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AÑO XXV • NÚMERO 112 • PRECIO $50.00 REVISTA TRIMESTRAL / LITERATURA Y ARTES

Artes Visuales LUZ GAMBOA "DISCURSO DE JOSÉ REVUELTAS A LOS PERROS EN EL PARQUE HUNDIDO", POR ENRIQUE GONZÁLEZ ROJO ARTHUR (5/X/1928 - 5/III/2021) ENTREVISTA A GILDA SALINAS (Mónica Suárez) Invitado JORGE ETCHEVERRY ARCAYA


¡No es posible!

Sus

¿Cómo es que usted, escritor o poeta “emergente”, todavía cree que Revista La Pluma del Ganso es nada más que una revista cultural?

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Recordamos a nuestros lectores que los trabajos que se presentan en esta revista son enviados por suscriptores miembros de La Pluma del Ganso, que por el solo hecho de serlo, tienen derecho a publicar aquí. Esta revista no tiene comité editorial y cada autor selecciona lo que en su opinión es digno de publicarse. Esta revista es, por lo tanto, un instrumento de sus suscriptores para dar a conocer a un público más amplio su quehacer artístico. Esperamos comentarios sobre estos materiales, mismos que publicaremos en nuestra sección Correspondencia, si el lector firmante lo solicita o si lo prefiere, puede hacerlos llegar directamente al correo electrónico que aparece al final de los textos, sin duda, serán agradecidos por los autores que están deseosos de conocer opiniones y sugerencias respecto de su obra.


Contenido Editorial Discurso de José Revueltas a los perros en el Parque Hundido, por Enrique González Rojo Arthur______________ 2

Portada: Luz Gamboa, "COSECHA DE ALCATRACES", mixta/tela, 100 x 80,

Directorio

Revista Trimestral. Año 25, número 112, Abril-Mayo-Junio 2021.

Fundador y Director General: Dantón Chelén Franulic Comité Directivo: Dantón Chelén y Gabriela Monticelli Revisión Ortotipográfica: Marcela Acle Tomasini Logotipo: Graciela González B. y Rosa Estela González M.

Coordinador de Artes Visuales:

Héctor Flores Carranco | Taller de sueños heccarr@yahoo.com

Cuento La abuela, por Lucía Reyna Gutiérrez________________ 7 Puta, por Lina Zerón ____________________________ 13 El entrometido. - El paso, por Tere de las Casas Mariaca_______________________ 22 Poesía Miguel Garza de la Huerta_____________________ 4 Lina Zerón___________________________________ 12 José Manuel Vacah____________________________ 18 Guillermina Monroy Zavala___________________ 20 Mónica Suárez________________________________ 24 Concurso XXIII Poesía erótica y amorosa 2021 A galope, por César Navagómez (primer lugar)_____________________ 9

Coordinadora de Producción Editorial:

Invitado Jorge Etcheverry Arcaya: Miel y Pintura______ 11

Revista Trimestral, editada y publicada por Alejandro Dantón Chelén Franulic,

Artes Visuales Luz Gamboa: mujer que mira, por Héctor Flores Carranco_________________________ 15

Gabriela Monticelli | Taller de sueños contacto.taller.ds@gmail.com

Provisional: Potrero Nº 6. Col. Residencial Villa Coapa C.P. 14390. Alcaldía Tlalpan. CDMX revistalaplumadelganso1995@gmail.com

www.laplumadelganso.com

Página WEB y FB: Gustavo Cervantes Morales Editor responsable: Alejandro Dantón Chelén Franulic

Reserva de derechos al título exclusivo número Nº 04-2016120212204600-102; Número de ISSN: 1665-5311, Certificado de Licitud de Título Nº 9436; Certificado de Licitud de Contenido Nº 6694

Impresión: Impresos y Suajes S.A. de C.V.

Mar Mediterráneo #2 Local B-D, Col. Tacuba, C.P. 11410, Alcaldía Miguel Hidalgo, CDMX, México.

Distribución: Propia;

Comercializadora GBN S.A. de C.V. comercializadoragbn@ yahoo.com.mx y comercializadoragbn@gmail.com.y EDUCAL

El contenido de esta publicación es de exclusiva responsabilidad de sus autores. Se permite la reproducción del contenido solamente con la autorización expresa del o los autores correspondientes, misma que se puede solicitar, en los casos que nos sea posible, a través de esta revista. Revista La Pluma del Ganso quedará exenta de cualquier responsabilidad frente a posibles informalidades y falta de seriedad o solvencia de anunciantes, así como del contenido de su publicidad.

Magistrales (Selección: Alejandro Chelén Rojas) Enrique González Martínez___________________ 19 Recordando Santiago Cuenca Poblet: Hoy llueve en Chamula; A César Vallejo_________________ 6 Cayetano Vázquez del Mercado Arias: Devoradora_____________________________________ 18 Isabel Ramírez Paz: ¿Causal de divorcio?___________ 23 Leticia Farjeat: Despertar_______________________ 25 Entrevista a Gilda Salinas, por Mónica Suárez_____ 16 Aquí Está Usted_________________________________ 26 Sólo para escritores y poetas que todavía…___ 27

Viñetas interiores: El presente número se ilustra con la obra reciente de Luz Gamboa. Su trabajo refleja un excepcional compromiso y sensibilidad para retratar la vida de la mujer indígena. LA PLUMA DEL GANSO 112

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Editorial Discurso de José Revueltas a los perros en el Parque Hundido versión original de

Enrique González Rojo Arthur

Enrique González Rojo Arthur

(5/X/1928 – 5/III/2021)

Compañeros canes: Aprovecho esta concentración para tomar por asalto la palabra y decirles mi desdén, mi resistencia, mi furia por la vida de perros a que se les ha sometido y que ustedes aceptan sumisamente con una larga, peluda y roñosa cobardía entre las patas (animación en el parque). Camaradas perros callejeros: ¿Van a continuar luchando unos con otros?

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¿Van a rodear el hueso el pobre hueso conquistado, con la cerca de púas del gruñido? ¿Y lanzarse a dentelladas contra el que también vive las manos del hambre cerrándose en su cuello? Ah mis pinches mis bonitos perros: ¿qué pasó con la táctica? ¿dónde sus olfateos de dialéctica?


Cada uno de ustedes ha acabado por ser el ámbito en que sólo las pulgas están organizadas autogestivamente. Algunos (ya los conozco) pretenden luchar para que el número de Sociedades Protectoras de Animales aumente al mismo ritmo del crecimiento demográfico de los perros. Canallas. Otros por el mejor trabajo de los veterinarios.

No vaya a ser que los canes cultivados los que cuelgan su rosal de ladridos en medio de los jardines. No vaya a ser que los advenedizos los que sólo hasta ahora merodean a sus propias mandíbulas y dientes. No vaya a ser. No vaya a ser que aquéllos cuando ustedes destruyan este mundo se erijan en los nuevos mandarines chorreantes de colmillos y que ustedes se queden sufriendo nuevamente su existencia de perros (aullidos exaltados).

Camaradas perros: Ustedes lo saben mejor que yo. Lo espío ya en sus ojos: hay que hacer a un lado la perrera egoísta o el árbol por la individuación humedecido. Desenterrar el hueso colectivo del atreverse. Darle existencia histórica a las fauces y soltar las tarascadas en el número preciso requerido para el triunfo. Yo lo he soñado así. En mi puño mi fuero interno mis lágrimas clandestinas yo he pensado que llegará un día camaradas en que por fin no sea el perro hombre del perro (ladridos entusiastas).

José guardó silencio. Bajó del montículo que le servía de estrado. Y una insinuante perra que atravesó la calle le dio en la madre al mitin a la pálida flor de la justicia a la solemnidad del crepúsculo y a la conciencia de clase que fugaz se había encendido en esta efímera concentración de perros callejeros. Enrique González Rojo Arthur

Sinvergüenzas. Unos más porque las vacunas antirrábicas se repartan a pasto. Farsantes (murmullos de aprobación).

Mas quiero algo decirles. En esta lucha. En este joderse. En esta pasión no vaya a ser que otros les coman el mandado. No vaya a ser que los perros guardianes. No vaya a ser que los perros de presa o los perros policía.

Adiós al poeta... filósofo y crítico social mexicano... ya lo extrañamos...

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POESÍA

Miguel Garza de la Huerta*

Este día como si un arcoíris a la puerta viniese a prodigarme sus favores este día amanece de colores como una esperanza que despierta. Hoy llega, con la cara descubierta, luciendo de la vida sus primores, pretende que no olvide los amores y quiere que la musa se halle alerta. Los tonos de su voz, en mis oídos, sugieren de la vida los matices, los verbos que sorprendan con su efecto, los adjetivos, ricos y atrevidos, y enredada en las notas más felices el alma de las cosas con su afecto.

Amarillo desgranando los minutos del pálido reloj de la añoranza una tarde desnuda de su brillo. De mi mano se escapan, diminutos sin aflicción, ni sueño, ni alabanza, matizando las horas de amarillo. ROJO

AZUL

Rojo crepuscular en días rojos, atardecer de un sueño que persiste y sed de amar en otro día triste, evocación en tímidos sonrojos.

Una palabra azul y cotidiana, en mis labios, mil veces repetida, es una voz común, como la vida, como de amanecer cada mañana.

Luz incesante, asombro ante mis ojos, extendiéndose en todo cuanto existe, declaración de vida que subsiste en el color de todos mis antojos.

Es una luz azul en la ventana, azul en una nota entristecida, como una sed de amor que no se olvida, melancolía dulce que se afana.

Rojo en los labios, rojo en las arterias, fervores de una piel que no se rinde y sobrevive a todas las miserias.

Es menos azul rey y más celeste, sobreviviente sueño que se amplía bajo la luz de un sol ensimismado. Y siendo igual al Este y al Oeste, quiere el azul mirarme cada día siguiendo sus reflejos y a su lado.

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Afán de una caricia sin decoro, fantasía que nubla la conciencia y una voz que se asoma en la conciencia, el tono de un amor que rememoro.

Pasión de ser que nunca encuentra linde dibujando en un rostro, dos rubíes, dos pétalos, dos fuegos carmesíes. BLANCO

AMARILLO

Es el fugaz silbido de una lanza que atraviesa la luz del medio día, es el nocturno sol de la alegría y el giro interminable de una danza.

Pudieran ser de paja o ser de oro, la radiación del sol en su estridencia, un otoño bañado de indulgencia o danzantes espigas en un coro.

Es el tenaz latir de mi esperanza, en un blanco papel, la poesía que me rescata en la ciudad sombría si amargo es el pan de la añoranza.

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POESÍA

Luz Gamboa, Joven Mazateca, oleo/tela, 80 x 60

No es, aunque pretenda, la pureza, ni la nieve final sobre mi estancia ni el lánguido fluir de la tristeza. Es un blanco que estrecha la distancia, manantial ocupado en su proeza y espejo de la vuelta de la infancia.

Verde Verdes campos que miran a la tarde, agaves que engalanan la colina, en libertad, mi mente se imagina el verde de la patria de Velarde. Un descarado sol alumbra y arde, ni una nube despliega su cortina, es un verde que irrumpe en la rutina y en estos versos pide que lo guarde. Es verde que resiste la sequía y verde de banderas desplegadas. Es verde de humedad y cercanía

NEGRO

donde se ocultan ruinas olvidadas, un verde que con música de selva mi alma quiere que también se envuelva.

La noche y su semblante de obsidiana el mirar que en su brillo lo atesora la penumbra en el alma que a deshora por un instante ciega la mañana.

NARANJA Es un astro vestido de naranja mirándome de abajo para arriba, es una lengua luminosa y viva meciéndose en el centro de una zanja. Mediodía esplendiendo en una granja, la fiesta del verano, expectativa de aquel amor que la frialdad esquiva y horizonte posando en una franja.

El amor en el centro de la diana el verso, que lo canta hasta la aurora, la tinta que lo sella sin demora y el papel donde el texto luce ufana. Lo que no es de la inquietud sombría, huella de ausencia, alba que lacera, instaurando su negra dictadura. Si no manto extendiendo su alegría, de la amada la densa cabellera donde pierde asidero la cordura.

Naranja que me mira y que no pesa, el calor y la sed en armonía y un cielo de durazno que me besa. La terca fantasía que no cesa, querer mirar de frente la alegría y el menú del amor sobre la mesa.

Mexicano

Psicólogo; Asesor técnico pedagógico

en educación especial

Correo electrónico: garza_mi@yahoo.com.mx

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CUENTO

RECORDANDO ¢ Santiago Cuenca Poblet

HOY LLUEVE EN CHAMULA Hoy llueve en Chamula. Debe de estar lloviendo. Llueve sobre la parroquia de San Juan sobre Los Santos cien veces vestidos y cien veces castigados, sobre las serenas velas que surgen como menudas estrellas vacilantes del mísero suelo, sobre los lamentos proferidos en tzotzil, la lengua del lamento, sobre las agujas de lino y sobre el copal, sobre los rosarios de tejocote, sobre los reclamos cansados a un Dios sordo, sobre las manos de las mujeres, crispadas desesperanzadamente como las de aquel San Pedro que nunca han visto perdido en un sagrario de Toledo, sobre el altar del que desterraron a Cristo, sobre los ojos orgullosos de los indios, sobre sus inhiestas espaldas como robles, sobre la lana sin descartar y los listones policromos, sobre los ondulantes ruegos en el que descuella un afilado grito por encima de los murmullos: ¡Sanhuán, Sanhuán! Llueve sobre los niños desnudos y el polvo de la plaza, sobre la música dulce de las vendedoras sobre el posh, señor divino del consuelo, sobre todo Chamula

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llueve la lluvia fría, la lluvia que llora y lava los recuerdos. No lo sé. Pero creo que hoy llueve en Chamula.

A CÉSAR VALLEJO Yo no moriré en París como hacen los elegantes, los vagabundos del Sena y los que no tienen otro remedio. Pero cuando llegue mi hora, estaré ahí, tendido en el lecho, esperándola, —no a la Parca; no al segador siniestro, sino a mi muerte, la mía, la única, mi muerte que conozco bien porque me ha hablado en sueños, mi muerte que vendrá con el rostro de un bello muchacho, con las manos llenas de mis deseos quebrantados— mirándola acercarse paso a paso, mientras el reloj desgrana los últimos segundos. Estaré ahí, puntual, más solo que nunca, acompañado únicamente por el metal mortecino del amanecer, algunas remembranzas, Palestina, un libro que nunca fue escrito… y el miedo.

La Pluma del Ganso Nº. 9 (Agosto-octubre de 1997)


CUENTO

La abuela Lucía Reyna Gutiérrez*

D

espués de enterrar a mi abuelo, papá insistió que viniera mi abuela a vivir con nosotros; ella, consternada por la muerte del hombre que le había dedicado su tiempo durante 50 años, aceptó la invitación. Se despidió de sus vecinos con nostalgia y acompañada de su hijo, dejaron el pueblo. Por la noche, en casa, mamá nos llamó a la cocina y le prometimos portarnos bien con la abuela. “Debemos hacerla sentir parte de nosotros”, nos dijo con cariño. Al verla llegar con papá, todos la abrazamos. En un principio, a la abuela le gustaba estar sola en su recámara. Sentada en el sillón, miraba las fotos del abuelo mientras sus lágrimas escurrían por sus mejillas. Sin embargo, al cabo de un tiempo, en su rostro de nuevo empezó a dibujarse su agradable sonrisa. Todas las mañanas era la primera en levantarse para instalarse en la cocina a preparar el desayuno a papá. Él siempre bajaba las escaleras tarareando una canción, se acercaba a la abuela y le hablaba en voz baja: —Buenos días, Mariquita chula, ¿cómo amaneciste? Ella le apretaba suave y amorosamente las mejillas y le plantaba un beso en la frente. —¡Bien, hijo, muy bien! Siéntate, ya está tu desayuno. Papá se dejaba consentir. Mamá no sentía celos, pues aceptó que no tenía derecho de quitarle a Mariquita las ganas de atender a su único hijo. A mis hermanos y a mí nos gustaba que, los fines de semana, la abuela nos permitiera ayudarle a preparar el desayuno: hacíamos panes con mantequilla, plátanos con crema y si bien nos iba por las tardes, nos sentábamos a su alrededor para cantar con ella. La querida abuela se volvió emocionalmente parte fundamental de nuestra familia. A veces, al terminar el desayuno, mamá entraba a la cocina cuando menos lo esperábamos. Veíamos cómo cambiaba su semblante al observar lo sucio que había quedado todo. Se ponía una mano en la cadera y con la otra señalaba el piso.

—¿Ya vieron lo mugroso que está? ¡Limpien y laven los trastos de inmediato! Mis hermanos y yo, un tantito avergonzados, asentíamos con la cabeza y acatábamos las indicaciones que la abuela con ternura nos señalaba: —Carlitos, lava los trastes. Miguel, limpia la mesa y tú, José, ponte a barrer. Siempre me tocaba lavarlos por ser el mayor. A José, la escoba y a Miguel, de tan solo cinco años, lo más fácil. Mi abuela Mariquita nos felicitaba: —¡Qué bien quedó, mis niños! Los hombres, también deben aprender a realizar la limpieza del hogar. Por las noches, antes de dormir, la abuela nos contaba cuentos y leyendas. Miguel se tapaba con la sábana lleno de miedo, José y yo nos veíamos de reojo para no morirnos de risa. En un cumpleaños de mi padre, acordamos hacerle una fiesta sorpresa: Mamá le compró una camisa blanca, la abuela, le tejió una bufanda, yo le escribí una carta, agradeciéndole su ayuda para mi examen de matemáticas y por el balón de futbol que me regaló. José le enmarcó con palitos de madera, una foto. Miguel le obsequió un dibujo que decía Te quiero mucho papá. La abuela tarareaba una canción titulada: “Muñequita linda”, mientras preparaba un delicioso chocolate espumoso dentro de la olla de barro. La bebida caliente despedía su aroma a cacao y canela, invitando a beberla. El centro de la mesa del comedor estaba adornado con un platón lleno de deliciosos tamales: rojos, verdes, dulces y de mole, que esparcían su exquisito olor en la habitación. Un pastel de nata hecho por mi madre permanecía oculto en un mueble, como sorpresa. Los regalos guardados en nuestro cuarto, esperaban ser entregados al padre más amoroso. Cuando escuchamos que mi padre había regresado del trabajo, apagamos las luces y nos escondimos. Solo se oían las risitas de Miguel que estaba debajo de un mueble. Al entrar a casa, mamá encendió la luz y todos gritamos: “¡Sorpresa!” Papá, feliz, nos abrazó y besó. LA PLUMA DEL GANSO 112

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CUENTO

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Como si yo fuera invisible, papá pasó de largo. Comprendí que si él no me había saludado, era porque la abuela estaba muy grave. Mamá lo siguió. Me dejé caer en el sofá y me desahogué entre sollozos y suspiros. De ahí en adelante, todo cambió. La abuela, ya no hablaba, solo se quejaba. El silencio reinó en la casa. No debíamos hacer ruido a la abuela que permanecía en cama. A veces, José, Miguel y yo nos sentábamos alrededor de su cama, para contarle los mismos cuentos y leyendas que ella nos había narrado. No tardó mucho en fallecer nuestra querida abuela. Sus plantas, por primera vez, dejaron de beber agua. La cocina extrañaba el aroma del chocolate con canela. La casa no se resignó al no oírla cantar. Mi padre quedó deshecho por la muerte de Mariquita. Mamá se hacía la fuerte frente a él, pero sufría en silencio. Nosotros nos metimos a la recámara, a tomar nuestro cojín para cubrirnos la cara y llorar hasta sacar la última gota. La abuela, antes de fallecer, pidió ser enterrada en el panteón del pueblo, con mi abuelo. Papá lo cumplió y nunca dejó de llevarnos para limpiar su sepulcro y adornarlo con pétalos de flores, el Día de las Madres o de su cumpleaños. Mientras, mi padre le cantaba “Muñequita linda”, cambiándolo por “Mariquita linda”.

*Mexicana

Escritora, cuentista, cuentacuentos, empleada menor en la J. U. D. del Centro Cultural Tepecuicatl de la Alcaldía G.A.Madero. Correo electrónico: luzestrella1961@gmail.com

Luz Gamboa, Sin título, mixta/barro,

Mis hermanos y yo discutíamos por querer sentarnos junto a él, pero esta vez ganó su novia Mariquita y su querida esposa. Aceptamos la derrota. Mi padre se relamió los bigotes saboreando cada tamal con sus dos tazas de chocolate. Al final, le cantamos Las Mañanitas, que cambiamos por Nochecitas y luego partió el pastel. Los regalos los recibió con un “gracias” y una sonrisa de oreja a oreja. Estoy seguro que ese cumpleaños fue el más bonito para papá. Mamá sentía el gran apoyo de la abuela. Tuvo más tiempo de atendernos y revisar nuestras tareas. Mis padres decidieron dejar de pagar el camión de la escuela, para caminar tranquilamente de la mano de mamá. Yo vivía en una linda familia. Tenía todo. Mis padres nos amaban. La abuela era una luz en el hogar. José y Miguel, mis grandes amigos. Pero entonces aprendí que nada es para siempre. Un día, Mariquita no se levantó. Papá la vio dormida en su habitación, creyó que estaba cansada. Esa mañana, no tuvimos clase por la Junta de Maestros de cada mes. Al irse papá, mi mamá, extrañada, entró a la recámara de la abuela. Salió de la habitación y llamó enseguida al doctor. Mis hermanos y yo esperamos en el pasillo, sentados en el suelo. No tardó en llegar el médico. Mamá nos pidió que no entráramos, ni hiciéramos ruido. De inmediato, se metieron al cuarto. Nosotros nos miramos sin decir una sola palabra y con el llanto retenido. Teníamos miedo de que la abuela muriera. José y Miguel entraron porque querían verla. Media hora más tarde, el doctor abrió la puerta y mamá lo acompañó hasta la salida y yo fui atrás de ella. Al despedirse el doctor, intenté preguntarle a ella qué había sucedido. Ella no pudo decir nada. Se sentó en la sala y tapándose el rostro comenzó a llorar. Callé y solo pude abrazarla, intentó calmarse y me pidió que dejáramos descansar a la abuela. Sabía que era “no gritar”, “no correr”, “no pelear”, “no jugar”, cerca de su habitación. Se oyeron unas llaves y mi padre abrió la puerta. Al entrar, mamá lo abrazó permaneciendo así un largo rato. Ella lo consoló. Él, quebrado en llanto, no podía hablar. “Todo estará bien, le decía ella”. “Tu mami no debe verte así”. “Por favor, despéjate y lávate la cara, antes de entrar a su recámara”.


Concurso

A galope Primer Lugar César Navagómez

Cabálgame a galope intensamente: sin escrúpulos que abrevien apetitos, sin pudores que aplaquen avideces, sin recelos que mengüen a mis hambres, ni diques que aprisionen tus caudales. Cabálgame a galope con vehemencia; sin la rienda la silla o el estribo, ni accesorios que estorben tus empeños. ¡Atrévete!, cabálgame sin una pizca de prudencia, sin tacto, sin modales; ni mesuras que puedan obstruirte. Permíteme tocar tu cuerpo entero y soltarle la rienda a mis deseos. Colmarte de ansiedad, delirios, sueños, y acabar sudoroso en tus ardores. Quiero ser el momento eternizado y existir para siempre en tus recuerdos, asomar de improviso entre tu risa, en tus ojos, en tu aliento, en toda tú. Construirte arrebatos y furores, cimentarte vehemencias, frenesíes…

Quiero ser la caricia más extrema hoy que te hallas tan cerca del instinto. Quiero ser tempestad, borrasca, trueno, torbellino y tormentas que te aneguen. Insaciable andaré tus mil caminos, extraviando en tus bosques mi razón. Hoy gocemos la fiesta: esta feria de ímpetu y locura, estos lapsos de júbilo y placer. Cabálgame a galope sin cautelas, sin tensiones, sin zozobras, sin temor. Atrévete a saltar mis fortalezas, mis murallas, mis cercas, mis rubores. Hada de caricias prodigiosas, despliega en mi cuerpo tu inventiva, responde a tus impulsos, derrámate en mi ser. Cabálgame, cabálgame, señora absoluta de mis ansias, reina cierta de toda mi pasión. Montada en mí, veloz recorre,

XXIII Concurso de Poesía Erótica y Amorosa

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Concurso la vía ardiente de mis cuatro hogueras, que rendido hoy las ofrendo solo a ti. Galópame, galópame. Amazona del ensueño, la tarde y la borrasca, montada en este equino desboca tu avidez. Por ti me volví potro que ronda tus cortijos. Incendia con tus ganas el heno de mi piel. Sedúceme, arrásame, que explote en erupciones –vesubio incontinente— fugaz y al rojo vivo la lava del volcán. Pruébame, degústame con hambre no colmada, consúmeme sin más. No pienses en mañana ni bordes remembranzas, tan solo el hoy existe y media entre los dos. Indícame caminos que llevan a tus valles; señala los atajos que tenga que tomar. Destaca las veredas. Adviérteme de sendas, y al ver que voy llegando ¡permíteme pasar! Contágiame, ensúciame, que tu fiebre infinita me corrompa, que transpire e irradie tu calor, que amanezca pegado a tu impudicia, y el tiempo, Celestino, se detenga.

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Cabálgame, galópame. Mujer de pelo largo, hembra de muslos finos. Sé fontana de amor inagotable y abreva sin tardanza en mis aguajes. Eva, Lilith, Penélope y Julieta, sin duda reencarnaron hoy en ti. Hembra mía hecha de fuego, Sublime novia transformada en luz. Galópame, cabálgame. que se fundan vibrantes nuestros cuerpos y la muerte diminuta, — la voluble inconstante — nos conceda el cielo o el infierno prometidos.

XXIII Concurso de Poesía Erótica y Amorosa convocado por la Comunidad de Artistas e Intelectuales de Nayarit A.C. en vinculación con el Consejo estatal para la cultura y las artes de Nayarit. Miembros del jurado Briseida López Ramos, Beatriz Saavedra y Eduardo Gómez Ciudad de Tepic, capital del estado de Nayarit, 12 de febrero del año 2021


Invitado

Jorge Etcheverry A rcaya M Jorge Etcheverry Arcaya

iel y pintura

Jorge Etcheverry. Escritor y poeta de nacionalidad chilena, a raíz del golpe cívico militar de 1973 emigró a Canadá donde reside actualmente, en Ottawa.

E

l pintor de los dulces de miel de abeja pinta bastante distinto a como (trato) de hacerlo yo. Es decir, es figurativo, hace paisajes, naturalezas muertas, retratos, ese tipo de cosas que a la postre representan lo que la gente en general considera bello o decorativo, así como prefiere la poesía sentimental y los cuentos entretenidos y claros. Pero cuando noté una de sus pinturas en una exposición a medias evento comunitario y a medias una actividad artística más per se —y no es que sea elitista, creo que la exquisita flor del arte, para brotar, tiene que hundir sus raíces en la tierra fértil de la comunidad— no pude menos de señalar en una nota, que era la segunda que hacía para un periódico de la ciudad, que si bien el convencional realismo de Robitaille estaba más o menos en la línea

de la mayoría de las otras obras expuestas, a sus dos cuadros los distinguía una cierta vitalidad, esa luz límpida que inundaba las telas y venía seguramente de Nueva Orleans, la Luisiana, esas tierras adoptivas de Jean Laffite, de donde indudablemente procedía Robitaille, según las líneas de las tarjetas que mostraban sus datos al lado de cada pintura. En el diario publicaron mi nota. Pero se difundió el hecho de que en la exposición de la que daba cuenta no figuraban ni Robitaille ni sus pinturas. Para abreviar, fue la última nota que hice para ese diario, pude lograr que mi doctora me diera unos cinco minutos el día siguiente. Ella dudaba que yo estuviera tomando las píldoras, le aseguré que sí, aunque me abstuve de decirle que había reducido la dosis a la mitad para aminorar los efectos laterales. Por fin me atreví a darme una vuelta por la exposición, para cerciorarme. En la puerta me esperaba un afroamericano alto, envuelto en un abrigo largo y negro, con un paquete de dulces sostenido en lo que parecía un gancho enfundado en una vaina de cuero, mientras que con la otra sacaba y se echaba en la boca pequeños dulces amarillos con un intenso olor a miel de abeja. “Gracias”, me dijo, “quería agradecerle por haberme mencionado en esa nota”. Y me tomó del brazo y recorrimos la exposición, donde afortunadamente nadie pareció reconocerme. Nos detuvimos frente a sus pinturas, y le corroboré en persona mi juicio anterior sobre las mismas. Después, nos hemos juntado en varias exposiciones en que exhibe otros cuadros tan prístinos como los primeros, caminamos y conversamos de arte, de pintura, o discutimos. Comemos dulces de miel de abeja, que produce de los vastos bolsillos de su anticuado abrigo negro y sostiene con su garfio enfundado en cuero. Nadie se fija en nosotros, sabemos que solo yo puedo ver sus pinturas y a lo mejor a él, pero no hacemos ninguna alharaca. LA PLUMA DEL GANSO 112

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POESÍA

Lina Zerón*

Perro rabioso No adivinas lo que es tener cientos de ojos buscándote en la penumbra mil brazos tratando de asirte bajo las sábanas cortar kilómetros de banditas para sellar tus heridas y saber que lo único que nos une es un telón que sube y baja para indicar que la función ha terminado. Fuiste un perro que sólo sabía brincar en mi cama pero que nunca me echó los brazos al verme maldita tu sombra y tu fantasma sólo perdí el tiempo en amarte y ahora me acusas de no tener carácter para romperte el hocico.

Ni a planeta se suponía que en mi universo tu serías mi más adorado planeta un centro de vida al cual mantener en órbita en rotación constante al latido

Qué pena que seas tiempo viejo que no deseo recordar, tiempo pretérito, aplauso sin risas ni manos y no te odio lástima es lo que te tengo brochazos de Pollock en un muro descolorido.

se suponía que no habría astros de fuego solo luz y calor mutuo trasladándose a cada una de las constelaciones que crearías para mí indicándome el cuadrante de tu sonrisa

Ahora soy sin ti Soy, con mayúscula ya no te pertenezco ni en pesadillas me tiras insultos borracho sonámbula sin cama fija.

que cada una de las supernovas suspiros crearían explosiones de alegría cegando la nebulosa consigna de la oscuridad de mi entorno

Soy y seré sin ti, las palabras nos sobran pero las lágrimas me duelen, no sé contener las ajenas, me pesan, me ahogan, no quiero provocarlas pero tu juego nunca tuvo normas nunca pude tratarte como el perro que eres y tú deseabas golpes sin áreas prohibidas, correrme a media noche pero esta loca que te amó sólo tiene lástima de ti. 12

No volveré a verte ni hoy, ni la próxima semana, vaciaste la botella del amor por caminos que jamás recorreré de nuevo y esta loca que soy ya tiene a quién poemar… a otro loco que sabe amar como yo.

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se suponía

se suponía que cada hoyo negro sería llenado con la caricia satélite que levantaría toda marea se suponía sin embargo de todo el big bang que prometías solo quedaron teóricos esquemas de lo que pudo ser, las constelaciones se secaron siendo solo asteroides que entorpecieron mi paso a tus coordenadas la gravedad no fue más libertad de levitación terminó siendo un verbo referente al hastío más cómico que cósmico.


POESÍA / CUENTO

Tal vez y al final la culpa es mía ¿cómo fui a doblegar el tamaño de mi universo por alguien que me quería más como pertenencia que como deidad? yo te creí planeta cuando solo eras un pedazo de tierra queriendo instituir tu bandera tejida de celotipia y propiedad en mi infinito universo

¡

Al final me culpo ¿cómo iba a pedirte ser planeta que inaugurara una vía láctea chorreando en mis pléyades si no tenías ni el asta erguida para ondular tu estandarte?

Puta

Puta, puta! ¿no te da vergüenza? Eres una cualquiera, mira hasta dónde llevas la falda! La niña trató inútilmente de cubrirse las rodillas que asomaban temblorosas por el extremo inferior de la falda del uniforme de secundaria. Toda ella temblaba, temblaba como si estuviera desnuda en medio de un glaciar y hubiera permanecido así, encerrada en aquel frío infinito, como si una bofetada no le hubiera abierto el labio inferior. Sólo tengo esta falda del año pasado y ya no tiene de dónde sacarle para que me quede más larga. (Notaba el sabor y la espesura de su sangre en la boca). Déjame pasar por favor, se me va a hacer tarde para la escuela. La voz de la pequeña se inundó por la afección del llanto, pero no lloró, pues tenía demasiado miedo, sólo se encharcaron sus ojos. Fallecida de aprensión pero no acobardada, se escurrió por un lado del sofá de la sala, chocando con el pecho en la esquina del muro. Perseguida por la palabra PUTA corrió las seis calles que la conducían a la parada del autobús. Subió al transporte, todavía respiraba con dificultad. Se echó la mochila al hombro; con una mano se detenía del tubo, con la otra trataba de acicalarse, de borrar las huellas de la palabra “Puta”. Su pelo largo, revuelto, sus mejillas coloradas, sus ojos copados de mar, el sudor le escurría por la frente; de pronto el sonido de las sirenas de los bomberos y la Cruz Roja que se cruzaban con el autobús hizo que se olvidara de

ella, iban pasando frente a su colonia, había un gran remolino de humo negro. Por la radio que llevaba prendida el conductor a todo volumen, hablaban de un incendio recientemente ocurrido, parecía que era enorme, miró por la ventana del autobús, a lo lejos las flamas se confundían con los primeros rayos de sol, el humo impedía respirar. Así lo narraba el periodista enviado a la zona. La policía tenía acordonada toda la manzana, nadie podía pasar. El periodista saltaba de vecino en vecino. Los gritos de una mujer se escuchaban tanto como el crujir de la madera de la casa. Los bomberos lograron entrar por una ventana, buscaban una anciana y una niña. A la chiquilla, le dijeron los asustados vecinos al entrevistador, la habían visto correr para tomar el transporte que la llevaba a la escuela, hacía unos veinte minutos. No había dolor, sólo pequeños gemidos eficaces y medidos. El autobús siguió su camino y la pequeña palpó los cerillos en la bolsa de su sueter escolar, respiró profundo y sonrió.

Mexicana,

(4 novelas a la fecha), prolífica poeta traducida a 12 idiomas, desde 1996 ha publicado al menos 18 libros de poesía en México y varios otros países. Contacto a su nombre a través de Internet.

escritora

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Luz Gamboa, Lucha Diaria II (pan), oleo/tela, 70 x 50


Artes visuales

Luz Gamboa Mujer que mira

Luz Gamboa.

Héctor Flores Carranco*

En el arte como en el amor, la ternura es lo que da fuerza. Oscar Wilde

U

na mujer que mira entre las flores. Una mujer que mira con la conciencia de los años. Una mujer que mira con el futuro en los ojos… En la obra de Luz Gamboa las mujeres observan, tantean al espectador y lo cuestionan, trascendiendo el registro de lo folklórico ven y son vistas pues son reconocidas y dignificadas, ya que la imagen no se basa en la idealización, estereotipada, ancestral, del misterio indigenista, sino que se trata de la incursión de la artista en el mundo tangible de mujeres, las otras, que persisten en la tarea de vivir de acuerdo a su origen, según sus tradiciones. La pintura de la artista es el resultado de años de exploración, de buscar a las mujeres en sus lugares, de observar, de compartir, de vivir juntas. Una mujer que mira como no queriendo mirar. Una mujer que mira un horizonte para no sentir la carga que lleva. Una mujer que mira con ternura… Sí, el tema de la obra de Luz Gamboa es la mujer, o mejor dicho las mujeres, concretamente las mujeres indígenas, aquellas que nos resultan tan desconocidas a fuerza de siempre mirar hacia otro lado; y a pesar de ello, nos resultan tan familiares pues son raíz, espíritu, agua en la que nos reflejamos. Mujeres que encuentran sentido en romper la tierra, como lo han hecho desde hace siglos, y sembrar la semilla de la querencia puesta en lo cotidiano, en la comida, el tejido, los hijos, la naturaleza, en la tierra pues. Mujeres que dan sentido a quien se atreva a mirar cómo enfrentan la adversidad causada por la marginación y la pobreza. Una mujer que mira mientras la música suena. Una mujer que mira la tierra bajo sus pies. Una mujer que mira con nostalgia sus recuerdos… Y una mirada, la de la artista, que nos devuelve un sortilegio velado,

de mujeres de magia que crean una realidad rica en colores y formas, en sueños. Creadora de imágenes que descubren la vida de mujeres que acarician mientras tejen sus hilos, que esperan bajo el Sol y aman en el tiempo de la espera. En su obra la mujer se convierte en un ser que habita un mundo antiguo que pisa con su planta suave, y va dejando que la tierra se levante a su paso para hacerse presente sobre el lienzo. La mujer indígena desmitificada, terrena, tangible, la que persiste en su lucha por sacar de la tierra el alimento que da la vida. Mujer que trabaja, que construye, que fabrica, que imagina y crea. Mujer que permanece. Una mujer que mira mientras se esconde entre sonrisas. Una mujer que mira entre los bastidores.

La obra de Luz Gamboa es la de una mujer sobre mujeres, el medio es el retrato, pulsión esencial, primordial para el arte y que representa tanto a quien es dibujado como al que pinta. Una mujer que mira los colores mientras los lleva del pincel al lienzo.

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ENTREVISTA

Gilda Salinas

COMUNICAMOS LO QUE NOS ESTÁ PIDIENDO A GRITOS SALIR Mónica Suárez

Luz Gamboa, Joven Tarahumara, oleo/tela, 50 x 40.

1. Entiendo que eres Licenciada en Mercadotecnia por el Instituto de Mercadotecnia y Publicidad, escritora, docente, directora escénica, editora y fotógrafa. También que eres autora de 28 libros que comprenden: novela, cuento y dramaturgia con 35 obras de teatro escritas y 19 montadas, así como 11 obras de teatro dirigidas. Además de que tu trabajo ha sido recopilado en más de 13 Antologías colectivas. De tus publicaciones, destacan, la biografía novelada: Alaíde Foppa, el eco de tu nombre, Ed. Grijalbo / Hoja Casa Editorial, 2002, Las sombras del Safari, Ed. Diana, 1998, Del destete al desempance, Trópico de Escorpio, 2008, Primera reimpresión, 2017, Segunda edición, 2019, Porque el ayer nunca se queda donde lo dejas, Trópico de Escorpio, 2020. Que has obtenido diversos premios entre los que

se cuentan: Única Mención honorífica en el Premio Internacional “Emilio Carballido” 1995, Arte Xalapa ’95. Festival de la cultura con la obra: Patriota y amante de usted. Primer lugar en el Concurso Nacional de Cuento de la Fundación Álica de Tepic, Nayarit 1997, con el cuento: Punto de vista. Primer lugar en el Primer Ciclo de Lecturas Dramatizadas “Elena Garro” CIDAL / SOGEM 1999, Foro Rodolfo Usigli, con la obra: Gallos reos, y 58 Premio Arlequín 2018, por la trayectoria artística, otorgado por la Asociación de Críticos, la Asociación de Locutores y la ABR. Con toda esta experiencia y ese currículo tan impresionante, ¿qué ha sido lo más difícil de escribir para ti? R. Lo más difícil ha sido vivir de la escritura. Por otro lado, escribir duele, porque los sentimientos, las emociones, los momentos difíciles de los personajes los debe vivir el autor para que los trasmita. Pero ese sufrimiento está justificado, no resulta difícil a pesar del reto. 2. ¿Te parece que tomar la palabra pasando por la literatura y el teatro es un modo de accionar en el imaginario colectivo? R. Me gusta la magia del resultado. A veces, cuando veo el montaje de una obra mía o aparece entre mis archivos, una obra de teatro o un cuento que puede entrar en una antología o que requiero por algo, me sorprendo con lo escrito porque es sensible, está bien construido, trasmite. Y me gusta mucho, como si fuera ajeno. Entonces caigo en cuenta de que lo escrito logra vida propia. 3. ¿Para ti qué es más importante en la creación de una obra narrativa, el personaje o la creación de su entorno?

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ENTREVISTA

Luz Gamboa, Lucha Diaria II (pan), oleo/tela, 70 x 50.

R. En narrativa se necesita aplicar una pinza de tres picos: la atmósfera, un lugar físico y el personaje (los). Uno o una no es sin los otros. 4. ¿Cuáles obras escritas por mujeres han marcado tu trabajo? R. Todas dejan algo. Pero mis novelas preferidas son: Delirio, Las Inviernas, Isla de Bobos, La oscuridad que nos separa, Una palabra tuya, El día que no fue, Casas vacías, Tiempo de huracanes, Te trataré como a una reina. M. Sólo para precisar: Delirio, de Laura Restrepo. Las Inviernas, de Cristina Sánchez-Andrade. Isla de bobos, de Ana García Bergua. La oscuridad que nos separa, de Renate Dorrestein. Una palabra tuya, de Elvira Lindo. El día que no fue, de Sandra Lorenzano. Casas Vacías, de Brenda Navarro. Temporada de huracanes, de Fernanda Melchor y Te trataré como a una reina, de Montero, Rosa. 5. Como una tallerista profesional ¿te parece que la literatura puede jugar un papel en los procesos identitarios de la juventud? R. La escritura es para quien la necesita. Puede jugar un papel preponderante para quien la requiera como forma de expresión artística, de la edad que sea.

8. ¿Te parece que las nuevas tecnologías están cambiando la manera de leer y de escribir literatura?

6. ¿La creación artística tiende vasos comunicantes como modo de resistencia ante experiencias de exclusión o marginación?

R. El desarrollo del mundo es inevitable. O te aclimatas o te acliamuelas. Yo leo en papel. Pero agradezco que mis obras puedan cruzar fronteras en libro electrónico.

R. Por supuesto. Por eso mi rescate de personajes femeninos que nos dejaron una herencia artística y una enseñanza que vuelvo a poner sobre la mesa. Y por eso mis novelas de protesta.

9. ¿Qué opinas de la revista La Pluma del Ganso?

7. ¿Con tus 24 años de experiencia impartiendo cursos y talleres teóricos-prácticos de narrativa, biografía y autobiografía qué te parece más esencial comunicar?

10. ¿Qué es la novela para Gilda Salinas?

R. Cuando una escritora o escritor logra editar un proyecto, está comunicando lo que le mueve, una obra a la que le dedicó un año de su vida o poco menos. Su satisfacción me hace cómplice. Comunicamos lo que nos está pidiendo a gritos salir: para sanar, para compartir, para mostrar.

Nota: Luego de la entrevista con Gilda Salinas supe que su más reciente novela: Puerto Pares, Trópico de Escorpio, 2021, se presentará a través de Live Streaming/ tropicodescorpio el día 2 de marzo de este año. Esta novela que se podrá adquirir en: tropicodeescorpio.com

R. Me encanta. La respeto mucho por un trabajo de tanto tiempo, de tanto amor y de persistencia.

R. Parte importante de mi vida. Es mi alimento: leída o escrita.

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POESÍA

José Manuel Vacah*

Fotografía Para Manuel Ocaranza

He visto sobre la calle su sangre. Es el camino, su sangre y el dolor de la calle, y el ruido y los gritos de los idiotas.

Pasan sin saber que ahí está Dios. ¿Cómo es posible que todos los ojos se oculten de esos ojos? ¿Quién soy para advertirlo?, no puedo participar de todos los accidentes, todos los milagros.

Mis huesos están hechos de violencia. Mi lengua pertenece al dominio de los cobardes, aprendí el lenguaje de los asesinos y lo único que he hecho es hablar de la belleza. No es un caballo el que está muriendo. He preguntado a otros si están de acuerdo. Nadie sabe, o fingen no saberlo. Y si de pronto dijera que es un ángel, que es un niño.

Los perros ladran, la tarde se pudre. En las ventanas alguien toma una fotografía. ¿Por qué soy el único testigo? ¿Por qué soy yo el ruido de la cámara?

*Mexicano

Poeta; periodista cultural Correo electrónico: j.m.vacah@gmail.com

RECORDANDO ¢

Cayetano Vázquez del Mercado Arias

DEVORADORA

S

u vestido entallado permitía recoger las delicias de su cuerpo. Las piernas cruzadas mostraban oficio por la bendita intromisión del hombre. Sonriente, tal vez por el horario, quizá por su elegante presencia. El sábado por la mañana le ocupaba poca gente; primero un hombre, más tarde otro. En ese pequeño lugar donde al hacer la entrada las puertas se cerraban sin dejar un orificio para observar su trabajo. Abría nuevamente las puertas y sólo aparecía ella.

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Pensé en la salida discreta y curiosamente me dejé llevar por su sonrisa. Entré y, al cerrarse las puertas, su voz melodiosa me dijo: –¿A qué piso va, joven?

(*La Pluma del Ganso Nº 7, año 1997)


Enrique González Martínez (1871-1952) Selección de Alejandro Chelén Rojas (1911-1990)

Como hermana y hermano Como hermana y hermano vamos los dos cogidos de la mano… En la quietud de la pradera hay una blanca y radiosa claridad de luna, y el paisaje nocturno es tan risueño que con ser realidad parece sueño. De pronto, en un recodo del camino, oímos un cantar… Parece el trino de un ave nunca oída, un canto de otro mundo y de otra vida… ¿oyes? -qué dices- y a mi rostro juntas tus pupilas preñadas de preguntas. La dulce calma de la noche es tanta que se escuchan latir los corazones. Yo te digo: no temas, hay canciones que no sabemos nunca quién las canta….

Como hermana y hermano vamos los dos cogidos de la mano… En un desfalleciente desvarío, tu rostro apoyas en el pecho mío, y sientes resbalar sobre tu frente una lágrima ardiente… Me clavas tus pupilas soñadoras y tiernamente me preguntas: ¿lloras? Secos están mis ojos… Hasta el fondo puedes mirar en ellos… Pero advierte que hay lágrimas nocturnas –te respondo– que no sabremos nunca quién las vierte… Como hermana y hermano vamos los dos cogidos de la mano… Enrique González Martínez.

MAGISTRALES

Como hermana y hermano vamos los dos cogidos de la mano… Besando por el soplo de la brisa, el estanque cercano se divisa… Bañándose en las ondas hay un astro; un cisne alarga el cuello lentamente como blanca serpiente que saliera de un huevo de alabastro… Mientras miras el agua silenciosa, como un vuelo fugaz de mariposa sientes sobre la nuca el cosquilleo la pasajera onda de un deseo, el espasmo sutil, el calosfrío de un beso ardiente, cual si fuera mío… Alzas a mí tu rostro amedrentado y trémula murmuras: ¿me has besado?... Tu breve mano oprime mi mano; y yo a tu oído: ¿sabes?, esos besos nunca sabrás quién los imprime… Acaso, ni siquiera si son besos…

Críticos lo consideran el más completo de los poetas contemporáneos de México: “Armonioso, profundo, ardiente; ama y siente la naturaleza que a veces raya en misticismo”. Sus obras se han publicado en tres hermosos volúmenes bajo el sobrio título de “Poesías”.

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POESÍA

Guillermina Monroy Zavala*

Carnaval El temblor de los tambores da tumbos en las selvas sibilantes, el canto de pájaros desconocidos precipita su rumor en la cascada, repentino sabor del arco iris; aúlla el viento en las ramas azules y crepitan los grillos en la espesura: es la canción paridora de la tierra

Regocijo de serpientes locas danzas de gacelas risas rojas de las flores tumba abierta, rabia rota tierra, agua, fuego, viento gozo de morir bailando ¿qué música es esta que me está quemando? ¿qué palabras tengo para decirte, aire lo que oigo?

Regocijo de serpientes locas danzas de gacelas risas rojas de las flores tumba abierta, rabia rota tierra, agua, fuego, viento gozo de morir bailando ¿qué música es esta que me está quemando?

El aire que pasa entre las rocas es un silbo agudo de bocas de gigantes. Desafiantes discípulas de Eolo desconsolado, las hechiceras huyen lúbricas con risas de tormenta y viento cuando una ráfaga levanta el velo con que cubren sus desnudas piernas en la llanura atormentada de magia y de ventura.

Retumban las cimitarras del viento en las caderas candentes de las danzarinas desnudas vibran en los vientres las víboras crotálicas quebrando la queja de una soprano adulterada, acróbata insistente en su registro de crisálida, voz que se rompe en el acorde disonante del relámpago las vírgenes propicias al sacrificio de la hoguera danzan en el gozo inmenso de morir bailando. Temblor de tambores crótalos mortales caderas sibilantes acróbatas sopranos ¿qué música es esta que me anda incendiando? ¿qué palabras tengo, agua, para decirte lo que siento? Sube el torrente en rápida prisa horada montañas con su ríspida humedad el parloteo del líquido tumulto llena de brisa el horizonte y en el remanso sacia la sed la bestia acechante. Las mujeres bañan su lúcida lujuria en las broncas márgenes del río azaroso con un baile intemporal de gotas y pechos, pezones erectos en la alegre humedad.

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Temblor de tambores crótalos mortales caderas sibilantes acróbatas sopranos ¿qué música es esta que me anda incendiando? ¿qué palabras tengo, tierra, para decirte lo que veo ? Muerden el polvo las afiladas lenguas que piden leños para la hoguera o puños de tierra para la tumba o terrones para lapidar la danza. Las brujas que cantan, hechiceras del polvo, bailan y bailan con sus pies descalzos y de su canto brotan simientes de oro que caen en los surcos de la tierra hambrienta Regocijo de serpientes locas danzas de gacelas risas rojas de las flores tumba abierta, rabia rota tierra, agua, fuego, viento gozo de morir bailando ¿qué palabras tengo para decirte, fuego, lo que me está quemando?


POESÍA

¡Canten, griten, aúllen, brujas, magas, encantadoras dancen, dancen, sobre las ascuas de la vida que su cuerpo sea hoguera, llama, brasa, volcán de carne, codicia y deseo! Temblor de tambores Crótalos mortales Caderas sibilantes Acróbatas sopranos ¿qué música es esta que me anda quemando? ¿qué palabras tengo para decirte lo que siento?

Regocijo de serpientes locas danzas de gacelas risas rojas de las flores tumba abierta, rabia rota tierra, agua, fuego, viento gozo de morir bailando ¿qué palabras tengo para decirte lo que canto? ¿qué música es esta que me está incendiando?

Mexicana

Poeta, Maestra de Secundaria Correo electrónico: guilletlapa@hotmail.com

Luz Gamboa, Sembradoras, oleo/tela, 70 x 60.

La piel de la madera es abrasada con la hirviente lengua de la hoguera, las llamas jubilosas lamen la largueza fría de las constelaciones:

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CUENTO

dos cuentos Tere de las Casas Mariaca* Luz Gamboa, La Pirekua, mixta/tela, 100 x 110.

El paso (Premiado como el mejor relato en lengua española en el V Concurso de Microrrelato del Museo de la Palabra, convocado por la Fundación César Egido Serrano, en el que participaron 43,185 autores de 172 países, en español, inglés, árabe y hebreo. La ceremonia de premiación se celebró en Toledo, España, en abril de 2019)

El entrometido (Cuento seleccionado por la Editorial Poe de Guatemala, para formar parte de una antología de microcuentos, que fue publicada en enero de 2021) El oficial entra a la estancia y se desconcierta mucho porque no reconoce al hombre apuñalado que yace sobre la alfombra. El inspector está dando órdenes por su celular: —Manda a los policías que sólo sirven para hacer bulto a formar una valla humana en los linderos de la historia. ¡Al que se obstine en pasar, le echan gases somníferos! Cuando cuelga, el médico le dice: —Está vivo, señor. —¡Diablos! No hay argumento para atenderlo. ¿Qué vamos a hacer? El oficial mira inquisitivamente a su jefe y éste le explica: —Es un lector tan apasionado que se metió en esta novela negra. El asesino lo confundió y el personaje al que iba a matar huyó. ¡La trama quedó totalmente alterada! 22

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El padre conduce a través de un túnel. —¿Cómo hacen los gatitos? —pregunta la mamá. —¡Miauuu! — responden los dos pequeños desde el asiento de atrás. De pronto, se les viene encima un autobús en sentido contrario. Todos se asustan, pero el otro vehículo desaparece súbitamente y el suyo sigue avanzando. Los adultos quedan confundidos. —¡Qué pasó! —grita la mujer. —No lo entiendo —dice su esposo. Ella distrae a los niños para que olviden el incomprensible suceso: —¿Y cómo hacen los fantasmas? —¡Buuu! —contestan ellos con impecable acento. La brillante luz que los espera al final del túnel no es la del sol.

*Mexicana.

Ingresó a La Pluma del Ganso en Octubre de 1995 y además de escribir diariamente, comanda distintas actividades internas y públicas de nuestro

“club”. Imparte talleres de creación literaria. Correo electrónico: dramatismos@hotmail.com


RECORDANDO ¢

Isabel Ramírez Paz*

¿CAUSAL DE DIVORCIO?

H

abía caminado, preguntado, investigado y al fin llegó al Consultorio Médico Especialista. “Su nariz le quedará muy bella”– aseguró el médico y ella aceptó la operación porque sentía que con un cambio del apéndice cambiaría también toda su vida. Pasó el tiempo, se casó, nació su hija. Todos hablaban de lo bonita que es, si no fuera por... la nariz. “Se operará”, pensaba ella. Nació la segunda y la nariz seguía siendo igual a la de su madre y de su abuela. “También se operará” , se decía la madre que guardaba como tesoro el domicilio del doctor y peso tras peso para pagar las intervenciones quirúrgicas. Cuando llegó el momento adecuado, ambas hijas fueron operadas y la nariz de cada una quedó tan bonita como la de la madre. El tiempo siguió avanzando, a veces rápido, a veces lento, como en las películas que en un instante desprenden las hojas del calendario y en otras las detienen y pasan los años a conveniencia del director de la cinta. Una de sus hijas se casó y nació la nieta que, naturalmente, heredó la nariz de sus predecesoras. El padre no sabía qué hacer ante la sorpresa. “¿De quién heredaría aquella nariz tan fea su hija?” se preguntaba cada vez que la miraba. No era como la suya o la de su esposa, nadie en las dos familias poseía una nariz como la de la pequeña. Algo raro había pasado. La duda lo empezaba a atormentar y como buen macho mexicano, pensó que su mujer lo había engañado. En su imaginación, creyó percibir al peinarse ciertas prominencias hacia arriba y hacia cada lado de sus sienes. Estaba seguro que ella lo había traicionado y la niña se parecía a su verdadero padre, que debería ser dueño de una nariz tan estrambótica. Se separaría de su esposa y de esa niña, de quienes ya no quería saber nada de nada. No tendría ni siquiera que pagar pensión alimenticia a quien consideraba no era su descendiente. Al día siguiente se levantó temprano y sin preámbulos notificó a su mujer:

–Nos vamos a divorciar. No puedo continuar contigo porque me has engañado. Esa hija no es mía: tiene una nariz totalmente diferente a las nuestras y a las de nuestras familias. –Pero deja que te explique– pidió la esposa. –No necesito explicaciones, mi decisión está tomada. El divorcio es lo único que solucionará esto. –¡No! Lo que solucionará esto es la operación– dijo la madre con firmeza y tranquilidad. –¿La operación?, ¿qué operación?– repitió el hombre– ¿Operación para que no tengamos hijos? –La operación de la nariz– insistió ella– Yo heredé la nariz de mi madre y ella la de mi abuela y así hacia atrás. Tanto mi madre como yo fuimos operadas de la nariz. En seguida mostró a su esposo documentos y fotografías en donde su nariz, la de su madre y la de su abuela eran idénticas a la de la pequeña inocente. FINAL UNO: Y así terminó la historia de la nariz que estuvo a punto de disolver un matrimonio. FINAL DOS: El esposo comprendió y abrazó a su mujer, mientras recordaba lo feliz que lo hizo la operación que lo transformó en recio varón, y que jamás confiaría a nadie, incluyendo, por supuesto, a su mujer. (*Libro: Cuentos y relatos relevantes de La Pluma del Ganso Nº 1 - 2015)

Luz Gamboa, Sin título, mixta/barro.

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POESÍA

Mónica Suárez*

A los sobrevivientes del terremoto de 1985

Entretejer lo nunca entretejible: la vida en el ombligo acumulada. Entretejer la esperanza y el espanto, la sangre que concentra nuestra llama. Entretejer los llantos y las risas, para la cicatriz que aún palpita no importa cuántas llagas tenga el alma. Entretejer el vientre y las columnas, los huesos y la sangre desbordada el lamento lloroso de la carne, la promesa inconclusa que nos ata. Entretejer las manos con el verbo, la tierra cortando en la garganta los labios circulares por el gesto, el laberinto abierto en la mirada. Entretejer el ojo y su reflejo: la imagen liberándonos del miedo, no importa cuántos hierros esparcidos habrá que destejernos de los cuerpos.

El ataúd de la memoria Yo sólo te regalé mi muerte mi muerte fallida, mi anticipada muerte que no llegó a tener fin. Por eso ahora me he arrancado la lengua he atado mis manos para no volver a darte un simulacro, un nuevo bloque de tristeza, de tiempo congelado. No tengo otra cosa que darte: sólo este silencio, esta pausa que espera el ataúd de la memoria la dicha del olvido.

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Ocaso Todo es cuestión de la tarde de llegar tarde, siempre tarde, de morirse de tarde, de esperar en la tarde, de amar tarde, con la tarde en la conciencia de que es tarde. Con los ojos hundidos de tardanza, con el sabor amargo de la tarde que muere de ser tan tarde. Todo es cuestión de la tarde, de sentirse tan tarde, de saber que la tarde siempre será tarde, de que no habrá más tarde que amanezca.

*Mexicana

Poeta y escritora. Diplomada de la Escuela de Escritores de la SOGEM. Licenciada en Creación Literaria por la UACM. Correo electrónico: monsuron@yahoo.com.mx Luz Gamboa, Muchacha Huichoila, mixta/tela, 80 x 80.

Entretejer ahora


RECORDANDO ¢

Leticia Farjeat*

DESPERTAR

A

brió los ojos. Sólo pudo ver una cegadora claridad que clavaba miles de fulgurantes destellos en sus delicadas pupilas. El dolor lo estremeció enviando pequeñas flechas de martirio a su cabeza. Inmediatamente se vio obligado a cerrarlos apretando fuertemente los párpados, lo cual le daba una expresión grotesca semejante a la de una gárgola parisina. Así volvió a quedar en una obscuridad luminosa que no le permitió observar su entorno. El frío era tan intenso que matizaba cada célula de su cuerpo con un tono azulado. Lo único que podía percibir de ese aterrador ambiente eran unos estruendosos ruidos metálicos. Sin embargo prestó atención. También podía percibir unas voces. Pero éstas eran autoritarias, casi

amenazadoras; y entre ellas pudo distinguir los agudos gemidos y el llanto estremecedor de una mujer. ¡Seguramente la estaban torturando! Sintió terror… Unas manos frías y pegajosas lo tomaron por sorpresa y agarrándolo por los pies le propinaron una sonora nalgada. Lanzó un llorido, abrió los ojos y sólo pudo pensar: “¿Es éste el grato despertar a la vida?”

Luz Gamboa, Sin título, mixta/barro.

(*La Pluma del Ganso Nº7, año 1997)

EN ESTE NÚMERO SE PUBLICAN LAS SIGUIENTES FICHAS DE RECEPCIÓN: Ficha

Título

Autor

Cuento 0631

La abuela

Lucía Reyna Gutiérrez

0632

Puta

Lina Zerón

0633

El entrometido

Tere de las Casas Mariaca

0634

El paso

Tere de las Casas Mariaca

0670

Este día; Azul; Amarillo, Rojo; Blanco; Verde; Naranja; Negro

Miguel Garza de la Huerta

0671

Perro rabioso; Ni a planeta

Lina Zerón

0672

Fotografía

José Manuel Vacah

0673

Carnaval

Guillermina Monroy Zavala

0674

Entretejer ahora; El ataúd de la memoria; Ocaso

Mónica Suarez

Poesía

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Aquí Está Usted Carlos Enrique Ovando Avello Chileno-mexicano 24 de febrero a las 12:37

Encuentre algún Florentino o de perdida, Emeterio, es muy raro un Eleuterio y más raro un Victorino. Uno que otro es Saturnino y muy raro es un Atilio, conozco a uno Basilio y otro se llama Sigfrido Agapito anda perdido, ¿nos quedará algún Audilio? Nadie se llama Heriberto mucho menos Anastasio, no encuentro ni un Bonifacio ni tampoco Filiberto. ¿Habrá por ahí un Mamerto, Filadelfo o Severiano?, tampoco se ve un Cipriano, escaso es el Gumercindo pero más es el Dorindo y el más extraño… Casiano.

Artistas Visuales:

INTERCAMBIO Invitamos a los artistas visuales a comunicarse con nosotros para, previa vista y aceptación por parte de La Pluma del Ganso, sean publicados en nuestra revista a manera de intercambio, entendiendo por intercambio que el artista nos permite publicarlo por una vez y la Pluma muestra sus trabajos a los lectores en la sección Artes Visuales, sin costo para el artista, financiando la revista la impresión en ella. Comunicarse con Héctor Flores Carranco a los siguientes correos: heccarr@yahoo.com o contacto.taller.ds@gmail.com

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La novela que hace conversar a Salvador Allende y Augusto Pinochet ¿Qué hubiera pasado si el golpe de estado del 11 de septiembre en Chile no hubiera ocurrído? Esa es la realidad que plantea Walter Garib en su nuevo libro. Un texto fascinante que invita a fantasear con un Chile diferente y en el que una charla cambiaría la historia. Para Walter Garib, autor de “Una Vida Tantas Veces Vividas”, la vida de Salvador Allende puede ser abordada de muchas formas. Según él, “quizá sea un tema nunca agotado, provisto de infinidad de aristas, pues se trata de un personaje único en la historia política de Chile con un legado enorme”. Es por eso que dejó correr su imaginación y creó un libro en el que Augusto Pinochet y Allende se sientan a conversar. El autor señala que “los temas tratados bajo la mirada antojadiza desbordan páginas de esta historia, nunca concluida. La vida de Salvador Allende rozó la ficción y se proyectó más allá, convertida en huracán. Quienes dicen haberlo matado el 11 de septiembre de 1973, ignoran que marchó a vivir a una región cuyo nombre se desconoce”. Este mundo creado por la exquisita pluma de Garib, se desarrolla desde los dos últimos días del gobierno del presidente Salvador Allende a la vez. A partir de ahí narra realidades alternativas, en las cuales participan personajes sacados de la imaginación del autor. Puedes encontrar este libro en www.Trayecto.cl


SÓLO PARA ESCRITORES Y POETAS QUE TODAVÍA NO VIVEN DE SU OBRA LITERARIA ✍ Honor y gloria dan a las naciones sus creadores de cultura. En literatura, a la mención de algún país surge espontáneo el nombre de uno o más de sus escritores y poetas. Sin embargo, muchos, tan valiosos como los más destacados de cada nación, están en el anonimato, porque “salir al aire” pareciera estar reservado a algunos cuantos, sin desmerecer, por ningún motivo, los méritos indiscutibles de la inmensa mayoría de los agraciados. Trabajar incluso para sobrevivir no impide al artista tomar papel y lápiz y vaciar allí sus inquietudes expresivas. Los obstáculos están fuera de él. ¿Cómo llegar con su obra más allá de la familia, de los amigos cercanos, sin sufrir el vía crucis de andar buscando quién se interese (editores, secciones culturales de periódicos y revistas, programas radiofónicos, participando en concursos, etc.) y “lo o la adopte”? En este inmenso océano que tú, poeta y/o escritor(a), debes atravesar para llegar a la otra orilla, Revista(club)La Pluma del Ganso es una pequeña pero magnífica nave para que subas en ella y en un esfuerzo conjunto, permanente y solidario, no cejes en tus empeños y conozcas y compartas experiencias con colegas que vibran con inquietudes y proyectos similares a los tuyos. ✒ Envíanos dos cuentos breves y/o poemas (máximo dos páginas para cada género literario. Anota en ellos la fecha actual, tu nombre como autor, tu correo electrónico, y si es posible el número de un celular o un

teléfono fijo); agrega algo de información sobre tu experiencia literaria. Todo dirigido a Dantón Chelén al siguiente correo: laplumag@gmail.com A vuelta de correo recibirás comentarios sobre tus textos e información general sobre qué te puede ofrecer La Pluma del Ganso como escritor(a). Todo esto sin ningún compromiso de tu parte. Para cualquier duda, puedes llamar al celular 55 3660 6799 (con Dantón)

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Revista La Pluma del Ganso (fundada en 1995 en México) es una revista cultural en la que solo puede publicar con regularidad sus obras! Descubra, para su beneficio como creador literario, qué más hay detrás de ella.

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Luz Gamboa Luz Gamboa nació en la Sierra de Durango, desde niña se interesó por el arte y se formó de manera autodidacta como pintora. Comenzó su carrera artística en 1990 y desde entonces se ha dedicado a recorrer la República impulsada por su amor y admiración hacia la mujer indígena captándola en su quehacer cotidiano, su entorno, su realidad. En su obra retrata a mujeres de diferentes etnias reflejando un profundo interés no solo por el valor estético de las imágenes que capta, sino también por el valor social y humano al evidenciar las condiciones de vida y al mismo tiempo, los sueños y anhelos, la magia de las mujeres mexicanas. Luz Gamboa ha participado en más de 40 exposiciones individuales y colectivas, ha expuesto su arte en importantes foros del país como la Bienal

Rufino Tamayo, la Casa de Cultura Jaime Sabines o el Museo Arqueológico de la Ciudad de Tuxpan, Veracruz, por mencionar solo algunos.También ha expuesto su trabajo en Estados Unidos y Canadá y figura entre los artistas permanentes en la galería “Dixie”, en Atlanta, Georgia. Ha creado una obra que es manifiesto de las tradiciones y cultura de nuestros pueblos indígenas perpetuados a través de sus mujeres, “Luz Gamboa pinta con el corazón, inventa el tiempo, la atmósfera; capta el rostro de la mujer artesana en su proyección creativa y lo recrea” (Dra. Guadalupe Pérez San Vicente).

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Revista La Pluma del Ganso No. 112  

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