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“LA PETROQUÍMICA EN MÉXICO Y LA REFORMA ENERGÉTICA” Presentación al Senado de la República

Ing. Abraham Klip Moshinsky Junio, 2008


INTRODUCCIÓN Quiero agradecer la invitación a dirigirme al Senado de la República. Mi presentación la hago a título personal, basado en la experiencia que he desarrollado durante 30 años laborando en la industria petroquímica, originalmente en el sector privado y posteriormente, del año 2002 al 2007, como Subdirector de Planeación de Pemex Petroquímica. Durante este tiempo, tuve oportunidad de presentar proyectos relevantes para Pemex Petroquímica (PPQ) y para la Industria Petroquímica Nacional, ante Secretarios y Subsecretarios de la SENER y de la SHCP, así como a la Comisión Reguladora de Energía (CRE) e incluso, a miembros de este Senado. Los comentarios de todos ellos me han permitido conocer distintas visiones sobre Pemex, sobre la industria petroquímica nacional y sobre un proyecto de nación. De mis compañeros de trabajo conocí su dedicación, profesionalismo y frustración. Los temas que se discuten actualmente sobre las posibles reformas al sector energético, particularmente de PEMEX, son muy relevantes para el país. Considero una obligación así como un honor dirigirme a ustedes. Deseo que las ideas, pero sobre todo hechos que presentaré, los apoyen a tomar la mejor decisión para el país. Entiendo perfectamente que existen posturas diferentes, incluso contrarias. Pero parto de la base que todos sabemos y aceptamos que se requiere de un cambio en la forma de operar de PEMEX, que todos aceptamos que no hacer nada, no es opción. Esto es particularmente cierto en Pemex Petroquímica, organismo que representa el último eslabón de valor en la cadena de hidrocarburos de PEMEX, dedicada, según la Ley Orgánica de Pemex y Organismos Subsidiarios a: “Procesos industriales petroquímicos cuyos productos no forman parte de la industria petroquímica básica, así como a su almacenamiento, distribución y comercialización.” Esto es, PPQ produce productos petroquímicos compitiendo con el sector privado internacional, pero bajo un marco regulatorio que le impide contar con la flexibilidad operativa que ellos cuentan. Éstos, generalmente están integrados a las materias primas básicas y, en ocasiones, también a los productos aguas abajo en la cadena productiva. La falta de competitividad y crecimiento de PPQ afecta a toda la industria petroquímica nacional. El escenario se complica en PPQ por el escaso presupuesto de inversión. Puedo asegurar a ustedes que incluso, en algunas ocasiones, PPQ desconocía si contaría con el suficiente presupuesto operativo para un siguiente trimestre. Comentaré brevemente cuatro temas: •

1. Ausencia del tema “Petroquímica” en la propuesta de Reforma Energética. Sin embargo, reconocer que hoy Pemex nuevamente está promoviendo un proyecto para el desarrollo de la petroquímica no básica en el país por el sector privado. Proyecto denominado Etileno XXI.

2. La relevancia de la integración de la petroquímica con la refinación.

3. Precios de “Oportunidad”

4. Ejemplos del efecto de la normatividad en la flexibilidad operativa.

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1.- Ausencia del tema “Petroquímica” en la propuesta de Reforma Energética. La historia de la petroquímica en México es una historia de equivocaciones. Contamos con las materias primas principales, como el metano, el etano y el petróleo crudo del que se obtienen las naftas. Con ellos se produce el amoniaco, metanol, polietileno y otros plásticos, glicol, etoxilados, benceno, tolueno, xilenos, etc, y a partir de todos estos, una gran diversidad de productos químicos con valor agregado sustancialmente mayor a sus materias primas. Contamos también con un mercado nacional cuya demanda es mucho mayor a la oferta local. México es el quinto, o sexto productor de crudo en el mundo. Pero no es relevante en la producción de petroquímicos. Esto es, no le damos suficiente valor agregado a nuestros hidrocarburos, lo que es contrario a la misión de Pemex. En 1995, Pemex producía (producción a ventas) 8.2 millones de toneladas anuales de petroquímicos. Hoy produce unos 3.5 millones de toneladas. El 75% de esta merma de producción se debe a la disminución de producción de amoniaco. Las importaciones de petroquímicos se han incrementado de 6.5 millones de toneladas en el año 1997, a 13.5 millones de ton en el año 2006, representando 200 mil millones de pesos. La balanza comercial petroquímica en 2006 representó más del 90% del total del déficit comercial nacional. Esto, insisto, en un país que cuenta con las materias primas requeridas por la industria. Pemex Petroquímica ha dejado de operar plantas de amoniaco y la industria nacional prácticamente ha dejado de producir fertilizantes. Su planta de metanol no tiene la economía de escala para operar pues su capacidad de producción es 10 veces menor a las que actualmente se construyen. Sus plantas de acetaldehído, acrilonitrilo, cumeno, tampoco operan. Con la honrosa excepción de una nueva planta de polietileno, la denominada “Planta Swing”, no se han construido nuevas plantas en PPQ en los últimos 12 años. En este tiempo, han dejado de operar 16 plantas. Su planta de aromáticos en el Complejo Petroquímico Cangrejera está seriamente amenazada por su obsolescencia tecnológica y por la falta de integración a Pemex Refinación. De dejar de operar, se afectará a la tercera parte de la producción actual de PPQ. En 1996, se intentaron vender los Complejos Petroquímicos al sector privado. Primeramente, se intentaba vender el 100% de las filiales, luego se propuso ofrecer únicamente el 49%. Al fracasar el proyecto, Pemex Petroquímica permaneció fragmentada y con una infraestructura costosa. Hace poco más de un año volvió a fusionarse, pero sin contar con un plan de crecimiento aceptado por SENER y SHCP. La actual propuesta de Reforma Energética no aborda el tema de la Petroquímica. De hecho, en el actual Plan Nacional de Desarrollo casi ni se le menciona. PPQ no es considerado como un “Organismo Estratégico” y por tanto, debe competir supuestamente en igual de circunstancias en un mercado abierto. Pero su normatividad, que le resta flexibilidad operativa, no se lo permite. PPQ pierde cerca de 800 millones de dólares anuales como resultado de operación. Tiene diversos problemas, particularmente exceso de personal (unos 6,000 trabajadores que deberían ser relocalizados en otras plantas de Pemex), plantas con tecnologías de

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los setentas y baja economía de escala y además, sus resultados no consideran integración a las materias primas básicas. Tampoco puede integrarse “aguas abajo”, donde competiría con el sector privado. Por lo tanto, sólo produce, con la excepción de polietilenos, productos intermedios para ser utilizados por otras empresas de la industria petroquímica. Es fundamental definir el rol de Pemex en petroquímica. Durante los últimos años, PPQ propuso el desarrollo de un plan de coinversión con la iniciativa privada, el denominado “Proyecto Fénix” el cual no pudo materializarse dado que los socios potenciales de PPQ insistieron en un precio de la materia prima menor al de su precio de oportunidad. El problema es que este tipo de proyectos compiten con otros en el mundo donde se ofrecen incentivos fiscales y materias primas a menores costos. Si hoy se exigiese a PPQ generar resultados positivos en su operación, debería únicamente producir etileno y polietilenos y dejar de producir intermedios con la consecuente afectación a la industria. De no tomarse una decisión que redimensione y enfoque al organismo, PPQ perderá en un futuro cercano, a nivel de operación, hasta mil millones de dólares anuales. ¿Por qué no realiza Pemex inversiones en petroquímica no básica? Porque los índices de rentabilidad de proyectos petroquímicos son sustancialmente menores a los de proyectos de exploración y producción donde es imperativo incrementar la inversión y donde sólo el Estado debe invertir. Además, porque los recursos son finitos. Si nuestro gobierno tuviese una menor dependencia en sus ingresos de Pemex y éste fuese más eficiente en la administración de sus proyectos de inversión, seguramente se podrían llevar a cabo una mayor relación de proyectos en todos los organismos de Pemex, incluyendo en PPQ. Por esto, se debe dar oportunidad al sector privado de desarrollar la industria petroquímica no básica. SENER y PEMEX acaban de presentar una opción basada en una nueva fórmula de compraventa de etano, el denominado Proyecto Etileno XXI. El objetivo es que se pueda construir un cracker de un millón de toneladas de etileno y al menos dos plantas de polietileno. El precio del etano se relacionaría al precio del polietileno. De esta forma, Pemex estaría ofreciendo un contrato de largo plazo que detonaría un proyecto privado y que permitiría obtener en el país el derrame económico que una inversión, de alrededor de 2500 millones de dólares, y su posterior operación, generaría.

El tiempo apremia, mientras no se hayan desarrollado otras fuentes que suplan a Canterell, no se volverá a presentar la oportunidad de reactivar la industria petroquímica nacional, pues Pemex no estaría en posición de garantizar el suministro de materias primas durante unos 15 años, lapso que la industria requiere para llevar a cabo la inversión del proyecto De llevarse a cabo el proyecto, éste competiría con las plantas actuales de PPQ, por lo que será importante darle las herramientas que requiere para competir en igual de condiciones. Recordemos que este tipo de industrias realiza constantemente proyectos de investigación y desarrollo de nuevas resinas y de servicio técnico al cliente. Empresas como DOW, por ejemplo, sustituyen cada año el 10% de sus resinas plásticas

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con nuevos polímeros. PPQ ni siquiera cuenta con un laboratorio de investigación y desarrollo. Existió alguna vez un equipo especializado en polímeros en el IMP, pero desapareció cuando se propuso la venta de la petroquímica de Pemex. ¿Cómo va a poder mantenerse PPQ compitiendo en el mercado? Seguramente que no podrá hacerlo manteniendo simplemente la producción de productos genéricos contra las especialidades que fabrica la competencia. De nuevo, o se invierte, o se asocia o se tenderá a desaparecer. El sector privado puede operar de forma más eficiente sus negocios que PEMEX. La pregunta es si debe cambiarse la normatividad para permitir a PPQ ser tan competitivo como el resto de la industria, o aceptar que opere con pérdidas por tiempo indefinido. Durante varios años, PPQ promovió el Proyecto Fénix, donde PPQ participaría como socio minoritario (y, por tanto, en una operación no sujeta a la normatividad de PEMEX), obteniendo los beneficios de un buen negocio. Aportando y recibiendo de sus socios. •

2.- La relevancia de la integración de la petroquímica con la refinación y con otros “petroquímicos básicos”

La industria petroquímica mundial está íntimamente ligada a procesos que en nuestro país, están reservados al Estado. Me refiero a la refinación y a la producción de gas natural. Por esto, la industria petroquímica nacional verá con interés que se desarrollen refinerías en el país, ya sea por inversión de Pemex o por el sector privado. En nuestro país, PPQ no logra obtener utilidades en la planta de aromáticos. En el Complejo Petroquímico Cangrejera se procesa crudo de PEP, despuntándolo y separando de él la parte ligera denominada nafta. Esta corriente representa aproximadamente el 15% del crudo. La nafta es convertida en aromáticos. Pero, ¿qué hacemos con el 85% restante del crudo despuntado? Debería ser llevado a una refinería para convertirlo en gasolinas pero, no contamos con estas refinerías. Ya explicó el Dr. Barnés que sólo las refinerías de Tula y Salamanca pueden procesar crudos pesados. Por tanto, PPQ, a través de PR/PMI, debe exportar el crudo despuntado a empresas en los Estados Unidos que cuentan con esta capacidad. La destilación para separar las naftas implica calentar unos 135,000 barriles diarios de crudo despuntado, quedando en condiciones para ser alimentado a una segunda etapa. Por no contar Pemex con ella y tenerse que exportar, estamos desaprovecha el costo energético incurrido y su precio de exportación reconoce que el cliente deberá nuevamente calentarlo, independientemente de tener Pemex que absorber el costo de su transporte. Esta utilidad es la que ya no se queda en el país, y en particular esto se refleja en los resultados de PPQ (una merma de alrededor de 200 mil dólares diarios). Para dar una idea, el valor de este crudo despuntado, es 3.5 veces mayor que el valor de los productos que produce PPQ en la planta de aromáticos. Esto es, la principal fuente de ingresos del proceso de aromáticos de PPQ es la venta de un crudo despuntado, que ni siquiera debería existir. Aparentemente sólo existe otra

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empresa en Rusia que ofrece en los mercados una corriente similar. Todas las demás empresas le dan valor a esta corriente y la economía de sus procesos abarca tanto la venta de gasolinas como de aromáticos. Esto explica el porqué la industria privada no invierte en una nueva planta de aromáticos, con la consecuente importación de cerca de un millón de toneladas de paraxileno, materia prima para las botellas de plástico de PET. Requeriría, para competir con productores globales, estar integrado como ellos a una refinería. Por lo tanto, si deseamos que se realice esta inversión en el país, se tienen tres alternativas: a.- La nueva planta de aromáticos la debe construir PPQ (en las condiciones de ineficiencia energética que ya se comentaron y desplazando la inversión en proyectos de PEP que ofrecen mejores rendimientos). b.- Ofrecer al sector privado naftas a un precio que les sea competitivo reconociendo que su proceso no está integrado a una refinería. Esto implicaría una pérdida para el Estado. c.- Permitir al sector privado integrarse a una refinería para que éstos construyan la nueva planta de aromáticos. Pienso que cualquiera de estas opciones es mejor a no hacer nada y mantener la importación de esta familia de productos. El crudo despuntado podría procesarse en el país, incluso convertirse en etileno y propileno en un “Cracker Catalítico Profundo”. Esto es un proyecto de una refinería petroquímica. Alguna vez se me pidió por las autoridades si le podemos cambiar el nombre al proyecto, porque no era claro si se trataba de refinación o de petroquímica. El problema es que se trata justamente de los dos, inseparables. Así es la química, tenemos que cambiar nosotros. En el proceso también se puede generar coque con el potencial de gasificarlo, generando electricidad y gas de síntesis para producir amoniaco y metanol. Entonces, ¿es petroquímica o es refinación? Otra ventaja de contar con más refinerías es que en ellas se generan varias corrientes que pueden ser crackeadas y convertidas en etileno y propileno, los pilares de la industria petroquímica no básica. Se trata desde naftas ligeras hasta gasóleos de vacío (VGO´s). La petroquímica podría entonces contar con la flexibilidad de utilizar como materias primas las corrientes que más sentido económico tengan durante el transcurso de los años. Así operan muchas empresas en el mundo. La petroquímica, por otro lado, genera en varios de sus procesos hidrógeno como subproducto que se utiliza para eliminar azufre en las gasolinas. De no contar con hidrógeno, las refinerías deben invertir ex profeso en plantas para generarlo. La correlación es clara. 3.- Precios de “Oportunidad” En la industria se dice que los llamados precios con criterio de costo de oportunidad nos han quitado la oportunidad de desarrollar proyectos en el país. No comparto esta opinión. Los precios a costo de oportunidad permiten a Pemex evaluar puntualmente la rentabilidad de un proyecto. Sin embargo, el proyecto

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en cuestión puede tener otras virtudes que no le corresponde a Pemex evaluar, sino al Gobierno Federal, que debe establecer el destino del gasto público. En mi opinión, no son los precios sino la falta de pol��ticas nacionales, energéticas o incluso agrícolas, las que frenan el desarrollo de proyectos. Las plantas de amoniaco de PPQ podrían operar si el Gobierno Federal establece estímulos fiscales directos al campo. De esta forma, Pemex y en particular PPQ, no incurrirían en pérdidas. La misión de Pemex está definida como “maximizar el valor económico de los hidrocarburos para contribuir al desarrollo sustentable del país”. Me es claro que el desarrollo sustentable del país debe ser una visión del Gobierno Federal. El precio de costo de oportunidad del etano, equivalente a su valor energético, y la incapacidad de ofrecerlo con un contrato con garantía de suministro de largo plazo ha frustrado las aspiraciones de la industria de construir complejos petroquímicos de etileno y polietileno. Importar etileno no es opción ya que se trata de un gas y su costo de transporte marítimo haría inviable la inversión. Si calculamos el valor de lo que se ha dejado de producir, de los impuestos que se han dejado de generar, los incrementos en las importaciones, veremos todo el valor que se ha perdido. Este es el valor que representa el proyecto etileno XXI, aceptando Pemex el riesgo de obtener menos ingresos que el precio de oportunidad actual pero también la posibilidad de obtener mayores ingresos. Las otras opciones son:

a.- Que Pemex construya un cracker de etileno y plantas de sus derivados. b.- Que Pemex construya un cracker de etileno ofreciendo este intermedio a la iniciativa privada a un precio negociado simulando la integración de la cadena, permitiendo que el sector privado invierta en las plantas de derivados. (Estas dos opciones, de nuevo, distraen recursos que podrían terminar en PEP con mayores rendimientos) c.- Que la CRE establezca una norma oficial para la composición del gas natural, limitando la concentración del etano. Subastar el precio del etano remanente para la construcción de un cracker de etileno por el sector privado. d.- No hacer nada y mantenernos importando cada vez más petroquímicos. De nuevo, espero que todos aceptemos que la última opción no es la deseable. Finalmente, recordar que el artículo 10 de la Ley Orgánica de Pemex y Organismos Subsidiarios indica que “se reserva al propio Órgano de Gobierno el establecimiento de las políticas y lineamientos necesarios para lograr un sano equilibrio económico y financiero entre los Organismos”. Claramente, las políticas de precios actuales no permiten a PPQ estar en equilibrio con otros organismos. Si la respuesta es que el artículo 10 se refiere a organismos estratégicos y que PPQ no es estratégico, entonces me da la impresión que simplemente no sabemos qué es y qué hacer con PPQ.

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4.- La normatividad y la poca flexibilidad operativa. Ejemplos reales. Los siguientes ejemplos muestran lo que no puede permanecer: Temor del funcionario a realizar su trabajo, a tomar decisiones. Es más fácil no arriesgarse. FUNCIONARIOS, NO SOLO LOS DE MAYOR NIVEL, PAGAN UN SEGURO O UNA IGUALA A UN ABOGADO COMO PROTECCIÓN CONTRA DEMANDAS QUE LA EMPRESA PUDIESE EJERCER CONTRA ELLOS. Esto, me mencionaba un compañero, “es Kafkiano”. Es imperativo que el personal de Pemex pueda laborar en un ambiente profesional, donde se castigue únicamente, pero severamente, los actos de corrupción y no una posible violación a la normatividad o errores operativos. Ejemplos dañinos al Organismo por falta de autonomía abundan: Por ejemplo, debido a los efectos del huracán Katrina, PPQ pudo haber vendido en el mercado de exportación algunos de sus productos que se cotizaban a un precio (mercado Spot) mayor que el valor de contrato nacional y tenía posibilidad de hacerlo. Pero tenía en ese tiempo programado un mantenimiento a sus plantas, y de no ejercer el presupuesto ese año, no se lo devolverían en el siguiente. Mejor realizar el mantenimiento, parece que “no es tan relevante obtener utilidades”. Me mencionaba el director de una empresa trasnacional: “Si yo tuviese un gerente que no aprovechó la oportunidad de incrementar el resultado de la empresa, lo corro”. Pero imaginémonos el caso de PEMEX, cuando ya se llevaron a cabo las licitaciones… ¿posponer varios meses el trabajo? ¿Qué dirá el órgano interno de control (OIC)? Y ¿cómo asegurar los recursos para el mantenimiento el próximo año? ¿Por qué debe preocupar a los funcionarios de Pemex lo que opine el OIC? Porque este último no está dedicado únicamente a detectar actos de corrupción (lo que es importante se mantenga haciendo), sino que también revisa si la operación se ha llevado a cabo, normativamente, en forma correcta. Pero PEMEX es una industria viva, que requiere de decisiones y acciones diarias y que muchas veces la mejor decisión se contrapone a la normatividad. Los miembros del OIC no son necesariamente expertos técnicos u operativos, pero sí en la normatividad. El Dr. Barnés mencionó ante ustedes que es necesario en Pemex “acotar a lo estrictamente necesario la intervención de la SHCP y de la SFP”. Creo que tiene razón. Otro ejemplo: PPQ optimizó su planta de Estireno. En un momento, produjimos un poco más de lo estimado, debido a mejores rendimientos en la planta. El mercado nacional (sector privado) ya había adquirido los volúmenes mínimos contractuales, por lo que pedía un menor precio para adquirir el excedente. Esto implicaba ir con el Comité de Precios. Esto tomaba tiempo. El volumen almacenado de excedentes crecía y crecía….Fue mas fácil exportarlo, a pesar de que somos un país que importa cantidades muy importantes de este producto, pues resulta que para exportar no se requiere que el precio lo apruebe el Comité de Precios. El resultado fue que terminamos exportando a un menor precio del que hubiésemos vendido estos excedentes en el mercado nacional. El 18 de marzo de este año, el Presidente de la República instruyó a Pemex y SENER la construcción de una nueva refinería. Será indispensable se modifique la normatividad vigente para que una firma de ingeniería o un consorcio entre distintas empresas de

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ingeniería, puedan desarrollar un paquete que incluya todas las ingenierías (Básica, de Detalle, FEL1 al FEL3, Procura y Construcción). De lo contrario, se incrementará el costo del proyecto (¿en 1, 2, 3 billones de dólares?), se incrementan las posibilidades de errores y se retrasará su arranque. Debemos recordar que desgraciadamente, hemos afectado severamente la capacidad de realizar ingeniería en el país, por lo que no existen tantas empresas nacionales que puedan realizar todos estos trabajos y normalmente preferirán realizar la construcción y no la ingeniería de detalle, terminando estos trabajos en firmas de menor capacidad técnica. Aún con firmas de mayor capacidad, el retraso de una de ellas o bien, un probable error en una primera etapa de la ingeniería, afecta a otra segunda, que intenta cobrar sus sobrecostos a Pemex, o simplemente se reconoce un incremento en el tiempo de ejecución. En mi opinión, es un acierto que el proyecto de Reforma Energética considere seguir las mejores prácticas de la industria en los procesos de ingeniería y construcción de plantas, así como dotar a Pemex de flexibilidad y autonomía de gestión. El reto será controlar posibles actos de corrupción, por lo que, en este tema particular, la función de todas las instancias de vigilancia que se han propuesto, incluidos los órganos internos de control, será fundamental. Seguramente que el pueblo de México en lo general, y los trabajadores de Pemex en lo particular, esperan que el legislativo tome las decisiones que permitan un mejor desarrollo de Pemex por el bien de todo México. Me pongo a la atención de ustedes para comentar en cualquier momento, con mayor profundidad, estos y otros temas relacionados a la petroquímica.

Gracias

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Abraham Klip Moshinsky (ponencia)