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Guayaquil: Febrero 16 de 1902 Señor Doctor Don José Peralta Azogues. Estimado amigo: Es en mi poder su grata del 6 del mes en curso, y he tomado debida nota de cuanto en ella me dice y comunica. Ya he escrito a Quito sobre la conveniencia de fundar un periódico para contrarrestar las calumnias que los terroristas no cesan de propalar contra el Partido Liberal. Les he dicho prescindan de mi persona. En cuanto al libro de U. en mayor veremos la época en que deba publicarse. Mirado así el asunto a la ligera, paréceme que convendrá hacerlo antes de la reunión del Congreso, en el cual entiendo va a trabajarse para acusar y quitar el derecho de ciudadanía a los que compusieron el Gabinete de la Administración pasada, y sospecho que también a mí. Esto es, si los terroristas no dan antes un golpe para apoderarse del poder, como es natural que lo pretendan. Ha hecho U. muy bien en traer a su familia, de esta manera estará U. más tranquilo. La Revolución Liberal colombiana se va embrollando extraordinariamente. Por los periódicos habrá Usted visto como el Ministro del Sr. Marroquín en Washington trata de ceder en arrendamiento por 200 años prorrogables, diez millas de terreno con motivo del Canal de Panamá, lo que equivale a vender a los Americanos una porción del territorio colombiano, y entraña un peligro para toda América. Felizmente, el gobierno conservador de Marroquín caerá, aunque también prolongará la lucha. En Venezuela, la revolución contra nuestro amigo el Presidente Castro va ensanchándose. Escriben de Tulcán que los godos pastusos están introduciendo al Ecuador sus ganados, y vendiéndolos al mejor postor, lo que a juicio de todos significa que ellos tienen por segura su derrota en Colombia. Los tales pastusos es gente que no se para en pelillos, y supongo que han de tener más confianza en Aparicio Rivadeneira que en Plaza: en esto me fundo para sospechar que los terroristas tienen entre manos algún plan diabólico, del que será la primera víctima su imprudente protector. Desde luego prevengo a todos mis amigos vivan sobre aviso para, llegado el caso, terciar en la contienda en defensa de la genuina causa liberal. Todavía se observa aquí en Guayaquil mucho resentimiento contra mí y los miembros de mi Gabinete, a causa de la imposición del candidato de marras, muy especialmente contra Usted y Don Abelardo. Este resentimiento desaparecerá tan pronto como Ustedes hagan desvanecer con la pluma esa mala impresión. Como es natural los pocos terroristas que hay en Guayaquil, se empeñan diariamente en descreditarme con toda especie de calumnias y gratuitas ofensas, ora valiéndose de la prensa, ora en privado: algunos franquistas y placistas los ayudan en la odiosa tarea. Entre estos enemigos míos está el mismo General Franco, que dice que tiene un grupo de personas a quienes odia, siendo yo el primero de ellas, apréciole, sin embargo, pues lo dice con franqueza a mis amigos para que me lo digan. No así Plaza que, según me han contado varios, siempre está diciendo que me quiere mucho, y bajo cuerda aplaude y estimula a los calumniadores y libelistas contra mí.

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Transcripción: Rosa Blanca Ponce


Franco ha referido a varios amigos míos que últimamente Plaza le ofreció la Legación de Centro América; pero que la rehusó. Creo que es indudable que el segundo busca el apoyo del primero, desde que se sabe que los liberales de Colombia cuentan con las mayores probabilidades. Los rumores que han corrido de que se trabaja en reconciliarme con nuestro “candidato de gorra” son de todo punto falsos. Los trabajos del Ferrocarril siguen adelantando eficazmente: a esta magna obra, que importa para el país la base más segura de progreso, se debe el que no se haya alterado la paz, pues, es evidente que cualquier trastorno en el orden y tranquilidad paralizaría aquellos trabajos. Estas consideraciones rezan con los liberales; que en cuanto a los conservadores, a quienes se les da una ardite por todo ello, están a mi ver, como ya lo he dicho, tramando una vasta conspiración, que calculo estallará antes de agosto. Para tal emergencia hemos de estar prevenidos. Las cuestiones internacionales, llevan, según parece un rumbo más aciago que la política interna; y mucho me temo que su desarrollo ocasione al país graves conflictos. Esta carta puede Usted comunicarla a los amigos de confianza. Sírvase dar las gracias al Dr. Rafael Aguilar por el obsequio del libro del Dr. Borrero, que he recibido. Mi familia y yo retribuimos los recuerdos de la suya. Consérvese Usted bien y créame siempre su afabilísimo amigo.

(f) Eloy Alfaro.

Esta carta va bajo la cubierta de Don Gonzalo, que este me dispense me haya tomado la libertad sin consultarlo. Fíjese Usted en el dato que le pido en la hoja adjunta. Recordará Usted que en el año 1896 nombré a Plaza Gobernador del Azuay, y que al venirse éste en dirección a Guayaquil estalló en Cuenca, horas después de su salida, si mal no recuerdo, una conspiración con que los curuchupas intentaron apoderarse de la ciudad, y hasta tomaron algunos presos. Sírvase comunicarme cuanto sepa Usted a este respecto. Deseo saber con precisión la hora y el día –o al menos el mes- en que sucedió esto, y todos los detalles que se puedan obtener, para unos apuntes para la historia que estoy trabajando. Ahora tengo dudas de si aquel movimiento terrorista, tuvo lugar el mismo día de la salida de Plaza, o al día siguiente. Procure, como le digo, precisar día y hora o al menos el mes.

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Transcripción: Rosa Blanca Ponce

Carta de Eloy Alfaro a Peralta  

Da cuenta que algunos terroristas de Guayaquil preparan plan malévolo. Dudas acerca de Plaza.. Política Internacional.

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