Issuu on Google+

Año 2, N° 21, FEBRERO 2010, Magazine DE distribución gratuita,

México

Fotografía “Antifaz de carnaval barranquillero” por IMACOJ.

Quien lo vive es quien lo goza

Carnaval Eterno


Jazz Playground Este nueve de marzo llegará Jazz Playground, el nuevo lanzamiento de la aclamada serie Playground de Putumayo Kids. Toda la vibrante diversidad e influencia del jazz en el mundo se encuentra reunida en ésta colección multicultural de canciones, que tendrá a toda la familia bamboleando al son de la música. Durante el sigo pasado, el jazz viajó a través del mundo e influyó sobre músicos de todo el planeta. Jazz Playground muestra cómo artistas de Norteamérica, Sudamérica, Europa, Asia, África y Oceanía han adoptado el jazz y lo han incorporado como propio. El material discográfico presenta un nuevo y colorido folleto, al estilo de un libro de cuentos, junto con un glosario de términos musicales. Las canciones de este lanzamiento combinan sonidos sofisticados con letras adecuadas para niños.

www.putumayo.com


4

C’est Quien lo vive es quien lo goza

Carnaval Eterno > Arturo Ríos Alejo

R

ío de Janeiro, Barranquilla,Veracruz, Mazatlán e incluso países que se antojan fríos, cronométricos y lecheros como Suiza, celebran, entre febrero y marzo, los carnavales. De probable origen pagano, la Europa católica no deseó o no pudo prescindir del carnaval; pese a que el mundo era un valle de lágrimas donde nada acercaba más al cielo que llorar, ayunar y reprimir el placer hasta que dolieran las amígdalas1 , la gente, aunque fuera una vez al año, no pudo o le falló la voluntad para evitar el infierno tan temido y beber a carcajadas y recordar, ¡hay recordar!, el sabor de la carne. Si el carnaval es, pues, una gran juerga de la que sus devotos salen -si salen- más flacos, con los bolsillos vacíos y un exceso de culpa entre pecho y espalda, el miércoles de ceniza marca el inicio de una cruda del tamaño de la miseria humana que no terminará hasta concluidos los días santos, durante los cuales hay que comportarse como tal. Antes y después de este ciclo humano (pecado-culpa-expiación), existe otro ciclo más humano aun, de días rutinarios, vacíos, mejor dicho llenos de un trabajo indeseable que apenas permite sobrevivir…hasta que regresa el carnaval. 1

tocatuvida.com

febrero 2010

Cortesía de Hugol.


C’est

Si bien ha variado con el tiempo, es indudable que las clases populares, desde el campesino medieval hasta nuestro teporochito de barrio, pasando por los artesanos en vías de extinción, obreros, marginados en vías de expansión y parias sociales, han sido quienes comúnmente esperan más y disfrutan mejor el carnaval. Y es que el carnaval es ese lugar donde las reglas sociales se invierten o diluyen en la lujuria de los ojos, en el fondo de las aguas locas, en el anonimato de las máscaras; paraíso, pues, de la inmensa mayoría que nació para obedecer y un día no obedece y es feliz, y es culpable al día siguiente porque recuerda que cada quien ocupa un lugar en este mundo y es pecado de infierno o delito de cárcel pretender ser otro que está mejor que uno (ser alguien bien pagado y con prestaciones sociales, por ejemplo). Por eso se prohibieron en la ciudad de México durante la última época de la Colonia, para que ningún zapatero olvidara que su mundo se reduce a sus zapatos. En “La gran matanza de gatos”, Robert Darnton cuenta que en la Francia del siglo XVIII, los patrones o dueños de las imprentas eran unos verdaderos apasionados de los gatos. Hubo el caso del patrón que poseía 25 felinos. Los trabajadores y aprendices, un poco artesanos, un poco obreros, recuerdan o imaginan un tiempo en el que el patrón y el artesano se sentaban a la misma mesa, reían de las mismas cosas, se sentían parte de la misma familia. Ahora, en cambio, el patrón apenas les habla lo indispensable, no trabaja y les da de comer mejor a los gatos que a ellos. Por eso le juegan una broma: se suben al tejado sobre la habitación del patrón y su esposa, y maullan como gatos en celo para robarles el sueño e infundirles miedo. Al día siguiente la patrona les ordena apalear a todos los gatos, excepto a su adorada Grise, a quien quería como si fuera ella misma en su vida animal. Desde luego, es la primera que cae ante sonoro tubazo en su espina dorsal. Después, a la usanza del carnaval, se lleva a cabo un juicio del que los gatos (los patrones) resultan culpables de todos los cargos. La risa subversiva, el juicio paródico, los gatos son elementos típicos del carnaval. Igual que el valor para expresar el deseo de un mundo donde no toque perder siempre a los mismos. Celia Cruz canta que la vida es un carnaval; Los Fabulosos Cadillacs que carnaval toda la vida: entiendo que es la frustración melancólica de lo que no se puede, o la esperanza de que un día no requiramos con tanta urgencia del carnaval. Por lo pronto, azúcar.

Fotografía “Disfraces danza del Garabato y Congo en carnaval de Barranquilla” por IMACO J.

febrero 2010

tocatuvida.com

5


Jimi Hendrix fue un visionario, sabía que el mejor servicio del mundo se daría en el Bar Almohada.

Escucha la transmisión de este programa todos los jueves en www.tocatuvida.com Bar Almohada llega a ti gracias a los servicios de Poderato.com, Podomatic.com y al auspicio de la revista Tangente.


Tangente 21, febrero 2010