Page 1


Revista Escolar El Olivo

Nº 0

ÍNDICE

Pág. 3 Pág. 4 Pág. 5

PRESENTACIÓN DE LA REVISTA EDITORIAL DE LA DIRECTIVA ARTÍCULO DEL AMPA

Pág. 9

CONCURSO LITERARIO Lista de premiados por categorías Textos premiados por categorías:

Categoría A (Alumnos de 1º y 2º ESO) Poesía Pág. 10 Pág. 11

Primer premio: Francisco Duro Penkova, “Inspiración” Segundo premio: Jaime Díaz Reviejo, “Dime...”

Relato Pág. 12 Pág. 17

Primer premio: Lucía Cardiel Celis, “¿Quién eres tú?” Segundo premio: Silvia Cabezas Bravo, “En un bar”

Categoría B (Alumnos de 3º y 4º ESO) Poesía Pág. 20 Pág. 21

Primer premio: Carla Feng Alonso Herrero, “La muerte...” Segundo premio: Lucía del Hierro García, “La balanza de la vida”

Relato Pág. 22 Pág. 28

Primer premio: Nora Cabezas Bravo, “Suena la sirena” Segundo premio: Aitana García de la Higuera, Cenizas”

Categoría C (Alumnos de Bachillerato) Poesía Pág. 30

Primer premio: Laura Solana López, “Cenizas”, “Canción de despedida”, “Vuelve” y “Viaje a la eternidad” Segundo premio: Irene Bermejo Gordillo, “La escalera”

Pág. 33

Relato Pág. 34 Pág. 37

Primer premio: Claudia Capasso López, “Compañías” Segundo premio: Álvaro Martín, “00:00”

MICRORRELATO (alumnos de todas las categorías) Pág. 38 Pág. 39

Primer premio Aitana García de la Higuera, “Cuando una sombra sangra” Segundo premio: Paula Ballón Jiménez, “Sentarô Kyu”

CREACIÓN LITERARIA Relatos de intriga y terror: Pág. 40

2

Bonet, Espejos y puertas


Revista Escolar El Olivo Pág. 42 Pág. 44 Pág. 46

Nº 0

Dueñas, La soledad Merino, El ascensor Duro, La ira

Relatos de ciencia ficción: Pág. 48 Pág. 51 Pág. 54

Alonso, La sétima estrella Tejero, Cornelius Delgado, H15

Instrucciones: Pág. 55 Pág. 57 Pág. 58 Pág. 59 Pág. 60

Camacho, Instrucciones para correr Cilleruelo, Instrucciones para caerse de culo Marco, Los ocho mandamientos Delgado, Cómo suspender exitosamente Llamas, Cómo abrir un tarro de alcachofas

Comparación e hipérbole: Pág. 61 Pág. 62

Dueñas, Un pez de pecera melancólico Dueñas, Reflexión matutina (El dormilón)

Cuentos y microrrelatos: Pág. 63 Pág. 67 Pág. 68 Pág. 71

Encinar, Una primavera (Pinocho) García, Llegó sin avisar Llamas, La historia de un oso polar cualquiera Guerra, López, el Matadragones

Elogios: Pág. 72 Pág. 73 Pág. 75 Pág. 77 Pág. 79

Sáiz, Mazarrón Zapatero, La nuesa tierra Gutiérrez, Domingo madrileño Gutiérrez, Crónica de la chiripa Valverde, Apología de la estupidez

Poesía: Pág. 80 Pág. 90

Metáforas Mauricio, Matemáticas, ¿para qué?

Escritura automática: Pág. 91

La cucaracha (varios textos de diversos autores)

OPINIÓN Pág. 95 Pág. 97 Pág. 98 Pág. 101

Maeso, Mi vida entera Majano, Mecánica de la burbuja Capasso, Elogio a la adolescencia Escobar, Sigue tu estrella

ACTIVIDADES DEL INSTITUTO Pág. 103 Pág. 105 Pág. 108

3

El Retablo de Maese Pedro (audición en el Teatro Real). Reseña de dos alumnos que acudieron a la representación Discurso de Francisco Gil con motivo de la graduación de alumnos de 2º de Bachillerato. Actividades diversas


Revista Escolar El Olivo

Nº 0

PRESENTACIÓN DE LA REVISTA Esta revista escolar nace con el propósito de reflejar otra parte de la vida cotidiana de un instituto que normalmente no se ve ni se puede compartir con la calma que la prisa y las tareas nos niegan. Es como quien viaja en un tren y quiere atrapar una parte del paisaje que, sin embargo, con la fuerza ciega del movimiento, se desdibuja y se borra. ¿Quién no ha soñado con poder detener momentáneamente ese tren enloquecido en su avance y “bajar al paisaje”? Nos gusta opinar sobre nuestro mundo, y a veces solo lo hacemos en pequeños corrillos, entre clase y clase, sin valorar la trascendencia o el valor de nuestra personal mirada. Con las palabras se puede jugar y hasta hacer pasar miedo, o emoción, o suscitar la sorpresa o una sonrisa... pero creemos que ese texto elaborado en clase es solo un “ejercicio de Lengua”. ¡Qué bien nos lo pasamos en aquella excursión, en aquel concurso, donde de pronto nos sentimos aventureros y científicos! ¡Que no, que la música, las mates, la biología... y todas las demás... son también vida! ¡Qué nervios los de los nuevos alumnos (y nuevos profesores) que llegan por primera vez al instituto! El viejo edificio impresiona, elevado sobre un pequeño montículo, vetusto como un dinosaurio prehistórico que no sabe que los suyos se extinguieron y se ha quedado aquí, varado como una ballena (¿lo dejamos en sirena?) a orillas del Calderón. ¡Cuánta gente desconocida que no nos percibe, para la que somos invisibles! ¿Lograré sentirme como en casa? ¡Qué nostalgia la de los que se van, alumnos (y muchos profesores, que cumplen un ciclo profesional –ciclo vital les queda mucho-). Los alumnos salen a comerse el mundo y los profes, a que no les coma el mundo a ellos. Como veis, queridos lectores, son muchas las cosas que tenemos que contarnos. Este número inicial o “cero” es la puerta de entrada a otras nuevas ediciones de la revista que esperamos para el futuro. ¿No te ha dado tiempo a participar en este? No te preocupes, te estamos esperando en el número siguiente. Esta revista te pertenece, quiere ser tuya. Un olivo crece despacio, pero con firmes raíces. No hemos hecho más que plantarlo.

Carmen Solera

4


Revista Escolar El Olivo

Nº 0

EDITORIAL DE LA DIRECTIVA Desde el Equipo Directivo, damos la más cordial bienvenida a todos los lectores de este primer número de nuestra revista escolar “EL OLIVO” que comienza su andadura en el curso 2015-2016. Iniciamos la publicación con una edición en formato digital, fácil y asequible para todos, que nos permite incluir todo tipo de imágenes y textos, pero con la intención de disponer también de una edición impresa, al final de curso. Damos las gracias a la profesora Dª Carmen Solera García-Muñoz, responsable de la revista, que con un gran tesón, dedicación y esfuerzo ha sido capaz de iniciar esta aventura, coordinando la colaboración en este proyecto de distintos sectores de la Comunidad Educativa, padres, profesores y alumnos. Esperamos que en los siguientes números se animen y participen el mayor número de personas relacionadas con nuestro Centro, y que sea por tanto, un punto de encuentro y cohesión entre todos sus miembros. Como iréis observando a través de la lectura de las diferentes secciones, en la revista podréis encontrar desde todos los textos premiados en nuestro Concurso Literario del curso 2014-2015, hasta poesías, micro relatos, cuentos, artículos de interés en diversos ámbitos, reseñas, estupendas ilustraciones….. y por supuesto también noticias sobre actividades y acontecimientos que ocurren en nuestro instituto. Todo ello refleja opiniones, reflexiones, inquietudes e ilusiones de la vida de nuestro Centro. Queremos destacar especialmente el trabajo realizado por nuestros estudiantes, principales artífices del proyecto, que con su aprendizaje, talento y trabajo diario son capaces de participar en el mismo. Por último queremos señalar la magnífica maquetación e ilustraciones de la revista, en la que han participado los alumnos de informática y TICO coordinados con una gran dedicación por los profesores Dª Susana Garay Calvo, Dª Henar Lastres García y D Rafael Morales Caumel. Muchas gracias a todos, esperamos que disfrutéis de esta maravillosa iniciativa y que consigamos la publicación de muchos ejemplares.

Equipo Directivo

5


Revista Escolar El Olivo

Nº 0

TIEMPOS DE CAMBIO: LA AMPA TAMBIÉN SE MUEVE

Se inicia el curso escolar con nuevos aires: un nuevo equipo directivo y nuevos proyectos como esta revista, a los que deseamos el mayor de los éxitos. La AMPA tampoco es ajena a los cambios y se ha ido renovando. Este año, nueve padres y madres con muchas ganas de aportar su granito de arena formamos la junta directiva de la AMPA. Pero la savia de la asociación la forman los 360 socios que le dan vida, un 40% más que el curso pasado. Todavía esperamos crecer puesto que una AMPA fuerte beneficia a todos. La AMPA es mucho más que una simple gestora de actividades extraescolares…

COLABORACIÓN CON EL INSTITUTO Y PATROCINIO DE LOS CONCURSOS Como todos los cursos anteriores, colaboramos activamente con los diferentes departamentos del instituto, patrocinando todos los concursos y colaborando con diferentes actividades extraescolares, como por ejemplo, esta revista.

 COMISIÓN DE LIBROS DE TEXTO Hemos puesto en marcha este año una comisión de libros de texto con el objetivo de cambiar el sistema de gestión de los libros de segunda mano para que sea más eficiente y llegue a un mayor número de padres antes del inicio de las clases.

6


Revista Escolar El Olivo

Nº 0

CICLO DE CONFERENCIAS GRATUITAS PARA PADRES Vamos a realizar diferentes charlas gratuitas para padres. Ya están previstas una sobre motivación y técnicas de estudio con PNL, otra sobre el uso responsable y seguro de las nuevas tecnologías en los diferentes dispositivos electrónicos. Y se están estudiando otras. 

MEJORAR LAS INSTALACIONES DEL INSTITUTO – PROYECTO MAHOUCALDERÓN Quizá sea nuestra gran apuesta y mayor reto, sobre todo cuando nos hallamos en el epicentro del proyecto Mahou-Calderón. El curso pasado ya nos arremangamos y nuestro plan de actuación se concretó en estos tres puntos: 1. EL INFORME DE DEFICIENCIAS Elaboramos un informe donde se ponen de manifiesto las deficiencias de las instalaciones del centro, en materia de seguridad, accesibilidad, eficiencia energética y académica. Este escrito (publicado en nuestra web) fue presentado a la Consejería de Educación en marzo de 2015. 2. REUNIONES CON LOS PARTIDOS POLÍTICOS Nos reunimos con todos los partidos políticos en campaña (PP, PSOE, UPyD, Ciudadanos, Ahora Madrid, Podemos y IU-LV). Les presentamos el informe y planteamos nuestras demandas. Especial interés tuvo el encuentro que mantuvimos con el PP. Nos reunimos en su sede de la calle Génova con Rosalía Gonzalo, jefa de gabinete de Cristina Cifuentes. Al ser Cristina Cifuentes antigua alumna del Gran Capitán, nos atendió con mucho interés y cordialidad. Hablamos de los problemas del instituto y del escollo de la titularidad de los terrenos, puesto que pertenecen al Ministerio de Defensa y es la excusa que siempre se ha puesto para no invertir en el instituto. La conclusión que sacamos de todos esos encuentros fue que no es tan complicado lograr la cesión de los terrenos por parte del Ministerio de Defensa y que el centro

7


Revista Escolar El Olivo

Nº 0

necesita una reforma llevada a cabo desde la Consejería de Educación y no “parches” realizados por la dirección del centro, como se viene haciendo hasta ahora.

3. EL DEBATE

Bajo el lema NUEVOS RETOS PARA LA EDUCACIÓN PÚBLICA EN ARGANZUELA, futuro del proyecto Mahou-Calderón y propuestas para la mejora de la Educación Pública, celebramos en el instituto el 11 de mayo de 2015 un debate con los principales partidos: PP, PSOE; Ciudadanos, UPyD, Ahora Madrid, Podemos y IU-LV. Más de 200 participantes acudieron al evento y fueron 3 horas de un debate valiente y no exento de polémica. El resultado de estas tres actuaciones ha sido muy positivo. Primero, pusimos sobre la mesa de los que toman las decisiones el problema específico de nuestro instituto. Nos consta que tanto en la Consejería de Educación como en el nuevo Ayuntamiento de Madrid se ha debatido sobre el informe de deficiencias que elaboramos. Segundo, tanto Rosalía Gonzalo, del PP, como los representantes que acudieron al debate (Juan José Moreno Navarro, del PSOE; Mayte de la Iglesia, de Ciudadanos; Cecilia Salazar-Alonso, de Podemos) son ahora diputados en la Asamblea de Madrid; Rosalía Gonzalo como secretaria de la mesa y los demás como responsables de Educación de sus respectivos partidos. Abrimos una vía de comunicación que hemos de aprovechar. 4. Y AHORA ¿QUÉ? 

8

El proyecto Mahou-Calderón sigue siendo un tema de gran preocupación para nosotros. Las informaciones que nos llegan de los nuevos gobiernos tanto municipal como autonómico son confusas y contradictorias. Por ello, nos hemos unido a las plataformas ciudadanas (asociaciones de vecinos, Ecologistas en Acción, otras ampas…) que se oponen a este proyecto, que a nuestro juicio es especulativo y va en contra de nuestros intereses. En este sentido, ya nos hemos reunido con la portavoz y con la responsable de Urbanismo del PSOE en el


Revista Escolar El Olivo

Nº 0

Ayuntamiento; la concejala presidente del distrito, con el equipo de urbanismo de Ciudadanos en el Ayuntamiento y Rommy Arce (de Ahora Madrid) ha visitado nuestro centro. Y seguiremos emprendiendo todas las acciones que nos parezcan útiles. 

Actuaciones propias: Nos ha llegado que la respuesta de la Dirección del Área Territorial de la Consejería de Educación a nuestras necesidades ha sido “es muy complicado reformar el Gran Capitán”. Evidentemente no podemos aceptar esa respuesta. Además, sabemos que el proyecto de construir un nuevo instituto en la zona de Méndez Álvaro (por otra parte necesario) ha avanzado y está presupuestado para 2017. Por todo ello, en coordinación con el equipo directivo, nuestro primer objetivo es lograr un cambio en la titularidad de los terrenos, que parece ser la condición previa necesaria para que se invierta en el instituto. Queremos aprovechar los contactos establecidos el curso pasado y reunirnos con los diferentes partidos representados en la Asamblea de Madrid para lograrlo.

Afrontamos este curso con gran ilusión e invitamos a profesores, padres y alumnos a unirse en este viaje común para lograr un instituto mejor. AMPA IES GRAN CAPITÁN

9


Revista Escolar El Olivo

Nº 0

CONCURSO LITERARIO IES “GRAN CAPITÁN” (abril de 2015) LISTA DE PREMIADOS Enhorabuena a todos los ganadores y nuestro agradecimiento a todos los que han participado. Categoría A) (Alumnos de 1º y 2º ESO) Poesía   Relato  

Primer premio: Francisco Duro Penkova, “Inspiración” Segundo premio: Jaime Díaz Reviejo, “Dime...” Primer premio: Lucía Cardiel Celis, “¿Quién eres tú?” Segundo premio: Silvia Cabezas Bravo, “En un bar”

Categoría B) (Alumnos de 3º y 4º ESO) Poesía   Relato  

Primer premio: Carla Feng Alonso Herrero, “La muerte...” Segundo premio: Lucía del Hierro García, “La balanza de la vida” Primer premio: Nora Cabezas Bravo, “Suena la sirena” Segundo premio: Aitana García de la Higuera, Cenizas”

Categoría C) (Alumnos de Bachillerato) Poesía  Primer premio: Laura Solana López, “Cenizas (Canción de despedida, Vuelve y Viaje a la eternidad)”  Segundo premio: Irene Bermejo Gordillo, “La escalera” Relato  Primer premio: Claudia Capasso López, “Compañías”  Segundo premio: Álvaro Martín, “00:00” MICRORRELATO (alumnos de todas las categorías) Primer premio Aitana García de la Higuera, “Cuando una sombra sangra” Segundo premio: Paula Ballón Jiménez, “Sentarô Kyu”

10


Revista Escolar El Olivo

Nº 0

INSPIRACIÓN

Ante el folio me estrujo la cabeza buscando inspiración en algún tema que sepa destacar en mi poema sutiles rayos de fugaz belleza. Construyo frases sin ningún sentido buscando alguna rima inspiradora; transcurren los minutos, y las horas y ante el papel en blanco estoy perdido.

Dos horas llevo ya; no he escrito nada. Me miro en el espejo y me doy pena; sufro en silencio tras perder el reto. La pluma, una vez más, venció a la espada.

Ilustración de Natalia Wood

No he podido escribir un buen poema pero de churro me salió un soneto…

Francisco Duro Penkova, 2º ESO

11


Revista Escolar El Olivo

DIME Dime, ¿qué se siente cuando tu alma es llama ardiente? Dime, ¿qué se siente cuando todo es una nube de humo espeso? Dime, ¿qué se siente cuando la soledad es tu amiga inerte? Dime, ¿cómo me siento? Me siento en la luna y en el suelo a la vez y pienso que no siento que siento no ser. Me levanto y no me miento, algo cambia. Me siento, me siento bien. Ilustración de Juan Guijorro

Jaime Díaz Reviejo

12

Nº 0


Revista Escolar El Olivo

Nº 0

¿QUIÉN ERES TÚ? Una chica de largo y ondulado pelo oscuro caminaba por la acera. La leve brisa despeinaba sus cabellos negros como el azabache. Tenía una expresión malhumorada y cansada. Su boca esbozaba una mueca de desaprobación, y fruncía el ceño sobre los ojos azules de tono zafiro. Se llamaba Vera, y regresaba a casa para comer después de las clases de la mañana. Cuando abrió la puerta de casa, se topó con su hermano pequeño corriendo por el salón, saltando al sofá, pisoteándolo y volviéndolo a bajar de un salto. Estaba todo despeinado, tenía los ojos dorados llenos de legañas y llevaba un pijama de trenecitos.

Fotografía de Elena Fernández

― ¿Tú no estabas enfermo?― preguntó Vera. El niño hizo caso omiso a la pregunta y comenzó a chillar: ― ¡Que vienen los zombis! ¡Que vienen! ― Tranquilo, Samuel, los zombis comen cerebros, así que tú estás a salvo― replicó la chica con sarcasmo. El niño paró en seco su carrera, frunció el ceño y miró a Vera de soslayo “Oh, no… ya iba a montar el numerito”. ― ¡Mamáááááááááááá!― chilló el niño estallando en sollozos. – ¡Vera dice que no tengo cereeeeeeebro!― La mujer salió alarmada de la cocina; el padre, que estaba pelando patatas, corrió a atender el fuego. ― A ver… ¿qué pasa? ― Vera dice que soy tonto, que no tengo cerebro… cuando yo soy el más listo de primero de primaria― se quejó el niño sobreactuando a propósito. La chica adoptó una expresión resignada. Aquello era absurdo, ella estaba cansada y no le gustaban los numeritos de su hermano para hacerse la víctima. ― Vamos, vamos, Sam, no llores…― La mujer consolaba al niño. Le lanzó a su hija una mirada inquisitiva. –Tienes quince años, y tu hermano seis, podrías ser un poco más

13


Revista Escolar El Olivo

Nº 0

madura y no pelearte con un niño― continuó la madre abroncando a la chica, que comenzaba a perder la paciencia. Estaba harta. Intentó replicar, pero fue en vano. Al final, resignada, subió a su cuarto mientras musitaba una queja. Ya venía cansada y de mal humor del instituto, y en casa la recibían así… Mientras la chica ascendía por las escaleras, el pequeño se secó las lágrimas y esbozó una sonrisa maliciosa. Comieron todos en absoluto silencio. El padre, todavía con el delantal puesto, intentaba iniciar una conversación de vez en cuando, pero solo obtenía secas respuestas con monosílabos por parte de Vera. En cuanto terminó de comer, la chica se echó la mochila al hombro y se encaminó hacia el instituto. Cuando llegó a su clase, estaba de un humor de perros. Apenas saludó a sus amigas, pero estas tampoco parecieron percatarse mucho de su presencia, pues se encontraban enzarzadas en una discusión. ― ¡No es justo, yo se lo había dicho primero, eres una traidora, solo te interesas por lo que te conviene!― gritó Zara. Vera suspiró y quiso intervenir;. ― ¿Qué pasa? Dejad de gritar un poco, anda, me empieza a doler la cabeza. ― Calla, nadie te ha pedido que te metas – le respondió con malos modos Clara, mientras se apartaba los rizos pelirrojos de su cara pecosa. ― ¡Eso! ― corroboró la otra chica, que tenía el pelo rubio recogido en una coleta alta y unos brillantes ojos verdes. Al parecer tampoco ellas estaban de muy buen humor. Todo y todos parecían grises aquel día. Vera se llenó de ira. Era el colmo. Todos la habían tomado con ella. Miró enfadada a sus dos amigas y maldijo algo, pero su maldición se vio ensordecida por el estridente ruido del timbre que anunciaba el comienzo de la clase. Se dirigió a su sitio mientras la profesora de matemáticas, una mujer alta y corpulenta, de ojos y moño grises y de expresión inflexible, entraba en clase. Las horas que quedaban transcurrieron lentas y pesadas. En el transcurso entre clase y clase, Vera, por algún motivo, entabló conversación con Bruno, un chaval de su clase, que vestía una camisa a cuadros, llevaba el pelo castaño oscuro alborotado, y los profundos ojos oscuros aumentados por las lentes de sus gafas de pasta negras. ― Estoy harta… A veces me gustaría que todos me dejaran en paz. ― Siempre es una tentación pasar del mundo, al menos, por un rato― comentó el muchacho sonriente. ― Sí. Ojalá todos se olvidaran de mí y me dejaran en paz― respondió la chica mientras resoplaba. Bruno rio divertido, y le advirtió:

14


Revista Escolar El Olivo

Nº 0

― Ten cuidado con lo que deseas.― Vera meneó la cabeza e insinuó una sonrisa cansada. Sonó el timbre y ambos entraron en el aula de francés. Acabaron las clases y Vera regresó a casa sola, pues seguía enfadada con Zara y con Clara. Por el camino se encontró a una chica del instituto, la saludó por su nombre, a lo que esta le respondió “¿Quién eres tú?” Bah, era una broma pesada, ahora no estaba de humor. Llegó a la puerta de su casa. ¿Y las llaves? Qué desastre, seguro que se las había dejado otra vez. Llamó a la puerta y abrió su padre. Qué raro, su hermano siempre se empeñaba en abrir la puerta cuando la esperaban… Bah, seguro que estaba ocupado. El hombre abrió, y se quedó mirando extrañado a una sorprendida Vera, como si no la esperara. La chica se sintió rara. Su padre no se apartaba para dejarla pasar, la miraba extrañado, como… como si no la conociese… ― Hola… ¿Papá? Ya he vuelto. ― Esto… perdona pero… ¿Tú quién eres? Los ojos azules de la chica se abrieron como platos. Sintió angustia, un nudo en la garganta, pero… seguro que era una broma… ― ¿Cómo? ¿Estás de broma? Muy gracioso, papá, pero déjame entrar ya. ― No sé qué pasa… ¿Es esto una broma? ¿Es una cámara oculta?― Samuel apareció de repente, se dirigió a su padre; ― ¡Papá! ¿Vienes o no? Me tienes que ayudar a acabar el trabajo para clase, que luego quiero ir a casa de Dani, le han regalado un perro por su cumpleaños y… ¿Quién es esta chica? ¿Qué hace aquí? ― Estáis de broma los dos ¿no? Pues estoy cansada, ya he tenido suficiente con lo de esta mañana, dejadme pasar―. Vera empezaba a perder los nervios, enfadada. Entró en la casa, su hermano pequeño se echó a un lado, asustado. Sus ojos color miel reflejaban miedo e incertidumbre… ¿Qué hacía esa chica extraña entrando en SU casa y llamando “papá” a SU padre? Él no tenía hermanos… Vera, por su parte, estaba aterrorizada, quería creer que era una broma pesada, era lo lógico, pero, por algún motivo, no lograba aferrarse a ello, sentía un extraño vacío en el estómago… Entró en su cuarto precipitadamente. Ni rastro de sus cosas… Era el cuarto de su hermano, estaban su cama, sus juguetes y todo lo demás, que deberían estar en la habitación de al lado… Vera abrió la puerta contigua, el viejo despacho de su padre, que había sido transformado en dormitorio casi siete años atrás, al nacer su hermano… Era un despacho…

15


Revista Escolar El Olivo

Nº 0

Vera estaba absolutamente horrorizada… ¿Qué estaba pasando? Sintió un golpe en el pecho cuando vio la foto en la cómoda de su hermano, que debería estar en su cómoda. En la foto aparecían su padre, su madre y su hermano. Éste mostraba una sonrisa desdentada, de aquel verano, cuando se le habían caído los dientes de arriba. Los tres parecían muy felices, pero faltaba algo… alguien… faltaba… ¡ELLA! Había un hueco junto a su hermano, donde siempre había estado ella, con una camiseta color lila y el pelo recogido en dos trenzas, abrazando a Sam. ¿Dónde estaba Vera? ¿Por qué era como si nunca hubiese existido? ¿Por qué nadie la reconocía? No existía… Era una extraña para todos… Se echó a llorar, echó la vista atrás para ver a su padre y a su hermano. Éstos tenían una expresión sorprendida y extrañada, y… asustada. Vera salió corriendo de la casa, y bajó atropelladamente la calle. No sabía a dónde ir. En su carrera vio a su madre caminando en dirección a casa. Venía de comprar el periódico y caminaba pausadamente. La muchacha se paró ante la mujer. ― ¿Mamá? ¿Sabes quién soy?― dijo entre sollozos de angustia y desesperación. ― Esto… Creo que te has equivocado… ¡Espera!― Pero la chica no escuchó el final de la frase. Echó a correr sin parar de llorar. Corrió y corrió sin parar, sin tener muy claro a dónde iba. Tuvo que detenerse al cabo de un rato, fatigada. Mientras se recuperaba, se dio cuenta de que su carrera la había llevado a las cercanías de la casa de Zara… ¿La reconocería ella? Mientras se debatía entre llamar a la puerta de la casa de su amiga, o no hacerlo, se percató de que dos chicas salían de la casa. Eran Zara y Clara, parecía que se habían reconciliado, caminaban juntas, charlaban y reían. ― ¿Clara? ¿Zara? ― ¿Tú quién eres?― preguntó la pelirroja, al darse por aludida, cuando aquella chica de pelo negro había dicho su nombre. ―¿Nos estás llamando a nosotras? Ni siquiera ellas la reconocían… ni su familia, ni sus amigas… nadie sabía quién era. ¿Qué iba a hacer? Estaba completamente sola, no tenía dónde quedarse, no tenía dónde ir… Para todos era como si nunca hubiera existido. Seguro que no aparecía en el registro de población… Sumida en sus pensamientos, de repente, una idea acudió a su cabeza. ¡Bruno! ¡Quizás él sí la reconocería! Después de todo, él había sido el que le había dado aquel misterioso consejo: “Ten cuidado con lo que deseas”. Jamás en la vida se le habría ocurrido interpretarlo de ese modo… Todos la dejaban en paz… Se había cumplido. Se echó a llorar de nuevo, pero ahora estaba algo menos angustiada. Había una pequeña posibilidad, como una luz al final del túnel, de que alguien la reconociera, y quizás se solucionase de algún modo todo aquello, y volviera a la normalidad. Debía hallar a Bruno. Vera tuvo suerte. Tras pasear durante un rato por las calles colindantes al instituto, vio al chico al que buscaba. Sostenía una cámara de fotos y parecía muy

16


Revista Escolar El Olivo

Nº 0

absorto, fotografiando hojas de un árbol del parque. Recordó algo de un trabajo de biología, ¡ay!, ni siquiera lo había empezado. Pero ahora tenía problemas más importantes que resolver… ― ¡Bruno! ¿Sabes quién soy? –El muchacho tardó un rato en darse cuenta de que le estaban llamando. Se alborotó el pelo y se remangó la camisa mientras miraba a su alrededor buscando a su interlocutor. Finalmente vio a Vera que agitaba una mano llamando su atención. ― Hola. Esto…― El muchacho se sentía incómodo. La chica le miraba expectante. ― ¿Nos conocemos?― preguntó finalmente. La chica sintió que los ojos se le llenaban de lágrimas y como si le dieran un puñetazo en el estómago. De repente, Vera, abrió los ojos. Se despertó bañada en sudor. Estaba en su cama, en su cuarto. Estaba temblando y, sin embargo, sentía un sofocante calor. Las palabras de Bruno retumbaban en su cabeza: “Ten cuidado con lo que deseas” Todavía algo aturdida, palpó la mesilla de noche hasta dar con la lamparita, con la mano sudorosa y dolorida, al parecer, de apretar el puño. Encendió la luz. El cuarto se iluminó, todo parecía como siempre, nada había cambiado; sus muebles, su mochila, sus cosas. ¿Había sido un sueño? ¿Y si era real? Miró la foto que descansaba sobre su cómoda, estaban sus padres, y su hermano sonriendo sin paletos… y estaba ella. Volvía a estar ahí, tan sonriente como el resto de su familia, y más bronceada que a esas alturas del año. Suspiró aliviada. Todo volvía a ser como antes. En realidad nada había cambiado. Se incorporó, se levantó, y fue al baño a mojarse la cara con agua fresca. De repente, la puerta de la habitación de sus padres se abrió. Durante un segundo Vera tuvo una sensación de vacío… ¿Sabrían quién era? Su madre salió de la habitación medio dormida. ― Vamos, Vera, apaga la luz, vas a despertar a todo el mundo. Todas las dudas de la chica se disiparon, y el nudo en su garganta se deshizo. ― Sí, sí. Ya voy, solo estaba bebiendo agua― dijo Vera con una amplia sonrisa. ― Está bien. Buenas noches― susurró su madre volviendo a entrar en su habitación y cerrando la puerta. Vera suspiró de nuevo. La presión de su pecho se disipó. Todo era como siempre… Había de tener cuidado con lo que deseaba, aunque fuera en sueños, se dijo conteniendo la risa. Regresó a su cuarto y durmió sin más sueños el resto de la noche. Lucía Cardiel Celis

17


Revista Escolar El Olivo

Nº 0

EN UN BAR

E

l bar apenas tenía clientes. Era elegante y estaba bien cuidado, nuevo. El camarero no andaba quieto: limpiaba los vasos sucios y los platos manchados de minúsculos restos de raciones. Amy no entendía por qué la mayoría de los ciudadanos (normalmente de mediana edad) iban de copa en copa cada mañana. Ella se situaba al fondo, muy cerca de una ventana por la cual se veía la ajetreada y lluviosa calle. "Sin prisa pero sin pausa", pensaba sonriendo levemente. Disfrutaba de un delicado café con leche con la espuma aún dando vueltas al haberlo removido. La cuchara reposaba en un extremo de la taza. Había cumplido su labor. En la mesa había colocado su portátil gris champán y unos cuantos folios mudos, vacíos. El codo derecho aguantaba todo el peso de su cabeza y, concentrada, experimentaba el plastífero sabor de la tapa del bolígrafo "Bic".(Y sí, acabo de formar un adjetivo con la palabra plástico. Solamente se oía la lluvia caer tras el cristal y el escándalo que hacía el delgaducho camarero fregando. Definitivamente, Amy sacó, de la mochila recostada en sus pies, sus cascos fucsias y se los colocó rozando sus mechones dorados. Una de sus muchas aficiones era plasmar, como un dibujo, lo que le transmitía la música que escuchaba. Así que cerró los ojos y dejó que su mano fluyera libremente sobre el papel según la manera en la que se expresaba la melodía que invadía de lleno en su cabeza. Al poco tiempo, alguien entró por la puerta dejando pasar una corriente de aire frío. El dueño del bar dejó los cacharros por un momento y alzó ambas cejas como forma de saludo a la clientela, aunque mantuvo el rostro serio. En la barra de madera disfrutaban de unas cervezas varias parejas dejando caer su cuerpo en esta. El chico lucía una vestimenta bastante masculina, oscura y mojada. Resultaba algo despistado, como si no supiera exactamente a qué había ido. Echó un vistazo general hasta que sus ojos se detuvieron sobre la muchacha de cara dulce y amable. Se acercó a ella, dejando pequeños charcos tras su camino. Un rastro de gotitas de agua formaban el contorno de la suela de sus botas de motero. El camarero le miró de reojo de mala gana, ya que tendría que restregar la fregona por el suelo en cuanto terminara con el lavavajillas. A medida que se iba acercando, el joven creyó que la chica se había quedado dormida. Contempló su delicada mano trazando el retrato de un apuesto motorista, que

18


Revista Escolar El Olivo

Nº 0

había entrado en un bar, aquel día que llovía, con un camarero peculiar con cara de pocos amigos. -Sabía que era guapo, pero nunca llegué a pensar que lo fuera tanto- lo dijo sin sentimiento, con toque de gracia y apoyando su mano áspera sobre la mesa. Amy abrió los ojos para calmar la inquietud de saber de dónde procedía aquella voz, o más concretamente: de quién formaba parte semejante chulería. Detuvo la mano en seco, pero no soltó el bolígrafo, como si fuera un arma, agarrada con seguridad con sus cinco dedos. El chaval olía a gasolina y a humedad,; aquel olor terminó mezclándose con el aroma del café aún no terminado. Amy se quedó observando las gotas de agua fija e inmóvil en la chaqueta del motero. -¿Qué quieres decir?- preguntó al fin con el ceño fruncido. Él deslizó la mirada al papel; lo que Amy interpretó como una pista. Al principio, creyó que él la miraba con repugnancia, debido a su rostro serio y su marca de nacimiento del dedo medio que ocultaba con un anillo. (Serio pero interesante.) Para su desgracia, no era así, sino mucho peor. Enfocó los ojos hacia el dibujo que había elaborado ella misma. Suspiró. Su inesperada sorpresa y su incredulidad le hizo dudar. -Eh...Perdona, yo solo...- la voz sonaba temblorosa y quebradiza; como si estuviera a punto de caer por un precipicio -...Sólo estaba escuchando música- completó al fin. Y no era del todo mentira. - ¿Qué canción en concreto?- preguntó con cierto tono de curiosidad. A Amy le resultó raro que él tuviera un mínimo interés en ese mísero dato. Acababa de pintarle con todos los detalles posibles sin haberle visto n-u-n-c-a. Quizás estuviera sacándola del apuro o sencillamente cambiando de tema. Así que decidió responder. - Pues algo como heavy, rap y pop mezclado con acústico. Si te soy sincera no me acuerdo. Ni siquiera sé quién eres, ni creo recordarlo. Se estaba poniendo nerviosa y la situación era muy incómoda, aunque él parecía de lo más tranquilo.

19


Revista Escolar El Olivo

Nº 0

- Vaya, -entre risas- unidos por un estilo de música cuya existencia procede del cerebro de Amy. Romántico, ¿no te parece? - ¿Amy? Espera. Sabes mi... ¿nombre? Lo siento, tío, pero estoy a punto de explotar, me voy. Recogió sus cosas lo más rápido que pudo y se dirigió a la salida con el corazón en la garganta. - Pero, ¿si explotas suena algo como "boom" o un solo de guitarra al ritmo de un beatbox? Mira, su sentido del humor era bastante malo para ser un motorista tan sexy. Las palabras quedaron en el aire hasta desvanecerse por completo. Amy estaba empezando a odiar a aquel motorista tan extremadamente sociable. Evitó los charcos que había formado al entrar y dio la espalda al "saco de cuero negro". Se adentró en la ciudad o más bien en el gigantesco congelador de humanos. En la mano sujetaba el dichoso retrato del motorista. Lo observaba detenidamente. Pasados unos segundos, se fijó en que la inesperada obra de arte estaba firmada abajo, a la derecha, en letras cursivas. Y no por ella, sino por alguien que se hacía llamar “Grimmer Lostwood”. Silvia Cabezas Bravo, 1º ESO

20


Revista Escolar El Olivo

LA MUERTE LA MUERTE es el sueño eterno del que nadie ha despertado. El velo de los secretos que nunca han sido contados. Como el filo de la luna cayó la espada de plata sobre las almas oscuras y también sobre las claras. La muerte la dejó caer y el cuerpo de alma segada dejó al momento de ser y, después, volvió la calma. Nadie sabe ni sabrá qué hay tras la puerta invisible a menos que quieras pagar un precio harto imposible.

Carla Feng Alonso Herrero

21

Dibujo de Natalia Wood

Nº 0


Revista Escolar El Olivo

LA BALANZA DE LA VIDA Sigue el equilibrio, la esperanza. No te desvíes del camino. Sigue la bondad, la sinceridad, el cariño. Ve ligero, cual pluma que vuela libre. Sé precavido cuando la balanza atravieses porque menos de un gramo hace falta para moverla, para que sus hierros chirríen desviándose, desviándose de su perfecto equilibrio, su grandeza. Punto medio entre el bien y el mal, entre la alegría y la tristeza. Porque menos de un gramo hace falta para que todo se torne en lo que siempre temiste, en todo de lo que desconfiaste, y llegará como un velo entre la vida y la muerte, para llevarte de aquí, lejos, por siempre.

Lucía del Hierro García

Dibujo de Rocío Fernández

22

Nº 0


Revista Escolar El Olivo

Nº 0

SUENA LA SIRENA, ME DA UN MINI INFARTO

Hoy en día no se agradece eso de cambiar de instituto. O por lo menos yo no lo agradezco. Y no lo digo porque se me dé mal hacer amigos, sino porque no sé las veces que me toca perderme por los pasillos, llegar tarde a clase o preguntar desesperadamente dónde está el servicio. Mi nombre es Brooke, una buena elección por parte de mi madre. Según me contó cuando era pequeña, su intención era “Book”, pero pensó que llamar libro a su hija era demasiado cruel. Así que se quedó en Brooke, que tampoco suena mal. Paso con ella la mayoría del tiempo de mi vida. Hubiera sido bonito poder elegir a quién de los dos contarle mis densas preocupaciones, mis victoriosos logros (como cuando gané en quinto curso de primaria el primer premio de poesía en el colegio) o mis aburridas y aburridas historias de amor. Pero mi padre murió hace unos años. Y no hay cosa que lamente más. El instituto es un lugar horrible. De lunes a viernes sucede la misma historia: escalón, escalón, escalón, “No, Fred, gracias. No quiero marihuana”, escalón, escalón, tropiezo, mierda, debí atarme los cordones más fuerte. Me hubiese gustado contar la historia directamente desde donde me encuentro con Helen, pero hubiese sido mucho más aburrido. En la entrada había colgado un cartel con letras impresas en rojo que decía claramente: “EL SABER ES MARAVILLOSO. Y LA ENSEÑANZA, OBLIGATORIA.” En mi opinión, era un mensaje detestable. Podrían haber expresado lo mismo de una manera más amigable para todos los alumnos que entran somnolientos sin apenas verlo. Yo habría puesto algo más ingenioso como: “abra los ojos, aquí es donde empieza tu camino” o tal vez “chavalines, el despertador sonó hace ya horas.” ¿Os he hablado ya de infinitos? Bueno, pues no sé si lo es más el universo o la estupidez humana. Helen siempre me esperaba apoyada en la pared de piedra, debajo del cartel. Sus piernas yacían cruzadas y su mirada perdida recorría sin rumbo la marcha de los estudiantes que entraban en el edificio. En sus carnosos labios descansaba un cigarrillo encendido ligeramente recostado a su derecha. Ella lo sabía. Esa pequeña arma de matar suavemente torcida le daba un juego de lo más interesante. Me acerqué a ella pensando que era la chica más sexy de todo la ESO y bachillerato. Sus ojos se colocaron en mí y el cigarrillo seguía atrapado entre sus dientes.

23


Revista Escolar El Olivo

Nº 0

-¿Y a ti qué te pasa? ¿Dudas de tu homosexualidad? No pude evitar una sonrisa mientras el humo me acarició la cara. Helen tenía un cuerpo perfecto y sabía que yo no era homosexual. Simplemente le encantaba darle un toque incómodamente gracioso a todo. Me coloqué el asa de la mochila bien sobre el hombro y cambié de tema. -¿Le has comprado el cigarro a Fred? -Claro que no, Brooke. En mi vida le compraría nada a ese pardillo. Ni si quiera aun teniendo el último ejemplar de la nueva colección de bolsos Gucci.

Ilustración de María Jesús Dorado

Volví la cabeza para mirar a Fred. Preguntaba a todo el que pasaba. Él sabía que era ilegal y mucho más en un instituto. Todos sus movimientos debían de ser rápidos y bruscos para que nadie pudiera verle. Tanto, que en uno de ellos las gafas cuadradas se le cayeron al suelo y las recogió retorcidas y con los cristales agrietados. -Vaya… Pobre Fred. Sé que está mal lo que hace, pero no parece ser tan mala persona como dicen. -Querida Brooke, si llega al punto de vender marihuana en la puerta de un instituto… Créeme que no siento ni la mitad de pena que tú. Desconcertada, se vuelve todo gris, como una nube sobre mi cara. -Helen, ¿quieres dejar de hacer eso?- agité la mano para librarme de la bocanada de humo lo antes posible. Helen se rió lo suficiente como para mostrar sus dientes blancos difuminados entre la niebla. -De acuerdo, pero vámonos. Las clases empiezan en cinco minutos. Me agarró del brazo y me condujo entre la marea de gente que inundaba los pasillos. Piénsalo. Cada alumno ansioso por encontrar su aula corresponde al término que consideramos gota de agua. Cada vez que alguien mueve el brazo, la cabeza o las piernas sería una partícula en movimiento. Y si se produjese el caso (que se produjo) de que alguien de la zona de atrás pegase un empujón, la mayoría de la gente caería al suelo y se produciría un desbordamiento marítimo, metafóricamente hablando.

24


Revista Escolar El Olivo

Nº 0

La marabunta de gente empezaba a agobiarme hasta tal punto que Helen tuvo que darme la mano para no perderme. Me tiraban de la ropa, me pisaban… Y si a la masa corpulenta de los alumnos le añades el volumen de sus mochilas acabas dentro de una lenta e inmovilizante estampida de elefantes. Mientras Helen me guiaba tirando de mí lo más rápido posible hasta el aula 112, no pude evitar fijarme en algunas citas escritas salpicadas en la pared. “No es que el genio se adelante un siglo a su tiempo, es la humanidad la que se encuentra cien años por detrás de él.” -(Robert Musil) O también, por ejemplo: “La calidad nunca es un accidente; siempre es el resultado de un esfuerzo de la inteligencia.” -(John Ruskin) No me dio tiempo a leer más. Pero mentiría si dijese que no me habían parecido curiosas. Al fin nos adentramos en nuestra aula para todo el curso. Era más grande de cómo la tenía idealizada. Las mesas estaban descolocadas, los chicles permanecían pegados en la parte inferior, (incluso alguno daba la impresión de estar realmente húmedo.) Un escalofrío me recorrió el cuerpo. -Venga, Brooke. Los asientos de atrás son los primeros que se ocupan. Date prisa si no quieres ver los orificios nasales del señor Rabow. La seguí velozmente esquivando las patas de las sillas hasta llegar a los asientos de la esquina derecha. De todas las preguntas que podría hacerme en ese momento, que eran muchas, la primera que apareció en mi mente fue cómo era posible que toda la clase estuviese patas arriba sin haber sonado la… Suena la sirena. Me da un mini infarto. Helen se ríe. Una vez acomodadas, aunque debo decir que la forma de acomodarse de mi amiga es bastante inadecuada, vimos como el aula se iba llenando desde el fondo hasta (según Helen) los orificios nasales del señor Rabow. Helen debió de notar mi cara de espanto. -¿Te encuentras bien?- me dio un golpecito en la espalda.

25


Revista Escolar El Olivo

Nº 0

-Sí, claro. Perfectamente. ¿Qué pasa? ¿Aquí la gente no sabe la diferencia entre tocar la batería y dar patadas a una mochila escolar? Deben de tener sus libros pastosos. Como sus cerebros.- lo dije lo suficientemente fuerte como para que el macarra de pelo largo parase de hacer vandalismo y se le encendieran los mofletes. Tocaba matemáticas. Una buena forma de estrujarse el cerebro a estas horas tempranas. “Buenos días, queridos alumnos”. El señor Rabow alzó la cabeza mientras nos hablaba. “Espero que hayan venido con las suficientes fuerzas como para demostrar lo máximo que abarcan sus diminutas capacidades psicológicas”. Sinceramente, opino que, para ser las primeras palabras tutoriales de primero de bachillerato, sonaron bastante bruscas. Ni que tuviera la intención de golpearnos con ellas como si fuéramos raquetas de tenis. En la mayoría de nosotros rebotarían hacia el otro campo, pero en algunos de mis compañeros se rompería la raqueta hasta dejar un agujero profundo. Flish Rabow prosiguió con su intelectual discurso. -¡Caramba! Observo caras nuevas en los pupitres- se colocó las gafas y arrugó la nariz. Los alumnos miraron en todas direcciones lentamente y con disimulo. Hubo como unos tres segundos de fulminación de rostros. Rabow cogió una tiza y continuó. -Me parecería una espléndida idea realizar una breve presentación a la que hago llamar “el yo” de todos aquellos granujillas que ocupan un nuevo sitio en este centro. Dicho esto, escribió su nombre en letra cursiva en la pizarra. Sacó de su maletín un cuaderno de notas donde aparecía por orden alfabético el nombre de todos los que componían esta clase y una foto al lado de cada uno para una humillación mayor. Deslizó su punzante dedo sobre el papel hasta que se quedó totalmente fijo en su elegido. Esperaba oír mi nombre, pero mi cuerpo se detuvo en seco cuando los finos y arrugados labios del profesor pronunciaron fríamente, “Jeremy Amstarden”. Todos giraron las cabezas coordinadamente para ver cómo de los pupitres del medio se levantó un muchacho débil, de cabello claro, ojos castaños como el roble y una insegura sonrisa armada por unos brackets. Se pone de frente a su público con los brazos cruzados, signo de protección. Y con un hilo de voz al borde de un precipicio da comienzo a su “el yo”. -eh… hola… me lla… -ÁNIMO, “HIERROS”, QUE DE MOMENTO VAS BIEN- la voz irónica salió de la esquina opuesta a donde nos encontrábamos Helen y yo.

26


Revista Escolar El Olivo

Nº 0

El silencio que llenaba el aula explotó en carcajadas. Rabow hizo un ademán de mirar hacia al suelo que interpreté como un “solo son adolescentes.” El término “adolescentes” no sirve de excusa para todo. De hecho, me molesta mucho que se utilice la palabra “adolescentes” cuando no entiendes por qué sucede algo o por qué siempre que subo los escalones de la entrada me tropiezo por no haberme atado los cordones. No es que solo sea una adolescente. Es que soy una adolescente que no se ata los cordones. Bueno, o que las zapatillas ya no estén como para utilizarlas. -Está bien, no os riáis.- y luego al chico.- Jeremy, cariño, no hace falta que sigas aquí de pie. Puedes sentarte. Resultó un poco patético, no voy a engañaros. -Brooke Wollen. Ahora sí, era mi turno. La verdad es que me sentía algo aliviada porque, 1) ya no era la única nueva que atraía todas las miradas de mis compañeros, ya que, 2) había tenido la inmensa suerte de toparme con un tal Jeremy que, 3) me hacía sentir que no podía caer tan bajo. ¿Sabes esa sensación, en la que baja la temperatura de todo tu cuerpo cuando tu madre viene a despertarte, te quita la manta y recuperas el calor cuando te la subes gruñendo medio dormida? No hace falta que respondas, es una pregunta muy larga. Me gustaría deciros que los rayos de sol que se colaban por las rendijas de la ventana me cegaban los ojos. Pero eso sale en la mayoría de los libros cuando quieren contar cómo se despierta el protagonista. Así que seré un poco más original y os diré que la ventana estaba abierta y hacía frío. De ahí lo de la manta. Llegó el olor a beicon a mi habitación. Me rugieron las tripas y eso me animó a ponerme en pie. No sé qué pensarían mis compañeros si me vieran ahora mismo. Ojeras, moño, descalza y pijama de Hello Kitty. Sí, me vale el mismo pijama desde los seis años. Cogí el abrigo, la mochila, y le di un beso a mi madre. Ella siempre se queda esperando con la puerta abierta hasta que llega el ascensor y me marcho del todo. Puede que resulte agobiante, pero lo hace porque me quiere. Así que actué como si nada. Volví a estar sentada en mi sitio de clase. Hoy, Helen se había retrasado y no pude encontrarla fumando sensualmente como el primer día. Antes de que la profesora entrara, Helen ya había llegado exhausta. Me la imaginé corriendo por los pasillos entre las ingeniosas frases de filósofos. ¿En serio todavía hay cosas en las que pensar profundamente? Hoy mi mejor amiga olía al aroma de manzana de Nina y respiraba de forma exageradamente rápida.

27


Revista Escolar El Olivo

Nº 0

-Concéntrate en respirar. Nos vas a dejar sin aire. ¿Se puede saber qué te ha pasado? La profesora de Literatura entró en el aula incluso más rápido que Helen, con varios libros antiguos en los que podías imaginar cómo se desprendía el polvo. -Perdonen el retraso. La clase estalló en risitas. En esta etapa en la que nos encontramos, se da doble sentido a todo. Y con doble sentido me refiero a… Pues doble sentido. Sé que lo has entendido, así que no voy a explicártelo. La señorita Swach era delgada y estirada. Vestía unos vaqueros ajustados y una camisa blanca acompañada de un fular. Sus clases no eran aburridas. Ella intentaba que la literatura fuera lo más interesante posible para mantener atentos a toda la clase la hora entera. Bueno, todos menos Jorge; que seguía mirando disimuladamente por la ventana el culo perfecto de Andrew, que al parecer tenía clase de educación física en el patio. -Benditos leggins. Un culo perfecto es un culo perfecto y si siguen sin comprenderlo pregunte en veoculosperfectospunto.com. Mientras Jorge pedía matrimonio a su querida ventana del instituto, Swach se pasó por todas las mesas repartiendo una hoja a cada uno. Nos dedicamos a echarle un vistazo cada uno en silencio hasta que al fin teníamos todos una sobre la mesa. Algo rompe mi concentración. Estaba lleno de mocos y babas. Y este relato lo voy a terminar con el estornudo de Fred. Sí.

Nora Cabezas Bravo

28


Revista Escolar El Olivo

Nº 0

CENIZAS

E

n la colina ya no queda nada. Donde antes había edificios altos y orgullosos, solo queda una frágil sombra dormida, un recuerdo apagado. El viento levanta las motas negras y las hace bailar ante mí, alejándolas hacia el horizonte, recordándome que lo he perdido todo. La noche se acerca, fría, oscura, cruel. Por mucho que me quede mirando este paisaje no va a cambiar, lo sé, pero no puedo irme. No puedo moverme. Duele. Duele que ya no quede nada, que todo mi pasado se haya venido abajo. Ha desaparecido, eso es todo. Se ha desvanecido en el aire, y ahora solo quedan cenizas. Duele la soledad, duele la angustia y duele la confusión. Duele el no ser nada más que una sombra. Camino entre los restos, levantando polvo a mi paso. Aún puedo recordar cuando todo esto era algo más. Cuando había vida. Cuando venía aquí con mis padres, con mis amigos, con quien fuera. Cuando miraba al cielo y el sol brillaba y yo era feliz. Cuando las casas se alzaban majestuosas y sus tejados brillaban y había ruido y música en el aire. Cuando había calles de adoquines y parques de árboles grandes y pequeños. Cuando había algo, lo que fuera, pero algo más que cenizas. El silencio se rompe únicamente con mis pasos. Sé que no debería estar aquí. Una débil brisa sopla, levantando más polvo y revolviéndome el cabello. Arrastro los pies por la tierra quemada. El olor es muy tenue, pero aún puedo notarlo. Duele. Si cierro los ojos puedo ver el fuego lamiendo la tierra. Puedo notar su calor abrasar mi piel, quemando y arrasando todo. Veo caer los edificios, ennegrecerse los árboles. Veo cómo todo va cediendo y acaba convirtiéndose en cenizas. No lloro porque estoy seca por dentro, pero de todas formas no cambiaría nada. Grito, libero toda mi furia, saco los rayos y truenos que duermen en mi interior. No pasa nada, no hay nada ni nadie a mi alrededor. Grito de nuevo, y creo que eso me tranquiliza de alguna forma. Oigo el trote de sus caballos a lo lejos. El sonido de los cascos contra la tierra va en aumento, y sé que se acercan. No huyo, porque no tengo a dónde ir. A mi alrededor todo es un desierto negro, quemado. Estoy sola, rodeada de cenizas. Me siento en el suelo y acaricio la tierra. Duele. Me llevan. No me opongo, he comprendido que no tengo otra opción. No soy nadie. No tengo a dónde ir. Estoy vacía, estoy sola. Van a matarme. Como mataron a todos. Son muchos, y tienen armas. Manejan las llamas a su voluntad y destruyen todo a su paso. Aldeas, pueblos, ciudades. Vidas humanas. Todo. Pocos intentamos luchar; solo yo sigo viva. Cierro los ojos mientras me meten en un carro. Siento algo formándose dentro de mí. Los caballos comienzan a galopar y el carro avanza, traqueteando. Sé qué va a pasar, pero no es lo que ellos quieren que pase. Creen que han acabado con todos. Creen que han acabado conmigo.

29


Revista Escolar El Olivo

Nº 0

Me duermo. En mi sueño, hay un terreno liso, duro, de tierra y hierba seca. Ellos están ahí. Están matando a gente. Mi corazón da un vuelco cuando veo a mi madre. Ella está intentando contarme algo, pero el filo de una espada atraviesa su pecho antes de que pueda decir nada. Hay sangre por todas partes, y veo rostros conocidos en medio de un montón de cadáveres. Cuando no queda nadie vivo, ellos se agachan hasta tocar el suelo. Sé qué va a pasar ahora. Una chispa brota de entre sus dedos y comienza a quemar la hierba. Ya no están, solo queda el fuego propagándose, y todos los cuerpos caídos sobre las tablas comienzan a echar humo. —De las cenizas…— susurra una voz. Es lejana y a la vez la oigo en mi oído. Es grave, gutural. Ni siquiera parece humana. El viento alienta el fuego. Sus llamas cubren todo y lo deshacen rápidamente. Las cenizas flotan a mi alrededor. —Volverás a nacer… — vuelve a decir la voz. Es un sonido quebradizo, como el hielo cuando se rompe al pisarlo. Suena como el viento arrastrando las hojas, como un susurro llenando el silencio. De las cenizas surgen unas formas extrañas. El viento las empuja, las levanta. Son pájaros. Sus siluetas se dibujan en el aire, las cenizas bailan y revolotean y el sol, poniéndose, me recuerda al color del fuego. Los pájaros se alejan hasta que ya no puedo verlos. Entonces la voz vuelve a hablar. —Eres la última… El fuego no podrá contigo. Ahora todo se sume en una densa oscuridad. Despierto en una habitación pequeña y maloliente. Me ponen de pie y me sacan a rastras. Nadie responde a mis preguntas. No dicen nada. Me llevan afuera. Veo que el sol se está poniendo, pero eso quizá no sea tan importante. Hay una gran pila de madera con un pilar en medio de la plaza. Me atan al pilar de madera. Sé qué van a hacerme, pero no lo temo. Recuerdo mi sueño, las imágenes y las palabras. Recuerdo ese sentimiento que me calienta el pecho, me sube hasta los labios y sonrío. Siento el fuego muy cerca de mí, su calor se aproxima. Comienzo a cantar la melodía que guardo dentro, las palabras salen dulcemente, sin esfuerzo. Las notas caen como gotas de cristal. Todos pueden oírme, aunque no canto muy alto. Los soldados se quedan paralizados. Solo pueden escucharme. El fuego me lame los pies, el dolor muerde mi piel, pero no interrumpo mi canto. De pronto, me doy cuenta de que no siento el sufrimiento. Dejo que la música escape de mis pulmones, de mis labios; dejo que salga de mí mientras el fuego me consume. Siento que estoy muriendo. Sé que de mí saldrán los pájaros de nuevo, que ascenderán movidos por mi voz, empujados por mi canción. El fuego me cubre por completo cuando entono la última nota, pero no muero del todo. Extiendo mis alas y me convierto en ceniza. El viento me llevará lejos.

Aitana García de la Higuera

30


Revista Escolar El Olivo

Nº 0

CENIZAS “Únicamente aquellos que evitan el amor, pueden evitar el dolor del duelo. Lo importante es crecer a través del duelo y seguir permaneciendo vulnerables al amor.” John Branter

CANCIÓN DE DESPEDIDA Allá donde se estrellan los sueños imposibles, las risas rasgadas del tiempo de llanto, los vuelos suicidas en dirección al sol. Allá... Donde habré dibujado mil veces la esquina donde no apareciste, llorando la lluvia me mojaba cabello, aunque más hondo calaba el silencio de un sombrío corazón: el mío. Silbaba el viento una canción de despedida. Allá donde se arrastran los destinos cruzados, donde el olvido es rebelde y ancla al pasado, donde tu mano y la mía se dicen adiós. Allá... donde silba el viento una canción de despedida. Y ya no volveré a reír de la misma manera, ¡ya no quiero ser de nadie!. Podías irte, ¡podías irte!, pero nunca así, ¡así no!, ese era el trato y lo incumpliste. ¿Me pedías confianza? ¡No volverás!

31

Fotografía de Alicia Jiménez

Tu corazón y el mío se desacompasan, malas manos que no coordinan, del teatro de las circunstancias, tan sólo somos títeres. Y ahora que la función acaba, silba el viento una canción de despedida.


Revista Escolar El Olivo VUELVE El mar. Tú. Yo. Nosotros: el mar y yo, y tú en el holograma pensamiento, más cerca cuanto más lejos. Te extraño.

de

un

El índigo cielo se refleja sobre el rosado mar y las olas te traen a mí nuevamente, en recuerdos rasgados por la pérdida, quebrantos de la ley del olvido; duelos, como cada noche. Tus labios se acercan a los míos en suave sentencia de ternura, brilla el sol en tus pupilas, canta el mar en la amargura de lo que nunca dije a tiempo: te amo.

La brisa del mar eleva ligeras lágrimas que tiñen estos versos, legados sombríos de lo que fuimos, manifiestos sonoros de lo que no seremos nosotros: tú y yo, y el mar como testigo de este amor por ti dejado, en el que yo aún creo sentimiento acrónimo de dolor y dicha.

32

Nº 0


Revista Escolar El Olivo VIAJE A LA ETERNIDAD Cuando sople el viento del norte y su canto acelere la vida, y en su familiar melodía transporte, con alma queda, el miedo perdido. Cuando sin canas la pérdida acose y, en el fondo, sea motivo de sonrisa, porque ningún adiós duele más que los adioses ya dichos. Y las piedras del camino, ¿acaso devuelven lo que fue mío? Cuando mi corazón lentamente se apague y mis músculos se paralicen y en el recuerdo de los días felices a contrarreloj la existencia pase. Cuando del tiempo haga un suspiro y de mi mente, una última imagen que mecida por el duelo duerma en el olvido, convertida en inmortal. Volverán tus dedos a entrelazar los míos sé que tú nunca soltaste mi mano, mi corazón ha sido tuyo bajo el peso de los años: te fuiste y te he esperado. Por esas huellas que no se borran, por esos momentos que marcan, por esas heridas que nunca cierran, por esos sentimientos que no descansan, por ti: vuelvo a ti. ¡Llévame lejos, viento del norte! ¡Ven veloz! Me están esperando. Laura Solana López

33

Nº 0


Revista Escolar El Olivo

Nº 0

LA ESCALERA El sol tiene sueño. Pero yo vuelvo. Transito como reo, de la libertad al destierro. Atrás quedaron las calles de hierro, Las voces, las baldosas, los pasos certeros.

Ilustración de María Jesús Dorado

A mi espalda la farola, que me mira al recuerdo, se ha posado en ella el ave, mi alma alzando el vuelo. Vienen persiguiéndome las noches pasadas, mi carruaje negro. Nado en la luna como el viento helado. Lo huyo, no lo quiero. Llego. El mar está en calma…mi mano en el pecho. Cierro los ojos al calor de nuevo. Esperé sentada al amanecer de los fuegos… en tu piedra pulida, aguardé por sus besos. Caí del cielo por mi propio peso, mientras el hielo acuchillaba el suelo. En mi refugio eterno… Subo peldaños de abrazos. Dejé en las ramblas del mundo el miedo. Uno, dos. Invierno. Tres, cuatro. Entro.

Irene Bermejo Gordillo

34


Revista Escolar El Olivo

Nº 0

COMPAÑÍAS

A lo largo de la vida, las personas, sensaciones y recuerdos que nos siguen se convierten en nuestros acompañantes. Siempre me fascinó la facilidad de algunas personas para acordarse de todas esas compañías que habían tenido, y también me sorprendía la facilidad con que otras olvidaban a las más importantes. Fotografía de Alicia Jiménez

Tal vez tenga algo que ver con la capacidad de agradecer y con el grado de egoísmo que a cada uno nos caracteriza. O, a lo mejor, simplemente algunos tienen mala memoria; aunque la mala memoria no es excusa para olvidarse de todo el mundo. Está claro que cada uno tiene su historia, sus motivos y sus metas, y que yo no soy nadie para juzgar. En mi caso, podría decir que recuerdo a todas esas personas que en algún momento de mi vida me ayudaron, me acompañaron o tan solo estuvieron allí; que recuerdo todas esas cosas que, cuando no había nada más, me mantuvieron de una pieza; que recuerdo cómo me sentía en todas las ocasiones que hacían que mereciese la pena estar vivo; o que recuerdo todos mis recuerdos, todos los que me forman como individuo. Pero estaría mintiendo. No recuerdo todo. No recuerdo a mis amigos del instituto; no recuerdo a mis primos de Nueva Jersey, ni los veranos con ellos; no recuerdo a muchos de mis profesores de universidad; no recuerdo mi primera bicicleta; no recuerdo la casa de mis abuelos; no recuerdo cómo me sentí al conseguir mi primer trabajo; no recuerdo cómo fue mi operación de rodilla; no recuerdo la letra de “Lucy in the sky with diamonds”; no recuerdo mi primer viaje en tren. A lo mejor es por la edad y por la enfermedad, que poco a poco me va quitando recuerdos, personas, objetos y sensaciones, que poco a poco me va quitando compañías. Lo hace lentamente, sin que me dé cuenta de cuándo o de cómo pasa, aunque sepa que está ocurriendo. Es probablemente lo peor de estos últimos meses, ese sentimiento de que te lo están arrebatando todo y de que no puedes hacer nada para evitarlo. Todos creen que ya no tengo nada que decir, que me estoy apagando como una vela encendida en medio de una tormenta, que ya no me queda nada para decirles y que

35


Revista Escolar El Olivo

Nº 0

quiero irme. Están en lo cierto al afirmar que me estoy apagando, pero sí que tengo cosas que decir, y no quiero irme antes de decirlas, aunque sé que no me pueden oír. Me encantaría recordar todo aquello que he olvidado, que volviese a mi mente como si nunca se hubiese ido. Pero está claro que eso no va a pasar y que no me queda mucho tiempo, así que será mejor que piense en aquello de lo que sí me acuerdo. Será mejor que piense en mis compañías. Porque yo me pregunto, ¿qué sensaciones son las más importantes? ¿cuáles merecen la pena ser recordadas? Recuerdo cómo me sentí cuando me dieron el primer beso; también cuando nacieron mis hijas; también cuando leía mi libro favorito una y otra vez; también cuando lloré por la muerte de mis padres; también cuando me dijeron que tenía cáncer. Esas sensaciones me han acompañado, al igual que los recuerdos y las personas. Esas sensaciones me han hecho ver la vida y comprenderla. Y esas sensaciones son causa de las compañías más preciadas que se puede tener: aquellos que te quieren. Y es inevitable pensar en la familia cuando se habla de compañías de la vida. Pensar en tus padres, que tanto te han dado, aunque ya no estén contigo, y lo que desearías que estuviesen allí, guiándote en todo momento. Pensar en tus hermanos, con los que aprendiste a ser único. Pensar en tu perro, que siempre te fue fiel y que nunca se fue de tu lado, tu compañía más sincera. Pensar en tus hijos, que se asemejaban tanto a ti y de una forma tan precisa que asustaba, y que son lo más maravilloso y perfecto que has hecho nunca. Aunque la familia no se completa sin las amistades, que son la familia que elegimos, la que no nos viene de fábrica. Todos tus amigos, o al menos los que te demostraron serlo, cruzan tu mente y te hacen añorar los momentos que pasaste con ellos. Ellos son las compañías más difíciles de valorar, porque no todas son desinteresadas y no todas son de verdad. Pero una cosa es cierta: no hay mejor amistad en el mundo que aquella en la que se da todo sin esperar nada a cambio y en la que ambos están siempre al lado del otro. Me viene a la mente mi amigo de toda la vida, quien se fue hace unos años y del que afortunadamente me despedí. Recuerdo que lo último que me dijo fue: “Que no te asusten, la vida no está hecha para cobardes”. Todos los tipos de familia son tipos diferentes de amor, es como hablar de palabras complementarias. Porque, ¿qué tipo de familia no da amor, y qué tipo de amor no es un sentimiento familiar? Pero siempre que decimos amor, pensamos en una persona que puede hacer que nuestro mundo caiga o se alce en un instante. En mi caso, ella sigue viva, y está ahí apoyándome, lo sé. Sé que ambos cometimos errores, que ambos no hicimos todo lo que debíamos, pero mientras tengas el apoyo de esa persona y mientras te haga sentir que el hecho de estar juntos es la mejor idea que jamás has podido tener, ¿qué importa el resto? Siento a todos llorando, pero no puedo hacer nada para evitarlo.

36


Revista Escolar El Olivo

Nº 0

Aunque confío en que entiendan que han sido unas compañías de vida excepcionales, ellos y las sensaciones que me hicieron sentir, y los recuerdos que me crearon. Que entiendan que he vivido una vida plena, llena de buenos y malos momentos, llena de risas y de lágrimas. Que entiendan que, aunque estuviera rodeado de gente, o solo con mis pensamientos, siempre me he sentido acompañado. Y que entiendan que en la vida se trata de sentirse acompañado, de saber que no estás solo, aunque tengas que pasar tiempo contigo mismo de vez en cuando. Supongo que mi amigo tenía razón. Cuando me diagnosticaron la enfermedad tuve miedo, estaba aterrorizado, no sé si ante la idea de morir o si ante la idea de morir en pocos meses. Me di cuenta de que era lo segundo, y recordé sus palabras, así que decidí que si iba a morir no iba a tener miedo, porque la vida no está hecha para cobardes. Claudia Capasso López

37


Revista Escolar El Olivo

Nº 0

00:00 La farola se extingue, ya ha luchado suficiente, no quiere mantenerse encendida por más tiempo, empieza un parpadeo intermitente, se va ralentizando, la farola se ahoga en su propia luz, intenta escapar, gritar, se vuelve a iluminar y de repente se apaga. Es medianoche, hace frío. Se tambalea, se le nublan los ojos, apenas le quedan fuerzas pero ya está todo decidido, lo lleva pensando durante demasiado tiempo, cierra los ojos, los abre, suspira y lanza una moneda al aire que cae estrepitosamente al suelo. La moneda da varias vueltas sobre sí misma. La cara y la cruz se debaten en una ardua batalla sin saber que a ambas les espera el mismo destino, una agonizante caída. Mediodía, el sol luce en lo alto de un despejado cielo azul; se levanta sudoroso, se ha dormido. Llega tarde, corre, aparta a la gente pero hay demasiada, nota cada choque, cada impacto, nota cómo todas las miradas, salvo la de la estatua, se clavan en su nuca, ha despertado a la masa y esta tardará en olvidarle, pero lo hará, todo se olvida, ¿no es cierto? La estatua se yergue sobre él y le repite la pregunta, aumenta el paso y simplemente huye, huye de esa pregunta, huye de las miradas, huye de la estatua pero ¿realmente consigue huir? No. Él ya lo sabe, nunca lo conseguirá, esa imagen quedará grabada por siempre en él, en su esencia, pero... Basta, no tiene tiempo para más, sonríe y entra en un pequeño teatro destartalado. Luz, más luz, varios focos le deslumbran, la masa le espera, llega tarde, el camino hasta llegar al escenario se torna en odisea, se apresura todo lo que puede, nota cómo frías gotas de sudor le recorren el cuerpo, le dan escalofríos. Toma el micrófono, traga saliva, nota cómo la masa, impertérrita, le observa. Todas las caras se le presentan iguales, con absoluta indiferencia, no las reconoce, no las distingue, carecen de emociones... Todo carece de sentimientos piensa para sus adentros y acto seguido comienza a hablar. El acto termina, la masa aplaude, otro discurso vacío pero ¿por qué él? Empezó ilusionado, quería cambiar el mundo, lo necesitaba, alentar a la sociedad a una vorágine humanista, menos racional, menos calculadora, fría y áspera, pero el paso de los años había hecho mella en él. Sin quererlo se había convertido en otro señor gris con traje que pregonaba sus palabras vacías a cambio de unas cuantas monedas. Necesitaba cambiar, pero no sabía cómo, se hacía ya de noche, pero era incapaz de quitarse la incómoda luz que los focos le habían implantado en su cabeza, sentía que iba a explotar, dirigió la mirada hacia arriba en busca de alguna estrella que observar, pero qué ingenuo había sido al pensar que allí arriba encontraría algo. Una densa niebla de humo se lo negaba; el joven siguió deambulando por las calles de Madrid, masa, luces, ruido, choques, sentía cómo el mundo le atropellaba, le arrollaba sin contemplaciones y encima le pedía explicaciones. Medianoche, pasa de largo la vieja estatua y llega a un viejo puente alumbrado por viejas farolas. Conforme va cruzando el viejo puente empieza a sentirse rara y amenamente viejo, se para bajo una vieja farola que, cansada de lucir, se apaga. Busca en su negro abrigo una ruin moneda, cierra los ojos, la imagen aparece en su mente, demasiado tarde, demasiadas veces, abre los ojos, suspira y lanza la moneda al aire. Álvaro Martín

38


Revista Escolar El Olivo

Nº 0

CUANDO UNA SOMBRA SANGRA

Estaba solo. Estaba solo y el silencio le envolvía como un manto helado, oprimiéndole. Notaba la sangre correr por sus venas como un río cruel. Podía oír su corazón latir desacompasado. Podía sentir cómo el frío le mordía la piel, cómo el silencio se reía de él con carcajadas inhumanas. La habitación estaba en penumbra, solo la tenue luz de una vela le permitía distinguir algo más allá de sus manos. Un espejo, una silla. Una puerta. Las sombras se alargaban y se encogían siguiendo el compás de la diminuta llama. Parecían seguir los latidos del hombre. Suspiró. Acarició el mango del cuchillo con sus dedos sucios y nudosos. La hoja brilló ante sus ojos. Era limpia, reluciente. Contrastaba con el hombre y con la habitación: ambos mugrientos, cansados, apagados. Unas profundas ojeras rodeaban sus ojos, de un color oscuro. Como la

tinta, le dijeron una vez. Como la sangre, pensó. Como las sombras que le rodeaban y que llevaba dentro de él. Como la sombra que era. Sintió las lágrimas acudir a sus ojos, caer por sus mejillas. Una le rozó el labio. La acarició con la punta de la lengua. Era amarga. Cerró la mano con fuerza, hasta que los nudillos se volvieron blancos. Seguía sosteniendo el cuchillo en la mano izquierda. Lo acercó a su piel, de un blanco muy pálido, como la luna. Las venas se distinguían claramente, como caminos trazados que explotarían en un torrente escarlata al abrirlos. Cayó al suelo. Unas gotas salpicaron las tablas de madera. Las gotas se convirtieron en una cascada oscura. Oscura como sus ojos. Como su alma. El cuchillo cayó al suelo. La vela se apagó. El silencio consumió al fuego y al hombre, y ya no quedaron nada más que sombras.

Aitana García de la Higuera

Fotografía de Berta Solano

39


Revista Escolar El Olivo

Nº 0

SENTARÔ KYU En cuanto subes la colina, caminando solamente un poco, de frente, se encuentra el instituto al que va todo el pueblo. Hay sólo siete edificios detrás, con siete pisos. En el último de todos, cada piso tiene siete puertas, cada una con vistas al exterior. En el séptimo piso no hay puertas, sólo baldosas. Lo sé, porque me he tomado siete días para investigar en esas casas. El primer día, en la primera casa, descubrí siete cosas curiosas:

1. 2. 3. 4. 5. 6. 7.

El primer piso había sido un hostal. El segundo piso era de un empresario. El tercer piso se conoció como "casa de citas". El cuarto piso pertenecía a los estudiantes. El quinto piso fue usado como oficina. El sexto piso estaba lleno de músicos. El séptimo piso...no tenía techo.

Dibujo de Belén Martínez

El resto de edificios era similar en su distribución; excepto en el séptimo piso. Este último siempre era igual. Por eso, el séptimo día, en el séptimo piso del séptimo edificio, salté al vacío, mirando el bello cielo. El tiempo se quedó suspendido. El séptimo piso...Las ventanas del sexto...Quinto...Cuatro...Tres...Dos...Uno...

Paula Ballón Jiménez

40


Revista Escolar El Olivo

Nº 0

ESPEJOS Y PUERTAS Inunda todo la oscuridad. No se oye ni un solo ruido, solo mi respiración y el fuerte y repetido latido de mi corazón. De repente, el sonido de la cerradura de una puerta llama mi atención; es como si alguien estuviera girando la llave que la abre para dejarme salir de este oscuro y siniestro lugar. No veo nada. Intento guiarme por el ruido hacia ella. Siento la fría y dura pared de piedra en mis manos. Entonces la encuentro, la palpo; es de madera y está perfectamente lijada. Intento buscar el pomo con las manos y, cuando lo encuentro, lo giro; es redondo y está un poco pegajoso. Empujo la puerta y se abre con un ruidoso crujido; la atravieso y un frío helador envuelve mi cuerpo. Empiezo a tiritar. Consigo ver algo a través de la niebla, árboles. Probablemente esté en un bosque. Noto la nieve bajo mis pies, mi aliento se congela. Oigo un aullido. La luna blanquecina brilla y resplandece como nunca. Vuelvo sobre mis pasos, la puerta ha desaparecido. En un suspiro aparezco rodeada de ojos amarillos que traspasan la niebla; lobos. Siento cómo avanzan sobre la nieve, cada pisada, cada movimiento, y sus gruñidos me ponen la piel de gallina. Intento huir, pero me resbalo y caigo al suelo. Está húmedo, no siento las manos, pero todavía siento calor en las piernas; eso significa que sigo viva, aunque tal vez por poco tiempo. Este es el fin. Cierro los ojos y aprieto los dientes para no sentir el doloroso mordisco de los lobos sobre mi carne. Toco mis manos, están calientes, ahora siento todo mi cuerpo. Me despierto y miro hacia arriba. Una luz azul incandescente me obliga a mirar en otra dirección. Estoy tumbada en una silla acolchada, rodeada de espejos que llegan hasta el techo, unos tres metros. Intento incorporarme, pero mis piernas están todavía dormidas. Espero un rato hasta que recupero las fuerzas. Me levanto y empiezo a

41


Revista Escolar El Olivo

Nº 0

andar en ese laberinto. Miro la hilera de espejos, veo mi reflejo en todos ellos. Todo parece normal, se respira silencio y tranquilidad. De repente, veo una sombra extraña en uno de ellos que desaparece entre la siguiente hilera de espejos. Corro detrás de ella, no sé por qué, puede que sea instinto o curiosidad. Hago una parada seca y respiro. Allí está, una chica de mi edad con el cabello negro como el carbón y completamente enredado. Sus ojos profundos me aterran, sus pies están descalzos y ensangrentados. Lleva una túnica marrón totalmente desgarrada que le llega hasta las rodillas y cadenas en los tobillos. Con su mano derecha sujeta un cuchillo cubierto de sangre. A su lado se encuentra un chico rubio, está muerto y tirado en el suelo, probablemente lo ha matado ella. Tiene el rostro cubierto con sus propias manos. Miro a la chica, gruñe como un perro intentando defender su territorio; sus dientes están afilados como flechas y tienen el mismo color que su pelo. Alza el cuchillo y da un grito terrorífico que me hiela la sangre. Doy un grito ahogado y salgo corriendo. Vuelvo hacia la silla donde me desperté sin mirar hacia atrás. Sé que ella está detrás de mí, oigo las cadenas contra el suelo. Cuando llego al lugar donde estaba la silla, esta ha desaparecido; en su lugar hay una puerta de madera. No me lo pienso dos veces y entro, la cierro detrás de mí y la oscuridad vuelve a inundar mi cuerpo. No veo nada, pero siento una presencia detrás de mí. Oigo sus pasos pero no puedo moverme, estoy paralizada. Noto su aliento en mi mejilla, su mano agarrando con fuerza mi hombro izquierdo y el filo del cuchillo sobre mi cuello.

Natalia Bonet

42


Revista Escolar El Olivo

Nº 0

La soledad colmaba la estancia. No podía escuchar el ajetreo del exterior, tan solo era audible el susurro del viento que se colaba por las rendijas de las ventanas y que hacía que la pequeña araña de luces que había en el centro de la sala se tambaleara, inestable. La sala estaba poco amueblada, aunque los muebles habían sido cubiertos con sábanas blancas, por lo que apenas podían reconocerse; más bien parecían espectros con formas variables. Ella estaba tirada en el suelo con una mueca de terror en el rostro. Oía cómo se acercaban a la puerta con paso firme y cómo las puertas se abrían con brusquedad y daban paso a dos figuras que irrumpieron en la sala. Ahí estaban, la habían encontrado de nuevo. Portaban extraños ropajes, que parecían de un siglo anterior. Eran algo translúcidos, como si los estuviera observando a través de un cristal con esa propiedad. Avanzaban hacia ella como un león hacia su presa. Había sentido su presencia desde que entró a la casa, cómo la habían seguido mientras recorría las habitaciones, que parecía que habían sido abandonadas de repente, y la habían acompañado durante su visita a la biblioteca, donde había pasado horas buscando, en vano, el significado de lo que había ocurrido en los días anteriores a su mudanza. La muerte de su marido la había destrozado, pero cuando su hijo le siguió, el mundo se desmoronó. Sabía que no había sido un suicidio, pero no podía probarlo y más le valía no hacerlo. Sólo quería huir, desaparecer de la faz de la tierra por una temporada para rehacer su vida. Las horas en la biblioteca la habían consumido hasta un punto extremo. Había empezado a imaginar apariciones, a oír ruidos misteriosos cuya procedencia desconocía… Una larga persecución la había llevado a ocultarse en una pequeña sala de difícil

43

Fotomontaje Elena Fernández


Revista Escolar El Olivo

Nº 0

acceso que había encontrado anteriormente mientras exploraba la casa, pero pronto había reconocido su error, porque la estancia solo tenía una salida que estaba siendo bloqueada por los espectros. La rapidez de sus perseguidores era increíble. Apenas había avanzado unos pasos cuando la alcanzaron. Al darse la vuelta, lo vio, vio el rostro de los que la estaban persiguiendo. Era un rostro conocido, familiar, ahora entendía por qué la perseguían. Había ocurrido hacía mucho tiempo, pero no era algo fácil de olvidar. Había envenenado a sus progenitores y había disfrutado de su sufrimiento pensando que, pronto, sus penas acabarían. Había sido un plan que había requerido horas de perfeccionamiento, pero su hijo y su marido, sus cómplices, habían contribuido mucho introduciendo el veneno en sus alimentos. Al acabar con la vida de sus padres, ella había huido con sus cómplices. Habían continuado su vida con la mayor naturalidad posible, no había habido ni un solo fallo. Salvo que ahora sus padres querían vengarse Su muerte fue rápida y silenciosa, a pesar de sus deseos más profundos de venganza; solo un grito en la oscuridad que quedó sofocado por los muros de piedra que franqueaban la sala, haciéndolo inaudible para el resto de espectros que habitaban la casa. Violeta Dueñas Valverde

44


Revista Escolar El Olivo

Nº 0

EL ASCENSOR ¡¡¡¡Pi pi pi pi pi!!!! - ¡Maldito despertador! Vale, ya te he oído-. Lo apagué sin muchas ganas y me levanté. Subí la persiana. Fuera hacia un día horrible, gris, plomizo. “Debería volver a la cama”, pensé. Con las mismas ganas de antes me vestí, desayuné y me fui a clase. Llamé al ascensor, ¡ocupado! Como siempre a esas horas. Bajaría andando, pero vivo en un octavo piso, así que deseché la idea de inmediato. No había dado aún al botón, cuando se abrieron las puertas. Algo me sorprendió. Algún gracioso se había entretenido en pintar sobre el espejo. Me coloqué las gafas y entonces lo vi: “NO TENDRÍAS QUE IR A CLASE”. Las puertas se cerraron, el estómago se me encogió y tuve ganas de salir. Cuando llegué al bajo, temía que las puertas no se abrieran, pero lo hicieron con una suavidad poco habitual. Gire rápido para volver a mirar las letras, pero allí ya no había nada que leer. Casi me pilla un coche, me sentía mareada, ¡qué había pasado! Corriendo llegué a clase, me senté, traté de serenarme, respiré profundamente, pero el aire no terminaba de llegar a mis pulmones. Así que, desafiando al frío, corrí un poco la ventana y asomé un poco la cabeza. - ¡Eh, esa ventana! Y cerraron la ventana. Lo siguiente Lo siguiente que vi fue mi cabeza en el patio, y un piso más arriba, lo que quedaba de mi cuerpo. Veintinueve caras se asomaban, mezcla de horror y miedo, mirando hacia abajo. - ¡No quise cerrar tan fuerte! No sé qué pasó, sólo la desplacé un poco, ¡no lo sé, no lo sé! ¡Oía! ¿Cómo podía oír? ¡Debería estar muerta! ¡Me habían degollado! No podía ser, no era posible. Pero era tan real. Policías, ambulancias, lo veía todo.Sonreí. Era la primera vez que sin mis gafas lo veía todo nítidamente.

Luego llegó el dolor, un dolor insoportable. Aquel corte. Miré hacia arriba, allí seguía mi cuerpo sin cabeza. Hasta que noté que alguien me cogía y depositaba en lo

45


Revista Escolar El Olivo

Nº 0

que supuse era una camilla. Noté la velocidad con la que me trasladaban, corriendo, corriendo ¿para qué?, ¿pensaban salvarme? ¡Tendría alguna oportunidad! - ¡Aquí, aquí se encuentra la cabeza! Pobrecilla. ¡Qué tragedia! Tomaron mi cabeza y la cubrieron con una bolsa. El mundo se volvió oscuro, y empecé a temblar. No era miedo, era frío, el frío más intenso, me estaba empezando a congelar. Más carreras, más ruidos. De repente se hizo la luz, miré alrededor. Aquel cuerpo sumergido en hielo, ¡era el mío! Y mi cabeza pensante al lado, ahora entendía por qué me sentía tan helada. - ¡Hay que actuar rápido! Los padres nos han dado el consentimiento para donar sus órganos, el protocolo ya está activado, extraeremos los órganos cuanto antes. ¡Ay no, no podía pasar! Me iban a sustraer cada órgano. El dolor no iba a soportarlo, ¡intentaba gritar! La bata blanca se aproximó hacia mi cuerpo inerte, el bisturí en la mano, iba a realizar la primera incisión... ¡¡¡¡Pi pi pi pi pi!!!! -

¡Noooo!

–grité.

El

despertador, ¡era el despertador! Empapada, me levanté de un salto, palpé mi cabeza, mi cuerpo, todo estaba allí, en su sitio. Una pesadilla, eso era todo. Me duché, desayuné y me fui a clase. Llamé al ascensor, ¡hombre, hoy no está ocupado! Cuando entré, sentí cómo se me disparaba la sangre, allí en el espejo, las mismas letras “NO TENDRÍAS QUE IR A CLASE”. Intenté retroceder, dar marcha atrás, pero las puertas se cerraron para llevarme hacia mi destino. María Merino Borrajo

46


Revista Escolar El Olivo

Nº 0

LA IRA Oculto en el hueco de la escalera, entre los trastos que allí se guardaban, se sentía seguro. La penumbra que le envolvía y la absoluta quietud de que era capaz hacían que encontrarle fuera una tarea muy difícil. Podía estar oculto durante horas, y, a pesar de las insistentes llamadas de sus padres, no abandonaría su escondite de forma voluntaria. Había pasado ya por ello, y no era la primera vez que cuando le cogían utilizaban su cuerpo para descargar toda la furia que sus padres guardaban. Cuando lo tomaron en adopción, se sintió el niño más afortunado del mundo, y la salida del internado la vivió como una liberación y una vuelta a la vida que le había sido negada en aquel horrible lugar. Pronto se topó con la cruda realidad. Aquellos seres que le habían querido se comportaban ahora como sus más terribles carceleros, y, además de obligarle a hacer todas las tareas de la casa, debía mantenerse prácticamente por sus propios medios, pues la asignación mensual que recibía por parte de la institución estatal que le sustentaba era requisada inmediatamente por sus padres adoptivos. Su objetivo era aguantar hasta la noche, para después salir de su escondite, y deslizarse hasta su cuarto -haciendo el menor ruido posible- para poder descansar estirado en la cama sin ser molestado. Sabía que sus padres dormirían, pues las botellas vacías que adornaban el comedor le indicaban que ahora no se meterían con él. Todo empezó cuando la joven pareja perdió al hijo que esperaban, destinado como estaba a ser su hermano menor. Los reproches fueron en aumento, y pronto toda la culpa de lo que había pasado cayó sobre sus hombros. El alcohol hizo el resto, y su vida cambió casi de la noche a la mañana. Pidió que lo liberaran, que lo devolvieran al orfanato, alegando incompatibilidad insuperable, pero no lo dejarían marchar. El miedo a perder la asignación que le robaban, era más fuerte que su odio hacia él.

47

Fotomontaje Mª Inmaculada Rueda


Revista Escolar El Olivo

Nº 0

Pero esta vez estaba preparado, tenía un plan y lo iba a llevar a la práctica. Esa mañana madrugó un poco más, y antes de que sus padres despertaran, rellenaría las botellas con veneno para ratas, las agitaría para disolverlo bien, y esperaría escondido hasta que sus padres se las tomaran. Se habían acabado ya las palizas, los gritos, los desprecios y las humillaciones a que era sometido... Aquella mañana cambió todo. Esta vez, en lugar de llamarle a gritos por toda la casa, abrieron la puerta de su escondite, y le invitaron a salir bondadosamente. Su madre estaba más radiante que nunca, y su padre se había arreglado, y con ropa nueva y bien afeitado, parecía otra persona. Se dirigieron a él como “nuestro pequeño niño”, que era como le llamaban al principio de su adopción, y le pidieron perdón por haberlo tratado tan mal. En una noche cambió todo, pues según contó su madre, una “aparición divina” les había visitado y su amor y su luz había cambiado su espíritu para siempre. En verdad se les veía distintos, y hasta él mismo sintió que ya eran otras personas. No podía contener su alegría y, abrazando a su madre, se sintió - una vez más- el ser más feliz del universo. En tan sólo un día, la casa había cambiado por completo, lucía limpia y ordenada, el alcohol había desaparecido, y hasta el jardín, abandonado hacía tiempo, tenía ahora preciosas flores que crecían por momentos. Su casa cambió para bien, y una furgoneta repleta de trastos viejos, libros antiguos, y otras cosas que no hacían más que estorbar, fue regalada a la iglesia, para así colaborar con los más necesitados. De repente, un oscuro pensamiento nubló su mente y, abrazado a su padre, vio con horror cómo la furgoneta desaparecía a lo lejos, con —entre otras cosas- una caja repleta de botellas llenas, que sin duda eran donadas para celebrar las próximas fiestas del pueblo... Francisco Duro Penkova

48


Revista Escolar El Olivo

Nº 0

LA SÉPTIMA ESTRELLA Me despierto cansado, sin saber nada más que mi nombre. ¿Dónde estoy? Quiero abrir los ojos, pero tengo miedo a descubrir mi paradero, ¿un cuarto oscuro? ¿El paraíso? ¿Mi propia habitación? Quién sabe. Finalmente abro los ojos, preocupado. No veo nada, solo escucho voces lejanas. Intento recordar qué pasó ayer, el porqué de todo y de esta nada, de este vacío, pero sin rastro, sin señales. Mi vista se va adaptando a la oscuridad y por fin puedo distinguir una mesa y una silla. Me levanto y camino hacia ellas, asustado. Encima de la mesa hay un papel, un extraño papel de color gris, y una pluma. ¿Para qué? Sigo sin averiguar nada. Cojo el papel con la mano derecha, y, al levantarla, descubro una gran mancha roja en la camiseta blanca que mi madre había planchado con paciencia. Ignorándola, me doy cuenta de que en el papel gris hay unas letras; intento descifrarlas: BUSCA LA SÉPTIMA ESTRELLA. Es lo único que pone. De repente una puerta de la que no me había percatado se abre. Me levanto, con la respiración entrecortada, en mi habitación, ¿Qué acabo de soñar? El reloj marca las seis de la mañana, en media hora tendría que levantarme para ir al instituto, así que salto de la cama como si tuviera una bomba. Cojo un papel y boli y me pongo a escribir y, a relatar el sueño de esta noche. Es la primera vez que tengo este sueño extraño, pero varias veces he tenido sueños parecidos, con el mismo mensaje. “Busca la séptima estrella”. No sé por qué, pero creo que no es nada bueno. Fotografía Mª Inmaculada Rueda

La alarma empieza a sonar y bajo las escaleras a desayunar. Allí, como todas las mañanas, se encuentra mi madre, preparando el café, y mi hermana mayor, que tiene dieciséis años y me saca solo quince meses. Se llama Valeria y lo único que puedo decir de ella es que no la conozco, siempre ausente en su habitación, o con sus amigos, o escuchando música. Solo está en casa para lo necesario: desayunar, comer y a veces cenar. Desayuno a toda prisa, me visto. Salgo de casa y voy al instituto con paso rápido, pensando en qué querrá decir ese mensaje que me acecha todas las noches, ¿quién me lo enviará? ¿Qué querrá decir? Sigo caminando. Frente al instituto me encuentro a Alberto, un amigo; entramos juntos. A primera hora nos toca matemáticas, luego plástica y después música. Estas tres horas pasan rápido, más o menos. Después del patio hay historia, una de las asignaturas que más me gustan, ya que el profesor nos cuenta relatos sobre reyes antiguos y civilizaciones perdidas. Hoy, la historia iba sobre un imperio escondido en los Alpes, y

49


Revista Escolar El Olivo

Nº 0

me llamó mucho la atención porque trataba sobre siete estrellas, siete preciosas chicas traídas del cielo. Al parecer, las tenían en un altar con grandes manjares y ofreciéndoles de todo, no les faltaba de nada. La séptima, la más bella, todavía joven, era la hija del emperador. Todos querían su mano, pero nadie estaba a la altura, eso la hacía más inalcanzable. Un día, el emperador fue a comprobar si su hija estaba en su habitación cuando de repente descubrió que no estaba. Buscó por todas partes, pero fue en vano. Su hija, la hermosísima Catherine, no aparecía. Buscaron por todo el imperio, por los alrededores, pero ni rastro. Lo único que dejó fue una pluma con tinta derramada por su mesa. En la actualidad se piensa que Catherine se escapó con su amado, por no casarse con los pretendientes que le tenía su padre preparado. Al final de la clase fui a hablar con el profesor sobre esta historia, le conté lo ocurrido en mis sueños y me dijo que era algo del destino. La séptima estrella, Catherine, me esperaba en algún lugar del pasado para rescatarla. Probablemente estaría atrapada. El profesor, al ver mi cara de alucinación, me dijo que lo olvidara, pero los siguientes días en lo único en lo que pensaba era en eso: la séptima estrella. Volví a hablar con el profesor de historia. Al fin y al cabo era él el que podía ayudarme, y nadie más. Dijo, como si fuese lo más normal del mundo, que tendría que viajar al pasado mediante un sueño, ya que era la forma con la que Catherine había contactado conmigo. Me dio un libro sobre hechizos y ahí acabo nuestra reunión. Me comentó lo que necesitaría más adelante, pero no explicó el porqué. Llegué a casa y me puse a hojear el libro. Trataba sobre hechizos y cosas que creo que son estúpidas, pero en un futuro me servirán, estoy seguro. Por la noche me voy a dormir con la esperanza de encontrarme con Catherine y, como yo he deducido, así es… Aparezco en medio de un bosque, escondido entre la maleza y, a mi lado, una chica más o menos de mi edad, con el pelo largo negro y unos ojos del color de la noche, de las montañas, del olor de una hoguera al apagarse, el color más claro jamás existente pero el más denso y oscuro a la vez. Viste ropa desgastada y tiene una sonrisa deslumbrante. Se presenta, y como esperaba, es Catherine. Le pregunto el porqué de esto. El porqué de haberme pedido ayuda a mí y no a otro cualquiera, el porqué de estar en un bosque en mitad de la noche, el porqué de estar en un sueño y aun así que parezca tan real. Ella se limita a cogerme de la mano y guiarme corriendo lejos, muy lejos del sitio en el que aparecí por primera vez en esta preciosa y terrorífica historia. Catherine me lleva a lo que ella describe como un sitio más seguro. Entonces, ¿estamos en peligro? Hay tantas preguntas… pero tan poco tiempo, según ella. Me cuenta la historia que me narró el profesor, y me explica que la están buscando, la quieren matar, por eso huyó. Huyó a tiempo. Fue a cobijarse en una choza con un hechicero que le recomendó pedir ayuda a alguien, y ese alguien fui yo. Se supone que estoy destinado a esto, a rescatarla. Miedo me da no saber hacerlo. Miedo me da fracasar. No me cuenta quién la busca, ni el porqué. Pero me pide ayuda, obviamente le digo que sí, que la ayudaré en todo lo posible y lo intentaré en lo imposible. Se queda satisfecha y entramos en una rústica choza hecha con pajas y troncos de árboles. Me ofrece un cuenco con bichitos pequeños dentro, y le digo que no amablemente, pero con

50


Revista Escolar El Olivo

Nº 0

las tripas revueltas. Aquí todo es tan natural, no como en la actualidad. Catherine me cuenta historias antiguas. De repente entra un señor alto y en muy buena forma, coge a Catherine y se la lleva. No me da tiempo a reaccionar. Corro detrás de ellos, pero no les alcanzo; aun así les sigo la pista: sus raptores son tres hombres, altos y en muy buen estado físico, de color café. Catherine grita, pero sus gritos caen al vacío como si cayesen por un acantilado, sin respuesta alguna. No sé qué hace. Entonces se me ocurre un plan, un plan descabellado, pero es un plan. Llegamos a un conjunto de pequeñas cabañas alrededor de una hoguera. En estas cabañas hay niños, mujeres, hombres… todos contentos al ver a los tres hombres con Catherine en brazos. Yo, escondido entre unos arbustos, intento hacer señales a la séptima estrella perdida y ahora secuestrada. Se hace de noche y no encuentro el momento oportuno para ir a por Catherine. Por lo que veo, este poblado está esperando a que se haga de noche para quemarla. En un despiste del guardián de la víctima, corro hacia ella y le desato las muñecas, todas enrojecidas y con heridas, por intentar escapar. La cojo en brazos y echo a correr. ¿Hacia dónde? No lo sé. Solo quiero estar lejísimos de aquí y no volver nunca. Olvidarme de los tres fornidos y de la historia de las siete estrellas. Pero no puedo dejar aquí a Catherine, no, aquí no. La matarán, y la descuartizarán. Se lo he prometido, la ayudaría. Corro lo más rápido posible sin rumbo alguno, cierro los ojos muy fuerte, tan fuerte que duele y… Aparezco en la cama de mí habitación, empapado en sudor. Apenas puedo moverme, tengo el cuerpo dolorido y heridas en todos mis miembros. Palpo debajo de la sábana. ¿Qué será? O más bien quién: debajo de la sábana aparece Catherine, con su sonrisa deslumbrante, sus ojos de tan bello color y su pelo negro como el azabache. Ahora ya sé algo más que mi nombre. Ahora sé que las personas buenas no son tan buenas, que las malas no son tan malas. He aprendido que no importa cuánto tengas, no importa lo que venga si tu mente es fuerte y clara. He aprendido que uno tiene que querer y ser querido, que no hay sensación más grande que la de sentirse vivo. El trabajo y el esfuerzo traen recompensa. He aprendido que los ojos hablan solos, que las miradas enamoran. Catherine me sonríe, y antes de salir de la habitación, sigilosamente, dice: -Gracias.

Raquel Alonso

51


Revista Escolar El Olivo

Nº 0

CORNELIUS Hacía muchos años que la Tierra vivía tranquilamente. Los humanos habíamos dejado de contaminar nuestro planeta. Habíamos olvidado lo que era cazar y pescar, exterminando las especies que ahora se paseaban tranquilamente por nuestro mundo. La violencia era tan solo un recuerdo horrible para asustar a los niños. Las guerras se enseñaban en los colegios como algo que no debería repetirse jamás. Muchas enfermedades habían desaparecido. Vivíamos muchos años y con buena salud. El ser humano se había convertido solamente en humano y se podría decir que todos los que poblábamos este bonito lugar nos ocupábamos de ayudar a los demás y de hacer que la vida fuese fácil y amable para todos. No había diferencias entre ricos y pobres, entre negros y blancos. Todos éramos humanos, humanos con H mayúscula. En esta época nació una niña. Sus padres le llamaron Arianne. Su vida iba a ser muy feliz, porque así debía ser. Era la única hija de una familia que había esperado mucho y que ahora estaba encantada mirando a ese bebé movidito que se agitaba en su cuna. Era costumbre que se asignase un robot de última generación a cada bebé nacido para que lo cuidase y le enseñase si los padres no estaban, o simplemente lo vigilase. Era un modelo ultramoderno, X453T. Pertenecía a una serie de robots acostumbrados a estar con niños, que se adaptaban a sus necesidades y que les ayudaban a mejorar su comportamiento y educación. A Arianne le gustó ese robot que la miraba constantemente, que le hablaba con voz dulce y que le ayudaba cuando algo no salía bien. Cuando Arianne cumplió tres años, inventó un nombre raro pero bonito para su robot: Cornelius. Al robot le gustó, sonaba bien y nadie se llamaba como él. Arianne vio un brillo en los ojos de Cornelius y la amistad entre ella y el robot se hizo más fuerte. Arianne crecía feliz. El colegio la divertía, aprendía cosas que después contaba a Cornelius. La niña sabía que Cornelius no era un robot como el de sus amigos. Había algo especial en él. Tenía siempre ganas de hacer cosas y de escuchar a Arianne y, cuando no estaba con ella, contaba los minutos que faltaban para verla. Arianne se dio cuenta de que Cornelius tenía gran interés en aprender y ella repetía las lecciones de sus maestros al robot, que la miraba fascinado mientras le hacía preguntas sobre lo que ella contaba. Un día, el robot dijo a Arianne que tenía un deseo muy grande: quería aprender a leer y después a escribir. Arianne se lo tomó muy en serio y empezó a trabajar con él. Cornelius demostró una gran capacidad y mucho interés, a pesar de que sólo era un robot-niñera. Cuando la niña cumplió diez años, regaló a Cornelius su primer libro: La vuelta al mundo en 80 días. Por primera vez vio algo increíble: Cornelius lloró, con una sola lágrima, pero lloró. Arianne sabía que era imposible, porque era una máquina, pero también estaba segura de que Cornelius tenía algo especial, casi humano.

52


Revista Escolar El Olivo

Nº 0

Cornelius amaba su libro. Lo leyó 51 veces y siempre descubría algo nuevo que contaba a Arianne. Incluso podía recitar párrafos enteros. Arianne le dijo que podía coger sus libros y Cornelius se puso a cantar y bailar. Nunca había hecho esas cosas. La niña pensó que tal vez tuviera alma o corazón o sentimientos o una inteligencia extraordinaria. El tiempo pasó. Arianne estaba convirtiéndose en una jovencita inteligente y trabajadora. Cornelius también crecía. Crecía su interés, su capacidad y aprendía lo que eran los sentimientos y las emociones. Arianne siempre recordaba cuando llevó a Cornelius a un museo y le enseñó el cuadro de Las Meninas. El robot pensó primero que era un espejo y miraba por la sala para ver al perro y a las niñas que iban raramente vestidas. Cuando Arianne le dijo que era obra de un hombre que lo había pintado con sus manos, Cornelius no pudo apartar la mirada y memorizó todo cuanto veía. Arianne se acuerda de que ese día empezó la etapa pintora de su querido robot y que tuvo que dejarle pinturas y papel y explicarle la combinación de colores y lo que era la perspectiva. Cuando llegó el momento de ir a la Universidad, fase donde los jóvenes aprendían trabajando y se iniciaba el período de separación de sus padres, Arianne pidió permiso a sus padres para hablar con su tutor y preguntarle si Cornelius podía asistir a las mismas clases que ella, sólo de oyente. Los padres se asustaron: “¡Qué tonterías estás diciendo!”. Cornelius era un robot, una máquina programada para ciertos trabajos: dar de comer, duchar, acostar, vestir al bebé, etc. No podía hacer nada más. Arianne intentó explicar a sus padres que Cornelius era diferente. Ya hacía años que sabía leer y escribir. Lloraba cuando escuchaba ciertas canciones o leía algunos poemas. Había leído todos los libros de su biblioteca y también los del colegio. Era excepcional y Arianne lo quería mucho, como a un hermano. Los padres no podían creer lo que oían. Aquello era imposible. Debía ser porque funcionaba mal. Había que llevarlo a la central y desprogramarlo. Sí, eso deberían hacer. Arianne vio que sus padres hablaban en serio. Querían desprogramar a Cornelius, porque decían que funcionaba mal. Era increíble, pero comprendió que jamás podría hablar a nadie de lo maravilloso que era su robot. Les hizo creer a sus padres que habían sido invenciones y todos terminaron riendo. Arianne le contó a Cornelius todo lo que acababa de pasar. Cornelius no comprendía nada. Él era bueno y quería aprender como si fuese un niño. Arianne le dijo que no se preocupase, que lo conseguirían, pero que debían hacerlo en secreto. Con una excusa, Cornelius empezó a acompañar a Arianne a clase y a su trabajo. Aprendió a callar y a parecer un robot normal. Pero, un día, en un debate sobre Velázquez y Las Meninas, un chico empezó a bostezar y a hacer ruiditos con su boca, molestando a los que estaban hablando y escuchando y Cornelius le reprendió. Le dijo que el cuadro merecía respeto, porque conseguía que el espectador se sintiese parte de la escena y siguió, siguió y siguió hablando. Todo el auditorio se dio cuenta de que Cornelius no era un robot normal. Arianne sintió miedo cuando todos empezaron a hacer preguntas sobre el robot. Luego se tranquilizó. A todo el mundo le gustaba Cornelius. Era sensible, amable y muy

53


Revista Escolar El Olivo

Nº 0

dispuesto a ayudar. Le dieron permiso para asistir a todas las clases, debates, discusiones, y los Maestros le pedían consejo. Arianne pensaba que ya eran completamente felices y Cornelius creía que la vida era maravillosa. Cornelius aprendía a un ritmo increíble. Superaba a todos y tenía un deseo de aprender inagotable. Pero la felicidad no dura siempre y Arianne no lo esperaba. Los Maestros empezaron a sentir celos de su sabiduría. Los alumnos tenían también cierta envidia. Los padres de los alumnos pensaban que el robot funcionaba mal. Lo que había empezado como una historia maravillosa estaba empezando a molestar. A Cornelius se le prohibió la entrada a las clases con la excusa de que ponía nerviosos a los estudiantes. Tampoco podía ir a la biblioteca porque hacía ruiditos que molestaban a los lectores. Después, tuvo que quedarse en casa porque siempre estaba haciendo preguntas a todos y aquello era muy molesto. Cornelius no comprendía nada. Lloraba y preguntaba a Arianne por qué le hacían eso. Él era bueno y no quería molestar. Él era como ellos, un humano más. Pero Arianne le dijo que no. Le explicó que los demás lo veían como un robot nada más. Cornelius lloraba. Él era humano. Lo peor vino después. Habían sido denunciados a la fábrica y los ingenieros vendrían a buscarlo para desconectarlo. Arianne luchó por Cornelius. Escribió millones de cartas y buscó el apoyo de los demás. Pero nadie quería ayudar a un robot que se creía humano. Cornelius comprendió que Arianne sufría y no quiso que fuera así. El día de su partida se sentó junto a ella y le habló de todos los maravillosos recuerdos que tenía. Le agradeció todo lo que le había enseñado y lo que había disfrutado todos los minutos que habían estado juntos. Después de abrazarla, le hizo prometer que jamás lo olvidaría y le dijo una frase que Arianne siempre recordaría: “Si todos esos que no me quieren o no me toleran son humanos, yo ya no quiero ser humano”.

Ángela Tejero

54


Revista Escolar El Olivo

Nº 0

H15 Walter abre los ojos y percibe una luz blanca frente a él, aún levemente teñida de azul por los efectos del suero H15, el potenciador de memoria altamente conductor; siente que le queman las sienes y pequeños pinchazos a modo de diminutas descargas en el córtex prefrontal. Sabe que esta sensación es pasajera, que pronto pasará y le quedarán muchas otras cosas en el legado de su memoria, las recordará durante toda su existencia. Walter es un tipo atlético, alto, delgado, con ojos entre azules y verdes, incansable. Sus padres aún son jóvenes, algo menos de 150 años, están en el momento álgido de su vida. Walter, con sus 14 años, es un hijo querido y deseado, salió de aquella bolsa con gel ionizado fluorescente sin una sola arruga. Sus padres deseaban verle, pues durante nueve meses estuvo desarrollándose en el centro de reproducción avanzada. En la lección de hoy ha aprendido, a través de esas descargas en el córtex, cómo aquellos ancestros veían por primera vez la luz con sus ojos medio cerrados, tras deslizarse por el conducto uterino; daban a luz en aquellos centros llamados hospitales donde se curaba a los débiles. En lecciones anteriores aprendió cómo los alumnos estudiaban en las clases tras horas y horas insoportables, escuchando a esos profesores aburridos que les encargaban tareas. Ahora todo es diferente, eso es historia de nuestros antepasados antes de la ingeniería genética. Walter acaba de recibir su último nivel de formación básica y es su décima sesión tras cinco horas en la máquina de formación. El gel H15 permite que el “knowledge-tron” inserte experiencia y sabiduría en su masa cerebral perfectamente desarrollada. Walter es perfecto, al igual que todas las personas que le rodean; su ADN es admirable, pues sus características fueron elegidas por sus padres y desarrolladas por un robot tecnogenético. Los débiles ya no existen, desaparecieron de la faz de la tierra hace muchas generaciones, su existencia no tenía sentido y eran caros de mantener. Walter parece feliz, no conoce la imperfección ni la debilidad, nunca ha sentido tristeza, todo para él es perfecto, pero… ¿hay amor sin dolor?, ¿alegría sin tristeza?, todo es una línea continua en su vida y Walter es el primero de su especie en plantearse si eso es ser más feliz. Quizá la imperfección sea bella.

Álvaro Delgado Aguado 55


Revista Escolar El Olivo

Nº 0

INSTRUCCIONES PARA CORRER

Lo principal para correr correctamente es llevar ropa y calzado cómodos. Queremos evitar a toda costa una lesión y, si no vas vestido cómodamente, es más probable cometer un error. Aunque este paso parezca una tontería y algo obvio, es importante decirlo, sobre todo para las mujeres coquetas. Para correr correctamente quedan prohibidas las faldas, vaqueros ceñidos y tacones mortales. Por favor, no se vista muy ridículo; chicos, evitad pantalones de licra muy ajustados; evitemos remarcar zonas que no deberían ser remarcadas. Chicas, lo mismo. Y para usted que tiene una buena edad y experiencia en la vida, evite ropa muy colorida propia de su época y, por favor, abstenerse de llevar calentadores. Consejo: llévese su móvil o mp3 para escuchar su música favorita y que el camino sea más ameno, pero tenga cuidado con motivarse y ponerse a cantar demasiado alto, no queremos espantar y/o asustar a la gente. Una vez vestidos correctamente, lo principal es calentar los músculos, para ello es importante estirar bien, con unos ejercicios muy sencillos. Primer estiramiento: coloque su trasero en el suelo, o mejor dicho, siéntese en el suelo con la espalda recta, una pierna contraída y otra estirada, a continuación intente tocar la punta del pie (el pie de la pierna estirada evidentemente). Si siente un horrible dolor en la pierna, lo está haciendo correctamente; si no siente nada, o no está haciendo ningún esfuerzo o es usted menos sensible que un palo. Haga lo mismo cambiando la posición de las piernas. Segundo estiramiento: Póngase de pie con las piernas juntas; a continuación intente tocar el suelo sin doblar las piernas. Si siente un ‘’crack’’ en su espalda, por favor, vaya a su médico de inmediato. Tercer y último estiramiento: túmbese en el suelo, estirando muy bien brazos y piernas y procurando no quedarse dormido, si no, el estiramiento no será válido. Repita tres veces cada estiramiento y usted estará listo para el calentamiento. Primer calentamiento: póngase de pie, con las piernas entreabiertas y gire el torso de un lado al otro varias veces. Por favor, cuidado de no marearse, aunque parezca imposible, ocurre de vez en cuando con algún empanado de la vida. Segundo calentamiento: haga sentadillas; sí así de simple, sentadillas, no creo que sea necesario explicar cómo se hace, todos sabemos hacerlas, hasta usted puede sin ayuda. Tercer y último calentamiento: los tobillos son una parte importante que casi todo el mundo olvida, gire el tobillo, primero hacia un lado y después hacia otro, no olvide el otro tobillo que también lo utilizaremos.

56


Revista Escolar El Olivo

Nº 0

Haga tres repeticiones de cada calentamiento y ya estará usted listo para empezar a correr. Pero, antes de empezar a correr, es importante tener en cuenta varios factores: 1-Los cordones bien atados: aunque crean que no es importante, sí lo es, no queremos tener ningún accidente tonto. 2-La posición antes de salir: coloque un pie delante y otro detrás, las piernas flexionadas y los brazos en posición de salida. Bien, pues siguiendo todos estos pasos está usted listo para correr. Ah, y no olvide tener cuidado con las ventosidades a la hora de la salida, no queremos hacer el ridículo en un lugar tan lleno de gente como lo es la calle. Ahora sí, todo listo para correr correctamente. ¡Disfrute del camino!

Rosalinda Camacho

Fotografía de Marta Puerta

57


Revista Escolar El Olivo

Nº 0

"INSTRUCCIONES PARA CAERSE DE CULO" Algunas personas deben de estar familiarizadas en este arte, el llamado “caerse de culo”. Yo estoy entre estas personas. Debido a mi torpeza, soy una experta en este tema. Hay diferentes maneras de caerse de culo y voy a explicar cómo se llevaría a cabo: 1. Hay que asegurarse de llevar un calzado apropiado para esta actividad: o bien calcetines peligrosamente resbaladizos (da igual el estampado) o unos zapatos de suela lisa. 2. Lo segundo es coger un poco de impulso. Con un poco es suficiente, pero cuanto mayor sea la velocidad que llevemos más grandiosa va a ser nuestra caída. Yo recomiendo la velocidad que llevemos al caminar, pero con más fluidez y más rápido. 3. Encontrar una zona realmente resbaladiza. Ejemplos si llevamos calcetines: el suelo del parqué de su vivienda (preferiblemente los pasillos). En este caso lo mejor es correr por él para efectuar una gran caída; también puede ser por las escaleras (en este caso la velocidad no importa, lo que importa es que se coloque, más o menos, la mitad del pie en cada escalón). Si llevamos zapatillas de suela lisa, se puede llevar a cabo la caída o bien en las escaleras (como he explicado anteriormente) o si estamos en épocas de heladas y uno va directo a las placas de hielo. 4. Una vez se resbale, debe subir un poco las piernas y flexionarlas en el aire. Cuanto antes se encoja mejor. Si no le da tiempo a realizar esta hazaña, puede enviar los brazos hacia detrás de su cuerpo (siempre y cuando estén flexionados para evitar roturas). Después de realizar la caída, puede que rebote, es lo normal. 5. Por último, hay que reírse (si no ha habido ningún percance), para que sus acompañantes no se preocupen por si se ha hecho algún daño. Si este no ha sido el caso y ha habido un accidente, debe quedarse inmóvil para evitar empeorarlo y pedir ayuda si es muy grave (en este caso se le permite llorar).

Julia Cilleruelo

58


Revista Escolar El Olivo

Nº 0

LOS OCHO MANDAMIENTOS Introducción Para poder pertenecer a la política, tanto exterior como interior, tanto nacional como internacional, o incluso a la regional y municipal, hay que cumplir una serie de leyes y condiciones indispensables para ejercer tu función. Estas normas, nunca escritas hasta ahora y transmitidas de generación en generación política, son la denominada Tabla de los Ocho Mandamientos.

Antiguo Testamento, libro del Éxodo, capítulo 20, versículos 1-17 Y al subir Moisés al monte Sinaí, encontró allí los ocho mandamientos, tallados sobre dos tarjetas opacas de Caja Judea, y se dispuso a leerlas para seguirlas al pie de la letra como buen líder político que era. Y decían así las escrituras: 1. La honestidad ante todo, que diga, todo y después la honestidad. 2. Vanagloriarás al propio partido y descalificarás a los demás, así como a los sindicatos. 3. Conocerás las formas de blanquear y desviar dinero, y respetarás las formas de hacerlo del prójimo. 4. No concederás contrato, adjudicación o privatizarás sin antes cobrar una comisión a cambio. 5. Malversarás y prevaricarás siempre que puedas. 6. Trabajarás un solo día a la semana, salvo que tengas que cobrar

Ilustración Jaime Ausín

una dieta o asistir a una reunión para cobrar en B. 7. No responderás a las preguntas de la prensa evadiéndote con: -Una declaración por televisión. -La excusa de "Está lloviendo y, aunque lleve paraguas, no voy a contestar". -Si las respondes será con un "Todo es falso salvo alguna cosa". 8. Y por último y sin embargo lo más importante, prometerás todo aquello que vayas a incumplir. Y Dios apareció en los cielos y dijo: -Si cumples todos estos mandamientos, solo puedo decir Bienvenido a la política

Pablo Marco 59


Revista Escolar El Olivo

Nº 0

CÓMO SUSPENDER EXITOSAMENTE Mucha gente se limita a seguir su propio instinto para suspender. Pero la clave está en que uno que sigue sus instintos suspenderá no con menos de un 3, y es que en esta vida también hay que aprender cómo suspender con clase. De modo que si sigues mi procedimiento conseguirás el 0.

1. El primer paso para suspender no es tan difícil como puede parecer. Si quieres suspender, podríamos decir que casi deberás tener “alergia” a los apuntes. Tendrás que comprar un cuaderno, sí, pero, como no lo utilizarás, podrás descambiarlo y recuperar el dinero al final del curso. 2. Queda terminantemente prohibido atender en clase. Para pasar el rato hay varias alternativas, como por ejemplo dormirse, la más popular de todas. 3. No hablemos de exámenes. Si tu meta es convertirte en un suspendedor nato, ahórrate el libro desde el primer día, ya que no podrás verlo ni en pintura. Ni tan siquiera se te permitirá saber cuál es la portada del libro ni la editorial. De ese modo se desvanecerá tu ilusión por estudiar. 4. Por último, pero el más importante de todos los pasos; los deberes. Es el obstáculo más grande de toda la guía, pero si lo superas, podrás presumir de ese “rosco” en el boletín. No digas en casa que no han mandado tarea, ya que no se lo creería nadie. Este es el típico error de un principiante cateador, que por desgracia, nunca suele funcionar. Simplemente limítate a decir que aprovechaste tanto el tiempo en clase que acabaste los deberes allí. Otra opción muy interesante es la de decir que has estado haciendo la tarea en una biblioteca, y ese fue el motivo de la tardanza. Mientras tus padres piensan que eres la persona más responsable del mundo, realmente habías estado jugando con tus amigos en el parque. Fotografía Belén Martínez No lo dudes: ¡Ya eres un gran maestro de los cates!

Álvaro Delgado Aguado

60


Revista Escolar El Olivo

Nº 0

¿CÓMO ABRIR UN TARRO DE ALCACHOFAS?

A todo el mundo le gustan las cosas que vienen en tarros, véase espárragos, aceitunas, alcachofas… pero, ¿alguien sabe cómo abrirlos? Hoy solo nos centraremos en tarros de alcachofas. Para ello seguiremos unos sencillos pasos: 1. Primero una madre intentará la hazaña usando todas sus técnicas: a. Con un cuchillo intentará hacer la “palanca”. b. Aplicará mucha presión en la tapa y la retorcerá. c. En caso de que las dos anteriores no funcionen se oirá el famoso: “Cari, ábreme este bote”. 2. A continuación llegará el padre con otro tipo de técnicas: a. Haciéndose el “machote” intentará abrirlo aplicando mucha fuerza; según vaya añadiendo fuerza, la expresión de su rostro comenzará a asustar y su cara se volverá roja (no es preocupante). b. Esta es la segunda técnica llamada: “Tapa de bote/camiseta/mano sudorosa” que consistirá en lo mismo, pero consiguiendo esta vez que la mano no resbale. c. Si estas técnicas no funcionan (que no lo harán), se oirá el aún más famoso: “Pues se cena otra cosa” 3. Finalmente, el varón más revoltoso de la familia, en un acto inconsciente usará la técnica “romper la cáscara del huevo” rompiendo así el cristal del tarro y usando la única forma válida de abrir el tarro.

Juan Carlos Llamas Núñez

61


Revista Escolar El Olivo

Nº 0

UN PEZ DE PECERA MELANCÓLICO (COMPARACIÓN O SÍMIL)

La vida de un pez de pecera es dura. Imagina un prisma imagina unos seres otros como enemigos. breve como la vida de una obra de teatro espectadores curiosos, ojos. Piensa en la hora más feliz del día, aquellos gigantes la simpatía. La sensación esperar a volver a nadar sueño que jamás que un día flotarás y desde un recuerdo lejano que no contemplarás más.

transparente como casa, escamosos como amigos, y Tener una memoria un copo de nieve. Vivir continua, con unos aunque solo veas sus de comer como en la esperando a que recuerden con de dar vueltas para en el mar, como un alcanzarás. Y no olvides arriba la pecera verás, como

Violeta Dueñas Valverde Ilustración de Blanca Rosado

62


Revista Escolar El Olivo

Nº 0

REFLEXIÓN MATUTINA EL DORMILÓN es un ser extraño porque sestea a diario. A una marmota se asemeja con la actitud de una vieja. Se duerme a todas horas, y tal es su devoción por el descanso, que sueña con dormir. Duerme de noche, duerme de día, tanto en el salón como en la cocina. Su sueño es profundo como un pozo, pues ni la bocina del barco le despierta, ni el canto de las ballenas. Descansa en su tiempo libre y, a veces, mientras trabaja. Para él no hay tortura mayor que despertarse cada mañana. Si por él fuera, dormiría como un tronco hasta en la acera. Los surcos de sus ojos se hacen más profundos que la noche, los párpados se le cierran hasta cuando monta en coche. Si alguien, osado, se atreve a despertarle, debe escuchar esto bien, un consejo voy a darle: Con escudo y armadura se tiene que armar, para defenderse cuando se vaya a enfadar. Su vida social es en sueños; sus amigas, las legañas; su temor, estar despierto y su compañera, la almohada. Habita en su cuarto, donde duerme otro tanto. Existe una oportunidad, del tamaño de una pulga de que se decida a levantar: el rugido de sus tripas, que muy hambrientas están. Por mucho que evite el hambre, el dormilón, desafortunado, siempre se la encontrará allá en sus sueños soñados. Violeta Dueñas Valverde Ilustración Natalia Bonet

63


Revista Escolar El Olivo

Nº 0

Una primavera

, el anciano, desconocedor del panorama del momento y de la utilidad de un smartphone, volvía de cortar leña para el fuego que haría por la noche, decidido a acabar su trabajo: a terminar a Pinocho, quien yacía en aquel momento en la encimera de su habitación casi acabado, pero sin color. El trabajo estaba prácticamente hecho, pero aun así el anciano tenía prisas en acabarlo porque, a sus ochenta y cuatro años de edad, él no estaba seguro de vivir más y poder acabarlo. Aquel día, cargado de leña hasta las cejas, le fallaron las fuerzas y se derrumbó. Pinocho quedó sólo en la pequeña casita de madera, que era su hogar y el de su creador. Pinocho estaba muy nervioso al ver que el anciano no aparecía; y muy ansioso por tener color. Pero, cuando llegó la noche y el anciano no apareció, la supo: El Creador había muerto. Pinocho residía en la humilde casa del en alguna parte del camino que comunicaba su donde algunas hayas sirvieron para hacer a insoportable; y la angustia por la muerte del momento hacía que cada día fuera peor que el Pasaron los días, las semanas, y finalmente primer verano en el que el Creador no estaba para llamas aparecieran; por lo que en ese verano todo madera, el cuerpo del anciano, el camino y el La única madera que no se había Pinocho, quien se alegró de recibir aquel que le salvó la vida; aunque él pensaba de bomberos, se lo habían dado mataron al Creador y lo arder.

¿Se

anciano que yacía muerto hogar con el gran hayedo, Pinocho. Su agonía era anciano en el último anterior. llegó el verano. El evitar que las ardió: La casita de hayedo. extinguido era manguerazo que en vez quienes hicieron

habían

arrepentido pues y salvar a aquel muñeco?

decidido a pobre Aquel pobre Pinocho que, asustado, se escondió en el camino maldiciendo a los demonios que acababan descubrir un cadáver ardiendo y no podían saber de quién se trataba porque el fuego le había borrado el

rostro. Una semana fue el tiempo que se empleó para reconocer el cadáver, y la familia decidió acampar junto a la pequeña casita quemada para recordar a aquel

64


Revista Escolar El Olivo

Nº 0

hombrecillo ajeno al mundo que ardió junto con su casita, su madera en los brazos, con la casita y con las pinturas que le darían color a la vida de Pinocho; el único superviviente de la desgracia. El nieto descubrió a Pinocho en el camino, quien, curioso, salió de su pequeño escondite para ver la cara que lo observaba, la cara que dijo: -¿Quién eres? -Nada-. Y le creció la nariz a Pinocho-. ¿Y quién eres tú? -Yo soy el nieto de Santi. Hemos venido aquí porque ha muerto. -¿Eres el nieto del Creador? -No, de Santi. -Pero... ¿El qué vivía aquí? -Sí. Ja, ja, eres divertido; te llevaré a mi casa. -Sólo con una condición. -¿Cuál? -Que me colorees. El niño estaba coloreando a Pinocho, quien se dejaba contento en su regazo, con las pinturas de colegio, cuando su madre irrumpió en su cuarto y dijo: -¿Qué es eso? -Es mi nuevo amigo, Pinocho-. Pinocho se giró para que le viera y saludó. -Santo Dios, y de dónde lo has cogido. -Me lo he encontrado esta mañana donde la casa del abuelo; se conocen y él le construyó... -Vale, todo eso está muy bien, pero ya sabes que no tienes que coger las cosas del suelo. Tíralo. -¡No, es mi amigo! Pinocho lloraba en las manos de la madre porque tenía miedo a lo que pudiera hacer ella con él, tirarlo. Pinocho quería vivir su vida; y le horrorizaba acabar en la basura; pero no podía hacer nada. -Mira, Jesús-. La madre le enseñó a Jesús, el padre, a Pinocho, quien seguía llorando.

65


Revista Escolar El Olivo

Nº 0

-¡Madre mía!- Exclamó Jesús-. No sabía que había avanzado tanto la tecnología de los juguetes. -¿Verdad?... Había pensado en tirarlo, pero creo que nos pueden dar algo de dinero si lo vendemos en ebay. -Buena idea, tal y como están las cosas creo que nos vendría bien el dinero. -Nos ayudará a llegar a fin de mes. Pinocho estaba muerto de miedo mientras aquellos ojos le miraban y se quedaban con su cara, cara que saldría en las fotos del producto. Producto maltratado que fue envuelto de tal manera que casi no podía respirar y metido en una caja desde la que no podía ver el mundo. Pensaba que iba a morir allí, y eso le aterraba más de lo que estaba. Pero pensó que si moría iría al cielo, donde estaría el Creador, quien le podría colorear en paz. Jamás volvió a ver el mundo de la misma manera. Lo vio pocos días después, abrió un poco la tapa de la caja y vio unos grandes ojos que le observaban. Asustado, Pinocho volvió a cerrar la tapa y se escondió acurrucado en el fondo de la caja. Poco después la caja volvió a abrirse y una mano agarró a Pinocho, quien, asustado, gritó tras intentar escapar de las sucias manos que le agarraban. Al ver que gritaba, el niño exclamó: -Papá, es verdad lo que ponía en ebay; ¡habla de verdad! -¡Me alegro, hijo! Pinocho sentía que lo mejor que había hecho en su vida había sido ser vendido y haber conseguido pagar alguna de las deudas que tenía la familia del Creador con Hacienda; pero no le gustaba su nuevo Amo. Pasaron los años y el Amo se hizo mayor y dejó de jugar con sus juguetes. Pinocho quedó encerrado en el armario y cayó en una gran depresión. Un día, el adolescente volvió entusiasmado contándole a su padre lo que había aprendido en la escuela. -¿Sabías que si se calienta mucho la madera se dilata, que se hace más grande, Papá?Preguntó con energía. -Bueno, lo había oído...- Contestó su padre. -¿Es eso verdad? -Nunca lo he comprobado; pero supongo que sí, que será verdad. -¿Hacemos el experimento? -Pero es que no tenemos nada de madera por aquí...

66


Revista Escolar El Olivo

Nº 0

-Pinocho. Pinocho se alegró de salir del armario pese a no estar a gusto con esa persona, la apetecía jugar a algo después de tanto tiempo. Al ver que se dirigía a la cocina se sentía confuso. -¿A dónde vamos?-. Preguntó Pinocho. -¿Todavía te quedan pilas? ¡Cómo aguantan estos cacharros!, ¿Eh?- Dijo el chaval. Y esas fueron las últimas palabras antes de ser metido en el horno. -Gracias, chaval, por fin me encontraré con el Creador.

Pablo Encinar

67


Revista Escolar El Olivo

LLEGÓ SIN AVISAR Abrí los ojos y olvidé dónde estaba. Había un peculiar silencio, aunque sentí que yo no oía nada. Me sentí frustrado, pero no pude tragar saliva. Olía a tristeza y frustración, pero mis piernas no respondían. Intenté respirar el aire, pero no conseguía recordar cómo. Mi piel estaba blanca, blanca como la nieve del principio del invierno. Mi piel estaba fina, inservible y frágil. Supuse que mi cuerpo estaba tibio, pero yo solo sentía frío. Busqué mis manos a tientas, pero no las encontraba. Mi pelo seguía ahí, pero no brillaba, no tenía color. Tenía heridas, pero no sangraban, no sentí dolor. Lloraba, pero las lágrimas no caían. Mi estómago gruñía. Mis pulmones no se hinchaban. Mi corazón se durmió. Y mi cerebro repetía. Estás muerto.

Diego García

Ilustración Mónica Sanz

68

Nº 0


Revista Escolar El Olivo

Nº 0

La historia de un oso polar cualquiera Esta es la historia de un oso polar cualquiera. Yo vengo de una familia de osos polares. Mi tátara-tátara-abuelo fue el primer oso polar blanco de la historia y fue desterrado al norte. Allí estaba solo pero pronto los osos pardos de las Montañas Rocosas fueron desterrando a los osos blancos porque no se camuflaban bien y ponían en peligro al grupo. Algunos de esos osos pardos conocían la existencia de unas tierras blancas como la espuma de los ríos donde los osos blancos podrían camuflarse. Y aquí estoy yo. Soy la última generación de osos polares. La vida en el Polo es tranquila. Cada tres o cuatro días salgo de cacería con mis amigos y es que lo de ser la especie más fuerte tiene sus ventajas. En invierno no me gusta mucho hibernar pero, por más que me intento resistir, siempre termino vencido por la fuerza del frío y la nieve.

Un día cualquiera de primavera salí con otros osos a cazar. En realidad salía con todos, pero solo pasaba el tiempo con uno. Él era Zas. Era un oso que había sido desterrado hacía poco y era con el único que me sentía realmente cómodo. Nada más empezar la cacería, Zas y yo nos separamos del grupo; nos gustaba cazar solos. Teníamos un rincón especial. Había que nadar unos cuantos kilómetros, pero merecía la pena; las focas aparecían a raudales. Estaba cerca de una extraña plataforma. Muchos nos decían que no nos acercáramos, que era territorio humano, pero no podíamos resistir la tentación. Ese día me sentía especialmente contento, porque había un sol radiante en el cielo y el invierno hacía poco que había pasado y había sido realmente duro. Le propuse a Zas ir a investigar la extraña plataforma y, aunque objetó numerosas veces, conseguí convencerle. Nos acercamos sigilosamente a la plataforma que se elevaba varios metros sobre el mar y estaba sustentada por cuatro pilares. Escalamos por un pilar y fuimos merodeando por aquí y por allá. En la plataforma no había nadie. Estaba desierta. Nos metimos por unos pasillos y acabamos en una sala con un pozo en el centro. El pozo era redondo y tenía un líquido viscoso de color negro. Zas me comentó que, de donde venía, ese líquido era considerado el “líquido revelador” porque te mostraba tu verdadera forma. Yo estaba fascinado por aquel extraño líquido y me dispuse a entrar en él. Me zambullí y nada más hacerlo una sensación de pegajosidad me inundó. Estaba recubierto de ese líquido y aunque la sensación era extraña me sentía libre.

69


Revista Escolar El Olivo

Nº 0

Al volver a casa vi mi reflejo en un trozo de hielo. ¡Era marrón! ¡Mi piel era marrón! ¡Yo era marrón! Zas me dijo que me tranquilizara. Me dijo que esa era mi verdadera forma pero que no era típica de esta tierra, sino de las tierras del sur. Al volver, procuré que nadie me viera y me escondí rápidamente bajo la nieve. Esa noche reflexioné. Si esa era mi verdadera forma, mi familia no era la que yo creía. En verdad, nunca me había sentido querido. Era como si no encajara…

“¡Era marrón! ¡Mi piel era marrón! ¡Yo era marrón!”

Al despertar ya tenía una decisión tomada. Viajaría al sur por las noches y por el día me escondería. Traería a Zas conmigo para que me guiara. No tenía nada que llevarme y solo buscaba la verdad. No me resultó difícil persuadir a Zas, ya que a él no le gustó ser desterrado y quería ver a su verdadera familia. Así que esa misma mañana nos dirigimos al sur. Pasaron meses hasta que encontramos algo que no fuera hielo. Una larga cordillera rodeada de bosques se alzaba a nuestros pies. Había aparecido de la nada. Nos introdujimos en los bosques y pronto nos encontramos con algunos osos. Zas les preguntó por el “Gran Oso”. Me dijo que él era el más sabio de todos los osos y que resolvería mis dudas. Los osos nos fueron indicando el camino, pero nos echaban miradas raras por nuestro aspecto: no es normal ver a un oso albino acompañado por un oso polar de pelo oscuro. 70


Revista Escolar El Olivo

Nº 0

El “Gran Oso” se encontraba en las montañas, en una cueva, rodeado por otros osos que le protegían. La montaña era alta y escarpada. Nos costó subir una semana pero al final, un día metido ya en otoño, conseguimos llegar a la cueva. Era un espacio amplio pero acogedor. En el centro de la cueva había un anciano oso pardo con pelaje largo y oscuro. Estaba claro que él era el “Gran Oso”. -Adelante, pasad-dijo él con un timbre en la voz especial. -Hola “Gran Oso”. Venimos de las lejanas tierras del norte para descubrir la verdad. -¡Ja, ja, ja! Joven oso, la verdad está en ti. ¿Tú qué te sientes, oso polar u oso pardo? -Yo me siento oso –le contesté-. En el fondo, todos nos sentimos osos. Separándonos tan solo por el color del pelaje nos estamos rebajando al nivel de los humanos, ¿no cree usted? -La verdad es que no había visto tanta sabiduría en unas palabras. Comparto tu opinión, pero, ¿y el asunto del camuflaje? -Al venir del norte hemos pasado por zonas con bosque y hielo. Ambos pelajes son de fácil camuflaje en esas tierras. Si los osos pardos se dirigen al norte y los osos polares al sur, ambos tipos de osos podremos convivir. -Pues no se hable más. Me has convencido. Si vosotros, los del norte, no ponéis objeción sobreviviremos juntos: como una gran familia. Y así fue. Ambos, osos polares y osos pardos, nos dirigimos a un lugar llamado tundra y convivimos en paz y armonía. ¡Ah! Y el problema de mi pelaje se solucionó a base de baños y rascarse contra la corteza de los árboles. Juan Carlos Llamas Núñez Ilustración Natalia Bonet

71


Revista Escolar El Olivo

Nº 0

LÓPEZ, EL MATADRAGONES. (Basada en mi compañero Alejandro López)

T

engo un amigo en clase que se llama Alejandro López. En las clases más difíciles o menos amenas, entra en trance. Viaja a otra dimensión, La dimensión de los dragones. Allí vive una tribu que es cazadragones, y él forma parte de ella. Hace poco tiempo que entró en la tribu, por lo que todavía no sabe manejar correctamente las armas. Hoy, en clase de lengua, había intentado matar a un dragón de tres cabezas y a un dragón acuático, pero como es novato, cada vez que lo intenta, lo derrotan y muere. Cuando muere, vuelve al mundo real, pero cuando quiere, vuelve a entrar en la dimensión. (No sé si es casualidad, pero siempre muere cuando la profesora le regaña…).

Daniel Guerra Alonso Ilustración Nora Cabezas

72


Revista Escolar El Olivo

Nº 0

La humedad desde mi habitación. El sol invade mi cuerpo. Piel morena, día blanco. Se repiten los recuerdos, año amargo y año dulce. Alegría inmensa el primer día; desolación llena el último. Agua azul; la sensación es pura. Mi felicidad se llena, y se agota con el tiempo. Nostálgicos recuerdos, noches interminables. Tierras mediterráneas, separadas de mí.

Pero conmigo, siempre conmigo.

Alonso Saiz, 3º ESO Ilustraciones Alonso Saiz y Natalia Wood

73


Revista Escolar El Olivo

Nº 0

LA NUESA TIERRA Debe ser verdad aquello que dicen los sabios: “Uno siempre vuelve a los orígenes”. Con esto no me refiero a que uno vuelva a desempeñar la función de cazar para poder alimentarse o de buscar un lugar donde cobijarse por la noche. Con la palabra “orígenes” me refiero a la mente, no me refiero a la época, aunque, en cierto modo, va unido. Hay un rincón de nuestras vidas que sigue intacto desde tiempos inmemoriales: el pueblo. El pueblo, esa estructura socialmente mágica que nos hace plantearnos tantas cosas, a los que, como yo, somos de ciudad. Muchas veces me he parado a pensar en lo que yo sería si mis padres hubieran nacido en Madrid, lo que me habría perdido… Llámame ordinario si quieres, pero yo pienso que lo que no te aporta la ciudad te lo aporta el pueblo y viceversa. Pienso en esos paseos con la única compañía de los maizales y las nevadas montañas al horizonte; los saludos a los viejos del lugar con aquellos extraños protocolos de educación… Toda eso me sigue aportando una serenidad infinita, esa paz, esas nuevas sensaciones…y de qué vive el hombre si no de sensaciones. Para concretar un poco más os hablaré de mi pueblo, Alcaidón de la Vega. Es un pueblo leonés…a secas. No me quiero meter en política, pero mi pueblo, su provincia y las otras dos provincias “de abajo” no son Castilla. A la gente parece que se le ha olvidado que no hace mucho tiempo se hicieron las autonomías, y que no hace mucho tiempo se le arrebató a la sociedad leonesa todo reconocimiento sin ninguna razón. Como iba diciendo, mi pueblo está en León, y los recuerdos recobran todo su esplendor cada vez que vuelvo a él. Puede que ya no estén personas queridas, o que hayan pasado miles de cosas, pero el pueblo está para mí exactamente igual.

Las vacas del establo cuidadas por aquel viejo perro que sigue transmitiendo cariño en su mirada; la pequeña plaza, donde los juegos infantiles perduran de generación en generación; la presa, donde el agua pasa como queriendo sacar toda la melancolía del paisaje; la pequeña tienda, donde los mayores acuden a reencontrarse con el pasado; el río, que se sumerge en la arboleda sin dejar rastro… ...Aquellos días de verano, entre el bar y el campo de fútbol, llenos de simples ilusiones; los rojizos caminos llenos de piedra, que destrozan tu vieja bicicleta “BH”; el parque con sus columpios, que te hipnotizan con su balanceo; el grande y maravilloso huerto, esas fresas, cerezas y ciruelas recogidas a escondidas de tu abuelo; las moras que

74


Revista Escolar El Olivo

Nº 0

crecen en los caminos; los cuervos que graznan en la chopera; el sol, las hermosas casas, los paseos, los deseos… Hoy te miro y no puedo evitar entristecerme, mis ojos ven ahora lo espléndido roto, ven lo rebosante agotado, ven tu pobre salud, ven tu lenta muerte. Todo acaba, nuestra tierra ya no quiere vivir más. Algún día volveré ,y mirando tu alma, sacaré todos mis recuerdos para dedicarte este poema en la que fue hace mucho tiempo tu lengua, en la lengua que también morirá contigo:

“Guei los grayus nun esnalan, las vacas nun pastan ya los chitus nun lladran, las casas nun sonríen ya los viechus yá nun ríen. La nuesa tierra mírame cun llágrimas nos sous gueyus, las estellas de la nueite han deixado de brillare, los mious recuerdus yá nun tán, las meoas manus solu sostienen nnegrus restus. El ríu yá nun trae más augua, todus los nennus de la casa miran el cielu y nun ven la chuvia, la tierra muerre llentamente, y yá mui llonne quedan todus esos días de xente. Cona última mirada a la nuesa tierra choro cun tadas las mioas fuerzas, intento sonreíre pero ye imposible. Te guardaré na mente ata que me cheve el dianne, ata que muerra de soledá amarga. Adiós, llugar de los mieus recuerdus”. (“Hoy los cuervos no vuelan, las vacas no pastan y los perros no ladran, las casas no sonríen y los viejos ya no ríen. Nuestra tierra me mira con lágrimas en sus ojos, las estrellas de la noche han dejado de brillar, mis recuerdos ya no están, mis manos solo sostienen negros restos. El río ya no trae más agua, todos los niños de la casa miran el cielo y no ven la lluvia, la tierra muere lentamente, y ya muy lejos quedan todos esos días de gente. Con la última mirada a nuestra tierra lloro con todas mis fuerzas, intento sonreír pero es imposible. Te guardaré en la mente hasta que me lleve el diablo, hasta que muera de soledad amarga. Adiós, lugar de mis recuerdos”) Nota: la –nn- se transcribe al castellano como –ñ-, también en el leonés se usa la –ñ-, pero en un principio el astur-llionés representaba así el fonema. Alguna palabra puede variar bastante de un dialecto a otro; ya que no es lo misma el habla del centro de Asturias que la del oeste de Zamora o la del norte de Extremadura. Debido a que todavía estoy aprendiendo esta lengua puede que haya cometido algún error.

Daniel Zapatero

75


Revista Escolar El Olivo

Nº 0

DOMINGO MADRILEÑO:

Paseando un domingo de verano por la mañana, me llega de repente un olor característico a caramelo recién hecho y cuero; así como un murmullo bastante estridente de una gran multitud que se agolpa, preocupada por conseguir las mejores ofertas y, por supuesto, por agarrar bien los bolsos y cuidarlos de algunas manos demasiado largas. Son inconfundiblemente las señales de que he llegado al Rastro, el “mercado” más emblemático de Madrid. Un sitio abarrotado de extraños transeúntes, extraños puestos, pero también lleno de tradiciones y tópicos sin los que no sería el Rastro. Y es que, cuando nos entra la nostalgia, ¿a dónde acudir si no, a comprar despeinadas muñecas, balones gastados o cómics de cuando nuestros abuelos eran niños? Los primeros videojuegos que se inventaron, guitarras a las que le falta una cuerda o dos, discos de vinilo de artistas desconocidos, póster de los 70, armarios, cacerolas… Esta parte del Rastro nos acoge como si fuera la casa de la abuela y siempre será así, recordando y continuando el pasado. Es una especie de mercado medieval en el siglo XXI donde, en algunos sitios, incluso funciona el trueque. El trueque de cromos. Colecciones de fútbol, animales, películas, princesas… cromos imposibles de encontrar que puedes intercambiar por tus “repes”, el Rastro consigue parecer un patio de colegio para niños y no tan niños. Esta casita de la abuela termina precisamente con la anciana del Rastro con la que todos los madrileños hemos crecido, tocando esa preciosa caja de música. Pero el mercado madrileño no sólo se ancla en el pasado, sino que toma plena conciencia del momento en que estamos y podemos encontrar cascos, fundas de móvil, CDs, videojuegos… una calle larga e infinita con muchos puestos así, muchos de ellos repetidos, que conviven con los pequeños comercios que se disfrazan también de mercadillo. Paseando por el Rastro siempre participaremos en una especie de partido de fútbol muy entretenido, lleno de regateos y goles, luchando por ganar y conseguir el mejor precio.

76


Revista Escolar El Olivo

Nº 0

Son muchos los madrileños que acuden aquí en sábado y domingo, no importa cuánto tiempo han estado sin venir a este lugar, siempre les acoge con las manos abiertas cuando vuelven, sobre todo los vendedores (aunque éstos en realidad las tienen juntas y frotándolas). No sólo son los madrileños quienes visitan el Rastro, también vienen otros personajes, quizá rubios, con gafas de sol, gorra, bastante rojos si es verano, y que, probablemente, lleven chanclas con calcetines. Unos personajes conocidos popularmente como “guiris” que no tardarán en decidirse por una camiseta en la que ponga “I love Madrid”. Y, por supuesto, entre todo este gentío se camuflan otros personajes bastante temidos, llamados “carteristas” cuya profesión es también sacarte el dinero, pero con otros métodos: sin que te des cuenta y sin negociar. El Rastro nos ofrece, en definitiva, una mezcla de culturas y transeúntes muy distintos entre sí, que conviven y confluyen formando una misma multitud quizá demasiado grande. ¿Bonito? Sí, si consigues mantener tu cartera a raya. Sin duda, éste es el sitio menos solitario de Madrid en los fines de semana, nunca se encuentra vacío, y, aunque no compres nada, siempre será una gozada pasear por él, ver puestos, mirar esos pájaros tan llamativos encerrados en una jaula, reencontrarte con tu niñez y tu pasado, disfrutar de un gran partido y encontrar ese disco que siempre quisiste. Un buen lugar al que acudir en cualquier momento.

Clara Gutiérrez Calvo Ilustración Alberto Moreno

77


Revista Escolar El Olivo

Nº 0

La ciencia controla todo lo relativo a la vida y la naturaleza, tiene una explicación para todos los problemas del mundo y solución a prácticamente todo. La suerte no existe, y todo se obtiene gracias a un esfuerzo y una búsqueda. Al menos eso nos hacen creer los científicos y racionalistas, quienes reniegan del azar y las casualidades injustamente. Y digo injustamente porque los investigadores le deben casi todo a la buena fortuna. Así es; ellos mismos acuñaron, sin proponérselo, el término “serendipia”, al hacer grandes descubrimientos como el helado, los post-it o la penicilina por casualidad. Si no hubiera sido por su tremendísima “potra”, jamás se habrían imaginado. Ahí vemos al famosísimo Isaac Newton, a quien la idea de la gravedad le vino, literalmente, directa desde el cielo; o al mismo Cristóbal Colón, quien, sin querer, se tropezó con América. Es cierto que los científicos racionalistas han estudiado e investigado la posible existencia del azar pero, con tal de no reconocerlo, se inventaron la palabra “probabilidad”, que sigue siendo igual de inexacta. Es verdad que no se han encontrado pruebas de la suerte como tal, pero, como dice Federico García Lorca, “la suerte viene a quien menos la aguarda”. Sin embargo, desde hace muchos años, sí que hay pueblos y culturas que adoran a la buena suerte. La diosa Fortuna era un importantísimo icono de los romanos (no hace falta hablar del triunfo del Imperio Romano en su época de esplendor y de las repercusiones que los romanos tuvieron en la historia). Incluso, actualmente, en casi todos los pueblos, hay símbolos o leyendas que la representan: el típico gato que juega a piedra, papel o tijera en las puertas de los chinos, las herraduras en las puertas o los tréboles de cuatro hojas.

Ilustración Nora Cabezas

Leí no hace mucho, que incluso Napoleón, a la hora de elegir a sus soldados, primero miraba su “currículum” y preguntaba: “Bien, bien ¿pero tienes suerte?” Es evidente que la suerte, o al menos la creencia en ésta, ha marcado importantes acontecimientos en el curso de nuestra historia.

78


Revista Escolar El Olivo

Nº 0

Hay diversas clases de suerte, que, como dicen los científicos, sí que se pueden buscar, elegir, cambiar. No todo es “la suerte está echada”, como diría Julio César. La suerte podría convertirse, a veces, en el remedio de los vagos, la justificación de los perezosos: “Tengo muy mala suerte y no puedo hacer nada”. Pero hoy no hablaríamos de nuestro amigo Murphy. Sin embargo, la mejor suerte son las buenas casualidades. Esas que ni por asomo esperabas. Y, ciertamente, la chiripa, existe. Todos hemos vivido aquello de contestar a boleo en un examen y acertar, o conseguir aparcar, milagrosamente, en el sitio más concurrido de Madrid. Y si no, que se lo digan al lotero de La Coruña, quien ha encontrado un billete de lotería que casualmente tiene un premio de cinco millones. La chiripa aparece y desaparece, a unos les visita más, a otros menos. Pero ahí ha estado, siglos y siglos, desde el descubrimiento del primer fuego, cuando los neandertales frotaron palitos, hasta el invento de un microchip. Cuando desafortunadamente pisemos una asquerosa caca de perro, siempre nos servirá para aliviar la pena de la adversidad y tendremos el consuelo de dos años de buena ventura. CLARA GUTIÉRREZ CALVO

79


Revista Escolar El Olivo

Nº 0

APOLOGÍA DE LA ESTUPIDEZ Toda persona, alguna vez, se da cuenta de su propia estupidez. Esto suele ocurrir, sobre todo, cuando te encuentras cara a cara con alguien mucho más inteligente que tú. La mayoría de nosotros nos sentimos inferiores por esa razón, pero en realidad no es para tanto. Al fin y al cabo ser menos inteligente que alguien no es del todo malo. La gente "menos inteligente" vive más feliz. Si desconoces las terribles verdades, como que se derriten los casquetes polares, que los animales que te comes para cenar todos los días son pequeños e inocentes corderitos, o que el mundo se acabará algún día, vivirás más feliz. Estoy cien por cien seguro de que Da Vinci vivió muy estresado. Yo soy estúpido, por lo menos a veces, y no me avergüenzo de ello. Todo el mundo tiene el derecho, y la obligación (aunque haya gente que esté en contra) de ser o actuar estúpidamente alguna vez, porque si no, ¡qué vida más aburrida la del que no actúa como un tonto alguna vez! Yo ejerzo constantemente mi derecho a ser estúpido, y nadie puede hacer nada contra eso; así que yo te invito, lector o lectora, a hacer lo mismo, ya verás cómo la vida se convierte en algo emocionante y divertido. Pero ojo, no avergonzarse de ser estúpido es diferente a sentirse halagado por ello, porque entonces se pasa de ser estúpido a idiota, y eso sí que es terrible. Al fin y al cabo, es muy diferente escuchar: "Mira ese, qué gracioso, está haciendo el tonto", que: "Mira ese, ¿qué hace?, menudo imbécil". Espero que hayas podido apreciar la diferencia, porque ser estúpido no necesariamente es malo, pero a un imbécil no hay quien le aguante. Otro factor que tener en cuenta es la diferencia entre estupidez e ignorancia. La ignorancia es la simple desinformación. Es incorrecto llamar a alguien estúpido porque no sabe algo. Yo mismo, no tengo ni una mínima idea de ingeniería aerodinámica, pero a ojos de un ingeniero aerodinámico, yo sería un ignorante, y no un tonto, porque si esto fuera así, yo podría devolvérsela preguntándole cuánto sabe sobre, por ejemplo, videojuegos. Para terminar, después de esta gran cantidad de argumentos a favor de la estupidez, quiero dejaros con un par de citas que seguramente ya conozcáis: "Solo hay dos cosas infinitas: el universo, y la estupidez humana, y de lo primero no estoy seguro" ( Albert Einstein), y como decía la madre de Forrest Gump, "Tonto es el que hace tonterías".

Alejandro Valverde Mahou Ilustración Almudena Gutiérrez

80


Revista Escolar El Olivo

Nº 0

METÁFORAS UN PATITO DE GOMA Es un patito perdido Nunca dice cua, cua Gominola flotante Un náufrago en un mar pequeño Un nadador profesional Pato de imitación Un marinero nato Capitán de la bañera El excluido de la manada Guardacostas infantil Barquito sin libertad

Ilustración Natalia Wood

UNA MEDUSA

Ilustración Natalia Bonet

Noria vertical Paraguas con vida La diosa acuática Lleva el ritmo del mar Avispa de mar Velo en el agua Un calamar metido en la secadora Flor venenosa en el mar Alga con vida Sombrero marino Bolsa con vida Paracaídas del mar Gelatina en el mar El pequeño postre del mar Electricista marino

EL JARABE PARA LA TOS Frena el muelle oxidado de nuestra garganta Dulce néctar de Mary Poppins Antidepresivo para la garganta Sabe tan mal que espanta a la tos Caramelo que se toma con cuchara Plumero de la garganta Miel tóxica Domestica al león de tu garganta Ilustración Jaime Ausín

81


Revista Escolar El Olivo

Nº 0

UN BRAZO ESCAYOLADO Tirita de larga duración Juguete en reparación Brazo blindado Está envuelto en su medicina Hueso con frío Un pedazo de hielo pegado al cuerpo La pizarra de los amigos Iglú con esquimales Brazo de nieve Es un gusano de seda Remo roto La armadura de un guerrero Es un brazo con frío Escondite de un hueso dañado Brazo petrificado Brazo que hiberna Lienzo pegado al cuerpo

UNA BOTELLA Contiene sabores líquidos Río portátil Baúl de líquidos Molde de agua Pozo portátil La cárcel de los líquidos El embudo de los túneles El mensaje de los deseos

Ilustración Blanca Rosado

EL NÚMERO TRES Túnel de dos carriles Los labios de los números Es la media naranja del 8 Las orejas de los números

82

Una serpiente descansando El hermano de la E Medio cacahuete El muelle del abecedario La montaña rusa de los sonidos Bigote francés mal colocado

El número 3 partió al 8 Es un doble puente al revés Bigote puesto de pie Una m de pie El peine de los números Es una E suicida Un corazón sin acabar


Revista Escolar El Olivo

Nº 0

UN ELEFANTE Todo lo lleva delante Mamut con alopecia Oso con trompa Las presa más grande de las arañas Ballena terrestre Edificio con trompa

EL COLOR VIOLETA Alegra la primavera Huele perfumado Es un caramelo con sabor a flor La flor del arco iris El color de la melancolía Sangre de frambuesa Morado asustado Es el rosa triste Es un color indeciso Nació en Semana Santa Siempre está de tormenta Tiene padres: el rojo y el azul Ciruela atropellada Un rayo de sol aguantando la respiración

Ilustración Sara Bravo

Ilustración Natalia Wood

CUEVA La entrada al infierno Un pozo horizontal La casa de la oscuridad Casa sin luz La boca de la montaña Alberga las maldades Lugar para solitarios La garganta del lobo Pozo tumbado Boca del bosque El oído de la tierra Iglú de los bosques Boca sin dientes Siempre está apagada Boca hacia el mal

UN BARCO Siempre se hace el muerto

83

Ilustración Berta Solana


Revista Escolar El Olivo LA ESPONJA

UNA TELARAÑA Red de circo Laberinto de hilos Cortina a medio acabar Cuadro a medio hacer La cama del polvo Pentagrama de músicos locos La despensa de las arañas La red social de las arañas Portería de fútbol Son los hilos de la vida Laberinto sin fin La trampa más hermosa de la Naturaleza

Tortuga de agua Calavera de las olas Fregona del cuerpo Es na piedra que no pesa Ladrón de agua Roca blanda Piedra hueca de los mares Contiene los mensajes que solo el mar ha escuchado Cárcel del agua Piscina rellenable Caja cristalina Vive ahogada Alcohólica compulsiva

UN DISFRAZ La bata de la risa La piel postiza El escondite de la apariencia Máscara de cuerpo entero El caparazón del tímido

ÁRBOL Aparcamiento para pájaros Farola fundida Magdalena del paisaje Bombona de oxígeno mundial

Ilustración Maeva Jara

CEREZAS Gemelas frutales Fresas pulidas Gemelas vergonzosas Hermanas siamesas Dos ojos rojos

Dos enamorados con alergia

84

Nº 0


Revista Escolar El Olivo

Nº 0

UN MARCIANO Lagarto del espacio Verde de envidia Ser mitológico para los científicos Es solo otro extranjero Es un turista con salmonelosis El Cristóbal Colón de la Tierra Compañero interespacial Ser humano de color verde Pulpo verde Un turista que gasta millones de euros en combustible Lo es un torero en Nueva York Siempre viene en son de paz Un ser del que todos hablan y nadie conoce Ilustración David Mateo

UN CLIP El primo del imperdible La grapa que perdona Hace que las hojas se abracen Las esposas de las páginas Alianza matrimonial de los folios Lengua atrapahojas Imperdible pacífico El candado de los papeles Serpiente metálica enroscada del escritorio El pendiente del papel La alambrada de la que no se puede escapar Grapa sin dolor

UN SOFÁ

EL DENTISTA

Nube en la tierra El refugio del pensador La cama de los domingos La silla de los gordos Silla inflada y con sobrepeso La cama de la tarde La segunda residencia de mi padre

Desahucia dientes El carpintero de la boca Guerrero bucal Forma legal de tortura El fabricante de sonrisas blancas Detective de los dientes El diablo con bata Ladrón de dientes Coco que trabaja de día Escultor bucal Es el hombre de las cavernas

85


Revista Escolar El Olivo

Nº 0

UN TOLDO El tejado de los pájaros Paraguas plano El salvador de los suicidas El cielo de sombra Muro contra el sol Visera de ventana

Las gafas de sol Nunca se corta el flequillo El tapacielos profesional Salvavidas de la ropa recién lavada Párpado El sombrero de la ventana

EL TRAMPOLÍN La tecla de la piscina Tabla de planchar gigante La lengua de la piscina Es una mesa con trompa Nos levanta al caer Tirachinas de personas Lengua hacia el vacío Tabla que tiembla al ver el agua Es un puente con un solo pie

EL MÓVIL Es a los humanos como el ladrar a los perros Un cartero virtual Nos aleja de los besos Oficina de correos actual La caja de Pandora del futuro

Ilustración Mª Inmaculada Rueda

VENTILADOR Azota el aire Pulpo que gira Girasol de plástico El hijo del helicóptero Hélice refrescante del verano Siempre está despeinado El origen de todo huracán En verano es el viento en Egipto Suspiro de aire Reloj veloz con cuchillas

86

Brisa artificial Ducha de aire Girasol de metal Aspersor de aire Buitres enjaulados Trata de salir volando Gira cuando se enfada El motor de la brisa Tornado de una habitación Ventana abierta


Revista Escolar El Olivo

Nº 0

HORIZONTE El adiós del sol Línea infinita que separa dos mundos El lugar más visitado por los despistados Cicatriz del ocaso El camino hacia el infinito El peldaño de la escalera Es donde se rompe el paisaje El principio del fin

El lugar favorito de los fotógrafos La casa del sol El límite de los que no sueñan Precipicio del sol Odio a lo vertical Es lo que distingue en la plaza lo azul de lo azul Es una línea que se mueve

EL ORNITORRINCO Mutación fallida Batiburrillo animal Pato con gorra Las sobras de la Creación Ladrillo con cola que camina Esfinge actual Es un animal que no sabe lo que es Macedonia de la evolución Pato con cuatro patas Va al psiquiatra Topo buceador con una aleta en la boca La oveja negra de la familia El Frankenstein de la Naturaleza Fauna remix

Ilustración Marta Puerta

HIDROAVIÓN

UNA GAMBA

Águila acuática El barco del cielo Pájaro de agua La única máquina que puede hacer surf Lancha con alas Un pájaro que se ha caído al agua Lleva siempre los zapatos grandes Bombero de los pulmones Barco volador Pato mecánico Libélula con motor Mosquito mecánico Un ave que puede nadar Un pájaro que sabe flotar Es el barco de las alturas Una gaviota que no pesa Llora cuando hay fuego

ES la C del mar Insecto de mar Flamenca acuática Se tuesta al sol en la playa del arroz Es una G marina Cebra naranja Lo que parecen los gringos en vacaciones Tigre del mar Gato marino Mariposa sin alas Se camufla con el anzuelo Zanahoria del mar Es una pulsera rota Gotas de sangre del mar Crustáceo avergonzado Una lágrima roja de tinta

87


Revista Escolar El Olivo UN ESPEJISMO Un espejo en un istmo Un sueño con los ojos abiertos Ilusión sin premio Un sueño que no será realidad El cine del desierto El sueño más corto de la historia Realidad truncada El sueño de los sedientos Chiste del desierto Hace posible que la luna se bañe Deseo endemoniado

UN DEDO Montaña llena de razones Es la punta de nuestras decisiones Es un pincel del cuerpo Señal de tráfico portátil Contiene su propio sello de identificación Un gusano en la mano

UN SACACORCHOS La bailarina de las botellas Destapa el camino de la noche de fin de año Es un matabotellas Abre los sueños La mayoría de edad del vino El loro de la cocina La depilación láser de las botellas

ARPÓN La flecha que Cupido lanza a los peces No es la flecha del amor, sino la del adiós El arpón de tus actos es la espina de mi corazón

88

LA GORRA Una montaña que mueve Mahoma Abrigo de las ideas Las gafas de sol de la cabeza La letra P hecha de tela El pelo de un calvo Mascota que se alimenta del sol Sombrero roto El segundo cráneo postizo Apacigua nuestras guerras con el sol Paracaídas de nuestra cabeza

LAGO Mar enjaulado La ducha de los sapos El cristalino del paisaje Agua en un vaso quieto Vaso de lágrimas Un océano en la tierra Mar sin olas Esconde un mundo en su fondo Piscina abierta todo el año Ojo del cíclope El llanto de un dios El espejo de la naturaleza Espejo mojado Manta azul Ojos azules del campo Hijo del mar Lágrima caída del cielo Enorme espejo oscuro Espejo del paisaje Mar pequeño El cielo en el suelo Es el único espejo que les queda a los príncipes convertidos en ranas

Nº 0


Revista Escolar El Olivo

Nº 0

LA LLAMA Es el Eolo de Hades Oveja de los Andes Es la luz de la madera Caballo con pelo de oveja y cuello de jirafa Linterna natural La hermana pequeña de la hoguera El renacer de la luz Eructo de las chimeneas Baila sabiendo que es libre El animal del fuego Una lágrima del fuego Flor roja Está prendida antes del soplido de un cumpleaños Arco iris pobre de la noche Tronco cabreado Cascada de fuego al revés

Ilustración Nora Cabezas

UNA MARIPOSA

Ilustración Mª Jesús Dorado

89

El águila de los insectos Delicada flor volante Larva maquillada Un cálido beso de primavera Arco iris que vuela Libro con dos hojas que vuela Ángel colorido Flor voladora El arco iris en miniatura Abanico de colores Libro de colores que vuela Hoja que puede volar Elegancia con alas Flor ambulante Es el cisne de los gusanos de seda Viste diseños de alta costura Una flor en el viento Hace caricias al aire El ángel de los insectos


Revista Escolar El Olivo

LA PLAYA El lugar donde no hay noche Paraíso de los desiertos Jamás ha sido barrida El paraíso del verano Desierto con mar Inmensa piscina alfombrada con arena Media luna de arena Regazo del mar Es el mordisco del mar Es el final del agua Cementerio de las olas Desierto mojado El paisaje de los sueños El fin de las olas

LA MONTAÑA La nariz del suelo Flequillo del paisaje Rasca la espalda del cielo Los dedos de la tierra Chichón del suelo Rascacielos de la Naturaleza Culturista del bosque Joroba de la cordillera El tobogán más largo La llanura con dolores de espalda Llanura excitada V invertida El grano de arena del universo Gráfica del corazón del planeta Ola petrificada Punto del bosque que intenta tocar el cielo

EL MATASUEGRAS Trompeta de las fiestas El lazo de un payaso No está hecho para tener novia Caracol con epilepsia Camaleón con sonido El cañón de la fiesta Las pistolas de las fiestas El flautín de todas las fiestas Regaliz que grita Se alarga en proporción a tu alegría Chiste sin palabras Lengua sonora Serpiente festiva Lengua malhumorada Tiene un nombre que no se merece Bicho chillón Es peligroso para las abuelas Lengua airada

90

Nº 0


Revista Escolar El Olivo

Nº 0

¿MATEMÁTICAS PARA QUÉ? Cuadrados, ecuaciones. Triángulos, teoremas. Fracciones, sistemas. Funciones, proporciones. Números negativos: por debajo de cero están. Los positivos, el infinito alcanzarán. Sumas o restas, qué más darán. La "x" en las ecuaciones, dónde estará. Y yo me pregunto. ¿matemáticas para qué? Y yo me pregunto, ¿de mayor las usaré? Puede que en el futuro, las utilice sin parar. Lo que es ahora seguro, es que las tengo que estudiar.

Elena Mauricio Sánchez

91


Revista Escolar El Olivo

Nº 0

ESCRITURA COLECTIVA 2º ESO C: La cucaracha Presentación: Los alumnos de 2º ESO C queremos mostrar un trabajo colectivo que hemos hecho en clase de lengua a través de un foro de escritura. En este caso, por una determinada situación que vivimos un día en clase, quisimos compartir cómo habíamos vivido la bonita aventura. Esperamos que os guste.

FORO DE ESCRITURA AUTOMÁTICA de SERGIO ROMERO DE PABLO - domingo, 28 de septiembre de 2014, 10:33 La cucaracha Una mañana tranquila, dando clase de lengua, apareció un amigo inesperado que decidió caer sobre Victoria, era una cucaracha y a Victoria no le sentó bien y gritó. La clase se alarmó, muchos decíamos: ¿Qué pasa? Pues resulta que teníamos a un amigo corriendo por la clase. Pero eso no iba a ser problema con SuperAlex, el héroe de Victoria y el asesino de cucarachas. Después como premio fue a por una escoba y un recogedor, para recoger a nuestro amiguito. FORO DE ESCRITURA AUTOMÁTICA de ALEJANDRO VILLASECA MARTÍNEZ jueves, 25 de septiembre de 2014, 21:31 Era un día normal clase normal sobre las 12 una cucaracha algo normal en un pueblo algo extraño en la ciudad toda la gente subida encima de las sillas diciendo matadla matadla cuando esta muere aplastada la gente mira con asco el cadáver de la cucaracha durante el tiempo de espera todo el mundo se acerca a verlo cuando desde mi punto de vista no es algo extraño algo normal en un pueblo en el que tienes que matar en el campo siempre una. Cuando esta está en la basura nadie se acerca y a los 5 minutos ya nadie se acuerda de la cucaracha.

FORO DE ESCRITURA AUTOMÁTICA de JAVIER TARDÍO RUBIO - jueves, 25 de septiembre de 2014, 21:17 Era un Jueves 25 de Septiembre de 2014(normal como todos los días) en la clase de Lengua cuando de repente se oye un grito de Victoria y se levanta de su sitio asustando a su compañera y toda la clase. Yo al principio creía que era un ratón o una rata (que por suerte no era ninguna de las dos cosas) pero más tarde vi una cucaracha enorme, nunca vi una tan grande, parecía un dinosaurio pero en miniatura. Después la profesora manda a un chico matar a la cucaracha entonces Alejandro la mató y hay terminó la trágica historia.

92


Revista Escolar El Olivo

Nº 0

FORO DE ESCRITURA AUTOMÁTICA de VICTORIA GÓMEZ-CALCERRADA LÓPEZ-PINTOR - jueves, 25 de septiembre de 2014, 21:16 Estábamos en clase de lengua, cuando, así como si nada empiezo a notar un cosquilleo que venía de mi brazo, y es entonces cuando la vi, una enorme cucaracha estaba en mi brazo, asustada pegué un grito y me levanté rápidamente de la silla, estaba alucinada porque no sabía de dónde había venido y porque estaba en mi brazo. Como tenía un terrible asco a los bichos en general, me ayudó Alejandro y aplastó la cucaracha. Cuando todo estaba solucionado fui al baño y me lavé el brazo. Y todavía sigo preguntándome de dónde vino ese horrible bicho.

FORO DE ESCRITURA AUTOMÁTICA de ENRIQUE FEITO CASARES - jueves, 25 de septiembre de 2014, 20:59 Todo empezó así: - Pues la función expresiva consiste en... - Ay ay ay QUE ASCO DE CUCARACHA ¡¡¡¡ Qué asco ver a ese monstruo salido de la persiana así de repente en medio de la tranquila clase lengua ; fue verlo e irme para mi sitio asustado .He visto alguna que otra cucaracha pero eso no es una cucaracha; era un mutación , tal vez una mezcla entre serpiente y cucaracha pero, qué sé yo de cucarachas. Tras tranquilizarnos todos un poco y alejarnos lo suficiente Silvia la profesora de lengua dijo: -Que alguien la mate, por favor En ese momento me escondí, yo no quería matarla y que se me quedara pegada con sus líquidos viscosos al zapato; nadie quería matarla pero... Llega Alejandro Villaseca y de un golpe en seco; muerto el monstruo aunque, yo creía que se movía. Todo eso es el pasado pero desde hoy hasta que me vaya del instituto tengo pánico a ver a ese monstruo mutante en mi cabeza escarbando entre mi pelo.

FORO DE ESCRITURA AUTOMÁTICA de ALEJANDRO VEGA SANTILLANA jueves, 25 de septiembre de 2014, 20:53 Había un silencio sepulcral en clase, cuando de repente suena un grito de una compañera y de pronto se levanta de su silla. Era una enorme cucaracha, pasaron unos segundos hasta que la tutora dijo que un caballero la matara, fue un compañero y la mató. Y fin de la historia.

FORO DE ESCRITURA AUTOMÁTICA de DANIEL RICO VICENS - jueves, 25 de septiembre de 2014, 20:32 Daniel Rico Vicens: escribo la historia respondiendo a un mensaje porque no me deja enviarlo normal. LA CUCARACHA SUICIDA

93


Revista Escolar El Olivo

Nº 0

Estábamos todos en clase de lengua como siempre. Pasado un tiempo observé que en el techo había una bestia abismal, del tamaño de un gorila, mas o menos, con unas garras larguísimas y seis patas. Pasaron unos segundos y la bestia se soltó cayendo justo en el brazo de Victoria, y ella al ver tal barbaridad de bicho dio un grito y salió despedida de su asiento asustando a Samanta y a otros compañeros. Todos nos pusimos muy nerviosos al ver a tal bestialidad de animal y le pedimos a Alejandro que fuera rápido a por dardos tranquilizantes a conserjería antes de que nos comiera. Alejandro vino corriendo, disparó y al cabo de unos segundos la bestia se quedó dormida. Rápidamente vino el FBI y se llevó a la bestia sin darnos ninguna explicación.

FORO DE ESCRITURA AUTOMÁTICA de FRANCISCO DURO PENKOVA - jueves, 25 de septiembre de 2014, 20:31 Llegó la hora de irse, las clases ya estaban empezando y el patio había terminado por hoy. Eran las 11:30, y no sabiendo el porqué, me empecé a sentir incómodo. Cada minuto que pasaba, cada segundo, incluso cada milésima era más extraña que la anterior. Llegaron casi las doce, y mi cuerpo no aguantaba más, de repente oí un grito en la clase y ahí estaba. De la pared saltó una cucaracha que no dejaba de crecer y crecer, como si algo la poseyese. La impotencia y el miedo dominaban nuestros cuerpos y nadie sabía qué hacer, la gente gritaba y pedía auxilio, cuando de repente Alejandro se marchó de la clase. Todos nos preguntábamos que adónde iba a excepción de algunos que no dejaban de pedir ayuda sin preguntarse si quiera por qué no salir corriendo. Y de pronto lo vi, llegó el héroe al que todos estaban esperando, Súper Alex entró por la ventana y eliminó a esa mega cucaracha con el súper pisotón. Todos nos sentimos más que aliviados, y volvimos a controlar el pánico, Súper Alex se marchó y fue justo en ese instante cuando entró Alejandro por la puerta preguntando qué había pasado. Al acabar la clase todos le contamos la maravillosa hazaña de Súper Alex, cómo había usado sus poderes y nos había salvado a todos. Nos miró con tono misterioso, y nuestra vida siguió adelante. Años después volvimos a ver a Súper Alex, pero eso ya es otra historia...

FORO DE ESCRITURA AUTOMÁTICA de JOSELINE PROAÑO PINO - jueves, 25 de septiembre de 2014, 20:24 La cucaracha infiltrada.... Era un jueves normal como todos los días, en una clase de lengua normal, todo muy normal; hasta que apareció, si esa cosa asquerosa que nos da repelús a todos ¡UNA CUCARACHA!! y apareció justo en el brazo de Victoria, supongo que habrá caído desde arriba. -¡QUÉ ASCO, QUÉ ASCO!- empezamos a decir todos y hasta a gritar del asco y susto que nos habíamos pegado, nadie la quería matar, hasta que Alejandro le dio un pisotazo y la mató, daba un repelús verlo, barrieron los restos de la pobre (aunque asquerosa) cucaracha y todo volvió a la normalidad. Esa cucaracha siempre quedara en nuestros corazones <3

94


Revista Escolar El Olivo

Nº 0

FORO DE ESCRITURA AUTOMÁTICA de ASIER OTERO MARTÍN - jueves, 25 de septiembre de 2014, 19:39 Era un día normal, como cualquiera pero estaba en el Instituto. Un jueves a las 11:30 de la mañana, como era normal, sonaba la sirena para volver a las aulas correspondientes. Después de un rato venía el profesor, como de costumbre, a mandarnos abrir nuestros cuadernos y ver si habíamos hecho los deberes. Si, todo era normal hasta que alrededor de las 11:50 de la mañana cuando miré a mi izquierda vi algo extraño como si algo se hubiese caído de la persiana, pero en mi mente pensaba "será mi imaginación" y me volví a centrar en mi profesor que estaba explicando. Pero de pronto un grito sonó en la clase, yo miré a la izquierda y vi que mi compañera Victoria salía corriendo de su asiento y todas las demás compañeras salieron corriendo también. Cuando asomé mi cabeza con curiosidad vi nada más y nada menos que...¡una cucaracha! Pero no era una cucaracha normal era enorme, todos nos estábamos riendo pero nadie quería salir a matarla así que esta la típica persona que dice:¡Mátala! Así que Alejandro salió y la mató de un pisotón pero después tuvo que ir a por una escoba y un recogedor

FORO DE ESCRITURA AUTOMÁTICA de CRISTINA ANTONA GARCÍA - jueves, 25 de septiembre de 2014, 19:07 Todo empezó en clase de lengua, eran las once de la mañana, todo era normal, la profesora estaba explicando. De repente oigo a Victoria gritar y veo a samanta y a Victoria salir corriendo de su sitio, yo asustada, hago lo mismo, miro para atrás y veo que hay una cucaracha gigante en la mesa de victoria, al oír a todos reírse me pongo a reír yo también. Al final Alejandro la mató y la limpió con un recogedor y todo volvió a la normalidad.

FORO DE ESCRITURA AUTOMÁTICA de MAR ORTUÑO DONATE - jueves, 25 de septiembre de 2014, 18:47 ¡Qué asco!¡Qué asco! eso es lo primero que dicen los humanos al verme, luego llegan los grititos y un que alguien la mate y, si no eres intrépida lo hacen, te aplastan como si nada, sin pensar que a lo mejor esa fea y asquerosa cucaracha no tuviera una vida por delante. Pero eso no es lo peor de todo, que va, lo peor es que ellos nos temen como si nosotras pudiéramos aplastar a los humanos con una simple pisoteada o algo así. No os cuento esto por el hecho de aburrirme si no porque quiero que me entendáis cuando os cuente la historia de mi muerte. Me desperté mas tarde de lo habitual pero a pesar de eso quería seguir con mi rutina diaria así que con buena cara salí de mi agujero. Me fui a dar un paseo por los cajones de arriba y, como siempre, aterricé en una mesa, no, no era una mesa era un brazo, no me di cuenta de que había humanos en la clase, intenté huir correteando con mis pequeñas y frágiles patitas por debajo de las mesas, tenía la esperanza de que estuviera cerca, pero, eso se esfumó igual que mi vida por un pisotón.

95


Revista Escolar El Olivo

MI VIDA ENTERA Permítame darle la bienvenida a mi vida entera, como lo llamo yo. Sé que este lugar no le es ajeno. Pase, por favor, tome asiento. Lamento no poder ofrecerle nada de tomar. Las luces. Ah, ya pasó, perdone por el susto. Espero que disfrute de esta casa. Siento que no sea mi casa realmente, ¿sabe? No, no es mía. En estos momentos, pertenece a Alicia.

rotundo, tan brusco y tan rápido que ha roto con todo. Empieza a andar por el pasillo. Acelera. Corre. El ritmo se vuelve más y más frenético, llora a su vez, pero ya no le importa, sólo quiere terminar, más rápido, más incluso. Corre muy lejos, con cuidado de no tropezar. Quiere llegar viva a la cita con la muerte, que le espera al otro lado del barranco. Oscuro.

¿La ven? Es ella. “Ojos bonitos, cuadros feos”. La persigue. Ella ya no puede huir más, de esa frase, de ese monstruo que ha minado su confianza, su trabajo y su vida. Sus preciosos luceros verdes miran hacia el frente, pero no ve nada. Llora de desesperación con los ojos abiertos como platos, flanqueando el muro invisible que separa la realidad física del momento en el que vive. Se oye una tos a lo lejos, pero ella no puede inmutarse: está sola en casa. Ahora, algo imperceptible en su rostro pasa por su mente. La única decisión que puede tomar. Se levanta, poco a poco, aumentando la tensión muscular. Vértebra por vértebra, como si tuviera miedo de marearse y desplomarse en el suelo. Control espacial perfecto. Todo en orden, no vaya a ser que tropiece con la silla como la última vez. Pero ella no puede pensar en eso. Dos pasos, lentos, graves, tensión muscular pesada, la teoría de von Laban en estado puro. Dirige su mirada a la derecha del salón. Rubén no está allí. Ahora, a la izquierda, controlando el tempo. Eso es. Ni rastro de su amado. No va a volverle a ver. Se retira la lágrima que le recorre lentamente la mejilla con un movimiento claro,

Hola de nuevo. No pensaba que fuera a venir tanta gente. ¿Le ha gustado? La obra no es muy conocida, pero el sitio, ya le digo, es como mi casa. Para mí, es el lugar donde las cosas pasan, y quedan. No como en el mundo real, no; aquí suceden, y se repiten tantas veces que nunca dejas de disfrutarlas. Incluso las malas. Este es un lugar para olvidarse, aunque sea por un momento, de quién se es en realidad, de los problemas personales de uno y adoptar los de otro, para compartir alegrías y penas no necesariamente propias, para enfrascarse en el arte, para aprender que se puede empatizar con personas muy distintas a usted en el espacio, el tiempo o la situación, para vivir con mayúsculas. Porque, como dijo Benavente: “Si la pasión, si la locura, no pasaran alguna vez por las almas, ¿qué

96

Nº 0


Revista Escolar El Olivo valdría la vida?”. Esa es mi definición de teatro. Una pasión, una locura, una transmutación, una magia. Pero, para mágico el sitio. Cada butaca va a ser ocupada por una persona distinta, y hay que impresionar a todas ellas. El teatro no puede dejar indiferente. Los focos alumbrando ponen a prueba al actor, le exponen, le acaloran, le hacen importante. El suelo ajado, lleno de tiras de celofán de colores (“marcas” es el nombre técnico), con todos y cada uno de los remiendos que la madera soporta, resulta, para mí, ya casi un marido que me conoce demasiado bien. Los increíbles decorados que trasladan aún más si cabe a un corral de comedias con las capas y espadas de Lorca en “La noche de San Juan”, al teatro principal de Atenas en el que Áyax prepara los últimos detalles de su inmolación, o a un precioso patio

97

andaluz a la luz de la luna, donde, en un banco de piedra, espera el enamorado galán a doña Inés. La visión de un teatro me conmueve de manera indescriptible. Son muchísimas las sensaciones vividas, como actriz y como espectadora. Imaginarme todo lo que queda por pasar dentro de uno me resulta abrumador. Hay tanta infinidad de obras por hacer, de dramaturgos nuevos que merece la pena descubrir, de pequeñas compañías que necesitan un empujoncito, de actores y directores ya consagrados que nunca decepcionan, que no entiendo cómo no disfrutar de un vicio tan sano como el teatro.

Ana Maeso Breña

Nº 0


Revista Escolar El Olivo

Nº 0

MECÁNICA DE LA BURBUJA. Todos vivimos en nuestras burbujas. Pequeños fragmentos de realidad, variados miradores del mundo, gafas de diferente graduación y color… En estos espacios existimos, pensamos y, ocasionalmente, somos felices. Hay burbujas más cómodas que el resto, las hay transparentes, opacas; y algunas que, aunque traslúcidas inicialmente, sus descuidados habitantes permiten enturbiarse. Hay gran cantidad de burbujas en la burbuja terrestre. ¡Tantas perspectivas! Y aquí estamos, desde nuestro reducido y redondeado habitáculo, viendo el mundo. Lo veamos como lo veamos, lo entendamos como lo entendamos. Ahí fuera está con sus pros y sus contras, con sus complicadas situaciones: guerras, pobreza… Hay regiones que, como pequeñas burbujas, no han tenido oportunidad de crecer, y otras que crecen a tal ritmo o en tal dirección, que se deforman y acaban explotando... Detrás de estas supra-burbujas hay personas, que viven en sus burbujas propias o llevan diferentes gafas. Las lentes pueden ser más pequeñas o más grandes, de unos u otros colores… Con gafas pequeñas, miras estrechas, las burbujas se conducen peor. Nuestros hábitats de jabón a veces se tornan un misterio para nosotros mismos ¿quiénes somos y qué hacemos aquí? Pero, afortunadamente, no estamos solos. Nos conocemos a través de nuestro reflejo en las gafas del de enfrente. Vemos cómo chocamos a veces, cómo tratamos a los demás, como varía la forma y color de nuestra pompa… Así son las burbujas y así es el mundo. Variado, cambiante, frágil… Bueno, así es como yo lo veo con mis gafas; no son sino otra perspectiva más. El mundo es tan complicado como bello. Visualicemos las variadas burbujas que flotan alrededor del planeta; nota las tensiones y distensiones entre cada una de ellas… Al final, formamos un hermoso cuadro cuando las burbujas se colocan de una u otra manera. Ilustración de Blanca Rosado Ramos

Al final, formamos una fantástica sinfonía cuando la tensión de un “re” se resuelve en un oportuno “sol”. Y es que al final somos colores, formas y perspectivas. ¿Qué somos sino arte?

Carmen Majano

98


Revista Escolar El Olivo

Nº 0

ELOGIO A LA ADOLESCENCIA En ocasiones, digamos poco esporádicas, me pregunto si muchos adultos han olvidado lo que es ser adolescente. Algunos, los más ilusos, pretenden, o al menos ansían, volver a esta etapa de cambios constantes; mientras otros, tal vez con un sentimiento de superioridad algo exagerado, critican este paso de la niñez a la madurez como si ellos hubiesen superado, sin despeinarse, todas las preocupaciones que lo acompañan. Podríamos empezar diciendo que el comienzo de esta etapa se asocia a la elección de unas compañías, de una segunda familia. Por primera vez, escogemos a los que se nos unirán (no puede garantizarse si por mucho o por poco tiempo) en esta travesía. El mero hecho de elegir nos reconforta, pero ¿es tan alentador cuando esas amistades se van? No es algo fácil para nadie (adolescentes incluidos). Para los que estamos rozando la madurez, lo fundamental es descubrir nuestra propia identidad, saber quiénes somos y quiénes podríamos ser. Nadie nos exime de las peleas internas, de las inseguridades, de las injusticias o del dolor. Estamos incluso más expuestos a ello que los propios adultos. Puede parecer que algo nos ampara, que es cómodo e incluso fácil ser adolescentes, pero tampoco hay armaduras para nosotros. El final de esta ardua etapa lo firma la construcción del futuro, de una nueva vida. “Son jóvenes, tienen todo por delante, ojalá yo tuviera esa oportunidad de nuevo”, recitan las mentes experimentadas que desearían volver a sus jóvenes cuerpos. Y digo “cuerpos” intencionadamente, porque se engañan a sí mismos si piensan que quieren volver a su mente adolescente, inexperta, llena de dudas. Una mente que teme equivocarse y quedarse sola. E. E. Cummings dijo una vez: “Se necesita valor para crecer y convertirte en quien realmente eres”. Estas palabras reflejan muy bien esta época de la vida. Hay que tener el valor de elegir, de construir, de dudar, de cambiar, de temer, de pelear y de soportar; y todo ello por primera vez. Todo lo que se vive como adolescente es algo que no hay que olvidar (sería como olvidar el abecedario), pero que habría que pensar dos veces si repetirlo.

Fotomontaje Elena Fernández

A los que opinan que no somos constantes, que tenemos que madurar, que carecemos de pensamiento crítico o cualquier otra excusa que utilicen para infravalorar

99


Revista Escolar El Olivo

Nº 0

nuestra opinión, debo pedirles que se paren un momento a pensar. No se dan cuenta de las constantes dudas que acechan nuestras mentes, de los prolongados miedos que nos interrumpen el sueño y de las continuas presiones que nos quitan el aliento. Solo pedimos paciencia. Un adolescente se pregunta continuamente si está aprovechando su vida, si está siendo fiel a sí mismo. Y creo firmemente que no me equivoco si afirmo que los adultos también lo piensan, a lo mejor no tan a menudo, pero lo hacen. Así que podría decirse que todos los adultos llevan a un adolescente dentro, lo critiquen o lo hayan olvidado.

Claudia Capasso López

100


Revista Escolar El Olivo

Nº 0

SIGUE TU ESTRELLA La Navidad ya está aquí y, con ella, las ansiadas vacaciones que seguro que estás deseando disfrutar. Las vacaciones de Navidad siempre son especiales… Las calles se llenan de luces, cada día es una fiesta, se hacen comidas y cenas especiales, la familia se junta y las cenas terminan en fiesta… y lo mejor: ¡está permitido acostarse tarde! Seguramente estas vacaciones sean, junto con las de verano, tus favoritas desde niño, como lo siguen siendo las mías. Sin embargo, no estarás tan relajado si estás en segundo de bachillerato. Y es que eres consciente que ese curso pasa volando, y si no eres aún consciente es mejor que te des cuenta lo antes posible. Sí, mientras el resto descansa, seguramente tú sigas estresado pensando en los pocos meses que quedan para enfrentarte a la tan temida selectividad para la que te están preparando. Quizá aún estés nervioso porque no sabes qué estudiar. Puede que tengas varias opciones y no sepas por cuál decantarte, o puede que no tengas ninguna. Quizá hayas elegido ya tu camino, lo que quieres estudiar, y haya gente que te diga que no vales, que tú no puedes hacer eso porque “para eso hay que ser muy inteligente”… Pues te voy a decir una cosa: PERSIGUE TUS SUEÑOS Y NO HAGAS CASO DE LO QUE TE DIGAN. Vayamos por partes… La selectividad… Parece un precipicio, algo insuperable, una prueba terrorífica… Pero, ¿sabes qué? No es para tanto. Ni es tan dura ni tan difícil si has hecho el trabajo durante el curso y vas bien preparado. La selectividad es una carrera de fondo, no un sprint. El sprint final lo tendrás que dar los días previos cuando repases. Si trabajas cada día en clase, podrás superarla sin problemas y sacarte nota. Te lo dice una persona que recuerda los días de selectividad como unos de los mejores de su vida y que sin matarse a estudiar 5 horas diarias (durante el curso) se sacó un notable y pudo acceder a la carrera que quería. En cuanto a decidir qué estudiar, claro que te pone nervioso la decisión. Tienes miedo a equivocarte, pero te daré unos consejos… Para elegir lo que de verdad quieres estudiar, piensa acerca de cómo te ves; en qué profesión serías feliz trabajando. Ésa es tu verdadera vocación; el trabajo en el que te sientes feliz. Puede que te equivoques, tendrás tiempo para rectificar. Puede que sea duro y te cueste lograr tu sueño, nadie dijo que el camino fuera fácil. Pero recuerda una cosa: nunca dejes que nadie te diga que no puedes hacerlo. Confía en ti, en tus capacidades, en tu trabajo y esfuerzo. Lo lograrás. ¿Sabes por qué? Porque, como una vez me dijo mi profesor de primero de bachillerato, no hay nada que una persona pueda hacer y no lo pueda hacer otra; tan solo imagínate haciendo eso que quieres y lograrás hacerlo. Yo también pasé por tu situación. Decidí estudiar periodismo. Hubo gente en mi familia que no me apoyaba. Me decían que era un trabajo que no tenía salida, que estaba mal pagado. Decidí no hacer caso y seguir mi camino. ¿El resultado? Soy la persona más feliz del mundo. Tengo trabajo, quizá no estoy con un micro detrás de la noticia, pero me

101


Revista Escolar El Olivo

Nº 0

dedico a tareas de comunicación corporativa, un campo que descubrí en la carrera y me fascinó. He tenido la oportunidad de estar en la radio, en Onda Cero Granada, he estado en uno de los periódicos de economía más importantes de España, elEconomista. Nadie me ha ayudado ni he tenido enchufe. He labrado yo sola mi camino persiguiendo mi sueño. Y lo he logrado. Soy periodista, trabajo de periodista (los periodistas también se encargan de la comunicación de las empresas, sí; y está mucho mejor pagado) y soy feliz, muy feliz. Así que recuerda, que nunca nadie te corte las alas, porque eres capaz de conseguir todo lo que te propongas y mucho más. ¡Feliz Navidad y 2016! Paloma M. Escobar

102


Revista Escolar El Olivo

EL RETABLO DE MAESE PEDRO El jueves 7 de mayo de 2015 los alumnos de 3º C y 3º D fuimos al Teatro Real a ver la ópera “El retablo de Maese Pedro” de Manuel de Falla. Tanto en la versión original como en la actual, los personajes son títeres (unos representan a verdaderos títeres, y otros son personas). Esto es así porque Falla, que en su infancia jugaba a representar con marionetas las aventuras de Don Quijote, acudió a su amigo pintor, grabador y titiritero Hermenegildo Lanz, para que creara los muñecos que actuarían en la obra. En el montaje actual, los títeres son de su nieto, Enrique Lanz. Esta ópera, compuesta para orquesta de cámara, fue un encargo de la princesa de Polignac a Manuel de Falla, y está basada en un fragmento de la novela “El ingenioso hidalgo Don Quijote de La Mancha”. La ópera empieza con la orquesta tocando “los sueños de Falla”: notas sueltas enlazándose unas con otras, sin saber exactamente dónde acaba una melodía y dónde comienza la siguiente. La obra cuenta una de las muchas peripecias de Don Quijote. En esta ocasión, mientras veía un teatro de marionetas, el hidalgo confunde realidad con ficción, y atenta contra ellas, intentando ayudar a los protagonistas. Así pues, es una historia dentro de otra historia. En el escenario se podría decir que hay tres niveles: en el nivel más cercano al público se encuentra la Joven

103

Orquesta de la Comunidad de Madrid, dirigida por Josep Vicent. También en este nivel están los cantantes que dan voz a los personajes principales: Tomeu Bibiloni como Don Quijote, Gerardo López como Maese Pedro y Marisa Martins como Trujamán (el niño que presenta y narra la historia que cuentan, sin palabras, los títeres). Tanto Don Quijote como Maese Pedro y el Trujamán, además de otras figuras cuyo nombre desconocemos, son estatuas de casi diez metros, las cuales compondrían el segundo nivel. Pero estos enormes muñecos son a su vez el público del teatrillo de marionetas de Maese Pedro, en el cual se cuenta un relato de amor de moros y cristianos. Este teatro, con sus marionetas (más pequeñas y algo extravagantes) conformaría el tercer nivel. Ambos muñecos, grandes y pequeños, son movidos por diez manipuladores en una coreografía coordinada, que, unida a la música y a las palabras, crean una ópera breve pero digna de ver. Personalmente, la música y los títeres me han gustado mucho (los grandes estaban muy bien hechos y los pequeños eran originales). Lo que no me ha gustado ha sido la forma en que cantaba el Trujamán; en mi opinión, resultaba insoportable. Aún así, el espectáculo se me hizo bastante corto.

Aitana ,3º ESO

Nº 0


Revista Escolar El Olivo

El retablo de Maese Pedro Es una obra musical de Manuel de Falla, basado en el episodio XXV y XXVI de la segunda parte del Quijote .Esta obra fue encargada expresamente por la Princesa de Polignac. Nosotros tuvimos el placer de poder asistir a esta representación en la que al principio Josep Vicent, director de la orquesta, realizó una breve introducción en español e inglés sobre la historia de la obra. Tras la introducción, el director dio comienzo a la representación con una pequeña pieza. A continuación, pudimos observar unas figuras de considerable tamaño entre las que estaba Don Quijote. Estas figuras se encargaban de aclarar ciertos aspectos de la historia. Detrás de ellas había un teatrillo pequeño donde se llevó a cabo la representación con marionetas. Dirigiendo las marionetas y figuras había un especializado equipo y de poner voz a las aclaraciones se encargaban tres cantantes, un barítono, un tenor y una mezzosoprano

Renacimiento. También pudimos observar instrumentos de viento y metal como trompetas, de cuerda frotada como varios violines y un violoncelo, de cuerda pulsada como un arpa y, finalmente, de percusión compuesta por timbales y un tambor. En cuanto a mi opinión, la obra en ciertos momentos, como en la introducción, es un poco pesada debido a que es una repetición continúa. La interpretación musical y teatral me pareció magnífica.

La orquesta estaba compuesta por jóvenes músicos de la comunidad de Madrid cuya media de edad no superaba los 21 años. En la orquesta el instrumento principal era un clavecín, algo bastante raro en la época de Manuel de Falla, ya que este instrumento era característico del

Alberto Pajares, 3º ESO

104

Nº 0


Revista Escolar El Olivo

B

Nº 0

uenas tardes, chicos y chicas, padres y madres, familiares y amigos, colegas.

Para mí, es un honor tomar hoy la palabra en esta etapa crucial de vuestro viaje, tan apasionante. Hace unos días, en el discurso de Graduación de una escuela de Artes de Nueva York, el gran actor Robert de Niro les dijo a los futuros artistas del espectáculo: “Estáis jodidos”. La bofetada de realidad quedó pronto matizada mediante el tono irónico de un mensaje ilusionador y contundente en las palabras del actor: debéis dar lo mejor de vosotros en cualquier profesión, la pasión ha de guiar vuestra vida. En mi opinión, ambos mensajes son válidos en nuestro país, tanto para los estudiantes que luego serán artistas –músicos, pintores, escritores…-- como para cada uno de vosotros que en estos días perfiláis vuestro destino de doctores, ingenieras, informáticos, biólogas, periodistas o profesores. Si bien es cierto que el panorama de crisis social, económica y moral es desalentador, no lo es menos que en este siglo XXI los procesos de transformación de la realidad son imprevisibles y nada hace pensar que no podamos cambiar entre todos este injusto estado de cosas. No hay nada que os impida perseguir vuestro proyecto profesional y personal; nada que pueda frustrar vuestros sueños; nada que cortocircuite vuestro impulso para saltar el listón que os habéis propuesto, por muy alto que sea. Porque sois jóvenes, porque tenéis toda la vida por delante, porque vuestra honradez, energía y entusiasmo son tan potentes que seréis capaces sin duda de cambiar este dichoso panorama. Porque no podemos perder la ilusión de que todo es posible. Que estéis jodidos

105


Revista Escolar El Olivo

Nº 0

es discutible; que tengáis que estar jodidos en un futuro próximo es una tontería, un estúpido augurio. A lo largo de nuestra vida no debemos olvidar nunca las palabras que el poeta José Agustín Goytisolo le dedicó a su hija en Palabras para Julia: “Tú no puedes volver atrás / porque la vida ya te empuja / como un aullido interminable.// Hija mía es mejor vivir / con la alegría de los hombres / que llorar ante el muro ciego. // Te sentirás acorralada / te sentirás perdida o sola / tal vez querrás no haber nacido. // Yo sé muy bien que te dirán / que la vida no tiene objeto / que es un asunto desgraciado.// Entonces siempre acuérdate /de lo que un día yo escribí / pensando en ti como ahora pienso.// La vida es bella, ya verás / como a pesar de los pesares / tendrás amigos, tendrás amor.// … Sí, los horizontes pueden ser oscuros o despejados, limpios o pintarrajeados: todo depende de la mirada que los contemple, de la actitud de cada persona. El presente nos arroja contra nuestros ojos un paro intolerable, unos alarmantes índices de pobreza o una creciente desigualdad social. En educación, el poder pretende con tantos recortes que el estudio y la cultura solo estén al alcance de unos pocos. Y, como siempre ha sucedido a lo largo de la Historia, cada generación percibe que le ha tocado vivir el peor de todos los tiempos. Pero si lo vemos serenamente, ¿es esto cierto? No lo creo: con ser verdad que las estadísticas nos descorazonan, también podemos alegrarnos de que nunca antes habíamos disfrutado de tantos espacios de libertad y de que nuestra Constitución nos permite profundizar en la democracia real y acabar con las desigualdades entre los ciudadanos. Goytisolo sigue hablando con su hija: ...”Un hombre solo, una mujer / así tomados, de uno en uno / son como polvo, no son nada.// Pero yo cuando te hablo a ti / cuando te escribo estas palabras / pienso también en otra gente.// Tu destino está en los demás / tu futuro es tu propia vida / tu dignidad es la de todos.// Otros esperan que resistas / que les ayude tu alegría / tu canción entre sus canciones.// Entonces siempre acuérdate / de lo que un día yo escribí / pensando en ti como ahora pienso.//…” Estos versos nos convocan al territorio común de la empatía y la fraternidad. No estaréis nunca solos, por más que cuando la soledad aceche os podáis sentir solos. A vuestro lado encontraréis la comprensión y el amor de vuestra pareja, los amigos y la familia; el calor de los compañeros del club deportivo, el equipo de investigación o el grupo musical, de la ONG en la que participéis o de la asociación con la que os comprometáis. Del mismo modo que estáis juntos en el instituto y en estos años habéis tenido que tomar la primera decisión sobre vuestro destino profesional, tan difícil, más tarde os sentiréis arropados por las personas que os quieren, por todos a quienes queréis. Siempre juntos. Como dice el poeta, tu dignidad es la de todos. Contaréis con los demás para luchar responsablemente en las aulas o en las plazas e impedir así que las circunstancias dobleguen el anhelo de conseguir vuestros sueños. Si en tantas tareas como os quedan por afrontar –el estudio tenaz y la formación permanente, tener un trabajo satisfactorio, la construcción de una pareja o una familia…-- os

106


Revista Escolar El Olivo

Nº 0

entregáis y dais lo mejor de vosotros mismos, nadie os va a reprochar nada ni caeréis en el desaliento del que no hizo todo lo que estaba en sus manos para lograr sus objetivos en la vida. De esa red de afectos, que es la auténtica, nunca podréis descolgaros, independientemente de encontrar el trabajo, el país, la ciudad o la pareja adecuados. Y no olvidéis jamás que el tejido de esa red de seguridad y cariño está anudado alrededor de la familia y los amigos. Me gustaría que siempre lo tuvierais en cuenta, no necesariamente para agradecérselo, sino porque sin ellos sería insólito o improbable disfrutar la vida con alegría y conseguir la meta de cualquier ser humano: ser feliz. Este es precisamente el afán que orienta nuestra tarea educadora como padres y profesores: potenciar las capacidades de cada hijo, de cada estudiante, para que lleguéis a ser quienes verdaderamente sois, y viváis con pasión todo cuanto hagáis. Acaso la mayor gratitud que los mayores recibimos de vosotros, chicos y chicas, se revela cuando un día no muy lejano os miramos a los ojos y os preguntamos, ¿eres una buena persona?, ¿eres feliz?, y nos respondéis con una sonrisa. Quiero terminar con las palabras que Goytisolo dirigió a su hija Julia: …”Nunca te entregues ni te apartes / junto al camino, nunca digas / no puedo más y aquí me quedo.// La vida es bella, tú verás / como a pesar de los pesares / tendrás amor, tendrás amigos.// Por lo demás no hay elección / y este mundo tal como es / será todo tu patrimonio.// Perdóname no sé decirte / nada más pero tú comprende / que yo aún estoy en el camino.// Y siempre siempre acuérdate / de lo que un día yo escribí / pensando en ti como ahora pienso.”

Muchas gracias y buena suerte. DISCURSO DE GRADUACIÓN 2º BACH. 2014-15 Madrid, 1 de junio, 2015

Paco Gil Escalante, profesor de Lengua y Literatura

107


Revista Escolar El Olivo

108

Nยบ 0


Revista Escolar El Olivo

109

Nยบ 0


Revista escolar "El Olivo" Num. 0  
Revista escolar "El Olivo" Num. 0  

Con las últimas correcciones

Advertisement