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NÚMERO 1 MARZO 2008

Boletín Informativo del Taller de Empleo «San Felices de los Gallegos II» Nombre de doc. Volume 1, Month, Year

Editorial

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Concurso de Cuentos...........3

Los Quintos de Bañobárez......3

usanza....................... .2

No somos albañiles a la antigua

Proyecto del Velatorio........2

Qué es un Taller de Empleo....2

Editorial ....................1

SUMARIO

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Fortificaciones.............. .4

Hicimos la Ruta de las

Mezclando bares...............4

Trabajos realizados...........4

del Convento de la Pasión ....3

Entrevista: Religiosas Agustinas

En 2003 San Felices de los Gallegos contó con un Taller de Empleo para la rehabilitación del recinto abaluartado, barbacana y muralla de la localidad. Trabajaron un total de veintidós personas: dieciocho trabajadores participantes (albañilería y cantería), dos monitores, un profesor de apoyo y una directora. Ahora, casi cinco años después, esta bonita localidad vuelve a contar con otro proyecto de esta naturaleza, aunque con algunas matizaciones muy importantes. La obra en cuestión no es ninguna restauración sino la construcción de un edificio de nueva planta que será destinado a velatorio. Otra importante diferencia es el número de trabajadores que ha disminuido a diez (ocho trabajadores participantes, un director/profesor de apoyo y un monitor). La procedencia sigue siendo de las mismas zonas, es decir de San Felices, Bañobárez y Lumbrales. Y la ilusión sigue siendo la misma: sacar adelante la obra, aprender el oficio de albañilería y convivir como grupo de trabajo durante un año. Como ustedes ya conocen el funcionamiento de un Taller de Empleo, no es necesario entrar en muchos detalles. Los destinatarios son desempleados mayores de 25 años y que con un contrato de trabajo, en la modalidad de Formación, adquirirán conocimientos en un oficio trabajando en una obra concreta. La formación será práctica en su gran mayoría, pero además recibirán una educación complementaria en la que destaca la formación básica, la laboral, la aplicación de las nuevas tecnologías y la educación medioambiental. Nuestra andadura comenzó el 1 de noviembre y tiene una duración de un año. En este tiempo esperamos conseguir la formación necesaria en albañilería que permita una futura colocación de nuestros trabajadores y trabajadoras. Y con el fin de tenerles informados sobre nuestros avances, editaremos cada cuatro meses esta revista informativa que realizan las trabajadoras y trabajadores del Taller de Empleo en las clases de formación básica. Esperemos que sirva para que nos consideren parte de la vida de San Felices y que la obra sea de su agrado. Nos encontramos en la calle Campanario y cualquier cuestión que se les plantee intentaremos resolverla con mucho gusto.


Qué es un Taller de Empleo ○ ○ ○ ○ ○ ○ ○ ○ ○ ○ ○ ○ ○ ○ ○ ○ ○ ○ ○ ○ ○ ○ ○ ○ ○ ○

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Trabajadora-participante

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«No somos albañiles a la antigua usanza»

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Artículo 5. Formación. 1. Durante el desarrollo de los talleres de empleo los trabajadores participantes recibirán formación profesional ocupacional adecuada a la ocupación a desempeñar, en alternancia con el trabajo y la práctica profesional.

Artículo 4. Entidades promotoras. Los proyectos de talleres de empleo podrán ser promovidos por entidades públicas y entidades privadas sin ánimo de lucro, que deberán ser competentes para la ejecución de las correspondientes obras o servicios y disponer de la capacidad técnica y de gestión suficientes.

Artículo 3. Duración. La duración de los proyectos de talleres de empleo vendrá determinada en la correspondiente resolución aprobatoria de cada proyecto, y estará comprendida entre un mínimo de seis meses y un máximo de un año. Durante este tiempo los participantes en el programa serán contratados por las entidades promotoras mediante la modalidad contractual más adecuada, de acuerdo con la normativa vigente.

García

Raquel

Artículo 2. Beneficiarios. Serán beneficiarios del programa de talleres de empleo los desempleados de veinticinco o más años que se encuentren en alguna de las siguientes situaciones: a) Que tengan especiales dificultades para insertarse en el mercado de trabajo, tales como parados de larga duración, mayores de cuarenta y cinco años, mujeres y personas con discapacidad. b) Que se determinen como colectivos preferentes de actuación en los Planes Nacionales de Acción para el Empleo de cada año.

Real Decreto 282-1999

Artículo 1. Definición 1. Los talleres de empleo se configuran como un programa mixto de empleo y formación que tiene por objeto mejorar la ocupabilidad de los desempleados de veinticinco o más años, facilitando así su posterior integración en el mercado de trabajo. 2. Los participantes en los talleres de empleo adquirirán la formación profesional y práctica laboral necesaria, realizando obras y servicios de utilidad pública o interés social, relacionados con nuevos yacimientos de empleo, y que posibiliten la inserción posterior de los participantes tanto en el empleo por cuenta ajena como mediante la creación de proyectos empresariales o de economía social.

PROYECTO DE CONSTRUCCIÓN DE VELATORIO

Como todos sabrán, el Taller de Empleo en el que estamos es un taller de albañilería, que tiene como objeto la construcción de un velatorio. Hasta ahí nada fuera de lo común si no fuera por un dato: de ocho trabajadores, seis somos mujeres. Y eso ya no es tan habitual en este campo. Y que no es lo más corriente se nota desde el mismo inicio de la actividad. El primer día de funcionamiento del taller de empleo y después de firmar el contrato, lo primero que tiene que hacer una es probarse el uniforme de trabajo para escoger la talla. Algo lógico y fácil... Pues no, porque puedes escoger talla siempre y cuando la tengas a partir de la 40, si no lo único que podrás elegir será uno de los cinturones que tengas con más agujeros y así poder apretar bien los pantalones. De las botas, ni hablar, porque si tienes un pie de “señorita” vas a acabar pareciéndote más a “Fofito” que a cualquier albañil al uso. Eso sí, para la mujer siempre hay una ventaja añadida en seguridad y es que si se le cae algo de peso encima de los guantes tienes muy pocas probabili-

dades de hacerte daño, pues desde donde acaba la mano hasta el final del guante van varios centímetros. Una vez uniformados, ¡al tajo! Dispuestas a trabajar, igual que cualquier hombre, ¡anda que no! Pero es que el asunto tiene sus “cosillas”, porque cuando una se encuentra la hormigonera que una vez llena pesa tres veces más que tú, que los sacos de cemento pesan 35 kilos y para poder con ellos te tienes que agarrar con más fuerza de lo que nunca abrazaste a tu marido y que las piedras de cantería que se ponen multiplican por 3 tu peso, sencillo, lo que se dice sencillo, no es. Pero para todo eso y mucho más tenemos las mujeres mucho ingenio y mucha fuerza de voluntad, porque al fin y al cabo ¿qué vale más?, llevar un carretillo lleno cada veinte minutos o cuatro a medias cada cinco. ¿Qué sale más rentable?, que le pongan una piedra de 150 kilos ó 300 kilos de piedras. En fin que en la albañilería, como en cualquier campo, quizás no haya que plantearse si la mujer vale para ello, sino qué se puede hacer para que todos valgamos igual.


Concurso de Cuentos ○ ○ ○ ○ ○ ○ ○ ○ ○ ○ ○ ○ ○ ○ ○ ○ ○ ○ ○ ○ ○ ○ ○ ○ ○ ○ ○ ○ ○ ○ ○ ○ ○ ○ ○ ○ ○ ○ ○ ○ ○ ○ ○ ○ ○ ○ ○ ○ ○

Dentro de los trabajos en clase de Formación Básica, llevamos a cabo un Concurso de Cuentos y por votación de todos los trabajadores-participantes resultó ganador el siguiente.

“UN DÍA AFORTUNADO”

Raquel

Ese especial en la televisión local de Salamanca sobre la Villa de Ciudad Rodrigo, había entusiasmado a Javier. Había llegado a la capital hacía dos días con su mujer Adela y su hija Irene desde Madrid, para pasar unos días conociendo la ciudad. Pero la pequeña ciudad del Águeda le había fascinado de tal manera que convenció a su esposa, más partidaria de no hacer kilómetros y descansar, y emprendieron camino a primera hora. El viaje había empezado con lloros de la niña, morros de la mujer y lío en la salida, confundiendo la carretera por la de Vitigudino, -Tranquila mujer, no pasa nada, total no tenemos prisa, estamos de vacaciones. Mira, así conocemos la tierra de El Viti. No era mala la carretera, pero donde esté una autovía... Cerca de Cerralbo el depósito de gasolina avisa de que se está acabando. Por una vez el GPS, ese trasto que nunca había utilizado, servía para algo. Avisaba de que en Lumbrales, a pocos kilómetros, había una gasolinera.

Nada más llegar al pueblo preguntaron por la Oficina de Información y Turismo y allí se informaron de los edificios de interés. Irene se quedó entusiasmada con el Castillo, se imaginaba vestida de princesa como en los cuentos que cada noche le leía su madre. A Javier, sin embargo, le pareció fantástico el Lagar del Mudo. Sabía más o menos cómo se hacía el aceite antiguamente, pero eso de ver los aperos en vivo y oír cómo era todo el proceso le parecía absolutamente increíble. Después de comer, se acercaron a conocer la Iglesia Parroquial, la Ermita del Cordero y el Convento, donde Adela compró dulces hasta para los vecinos. Ya oscureciendo, Javier miró a su mujer y le preguntó: - ¿Qué hacemos? Ella, entusiasmada con la jornada vivida a pesar de su inicial falta de interés, contestó: - Hoy dormimos aquí y mañana a Ciudad Rodrigo.

Mientras repostaba, Adela le indica a Javier que pregunte por dónde se va a San Felices de los Gallegos, ya que en el mapa pone que se va por esa carretera a Ciudad Rodrigo. – ¡En el primer cruce, donde hay una farmacia, gire usted a la izquierda! Y llegaron al cruce, pero no sólo había indicaciones para San Felices, Sobradillo, La Redonda o Bañobárez, también había una indicación de que la carretera de Ciudad Rodrigo estaba cortada por obras. Javier ya ni se atrevía a mirar a su mujer, lo que ella reflejaba no era ya un enfado sino un cabreo monumental, a lo que había que añadir el ¿cuánto queda? - cada tres minutos de la pequeña Irene. - Mira, en el mapa pone que en San Felices hay una casa rural con restaurante. Paramos y vemos el pueblo, que parece tener bastante historia. Comemos allí y luego decidimos. Comentó Javier, a lo que Adela asintió con desdén.

García//T-P

ENTREVISTA A: Religiosas Agustinas del Convento de la Pasión

“Como veis somos muy humildes”

Loli Cardoso y Manuel Grandes//T-P

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Todos juntos el domingo por la tarde, el más alto con un saco a la espalda y el más bajo con la bota de vino, van casa por casa para pedirles el chorizo a todas las mozas. Luego al baile, a cenar y para terminar el día todos los quintos van a dormir al pajar. El lunes seguían la fiesta y por la noche entregaban el tamborilero a los nuevos quintos, es decir a los que cumplían 18 años. Estos nuevos quintos el martes de carnaval hacían la vaca embolada, consistente en que a un mozo lo ponían todo de negro y preparado con unos cuernos, lo corrían por las calles montados a caballo o en burro. Luego lo toreaban en la plaza y hacían como que lo mataban. Por la tarde se hacía el baile, donde los mozos del pueblo, vestidos con sayas y mantones de Manila, procedían a conquistar a las mozas.

«El carnero de los quintos, ya no vuelve a la piara, porque lo matan los quintos, el domingo a la mañana.»

Los carnavales en el pueblo de Bañobárez eran famosos por “Los Quintos”. De esta manera se llamaba a los chicos que cumplían 19 años, un año antes de ir al servicio militar. Comenzaban las fiestas el día de San Sebastián, 20 de enero, patrón de Los Quintos. Ese día por la tarde corrían los gallos, después de esto iban por las casa de las mozas para invitarlas al baile. Por la noche se hacía la Iluminaria con escobas y leña que habían recogido los mozos por la tarde. Cuando el fuego estaba encendido la gente del pueblo se acercaba para bailar con el tamborilero que habían contratado y posteriormente los quintos cenaban los gallos que las madres les habían preparado. El domingo de carnaval por la mañana, tenían comprado un carnero que lo adornaban con cintas de colores, lo paseaban por las calles y los bares del pueblo cantando y bailando. Más tarde se sacrificaba el animal para comérselo, por eso un cantar decía así:

Los Quintos de Bañobárez

Tomasa Corral // Trabajadora-participante

Varios compañeros del Taller de Empleo preparamos una serie de preguntas para hacérselas llegar a las Hermanas pensando que lo más probable sería que no nos llegaran a atender personalmente, pues como todos sabemos se trata de monjas de clausura. Nada más lejos de la realidad. Nos atendieron maravillosamente. Nos contaron que el convento se fundó en el Año de Dios de 1508 ¡Ya hace tiempo! Que la fundadora fue María Petronila Cuadrado, hermana del Gobernador de Ciudad Rodrigo, aunque no se llevaba muy bien con él. Por este motivo consiguió a base de limosnas, nos contaron que era limosnera de los Reyes Católicos, las cantidades suficientes sin ocasionar ningún detrimento a su pueblo. Nos interesamos por la vida que realizan, porque sinceramente hoy en día para muchos es difícil de entender. Contestándonos que las ocupaciones religiosas “Ora et Labora”. Nos dijeron que en la actualidad hay 12 hermanas de lugares de la zona, pero que en otros tiempos llegaron a ser 31. Les preguntamos sobre sus Reliquias, imágenes, objetos de culto, etc. “Sólo tenemos los Marfilitos (unas imágenes pequeñitas de marfil), San Antón en madera y el resto de escayola. Como veis somos muy humildes”. En lo que sí son muy buenas es en repostería. Nos quisieron invitar a unas pastitas, pero entre lo atareadas que estaban y tenernos que atender casi se les quemó la comida, a lo que Sor Rita tuvo que salir precipitadamente, y nos quedamos sin probarlas. –“Sor Rita, no importa, ¡ya compraremos!”. Otra de las preguntas que más nos interesaba era saber cuál es la razón que mueve a una persona a hacerse religiosa de clausura. “Mirad hijos, solamente porque este mundo sea un poco mejor, con eso vale. Nos entregamos por entero a Nuestro Señor, que es la Esencia, y a través de nuestra aportación que os llegue a todos. Pensamos que es esencia para repartir”. Fueron muy amables pero entendimos que con sus prisas, qué paradoja, debíamos terminar. Muchas gracias Hermanas.


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Julián Pablos // Trabajador-participante

Mezclando bares

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Buenas, yo osadamente voy a abrir todos los bares que hubo y hay en Lumbrales de ochenta años atrás hasta hoy. Para ello me voy a dar una vuelta por las calles del pueblo recordando cómo y dónde estaban estos bares. Comenzaré por los bares que hoy por hoy ya no están abiertos. Así que empezamos. Salí de casa una mañana por la calle El Viento y me encontré con el Disco Bar Yantar. Cuántos bocadillos nos comimos a las tantas de la mañana cuando veníamos de la Discoteca Sfinge. Continué por la Calle Nueva, donde me encontré con el Costilla y aquel de enfrente que no recuerdo su nombre. Más adelante el bar de Juan Manuel Borrego y a su lado el que hoy está convertido en una pescadería. Llegué hasta la carretera y al pasar por delante de la librería Paco me trasladé a unos cuantos años atrás cuando en vez de cuadernos se vendía vino. Seguro que alguno de nuestros lectores se acuerda del nombre, yo en estos momentos no lo consigo. Siguiendo con mi paseo me encontré con el Escala, enfrente el bar Iris y debajo El Casino, hoy convertido en un Todo a 100. ¿Os acordáis del Café Avenida? lugar de partidas y bailes, el bar La Luna ¡divina juventud! Seguimos bajando por la carretera y nos encontramos con el que hoy es tienda de muebles Isma y justo enfrente el de Juan Montaña. El Siglo XXI, convertido en Hotel Abadengo y subiendo por la calle La Fandanga el bar Los Yugos, después llamado Zip-Zip y últimamente Época. En la calle paralela, ¿recordáis? estaba la Pista del Altamira, bello lugar con sus jardines para bailar. ¡Cuántos buenos momentos me vienen a la cabeza! No sé por qué, pero de los malos no me acuerdo. Puede ser que este recorrido me esté empezando a pasar factura, pero no puedo menos que entrar en el de Genaro, en el de Beri, en el bar La Torre y aquel otro que no acabo de ver el nombre. Será que me estoy empezando a marear, pero tampoco recuerdo cómo se llamaba el que estaba al lado del Pimporro y el de El Maño... Pasamos a la calle Tomasa Pérez y nos topamos con el bar Clavel y Las Cubas. También, pero ya en la Plaza San Sebastián, nos paramos en El Charro. Cruzamos el arroyo, anteriormente alguno a gatas para no caerse al agua, y entramos al bar de la Borra y al de la Tella. Y saliendo hacia Ciudad Rodrigo, la discoteca Jade 85 y aquel bar de bocadillos y copas llamado Tijuana. Perdonadme pero la ronda se me ha hecho muy larga y, aunque quisiera, no voy a poder entrar en el de La Choni, el de Bernardo, el café de Abajo, el Fune y el bar que Viene porque no soy capaz de ubicarlos. Hacía tiempo que no me pasaba esto, seguro que los vinos tenían solera porque voy a tener que irme a dormir. Hoy me he levantado mucho mejor y voy a continuar con el paseo. Seguro que no se me pasa ninguno. Estos los tengo más recientes. Empezaremos chateando por el Altamira, lugar de pinchos donde los haya. Pasamos por el mesón Las Rejas, navegamos un poco por Internet y llegada la noche, el karaoque. Nos tomamos un vinito con patatas en el Acuario y nos vamos al Obrador, con ambiente juvenil. Para jugar una buena partidita de tute nos acercamos hasta el bar La Plaza y pasando la carretera llegamos hasta Las Vegas para jugar unas partidas de dominó. No podemos olvidarnos de los deliciosos pinchos del Florida y nos damos prisa para entrar en el España, no sea que dentro de unos días nos encontremos con las puertas cerradas. Llegada la hora de cenar qué mejor sitio que El Rincón Charro o el Apartadero II, en cualquiera de los dos podremos degustar las especialidades que todos sabemos. Después de bien comidos hay que acercarse hasta el que presume de ser el mejor café de Lumbrales, el Oliver. Enfrente el disco bar Hangar, donde siempre hay buena música. A continuación El Juglar, donde nos pone esa música española y jugando un futbolín pasamos al disco bar Corral del Abuelo, una de las mejores marchas de Lumbrales. Este paseo se está empezando a terminar, pero para eso será necesario ir a ver a Juan en el pub Chaplin, meternos en el Carpe Diem hasta que nos echen y rematar de nuevo en el Altamira tomando un café antes de irnos a dormir hasta otro día.

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Solera de hormigón

Sillería y mampostería

Hicimos la «Ruta de las Fortificaciones»

Fábrica de ladrillo

Cimientos y saneamientos

Demolición de antiguo edificio

TRABAJOS REALIZADOS

Fue agradable el poder realizar una jornada de convivencia, lejos de lo que supone el trabajo diario. Visitamos San Felices de los Gallegos, Ciudad Rodrigo, Aldea del Obispo y la Estación Rupestre de Siega Verde.

REVISTA DEL TALLER DE EMPLEO  

TRABAJOS DE LOS ALUMNOS

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