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¿Se agranda el dilema?

Y mientras más grandes los defensores, más comen y más evacúan. El dueño agranda el dilema entre su necesidad de la máxima

LA PAMPA

fuerza y apariencia, conla magnitud de lo que eso le acarrea en términos de cuidado y atención. Así se da, que los propietarios más necesitados, son los más incapacitados para mantener lo que han hecho. Creado el golem servicial, el frankestein guardián, su poder les resulta superior a sus fuerzas y el dilema, se les va de las manos como

Agosto de 2011

¡Quién nos diera el vopoporizer! Para el popó de los perros… Las comunidades modernas son impensables sin mascotas. Por seguridad o por bienestar emocional… Pero ¿porqué en el primer mundo, el animal es tan educado y en el tercer mundo, tan vandálico y peligroso…? en el cuento de “El Aprendiz de Brujo”, donde el aprendiz queriendo ser el supremo manejador de las fuerzas las desata, causando mil desgracias… que el ansioso, no pueda controlar.

Moraleja Sin contar con escenas trágicas, como la de aquella niña que yendo por esta, supuestamente, pacífica y maravillosa urbanización, fue destrozada por un pastor alemán. Sin contar con las infaltables agresiones, a niños, a adultos a ancianos, a quienes de improviso asalta –hasta por rudo juego- un animal dejado a su discreción, es claro

que el asunto se nos ha comenzado a salir de las manos. Hay ley municipal de 200 dólares de multa para el que suelta a su perro para que evacúe o se des estrese con los demás. Hay duras y graves penas que tarde o temprano se irán imponiendo en los que no quieren, ni tienen tiempo ni deciden

VOLUMEN I, Nº 2

Cuidemos el ambiente de nuestra vida

educarse para tener mascotas… Repetimos: en el primer mundo, comenzó a solucionarse la paradoja de necesidadresponsabilidad, cuando el asunto se salió de quicio. Esa es la moraleja. Como dice la Biblia: quien tenga oídos, oiga.

Comisión Editorial: Diego Pérez—Rosa Ponce—Fausto Hidalgo

Mientras más grande es la inseguridad exige que cada uno agrande las previsiones por sí mismo (de esto hablaremos en la próxima entrega) lo obliga a tener mascotas cada vez más grandes, fuertes, atentas, peleonas. Las cruzas más increíbles se van haciendo en el primer mundo, que es el que marca la pauta de la vida urbana- para generar estos fieros guardianes.

El Producto que todos necesitan En una comedia cinematográfica gringa, un joven obsesionado por hacerse rico, busca qué es lo que más necesita la gente. Cuál es la más desesperada necesidad cuya solución, haga millonario al que la descubra. Cierto día, mientras divaga con un amigo de supuestas urgencias del mercado social, ve a un hombre que pasea a su perro, se detiene, espera que el can haga el cuerpo, enfunda la mano en la bolsa plástica y cuando el perro termina, el amo, muy yanqui, recoge la plasta con el típico y resignado asco al que se ve obligado, de mañana y tarde de todos los días, de todos los años.

un vaporizador que al regarlo sobre el excremento de las mascotas, lo haga desaparecer. El nombre perfecto del producto será “Vapoporizer” (O “Va-popo -rizador”… vaporizador de popó) Contáctenos:

El chico empresario pega un grito de júbilo. Acaba de dar con la respuesta a sus delirios de riqueza. Debe inventar algo que evite a los dueños de perros la molesta tarea… lapampa2-2009@hotmail.com En los días y noches que siguen, retuerce la imaginahttp://facebook.com/ ción hasta que concluye lapampa.dos que el invento del siglo es


Un viejo dilema histórico cultural… La chusca película me hizo recordar cuando por los 70’s conocí el sofisticado Paris. Una de mis grandes sorpresas fue que, entre las maravillas vistas, cundía la tragedia de los popós caninos y gatunos que cubrían las calles de la famosa ciudad del amor y el buen comer. Haciendo turismo, uno tenía que aprender a caminar haciendo equilibrios para no pisar los churos repugnantes. Más tarde, en Nueva York cuando comentando este

¿El perro se parece a su dueño? tenencia de mascotas al convertirse en moda y necesidad reproducía con proporciones escandalosas, la misma roña.

Para los años ochenta, todo eso había sido resuelto. No por gracia de las intensas campañas de educación ciudadana o las fuertes multas imincreíble suceso con los puestas para que la gente amigos, me aseveraron que se obligue a recoger y tratar el estado imperial aún sufr- el desecho, sino porque los ía del mismo drama, pero dueños tuvieron que auto que ya lo estaba resolvien- educarse o su vida persodo. Igual que luego Paris y nal –caminar, respirar- verel resto de las más famosas contaminarse– pagaba las urbes del mundo, donde la consecuencias.

¿La letra… apestando entra? Decían los antiguos que la “letra, con sangre entra”; o sea, aprendiendo de la experiencia. Esto fue cierto en el caso del primer mundo, donde la necesidad creciente de tener mascotas se remedió al asumir las necesidades de las mascotas. Pues botarlas a la gente, tarde o temprano, se les volvería como una desgracia generalizada a la que cada uno había contribuido.

banos del mundo, han enfrentado el conflicto de la necesidad de tener mascotas y atender sus efectos. El ciudadano moderno ha aprendido que nadie puede escapar de la paradoja, sino atenderla bien, tarde o temprano. Y mejor, temprano.

Hoy, es una realidad, que conforme crece una sociedad, el feo asunto crece con ella. Todos los centros ur-

Cada vez es más necesario tener mascota, sea por seguridad, o por salud espiritual (se dice que las masco-

tas distencionan, ayudan a la plenitud de los niños, a la soledad de los viejos, dan alegría y jovialidad, compañía, sensación de lealtad, de seguridad de disfrute saludable de su inocencia o su vigor, etcétera, etc.) Y contradictoriamente, todos sienten el fastidio de sus necesidades… sobre todo cuando hacen sus necesidades dentro de la casa.

Hace un mes o más, un entrenador de perros ofreció sus servicios a los dueños, ganándose como respuesta el No, absoluto, aludiendo que el entrenador arruinaría el parque – sitio previsto para la escuela de perros– dejando que se llene de excrementos. Lo que refleja que si bien todos saben que el gran problema de las mascotas

es que atentan contra el ambiente y el bienestar, tampoco quieren soluciones… todavía.

invisibilizada con solo ignorarla, muestra claramente, quién es el sujeto de la educación. A quién debería educarse primero, en una La mejor solución general - escuela para perros. todavía- es pues, soltar al perro fuera de casa. Y Esto que puede sonar covuelva –si vuelve–cuando mo sátira del autor de esya haya dañado todo lo que tas letras, es también una le dé la gana a los decorriente nueva en el primás. Esta actitud cuya mer mundo. Quien ha visresponsabilidad y culpa es to el programa “El encantador de Perros” aceptará, lo que han comenzado a aceptar ciudadanos de países civilizados… y que lo sabían los antiguos: que el perro se parece a su dueño. Y que es la víctima de sus malas costumbres resumida en una posición agresiva contra la comunidad; contra su gente, contra su ambiente.

La Pampa, Boletín 2  

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