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año 1 . no. 2 . enero 2014

entrevista a :

veta gráfica taller

Karina Lozano y Alberto Ordaz, creadores del taller Vetagráfica en Vetagrande, Zacatecas, beneficiado en 2013 por el Programa de Estímulo a la Creación y al Desarrollo Artístico del Estado de Zacatecas.

TA a Alberto Ordaz ¿Quién eres, Alberto Ordaz? Soy zacatecano de nacimiento. Mis abuelos eran artesanos por ambos lados y siento que es la tradición que herede: soy artesano y filósofo de carrera. Es una fusión que me ha servido para mi trabajo, para la plástica. Tengo una manera de expresarlo porque tengo la técnica, y me he definido como grabador y litógrafo, lo cual es muy parecido a cualquier oficio, y porque estudie filosofía. Tengo estas dos partes a la vez, artesanal y académica. ¿Que representa la gráfica para ti? Me considero dentro del arte de una manera formal desde el 1995, año de mi primera exposición, pero llegue a la gráfica muchos años después. Yo la busque por mucho tiempo. No es fácil encontrar este camino en un estado donde hay una tradición de pintura más que todo (los hermanos Coronel, Manuel Felguérez). Llegue a la gráfica en 2006 y me acerque a diferentes talleres: el Julio Ruelas, el taller del museo de arte abstracto Manuel Felguérez. Después, me fui a otros talleres de México: en Colima, Guanajuato, Veracruz. Mi acercamiento a la gráfica se dio por esta cercanía con la tradición artesanal, porque la gráfica es un oficio que requiere práctica, y mejor lo practicas, más óptimo es el resultado. Me conecta con mi raíz, en este sentido de la reproducción. Uno de mis abuelos hacia dulces, el otro hacia pan, y reproducían su obra. La grafica representa lo mismo para mí. En el verano 2012, realizaste una estancia en Francia. ¿Qué fue lo más relevante de esta experiencia? Fui invitado a Francia como grabador, para llevar un ejemplo de mi trabajo en el marco de una exposición individual, pero también para dar un curso de técnicas tradicionales (agua fuerte, agua tinta, colografia, etc.). Pero pienso que la experiencia real es al regresar, cuando haces una retrospectiva de tu viaje y que lo degustas. Me entere de un artículo que escribieron de mí en Francia donde me presentaban como un grabador y litógrafo a la base, pero también como artista más amplio. Me gustó mucho este concepto, porque es cierto, yo me considero como grabador antes que nada, pero eso no me impide extenderme hacia otras ramas. También definieron mi taller como un laboratorio de ideas. Fue muy grato para mí, que de toda esta experiencia que fuimos a compartir, resultó este concepto de que mi taller en México era un laboratorio de ideas. ¿Cuáles son tus proyectos actuales? Regularmente, no me guio por años ni por fecha porque ni sé a qué día estamos… Pero ahora, vamos a desarrollar este laboratorio de ideas gracias a un proyecto que nos ha autorizado el Gobierno del Estado de Zacatecas para crear una carpeta incluyendo a 40 artistas, aunque no sean grabadores: fotógrafos, pintores, etc. Vamos a aterrizar todo hacia la gráfica. Este proyecto es de Vetagráfica, el taller que funde en Vetagrande, y se va a desarrollar en todo el año 2013 con los artistas que vamos a invitar aquí a trabajar, a fin de poner un foco sobre Vetagrande y nuestro trabajo con las prensas de grabado. En cuanto a mis proyec-

tos individuales, quisiera seguir en la gráfica (tengo otro proyecto de exposición a Francia con una serie de litografías) y trabajar también en las ramas de la fotografía y del video. También me interesa la música electrónica y el multimedia. Me gusta encargarme de mis propios videos, de la edición, la música. Es lo que quisiera desarrollar ahorita. ¿Cómo te defines dentro del paisaje artístico-cultural de Zacatecas? Actualmente, no tengo tanta preocupación por ubicarme dentro de lo que se produce en Zacatecas sino más bien aprender de afuera. Ahora que lleve mi exposición a Francia, mi interés era tener un lenguaje más global, es decir, no llevar obra como artista mexicano, sino con una interpretación más universal. Por lo tanto, mi exposición se titulaba Babel. No estaba tratando de llevar un tema mexicano sino problematizar algo que nos incumbe a todos, sin depender de nuestra nacionalidad o contexto. También me resulta muy complicado definirme con etiqueta de género artístico porque creo que hoy en día no hay nada que nos aglutine tan fuerte como el hiperrealismo, el surrealismo, el dadaísmo en su tiempo. Al contrario, el individualismo se volvió un género en sí, y dentro de esta realidad, no quiero formar parte de un localismo (de hecho no creo que exista un arte zacatecano ni mexicano) pero de un mundo de arte en su globalidad. Quiero tener la capacidad y la fuerza de entender un concepto de arte más amplio, sin perderme de quien soy pero siendo parte de esta cultura cosmopolita multidisciplinaria, que representa la exigencia contemporánea de un artista. Quiero verme como una persona que puede interpretarse a partir de diferentes técnicas y diferentes formas de expresión. Siento que entre más logre tener esta visión, en mi trabajo se puede reflejar de forma más concreta: si parto de esta cosmovisión que soy zacatecano pero que también soy parte del mundo, puedo entenderme con cualquier persona porque el común denominador será la obra. La obra no habla japonés, ni ruso, ni francés, ni español, sino que se entiende como obra y es posible que se entienda en todo el mundo si está bien realizada. ¿Cómo consideras tu papel como director de un taller de gráfica? Siento que le experiencia del artista o del arte siempre se va a cumplir en un taller: un lugar donde crece la obra, donde es posible que surja. Pero ahora quiero desarrollar la visión del taller que ya mencionamos, como laboratorio de ideas. Aquí están las prensas, el espacio y por estar ubicados en el cerro, es como si las personas que vienen de afuera visitarían la casa de un ermitaño, pero en realidad es un lugar de intercambio de ideas, se trata de hacer química de ideas y el resultado siempre va a ser una obra. Se trata de crear, producir. El que viene aporta, y se lleva cosas. En este sentido, el taller es un lugar de reunión de artistas, del que quiera aportar y venir a intercambiar: eso es la esencia del proyecto Vetagráfica, un taller a disposición, como un laboratorio. Creo que la capacidad de sorpresa es lo que más me lleva en esta experiencia.


TA a Karina Lozano ¿Qué te llamó la atención en el hecho de instalarte en un lugar como Vetagrande? Vetagrande es un municipio que está ubicado aproximadamente a 8 kilómetros de Zacatecas. Hace 10 años, era un pueblo fantasma. Fue fundado gracias a la mina y se cuenta que Zacatecas se creó gracias a toda la riqueza que fue encontrada en las minas de Vetagrande. Entonces, es un pueblo con mucha historia y siento que se quedó detenido como hace 50 años: la gente tiene todavía las costumbres de hace 50 años. Cuando se casan, salen de la iglesia con el tamborazo hacia el salón de fiestas, también cuando alguien se muere, salen caminando con el tamborazo hasta el panteón… es muy cerca de Zacatecas pero parece que en el tiempo fuera muy lejos! ¿Cómo surge Vetagráfica? Cuando compramos la casa, decidimos instalarnos aquí a vivir. Alberto siempre ha trabajado en pintura, grabado, escultura y yo también asistí, un tiempo, al centro cultural de Zacatecas a trabajar unas piezas. Pero cuando nos instalamos aquí, por el espacio muy grande, decidimos también trabajar aquí de planta, hacer el taller, y finalmente, nos ha ido muy bien. Siempre tenemos visitas porque es un lugar que se presta para trabajar: es tranquilo, alejado, y el paisaje que nos rodea es precioso. Es el semi desierto y por la noche no hay contaminación de luz, se observan las estrellas, se escuchan coyotes.. así fue creciendo el taller, como un espacio colectivo, donde los amigos, los artistas, se reúnen para trabajar. Actualmente, tenemos una beca del Pecdaz (Programa de Estímulo a la Creación y al Desarrollo Artístico del Estado de Zacatecas) que iniciamos en enero del 2013 y que consiste en invitar a 40 artistas del estado, del país o del extranjero, a trabajar aquí formalmente. Se finalizará con una exposición de las estampas que vamos a trabajar en el taller durante todo el año. Pienso que va a ser un año muy sabroso porque vamos a organizar equipos de 4 artistas para trabajar juntos y en esta dinámica, se aprende mucho de la convivencia, de la observación de cómo trabajan los otros artistas, y finalmente se ve todo reflejado en las estampas. En el futuro, queremos que el taller siga como un espacio de intercambios, que vengan artistas en estancia aquí, para quedarse a trabajar un mes, por ejemplo, y que artistas salgan también a aprender de otras partes. Un taller, lo hace la gente, y queremos que siempre tenga este movimiento. Karina, no eres artista de formación: ¿Cómo te representas dentro del taller Vetagráfica? Es verdad que yo no vivo de algún papel artístico, pero siempre estudie arte en la universidad. Mi formación es en contaduría, es un perfil cuadrado, de mucho protocolo, y tengo esta dualidad que considero muy enriquecedora: la sensibilidad artística y la forma de entender el protocolo. Es una combinación que me dio resultado! ¿Por qué el nombre “Vetagráfica”?

La exposición final del proyecto de Vetagráfica seleccionado dentro del Programa de Estímulo a la Creación y al Desarrollo Artístico del Estado de Zacatecas se llevará a cabo el próximo :

7 de febrero a las 20h00 en la Galería Arroyo de la Plata centro histórico de Zacatecas

Contactos: albertordaz15@yahoo.com.mx karina_lozano_@hotmail.com

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Veta viene del mismo nombre del municipio, Vetagrande, y es relacionado con la minería. Una veta es la vena de donde sale todo el mineral. Vetagráfica es la vena de donde se puede enriquecer la cultura en el campo artístico. Es como una minita.

Entrevista a Vetagráfica  

tallerARTEFACTO entrevista a Karina Lozano y Alberto Ordaz, creadores del taller Vetagráfica en Vetagrande, Zacatecas