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Año 1, N° 6, SEPTIEMBRE de 2008, Magazine , distribución gratuita, Oaxaca, México


Año 1, N° 6, SEPTIEMBRE de 2008, Magazine , distribución gratuita, Oaxaca, México


directorio Rodolfo Villagómez P. Director general editorial rodolfo@tocatuvida.com Renato Galicia M. Director editorial renato@tocatuvida.com Fabián Aranda Calderón de la Barca COORDINADOR MUST fabian@tocatuvida.com Irma Julieta Jiménez G. César Dabián Ivonne Villagómez Equipo editorial Abigail Matías O. Ilustración Carlos Salazar Director Financiero carlos@tocatuvida.com Raúl Jiménez Director de Arte y diseño raul@tocatuvida.com Alberto Vázquez Gerencia planning alberto@tocatuvida.com Javier Villagómez P. Dirección planning México javier@tocatuvida.com Integral Media Arts Comunication Dirección Internacional

Instrucciones para tomar un caballito de tequila El Poeta dice: La mano izquierda tensa, ¿ya? Ahora verás: en el dorso, entre el pulgar y el pinchíndise, un hueco, un huequito como un hoyo santo creado por Diosito lindo. El tequila blanco ya está servido en la copita larga (nunca supe por qué lo, la llaman caballito: será talvez porque a las cinco copas empieza uno a galopar por mar y cielo sobre la yegua Siete Leguas, porque sabrás que el caballo Siete Leguas (“ Siete Leguas el caballo que Villa más estimaba, cuando oía silbar los trenes se paraba y relinchaba”) no era caballo sino una yegua bien caliente, como digamos la Valentina afamada o la mentada Adelita o alguna poetisa peruana o mexicana en su salsa. Bueno, pues en el hoyito (si lo tienes), el de la mano izquierda tensa, en el dorso, pon un montoncito de sal. ¿Ya pues, manito? Acerca la mano hacia la ansiosa boca, como a la distancia de más o menos veinte centímetros: abre la boca y con la mano derecha golpea los dedos –tensosde la mano izquierda: la sal-salta hacia la boca y el ritual empieza, Chupas un limón. Bebe. Un caballito te da de cinco a seis sorbitos. pero si careces de hoyito –en el dorso de la mano izquierda-, entonces tómalo a la antiguita: exprime limón en la copa y ponle sal- y ya… Efraín Huerta

Información y ventas ventas@tocatuvida.com tocatuvida@hotmail.com Oficina: 144.81.23 Móvil: 951.142.22.45

Año 1, N° 6, septiembre 2008. Tangente toca tu vida® es una publicación mensual editada y distribuida por Imaginario Colectivo/ Agencia de Comunicación bajo la dirección internacional de Integral Media Arts Comunication para América Latina. Editor responsable Rodolfo Villagómez P. Reservas de derechos al uso exclusivo del título en trámite, Certificado de licitud de título en trámite, Certificado de licitud de contenido en trámite, ante la Comisión Calificadora de Publicaciones y revistas Ilustradas de la Secretaría de Gobernación. El contenido de los artículos firmados no refleja necesariamente la opinión del editor. Los artículos contenidos en esta publicación, con excepción de las imágenes, podrán ser reproducidas siempre y cuando se cite la fuente, solicitándolo previamente por escrito al editor. Impreso en Oaxaca, México, Formas Continuas España S.A. de C.V. Tangente toca tu vida® no realiza intercambios de publicidad, ni acepta cortesías a cambio de reportajes, garantizando un punto de vista independiente. Tangente toca tu vida® investiga sobre la seriedad de sus anunciantes, pero no se responsabiliza por las ofertas o informaciones expresadas por los mismos. www.tocatuvida.com

Agosto 2008


De paso ¡Llévela, llévela!

Se vende una Nueva Era >>María Lu Mendoza

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nadie sorprende que, cada año en el equinoccio de primavera, ríos de gente lleguen a las zonas arqueológicas a “cargarse de energía”. Desde Teotihuacan a Chichén Itzá, del Tajín a Palenque, de Monte Albán a Xochicalco, no importa la zona, el objetivo es estar al mediodía en la cima de una pirámide prehispánica, vestido de blanco, con los brazos abiertos para recoger la buena vibra que el Sol “manda” a la Tierra cada 21 de marzo. Actos de este tipo no sólo suceden en México, Egipto tiene lo suyo con la Gran Pirámide de Gizeh, donde miles de personas entran a las cámaras para recibir mágicas iniciaciones que, según sus seguidores, generarán un poderoso y trascendental cambio de conciencia a nivel planetario. En Inglaterra, en Stonehenge, rituales de todo tipo son lo cotidiano, desde monjes tibetanos, descendientes mayas y hasta aborígenes australianos han rendido tributo al Sol y a la Luna en el centro de estas misteriosas piedras. Esta singular mezcolanza de tradiciones se ha aglutinado bajo el simpático nombre de “Nueva Era”, pero ¿de

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qué se trata? ¿Por qué últimamente hay una predilección por el yoga, las flores de bach, el reiki, etc? Para los seguidores de esta forma de vida, todo tiene una relación cósmica. La Era de Acuario, según la tradición astrológica, empezará en el año 2160 y traerá consigo una nueva religiosidad mundial de amor, concordia y liberación. La Nueva Era, más que un movimiento espiritual estructurado, es un clima o una sensibilidad espiritual holística y armónica. Se propone motivar un nuevo tipo de conciencia y percepción de la vida; es llevar lo sagrado a la vida cotidiana, aunque claro, no está exenta del lucro y el comercio. El sistema capitalista también ha permeado e involucrado a millones de personas en el mundo bajo esta sintonía, una de las probables causas es que el mundo contemporáneo está desencantado. Las relaciones de consumo han dejado de lado al ser humano sensible, que se estremece frente a lo inconmensurable de una lluvia de estrellas, de una puesta de sol, de la selva o el desierto. Ante esta apatía e insensibilidad, la Nueva Era propone una serie de enseñanzas tan diversas entre sí que conjugan desde aspectos culturales orientales hasta

materias científicas tan occidentales como la física cuántica. Sin embargo, esta exploración espiritual engloba tanto a la medicina holística como al misticismo, historia, religión, medicina y música. El mensaje de la Nueva Era refleja lo ecléctico de nuestra época y se hace evidente en las preferencias del común ciudadano, en unos cuantos años el yoga, el tai chi, la aromaterapia, la acupuntura y lectura de tarot se han popularizado a tal grado que hoy en día se editan miles de libros sobre estos temas, de autoayuda, superación personal, meditación en 5 minutos y así la lista crece de forma desmedida. En suma, la Nueva Era es una extraña mezcla de todas las tendencias no aceptadas por el catolicismo, de las formas alternativas de vida que se basan en una visión ecológica y ética, donde el hombre no es más que una pequeña pieza en un inmenso ajedrez llamado universo. Habría que preguntarse qué hay detrás de esta ahora “moda espiritual”, si en verdad hay un intento por cambiar el dominio de la razón o sólo es una nueva estrategia mercadológica para vender una paz interna efímera y un cuerpo más bello.

Ilustración: It will never be the same / Jermacide. http://www.itwillneverbethesame.com


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POCO A POCO ME VOY ACERCANDO A TI...

Adelita colombiana >>Rodolfo Villagómez Peñaloza

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e Francisco no tiene nada, mucho menos de Villa, el mismo que colocaba su sombrero en los matorrales para engañar a las fuerzas estadounidenses que lo buscaban incesantemente para arrebatarle la vida, mientras él reía con singular descaro en esas tardes tequileras que adornan los triunfos y soportan las nostalgias. De Agustín pues qué decir, le falta la cicatriz en la mejilla izquierda, el pálido rostro y una Santa que sea su guía en el triste calvario de vivir; de Lara, el grandísimo “Flaco de Oro” , sobra mencionar que no heredó la inspiración, porque eso sí que le hace falta, pero de Francisco Lara, ahí sí, tiene la pulcritud de un hombre escondido en Bogotá, que todas la noches se viste con un traje negro, de relucientes botonaduras troqueladas y calados de gamuza, para cantar en la Plaza Garibaldi y cautivar los oídos de una Rosario, que por fortuna no es la de Acuña, sino la hija de un mariachi enamorada de las canciones rancheras, ésas que a un hombre lo hacen llorar.

Moderno charro posmoderno

Sin pudor alguno, este hombre no sólo conjuga el nombre de un revolucionario con el de un compositor para esconder su identidad y ganarse el aprecio de los cachacos, sino retoma la emotividad, sensibilidad y ebriedad de un Pedro Infante que se emborracha con aguardiente y no se acostumbra a hablar de “usted”, ni a llamar fríjoles a los frijoles o andenes a las banquetas. No. Francisco Lara no necesita de pistolas o caballos para detenerse debajo de una ventana, interpretar hasta la madrugada las canciones de José Alfredo Jiménez y terminar pensando en las ganas

que tiene de no tener ganas de lo que tantas ganas tiene. Cual película mexicana de la época de oro, los pasos de este moderno charro posmoderno van tras los huesitos de una hermosa colombiana, cuya encantadora figura y sonrisa inquebrantable dejan en el olvido la abnegación de Marga López o la soberbia de María Félix y acentúa la sensualidad de una maja con sombrero de charro que interpreta “Cucurrucucú paloma” y el mismo cielo se estremece al oír su canto. Pero como todo, las mentiras, el sufrimiento, la desilusión, el perdón, el engaño y las borracheras harán que el camino del mexicano por conquistar el amor de la colombiana se complique a tal punto que sólo a fuerza de mariachi logre su cometido.

La hija del mariachi

Y mientras el parroquiano sale de alguna cantina-bar, lo suficientemente valentonado para llevarle serenata a quien no se lo merece o a quien sí, “La hija del mariachi” está allí, en la pantalla de televisión nacional, pensando en su charro mexicano, ése que antes de dormir le canta al oído: “Poco a poco me voy acercando a ti, poco a poco la distancia se va haciendo menos”, aunque a decir verdad, de su pasión van quedando muchos besos, caricias, cuentos mal contados y todo ese sentimiento que nos vuelve felizmente cursis y ridículos; todo eso que nos mantiene frente al televisor observando cómo una Adelita colombiana reza y no permite que su Francisco Lara ahogue las penas en un caballito tequilero.

Pantalla chica >>La hija del mariachi es Rosario Guerrero (Carolina Ramírez), actriz colombiana de 25 años que se ha dedicado al ballet y como buena caleña le gusta bailar salsa. >>El moderno charro posmoderno es Francisco Lara (Mark Tacher), actor mexicano de 31 años que brincó de Nintendomanía a la tarima de la Plaza Garibaldi bogotana y de allí al aposento de Adriana Tarud, ex señorita Colombia. >>La telenovela fue grabada en Colombia y ciudad de México. Contó con la asesoría de Fernando Gaitán, el mismo de Café con aroma de mujer y Betty la fea. El libreto le pertenece a Mónica Agudelo y la producción fue realizada por RCN Televisión. Agosto 2008


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Agosto 2008


La borrachera terminó

Lila Downs: voz mezcal con café >>Fabián A randa Calderón de la Barca

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stán los necios, los que acumulan noches gañoteras, bailoteando entre el dolor más rasposo, la euforia de beberecuas y la lucidez etílica. Benditos los borrachos que levantan copas, vasos, botellas, ante la mirada atónita de Aquel, invitándole la del estribo al compás de una adolorida cantaleta. Más benditas las borrachas que las cantan. Y es que una bacanal sin ellas no es digna de vivirse: las hay con voz de lija, como nuestra querida Chavela Vargas; las rudas como Paquita; las tristonas como Consuelito Velásquez. Pero hay una en especial que arrebata corazones, una que se desliza entre arpas, acordeones y saxos. Nos arropa bajo el rebozo de la tradición, nos refresca con su ímpetu y desfachatez. Toma y retoma su vaso, para verter en el nuestro un poco de su voz tequila, su voz mezcal con café, su voz caricia de cantina. Brinda a nuestra salud y suelta su carcajada politonal mientras perdemos el habla, completamente ebrios de música. Salud, Lila, salud. ¿Y cómo es la borracha mexicana? “Pues yo no la puedo definir, pero si la puedo ser de vez en vez. Yo creo que la borracha y el borracho se van iguales, cuando de plano te

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pones impertinente y nadie te quiere ver” responde Lila Downs. Y al final de cada noche de copas, sobreviene la cruda y la búsqueda de paz. Porque no toda francachela es alegre, están también las de dolor y angustia, las que recuerdan “esas cosas que he pasado allá en Oaxaca, cosas muy fuertes que no he sabido cómo aceptarlas. Hemos pasado algunos tiempos duros, algunos golpes muy fuertes”, recuerda Lila. Ojo de culebra, encuentro de culturas Tras La Cantina vino un breve reposo, el tiempo ideal para mirar atrás y redescubrir el camino andado, asomándose a El Alma de Lila Downs. La indispensable resaca para reconstruir la noche y expulsar el veneno del cuerpo. “Entonces me puse a componer cosas que sacaran el odio de mí”. Sin perder la esperanza porque “pueden las cosas crecer cuando hay calidad, cuando hay verdad. Todos buscamos finalmente eso, buscamos algo que se presente a nosotros con sus colores verdaderos”. Justo como se muestra la culebra, “ese ser terrible y hermoso” que de igual forma nos atrae y nos aterra, dejándonos desnudos y hechizados frente a su mirada inquisidora. Ojo de Culebra, nombre que llevará el si-


Must guiente material de la cantante oaxaqueña, busca curar el odio, pero también rendir homenaje al espíritu de la negritud en América: desde el jazz de New Orleans hasta el forró brasileño, pasando por la tradición afromexicana y la fronteriza. “El disco está dedicado a ese encuentro de culturas: la negritud, el afromexicano, pero con respecto a la fusión, la fusión que tiene con los elementos indígenas que muchas veces son sagrados, es como los culebreros, hay elementos bantús, de la cultura africana que ha venido a México, pero también hay elementos sagrados nahuas y popolucas.” Y como en cada nuevo principio no pueden faltar los amigos, para este álbum se darán cita Mercedes Sosa, Enrique “Bunbury”, Rubén Albarrán, Gilberto Gutiérrez de Mono Blanco, la Mari de Chambao, Raúl Midón y Celso Piña, además de contar con “elementos de algún arreglista norteamericano que se llama Brian Lynch. La idea que tuvimos era de unir las influencias del sur de Estados Unidos, lo que es New Orleans, Loussiana, Texas y el acordeón, como se acostumbra tocar en el norte de Brasil. Entonces la música lleva un poco la influencia de las bandas fronterizas pero también del blues.” Tiempo de sanar Con tanta nube de tan distinto cielo, no puede más que avecinarse una deliciosa tormenta, cargada ya no de lamentos, llanto y bebida, sino de belleza ataviada de tiempo, de cantos antiguos que se mezclan con el correr de esta época. Del mismo modo que lo ha venido haciendo desde hace ya catorce años, Lila se asoma al corazón de la tierra mexicana para mostrar su latir al mundo; esta vez, a través del Ojo de Culebra, ese portal divino hacia la entraña misma, ora macabro y amenazante, ora inquietante y sensual. Nota a nota hemos de redescubrir la raigambre antigua, náufraga en los océanos plásticos de la música desechable. Y no es sólo que llega septiembre con sus bande-

ras tricolores, hartas garnachas por doquier, bigotitos de Villa y Zapata y, por supuesto, mezcal, pulque y tequila a galones. No es sólo que sea el tiempo cuando Moncayo suena a tope en los estéreos con su Huapango y “La Bamba” deambula por todas las calles. Sino la ingenua intención de comprender la música mexicana más allá del lugar común. Y cuando acaben las fiestas, nos sentaremos a la mesa, admirando el desierto de vasos huérfanos, los restos de comida y el espíritu patriótico revolcado entre colillas y servilletas sucias. Al son de La Sandunga recordaremos el dolor y las palabras de Lila: “la borrachera terminó, ahora es tiempo de la sanación.”

The Very Best of El Alma de Lila Downs 2008 Retacería mexicana sancochada en manteca rítmica de las más diversas procedencias; remembranza de tradicionales desgañites aderezados con salsa neoyorquina de sax. Ideal para degustarse a bordo de una redilas, cruzando desastrosas carreteras. Putumayo Presents Mexico 2001 Cuadritos de colorida gelatina con sabor a nopal tierno, café acanelado y multiplicidad de chiles conocidos y por conocer; corredero de hilos que tejen estrambóticos zarapes y bordan recuerdos floridos. Idónea para caminar descalzo sobre envoltorios de tamal y cigarros de hoja. Mexican Divas Vol. 1 2004 Colección de gemas caprichosas sumergidas en licor de tuna y salsa macha; aparador repleto de trofeos nunca obtenidos de los solitarios por abandonados. Perfecto para berrearse a media noche, cuando las brujas bailan desnudas sobre las antenas.

Fotos: IMACO / W

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Patrio Fest ival

¡Ven a disfrut ar con nosotros! Pozole Botana mexicana Sopa de frijol

Pechuga en hojaldre con nogada Auténtico chile en nogada Mixiote de pollo “La Noria” Escalopas de res Azteca

Y de postre Cheesecake al tequila Buñuelos michoacanos

Dale sabor a tu encuentro Agosto 2008

Av. Juárez 809, Centro, Oaxaca


>>Renato Galicia Miguel

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ezcolatreando por sendas turbulentas de tradicionales cantinas oaxaqueñas, evocando la mítica, por lowryana, El Farolito –la de Bajo el volcán (Era)--, según investigación del periodista Ulises Torrentera ubicada en la idealmente mille-

riana calle Las Casas –por aquello de que para el neoyorkino Henry Miller en su vecindario prototípico coexistían delincuentes, poetas, borrachos, prostitutas…--, rumbo a la zona roja El Pueblito; rememorando las dos más veteranas hoy metamorfoseadas: La Farola, de 1916, y La Casa del Mezcal, de 1935; libando en La Muralla, cuando doña Luchita toma y nos gira en un

viaje de rolas; La Barca de Oro, también de 1935, modernizada pero auténtica; la de don Enrique, para (re) matar la madrugada; La Poblanita, con las leperadas de “Las Comadres”; El Salón de la Fama, la del Chato, el cantinero más viejo en activo de estos lares; Tabula Rasa, Salón Central; la de doña Mati: Caminito al Cielo, en fin: “Bienvenidos al fin del mundo”… Agosto 2008


“Bienvenidos al fin del mundo”

Mezcolatría Ese ebrio Farolito Penumbrosa Oaxaca es búsqueda eterna. En El Farolito, visible por la lucecita al fondo de la calle Farola Las Casas, los teporochos se arremolinan

por las ochavas, residuos de ayer recolectados en un solo barril, la cura para su cruda eterna; adentro la penumbra reina, los borrachos piden de beber en la tosca barra de madera: en el México profundo de los años treinta del siglo XX, bárbaro, salvaje, rural-urbano, acodado en el rincón, el inglés más oaxaqueño toma y observa. Es Malcolm Lowry, creador del inmortalmente etílico personaje de Bajo el volcán, Geoffrey Firmin, el que aun sabiendo que tomar el “asesino” licor era tragarse su muerte como destino, entró a aquella maldita cantina y pidió a secas: “Mezcal”. Un día, el escritor Gerardo de la Torre fue en busca del mito evocado como El Farolito –¿estuvo en Cuernavaca, Oaxaca o sólo fue delirium de un gran ebrio?--: no encontró nada. Aunque después lo halló a su modo y urdió sus reminiscencias intituladas Tobalá y otros mezcales oaxaqueños (Daga editores).

“Todas las crudas, sin excepción, son malditas”, sentenció el médico escritor Mauricio Ortiz --Del cuerpo (Tusquets)--. Bueno, pues cuando un domingo en la mañana padezca una, ármese de valor, vaya al puesto de periódicos del portal del Bar Jardín y súrtase de algún material relax, digamos la revista Lencería: “Bellas pieles envueltas en finos encajes”. Y apersónese en La Farola (20 de Noviembre 3, Centro), a esa hora solitaria y penumbrosa, no tumultuaria y acoyoacanada como la de los sábados nocturnos que no le agradó al amigo Eusebio Ruvalcaba –sí, el autor de Las memorias de un liguero, (Daga)--: ya en la barra, pida su mezcal, ingiera, relájese, (h)ojee las pieles, respire profundo, paladee la posibilidad de que quizá La Farola, nacida en 1916, fue inspiración de Lowry para la creación literaria de El Farolito; también refugio de Ernest Hemingway, y entonces apure el trago. Y pida otro.

Interior de La Casa del Mezcal.

Fotos: IMACO / W

Interior de La Farola.

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Interior de La Muralla.

El mezcófago de La Muralla

Según Jorge Ibargüengoita, “los alcohólicos toman porque sufren, y aparte estamos los borrachos profesionales”. Lo cierto es que entre los fieles de Baco hay de tocho; por ejemplo, el profesional que se “traga el mezcal”: es la hora de la penumbra de mediodía en La Muralla (Porfirio Díaz 402, Centro), en la mesa adjunta a la rockola doña Luchita toma y oye una y otra vez su rola lacrimógena: “No hay nada más difícil que vivir sin ti”…, le hace ronda Mary, mientras que de cuando en cuando el Jagger intercala sus rolas de Janis, Scorpions, Rolling; apresurado entra un solitario hombre cuarentón, bajo y regordete, viste overol de mezclilla, playera blanca y zapatos negros, usa bigote y mata al hombro: “Tres mezcales blancos”, ordena, al tiempo que ocupa la silla frente a la mesa de madera. Se los trae Alex, el encargado de esta cantina de época que data de 1957. Toma uno, dos y tres al hilo. Sin pestañear. Se va. Tal es un mezcófago, de acuerdo con terminología de Ulises Torrentera, autor de Mezcalaria y Miscella mezcalacea (Ediciones El Farolito).

Cedrón de la Casa

no, si ellos le entran al sake, aguardiente y potente licor de arroz.

Surrealista madrugada

Bosteza por enésima vez, es la madrugada y no le quita el sueño ni la inconexa escena surrealista del artista, caótico Perro andaluz buñueliano, bailando “Amorcito corazón” con una alemana ebria. ¡Ah!, Pedrito…, y el Santo y Blue Demon, los ídolos que nunca mueren de don Enrique, el de la xochimilteca cantina clandestina, en otros ayeres luchador profesional, que sueña su realidad onírica: rincón olvidado, frente al carrizal que un día ardera, desvencijada puerta de madera, gallina picoteando en el patio, frutales, macetas, flores; abuela curandera de “limpias”; barra, mezcal blanco, gusano y alacrán; mesas, sillas, verde pistache, copitas, camarones: cacahuates para pelar; escritor derrotado sollozando: “No soy un fracasado, soy el fracaso”, le cincela Ciorán; pintor hastiado de su antro de moda bailando: cuadro de vida etílica –por amor, desamor, odio--, donde se percibe que, diría Leonora Carrington, lo esencial de la vida es invisible e inasible. Fachada de La Muralla.

En los años setenta, en los portales deambulaban los Zócalo boys, oaxaqueños aventureros adictos a la marihuana y otros rocanroles, conectaban viajeros y viajeras extranjeras, las llevaban a Zipolite, --esa evocación sesentera “del trópico como filosofía” tipo Entrecruzamientos (Almadía), la novela de Leonardo da Jandra-- o al hongo alucinógeno a Huautla de Jiménez o San José Pacífico. Varios de ellos, cuenta el periodista mixteco Emilio Fuego, terminaron viviendo con europeas en el Viejo Continente. Un globalizado y desvirtuado heredero de los Zócalo boys llega con un grupo de viejos japoneses a la remasterizada Casa del Mezcal (Miguel Cabrera, Centro), otrora cantina de pueblo y hoy collage de todo y nada, les pide los respectivos de cedrón, lo toman: nada, ni gestos hacen, inmutables como son. Pues cómo Agosto 2008


Interior del Colectivo Central.

El Tabula de la raza

Al Tabula Rasa van los cultos pero también la raza. Un tiempo, Chava Hernández rentó el sitio a la doña de un tugurio pesado cercano: se curtió el lugar, lo mismo sensualísimas turistas orientales que malandrines tatuados taloneando la caguama. Buen espacio –Trujano 302, Centro--, situado rumbo al Mercado de Abasto, el de la zona baja, peligrosa y siempre misteriosa de la ciudad central, donde recuerda uno que no por nada el último de los escritores malditos y borracho profesional, Charles Bukowski, decía que los lugares verdaderamente interesantes o son muy caros o muy peligrosos. A esta cantina-bar-fonda llegan los mezcaleros tradicionales a realizar encuentros, de ahí parten en calenda inusual al Zócalo: bailan, echan cuete, ofrecen su bebida centenaria, inalterada durante siglos. Van los de Sola de Vega, con Luis Méndez, quienes ya exportan su licor a Francia y México ni por enterado, y los de Santa Catarina Minas, con Eduardo Ángeles Carreño, quizá la cuna de la bebida en el país y México sin saberlo. El Tabula es de los escasísimos refugios de la ciudad donde expenden tragos de tan sagrado mezcal.

Mezcal Central

Mezcalería dice el letrero curvo tras la barra del Salón Central, sito Hidalgo 302, Centro. Nocturno, cool o cachondo, asegún. Artistas, extranjería diversa, personal oaxaqueño: no discriminación. El pintor Willy Olguín y el Colectivo Central han hecho de éste uno de los resguardos selectos de la ciudad capital. Roco, Lila Downs, blues, jazz, rock, son, pop, añejos ritmos tropicales del Peñón de los Baños al filo de la madrugada: dancing catártico. Cervezas, cocteles exóticos, bebidas comunes, y, desde luego, mezcal: “Los Amantes, por favor”.

El fin del mundo

Afición, obsesión, adicción: al alma oaxaqueña lo marca una copita acanalada de vaso de veladora llena de mezcal, perlitas al borde y, al lado, un platito con limones y naranjas a la mitad, más sal de gusano, off course; al mundo cantinero autóctono lo signa una rúbrica: “Para todo mal, mezcal, y para todo bien, también”. Nadie se salva, sea en un arrabal de mala muerte allá por el rumbo de El Polvo, donde los asiduos son carteristas y ladronzuelos del verdadero underground urbano, y el lema escrito en la pared de fondo dice: “Bienvenidos al fin del mundo”; o en El Pozo, el hermoso arrabal de doña Tina, el hogar de M. L. Misa, el personaje teporocho lowryano del poeta César Rito Salinas en su libro San Martín por la secundaria, barrio bajo y rudo de las orillas del asfalto, diría Bertolt Brecht.

Interior de Tabula Rasa.


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Chido Mes patrio

¡Viva México cabrones! >>Arturo Ríos Alejo

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aleem Sinai, el personaje principal de la famosa (cada vez más) novela de Salman Rushdie, Hijos de la medianoche, nació precisamente al filo de la media noche del 15 de agosto de 1947. Entre euforia y juegos pirotécnicos, el pequeño Sinai abandonó para siempre el paraíso amniótico: aquel día se proclamaba la independencia de la India del otrora gran Imperio Británico. A partir de aquel momento, la vida de Sinai quedaría encadenada a la de su país. O el destino de la India sería, en el fondo, su propio destino. Y viceversa. Yo, como Saleem Sinai, nací una noche de juegos pirotécnicos (y perros espantados). Nací uno de esos días que las personas salen de casa alegres como nunca para gritar por las plazas y las calles como jamás; o se quedan en casa y beben y festejan y se quieren como si el mundo a acabar se fuera. ¡Qué día tan especial! Nací, o eso me han contado, el 16 de septiembre hace 26 años, ciento noventa y ocho después de que un viejo colmilludo diera en Dolores el grito (desde luego de Dolores), momento de partida del eterno retorno que cada año nos convoca a la transmutación del presidente en turno en un nuevo y reload Hidalgo (hijo de algo). Hace veintiséis años, pues, no hubo en mi familia más gritos de dolores que los de mi mamá al parir a este hijo

Tangente

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(soldado potencial que alguien allá arriba, a la patria le dio). Me pregunto si por nacer cuando nací, o a pesar de ello, estaré condenado, como Sinai, a seguir el destino de mi país. Recordar con una vaga nostalgia que raya en la reencarnación los ceremoniosos lunes en la primaria de himno nacional y bandera marchita al centro del patio, eso, eso es destino. ¿Cuántos niños a lo largo y ancho y profundo del país están cantando a la misma hora el himno nacional mexicano? Saber que mi país tiene por extremos Yucatán y Baja California, y que ambos forman junto con veintinueve estados más, y un Distrito Federal, un cuerno de la abundancia que debiera hacernos sentir orgullosos a todos los mexicanos (sin importar la ayudadita que E.U. nos dio para adquirir forma tan cornuda) eso, señores, es destino. Destino es, también, ser un joven con oficio y sin beneficio, a veces menos, a veces más preocupado porque el futuro ya llegó y se fue. O qué, si no perra suerte primero, y destino después, ser uno más de los sesenta millones de pobres de este pobre México lindo y querido. Mes patrio: Viva México cabrones, aunque no sepa muy bien qué sentido tiene ser mexicano y, en realidad, qué significa pertenecer a algo que va más allá de mi mismo en este mundo lleno de esquizofrénicos. Viva México cabrones aunque nomás pasadito el día, naco o cursi o lo que usted quiera el que


Fotos: Alejandro Bernal de la serie El Futbolito de Chris.

diga la palabra “patria” (y muchas otras). Viva México cabrones aunque los mexicanos nos odiemos la mitad del año en las urnas, las manifestaciones, de un coche a otro coche. Viva México simple y sencillamente porque nadie sabe muy bien qué es eso, pero eso es lo que nos sentimos, mexicanos. Viva México. Aunque nunca he escrito una canción para U2, la verdad es que Rushdie y yo coincidimos en muchas cosas. Y no es sólo Sinai, no. Es que en la película Gladiador, Cómodo, el emperador, aprende de su hermana lo que es la grandeza de Roma: una idea, Cómodo, una idea. Y es que Rushdie piensa que a pesar de la diversidad religiosa, étnica, ideológica; a pesar de la pluralidad de lenguas y de clases y de historias y futuros, la India funciona porque basta nomás con ser capaces de sostener una idea, Cómodo, una idea compleja, contradictoria, racional y delirante a la vez: India. (Rushdie o Ríos, India o México, qué más da, casi lo mismo). Pero como yo nunca he escrito una canción para U2, también difiero con Rushdie como uno difiere de un espejo. Así que si en estas fiestas alguno me encuentra bebiendo a carcajadas, cantando rancheras o compitiendo a ver quién dice más veces México en diez segundos, no crean que estoy celebrando un grito o festejando una idea, es sólo que, a pesar de todo y si pudiera se lo diría a Italo Calvino, estoy en un lugar que al margen de la tristeza y la felicidad, continúa dando forma a mis deseos.

Ilustración: Abigail Matías

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4 Fotos: Heinz Kluetmeier Agosto 2008

a “razón” se convirtió en una pizarra electrónica y el falso “espíritu olímpico” cedió su puesto al verdadero “espíritu matemático”: Leibniz ha vuelto. Si bien es cierto que una centésima de segundo es la diferencia entre un atleta y otro, entre una presea de oro y una de plata, también lo es que el ojo humano es incapaz de percibir esa diferencia: nadie puede determinar, en una primera instancia, quién es el ganador de una competencia tan cerrada

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como la del estadounidense Jason Lezak y el francés Alain Bernard en los relevos 4 x 100 estilo libre; lo más que podemos decir es “llegaron igual”, “al mismo tiempo”, y es que en realidad fue así, aunque las matemáticas digan lo contrario. Mejor sería desprendernos del estrés numérico que domina la vida y hacer caso al consejo de Juan José Arreola: “Creo, con toda sinceridad, que estamos definitivamente perdidos si tenemos la obsesión de ganar. Porque el éxito verdaderamente humano se encuentra en el empate”.


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4 Agosto 2008

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ue si La Mona Lisa sonríe, que si no; que su sonrisa se debe a una ilusión óptica y no a un sarcasmo; que si es un autorretrato, que si no, en fin, más allá de éso la Gioconda de Leonardo da Vinci ha sufrido tantas metamorfosis que ahora lo más importante es saber si está de buen humor o no, si subió uno kilitos, si tiene bigotes, si está embarazada o desnuda, a final de cuentas de todos es conocido que La Mona Lisa es una obra pictórica del siglo XVI que se exhibe en el Museo de Louvre. 1. Fernando Botero, Mona Lisa, 1963 2. Salvador Dali, Self Portrait as Mona Lisa about 1964 3. Andy Warhol, Four Mona Lisas, 1963 4. David Teixidor Buenaventura, Gioconda, 2001 5. Erro, American Project, 1958 6. Yasumasa Morimura Mona Lisa in the Third Place, 1998 7. Rene Magritte, La Gioconda, 1960 8. Andy Warhol, Mona Lisa, 1963 9. Fernando Botero, Mona Lisa, Age Twelve, 1959 10. Alfred Gescheidt, Mamary Lisa, 1972 11. Fernand Leger, Mona Lisa with Keys, 1930 12. Robert Rauschenberg, Pneumonia Lisa, 1982 13. Jean Michel Basquiat, Mona Lisa, n/a 14. El arte según SoHo, Amparo Grisales, 2008 15. Miran Fukuda, Resting Model, 1999

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Año 1, N° 6, SEPTIEMBRE dE 2008, MAgAzINE , dISTRIBucIóN gRATuITA, oAxAcA, MéxIco Año 1, N° 6, SEPTIEMBRE dE 2008, MAgAzINE , dISTRIBucIóN g...

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