Issuu on Google+

Valparaíso, viernes 30 de diciembre de 2005

Conferencia Salud y Sociedad. Dr. Humberto Maturana Romesín “Muchísimas gracias, me siento muy honrado participando en este Congreso. Particularmente el haber escuchado a las personas que hablaron antes que yo, recordando que yo estudié Medicina en este país, de modo que yo veo allí, en esas palabras un trasfondo histórico al cual yo pertenezco, y una preocupación que tiene que ver con mi propia formación cuando fui estudiante de Medicina. Pero me he dedicado a la biología y quiero decir algo desde allí. Cuando fui invitado tuve la audacia de aceptar y claro, que es un acto de gran audacia aceptar una invitación a hablar de algo que en el fondo no es el tema de uno. Y he pensado mucho sobre lo que voy a decir. Voy a decir algo, primero sobre los seres vivos, yo diría que son seres saludables, en verdad los seres vivos nunca se enferman, claro, nosotros podríamos decir que está enfermo, que se va a morir, que tiene una infección, que tuvo una fractura, que sé yo; un tumor, pero no se enferman. La enfermedad pertenece al deseo de que el vivir sea distinto de como es, en un momento particular. El ser vivo en su fluir en el vivir, vive lo que vive, lo que le toca vivir, con independencia de la opinión que un ser humano pueda tener sobre ese vivir. De modo que el tema de la salud y la enfermedad es un tema humano, no es un tema de la vida, es un tema del espacio de convivencia que quiere generar y por eso que las reflexiones iniciales de las personas que me precedieron tienen que ver justamente con el tema del Congreso "Salud y Sociedad", salud y espacio humano. Y este es un acto creativo en sí, el que nos preocupe lo que le pasa a los seres humanos y que desde allí tengamos un propósito de acción particular. Pero las preocupaciones que uno tiene, tienen que ver con la emoción, no tienen que ver con la razón. Nosotros queremos justificaciones científicas para validar lo que vamos a hacer, pero lo que queremos hacer no depende de la justificación científica, sino que del deseo. La salud y la preocupación por la salud tiene que ver con el deseo de bienestar del otro o de uno mismo, bajo ciertas circunstancias. Ahora yo quisiera anotar allí, en el pizarrón ciertas afirmaciones de carácter sistémico que tienen que ver con lo que estoy diciendo. Lo primero que quiero anotar aquí es algo que está insinuado, yo sé que voy a hablar de cosas que ustedes saben, así que pido disculpas pero es importante a veces destacarlas de varias maneras. Lo que quiero anotar aquí es lo siguiente: "Cada vez que un conjunto de elementos comienzan a conservar ciertas relaciones, se abre espacio para que todo lo demás cambie". Esto es lo que en el fondo uno dice cuando uno dice que los principios, los propósitos, son centrales. Los principios: cuando uno dice cuáles son los principios desde los cuales estamos actuando, estoy diciendo eso, cuales son las relaciones que queremos conservar, porque desde el momento en que definimos esas relaciones todo lo demás queda abierto al cambio, por eso es tan importante ver que definición de salud tenemos, ¿es bienestar, es económica, tiene que ver con la medicina o tiene que ver con la convivencia?, en fin lo que fuere y lo interesante de esta afirmación de carácter sistémico es que no depende de la voluntad de uno, pasa así, de todos modos pasa así y el conjunto o la configuración de relaciones que se conserva, no requiere ser explícito. Está ahí de todos modos, ¿en función de qué?, de los deseos y los deseos no siempre son explícitos.


Valparaíso, viernes 30 de diciembre de 2005

La otra afirmación que quiero hacer es "Nada ocurre en el curso de la historia porque sea necesario que ocurra", y esta es una afirmación que tiene validez, incluso en el ámbito biológico. La historia de los seres vivos no es una historia que lleva alguna dirección particular, sino que resulta en una dirección según lo que se conserve. Es cierto que a veces uno habla por ejemplo: de que el lenguaje fue necesario para mejorar la comunicación. ¡No! en tanto apareció un modo de convivencia que hace las cosas que el lenguaje hace, el mundo se transformó en torno a la conservación de ese vivir en el lenguaje, pero el lenguaje no surgió porque fuese necesario. Los sistemas de salud no son necesarios a menos que uno los quiera y esto es fundamental. A veces uno dice: se necesita tal cosa que se la quiere, nada es necesario en sí, y hay varios ejemplos que uno puede mencionar por ejemplo: uno podría mencionar, yo creo que como de naturaleza potente en los momentos actuales, todo el desarrollo de la computación, de los ordenadores. Si ahora se produjese por alguna razón cualquiera, la destrucción de todos los ordenadores, de todos los computadores del mundo, sería un caos. Los aviones que van con vuelo automático se caen, no podemos cobrar nuestros cheques en el banco, en las centrales hidroeléctricas se detienen, es decir, se produce el caos. Todas las cosas que tenemos guardadas en nuestro computador personal desaparecen. Los computadores son necesarios, pero no están aquí porque hayan sido necesarios, sino que ahora son necesarios porque empezó a conservarse el placer del uso del juego de la computación hace 50 años y todo cambió en torno al uso de los computadores. Y por último quiero anotar aquí: "El curso de la historia, el curso que sigue la historia, es el curso de los deseos", no los recursos naturales, no las oportunidades económicas, no las necesidades o aspectos tecnológicos, algo es un recurso si se lo desea. Una innovación tecnológica es usable si se la desea, no es valiosa en si, es valiosa en tanto uno quiera hacer algo con ella. Podemos revisar el curso de la historia y vamos a ver que siempre lo que está detrás, en el fundamento de todo, son los deseos porque definen lo que se conserva. Bien, en ese sentido, si yo hablo de los seres vivos, los seres vivos como seres vivos no tienen deseo del futuro, pero los seres humanos sí. Los seres humanos tenemos un cierto propósito de convivencia, pero los seres humanos configuramos un espacio de convivencia particular, que son las comunidades humanas. Algunas son sociales y otras no son sociales y tienen una característica completamente distinta a las características de un organismo como un conjunto celular, y por supuesto que ustedes lo saben, así que discúlpenme, pero lo peculiar de los conjuntos humanos es que en tanto están constituidos por seres humanos, están constituidos por seres que en un momento determinado se detienen y se preguntan ¿Qué hago yo aquí?, una célula hepática no hace eso, una célula nerviosa no hace eso. O sea las comunidades humanas son una clase completamente distintas a las comunidades de otros seres vivos que no existen como nosotros en el lenguaje y que en un momento determinado pueden preguntarse ¿Qué hago yo aquí?. En el momento que aparece la pregunta ¿qué hago yo aquí? aparecen dos dimensiones fundamentales del vivir humano, que son la responsabilidad y la libertad, las cuales los seres vivos que corrientemente no existen como nosotros en el lenguaje, no viven. En estas dimensiones es donde se constituye la concepción de salud, así que este problema de la salud, este problema del bienestar, es un problema humano, no es problema de la biología, no es problema de la vida. Tiene que ver con los deseos, con las preocupaciones humanas y claro, los deseos humanos como seres vivos y por lo tanto su forma de enfrentarlos se entrecruza con hacerse cargo de que los seres humanos somos seres vivos, pero los problemas de salud son un tema humano, que nace del lenguaje y la proyección de desarrollo que hacemos de otro o uno mismo.


Valparaíso, viernes 30 de diciembre de 2005

Y por eso que el tema de la salud requiere consideraciones científicas, pero no solamente eso. No es un tema que se va a resolver desde un estudio que diga que si uno hace tal cosa entonces, o pasa tal otra cosa, porque va a depender de que yo quiera o no quiera hacer aquello, de que yo quiera o no quiera ese resultado. Sino basta tener un revolver para ser un asesino, hay que querer usar ese revolver con la intención de matar, porque si no está la intención definida como un propósito una orientación hacia una consecuencia, no hay una acción humana. Entonces la salud como tema humano tiene que ver con la intención de convivencia en la cual se quiere estar y las convivencias son de distintas clases, depende de las emociones. Nosotros frecuentemente hablamos de razones para nuestra conducta, qué razones tenemos, nos preguntamos, qué razones tiene usted para hacer tal cosa y muchas veces la respuesta que uno da, aunque las dé en términos racionales no tienen su fundamento en la razón sino que en la emoción. ¿Y uno debiera preguntar qué motivos?. Qué motivos tenemos para preocuparnos por la salud de la comunidad a la cual pertenecemos. No qué razones tenemos, es una cosa completamente distinta, por lo tanto la justificación o la argumentación que uno presenta para validar o para proponer sus respuestas, es de distinta clase. La preocupación por la salud es un motivo, sus fundamentos son en la emoción, pertenecen a la emoción. Las acciones que yo voy a hacer involucrarán conocimientos científicos, involucrarán conocimientos biológicos, involucrarán conocimientos técnicos, pero el fundamento de mi quehacer no es racional sino que emocional. Y yo creo que esto es fundamental, a veces uno dice un fin. Cuando los políticos hablan de voluntad política, como que dicen algo que se entrecruza con esto, pero no tiene la claridad suficiente, porque también se entrecruza con las intenciones de las ideologías políticas, con las intenciones de otros propósitos y no queda claro que lo que lo guía a uno en la acción es una intención, un propósito, un deseo, una preocupación por el ámbito humano del cual uno se encuentra. La otra cosa que quisiera decir y que por supuesto todos ustedes conocen también, es que esta preocupación por la salud, o sea por el bienestar propio de los otros seres humanos, porque en verdad si no aparece esa preocupación, no hay enfermedad y si no se acoge esa situación, no hay acción. Tiene que ver ciertamente con las emociones y tiene que ver con la ética y claro. No tiene que ver con la moral. Yo creo que esto es importante destacarlo, en este momento que hay una diferencia o por lo menos yo hago una diferencia entre lo moral y lo ético, y que puede ayudarnos en nuestras reflexiones a definir qué es lo que queremos entender por salud. No la salud en sí como como concepto biológico, sino qué queremos entender por salud. Si en algún momento determinado se hace una legislación que se aplica al ámbito humano, se hace con una cierta intención de generar un cierto ámbito de convivencia satisfactoria, ese es el trasfondo fundamental de la legalidad que se genera en un Congreso, que se genera en un Organismo que tiene función pública por ejemplo. Pero las normas jamás captan adecuadamente la situación sobre la cual norman. Definen, especifican, ciertos cursos conductuales, aceptables y no aceptables, pero jamás captan en totalidad la intención de lo que se quiere hacer. Así que hay siempre una diferencia entre la norma y la intención del resultado que se busca con ellos. Yo pienso que la conducta es moral cuando se adecua a la norma, y la conducta es ética cuando se adecua a la intención. Yo creo que esta es una diferencia muy potente porque si uno no se hacer cargo de ello, y esto pasa muchas veces en temas de salud por ejemplo: en temas de salud ambiental en cuanto a la contaminación, a los desechos, a las sustancias que las empresas o las industrias entregan al ambiente en que se ajustan a la norma y saben que es inadecuado de todos modos, de modo que tienen una conducta moral pero no tienen una conducta ética.


Valparaíso, viernes 30 de diciembre de 2005

Y si uno no hace esta distinción, no tiene una mirada para ver la diferencia fundamental y para darse cuenta que en tanto estamos hablando de lo social, estamos hablando de lo ético. No estamos hablando de lo moral. La preocupación ética ocurre solamente en los ámbitos sociales. Yo sostengo que no todas las relaciones humanas son de la misma clase, que dependen de la emoción que las sustenta. Por eso afirmo por ejemplo, que las relaciones de trabajo no son relaciones sociales, porque se fundan en el compromiso a cumplir una tarea a cambio de una retribución de alguna clase. Son relaciones fundadas en un compromiso de hacer y retribución. Lo humano desaparece en el momento en que se establece la relación de trabajo y de allí que se requiera la legislación del trabajo. Toda la legislación laboral lo único que hace es recuperar dimensiones humanas perdidas en el acuerdo de trabajo. ¿Qué significa eso? Significa ver algo que queda oculto o negado en el acuerdo de trabajo. ¿Y qué queda oculto o negado? lo humano. ¿Qué es lo humano? lo humano es lo que es el vivir, que somos nosotros como seres, que existimos en el lenguaje y que tanto existimos en el lenguaje tenemos la operacionalidad de ser conscientes y detenernos un instante y decirnos ¿me gusta estar donde estoy o no? ¿qué hago aquí?. Miro mi estar aquí y actúo según quiero o no quiero estar aquí. ¿Me gusta?, me quedo. ¿No me gusta?, me voy. Eso no lo puede hacer ningún otro ser vivo. Ah¡, se quedan o se van, pero no se van o se quedan desde el acto de reflexión. Nosotros reconocemos eso como una acto de responsabilidad, ese es el acto responsable. Pero pasa algo más, pasa que puedo en el momento en que me quedo, preguntarme si me gusta mi querer quedarme. O en el acto de irme me pregunto, si me gusta mi querer irme. Y en ese instante tengo la experiencia de libertad. Así construyo relaciones sociales en base a la libertad y la responsabilidad. Entonces, el espacio humano en que estas condiciones están presentes, ser en la reflexión - en el lenguaje - lo que permite ver a si mismo y al otro, ese espacio de existencia se da solamente desde una emoción particular que es el amor. Ustedes me habrán oído hablar del amor y hablo del amor a cada rato. Porque eso es lo que está en juego aquí, y si no está en juego, entonces no entendemos lo que hacemos. Las relaciones jerárquicas no son relaciones sociales, porque son relaciones de subordinación, dominación y sometimiento. Uno se niega en la obediencia, uno niega al otro en la suposición de que uno tiene autoridad para exigirle, pero cuando el otro tiene presencia la petición de ayuda que otra persona le hace y la escucha aceptando y acogiendo su legitimidad de ser que pide ayuda, esa es una relación distinta, esa es una relación social y eso exige la mirada que ve al otro y lo valida, que solamente la tiene el amor. Yo digo que las emociones corresponden a dominio de conductas relacionales, a clases de conductas relacionales, a modos de relacionarnos en nuestro ser conductual y uno puede caracterizar a las emociones según esas clases de condiciones relacionales y yo digo que el amor es la más simple de todas. Yo hablo siempre de lo mismo, pero si me invitan, muchas gracias pero, yo hablo de lo mismo siempre: "Amor, dominio de las conductas relacionales a través de las cuales el otro, la otra, o lo otro, surge en esa relación como legítimo otro en convivencia con uno". El niño surge como niño, la mujer como mujer, el hombre como hombre, el enfermo o enferma como enfermo. Yo recuerdo que el profesor Garretón nos dijo cuando éramos estudiantes de Medicina, en una de las primeras clases "el médico empieza a actuar cuando acepta la llamada". Yo me pregunté muchas veces que quería decir el profesor Garretón con ello y después descubrí que muchas veces pasa que el doctor dice: Señor, Señora, no se preocupe voy, se demora, varias, muchas horas, llega y la señora o la persona que llamó dice: doctor casi tengo vergüenza de haberle pedido que viniera, el niño, mi marido, mi mujer, está mucho mejor. ¿Qué ha pasado en ese rato, en esas horas?, que la persona enferma comienza a mejorarse. En cambio si dice: se mantiene igual, o empeora, el médico dice: “señora tiene que traer o traiga al niño al hospital”. Yo


Valparaíso, viernes 30 de diciembre de 2005

creo que tiene que ver con esto y esto tiene que ver por supuesto con la fisiología. Tiene que ver con el sistema inmunitario, tiene que ver con toda la dinámica fisiológica que se modula de una u otra manera en la relación, más allá de lo biológico es cómo la alteración fisiológica se entiende en lo humano y se conduce, en el momento en que uno es acogido, en su legitimidad. Existe en esta relación un responsabilidad y libertad con el otro por parte de todos los involucrados. La preocupación por la salud pública es una preocupación por el bienestar que acoge en su legitimidad a todos los miembros de la comunidad social, en la cual esa preocupación surge. Fíjense que es interesante eso, porque estoy diciendo: la preocupación por la salud pública, que nos pareciera que abarca todo, resulta que abarca solamente a los seres humanos que forman una comunidad social o la comunidad social en la cual esa preocupación surge. No abarca a todos los seres humanos y la prueba de esto es que tenemos una serie de normas que definen el entorno en el cual la preocupación por la salud pública se aplica. Las preocupaciones éticas nunca van más allá del ámbito social en que surgen. ¿Cuál es el ámbito social?, el que se funda desde aquí, es un ámbito en el cual participamos en una convivencia en la cual surgimos como legítimos otros. No se trata de legitimar al otro, no se trata de aceptar cualquier cosa. Pero el otro en la aceptación de lo que hace, surge una relación como legítimo otro con uno. Es cuando se dice por ejemplo: en intento de hacer una convivencia democrática, que todos somos iguales ante la ley. Yo puedo haber cometido un crimen, pero mi legitimidad está como ser humano, como miembro de esa comunidad, en el hecho de que debo ser sometido a un enjuiciamiento y a una ley, y a una aplicación de la legalidad. Es de allí donde está mi dignidad como ser miembro de esa comunidad, aunque después se me condene. Esta es la emoción que funda lo social, por eso es que las relaciones de trabajo no son relaciones sociales, son relaciones jerárquicas. No son relaciones sociales y uno tiene que recuperar las dimensiones sociales, las relaciones de trabajo y gran parte de los problemas laborales de convivencia, problemas de salud en los espacios laborales, tienen que ver precisamente con que el espacio laboral no es un espacio de social. Se vive como un espacio de exigencia, un espacio de negación, y uno quiere recuperar eso. La legislación laboral pretende recuperar eso. El derecho a la enfermedad, el derecho a la atención, el derecho a tener días libres para hacer cosas que tienen que ver con miembros de la familia que no están allí, que es lo que las leyes laborales en alguna medida intentan recuperar. Pero hay algo más que es interesante con respecto a los seres humanos. Los seres humanos somos seres multidimensionales, es decir nos movemos en dimensiones que podríamos llamar de la maternidad, de la concretitud, del vivir biológico y dimensiones que tienen que ver con la relación, con lo que pasa aquí, por ejemplo con esta conversación sobre la salud, sobre lo humano, en invitación a la reflexión que tiene que ver con las emociones donde aparecen sentimientos, espiritualidad, propósitos, sentido de la vida, el ser partícipe en el propio quehacer de las consecuencias del propio vivir. Y a veces me pregunto ¿que significa este gran auge que está teniendo en estos momentos lo que se llaman las medicinas alternativas?. Este trasfondo de desconfianza en la medicina tradicional. La medicina tradicional tiene grandes logros, sin embargo hay un trasfondo de desconfianza, basta leer alguna revista para darse cuenta que hay una preocupación por otras cosas que la medicina tradicional pareciera dejar de lado. ¿Y con qué tiene que ver esto? ¿Por que la información de mano tiene efecto sobre la salud? ¿Cómo es que la aplicación de presiones en la acupuntura, o en la digitopuntura tiene efectos sobre la salud? ¿Cómo es que la psicoterapia tiene efectos sobre la salud fisiológica?. Eso parece mucho más fácil, uno habla de efectos psicosomáticos, pero ¿qué es lo que está pasando ahí?


Valparaíso, viernes 30 de diciembre de 2005

Qué es lo que nuestra medicina tradicional está perdiendo y va a seguir perdiendo, incluso en el espacio público, a menos que nos demos cuenta de ello y que la medicina llamada holística intenta o promete o propone implícitamente o sino declaradamente recuperar. Yo creo que tiene que ver con esta múltiple dimensionalidad del ser humano, porque esta afirmación aquí o esta caracterización del amor hace referencia a los espacios relacionales en los cuales uno se mueve, que tiene más dimensiones que las que describiríamos en el discurso corriente. Dimensiones que negamos cuando uno dice que está solamente en la mente, son meramente mentales. Es una idea suya, fíjese que tengo este dolor, es una idea suya, muchas gracias doctor pero me duele. Es una idea bien potente doctor, ahí, que me duele harto, o el servicio de salud público si tiene todas estas normas permite atender todo. Si doctor pero me quedo afuera, ¿qué pasa allí?. Por eso yo quiero hacer aquí un pequeño dibujo y por supuesto hago este dibujo y me atrevo a hacer esto porque evidentemente el tema de la Salud y la Sociedad tiene que ver con las comunidades humanas, con una clase particular de comunidades humanas. Esta comunidad en la cual surgimos como personas, en nuestra legitimidad, en la convivencia. Esa comunidad que es la que precisamente, la que queremos generar y convivir o vivir en la convivencia en una comunidad democrática. La comunidad democrática es efectivamente una comunidad social, aunque parezca extraño, pareciera ser que la democracia es un sistema de gobierno. Pero se ajusta más a un modo de convivencia, es una convivencia social. Una convivencia que no está centrada en la exigencia sino que en la colaboración, que no está centrada en mutua negación, en la discriminación sino que en la participación. Porque las comunidades son sistemas y ustedes lo saben por supuesto, son entes interconectados. Yo voy a hacer aquí un dibujo absolutamente trivial, imagínense una red y ustedes saben esto, así que me disculparán, pero imagínense una red con una malla definida, por ejemplo: si ustedes ponen un peso en un punto particular, qué se deforma en la red?, todo, absolutamente todo, aquí se deformará un poco más en este entorno, pero si ustedes miran, se darán, imagínenlo, si ustedes saben eso, si uno se imagina un poco y a y quiere medir, hay que estar seguro científico y va y mide que pasa con las distancias, con las formas de los huecos de las mallas, están todos deformados. Bueno eso pasa con los sistemas, siempre ustedes hacen una acción aquí en esta comunidad, y tiene consecuencias acá, allá, en todas partes, y el organismo es un sistema de la misma naturaleza. Yo levanto esta pierna y pareciera que solamente estos músculos tienen que ver con la flexión de la pierna en relación a la cadera, etc., son los que se contraen, pero no es cierto, están contraído a toda la musculatura de la otra pierna, está relajada esta otra, de la espalda, del hombro, del cuello, todo, de modo que muevo el músculo, muevo una mano y está todo el cuerpo involucrado, ustedes saben esto por supuesto, pero también pasa adentro. La actividad del sistema nervioso modula la actividad del sistema endocrino, la actividad del sistema endocrino modula la actividad del sistema nervioso, este modula la actividad del sistema inmunitario, las prostaglindinas, toda la bioquímica. Si tuviésemos un instrumento para mirar el perfil bioquímico momento a momento de una persona, veríamos que va cambiando según el quehacer y según su emocion. Pero lo mismo con la comunidad humana, exactamente igual, somos sistemas. No sabemos tratar a los sistemas porque pensamos solamente en relaciones locales o así hemos ido pensando, pero yo me acuerdo que lo que me impresionó la primera vez que conocí al profesor Garretón fue su mirada sistémica del organismo. Entonces lo que está en juego es un propósito, una intención que surge de una preocupación por el bienestar humano en una comunidad humana, que tiene un carácter sistémico, en circunstancias de que los componentes son también elementos sistémicos, multidimensionales que están involucrados en interacciones mucho más allá de aquellas que vemos simplemente.


Valparaíso, viernes 30 de diciembre de 2005

Claro ahí uno dice, ahí está todo el espacio del inconsciente, las relaciones dimensionales del inconsciente, sí las relaciones dimensionales del inconsciente . No vemos las relaciones dimensionales relacionadas del inconsciente, precisamente porque son inconscientes, y la medicina se nos va de este espacio y aparecen las medicinas alternativas. Y esta multidimensionalidad humana no la tomamos en cuenta, se surgen distorsiones en negación del bienestar y una de las formas que se niega al bienestar, negándole a la persona su participación con su que hacer, de modo que lo que hace tenga consecuencias en su vivir. ¿Qué hacemos cuando hay riesgo de una epidemia? Venía yo de Santiago acá cuando alguien me muestra, ve ahí hay un anuncio del Ministerio de Salud, del Servicio de Salud que esta preocupado con el Virus Hanta, y ciertas indicaciones que tienen que ver con la salud pública. Qué hace uno, qué hace el Ministerio de Salud Público, qué hace el Servicio de Salud Pública frente a una posibilidad de una epidemia?. Hace curiosamente 3 cosas que son fundamentales: * Entrega conocimiento: dice de esto se trata, se trata de una enfermedad de tal clase que tiene tales y tales características. * Entrega entendimiento: esto se transmite de tal manera, se conecta de esta otra manera,)tiene tales consecuencias en el) ámbito humano con respecto al contagio o en el ámbito animal. * Se entrega una acción a la mano: hay que hacer esto, si se trata del Cólera: hervir las verduras, cocinar a una temperatura adecuada todo lo que uno va a comer, tener ciertas medidas de aseo. ¿Y qué es lo que pasa?, pasa una cosa maravillosa en el momento en que los seres humanos tenemos conocimiento, entendimiento y acción a la mano, no podemos si no ser socialmente responsables. Fíjense que es interesante. Es decir nos movemos todavía en nuestro espacio relacional social como seres que en tanto sabemos lo que sabemos y tenemos una acción adecuada a nuestro conocimiento y entendimiento, no podemos escaparnos y actuar de acuerdo a eso y ser por lo tanto socialmente responsable. Yo no tengo para que decir eso a ustedes, ustedes lo saben, puesto que esas cosas son las medidas que se toman en las situaciones de riesgos epidemiológicos por ejemplo. Yo supe de esto desde niño en verdad, porque mi madre fue la Visitadora Social que con el Dr. Vicente Dañino organizaron a comienzos de la década del 40, lo que fue la Campaña Antivenérea en Chile. En Chile existía una incidencia de enfermedades venéreas tan grande, que en los mapas marinos, Chile aparecía con estrellitas rojas, que quería decir "Marinero que se baja, Marinero que vuelve con Sífilis o Gonorrea", y lo que ellos hicieron fue precisamente eso. En una época en que el tratamiento de la sífilis era Neosarbazan con otra cosa, que duraba una inyección semanal por 2 años. No era una cuestión simple. Entonces que hicieron, yo me acuerdo, se cubrió el país de afiches que decían de todas las maneras posibles, en que consistían las enfermedades venéreas. Se creó en todo el país un sistema de policlínicos, donde podían ser atendidas las personas que consultaban, que iban allá donde había una Asistente Social que investigaba discretamente la red sexual de la persona, y por supuesto estaba el tratamiento gratuito. Y se pasó una ley, una norma que exigía que para cualquier cosa oficial que hiciese, necesitaba un examen de sangre: a la Universidad examen de sangre, permiso para vender frutas en la calle, examen de sangre, y lo importante era tener el examen para tener el permiso, independiente de que fuese positivo o negativo. Pero si era positivo era inmediatamente referido al Policlínico y allí lo recibía una Asistente Social, Visitadora Social, que conversaba sobre la red sexual de esta persona con ella.


Valparaíso, viernes 30 de diciembre de 2005

En dos años bajó tal de tal manera el índice de nuevos contagios, que Chile salió de los mapas. Ustedes lo han estudiado, o lo pueden estudiar, si esto es parte de la historia de este bello país. Como pasó así, que yo le pregunté a la mamá cómo creía ella que había resultado esto. Entonces tuvimos una conversación interesante, porque ella me dijo: un factor importante fue que cuando una persona se saltaba una inyección, el policlínico mandaba un carabinero a su casa a recordarlo que se había saltado una inyección, entonces me decía la fuerza pública, yo le decía no mamá no puede haber sido eso, primero porque el Carabinero lo único que hacía era recordarle a uno. ¡Ha! pero el miedo, si claro, pero no había allí una acción, no había un acto punitivo, no era una falta punible, había otra cosa más importante, la gente contaba de su red de relaciones sexuales y eso sí que es interesante. Esto de decir que yo me acosté con él o con ella, oye, pero por favor, esto no es trivial contar con quien uno tiene una relación sexual, imagínense en 1941/42 ¿por qué la gente contaba?. Responsabilidad social. Uno no se acuesta con cualquiera, hombre o mujer, uno no se acuesta con cualquiera, tiene sentido social para uno, porque uno puede ser responsable, porque tenía conocimiento en que consistían las enfermedades venéreas; entendimiento como se propagaban y acción a la mano porque había un tratamiento, había todo un sistema que permitía actuar. Entonces estos es absolutamente central, la comunidad es nuestro mejor colaborador, pero para eso tenemos que tener respeto y confianza en la comunidad, entregarse conocimiento, entendimiento y acción a la mano. Sino, no resulta. El problema del SIDA es que no tiene una acción a la mano adecuada que no interfiera con las relaciones, ahí está el problema. No hay un tratamiento, no hay una acción que permita adecuadamente, sin interferir en la red de convivencia detener el flujo de contagio. Este aspecto, el de ser responsable del propio vivir es fundamental, no hay salud, pienso yo, discúlpenme, no hay posibilidad de ningún sistema de salud pública en el cual eso funcione. No se le entregue a las personas y no se le entregue al médico una responsabilidad de su quehacer en el caso del médico, o personal en el caso de las personas como miembros de una comunidad social a la cual pertenecen y que son inmediatamente reconocidos como tales en el acto de la preocupación por la salud pública. Pero eso como aquí se sugiere, requiere ciertos cambios drásticos, yo pienso que la medicina no puede seguir amarrada a criterios económicos, simplemente no. La medicina voy a poner en debe ser, es mi opinión pero en fin debe ser una actividad sin fines de lucro, pero no gratis, ¿qué quiere decir eso?, no gratis porque requiere flujos energéticos o el flujo energético viene del estado, que es de donde debiera venir para la salud pública o viene de las personas, pero deben ser sin fines de lucro, de modo que el flujo energético no sea un flujo que va a incrementar los recursos de una empresa médica o de una persona más allá de lo legítimo, que tiene que ver con el flujo energético para la realización de las actividades correspondientes. Pero eso exige un propósito, exige un compromiso político, un compromiso ético, exige un entendimiento claro de lo que se quiere y una responsabilidad con lo que se quiere, y eso por supuesto es materia de lo que uno debiera en términos generales de la política de salud del estado no del gobierno, del estado, del país. Yo estoy vivo gracias a la medicina Chilena Pública, porque sino me habría muerto de mastoiditis cuando niño, de apendicitis cuando más grande y tuberculosis después. Recibí toda mi atención médica en el Servicio Nacional de Salud, no habría podido vivir, si no hubiese sido por ese Servicio Nacional de Salud. Bueno, yo quiero terminar aquí. Yo creo que he hablado bastante, pienso que es interesante el darse cuenta de que después de una vuelta que uno haga, uno vuelve a


Valparaíso, viernes 30 de diciembre de 2005

las cosas dichas aquí al principio. Que la salud tiene que ver con el bienestar y tiene que ver con el bienestar, claro en el caso de los animales silvestres y las plantas silvestres están bien en tanto tienen los nutrientes, tienen la iluminación, tienen el espacio. Si ustedes tienen animales que viven, que tienen la corporabilidad que implica una cierta movilidad y los restringe en un espacio más pequeño, la salud decae, es decir se enferman, les pasa toda clase de cosas inadecuadas porque no están en su dominio de existencia, lo mismo pasa con las plantas, hay plantas que requieren mucha luz solar, otras plantas que requieren menos y uno no ve eso y no lo hace adecuadamente, entonces la planta o no crece o se enferma o tiene infecciones, cosa que nosotros decimos que pasa con el devenir biológico, no importa nada, a la biosfera no le importa lo que nosotros hagamos. Una distinguida bióloga Lin Margoyle decía "A mí no me preocupa un holocausto nuclear, las bacterias van a sobrevivir siempre". Yo decía, a mí me importa porque no soy bacteria, seré una colonia celular, una colonia bacteriana, pero no soy bacteria, entonces me importa. A nosotros nos importa y es interesante que claro, que si uno mira los animales y las plantas, están bien, están sanos cuando están bien y ¿cuándo están bien?, cuando están en el bienestar, bien estar, ahí, ¿dónde?, en su espacio natural de existencia en el cual satisfagan las características que hacen su vivir, todo un ciclo que el nacimiento, crecimiento, desarrollo, decaimiento y muerte, como un ciclo natural. Y damos vuelta esta cosa y nos encontramos como les he dicho desde el principio, que el tema de la salud es un tema del bienestar, pero del bienestar humano que se construye en lo social, porque a uno le preocupa el bienestar del otro. La salud es un tema humano y debería desarrollarse como tal. Si a uno no le preocupa el bienestar del otro, persona en lo social, no hay real preocupación por la salud, quedando la preocupación del bienestar del otro sola y exclusivamente como una preocupación ética en un cierto ámbito social, NO en los acuerdos de trabajo, NO en los sistemas jerárquicos. Tanto es así que cuando se habla de alguna manera de una preocupación por lo humano del ámbito de trabajo, se trata el ser humano como un recurso. El recurso fundamental son las personas y lo trato igualmente que a las máquinas, que a los insumos, la materia prima o lo que fuere, lo que pasa es que lo llamo fundamental. Y si tengo algún acto de preocupación no es de índole social, sino que es de índole de utilización. El acto médico debería ser de índole social, y como comunidad no podemos depender sólo del acto médico para preocuparnos del bienestar de otro, sino que deberíamos hacerlo a través de la forma misma de hacer comunidad. Y yo con esto termino, yo estoy muy agradecido de que ustedes hayan querido oírme. MUCHAS GRACIAS.


Conferencia: "Salud y Sociedad" de Humberto Maturana