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Piso 14

Desnudos 2.0 Nos aventuramos en una noche de estrógeno y furor femenino en el único stripclub de Lima exclusivo para mujeres, el Piso 14 Recargado se baja los pantalones y algunos de sus chicos nos dan un recorrido por la historia del striptease en el Perú y de éste paraíso femenino Por: Talia Atanasovski Es la media noche del sábado y de una discreta puerta plateada de metal, en el primer piso del Centro Comercial Chacarilla, sale un grupo de chicas. La puerta, resguardada por un hombre en terno, se cierra casi al instante, pero un destello pequeño de luz roja al fondo del local y unos queques en forma de penes recubiertos de mana rosado, a modo de sorpresa de santo, que llevan las chicas entre manos, me confirman que ese es el Piso 14 Recargado. El primer strip club de Lima exclusivo para mujeres, que cada fin de semana corroe un poco más los tabúes de nuestra sociedad machista. En medio de la pista de baile rodeada de espejos, sentada en una silla bajo los reflectores de colores, la novia se acomoda el velo, que viene incluido en el cotillón, y se persigna al ver acercarse a Jesús el Bombero enfundado en una tanga roja diminuta y un casco de bombero que es como la cereza del pastel para un grupo de amigas con una debilidad particular por los hombres de rojo. Acá todas tenemos alguna fantasía y para ellas la idea de un bombero semidesnudo es más bien incendiaria. Melisa Zapata tiene 27 años, se casa en dos semanas y ha venido con sus amigas, al Strip Club Piso Recargado, a celebrar su despedida de soltera. Jesús el Bombero se encarama sobre la agasajada y arremete contra ella, o a favor de ella, con una especie de punteo frenético que es celebrado con aullidos por las espectadoras. El paso “metralleta”, como lo llaman los strippers, es uno de los más aclamados por la fanaticada femenina en los shows de sexy dance. Melisa acaricia el cuerpo aceitado del sexy bombero, se le prende con fuerza del cuello para ser ametrallada nuevamente, esta vez contra el tubo de pole dance que hay a un lado de la pista de baile.


El arte de desvestirse lentamente al ritmo de la música para un público encandilado es tan antiguo como Francisque Hutin, que en 1827 mostraba los tobillos en un teatro de Bowery, pasando por Mata Hari y su Danza de los Siete Velos o el Folies Bergeres en París. Pero se coronó como tal a partir de 1900, aproximadamente, cuando la bailarina Blanche Cavelli hizo el primer striptease oficial en público. Aunque es verdad que durante mucho tiempo ha sido un oficio exclusivo de las mujeres que trabajaban como bailarinas en burdeles o cabarets para jugar, y algunas veces, hacer realidad las fantasías masculinas, también es verdad que los bailarines que juegan con los delirios femeninos tardaron pero llegaron. Jesús el bombero es en realidad Jesús Cruz; el padre, el esposo. Es el stripper más antiguo del pub. Empezó a bailar en Piso 14 hace 10 años y –según me cuenta– va a continuar hasta que las chicas no lo quieran más. Es alto, de buen cuerpo pero sin exagerar y no aparenta los 32 años que tiene. -La primera vez que vi un show de strippers fue cuando tenía 15 años. Estaba en una discoteca que se llamaba Vogue y cuando aparecieron los chicos, con sus cuerpos bien cuidados y un séquito de chicas, me encantó. Siempre quiso ser famoso. A los pocos años Jesús era anfitrión y estaba empezando a cumplir su sueño con el grupo de cumbia Complot, cuando un amigo de la infancia lo contacto para un casting en el recién estrenado strip club Piso 14. Han pasado 10 años desde ese casting. -Mi primera propina fueron ocho soles y salí caracterizado de Tarzán. Fue muy divertido porque no tenía que sacarme, mi disfraz era sólo una tanga con flecos jajaja. La combinación entre alcohol, mujeres solas y hombres desnudos es una locura. Pero el Perú ha sido una pieza dura de roer para el negocio de los hombres desnudos. Aunque en distintos locales de Lima se presentan pequeños shows de striptease, no existió un lugar exclusivo para el deleite femenino hasta la aparición del Piso 14 en el 2001. Bajo la tutela de Atala Meza este strip club le abrió sus puertas a las mujeres de una Lima, necesitadas de una dosis de calatería masculina. El club ha tenido una vida con altos y bajos pero ha logrado vencer e imponerse frente a los que tildan a “sus chicos” de putos o gigolós. En el 2005 y bajo la dirección de Cristina Meza, ha vuelto con fuerza y con el añadido de Recargado.


Para poder descubrir los secretos y el arte de la seducción que estos chicos han logrado dominar a la perfección he decidido adentrarme en lo más profundo de este bar. Mide alrededor de de 20 por 10 metros cuadrados, pero da la impresión de ser mucho más grande por sus paredes revestidas en espejos. Para enloquecer a las féminas con sus movimientos tentadores y sudorosos están Jesús el bombero, Sebastián el Vaquero, Fernando el Piloto, Daniel el Zorro y Piero el Diablo. ¿Mi guía en esta aventura? Luigi Araujo. Una leyenda en el mundo del strieptease en el Perú. Coincidentemente, era él a quien Jesús vio con admiración durante un show hace ya 18 años. Luigi tiene 38 años y empezó como stripper a los 20 y pertenece a una generación pionera de “bailarines sensuales” –como él los llama– en el Perú. A mediados de los años 90s se dedicaron a romper con los tabúes de una Lima modosita e hipócrita. Aparecieron en los popularísimos top shows de la época y alborotaron hasta a la más pudorosa ama de casa cuando se presentaron en el programa Aló Gisela. Esta noche hay tres despedidas de soltera en el local cada grupo liderado por una novia por momentos indecisa y por momentos entregada ciegamente a los contorneos y sobaderas del bailarín de turno. Los chicos son altos y de cuerpos musculosos, todos van religiosamente al gimnasio. Pero cuando los veo pienso que hay algo más que cuerpos aceitados y disfraces fetichistas. La emoción es contagiosa y mientras que me decido si lanzarme a la tarima o no, converso con Luigi y me cuenta cuales son los requisitos indispensables para ser un buen stripper. Si hay algún interesado tome nota. -Cierto grado de exhibicionismo. -Que te guste ser el centro de atención. -Cuidar tu cuerpo. -Saber moverse de forma sexy y sensual. -Querer hacer feliz a las chicas. La mayoría son reclutados en los gimnasios y contrariamente a lo que muchos pensamos (y aunque le rompa la ilusión a algunas chicas) si tienen enamoradas, esposas, hijos y todo. -Una vez tuve una novia que se ponía peluca para ir a mis shows a vigilarme jajaja y he tenido suegras que no me querían. Pero lo que nosotros hacemos es un trabajo. Es verdad que


todos hemos aprovechado nuestro trabajo para conseguir chicas pero después la emoción pasa, todos sentamos cabeza en algún momento y sin dejar de bailar. Ya casi termina el show, solo falta que salgan dos chicos. Fernando el marinero está parado en la puerta del camarín listo para salir, me parece conocido pero no puedo recordar de donde. Se abre por detrás de las mesas, las chicas no lo ven llegar y eso aumenta la algarabía. El dj lo presenta como Fernando el mexicano y recuerdo que lo he visto participando en un programa de concursos representando a su país. Fernando de la Fuente lleva dos años bailando en el Perú pero el de Veracruz, México. Es el más joven y el chico nuevo del pub pero ya tiene un enorme séquito de chicas que van especialmente por él. Lo que ellas no saben es que la carrera como stripper de Fernando se ha visto marcada por el amor. Empezó a ir al gimnasio cuando su novia de la secundaria, lo choteo y le rompió el corazón. Ahí conoció chicos que según me cuenta se la pasaban muy bien bailando y decidió que el también quería hacerlo. -Mi mamá siempre me dijo que nunca me quede con ganas de nada, o sea que me compre mi disfraz de minero, me seque una cerveza y salí a bailar muerto de nervios. Al poco tiempo, su prima Rocío colgó una foto suya en una página web de gente sexy en donde conoció a Claudia, una chica peruana que terminaría convenciéndolo para venir al Perú. Ella siempre supo que era stripper y hasta le consiguió un casting en el Piso 14 Recargado, no paso ni tres días sin trabajo. Pero no se aflijan chicas. Ahora está soltero. La noche casi acaba y decido entregarme a los bailes imponentes de Piero el diablo. Me apunta con su tridente y pienso que si así es el infierno entonces voy a pecar un poco más seguido.

Sumillas: La combinación entre alcohol, mujeres solas y hombres desnudos es una locura. Mi mamá siempre me dijo que nunca me quede con ganas de nada, o sea que me compre mi disfraz de minero, me seque una cerveza y salí a bailar muerto de nervios.


Fernando de la Fuente

JesĂşs Cruz


El piso 14 al desnudo