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BLA/BLA/BLA

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MAESTROS

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PALABRAS DEL DIRECTOR

OBRA GRÁFICA TRES FOTÓGRAFOS

SEXO EN LA CIUDAD HISTORIAS DE CONDÓN

EL CALDERO AMOR FILIAL

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Todos los derechos reservados. La revista Maqueño Republik es una publicación de Maqueño Republik y SUTTI Arte&Comunicación, Ecuador. Los artículos publicados reflejan la opinión de los autores. ©2009

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INDICE

LA DOBLE


ECIDNI

TESTIMONIO

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TUBO DE ENSAYO

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CRÓNICA

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GENTE MAQUEÑO

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SOY MARICA NUAGES

EL MASIA

MÁXIMO ESCALERAS

Revista Maqueño Republik, Año 3, Nº 4. Ecuador, diciembre de 2009


Dirección General/JUAN ZURITA

jezurita@gmail.com

Dirección Ejecutiva/EDWIN ZURITA

maquenoreblik@gmail.com

Editora Andrea Ávila Jácome Redacción Alejandrina Maldonado Óscar Molina Colaboradores Santiago Cárdenas Esteban Jaramillo Diseño/Sutti Arte&Comunicación Ilustración/ Leonardo Pasquel Fotografía/Juan Zurita Ventas maquenorepublik@gmail.com (593-2) 2442382 (593-9)526 0801

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©2009, ECUADOR


BLA/BLA/BLA El cuatro representa la estabilidad, el equilibrio. Cuatro son las patas de la mesa; cuatro, las amantes de mi padre; cuatro, las últimas botellas que sobraron de la fiesta; cuatro, los lados del cuadrado. Y cada nacimiento es digno de los más desquiciados bacanales y se trata de festejar, pues: ¡Salud! En este número, donde hay un montón encuentros, musiquita y delirio, queremos hacernos de un pedazo de las letras del entrañable Julito Cortázar: “Yo creo que desde muy pequeño mi desdicha y mi dicha al mismo tiempo fue el no aceptar las cosas como dadas. A mí no me bastaba con que me dijeran que eso era una mesa, o que la palabra ‘madre’ era la palabra ‘madre’ y ahí se acaba todo. Al contrario, en el objeto mesa y en la palabra madre empezaba para mí un itinerario misterioso que a veces llegaba a franquear y en el que a veces me estrellaba.” Bienvenidos, El director

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MAESTROS


El pantalón tiene un hueco. Por ahí se asoma la rodilla calva de Paúl Arce (bajo), cada vez que mueve la pierna para marcar el ritmo. Su articulación indica por dónde va la música: mientras más rodilla se ve, más rock se escucha. La Doble está de visita. 09


El escenario,

sin querer, es una vitrina en la cual se ve pero no se toca. O se toca, pero con calma. La banda, todavía, tiene el pudor del recién llegado, del visitante. El público está tomando confianza. Ambos se están calentando. De un lado fuman, del otro lado soplan. De un lado cantan, del otro corean. De un lado afinan, del otro se desalinean, se despeinan, se sueltan de a poco. Reynel Alvarado (voz, saxofón/guitarra) saluda y se delata. Cuenca se hace orgullosamente presente en el ‘cantadito’ del cantante de la banda. Todos son músicos y morlacos. Ellos mismos bromean con ello. Como banda, nacieron hace ocho años y ya tienen tres discos. En noviembre de 2008 presentaron Ayer, el último de los guaguas. Un año después, vinieron a sonarlo en vivo a la capital, sin mucha explicación de por medio.

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Somos pocos en El Aguijón. Hay intimidad, espacio para moverse a gusto. A continuación, tras una breve pausa, Los muebles es lo único que se escucha hasta que truenan y desfallecen los aplausos. El saxofón cobra protagonismo. Entonces se entiende por qué a la doble se la conoce como un grupo experimental. No les incomoda que se los etiquete así, sin embargo prefieren autodefinirse como una banda creativa. Nada más, ni nada menos.

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It´s all about the past my friends. Ayer, canción que da nombre al disco, suena en vivo. Tras bastidores, Reynel comenta que este material es un homenaje al pasado, a “ese tiempo al que le debemos lo que somos hoy”. Y si hablamos de pasado, qué mejor que ver a Charles Chaplin dando vueltas en la pantalla que está al fondo del tablado. La imagen es parte del show. Allí también se experimenta. Son vídeos mezclados por ellos mismos, con gente gritando (en silencio), niños saltando en un colchón o archivos en los que Chaplin se rasca la cabeza. El humo del tabaco difuma los rostros. Con ese camuflaje inesperado, una seguidora pide en voz alta que toquen Los sustos. Javier Calle (teclado) devuelve una sonrisa de complicidad y, al igual que el resto de los músicos, espera la indicación

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ción, a veces consciente y otras tantas inconsciente. En sus canciones -dicehay una intención de fluir como un río rocoso o sorprender como la lluvia. de Bernardo Zamora (batería) para empezar el tema. Ella se les adelanta, cierra los ojos y se deja llevar, como un recuerdo que cayó en un río. Un río que puede ser el Tomebamba. Ése que ha influenciado en la forma de hacer música que tiene La Doble. Reynel reconoce que su ciudad es una fuente de inspira-

Lo que escucharon de niños también los marca. En el concierto de esa noche hay un espacio para la música nacional. La banda muestra su versión de ‘La Bocina’ y, de nuevo, convoca al pasado. Es una cuestión personal. Una lupa que ayuda a ver mejor el presente. Para La Doble, el camino recorrido es una guía, un indicador de ritmo, como la rodilla que aparece por el hueco del pantalón.

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Santiago de la Torre Me dicen Cusni. Nací en Quito hace 33 años. Joaquín Sabina me ha capturado: estoy totalmente absorbido por su música pero, además, por las páginas de En carne viva, su última biografía. Las melodías de Europa del Este influenciadas por los gitanos también copan mis días y noches. Cuando viajé a Italia me regalaron una Nikon 995; allá me enamoré de la posibilidad de retratar ese viaje, esa experiencia, a mi manera. Con el encuadre y la composición como aliados conté mi versión de Italia. Luego, en Barcelona, cuando hacía fotos de la obra de Gaudí sentí que eso era a lo que quería dedicar mi vida.

Fotógrafo


Estudié fotografía en el Centro de la Imagen de la Alianza Francesa y complementé esos conocimientos con talleres de iluminación.

En mi trabajo fotográfico uso una Nikon D90 y, sobre todo, dos lentes: el 50mm 1:1,4 y el 18-200mm. A nivel comercial, con mis socios en Cónclave Estudio, hemos trabajado en retratos, fotografía de ropa y flores. Mi sueño es lo-

grar una fotografía conceptual, bella, llena de mensajes que definan mi identidad como creador ecuatoriano pero que también tengan una clara posición como ciudadano responsable. Uno de los proyectos que tengo en marcha se llama Departamento de

Seguridad, en el que trato de retratar a ese “superhéroe urbano” que es el guardia de seguridad, que se adapta a su “metro cuadrado” para vivir y trabajar. Me fascina la obra creativa e insólita de Chema Madoz; me maravilla la obra de Jeanloup Sieff: su manejo de la luz es impresionante. De los maestros eternos admiro mucho a Richard Avedon por la psicología de sus retratos y a Henri Cartier-Bresson por la capacidad intelectual y visual implícita que tiene para capturar momentos decisivos. Si pudiera escoger un lugar para hacer fotos, iría a Florencia: la luz toscana tiene magia.

santiagodelatorre@conclave-ec.com santiagodelatorre.blogspot.com

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Pilar Cáceres Desde siempre me ha gustado el arte. Recuerdo que hace unos años tomé una imagen de Guápulo: unas casas viejas que ya se caen, los techos y las paredes llenos de muchas texturas se me revelaron, y en la parte baja hay una persona caminando.

Esa foto te da la sensación de que las casas se pueden venir abajo. Creo que fue ésa la que dio inicio a mi interés por la fotografía. Estudié en Motivarte, en Buenos Aires, una ciudad que tiene mucho que ofrecer en cultura y arte. Ahí crecí, vi y viví muchas cosas. Fotógrafa


Estoy más dedicada al fotoperiodismo. Ése, por ahora, es mi trabajo. Aunque me gusta la foto de producto o publicitaria, la documental, la de moda. Quiero dedicarme a hacer un poco de todo, pero me inclino más a la foto artística. Admiro a algunos fotógrafos. Cartier-Bresson tiene imágenes muy buenas y su manera de trabajar, su adelantarse a los hechos, su búsqueda del momento decisivo me atraen. En mi lista de predilectos también están Man Ray y su surrealismo; Diane Arbus porque sus fotos son muy fuertes; los retratos de Avedon; Misha Gordin, por su ritmo y contraste; Crewdson, con toda la producción que implican sus imágenes y su increíble manejo de luz. Recorro las calles con mi Canon 400D. Tengo algunos proyectos en mente pero todavía no están en marcha. Regresé hace poco de

Argentina y todo ha sido buscar trabajo. Las cosas van saliendo…

Quito es una ciudad chiquita. Confío en que pronto pueda empezar algunos proyectos. Mientras tanto,

recuerdo partes de Psicomagia de Jodorowsky, el último libro que leí y que encontré muy interesante. Leo cuentos de García Márquez (estoy en Ojos de perro azul) y reviso un libro de historia del arte. Musicalmente me entretengo en lo de siempre: Charly, The Beatles, Pink Floyd, The Cure, Fiona Apple, Radio Head, Los Tres, Espineta, Calamaro, Soda…Eso, cuando tengo tiempo. Soy Pilar Cáceres, quiteña, de veinticinco años. pilarcaceres1@hotmail.com

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Gabriel González Conocí la fotografía hace nueve años cuando estudiaba en Artes de la Universidad Central. Me tocó hacer un experimento artístico para la clase de dibujo: fotografié, en blanco y negro, una muñeca amarrada en alambres de púas.

Me demoré seis horas haciendo la foto. La mandé a revelar y los resultados me encantaron. Ese día quise dedicarme a la fotografía. Soy quiteño, tengo 27 años. Para trabajar escucho Björk, rock clásico en inglés y en español.

Estudié fotodiseño en el Metropolitano, y fotografía publicitaria en el CCC Institute de Barcelona. Aproveché la migración de la familia: mi tío me

Fotógrafo


inscribió allá en un curso a distancia y me mandaba todo el material. Me gusta la teoría del arte y de la fotografía. Ahora leo un libro buenísimo: Arder en deseos, la concepción de la fotografía de Geoffrey Batchen. Me gustan la estética y el manejo del color de Joan Saudek, la humildad de Sebastião Salgado, y admiro como se tomaba la vida Paul Margraff: “lo fácil de esto es vivir”, decía. Con la fotografía quiero expresar mi sensibilidad, lo que pienso y siento; quiero mostrar la belleza de la luz, el lado humano del fotógrafo y del fotografiado, contar historias… Mi marca es Nikon, me gusta su óptica. Mi preferida es una D200 que me compré hace tiempo, es la más versátil en velocidad y en color me gusta mucho. Uso varias cámaras y las escojo dependiendo del trabajo. Me dedico

mucho a la fotografía de moda, gente, editorial y publicitaria. Tengo dos proyectos: uno de foto literatura (desnudo y letras para contar en varias imágenes lo que quiere la gente) y otro de perros callejeros.

Hay tres aspectos que me disgustan: cuando me dicen: ‘es una fotito, tanto costará’, que prefieran un extranjero a un ecuatoriano, y lo económico. Me encantaría hacer fotos de mi abuela que ya murió, a un moreno de La Marín que tiene diez perros, y en el metro de Nueva York.

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creativo@etra.com.ec www.etra.com.ec


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DÍAS DE CONDÓN

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Por: Santiago Cárdenas

1.- Nadie se atrevía a comprarlo. Corrías el riesgo

de que te caigan a jeringazos y de aguantarte el sermón del farmacéutico sobre moralidad y continencia. Consideramos olvidarnos del condón, igual había otros métodos para hacerlo... 41


Pero, al final, un

pana, que ya tenía su recorrido, me regaló el primer preservativo de mi vida. Volví

corriendo a casa y, tras la salva de aplausos de los amigotes, procedimos a sacar el preciado objeto. Tengo clarito su color azul eléctrico, su asombrosa finura, la textura suave y lubricada que acariciaba los dedos como... No pues, ¡nada que hayan sentido nuestras pajeras y célibes manos! Abrimos la llave de agua

y miramos atontados cómo el condón se inflamaba mientras el líquido ponía a prueba su elasticidad: criollo test de calidad antes de su bautizo de fuego. Tuvimos que cargar entre dos la megabomba. Como la precocidad no abundaba entre nosotros pero sí el gusto por ver colegialas estiladas, era el único uso que cuatro mocosos carnavaleros podíamos darle al buen condón. El mítico látex no nos defraudó en ese primer acercamiento; nos dio una pequeña muestra de su poder: fue -más o menos- como el personaje de los cuatro fantásticos.

2.-

Entre la penumbra, la excitación y las miradas expectantes

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el asunto se torna casi imposible. Hay miles de volantes y páginas web que enseñan la forma correcta de usar un condón pero ninguna explica cómo carajo abrir rápido la caja cuando más se necesita. El celofán está puesto con tal prolijidad que parece que la idea es demorarle a uno para que lo piense mejor, se le pase la calentura y se ponga a jugar cartas.

Presumiblemente financiado por la Iglesia, el maldito celofán se resiste y deforma la caja antes de ceder. Ídem con el empaque plástico que contiene al preservativo, por lo que a veces toca empezar de nuevo para retomar el terreno perdido y recalentar lo enfriado.

La mayoría de las veces es fácil. Pero, otras asume el papel de tía beata y nos sabotea el inicio de la contienda. Y ahí es cuando uno putea por lo bajo, se calienta pero de mala manera y piensa que para abrir estas pendejadas hay que seguir curso de comando. O dejarse las uñas largas. O mandar una carta a la Victorinox sugiriéndoles que incluyan en sus primorosas navajas un destapacondones y otra a los fabricantes de profilácticos rogando por un diseño abre-fácil. De que vale la pena la lidia, lo vale, pero no estaría de más un poco de asistencia para lograr que todo fluya con tranquilidad. Y que todo fluya con tranquilidad...

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EL CALDERO


AMOR FILIAL

”Tú eres mío y si quiero te rompo” le decía su madre. Cuando ella murió, él sintió un golpe en el pecho, su cuerpo de muñeco cayó al suelo hecho pedazos y se encontró sólo, convertido en un caballero de cincuenta años.

Alejandro Jodorowsky, El tesoro de la sombra.

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“Porque la mayor militancia es con uno mismo”.

León Sierra, actor, gestor cultural, activista. 35 años.


Gay no, marica En Quito, y en el Ecuador, da lo mismo ser marica, gay, transexual o transgenerista. En realidad, todo lo que tenga que ver con la identidad y diversidad sexual, de cara a la sociedad, aquí es una mezcla. De cara a la militancia, a lo interno que es la comunidad, sí hay una diferencia clara entre ser gay, homosexual o marica. Un homosexual es un hombre que tiene encuentros sexuales con otro hombre. Un gay es un homosexual que verbaliza su condición e intenta insertarse en la sociedad nombrándose a sí mismo como homosexual, comprando, gastando, divirtiéndose homosexual e intentando rescatar los derechos homosexuales. Un

marica, que es lo que yo considero que soy, es un gay que es crítico con respecto a la normaliza-

ción de lo gay. Es crítico porque la práctica para normalizarse e integrarse dentro de la sociedad heterocentrada pasa por nombrarse diferentes a los heterosexuales. Eso

significa que los gays tienen que ser consumidores de una línea de productos exclusiva para homosexuales, lo que los hace estar subalternados por el mercado.

La sociedad nos nombra de varias maneras, pero mi militancia, que es mi punto de vista político, me permite decidir cómo quiero que me nombren y me permite nombrarme a mí mismo. Por eso uso el epíteto marica, porque así lo resimbolizo y me siento más cómodo. Sin embargo, la sociedad heterocentrada, dominante y ma-


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chista permite que el homosexual se nombre como gay, y lo gay eso es lo único que se acepta. No se acepta el lesbianismo, por ejemplo. Las lesbianas están más invisibilizadas: es más difícil ver a un par de lesbianas que a un par de homosexuales. Eso -siempre y cuando- los homosexuales tengan un buen nivel de vida y hayan accedido a una profesión, porque es lo que está normalizado a nivel mundial. Pero si se visten

de mujer, enseguida son discriminados, porque lo femenino sigue siendo un valor a la baja. Por eso también me declaro como un marica feminista. No estoy de acuerdo con la estigmatización, la doblegación y la subalternidad de la mujer. En el capitalismo sigue triunfando el valor de lo masculino y el estereotipo del hombre blanco, heterosexual. Y los homosexuales no nos insertamos

precisamente por eso, por nuestra parte femenina. De hecho, sólo se inserta a los más masculinos. Los transexuales, por ejemplo, son tratados como desviados, como enfermos.

Las des-orgía-nizaciones

El peor mal de las organizaciones quiteñas es precisamente las propias organizaciones. En ellas se reproduce un esquema falocéntrico basado en demostrar cuál es la organización más exitosa. No se trabaja en conjunto ni se reconoce que somos parte de un mismo clamor. Hay quienes

no permiten la autocrítica personal y colectiva. No hay espacios de diálogo. Ciertas organizaciones han adquirido una actitud beligerante, que no es nada constructiva en este medio. En

lugar de trabajar hombro a hombro, 90% del tiempo se pierde en defen-


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der el trabajo o el discurso de tal o cual organización. La diversidad de pensamiento no se transforma en un accionar conjunto. En lugar de ir juntos a nuestras convocatorias, nos boicoteamos o hacemos acciones paralelas. Algunos dirigentes están despegados de la realidad de la gente a la que representan.

El ‘miedo’ ambiente

Es fundamental que los homosexuales sientan que están seguros en un sitio en el que se pueden relacionar y buscar a una persona para compartir su vida. Pero siendo honestos, esos espacios no son gestionados por quienes quieren y permiten la libre expresión: se subalterna a

los homosexuales, se nos trata como mercancía, no se permite la entrada de transgeneristas, ni la mezcla ni la diversidad.

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La militancia debería estar ahí para denunciar que los bares de ambiente se llenan, no porque hay una política de inclusión de los dueños, sino porque ellos, como cualquier capitalista, quieren ganar dinero y no perder su negocio. Hay muchos militantes que se quejan de que seguimos modelos del primer mundo.

En esos espacios también hay una política: la política del cuerpo, que es distinta. No es la política de sentarnos, discutir y armar foros. Es un punto de vista político que no lo han visto los militantes.

Nos dan la pastilla de cómo se divierte el gay extranjero: nos hacen escuchar Madonna, Paulina Rubio o Martha Sánchez. Pero estamos en esa realidad y no podemos extraernos de ella. El error de la militancia es que es corta de miras. La comunidad LGTB también se articula a través de la diversión.

Esta comunidad se divierte, ríe, se toca, baila, bebe y se seduce detrás de las miradas de los pocos conversadores. Eso

me parece más revolucionario que las charlas y los encuentros.

Los dirigentes deben salir a la calle y conversar con la gente a la que representan. Tienen que dejar los escritorios es irse a las discotecas. En las calles se aprende más que en las mesas.

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Mitos en UIO No es difícil ser gay en Quito, lo difícil es ser pobre en Quito. Ésta es una sociedad del dinero. He visto a los más recalcitrantes conservadores de esta sociedad aceptando a sus hijos homosexuales y lesbianas. Creo que en esto hay un gran mito, una gran autorepresión.

La sociedad no es tan conservadora. Yo estoy de la mano con mi pareja siempre, en todo lado y hasta ahora nadie me ha mirado mal ni me han echado de ningún sitio. No he tenido ningún problema de violencia. Nosotros somos los fabricantes de barreras, del miedo, no la sociedad. Es como si estuviéramos diciendo

todo el tiempo: No, no somos así: no, no hacemos el amor entre hombres; no, no nos juntamos; no, no nos besamos. ¿Qué pasa cuando nos preguntan algo y respondemos que no lo hacemos? Somos los homosexuales los que nos ocultamos detrás del miedo. De ahí que, de lo que se trata es de generar un movimiento más interior, profundo y humano, más de autoreconocimiento. Más de

militancia, no en los derechos de los homosexuales, sino en los derechos del ser humano.

La mayor de las militancias y la más importante es respetarse a uno mismo y militar con uno mismo, con la causa personal, de libertad, humanidad, amor, solidaridad… y luego militar por el medio ambiente, lo gay, etc. La vida no está de los ojos hacia afuera, está de los ojos hacia dentro.


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El ambiente es tenue. La gente se mira gracias a la

luz de las velas. Un sin fin de voces recorren el bar La Estaci贸n de La Mariscal. Los Nuages est谩n por tocar. 61


Mientras saboreo cada

armonía, me transporto a los años treinta donde el jazz juntaba a los negros en los bares y la confluencia de muchos estilos formaban un compacto musical entre las tradiciones africana y europea. Y ahora, en este escenario, un francés y cuatro ecuatorianos, ningún negro, logran una mezcla rica y original entre el jazz gitano, la música árabe y judía, y ritmos ecuatorianos y latinos, como el sanjuanito, el pasillo, la bossa nova, el pasacalle o la cumbia.

Nuages nos brindó un concierto

con harto estilo, mucha fiesta y lleno de alegría. Así han sido sus más de trecientas presentaciones, durante ocho años de carrera. En el concierto, nadie se quedó sin disfrutar de su música. Había quienes eran reincidentes como público. Otros, recién los descubrieron. Y hubo algunos que compraron su último disco: Personal, una obra de calidad, en la que los

acordes clásicos del violín son nuevos invitados. Sven, el fránces, es el creador de la banda. Él está en el acordeón y en la guitarra, junto a David Bonilla, y. Jimmy Páez toca la tuba y la quena. Pepe Andrade está en la batería. Darián Brito, en el violín. Todos tienen estudios musicales y Nuages ha sido parte de su crecimiento. La música es su sustento económico y no hay semana en que no toquen. Como banda han visitado Cuba, Colombia,

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Panamá, EE.UU., Perú, Bolivia y Brasil, con pura autogestión y sin ningún apoyo institucional. David cuenta que, al principio, eran un dúo de guitarras. Muchos extranjeros que venían una temporada al Ecuador aportaron con su universo musical y enriquecieron la banda con sonidos nuevos. Lo que caracteriza a Nuages es la diversidad musical. “Todos tenemos muchas influencias y eso nos hace crecer muchísimo”, anota Pepe. ¿Qué les junta como grupo? La amistad, dice Sven. Pero, también “todos hacemos algo extra en la banda para darle un toque. Jimmy es quien más energía tiene en los conciertos. David y yo hacemos el `trabajo sucio’: nos preocupamos por el profesionalismo. Darián es el director de ensayos y pone un poco de orden”.

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¿Por qué el nombre? Significa nubes en rumano, explica Sven. Aunque no se los escucha en las radios ecuatorianas, pero sí en las colombianas, sus conciertos siempre están llenos y sus discos también se pueden comprar en grandes tiendas discográficas. “Vendemos poquito, con ganancias mínimas. Pero nos hemos posicionado en el público”, dice David, a quien le emocionaría ver los discos de Nuages en las ventas piratas.

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Jimmy cree que “el Estado debería crear un ley para que en las radios se escuche música de acá, como una defensa a las artes nacionales, no como un favor, sino como una proyección a nuestros valores”. La agenda de Nuages está llena hasta los primeros meses del próximo año. Tienen planes que los llevarán fuera del país en 2010. Estos chicos no quieren parar: prometen un nuevo disco con composiciones propias y originales. Esta vez apostarán por lo electrónico.

Nuages es una banda con fusio-

nes limpias y sonidos que no pasan desapercibidos. Si ves uno de sus conciertos en cartelera: escúchalos, no los puede dejar pasar.

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La noche está fría y yo, sin saco. Entro al Masia, una disco-

teca enclavada al norte de la ciudad, lejos de la Zona. Me siento perdido tan afuera del epicentro farrístico quiteño.


Tres porteros

me dan una clave del porqué de la ubicación: “cuestión de exclusividad”. La moda de los que esperan para entrar es uniforme: tacones pee-toes, escotes y narices de producción industrial son lo top en las damas; y en los caballeros: cabellos cortos y engominados, camisa, jeans caros y zapatos elegantes de cuero. Con mi jean viejo y mis convers sucios no puedo dejar de sentirme fuera de lugar. Rompo la trampa del offsider y me mezclo entre la gente. El lugar tiene un estereotipo tropical. La puerta de entrada está forrada con bambú y en el techo hay telas que parecen velas naúticas. Las paredes llevan símiles de palmeras. Me entran ganas de estar en la playa. Ni modo. Voy a la barra, pido un trago y a ver qué sucede.

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El DJ no arriesga: One, two, three, four… rumba, ella quiere tu rumba… y los asiduos, que no llenan el lugar, se ponen a menear los cuerpos. Las veintiañeras son mayoría. ¡Ojalá alguna quiera mi rumba! El hit parade comercial de hoy y siempre suena y resuena. Ningún acorde que invite a pensar musicalmente. Sonidos fáciles y repetitivos : son los macarenas y aserejés en cumbia pop, rock pop, o pop pop (por no decir pop-corn) del momento los que tienen cabida en el Masia. ¿Cómo fue que los Auténticos Decadentes llenaron el lugar? De los decadentes a esta flojera musical hay un abismo. Me canso de estar en la barra y atisbo una esperanza: tengo un pase a la sección de las Very Important Persons… Allí debe estar la diversión. Como si estuviera a las puertas de El Edén, me abren una cinta de terciopelo para que pueda pasar. Subo

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una grada y… y… y ya. Eso fue todo. Estoy en VIP. Solo cambian dos cosas: que estoy una grada más arriba de los “no muy important persons” y me toca bailar más apretado porque acá hay más gente. No entiendo porqué hay tipos que hacen fila para entrar a esta sección. Caduno, caduno. Me aburro. Esa noche acabó temprano para mí. Dejo atrás el Massia y

salgo casi como entré: sin saco pero con menos plata. Me avanza para una carrera de taxi y un cartón de vino. Si logro conseguir que una veintiañera pasadita de copas me acompañe a mi casa se me arregla la noche. Vino y una chica: eso es VIP para mí. Al menos mucho más que una grada y una cinta de terciopelo. Pero, quizás, el Masia se trata de un ecosistema para el cual no nací.

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Con mucho swing, llega al estudio Máximo Antonio Esca-

leras. Viene con su familia que lo ha acompañado en sus veintidós años de carrera artística. Su esposa lo peina. Sus dos hijas lo maquillan. Su hijo apoya en logística. Las tres mujeres le ponen la corbata y le arreglan el traje. Lo dejan a punto para las fotos.


Él se preocupa de que sus joyas luzcan tanto como sus ojos verdes. Se entrega fácil a la cámara. Con naturalidad. Hace 45 años nació en Alamor, Loja. Cuando era niño no sospechaba que iba a destacarse como músico. Apenas terminada la secundaria, Máximo descubre sus capacidades musicales y poéticas: sus acrósticos le daban la esperanza de que alguien se interesaría en sus composiciones. En 1988, un productor lo escucha y le ofrece grabar un disco de cuarenta y cinco revoluciones. Desde entonces comienza su fase creativa. En el 93, junto a su hija de entonces cuatro años, graba El auto fantástico. Éxito total. Escaleras inicia la fama como artista. Su carrera, además, le abrió camino para la creación de su propia empresa musical: Nataly Records,

que ya tiene veintiséis producciones. Así, todo lo ganado se queda dentro de casa. Pero más que la venta de sus discos, más que ser escuchado en la radio, más que sus shows en vivo, en la difusión de su música, la piratería es su mejor aliado. Devoto de La Churona e hincha del Nacho, Escaleras le canta a la vida y a las situaciones cotidianas. Busca “llegar al público de una manera simple y rápida”, con frases típicas y populares. Máximo no rebusca en sus canciones lo inexplicable, profundo o efímero, sino aquello que rápidamente lo ayude a componer una canción, que le garantice que sus seguidores lo escucharán y -por ende- que le deje más ganancias. Fast music: poco tiempo de preparación y consumidores en masa.

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Chulla vida, su última producción, es un ejemplo. En apenas una semana, el disco ya estaba por todo el país gracias a la piratería, y se vendía tan bien como las empanadas de viento. Chulla vida es una joda para el público: rescata la idea de que hay una sola vida y hay que gozarla. Piedacita Laso es parte de la familia artística: maneja la imagen de su esposo, graba y produce sus videomusicales, y eso que sus conocimientos de cámara son los de un amateur. Esta completa casa discográfica y familiar nos asegura Máximo Escaleras para rato, dentro y fuera del país: los compatriotas emigrantes han hecho posible que dé conciertos allá donde han levantado sus colonias. Fuera del Ecuador, Escaleras también ha sido escuchado y aclamado.

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-C.C. Espiral local 65 Jorge Washington y Amazonas -Amazonas N32-137 y La Granja (frente a mall El Jard铆n) -Juan Le贸n Mera N22-15 y Carri贸n. (en La Zona) -Centro Comercial El Recreo locales L-8 y 233A VENTAS A MAYORISTAS: maquenorepublik@gmail.com

Telf. 2547 007 Quito - Ecuador


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REVISTA MAQUENO REPUBLIK 004  

Revista de cultura urbana, arte, diseño, fotografía y tendencias en Ecuador

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