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BOLETÍN DE ANIMACIÓN PASTORAL DE LA PARROQUIA DEL SANTO CRISTO MILAGROSO RESPONSABLE: P. ARMANDO FLORES NAVARRO

10 DE ABRIL DE 2011 TERCERA EPOCA No. 500

500 Números Con esta edición llegamos al No. 500 de la tercera época del Boletín Camino. Se dice fácil, sin embargo, todos podemos imaginar lo que significa. Simple y sencillamente constatar el paso del tiempo, de poco más de diez años de tener, al servicio de la animación pastoral de nuestra comunidad, este medio de comunicación. Dios nos ha permitido perseverar. Cuando iniciamos, los augurios no eran muy buenos. Había quien aseguraba que no pasaríamos de 10 números y hemos llegado a 500. La tarea, no ha sido sólo del responsable, sino de la comunidad y de los asiduos lectores, que recibiéndolo semanalmente, lo han legitimado, encontrando algún valor en este sencillo instrumento. Y esto sí es un buen augurio. Es un signo positivo, que da aliento y esperanza a nuestro quehacer diario. Es posible perseverar en un propósito, cuando nos hacemos compañeros y juntos recorremos el mismo Camino. Recuerdo que cuando se pensaba en el nombre que podría tener un boletín de animación pastoral para nuestra comunidad, nos enseñaron una hoja mimeografiada, de los años 70, y que era, precisamente, un boletín parroquial, con el nombre de Camino. Poco después, alguien hizo llegar el retazo de un boletín parroquial, que se publicaba en los años 50, también con el nombre de Camino. No había más que buscar. Camino era su nombre y el nuestro, no iniciaba la

historia, sólo la continuaba, retomando al camino iniciado por quienes nos han precedido. En el primer número, al justificar el nombre y narrar que se trataba de la tercera época de un mismo esfuerzo por llevar a través de un boletín, la Palabra de Dios a los hogares, se hacía referencia a uno de los primeros nombres con los que se identificaban los cristianos: “los del camino”. En Hechos de los Apóstoles se habla de Apolo como un joven que “había sido iniciado en el Camino del Señor y, lleno de fervor, exponía y enseñaba con precisión lo que se refiere a Jesús” (Cf. Hechos 18, 22) Nos referíamos también al camino que constantemente recorren los peregrinos que acuden al Santuario de Tanhuato, a encontrarse con el que es, Camino, Verdad y Vida, en la bendita imagen del Santo Cristo Milagroso. Y hablábamos también de nuestro propio camino, el de nuestra vida. A 500 semanas de aquélla reflexión, seguimos en el Camino. Damos gracias a Dios por el don de la perseverancia y de la paciencia y al presentarle con humildad este esfuerzo de nuestra comunidad, le pedimos que nos mantenga en su Camino hasta llegar a la meta. Gracias a todos los lectores y felicidades por este esfuerzo.

Visita la página web de nuestra parroquia: www.parroquia-tanhuato.net


¡POR CUARESMA! * Como ciertos utensilios, también las personas necesitamos una revisión personal de nuestra vida. El mejor escáner es la Palabra de Dios. Escúchala y medítala con cierta frecuencia. Te dará pistas para situar aquellos aspectos de tu persona que no están en armonía con Jesús * Participar en una fiesta implica el revestirse interior y exteriormente en consonancia con la situación. La Pascua, la cruz, el amor de Dios, la muerte de Jesús y su Resurrección, nos exige derribar esos muros que nos impiden vivir cerca de El. * En cuaresma, durante 40 días, intentamos recuperar el brillo perdido de nuestra fe cristiana. Acompañar a Jesús en el camino hacia la cruz. En definitiva tenemos un reto: recuperar y consolidar el estilo de los primeros cristianos que celebraban con gran alegría la Pascua del Señor. * Aprovechemos este tiempo para convertirnos (regresar de caminos equivocados), para entrar en una comunión más perfecta con Dios (la oración) y para no olvidar los sufrimientos de los demás (la limosna). * La cuaresma es un espacio de tiempo en el que peregrinamos hacia el interior de nosotros mismos. Ante tanta dispersión, estas semanas, nos invitan al recogimiento, a la reflexión y a encontrarnos con nosotros mismos. Jesús nos acompaña. * La cuaresma es un camino que nos lleva al Señor. No nos detengamos en ninguno de sus cuarenta peldaños. Este tiempo tiene un fin: llevarnos al encuentro personal con la misericordia de Dios. Lo hace por nosotros. Por nuestra salvación. * Que contemplando la cruz, y arropados por María y por Juan, acompañemos al Señor que ofrece todo lo que es por la humanidad. En Juan tendremos un amigo y, en la Virgen, una buena Madre. * Muchos son los ídolos que llaman nuestra atención. Que no nos acostumbremos a tener al Señor como una

De la vida Parroquial Bautismos

El día 3 de abril 2011, por el Sacramento del Bautismo administrado por el Sr. Cura Armando Flores Navarro, se incorporo al Pueblo de Dios: Perla Esmeralda, hija de Francisco García Sánchez y Luz María Prado Lara, vecinos de Tarimoro, Mich.

Presentación

El día 5 de abril de 2011, se presentaron a la Iglesia, con la

especie de legado, de herencia de tiempos pasados. Es mucho más: ¡es el Señor! ¡El Salvador que nos revela plenamente el amor que Dios nos tiene! * Saltar al camino de la cuaresma es saber que estamos llamados a despojarnos de aquello que nos impide ser “otros cristos”. La oración, el ayuno y la limosna nos abrirán una ventana a Dios, una oportunidad para el dominio personal y una mano para el que vive en dificultades. * Los cuarenta días de la cuaresma pueden ser un noviazgo entre el Señor y cada uno de nosotros. Es la hora de tomar posiciones: ¿El pecado o la gracia? ¿La vida o la muerte? ¿La conversión o la mediocridad? ¿La verdad o la mentira? ¿La oración o la dispersión? * La cuaresma es un tiempo de conocimiento de Jesús. Que no falte su Palabra y la eucaristía diaria. Sólo así podremos comprender y entender lo qué quiere de nosotros y seremos fuertes en el duro combate de la vida. * La cuaresma es un “volver a casa”. Como el hijo pródigo meditamos nuestros errores y nuestras traiciones a Dios Padre. Pensándolo es bueno dar marcha atrás, examinar y clarificar nuestra conciencia y blanquear nuestro interior con una buena confesión sacramental * La cuaresma es discernimiento y, también, afán identitario de lo que somos: cristianos. Jesús va por delante y nos muestra esa opción desde la proclamación pausada del Evangelio diario. * Igualmente, este periodo pre-pascual, es una oportunidad para dar testimonio de nuestra fe. Los discípulos, camino de Jerusalén, acompañaron al Señor. Se dejaron seducir por su Palabra, oración y milagros. Que no nos perdamos en el inmenso carnaval que nos rodea. * La cuaresma no es un fin en sí misma; es un camino que desemboca en la Pascua. En la pasión, muerte y resurrección de Jesús. No aventurarnos a recorrer este camino no nos facilitará el vivir con intensidad esos misterios que nos aguardan. * Toda obra escrita tiene un índice. La gran obra redentora de Jesús fue su “semana santa”. La cuaresma es un índice que nos ayuda a centrar y nos conduce a celebrar la obra de la salvación que Jesús nos trae en la Pascua. pretensión de contraer matrimonio los novios: Joaquín Vázquez Baeza, originario y vecino de Cieneguitas mpio., de Tanuato, Mich., hijo de Joaquín Vázquez Garibay y Margarita Baeza García. Pretende contraer matrimonio con Mayra Teresa García Galván. Originaria y vecina de Tanhuato, Mich., hija de Javier García Tafolla y Mª Teresa Galván Torres. Obituario El día 3 de abril de 2011, falleció la Sra. Alicia Marrón, vecina de Tanhuato, Mich., el día 4 se celebró la misa exequial en el Santuario del Santo Cristo Milagroso y fue sepultada en el panteón municipal.


El peligro de privilegiar sólo la eficacia y lo rentable + José Luis Chávez Botello Arzobispo de Antequera-Oaxaca Desde hace décadas nuestra sociedad ha estado privilegiando la eficacia y lo rentable sobre lo más importante y fundamental causando así un grave deterioro a lo auténticamente humano y a la naturaleza. Cuando se descuida lo fundamental como referencia obligada y columna vertebral, viene la dispersión de esfuerzos, se pierde la recta jerarquización y el rumbo, se cae en competencias desleales y hasta en enfrentamientos. Ciertamente se dan avances en algunos campos pero, al no articularse, no inciden en todo el cuerpo social ni en la calidad de vida. Cuando la eficacia y lo rentable se pone sobre la misma vida y el bien común, entonces se entra en una carrera desenfrenada buscando el interés y beneficios personales o de grupo, entonces ya no importan los principios ni los medios utilizados, ya no importan las leyes, ni la justicia y hasta se llega a creer que todo se vale; entonces se llega a manipular las ciencias, la información y hasta la misma religión. Lo estamos palpando y sufriendo en la economía, en algunos políticos, en organizaciones laborales y de educación, en usos y costumbres de algunas comunidades. Desde esta manera de pensar y de actuar el paso a la irresponsabilidad social y a la corrupción es fácil y se da pronto. En esta manera de pensar y de actuar el individualismo y el relativismo se fortalecen de tal manera que, con máscara de verdad y de derechos, se convierten en su alimento y motor. El

individualismo considera a la persona y grupos aislados o sobre la comunidad; de allí el individualismo egoísta y agresivo de no pocos, las posturas y estrategias de algunos partidos políticos, modos de actuar de organizaciones laborales y civiles, el autoritarismo y dictaduras de algunos gobernantes; así el individualismo debilita la vida comunitaria y la vacía de su sentido a todos los niveles; el individualismo agresivo se convierte en una epidemia peligrosa para la familia, para las comunidades y para el bien común de la sociedad. Para el relativismo nada es permanente ni válido para todos, ni la verdad, ni el bien, ni los principios; todo depende de la visión y querer de las personas. Así los intereses y gustos de minorías, con apariencia de verdad, llegan a imponer la dictadura del relativismo deteriorando los valores, debilitando los cimientos y quitando los referentes fundamentales que dan seguridad y estabilidad a toda persona y sociedad. Así se genera una inestabilidad en las costumbres y valores, se trastoca la moral y la misma identidad sexual, se ataca a las instituciones principalmente a la familia y a la Iglesia por encontrar en ellas mayor oposición fundamentada a sus intereses y gustos. Esta manera de pensar y de actuar nos está dañando gravemente; la reeducación y restauración que se requiere sólo se dará con trabajo de todos a mediano y largo plazo. Toda persona, comunidad y pueblo, para desarrollarse integralmente e impulsar una vida de calidad, requiere necesariamente una sana estabilidad en su manera de pensar, de creer y de actuar; requiere darle orientación y rumbo claro a su vida, necesita articular y jerarquizar todas sus actividades y proyectos en torno a lo fundamental.

CREER PARA TENER VIDA Una de las ideas más insidiosas que se han extendido en la sociedad moderna en torno a la religión es la sospecha de que hay que eliminar a Dios para poder salvar la dignidad y felicidad de los hombres.

De hecho, son bastantes los que poco a poco van abandonando su «mundo de creencias y prácticas» porque piensan que es un estorbo que les impide vivir. No entienden que Cristo pueda decir que ha venido, no para que los hombres perezcan», sino para que «tengan vida definitiva». La religión que ellos conocen no les ayuda a vivir. Hace tiempo que no pueden experimentar a Cristo como fuente de vida, y se sorprenden al saber que hay hombres y mujeres que creen en él precisamente porque desean vivir de manera más plena. Y, sin embargo, es así. El verdadero creyente es una persona que no se contenta con vivir de cualquier manera. Desea dar un sentido acertado a su vida. Responder a esas preguntas que nacen dentro de nosotros: ¿De dónde le puede llegar a mi vida un sentido más pleno? ¿Cómo puedo ser yo más humano? ¿En qué dirección he de buscar? Si hay tantas personas que hoy, no solo no abandonan la fe, sino que se preocupan más que nunca de cuidarla y purificarla, es porque sienten que Cristo les ayuda a enfrentarse a la vida de un modo más sano y positivo. No quieren vivir a medias. No se contentan con «ir tirando». Tampoco

les satisface “ser un vividor”. Lo que buscan desde Cristo es estar en la vida de una manera más convincente, humana y gratificante. Lo lamentable no es que algunas personas se desprendan de una «religión muerta» que no les ayuda en modo alguno a vivir. Eso es bueno y purificador. Lo triste es que no lleguen a descubrir una «manera nueva de creer» que daría un contenido totalmente diferente a su fe.

Para esto, lo primero es entender la fe de otra manera. Intuir que ser cristiano es, antes que nada, buscar con Cristo y desde Cristo cuál es la manera más acertada de vivir. Como ha dicho J. Cardonnel, «ser cristiano es tener la audacia de ser hombre hasta el final». Alentado por el mismo Espíritu de Cristo, el cristiano va descubriendo nuevas posibilidades a su vida y va aprendiendo maneras nuevas y más humanas de amar, de disfrutar, de trabajar, de sufrir, de confiar en Dios. Entonces la religión va apareciendo a sus ojos como algo que antes no sospechaba: la fuerza más estimulante y poderosa para vivir de manera plena. Ahora se da cuenta de que abandonar la fe en Cristo no sería solo «perder algo», sino «sentirse perdido» en medio de un mundo que no tendría ya un futuro y una esperanza definitivos. Poco a poco, el creyente va descubriendo que esas palabras de Jesús «Yo soy la resurrección y la vida» no son sólo una promesa que abre nuestra existencia a una esperanza de vida eterna; al mismo tiempo va comprobando que, ya desde ahora, Jesucristo es alguien que resucita lo que en nosotros estaba muerto, y nos despierta a una vida nueva.


Cristo es nuestra VIDA

El quinto domingo de Cuaresma nos sitúa en una lucha esperanzadora por la vida y en una fe que es capaz de esperar la resurrección de quien ya tiene tres días muerto. Los reclamos a Jesús por parte de Marta, podrían ser los reclamos que ahora muchos pretenden lanzar al cielo porque no se puede entender una cadena de males ante la mirada indiferente de Dios. La degradación que estamos padeciendo sólo se entiende ante la ausencia de Dios, ha sido la expresión de muchos. Pero no podemos reclamar la ausencia de un Dios que hemos expulsado de nuestras familias, de nuestras calles, de nuestros negocios y que lo hemos querido mantener recluido en las sacristías, en eventos sociales, y en dos o tres fiestas folclóricas que sirven de pretextos para excesos más que una verdadera manifestación de nuestra relación personal con Dios. Nuestra primera actitud en este domingo sería la de darnos cuenta de que nuestra nación realmente se encuentra enferma. Y podemos insistirle a Jesús: “Señor, el amigo a quien tanto quieres está enfermo”. Pero al mismo tiempo que nos urge aceptar y manifestar la enfermedad debemos estar dispuestos también a aceptar la curación y las prescripciones que nos pueden llevar a la salvación. El llanto por quien está podrido Mucho se ha hablado de los muertos que se acumulan día tras día en los ámbitos del narcotráfico. Se han mencionado también las personas inocentes que como daños colaterales han perecido. Se ha hablado mucho de las incontables extorsiones, de los secuestros y de las drogas que pululan por doquier, pero se ha tomado menos en cuenta la corrupción que a diario invade todos los ámbitos de nuestra vida, que ha penetrado en las familias, en las instituciones y en las estructuras que rigen nuestra patria. Es una corrupción y hedor penetrante al que parece que nos hemos acostumbrado y del que solamente en ocasiones excepcionales somos conscientes. Hemos alejado a Dios de nuestras vidas y hemos optado por otros valores: el placer, el dinero, la ambición, el poder. Pero cuando descubrimos que se han metido como una grave enfermedad en todo el cuerpo, nos asustamos y quisiéramos echar marcha atrás pero sin dejar de vivir en corrupción. Como quien quiere sanar a base de calmantes, sin aceptar una verdadera curación, un cambio radical de vida y una purificación de todo su ser. El llanto de María y sus desesperación bien pudiera representar el llanto de tantas madres y hermanas que lloran por el ser asesinado o desaparecido, por el hijo o la hija sumida en las drogas, por quien ha perdido el camino. Pero ese mismo llanto podría también hacernos vislumbrar un rayo de esperanza: junto a

nosotros, en la misma lucha, con mucho mayor amor y con mucho más poder, camina Jesús. Para Él Lázaro es el amigo a quien tanto ama; para Él todos los que sufren y están atormentados son también su “amigo amado”. La esperanza de una resurrección ya, ahora. El gran amor de Jesús por quien es su amigo lo hace que se presente en las situaciones más difíciles y complicadas. La muerte y la corrupción no lo logran mantenerlo lejano y su presencia nos llena de una sana esperanza. Ahora, igual que en aquel tiempo, nos ordena quitar la losa que tapa la vida y que confina a la oscuridad. Ahora también nos ordena creer y comprometernos con Él que es la vida. A pesar todos los obstáculos, la invitación de Jesús a creer, la invitación de Jesús a la verdadera vida, sigue en pie. Quizás también nosotros estemos tentados a decirle y a expresar nuestro pesimismo porque sentimos que ya nada puede hacerse, que no encontramos salidas. Que nuestro país huele a corrupción, huele a miedo, a terrorismo y droga, que nuestras familias no perciben el aroma de la armonía y del cariño, que todo, todo huele mal. Pero cuando todo huele mal, Jesús está ahí cerca del que tanto ama. No le importan sus olores, para Jesús sigue siendo el amigo: “¿No te he dicho que si crees verás la gloria de Dios?”. De la fe nos lanza a la acción; pero de una verdadera fe, la misma que ha exigido a Marta. No solamente creer teóricamente en la resurrección, sino experimentar vivamente que Jesús es la resurrección y la vida. Y no habla Jesús de una resurrección allá, lejana, al final, sino que nos manifiesta su compromiso por la vida ahora, aquí, en medio de todo. Para eso se requiere fe pero también poner a Jesús como fuente de nuestra vida, de nuestras actividades y de nuestro interior. Creo en ti que eres la resurrección Cuando el pueblo de Israel creía que todo estaba irremediablemente perdido, la palabra de Dios por medio de Ezequiel les habla de esperanza y les asegura la apertura de los sepulcros para que salgan de ellos y así conducirlos a nueva tierra. Ahora Jesús hace también realidad esas palabras. Sólo espera nuestra confesión confiada: “Sí, Señor. Creo firmemente que tú eres el Mesías, el Hijo de Dios, el que tenía que venir al mundo”. Una confesión que le permite actuar en nuestra vida. Hoy también podremos escuchar las palabras de Jesús, que llenas de amor pero también llenas de autoridad, resuenan con esperanza. También a nosotros nos dice: “Sal de ahí”. Podremos salir de la muerte y corrupción no basados en nuestras propias fuerzas, sino basados en su amor. Confiados en su palabra asumimos el compromiso de desatar, de quitar losas, de acrecentar la fe. “Desátenlo, para que pueda andar”. Es la tarea ingente que debemos asumir todos. La fe es el motor que nos moverá para, desde nuestra fe, comprometernos a crear un país mejor. Hay que desatar tantas cadenas de injusticia, hay que quitar tantas losas que oprimen, pero sobre todo necesitamos experimentar una fe viva en Cristo que es “la resurrección y la vida”.

A V I S O : 15 DE ABRIL / JORNADA DE LA RECONCILIACIÓN Misa con enfermos a las 12.00 p.m. / Confesiones de 10.00 a.m. a 2.00 p.m. y de 5.00 a 9.00 p.m.

Boletin Camino No. 500  

Boletin de animacion pastoral de la Parroquia del Santo Cristo Milagroso de Tanhuato. Mich.

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