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Portafolios XYZ: Robert Robert Mapplethorpe

Textos: Eduardo Eduardo García Manríquez Juan Machín Walther Espinal Lacolz Mavi Mavi Robles-Castillo Itzcoatl Jacinto Yelenia Cuervo José José Luis Ortiz Camargo Daniel Daniel Rojas Pachas Mónica Gameros Mallinalli Mallinalli Balazo Omar Delgado

Magazine Digital de Literatura

A Cambiar de Ventana: Javier Javier Norambuena-Ureta


Marilyn Crucifix de Bert Stern, 1962: Estas fortografテャas forman parte de la obra The last sitting. Dicha colecciテウn, consta de 2,571 fotografテュas que fueron tomadas a Marilyn Monroe en el hotel BelAir de Los テ]geles seis meses antes de su muerte.

w w w. ra d i a d o r


No.17 ó de la PORNÓPOLIS

- Magazine mensual de publicación digital -

magazine.com


No. 17

DIRECTORIO

Febrero de 2013

°Editor en Jefe y Diseñador Daniel Malpica

°Curaduría Poética

Emmanuel Vizcaya

°Tracklist

Stephany Nataly Mazón

ÍNDICE Eduardo García Manríquez Juan Machín Walther Espinal Lacolz Nueva Pestaña: Dana Vishneva Portafolios XYZ: Robert Mapplethorpe Nueva Pestaña: No.6 Mavi Robles-Castillo

............ [05] ............ [06] ............ [09] ............ [10]

Itzcoatl Jacinto Yelenia Cuervo José Luis Ortiz Camargo Daniel Rojas Pachas Mónica Gameros A Cambiar de Ventana: Javier Norambuena-Ureta Nueva Pestaña: Salò Mallinalli Balazo Omar Delgado

............ [27] ............ [28] ............ [30] ............ [34] ............ [37]

www.radiadormagazine.com

............ [13] ............ [14] ............ [23] ............ [25]

............ [39] ............ [47] ............ [49] ............ [50]


La Pornópolis

EDITORIAL

H

umedad. Cuerpos abiertos. Carne caliente desgajándose en el mar de la danza. Pálpitos burlando el corazón, sobrepasando la sangre. Cuerpos atados. Cuerpos heridos mordiendo las pulpas anatómicas. Líquidos sonidos. Murmullos de metal y tierra. El golpe de una mano en la piel enrojeciendo su área, enrojeciendo la vista. Un grito que es la puerta al fuego y a la negrura del más íntimo escondite. Empuñaduras y embestidas. Duelo de músculos y aguas. Arrancar el freno. Exhibir la saliva creciendo como una ola imparable. Carne paralela cociéndose en el horno de las ansias. Carnes explícitas arrojando su violencia. Carnes y garras. Carnes y huecos. La sed que se desborda en lenguas como mástiles. Dilatación y contracción. Rítmicos espasmos. El cuerpo inacabable. Incensurable […] Emmanuel Vizcaya

por Stephany Nataly Mazón

Glen Hasard and Marketa Irglova If you want me: http://www.youtube.com/watch?v=VBLDP0Etp3Y


Massive Attack Ft. Almamegretta Karmacoma The Napoli Trip: http://www.youtube.com/watch?v=MCkzMuFJl58

Lykke Li Little Bit:

http://www.youtube.com/watch?v=upnTg2GPgTM

Nitin Sawhney Homelands:

http://www.youtube.com/watch?v=oLT23PTcgeA

Lenny Kravitz Believe in Me:

http://www.youtube.com/watch?v=zLDIcIrZO8Y

Dulce Pontes Cancao do Mar:

http://www.youtube.com/watch?v=MSIGWEcR5Dc

‘Dil Se’ Soudntrack Satrangi Re:

http://www.youtube.com/watch?v=vfvGrChLEn0


Dos cuerpos

Eduardo García Manríquez (Ciudad de México, 1990)

Dos cuerpos “hacen el amor, que es la nada. La consumación de la nada” rozan su vellos consumiendo lo no más público del individuo. No se preocupan por la violencia administrativa, que los acecha por rendijas urbanas. Se poseen en brazos, se usan. Buscan el triunfo bien sabido. Silva el alma que intenta filtrarse a la lluvia en un suspiro melancólico indicando libertad. Es ésta, quizá, la partida del alma idealizada por los padres. Luego, letargo y fatiga invocan laurel, hoja sagrada, vista entre lo alto de la montaña aguda y luego mocha, que excitada gime la venida invernal. Esa noche soñarán: un cuerpo adormecido de torpe articulación, junto a dos palmos de nieve lloviendo sus relajados cuerpos. Entonces hablarán

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El repartidor, el amo y Pili Juan Machín

(Ciudad de México, 1961)

Justo cuando terminaba el segundo año de preparatoria en el Colegio Morelos, me dijeron que tenía que decidir ¡pero YA! qué quería ser cuando fuera grande, porque en el siguiente ciclo escolar nos dividirían según distintas áreas de conocimiento, de acuerdo a la carrera que quisiéramos seguir. Así, ante mí se abrían cuatro grandes caminos: físicomatemáticas, químico-biológicas, económico- administrativas, sociales y humanidades. Por eso, con urgencia debía definir en cuál me inscribiría, debido a que cada área era mutuamente excluyente de las otras, y no podía correr el riesgo de perder todo un año de mi vida por una decisión equivocada. Sin embargo, mi situación en ese momento era muy difícil porque desde que, en primaria, comencé a coleccionar rocas y minerales me gustó la idea de ser geólogo minerólogo; aunque, en secundaria, me encantaba la biología (a pesar de que detestaba los laboratorios), y en primero de preparatoria, gracias sobre todo, al profesor Larrocea, me sentí atrapado por la Filosofía. Es decir, me gustaban tres de las cuatro áreas posibles. El departamento de orientación vocacional del Colegio no me sirvió de gran ayuda porque, después de algunos tests de aptitudes, resultaba que podía estudiar en cualquiera de las tres. Por eso, esas vacaciones me dediqué a revisar los planes de estudio en la UNAM, y pronto había sustituido mi deseo de ser ingeniero geólogo por el de ser ingeniero geofísico, porque además de que se estudiaba casi lo mismo de ciencias de la tierra, era la carrera que más Matemáticas llevaba en la facultad, además de incluir muchas materias de Física. Me parecía muy completa, pero la Filosofía y la Biología también me fascinaban. En esas estaba, debatiéndome entre las tres carreras, cuando un día me visitó Martín, mi primo hermano. Martín y yo éramos muy cercanos, casi más que primos nos sentíamos como hermanos: él porque era el menor de cuatro, y sus hermanos le llevaban muchos años de diferencia, y yo porque tenía tres hermanas. Así que nos la pasábamos casi todas las vacaciones juntos y llegamos a compartir muchas aventuras. Martín es casi dos años mayor que yo y al verme tan preocupado ese día, me preguntó la razón. Cuando se lo hube explicado, con la soltura y seguridad que le caracterizan me dijo: No te preocupes, güey. Yo sé lo que debes ser de grande. Intrigado, le pregunté cuál de las tres creía que debía elegir. - ¡Naaaa! Mira, Juan, todas las carreras son una chingadera. En verdad, para qué matarte estudiando si el mejor trabajo del mundo es el de repartidor- me dijo muy serio, aunque con un brillo pícaro en los ojos. En serio, güey, no hay nada como ser repartidor: tienes un horario flexible, puedes ir hecho la madre en tu moto, recorres la ciudad, conoces gente, te dan buenas propinas, pero sobre todo, si tienes suerte, te puede pasar lo que me pasó a mí en el último mes. - ¿Y qué fue eso que te pasó? [06]


- Pues... ha sido toda una historia. Ábrete esa botella de vino, que me está haciendo ojitos desde hace rato, y te cuento, güey. Si no, se me va a secar la garganta. Descorchamos rápidamente la botella, nos servimos sendas copas, y Martín comenzó su historia. - Cuando entré a trabajar de repartidor, estaba en el horario de la mañana; pero, como a las dos semanas, me cambié al turno nocturno. Se me hizo curioso que los otros tres repartidores se peleaban por ir a una dirección particular, pero nadie me explicaba la razón. La primera vez que fui, entendí perfectamente. Llegué rapidísimo y toqué el timbre de una puerta de cristal, en un edificio de cuatro pisos. Me abrió una mujer preciosa, calzada con unas exquisitas sandalias negras que resaltaban sus delicados pies y cubierta sólo con un cortísimo short de mezclilla, bastante deshilachado y roto, que dejaba descubiertas sus largas y esbeltas piernas y, por momentos, el inicio de sus nalgas, y una ligera camiseta de algodón, sin mangas, y con un tirante caído. Como había llovido, me sorprendió que saliera tan ligera de ropas y me encantó ver cómo se le marcaban los pezones, erectos por el frío. Además, cuando se agachaba (para poner la pizza en el mostrador de la recepción o para buscar el dinero para pagarme) podía verle claramente los senos y un poco más de sus nalguitas blancas. No encontró cambio para la propina, así que llamó a su esposo o novio, que es un tipo mayor que ella, como de cincuenta años, ya con patillas canosas, quien bajó por las escaleras, me saludó, me preguntó mi nombre y se presentó. Por cierto, güey, se llama Juan, igual que tú. ¡Qué chistoso! ¿No crees? Las siguientes noches que llamaban, no sé si él o ella, siempre solicitaban que fuera yo quien entregara el pedido, ante la envidia de mis compañeros. La segunda vez, me recibió más seductora: descalza, con un suéter muy delgado y abrochado con un solo botón y en calzones; la siguiente, tardó en abrir y pude ver cómo bajaba las escaleras secándose el pelo y cubriéndose con una toalla, recién salida del baño; en otra ocasión, salió con una blusa transparente y una tanga de hilo, y así, cada vez más provocativa y seductora. Otra noche, salió cubierta sólo con una chamarra negra de cuero, y me pidieron permiso para sacar fotos de ella con mi moto. Después, me preguntó tu tocayo si posaba con ella en la escalera. Incluso me pidió que le tomara las tetas por detrás... Pero lo mejor, fue la semana pasada. Toqué como siempre y me abrió tu tocayo. Su mujer estaba sentada en el mostrador totalmente desnuda, con las piernas cruzadas, tapándose parcialmente con una especie de chal negro. El tipo me pidió que pusiera la pizza en el mostrador y le dijo en tono airado a su mujer: - Pili, ¿por qué te tapas? ¿Quién te dio permiso? -Nadie, Amo. Perdón- dijo su mujer en voz baja - ¡Qué esperas! Deja eso ¿No ves que Martín te quiere mirar? Pili dejó pudorosa el chal, cubriéndose tímidamente los senos y el pubis con sus manos. Juan le tomó los brazos de manera bastante brusca, se los levantó y me mostró a su mujer desnuda, luego la hizo levantarse abruptamente y me la exhibió, haciéndola girar sobre sus pies descalzos. - Te has portado mal y tengo que castigarte- dijo Juan, sentándose y jalándola hacia sí. La acostó boca abajo en sus piernas y comenzó a darle nalgadas que iban subiendo de [07]


intensidad, hasta dejarle las marcas rojas de sus manos en su blanca piel. Me invitó a unirme al castigo y yo, la verdad, no me hice del rogar, y le di sus buenas nalgadas a Pili. La levantó y le dijo: - Ahora, enséñale a Martín lo que sabes hacer con las manos, para compensarlo. Pili me abrazó y comenzó a pasar la palma de sus manos por mi cara y la nuca, mi espalda y pecho, bajando lentamente hasta que llegó a mi entrepierna, donde se encontró con el bulto que, como podrás imaginarte ya tenía a punto de estallar. Se hincó frente a mí, me sacó la verga y comenzó a recorrerla y apretarla con ambas manos rítmicamente y con firmeza. Cuando acariciaba suavemente mi glande con una mano y sostenía mis huevos con la otra, Juan le ordenó que usara la boca, y Pili, obedeciéndole, me llevó al cielo. Imagínate, hacía de todo: me lamía, mordía, chupaba, besaba... ¡O sea! ¡Es una experta, te lo juro! Mientras, Juan hizo que levantara el culo, sin que dejara de mamarme, y la penetró con fuerza, tomándola de la cadera. Después de un rato, me dijo: Ahora, Martín ven acá y cógetela tú, yo quiero que me la chupe y darle su lechita. Así que cambiamos de sitio, y cuando Juan eyaculó en su cara, no pude contenerme más y también me vine. ¡En serio, Juan! Fue la cogida de mi vida. ¿Entiendes? Te juro que ¡no hay nada como ser repartidor! Es la chamba más chingona del mundo. Ahora ya sabes qué ser cuando seas grande, güey. - ¡Wow! ¡No mames, Martín! Tienes razón y no: ahora sé qué quiero ser cuando sea grande, pero te equivocas porque no quiero ser un repartidor, sino que quiero ser amo, el amo de Pili

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A los ojos de todos Walther Espinal

Las toallas del motel cuelgan en los alambres del patio y como trapos de una barra brava exhiben geografĂ­as de un paĂ­s lujurioso ondean hongos y secreciones Los clientes y sus cobres desde un retrovisor vistos y con el reloj en contra cuando copulan abren su ojo de Polifemo

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Papi, cómo conociste a mamá Lacolz

(Torreón, Coahuila, 1987)

¿Que cómo conocí a tu mamá? ¿En serio quieres saberlo? Bueno… Eran pasadas las dos de la mañana cuando llegó el primer mensaje al celular. Decía: Stás despierto? (Soy Yuli) El número era desconocido. Y es que yo no conocía a ninguna Yuli. Sin embargo, respondí: Pajareaba nomás, pero con la luz apagada, por? (Soy Lalo) Y la respuesta inmediata de ella: T molesta si me masturbo mientras recibo tus msjs? Y yo sin saber si era broma o en serio, contesté: Disculpa…??? (Pero dime, vello al natural o corto o muy corto o rasurada?) Y ella: Al natural, stoy nsalivándome el clítoris pnsando en ti Qué importaba si ella sabía o no cómo lucía yo. Qué importaba si yo sabía o no cómo lucía ella. Ella pensaba en mí y yo pensaba en ella, incluso sin conocernos. Y ya está. ¿Qué más se le puede pedir a la vida? Respondí: Gustas una mano? Tengo un par de manos… frotas despacio o rápido??? Y ella: Qiero tus manos, primero me froto dspacito y meto mi dedo medio mientras froto los labios con el resto de la mano… qisieras estar aquí, conmigo? Y yo: Caray Yuli, ya quisiera estar allá o tú acá, ya me he empalmado. Quiero saber cómo es el olor de tu sexo y probar tus pezones en mi lengua Y ella: Qiero qe tus manos pellizqen mis pezones, stán erectos, muy duros… los pellizco pnsado qe son tus manos las qe lo hacen, qisiera chupar tu verga para qe me cojas, qiero qe me cojas despacito, suavecito Y yo: Cuánto llevas tocándote? Me encantaría verte comiéndome, lenguándome toda la verga, ver tu rostro restregarse en mis pelos Y ella: Desde qe te nvié el primer msj. Qieres cojerme? Qieres? Restriego mis pechos x la pared y meto una y otra vez mi dedo en mi vagina

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Y yo: Ahora sí ya estoy bien despierto, cabrona. Y la morbosidad, pinche morbosidad por verte escurriendo ahora mismo. Quiero que seas mi puta y dedearte y cogerte Y ella: Méteme el dedo, méteme dos o tres dedos, méteme la pija hasta el fondo y muerde mis labios hasta sangrar, nalguéame, jala mi cabello chúpame el cuello hasta dejarme marcada, qiero ser tu puta Y yo: Quiero verte chorrear. Y meterte uno, dos, cuatro dedos. Toda la mano, despacio, sentir cómo aprietas y cedes, putita Y ella: Soy tu puta? Qiero ser tu puta! Qieres qe t muerda el pito? O qieres que t lo acaricie suavecito con mi lengua? Y yo: Quisiera empinarte ahora mismo, putita. Y morderte las nalgas y ver cómo babeas y lamerte las nalgas y apretarte las chichis Y ella: Bésame el ano chúpamelo, mete tu lengua en él y no dejes d estrujarme las chichis, aún tengo los pezones parados por ti, estrújame con fuerza, más, más fuerte Y yo: Quiero escupirte entre las nalgas. Meterte el dedo medio en el culo y con la otra mano entrar y salir en tu coño, al ritmo de tus bramidos. Gimes ahorita? Y ella: Sí, pero bajito… muérdeme las chichis, márcame con tus dientes, qieres darme cachetadas hasta marearme? Qiero ser tu putita Y yo: Quiero abrirte con mis manos la boca e introducir mi verga. Entrar y salir y así. Sentir tu lengua jugar. Quiero venirme en tu garganta y que te comas todos mis jugos Y ella: Ya ya ya ya……. aaaaaaaahaaaah!!!!!!...... he procurado gemir en silencio Y yo: Haz terminado, putita? Te has ido a limpiar, te has lavado o sólo te has vuelto a vestir? Quiero que seas mi puta y dormir juntos con el olor a sexo debajo de las sábanas Y ella: Dormiremos con ste olor, mis dedos mis senos, toda yo huelo a sexo pero todavía qiero lamer tus huevos, sí qiero metérmelos en la boca mientras me picas los ojos con tu pija Y yo:

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Y yo quiero cogerte por la boca y por el culo y por el coño y por la boca, quiero que seas mi putita insaciable por más de una noche Y ella: Gracias x star conmigo así… x ahora…. descansa ya… Besos!!! Me dormí. Supongo que se durmió también. Luego en el transcurso del de la mañana nos pusimos de acuerdo y nos conocimos. Esa misma noche, me parece, fue que te engendramos, cariño. Y así fue como conocí a tu madre. Ahora a dormir

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http://www.youtube.com/user/Ewaasia/videos?query=Diana+Vishneva%3A+Beauty+in+motion

Porn贸polis

Diana Vishneva: Beauty in motion [Picarte, inspirado en las obras de Picasso, Caravaggio y Ert茅, es el nombre del solo de danza creado especialement para Vishneva por el core贸grafo neoyorkino Moses Pendleton]


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En Rob destru reord y cre Sé qu hacer más h [18]


verdad creo que bert nunca buscó uir el orden, sino denar, reinventar ear uno nuevo. ue siempre quizo r algo que nadie había hecho ” Patti Smith


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Nunca me gustó la fotografía. No la fotografía en sí. Me gusta el objeto. Me gustan las fotos cuando las tienes en la mano” Robert Mapplethorpe


Porn贸polis

http://reyanime.com/anime/no-6/

No.6

- Anime Online -

[Serie del g茅nero Ciencia Ficci贸n / Shonen-ai basada en una novela de Atsuko Asano. La historia trata de la ciudad ideal No.6 en un mundo post apocal铆ptico y del obscuro secreto que en ella se oculta]


¿ no s co no c e m o s? N o lo cr eo... - ¿tr aer á co ndo ne s?

- le tr ai g o ga na s


Blackmail

Mavi Robles-Castillo (Mexicali, 1978)

Coz you left me Baby And I got no place to go now Dawn Penn

Lo más difícil es dormir por las noches, ¿El amor qué?, no importa. Las noches y el sexo blando de ansías, eso, eso es lo que importa. Que eras una perra tampoco importa, eras sexo y ya. Porque cuando la ropa estorba, se liberan las pulsiones y se corre el yo primitivo, ahí el amor poco o nada importa. Cuando el ello nos coge y nos penetra como una manzana podrida, ahí solo importa el sexo. En esas noches donde no se puede dormir por tener inflamado entre las piernas de tanto pensar en tu cuerpo, tu cuerpo cromado de sudor, tú aroma agitado. Horas donde me atraviesa tu ausencia y no hay forma de dormir sin sobresaltos y precipitaciones genitales. Sí, fue una de esas noches en que te esperaba con las piernas abiertas cuando sucedió. Los beats anacrónicos que anuncian un correo nuevo me sorprendieron desnuda y entregada al aire denso, impulsivamente me incorporaron hasta acercarme a la máquina, sabía que eras tú. Bandeja de entrada. Sabía que eras tú mientras pensaba en tu lengua tersa resbalando por mis pezones, ¡Perra que bien lo hacías!, y ahí estabas ahora convertida en un beat anacrónico arrancándome otro orgasmo, y ahí estaba yo frente al monitor observando un link azul a Youtube tres meses después de haberte largado, como la perra que eres, con la cola entre las patas. Y yo de pie frente al monitor viniéndome, sin atreverme a dar el click, click, click. http://www.youtube.com/watch?v=6rZI3KCz-WA Click, click, click. A unos meses de haberte largado y haberte llevado tu maniática indecisión y esa manera recurrente de lesionarlo todo, hasta esa estúpida manera de enfermarme de sexo, esa estúpida manera arrastrarme por los rincones de la cama y tomarme y demostrarme que puedes tenerme cuando quieras ¡Perra! Click, ►, el link se disipa, se transforma en otra imagen, una donde poco a poco reconozco la noche en el paisaje de mi ventana, ese enorme ventanal que era de lienzo donde tus piernas abiertas bailaban en el aire. Una punzada en la pelvis me avisa que esas son tus piernas trepidantes. Dawn Penn canta: No no no ♪ ♫ You don’t love me and I know now ♪♫♪♫

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Aparece la noche y mi espalda sudorosa con mi sol queriendo esconderse dentro de tu cuerpo, luego tus piernas rodeando mi espalda; tus rodillas apretando, resbalando, embarrándose en mi piel. Reconozco mi nuca clavada entre tus piernas, lamiendo todo lo que eras en ese momento, un pedazo de carne cruda jadeante. Dawn Penn no para: No no no You don’t love me as I know now ♪♫ Lamer se convierte en succionar, succionar en lamer, un Nuevo verbo crece húmedo y viscoso en mi lengua, (puedo oler nuestros sexos), es un nuevo verbo innombrable nace y muere con cada uno de los orgasmos consecutivos que se te dibujan en una mueca descompuesta 1,2,3,4,57,8,9,23,4,6,7 el nuevo verbo es perceptible y sabe a ti, a lo más profundo de ti, sabe a tu carne húmeda y a placer. Mi nuca ahogada entre tus labios, tus labios, mi lengua acariciando tus labios por dentro y por fuera sin parar, no hay segundos para detenernos, no podemos detenernos y el sexo nos brota desde las entrañas, casi animales nos fatigamos cada poro de la piel para caer sobre la noche como yeguas muertas . Sí, sí recuerdo esa noche, sí recuerdo haberte visto antes escondiendo la cámara, perra. Siempre supe lo que harías y ahora con tu mail nocturno lo confirmaste pero yo ni siquiera había leído tu mensaje, solo quería darle click al link ofrecido, ofrecido como tu vulva ardiente se me ofrecía, perra. Te leo y tus amenazas estúpidas como tú misma me matan, me cago, de la risa, de ti y tus cámaras secretas. Y pienso en arrinconarte yo a ti a la cama y decirte quien mandó siempre ¡perra! ► Lo veo nuevo y me vuelvo a excitar. Upload, 1%, 7%, 69%, 100%. Share. Ya está arriba, perra. Y no ibas a ser tu quien lo subiera. ►

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Venganza: Un video Snuff Itzcoatl Jacinto

(San Miguel Totolapan, 1989)

¿Qué más puedo perder? Si la carrera de una estrella infantil dependiera de mostrar la verga, tendría un contrato nuevo y con mejor sueldo. Ella sí que gana con ese tipo de cosas. Hacer un trío en la calle frente a la cámara de algún programa estelar, aumentaría sus ofertas de trabajo. Pero yo no puedo hacer eso. Mi máscara es la inocencia. Ahora me toca hacerla pagar. Aunque debo aceptar que también soy responsable. Sin embargo, ya me tragué mi pedazo de culpa. Y sí, igualmente es necesario decir que haber visto publicado el video que ella nos hizo me calentó mucho. Ahí los dos más allá de la simple desnudez, porque la alta definición radiografía la superficie. Enseña, incluso, lo que no hay. El porno funciona de la misma forma: nos vuelve testigos de acciones irreales, pero que suceden. Y cuando ambos se juntan, paren monstruos perfectos. La voy a matar para grabarlo todo. Es justo. Ella me exhibió siendo penetrado por sus vibradores, yo la pondré en pantalla recibiendo las embestidas de una sierra. Está cada cosa dispuesta. No me retractaré. Lo único que me preocupa es si lograré cortar a la primera. Mis nervios no están para segundos intentos. Quizá me haya servido ensayar algunos lances con su perrita pekinés. Era bonita y me recibió muy amable al invadir la casa de la puta... la muy puta. Como sea, la cámara está encendida, la sierra lista, la lámpara se prenderá tan sólo ponga un pie en la habitación. Hay que añadir ciertos efectos a la escena. Haremos arte. Espero ella coopere. Yo lo hice en el primer video, cumplí lo que me pidió, inclusive, la autofelación. Lamento no haberlo hecho antes sólo para mí. ¿Qué más puedo perder? Soy una estrella infantil en desgracia, sin alternativa alguna. He de terminar mis pasos como lo han hecho otros. Pero a cambio de morir por sobredosis, yo debutaré en el entretenimiento para adultos

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***

Yelenia Cuerv

(Ciudad de México, 1978)

I Tu bosque taciturno en mi garganta diluvia blancos peces. II Pido piedad, rasguño. Alimento sacro: Única envergadura. III Tu cínico pene hace Lo que siento: Larga ecolalia en azul… IV Mis frescas nalgas zumban Noctámbulas. ¿Dónde libra tu sueño? V Tu dulce verga me arranca Del sueño fútil… ¡Comulgo tu tempestad! VI Largo desmembramiento: Rojo magenta Se tiñe la infinitud…

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VII Germinas del subsuelo Tu cuerpo de ángel Me revuelca sin azar. VIII Nace blanca indecencia, Los tegumentos Se ciñen de mi terror… IX Lengüetear tu sombrío ano, La carne estalla En breve silencio aural. X Me sabes en la osadía De penetrarte Y aullar por largas noches… XI ¡Cógeme sin restricción Ven, inaugúrame! Revienta mis estrellas…

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Servicios funerarios José Luis Ortiz Camargo

- Bienvenido, antes que nada dígame cómo se enteró de nosotros, de nuestro especial servicio. - Descifré el anuncio en los avisos ocasionales en el periódico. - Genial, usted será nuestro cliente número 28. - ¿Llevan mucho tiempo trabajando, cuánta experiencia tienen? - Somos unos nenes, dos años apenas. - ¿Me puede decir algo de los últimos dos clientes, quedaron satisfechos? - Claro que sí, no podemos decir sus nombres por ética pero si sus profesiones para que se dé una idea. Atendimos a un sacerdote y a una diputada federal. - Interesante, qué servicios pidieron. - Déjeme recordar; el sacerdote acababa de perder a sus tres sobrinos que fallecieron ahogados en una piscina, todos ellos eran menores de doce años. Eran tres criaturitas, nada sorprendente lo que pidió como paquete especial, ya sabe… La clásica pederastia de la escuela sacerdotal de los Legionarios de Cristo, lo curioso fue que el sacerdote nos pidió que maquilláramos a los niños con chapitas marcadas y los vistiéramos de blanco para que parecieran angelitos y pues cumplimos con lo pedido y después el sacerdote se fue a dar la misa dominical. La diputada federal primero pidió una cita con su amante que murió en una congestión alcohólica, ella solicitó que preparáramos una cena y lo sentáramos a la mesa con un esmoquin y que ambientáramos el lugar con música de violines; la diputada le hizo el amor llorando, disfrutaba y sentía dolor de dejarlo ir, realmente nos conmovió la situación. Pasaron casi cuatro semanas y la señorita volvió pidiendo ahora una mujer pues deseaba tener su primera experiencia lésbica y ya decidida a hacerlo prefirió experimentar sus caricias en el cuerpo femenino con una muerta. Sabe, eso fue más conmovedor que la cita con su novio fallecido porque ahora reía y nos dio un abrazo al final y se despidió también con un suave beso en la mejilla; nos dijo que nosotros cambiamos su vida con la necrofilia como el amor más vivo. Entonces, caballero, así podríamos definir nuestro servicio como el amor más vivo, el placer de la necrofilia, y, es porque consideramos que el servicio funerario muchas veces es triste y podemos tomar en nuestras manos una despedida con un mejor final, podrán llamarnos retorcidos locos y sin moral, pero, quién podrá juzgar las buenas intenciones de las acciones divinas. Dígame, qué piensa. - Tengo muchas dudas. Es realmente un servicio muy encantador pero dígame, el servicio sólo lo ofrece a familiares que contratan el servicio funerario, porque si es así yo no tengo por el momento a un familiar que vaya a morir y no quiero pensar en un asesinato.

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- Oh, es simple, pasa como la segunda cita de la diputada, nosotros no avisamos a los familiares de la mujer muerta, algunas veces ocupamos cadáveres que no reclaman y que antes de dejarlos en la fosa común les damos una despedida diferente. Aquí aprovechamos las desgracias inesperadas, por ejemplo cuando muere una hija de familia, una chica soltera, viuda de no mal ver o una divorciada sin hijos, y ocupamos el tiempo de la embalsamar para algo más divertido. - Ya entiendo, pero siempre muere gente, aunque suene eso muy estúpido, sé que diario muere gente, no sé si me explico… Ustedes no siempre tendrán la oportunidad de dar el servicio a personas como la diputada o yo. - Entiendo, por eso pedimos los datos para localizarlo. Sabemos que la gente muere a cualquier hora y sin avisar, muchas veces se presta a no coincidir en horarios. Por eso, hemos pensando en un procedimiento fácil, llegar al pacto entre ambas partes. Algunas veces tardaremos en cumplir ciertas solicitudes pero siempre lograremos el objetivo. - Estupendo, quiero un servicio de una muchacha que sea de 25 a 35 años de edad, que use vestido rojo, como si fuera a salir a un evento elegante de noche. Ah, ropa interior de encaje y que los pies sean cubiertos por tacones, me encantan los zapatos de punta. - Muy bien, caballero, primero tendremos que tomar sus datos, le sugiero que no nos mienta en nada, recuerde que somos la excelencia en discreción, como chiste diremos que somos una tumba. - Muy bien, a sus órdenes. - Nombre. - Felipe Ávila. - Edad. - 47 años. - Profesión. - Economista. - Domicilio. - Calle Zafiro, número dieciséis, colonia La soledad, en esta misma delegación. - Número telefónico de casa. - Cincuenta y tres, sesenta y cuatro, setenta y cinco, ochenta y seis. - Número móvil. - Sí, cincuenta y cinco, trece, cuarenta y siete, setenta y cuatro, treinta y uno. - Perfecto, ¿tiene problemas si llamamos de madrugada a su casa? Ofrecemos pasar por usted, por eso pedimos la dirección. - No, ninguno. Soy divorciado, así que contestaré yo. - Gracias por solicitar nuestro servicio, el pago tiene que ser en dos partes, el veinte por ciento en la solicitud y el resto en la cita. - Oh, sí, se me olvidaba preguntar el precio. - Son doce mil pesos por cuerpo. - Bien, puedo dejarle tres mil, es lo que traigo. - Perfecto, en cuanto tengamos una muchacha con las características que pidió nosotros

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le llamamos. - Gracias. - A usted, en Funeraria Gaitán estamos para servirle. ……………………………………………………………………………………………… Abrió la puerta de su habitación y se echó al piso, tenía tanto tiempo de no sentirse tan excitado, por fin, Felipe Ávila, conseguiría el sueño de su adolescencia, necrofilia. Porque pensar que era tan sensual, tan atrevido y diferente le provocaba una gran erección; fue algo raro para Felipe volver a la masturbación después de diecisiete años de casado, qué más daba, por fin gozaría en mucho tiempo. Sacó su pene y cerró los ojos, pensaba en estar en un mausoleo, abrir un ataúd, sacar el cuerpo sin vida de una mujer desconocida y sin temor al embarazo, penetrar esa vagina con la seguridad de un cuerpo dócil y con contracciones esporádicas, pensaba en los cirios prendidos del funeral, como escurría la cera, así escurría el semen por el glande. Felipe se sentía más excitado, placer en cadenas interminables de pensamientos. Volvía a su imaginación, dejaba un cuerpo abierto a los deseos y lo regresaba con mililitros de vida entre las piernas, con mililitros de escasa vida a su ataúd; soñaba con volver nueve meses después y encontrar un hijo mitad humano mitad calavera. Vuelta a la realidad. Risas cubrieron la habitación, risas provocaban un sueño largo y esperaba a que el teléfono trajera con su timbre las buenas nuevas. ……………………………………………………………………………………………… -

Buena madrugada, señor Ávila. Perdone por la hora pero tenemos en estos instantes a una mujer con las características que pidió, tenemos alrededor de tres horas, una carrosa fúnebre se dirige a su casa. ¿Nos puede recibir? - Sí, encantado, me doy un baño y en veinte minutos salgo a la puerta. - De acuerdo, hasta entonces. ……………………………………………………………………………………………… Colonia en la cara, el olor a lavanda y el traje gris Oxford con camisa blanca y corbata negra, una rosa blanca en las manos. Pensaba en el trayecto que sería buena idea quedarse en el velorio y beber café con la familia. Por fin llegaron. - Qué tal, Señor Ávila, venga por acá, en esta habitación tenemos todo a oscuras con unas velas encendidas, olor a nomeolvides y la cabecera de la cama tiene forma de lapida con la leyenda “En paz descanse, placer después de la vida.” - Muy bien, sólo tengo que decir que aquí tiene los nueve mil pesos restantes y pues el vivo al gozo y la muerta también. - Adelante, sea bienvenido, tiene alrededor de dos horas y media. Ah, por favor no golpeé la cara ni muerda. - Entendido. Con permiso. ……………………………………………………………………………………………… En el piso, unas telas enredaderas, sería tal vez un terciopelo lo que separaba el cuerpo de su fantasía. Faltaban 10 segundos para el primer contacto y ya imaginaba la victoria de su fálico amor, acarició el cuerpo con el vestido puesto, toco sus muslos tibios, quitó los zapatos y besó sus pies, acariciaba las rodillas. ¿Qué nombre tendría en vida? Amelia sería para Felipe. Amelia

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perdió su vestido por unas manos temblorosas pero con el deseo marcado de conocer el resto del cuerpo desnudo. Enderezó el cuerpo de Amelia, Felipe quería morder el cuello y recordó la voz de su proveedor de placer, desechó la idea, mordió los labios hasta ver un pequeño hilito de sangre, lo borró con la lengua y después de quitar las prendas restantes en su cuerpo besó su vientre frío, con dificultad abrió las piernas de Amelia, decidió colocar una sonrisa en su rostro y después introdujo los dedos en la vagina que parecía papel lija y sin saber porqué pronto subió la temperatura en ese cuerpo inerte que besaba con locura, sacó sus dedos con una traza húmeda que cubría sus falanges, la excitación iba aumentando y besaba sus senos besaba sus manos y penetró por fin el cuerpo inanimado de Amelia, posición correcta para una mujer muerta. Cinco minutos y el sudor platinaba la frente de Felipe. Nueve minutos, fuerza, furia, y un pene con más humedad, Dieciocho minutos, se dilataban las pupilas de Felipe y mira en sus recuerdos el mausoleo de su fantasía, lee la cabecera, placer después de la vida, placer después de la vida. Treinta segundos más, estalla Felipe, su pulso cardiaco es elevado, la taquicardia lo vuelve más feliz y coloca la cabeza entre los senos de Amelia. Tres minutos más, Felipe se levanta y busca un poco de agua, algo que comer, tiene la sonrisa más sincera de toda su vida. Está alistándose para el segundo acto. Amelia se incorpora, ¿Acaso habrá resucitado? Se acerca sin hacer ruido y recarga los pechos en la espalda de Felipe, le cierra los ojos con las manos y quedo al oído le dice – Sorpresa – Se aleja. Felipe da la media vuelta y se le mueren las palabras, no dice nada… un dolor en el brazo izquierdo anticipa su destino, un infarto letal, poco más del minuto de agonía. Amelia mira la muerte lenta en sesenta y tres segundos, no fue necesaria la pistola cargada que tenía preparada, ni la copa envenenada, ni las cuchillas. Amelia se acercó a Felipe, beso su frente. Se vistió y abrió la puerta. Ya pueden pasar muchachos – Gritó. Para después decirle a Felipe – Gracias por la mordida, me gustan mucho y no lo supiste pero me llamo Andrea no Amelia. – ……………………………………………………………………………………………… -

¿Diputada Peña? Disculpe la hora, tenemos un hombre en las condiciones que pidió, bueno, no fue necesario asesinarlo, fue muerte natural. - Está seguro que también era necrófilo. - Sí, claro. tal como usted lo planeó se dio el resultado, le repito fue muerte natural, un infarto de la sorpresa. Hay algo curioso, a la chica viva que nos ayudó para este plan, él hombre le puso de nombre Amelia, tal y como usted se llama- Perfecto, ¡qué gran casualidad! es mejor de lo que esperaba. Y ese hombre sí conocerá la necrofilia pero del lado que no esperaba. Qué bien salió todo. - Así es, diputada Amelia. Una carrosa fúnebre se dirige a su casa, ¿Nos podría recibir? - Encantada

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Random (Fragmento) Daniel Rojas Pachas (Lima, Perú, 1983)

Hubo una temporada en que Rodion se largó a jugar a ser poeta, esto fue mucho antes del asunto con Marcos y Miroslav, siempre ha tenido un rollo con la escritura y el arte en general, de hecho se metió a estudiar inglés, según ella porque su cerebro minúsculo, fundido por consumir tanta tele y basura pop no dio para más, pero es mentira, la hueona es brillante, sólo que puede llegar a ser sumamente negligente y floja, y prefirió no irse de la ciudad, se mudó conmigo aprovechando que nuestros viejos se iban a Antofa, su proyecto era volverse una excelente traductora, perfeccionar su inglés y escribir en ambas lenguas para aspirar al mercado gringo o británico pues sentía que podía conquistar más lectores en la tierra de Corso, esas eran sus palabras exactas, además odiaba lo provinciano de los poetas nacionales y sobre todo le empelotaba su falsedad, la invitaron a varios encuentros en Santiago y otras ciudades, unos intentos hueones de descentralizar el asunto, todo organizado por personajes que ella calificaba de oscuros y que siempre andaban jotéandola por facebook o a través de su blog con comentarios hueones, nunca fue y al rato empezaron a ignorarla, no la invitaban a participar de sus antologías y revistas pero eso poco le importaba, de hecho empezó a mirar hacia Perú, tenía una biblioteca llena de escritores de Lima, Arequipa, Tacna, Trujillo, Chimbote, también la joteaban por facebook y en el blog, pero con estos se dejaba querer un poco más e incluso fue sola a recitales y encuentros, siempre llegaba cargada de anécdotas pero en el fondo decepcionada de lo básico de estos ambientes, del odio encubierto que le profesaban sobre todo las mujeres y el deseo de muchos poetas por tirarse, de seguro por el culo, a una chilena cojuda y putaza, creo que todas esas experiencias la fortalecían y rescataba sobre todo lo barato de los libros y las primeras ediciones que conseguía, empezó a traducir a Martín Adán, a Vallejo a Cesar Moro y a María Emilia Cornejo y también a Luis Hernández al inglés, se interesaron por ese material algunos magazines y journals de Norteamérica e incluso le compraron los derechos de unos textos, con esa plata pudo viajar a México a leer poesía invitada por la sugerencia de un poeta famoso peruano, un poeta viejo con el cual se acostó. Me contó eso mucho después, en México igual terminó culeando con artistas, pero allí fue con un músico punk y una pintora, su primera relación lésbica, nada mal me dijo, pero tampoco nada del otro mundo, me gustan más los picos gritaba desde la ducha. Estuvo fuera casi dos meses y al final aunque logró invitaciones a Cuba e incluso España por parte de otro poeta viejo que quiso culiársela en DF pero al cual odiaba, no tanto como persona sino por lo mierdosa de su escritura, desistió. Continuo con las traducciones pero quiso ponerle un alto a los viajes, además me extrañaba y extrañaba ver tele y películas en nuestra sala y extrañaba a Joselo y el silencio de escribir o traducir, en lugar de andar maraqueando internacionalmente con la excusa de ser poeta, además amaba tanto su cuerpo y comenzaba a ver que esas trasnochadas, tiempo en aviones y buses, mal comer, la marihuana, el cigarro y culear con ahueonados la harían envejecer antes de tiempo y eso era intolerable -colgué la boina – decía por huear a unos viejos de la ciudad que ella detestaba y que siempre andaban tratando de captar adeptos para sus talleres, uno de ellos también quiso tirársela prometiéndole fama y poder, no pudo [34]


más que reírse en la cara del viejo asqueroso cuya polvorienta fama se resumía en unas revistitas corcheteadas y de roneo, además, el poder de que le servía si ni siquiera lograba una erección decente. Sólo dos veces la acompañé a unos eventos literarios, no soy un apasionado de la ficción y menos de la poesía, lo mío es la historia, en fin, resulta que un par de meses después de lo de Miro y nuestra conversación en que Rodion terminó confesando su crimen, fuimos a Tacna a ver el lanzamiento de un libro de cuentos de terror de un pelirrojo de Arica y un poemario raro de un chascón que Rodion dijo conocer. Todos la trataban con cariño, era como de la casa, y había entre los asistentes tíos muy simpáticos de esa ciudad, escritores y editores, algunos sin duda eran un poco engrupidos por ratos pero ella me advirtió que en general, todos los escritores de todas las divisiones, de primera o del tipo pichanga de barrio son sumamente autorrefentes y su tema favorito será ellos y sus obras, en todo caso el personaje clínico de la noche fue un tipo al que llamaban filósofo y que decía gustar de la carne de hombres, se jactaba de pisar travestís en sus noches de farra y que mientras se los culeaba con rudeza, esas eras sus palabras, les lanzaba golpes a las costillas y a la nuca, golpes con puño cerrado para oírlos chillar mientras los penetraba pues eso lo ponía cachondo, era un tipo rarísimo que te miraba de forma extraviada, de ojos pequeños y achinados parecía estar drogado todo el tiempo, era el único que no le miraba las tetas a Rodion así que eso confirmaba su pasión por los hombres con taco, dijo que incluso tenía fama entre los putazos de Bolognesi, que le temían y una vez entre diez trataron de golpearlo, que lo corretearon unas tres cuadras para violarlo y que por suerte había en la calle un pedazo de madera, presumiblemente un desperdicio de una cama rota y que usó como arma, con ella le partió la cara a un travesti logrando que el resto huyera dejando tirado a su compañero. Contó que por la adrenalina y emoción se violó al travestí sin condón, ahí en plena avenida y contra el cemento helado, de regreso a su casa recapacitó y empezó a sentirse mal pues podía haber contraído sida o algo por el estilo, al día siguiente partió a un tópico a hacerse todos los exámenes posibles y ver cuán envenenada había quedado su pichula, el filósofo tuvo suerte, no se le pegó bicho alguno, así que pudo continuar atormentando a los transgéneros de Tacna sintiéndose más encima como Bruce Willis en Unbreakable, un tipo peculiar sin duda, antes de terminar la velada se desnudó y agarró una vara de madera, algo así como una regla vieja de sastre, estábamos en una casa antigua frente a una rotonda, allí fuimos a beber luego de la presentación, el tío desnudo comenzó a correr por el cuarto exhibiendo su pichula rogando que alguien lo azotara, Rodion había bebido mucho y estaba que caía dormida, otros estaban también cayendo de a poco, quedábamos en píe cuatro o cinco incluido el chileno pelirrojo que miraba la escena aterrado, indignado quizá por lo grotesco del desenlace. Queriendo hacer un favor a los travestis me paré y le pedí la vara para cumplir su deseo de azotarlo, se dio vuelta gustoso y se apoyó sobre una mesa poniendo su culo parado y contra mí, sin pensarlo dos veces le di un golpe furioso a la nuca y antes de que reaccionara lo tomé de los hombros y lo empujé con ira contra un mueble que tenía adosado un vidrio a su puerta, este se rompió y corto el rostro y cuerpo del filósofo que cayó al suelo convertido en un objeto inerte, el chileno quedó paralizado pero los amigos del filósofo corrieron a ayudarlo, los que estaban todavía sobrios y se podían el culo claro, se veía que querían arremeter en mi contra pero temían recibir un golpe del garrote improvisado que tenía en las manos, duplicando mi rabia corrí contra ellos lanzando patadas y golpes, gritaba despierta Rodion, despierta [35]


mierda, y alcancé a sorprender a los colegas del caído derribándolos fácilmente con un par de patadas en la mandíbula, uno que esquivo mi ataque me dio un golpe débil en el estómago y quiso en su desesperación recoger un pedazo de vidrio para cortarme pero lo pude eludir y con mi cuchillo, que a esa altura de la pelea ya tenía en mi mano izquierda, le corté el pecho, luego volví contra el caído filósofo y empecé a tajearlo como un animal que quiere desgarrar la mayor cantidad de carne, estaba fuera de mis cabales cuando sentí que me jalaban para que no lo matase, era Rodion a quien amenacé con el cuchillo sin querer, su cara contraria a lo que podía pensarse era de comprensión y quizá piedad, pero no hacia mí sino hacia los dos, sabía lo que había desatado esa noche que mató a Miro, esto era sólo un paso más, lo natural y que se veía venir, tenía en mis manos la sangre del filósofo que todavía respiraba, en el cuarto no quedaba nadie, incluso los que parecían muertos por el trago fueron arrastrados o salieron de pie flotando como espectros, le dije con calma -debo matarlo- me dio un beso en la boca, un largo beso, me agarró el pene por encima del pantalón estaba duro, excitadísimo, no tardó en abrir el cierre, sacarme la correa y comenzó a masturbarme, me dijo -lo haremos en un segundo, lo mataremos pero primero acaba- y me beso de nuevo mientras forzaba a que me corriera en sus manos

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Actitud

Mónica Gameros (Ciudad de México, 1971)

I Deshuesados los baleros, los juguetes en montaña se convierten en pasado inerte, hoy encontré un nuevo juguete. Hoy mis dedos resbalaron por mi vientre, jugaron con mis labios, se deslizaron por entre mis piernas: insatisfecha decido que el tiempo ha llegado: apunto, señalo, disparo: Soy virgen, ¿quieres ir a mi casa? Canto. No hubo palabras, ni promesas. No las necesitaba. No hubo preguntas, la despedida/ fue simple, jamás volvió ese delfín de mirada celeste.

II Hoy encontré otro juguete de la marca made in earth; con sonidos guturales, estática, palabras cortas. Algunos traen speech integrado basta apagarlo con los labios; detienen su acelerado zig zag cuando los monto & me balanceo, cuando mis piernas hacen presión, cuando mis manos aprietan su poderosa perlada, agitada, convulsa histeria, siempre en llamas.

III Hoy el juguete nuevo tenía otra voz, otros dedos, otro mentón desierto; lengua fresca, dientes claros, aliento de hielo; impulsaba serpentino latigazos sobre mis senos. Media luz, una balsa inmensa y un juguete nuevo. Gira mi cadera y me sujeta/ bólido sale hasta alcanzar la boca ciclónica/ desborda el deseo contenido.

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Jadeo y pido que jale cabello, el juguete sonrĂ­e, jala mi cabellera, jala mi cuello, jala mis nalgas; soy movimiento continuo, persistente, rĂ­tmico. El juguete se quema

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E

s curioso, recibo un mail requiriendo escribir sobre lo porno y eso me hace cambiar de ventana. “Es urgente, tendrías dos días” afirma la comunicación editorial. Minutos antes, miraba porno. Estaba justamente sorprendido porque la trama argumental de la película –a saber, dos chicos de gimnasio que se miran en las duchas- no había desaparecido del todo dentro del género. Simplemente, es cosa de qué sitio se elige para descargar. Hay algunos, de sexo doméstico, donde la masturbación y el narcisismo abundan más que otra práctica. Ni siquiera espejos, sino filmaciones en primeros planos, que de seguro sirven de respaldo para algún ciberligue. En este, son en su mayoría brasileros con europeos y estadounidenses, latinos con latinos, y uno que otro asiático con latino. Se trata de razas, aspecto en que el porno sobrelleva la manifestación de las diferencias para situar ahí la línea del deseo. Tal raza desea a otra y así al infinito. Cambio de ventana para escribir sin dejar la historia de lado. Un chico –más rubio- le decía al otro –

más latino- que le gustaba el aroma de su jabón. El más latino respondía que más le gustaba sentir que le chorreara el agua caliente por el cuerpo. El rubio dejaba la ducha andando y se salía para acercarse sin rodeos al latino para darle un beso y comenzar la escena porno. Cambio de ventana para analizar a la rápida, el latino es el que acelera la acción carnal, es quien la provoca. El rubio, queda como provocado y objeto deseado por el latino. Pienso todo esto, porque la pornografía sigue siendo educativa y adoctrinadora de los modos simbólicos de cierta erótica. Importa por eso lo pornográfico, en una ventana un usuario puede dar rienda suelta a la imaginación, la práctica carnal y el frenesí, y en la ventana siguiente pensar los modos de ese frenesí, en definitiva, hacer de la carne una experiencia. Y de esa experiencia, escribir.

E

s imposible pensar el mercado pornográfico alejado de sus consumidorxs. Los y las consumidorxs funcionan en el apogeo del capital cuya primera medida es estimular para prohibir el deseo. Sólo así, el mercado pornográfico funciona, pues escenifica algo que parece irrealizable y, también, permite educar las tácticas de esas realizaciones del deseo. El mercado del porno no funcionaría si el aparato deseante


del capitalismo masturbatorio no reprimiera las formas de deseo. ¿De qué forma las reprime? bajo el constructo de moral y buenas costumbres, de vida íntima y vida privada, de la escisión entre escenas de afecto y escenas de sexo, es decir, limitando al cuerpo y sus tenores táctiles entre un sujeto y su otredad. Ningún objeto porno ni situación porno sucede fuera de márgenes muy restringidos. Beatriz Preciado, en Testo Yonqui toma tiempo contundente de su libro en pensar la operatoria masturbatoria del porno en el capitalismo como forma de gobierno y dominio del placer y el goce. Y por otra parte, el modo en que la educación pornográfica modela las relaciones de dominio en las escenas sexuales, incluso, las heterosexualiza. Por ejemplo, educan muy bien en torno al tabú del ano –tocarlo puede ser homosexual, si le gusta por el ano suele ser desviado, dicen en té varias amigasy así, se sostiene el mito, el miedo y el tabú. Lo preciso para educar el goce, esa noción de misterio incierto que al transgredirse no tiene retorno posible.

P

or suerte, el porno no es homogéneo y sus variadas categorías –ilimitadas e irreductibles por sus diversos montajes, escenificaciones y procedimientos coreográficos: heterosexual y homosexual o bisexual e intergénero parece hacer la división gruesapermiten pensarlo como género estético. Aquella línea de producción del cine porno –en oposición al cine mainstream- mucho más independiente y doméstica, sirve para situar ese pensamiento estético y micropolítico del que puede nutrirse un saber cultural divergente. Volvamos al principio. ¿Desea un latino a un rubio? O más bien, ¿qué lugar del deseo al otro se fija en ese filme y categorización? Recuerdo con distancia, pero en la misma línea del dispositivo, el deseo de Gabriela Mistral de Doris Dana,


la india enamorada de la gringa, la de alma noble enamorada de esa alma fría. Esa correspondencia, no porno sino aquí plenamente amorosa, determina el lugar del deseo racial como operación central del vínculo entre ambas. Vínculo racial y carnal, porno y amoroso, que el cine porno retoma para sitiarlo en las recurrencias micropolíticas decoloniales del goce. Las distintas razas se atraen, es la diferencia racial que sustenta tanto las relaciones de venta como aquellas del deseo amoroso. Insisto en Mistral, insisto en cualquier menú de porno donde pueda verificarse que en la diferencia racial se halla el deseo. El porno para el capital es la matriz de su estimulación y riqueza, trabajo para pagar mi goce. Si no trabajo no gozo. Aunque, para decirlo sin recovecos, el porno y sus delimitaciones son sólo posibles a través de la protección de una moral pequeñoburguesa de qué es el cuerpo y cómo se separa el sexo del amor y por tanto, aquello que delimita lo porno. El cuerpo erótico es esencial para la matriz pequeñoburguesa, para perpetuar ese cuerpo cristiano donde el sexo y la reproducción siguen vinculándose sin la noción de goce entre medio. Con el goce comienza el porno, ahí revienta el lenguaje pequeñoburgués del cuerpo. Linda Williams llama la atención sobre ese punto en Los Idiotas (1998) de Lans Von Trier, el sexo allí refuerza los esfuerzos de shock en su narrativa antiburguesa. El sexo, no así lo porno, remarca la [42]

fuerza antisistémica de fijar el placer en el terreno de lo inalcanzable. El sexo capitalista –en su contexto de rapidez y fluidez- despedaza el terreno fijo, antiguo, del erotismo, pues no hay sitio para alcanzar el


deseo –el porno lo aleja, traduce todo al código de fantasía- haciendo zigzaguear el flujo, lo pone más lejos y traspasa al más allá, a aquello que sólo puede desearse, idílicamente. Pensar, en definitiva, su permanente irrealidad.

E

l porno está en el reverso del decoro social, es algo de lo que se habla poco. Desde que me encomiendan este artículo hasta que lo termino, hago el ejercicio de hacer la misma pregunta a algunxs amigxs: ¿Ves películas porno? ¿cuáles? ¿en qué situaciones? Varixs contestan que “no hablan de intimidades” y son aparentemente, gente con una vida sexual satisfactoria en apariencia. Otrxs me contestan, “pues lo típico lo normal” cosa que me lleva a pensar que la divulgación de lo porno, su puesta en común, también genera una norma, cierta normalidad que puede traspasarse. ¿Y qué es lo normal?, contra pregunto. Y para eso, obtengo pocas respuestas. Todas, por cierto, diversas. Una amiga es la que sentencia todo: “a mí me enseñaron que el porno se hace y no se dice”. ¿Dónde aprendiste eso?. Mis amigas del colegio de monjas lo decían. Sigo sin concluir mucho, pero tampoco necesito tantas evidencias [43]


por ahora. Sería impropio decir que la moral pequeñoburguesa se instala en los colegios católicos o que la domesticación de toda conducta porno puede hacerla normal. En fin, lo porno suele ser impropio algunas veces.

¿

De qué forma el porno educa y fija lecciones coreográficas? Porque el porno ya no es subversivo, su lugar fuera de lo permitido es ahora caduco, más bien, se propicia y fomenta, se repletan el internet de sitios de intercambio de pornografía doméstica de diversas índoles, el ligue cibernético entre cámaras para [44]

tener sexo en vivo es requerido con frecuencia, la vida ciber-swinger es recurrida por curiosos. Es decir, si el porno educa una forma de enfrentar la vida sexual, la propia vida sexual se encarga de extremar sus límites. Lo dado y enseñado por el film porno es aquella escena a resituar desde la particularidad. Desde el deseo propio del espectador. El porno en las formas de tocar, en los espacios y dinámicas de aproximación, en tácticas de goce, incluso en tiempos coitales. La educación pornográfica no sólo educa posiciones sino también roles y coyunturas de placer, también, prácticas de dominación y coordenadas de un fetiche.


Pienso en el rubio –o caucásico- y el latino, de qué forma ahí se educa el fetiche racial del latino versus el rubio, se educa la forma del gasto en que cierto ejercicio del placer –en este caso, el placer gay- puede situarse en términos del derroche pornográfico.

S

in pensarlo mucho, puedo situarme como un consumidor de porno en el último tiempo. Incluso esta etapa coincide –al reflexionar en esto- con no tener pareja. “Eso es lo normal”, me comenta un amigo que se acaba de ir, al que le acabo de contar de este artículo y esa idea. “De seguro te lo piden porque saben

que sabes del tema”. Omito el comentario, y sólo ahora, escribiendo, me asalta su precisión, recién retumba. ¿Será que sé del tema porque cuando estoy soltero consumo pornografía, y mi tiempo de soltería es el mayor? o ¿será que sirve pensar que el porno es sólo una estrategia de visibilizar asuntos micropolíticos – la pedagogía del placer en el hipercapitalismo, los roles raciales de una visualidad postcolonial, una cultura dominante y pequeñoburguesa que huye de cualquier cosa que rodee al cuerpo, entre otras cosasy cada vez que veo un video puedo concluir qué fue aquello maquinado para producir placer en alguien como yo, en un espectador? Las categorías que tengo para enfrentarme al análisis del filme, para distinguirlo entre porno y post-porno. Acaso las categorías pudieran renunciarse en la representación coreográfica.


¿

Qué consumidor capitalista reflexiona sobre sus consumos?, o más bien, el capitalismo está elaborado de tal forma que el consumo no sea reflexivo sino pulsional. Soltero o no, jamás podría resolver eso. Acabo de descubrir la pólvora, lo sé. Simplemente, a partir de estas obviedades uno puede construir y divagar más. Se tratará, en último caso de teorizar y escribir cosas personales, tal como decía la comunicación. Es de porno, es para dos días, comencé a pensar. El video de los chicos no terminó, para mí fue una exhibición interruptus. También, el escribir, es casi siempre breve


http://www.youtube.com/watch?v=SEcMFPOddY0

Pornópolis

Saló o los 120 días de Sodoma [1975 / Fuerte largometrage del escritor y cieneasta italiano Pier Paolo Pasolini basado en el libro Los 120 días de Sodoma del Marqués de Sade. La historia se desarrolla en la República de Saló, en el norte de Italia, entre 1944 y 1945, en plena ocupación nazi. Cuatro hombres empoderados darán rienda suelta a sus deseos más perversos]


Constelaciones y pájaros Mallinalli Balazo

me duele el pecho por recargar tu cabeza fumamos respiraciones diluimos el vapor & acentos & lluvia & alratos & amaneceres con aliento de cigarro con el cuerpo fusionado & mis uñas & mis dientes con el sabor de tu garganta & mis ojos en tus manos de tulipán nos ordeñamos el color azuloso de las vísceras & ando jugando hasta comerme un pedazo de tus costillas & mis dedos deshebrados ya son parte de tu piel escamosa de mis piernas partidas de tus pies enlamados & nuestros orgasmos los colgamos de mi pecho & suspiramos & nos cansamos & nos amamos en idiomas tan ab.. str… ctrl.:. ant :: usr amarcitos sst neoplastos ambalsagados lmoszz es incapaz nuestra lengua de decirnos por lo tanto nos chupamos devoramos cocinamos calcinamos nuestros labios de medusa & cantamos nuestros besos & pintamos el sonido de nuestro cuerpo al chocar con la pared de estrellas en mi pubis & soñamos & cultivo de tu espalda constelaciones de algodón masticamos el olor de nuestro cuerpo & deletreamos pestañeos & miradas & convexos & tu sexo

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Elogio de la chaqueta Omar Delgado

Recuerdo que en alguna fiesta cierto invitado cursi afirmó que el sexo es el mejor regalo que los dioses hicieron a los hombres, que la capacidad de que dos personas acoplen sus gónadas con el puro fin de darse placer es el más bello don de la naturaleza. Disiento. El mejor de los obsequios que se nos dio como seres humanos no fue el sexo compartido, sino la noble capacidad de darnos placer a nosotros mismos. Sí, la masturbación, la hispánica paja, la provinciana puñeta, la puberta chaqueta, es la prueba fehaciente de que allá afuera, en otro plano, en el espacio exterior o en un nivel distinto de la creación, hay un dios, ángel, demiurgo o extraterrestre cabezón que nos aprecia aunque sea tantito. Piénselo un poco el apreciado lector: para el sexo consensuado entre dos personas, cualesquiera su sexo, hacen falta una serie de rituales al cual más tedioso; para que una persona convenza a otras de ser su compañero o compañera de lecho es necesario que siga una serie de pasos engorrosos, de trámites de la epidermis que a la larga se hacen insoportables. Desde los chocolatitos y las flores para la noviecita cándida a la que uno se piensa atornillar por primera vez hasta los laberintos de la seducción intelectual con la que los viejos faunos intentan acercarse a la ninfa o al efebo; desde las horas de repeticiones gimnásticas que tienen como fin moldear un torso y unos bíceps apetitosos hasta la demencial carrera para obtener poder y dinero con los cuales convencer al sujeto de deseo, las estrategias con las que buscamos acercarnos a ese otro anhelado son, aceptémoslo, un vía crucis pagano. Incluso las relativamente más simples, tales como contratar a alguna puta o gigoló —con quienes el intercambio es absolutamente transparente, y quizá por ello más noble—, o el más socialmente aplaudido del matrimonio, tienen su chiste, sus mínimos requerimientos: para el sexo mercenario necesitas dinero, y para la matrimoniada hacen falta todos los rituales que la sociedad exija en ese momento y lugar: los anillos, el lazo, y bailar la Víbora de la Mar sólo para que te caiga encima la prima Robustiana, que pesa como ciento cincuenta kilos y huele a ajo. Horror. En cambio, la masturbación está al alcance de todos: la pueden ejercer el teporocho y el cautivo del separo más infecto, el oficinista gris y el capitán de industria más poderoso. La chaqueta es universal, verdaderamente democrática, no restringida a ningún color de piel, credo, orientación sexual o capacidad intelectual. Es asequible a cualquiera con alguna extremidad útil y unos órganos genitales capaces de ser obsequiados con honores. Es por ello que Madame Puñette, de nombre castizo Manuela Palma, es generosa dama de compañía que se manifiesta lo mismo en la cloaca más lamentable que en el penthouse desde donde se mueven los dineros de media humanidad. El banquero, lo mismo que el ropavejero, dejan a un lado de cuando en cuando sus mercantilismos para retirarse y entrar a su privadísimo spa que les provea de ese descansito del que todos tenemos necesidad de vez en cuando. La verdad, todos —y todas, dirían las feministas—, nos la jalamos alguna vez. El

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niño, cuando por accidente o curiosidad descubre el delicioso poder de su entrepierna, no ceja de utilizarlo sino hasta que una mamá castrosa u otra figura de autoridad lo descubre y lo reprime. “Pinche chamaco cochino, déjese ahí”, le gritan luego de darle de manazos. El infante entonces aprende una terrible lección: que lo que lo hace feliz es, al mismo tiempo, lo que lo llena de vergüenza, que un derecho tan, pero tan íntimo como el autoplacer es también la mayor de las perversiones, fuente de pelosidades en la mano y de cegueras prematuras. Por lo tanto, relegará el ejercicio de sus chaquetas a los lugares más íntimos, al cuarto de baño, al hueco entre sus sábanas, al armario de los trebejos, a la clandestinidad. Y sólo mucho tiempo después, si tiene suerte, podrá, luego de muchas meditaciones, lecturas y experiencias, podrá liberarse un poco de la maldita culpa que le inocularon, esa que perversamente es motor de toda la sociedad en la vivimos. Quizá por ello, por la culpa, hemos generado ingeniosas alegorías de la chaqueta. Masturbaciones socialmente aceptadas en las cuales podemos darnos placer cuasisexual sin necesidad de que el respetable se ria o hiperventile de la impresión. Por ejemplo, el yuppie que hace rugir el motor de su Corvette en el semáforo ¿No está masturbando su ego? La reina que se pasa horas arreglándose y admirándose, o que se vanagloria de la envidia de quienes la ven llegar a la fiesta ¿No está friccionando el clítoris de su vanidad? El político que ante la cámara de televisión acepta con una sonrisa que sí hizo cierto delito, pero que el ilícito no es punible porque tiene fuero ¿No está metafóricamente eyaculándonos en el rostro? O los miembros de alguna mafia cultural que se la pasan escribiéndose críticas favorables y dándose premios literarios entre ellos ¿No están, en el fondo, en una rueda de masturbación conjunta, en el que el de la derecha le jala el cuello al ganso a su compañero y así hasta cerrar el círculo? Quizá si adoptáramos a la puñeta como ejercicio sistemático y sin tapujos este mundo sería un lugar más habitable. Miles de psicoanalistas, psicólogos, laboratorios farmacéuticos especializados en medicina psiquiátrica y charlatanes del New Age se quedarían sin trabajo si la gente, en lugar de tener brotes psicóticos o caer en panic attacs, corriera al baño a regalarse un orgasmo; muchos conflictos cotidianos podrían resolverse ipso facto (Sí, señora, usted me chocó, pero si me la jala aquí en el coche me quedo con mi golpe), los conflictos laborales desaparecerían casi en tu totalidad (Pues mire, Godínez, no le vamos a dar la liquidación de ley, pero aquí le dejo a las licenciadas de Recursos Humanos para que le extraigan la ponzoña), e incluso la chaqueta podría convertirse en instrumento de buen gobierno (Senadora, que dice el Presidente que se ponga crema en las manos. Ya viene el líder de la cámara a pactar el presupuesto del año entrante). Sí, amigos, la Chaqueta haría de este mundo un lugar mejor. O quizá todo esto que digo no es sino una monumental jalada

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w w w. ra d i a d o r m a ga z i n e . co m

No.17 ó de la PORNÓPOLIS


Conjunto monumental de Khajuraho. Dicho conjunto, constaba de unos 80 templos, contruidos entre los años 950 y 1050, de los cuales sólo se encuantran 22 en estado de conservación. Entre otras cosas, los templos son conocidaods por estar decorados en demasía con diversos motivos eróticos.


Hay días tan áridos, que yo mismo quisiera callarme, ponerme, sin pensar en nadie, a dormir. Quisiera quedarme dormido mucho tiempo. O buscar alguna compañía necia, emborracharme hasta que nada me importe, alquilar por media hora una desdichada que me abrace, que no me conozca, que me aborrezca porque yo no soy lo que ella quiere. Me canso de estar hablando solo; me fatiga ya, por conocido, el trabajo absurdo de estar queriendo, tomando y perdiendo las esperanzas; como el buscador de conchas marinas -juntador de pobres tesoros cóncavosque al mover la arena ya lo sabe: siempre estará rota la más hermosa. Dicen que las cosas en otro tiempo eran diferentes: su belleza nacía con ellas, maduraba tranquila; al llegar la muerte, les dejaba su existencia pura de hermosas ruinas. En nosotros nace y caduca todo sin cumplirse; todo está quebrado; desde el nacimiento se nos pudre. Y somos cercados por embriones de cosas formadas de prisa que se abandonaron en sus comienzos, pero que allí quedan, abortadas, cerrando la luz, enloqueciendo con su pesadumbre pegajosa. Como los enfermos en la fiebre estamos metidos en este mundo; deliramos, secos hasta la muerte, en medio de bocas hostiles, de hormigas con malos sentimientos. Y del hormiguero somos también nosotros. Rubén Bonifaz Nuño Los demonios y los días

[Radiador] No.17  

No.17 o de la Pornópolis. Magazine Digital de Literatura y Artes - Febrero de 2013

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