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TRANS/poética luis aguilar / COMPILADOR

Consejo Nacional para la Cultura y las Artes Fondo Nacional para la Cultura y las Artes Programa de Proyectos de Coinversión Cultural Emisión 2009 Universidad Autónoma de Nuevo León Consejo para la Cultura y las Artes de Nuevo León Universidad Panamericana de Texas Desarrollo de la Comunicación e Investigación Regional S.A. de C.V. Difusión y Cultura Independiente S.A. de C.V.


Todos los Derechos Reservados Conforme a la Ley D.R. © Luis Aguilar Martínez por la selección D.R. © Universidad Autónoma de Nuevo León por la Edición Cuidado Editorial: Luis Felipe Rodríguez Salazar, Luis Aguilar Martínez, Elia Martínez Rodarte. Diseño Editorial: Gustavo Osvaldo Rodríguez Zurita IMPRESO EN MONTERREY, NUEVO LEÓN, MÉXICO. ISBN:


TRANS/poética luis aguilar / COMPILADOR


INTRODUCCIÓN Durante años, la academia mexicana ha invertido tiempo en el estudio de la poesía escrita en otras lenguas. Hemos atestiguado cómo los poetas e investigadores mexicanos se adentran en el transcurrir de la poesía persa, la obra francesa, la poética alemana. Poco sabemos, sin embargo, de la poesía de nuestros tiempos escrita en nuestros territorios, lanzada en los vientos de la frontera entre México y Estados Unidos. Con la misma cirulencia con que la vida transcurre, brota nuestra poesía en esta franja besada a veces por el diablo. En 2007, en una charla con los poetas Elvia Ardalani y Armando Alanís Pulido, revisamos los nombres de los poetas estadounidenses que, en general y por diversas razones, habitan nuestras mentes. Pasamos por la obviedad de la literatura en tiempos, formas y nombres, pero descubrimos con pasmo que conocemos muy poco —por no ser absolutistas y decir que nada— de la obra que viene desarrollándose, en voz alta, en el sur de Estados Unidos y el Norte de México. Unas semanas después, cruzábamos efusivos correos planteándonos una posibilidad de intercambio: llevar a sedes de Estados Unidos, en su frontera Sur, a poetas mexicanos; e invitar a nuestra frontera Norte a poetas nacidos y/o radicados en la frontera Sur de nuestro vecino país del Norte. Las buenas intenciones, sin embargo, nunca son suficientes. Empezamos a ver que sin recursos económicos no sería posible el intercambio cultural porque ello requería alimentación, hospedajes, traslados. La solución fue una apuesta: las becas del Fondo Nacional para la Cultura y las Artes donde, por fortuna, nuestro proyecto pasó exitoso por la selección de un jurado que lo consideró culturalmente productivo. Así nació TRANS/poética, que visita de todas las maneras posibles las voces que en ambos lados de la frontera hacen la poesía de hoy. En el libro que ahora el lector tiene en sus manos, los poetas de allá y de aquí pasan por la posía del urbanismo; la poética filosófica; las cuestiones migratorias; la antipoesía y hasta la poesía de a pié, esa que se hace sin intenciones de posteridad. Pero la poesía siempre es una: aquella donde converge el sentir de los hombres y las mujeres con la construcción sólida de la belleza en imágenes que, sin variar, nos conmueven. Este es el caso. No podemos dejar de lado nuestro agradecimiento a los integrantes de la Comisión Dictaminadora en el área de Letras —Sandra Lorenzano, Julián Herbert, Pedro Serrano— que evaluaron a los competidores por la beca a Proyectos de Coinversión Cultural del FONCA; a los funcionarios del FONCA que —debemos decir que no lo esperábamos— estuvieron siempre al pendiente del proyecto; a los amigos como Elvia Ardalani, con cuyo apoyo llegamos al cofinanciamiento del proyecto con la Universidad Panamericana de Texas; a los directivos de la Universidad Autónoma de Nuevo León; y a los empresarios como Guillermo Colín, que sin ningún tipo de interés se enamoró de TRANS/poética y decidió impulsar su desarrollo.


El resultado de todos esos esfuerzos, de la confluencia de todas esas intenciones, está hoy aquí, en una reunión de voces cuya vocación es, a secas, la belleza. TRANS/poética consiguió ser, finalmente, un espacio donde la poesía favoreció el lazo , el acercamiento; el abrazo aún por encima de limitantes geográficas o disquisiciones geopolíticas. Esto, desde luego, sólo lo consigue la palabra, pues no hay loza, río, vado, frontera ni muro que pueda detenerla.

LUIS AGUILAR / ARMANDO ALANÍS PULIDO


JEANNETTE L. CLARIOND Nació en Chihuahua, Chih., en 1949. Es poeta, traductora y editoria. Es autora de Mujer dando la espalda (Ediciones Castillo, 1994); Newaráriame, (UACH, 1996); Desierta memoria (Juan Pablo Editores, 1996, 1ª. Edición; Plaza y Janés, Barcelona, 2002, 2ª. Edición); Todo antes de la noche (Pre-Textos, 2003); Amonites (Hotel Ambos Mundos, 2003); y Nombrar en vano (Mantis Editores-Conarte, 2004). Ha traducido al español Antología, de Roberto Carifi (Papeles privados, 1997); La tierra santa, de Alda Merini (Pre-Textos 2001); Zodiaco negro, de Charles Wright (Pre-Textos, 2002); Baladas no pagadas, de Alda Merini (La poesía, señor Hidalgo, 2005); y A una hora incierta, de Primo Levi (La poesía, señor Hidalgo, 2005), entre otros. Ha obtenido el Premio Nacional de Poesía Ramón López Velarde (1992); Premio Nacional de Poesía Efraín Huerta (1996); y el Premio de Poesía Gonzalo Rojas (2001). Ha sido becaria de la Fundación Rockefeller-Conaculta (2004); del Centro de Traductores Banff (2004); y obtenido premios de apoyo a la traducción del Instituto Italiano de Cultura (2008) y el Studio center for the Arts de Vermont College, 2010. Algunos de sus libros y parte de su obra han sido traducidos al inglés, francés, rumano, portugués, italiano, búlgaro y árabe.


Primer esbozo de sed –Tengo sed. –Háblame de tu sed. –¿No ves que está seca mi lengua? –No quiero que bebas del agua. –Mi sed está en mi voz. –No vayas al papel, usa tu memoria. –Necesito que me escuches. –Te escucho. –Sólo los muertos escuchan. –¿Y yo? –Tú no me puedes entender. –Quiero que me hables, que no bebas del agua. –¿Hablas de mi desierto? –Hablo de lo que ves. –Veo desierto y sed. Mis labios están secos, siento una fina tela blanca en el techo de mi paladar. –Háblame de eso: de tu sed de caricias, de ternura… –Lo dije en el poema. –¿Me lo puedes dejar? –No, quería leerte lo que escribí en el vuelo. –¿Lo traes mañana? –Mañana seré otra.


First hint of thirst –I thirst. –Tell me about your thirst. –How dry my tongue, do you not see? –I do not want you to drink any water. –My thirst is in my voice. –Do not look at your notes, use your memory. –I need you to listen. –I am listening. –Only the dead listen. –And me? –You can not hear me. –I want you to talk to me and that you not drink water. –Are you talking about my desert? –I speak of that which you see. –Desert and thirst. My lips are dry. I feel a fine white covering on the roof of my mouth. –Tell me of this: of your thirst for caresses, for tenderness… –I said it in the poem. –Can you leave it with me? –No, I wanted to read what I wrote on the flight. –You will bring it tomorrow? –No, tomorrow I will not be me.


La Casa La casa, ese sitio incierto. La niña sin lámpara, blanco el origen, arde en silencio la revelación. Todo origen es blanco, la composición de la forma, callada la niebla, el árbol. La niña callada, lo alto, lo aire. Todo origen es blanco, el azar. Callada la niebla, cuya música es silencio, sílabas dispersas.


The House The house, that uncertain place. The girl-child without a lamp, white the beginning, the revelation burns in silence. All beginning is white, the composition of the form, silent the fog, the tree. The girl-child silent, the height, the air. All beginning is white, the unforeseen disaster. The silent fog, whose music is silence, dispersed syllables.


Mina 1004 Arder, yo vi a mi abuela arder. Agosto. Chihuahua, 1956. Ella ardió, su fuera y su dentro, ardió en la calle Mina 1004. Vi a mi padre envolverla en una sábana, el colchón ardía; las cortinas, la alfombra, su vestido ennegrecieron. Todo lo recogió. <<No hagan ruido, su madre está cansada>>. Lo vi salir de luto esa tarde de agosto con su corbata negra. La recogió. Ceniza y llanto recogió. El humo de la abuela en el zaguán, las tías sorbiendo, ásperos, los grumos del café. Había que borrar lo oscuro que dolía, disolver la sal, el llanto, abrazarse, sofocar el temblor del viaje, escuchar a Paul Anka, por ejemplo, a falta de pulso, rayar el disco de 45 revoluciones por minuto. Por instantes vivía, por instantes todo fue púrpura: la mujer, el cansancio, las frondas de los álamos. Después el vidrio, el vidrio en el cedro, el rostro quemado bajo el humo. También mi madre ardió. En lágrimas su sonrisa apagada: <<Arréglame el pelo, me dijo, déjame salir a ver si ya está seca la ropa>>.


dĂŠjame salir a ver si ya estĂĄ seca la ropa>>. Tuve miedo. De que sus pasos lentos no volvieran, de la tersura de la hoja, del sigiloso carcomer, del reseco peso de la hiedra, ya sin muro, del florero en la cocina, sin flores. De ese cuarto ciego con su muerte tuve miedo. De mĂ­ misma y el filtrarse del viento que se llevaba el polvo de los sicomoros.


Mina 1004 Burn, I saw my grandmother burn. August. Chihuahua, 1956. She burned, inside and out, in the street, Mina 1004. I saw my father bundle her in a bedsheet, the mattress burned; the curtains, the carpet, her clothing darkened. He took it all in. “Don’t make a sound, your mother is tired.” I saw him leave with mourning that evening in August with his black tie. He took it all in. Ashes and weeping, he took in. Grandmother’s smoke in the entrance, my aunts sipping, bitter, the curds from the demitasse. They had to remove the blackness that hurt, to dissolve the salt, the weeping, to hug one another, to suffocate the trembling of the voyage, listen to Paul Anka, for example, for lack of a pulse, to scratch out the disc at 45 revolutions per minute. I lived by moments, at moments everything was bloody-purple; the mother, the fatigue, the branches of the poplars. Next the glass, the glass in the cedar, the face left beneath the smoke. My mother burned as well. In tears, her smile was extinguished: “Arrange my hair, she told me, let me go out to see if the laundry is dry.”


I was afraid. That her slow steps would not return, of the stiffness of the leaf, of the silent gnawing, of the dry weight of the ivy, now without its wall, of the flowerpot in the kitchen, now without flowers. Of this blind quarter with its death I was afraid. Of my own self and the filtration of the wind that carried the dust of the sycamores.


LUCIA YEPEZ Lucía Yépez Villafuerte (México, D.F.) es poeta y licenciada en Letras Españolas y en Artes. Diplomada en letras por la Escuela de Escritores de N.L. SOGEM (19931994); Premio Celedonio Junco de la Vega, ISSSTE (1994); Premio Alica de Nayarit (1995); dos veces mención honorífica en el Concurso regional de Poesía UdeM (1995,1996); premio edición de libros (1996); ponente en el Encuentro Internacional de Escritores (1996); Premio Nuevo León de Literatura (1998); y becaria del Centro de Escritores (1999-2000). Ha publicado Con cicatrices pero a salvo, Conarte, (1998); Nosotros los maditos y el resto, Verdehalago / Conarte (2000); y Raíz de gata negra, (2008).


Yo también soy terrible Todo ángel es terrible. Rainer María Rilke. Los ángeles no sienten se desnudan y a las cinco de la tarde caminan agarrados de la mano los ángeles son terribles Los ángeles no miran a los ojos sin embargo es posible tocarlos siguiendo sus bordes con la punta de la lengua y si gritan hay que ahogar sus voces curvándolos sobre sí mismos —así no son tan peligrosos— entonces salvaje me apretaré en sus cuerpos mientras me crecen alas yo también soy terrible


l am terrible too Every angel is terrible. Rainer María Rilke. The angels do not feel undress and at five o clock walking hand to hand the angels are terrible The angels do not the eyes however touch him is possible way your edges whit a tip of the tongue and if they scream we should stife their voices wrap itself —so are not as dangerous— so wild i pressure under their bodies as i grow wings im terrible too


No siento el aire Amo la rabia de perderte. César Moro. Estás tan solo que cualquiera diría que estás junto a mi Si nada más fuera esperar las tres de la madrugada mirar sobre tu hombro cómo los hipocampos lloran cómo la luna ilumina los rincones donde orinan los borrachos soñadores sin preguntas Si todo fuera esperar al niño unicornio con los restos de un blues en la garganta montando una alfombra como Aladino en el cuento sin tierras ni espejos buscaría tus caderas urgidas de bocas y escribiría mi nombre en tu quinta costilla no importa perder los siete cielos pero nos hemos dicho adiós de una manera interminable a la orilla de tus mil y una noches no quiero ser tu aliada


ni cruzar la avenida a cinco grados bajo cero se necesita algo más un santo provocativo o desear al hombre de tu prójima decir a filo lento amo la rabia de perderte sorber whisky en tus muslos no es extraño que no te maldiga —ritual de la asesina— intuyo mi crueldad no podrás evitar el mortal abrazo de la loba


Dont feel the wind I love the anger of loosing you. César Moro Your´e so alone that everyone says either you´re whit me If noting else was expected the early morning look over your shoulder as the hippocampus cry as the moon lights the corners where drunks urinate dreames whit a questions If all was expected unicorn child whit the remains of a blues in the throat riding a carpet like Aladino in the story whitout lands or mirrors i would look for your hips in urgent need of mouths and would write my name in your fifth rib no matter loose the seven skys but we say a bye interminably at the edge of your Arabian Nights i do not want to be your ally


or cross the street whit five degress below cero something more is necesary a holy provocative or desire the man of your neighbor that slow the edge i love the anger of loosing you drink whiskey on your thighs no wonder you do not damned â&#x20AC;&#x201D;ritual murderâ&#x20AC;&#x201D; suspect my cruelty you can not avoid the deadly embrace of the woman wolf


Canción profana Tan desnudos

tan solos

Al empezar el agua nocturna la penumbra en tu vientre se desgarra y tu cuerpo dios expuesto se ofrece beso tus labios de lianas húmedos carbones secretos de sal abrasan mi garganta lúbrico mi sexo acrece se hincha ardo estás bajo mi piel nacá para cabalgarte poseerte celestial extendida en el silencio sobre el tiempo per fec ta


Unholy song So naked so alone At noght the watter started The shadow in your belly is torn your body god expose provides i kiss your lips of lianas wet coal salt secrets embrace my throat

lubricate my sex grows swells i burn you are under mi skin nacรก to ride you celestial possess extenden in the silence over time

per fect


EDUARDO ZAMBRANO Nació en Monterrey, Nuevo León, en 1960. Ha aparecido en los más importantes suplementos culturales del Noreste. Ha publicado Del Coleccionista (1988, Praxis/Dos Filos-UAZ); Estrategias de la nostalgia (Revista Punto de Partida UNAM); Aquí afuera (1997); Reincidencias (2003); y está antologado en Nuevo León, brújula solar y Antología de la poesía nuevoleonesa


CanĂ­cula A veces el deseo pareciera muerto pero se queda quieto (fijo en el muro) como una lagartija bajo el sol intenso del verano.


Midsummer Sometimes desire seems to be dead but stays quiet (stuck to the wall) like a lizard under the intense summer sun.


Tolvaneras

El viento pasa sobre la tierra y levanta el polvo. Pasa sobre los hombres y levanta las palabras. Son el hombre y la tierra tolvaneras de palabra y polvo cuando el viento pasa.


Dust storms The wind sweeps over land and lifts dust. Sweeps over men and lifts words. Men and land are storms of words and dust when the wind blows.


Papeles Hay poetas que se arman de valor pero no de poemas. Hay poetas que se arman de lucidez pero no de poemas. Hay poetas que se arman de desventuras pero no de poemas. Y yo, asqueado ya de desventuras, sin una pizca de insolencia ni un mapa seguro de entendimiento, quĂŠ demonios hago aquĂ­, buscĂĄndome entre estos papeles sucios.


Papers There are poets who arm themselves with courage, but without poems. There are poets who arm themselves with clarity, but without poems. There are poets who arm themselves with misfortune, but without poems. And I, sickened already of misfortunes, without a tiny bit of insolence nor a sure map of understanding, what the hell am I doing here, searching for myself amongst these dirty papers.


EMMY PEREZ Emmy Pérez nació en Santa Ana, California. Es autora de la colección de poesía Solstice (Swan Scythe Press) y profesor assitente de inglés en la Universidad Panamericana de Texas. Es graduada por la Universidad de Columbia y la Universidad del Sur de California. Ha sido becaria de la New York Foundation for the Arts y el Fine Arts Work Center in Provincetown. Ha recibido el Premio James D. Phelan de la Fundación San Francisco; y ha sido poeta residente en el MacDowell Colony, la Ucross Foundation, el Atlantic Center for the Arts, y el Fine Arts Work Center in Provincetown. Es colaboradora editorial de la Latino Poetry Review y el Texas Books in Review.


The beloved The beloved no longer exists Like god, she knows exists At times like these Knows no longer exists


Lo amado

Lo amado ya no existe Como dios, que ella sabe existe En ocasiones como ĂŠstas Sabe que ya no existe


Sabal Palms I haven’t been able to write faster than the border wall’s construction. As if our writing could halt the wall’s construction. Only sadness left High fire danger In the remaining monte Smaller grapefruit This year. Need El Valle rain When you know you and your community Have been defeated. Sadness and the desire To make green and ripen what is left. To plant roses at home, the ones in Gloria Anzaldúa’s frontera. And love what is left. The Rio Grande~Bravo still runs behind concrete. And every person is a river.


Palmera Sabal No he podido escribir más rápido que la edificación del muro fronterizo, Como si nuestras letras pudiecen detener la la edificación del muro. Sólo queda tristeza Alto riesgo de incendio En lo que queda del monte Toronja más pequeña Este año. Necesidad de lluvia de El Valle Cuando reconoces que tú y tu comunidad Han sido derrotadas. Tristeza y el deseo De verdear y madurar lo que queda. Plantar rosales en casa, como los de la frontera De Gloria Anzaldúa. Y amar lo que queda. El Río Grande~Bravo sigue su curso Detrás del hormigón. Y toda persona es un río.


Solstice â&#x20AC;&#x201D;the americas War in sun country Lights water with orphans. Braids sawed off. As if arms. Pray for snow, and thistle Blooms purple along Roads. Amaranth grows Beyond the harvest. * Morning sky: more meadow Than metal. A clear-eyed orphan With stars on her tongue, Hiding her siblings In the sun glow. A soldier knows a kiss Won't open that mouth.


Solsticio -las américas La guerra en tierra del sol Alumbra el agua con huérfanas. Trenzas aserradas. Como brazos. Reza por nieve, y el cardo Florece morado a lo largo de los Caminos. El Amaranto crece Después de la cosecha. * El cielo al amanecer: más prado Que metal. Una huérfana de ojos serenos con su lengua llena de estrellas, escondiendo a sus hermanos en el resplandor del sol. Sabe el soldado que esa boca no se abrirá con un beso.


EDUARDO ESPINA

(Montevideo, Uruguay) publicó los libros de poemas Valores Personales (1982), La caza nupcial (1993, 1997 2a. edición), El oro y la liviandad del brillo (1994), Coto de casa (1995), Lee un poco más despacio (1999), Mínimo de mundo visible, (2003), y El cutis patrio (2006). Es autor de los libros de ensayo El disfraz de la modernidad (1992), Las ruinas de lo imaginario (1996), y La condición Milli Vanilli. Ensayos de dos siglos, (2003). En Uruguay ganó dos veces el Premio Nacional de Ensayo por los libros Las ruinas de lo imaginario, (1996) y Un plan de indicios (2000). En Chile, Red Internacional del Libro publicó el libro Con/figuración sintáctica: poesía del deslenguaje, estudio comprensivo de la obra poética de Espina realizado por el lingüista español Enrique Mallén. Su obra ha sido traducida al inglés, francés, italiano, portugués, alemán y croata. Está incluido en la Enciclopedia Británica y en más de 20 antologías de poesía latinoamericana. En Estados Unidos, donde radica, es coeditor de Hispanic Poetry Review. El cutis patrio obtuvo el Latino Literary Award, otorgado por el Instituto de Escritores Latinoamericanos de la Universidad de la Ciudad de New York al mejor libro publicado en lengua española en 2006.


Naturaleza, lección del contemplante (Por una vez el Río de la Plata tiene razón)

I La rana recorre la recta anual, tan de repente. Sobre el astro lacustre la luz hecha de ébanos veía al abeto hasta que la velocidad lo decida. Hoy se habla del sentido trágico del ejemplo, ese otro minuto de res respirando a propósito. Cómo decir, la carne y el costo atravesado, se encuentra cuchillo, hayan un chillido especial. Y ahora: ¿cuándo las palabras dejarán de ser? II En la respiración, la respuesta del aire. Herido sirve al bien cuando viene solo. Aire, país de Aries, hará que esto dure. Con el habla vence al labe-


rinto debido, con la música al eco que nunca canta. Toca con la tarde el tenebro al tiempo que es tan poco, resplandor en apogeo, morada de la aridez a llamarla mirada. El mundo dura quieto en cuanto cabe y aquí, ibiscus y cuis, ecos como querría. III Piensa el paisaje por las apariencias pero las deja ojear: al adjetivo bajan, a la torcaza en el caserío estremecen, semillas, yararás y rayos a una yarda. Con quienes un témpano entregan a la redoma renace la visión invisible, bien hilvana el rebaño a las bestias, la estepa que atina trina en lo social asomando a la manera de nacer más.


Lumínica cavidad que ideas da a la indecisión de los cedros o del nardo ordenando con un río las orografías. Entonces es sano cesar de saber, ¿o quién escribiría de la vida al oírla? IV Justifica el final la efímera efigie, casi un ansia de sentidos a la sien. Siente el ámbito al venir al viento una bala y una oveja bala en abril. Pasan cosas, aunque sin causas sea nacida la idea en uno de los cielos. Por capaz se aparta del atardecer y tiembla de blanda la valva nupcial. Valva como de lábaros y baqueano, playa para el ave de los aniversarios aunque encante en quién la


capuera. De lobos hablaba el rebuzno, el iris del desterrado de la idea que le dan: esta naturaleza no ha sido porque sí. (Nada, ni después puede ser sabido, todo lo demás alguna vez lo valdrá) V Pero ahora es lo que diría el deseo, y dirá que está bien vivir tan abajo. Pone nombres a cambio del verdor, una moneda pone para unir al pony con el colibrí abrumado por el brío. Juntos: abeja y atajo de enjambres. Juntos, metáfora y tafetán, anfibio de los abisinios dividiendo al rubí. Tan felices que nada de todo dirán, tan ínfimos confiados al hado fácil.


Sueña en ellos la callampa llanera, holgura para la era de los sureños. Va la voz al encuentro del indicio, piensa la sauria en el uso resuelto. El ojo gorjea: la contemplación es un diálogo con el silencio.


Nature, the contemplativeâ&#x20AC;&#x2122;s lesson (For once the Rio de la Plata is right) I The frog of a sudden travels the annual direction. Above the lacustrine star I could see on the fir tree the ebony light until speed would decide it. Today we speak of the example's tragic meaning, that other moment of the beef breathing accordingly. As we say, the meat and the cost pierced, and a knife is found, there's a special squeal. And at present, when will the words cease to be? II Breathing, the air answers. A blessing for the wounded to come alone. Air, the domain of Aries, may it long endure. He conquers the requisite labyrinth with words, the echo that never sings with


music. With evening the shadow knocks at fleeting time, the flash at the apogee, abode of dryness to call it a glance. The world falls silent as soon as it falls, and here, hibiscus and guinea pigs, are the echoes one would hope for. III It's through appearances that the landscape thinks but they allow it to see: they bow to the adjective, trembling before the farmhouse dove, seeds, vipers and beams of light in a yard. With whom do they present to the roundabout an iceflow, the invisible vision reborn, the herd a patchwork of animals, the precise prairie thrilled by the social displayed in the act of more being born.


A glowing cavity that ideas give to the indecision of cedars and nard arranging the reliefs with a river. It's healthy then to cease knowing, or who hearing it will write of life? IV The ephemeral efigy justifies the end, almost an anguish of senses in the brow. At the advent of wind the field senses a bale and a sheep bleats in April. Things pass away, even if, without apology, an idea is born in one of the heavens. Given space it strays from sunset and trembles with faintness in the nuptial valve. Like the valve of labarums and a guide, a beach for the bird of birthdays though the cleared field enchants someone.


The braying spoke of wolves, the exile's iris of the idea that they gave it: this nature hasn't been because yes. (Nothing, nor can it be known afterwards, all the rest will one day be worth it.) V But now is what desire would say, and it will say that it's good to live so low. It puts names to the change of greenery, places a coin to join a pony and a hummingbird burdened with energy. Together: a bee and a shortcut for crowds. Together, metaphor and taffeta, abyssinian amphibian dividing the ruby. How happy are they who say nothing at all, how infamous those who trust in easy fate. The mushroom of the plains sleeps in them, comfort for the age of sou-


therners. The voice goes off to meet the sign, the dinosaur thinks in the usual way. The eye warbles: contemplation is a dialogue with silence.


Lengua materna (Está escrito y entonces se escucha) La mirada sueña su ser sin ser cierto. Nada imprescindible es inversamente proporcional: el uso sacia lo silvestre, el empolvado a la par de la apariencia. Hace un rato y en el país aún paisajes. Las palabras preguntan por las plantas en lo que no podrían responder, ¿y si lo son? Abruma un deslumbramiento, y dentro de la casa casi una situación; la casa, ese espejo para pecar después. Todo lo nuevo tendrá redor de urracas, librada membrana adonde despertarse. Corre a sus ansias una visión valiente: el río sagrado en lugar de los hogares,


la velocidad del oro en aras del viento. Entre tanto el árbol del tabú osó soltar azores por las montañas nunca únicas, pasó el pulso del papiro a la memoria al morir la hora entre la ausencia y un espesor infinito: algo todavía por ipar y pare al alba el hábitat la sílfide feliz. Raspa por el paisaje lo que no es poca cosa y la costumbre de obrar en breve. Ya el tiempo o regresa la idea a su lid, regla grave para agregar a los agüeros. Detrás del austro otro estruendo atraen distraído por traer a las horas el drama. Entre hoy y ya pasaron varias semanas, quede para el domingo lo interminable, el perfume cuya forma fue la felicidad. Algún rato será mientras el


aura ocurra, rápido rasgando la suerte de herraduras cuando a ras la siembra reciente roza al sauce en los cielos pero sin nunca serlo: nada simple es similar a la próxima vez. ¿O ha de ser el infinito, puro fin, de qué y qué ha sido del silencio al asomar ahí? Altura callada, hada del más dócil nido de voz a variar con la voluntad del tala. Tilos, hielo, años de ñandubay como va único el corazón del agua a darles caza, y zarzales al hacer del azur el resultado y razones para las zorras en la cerrazón. Va por tal porvenir el dorado anuro, va la paja al pico en su pájaro, gira airado, a lo invencible viaja antes de saber esto. Ah del aire a solas como punto de vista.


Cimas, alma para no dejar de parecerse al cierzo donde tanto está que ya estaba. Rumbo de madréporas, de mirar encima la misma similitud de sol cerca del lirio. Sea hasta turbar fuera una esfera infinita contra la fronda que en canéfora viajara por ver el verano esperando al pampero, plan inmóvil que la paz puso en peligro. Oh del tiempo para después de los días dados a la penúltima idea que les diera, lingua, gualicho, noche de yutes chatos siempre y cuando en el tranco aprenda. Es por eso de pagarle a la belleza lares. Pero no todo embellecimiento hablará de lo oblicuo en la arboleda: el bosque bañado de vencejos, da el visto bueno; está la luna para que luego la


explique. En la gema del ojo grazna lo agrietado. Dentro, lo que no es nada, deja de ser.


Mother tongue (It is written and then is heard)

The gaze dreams its being without being right. Nothing indispensable is inversely proportional: usage satiates the sylvan the powdered on a par with appearance. A while ago and in the land still landscapes. The words wonder after the weeds in which they wouldnâ&#x20AC;&#x2122;t reply, and if they are? A blinding light is all too much and along the hall almost a situation; the house, that mirror for sinning later. Everything new will have a periphery of magpies, liberated membrane where one can awake. To its anxiety runs a valiant vision: the sacred river instead of the homesteads, the speed of gold in honour of the wind. Meanwhile, the tree of taboo


dared unleash goshawks over the mountains never unique, passed the pulse from the papyrus to the memory on the mortality of the hour between absence and an infinite thickness: something still to hiccough and to the dawn bears the habitat the felicitous sylph. Across the landscape it scratches, thatâ&#x20AC;&#x2122;s no small matter, and the custom of working in brief. Now time or the concept returns to its contest, austere authority to add to the augurs. Behind the austral wind they attract another uproar distracted by drawing the drama to the hours. Between today and now have passed several weeks, save for Sunday the interminable, the perfume whose form was felicity. It will be a while whilst the dawn occurs, quickly scratching the luck of horses-


hoes when flush the fresh sowing rubs the sallow in the heavens but without ever being so: nothing simple is similar to the next time. Or must it be the infinite, pure end, of what and what has been of the silence on showing there? Silent heights, sprite of most docile nest of voice to vary with the will of the tala tree. Lime trees, ice, years of 単andubay as the heart of water unique gives them chase and bramble bushes making of the blue result and reasons for the vixens in the closure. For such a future goes the dock-tailed dorado, goes the bit to the beak in its bird, swirls wild, travels to the invincible before knowing this. Ah! for the air alone like a point of view. Summits, soul so as to not cease to seem, the west wind where so much is that


already was. Course of madreporas, of looking over the same similarity of sun near the iris. As far as disturbing outside an infinite sphere against the frond that in canephora would travel to see the summer awaiting the pampas-wind, immobile plan the peace put in peril. Oh! for the time for after the days given to the penultimate idea they’d be given, lingua, Walichú, night of the flat jutes, whenever they learn on the doorstep. It’s for that for paying beauty hearths. But not all beautifying will talk of the oblique in the arboretum: the bushes bathed in strawplaits, gives the thumbs-up; the moon’s there to be explained. In the gem of the eye squawks what’s cracked. Inside, that which is nothing, ceases to be.


CARMEN TAFOLLA Carmen Tafolla (San Antonio, Texas) pertenece a una familia que ha vivido allí desde que aquel territorio pertenecía a México. Es una de las escritoras chicanas más antologadas y autora de cinco libros de poesía, uno de cuentos, uno sobre historia y contexto de la mujer chicana, y más de diez libros infantiles. Reconocida por la Asociación Nacional de Estudios Chicanos por escrituras que han “dado voz a nuestras comunidades” y premiada con el Primer Premio en Poesía por la Competición Nacional de UCI, y con el Premio Arte de Paz en 1999. Ha sido invitada como ponente en el Festival Internacional de Poesía de Wellington, Nueva Zelandia. Su más reciente libro de poesía se llama Rebozos, y contiene obras de la artista plástica mexicana Catalina Gárate; y poemas en inglés y español que ilustran la voz de las mujeres Mujeres del rebozo rojo


Mujeres del rebozo rojo Who are we, las mujeres del rebozo rojo, who are always waiting for the light hungry for the pink drops of morning on the night's sky searching for the sparkle of creation, of beginning, of life, on the dawn's edge trying so hard to open our eyes Who are we, las mujeres del rebozo rojo, who want to reach and stretch and spread and grow beyond our limits yawning, pulling up our heads, pushing out our lungs, arching out our arms resting only when in growth, transition, transformation wanting only to be, and to become... ...To unfold our lives as if they were a rebozo revealing its inner colors, the richness of its


texture, the strength of its weave, the history of its making Opening to all our fullness the blossom set free, Spreading our wings to the reach of the sky and awakening to who we really are.


Mujeres del rebozo rojo ¿Quienes somos las mujeres del rebozo rojo? que estamos siempre esperando a la luz hambrientas de las gotas rosadas del rocÌo matutino, buscando en la noche el destello de la creación, de un comienzo, de la vida, y al despuntar el amanecer, tratando con gran esfuerzo de abrir nuestros ojos. ¿Quienes somos, las mujeres del rebozo rojo? que desean alcanzar, estirarse y expanderse y crecer mas allá de sus propios limites despertando, levantando la cabeza, llenando los pulmones, arqueando los brazos, descansando solo ante el crecer, la transición, la transformación deseando solo ser, y llegar a ser... y desplegar nuestras vidas como si fueran un rebozo revelando sus colores internos la riqueza de su textura la fortaleza de su urdimbre, la historia de su creación. Floreciendo en todo nuestro esplendor, liberando los capullos, Extendiendo nuestras alas para alcanzar el


cielo y un despertar a quienes realmente somos.


How Shall I Tell You? After listening to the world news, the verge of war, the firing of warships in the Persian Gulf , international crisis after international crisis, and wondering whether, in the morning, we would still be here, any of us……

When no soul walks the softened green and no foot beats the pulse on crumbling brown and no one lives to sing to rain or soak to sun the spirit of its golden gown to weave the many colors of the after-arch from sky to human skin to wooded wealth in fiber fabrics beads and tusks and seeds all leading up in rows of beauty drumbeat to black neck, like venison in stealth When no one lulls the child to sleep or takes the wrinkled story’s hand or listens to the news – a wired sound of tribe on tribe and – stet now – man on man how shall I tell you that I love you then? How shall I touch your fingers tip to tip and say that we were blood and human voice and friend?


¿Cómo decirte? (soneto a los seres humanos) Cuando no haya alma ya que camine sobre el suave cesped, y no haya pie que marque su paso, haciendo vibrar el cuerpo de esta tierra morena, y ninguno sobrevive para cantar a la lluvia o para bañarse de sol en el calor de su manto dorado, o para tejer los colores del arco iris en el cielo, el bosque, la piel humana con prendas de fibras, semillas y cuentas, en hileras de collares, al compás de tambores, subiendo lentamente por el cuello negro como el de un ciervo en acecho Cuando ya nadie arrulle el sueño de un niño o tome con ternura la arrugada mano de la historia o escuche noticias - un sonido inalámbrico – de tribu contra tribu y -- sí, lo digo así – hombre contra hombre... ¿Cómo podría entonces decirles que los amo? ¿Cómo podría acariciar las puntas de sus dedos y decirles que fuimos sangre, y voz humana y amigos?


Marked Never write with pencil, mâ&#x20AC;&#x2122;ija. It is for those who would erase. Make your mark proud and open, Brave, beauty folded into its imperfection, Like a piece of turquoise marked. Never write with pencil, mâ&#x20AC;&#x2122;ija. Write with ink or mud, or berries grown in gardens never owned, or, sometimes, if necessary, blood.


Marcada Nunca escribas con lápiz, m’ija. Es para aquellos que borrarán. Traza tu marca orgullosa y abierta, valiente, belleza doblada en su imperfección como un trozo de turquesa marcada. Nunca escribas con lápiz m’ija. Escribe con tinta o lodo o con arándanos crecidos en jardines que no nos pertenecen, o, a veces, de ser necesario, sangre


VICENT TORO Vincent Toro nació en Puerto Rico. Es poeta, performancero y productor musical. Ha dirigido Artes Teatrales en el Guadalupe Cultural Arts Center in San Antonio, Texas. Ha trabajado para Teachers & Writers Collaborative, el Dreamyard Drama Project, el Dodge Poetry Foundation, Gemini Ink, y la Cooper Union for the Advancement of Arts and Sciences. En 2005 obtuvo mención honorífica en el Premio de Poesía Allen Ginsberg; y ha sido poeta residente del Atlantic Center for the Arts en Florida; y en 2008 fue seleccionado para formar parte del Sandra Cisneros’s Macondo Writers Group. Ha publicado Coloring Book: An Anthology of Multicultural Poems and Stories (Freddie Prinze in Heaven, Rattlecat Press, 2004); Word is Bond, Issue #2; Rattapallax’ Shortfuse Issue #2 (Rattapallax, 2004); Paterson Literary Review #35 (Our Secret Language, 2006), Vallum (A Subtle Blindness, 2007), y Bordersenses #13 (Metastasis, 2007).


Guadalupe and Brazos Brazos There is a translucent heat that singes the paint off the buildings Brandishing pastel facades with a mystery of decay. There is the traffic light the drivers ignore And there are slow, deep pockets of silence on each corner, Scavenging the residue of work, coughing up pedestrians Waiting for an East bound bus that arrives one golden age too late. There is the perennial state of fatigue that is mistaken for confusion, Slipping from the brows of day laborers Returning from their posts as squawking grackles. There is an indigestion that is defeated by a smile, A flourescent sign confessing to be "Open," And there is a slit in the doorway that bleeds Cool air and indistinct music onto a sidewalk That wears its glittering grime like a handmade tiara. Guadalupe When rainbows take the form of humans, Empty halls mutate into carousels of conflict And delightful improvisation. The security guard Cheats time at the cafĂŠ where his jokes jitter like dice. When the city councilwoman reads her newspaper Bearded colleagues squeak in, butchering her Introspection with cleaves of rhetorical questions. When school releases cauldrons of shaggy


Hair and neon backpacks, skateboards whistle Poly-rhythms over granite grooves complementing The chatter that escalates into a swarm of locusts. At noon, two briefcases snake their way into a pickup Perched patiently before Davila pharmacy. When round bellies bellow in catatonic daylight, The veladora hovers above like abuela's warnings, As the marquee on the corner predicts the future By informing us that on Saturday evening A cadre of dancers will reminisce for us all.


Guadalupe y Brazos Brazos Hay un calor translúcido que quema la pintura de los edificios blandiendo las fachadas claras con un misterio de desmoronamiento. Hay un semáforo que los conductores ignoran y hay lentas, profundas bolsas de silencio en cada esquina hurgando el residuo del trabajo, tosiendo peatones, esperando un autobús del este que llega una edad de oro tarde. Hay un estado perenne de fatiga que se confunde con confusión resbalando por la frente de los trabajadores que regresan de sus puestos como mirlos graznando. Hay una indigestión derrotada por una sonrisa, un anuncio fluorescente que confiesa estar “Abierto” y una rendija en la puerta que sangra aire frío y música indistinta hacia la banqueta que lleva su resplandeciente tizne como una tiara hecha a mano.

Guadalupe Cuando los arcoiris se transforman en humanos, Los pasillos vacíos se mutan en carruseles de conflicto Y deliciosa improvisación. El guardia de seguridad Hace trampa con el tiempo en el café donde sus bromas inquietan como dados.


Cuando la concejala lee su periódico barbados colegas graznan, matando su introspección con hendiduras de preguntas retóricas. Cuando la escuela suelta calderos de cabello Hirsuto y mochilas neón, las patinetas silban Poliritmos sobre surcos de granito complementando La cháchara que escala en un enjambre de langostas. Al mediodía, dos maletines serpentean hacia una camioneta Posada pacientemente frente a la farmacia Dávila. Cuando las barrigas redondas braman en la luz catatónica del día, La veladora se cierne como las advertencias de la abuela, Como la marquesina de la esquina predice el futuro Al informarnos que el sábado en la noche Un caldero de bailarines nos rememorará a todos.


Prophetic Forecasting Licenses Available We exist in a mulch of gray static. Merely tin wires connect us to breath. Artificial milk engorges our Fortress of silicon when unofficial officials Break the levees on dams dividing Who we are from who we should be. The slave quarters are furnished To resemble five star hotels; Fuchsia bed sheets and polished oak dressers, The remote controlling our pulse Bolted down to a hollow nightstand. Cable lines are tunnel rats staked out below. Dockworkers unload red bouquets of plagues From freight trains onto tumultuous green ships. A bouncer guards maroon ropes surrounding the club, Denies entrance to anyone not clad in Louis Vuitton. Two infants punch buttons on switchboards, Dropping black holes and blue veils over random ecologies. The valet misplaces the keys to a city with no sidewalks.


Clouds take sabbatical over Point Pleasant Beach. Professors give lectures in empty halls. Flash bulbs are hired as scabs to replace the sun. The ocean is downsized into a water cooler On the 26th floor of an office building in Sacramento. The landscape is made a scapegoat In the latest government scandal. All raindrops are arrested for vandalism. The last tree is uprooted, Replanted on the roof of the city museum, Dressed up like Santa Claus for photo opportunities With fanatics lined up around the block, As every radio blares eight octaves of silence. All storefronts are converted into places of worship. All places of worship are converted into casinos. Questions are extracted Indefinitely from the curriculum. The Board of Directors has decided That there will be only one dimension.


Licencias de Pronósticos Proféticos Disponibles Existimos en un mantillo de estática gris. Apenas unos alambres de estaño nos conectan a la respiración. La leche artificial devora nuestra Fortaleza de silicón cuando oficiales extraoficiales Rompen los diques de las presas dividiendo Quienes somos de quienes debemos ser. Los cuartos de los hoteles están amueblados Para parecer hoteles de cinco estrellas: Sábanas fiucha y cómodas de cedro El control controlando nuestro pulso. Atornillados a un buró hueco Los cables son ratas de túnel vueltas estacas ahí abajo. Los trabajadores del muelle descargan rojos ramos de plagas De los trenes de carga hacia los verdes barcos tumultuosos. Un fanfarrón custodia las cuerdas marrón que rodean el club, Negándole la entrada a todo aquel no ataviado en Louis Vuitton. Dos niños golpean el conmutador, goteando hoyos negros y velos azules sobre ecolo-


gías al azar. El valet pierde las llaves de una ciudad sin banquetas. Las nubes toman un sabático sobre Point Pleasant Beach. Los maestros dan clases en aulas vacías. Las bombillas son contratadas como esquiroles para reemplazar al sol. El océano es reducido a una hielera En el veintiseisavo piso de un edificio en Sacramento. El paisaje es hecho chivo expiatorio En el último escándalo gubernamental. Todas las gotas de lluvia son arrestadas por vandalismo. El último árbol es desenraizado. Replantado en el techo de la ciudad museo, Vestido de Santa Claus para las oportunidades fotográficas Con los fanáticos en fila alrededor de la cuadra, Cada radio retumba ocho octavas de silencio. Todos los aparadores son convertidos en lugares de culto. Todos los lugares de culto son convertidos en casinos. Las preguntas son extraídas


Indefinidamente del currículo. El consejo de administración ha decidido Que habrá únicamente una dimensión.


ELVIA ARDALANI Elvia Ardalani (Matamoros, Tamaulipas, México, 1963) es catedrática de Creación Literaria y Literatura en el Departamento de Lenguas Modernas de la Universidad de Texas-Pan American. Está doctorada por la universidad Texas A&M University-Kingsville. Ha publicado Miércoles de Ceniza (Migual Ángel Porrúa, 2007), De cruz y media luna-From Cross and Crescent Moon, Ed.Bilingüe (Claves Latinoamericanas, 2006), Y comerás del pan sentado junto al fuego (Claves Latinoamericanas, 2002), De cruz y media luna (Tierra de libros, 1996) y Por recuerdos viejos, por esos recuerdos (1989). Es corresponsal de la revista española Alborada/Goizaldia y editora de la revista virtual El Collar de la Paloma. Ha publicado ensayos como El agua frente al muro: Reflexiones sobre mujer, literatura y frontera en el libro Enhebrando palabras al hilo de la escritura, Editorial Academia del Hispanismo, Universidad de Vigo, España (2007); Los esbozos psicológicos de Clarín en La Regenta. Serie monográfica de la Asociación Nacional de Estudios Hispanos y Latinos, Estados Unidos (2001); El recibimiento literario de la narrativa chicana y cubanoamericana en México y Cuba: Perspectivas de la cosmogonía de la marginalidad”, Universidad de Arizona en Tucson, (2000). Pertenece al cuerpo editorial de la revista de crítica literaria Hipertexto y de la editorial universitaria UT-Pan American Press. Fue coeditora de la revista Letras Hispanas y fundadora y directora de los proyectos universitarios Literatura del Norte y Poéticas.Camino contus pies


Camino con tus pies reconociendo en cada callejón la última piedra. No me avergüenzan nada mis zapatos sumisos que te siguen en la escarpada ruta de la infancia ni mi torpeza para vestir el velo que a ambos nos parece tan extraño sobre mi pelo negro sobre mi nombre lejano y extranjero. Camino con tus pies porque no tengo más camino que el tuyo, más jornada que ésta de callejuelas intrincadas, de casas labradas en la arena y mujeres que asoman curiosas para vernos pasar mientras andamos con tus pies desolados, y las manos unidas, buscando los restos de tu padre. Y encontramos el tiempo sumergido en ese barrio de sílice, intacto como si Habib acabara de pasar vestido de novio con sus veintidós años y tu madre vestida de alegría, el velo transparente y las monedas de la gorra impávidas sobre la frente amplia, sobre la gratitud de haber sido invitada a esa jornada. Y entramos andando entre la roca a tu primera casa y lloraste y me prestas tus ojos agrietados para ver ese mundo de infancia y de recuerdo. Pienso en el hijo que algún día quizá saltará de la piedra a mi regazo, de tu mundo de cabras y montañas al mar y sorgo


de mi mundo. Camino con tus pies, con el vientre sin hijo pre単ado de esperanza. Camino con tus pies, como una novia que saluda con frases de otra lengua a tus fantasmas.


I walk whit your feet I walk with your feet, recognizing in every alleyway the last stone. I am not ashamed of my submissive shoes that follow you on the craggy route of infancy nor my torpidity to don the veil that seems so strange to both of us over my black hair over my remote and strange name. I walk with your feet because I have no other path than yours, nor any journey other than this one of intricate alleys, of houses wrought in the sand and women that peek with curiosity to see us pass while we walk with your desolate feet, and the clasped hands, seeking the remains of your father. And we found time submerged in that suburb of silica, intact as if Habib had just passed dressed as a groom with his twenty-two years and your mother dressed in joy, the transparent veil and the coins of the cap dauntless upon the ample forehead, over the gratitude of having been invited on that journey. And we entered walking between the rock to your first house and you wept and you lend me your cracked eyes to see that world of infancy and of remembrance.


I think of the child that one day may spring forth from the stone to my lap, from your world of goats and mountains to the sea and sorgum of my world. I walk with your feet, with my childless womb pregnant with hope. I walk with your feet, like a bride that extends a greeting, with phrases of another tongue, to your ghosts.


Arababé Arababé te mira a través del ópalo de su mirada. Tú juegas a reír, a jalarle las trenzas, ocultos andenes esperando debajo de la tela, silencio permanente que a veces se desboza en ademanes de piedra. Para que no te olvides te ha puesto un beso suyo debajo de la oreja. Le tiras del shador y se desprende un olor a madera, a quién sabe qué cárcel, a no hay puentes.


Arababe Arababe sees you through the opal of her gaze. You play at laughing, at pulling the braids, occult pathways waiting beneath the cloth, permanent silence that at times is unbound in gestures of stone. So that you will not forget she has placed a kiss of hers beneath your ear. You pull her by the shador and it gives off a scent of wood, of who knows what jail, of there are no bridges.


Tus abuelas rezaron Tus abuelas rezaron cada una en su sitio todos los días de su vida. Arababé, limpias sus manos y sus pies, contrito el rostro, en la mezquita. Mi madre, mirando hacia lo alto al pie de la cruz en una iglesia. Los abuelos, cada uno en su contexto, optaron por ser libres. No sé si lo lograron. Tampoco sé si rezaron en la pena. Fueron buenos. Hoy son los únicos que saben la verdad. Tu padre te enseñará a rezar inclinando la frente sobre el suelo sencillo y limpio de una alfombra. Hacia el este tu cara infantil intacta de nostalgias. Te habré enseñado yo a arrodillarte y a cruzar por tu rostro la señal de otra fe. Quizás un día te venga bien recostar tu rostro adolorido sobre el suelo y repetir un Padre Nuestro o arrodillarte en una iglesia y cantarle a Dios el Misericordioso, el Compasivo. Se vale rezar en cualquier lengua o no rezar. La oración eres tú.


Your grandmothers prayed Your grandmothers prayed, each one in her place, all the days of their lives. ArababĂŠ, her hands and face clean, her face contrite, in the mosque. My mother, looking high upward at the foot of the cross in a church. The grandfathers, each one in his context, opted to be free. I do not know if they succeeded. Nor do I know if they prayed in sorrow. They were good. Today they are the only ones who know the truth. Your father will teach you to pray leaning your forehead against the simple and clean floor of a rug. Towards the east your intact infantile face of nostalgias. I will have taught you to kneel and to cross over your face the sign of another faith. Perhaps one day it will suit you to rest your sorrowful face on the ground and recite an Our Father or kneel in a church and sing to God, the Merciful, the Compassionate. It is fair to pray in any language or not pray. The prayer is you.


ARMADO ALANÍS PULIDO Nació en Monterrey, en 1969. Poeta. Ha sido becario del Centro de Escritores en Nuevo León (1994-1995). Es fundador y coordinador del grupo Acción Poética. En 1998 recibió el Premio Nacional de Poesía Joven Ubaldo Ramos; en 2008 el Premio Internacional de Poesía Nicolás Guillén; y en 2009 el Premio Nacional de Poesía Experimental Raúl Renán. Ha publicado Ligeras sospechas, (1994); Todo lo que diga puede ser usado en mi contra (1995); La llamada infinita, (1998); La tristeza es un somnífero interesante (Conarte - Verdehalago, 1999); Combustión espontánea (Conarte Mantis Editores, 2003); Náufrago cantando un himno urbano (Ecrits des forges - Mantis editores, 2001); Gritar por poder gritar (Literalia - Mantis editores, 1997); Los delicados escombros (Tierra adentro, 1998); y Poemas de la región cuatro, (Ecrits des forges - Mantis editores, 2008).


Me aprieta el traje de astronauta Sí, preferimos morir que separarnos (me gusta cómo se oye). el mundo al instante, el mundo al instinto (me gusta) yo pinto mi pensamiento, desdibujo sonrisas, busco a alguien que me diga: no encontrarás aquí las respuestas que buscas, muerdo con fuerza, consumo, me acostumbro fácilmente a las caricias… Ni el amor me detiene.


The astronaut suit os too tight for me Yes, we´d rather die than part (I like how that sound). world in an instant, world in an instinct (I like it). I paint my thoughts, wipe out smiles, seek somebody who´ll say: you won´t find here the answeres you seek, I bite hard, consume, grow easy used the caresses… Not even love can stop me.


El día primero Y el hombre del que ignoramos su oficio, probablemente carpintero o albañil o poeta (gente que construye) llegó del norte y alguien (una mujer) quiso conocer su historia y entonces el sudor y la manzana y las uvas (un coctel de conclusiones). Y el sí cuando no y el no cuando sí. Era aquel hombre un verdadero objeto extraviado, habló poco, sintió mucho. Solicitó una invisibilidad que le fue concedida.


The first day And a man who ignored his trade, maybe a carpenter or a mason or poet (people who build) came from up north and somebody (a woman) wanted to know his history and then the swen and the apple and the grapes (a coktail of conclusions). And the yes when no and no when yes. That man was an actual realy misplaced object, he say little, felt much. Asked for a invisibility and it was awarded.


Mi corazón es una tarjeta postal de Monterrey, un túnel sin tren, un fin de mes; todo eso es mi corazón Cuando caminar a la deriva era emocionante caminaba a la deriva y en el camino pensaba que el árbol no daba frutos que daba primaveras. Cuando presentía que en mi llamada anónima identificarías mi respiración y mi silencio, marcaba tu número telefónico y no hablaba y pensaba que del otro lado tu voz diría, no te preocupes, yo también te quiero. Cuando llueve en mi ciudad ennumero y pienso en todas las definiciones que tiene el corazón y recuerdo que antes el corazón era sólo el corazón, y sigo ennumerando y me sorprendo de que ahra todo eso es mi corazón.


My heart is a postcard from Monterrey, tunnel whitout train, end of month, my heart is all this When wandering along was a thrill I wondered along and on the way I believed the tree did not grow fruit but springtime’s. When I sensed that an my anonymous call you´d identify me by my breath and silence, dialed your number but don’t speak and think that your voice, in the other side maybe say: don’t worry I love you too. When rain in my hometown I enlisted all definitions for heart and remember that before heart is only heart, and I continue enlisted and I am surprised that now my heart is all that.


LUIS AGUILAR

Nació en Tamaulipas, México. Ha publicado Eclipses y otras penumbras (UANL, 1998); Soberbia de cantera, (DCI, 2000); Tartaria, (Mantis Editores, 2003); Mantel de tulipanes amarillos, (francés-español, Écrits des forges y Mantis Editores, 2005), Los ojos ya deshechos, (Mantis Editores, 2007); La entrañable costumbre o El libro de Felipe (español-portugués, Selo Sebastião Grifo, Mantis Editores, 2008); y Decoración de interiores (Bonobos Editores, 2010). Está antologado en Verso Norte (PostData Editores, 2009); Los primeros once (Fondo Editoral Nuevo León, 2010); Territorios de la violencia (2007); Versos veraniegos (2006), y en La difícil brevedad (2008). En 2009 publicó la antología Exilio transitorio (Mantis Editores), del poeta cubano Delfín Prats, sobre cuya vida produjo el documental Delfín Prats: entre el esplendor y el caos. En 2006 ganó el Premio Na-


cional de Periodismo Cultural Fernando Benítez y en 2009 el Premio Regional de Periodismo Cultural del FORCA. Ha recibido también el premio nacional de poesía joven Manuel Rodríguez Brayda; el premio estatal de cuento Sobre rieles; obtuvo mención de honor en el Premio Regional de Poesía Carmen Alardín en 2004; el Premio Nuevo León de Literatura y el Premio Internacional de Poesía Nicolás Guillén, ambos en 2010. Su obra ha sido traducida al inglés, francés y portugués. Ha sido becario del Centro de Escritores de Nuevo León y residente en Sao Paulo, Brasil, del Fondo Regional para la Cultura y las Artes. Es catedrático de la Universidad Autónoma de Nuevo León, institución que en 2010 reconoció su trayectoria concediéndole el Premio a las Artes.


Los Hábitos del llanto He vomitado larvas, pero llega hoy a su piel un renovado aletear de mariposas. He resistido: mi sueño es una caja donde caben su nombre y mis abrazos; una mirada dormilona y el pedido para que la televisión se acurruque. Entonces llego al arrullo de la almohada y en medio de la oscuridad renazco en sus pestañas. Afuera siguen su camino los hábitos del llanto; una cicatriz de puertas clausuradas y un corazón sin rabia. A su lado llego al eje de nosotros: no entran pulsaciones de más nadie.


The habits of crying I have vomited larvae, yet today arrives unto his skin a renewed fluttering of butterflies. I have resisted: my dream is a chest where his name and my embraces fit; a sleepy gaze and the request so that the television might cuddle. Thence I arrive to the coo of the pillow and amidst the darkness I am born anew in his eyelashes. Outside the habits of crying make their way; a scar of closed doors and a rageless heart. At his side I arrive at the axis of us: no one elseâ&#x20AC;&#x2122;s pulsations enter.


Embalaje de terrores Voy a caminar marzo completo. A no temer las horas del salón vacío ni del polvo que a veces acumulan los muebles por divertimento; por afligirme nada más. Debo atenuar las conversaciones conyugales para dar paso al arrebato chispeante de la flama. Si me busca, no estaré en casa: voy a comprar un par de cajas para guardar —en el olvido del olvido— la tristeza del musgo que antecedió a sus tulipanes; la solícita piedad de los hoteles, tantas mis sábanas de paso.


Terror packing I am going to walk all of March. To not fear the hours of the empty room nor the dust that at times the furniture accumulates for entertainment; nothing more but to afflict me. I ought to attenuate the conjugal conversation to give way unto the crackling rapture of the flame. If he seeks me, I shall not be home: I am going to buy a couple of boxes to storeâ&#x20AC;&#x201D;in the oblivion of oblivionâ&#x20AC;&#x201D;the sadness of the moss that preceded his tulips; the solicitous piety of the hotels, oh so many my path sheets.


AGRADECIMIENTOS Agradecemos la colaboración de Elia Martínez-Rodarte, Elvia Ardalani, Ron Hudson, Mark Weiss, Ben Bollig y Francisco Macías Valdés para la traducción de los materiales. Desde luego,la disposición de todo el equipo de trabajo de la Dirección de Proyectos de Coinversión Cultural del FONCA y del propio Fondo Nacional para la Cultura y las Artes.

A los poetas que desinteresadamente decidieron romper el muro y abrazar este proyecto.


ESTA EDICIÓN DE MIL EJEMPLARES MÁS SOBRANTES PARA REPOSICIÓN SE TERMINÓ DE IMPRIMIR EN JUNIO DE 2011 EN LOS TALLERES DE LA IMPRENTA UNIVERSITARIA DE LA UNIVERSIDAD AUTÓNOMA DE NUEVO LEÓN. EL CUIDADO DE LA EDICIÓN ESTUVO A CARGO DE LUIS AGUILAR, GUSTAVO RODRÍGUEZ Y CELSO JOSÉ GARZA ACUÑA.



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