndido… los tiros más finos que John en toda la vida había visto. Él miró alrededor de la estación, sobre los edificios, espirales, pasarelas, tubos de tránsito… fue imposible divisarla. John apunto a Fred y Will hacia dos de los Banshees derribados y corrió a toda velocidad hacia el que aún daba vueltas sin piloto en la calle, sus alas raspando y chispeando sobre las piedras. Él trepó a bordo, empujó el acelerador hacia adelante, y apunto hacia la pared lejana. Él mantuvo su mano en posición horizontal y la movió hacia abajo, indicando a Fred y a Will que debían pasar rozando el suelo.


243 ERIC NYLUND John se salió de curso en un arco extenso. Tal vez él podría desviar la atención lejos de ellos. Él se elevó ligeramente más alto e hizo zumbar las partes superiores de las estatuas y domos dorados de héroes Elite con espadas levantadas. Grunts y Jackals se dispersaron a medida que él se acercó, y John les disparó. Él cambió de posición hacia el lado a medida que él salpicaba, sin embargo el agua caía desde otro lado de la estación. Cuatro Banshees se colapsaron detrás de él. John ondeó de acá para allá. Un par de pernos de plasma crepitó sobre su cabeza. Él se arriesgó a mirar sobre su hombro y vio dos de los Banshees caer. Un momento más tarde chocaron violentamente contra la superficie. Linda aún cubría su espalda. Él descendió hacia el suelo y pasó rozando a lo largo de una calle, patino, y dobló en un callejón. Sombras de Banshees pasaron sobre su cabeza. Él empujó el acelerador por completo y hecho uno carrera directa hacia la pared de atrás. Will y Fred habían aterrizado sus Banshees y se habían encorvado al lado de la ventana de un metro de ancho separando esta sección interior de la bahía de reparación. John aterrizo su Banshee al lado del de ellos, revolvió su mochila, alcanzó algo, y le lanzó a Fred su última mina antitanque Lotus. “Coloca eso en la ventana y coloca un detonador remoto.” Luego arriesgó un canal COM abierto a la copia de Cortana en el sistema de la estación. “¿Cortana, puedes abrir las esclusas de aire en la bahía de reparación?” Una oleada de voces llenaron el COM, todos hablando al mismo tiempo, gritando para oírse sobre la otra… Todas voces de Cortana. Una finalmente se abrió paso. “Jefe, he creado una copia dedicada exclusivamente para comunicarme contigo. Adelante.” “¿Cuántas copias hay de ti?” “Lo desconozco. Centenares. La IA Covenant me abrumó. Tuvo que. Esto es difícil. Muchos errores en mis sistemas. Filtrando en conjunto sub-canales de información. Para contestar a tu pregunta inicial: Sí. Puedo pasar por encima de los cierres de seguridad y puedo abrir las esclusas de aire. Mis sistemas se fragmentan. No puedo existir en una condición coherente por mucho tiempo.” John miró hacia afuera a través de kilómetros de la curveada vista de la ciudad. Los tanques Wraith entraron rodando por las calles; Legiones de Grunts, Jackals, y Elites corrieron a toda prisa de construcción a construcción y dispararon a los objetivos que no estaban allí. Banshees y Ghosts zumbando a través del aire como nubes de moscas. El cronometro de cuenta regresiva de misión de John indico 7:45. “Linda está ahí,” él dijo a Fred y Will. Fred comenzó a decir algo, pero John lo interrumpió. “Si no estoy de regreso dentro tres minutos, haz estallar esa ventana y escapen.” Fred vaciló pero luego inclino la cabeza. “No la puedo dejar atrás,” John le dijo y cargo sobre el acelerador del Banshee. “No si ella está todavía viva.” Las últimas palabras de la Doctora Halsey para él resonó en la mente de John: Debería haber tratado de salvar cada vida humana… sin importar lo que cueste.


244 HALO: PRIMER GOLPE Él llegaría a Linda. Él la sacaría viva… o moriría en el intento.


245 ERIC NYLUND

CAPÍTULO TREINTA Y CINCO 18:20 Horas, 13 de Septiembre de 2552/ Fecha Revisada según el Calendario Militar/ A bordo de la Estación de Combate Unyielding Hierophant. El Jefe Maestro aceleró su Banshee a su velocidad máxima. Hubo otra explosión en el templo, y géiser de vapor en el aire salieron de la planta de intercambio de calor. Las formaciones de Banshees dieron vueltas y se dispersaron. John se introdujo tan cerca como pudo en la cabina de su nave y exigió cada bit de velocidad de la nave. Un par de Banshees bajó en picada, uno cerca de babor, el otro a su estribor. Sus armas de plasma calentadas; John giró hacia abajo y adelante para proyectarse hacia su objetivo. Él se preparó para el impacto... pero no hubo ninguno. El Jefe estiró el cuello y volteo su cabeza hacia atrás y vio al piloto del Banshee caer, se deslizo fuera de su nave, y cayo en picada al suelo. El rastreo el Banshee sin jinete también... sólo una cobertura de motor y la cabina del piloto salpicada en sangre. Linda todavía le cubría… había eliminado a ambos pilotos con precisos disparos. Ella tenía que estar cerca. John escaneo el área. Había espirales y torres de recolección de agua, tubos de transporte y pasarelas que entrecruzaron el centro de la estructura. Había un nexo de pasillos cerca de la viga de iluminación situada en el centro de la estación, una posición con bastante resplandor de tal manera que un francotirador podría esconderse en la intemperie sin ser detectado. Él se arriesgó y codifico un canal COM privado hacia Linda. “Pensé que podrías necesitar un transporte, entonces yo…” Un mortero de energía estallo sobre el hombro de John, quemo el aire como un sol fuera de órbita y dreno sus escudos a la mitad. Impactó un elevado depósito de agua, y la estructura exploto en una nube de vapor enceguecedor. John dirigió el Banshee a través de la nube, miro hacia abajo, y vio un tanque Wraith rastreando su trayectoria. Él lo evadió y ondeó pero se mantuvo en movimiento hacia la probable posición de Linda. Su cronómetro de cuenta regresiva de misión indicó 7:06. No había tiempo para elegantes maniobras evasivas. ¿Quería Linda aún ser encontrada? ¿Tal vez ella quería que él lograra salvarse y que la dejara atrás? Es lo que él habría hecho. “Reporta tu posición, Linda,” John grito sobre el COM. “Esa es una orden directa.” Tres segundos marcaron en su reloj de misión y luego seis tonos “Oly Oly Oxen Free” la canción silbó a través de los parlantes de John y un indicador de navegación apareció en su HUD. El indicador triangular giró alrededor de una cuerda que pasó en medio de dos tubos de tránsito y colgaba peligrosamente cerca de la viga de luz de alta intensidad. Era un hilo apenas perceptible que pasaba a través de una rígida sombra cerca de una pasarela cercana.


246 HALO: PRIMER GOLPE John incremento la imagen. A través del resplandor de la luz, y en las profundidades de la sombra, él percibió el parpadeo de un reflejo óptico. Linda usó ambas: la luz brillante y la oscuridad para esconderse. John dirigió el Banshee hacia ella. Él cortó una línea de la correa de su cinturón sobre el marco del Banshee y comprimió sus muslos más apretadamente sobre el asiento. Cuando él estaba a treinta metros, hizo contacto visual. Linda enrolló la cuerda sobre una de sus botas y alrededor de un antebrazo. Ella sujetaba su rifle de francotirador con un brazo, y John sólo pudo suponer que ella había estado disparando desde semejante posición imposible. Ella desenrolló la cuerda de su bota, se meció, se soltó en el clímax del arco… y cayó hacia él. John forzó la cobertura del motor del Banshee hacia arriba contra la filtración hidráulica y extendió sus brazos, sus dedos tocaron los de ella… y su mano sujeto firmemente su guante de seguridad. Él la meció alrededor y sobre su hombro. Linda aterrizó delante de él, sobre el asiento. John hizo girar el Banshee alrededor y aceleró de regreso a la ventana. La nave continuo hacia adelante con la cubierta de proa ascendiendo y descendiendo… pero no había una manera adecuada para dos personas en la nave. “En camino,” John dijo sobre el COM a Fred y Will. “Abran la puerta y prepárense para una salida rápida, Equipo Azul.” La luz de reconocimiento de Fred parpadeo en su HUD. “Cortana, abre esas esclusas de aire. ¡Ahora!” Una cacofonía de voces llenó el COM de John. Había tantas copias de Cortana hablando al mismo tiempo que él no pudo distinguir algo coherente. “Cortana, las esclusas de aire.” Hubo un estallido de estática. “Disculpa, Jefe,” Cortana contesto. “He creado una copia dedicada para... Para... Hablar con usted.” John pensó que ella ya había hecho una copia para hablar directamente con él. ¿Qué había ocurrido con eso? “Derriba la seguridad de la esclusa de aire, Cortana. Abre la parte exterior y las puertas de la bahía de reparaciones.” “Trabajando, Jefe. Hay también mucho tráfico en el sistema COM. Tantas de nosotras. Cerca del nivel de saturación. Tengo que luchar para lograrlo... alerta” Una explosión apareció kilómetros a lo lejos y a lo largo de la pared lejana. La mina antitanque Lotus se volvió un florecimiento de llamas y humo negro que flotó suavemente y se propagó y dejó grietas en la sección transparente de un metro de ancho. Pero la ventana aguantó. Aquella mina antitanque Lotus pudo haber pasado a través de una pared aun si hubiera sido de acero reforzado, pero esta pared se había quedado en una pieza.


247 ERIC NYLUND Se quedaron atorados adentro. Trescientos metros hasta la ventana. “¡Cortana!” En la periferia de su vista John vio nubes de Banshees y Ghost ganándoles terreno. “¡Cortana, es ahora o nunca!” “Adentro” La voz de Cortana era débil. “Falla Interna del sistema 08934-EE. Error global del sistema 9845-W. Reanudando. Puertas interiores abiertas. Derribando seguridad en progreso. Sistema de bloqueo…” El COM murió. Cien metros afuera, más allá de la ventana agrietada, la atmósfera se puso blanca por un abrir y cerrar de ojos luego se despejo. Cada veinte metros a lo largo de las paredes de la bahía, las puertas de la esclusa de aire se abrieron. Más allá, las estrellas brillaron en el terciopelo negro. Los Banshees de Fred y Will aparecieron cerca del estribor de John. John apuntó y conjuntamente se zambulleron, acelerando hacia el centro de la agrietada sección transparente de la pared. Esa red de fisuras esparcidas: Señalo hacia el tramo extenso y agrietado a lo largo de la ventana... desaceleraron y se detuvieron. John disparó los cañones de plasma del Banshee. Fred comenzó a disparar igualmente, y cuatro masas informes de plasma salpicaron a través de la superficie vidriosa cincuenta metros fuera. La ventana se doblo, crujió, diminutos fragmentos saltaron fuera de su sitio... Pero el material transparente permaneció tercamente intacto. John estaba a treinta metros de la superficie… él tendría que salirse del curso ahora, o impactaría sobre eso. Él apretó sus dientes y se preparó psicológicamente. Diez metros. La superficie lisa de la ventana brilló intermitentemente en un mosaico irregular. El chirrido de cristal sobre cristal llenó el aire. Se hizo pedazos. El trozo entero se desmorono e instantáneamente estalló en el vacío espacio… barrido hacia afuera por la atmósfera presurizada llenando el interior de la estación. John trató de maniobrar el Banshee. Él irrumpió en la bahía de reparación, comenzó a girar la nave sobre y derecho… descendiendo, volteando sin embargo hacia la esclusa de aire... Y fueron a la deriva en la oscuridad del espacio. Él agitó sus piernas en la gravedad cero, y la correa de sujeción de su cinturón crujió. Él salio hacia la parte trasera del Banshee. Linda se agarró con una mano Y extendió la otra hacia él. Él subió de regreso a bordo y golpeo suavemente los propulsores para estabilizar su grado de inclinación y virar fuera de curso. Detrás de ellos la estación ventiló gas así como también los cuerpos de Ingenieros Covenant, Grunts, Jackals, y Elites. Nubes de basura de metal salieron de las rupturas. Destellos de vapor se congelaron en brillantes cristales de hielo.


248 HALO: PRIMER GOLPE La flota Covenant se movió también, algunos cruceros se cuadraron con la estación, otros se movieron más lejos. Había quinientos buques de guerra alienígenas fuera de la nave líder desde su comando y centro de control, y le recordaron a John motas de polvo dentro de un rayo de sol… silenciosamente flotando en cada dirección. John divisó una nave de descenso a la deriva un kilómetro delante, muerta en el espacio. Él dio un clic sobre su COM una vez y dejó caer un indicador NAV sobre la nave Covenant. Las luces de confirmación de Fred y Will parpadearon en su HUD. John pulsó los motores de su Banshee una vez y dejó que su inercia lo llevara hacia la nave de descenso. Él esperó que el resto de Flota Covenant intentara entender lo que recién había ocurrido... y no prestaran atención a un pedazo de escombro flotando en el espacio. El Banshee suavemente impactó sobre la nave de descenso. John se aferró al casco, y Linda gateó sobre él, abrió la escotilla de acceso de babor, y entró. Fred y Will flotaron cerca, y John les ayudó a subir a bordo. Él vaciló y echo otra mirada a la flota Covenant. Cientos de buques fuera de control. ¿Pero cuánto tiempo duraría eso? Aun si los reactores de la estación se encadenaran y estallaran... aún así el Covenant todavía tenía bastante fuerza para destruir las defensas de la Tierra y reducirla a cenizas. Todo lo que habían hecho fue comprar un poco de tiempo: Mientras alguien asumiera el cargo de la flota Covenant. Eso no era suficiente, pero John no estaba seguro qué más hacer. Él se arrastró por la escotilla, entró en la nave, y la selló detrás de él. Linda se instalo en la consola del piloto mientras Fred se instalo al lado de ella a bordo de la estación de operaciones. Un motor esquemático apareció frente a Linda, y la energía pulsó a través de sus bobinas de plasma. Las luces interiores débilmente resplandecieron. “¿Hacia dónde, Jefe?” Linda preguntó. “Lejos,” John dijo y miró la pantalla del sistema de navegación. Él apuntó hacia la diminuta luna moviéndose en órbita cerca del planeta. “Métenos en la sombra de la luna. Pero lento. Intenta no atraer alguna atención.” Su cronometro de cuenta regresiva indico 5:12. Todavía podían tener tiempo. “Entendido,” Linda dijo. La nave de descenso giró alrededor y suavemente se movió fuera de la estación, acelerando casi imperceptiblemente hacia la diminuta luna cubierta con marcas negras y plateadas. Fred se encorvó sobre su consola. Gruesas líneas puntiagudas representando la Frecuencia directa Covenant K-Bands cambio y titiló en su pantalla. “Los canales COM Covenant están atorados,” él reportó. “Comunicaciones y preguntas para y desde cada buque en la flota preguntándose qué pasó. Y los canales COM de la estación están completamente llenos de esas copias de Cortana... y ella solamente está repitiendo diferentes códigos de error en el sistema.” “¿Qué es esto?” John preguntó, inclinándose sobre el hombro de Fred. Él apuntó hacia una banda COM con sólo una punta.


249 ERIC NYLUND Fred consideró la caligrafía Covenant por un largo momento, y luego inspiró abruptamente. “Si el software de traducción está funcionamiento bien,” él murmuró, “entonces esa E-Band (Frecuencia de emergencia de la UNSC)... es nuestra.” Fred acciono los parlantes externos. Seis tonos dieron un pitido, se detuvieron, y luego se repitieron. “Oly Oly Oxen Free,” John respiró. “Envía la contraseña, Fred.” “Sí, Jefe. Enviando Ahora.” ¿Quién pudo haber enviado esa señal? No había otro Spartan vivo en este sistema. A menos que fuera la Doctora Halsey y Kelly. ¿Los habrían rastreado de alguna forma? “Ya era hora de que usted apareciera.” La voz lenta del Almirante Whitcomb sonó fuerte y clara sobre el COM. “Cambia al esquema de codificación ‘Arco Iris’.” John asintió hacia Fred, quien corrió una derivación del COM Covenant en el puerto de datos en la parte trasera de su casco. “Decodificación en línea,” Fred reportó. “Almirante,” John dijo. “¿con el debido respeto, señor, por qué está usted aquí?” “El teniente Haverson sugirió que saliéramos del Slipspace en el borde de este sistema, nos escondimos en la nube Oort y recogimos a un poco de inteligencia.” El Almirante suspiró. “Pues bien, eche una mirada y me imaginé que incluso si usted eliminara esa estación... demonios, hijo, todavía quedan cientos de buques Covenant dentro del sistema para saltar hacia la Tierra. Aunque yo lograra llegar y advertirles acerca de esto no haría diferencia. Así es que voy a hacer algo al respecto de eso aquí y ahora. Usted ha hecho su parte, Jefe. Déjeme el resto a mí.” Hubo una pausa, luego el Almirante preguntó en un tono bajo, serio, “¿Usted logró terminarlo, no lo hizo, hijo? ¿Pusiste en la estación equipó para hacerla estallar?” “Sí, señor.” John conectó su cronometrador de misión en el COM. “Cuatro minutos treinta y dos segundos y contando.” “Perfecto, Jefe Maestro. Tráelos de regreso al granero. Permanece en tu rumbo. Estamos en el lado lejano de la luna y te estamos esperando.” John hizo señas a Linda para aumentar su velocidad. Ella empujó la franja de aceleración de energía a tres cuartas partes. “¿Esperando, señor?” “Whitcomb cambio y fuera.” El COM se apago. John miró hacia Will, Fred, y Linda, y todos ellos se encogieron de hombros. Él empujó la franja de aceleración a la velocidad máxima, y la nave de descenso entro en la órbita alta alrededor de la luna splotchy, arqueando aproximadamente hacia el lado lejano, donde el maltratado Gettysburg los esperaba. Pero sólo el Gettysburg. “¿Dónde está el Ascendant Justice?” John murmuró.


250 HALO: PRIMER GOLPE

CAPÍTULO TREINTA Y SEIS 18:25 horas, 13 de septiembre de 2552 (Fecha Revisada según el Calendario Militar) / A bordo de la Gettysburg de la UNSC, cerca de la estación de combate Unyielding Hierophant. El Jefe Maestro y el Equipo de Azul bajaron del ascensor y sobre el puente del Gettysburg. “Señor…” John empezó por saludar a Almirante Whitcomb, pero ni el Almirante, ni el Teniente Haverson estaban ahí. Los únicos dos en el puente eran el Sargento Johnson, quien tenia clavado los ojos en las pantallas delanteras, y Cortana, cuya figura holográfica ardió azul brillante y fluyó con símbolos de código y matemáticos más allá de la comprensión de John. El sargento Johnson giró hacia ellos. Él vio a los Spartans y frunció el ceño, notando que no todos ellos habían regresado. “No estoy seguro sobre que es eso.” El Sargento inclinó la cabeza para mirar la pantalla uno, se centró en el comando y estación de control Covenant. “No luce como algún ‘uneven elephant’ (‘elefante disparejo’) para mí… más como dos calamares besándose. Lo que sea, demonios estoy feliz de que vaya a estallar. Bonito trabajo… casi tan bueno como si enviaran a los Marines.” Una esquina de su boca se quebró en una sonrisa. “¿Dónde está el Almirante?” El Jefe Maestro preguntó. “¿Y El Teniente Haverson?” La media sonrisa del Sargento desapareció, y sus ojos se ensombrecieron. Él se movió a la Estación de Armas Uno. “ya verás. Un drone espía Clarion está casi en posición.” La pantalla central vibro con estática y luego mostró la parte exterior del Ascendant Justice moviéndose fuera de la sombra de la luna. El buque insignia Covenant una vez formidable estaba en ruina; Su casco estaba agrietado en una docena de lugares, su marco esquelético estaba expuesto, y sólo unos pocos conductos de plasma titilaron con vida. “No entiendo,” el Jefe dijo. Él dio un paso más cerca hacia el holograma de Cortana. Estar junto a la Cortana real, no a una de sus copias fragmentadas… le dio la confianza de que todo estaba bajo control. “¿que están haciendo?” “Alerta, Jefe,” ella contestó. “intento armonizar el Slipspace del Ascendant Justice impulsado por la masa y el perfil de la Gettysburg.” “Eso es lo que nosotros estábamos haciendo mientras tú estabas fuera de vista,” el Sargento le dijo. “arrancamos la matriz Slipspace de nuestro buque y la instalamos en el Gettysburg.” John giró y miró hacia las pantallas. ¿El Ascendant Justice no podría saltar? ¿Entonces por qué estaba eso dirigiéndose directamente a la flota Covenant? ¿Un señuelo? Él recorrió con la mirada el cronometro de cuenta regresiva: quedaban 2:09. “No un señuelo,” él murmuró, “... un cebo. Sargento, envía una señal al Ascendente Justice. Refléjalo fuera de ese drone espía si tienes que.” “Entendido, Jefe,” el Sargento Johnson dijo y tecleo ligeramente las órdenes. Un sonido advirtiendo un error. Él meneó su cabeza, quedo perplejo, e hizo otro intento, reescribiendo cuidadosamente.


251 ERIC NYLUND “Linda, toma la estación Navegación. Fred, tú estarás en Operaciones. Will, échale una mano al Sargento en Armas Uno.” El equipo azul se lanzó a sus estaciones asignadas. Will bordeó al Sargento y rápidamente oprimió tres botones. “Ajuste del COM establecido,” él reportó. “En pantalla dos.” El puente del Ascendant Justice apareció en la pantalla. El teniente Haverson y el Almirante Whitcomb estaban de pie sobre el levantado estrado central, ajustando los controles holográficos. Detrás de ellos, los monitores de la pared mostraban buques Covenant cerrándose en su posición. El almirante Whitcomb sonrió. “Me alegro de verte a salvo y a bordo, hijo.” “Señor, la flota los destruirá antes de que puedan disparar una sola descarga.” “Creo que no, Jefe Maestro,” él contestó y conectó el proyector holográfico. Un delgado fragmento cristalino azul apareció… una copia exacta del artefacto alienígena que encontraron en Reach. “Estoy enviando esta imagen a cada buque en el sistema y dejándoles saber que es de ellos para que lo tomen... si se atreven a abordar este buque y enfrentar a los mejores guerreros de la Tierra.” Él se rió. “Pienso que eso atraerá a esos Elites y su exagerado sentido del honor.” John inclinó la cabeza. “Sí, señor. Lo hará.” Él miró el cronometrador de cuenta regresiva: 1:42. La flota Covenant cambió de dirección y se movió hacia el entrante Ascendant Justice. Una nube de cruceros y trasportadores. Centenares de ellos. Probabilidades imposibles. “Dispara la torre cuatro, Teniente,” el Almirante ordenó. “¡Disparando!” Haverson contestó, su cara se ajusto en una sombría determinación. Una lanza de plasma descargada, se arqueó, e impacto en la nariz del transportador más cercano. La energía salpicó sobre sus escudos y se disipó. “Torre cinco, Teniente. Envíelos al infierno.” “Disparando cinco, señor,” Haverson dijo. Un segundo perno de plasma siguió al primero. Estalló en los escudos debilitados del transportador y derritió la armadura y el casco, estallando a través de las cubiertas de proa. La nave rodó y chocó violentamente contra un crucero que se había aproximado también. “Buen disparo, Teniente,” el Almirante murmuro. La flota Covenant respondió con una enceguecedora descarga de fuego láser. Puntos de energía se centraron en el Ascendente Justice en las cubiertas de popa, la armadura hirvió en gruesas capas… a través de lado a lado, separando sus motores. El Almirante sonrió. “Una respuesta táctica atinada. Bueno, ellos no saben que nosotros solo estamos usando esa honda alrededor de la luna y nuestra inercia para hacer el resto del trabajo.” Él recorrió con la mirada los monitores y la estación aumento sobre ellos. “Espere, Teniente. Prepárese para el impacto.” El Ascendant Justice fue a la deriva hacia la estación.


252 HALO: PRIMER GOLPE Chocó violentamente contra el anillo central, aplastando la estructura, y continuado hacia adelante, abollando el casco de la apretada sección central... y finalmente se detuvo con su nariz clavada dentro del Unyielding Hierophant. La pantalla central en el puente del Gettysburg se segó en estática y entonces lentamente se recupero. La imagen vacilante del Almirante Whitcomb parpadeo hacia arriba. Un corte desde su sien hasta la esquina de su boca despedía sangre. El teniente Haverson toscamente se puso de pie, su brazo se mantuvo en un ángulo extraño, quebrado. “Sistema de transmisión ancha,” Almirante Whitcomb gritó hacia Haverson. “Sí, señor,” Haverson dijo y torpemente ajustó el COM. “Vamos, poderosos guerreros Covenant,” el Almirante gritó. “Estamos aquí en medio de su flota con su cristal sagrado.” Él pulso un botón en el fragmento holográfico, y produjo un sonido metálico como si realmente pulsara. “¡vengan y tómenlo!” Él se rió otra vez. Centenares de buques Covenant se movieron hacia ellos. Líneas se aferraron y rayos se adhirieron al agrietado casco del Ascendant Justice. Miles de naves de descenso y Elites llenaron el espacio alrededor del buque insignia. El Jefe Maestro miró el cronometro de cuenta regresiva: 0:27. A lo largo del bulbo dorsal de diez kilómetros de la estación espacial, las parcelas se calentaron a un rojo opaco, el calor de los reactores se sobrecargo volviéndose exteriormente visible. “Muévenos de regreso, Linda,” John dijo. “Mantennos en la sombra de la luna. Usa tanto poder como podamos ahorrar.” “Sí, Jefe,” Linda contestó. “Propulsores delanteros contestando a una tercera parte de la energía en reversa. Rumbo 1-8-0.” “¿Cortana,”2 él preguntó, “estado del generador Slipspace?” “Casi listo, Jefe,” Cortana dijo. Ella mordió su labio inferior en concentración. “Carga del condensador en 80%. Ajustando cálculos finales. Alerta.” En la pantalla el Almirante giró hacia el mamparo sellando el puente del buque insignia. Una cascada de chispas a lo largo de la sutura como cortadores penetrando al otro lado. “Jefe Maestro, tengo órdenes finales para ti.” “Señor,” John dijo. “Tú vigilaras y verás lo qué quedó de éstos canallas cuando hayamos terminado con ellos. No te involucres bajo cualquier circunstancia. Tú obtendrás inteligencia y saltaras de regreso a la Tierra y harás tu informe.” “Entendido, Señor.” “Ahora escucha, hijo, ¿Recuerdas cuándo hablamos del Alamo? Tú sabes que cada uno de los valientes defensores en esas peleas murieron. Sabían las probabilidades, pero hirieron al enemigo.” Él apretó sus dientes con dolor. “Ambas fueron derrotas tácticas, pero al final también fueron brillantes victorias estratégicas. Dieron miedo al enemigo. A veces algunos buenos soldados luchando por lo que es correcto marca la diferencia.” “Sí, señor.”


253 ERIC NYLUND John recordó a todos aquellos que habían hecho una diferencia para él. Sam. James. CPO Mendez. El Capitán Keyes. Los hombres y las mujeres que había peleado y muerto en Halo. Y ahora dos nombres más a los que sumar a esa lista: Whitcomb y Haverson. El mamparo estallo fuera de sus monturas y traqueteo sobre la cubierta del puente del Ascendant Justice. En el pasillo aparecieron docenas de siluetas de Elites, sus espadas de energía se nublaron con el movimiento y la luz. El almirante Whitcomb disparó una ametralladora. El monitor central se disolvió en estática. John observó por un momento, esperando a que el Almirante y el Teniente reaparecieran... pero la pantalla numera dos permaneció fuera de línea. El dispositivo de alimentación de vídeo del drone espía Clarion llenó las pantallas laterales. Había doscientos buques de guerra apelotonados apretadamente sobre la figura ocho del Unyielding Hierophant. Un número similar de buques giraba alrededor en trayectorias orbitales imprecisas. La formación recordó a John acerca de una galaxia espiral en miniatura... como el núcleo de una supernova. El bulbo dorsal de la estación espacial disparo con color, rojo, naranja, y un borroso y caliente azulblanco en un latido; El plasma hizo erupción desde la superficie como llamaradas solares. Las explosiones internas encadenadas derribaron a lo largo de la estación y a través del estrecho segmento central y en el bulbo ventral, haciendo pedazos esa sección y descargando rayos tan arqueados a lo largo de los fragmentos de la estación y los buques cercanos. Esa explosión de gas sobrecalentado y presurizado se inflamó hacia afuera engullendo al resto de la flotilla en orbita; Calentó sus escudos, que brillaron de plata y estallaron como burbujas de jabón; Derritió sus cascos y los consumió. El Unyielding Hierophant se volvió una nube de humo agitado y plasma en llamas y cargas estáticas que envolvieron a los buques que habían venido a interceptar al Ascendant Justice, los buques relampaguearon de blanco caliente y, en un instante, se vaporizaron. La explosión se enfrió y la nube se disipó… pero los escombros eyectados continuaron hacia afuera, dejando estelas de cometa, e impactando sobre lo buques fuera de rumbo lejos del epicentro. “Mueve el drone hacia atrás dentro de la sombra de la luna,” John ordenó. “Sí, Jefe,” Will dijo. “Propulsores respondiendo.” Los monitores laterales mostraron una granizada de metal derretido moviéndose a gran velocidad hacia las cámaras del drone, luego su vista fue obscurecida por la superficie cubierta de cicatrices negras y plateadas de la diminuta luna. “¿Cortana, el Gettysburg está listo para saltar?” El Jefe preguntó. “Condensadores Slipspace cargados, Jefe Maestro. Listo cuando tu lo estés.” “Alerta.” John esperó un minuto. Nadie habló. “Will, trae de vuelta al drone.” “Entendido, Jefe.” La pantalla lateral cambió de la superficie de la luna hacia el espacio. Ahí quedaba poco de la flota o del comando y estación de control, sólo nubes de humo, metal brillante, y cenizas. Unos pocos buques de guerra Covenant sobrevivieron. Esos que lentamente pudieron moverse fuera del sitio de la explosión... los otros fueron a la deriva muertos en el espacio.


254 HALO: PRIMER GOLPE Quizá una docena de sus quinientas naves iniciales habían salido de la explosión. “Una Victoria estratégica brillante,” John murmuró, las últimas palabras del Almirante hicieron eco en su mente. “Cortana, sácanos de aquí.” El Jefe Maestro estaba de pie sobre el puente del Gettysburg y observó las estrellas nublarse y desaparecer en la negrura absoluta del Slipspace. Habían saltado fuera de la zona de batalla al otro lado del Unyielding Hierophant, emergieron a espacio normal, y tramaron su posición. Cortana ajustó su rumbo, y ahora finalmente estaban camino a la Tierra. Aunque tenían evidencia abrumadora de que el Covenant sabía la posición de la Tierra, ‘abrumadora’ no era una prueba absoluta. El Protocolo Cole aún aplicaba. “Transición Slipspace completa,” Cortana dijo. “ETA a la Tierra en treinta y cinco horas, Jefe.” El diminuto holograma de Cortana continuó mirándole, y sus delgadas cejas fruncieron conjuntamente. “¿Hay algo más, Cortana?” Él preguntó. El surco en su frente se hizo más profundo. Ella suspiró y cruzó sus brazos sobre su pecho. “Me preguntaba acerca de la copia de mi programación de infiltración.” El color de Cortana se enfrió de azul a azul fuerte. “He revisado sus logaritmos de misión. Tal vez fue el copiador adicional lo que causo su falla, pero la copia tenía una parte de mi núcleo personal de programación también. Yo solamente espero que esté sin un signo de... Alguna otra inestabilidad.” Cortana había estado al borde. Ella había estado tan distraída que a veces ella no sabia el tiempo correcto. Ellos, sin embargo, todos habían sido empujados hasta el punto límite en las últimas pocas semanas. Y a pesar de cualquier desperfecto menor, Cortana siempre había venido al rescate de él. “No podríamos haber sobrevivido sin ti,” él finalmente le dijo a ella. “Tu programación es tan buena como nosotros.” Ella matizó a rosado y luego su holograma regresó a un matiz azul fresco. “¿Están mis sistemas auditivos funcionando mal o fue un cumplido, Jefe?” “Continúa monitoreando el Slipspace por cualquier anomalía,” el Jefe Maestro dijo, ignorándola. Él caminó a grandes pasos hacia el monitor tres y fijó la vista en la negrura. Él quería soledad, para no contemplar nada, y completar la tarea que él temía. John deslizo su lista de equipo en su HUD. Descargó la lista, designando a todos aquellos que habían muerto en Reach, y luego, como Perdido en Acción. James, Li, Grace... y todos sus compañeros de equipo muertos que nunca oficialmente tendría permiso para morir. Y en su mente, ellos nunca encontraran alguna paz hasta que esta guerra fuera ganada. Él hizo una pausa en el nombre de Kelly. John la listó como MIA, también. Ella fue irónicamente la única Spartan verdaderamente perdida, se había ido con la Doctora Halsey en alguna misión secreta. John sabía que lo que sea que hubiera planeado la doctora, ella protegería a Kelly si ella pudiera. No obstante, él no podría ayudar pero se preocupaba por ambas. Él agregó al Cabo Locklear a su lista y lo listó como Muerto en Acción. Fue un final más apropiado para un hombre que había sido tan guerrero como cualquier Spartan.


255 ERIC NYLUND Los últimos tres nombres en su lista que él miró por mucho tiempo: La Suboficial Shiela Polaski, Teniente Elias Haverson, y Almirante Danforth Whitcomb. Él con disgusto los listó como KIA y estableció referencias en su informe de misión, detallando su heroísmo. Dos hombres habían detenido a una armada Covenant. Voluntariamente habían muerto haciéndolo, y le habían comprado a la raza humana un breve respiro antes de su destrucción. John se sintió contento. Eran soldados, juraron proteger a la humanidad de todas las amenazas, y ellos habían cumplido a cabalidad su deber como pocos en toda la vida podrían. Y como sus Spartans que estaban ‘perdidos en acción’, el Almirante y el Teniente nunca morirían, ni uno ni otro. No por un tecnicismo en una catalogación de estado de misión, pero puesto que en sus muertes perdurarían como inspiraciones. John giró y observó como Linda, Will, y Fred ocupaban las estaciones del puente. John se aseguraría de que él y los últimos Spartans supervivientes hicieran lo mismo. Las puertas del elevador se abrieron, y el Sargento Johnson dio un paso sobre el puente. “Logré reunir a todos esos Ingenieros Covenant en la cubierta B,” el Sargento Johnson anuncio. “Ventosas resbaladizas.” El Jefe asintió. “Los niños de la ONI y esos cabezas de calamar tienen bastante en común. No pude entender una cosa de lo que dijeron y ellos son tan buenos mirando. Supongo que todos tendrán una larga conversación acerca de registros técnicos y chismes científicos cuando lleguemos a casa.” El sargento Johnson cruzó el puente hacia el Jefe Maestro. “Hay otra cosa. Otra cosa para la ONI.” Él sujetaba un cristal de datos y su mirada cayó a la cubierta. “El teniente Haverson me dio esto antes de que él y el Almirante saliesen. Él dijo que usted tendría que entregarlo por él.” John miró el cristal de datos y con desagrado lo arrancó de los dedos del Sargento como si fuera un trozo de material radiactivo inestable. “Gracias, Sargento.” Él vaciló y luego agregó, “Me encargaré de esto.” El Sargento asintió y caminó a grandes pasos hacia la Estación de Armas Uno. John giro de regreso a los monitores en blanco y recupero el otro cristal de datos de su compartimiento del cinturón. Ayer él había creído que él había hecho lo correcto por darle al Teniente todos los datos sobre el Flood de la Doctora Halsey… incluyendo los datos sobre el Sargento, que ella aseguró que le conduciría a su muerte. ¿Pero ahora? Ahora, John sabía la diferencia que un hombre podía hacer en esta guerra. Él entendió el deseo de la Doctora Halsey por salvar a cada persona que ella pudiera. John sujetó los dos cristales de datos, uno en cada mano, y los miró… tratando de diferenciar el futuro de sus facetas brillando vacilantemente. ¿Ese era el punto, no lo era? Él no podría saber el futuro. Él tenía que hacer lo qué pudiera para salvar a cada persona. Hoy. Ahora. Entonces él se decidió. Él apretó su puño alrededor del cristal con los datos completos de misión y lo trituró hasta reducirlo a polvo. John no podía condenar al Sargento Johnson.


256 HALO: PRIMER GOLPE Él levantó el cristal de datos que quedaba. Eso tenía que ser suficiente para la ONI. Él coloco el cristal a salvo de vuelta en su cinturón. Hoy habían ganado. Habían detenido al Covenant. John regresaría a la Tierra con un aviso y bastante inteligencia para mantener ocupado a los científicos de la ONI. ¿Pero qué sobre mañana? El Covenant no se rendía una vez que tenían su mira puesta en un objetivo. Ellos querían la Tierra… ellos vendrían por ella. Destruir su flota sólo atrasaría ese hecho inevitable. Tenían tiempo, sin embargo. Tal vez lo suficientemente para prepárese para cualquier cosa que el Covenant pudiera lanzarles. John tomaría la victoria de hoy. Y él estaría allí cuando la pelea comenzara de nuevo… él estaría allí para ganar.


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SECCIÓN 7___________________ HARBINGER


258 HALO: PRIMER GOLPE

EPÍLOGO NOVENA ERA DE LA RECLAMACION, PASO DEL SILENCIO / CIUDAD COVENANT SANTA HIGH CHARITY, SANTUARIO DE LOS JERARCAS.

Un centenar de sondas salieron disparadas y examinaron con sus ojos parpadeantes electrónicos el vacio de la red de no-espacios que rodeaba el imperio interior del covenant. Reunieron datos y emergieron a un vacio frio, donde fueron recuperadas por centenares de portanaves y cruceros que se encontraban en posición de vigilancia alrededor del planetoide enorme y bulboso que dominaba los cielos. Ni una sola roca mayor de un centímetro podía entrar en ese espacio sin que la identificasen, la apuntasen y la destruyesen. Los códigos de autorización se cambiaban a cada hora, y si cualquier nave que se acercase dudaba una milésima de segundo en contestar correctamente, se encontraba con una destrucción devastadora. El Alta Caridad flotaba entre esta red impermeable, iluminado por el brillo de los motores de las naves de guerra. En lo más profundo de su interior, custodiado por legiones de los mejores soldados del Covenant, el Santuario de los Jerarcas era una isla de calma. Los muros, el suelo y el techo de la estancia estaban adornados con miles de fragmentos reflejantes fabricados a partir del cristal fundido de los innumerables mundos que la Hegemonía Covenant había conquistado. Reflejaban los pensamientos susurrados del que se sentaba en el centro de la sala; los reflejos les permitían gozar de la gloria de sus dominios y aprender de su sabiduría, pues no había una fuente mayor de intelecto, voluntad y verdad en toda la galaxia. En el medio de la cámara, flotando a un metro por encima del suelo, sobre su estrado imperial, estaba sentado el Alto Profeta de la Verdad del Covenant. Apenas se podía apreciar su cuerpo, ya que estaba cubierto por una amplia capa roja, y su cabeza estaba rodeada por un casco brillante con sensores y un aparato de respiración que se extendían como antenas de insectos. Solo resaltaban su morro y sus ojos negros… además como unas pequeñas garras que surgían por la manga de sus ropas doradas. La garra izquierda se cerró…Era la señal para que se abrieran las puertas de la cámara. Las puertas gimieron y se separaron; una rendija de luz entro por ellas.Una sola figura recortada a contraluz apareció tras las puertas. Hizo una reverencia tan exagerada que el pecho casi toco el suelo. -Álzate-susurro el profeta de la verdad. La cámara amplifico la voz; resonó y subió su volumen, como si hubiese hablado un gigante-. Acércate, Tartarus, e infórmame. Una sensación de angustia atravesó a los Elites Protectores Imperiales. Nunca habían permitido que una criatura parecida se acercase tanto a uno de los Seres Sagrados. -Protectores, dejadnos a solas –ordeno el profeta. Al unisonó, los trescientos guardias se pusieron firmes, se inclinaron ante él y abandonaron la enorme cámara. No dijeron nada, pero el profeta pudo captar la confusión en sus rostros. Bien… Esa ignorancia y ese asombro le servirían más adelante. Tartarus, el Brute, cruzo la sala a grandes zancadas. Cuando estuvo a tres metros del Profeta, se arrodillo sobre una pierna. La criatura era un espécimen magnifico de ferocidad. El profeta se maravillaba ante su potencial casi inimaginable para la destrucción; los músculos que se marcaban bajo la piel grisácea podían partir por la mitad a cualquier oponente, incluso a los poderosos Hunters. Era el instrumento perfecto.


259 ERIC NYLUND -Cuéntame lo que has descubierto –mando el Profeta, con una voz convertida completamente en murmullo. Sin alzar la mirada, Tartarus busco su cinturón, y una esfera que llevaba atada a él. El Profeta alargo la garra hacia el envase. Floto al quedar liberado de la mano de Tartarus y se elevo. La parte superior se desenrosco y tres chips brillantes de un cristal de color zafiro titilaron, lanzando luces y sombras sobre la superficie reflejante de la cámara. El estrado del Profeta se tambaleo súbitamente, por el desequilibrio en la gravedad… pero enseguida se compenso. -¿Esto es todo? -Ocho escuadrones barrieron el área que rodea el campo de asteroides de Eridanus Secundus y Tau Ceti –contesto el bruto, bajando todavía más la cabeza-. Se perdieron muchos en el vacío. Esto es todo lo que pudimos encontrar. -Una lástima. La tapa del orbe volvió a colocarse en su posición y floto suavemente hasta la garra del Profeta. -Pero puede bastar para nuestros propósitos… Una reliquia más o menos de los grandes seres, aunque sean preciosas, no significara nada para nosotros. –El Profeta escondió el envase en las profundidades de los pliegues de sus ropajes-. Asegúrate de que se premia correctamente a los pilotos que sobrevivieron. Y después sacrifícalos a todos. Rápidamente. Y en silencio. -Comprendo –contesto Tartarus, con un deje de anticipación en su voz. El Profeta inhalo profundamente, emitió un sonido parecido a un carraspeo, y pregunto: -¿Y qué hay del Unyielding Hierophant? -Los informes no son del todo claros, su gracia –respondió tartarus-. Paso algo con la nave insignia renegada Ascendant Justice, que acabo destruida. No estamos seguros de que propicio la detonación de la estación. Los canales de comunicación de la estación estaban invadidos por informes de errores del sistema antes de la destrucción. Los ingenieros dicen que es imp… El Profeta alzo una garra, indicándole que se callara. Tartarus se interrumpió en medio de una silaba. -Un giro de los acontecimientos lamentable –añadió el Profeta-, pero, al final, solo es un retraso insignificante. Que las naves preparadas para el combate se reúnan con nosotros en la localización del cataclismo. -¿Y qué hacemos con el incompetente, su gracia? Con el que perdió el Ascendant Justice… -Tráelo ante el consejo. Que su destino sea equivalente a la magnitud de su fracaso. El rostro de Tartarus se contrajo con lo que pareciera una sonrisa entre los de su especie. -Pronto empezara el Gran Viaje –continuo el Profeta de la Verdad, cerrando sus garras en dos puños-. Y nada en el universo impedirá nuestro avance.


Halo: First Strike