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ASUNTO PRINCIPAL: También los hombres son museos Curador: Félix Suazo Fecha:

ASUNTO: Tomando en cuenta la exclusión de los curadores dentro los museos nacionales en los últimos años, cabe preguntarse: ¿Es realmente imprescindible el curador

en

las

instituciones

museísticas?

Es

decir,

¿este

hecho

no

cuestiona

también la noción misma de curaduría bajo la premisa de que el curador actúa sólo como

“custodio

concibiéndolo

-

de

colecciones”

según

la

o

postura

como del

promotor Estado

-

de como

sus un

museos

personales,

obstáculo

para

la

masificación y democratización del arte?

FS: ¿Son necesarios los curadores en los espacios museísticos? Es una pregunta que últimamente se ha planteado en el ámbito cultural venezolano. Y se ha hecho, toda vez que las instancias funcionariales han tratado de emular y suprimir la labor del curador, la labor de producción de sentido en la esfera de las artes visuales. Y esto se da en un momento en que las políticas oficiales están reclamando el control de los contenidos que se supone deberían recibir las audiencias, los espectadores, los visitantes de los museos. Se supone que, desde esa perspectiva, un curador es un desafío para la autoridad del funcionario de turno, del director de turno, o del ministro de turno. A fin de cuentas, esa es una de las mayores disyuntivas que se manifiestan en espacio cultural venezolano desde al menos 10 años. Un espacio cultural en el cual el curador es silenciado, en vez de realizar su propuesta, desarrollarla y profundizarla. En contraposición a esto, es una instancia administrativa o una instancia política la que decide qué se expone y


cómo se debe exhibir el patrimonio. La mayor parte del tiempo,

sin embargo,

nuestro patrimonio permanece huérfano, sin investigación profunda, sin trabajo curatorial de fondo que permita de alguna manera suponer que hay una labor de estudio sistemático, de actualización de los contenidos culturales de cara a la audiencia y de cara también a las transformaciones y conflictos que se están viviendo en el país. Esto ocurre, por cierto, en un momento en que a nivel internacional el curador se ha ido posicionando legítimamente como un sujeto, como una figura bastante diestra y preparada para la interpretación de los cambios que se están produciendo en la escena cultural en materia de sensibilidad y de interés por la obra de arte. En ningún museo internacional a la fecha se tienen sospechas sobre el curador más allá de las lógicas negociaciones de carácter simbólico que se desprenden de esta actividad. En ningún sitio del planeta se cuestiona el papel mediador y la importancia de la mediación, sobre todo en una sociedad y una cultura que está cada vez más saturada de información y que requiere estudios meticulosos

y

más

puntuales

que

permitan

organizar

y

poner

en

escena

estos

contenidos.

Vamos a analizar de nuevo la pregunta acerca de si son necesarios los curadores en los

museos

venezolanos.

Es

una

pregunta

tramposa,

es

una

pregunta

que

está

formulada siempre desde las esferas del poder, cualquiera que sea éste, porque hay muchos poderes merodeando la discusión sobre el arte. El poder del artista como detentor del sentido, máxima autoridad del significado de la obra de arte, pero también el poder del funcionario como detentor de las decisiones que se toman en las instituciones. En ese orden de cosas, preguntarse si la figura del curador es todavía necesaria en nuestros museos, es plantear una duda acerca de lo que es definitivamente un tema de mucho valor en la actividad museal pero también la


práctica

de

creación

contemporánea.

Es

decir,

la

actividad

vinculada

a

la

evaluación, interpretación, orientación en torno a los lenguajes contemporáneos e incluso

en

torno

a

otros

que

corresponderían

a

otras

épocas

o

períodos

o

situaciones geográficas que no están a la mano al alcance del espectador. La actividad del curador, en este sentido, es una actividad de mediación, es una actividad

que

necesarios,

o

sigue porque

siendo

necesaria,

alguien

diga

que

no

porque

son

los

curadores

imprescindibles,

quieran

sino

simple

ser y

llanamente porque la complejidad de las culturas contemporáneas, la diversidad de enfoques y la variedad de mensajes que constantemente están atacando la escena cultural contemporánea así lo exige.


Felix Suazo (respuesta)